{"id":6488,"date":"2022-11-25T08:10:08","date_gmt":"2022-11-25T06:10:08","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=6488"},"modified":"2022-11-25T08:18:15","modified_gmt":"2022-11-25T06:18:15","slug":"el-celo-apostolico-de-un-sacerdote-del-ive","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2022\/11\/25\/el-celo-apostolico-de-un-sacerdote-del-ive\/","title":{"rendered":"El celo apost\u00f3lico de un sacerdote del IVE"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"6488\" class=\"elementor elementor-6488\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>El Celo Apost\u00f3lico de un Sacerdote del IVE<\/strong><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/h3><p>\u00a0<\/p><h4><strong>Introducci\u00f3n <\/strong><\/h4><p>Un aspecto de la vida de san Juan de la Cruz que pocos conocen es que durante los 28 a\u00f1os que vivi\u00f3 como religioso de la Orden del Carmen, ejerci\u00f3 no pocas veces el \u201coficio sagrado de gobernar\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>, y lo hizo con admirable virtud, gran discernimiento e ingenioso celo apost\u00f3lico. Este \u00faltimo aspecto es lo que quisiera destacar: su celo apost\u00f3lico; como manifestaci\u00f3n de aquel principio que dice \u201cel amor se debe poner m\u00e1s en las obras que en las palabras\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.\u00a0<\/p><p>Muchos de Ustedes conocen la <em>extensa obra espiritual<\/em> del Santo por sus <em>numerosos escritos<\/em>, pero quiz\u00e1s pocos saben que la mayor parte de su obra espiritual la escribi\u00f3 mientras era provincial de Andaluc\u00eda<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> y escrib\u00eda porque se lo ped\u00edan: \u201cs\u00f3lo por ser almas criadas para el cielo\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p><p>Fray Juan de la Cruz con todo lo que le gustaba la soledad y el retiro era due\u00f1o de un gran celo apost\u00f3lico y as\u00ed lo demuestran la enorme cantidad de obras y proyectos y trabajos en las que se vio envuelto por hacer bien a toda clase de almas y los testimonios de muchas de esas almas. As\u00ed por ejemplo, se destac\u00f3 durante sus gobiernos por su <em>paternidad en el ejercicio de su cargo<\/em>, sobresali\u00f3 por su <em>apostolado epistolar<\/em> y su <em>magisterio oral y escrito<\/em> como tenemos dicho, por su <em>caridad con los pobres<\/em> (dicen que una vez no vino a pedir una mujer pobre que siempre sol\u00eda, entonces \u00e9l mand\u00f3 a un religioso que la buscase y averiguase por qu\u00e9 no hab\u00eda venido y de paso le llevase la comida de ese d\u00eda). San Juan de la Cruz tambi\u00e9n <em>viajaba mucho<\/em>: viaj\u00f3 m\u00e1s de lo que nos podr\u00edamos imaginar: \u00a127000 km! casi siempre a pie o montado en un burro.<\/p><p>Asimismo, este gran Doctor de la fe, siendo superior, se emple\u00f3 fervorosamente en la <em>construcci\u00f3n<\/em>, remodelaci\u00f3n y mejoramiento \u2013podr\u00edamos decir\u2013 de cuantos conventos presidi\u00f3. De este modo, sumado a su gran actividad de gobierno, se afanaba \u00e9l mismo en las tareas de construcci\u00f3n, porque como \u00e9l mismo dec\u00eda: \u201cquiere Dios almas no haraganas ni delicadas, ni menos amigas de s\u00ed\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. Era un hombre h\u00e1bil en la construcci\u00f3n: poniendo suelos, haciendo tabiques, haciendo adobes, planificando estructuras, etc., as\u00ed que ayudaba en todo. Hasta construy\u00f3 un acueducto de 12 arcos \u2212que era una obra de ingenier\u00eda colosal en aquel entonces\u2212 y que todav\u00eda se mantiene en pie, para llevar agua a su convento y regar su campo. Era un hombre de soluciones.<\/p><p>Se destac\u00f3 tambi\u00e9n por el gran <em>movimiento vocacional<\/em> que provoc\u00f3 principalmente gracias a su testimonio de vida como religioso aunque tambi\u00e9n por sus exhortaciones, por sus escritos, por su apostolado con los j\u00f3venes a quienes reun\u00eda en el convento y les explicaba los salmos. \u00a0<\/p><p>Hay que decir que tambi\u00e9n Juan de la Cruz gustaba mucho de la labor silenciosa del <em>confesionario<\/em>. Estando de rector en Baeza, cuenta uno de los testigos \u201cque ten\u00eda el dicho santo padre grande celo del aprovechamiento de las almas, y as\u00ed muy de ordinario acud\u00eda al confesionario a confesar y tratar <strong>muchas personas<\/strong>, en las cuales hizo mucho provecho y mucha mudanza de vida\u201d. Tan era as\u00ed que, para poder atender al m\u00e1ximo a la gente fray Juan de la Cruz, tan cumplidor del horario, con total libertad de esp\u00edritu lo cambi\u00f3, de tal manera que hac\u00eda las dos horas de oraci\u00f3n temprano en la ma\u00f1ana, para poder atender luego al pueblo, y lo mismo toda la tarde.<\/p><p>Agreguemos a lo dicho que Juan de la Cruz \u2018gastaba\u2019 mucho tiempo en la <em>direcci\u00f3n espiritual<\/em> de sacerdotes, no s\u00f3lo religiosos del Carmen, sino tambi\u00e9n toda clase de can\u00f3nigos y curas.