{"id":9876,"date":"2025-05-16T07:19:40","date_gmt":"2025-05-16T05:19:40","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=9876"},"modified":"2025-05-23T06:50:59","modified_gmt":"2025-05-23T04:50:59","slug":"homilias-para-las-hermanas-servidoras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2025\/05\/16\/homilias-para-las-hermanas-servidoras\/","title":{"rendered":"La religiosa esposa"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"9876\" class=\"elementor elementor-9876\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong>[Exordio]\u00a0 <\/strong>Hemos considerado y contemplado en la homil\u00eda del d\u00eda de ayer ese don profundo e inefable que Cristo ha hecho a toda alma consagrada, particularmente a las religiosas, que es el de haberlas llamado a la dignidad de esposas, constituy\u00e9ndose el mismo y con toda propiedad, en Esposo Divino de esa alma. Ya en esta vida, adelantando as\u00ed \u2212por una inefable elecci\u00f3n de amor los desposorios m\u00edsticos del cielo eterno. Cristo esposo de las v\u00edrgenes. Veamos ahora, en la homil\u00eda de este d\u00eda esta misma verdad pero desde el otro \u00e1ngulo, desde la perspectiva de la esposa. De manera ya m\u00e1s concreta, lo que esta realidad inefable supone para toda alma que ha sido escogida para transitar esta vida como esposa del Verbo, &#8230; \u00edntimamente unida \u00c9l, justamente en amor esponsalicio.<\/p><h4><strong>1. LA <\/strong><strong>RELIGIOSA <\/strong><strong>ESPOSA<\/strong><strong style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<\/strong><\/h4><p>Es de admirar por cierto lo que consideramos ayer, lo que Cristo hace por aquella alma que \u00c9l elige para que se constituya a t\u00edtulo peculiar en su divina esposa. Hemos visto su amor de elecci\u00f3n, por el que la eligi\u00f3 entre tantas (esta es una gran verdad); su amor de donaci\u00f3n, por el cual de alguna manera se entreg\u00f3 por ella, d\u00e1ndose en m\u00edstica entrega de amor; su amor exclusivo, ya <em>q<\/em><em>ue no hay amor m\u00e1s grande que <\/em><em>este<\/em>, amor esponsalicio. Deteng\u00e1monos por alg\u00fan momento a considerar lo que esto significa para cada una de las almas religiosas a las que Nuestro Se\u00f1or ha querido honrar con tan sublime t\u00edtulo.<\/p><p>Constituirse en esposa \u2212aun en el plano natural, cuanto m\u00e1s en el sobrenatural\u2212 requiere toda una disposici\u00f3n del coraz\u00f3n. Al tiempo que supone una elecci\u00f3n por parte del amante, implica tambi\u00e9n, por parte de la persona amada, una correspondencia de amor en la entrega. De aqu\u00ed que la esposa, por as\u00ed decirlo, conmovida por el don del amor manifestado debe predisponerse a devolver amor por amor. Si Dios se le ha donado y se le ha declarado en todo, es menester tambi\u00e9n para que haya un aut\u00e9ntico desposorio que tambi\u00e9n la esposa se entregue totalmente a ese amor: San Juan Cris\u00f3stomo les hac\u00eda recordar a las v\u00edrgenes: \u201cpensad que se os ha dado sin reservas\u201d, haced vosotras lo mismo.