{"id":947,"date":"2020-06-01T12:07:48","date_gmt":"2020-06-01T10:07:48","guid":{"rendered":"http:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947"},"modified":"2020-10-02T10:15:47","modified_gmt":"2020-10-02T08:15:47","slug":"el-ministerio-de-la-misericordia-divina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2020\/06\/01\/el-ministerio-de-la-misericordia-divina\/","title":{"rendered":"El ministerio de la misericordia divina"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"947\" class=\"elementor elementor-947\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-27eb4839 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"27eb4839\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-4268ef33\" data-id=\"4268ef33\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4aa457c1 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4aa457c1\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u201cEl ministerio de la misericordia divina\u201d<\/strong><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p><p><em>Dios nos reconcili\u00f3 consigo por medio de Cristo y nos encarg\u00f3 el ministerio de la reconciliaci\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Las palabras del Ap\u00f3stol se presentan especialmente interpelantes a nosotros a quienes, como sacerdotes, compete el sublime ejercicio del ministerio de la misericordia divina.<\/p><p>\u201cNunca como en este tiempo ha tenido el hombre tanta necesidad de la misericordia\u201d, dec\u00eda san Juan Pablo Magno ya en los \u201980. Es en este mismo sentido que el Papa Francisco nos recordaba en su Carta Apost\u00f3lica <em>Misericordia et misera<\/em>: \u201cEl Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n necesita volver a encontrar su puesto central en la vida cristiana; por esto se requieren sacerdotes que pongan su vida al servicio del <em>ministerio de la reconciliaci\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, para que a nadie que se haya arrepentido sinceramente se le impida acceder al amor del Padre, que espera su retorno, y a todos se les ofrezca la posibilidad de experimentar la fuerza liberadora del perd\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p><p>Por eso hablar de sacerdocio implica hablar de la cura de almas y hablar de sacerdotes es hablar de hombres que por el sacramento del Orden han sido llamados a ser \u201csignos vivientes y eficaces de la misericordia de Dios\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>, sabi\u00e9ndose ellos mismos \u201clos primeros en ser perdonados\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p><h4><strong>1. La pr\u00e1ctica pastoral asidua de la confesi\u00f3n<\/strong><a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a><\/h4><p>Como miembros del Instituto del Verbo Encarnado somos llamados de manera peculiar a evangelizar la cultura. \u201cPero \u00bfc\u00f3mo evangeliza uno una cultura? \u00bfC\u00f3mo ayuda uno a la obra del Esp\u00edritu Santo entre los hombres? Se comienza <em>evangelizando a la gente<\/em>, ya que la cultura la produce la gente y est\u00e1 forjada por la calidad de las relaciones rec\u00edprocas y con Dios. As\u00ed, el <em>primer paso<\/em> es evangelizar, como Jes\u00fas lo hizo, llamando a cada uno por su nombre <em>a la conversi\u00f3n<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Conversi\u00f3n que implica la necesidad vital de unirse a Cristo mediante una intensa vida eucar\u00edstica y de renovarse continuamente mediante la recepci\u00f3n del sacramento de la Reconciliaci\u00f3n.<\/p><p>As\u00ed entendida, la misi\u00f3n del Instituto es la misma que la de la Iglesia, es decir, \u201cllevar a los hombres a la conversi\u00f3n a Dios, a \u2018la adhesi\u00f3n plena y sincera a Cristo y a su Evangelio mediante la fe\u2019<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>, que debe tender a la digna recepci\u00f3n de los sacramentos\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. De lo cual se deduce que la recepci\u00f3n del sacramento de la Confesi\u00f3n constituye una ayuda especial \u2212o, mejor dicho: imprescindible\u2212 a la hora de evangelizar la cultura. En efecto, estamos convencidos de que \u201cla misericordia es indispensable para el progreso espiritual de cada alma, como para el progreso humano, civil y social\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>, y por tanto, consideramos que nuestra misi\u00f3n es eficaz si, como dec\u00eda Juan Pablo II, \u00e9sta \u201cimpulsa a la conversi\u00f3n, esto es, al retorno a la verdad y a la amistad de Dios a aquellos que hab\u00edan perdido la fe y la gracia con el pecado, si llama a una vida m\u00e1s perfecta a los cristianos rutinarios, si enfervoriza a las almas, si convence para vivir las bienaventuranzas, si suscita vocaciones sacerdotales y religiosas\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. No deja de impresionar el que debamos recordarnos y reafirmar a nosotros y a los dem\u00e1s, estas verdades en nuestro tiempo, donde muchas veces parece que se tiende un velo sobre la misi\u00f3n fundante y fundamental de la Iglesia en el mundo. Por su parte, el apostolado del confesionario es expl\u00edcitamente destacado por nuestro derecho propio de una manera contundente al decir: \u201cnuestros sacerdotes y el Instituto del Verbo Encarnado todo, <strong>deber\u00eda ser conocido por la pr\u00e1ctica pastoral asidua de la confesi\u00f3n<\/strong> [\u2026] Que la gente sepa que en todas partes donde haya sacerdotes de nuestra Familia Religiosa, siempre podr\u00e1n encontrar un \u2018padre espiritual\u2019\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p><p>La Exhortaci\u00f3n <em>Reconciliatio et Paenitentia<\/em>, escrita por el Padre Espiritual de nuestra Familia Religiosa, sostiene que \u201cel Hijo de Dios viniendo como el Cordero que quita y carga sobre s\u00ed el pecado del mundo<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>, aparece como el que tiene el poder tanto de juzgar<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a> como el de perdonar los pecados<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>, y que ha venido no para condenar, sino para perdonar y salvar<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>. Y ese poder que Jes\u00fas tiene para perdonar los pecados lo confiri\u00f3 a los Ap\u00f3stoles y a sus sucesores responsables de continuar su obra de evangelizaci\u00f3n y redenci\u00f3n. De lo cual se desprende la grandeza de la figura del ministro de la Penitencia, quien ha de actuar <em>in Persona Christi<\/em> como \u201chermano del hombre<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>, pont\u00edfice misericordioso, fiel y compasivo<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>, pastor decidido a buscar la oveja perdida<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>, m\u00e9dico que cura y conforta<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>, maestro \u00fanico que ense\u00f1a la verdad e indica los caminos de Dios<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>, juez de los vivos y de los muertos<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>, que juzga seg\u00fan la verdad y no seg\u00fan las apariencias<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>.