{"id":9445,"date":"2025-03-18T08:22:49","date_gmt":"2025-03-18T06:22:49","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=9445"},"modified":"2025-03-18T08:31:11","modified_gmt":"2025-03-18T06:31:11","slug":"buenas-noches-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2025\/03\/18\/buenas-noches-iv\/","title":{"rendered":"Buenas Noches IV"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"9445\" class=\"elementor elementor-9445\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-ccd7cd5 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"ccd7cd5\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-b840741\" data-id=\"b840741\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-836e52d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"836e52d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>La humanidad de Cristo es nuestra felicidad<\/strong><\/h3><p>\u00a0<\/p><h4 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Recordando el pensamiento de nuestro Fundador <\/strong><\/span><br \/><br \/><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Durante la Novena de la Anunciaci\u00f3n<\/strong><\/span><\/h4><p>\u00a0<\/p><p>En el cuarto d\u00eda de la novena en el que pedimos espec\u00edficamente por <strong>nuestra fe en Jesucristo, verdadero hombre<\/strong> evocamos el pensamiento del P. Buela al respecto tomado de uno de sus sermones titulado:<\/p><p><strong><em>La humanidad de Cristo es nuestra felicidad<\/em><\/strong><\/p><p><span style=\"font-size: 16px;\"><strong><span style=\"color: #ff0000;\">L<\/span><\/strong>a humanidad de Cristo es nuestra felicidad\u00bb. Es una frase de Santo Tom\u00e1s de Aquino que est\u00e1 en los comienzos de la parte de la Suma Teol\u00f3gica en la que habla de Jes\u00fas<\/span><a style=\"font-size: 16px;\" name=\"_ftnref1\"><\/a><span style=\"font-size: 16px;\">.<\/span><\/p><p>[\u2026] San Antonio de Padua [por su parte] comienza una homil\u00eda diciendo: \u00abNavidad: he aqu\u00ed el para\u00edso\u00bb. Cuan\u00addo hace dos mil a\u00f1os Mar\u00eda dio a luz en Bel\u00e9n: he aqu\u00ed el para\u00edso. La felicidad que deja de ser una promesa, una expectativa, una es\u00adperanza, que ya no se vislumbra a lo lejos. La felicidad hecha carne estaba presente. Era visible. Cuando sali\u00f3 del vientre de su madre, visiblemente la felicidad, es decir, el para\u00edso, el sumo placer (como dice Dante: \u00aby as\u00ed el sumo placer se le despliegue\u00bb), el sumo placer hab\u00eda salido \u00c9l mismo al encuentro del hombre: he aqu\u00ed el para\u00edso.<\/p><p>[\u2026] <strong>La Encarnaci\u00f3n<\/strong><\/p><p>Hace dos mil a\u00f1os, pues, la felicidad vino: he aqu\u00ed el para\u00edso. La felicidad vino: dej\u00f3 de ser una promesa, dej\u00f3 de ser indicada como t\u00e9rmino del camino <strong>humano<\/strong>. La felicidad vino, el para\u00edso vino. Vino en la carne para que fuera visto, para que fuera tocado, para que fuera abrazado. De modo que san Agust\u00edn puede decir: \u00abYo sab\u00eda que la felicidad era Dios, pero no gozaba de ti [porque no se goza del saber, se goza cuando somos abrazados], pero no gozaba de ti hasta que, humilde, no abrac\u00e9 a mi humilde Dios Jes\u00fas\u00bb. Esta es la experiencia de la felicidad en la tierra: abrazar humilde a mi humilde Dios Jes\u00fas. No a Dios destino lejano, sino a Dios <strong>hecho ni\u00f1o<\/strong>, peque\u00f1\u00edsimo ni\u00f1o: as\u00ed el para\u00edso, la felicidad, vino al encuentro; as\u00ed la felicidad se hizo cercana, as\u00ed se puso al alcance de la mirada, al alcance del coraz\u00f3n, al alcance de las manos, de las manos que la pueden abrazar. El para\u00edso en la tierra es \u00c9l: [\u2026] Fiel es Dios, por quien hab\u00e9is sido llamados a la comuni\u00f3n de su Hijo Jesucristo, Se\u00f1or nuestro (1Co 1,9). La co\u00admuni\u00f3n es con su Hijo Jesucristo, Se\u00f1or nuestro [\u2026]. Es Jesucristo la felicidad del hombre. Es ese hombre, en su singularidad, yo dir\u00eda en su individualidad: ese hombre. La comuni\u00f3n de su Hijo Jesucristo, Se\u00f1or nuestro.