<\/p><p>En primer lugar tres estimo son las caracter\u00edsticas con las que la esposa debe corresponder al amor del esposo:<\/p><h5><strong>A. Debe ser <\/strong><strong>un <\/strong><strong>amor <\/strong><strong>uno<\/strong>, lo cual implica:<\/h5><p>En primer lugar, ser almas de un solo amor. Toda religiosa debe saber que por ese divina uni\u00f3n de amor debe cancelar todos los dem\u00e1s amores para vivir solo para \u00c9l (como lo hacen las esposas). Y ya que Su amor fue sublime, deben disponerse a vivir con un amor sublime, solas para \u00c9l. Deber\u00e1n vivir como si solo existiese su Divino Esposo. Debe ser solo para \u00c9l, como las buenas esposas lo son con sus maridos. No hay otra cosa que deba importar, no hay otra cosa en que deba pensar, menos a\u00fan \u2212si el amor es verdadero\u2212 no hay otro amor que se deba anteponer. Solo para \u00c9l, por eso dec\u00eda San Juan de \u00c1vila que a la religiosa le compete, en virtud de su divino desposorio, gemir por el Esposo: \u201cPara ser esposa de Jesucristo ha de ser paloma. Ha de ser tambi\u00e9n la esposa de este Se\u00f1or t\u00f3rtola. \u00bfPor qu\u00e9 t\u00f3rtola? Porque su canto es gemir. El canto y risa de la monja ha de ser llorar por su desposado, Cristo. En el coro, en la huerta, en el refectorio, en la celda y en todas partes, ha de andar gimiendo por su esposo Jesucristo, y este ha de ser su oficio y este ha de ser su canto, y cuando con m\u00e1s dulce melod\u00eda este cantando en su coro, ha de estar su coraz\u00f3n gimiendo con un interior y muy profundo suspiro por su muy querido Esposo, cuya memoria y deseo nunca se le ha de apartar de su coraz\u00f3n. Con eso ha de venir al sue\u00f1o, y eso ha de so\u00f1ar durmiendo, y esto ha de ser lo primero que venga a su memoria en recordando; el coraz\u00f3n siempre derretido en amor suyo, y la memoria no ocupada en otra cosa que en su querido Esposo\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p><p>Es el mismo San Juan de \u00c1vila quien dice, una sola cosa le compete a la esposo y es mirar por la honra del Esposo, lo escribe el en un di\u00e1logo muy hermoso. \u201cMirad tambi\u00e9n que hab\u00e9is de mirar mucho, como buenas esposas por la honra de vuestro esposo. Sab\u00e9is que es lo primero que dice el esposo a su esposa, principalmente si es celoso? D\u00edcele: \u2018Esposa m\u00eda, mira que mi honra est\u00e1 en vuestras manos, y que de vos depende toda mi honra. Por un solo Dios, os pido que mir\u00e9is por m\u00ed (son palabras que cada uno de nosotros debe sentir dirigida a s\u00ed mismo)\u201d. \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1 a esto la esposa si es buena? \u201cMirar\u00e9 por vuestra honra, a vuestra honra jam\u00e1s har\u00e9 maldad\u201d. Principalmente, si el esposo le dijese: \u201cEsposa m\u00eda, mirad que ese que anda tras vos, no es por amor que a vos tiene, sino por odio que a m\u00ed me tiene, y como deshonr\u00e1ndoos a vos, me deshonre a m\u00ed\u201d. \u00bfQu\u00e9 responder\u00e1 la esposa cuando quisiese ser enga\u00f1ada por alg\u00fan otro amor: \u201cVete traidor, que vos no and\u00e1is tras de m\u00ed porque me quer\u00e9is bien, sino por deshonrar a mi esposo &#8230; si no mirara m\u00e1s que a m\u00ed, consintiera quiz\u00e1 con la tentaci\u00f3n, pero con esto t\u00fa quieres deshonrar a mi esposo y por eso no te llevar\u00e1s de aqu\u00ed nada, sino que te ir\u00e1s vencido mediante el favor de mi esposo, porque donde tu pensabas deshonrar a \u00e9l y a m\u00ed, quedas tu deshonrado y queda mi esposo con la honra, pues a \u00e9l se la debo\u201d.