<\/p><p>Ahora bien, la pr\u00e1ctica pastoral asidua de la Confesi\u00f3n exige de nuestra parte gran caridad pastoral y gran misericordia para llevar el alivio a las almas confiadas a nuestra solicitud.<\/p><p>Muchas veces se habla de la confesi\u00f3n como del \u201ctribunal de la penitencia\u201d, y no est\u00e1 mal, porque la Penitencia tiene algo de tribunal, y el sacerdote es el juez. Pero la Penitencia es mucho m\u00e1s que eso. \u201cA diferencia de los tribunales puramente humanos, m\u00e1s que un instrumento de justicia es un instrumento de misericordia. Por eso se lo llama tambi\u00e9n el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n. Al absolver, el sacerdote libera al penitente del pecado que lo reten\u00eda prisionero. En el confesonario, adem\u00e1s de jueces, hemos de ser padres, maestros, m\u00e9dicos, en una palabra, verdaderos pastores de la ovejita puesta a nuestros pies. Deberemos considerar las circunstancias, antecedentes, psicolog\u00eda del penitente; tener entra\u00f1as de padre, de buen samaritano que cauteriza las heridas provocadas por los salteadores. Si Dios ha esperado, mostrando una paciencia infinita, \u00bfcon qu\u00e9 derecho nosotros, que somos tambi\u00e9n pecadores como lo es el que est\u00e1 delante nuestro, nos sulfuramos con el penitente, o lo tratamos con acritud de esp\u00edritu?\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>. Y \u00bfde d\u00f3nde aprende misericordia un sacerdote? La aprende de la profunda convicci\u00f3n de que Dios no nos trat\u00f3 como merec\u00edamos<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>, dec\u00eda el Venerable Arzobispo Fulton Sheen.<\/p><p>El ejercicio del sublime oficio de confesar se reviste para nosotros, sacerdotes del Instituto del Verbo Encarnado, de ciertas peculiaridades que el derecho propio subraya particularmente, haci\u00e9ndose eco del abundante tesoro del Magisterio de la Iglesia y que siempre conviene tener presente si no queremos traicionar nuestra identidad y misi\u00f3n en el Cuerpo M\u00edstico de la Iglesia. Prestemos atenci\u00f3n:<\/p><ul><li>\u201cLa <strong>m\u00e1xima disponibilidad<\/strong> de los sacerdotes para la confesi\u00f3n debe ser algo propio de nuestras parroquias, procurando tambi\u00e9n que haya siempre durante la Santa Misa uno o m\u00e1s confesores. Se ha de invitar tambi\u00e9n a otros sacerdotes ajenos a la parroquia para o\u00edr confesiones, y donde sea posible y conveniente, inst\u00e1lese un centro de confesiones permanente\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>. Algo muy similar repite el derecho propio en otro lugar al declarar que el \u201capostolado hacia los pecadores se ejercitar\u00e1 de modo particular en la administraci\u00f3n del sacramento de la reconciliaci\u00f3n, estando <strong>siempre disponibles<\/strong> en cualquier momento para o\u00edr confesiones\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>.<\/li><\/ul><p>Esta m\u00e1xima disponibilidad que se pide de nosotros estar <strong>siempre disponibles<\/strong> para tan alto ministerio y no solamente durante \u201cel horario de confesiones\u201d. Pero tambi\u00e9n es cierto que esa disponibilidad debe <strong>hacerse visible<\/strong> a las personas. Una de las maneras en que se puede hacer visible a las almas esa disponibilidad de parte los sacerdotes del IVE para escuchar confesiones San Manuel Gonz\u00e1lez la llamaba \u2018el culto tempranero\u2019: \u201cUna iglesia abierta desde muy temprano, una hora, por lo menos, antes que empiecen los trabajos del pueblo, con un cura que sea el primero en entrar y el \u00faltimo en salir, y que espere sentado en el confesionario, y esto <strong>de una manera constante y fija<\/strong>, es una iglesia que no puede tardar mucho tiempo en verse concurrida.[\u2026] Un cura sentado en su confesonario desde antes que salga el sol, dispuesto a no cansarse ni aburrirse de la soledad, no tardar\u00e1 mucho tiempo en ver llegar samaritanas y samaritanos que vengan a pedirle el agua que salta hasta la vida eterna\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>. \u201c\u00bfC\u00f3mo vamos a fomentar entre nuestros feligreses, especialmente los ocupados, la meditaci\u00f3n diaria a hora fija, la confesi\u00f3n frecuente y la direcci\u00f3n espiritual, si no les damos a hora fija y temprana iglesia y Sagrario abiertos y confesor a su disposici\u00f3n?\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>. Una santa sugerencia para tener presente ya sea en las parroquias de los m\u00e1s lejanos poblados como en aquellas que est\u00e1n insertas en las grandes ciudades.<\/p><p>Esta disposici\u00f3n se manifiesta tambi\u00e9n a la hora de atender a los enfermos con prontitud (sin dilaci\u00f3n) y que tantas veces requiere el sacramento de la misericordia divina. \u201cLa enfermedad hace posible que muchos enfermos se acerquen por primera vez a los Sacramentos, es por ello que ser\u00e1 muy importante <strong>nuestra<\/strong> <strong>solicitud<\/strong> trabajando con su familia y especialmente cuando \u00e9sta se oponga a los Sacramentos de la Penitencia y la Unci\u00f3n, por temor al miedo que esto pueda producir en el paciente\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>. Es un acto de verdadero amor confortar a los enfermos con los sacramentos, especialmente el de la Confesi\u00f3n, el de la Unci\u00f3n de los enfermos, y el vi\u00e1tico de la Eucarist\u00eda \u2212el \u00faltimo, antes de que vean a Dios m\u00e1s all\u00e1 de los signos sacramentales\u2212. Por eso el Papa Polaco recomendaba insistentemente a los sacerdotes: \u201cSed siempre diligentes y fervorosos en la administraci\u00f3n de estos sacramentos de la misericordia, sin ahorrar energ\u00edas ni tiempo, profundamente conscientes de que \u2018la Iglesia vive una vida aut\u00e9ntica cuando profesa y proclama la misericordia \u2212el atributo m\u00e1s estupendo del Creador y del Redentor\u2212 y cuando acerca a los hombres a las fuentes de la misericordia del Salvador, de las que es depositaria y dispensadora\u2019<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>.<\/p><p>Por otra parte, con ocasi\u00f3n de las misiones populares no hay que ser remisos en dedicar un d\u00eda de la misi\u00f3n para que sea \u201cun d\u00eda penitencial, en el cual se escuchen confesiones <strong>todo el d\u00eda<\/strong>. En rigor, es ideal que un padre misionero permanezca siempre en el centro misional y que la gente sepa que est\u00e1 a su disposici\u00f3n desde el primer d\u00eda de la misi\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>.