{"id":9090,"date":"2024-12-27T03:39:24","date_gmt":"2024-12-27T01:39:24","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=9090"},"modified":"2024-12-27T03:44:34","modified_gmt":"2024-12-27T01:44:34","slug":"acerca-de-la-vida-de-oracion-del-sacerdote-parte-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2024\/12\/27\/acerca-de-la-vida-de-oracion-del-sacerdote-parte-iii\/","title":{"rendered":"Acerca de la vida de oraci\u00f3n del sacerdote \u2013 Parte III"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"9090\" class=\"elementor elementor-9090\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h4><strong>La oraci\u00f3n m\u00e1s excelente que es la Santa Misa<\/strong><\/h4><p>\u00a0<\/p><p>Uno de los grandes amores de todo miembro del Instituto es la Eucarist\u00eda<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. Conforme a esto, leemos en nuestras <em>Constituciones<\/em>: Lo principal, lo m\u00e1s importante que debemos hacer cada d\u00eda, es participar del Santo Sacrificio de la Misa<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> y en nuestro caso, el celebrarla. \u201cHemos de caracterizarnos por la importancia que se le debe dar a la celebraci\u00f3n de la Santa Misa, as\u00ed como por el modo reverente de celebrarla\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>, como se lee en una de las actas del Cap\u00edtulo General del 2007 que apunta esto mismo como elemento adjunto al carisma no negociable.<\/p><p>Por eso nunca se insistir\u00e1 lo suficiente sobre el hecho de que a nosotros nos compete \u201cser maestros del <em>ars celebrandi<\/em>, y a nuestros seminaristas mayores, nuestros hermanos, etc. el esforzarse por su parte, en vivir del modo m\u00e1s perfecto el <em>ars participandi<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u201cHay que tener en cuenta que la celebraci\u00f3n de la Misa es un term\u00f3metro de la vida sacerdotal\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. A tal punto que se puede decir, que \u201cun sacerdote vale cuanto vale su vida eucar\u00edstica; su misa sobre todo. Misa sin amor, sacerdote est\u00e9ril: misa fervorosa, sacerdote conquistador de almas. Devoci\u00f3n eucar\u00edstica descuidada y sin amor, sacerdocio flojo, m\u00e1s a\u00fan, en peligro\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p><p>La Eucarist\u00eda, recordaba San Leonardo Murialdo, no es un rito que se ha de realizar sino un misterio que hay que vivir<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Y si este es un misterio que se ha de vivir entonces no debemos olvidar que nuestro \u201cestilo de celebraciones lit\u00fargicas como parte de nuestro carisma, [consiste en] celebraciones en las que <em>se encarne<\/em> el Verbo y en las que aparezca \u2013sacramentalmente\u2013 Encarnado, en las que se resalte siempre la <em>principal presencia<\/em> <em>y acci\u00f3n del Sacerdote principal<\/em><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>, en las que se perciba que la esencial actitud del sacerdote secundario es la <em>actitud orante<\/em> \u2013propia del que se sabe mero instrumento, e instrumento deficiente, subordinado a la causa principal y sujeto a sus fines\u2013, en las que todos los elementos visibles <em>coadyuven<\/em> al conocimiento esplendoroso de lo Invisible<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Concretamente: \u201cnuestras celebraciones lit\u00fargicas deben ser mod\u00e9licas: \u2018por los ritos, por el tono espiritual y pastoral, y por la fidelidad debida tanto a las prescripciones y a los textos de los libros lit\u00fargicos, cuanto a las normas emanadas de la Santa Sede y de las Conferencias Episcopales\u2019\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.<\/p><p>San Juan de la Cruz con un poco de humor dir\u00e1 a quienes quieren imponer reglas especiales al cura para la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica que dejen \u201cel modo y manera de decir la misa al sacerdote que all\u00ed la Iglesia tiene en su lugar, que \u00e9l tiene orden de ella c\u00f3mo lo ha de hacer. Y no quieran ellos usar nuevos medios, como si supiesen m\u00e1s que el Esp\u00edritu Santo y su Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por tanto, todos los sacerdotes del Instituto tenemos que esforzarnos para que la liturgia de nuestras Misas sea <em>catedralicia<\/em> sin formalismos, <em>bella<\/em> sin afectaciones, <em>solemne <\/em>sin engolamientos, <em>austera<\/em> pero plena, <em>fiel<\/em> a las r\u00fabricas pero creativa, con el <em>m\u00e1ximo de participaci\u00f3n<\/em> y desarrollando todas las posibilidades que da la misma liturgia al m\u00e1ximo, de modo particular en los cantos y