<\/p><p>Muy hermosamente dicho: al a la religiosa le compete mirar por la honra de su Divino Esposo. Su amor no debe ser jam\u00e1s ensuciado por otro amor, debe ser \u00fanico. San Francisco de As\u00eds dec\u00eda que la<\/p><p>esposa debe decir: \u201cVos sois mi honor, mi fortuna y mis delicias: lo sois todo para m\u00ed\u201d. San Pablo lo declar\u00f3: <em>\u201c<\/em><em>La <\/em><em>virgen con<\/em><em>s<\/em><em>agrada a <\/em><em>Dios no pi<\/em><em>e<\/em><em>nsa m\u00e1s que <\/em><em>en <\/em><em>Dios <\/em><em>y <\/em><em>en se<\/em><em>r <\/em><em>toda de Dios\u201d <\/em><em>(1 <\/em><em>Car 7,3<\/em><em>4<\/em><em>-3<\/em><em>5<\/em><em>).<\/em><em style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<\/em><\/p><p>En segundo lugar, un amor uno implica tambi\u00e9n, ser almas que se unen por el amor, que se mimetizan por el amor. Esto tambi\u00e9n le es requerido a toda esposa y de manera particular a la esposa del Verbo. El amor esponsalicio exige necesariamente la unidad, y la unidad intima: <em>ya <\/em><em>no <\/em><em>so<\/em><em>n <\/em><em>dos <\/em><em>sino una sola carne<\/em>, dice el G\u00e9nesis. Esposo y esposa se unifican en el amor, son unos en su amor. Es por eso que ense\u00f1a el mismo Juan de \u00c1vila que la esposa y el esposo deben ser de la misma condici\u00f3n, esta es su obligaci\u00f3n, asemejarse al esposo: \u201cQue m\u00e1s hay que hacer, se\u00f1oras, esposas de Jesucristo, que teng\u00e1is las condiciones de vuestro Esposo, para que se\u00e1is unas con \u00c9l\u201d. Esto es un imperativo del amor esponsalicio, en el mundo lo vemos tambi\u00e9n&#8230; un matrimonio es estable, cuando son uno, o como se dice habitualmente cuando uno es para el otro, o cuando son par en lo uno. Pues dice San Juan de \u00c1vila: \u201cNo hay cosa m\u00e1s necia que juntarse en uno dos que tengan condiciones muy diversas\u201d. As\u00ed pues, se\u00f1oras, para ser las que deb\u00e9is, pues que sois esposas de Jesucristo, hab\u00e9is de imitarle en sus condiciones, para que se\u00e1is conformes a \u00c9l, como es raz\u00f3n que lo sea la esposa al esposo, y a tal esposo como al que se\u00f1oras, ten\u00e9is\u201d. Es por eso que tanto se insiste que la vida de la religiosa debe ser semejante a la de Cristo, debe ser como otra humanidad suya, en la que no se pueda encontrar divisi\u00f3n. As\u00ed como uno no concibe una esposa que no se una con su esposo, no se concibe una esposa que no entienda amores con Jesucristo. \u00bfPor qu\u00e9? Porque el amor es esponsalicio, por esto deben ser una con el&#8230; como las esposas &#8230; sino no son esposas.<\/p><h5><strong>B. Debe <\/strong><strong>se<\/strong><strong>r un <\/strong><strong>amor indisoluble &#8230;<\/strong><\/h5><p>Como el de los esposos. Tal debe ser la unidad que se estreche entre la esposos que no puede haber nada que hiera al amor o que marque alg\u00fan s\u00edntoma de disolubilidad. Si hay disolubilidad es porque el amor esta fr\u00edo, est\u00e1 herido. Es por eso que en el amor esponsalicio del alma con Dios \u2212como tantas veces lo recuerda la Sagrada Escritura\u2212 debe necesariamente estar implicado un odio decidido al pecado, a las afecciones desordenadas, a los falsos amores, en una palabra a todo aquello que pueda atentar a la disoluci\u00f3n del amor.