22 de octubre
San Tadeo y Simón el Cananeo, apóstoles
Fiesta de los santos Simón y Judas, apóstoles, el primero apellidado Cananeo o Zelotas, y el segundo, hijo de Jacob, llamado también Tadeo, y que en la última cena preguntó al Señor acerca de su manifestación, recibiendo esta respuesta: El que me ame, observará mi palabra, y el Padre mío le amará, y vendremos a él y haremos nuestra mansión en él.
Derecho Propio
Directorio de Espiritualidad
- Confesamos al Único Dueño y Señor Nuestro Jesucristo (Judas 4), y que en Él está comprendida una referencia a todas las creaturas. Es el punto de unión y cita del comprehensor y el viador; del Amo y del esclavo; del siglo y del segundo; del universo y del átomo; del desde ahora de la salvación y del hasta ahora de las promesas; del todavía no de lo que esperamos y del ya realizado; es el punto de unión y cita de Dios y el hombre; de lo escatológico y de lo encarnado; de las distancias siderales y del milímetro. Por eso, nada escapa a Cristo: ni los viajes espaciales, ni el mundo de la electrónica y de las computadoras, de la ciencia más actual ni de la familia, el trabajo, la cultura, lo económico-político, etc. Por eso, queremos vivir la exhortación de San Ignacio de Antioquía: “Tapaos los oídos cuando oigáis hablar de cualquier cosa que no tenga como fundamento a Cristo Jesús…”
Fundador
“Se abrazaron y partieron. Llevarían el testimonio del Fuego y del Viento. Serían Testigos del Absoluto y del Amor más Grande. Y, de distintas maneras según parece, derramarían su sangre antes de traicionar esas verdades: Degollado Santiago el Mayor y decapitado Mateo, alanceado Tomás, Santiago el Menor despeñado y rematado con una maza de batanero o clava, Judas Tadeo a garrotazos, aserrado Simón el Zelote, crucificados Felipe, Pedro cabeza abajo, Andrés en cruz aspada, Bartolomé desollado… “Si el grano de trigo …muere, llevará mucho fruto” (Jn 12, 24).
Gracias a ellos y a sus sucesores, aún hoy sigue resonando en el mundo el mandato del Señor: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio…” (Extracto de “Vox Verbi 044 – Homilía”)