<\/p><p>Persuadidos de la importancia de la vida de la gracia y del inmenso valor del sacramento de la confesi\u00f3n podemos afirmar que la mayor\u00eda de nuestras actividades pastorales deben incluir esa disponibilidad para la confesi\u00f3n. As\u00ed lo hemos aprendido incontables veces desde los inicios, por ejemplo, cuando al lado de nuestras procesiones siempre hab\u00edan sacerdotes con la estola morada y rezando el rosario; cuya sola presencia era un silencioso pero elocuente llamado a la reconciliaci\u00f3n con Dios para las personas que participan o ven pasar la procesi\u00f3n; lo mismo sucede en nuestros campamentos, en los encuentros con los j\u00f3venes, con las familias, en los oratorios en los que nunca puede faltar el sacerdote que espera paciente dispuesto a o\u00edr confesiones. \u00a0\u00a0<\/p><p>Dadas las circunstancias especiales que estamos atravesando a causa de la pandemia, cu\u00e1n edificante y loable ha sido el ejemplo de varios de nuestros miembros que aun a riesgo de contagiarse ellos mismos con toda valent\u00eda y esp\u00edritu sacerdotal se llegaron hasta los enfermos para escuchar su confesi\u00f3n y llevarles los \u00faltimos sacramentos. \u00a1Ese es el verdadero temple de un sacerdote del Verbo Encarnado! \u00a0Que \u201c\u00a1no arruga ante ninguna dificultad, ni se arredra ante ning\u00fan obst\u00e1culo!\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>.<\/p><p>De lo dicho hasta aqu\u00ed podemos concluir que todo sacerdote del Instituto debe dedicar una parte generosa de su tiempo al ministerio del sacramento de la Penitencia \u2212que la gracia de Dios har\u00e1 fecundo\u2212 y a instruir a las almas sobre el valor y la importancia de dicho sacramento para la vida cristiana; lo cual nos lleva a la segunda caracter\u00edstica del ejercicio de este ministerio resaltada en los documentos de nuestro Instituto.<\/p><ul><li>\u201cParece muy conveniente que los sacerdotes <strong>prediquen <\/strong>sobre los beneficios maravillosos de la confesi\u00f3n frecuente\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>. A este prop\u00f3sito el <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em> especifica \u2212siguiendo las ense\u00f1anzas de San Alfonso Mar\u00eda de Ligorio<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>\u2212 que a la hora de elegir la materia de la predicaci\u00f3n los sacerdotes del Instituto han de \u201ctener cuidado de escoger las que de modo especial mueven a aborrecer el pecado y a amar a Dios\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>; \u201c&#8230; del amor que nos tiene Jesucristo, del que nosotros le debemos profesar y de la confianza que siempre debemos tener en su misericordia cuando queramos enmendarnos\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>; \u201c&#8230; de los medios para conservarse en la gracia de Dios, como la huida de las ocasiones peligrosas y de las malas compa\u00f1\u00edas, la frecuencia de sacramentos&#8230;\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>; \u201c&#8230; de las malas confesiones que se hacen callando los pecados por verg\u00fcenza\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>, etc.<\/li><\/ul><p>Por eso, las <em>Constituciones<\/em> se\u00f1alan que se ha de ayudar a las personas (incluso a nuestros miembros y especialmente a los que est\u00e1n en formaci\u00f3n) a \u201cdescubrir la belleza y la alegr\u00eda del sacramento de la penitencia, en un mundo que ha perdido el sentido del pecado y de la misericordia divina\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>.<\/p><ul><li>\u201cEsforz\u00e1ndose en poseer la <strong>ciencia debida y actualiz\u00e1ndose en cuestiones de moral<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a>. Para los miembros del Instituto es \u201c<em>imprescindible <\/em>el conocimiento de la debida ciencia moral\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a> y esto a t\u00edtulo doble: ya para ejercer el ministerio de la reconciliaci\u00f3n<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a> como as\u00ed tambi\u00e9n \u201cpara cumplir la finalidad de nuestro Instituto de evangelizar las culturas, lo cual supone ordenarlas para que ayuden al hombre a alcanzar su fin, y por tanto un discernimiento de la moralidad de las mismas, ya que la moralidad es la relaci\u00f3n trascendental de lo humano hacia el fin \u00faltimo\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a>. Es por eso, que todos \u201clos sacerdotes deben tener conocimiento de la teolog\u00eda espiritual y han de ejercitarse en el discernimiento de esp\u00edritus\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a>. Pues los sacerdotes son \u201ceducadores de la fe, formadores de conciencias, gu\u00edas de las almas, para permitir a cada cristiano desarrollar su vocaci\u00f3n personal\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a>, por eso conviene <em>y mucho<\/em> el prepararse bien \u2212remota y pr\u00f3ximamente\u2212 para la administraci\u00f3n del sacramento de la Confesi\u00f3n.<\/li><\/ul><p>En <em>Reconciliatio et Paenitentia <\/em>se lee que para el cumplimiento eficaz del ministerio de la Confesi\u00f3n el sacerdote \u201cdebe tener, tambi\u00e9n, una preparaci\u00f3n <em>seria y cuidada, no fragmentaria sino integral y arm\u00f3nica<\/em>, en las diversas ramas de la teolog\u00eda, en la pedagog\u00eda y en la psicolog\u00eda, en la metodolog\u00eda del di\u00e1logo y, sobre todo, en el conocimiento vivo y comunicativo de la Palabra de Dios. Pero todav\u00eda es m\u00e1s necesario que \u00e9l viva una vida espiritual intensa y genuina. Para guiar a los dem\u00e1s por el camino de la perfecci\u00f3n cristiana, el ministro de la Penitencia debe recorrer en primer lugar \u00e9l mismo este camino y, <strong>m\u00e1s con los hechos que con largos discursos<\/strong> dar prueba de experiencia real de la oraci\u00f3n vivida, de pr\u00e1ctica de las virtudes evang\u00e9licas teologales y morales, de fiel obediencia a la voluntad de Dios, de amor a la Iglesia y de docilidad a su Magisterio\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a>.<\/p><p>Del gran confesor san Leopoldo Mandic se dice que \u201chab\u00eda tomado muy en serio la preparaci\u00f3n para el desempe\u00f1o de tan delicado ministerio, no s\u00f3lo estudiando a fondo teolog\u00eda dogm\u00e1tica, el derecho, la moral, la asc\u00e9tica, la m\u00edstica, durante el per\u00edodo de sus estudios anteriores al sacerdocio, sino que despu\u00e9s continu\u00f3 aplic\u00e1ndose muy seriamente a esta clase de estudios, durante toda su vida.