<\/p><p>Esto es muy hermoso y es muy consolador pensarlo. Es el m\u00e1s fiel de todos los esposos, si \u2212Dios no lo permita\u2212 hubiese disoluci\u00f3n esa disoluci\u00f3n ser\u00eda por nuestra fidelidad. Si nosotros somos fieles se trata entonces de un amor que jam\u00e1s se podr\u00e1 romper. Es el Esposo es el m\u00e1s fiel de todos, si el amor entre una esposa de Cristo se quiebra siempre ser\u00e1 por la infidelidad de la esposa, porque de alguna manera esta traicionando aquel amor y peor a\u00fan est\u00e1 despreciando aquel amor. La disolubilidad del matrimonio implica una infidelidad al amor, esta se da por parte de alguno de los esposos, pero jam\u00e1s puede darse por Jesucristo, ya que \u00c9l es fiel. San Pablo remarca esta verdad de manera contundente cuando escribe: <em>Es cierta esta afirmaci\u00f3n: si hemos muerto con \u00e9l, tambi\u00e9n viviremos con \u00e9l, si nos mantenemos firmes, tambi\u00e9n reinaremos con \u00e9l, si le negamos, tambi\u00e9n el nos negara; si somos infieles, el permanece fiel, pues no puede negarse a s\u00ed mismo (2Tim 2,11-13). <\/em>La religiosa esposa debe por tanto disponerse \u2212como toda esposa\u2212 a entregarse en un amor de fidelidad, como fiel es el amor que le ofrece el esposo. Por eso bien recomienda la carta a los Hebreos: <em>Al que <\/em><em>es <\/em><em>llamado lo que <\/em><em>se <\/em><em>le <\/em><em>solicita es <\/em><em>que <\/em><em>sea fiel.<\/em><em>\u00a0<\/em><\/p><h5><strong>C. Debe <\/strong><strong>ser <\/strong><strong>un <\/strong><strong>amor <\/strong><strong>para <\/strong><strong>siempre:<\/strong><\/h5><p>Dios te escogi\u00f3 para un amor eterno, no solo indisoluble, sino tambi\u00e9n irrevocable. <em>Las vocaciones <\/em><em>como <\/em><em>los dones de Dios <\/em><em>so<\/em><em>n <\/em><em>i<\/em><em>rr<\/em><em>evoca<\/em><em>bles <\/em>ense\u00f1a tambi\u00e9n la carta a los Hebreos. \u201c<em>Si \u00e9l te eligi\u00f3, ten <\/em><em>por <\/em><em>seguro que <\/em><em>no <\/em><em>es <\/em><em>ni una <\/em><em>e<\/em><em>lecci\u00f3n <\/em><em>fa<\/em><em>l<\/em><em>sa <\/em><em>ni una <\/em><em>elecci\u00f3n fr\u00e1gil, es <\/em><em>una elecci\u00f3n <\/em><em>e<\/em><em>terna<\/em>\u201d. Es por eso que muy bien a las religiosas se las llama esposas de la nueva y eterna alianza. Y este nombre es pleno de significado, si bien no podemos desarrollarlo aqu\u00ed en toda su extensi\u00f3n. Ser esposas de la nueva alianza significa ser esposas para siempre. <em>Vuestra vocaci\u00f3n <\/em><em>es e<\/em><em>terna<\/em>, dice el profeta Oseas. Tal es la vocaci\u00f3n religiosa, tiene pues resonancias de eternidad. Por eso las esposas del Verbo, por ser esposas del Nuevo Testamento (no como las del Antiguo) son esposas para siempre, esta es su vocaci\u00f3n, vocaci\u00f3n garantizada por la m\u00e1s estable fidelidad. La uni\u00f3n esponsalicia entre Dios y su pueblo en el Antiguo Testamento (en la antigua alianza) se mostr\u00f3 fr\u00e1gil el pueblo infiel la destruy\u00f3, y quebr\u00f3 la alianza como lo declara el profeta Jerem\u00edas <em>(ellos destruyeron <\/em><em>mi <\/em><em>alianza). <\/em>En el Nuevo Testamento no es as\u00ed, la alianza entre Dios y su pueblo fue realizada de manera contundente con el sello precioso de la Sangre de Cristo, es s\u00f3lida, estable y, por tanto, eterna. Las religiosas, esposas de! Verbo, son religiosas de esta alianza. \u201cAlianza llena de amor ya que fue lograda gracias a que le Divino Esposo de tal manera penetr\u00f3 en el interior de la esposa que le cambi\u00f3 el coraz\u00f3n para que fuese para siempre suya\u201d. Ser esposas de la nueva alianza significa ser esposas de la <em>berit olam<\/em>, es decir, esposas para siempre. <em>Encontr\u00e9 a <\/em><em>la qu<\/em><em>e <\/em><em>ama mi <\/em><em>al<\/em><em>ma, <\/em><em>m\u00eda <\/em><em>es y <\/em><em>no lo dejar\u00e9 (Cant 3,4).