<\/p><p>Asimismo, el apostolado que hac\u00eda <em>con las religiosas<\/em> fue sin par: como capell\u00e1n, director espiritual, exorcista, etc. Dice uno de sus bi\u00f3grafos, Alonso de la Madre de Dios: \u201cNo ha tenido la Reforma ni tendr\u00e1 persona que m\u00e1s haya amado y procurado la perfecci\u00f3n de sus descalzas\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>. A tal punto esto era as\u00ed que santa Teresa dec\u00eda que, para la perfecci\u00f3n de sus monasterios, quer\u00eda tener en cada convento un sacerdote como el santo padre fray Juan de la Cruz<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Tambi\u00e9n su apostolado <em>con seglares<\/em> fue muy fruct\u00edfero, ya con las familias, ya con los ni\u00f1os a quienes catequizaba, ya con los caballeros, ya con los j\u00f3venes en los colegios donde estuvo, ya con quienes se encontraba a su paso en la calle. Cuenta un seglar que \u201ca todos exhortaba a pasar trabajos por Dios\u2026 y a que tuviesen gran confianza en su Majestad, que los hab\u00eda de librar en todos sus trabajos\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>. Fueron muchos los que atestiguaron diciendo que a fray Juan de la Cruz el amor de los pr\u00f3jimos nac\u00edale del ardent\u00edsimo que ten\u00eda a Dios<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p><p>En fin, no importa de qu\u00e9 clase de obra se tratase, que oficio desempe\u00f1aba, o que clase de almas ten\u00eda enfrente, en todo destell\u00f3 su magnanimidad y gran celo apost\u00f3lico. Porque \u201cel alma que anda en amor no cansa ni se cansa\u201d (frase del santo que cita el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em> en el n\u00famero 108); es m\u00e1s, todas \u201clas obras grandes por el Amado [las] tiene por peque\u00f1as, las muchas por pocas, el largo tiempo en que le sirve por corto\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso a un religioso despu\u00e9s de recomendarle la resignaci\u00f3n, la mortificaci\u00f3n, el ejercicio de las virtudes y la soledad corporal y espiritual le aclara: \u201cNo quiero decir por esto que deje de hacer el oficio que tiene, y cualquiera otro que la obediencia le mandare, <strong>con toda la solicitud posible y que fuere necesaria<\/strong>, sino que de tal manera lo haga que nada se le pegue en \u00e9l de culpa, porque esto no lo quiere Dios ni la obediencia\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p><p>A nosotros como religiosos del Instituto del Verbo Encarnado se nos manda vivir a \u201cimpulsos del \u2018celo por las almas\u2019\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a> y constantemente se nos habla del entusiasmo y empe\u00f1o apost\u00f3lico<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a> y de la gran necesidad del trabajo apost\u00f3lico<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a> como un servicio a Dios y al pr\u00f3jimo. Es parte integral de nuestra vida.\u00a0 Nuestro Instituto y la Iglesia tienen necesidad de un aut\u00e9ntico ej\u00e9rcito de hombres superiores, de hombres que de verdad sean \u201clos incondicionales de Dios\u201d capaces, de \u201csufrir en silencio y de dar la vida por sus ovejas\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>:\u00a0 no simples soldados, no \u201ctributarios\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>, no <em>asalariados<\/em><a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> ni aficionados, sino hombres que sean \u201ccapaces de llevar el peso de responsabilidades\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>, \u201cverdaderos Pastores de almas en el sentido m\u00e1s sublime de la palabra, que sepan formar a Jesucristo en las almas del desbordamiento de su tesoro de gracia y virtud\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso vamos a tratar este tema del celo apost\u00f3lico en varios puntos:<\/p><ul><li>Definir qu\u00e9 es el celo apost\u00f3lico<\/li><li>Obligaci\u00f3n de todos los sacerdotes en trabajar para salvar almas;<\/li><li>Gozo que causa a Dios ese sacerdote que trabaja por el pr\u00f3jimo;<\/li><li>Salvaci\u00f3n y premio que tendr\u00e1;<\/li><li>Del fin, de los medios y de las obras del sacerdote celoso de la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo.<\/li><\/ul><h4><strong>1. Qu\u00e9 es el celo apost\u00f3lico<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a><\/strong><\/h4><p><strong>\u00a0<\/strong><\/p><p>La expresi\u00f3n m\u00e1s hermosa de la caridad pastoral del sacerdote es el celo, la flor de su caridad.<\/p><p>La palabra \u2018celo\u2019 tiene un doble significado. Ante todo, seg\u00fan su etimolog\u00eda griega y latina, quiere decir algo as\u00ed como \u2018fiebre\u2019 o \u2018ardor\u2019, en este caso, del esp\u00edritu. El celo de las almas ser\u00eda una especie de fiebre sacerdotal. San Pablo lo pone en parentesco con la caridad<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>. Los sacerdotes que aman verdaderamente hierven de fervor en el servicio del Se\u00f1or. El celo pastoral es un \u00edmpetu de caridad que proviene de la gracia sacramental del sacerdocio y se despliega a lo largo de todo el ministerio apost\u00f3lico.<\/p><p>Si Cristo afirm\u00f3 que hab\u00eda venido a la tierra para traer fuego y que no quer\u00eda sino que se encendiese<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>, a los sacerdotes nos toca propagar este incendio. \u201cEl celo de la gloria de Dios y de la salvaci\u00f3n de las almas debe devorar al sacerdote, hacerle olvidar de s\u00ed mismo y de todas las cosas terrenas e impelerlo fuertemente a consagrarse de lleno a su sublime misi\u00f3n, buscando medios cada vez m\u00e1s eficaces para desempe\u00f1arla con siempre creciente extensi\u00f3n y perfecci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>, escrib\u00eda P\u00edo XI a los sacerdotes.