Enemigo

Sobre nuestra perseverancia

“Perseverar en este propósito hasta la muerte” Constituciones, 1 “La vocación, como la misma fe, es un tesoro que llevamos en vasijas de barro[1]; por esto tenemos que cuidarla, como se cuidan las cosas más preciosas, para que nadie nos robe este tesoro, ni pierda su belleza con el pasar del tiempo”[2]. Con estas palabras …

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Estar en el mundo, sin ser del mundo

Viviendo y desplegando nuestro apostolado específico en el crisol de las situaciones actuales que cambian continuamente y tantas veces son imprevisibles, no estamos exentos de caer en la tentación de “la embriaguez de la inmersión en el mundo” mientras se debilita la búsqueda de lo único necesario que debe constituir el testimonio de la vida religiosa.

Nuestro enemigo

He querido en esta carta circular desarrollar el esplendoroso hecho de que Cristo con su muerte y resurrección ha derrotado definitivamente a todos sus enemigos. Es decir, “ellos no tienen ninguna otra perspectiva ni futuro más que la definitiva supresión de su poder y su propia condenación eterna”. Ya que precisamente para esto se encarnó el Hijo de Dios, para destruir las obras del diablo.