VoxVerbi 051 – Homilía predicada por el P. Buela, IVE, el domingo 29 de octubre, en la Santa Misa para los jóvenes del Oratorio Festivo “Beato Pier Girorgio Frassati”
VoxVerbi 051
Los resentidos
Homilía predicada por el P. Carlos Miguel Buela, IVE,el domingo 29 de octubre,
en la Santa Misa para los jóvenes del Oratorio Festivo «Beato Pier Girorgio Frassati»
I
Por así decirlo, en el alma, en el corazón hay cien ventanitas; uno puede tener noventa y nueve cerradas, pero si deja una abierta, por ella puede entrar humo y hacer que toda el alma, todo el corazón, se convierta en humo. Este queda en tinieblas y oscuridad. Así no se puede ver por donde uno camina y se extravía, se pierde, no alcanza la meta. Una de esas ventanitas se llama resentimiento.
Hoy día es muy común encontrarse con personas resentidas.
II
¿Quiénes son personas resentidas? Son las que muestran o tienen algún resentimiento o enfado, lo cual es una impresión desagradable y fastidiosa que causan en el ánimo distintas cosas. A veces, son los que se sienten maltratados por la sociedad o por la vida en general.
¿Qué es el resentimiento? Es la acción y el efecto de resentirse, o sea, de empezar a perder fuerzas; de ofenderse, tener enojo o pesar por una cosa.
III
¿Cómo obra el resentido? A mi parecer son dos las principales características del actuar del resentido.
1ra. característica: En vez de luchar para salir adelante, el resentido se debilita dejándose llevar por sus sentimientos desagradables, lo que aumenta su desagrado y su fastidio. Digamos que es muy proclive al disgusto, a la desazón, al tedio, al enfado… Es como si estuviese “envenenado” y es como si buscara envenenar a los demás con sus “pálidas”. Puede ser por muchas cosas: -Porque no tiene la inteligencia que le gustaría tener;
-Por no tener la hermosura física, si es mujer; o fuerza física, si es varón.
-Por no conseguir trabajo o novio o cualquier otra cosa …
-Por tener poco dinero…
-Por tener que estudiar…
IV
2da.característica: ¿A quién le echa la culpa? La culpa siempre la tienen los otros, nunca él.
¿Quiénes son los otros?
– Pueden ser los padres: Por ser pobres, o por no tener estudios, o porque no le dan lo que él cree que es su obligación darle, por estar separados…
– Pueden ser los amigos y compañeros: Porque tienen “suerte” o éxito, porque tienen más dones o talentos, porque son mejores o más felices…
– Puede ser la sociedad en general: que no lo comprende, que lo maltrata al no darle posibilidades … Y entonces suelen ser los que dañan las señales de tránsito, rompen luces de alumbrado público, destrozan o arruinan estatuas y monumentos en las plazas, hacen vandalismo con teléfonos públicos, o en los sanitarios, en las escuelas …En fin, terminan siendo unos inadaptados.
V
¿Y en última instancia? En última instancia, y esto es lo más grave, los resentidos le echan la culpa de lo que les pasa a Dios.
Sus razonamientos serían estos:
Tuve un accidente por exceso de velocidad, ¡la culpa la tiene Dios!
No soy todo lo linda que tendría que ser, ¡la culpa la tiene Dios!
Mis padres se separaron y me abandonaron, ¡la culpa la tiene Dios!
No encuentro trabajo, ¡la culpa la tiene Dios!
Me va mal en los estudios, ¡la culpa la tiene Dios! No tengo dinero, no encuentro novio, ¡la culpa la tiene Dios!
Soy infeliz y desgraciado, ¡la culpa la tiene Dios! La sociedad me maltrata, ¡la culpa la tiene Dios! Ahora bien, Dios no quiere el mal, no causa el mal, no crea el mal, sólo lo permite -lo tolera- , y ello por dos razones: 1º porque respeta nuestra libertad, y 2º porque Él es capaz de sacar del mal grandes bienes.
¿Quién apretaba el acelerador en el accidente? ¿Dios? ¿Quién decidió que tus padres se separaran? ¿Dios? ¿Quién tiene la culpa de que no estudies? ¿Dios? ¿Quién tiene la culpa de que por tu mal carácter no encuentres novio? ¿Dios?
¡No tenés fe en Dios, ni tenés esperanza en sus promesas, ni lo amás como corresponde y sós infeliz y desgraciado! ¿Quién tiene la culpa? ¿Dios?
La sociedad no te trata bien, pero ¿qué hacés vos por la sociedad? ¿La culpa la tiene Dios?
VI
No hay que dejarse llevar por el resentimiento. Por el contrario, debemos aprovechar todas las cosas que nos parecen son un mal.
-Tuviste un accidente y estás con vida ¡Da gracias a Dios por ello! No aceleres tanto en adelante, sé más prudente. -¿No tenés un rostro muy agraciado? No te preocupés, generalmente, las chicas que tienen cara de muñeca son huecas por dentro y, por el contrario, las no muy agraciadas son de un espíritu muy hermoso, que es lo que más vale, y finalmente, lo único que cuenta.
-Tus padres se separaron, a lo mejor porque se pusieron de novio desde muy chicos o porque se casaron sin conocerse bien o porque no pensaron si eran realmente el uno para el otro o porque Dios fue un convidado de piedra en la familia o …. Conocé bien a la que será la madre de tus hijos. Pedí consejo a personas prudentes. Instruíte acerca de lo que es el matrimonio cristiano. No es lo que aparece por las telenovelas de color rosa. Mucha veces por estar impreparados se les pasa muy pronto la luna de miel; se les va la miel y les queda la luna. Rezá desde ahora por tu futuro esposo o esposa, por tus futuros hijos, y Dios te bendecirá.
– Ponete a estudiar seriamente y dejá de divagar.
– Cambiá el carácter avinagrado. Sé dócil al Espíritu Santo y vivirás uno de sus frutos: la alegría. Viví según la caridad cristiana y alcanzarás uno de sus efectos: la alegría. Y si sos auténticamente alegre, conseguirás un buen novio, porque la gente buscará tu compañía y podrás elegir bien.
– Creé en Dios, tené esperanza en sus promesas ¡nunca falla!, amálo sobre todas las cosas y ya en este valle de lágrimas serás feliz.
– En vez de quejarte de los demás, poné el hombro. ¡Edificá! ¡Construí! ¡No te dejes llevar por tus “pálidas” ni por las de los demás!





