Cristo

Sobre nuestra perseverancia

“Perseverar en este propósito hasta la muerte” Constituciones, 1 “La vocación, como la misma fe, es un tesoro que llevamos en vasijas de barro[1]; por esto tenemos que cuidarla, como se cuidan las cosas más preciosas, para que nadie nos robe este tesoro, ni pierda su belleza con el pasar del tiempo”[2]. Con estas palabras …

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La importancia de la vida de oración en un religioso del IVE

Hablar de sacerdocio implica hablar de la cura de almas y hablar de sacerdotes es hablar de hombres que por el sacramento del Orden han sido llamados a ser “signos vivientes y eficaces de la misericordia de Dios”, sabiéndose ellos mismos “los primeros en ser perdonados”.

Señorío sacerdotal

Hablar de sacerdocio implica hablar de la cura de almas y hablar de sacerdotes es hablar de hombres que por el sacramento del Orden han sido llamados a ser “signos vivientes y eficaces de la misericordia de Dios”, sabiéndose ellos mismos “los primeros en ser perdonados”.

El ministerio de la misericordia divina

Hablar de sacerdocio implica hablar de la cura de almas y hablar de sacerdotes es hablar de hombres que por el sacramento del Orden han sido llamados a ser “signos vivientes y eficaces de la misericordia de Dios”, sabiéndose ellos mismos “los primeros en ser perdonados”.

Los incondicionales de Dios

Los miembros del Instituto del Verbo Encarnado, pertenecemos a la familia de aquellos que –por el Reino de los cielos– han abandonado todas las cosas, para testimoniar a todos que: la apariencia de este mundo pasa. El cielo y la tierra pasarán, la palabra de Dios no pasa.

Humanismo moderno y negación de la Encarnación

Humanismo moderno y negación de la Encarnación Una conocida carta publicada del 15 de octubre de 1989 por el entonces cardenal Ratzinger bajo el título “Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre algunos aspectos de la meditación cristiana”, y el recientísimo documento Placuit Deo: “Carta de la Congregación para la Doctrina de la …

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Para construir el Reino llamaba a los hombres para hacerlos discípulos

Los miembros del Instituto del Verbo Encarnado, pertenecemos a la familia de aquellos que –por el Reino de los cielos– han abandonado todas las cosas, para testimoniar a todos que: la apariencia de este mundo pasa. El cielo y la tierra pasarán, la palabra de Dios no pasa.

“¡No tengáis miedo!”

Sirvan estas pobres líneas como sentido homenaje y agradecimiento perenne a quien nos enseñó a ser testigos de la esperanza que no defrauda aún cuando “parece que se nos quita toda esperanza”.

El amor que no nace de la cruz de Cristo es débil

No sólo todos nuestros esfuerzos de evangelización deben partir y deben conducir al misterio de la cruz -a Jesucristo crucificado- sino que además nosotros mismos debemos adentrarnos en el insondable misterio de la cruz en nuestras vidas si es que en verdad hemos de ser “memoria viviente del modo de existir y de actuar de Jesús, el Verbo hecho carne”.

Estar en el mundo, sin ser del mundo

Viviendo y desplegando nuestro apostolado específico en el crisol de las situaciones actuales que cambian continuamente y tantas veces son imprevisibles, no estamos exentos de caer en la tentación de “la embriaguez de la inmersión en el mundo” mientras se debilita la búsqueda de lo único necesario que debe constituir el testimonio de la vida religiosa.