<\/p><p>Eran sus autores preferidos san Agust\u00edn, santo Tom\u00e1s y san Alfonso Mar\u00eda de Ligorio; con ellos ten\u00eda siempre a mano otros autores modernos [\u2026]. Daba tambi\u00e9n mucha importancia a las enc\u00edclicas de los Papas; ya que seg\u00fan dec\u00eda, se encuentra en ellas el camino m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s seguro para solucionar las cuestiones m\u00e1s dif\u00edciles, incluso desde el punto de vista de casu\u00edstica moral\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a>.<\/p><p>Particularmente a nosotros se nos recomienda que en nuestro esfuerzo por adquirir ciencia y ejercitarnos en el discernimiento de esp\u00edritus: la oraci\u00f3n, el estudio de la Sagrada Escritura, de los escritos de los Padres, de los grandes Te\u00f3logos y de los M\u00edsticos, la propia experiencia de la vida espiritual, as\u00ed como tambi\u00e9n la familiaridad y conocimiento profundo de las Reglas de discernimiento de esp\u00edritus de San Ignacio de Loyola<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">[53]<\/a>, \u00a0todos estos elementos ocupen un lugar preponderante.<\/p><p>\u201cNo dej\u00e9is de estudiar y orar a fin de estar a la altura del ministerio de la pacificaci\u00f3n del hombre con Dios, facultad tan inaudita, que hizo exclamar con estupor: <em>\u00bfQui\u00e9n puede perdonar los pecados sino solo Dios?<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">[54]<\/a>.<\/p><ul><li>Finalmente, y sobre todo, a ejemplo de Cristo, hemos de ejercer este precioso ministerio de la Confesi\u00f3n <strong>mostrando entra\u00f1as de verdadera misericordia<\/strong><a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\">[55]<\/a>.<\/li><\/ul><p>\u201cEl sacerdote tiene que vivir una misericordia realmente heroica. [\u2026] Misericordia heroica que de manera particular debe manifestarse en el ejercicio de ese gran sacramento de la misericordia que es la confesi\u00f3n, que implica horas y horas y que es muy cansador. Llega a ser en alg\u00fan momento una cosa aburrida para el sacerdote que desde hace tantos a\u00f1os est\u00e1 confesando m\u00e1s o menos siempre las mismas cosas, con sus m\u00e1s y con sus menos, con alg\u00fan peque\u00f1o agregado. Hay que tener esa disposici\u00f3n que solamente da un coraz\u00f3n misericordioso\u201d<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\">[56]<\/a>.<\/p><p>San Alfonso, Patrono de los confesores, mereci\u00f3 este t\u00edtulo porque desde los primeros a\u00f1os de su sacerdocio confes\u00f3 mucho, sobre todo durante los ejercicios espirituales y las misiones populares, adquiriendo en este campo una experiencia incomparable.<\/p><p>En su <em>Praxis confessarii<\/em> indica las condiciones para que el ejercicio de esta <em>ars artium<\/em> \u2212como se complac\u00eda en definirlo, siguiendo el ejemplo de san Gregorio Magno\u2212 sea fructuoso: \u201cEl confesor no puede considerarse satisfecho con una santidad que se limite al simple estado de gracia, sino que debe sentirse colmado por la caridad, la mansedumbre y la prudencia\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\">[57]<\/a>.<\/p><p>\u201cGracias a estas virtudes \u2212comentaba san Juan Pablo II\u2212 el confesor podr\u00e1 hacerse ministro de la caridad divina, ejercitando la no f\u00e1cil tarea de padre, m\u00e9dico, doctor y juez.<\/p><p>Como <em>padre<\/em>, acoger\u00e1 a los penitentes con amor sincero, manifestando una comprensi\u00f3n mayor a los que hayan pecado m\u00e1s, y despu\u00e9s los despedir\u00e1 con palabras impregnadas de la misericordia a fin de alentarlos a volver al camino de la vida cristiana<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\">[58]<\/a>.<\/p><p>Como <em>m\u00e9dico<\/em>, deber\u00e1 diagnosticar con prudencia las ra\u00edces del mal y sugerir al penitente la terapia oportuna, merced a la cual pueda vivir conforme a la dignidad y a la responsabilidad de persona creada a imagen de Dios<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\">[59]<\/a>.<\/p><p>Como <em>doctor<\/em>, buscar\u00e1 conocer a fondo la ley de Dios profundizando los diversos aspectos con el estudio de la teolog\u00eda moral, de manera que no d\u00e9 al penitente opciones personales, sino lo que el magisterio de la Iglesia ense\u00f1a aut\u00e9nticamente<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\">[60]<\/a>.<\/p><p>Como <em>juez<\/em>, en fin, practicar la equidad. Es necesario que el sacerdote juzgue siempre de acuerdo con la verdad, y no seg\u00fan las apariencias, preocup\u00e1ndose por hacer comprender al penitente que en el coraz\u00f3n paterno de Dios hay lugar tambi\u00e9n para \u00e9l\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\">[61]<\/a>.<\/p><p>A imitaci\u00f3n del Verbo Encarnado debemos tener en todos nuestros afanes pastorales esa paciencia y esa bondad de las que el Se\u00f1or mismo nos ha dejado ejemplo, habiendo venido no para juzgar, sino para salvar<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\">[62]<\/a>. \u201cComo Cristo, sed intransigentes con el mal, pero misericordiosos con las personas. En las dificultades que puedan tener, los fieles deben hallar en vuestras palabras y en vuestro coraz\u00f3n de pastores el eco de la voz del Redentor <em>manso y humilde de coraz\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\">[63]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\">[64]<\/a>, dec\u00eda San Juan Pablo II.<\/p><p>Fulton Sheen cuenta de una mujer que despu\u00e9s de treinta a\u00f1os decide irse a confesar. El confesor, un sacerdote que en treinta a\u00f1os no hab\u00eda hecho su meditaci\u00f3n antes de la misa, le ladr\u00f3 la siguiente pregunta: \u2018\u00bfC\u00f3mo es posible que haya estado alejada de la Iglesia por treinta a\u00f1os?\u2019 A lo cual la mujer respondi\u00f3: \u2018Porque hace treinta a\u00f1os me encontr\u00e9 con un sacerdote igual a Usted\u2019. \u201cLa profundidad de nuestra compasi\u00f3n es la medida de nuestro \u00e9xito apost\u00f3lico\u201d<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\">[65]<\/a>, conclu\u00eda el venerable arzobispo americano.<\/p><p>\u201cMuchas veces el sacerdote est\u00e1 muy ocupado, pero tiene que aprender a ocuparse en las cosas principales del ministerio, no en cosas accidentales o en cosas secundarias. Las almas necesitan hablar con el sacerdote y necesitan contarle sus cosas, porque el sacerdote tambi\u00e9n es m\u00e9dico de las almas\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Finalmente, pero no por eso menos importante, digamos que si en el pasado reciente y m\u00e1s a\u00fan en el presente hay como una crisis del sacramento de la Confesi\u00f3n debemos reconocer que entre los muchos factores que pueden haber contribuido a tal situaci\u00f3n no pocas veces influye negativamente la falta del entusiasmo o disponibilidad para el ejercicio de tan exigente y delicado ministerio. Por tanto, si la pastoral del Instituto ha de ser en todo \u00e1mbito \u201ccon garra\u201d, entusiasta y de propuesta, tambi\u00e9n lo debe ser a la hora de realizar con firmeza y convicci\u00f3n el apostolado de la reconciliaci\u00f3n del hombre con Dios. En este sentido, \u201chay que celebrar el sacramento del mejor modo posible y en las formas lit\u00fargicamente previstas, para que conserve su plena fisonom\u00eda de celebraci\u00f3n de la Divina Misericordia\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\">[67]<\/a>. \u00a0En este sentido es importante que el ministro cumpla bien su obligaci\u00f3n. Su capacidad de acogida, de escucha, de dialogo, y su constante disponibilidad, son elementos esenciales para que el ministerio de la reconciliaci\u00f3n manifieste todo su valor. El anuncio fiel, nunca reticente, de las exigencias radicales de la palabra de Dios, ha de estar siempre acompa\u00f1ado de una gran comprensi\u00f3n y delicadeza, a imitaci\u00f3n del estilo de Jes\u00fas con los pecadores\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\">[68]<\/a>.