trascendencia

Constituciones

CONSTITUCIONES del INSTITUTO DEL VERBO ENCARNADO Indisolublemente unidas al Directorio de Espiritualidad El presente texto de las Constituciones del Instituto del Verbo Encarnado es el texto aprobado por Mons. Andrea Maria Erba el 8 de mayo de 2004, posteriormente enmendado por el Quinto Capítulo general del Instituto, tenido en Segni (Italia) en julio de 2007. …

Constituciones Leer más »

Directorio de Evangelización de la cultura

Introducción La evangelización de las culturas es el fin específico de nuestro Instituto[1]. En particular, en el contexto actual del relativismo y del pluralismo cultural en un mundo globalizado, se da una especial urgencia de llevar a cabo la obra de la inculturación. Es decir, por un lado emergen los desafíos del relativismo cultural y …

Directorio de Evangelización de la cultura Leer más »

La gracia del Tomismo. ¿Por qué leemos y estudiamos a Cornelio Fabro?

La gracia del Tomismo ¿Por qué leemos y estudiamos a Cornelio Fabro? San Juan Pablo II escribió: “La filosofía es como el espejo en el que se refleja la cultura de los pueblos”[1]. Por tanto, el estudio de la filosofía es para nosotros –dedicados específicamente a la evangelización de la cultura[2]– de singular y eminente …

La gracia del Tomismo. ¿Por qué leemos y estudiamos a Cornelio Fabro? Leer más »

Humanismo moderno y negación de la Encarnación

Humanismo moderno y negación de la Encarnación Una conocida carta publicada del 15 de octubre de 1989 por el entonces cardenal Ratzinger bajo el título “Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre algunos aspectos de la meditación cristiana”, y el recientísimo documento Placuit Deo: “Carta de la Congregación para la Doctrina de la …

Humanismo moderno y negación de la Encarnación Leer más »

Estar en el mundo, sin ser del mundo

Viviendo y desplegando nuestro apostolado específico en el crisol de las situaciones actuales que cambian continuamente y tantas veces son imprevisibles, no estamos exentos de caer en la tentación de “la embriaguez de la inmersión en el mundo” mientras se debilita la búsqueda de lo único necesario que debe constituir el testimonio de la vida religiosa.

Nuestro enemigo

He querido en esta carta circular desarrollar el esplendoroso hecho de que Cristo con su muerte y resurrección ha derrotado definitivamente a todos sus enemigos. Es decir, “ellos no tienen ninguna otra perspectiva ni futuro más que la definitiva supresión de su poder y su propia condenación eterna”. Ya que precisamente para esto se encarnó el Hijo de Dios, para destruir las obras del diablo.