19 de enero
San Juan de Ribera, obispo
Memoria
Antífona de entrada
Hoy Juan de Ribera recibió el premio de su trabajo.
Hoy se sienta glorioso con todos los santos en el banquete del cielo.
Oración Colecta
Oh Dios, que hiciste admirable al obispo Juan de Ribera
en el celo pastoral
y en el amor al divino sacramento
del cuerpo y sangre de tu Hijo;
te suplicamos
que, por su intercesión,
nos hagas perennemente participantes
del fruto de la redención.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas
Encienda, Señor,
a los que asistimos a tu altar,
aquel fuego en que se abrasaba
tu santo obispo Juan de Ribera,
cuando ofrecía este sacrificio.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf Gen 27, 37
Después de esto, hijo mío, ¿qué más puedo hacer por ti?
Oración después de la comunión
Recibido, Señor, el misterio de la salvación,
te suplicamos
que, a ejemplo del obispo Juan de Ribera,
hagamos perpetua memoria
de tan gran dignación.
Por Jesucristo nuestro Señor.
PRIMERA LECTURA
Como un pastor sigue el rastro de su rebaño, así seguiré yo el rastro de mis ovejas.
Lectura del profeta Ezequiel 34, 11-16
Así dice el Señor Dios:
«Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas,
siguiendo su rastro.
Como un pastor sigue el rastro de su rebaño
cuando las ovejas se le dispersan,
así seguiré yo el rastro de mis ovejas
y las libraré,
sacándolas de todos los lugares por donde se disperdigaron
el día de oscuridad y nubarrones.
Las sacaré de entre los pueblos,
las congregaré de los países,
las traeré a su tierra,
las apacentaré por los montes de Israel,
en las cañadas y en los poblados del país.
Las apacentaré en ricos pastizales,
tendrán sus dehesas en los montes más altos de Israel,
se recostarán en fértiles dehesas,
y pastarán pastos jugosos en los montes de Israel.
Yo mismo apacentaré mis ovejas,
yo mismo las haré sestear
—oráculo del Señor Dios—.
Buscaré las ovejas perdidas,
recogeré a las descarriadas,
vendaré a las heridas,
curaré a las enfermas;
a las gordas y fuertes las guardaré,
y las apacentaré como es debido».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor,
nada me falta:
En verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.
Me guía por el sendero justo,
por el honoir de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.
Preparas una mesa ante mí
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
mi copa rebosa. R/.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.
Aleluya Jn 15, 15b
R/. Aleluya
A vosotros os llamo amigos, dice el Señor,
porque todo lo que he oído a mi Padre
os lo he dado a conocer.
R/. Aleluya
EVANGELIO
Os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure
† Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 9-17
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
— «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a
plenitud.
Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo
amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido; y os he destinado
para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dé.
Esto os mando: que os améis unos a otros».
Palabra del Señor





