{"id":8287,"date":"2024-04-05T06:38:16","date_gmt":"2024-04-05T04:38:16","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=8287"},"modified":"2024-04-05T06:43:13","modified_gmt":"2024-04-05T04:43:13","slug":"por-la-encarnacion-del-verbo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2024\/04\/05\/por-la-encarnacion-del-verbo\/","title":{"rendered":"Por la Encarnaci\u00f3n del Verbo"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"8287\" class=\"elementor elementor-8287\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>se hace cre\u00edble la inmortalidad de la dicha<\/strong><\/h3><p>\u00a0<\/p><p><strong>[Exordio]<\/strong> Estamos aqu\u00ed reunidos para celebrar la solemnidad m\u00e1s importante del Instituto del Verbo Encarnado, que a decir verdad es la verdad primordial y fundamental de que la Segunda Persona de la Trinidad se hizo hombre. Y por lo tanto, esta ocasi\u00f3n es solemn\u00edsima para toda la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p><p>Dado que aqu\u00ed estamos los religiosos de la Familia Religiosa del Verbo Encarnado, algunos miembros de la Tercera Orden, los j\u00f3venes de las Voces del Verbo y amigos muy queridos de nuestros Institutos me pareci\u00f3 que ser\u00eda bueno, ya que estamos en la intimidad de nuestra familia, reflexionar sobre una frase que aparece dos veces en los documentos principales de nuestro derecho propio que son las <em>Constituciones<\/em> y el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em> y que a su vez repite precisamente el <em>Directorio de la Tercera Orden<\/em>. La frase es esta: \u201cBasados en el misterio de la Encarnaci\u00f3n, obrado por el Esp\u00edritu en Mar\u00eda Virgen, debemos cantar siempre las misericordias de Dios<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> porque \u2018<em>por la Encarnaci\u00f3n del Verbo se hace cre\u00edble la inmortalidad de la dicha<\/em>\u2019<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, debemos tener clara conciencia de que sin Jesucristo nada podemos<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, y debemos propender con todas nuestras fuerzas a adelantar siempre en la virtud\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p><p>Expliquemos un poco que significa esto.<\/p><h4><strong>1. Basados en el misterio de la Encarnaci\u00f3n, obrado por el Esp\u00edritu en Mar\u00eda Virgen<\/strong><strong style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<\/strong><\/h4><p>Como Ustedes saben, Jes\u00fas en su primera venida, se encarn\u00f3 en el seno pur\u00edsimo de la Virgen Mar\u00eda por obra y gracia del Esp\u00edritu Santo.\u00a0 El texto latino dice: <em>et Verbum caro factum est<\/em> , de ah\u00ed las iniciales que Ustedes ven en el escudo del Instituto y que quiere decir: <em>y el Verbo se hizo carne<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Basados, o mas bien, anclados en este misterio, nosotros como Familia Religiosa queremos \u201clanzarnos osadamente a <em>restaurar todas las cosas en Cristo<\/em><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>, es decir, hacer que Cristo reine, primero en nuestras almas, y luego en las dem\u00e1s almas y en el mundo entero, esto es, en la cultura, en las familias, en la educaci\u00f3n, en los medios de comunicaci\u00f3n social y los hombres de pensamiento&#8230; en todo<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p><p>Ahora si bien \u201cla obra de la Encarnaci\u00f3n es com\u00fan a las tres divinas personas, esta se atribuye espec\u00edficamente al Esp\u00edritu Santo\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a> y esto por tres motivos: 1\u00ba) porque tiene por causa el m\u00e1ximo amor de Dios: <em>de tal modo am\u00f3 Dios al mundo que le dio a su Unig\u00e9nito Hijo<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>, dice el Evangelio de Juan; 2\u00ba) porque la naturaleza humana no fue asumida por m\u00e9rito propio, sino por la sola gracia, la cual se atribuye al Esp\u00edritu Santo; y 3\u00ba) porque Jesucristo es el solo Santo e Hijo de Dios, por eso dice el Evangelio de Lucas: <em>lo