<\/p><p>[\u2026] Deseo leer un fragmento, que, en mi opini\u00f3n, es uno de los m\u00e1s bellos y m\u00e1s compendiosos de Giussani<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, en el que dice qu\u00e9 es esta relaci\u00f3n humilde con el humilde Jes\u00fas, este abrazo humilde con el humilde Jes\u00fas, este abrazo humilde con la felicidad aqu\u00ed en la tie\u00adrra, esta comuni\u00f3n del Hijo de Dios, esta posibilidad de familiaridad con su Hijo Jesucristo. Dice Giussani: \u00abTu relaci\u00f3n con Cristo no tiene que estar ya desarrollada, experimentada, madura, para que tu personalidad nazca de ella y para que, a partir de eso, sepas crear una compa\u00f1\u00eda [sepas amar. Cuando somos amados gratuitamente podemos libremente, es decir, gratuitamente, amar]. Basta -c\u00f3mo decir- la sorpresa que tuvieron Juan y Andr\u00e9s [que fueron los dos primeros que, al comienzo de su vida p\u00fablica, lo encontraron], que no comprend\u00edan nada [que no comprend\u00edan nada y, sin embargo, lo hab\u00edan comprendido todo, pues Andr\u00e9s se encuentra con su hermano Pedro y le dice: <em>Hemos encontrado al Mes\u00edas<\/em> (Jn 1,41). Lo que espe\u00adraban, lo hab\u00edan encontrado, y por tanto lo hab\u00edan encontrado todo, porque lo que el coraz\u00f3n espera es todo, por consiguiente lo hab\u00edan comprendido todo. Basta la sorpresa que tuvieron Juan y Andr\u00e9s, que no comprend\u00edan nada]; basta la sorpresa, basta una devoci\u00f3n inicial, basta la admiraci\u00f3n. Con m\u00e1s precisi\u00f3n: basta pedirlo.\u00bb [\u2026] Si\u00adgue diciendo Giussani: \u00abCon m\u00e1s precisi\u00f3n basta pedirlo [porque la admiraci\u00f3n es lo que te hace pedirlo], basta esa percepci\u00f3n embrio\u00adnaria de lo que \u00c9l es, que te lo hace suplicar, por lo cual lo pides\u00bb. Para iniciar la experiencia de la felicidad en la tierra, para abrazar la felicidad en la tierra, para abrazar, humilde, a mi humilde Jes\u00fas, basta esa percepci\u00f3n embrionaria por lo cual lo pides, esa admiraci\u00f3n embrionaria, esa dulzura embrionaria por lo cual lo suplicas. Basta esto para comenzar en la tierra a abrazar la felicidad.<\/p><p>[\u2026] Termino leyendo un fragmento de San Agust\u00edn [dice el P. Buela] sobre la belleza de Jes\u00fas: \u00abPara nosotros los creyentes, en todas partes se presenta hermoso el Verbo de Dios \/ <em>pulcher Deus, Verbum apud Deum<\/em>, \/ hermoso siendo Verbo en Dios, \/ <em>pulcher in utero virginis<\/em>, \/ her\u00admoso en el seno de la Virgen, donde no perdi\u00f3 la divinidad y <strong>tom\u00f3 la<\/strong> <strong>humanidad<\/strong>; hermoso nacido ni\u00f1o, porque aun siendo peque\u00f1ito, mamando, siendo llevado en brazos, hablaron los cielos, le tributaron alabanzas los \u00e1ngeles, la estrella dirigi\u00f3 a los Magos, fue adorado en el pesebre y en todo tiempo fue alimento de los mansos. Luego es hermoso en el cielo y es hermoso en la tierra; hermoso en el seno, hermoso en los brazos de sus padres [de Mar\u00eda y Jos\u00e9], hermoso en los milagros, hermoso en los azotes. [S\u00ed, tambi\u00e9n en la flagelaci\u00f3n, porque -dice Agust\u00edn- en la flagelaci\u00f3n, cuando estaba todo desfigu\u00adrado, pensemos por qu\u00e9 estaba as\u00ed, por qu\u00e9 se hab\u00eda dejado azotar as\u00ed por los flagelos, pensemos en la misericordia que le hizo llegar a esto por ti, por tu amor, era hermoso incluso en la flagelaci\u00f3n]. Cuando Mar\u00eda lo tom\u00f3 muerto en sus brazos debajo de la cruz (\u00ab<em>vidit suum dulcem natum moriendo desolatum<\/em> \/ vio a su dulce nacido, dulce Hijo, morir solo, solo en la cruz\u00bb), cuando lo tom\u00f3 en sus brazos, no hab\u00eda nada m\u00e1s hermoso que su Hijo, ese Hijo desfigurado. Cuando el buen ladr\u00f3n le dijo: Jes\u00fas, acu\u00e9rdate de m\u00ed cuando vayas a tu rei\u00adno (Lc 23,42), no hab\u00eda encontrado nunca en toda su vida nada m\u00e1s hermoso que aquel momento, en el momento de la muerte, cuando Jes\u00fas le respondi\u00f3: Hoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00edso (Lc 23,43)]. Hermoso en los milagros, hermoso en los azotes, hermoso invitando a seguirlo, hermoso no preocup\u00e1ndose de la muerte, hermoso dando la vida, hermoso resucitando \/ <em>pulcher in ligno, pulcher in sepulcro, pulcher in coelo<\/em> \/ hermoso en la cruz, hermoso en el sepulcro y her\u00admoso en el cielo\u00bb.<\/p><p><span style=\"color: #ff0000;\">[<\/span>A Mar\u00eda, Madre del Verbo Encarnado, le pedimos la gracia de abrazar humilde a este Dios que tuvo en nada anonadarse para que nosotros comenz\u00e1ramos a abrazar la felicidad ya desde la tierra.<span style=\"color: #ff0000;\">]<\/span><\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Luigi Giussani,<em>\u00a0El atractivo de Jesucristo<\/em>, Ediciones Encuentro, Madrid 2000, 166.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La humanidad de Cristo es nuestra felicidad \u00a0 Recordando el pensamiento de nuestro Fundador Durante la Novena de la Anunciaci\u00f3n \u00a0 En el cuarto d\u00eda de la novena en el que pedimos espec\u00edficamente por nuestra fe en Jesucristo, verdadero hombre evocamos el pensamiento del P. 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