{"id":9466,"date":"2025-03-20T07:24:05","date_gmt":"2025-03-20T05:24:05","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=9466"},"modified":"2025-03-20T07:33:06","modified_gmt":"2025-03-20T05:33:06","slug":"buenas-noches-vi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2025\/03\/20\/buenas-noches-vi\/","title":{"rendered":"Buenas Noches VI"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"9466\" class=\"elementor elementor-9466\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-ccd7cd5 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"ccd7cd5\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-b840741\" data-id=\"b840741\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-836e52d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"836e52d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Nudo de relaciones<\/strong><\/h3><p>\u00a0<\/p><h4 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Recordando el pensamiento de nuestro Fundador <\/strong><\/span><br \/><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Durante la Novena de la Anunciaci\u00f3n<\/strong><\/span><\/h4><p>\u00a0<\/p><p>En el sexto d\u00eda de la novena en el que pedimos espec\u00edficamente por <strong>nuestra fe en el sacerdocio de Cristo<\/strong> recordamos lo que el P. Buela escribi\u00f3 en su libro \u201c<em>Sacerdotes para siempre<\/em>\u201d.<\/p><p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Nudo de relaciones<\/em><\/strong><\/p><p><span style=\"font-size: 16px;\"><span style=\"color: #ff0000;\">E<\/span>l sacerdocio es, esencialmente, comuni\u00f3n. Por eso el sacerdocio es un nudo de relaciones. Nudo que son lazos que se estrechan y cierran de modo que es casi imposible que se puedan soltar, y cuanto m\u00e1s se los tironea, m\u00e1s se los aprieta. Un nudo de m\u00faltiples y multiformes relaciones. De ah\u00ed que el vivir el sacerdocio como misterio de comuni\u00f3n, es algo nunca alcanzado en total perfecci\u00f3n. [\u2026]<\/span><\/p><p><strong><em>Relaci\u00f3n con el Verbo Encarnado<\/em><\/strong><\/p><p>Segunda Persona de la Sant\u00edsima Trinidad hecha hombre: con todos los misterios de su vida, Pasi\u00f3n, Muerte y Resurrecci\u00f3n. Con lo que hizo y ense\u00f1\u00f3. De manera particular con la Eucarist\u00eda, como sacramento sacrificial y como sacrificio sacramental.<\/p><p><strong>Ra\u00edz sacramental<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p><p>\u00abMediante la ordenaci\u00f3n sacramental hecha por medio de la imposici\u00f3n de las manos y de la oraci\u00f3n consagratoria del obispo, se determina en el presb\u00edtero \u201cun v\u00ednculo ontol\u00f3gico espec\u00edfico, que une al sacerdote con Cristo, Sumo Sacerdote y Buen Pastor\u201d.<\/p><p>La identidad del sacerdote, entonces, deriva de la participaci\u00f3n espec\u00edfica en el <strong>sacerdocio de Cristo<\/strong>, por lo que el ordenado se transforma en la Iglesia y para la Iglesia, en imagen real, viva y transparente de Cristo Sacerdote: \u201cuna representaci\u00f3n sacramental de Jesucristo Cabeza y Pastor\u201d. Por medio de la consagraci\u00f3n, el sacerdote \u201crecibe como don un poder espiritual, que es participaci\u00f3n de la autoridad con que Jes\u00fas, mediante su Esp\u00edritu, gu\u00eda a la Iglesia\u201d.<\/p><p>Esta identificaci\u00f3n sacramental con el Sumo y Eterno Sacerdote inserta espec\u00edficamente al presb\u00edtero en el misterio Trinitario y, a trav\u00e9s del misterio de Cristo, en la comuni\u00f3n ministerial de la Iglesia para servir al Pueblo de Dios\u00bb.<\/p><p><strong>Identidad espec\u00edfica<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p><p>\u00abLa dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica \u2212al igual que la trinitaria\u2212 surge directamente del sacramento, que configura ontol\u00f3gicamente con Cristo Sacerdote, Maestro, Santificador y Pastor de su Pueblo.<\/p><p>A aquellos fieles, que \u2212permaneciendo injertados en el sacerdocio com\u00fan\u2212 son elegidos y constituidos en el sacerdocio ministerial, les es dada una participaci\u00f3n indeleble al mismo y \u00fanico <strong>sacerdocio de Cristo<\/strong>, en la dimensi\u00f3n p\u00fablica de la mediaci\u00f3n y de la autoridad, en lo que se refiere a la santificaci\u00f3n, a la ense\u00f1anza y a la gu\u00eda de todo el pueblo de Dios. De este modo, si por un lado, el sacerdocio com\u00fan de los fieles y el sacerdocio ministerial o jer\u00e1rquico est\u00e1n ordenados necesariamente el uno al otro \u2212pues uno y otro, cada uno a su modo, participan del \u00fanico <strong>sacerdocio de Cristo<\/strong>\u2212, por otra parte, ambos difieren esencialmente entre s\u00ed46.