que nacer\u00e1 de ti ser\u00e1 Santo, ser\u00e1 llamado Hijo de Dios<\/em><a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p><p>Y esto \u00bfqu\u00e9 tiene que ver con nosotros? podr\u00eda preguntar alguno. Bueno esto tiene varias implicancias para nosotros, no solo para los religiosos sino tambi\u00e9n para Ustedes. En primer lugar nos debe llevar a \u201cobrar movidos por el Esp\u00edritu Santo teni\u00e9ndole suma docilidad\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. Para lo cual es necesario tres cosas, presten atenci\u00f3n:<\/p><ul><li>\u201c<em>Atenci\u00f3n a las inspiraciones<\/em> del Esp\u00edritu Santo, para lo cual hay que trabajar contra la habitual disipaci\u00f3n, la falta de mortificaci\u00f3n y los afectos desordenados\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/li><li>\u201c<em>Discernimiento de esp\u00edritus<\/em> para aceptar y secundar las mociones del Esp\u00edritu Santo y rechazar las del mal esp\u00edritu\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/li><li>\u201c<em>Docilidad y prontitud<\/em> en la ejecuci\u00f3n de lo que pide el Esp\u00edritu Santo porque los c\u00e1lculos lentos son extra\u00f1os a la gracia del Esp\u00edritu Santo\u2019<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/li><\/ul><p>Este \u201cestar basados en el misterio de la Encarnaci\u00f3n\u201d implica tambi\u00e9n el vivir las bienaventuranzas evang\u00e9licas<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>, que es lo que el Verbo Encarnado nos vino a ense\u00f1ar; es decir, hay que ser pobres de esp\u00edritu, mansos, misericordiosos, limpios de coraz\u00f3n\u2026 Y, por \u00faltimo, tambi\u00e9n de este misterio se desprende que as\u00ed como la Virgen \u201cdio su \u2018s\u00ed\u2019 en calidad de esclava\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a> y entonces el Verbo tom\u00f3 <em>forma de esclavo, haci\u00e9ndose semejante a los hombres<\/em><a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a> en sus entra\u00f1as pur\u00edsimas, as\u00ed tambi\u00e9n nosotros hacemos un voto de esclavitud a la Virgen<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>. \u00bfMe van entendiendo?<\/p><p>La segunda parte de la frase dice:<\/p><h4><strong>2. Debemos cantar siempre las misericordias de Dios<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/h4><p>\u00bfY por qu\u00e9 cantar? Porque \u201cel canto brota de la alegr\u00eda, y, si lo miramos bien, nace del amor: el obrar es propio del amor. El que sabe, pues, amar la vida nueva, que Cristo nos vino a traer al hacernos hijos de Dios, sabe tambi\u00e9n cantar el c\u00e1ntico nuevo\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>. Pues es en la Encarnaci\u00f3n del Verbo donde se manifiesta muy patentemente la Misericordia de Dios. De hecho, una de las letan\u00edas de la Divina Misericordia honra a Dios diciendo: \u201cDivina Misericordia, descendiendo a la tierra en la Persona del Verbo Encarnado, en ti conf\u00edo\u201d.<\/p><p>Por eso es propio nuestro, escuchen bien, \u201calabar y agradecer, a cantar y alegrarse en el Dios Poderoso, Santo, Misericordioso, Salvador y Fiel\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>, \u201caun en las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles y en las condiciones m\u00e1s adversas\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>.<\/p><p>San Juan de \u00c1vila, un santo espa\u00f1ol, doctor de la Iglesia entendi\u00f3 esto muy bien, pues dec\u00eda: \u201cSi le dej\u00e1semos a su coraz\u00f3n hacer lo que quiere por nosotros, todo ser\u00eda hacernos misericordia, porque a \u00c9l propio le es hacer misericordia; si castiga, como forzado castiga, y fuera de su condici\u00f3n: <em>No aflige por gusto, ni de grado acongoja a los hijos de los hombres<\/em><a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>. Cuando abate Dios a uno, no lo hace de coraz\u00f3n, sino como forzado; como padre que ve a su hijo ser malo, cast\u00edgalo con amor y el hijo hace que le castigue\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>.