<\/em><em>\u00a0<\/em><\/p><h4><strong>2. LAS <\/strong><strong>PECULIARIDADES D<\/strong><strong>E <\/strong><strong>SER ESPOSA <\/strong><strong>DEL <\/strong><strong>VERBO<\/strong><strong style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<\/strong><\/h4><p>En segundo lugar quiero tambi\u00e9n decir que en el amor esponsalicio entre cada religiosa y el Verbo Encamado sedan algunas peculiaridades sublimes que no pueden ser dejadas de lado. Antes bien, es necesario conocerlas muy bien, tenerlas muy presentes para damos cuenta de toda la pureza que significa este amor, para saber todo lo que implica y tambi\u00e9n para saber conocer todas las delicias que posee. De todas estas peculiaridades quiero exponer solamente a cuatro que cualifican muy bien la grandeza del amor del esposo:<\/p><p><strong>A. La <\/strong><strong>religiosa <\/strong><strong>es esposa <\/strong><strong>por la fe y <\/strong><strong>e<\/strong><strong>n la fe. <\/strong>EI desposorio m\u00edstico se hace por la fe y en la fe de Hijo de Dios. Lo dice el Se\u00f1or por medio del profeta Oseas: <em>Te hare mi <\/em><em>esposa <\/em><em>por la fe (Os <\/em><em>2, 10). <\/em>Esto implica consideraciones muy sublimes y profundas. El conocimiento esponsalicio entre el esposo y la esposa estar\u00e1 constituido por el sublime conocimiento de la fe, el m\u00e1s elevado de todos, el m\u00e1s espiritual de todos, el m\u00e1s puro, el m\u00e1s profundo y el m\u00e1s acabado, el m\u00e1s s\u00f3lido y seguro ya que se apoya en la ciencia misma que Dios tiene de s\u00ed. A esto te llama. De alguna manera, por esta uni\u00f3n esponsalicia y por esta elecci\u00f3n de amor, la esposa es invitada a conocer m\u00e1s de las profundidades de Dios que ninguna otra alma. Su uni\u00f3n es m\u00edstica y espiritual, no banal y carnal. La m\u00e1s profunda de las uniones, la uni\u00f3n de intenciones, de alma y de coraz\u00f3n, es la uni\u00f3n que nada ni nadie podr\u00e1 romper. Tal es la uni\u00f3n, tal es el amor. Por eso toda religiosa, por m\u00e1s que alguna vez este sola, por m\u00e1s que est\u00e9 lejos, por m\u00e1s que est\u00e9 atribulada o atormentada en el martirio, su seguridad y su paz deben ser imperturbables. \u00bfPor qu\u00e9? Porque su Esposo siempre estar\u00e1 junto a ella. Esto garantiza y sella la uni\u00f3n de una manera profunda, estable y duradera. Es el amor m\u00e1s puro porque es espiritual no condicionado a nada que sea carnal, es la pureza m\u00e1s honda y profunda de la noci\u00f3n de amor, es por eso tambi\u00e9n que sus gozos son inefables. Baste para esto leer los escritos de cualquiera de las grandes m\u00edsticas cuando hablan de las delicias del matrimonio espiritual: Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Jes\u00fas o Sor Isabel de la Trinidad.<\/p><p>De aqu\u00ed el requerimiento imperioso de crecer en la vida de oraci\u00f3n que es donde justamente se da la uni\u00f3n de amor en este divino matrimonio. Es all\u00ed donde se deben encontrar las delicias con el Esposo, es all\u00ed donde deben experimentar los goces de este sublime amor. Lo dijo el papa Juan Pablo II en aquella conocida audiencia de los mi\u00e9rcoles: \u201cEntre todos los valores presentes en la vida consagrada femenina, se deber\u00e1 siempre reconocer el primer puesto a la oraci\u00f3n. Ella es la forma principal de actuaci\u00f3n y de expresi\u00f3n de la intimidad con el Esposo Divino. Todas las religiosas son llamadas a ser mujeres de oraci\u00f3n, mujeres de piedad, mujeres de vida interior, de \u2018vida de oraci\u00f3n\u2019.