en la m\u00fasica sagrada<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Debemos celebrar la misa \u201ccon unci\u00f3n sin afectaci\u00f3n, con solemnidad sin ampulosidad, con fidelidad sin que falte sana creatividad, con piedad sin pietismo, con conciencia de que el que hace el principal trabajo es Jesucristo \u2013Sacerdote principal\u2013, siendo transparente de \u00c9l y no membrana opaca que hace que la gente no pueda trascender a \u00c9l\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>. \u00a1Cu\u00e1ntos hay que creen que ellos son los actores principales de la misa! \u201c\u00bfQu\u00e9 visi\u00f3n sobrenatural tiene el sacerdote que convierte el Santo Sacrificio de la Misa en una suerte de <em>show<\/em> donde el protagonista es \u00e9l?\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a><\/p><p>Yo hallo la siguiente afirmaci\u00f3n del derecho propio super cierta: las celebraciones lit\u00fargicas ser\u00e1n, generalmente, lo que quiera y lo que sea el celebrante. Por eso a \u00e9l le corresponde cuidar todos los detalles para que la celebraci\u00f3n sea como corresponde<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso quisiera recordar lo que el derecho propio trae por ejemplo acerca de algunos detalles respecto de las palabras y de los gestos en la Misa. Dice as\u00ed:<\/p><p>\u201cLos elementos visibles tienen gran importancia en la liturgia. La palabra debe tener su ritmo, <strong>ni r\u00e1pida ni lenta, ni voz hiriente ni mortecina<\/strong>; debe ser dicha <strong>con expresi\u00f3n, sin teatralidad<\/strong>, con sinceridad, claridad, precisi\u00f3n, originalidad, unci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>. Lo mismo vale para la proclamaci\u00f3n lit\u00fargica de la Palabra de Dios que debe ser venerada e interiorizada primero por nosotros para que luego llegue a los fieles como una verdadera luz y una fuerza para el momento presente<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>.<\/p><p>&#8211; Los gestos lit\u00fargicos tienen que ser plenos, no innecesariamente reiterativos, ordenados, humanos, no de aut\u00f3matas. No deben omitirse. La calidad de nuestras celebraciones debe cuidarse hasta en los detalles: las celebraciones descuidadas, flojas, no preparadas, ligeras, verborr\u00e1gicas, anodinas<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>, insulsas&#8230; debilitan la fe de los participantes<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>.<\/p><p>&#8211; As\u00ed mismo se puntualizan algunos elementos particulares tales como:<\/p><p>a) el dar lugar al <strong>silencio contemplativo<\/strong>: \u201c\u2026 el silencio ocupa un lugar indispensable en la liturgia, cuando est\u00e1 bien preparado; permite a cada uno desarrollar en su coraz\u00f3n el di\u00e1logo espiritual con el Se\u00f1or<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>;<\/p><p>b) que los <strong>signos hablen por s\u00ed solos<\/strong>. El silencio resulta favorecido cuando el fuego es fuego y no una l\u00e1mpara de luz; cuando el cirio puede derretirse y gotear en vez de ser una mecha alimentada por un l\u00edquido inflamable; las flores deben dar perfume, abrirse y marchitarse, y eso es mejor a que sean artificialmente eternas; que el espacio lit\u00fargico permita el dinamismo de la acci\u00f3n lit\u00fargica; que el amb\u00f3n sea el lugar digno donde colocar la Palabra de Dios; que la sede deje ver a quien obra en persona de Cristo Sacerdote; que el altar hable por s\u00ed mismo y que todo est\u00e9 dirigido hacia \u00e9l, porque el sacrificio ha sido el precio de nuestras almas; que los ornamentos sean dignos; que se permita distinguir al sacerdote del pueblo e incluso al celebrante principal de los concelebrantes<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>.<\/p><p>c) Finalmente, es absolutamente necesaria la <strong>preparaci\u00f3n pr\u00f3xima y remota<\/strong> para la celebraci\u00f3n lit\u00fargica en general y especialmente para nuestra Misa diaria. De hecho, el d\u00eda deber\u00eda dividirse en dos: una parte de preparaci\u00f3n; la otra, de acci\u00f3n de gracias. No hay nada m\u00e1s importante en nuestra vida cristiana. Cuando uno celebra o participa en la Misa, ya tiene el d\u00eda ganado<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>.<\/p><p>&#8211; Adem\u00e1s, siempre en nuestras misas es caracter\u00edstico el comulgar con hostias consagradas en la misma Misa y el ofrecer la comuni\u00f3n bajo las dos especies siempre que se pueda y este permitido<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>.<\/p><p>&#8211; Cuidar el canto porque es una parte \u201cnecesaria o integral de la liturgia solemne\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a> tambi\u00e9n.