{"id":9477,"date":"2025-03-21T07:05:09","date_gmt":"2025-03-21T05:05:09","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=9477"},"modified":"2025-03-21T07:12:24","modified_gmt":"2025-03-21T05:12:24","slug":"buenas-noches-vii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2025\/03\/21\/buenas-noches-vii\/","title":{"rendered":"Buenas Noches VII"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"9477\" class=\"elementor elementor-9477\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-ccd7cd5 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"ccd7cd5\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-b840741\" data-id=\"b840741\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-836e52d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"836e52d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>La humanidad de Cristo &#8211; El monumento vivo del amor de Dios<\/strong><\/h3><p>\u00a0<\/p><h4 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Recordando el pensamiento de nuestro Fundador <\/strong><\/span><br \/><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Durante la Novena de la Anunciaci\u00f3n<\/strong><\/span><\/h4><p>\u00a0<\/p><p>En el s\u00e9ptimo d\u00eda de la novena en el que pedimos espec\u00edficamente por <strong>nuestra fe en el motivo de la Encarnaci\u00f3n <\/strong>evocamos el pensamiento del P. Buela al respecto tomado de sus libros \u201c<em>El Arte del Padre<\/em>\u201d y \u201c<em>Las Servidoras V<\/em>\u201d.<\/p><p style=\"text-align: center;\"><strong><em>La humanidad de Cristo<\/em><\/strong><\/p><p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 16px;\"><span style=\"color: #ff0000;\">E<\/span>l fin de la Encarnaci\u00f3n fue la <\/span><strong style=\"font-size: 16px;\">redenci\u00f3n de los pecados<\/strong><span style=\"font-size: 16px;\">: \u00abLa causa prin\u00adcipal de la divina Encarnaci\u00f3n es la expiaci\u00f3n de los pecados\u00bb, es \u00absalvar a los pecadores\u00bb (1 Tm 1,15), es la \u00abrestauraci\u00f3n de la naturaleza humana\u00bb, en otras palabras, \u00abvino al mundo para que los hombres cambiasen el amor de las cosas terrenas por el de las espirituales\u00bb. En <\/span><em style=\"font-size: 16px;\">Lumen Gentium <\/em><span style=\"font-size: 16px;\">55 se nos ense\u00f1a por qu\u00e9 finalidad el Hijo de Dios tom\u00f3 de la Virgen la naturaleza humana: \u00aba fin de <\/span><strong style=\"font-size: 16px;\">librar al hombre del pecado<\/strong><span style=\"font-size: 16px;\"> mediante los misterios de su humanidad\u00bb.<\/span><\/p><p>[Seg\u00fan lo cual, declara el P. Buela en <em>Las Servidoras V<\/em>:]<\/p><p style=\"text-align: center;\"><strong><em>El monumento vivo del amor de Dios<\/em><\/strong><\/p><p>Por amor envi\u00f3 Dios a su Hijo al mundo para que \u00e9ste diese su vida por nosotros en la Cruz: <em>tanto am\u00f3 Dios al mundo que le dio su unig\u00e9nito Hijo&#8230; <\/em>(Jn 3,16), de tal manera que: <em>El amor de Dios hacia nosotros se manifest\u00f3 en que Dios envi\u00f3 al mundo a su Hijo unig\u00e9nito<\/em>&#8230; <em>En eso est\u00e1 el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que \u00c9l nos am\u00f3 y envi\u00f3 a su Hijo como pro\u00adpiciaci\u00f3n por nuestros pecados <\/em>(1 Jn 4,9-10). Amor, entonces, que se manifiesta en la Encarnaci\u00f3n del Verbo, y en la Redenci\u00f3n al morir como propiciaci\u00f3n por los pecados de todos.