<\/p><p>Digamos ahora cu\u00e1les son algunas caracter\u00edsticas de este celo:<\/p><p><em>Celo creativo<\/em>: La misi\u00f3n que recibimos de Cristo no es para descansar. Cristo quiere que nos movamos por las almas. Que no nos instalemos en la rutina de nuestro apostolado, o mejor, que no hagamos de nuestro apostolado una rutina, sino que pensemos todos los d\u00edas nuevas iniciativas. Que siempre nos estemos preguntando: \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s puedo hacer por Cristo? \u00bfC\u00f3mo puedo acercarle mejor a las almas? \u00bfC\u00f3mo lograr\u00e9 convencerlas de que es el \u00fanico que merece ser amado sin reticencias? Pensar: cu\u00e1les son los apostolados propios que faltan en mi parroquia: \u00bfOratorio? \u00bfGrupo de j\u00f3venes? \u00bfBuena prensa? \u00bfMonaguillos? \u00bfHace cu\u00e1nto que no se hace una misi\u00f3n popular? \u00bfOrganizamos campamentos para nuestros ni\u00f1os? \u00bfC\u00f3mo voy a mejorar la pr\u00f3xima fiesta patronal, la pr\u00f3xima Semana Santa, la pr\u00f3xima Navidad? Y si doy clases: \u00bfC\u00f3mo voy a \u2018enganchar\u2019 m\u00e1s a mis alumnos? O, \u00bfacaso sigo ense\u00f1ando con los mismos apuntes de hace 20 a\u00f1os con la excusa de que la doctrina no ha cambiado? \u00bfCu\u00e1nto estoy haciendo por las vocaciones? \u00bfC\u00f3mo puedo mejorar la organizaci\u00f3n de mi parroquia, de mi comunidad? Hay que plantearse esas cosas\u2026 \u201cHay que pensar los nuevos problemas y buscar con creatividad las soluciones eficaces, con gran confianza en el poder de Dios que sigue obrando en el mundo incansablemente. No hay que tener miedo a las pastorales in\u00e9ditas, siempre que sean seg\u00fan Dios\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>.<\/p><p><em>Celo universal<\/em>: El celo del sacerdote debe ser universal, cat\u00f3lico. No hay que tener mentalidad de quiosquito pensando \u201cque la Iglesia se agota en su parroquia, ciudad, provincia o pa\u00eds\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a> o en el rito de uno. Antes que pastor de un grupo localizado de almas, sepan que lo son del universo entero. En su coraz\u00f3n debe latir el coraz\u00f3n cat\u00f3lico de Cristo que nos dice: <em>Id por todo el mundo<\/em>. \u201cEse es el coraz\u00f3n de un aut\u00e9ntico sacerdote. Es un coraz\u00f3n universal que abarca y abraza a todo ser humano; y as\u00ed como abarca y abraza a todo ser humano, abarca y abraza todo aquello que sea aut\u00e9nticamente humano: los problemas sociales, pol\u00edticos, econ\u00f3micos \u2212como la falta de trabajo, el desempleo, la necesidad de hacer que se defiendan sus derechos\u2212; el avance de la ciencia, de la t\u00e9cnica, del arte, de la cultura; abarca y abraza todo lo que dice relaci\u00f3n a las familias, a la patria, al mundo. De tal manera que ninguna de esas cosas aut\u00e9nticamente humanas le son ajenas\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>.<\/p><p><em>Celo magn\u00e1nimo y generoso<\/em>: A imitaci\u00f3n del Ap\u00f3stol habremos de empe\u00f1amos por la salvaci\u00f3n de las almas, <em>gastamos y desgastamos<\/em> por ellas<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>. Miren: El esp\u00edritu de pobreza, del que hemos hablado, no ha de entenderse tan s\u00f3lo en lo que hace a las cosas materiales. Los sacerdotes debemos tener tambi\u00e9n esp\u00edritu de pobreza en relaci\u00f3n con nuestro tiempo y con nuestros propios gustos. Qu\u00e9 triste es escuchar decir a un sacerdote: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 yo tengo que estar disponible siempre si todo el mundo trabaja s\u00f3lo 8 horas?\u201d Esas cosas pasan. Y entonces s\u00f3lo atiende en horario de oficina, despu\u00e9s, que no lo molesten. Y no piensen que les pasa a los que est\u00e1n afuera, nos pasa tambi\u00e9n a nosotros. A veces nos hacemos un horario para descansar, para dormir la siesta, para leer, para salir a caminar, <em>horario intangible<\/em> y si alguno tiene la osad\u00eda de alterarlo, pobre de \u00e9l. Est\u00e1 bien ce\u00f1irse a cierto horario, sobre todo para salvar las cosas sustanciales, las que hacen a la vida interior, y que merecen cierta intangibilidad. Pero tal horario, en todos sus detalles, no puede estar por encima de las necesidades de las almas. Los invito a comprobar por ustedes mismos que la felicidad sacerdotal est\u00e1 en <em>gastarse y desgastarse<\/em>, como dice san Pablo. \u00a1Qu\u00e9 mejor que eso!<\/p><p>San Manuel Gonz\u00e1les dec\u00eda que \u201cla puerta del cura deber\u00eda ser la m\u00e1s aporreada del vecindario, la oficina del cura la m\u00e1s frecuentada con asuntos delicados y gratuitos. Todos los oficios tienen sus horas de trabajo; el del cura no tiene horas; sobre su puerta hay que poner como sobre las cuartas planas de los peri\u00f3dicos faltos de anuncios: DISPONIBLE&#8230;, siempre disponible a cualquier hora del d\u00eda y de la noche\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>.<\/p><p><em>Celo aut\u00e9ntico<\/em>: Digamos finalmente que la caridad apost\u00f3lica del sacerdote, que se traduce en su ministerio, tiene necesidad de ser corroborada por el ejemplo. No es s\u00f3lo el sacerdote positivamente malo quien causa estragos entre los fieles; el sacerdote simplemente tibio ejerce a la larga una acci\u00f3n igualmente funesta. Un clero mediocre engendra un pueblo irreligioso; un clero simplemente \u2018creyente\u2019 engendra a la larga un pueblo perfectamente incr\u00e9dulo, escribi\u00f3 el P. S\u00e1enz. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 nuestro testimonio resulta a veces vano? \u2212se preguntaba Juan Pablo II\u2212. Porque presentamos a un Jes\u00fas sin toda la fuerza seductora que su Persona ofrece; sin hacer patentes las riquezas del ideal sublime que su seguimiento comporta; porque no siempre llegamos a mostrar una <em>convicci\u00f3n hecha vida<\/em> acerca del valor estupendo de nuestra entrega a la gran causa eclesial que servimos\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>.<strong>\u00a0<\/strong><\/p><h4><strong>2. Obligaci\u00f3n de todos los sacerdotes en trabajar para salvar almas <\/strong><\/h4><p>\u00a0<\/p><p>Se dice que: \u201cHay muchos y hay pocos sacerdotes; muchos de nombre, pero pocos por sus obras\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>, y agrega San Alfonso: \u201cEl mundo est\u00e1 lleno de sacerdotes, pero son contados los que se esfuerzan por ser sacerdotes de verdad, es decir, por satisfacer el oficio y la dignidad del sacerdote, que es salvar las almas\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>. Pocos se esfuerzan por salvar almas: \u201cla obra m\u00e1s divina entre las divinas es la obra de la salvaci\u00f3n de las almas\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>. Jerem\u00edas los llama pescadores y cazadores<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>. San Clemente dice: \u201cDespu\u00e9s de Dios, es el Dios de la tierra\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>,\u00a0 puesto que por medio de los sacerdotes se forman los santos aqu\u00ed abajo. \u201cSin sacerdotes, no habr\u00eda santos en la tierra\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>, dice San Ignacio de Antioqu\u00eda, m\u00e1rtir.<\/p><p>Grand\u00edsima es la dignidad de los sacerdotes; pero es grand\u00edsima tambi\u00e9n su doble obligaci\u00f3n: <em>Porque todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres y est\u00e1 puesto en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y sacrificios por los pecados; y puede sentir compasi\u00f3n hacia los ignorantes y extraviados, por estar tambi\u00e9n \u00e9l envuelto en flaqueza<\/em><a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>.<\/p><p>\u201cSu oficio es ganar almas y no plata\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>, ense\u00f1a San Ambrosio. Su mismo nombre sacerdote expresa la naturaleza de sus funciones: <em>sacra docens<\/em> (seg\u00fan san Antonino), o <em>sacra dans<\/em> (seg\u00fan Santo Tom\u00e1s), y presb\u00edtero, de <em>praebens \u00edter<\/em> (seg\u00fan Honorio de Aut\u00fan), el que abre al pueblo el camino por donde se va al cielo. Por tanto, el sacerdote debe ser el gu\u00eda y sost\u00e9n de las almas por el camino de la salvaci\u00f3n.<\/p><p>San Jer\u00f3nimo ense\u00f1a: \u201cSi quieres desempe\u00f1ar el oficio de sacerdote haz de modo que salves tu alma salvando la de los dem\u00e1s\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>. Pero si la sal no sala \u00bfpara qu\u00e9 sirve?<\/p><p>Es m\u00e9dico (Or\u00edgenes, San Jer\u00f3nimo), pero \u201csi el m\u00e9dico huye de los enfermos \u2212se pregunta San Buenaventura-\u00bfqui\u00e9n los cuidar\u00e1?\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>. Los sacerdotes tienen la misi\u00f3n de extirpar los vicios y las m\u00e1ximas perniciosas de los pueblos y hacer que florezcan las virtudes y las m\u00e1ximas eternas. Dios le impone la misma obligaci\u00f3n que a Jerem\u00edas: <em>Desde hoy mismo te doy autoridad sobre las gentes y sobre los reinos para extirpar y destruir, para perder y derrocar, para reconstruir y plantar<\/em><a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>.<\/p><p>En el libro <em>Sacerdotes para siempre<\/em> se lee: \u201cMuchas veces el sacerdote est\u00e1 muy ocupado, pero tiene que aprender a ocuparse en las cosas principales del ministerio, no en cosas accidentales o en cosas secundarias. Las almas necesitan hablar con el sacerdote y necesitan contarle sus cosas, porque el sacerdote tambi\u00e9n es m\u00e9dico de las almas\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>.<\/p><p>\u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 excusarse de pecado el negligente y perezoso? \u00bfNo escuchar\u00e1 acaso: <em>quitadle, por tanto, su talento y d\u00e1dselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dar\u00e1 y le sobrar\u00e1; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitar\u00e1. Y a ese siervo in\u00fatil, echadle a las tinieblas de fuera. All\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes<\/em> (Mt 25, 28-30)?<\/p><p>\u201cAl sacerdote no le bastar\u00e1 para salvarse vivir santamente, porque se perder\u00e1 con quienes se perder\u00e1n por culpa suya\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>, dice San Pr\u00f3spero, sea por negligencia o por miedo a pecar (vano temor). Los sacerdotes negligentes ser\u00e1n reos ante Dios de todas las almas que pod\u00edan haber auxiliado y que se perdieron por su negligencia, ense\u00f1aba San Gregorio Magno<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>.<\/p><p>El gran santo Luis Orione, que el derecho propio cita tan copiosamente, les insist\u00eda much\u00edsimo a los suyos acerca de la importancia de trabajar denodadamente por la salvaci\u00f3n de las almas. \u201c\u00a1Almas y almas! Este es nuestro suspiro y nuestro grito: \u00a1almas y almas! Y trabajar con humildad, con simplicidad y fe, y despu\u00e9s adelante en nombre del Se\u00f1or, sin perturbarnos nunca; adelante con confianza, que es Dios quien hace todo, \u00c9l que es el \u00fanico que conoce las horas y los momentos de sus obras y tiene en sus manos a todos y todo. Adelante con fe viv\u00edsima, con confianza total y filial en el Se\u00f1or y en su Iglesia, porque es bien pobre el hombre o la instituci\u00f3n humana que cree hacer algo\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>.