<\/p><h4><strong>2. Experiencia personal del sacramento de la Reconciliaci\u00f3n<\/strong><\/h4><p>Ha sido siempre la ense\u00f1anza de la Iglesia que a trav\u00e9s de los sacerdotes se muestra la misericordia de Dios que perdona los pecados en el sacramento de la Penitencia. Y aunque la administraci\u00f3n del sacramento del perd\u00f3n es \u201csin duda, el m\u00e1s dif\u00edcil y delicado, el m\u00e1s fatigoso y exigente, es tambi\u00e9n uno de los m\u00e1s hermosos y consoladores ministerios del Sacerdote\u201d<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\">[69]<\/a>. \u201cSed por ello\u201d, dec\u00eda Juan Pablo II a sacerdotes y religiosos, \u201clos primeros en recibir con frecuencia este sacramento de aut\u00e9ntica fe y devoci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\">[70]<\/a>. Pues, para ser fieles y cumplir adecuadamente nuestro ministerio de santificar es imprescindible nuestra experiencia personal del sacramento de la reconciliaci\u00f3n, por medio de la confesi\u00f3n frecuente. Ya que la gozosa experiencia de ser perdonados por Cristo alimenta el deseo de ofrecer a otros su perd\u00f3n<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\">[71]<\/a>.<\/p><p>Por eso, \u201cpara nuestra min\u00fascula Familia Religiosa el santo sacramento de la Reconciliaci\u00f3n o Penitencia ocupa un lugar important\u00edsimo en la vida espiritual, de tal modo que consideramos recomendable que se lo reciba semanalmente\u201d<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\">[72]<\/a>. Esa ha sido y sigue siendo practica normal seg\u00fan nuestro modo de vivir la vida religiosa en el Instituto. Y paternalmente el derecho propio nos exhorta a \u201ctener devoci\u00f3n a la confesi\u00f3n frecuente\u201d<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\">[73]<\/a> enumerando los \u201cmuchos frutos que de ella se siguen: \u2018&#8230;aumenta el justo conocimiento propio, crece la humildad cristiana, se desarraigan las malas costumbres, se hace frente a la tibieza e indolencia espiritual, se purifica la conciencia, se robustece la voluntad, se lleva a cabo la saludable direcci\u00f3n de las conciencias y aumenta la gracia en la virtud del sacramento\u2019\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\">[74]<\/a>.<\/p><p>Es decir, del mismo modo en que se pide disponibilidad para administrar el sacramento de la Confesi\u00f3n tambi\u00e9n se pide de nuestros miembros asiduidad en la recepci\u00f3n del mismo, para que Cristo purifique nuestro coraz\u00f3n constantemente, haciendo a sus ministros menos indignos de los misterios que celebran<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\">[75]<\/a>.<\/p><p>Es de notar que con gran acierto la Liturgia en el Canon Romano llama a los sacerdotes \u201cpecadores\u201d: \u201c<em>A nosotros, pecadores, siervos tuyos<\/em>&#8230;\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\">[76]<\/a>. Los sacerdotes llevan un tesoro en vasijas de barro<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\">[77]<\/a>. Por eso, es importante, \u201cprotegerlo y cuidarlo, mediante la oraci\u00f3n diaria, mediante la celebraci\u00f3n de la santa misa y mediante la recepci\u00f3n frecuente del sacramento de la Penitencia\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\">[78]<\/a>, aseguraba el Padre Espiritual de nuestra Familia Religiosa. Nunca deben nuestros miembros desestimar la importancia que tiene el sacramento de la Penitencia juntamente con el de la Eucarist\u00eda para robustecer al alma para el tiempo de la prueba.<\/p><p>\u201c\u00bfQui\u00e9n no ve que el sacerdote, constituido por Dios ministro de la reconciliaci\u00f3n de Cristo, est\u00e1 llamado a experimentar el primero en s\u00ed mismo el don de la reconciliaci\u00f3n, haci\u00e9ndolo operante en la propia vida? Estamos persuadidos de que no es posible proponer a los dem\u00e1s el mensaje de la reconciliaci\u00f3n, si no somos capaces de vivir su potencia salvadora en nosotros mismos.<\/p><p>En una Iglesia llamada a renovarse, los sacerdotes deben ir delante de los hermanos con el ejemplo y con la vida. Tambi\u00e9n de esta valoraci\u00f3n personal del sacramento de la penitencia, como <strong>v\u00eda maestra de purificaci\u00f3n y crecimiento en la fe<\/strong>, derivar\u00e1 para vosotros un aprecio ulterior del inconmensurable don que el Se\u00f1or os ha hecho, al elegirlos sacerdotes suyos, para perdonar los pecados en su nombre\u201d<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\">[79]<\/a>.<\/p><p>El sacerdote que tiene familiaridad con el Se\u00f1or en la oraci\u00f3n es el que tiene m\u00e1s clara conciencia de ser pecador, aunque nunca en su vida hubiese cometido un pecado mortal. Por eso, en su primera <em>Carta a los sacerdotes el Jueves Santo<\/em> <em>de 1979<\/em>, Juan Pablo II, les insist\u00eda: \u201cConvertirse significa retornar a la gracia misma de nuestra vocaci\u00f3n, meditar la inmensa bondad y el amor infinito de Cristo, que se ha dirigido a cada uno de nosotros, y llam\u00e1ndonos por nuestro nombre, ha dicho: <em>S\u00edgueme<\/em>. Convertirse quiere decir dar cuenta en todo momento de nuestro servicio, de nuestro celo, de nuestra fidelidad, ante el Se\u00f1or de nuestros corazones, para que seamos <em>ministros de Cristo y administradores de los misterios de Dios<\/em><a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\">[80]<\/a>. Convertirse significa dar cuenta tambi\u00e9n de nuestras negligencias y pecados, de la cobard\u00eda, de la falta de fe y esperanza, de pensar \u00fanicamente \u2018de modo humano\u2019 y no \u2018divino\u2019\u201d.