sacrificio

Los incondicionales de Dios

Los miembros del Instituto del Verbo Encarnado, pertenecemos a la familia de aquellos que –por el Reino de los cielos– han abandonado todas las cosas, para testimoniar a todos que: la apariencia de este mundo pasa. El cielo y la tierra pasarán, la palabra de Dios no pasa.

El amor que no nace de la cruz de Cristo es débil

No sólo todos nuestros esfuerzos de evangelización deben partir y deben conducir al misterio de la cruz -a Jesucristo crucificado- sino que además nosotros mismos debemos adentrarnos en el insondable misterio de la cruz en nuestras vidas si es que en verdad hemos de ser “memoria viviente del modo de existir y de actuar de Jesús, el Verbo hecho carne”.

Estar en el mundo, sin ser del mundo

Viviendo y desplegando nuestro apostolado específico en el crisol de las situaciones actuales que cambian continuamente y tantas veces son imprevisibles, no estamos exentos de caer en la tentación de “la embriaguez de la inmersión en el mundo” mientras se debilita la búsqueda de lo único necesario que debe constituir el testimonio de la vida religiosa.

Nuestro enemigo

He querido en esta carta circular desarrollar el esplendoroso hecho de que Cristo con su muerte y resurrección ha derrotado definitivamente a todos sus enemigos. Es decir, “ellos no tienen ninguna otra perspectiva ni futuro más que la definitiva supresión de su poder y su propia condenación eterna”. Ya que precisamente para esto se encarnó el Hijo de Dios, para destruir las obras del diablo.

Unidos en la misión

Ya lo decía San Juan Pablo II: “La Iglesia hoy no tiene necesidad de funcionarios, administradores o empresarios, sino sobre todo de ‘amigos de Cristo’, que sepan manifestar el amor en una actitud de servicio altruista que no excluya a nadie”. Ya que la comunión con Cristo siempre rebosa en comunión y caridad fraterna con los demás.

Para que gocemos de libertad, Cristo nos ha hecho libres

El Venerable Arzobispo Fulton Sheen decía que “la raíz de nuestro problema es que la libertad por Dios y en Dios ha sido interpretada como un liberarse de Dios. La libertad es nuestra para darla. Cada uno de nosotros revela cuál es el sentido de su vida por la manera en que usa de su libertad. Los que quisiesen conocer el sentido supremo de cómo usar su libertad deben contemplar la vida de nuestro Señor y de nuestra Señora”.

Una visión providencial de la vida

“Abandonados a la Providencia”Constituciones, 231 Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios: El misterio de la Navidad que estamos prontos a celebrar nos pone de frente al misterio providencial de Dios. Ese Niño que busca un lugar para nacer y es rechazado porque no había sitio para Él en el alojamiento[1]; ese Niño que pasará la …

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Sobre las disposiciones para la misión

“El amor a las almas hasta el heroísmo de la entrega sin reservas”Constituciones, 182 Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios: A escasos días de celebrar “con solemnidad”[1] la Transfiguración de Nuestro Señor, hoy quisiera enviarles esta carta circular con el ánimo de que sirva para ahondar en el alma la esperanza cierta del gozo que …

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