<\/p><p>\u201cCuando en una casa \u2212sigue diciendo el santo\u2212 se comienza a introducir el ocio, o las pocas ganas de trabajar, o no se es muy laborioso y activo, como se debiera, aquella casa est\u00e1 arruinada. Si por el contrario trabajamos mucho y trabajamos para que los talentos den fruto, y bajo la mirada de Dios, y para cumplir la voluntad del Se\u00f1or y el ejemplo del Se\u00f1or, el trabajo ser\u00e1 digno de nosotros y de Dios: el trabajo ser\u00e1 el gran remedio contra la concupiscencia, y un arma potente contra todas las insidias del diablo y las tentaciones del mundo y de la carne.<\/p><p>Trabajo, trabajo, trabajo. Nosotros somos los hijos de la fe y del trabajo. Y debemos amar y ser los ap\u00f3stoles del trabajo y de la fe.\u00a0 Nosotros tenemos que correr siempre para trabajar, y trabajar cada vez m\u00e1s.<\/p><p>Tener cuidado de la salud, pero trabajar siempre, con celo, con ardor por la causa de Dios, de la Iglesia, de las almas.\u00a0 Mirar al cielo, rezar, y despu\u00e9s&#8230; adelante con coraje y <em>trabajar<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a>. Hasta ah\u00ed Don Orione.<\/p><h4><strong>3. Del placer que causa a Dios el sacerdote que se dedica a la salvaci\u00f3n de las almas<\/strong><\/h4><p><strong>\u00a0<\/strong><\/p><p>Para darse cuenta de c\u00f3mo desea Dios la salvaci\u00f3n de las almas, basta s\u00f3lo considerar lo que ha hecho en la obra de la redenci\u00f3n humana. Bien claro patentiz\u00f3 Jesucristo \u00e9ste su deseo cuando dijo: <em>con un bautismo tengo que ser bautizado, y \u00a1qu\u00e9 angustia la m\u00eda hasta que se cumpla!<\/em><a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a>. Parec\u00edale desfallecer por el ansia que ten\u00eda de ver realizada la obra de redenci\u00f3n, que salvar\u00eda a los hombres. De esto infiere justamente San Juan Cris\u00f3stomo que \u201cno hay cosa m\u00e1s cara a Dios que la salvaci\u00f3n de las almas\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a>. Dec\u00eda San Lorenzo Justiniano hablando al sacerdote: \u201cSi te preocupa la honra de Dios, no la podr\u00e1s buscar de modo mejor que trabajando en la salvaci\u00f3n de las almas\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a>. Dice San Bernardo que a los ojos de Dios un alma vale tanto como el mundo entero; de ah\u00ed que escribiera el Cris\u00f3stomo que \u201cquien convierte una sola alma, agrada m\u00e1s a Dios que si repartiera todos sus bienes en limosnas\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a>. Asegura Tertuliano que \u201cDios estima tanto la salvaci\u00f3n de una ovejuela que anda fuera de camino como la salvaci\u00f3n de todo el reba\u00f1o\u201d.<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a> Por esto dec\u00eda el Ap\u00f3stol: <em>me am\u00f3 y se entreg\u00f3 por m\u00ed<\/em><a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a>.\u00a0<\/p><p>El esp\u00edritu eclesi\u00e1stico, escribe Luis Habert, \u201cconsiste precisamente en el ardiente celo de promover la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo\u201d.<\/p><p>Despu\u00e9s de haber preguntado nuestro Se\u00f1or a Pedro, hasta tres veces, si le amaba, seguro ya de su amor, no le recomend\u00f3 como prueba de tal amor sino que tuviera cuidado de las almas. Comenta San Juan Cris\u00f3stomo: \u201cpudiera haber dicho: si me amas, despr\u00e9ndete del dinero, ayuna, duerme sobre la tierra, agota el cuerpo a trabajos. Pero no; s\u00f3lo dijo <em>apacienta mis ovejas<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a>. Y San Agust\u00edn comenta la palabra <em>m\u00edas<\/em>, suponiendo que el Se\u00f1or quiso decir: Apaci\u00e9ntalas <em>como m\u00edas<\/em>, no como <em>tuyas<\/em>; en ella busca mi gloria y no la tuya, mi provecho y no el tuyo<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">[53]<\/a>.<\/p><p>\u201cHay en la Iglesia algunos prelados de quienes dice el ap\u00f3stol San Pablo que <em>buscan sus propios intereses y no los de Jesucristo<\/em><a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">[54]<\/a>. Con lo cual quiere decir que no aman gratuitamente a Cristo, que no buscan a Dios por Dios, que van en pos de las comodidades temporales, \u00e1vidos del lucro y deseosos de honores humanos\u201d<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\">[55]<\/a>. De estos tales, dice San Juan de la Cruz: \u201cque no hallar\u00e1n galard\u00f3n en Dios, habi\u00e9ndole ellos querido hallar en esta vida de gozo o consuelo, o de inter\u00e9s de honra o de otra manera, en sus obras; en lo cual dice el Salvador que en aquello recibieron la paga<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\">[56]<\/a>. Y as\u00ed, se quedaron s\u00f3lo con el trabajo de la obra y confusos sin galard\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\">[57]<\/a>.