{"id":9438,"date":"2025-03-17T07:58:44","date_gmt":"2025-03-17T05:58:44","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=9438"},"modified":"2025-03-17T08:02:39","modified_gmt":"2025-03-17T06:02:39","slug":"buenas-noches-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2025\/03\/17\/buenas-noches-iii\/","title":{"rendered":"Buenas Noches III"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"9438\" class=\"elementor elementor-9438\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-ccd7cd5 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"ccd7cd5\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-b840741\" data-id=\"b840741\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-836e52d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"836e52d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>\u00abY vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy Yo?\u00bb<\/strong><\/h4><p>\u00a0<\/p><h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Recordando el pensamiento de nuestro Fundador <\/strong><\/span><br \/><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Durante la Novena de la Anunciaci\u00f3n<\/strong><\/span><\/h3><p>\u00a0<\/p><p>En el tercer d\u00eda de la novena en el que pedimos espec\u00edficamente por <strong>nuestra fe en Jesucristo, verdadero Dios<\/strong> evocamos el pensamiento del P. Buela al respecto tomado de su libro \u201c<em>El Arte del Padre<\/em>\u201d.<\/p><p><strong><em>\u00abY vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy Yo?\u00bb<\/em><\/strong><\/p><p><span style=\"font-size: 16px;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>M<\/strong><\/span>uy distinta es la impresi\u00f3n que nos causan los juicios acerca de Jes\u00fas emitidos por aquellos que fueron sus Ap\u00f3stoles y disc\u00edpulos, y los sucesores de aqu\u00e9llos. Aqu\u00ed todo es unidad, claridad, certeza gozosa, verdad, desarrollo homog\u00e9neo, consideraci\u00f3n de todos los aspectos sin silenciar o negar ninguno de ellos. Es el mar calmo de la fe, el cielo di\u00e1fano de la sencillez evang\u00e9lica, la firmeza de la roca, la solidez de los buenos cimientos, en fin, la luz despu\u00e9s de las tinieblas.<\/span><\/p><p>\u2013 \u00abEste es el <strong>Hijo de Dios<\/strong>\u00bb (Jn 1,34), confiesa San Juan Bautista, y evi\u00addentemente entiende una filiaci\u00f3n por la naturaleza porque si fuese por mera adopci\u00f3n no expresar\u00eda nada singular ya que todos los jud\u00edos se sab\u00edan hijos adoptivos de Dios.<\/p><p>\u2013 \u00abPrincipio del Evangelio de Jesucristo, <strong>Hijo de Dios<\/strong>\u00bb, estampa San Mar\u00adcos al comienzo de su relato (1,1).<\/p><p>\u2013 San Juan empieza directamente su Evangelio afirmando: \u00abAl principio era el Verbo, y el Verbo estaba en <strong>Dios<\/strong> y el Verbo era <strong>Dios<\/strong>\u00bb, con lo que afirma la preexistencia de la Segunda Persona de la Sant\u00edsima Trinidad, su distinci\u00f3n respecto del Padre y su divinidad. Y en su primera ep\u00edstola declara que Jesucristo \u00abes el <strong>verdadero Dios<\/strong> y la Vida eterna\u00bb (5,20).<\/p><p>\u2013 Santo Tom\u00e1s ap\u00f3stol, postr\u00e1ndose, lo adora dici\u00e9ndole: \u00abSe\u00f1or m\u00edo y <strong>Dios<\/strong> m\u00edo\u00bb (Jn 20,28).<\/p><p>\u2013 \u00abYo creo que eres el Mes\u00edas, el <strong>Hijo de Dios<\/strong>\u00bb (Jn 11,27), exclama Santa Marta.<\/p><p>\u2013 San Pablo nos habla de su \u00abesperanza en la manifestaci\u00f3n gloriosa del gran <strong>Dios<\/strong> y Salvador nuestro, Cristo Jes\u00fas\u00bb (Tt 2,13), de ese Cristo \u00abque est\u00e1 por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos\u00bb (Rm 9,5)77.<\/p><p>Dirij\u00e1monos ahora al Pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles, como lo hiciera el mismo Se\u00ad\u00f1or: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dices que soy yo?\u00bb Responde San Pedro: \u00abT\u00fa eres el Cristo, el <strong>Hijo de Dios vivo<\/strong>\u00bb (Mt 16,16). \u00a1Gloriosa confesi\u00f3n en que principia y sobre la que se edifica la Iglesia Cat\u00f3lica!