<\/p><p>La vocaci\u00f3n sacerdotal es una vocaci\u00f3n especial a la santidad a fin de que, actuando en la persona de Cristo, santifiquen a los dem\u00e1s. As\u00ed, entonces, como ministros de los sacramentos, los sacerdotes llevan el don de la salvaci\u00f3n al pueblo de Dios y lo alimentan con la vida divina que ellos mismos han recibido de Cristo. Ahora bien, el desaf\u00edo de presentar a Cristo exige una conversi\u00f3n constante. \u201cEl sacerdote, dice Fulton Sheen, que ha sido crucificado y que ha soportado su pasi\u00f3n con paciencia siempre ser\u00e1 un sacerdote misericordioso. Si fuera de un confesionario un d\u00eda s\u00e1bado hay una l\u00ednea larga de penitentes y en el otro confesionario hay uno o dos penitentes, es hora que ese sacerdote [en el \u00faltimo confesionario] se haga a s\u00ed mismo algunas preguntas. La santidad atrae a los penitentes. Porque la atracci\u00f3n de tales sacerdotes es la de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\">[81]<\/a>.<\/p><p>Si para todos los miembros del Instituto siempre ser\u00e1 de enorme provecho espiritual el considerar que uno es pecador, cu\u00e1nto m\u00e1s para los ministros de los misterios sagrados que necesitan una conversi\u00f3n continua. Dec\u00eda San Jos\u00e9 Cafasso: \u201cPara ser sacerdote ejemplar no basta el juicio del mundo. Un sacerdote puede ser reputado como santo y no serlo delante de Dios. Un tercio de las virtudes propias del eclesi\u00e1stico bastan para que se le considere como santo, pero el Se\u00f1or no lo reconoce como tal, si no procura con todas sus fuerzas, no s\u00f3lo huir del pecado mortal, sino tambi\u00e9n de la falta venial y de la apariencia de culpa\u201d<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\">[82]<\/a>. \u00a0Es esa clara conciencia de que somos pecadores la que debe llevar a sus ministros ser hombres de la misericordia.<\/p><p>Con gran realismo el venerable arzobispo americano escribi\u00f3: \u201cCada vez que sus rodillas se doblan en confesi\u00f3n, el sacerdote admite que ha tenido algo que ver con la Crucifixi\u00f3n de nuestro Se\u00f1or y cuando sus pies se mueven, como gusanos, saliendo por debajo de la cortina del confesionario, \u00e9ste resucita de entre los muertos. Dios no eligi\u00f3 \u00e1ngeles para que sean sus sacerdotes-v\u00edctimas, porque ellos no habr\u00edan entendido lo que es la debilidad humana. Eligi\u00f3 en cambio vasijas fr\u00e1giles que conocen en su misma debilidad la esperanza de ser fuerte otra vez que arde en el coraz\u00f3n de un creyente. Al escuchar las confesiones de otros, un sacerdote ve m\u00e1s tumbas vac\u00edas que aquellas que ilumin\u00f3 el sol de la Primera Pascua en Jerusal\u00e9n. Cuando \u00e9l mismo se confiesa, su esp\u00edritu siente la dulce indiferencia que viene de la fe. <em>Si muero, estar\u00e9 con Cristo; si vivo, Cristo estar\u00e1 conmigo<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\">[83]<\/a>.<\/p><p>\u201cHay sacerdotes \u2212dec\u00eda san Jos\u00e9 Cafasso\u2212 que van a confesarse, cuando pueden, a escondidas, en secreto: parece que tienen miedo de que la gente sepa que se confiesan. \u00bfPor qu\u00e9 tanto misterio por nuestra parte al confesarnos? \u00bfAcaso los fieles dejaran de estimarnos si nos ven frecuentar un tal sacramento?\u201d<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\">[84]<\/a>. Muy por el contrario, el santo consideraba un buen ejemplo para la gente el ver a un sacerdote confesarse.<\/p><p>La inmensa mayor\u00eda de los miembros del Instituto tienen la gracia de vivir con otro sacerdote del Instituto o al menos cerca de otros. Cualquiera sea el caso, el derecho propio destaca que la \u201cconfesi\u00f3n de los miembros entre s\u00ed es una excelente manifestaci\u00f3n de la caridad exquisita que debe reinar en la comunidad\u201d<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\">[85]<\/a> y se\u00f1ala que \u201ctodo sacerdote del Instituto del Verbo Encarnado deber\u00eda tener como <strong>prioridad apost\u00f3lica absoluta<\/strong> la atenci\u00f3n y disponibilidad para con sus hermanos en la vida religiosa. Por eso, el fomentar las visitas \u2013especialmente de los que est\u00e1n m\u00e1s lejos y aislados\u2013 y ser generoso con el propio tiempo para con los hermanos en el sacerdocio y la vida religiosa es una de las manifestaciones m\u00e1s claras de la caridad exquisita que nuestra Familia quiere vivir\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\">[86]<\/a>.<\/p><p>Estas visitas a los sacerdotes que est\u00e1n m\u00e1s alejados, aunque implique largas horas de viaje y s\u00f3lo para estar all\u00ed una o dos horas y volver a emprender el viaje de regreso, es algo que hemos crecido vi\u00e9ndolo hacer a nuestros mayores y que no se debiera perder; antes bien, es un precioso ejemplo que los sacerdotes del Instituto debi\u00e9ramos pasar a las futuras generaciones.<\/p><p>En una palabra: amemos este sacramento, colaboremos con nuestra disponibilidad a darle el puesto central en la vida cristiana que nos pide el Santo Padre, y recib\u00e1moslo nosotros mismos a menudo.<\/p><p>\u00a0<\/p><p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p><p>Concluyamos con las palabras de <em>Reconciliatio et paenitentia<\/em> que aunque escrita hace ya 36 a\u00f1os sigue tan vigente como entonces:<\/p><p>\u201c<em>Tengan todos un mismo sentir&#8230;, no devolviendo mal por mal &#8230;, sean promovedores del bien<\/em><a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\">[87]<\/a>. [\u2026] <em>Que mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal<\/em><a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\">[88]<\/a>.<\/p><p>Esta consigna est\u00e1 impregnada por las palabras que Pedro hab\u00eda escuchado del mismo Jes\u00fas, y por conceptos que eran parte de su <em>gozosa buenanueva<\/em>: el nuevo mandamiento del amor mutuo; el deseo y el compromiso de unidad; las bienaventuranzas de la misericordia y de la paciencia en la persecuci\u00f3n por la justicia; el devolver bien por mal; el perd\u00f3n de las ofensas; el amor a los enemigos. En estas palabras y conceptos est\u00e1 la s\u00edntesis original y transcendente de la \u00e9tica cristiana o, mejor y m\u00e1s profundamente, de la espiritualidad de la Nueva Alianza en Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\">[89]<\/a>.<\/p><p>Confiamos al Padre, rico en misericordia; al Hijo de Dios, hecho hombre como nuestro redentor y reconciliador; y al Esp\u00edritu Santo, fuente de unidad y de paz, la pastoral de la reconciliaci\u00f3n que realiza el Instituto en todo el mundo y que est\u00e1 tan intr\u00ednsecamente unida a nuestro fin espec\u00edfico.<\/p><p>Que Mar\u00eda Sant\u00edsima en quien fue realizada por Cristo la reconciliaci\u00f3n del hombre con Dios, acreciente nuestra valoraci\u00f3n de la necesidad e importancia del Sacramento de la Penitencia<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\">[90]<\/a> y nos inspire una pastoral entusiasta en este sentido. Asimismo, roguemos a la Virgen la gracia de saber reconocer que el sacramento de la Confesi\u00f3n es tambi\u00e9n ayuda, orientaci\u00f3n y medicina de la vida sacerdotal<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\">[91]<\/a>. \u00a0<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-4349352 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"4349352\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-ab2ddbd\" data-id=\"ab2ddbd\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-282f216 elementor-widget elementor-widget-spacer\" data-id=\"282f216\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"spacer.