<\/p><p>F\u00edjense qu\u00e9 distinta es la actitud del que se sabe pastor de las almas: San Pablo por ejemplo afirmaba que para alcanzar la salvaci\u00f3n de los pr\u00f3jimos hubiera aceptado ser separado de Jesucristo (por alg\u00fan tiempo, como explican los int\u00e9rpretes): <em>pues desear\u00eda ser yo mismo anatema por parte de Cristo en bien de mis hermanos seg\u00fan la carne<\/em><a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\">[58]<\/a>. San Juan Cris\u00f3stomo \u201cdeseaba ser mirado como objeto de excreci\u00f3n con tal de que se convirtieran sus s\u00fabditos\u201d<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\">[59]<\/a>. San Buenaventura declaraba que recibir\u00eda tantas muertes cuantos pecadores hab\u00eda en el mundo, para que todos se salvaran. San Francisco de Sales, hall\u00e1ndose entre los herejes del Chablais, no dud\u00f3 en lo m\u00e1s crudo del invierno, de pasar a gatas una viga helada que cruzaba el r\u00edo, expuesto a sufrimientos y peligro, a trueque de poder ir a predicar a aquellas gentes. San Cayetano, hall\u00e1ndose en N\u00e1poles en el a\u00f1o 1547, cuando se desarroll\u00f3 aquella terrible revoluci\u00f3n, al ver que se perd\u00edan tantas almas, se sinti\u00f3 tan profundamente afectado, que muri\u00f3 de puro dolor. San Ignacio de Loyola dec\u00eda que, a\u00fan cuando estuviese cierto de su eterna salvaci\u00f3n, si muriese en aquella hora, sin embargo elegir\u00eda permanecer en la tierra a\u00fan en la incertidumbre de salvarse, si con ello pudiera continuar ayudando a las almas. He aqu\u00ed el celo por las almas de que est\u00e1n animados todos los sacerdotes amantes de Dios; y, sin embargo, sacerdotes hay que por la m\u00e1s m\u00ednima excusa, por no exponerse a un trabajillo o por recelo de cualquier enfermedad, descuidan la ayuda de las almas. Y en esto faltan tambi\u00e9n los que a las veces tienen la cura de almas. Dec\u00eda San Carlos Borromeo que el p\u00e1rroco que quiera adoptar toda clase de comodidades y utilizar cuanto pueda para favorecer la salud corporal, nunca podr\u00e1 desempe\u00f1ar bien sus obligaciones. Y a\u00f1ad\u00eda que el p\u00e1rroco nunca se deb\u00eda acostar sino despu\u00e9s de tres ataques de fiebre (algo m\u00e1s de admirar que de imitar).<\/p><p>Fulton Sheen afirmaba que cada sacerdote se deber\u00eda preguntar cu\u00e1ntos adultos ha bautizado en los \u00faltimos a\u00f1os y cu\u00e1ntos cat\u00f3licos no practicantes ha tra\u00eddo de nuevo a la Iglesia. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 algunos sacerdotes \u2212se preguntaba \u00e9l\u2212 nunca convierten a nadie, mientras otros convierten a cientos de almas? \u00bfNo ser\u00e1 porque acaso unos se tomaron en serio el t\u00edtulo de \u201cpadre\u201d y otros no? [\u2026] La administraci\u00f3n es absolutamente esencial; ignorarla ser\u00eda sobreestimar el hecho de que cada miembro tiene una funci\u00f3n en el Cuerpo M\u00edstico de Cristo. Pero el Esp\u00edritu Santo no nos llam\u00f3 a ser banqueros, ni inmobiliarios o arquitectos. Esas actividades son \u2018accidentales\u2019. No se nos dio el Esp\u00edritu Santo para que nos sentemos a las mesas a contar dinero. [\u2026] No es suficiente ser sacerdotes de sacrist\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\">[60]<\/a>.<\/p><h4><strong>4. De c\u00f3mo asegura la salvaci\u00f3n eterna el sacerdote que trabaja en la salvaci\u00f3n de las almas y del extraordinario premio que por ello tendr\u00e1 en el cielo<\/strong><\/h4><p>\u00a0<\/p><p>Dif\u00edcilmente muere mal el sacerdote que en la vida se sacrific\u00f3 en bien de las almas. <em>Cuando&#8230; des tu pan al hambriento y sacies el alma humillada, irradiar\u00e1 en las tinieblas tu luz&#8230; Y Yahveh te conducir\u00e1 de continuo&#8230; y fortalecer\u00e1 tus huesos<\/em><a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\">[61]<\/a>, dice la Escritura. Si empleares tu vida, dice el Profeta, en ayudar al alma necesitada y la consolares en sus aflicciones, cuando lleguen las tinieblas de tu muerte temporal, el Se\u00f1or te llenar\u00e1 de luz y te librar\u00e1 de la muerte eterna. Esto era lo que dec\u00eda San Agust\u00edn: \u201cSi salvaste un alma predestinaste la tuya\u201d. Y antes lo hab\u00eda dicho el Ap\u00f3stol Santiago: <em>entienda que el que convierte un pecador del extrav\u00edo de su camino, salvar\u00e1 su alma de la muerte y cubrir\u00e1 la muchedumbre de los pecados<\/em><a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\">[62]<\/a>.<\/p><p>Los sacerdotes que se sacrificaron por las almas oir\u00e1n que en la muerte Dios mismo les anuncia el descanso eterno: <em>S\u00ed <\/em>\u2212dice el Esp\u00edritu\u2212, <em>que descansen de sus trabajos, porque sus obras los acompa\u00f1an<\/em><a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\">[63]<\/a>.<\/p><p>\u201cSi merece gran recompensa, dice San Gregorio, quien libra a un hombre de la muerte temporal, \u00bfcu\u00e1nto mayor la merecer\u00e1 quien libre a un alma de la muerte eterna y le asegure una vida que no tendr\u00e1 fin?\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\">[64]<\/a>. El sacerdote que se condena no se condena solo; pero el sacerdote que se salva, ciertamente no se salva solo.<\/p><p>El Beato Allamano les dec\u00eda a los suyos: \u201cCuando piensen en el para\u00edso, no piensen en forma abstracta, sino en el para\u00edso del misionero y de la misionera que son fieles a su vocaci\u00f3n. El Se\u00f1or dijo: <em>Yo voy a prepararles un lugar<\/em><a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\">[65]<\/a>. Pero para esto es necesario trabajar, y trabajar mucho. \u00a1Ser\u00eda demasiado c\u00f3modo tener el para\u00edso ahora, tan pronto! No, no; trabajar cuarenta, cincuenta a\u00f1os, incluso m\u00e1s. Me parece que este pensamiento del para\u00edso deber\u00eda consolarnos. Nuestro premio est\u00e1 all\u00ed, \u00a1y es muy grande! Pensemos con frecuencia en \u00e9l\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\">[66]<\/a>. \u201cAcu\u00e9rdense de que no basta con predicar, tambi\u00e9n debemos comprometernos en todo lo que hagamos y aceptar todos los sacrificios de la vida apost\u00f3lica, cuesten lo que cuesten. \u2018\u00a1Trabajemos, trabajemos \u2014exclamaba Jos\u00e9 Cafasso\u2014, descansaremos en el para\u00edso!