<\/p><p>Amor precursor porque Dios se adelanta. Lleva la iniciativa. Tiene la primac\u00eda en el amor: <em>\u00c9l nos am\u00f3 primero <\/em>(1 Jn 4,19).<\/p><p>Amor que tiene su origen en \u00c9l: &#8230; <em>la caridad procede de Dios <\/em>(1 Jn 4,7), \u00c9l es la fuente inexhausta de todo verdadero amor, y toda chispita de amor brota de esa hoguera ardiente de caridad que es el amor de Dios.<\/p><p>Es un amor m\u00e1s grande: <em>Nadie tiene amor mayor que \u00e9ste de dar uno la vida por sus amigos <\/em>(Jn 15,13).<\/p><p>Es un amor de elecci\u00f3n: <em>No me hab\u00e9is elegido vosotros a m\u00ed, sino que yo os eleg\u00ed a vosotros&#8230; <\/em>(Jn 15,16).<\/p><p>Es un amor fecundo, pleno, permanente: <em>&#8230;y os he destinado para que vay\u00e1is y deis fruto, y vuestro fruto permanezca\u2026 <\/em>(<em>ibidem<\/em>).<\/p><p>Pues bien, este amor de Dios no s\u00f3lo se manifiesta por el he\u00adcho de que <em>el Verbo se hizo carne <\/em>(Jn 1,14), no s\u00f3lo se manifiesta por su Pasi\u00f3n y Muerte en Cruz: <em>Padre, perd\u00f3nalos&#8230; <\/em>(Lc 23,34), sino que, adem\u00e1s, ha dejado un monumento vivo, perpetuo, efi\u00adcaz, m\u00e1ximo de su amor: \u00a1la Eucarist\u00eda! <em>Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo los amo hasta el fin <\/em>(Jn 13,1), los am\u00f3 hasta no poder m\u00e1s, los am\u00f3 hasta el extremo, los am\u00f3 hasta quedarse bajo el pan y bajo el vino. \u00a1Nos am\u00f3 hasta la Eucarist\u00eda!<\/p><p>La gran escuela del amor cristiano es la Misa. Ella abre sus puertas todos los d\u00edas, y las abrir\u00e1 hasta el fin del mundo, <em>hasta que \u00c9l venga <\/em>(1 Cor 11,26). Para todo el que quiera aprender a amar como Cristo, ella es maestra sol\u00edcita, que no solo ense\u00f1a con las palabras, sino, lo que es mucho m\u00e1s, con el mismo hecho.<\/p><p>En la Misa, al aprender a amar, nos manifestamos como hijos de Dios: <em>todo el que ama es nacido de Dios <\/em>(1 Jn 4,7); lo vamos conociendo m\u00e1s a \u00c9l: todo el que ama <em>a Dios conoce. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor <\/em>(1 Jn 4,7-8); vamos te\u00adniendo vida por \u00c9l: <em>&#8230; para que nosotros vivamos por \u00c9l <\/em>(1 Jn 4,9).<\/p><p>En la Misa, con el pan eucar\u00edstico, Dios nos va ense\u00f1ando, en el molino de su coraz\u00f3n, a dejarnos moler como el grano de tri\u00adgo. <em>En verdad, en verdad os digo que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere quedar\u00e1 solo; pero, si muere, llevar\u00e1 mucho fruto <\/em>(Jn 12,24), hasta ense\u00f1arnos a amar con su mismo amor.<\/p><p>Al amarnos nos ense\u00f1a a amar, ya que amor con amor se paga.<\/p><p>Nos ense\u00f1a a amar a Dios: <em>Dios es amor y el que vive en el amor permanece en Dios, y Dios en \u00e9l <\/em>(1 Jn 4,16), <em>este es el amor de Dios: que guardemos sus preceptos <\/em>(1 Jn 5,3); y nos ense\u00f1a a amar al pr\u00f3jimo: <em>&#8230; am\u00e9monos los unos a los otros, si de esta manera nos am\u00f3 Dios, tambi\u00e9n nosotros debemos amarnos unos a otros<\/em>&#8230; <em>si nosotros nos amamos mutuamente, Dios permanece en nosotros y su amor es en nosotros perfecto&#8230; quien ama a Dios ame tambi\u00e9n a su hermano (1 Jn 4,7.11-12.21).