{"id":9009,"date":"2024-11-29T07:04:15","date_gmt":"2024-11-29T05:04:15","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=9009"},"modified":"2025-04-24T10:15:27","modified_gmt":"2025-04-24T08:15:27","slug":"unidos-por-una-causa-mas-alta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2024\/11\/29\/unidos-por-una-causa-mas-alta\/","title":{"rendered":"Unidos por una causa m\u00e1s alta"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"9009\" class=\"elementor elementor-9009\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong>[Exordio]<\/strong> Chesterton dec\u00eda: <em>\u201cLos verdaderos soldados luchan no porque odian lo que tienen en frente de ellos sino porque aman lo que est\u00e1 detr\u00e1s de ellos\u201d<\/em>. \u00a0\u00a0<\/p><p>Este fue el caso de muchos misioneros que un d\u00eda lo dejaron todo por embarcarse en la maravillosa empresa de sembrar la fe en tierras lejanas. Muchos de ellos \u2212como buenos soldados de Cristo\u2212 dieron incluso su vida por aquello que con toda raz\u00f3n creyeron ser la causa m\u00e1s grande, la \u201cobra m\u00e1s divina entre las divinas\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> que es la salvaci\u00f3n de las almas. Con ellos llevaban solo la fe que hab\u00edan aprendido y marcada a fuego la identidad de religiosos de la congregaci\u00f3n que los hab\u00eda engendrado como tales<\/p><p>Este fue el caso de los M\u00e1rtires de Norteam\u00e9rica: Jean de Br\u00e9beuf, Isaac Jogues, Gabriel Lalemant, Antoine Daniel, Charles Garnier, No\u00ebl Chabanel (seis sacerdotes) y Ren\u00e9 Goupil y Jean de la Lande (hermanos). Todos jesuitas, todos de una personalidad muy fuerte, muy diferente la una a la otra, con distinta preparaci\u00f3n, algunos con m\u00e1s otros con menos a\u00f1os de vida religiosa, \u00a0pero todos unidos por el mismo ideal: la mayor gloria de Dios, como buenos jesuitas.<\/p><h4><strong>Pruebas incre\u00edbles<\/strong><\/h4><p>\u00a0<\/p><p>Estos hombres no se contentaron con vivir el uno al lado del otro, como quien comparte una misi\u00f3n como si se compartiese una oficina, de hecho bastante seguido cambiaban de compa\u00f1ero, sino que se <strong>fortalec\u00edan<\/strong> el uno al otro mientras se iban abriendo camino en la misi\u00f3n y <strong>luchaban juntos<\/strong> como buenos soldados por la noble causa para la que hab\u00edan sido elegidos seg\u00fan los designios providencialmente misericordiosos de nuestro Se\u00f1or. \u00a0<\/p><p>Leer sus escritos, sus cr\u00f3nicas, sus cartas es leer un himno de esperanza en medio de pruebas incre\u00edbles. Si uno lo piensa bien, todos los m\u00e1rtires \u2212y creo que estos especialmente\u2212 nos proclaman el mensaje de \u201cno rendirse\u201d, de \u201cno tirar la toalla\u201d aun en las peores situaciones. Lo cual a nosotros nos viene muy bien porque el ambiente habitual en que se debe desenvolver la vida de un miembro del Instituto incluye precisamente \u201clas situaciones m\u00e1s dif\u00edciles y las condiciones m\u00e1s adversas\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p><p>A veces pensamos que los m\u00e1rtires solo fueron testigos de nuestra fe, \u00a1y en verdad lo fueron! Pero tambi\u00e9n nos recuerdan que Dios saca bienes de los males. Los m\u00e1rtires no pensaban que las torturas o que la muerte misma era lo m\u00e1s desastroso que les podr\u00eda pasar. \u00a1Al contrario! Se daban cuenta de la oportunidad sin igual que ten\u00edan en cada una de esas pruebas para dar gloria a Dios, para servir a su Instituto. Por eso es importante ponderar sus vidas para poner las nuestras en verdadera perspectiva.<\/p><p>A San Jean de Br\u00e9beuf para que dejara de predicar sus torturadores le introdujeron una vara de hierro ardiendo por la boca hasta la garganta, le cortaron la nariz, le arrancaron los labios\u2026 Con ese mismo hierro ardiente le arrancaron los ojos a \u00e9l y a su compa\u00f1ero (Gabriel Lalemant). Como burla, pretendiendo un bautismo, les tiraron agua hirviendo en la cabeza, les cortaron la piel quemada en grandes pedazos y los indios se la comieron delante de ellos. Mientras todav\u00eda estaban vivos, les abrieron el pecho, les arrancaron el coraz\u00f3n y se bebieron su sangre. El martirio de Br\u00e9beuf dur\u00f3 3 horas. El de Lalemant 15. Br\u00e9beuf ten\u00eda 52 a\u00f1os, Lalemant, 47. Pero era m\u00e1s grande el amor que ten\u00edan por lo que estaba detr\u00e1s de todo eso: Dios y la Compa\u00f1\u00eda.