<\/p><p><strong>B<\/strong><strong>. <\/strong><strong>La f<\/strong><strong>e<\/strong><strong>cundidad <\/strong><strong>por la <\/strong><strong>cruz: <\/strong>El mundo piensa que cuando una virgen se consagra, renuncia a ser madre, pero est\u00e1 muy equivocad Aceptar ser esposa del Verbo Encarnado es disponerse a todo lo contrario, es disponerse a ser la m\u00e1s fecunda de todas las madres. Su fecundad ser\u00e1 tanto mayor \u2212como con toda esposa\u2212 cuanto mayor sea la unidad que guarde con su Divino Esposo, aquel<\/p><p>que realiz\u00f3 la obra m\u00e1s fecunda que el mundo haya jam\u00e1s contemplado, ya que fecundo la redenci\u00f3n de los hombres mediante el \u00e1rbol de la cruz. \u201cDe aqu\u00ed aparece la dimensi\u00f3n de fecundidad propia de la virginidad consagrada, en cuanto hay una participaci\u00f3n m\u00e1s profunda en el sacrificio de Cristo por la redenci\u00f3n del mundo\u201d. Es por esto que la unidad de fecundidad con el Divino Esposo debe realizarse abraz\u00e1ndolo a la cruz. El esposo y la esposa deben ser de la misma condici\u00f3n para ser fecundos, es por eso que debe amar la cruz como Cristo la amo, en ella debe encontrarse con \u00c9l y en ella debe gozar con \u00c9l. Bien dijo el padre Buela en una de sus homil\u00edas, que las religiosas son esposas de la sangre. La cruz es el lecho de amor, pues es en la cruz y en la fecundidad de la cruz donde fueron desposadas con un amor apasionado de Dios por ser alma, amor apasionado de Jes\u00fas por su v\u00edrgenes esposas.<\/p><p>Por eso dice San Alfonso que: \u201caunque es cierto que Jesucristo muri\u00f3 por todos, muri\u00f3 especialmente por las v\u00edrgenes, sus esposas\u201d. Y por eso bien dice Santa Magdalena de Pazzi que, habiendo sido la religiosa llamada a ser Esposa del Crucificado, no debe mirar en toda su vida y en todas sus acciones m\u00e1s que a Jes\u00fas Crucificado, y no debe ocuparse m\u00e1s que en considerar el gran amor que le tuvo su Divino Esposo. Y San Juan de \u00c1vila: \u201cLa vida de la esposa debe ser semejante a la de su Esposo. \u00bfCu\u00e1l fue su vida? Bien le sab\u00e9is: trabajos, lloros, pobreza, humildad y, finalmente, amor tan grande de su esposa, que por amor suyo derram6 su sangre, para hermosear a su esposa, que estaba afeada, y muri\u00f3 en la cruz para darle vida, porque estaba muerta&#8230; Mirad, se\u00f1oras, cual es vuestro Esposo y cuanto es el amor que os tiene y con que os ama. \u00bfHa habido esposo en el mundo que saque sangre de sus venas para perfume de su esposa? No se ha visto jam\u00e1s. Pues veis lo aqu\u00ed. Un Esposo ten\u00e9is, se\u00f1oras, que rompi\u00f3 sus venas, que abri\u00f3 su costado, para hacer un perfume para hermosearos y una medicina con que sanases de vuestras enfermedades y llagas. \u00bfVeis aqu\u00ed la vida de vuestro Esposo y el amor que os tiene? Pues semejante ha de ser a esto, se\u00f1oras, vuestra vida: lloros, pobreza, humildad, menosprecio, obediencia y cuanto m\u00e1s de esto tuviereis, m\u00e1s semejante ser\u00e9is a vuestro Esposo y asimismo m\u00e1s queridas suyas ser\u00e9is, porque sois a \u00c9l m\u00e1s semejantes y hab\u00e9is lo de amar tanto que derram\u00e9is por \u00c9l la Sangre, si menester fuere, y pong\u00e1is la vida por lo que a su honra toca\u201d&#8230; y sigue \u201csangre hab\u00e9is de derramar se\u00f1oras, por amor de vuestro Esposo\u201d [&#8230;]. Y as\u00ed conviene que, pues vuestro Esposo fue por ese camino, no ser\u00eda buena esposa la que por aqu\u00ed no fuere\u201d. Que bien lo decia San Alfonso al decir: \u201cEl esposo crucificado quiere esposas crucificadas\u201d.