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-spacer\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-spacer-inner\"><\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-d2cf4c7 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"d2cf4c7\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>\u00a0<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal;\"><b>NOTAS:<\/b><\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>\u00a0San Juan Pablo II,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Discurso a la Sagrada Penitenciaria apost\u00f3lica y a los penitenciarios de las Bas\u00edlicas Patriarcales<\/em>, (30\/1\/1981).<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>\u00a02 Co 5, 18.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Ibidem<\/em>.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a>\u00a0Francisco,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Misericordia et misera<\/em>, 11.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a>\u00a0San Juan Pablo II,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">A los sacerdotes\u00a0<\/em><em style=\"font-size: 16px;\">en Todi<\/em>, (22\/11\/1981).<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Misericordia et misera<\/em>, 11.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de Direcci\u00f3n Espiritual<\/em>, 67.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a>\u00a0Cf. San Juan Pablo II,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">A los sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas en Maseru\u00a0<\/em>(<em style=\"font-size: 16px;\">Lesoto<\/em>), (15\/09\/1988). El \u00e9nfasis es del Santo Padre.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Redemptoris Missio<\/em>, 46.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Constituciones<\/em>, 165.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a>\u00a0San Juan Pablo II,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">A\u00a0<\/em><em style=\"font-size: 16px;\">los sacerdotes en Todi<\/em>, (22\/11\/1981).<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de Misiones Populares<\/em>, 3;\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">op. cit.<\/em>\u00a0San Juan Pablo II,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">El anuncio del Evangelio en la sociedad moderna. Discurso a los participantes del congreso nacional italiano sobre el tema \u201cMisiones al pueblo para los a\u00f1os 80\u201d<\/em>, (06\/02\/1981). De modo particular, San Juan Pablo II instaba a los sacerdotes a ver en la direcci\u00f3n espiritual y en la administraci\u00f3n acertada del sacramento de la penitencia un servicio irremplazable de discernimiento, de promoci\u00f3n y de orientaci\u00f3n de las vocaciones, especialmente de las contemplativas. Cf.\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Al Cap\u00edtulo General de los Carmelitas Descalzos<\/em>, (04\/05\/1985).<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de Direcci\u00f3n Espiritual<\/em>, 67.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a>\u00a0Cf. Jn 1, 29; Is 53, 7.12.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a>\u00a0Cf. Jn 5, 27.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a>\u00a0Cf. Mt 9, 2-7; Lc 5, 18-25; 7, 47-49; Mc 2, 3-12.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a>\u00a0Cf. Jn 3, 16 s.; 1 Jn 3, 5.8.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Reconciliatio et Paenitentia<\/em>, 29.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a>\u00a0Cf. Mt 12, 49 s.; Mc 3, 33 s.; Lc 8, 20 s.; Rm 8, 29:\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">&#8230; primog\u00e9nito entre muchos hermanos<\/em>.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a>\u00a0Cf. Hb 2, 17; 4, 15.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a>\u00a0Cf. Mt 18, 12 s.; Lc 15, 4-6.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a>\u00a0Cf. Lc 5, 31 s.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a>\u00a0Cf. Mt 22, 16.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a>\u00a0Cf. Hch 10, 42.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a>\u00a0Cf. Jn 8, 16.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Reconciliatio et Paenitentia<\/em>, 29.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a>\u00a0P. Alfredo S\u00e1enz,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">In Persona Christi<\/em>, cap. 5.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 6. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de\u00a0<\/em><em style=\"font-size: 16px;\">Parroquias<\/em>, 87.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Constituciones<\/em>, 181, y\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de Parroquias<\/em>, 135.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a>\u00a0Cf. San Manuel Gonz\u00e1lez,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Obras Completas<\/em>, Lo que puede un cura hoy, 1678.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a>\u00a0Cf. San Manuel Gonz\u00e1lez,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Obras Completas<\/em>, Aunque todos\u2026yo no, 26.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 94.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Dives in misericordia<\/em>, 13.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a>\u00a0San Juan Pablo II,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">A los sacerdotes en Todi<\/em>, (22\/11\/1981).<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de Misiones Populares<\/em>, 133.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a>\u00a0P. C. Buela, IVE,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Sacerdotes para siempre<\/em>, Parte I, cap. 3, 11.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de Direcci\u00f3n Espiritual<\/em>, 64.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a>\u00a0San Alfonso Mar\u00eda de Ligorio,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Obras Asc\u00e9ticas<\/em>, en Sermones Abreviados para todas las Dom\u00ednicas del a\u00f1o, Introducci\u00f3n, BAC, Madrid 1954, pp. 449 ss.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 51.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Ibidem<\/em>, 52.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Ibidem<\/em>, 54.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Ibidem<\/em>, 55.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Constituciones<\/em>, 205.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de\u00a0<\/em><em style=\"font-size: 16px;\">Parroquias<\/em>, 135.