<strong>\u00a0<\/strong><\/p><h4><strong>Un favor eminente<\/strong><\/h4><p>\u00a0<\/p><p>San Jean de Br\u00e9beuf tiene una carta magn\u00edfica que le escribi\u00f3 a su superior en Francia varios a\u00f1os antes de su martirio donde le dice que quiz\u00e1s est\u00e1n pr\u00f3ximos al martirio, pero no est\u00e1 muy seguro de que Dios le vaya a dar esa gracia, pero que \u201csea como sea\u201d, dice este jesuita de hierro, \u201ctodos nuestros padres esperan la resoluci\u00f3n de este asunto con gran calma y esp\u00edritu contento. Respecto a m\u00ed, le puedo decir con toda sinceridad, que todav\u00eda no he tenido la m\u00e1s m\u00ednima aprensi\u00f3n o miedo a la muerte por esta causa (la de la salvaci\u00f3n de las almas). Una cosa lamentamos, y es que estos pobres b\u00e1rbaros por malicia propia se cierren al evangelio y a la gracia de Dios\u201d. Lo est\u00e1 diciendo un misionero que despu\u00e9s de seis a\u00f1os de trabajo apost\u00f3lico solo bautiz\u00f3 a un adulto. Y sigue: \u201ccualquiera sea la conclusi\u00f3n a la que arriben y sin importar el tratamiento que nos den, vamos a tratar, con la ayuda de Dios, de <strong>soportarlo pacientemente para su servicio<\/strong>. Es en verdad <strong>un favor eminente<\/strong> el que Dios nos hace en permitirnos soportar algo por su amor. Es reci\u00e9n ahora que nos consideramos <strong>verdaderos miembros de la Compa\u00f1\u00eda<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Porque <em>\u201clos verdaderos soldados luchan no porque odian lo que tienen en frente de ellos sino porque aman lo que est\u00e1 detr\u00e1s de ellos\u201d<\/em>.<\/p><p>De nuevo: los m\u00e1rtires no recuerdan que Dios puede sacar bienes de los males. Y aunque estos Misioneros no vivieron para verlo sus cartas generaron un entusiasmo del todo singular en el colegio de los Jesuitas en Francia del que eventualmente salieron los misioneros para las misiones extranjeras.<\/p><p>Estos misioneros, eran hombres ordinarios por decirlo de alguna manera, ten\u00edan sus fallas, ten\u00edan sus miserias, ten\u00edan su car\u00e1cter, algunos nunca se adaptaron a la vida de la misi\u00f3n, como es el caso del m\u00e1rtir Noel Chabanel, a quien le causaba gran repugnancia la comida, las costumbres de los indios, todo le molestaba, de hecho, nunca aprendi\u00f3 el idioma y este gigante hizo voto de permanecer entre esos indios hasta la muerte. Y muri\u00f3 de un hachazo en la cabeza por un indio \u2018cristiano\u2019 que lo traicion\u00f3. Algunos de estos misioneros ya andaban cansados de tanta lucha diaria, de tanta negaci\u00f3n, de tanta prueba espiritual, de tanta perplejidad ante el futuro incierto<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, de tanta miseria propia y ajena y, sin embargo, lo que hizo que hoy los podamos llamar m\u00e1rtires fue el <strong>hero\u00edsmo<\/strong> con que tomaron sobre sus hombros la causa por la que hab\u00edan sido enviados. Aguantaron todo lo que aguantaron, no para gloria propia, no para decir: \u2018ah\u2026 yo soy invencible\u2019, sino para la gloria de Dios y de la Compa\u00f1\u00eda. Porque \u201c<em>los verdaderos soldados luchan no porque odian lo que tienen en frente de ellos sino porque aman lo que est\u00e1 detr\u00e1s de ellos<\/em>\u201d.\u00a0 \u00a0<\/p><p>Otro de los m\u00e1rtires, San Isaac Jogues, le escribi\u00f3 a otro sacerdote pidi\u00e9ndole oraciones antes de partir a la Nueva Francia. Y le dice: \u201cTendr\u00e9 que vivir entre esos b\u00e1rbaros casi sin libertad para rezar, sin misa, sin sacramentos. Ser\u00e9 responsable de todos y cada uno de los incidentes entre los Iroquois y los Franceses\u2026 \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s da? <strong>Mi esperanza est\u00e1 en Dios<\/strong>, que no tiene ninguna necesidad de mis logros para la realizaci\u00f3n de sus designios. Todo lo que necesitamos hacer es <strong>tratar de ser fieles<\/strong> y no arruinar su trabajo con nuestras debilidades\u201d.<\/p><p>Ese es el mensaje.<\/p><h4><strong>La causa m\u00e1s grande<\/strong><\/h4><p>\u00a0<\/p><p>Durante toda la peregrinaci\u00f3n por este valle de l\u00e1grimas que signific\u00f3 la misi\u00f3n en Nueva Francia se animaban el uno al otro, se infund\u00edan coraje, se olvidaban de s\u00ed mismos para ayudar al otro. Ninguno esperaba ser librado de la muerte. Ninguno esperaba que el cielo se abriera y un \u00e1ngel viniera a sacarlos de en medio del drama que estaban viviendo. Pero todos esperaban que Dios sea servido con sus vidas y con sus muertes.