<\/p><p>Por tanto, el hombre, la mujer, el joven, la religiosa que vive en coherencia con su fe cat\u00f3lica jam\u00e1s dejar\u00e1 de cantar la infinita misericordia de Dios: <em>cantar\u00e9 eternamente las misericordias de Dios<\/em><a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>, dice el salmo.<\/p><p>Y esto nos lleva a la tercera parte de la frase del derecho propio que dice, citando a San Agust\u00edn:<\/p><h4><strong>3. Por la Encarnaci\u00f3n del Verbo se hace cre\u00edble la inmortalidad de la dicha<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/h4><p>En primer lugar debemos aclarar de qu\u00e9 dicha est\u00e1 hablando aqu\u00ed San Agust\u00edn. Pues se trata de la verdadera dicha, de la que hemos de gozar en la vida eterna, del cielo, de la felicidad sin fin que nos consigui\u00f3 el Hijo de Dios con su muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p><p>Por eso dice el Santo de Hipona que \u201csi todos los hombres desean ser felices y es su deseo sincero, han de querer, sin duda, ser inmortales; de otra suerte no podr\u00edan ser dichosos\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>. Porque la felicidad a la que aqu\u00ed nos referimos no es una felicidad terrena, con peligro de perderse en cualquier momento, limitada, intermitente \u2212de a ratos feliz, de a ratos infeliz\u2212, nominal, solo de apariencias feliz pero sin ser verdadera, profunda y acabadamente plena.<\/p><p>No obstante los hombres cu\u00e1nto nos afanamos en ser felices \u201cseg\u00fan el mundo\u201d o en este mundo ef\u00edmero. Frente a lo cual, otro doctor de la Iglesia espa\u00f1ol, San Juan de la Cruz, nos dice (y esto conviene escucharlo con atenci\u00f3n): \u201c<strong>todos<\/strong> los deleites y sabores de la voluntad en <strong>todas<\/strong> las cosas del mundo, comparados con <strong>todos<\/strong> los deleites que es Dios, son suma pena, tormento y amargura. Y as\u00ed, el que pone su coraz\u00f3n en ellos es tenido delante de Dios por digno de suma pena, tormento y amargura. Y as\u00ed, no podr\u00e1 venir a los deleites del abrazo de la uni\u00f3n de Dios [esto es, donde la dicha es inmortal], siendo \u00e9l digno de pena y amargura\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>.<\/p><p>Por eso tambi\u00e9n la Virgen le dec\u00eda a Santa Bernardita: \u201cNo te prometo hacerte feliz en\u00a0este mundo,\u00a0sino\u00a0en el\u00a0pr\u00f3ximo\u201d.<\/p><p>Para que el hombre viva feliz plenamente es necesario que viva. Pero en esta vida, terrena y miserable, estamos de paso y por lo tanto cualquier \u2018felicidad\u2019 es pasajera y por m\u00e1s que durara cien a\u00f1os se ha de acabar con esta vida. El Verbo Encarnado nos ha conquistado la vida eterna, la verdadera vida, donde experimentaremos los deleites del abrazo con Dios. Porque, dicho en pocas palabras, \u201cla vida no puede ser verdaderamente feliz si no es eterna\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Ahora bien, el Hijo de Dios por naturaleza, se hizo hijo del hombre por compasi\u00f3n, por misericordia con nosotros los hijos de los hombres \u2212porque eso es lo que significan las palabras <em>el Verbo se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros<\/em>, hombres\u2212, de modo tal, que por su gracia, seamos hechos hijos de Dios \u2212y por tanto, coherederos con Cristo<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>\u2212 y moremos un d\u00eda en Dios, en quien y por quien <strong>\u00fanicamente<\/strong> podremos ser dichosos y part\u00edcipes de su inmortalidad. Para \u00a0convencernos de esta verdad el Hijo de Dios se hizo part\u00edcipe de nuestra mortalidad, dice San Agust\u00edn<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>.