<\/em><em style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<\/em><\/p><p>[\u2026] En la Misa, Cristo mismo nos va formando en la escuela de su amor. En la mesa del altar va amasando nuestro coraz\u00f3n con el suyo hecho blanca harina de trigo y nos ense\u00f1a con delicadeza de Maestro, con cari\u00f1o de Padre, con nobleza de Rey, con fuerza de Le\u00f3n, con mansedumbre de Cordero, con seguridad de Cami\u00adno, con exceso de Salvador, con compartir de Compa\u00f1ero, con cercan\u00eda de Hermano, con majestad de Se\u00f1or, con confidencia de Amigo, que <em>si no tengo, amor, no soy nada&#8230; no teniendo amor, nada me aprovecha&#8230; El amor es paciente y servicial. El amor no es envidioso; no es jactancioso; no se engr\u00ede; no es descort\u00e9s; no busca su inter\u00e9s; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia. El amor se alegra con la verdad. El amor todo lo excusa. El amor todo lo cree. El amor todo lo espera. El amor todo lo soporta. El amor no morir\u00e1 jam\u00e1s (cf. 1 Cor 13,2-8). Habiendo amado a los suyos los am\u00f3 hasta el fin, hasta no quedarse con ning\u00fan secreto en su coraz\u00f3n hasta ense\u00f1arnos a amar con el amor de su mismo coraz\u00f3n, hasta hacernos \u00abv\u00edctimas vivas para alabanza de su gloria\u00bb<\/em>. [\u2026]<em>\u00a0<\/em><\/p><p>La crisis en la participaci\u00f3n de la Misa dominical, que en al\u00adgunas partes se va agravando, se debe a la crisis general de la fe, pero, sobre todo, su causa es la crisis de amor en que se debate el mundo contempor\u00e1neo, que nos hace recordar aquello de Jes\u00fas: <em>&#8230;se enfriar\u00e1 la caridad de muchos <\/em>(Mt 24,12).<\/p><p>El alma que ama a Dios no puede dejar la Santa Misa.<\/p><p>El hecho de que la Misa sea una obra de amor y que como respuesta requiera amor, hace que sea dif\u00edcil ense\u00f1ar la partici\u00adpaci\u00f3n en la misma por medio de normas, como dice San Basilio Magno: \u00abEl amor de Dios no es algo que pueda aprenderse con normas y preceptos. As\u00ed como nadie nos ha ense\u00f1ado a gozar de la luz, a amar la vida, a querer a nuestros padres y educadores, as\u00ed tambi\u00e9n, y con mayor raz\u00f3n, el amor de Dios no es algo que pue\u00adda ense\u00f1arse, sino que desde que empieza a existir este ser vivo que llamamos hombre es depositada en \u00e9l una fuerza espiritual, a manera de semilla, que encierra en s\u00ed misma la facultad y la ten\u00addencia al amor. Esta fuerza seminal es cultivada diligentemente y nutrida sabiamente en la escuela de los divinos preceptos y as\u00ed, con la ayuda de Dios, llega a su perfecci\u00f3n\u00bb<em>.<\/em><em style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<\/em><\/p><p><span style=\"color: #ff0000;\">[<\/span>A la Sant\u00edsima Virgen, Madre del Redentor y Madre nuestra, le pedimos la gracia de que se acreciente en nosotros la virtud de la caridad, por medio de la cual nos inmolamos espiritualmente en cada Santa Misa al unirnos al \u00fanico sacrificio del Verbo Encarnado.<span style=\"color: #ff0000;\">]<\/span><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La humanidad de Cristo &#8211; El monumento vivo del amor de Dios \u00a0 Recordando el pensamiento de nuestro Fundador Durante la Novena de la Anunciaci\u00f3n \u00a0 En el s\u00e9ptimo d\u00eda de la novena en el que pedimos espec\u00edficamente por nuestra fe en el motivo de la Encarnaci\u00f3n evocamos el pensamiento del P. 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