<\/p><p>Muchachos: a nosotros nos est\u00e1 pasando lo que deb\u00eda pasarnos por ser fieles a nuestro ideal, a nuestra identidad, a nuestra misi\u00f3n. Y quiz\u00e1s reci\u00e9n ahora podemos consideramos <strong>verdaderos miembros del Instituto<\/strong>. Nosotros, probablemente muramos de lo que muere cualquier persona com\u00fan: un ataque card\u00edaco, c\u00e1ncer, un accidente de auto\u2026 \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s da? La mayor\u00eda de nosotros sabremos que estamos muriendo cuando estemos muriendo. Pero tambi\u00e9n nosotros tenemos la misma oportunidad que los m\u00e1rtires de entregar nuestra vida a Dios en el d\u00eda a d\u00eda, con todas sus exigencias, con todas sus pruebas, con todos los ataques que quieran perpetrar contra nosotros\u2026 Lo importante es que \u201csi hay que velar se vela; si hay que sufrir, se sufre; si hay que humillarse, se humilla; si hay que pedir limosna, se pide; si hay que enfermar, se enferma; si hay que morir, se muere; pero se muere en la batalla, con honra y con gloria, con Cristo y en nombre de Cristo y para la gloria de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> y bien del Instituto. \u00a0<\/p><p>Nuestra capacidad de aceptar el sufrimiento por amor al Instituto, por amor al bien mismo, a la verdad, a la justicia es lo que hace de cada uno de nosotros un hombre como estos m\u00e1rtires de los que hemos hablado. Porque cuando mi bienestar, mi reputaci\u00f3n, mi salud, mi trabajito, \u201cmi kiosquito\u201d \u2212dir\u00eda el P. Buela\u2212 es m\u00e1s importante que la <strong>causa m\u00e1s grande<\/strong> que nos une, que la <strong>prioridad<\/strong> por la que debemos luchar todos juntos, entonces mi vida es una mentira\u2026 porque nosotros vinimos aqu\u00ed a dar la vida por los hermanos como nos lo ense\u00f1\u00f3 el Verbo Encarnado.<\/p><p>Estos hombres, lograron lo que lograron y perseveraron hasta el final porque se mantuvieron <strong>unidos<\/strong>, porque la lucharon juntos, porque hab\u00eda <strong>sinergia entre el don de Dios y el compromiso de cada uno<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a> para sacar la cosa adelante<\/strong>.<\/p><p><strong>[Peroratio]<\/strong> Tenemos que acertar en asumir con generosidad e inteligencia los desaf\u00edos que se nos presentan. Que no nos gane el desaliento, el cansancio. Que no \u201cpor el \u00e1rbol de las dificultades se pierda de vista el bosque de las cosas que est\u00e1n bien\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p><p>A muchos nos parece a veces que no vamos a poder, y nos sentimos como David frente a Goliat, pero tenemos que sobrepasar nuestras expectativas. Tenemos que elegir como estos m\u00e1rtires levantarnos por encima del promedio.<\/p><p>Si me permiten, ahora quisiera aprovechar esta celebraci\u00f3n eucar\u00edstica para dar gracias a Dios por cada uno de ustedes, por los d\u00edas pasados y \u00a1por los que vendr\u00e1n!<\/p><p>Que Dios y la Sant\u00edsima Virgen sepan reconfortarlos y darles todo el \u00e1nimo que necesitan para seguir cumpliendo ese compromiso siempre exigente y tan frecuentemente acompa\u00f1ado por el signo de la cruz, de una dolorosa soledad y que exige de nuestra parte, un sentido profundo de la responsabilidad, una generosidad sin debilidades ni extrav\u00edos, un constante olvido de s\u00ed mismo.<\/p><p>Que la Virgen de Luj\u00e1n, Madre de la Esperanza que no defrauda, renueve nuestro vigor y nos asista en nuestro empe\u00f1o de hacer m\u00e1s y mejor por la causa del Instituto, que no es otra que la causa del Verbo Encarnado.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 321.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Jesuit Missionaries to North America. Spiritual Writings and Biographical Sketches<\/em>, p. 158.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Isaac Jogues escribi\u00f3 que a menudo no pod\u00eda contener sus l\u00e1grimas, m\u00e1s que por el martirio de sus compa\u00f1eros, por la ansiedad acerca del futuro.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> San Pedro Poveda.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 36.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 123.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Exordio] Chesterton dec\u00eda: \u201cLos verdaderos soldados luchan no porque odian lo que tienen en frente de ellos sino porque aman lo que est\u00e1 detr\u00e1s de ellos\u201d. \u00a0\u00a0 Este fue el caso de muchos misioneros que un d\u00eda lo dejaron todo por embarcarse en la maravillosa empresa de sembrar la fe en tierras lejanas. 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