<\/p><p>En este sentido, la identidad del sacerdote es nueva respecto a la de todos los cristianos que, mediante el Bautismo, participan, en conjunto, del \u00fanico <strong>sacerdocio de Cristo<\/strong> y est\u00e1n llamados a darle testimonio en toda la tierra47. La especificidad del sacerdocio ministerial se sit\u00faa frente a la necesidad, que tienen todos los fieles de adherir a la mediaci\u00f3n y al se\u00f1or\u00edo de Cristo, visibles por el ejercicio del sacerdocio ministerial.<\/p><p>En su peculiar identidad cristol\u00f3gica, el sacerdote ha de tener conciencia de que su vida es un misterio insertado totalmente en el misterio de Cristo de un modo nuevo y espec\u00edfico, y esto lo compromete totalmente en la actividad pastoral y lo gratifica\u00bb.<\/p><p><strong>Relaci\u00f3n con la Virgen<\/strong><strong style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<\/strong><\/p><p>\u00abExiste una \u201crelaci\u00f3n esencial\u2026 entre la Madre de Jes\u00fas y el sacerdocio de los ministros del Hijo\u201d, que deriva de la relaci\u00f3n que hay entre la divina maternidad de Mar\u00eda y el <strong>sacerdocio de Cristo<\/strong>.<\/p><p>En dicha relaci\u00f3n est\u00e1 radicada la espiritualidad mariana de todo presb\u00edtero. La espiritualidad sacerdotal no puede considerarse completa sino toma seriamente en consideraci\u00f3n el testamento de Cristo crucificado, que quiso confiar Su Madre al disc\u00edpulo predilecto y, a trav\u00e9s de \u00e9l, a todos los sacerdotes, que han sido llamados a continuar Su obra de redenci\u00f3n.<\/p><p>Como a Juan al pie de la Cruz, as\u00ed es confiada Mar\u00eda a cada presb\u00edtero, como Madre de modo especial.<\/p><p>Los sacerdotes, que se cuentan entre los disc\u00edpulos m\u00e1s amados por Jes\u00fas crucificado y resucitado, deben acoger en su vida a Mar\u00eda como a su Madre: ser\u00e1 Ella, por tanto, objeto de sus continuas atenciones y de sus oraciones. La Siempre Virgen es para los sacerdotes la Madre, que los conduce a Cristo, a la vez que los hace amar aut\u00e9nticamente a la Iglesia y los gu\u00eda al Reino de los Cielos.<\/p><p>Todo presb\u00edtero sabe que Mar\u00eda, por ser Madre, es la formadora eminente de su sacerdocio: ya que Ella es quien sabe modelar el coraz\u00f3n sacerdotal; la Virgen, pues, sabe y quiere proteger a los sacerdotes de los peligros, cansancios y des\u00e1nimos: Ella vela, con solicitud materna, para que el presb\u00edtero pueda crecer en sabidur\u00eda, edad y gracia delante de Dios y de los hombres.<\/p><p>No ser\u00e1n hijos devotos, quienes no sepan imitar las virtudes de la Madre. El presb\u00edtero, por tanto, ha de mirar a Mar\u00eda si quiere ser un ministro humilde, obediente y casto, que pueda dar testimonio de caridad a trav\u00e9s de la donaci\u00f3n total al Se\u00f1or y a la Iglesia.<\/p><p>Obra maestra del Sacrificio sacerdotal de Cristo, la Virgen representa a la Iglesia del modo m\u00e1s puro, <em>sin mancha ni arruga<\/em>, totalmente <em>santa e inmaculada (cf. Ef 5,27). <\/em>La \u00a0contemplaci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen pone siempre ante la mirada del presb\u00edtero el ideal al que ha de tender en el ministerio en favor de la propia comunidad, para que tambi\u00e9n esta \u00faltima sea Iglesia totalmente gloriosa mediante el don sacerdotal de la propia vida\u00bb.<em>\u00a0<\/em><\/p><p>El amor a Mar\u00eda se manifiesta visiblemente en el rezo del Santo Rosario. [\u2026]<\/p><p>Que Mar\u00eda Inmaculada nos alcance la gracia de ser fieles al misterio de comuni\u00f3n que representamos.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nudo de relaciones \u00a0 Recordando el pensamiento de nuestro Fundador Durante la Novena de la Anunciaci\u00f3n \u00a0 En el sexto d\u00eda de la novena en el que pedimos espec\u00edficamente por nuestra fe en el sacerdocio de Cristo recordamos lo que el P. Buela escribi\u00f3 en su libro \u201cSacerdotes para siempre\u201d. 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