\u2019\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\">[67]<\/a>.<\/p><p>No se abata ni renuncie a misi\u00f3n tan importante el sacerdote que, luego de trabajar por llevar las almas a Dios, no ve coronados sus esfuerzos con el \u00e9xito. Sacerdote m\u00edo, d\u00edcele San Bernardo para infundirle \u00e1nimos, a pesar de ello no desconf\u00edes y cree firmemente en el premio que te aguarda. Dios no exige de ti la curaci\u00f3n de estas almas; t\u00fa procura solamente curarlas y \u00c9l te recompensar\u00e1, no seg\u00fan el resultado de los esfuerzos, sino seg\u00fan los esfuerzos mismos<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\">[68]<\/a>. San Buenaventura confirma tambi\u00e9n lo dicho, a\u00f1adiendo que el sacerdote no merecer\u00e1 menos por los esfuerzos desarrollados con quienes poco o ning\u00fan \u00e9xito se consigue que con aquellos en quienes el \u00e9xito es completo<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\">[69]<\/a>. A\u00f1ade el mismo santo que el labrador que cultiva una tierra \u00e1rida y pedregosa, aun cuando el rendimiento sea exiguo, merece mayor recompensa; con lo que quiere significar que el sacerdote que se afana por llevar a Dios alg\u00fan obstinado, aun cuando no lo llevare, crecer\u00e1 el premio en proporci\u00f3n al crecimiento de sus trabajos.<\/p><p>San Juan de la Cruz dice en una de sus cartas: [acu\u00e9rdese que] \u201cel que atesora por amor, para otro atesora, y es bueno que \u00e9l se lo guarde y goce, pues <strong>todo es para \u00e9l<\/strong>; y nosotros, ni verlo de los ojos, ni gozarlo, porque no desfloremos a Dios el gusto que tiene en la humildad y desnudez de nuestro coraz\u00f3n y desprecio de las cosas del siglo por \u00e9l\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\">[70]<\/a>.<\/p><p>Por tanto, \u201cnada debiera disminuir nuestro celo apost\u00f3lico. Un sacerdote que se cansa, que se desalienta, que deja caer sus brazos, \u00bfha reflexionado seriamente sobre el valor de un alma? La caridad de nuestro celo pastoral necesita, como una llama del coraz\u00f3n, ser conservada y alimentada. Un excelente medio para reavivarla es recordar cada tanto los m\u00faltiples y apremiantes motivos que tiene el sacerdote para amar a las almas. Esas almas fueron hechas por Dios, tienen por fin \u00faltimo la posesi\u00f3n gozosa de Dios, han sido compradas al precio de la sangre de Cristo. Que no deban quejarse, como aquel del Evangelio que se lamentaba: <em>No encuentro un hombre<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><strong>[71]<\/strong><\/a><\/em>, diciendo: \u2018No encuentro un sacerdote\u2019\u201d<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\">[72]<\/a>. Hay que hacerles el bien, como dec\u00eda el Maestro de la fe \u201cs\u00f3lo por ser almas criadas para el cielo\u201d<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\">[73]<\/a>.<\/p><h4><strong>5. Del fin, de los medios y de las obras del sacerdote celoso<\/strong><\/h4><p>\u00a0<\/p><p><strong>1.\u00ba<\/strong> <em>Del fin que se ha de proponer.<\/em><\/p><p>Si queremos recibir de Dios el premio de las fatigas por la salvaci\u00f3n de las almas, hemos de hacer lo que hacemos, no por respetos humanos ni por honra propia nuestra o por ganancia terrena, sino s\u00f3lo por Dios y por su gracia; de no hacerlo as\u00ed, en vez de premio reportaremos castigo. Dec\u00eda San Jos\u00e9 de Calasanz que ser\u00eda grande nuestra locura si, cans\u00e1ndonos como nos cansamos, esper\u00e1ramos de los hombres recompensa terrenal.<\/p><p>Y como escribe San Pr\u00f3spero, hay quienes se esfuerzan no para hacerse mejores, sino para enriquecerse; no para adquirir la santidad, sino para disfrutar los honores. Dice Pedro de Blois: \u201cCuando se tiene que proveer un beneficio, \u00bfse pregunta quiz\u00e1s cu\u00e1ntas almas hay que ganar para Dios? No, sino que lo que se indaga es cu\u00e1les son sus rentas\u201d. <em>Muchos<\/em>, dice el Ap\u00f3stol, <em>buscan sus propios intereses, no los de Jesucristo<\/em><a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\">[74]<\/a>. \u201c\u00a1Oh abuso detestable, subordinar el cielo a la tierra!\u201d, dec\u00eda San Juan de \u00c1vila.\u00a0<\/p><p>El autor de la Obra imperfecta escribe: \u201cSomos obreros a sueldo de Jesucristo; y as\u00ed como no hay quien contrate un obrero para que no haga m\u00e1s que comer, as\u00ed no hemos sido llamados por Cristo solamente para cuidar de nuestros intereses, sino por la gloria de Dios\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\">[75]<\/a>. De aqu\u00ed concluye San Gregorio que los sacerdotes no han de gozar con estar frente a los hombres, sino por hacerles el bien posible<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\">[76]<\/a>. El \u00fanico fin, por lo tanto, que se ha de proponer el sacerdote que trabaja en bien de las almas, ha de ser la gloria de Dios.<\/p><p><strong>2.