<\/p><p>Y \u00bfqu\u00e9 nos dicen los sucesores de Pedro y Vicarios de Cristo? Los Padres reunidos en el Primer Concilio Ecum\u00e9nico, en Nicea, el a\u00f1o 325, proclamaron la fe de la Iglesia \u00aben un solo Se\u00f1or Jesucristo, <strong>Hijo de Dios<\/strong>\u2026 <strong>Dios de Dios<\/strong> y Luz de Luz, <strong>Dios verdadero de Dios verdadero<\/strong>, engendrado, no creado, consus\u00adtancial al Padre (<em>homoo\u00fasios t\u00f5 Patri<\/em>) por quien todas las cosas fueron hechas\u2026\u00bb (Dz. 54). Como dice Hermann Josef Sieben: \u00abNing\u00fan Concilio, ni antes ni despu\u00e9s, ha tomado ni de lejos, una decisi\u00f3n dogm\u00e1tica tan fundamental e importante por sus consecuencias\u00bb.<\/p><p>El \u00ab<em>homoo\u00fasios<\/em>\u00bb es la palabra clave, el t\u00e9rmino mil veces bendito que debe sonarnos a m\u00fasica celestial, el santo y se\u00f1a de la ortodoxia cat\u00f3lica por los si\u00adglos de los siglos. Expresa la unidad de sustancia, num\u00e9ricamente una, entre el Padre y el Hijo, y, por tanto, que tan Dios es uno como el otro.<\/p><p>[\u2026] Y saltando los siglos llegamos a San Pablo VI, en su <em>Solemne Profesi\u00f3n de Fe<\/em>, el 30 de junio de 1968, quien una vez m\u00e1s confiesa la fe ya dos veces milenaria de la Iglesia Cat\u00f3lica en la divinidad de Jesucristo: \u00abCreemos en nuestro Se\u00f1or Jesucristo, el <strong>Hijo de Dios<\/strong>. \u00c9l es el Verbo eterno, nacido del Padre antes de todos los siglos y consustancial al Padre, u <em>homoo\u00fasios t\u00f5 Patri<\/em>, por quien han sido hechas todas las cosas. Y se encarn\u00f3 por obra del Esp\u00edritu Santo, de Mar\u00eda la Virgen, y se hizo hombre: igual, por tanto, al Padre seg\u00fan la divinidad, me\u00adnor que el Padre seg\u00fan la humanidad, completamente uno, no por confusi\u00f3n (que no puede hacerse) de la sustancia, sino por unidad de la persona\u00bb.<\/p><p>[\u2026]<\/p><p><em>El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, promulgado por San Juan Pablo II el 11 de octubre de 1992, tambi\u00e9n afirma de manera clara e inequ\u00edvoca la fe en la <strong>divini\u00addad<\/strong> de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, como asimismo en su sagrada humanidad y en el misterio de la uni\u00f3n hipost\u00e1tica. \u00a1Esta es la fe de la Iglesia!<\/p><p>El mismo Papa Magno aprob\u00f3 \u00abcon ciencia cierta y con su autoridad apos\u00adt\u00f3lica\u00bb, en el coraz\u00f3n del A\u00f1o del Grande Jubileo, un documento fundamental sobre la fe cristol\u00f3gica de la Iglesia y la unicidad y universalidad salv\u00edficas de Je\u00adsucristo, emanado por la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe: la declaraci\u00f3n <em>Dominus Iesus<\/em>. Contra muchos errores actuales este gran documento reafirma la fe tambi\u00e9n en el car\u00e1cter definitivo y completo de la revelaci\u00f3n de Dios en Jesucristo; la unidad personal entre el Verbo eterno y Jes\u00fas de Nazareth; la uni\u00addad entre la econom\u00eda del Verbo Encarnado y la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo; la unicidad y universalidad salv\u00edficas del misterio de Jesucristo; etc&#8230;<\/p><p>De ah\u00ed que nosotros, contando con el respaldo del Magisterio eclesi\u00e1stico de todos los tiempos, a pesar de nuestra nada y pecado, confesamos con todas las fuerzas de nuestra alma y de nuestro coraz\u00f3n la <strong>divinidad de nuestro Se\u00f1or Jesucristo<\/strong>, que es \u00abuna sola persona en dos naturalezas\u00bb (Dz. 429), y lo hacemos no sin cierta beligerancia, \u00abcomo moj\u00e1ndole la oreja a la herej\u00eda\u00bb, seg\u00fan el decir de Ignacio B. Anzo\u00e1tegui, con el santo orgullo de los hijos de Dios que saben que eso \u00abno se los revel\u00f3 la carne ni la sangre sino el Padre que est\u00e1 en los cie\u00adlos\u00bb (Mt 16,17), y que es una verdad por la cual vivimos y por la que estamos dispuestos a morir. <span style=\"color: #ff0000;\">[<\/span>Le cantamos a la Virgen pidiendo esta gracia.<span style=\"color: #ff0000;\">] <\/span><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abY vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy Yo?\u00bb \u00a0 Recordando el pensamiento de nuestro Fundador Durante la Novena de la Anunciaci\u00f3n \u00a0 En el tercer d\u00eda de la novena en el que pedimos espec\u00edficamente por nuestra fe en Jesucristo, verdadero Dios evocamos el pensamiento del P. 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