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de\u00a0<\/em><em style=\"font-size: 16px;\">Seminarios Mayores<\/em>, 351.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Ibidem<\/em>.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Ibidem.<\/em><\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de Parroquias<\/em>, 137.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a>\u00a0San Juan Pablo II,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">A\u00a0<\/em><em style=\"font-size: 16px;\">los sacerdotes en Notre-Dame de Par\u00eds<\/em>, (30\/05\/1980).<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Reconciliatio et Paenitentia<\/em>, 29.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a>\u00a0Citado por P. Miguel A. Fuentes, IVE,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">A quienes perdon\u00e9is<\/em>, Parte II, cap. 2, 4.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de Direcci\u00f3n Espiritual<\/em>, 37.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a>\u00a0San Juan Pablo II,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">A los sacerdotes y consagrados en Montevideo<\/em>, (31\/03\/1987).<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de Parroquias<\/em>, 135.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a>\u00a0P. C. Buela, IVE,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Sacerdotes para siempre<\/em>, Parte I, cap. 2, 17.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a>\u00a0San Alfonso Mar\u00eda de Ligorio,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Theologia moralis<\/em>, ed. Gaud\u00e9, t. IV, Roma 1912, p. 527.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Ibidem<\/em>, p. 528.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Ibidem<\/em>, p. 530.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Ibidem<\/em>, p. 537.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a>\u00a0San Juan Pablo II,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">A los sacerdotes, religiosos y religiosas en Pagani\u00a0<\/em>(<em style=\"font-size: 16px;\">Italia<\/em>), (12\/11\/1990).<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a>\u00a0Cf. Jn 3,17.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a>\u00a0Mt 11,29.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a>\u00a0San Juan Pablo II,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">A\u00a0<\/em><em style=\"font-size: 16px;\">los sacerdotes en Todi<\/em>, (22\/11\/1981).<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">The Priest Is Not His Own<\/em>, cap. 6. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a>\u00a0P. C. Buela, IVE,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Sacerdotes para siempre<\/em>, Parte I, cap. 2, 17.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a>\u00a0San Juan Pablo II,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Carta a los sacerdotes el Jueves Santo<\/em>, 2001.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Ibidem<\/em>.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Reconciliatio et paenitentia<\/em>, 29.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Al clero, religiosos, religiosas y laicos en Lima<\/em>,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Per\u00fa<\/em>, (01\/02\/1985).<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a>\u00a0San Juan Pablo II,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">A los sacerdotes, religiosos y religiosas en Santo Domingo<\/em>, (10\/10\/1992).<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de Espiritualidad<\/em>, 101.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Ibidem.<\/em><\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Ibidem<\/em>;\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">op. cit<\/em>. P\u00edo XII,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Mystici Corporis Christi<\/em>, 73c.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a>\u00a0Cf. San Juan Pablo II,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Carta a los sacerdotes el Jueves Santo<\/em>, 2001.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Misal Romano<\/em>, Plegaria eucar\u00edstica I, 56.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a>\u00a0Cf. 2 Co 4, 7.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a>\u00a0San Juan Pablo II,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Al\u00a0<\/em><em style=\"font-size: 16px;\">clero, religiosos y laicos en Luxemburgo<\/em>, (16\/05\/1985).<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a>\u00a0San Juan Pablo II,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">A\u00a0<\/em><em style=\"font-size: 16px;\">los sacerdotes, religiosos y religiosas en Bari, Italia<\/em>, (26\/02\/1984).<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a>\u00a01 Co 4, 1.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">The Priest Is Not His Own<\/em>, cap. 9. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a>\u00a0A. Grazioli,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Modelo de Confesores: San Jos\u00e9 Cafasso<\/em>\u00a0(Madrid s\/f), 30-31.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a>\u00a0Fulton Sheen,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 9. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a>\u00a0Citado por P. Miguel A. Fuentes, IVE,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">A quienes perdon\u00e9is<\/em>, Parte II, cap. 6, 1.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de Direcci\u00f3n Espiritual<\/em>, 54.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Ibidem<\/em>, 56.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a>\u00a01 Pe 3, 8-9.13<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a>\u00a01 Pe 3, 17.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a>\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Reconciliatio et paenitentia<\/em>, 35.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 161.<\/p><p style=\"font-size: 16px; font-style: normal; font-weight: 400;\"><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=947&amp;elementor-preview=947&amp;ver=1591013185#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a>\u00a0Cf. San Juan Pablo II,\u00a0<em style=\"font-size: 16px;\">Carta a los sacerdotes el Jueves Santo<\/em>, 2001.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hablar de sacerdocio implica hablar de la cura de almas y hablar de sacerdotes es hablar de hombres que por el sacramento del Orden han sido llamados a ser \u201csignos vivientes y eficaces de la misericordia de Dios\u201d, sabi\u00e9ndose ellos mismos \u201clos primeros en ser perdonados\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":954,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center 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