<\/p><p>Digo, todas estas cositas son detalles y mucho de todo esto quiz\u00e1s ya se hace, pero son detalles que siempre nos ayudan a mejorar y a profundizar m\u00e1s el misterio que celebramos, a ponerle m\u00e1s atenci\u00f3n, a hacerlo con m\u00e1s unci\u00f3n, para no caer en la monoton\u00eda tampoco, para no perder el sentido del misterio que celebramos. Y creo yo tambi\u00e9n que iluminan a la hora de hacer prop\u00f3sitos concretos para una celebraci\u00f3n cada vez mejor y m\u00e1s fruct\u00edfera de la Santa Misa.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. Directorio de Espiritualidad, 300.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 137.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Notas del V Capitulo General<\/em>, 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cf. P. Carlos Buela, IVE, <em>Ars Participandi<\/em>, Cap. 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 200.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Al clero, religiosos y laicos en T\u00e9ramo, Italia<\/em>, (30\/06\/1985).<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Citado por San Juan Pablo II, <em>Carta al Superior General de la Congregaci\u00f3n de San Jos\u00e9, con ocasi\u00f3n del centenario de la muerte de San Leonardo Murialdo<\/em>, (28\/03\/2000).<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> San Juan Pablo II, VQA, 10: \u201cnada de lo que hacemos en la Liturgia puede aparecer como m\u00e1s importante de lo que invisible, pero realmente, Cristo hace por obra del Esp\u00edritu\u201d.<em> Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, pie de p\u00e1gina 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 3; <em>op. cit<\/em>. Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, <em>Instrucci\u00f3n sobre la formaci\u00f3n lit\u00fargica en los Seminarios<\/em>, 16.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 3, cap. 44, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Cf. P. Carlos Buela, IVE, <em>Homil\u00eda, (05\/05\/1998). <\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 51.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, Parte I, cap. 3, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 50.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 54.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 56.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> \u00a0Insignificante,\u00a0ineficaz,\u00a0insustancial.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> San Juan Pablo II: \u201ceso <strong>no significa un intento constante en la liturgia por hacer expl\u00edcito lo impl\u00edcito<\/strong>, dado que esto lleva a menudo a una verbosidad y a una informalidad extra\u00f1as al Rito romano, que acaban por restar importancia al acto de culto\u201d. <em>Discurso a los Obispos de Estados Unidos en visita \u201cAd limina Apostolorum\u201d<\/em>, (9\/10\/1998).\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 57.<\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 61.<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 63.<\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 65.<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 71-72.<\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 75.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La oraci\u00f3n m\u00e1s excelente que es la Santa Misa \u00a0 Uno de los grandes amores de todo miembro del Instituto es la Eucarist\u00eda[1]. Conforme a esto, leemos en nuestras Constituciones: Lo principal, lo m\u00e1s importante que debemos hacer cada d\u00eda, es participar del Santo Sacrificio de la Misa[2] y en nuestro caso, el celebrarla. \u201cHemos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9091,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[455,456,459,37,105,457,30,31,458],"class_list":["post-9090","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conferencias","tag-ars-celebrandi","tag-ars-participandi","tag-celebracion","tag-devocion","tag-eucaristia","tag-libros-liturgicos","tag-liturgia","tag-santa-misa","tag-silencio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9090","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9090"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9090\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9095,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9090\/revisions\/9095"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9091"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9090"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9090"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9090"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}