<\/p><p><strong>C. La <\/strong><strong>maternidad <\/strong><strong>espiritual. <\/strong>Si fecundas entonces madres. Pues las religiosas junto al Divino Esposo engendran por sus dolores y sus sufrimientos, por su uni\u00f3n \u00edntima por medio de la oraci\u00f3n con el Esposo y de la cruz con \u00c9l, almas para la vida eterna, almas para la vida de la gracia. Como maternidad, no hay maternidad m\u00e1s grande y sublime que esta, engendrar para la vida eterna. No tiene ni sombra de comparaci\u00f3n la maternidad carnal que engendras hijos para la muerte, la maternidad espiritual, en cambio engendra hijos para la eternidad. Es por eso que las religiosas son de manera particular\u00edsima asemejadas a la Sant\u00edsima Virgen que fue madre de la gracia, aquella que nos engendr\u00f3 a una vida mucho mayor y m\u00e1s perfecta y hermosa que a la que nos engendraron nuestras madres naturales. No darse cuenta de esto es no entender la grandeza de la virginidad consagrada que lejos de renunciar a la fecundidad supone una disposici\u00f3n para llegar a ser madres en un sen ti do mucho m\u00e1s pleno y perfecto&#8230; como la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda. Lo dijo el Papa: \u201cLa virginidad comporta una renuncia a la maternidad f\u00edsica, pero para traducirse, seg\u00fan el designio divino, en una maternidad de orden superior, sobre la cual brilla la luz de la maternidad de la Virgen Mar\u00eda. Toda virginidad consagrada est\u00e1 destinada a recibir del Se\u00f1or un don que reproduce en una cierta medida los caracteres de la universalidad y fecundidad espiritual de la maternidad de Mar\u00eda. Supongo que lo sabr\u00e1n, pero se dan cuenta lo que esto significa. El mundo no entiende, llega pensar que supone un fracaso &#8230; es no en tender nada lo que significa para un alma ser esposa del Verbo\u201d.<\/p><p><strong>D<\/strong><strong>. <\/strong><strong>Finalmente<\/strong><strong>, <\/strong><strong>peculiaridad de la <\/strong><strong>esposa <\/strong><strong>del <\/strong><strong>Verbo <\/strong><strong>deb<\/strong><strong>e <\/strong><strong>ser su alegr\u00eda. <\/strong>De todo lo dicho se sigue entonces la fuente de alegr\u00eda que significan los desposorios m\u00edsticos de la cru Aqui hay tambi\u00e9n mucho para pensar y mucho para decir, pero no podemos decirlo aqu\u00ed. Que pobre es la alegr\u00eda a la que pueda 11egar una mujer casada en este mundo comparada con aquella sublime alegr\u00eda, de orden superior y espiritual que es a la que es Hamada a ser esposa de Jesucristo. A la esposa del Verbo \u2212dice San Alfonso\u2212 le compete los mayores gozos y las mayores alegr\u00edas. \u201c\u00a1Oh, se\u00f1oras m\u00edas, esposas de Jesucristo, y quien os supiera decir los requiebros y platicas, tan suaves y amorosas, que pasan entre la esposa que as\u00ed lo deja todo para ocuparse en solo su esposo! \u00a1Quien os supiera decir la suave m\u00fasica que la tal esposa oye de la cruz de su amado, los abrazos tan amorosos, los regalos tan de verdadero esposo que pasan entre esos dos amados! Vosotras, se\u00f1oras, como gente por quien habr\u00e1 pasado y pasar\u00e1 cada d\u00eda, sabr\u00edades informar mejor de este negocio a los que no lo sabemos. Vuestro es este oficio, y a