\u00a0<\/p><p>Por eso en esta hermosa solemnidad el derecho propio nos invita a pensar: \u00bfQu\u00e9 hay m\u00e1s indicado para reanimar nuestra esperanza tantas veces agobiada, sumergidos en la pesadumbre de nuestra existencia, tantas veces desconcertados, que el demostrarnos Dios su alto aprecio y el amor inmenso que nos tiene? \u00bfExiste prueba m\u00e1s luminosa y convincente que esta condescendencia infinita del Hijo de Dios, <em>bueno sin mutaci\u00f3n<\/em>, el cual, permaneciendo en s\u00ed mismo lo que era (Dios) y tomando de nosotros lo que no era (la naturaleza humana) se hizo uno de nosotros, y llev\u00f3 sobre s\u00ed nuestros pecados, sin haber \u00c9l cometido culpa; para que as\u00ed, creyendo nosotros en el exceso de su amor y esperando contra toda esperanza, nos pudiera otorgar, por pura liberalidad, sus dones sin m\u00e9rito alguno nuestro?<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>.<\/p><p>Por eso todas las aflicciones que podamos tener en esta vida, las noches oscuras y las perplejidades que Dios permite que pasemos, las p\u00e9rdidas familiares, las soledades bien densas, las cr\u00edticas que nos tocan padecer, la pobreza misma, la enfermedad, el desbarate de nuestros planes, nuestras mismas miserias y pecados\u2026 todo eso se pierde como una gota en el mar frente al misterio inmenso de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios que vino a darnos la dicha inmortal, la dicha que no se acaba, que es plena, que es inmensa y no se puede contener. Por eso dec\u00eda el Ap\u00f3stol: <em>los padecimientos del tiempo presente no son nada en comparaci\u00f3n con la gloria que ha de manifestarse en nosotros<\/em><a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>. Cualesquiera sean las cruces que padezcamos hay que saber que nos preparan <em>un peso eterno de gloria incalculable<\/em><a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>.<\/p><p>Contemplando un d\u00eda el inmenso misterio de amor que hoy celebramos y que nos identifica como miembros de esta Familia Religiosa, dec\u00eda San Juan de la Cruz:<\/p><p>\u201c\u00a1Oh almas\u00a0criadas para estas grandezas y para ellas llamadas!, \u00bfqu\u00e9 hac\u00e9is?, \u00bfen qu\u00e9 os entreten\u00e9is? Vuestras pretensiones son bajezas y vuestras posesiones miserias. \u00a1Oh miserable ceguera de los ojos de vuestra alma, pues para tanta luz est\u00e1is ciegos, y para tan grandes voces sordos, no viendo que, en tanto que busc\u00e1is grandezas y gloria, os qued\u00e1is miserables y bajos, de tantos bienes, hechos ignorantes e indignos!\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>. Lo cual quiere decir, c\u00f3mo es que nos entretenemos con bajezas, con los brillos de este mundo, y ponemos el coraz\u00f3n en miserias si hemos sido llamados para la dicha inmensa\u2026 para el cielo mismo donde seremos transformados en la hermosura misma de Dios<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a> y nos embriagaremos en el amor, escondidos para siempre en el pecho<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a> adorabil\u00edsimo de Cristo, el Hijo de Dios. La Encarnaci\u00f3n del Verbo nos dice que nuestro lugar es en el cielo, en el mism\u00edsimo Coraz\u00f3n de Cristo donde se hallan todos los deleites.<\/p><p>\u201cY no hay que tener\u00a0<strong>por imposible<\/strong>\u00a0que el alma pueda una cosa tan alta\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>, sigue diciendo San Juan de la Cruz, porque precisamente \u201cpara que pudiese venir a esto la cri\u00f3 [Dios] a su imagen y semejanza<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>\u201d. Por eso sigue diciendo el derecho propio:<\/p><h4><strong>4. Debemos tener clara conciencia de que sin Jesucristo nada podemos<\/strong><a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><strong>[40]<\/strong><\/a><strong>, y debemos propender con todas nuestras fuerzas a adelantar siempre en la virtud<\/strong><\/h4><p><strong>\u00a0<\/strong><\/p><p>Ese es el mensaje de la Encarnaci\u00f3n del Verbo para cada uno de los miembros de esta Familia Religiosa, aqu\u00ed o donde quiera que se hallen, sean religiosos o laicos, contemplativos o apost\u00f3licos y cualquiera sea el campo de misi\u00f3n que la Providencia les haya asignado. Porque lo nuestro es \u201cser otra Encarnaci\u00f3n del Verbo\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a> imitando <em>de veras<\/em> al Verbo Encarnado; trabajando no por cosas ef\u00edmeras o pasajeras, sino por la obra m\u00e1s divina entre las divinas\u2019, que es la salvaci\u00f3n eterna de las almas y la resurrecci\u00f3n gloriosa de los cuerpos<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>, y esforzarnos por alcanzar la perfecci\u00f3n de nuestro estado<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>.