vosotras pertenece saberlo esto; y quien esto no sabe, a\u00fan no sabe del todo ser verdadera esposa &#8230;. \u00bfSe os acuerda, se\u00f1oras , de lo que otra vez aqu\u00ed he dicho. Que no dio Dios la suave comida del man\u00e1 a los del pueblo de Israel hasta que se les acabo la harina de Egipto? As\u00ed, pues, vuestro Esposo no os dar\u00e1 el mana de su consolaci\u00f3n y regalo s\u00ed primero no se nos acaba la harina del regalo que buscamos nosotros, y si primero no se acaba el consuelo de Egipto, el consuelo que ten\u00edamos en la tierra\u201d. Solo entreg\u00e1ndoos a el \u201cser\u00e9is buenas esposas y parecer\u00e9is hermosas delante de sus ojos\u201d. En resumen, no hay esposo que pueda hacer m\u00e1s feliz a su esposa, con la m\u00e1s sublimes de sus felicidades, que el Divino Esposo.<\/p><p><strong>[Peroratio] <\/strong>En fin para terminar hoy, cada religiosa debe sentir en su coraz\u00f3n la pregunta que Cristo hizo a Pedro y a los otros disc\u00edpulos en la \u00faltima cena despu\u00e9s de haberle lavado los pies: <em>\u00bf<\/em><em>Scitis quid <\/em><em>facerim vo<\/em><em>bi<\/em><em>s? <\/em>\u201cEntend\u00e9is lo que os he hecho?\u201d. Lo mismo podemos decir nosotros ahora y \u2212sigo con San Juan de \u00c1vila\u2212 \u201cos puede decir vuestro querido esposo Jesucristo: \u00bfentend\u00e9is en lo que os he hecho? \u00bfEntend\u00e9is las mercedes que el Se\u00f1or os ha hecho en apartaros del mundo y escogeros por esposas suyas? \u00bfLo entend\u00e9is, se\u00f1oras? \u00bfComprend\u00e9is lo que con vosotras ha hecho? Tenedlo pues bien entendido. Que antes de que fueseis nacidas, ni engendradas, y mucho antes -\u00a1qu\u00e9 digo mucho!\u2212, infinito antes que el mundo se hiciese os ten\u00eda ya Dios adscriptas en su pecho a todas estas que aqu\u00ed est\u00e1is para esposas suyas&#8230; os ten\u00eda Dios a todas escogidas entre tantos millares de gentes, no solo para que le conocieses por la fe, como los dem\u00e1s cristianos, sino que precisamente entre los dem\u00e1s cristianos os escogi\u00f3 para una vocaci\u00f3n tan sublime como es para ser esposas suyas\u201d. Entendedlo bien&#8230; Tenedlo pues bien entendido.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> San Juan de \u00c1vila, <em>Pl\u00e1ticas a monjas<\/em>, n. 15, pto. 7, 884.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Exordio]\u00a0 Hemos considerado y contemplado en la homil\u00eda del d\u00eda de ayer ese don profundo e inefable que Cristo ha hecho a toda alma consagrada, particularmente a las religiosas, que es el de haberlas llamado a la dignidad de esposas, constituy\u00e9ndose el mismo y con toda propiedad, en Esposo Divino de esa alma. Ya en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9877,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-9876","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-homilias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9876","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9876"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9876\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9887,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9876\/revisions\/9887"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9877"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9876"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9876"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9876"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}