<\/p><p style=\"text-align: center;\">*****<\/p><p><strong>[Peroratio] <\/strong>Por eso, a la Madre del Verbo Encarnado, le pedimos en este d\u00eda la gracia de tener siempre los ojos fijos en el cielo que su Divino Hijo conquist\u00f3 para nosotros y que cualesquiera sean las circunstancias en nuestro peregrinar que nos ayude a cantar siempre con nuestras vidas m\u00e1s que con las palabras el c\u00e1ntico del hombre nuevo, que s\u00f3lo pueden aprender los hombres nuevos, renovados de su antigua condici\u00f3n por obra de la gracia y pertenecientes ya al Nuevo Testamento, que es el Reino de los Cielos<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>.<\/p><p>\u00a1Feliz d\u00eda de la Encarnaci\u00f3n del Verbo para todos!<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. Sal 89,1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> San Agust\u00edn, <em>De Trinitate<\/em>, XIII, 9.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Cf. Jn 15,5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 39; <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 12; <em>Directorio de Tercera Orden<\/em>, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Jn 1,14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Ef 1,10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 29.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Jn 3,16.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Lc 1,35.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> San Ambrosio, <em>Tratado sobre el Evangelio de San Lucas<\/em>, II, 19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 16.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Flp 2,7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 202.<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 84.<\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Lm 3,33.<\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> <em>Obras Completas<\/em>, BAC, Madrid 1903, t. II, p. 398.<\/p><p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Sal 88,2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> <em>De Trinitate<\/em>, XIII, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>Subida del Monte<\/em>, 1, 4, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 188.<\/p><p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Cf. <em>De Trinitate<\/em>, XIII, 9.<\/p><p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Rm 8,18.<\/p><p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> 2 Co 4,17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> <em>C\u00e1ntico Espiritual B<\/em> 39, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Cf. <em>C\u00e1ntico Espiritual B <\/em>36, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Cf. <em>C\u00e1ntico Espiritual B <\/em>37, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> <em>C\u00e1ntico Espiritual B <\/em>39, 4. <em>\u00a0<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Gn 1,26.<\/p><p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Cf. Jn 15,5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> <em>Directorio de <\/em><em>Espiritualidad<\/em>, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>Directorio de <\/em><em>Espiritualidad<\/em>, 321.<\/p><p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 378.<\/p><p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> Cf. <em>Directorio de <\/em><em>Espiritualidad<\/em>, 200.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>se hace cre\u00edble la inmortalidad de la dicha \u00a0 [Exordio] Estamos aqu\u00ed reunidos para celebrar la solemnidad m\u00e1s importante del Instituto del Verbo Encarnado, que a decir verdad es la verdad primordial y fundamental de que la Segunda Persona de la Trinidad se hizo hombre. 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