\u00ba<\/strong> <em>De los medios que ha de emplear<\/em><\/p><p>En cuanto a los medios que se han de emplear para ganar almas para el Se\u00f1or, he aqu\u00ed lo que sobre todo hay que hacer:<\/p><p>&#8211; Ante todo hay que atender a la propia santificaci\u00f3n. El medio principal para convertir a las almas de los pecadores es la santidad del sacerdote. Dice San Euquerio que los sacerdotes, con las fuerzas que les da la santidad, son quienes sostienen el mundo. Y Santo Tom\u00e1s: \u201cEl sacerdote, como mediador, est\u00e1 encargado de unir pac\u00edficamente a los hombres con Dios\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\">[77]<\/a>.<\/p><p>Dec\u00eda San Felipe Neri: \u201cDadme diez sacerdotes animados del Esp\u00edritu de Dios, y yo respondo de la conversi\u00f3n del mundo entero\u201d. \u00a1Qu\u00e9 no hizo en Oriente San Francisco Javier! Dicen que \u00e9l solo convirti\u00f3 miles de infieles. \u00a1Qu\u00e9 no hicieron en Europa San Patricio o San Vicente Ferrer! M\u00e1s almas convertir\u00e1 a Dios un sacerdote medianamente instruido, pero que ama mucho a Dios, que cien sacerdotes de gran sabidur\u00eda, pero poco fervorosos. Por eso Juan Pablo II en su primera carta a los sacerdotes (Jueves Santo de 1979) les dec\u00eda: \u201cestar al d\u00eda (<em>aggiornati<\/em>) es ser santos\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\">[78]<\/a>.<\/p><p>&#8211; En segundo lugar, para recoger gran cosecha de almas hay que dedicarse mucho a la oraci\u00f3n, porque en esta se han de recibir de Dios las luces y los sentimientos fervorosos, para poderlos despu\u00e9s comunicar a los dem\u00e1s: <em>Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz del d\u00eda<\/em><a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\">[79]<\/a>. En este sentido, Fulton Sheen afirmaba que un sacerdote puede salvar almas sin tener elocuencia, pero no puede moverlas sin oraci\u00f3n y sin el Esp\u00edritu Santo<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\">[80]<\/a>.<\/p><p><strong>3.\u00ba<\/strong> <em>De las obras del sacerdote celoso<\/em><\/p><p>He aqu\u00ed algunas obras a las que se ha de consagrar el sacerdote celoso:<\/p><p>&#8211; Ha de atender a la correcci\u00f3n de los pecadores. Los sacerdotes que ven las ofensas de Dios y se callan merecen llamarse como los llama Isa\u00edas, <em>perros mudos, incapaces de ladrar<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><strong>[81]<\/strong><\/a><\/em>. A estos perros mudos les ser\u00e1n imputados todos los pecados que pudieron impedir y no impidieron. \u00a1Cosa extra\u00f1a!, exclama San Bernardo: \u201ccon que cae un asno, y se encuentra f\u00e1cilmente no pocos que se presten a levantarlo; se pierde el hombre y no hay quien lo levante&#8230;\u201d<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\">[82]<\/a>. Sin embargo, dice San Gregorio, el sacerdote est\u00e1 especialmente establecido por Dios para ense\u00f1ar el buen camino al que anda extraviado; y por eso a\u00f1ade San Le\u00f3n que el sacerdote que no indica a los fieles su extrav\u00edo, demuestra que \u00e9l mismo anda extraviado. Escribe San Gregorio que nosotros, \u201clos sacerdotes del Se\u00f1or, matamos a tantas almas cuantas vemos perecer sin trabajar por ir en su auxilio\u201d<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\">[83]<\/a>.<\/p><p>&#8211; El sacerdote celoso ha de trabajar en el ministerio de la predicaci\u00f3n. Por medio de la predicaci\u00f3n se convirti\u00f3 el mundo a la fe de Jesucristo, como dijo el Ap\u00f3stol: <em>la fe viene de la audici\u00f3n, y la audici\u00f3n por la palabra de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\">[84]<\/a>. Por la predicaci\u00f3n se conserva la fe y el temor de Dios en los fieles. Los sacerdotes que no se sienten capacitados para predicar, al menos procuren siempre que les sea dable, en sus conversaciones con familiares y amigos, hablar algo que sea de edificaci\u00f3n, contar alg\u00fan ejemplo edificante practicado por los santos o insinuar alguna m\u00e1xima.<\/p><p>De San Juan de la Cruz se dice que predic\u00f3 muy pocas veces en sus Misas. Sin embargo, cada d\u00eda a sus s\u00fabditos les hac\u00eda pl\u00e1ticas admirables, con las que los animaba a ser perfectos y les ense\u00f1aba que para subir a la perfecci\u00f3n no se hab\u00edan de querer ni bienes del suelo, ni del cielo, sino s\u00f3lo no querer ni buscar nada que no fuera el solo buscar y querer en todo la gloria y honra de Dios. Dicen que los que m\u00e1s le trataban andaban m\u00e1s aprovechados<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a>. Del mismo modo ense\u00f1aba el catecismo a los ni\u00f1os, les daba pl\u00e1ticas a los j\u00f3venes, etc.<\/p><p>&#8211; El sacerdote ha de asistir a los moribundos, puesto que esta es la obra de caridad m\u00e1s agradable a Dios y la m\u00e1s \u00fatil para la salvaci\u00f3n de las almas, ya que en el momento de morir los hombres enfermos, por una parte est\u00e1n m\u00e1s tentados del demonio y, por otra, menos dispuestos a valerse por s\u00ed mismos. Hay quienes al ir a ayudar a los moribundos encuentran la muerte de la propia alma. Adem\u00e1s quien no pueda predicar, al menos ense\u00f1e la doctrina a los ni\u00f1os y aldeanos, muchos de los cuales vivir\u00e1n en los campos, sin poder ir a las Iglesias, y por ello vegetando en la ignorancia hasta de las verdades principales de la fe.<\/p><p>&#8211; Finalmente, persuad\u00e1monos de que el principal ejercicio en bien de las almas es o\u00edrlas en confesi\u00f3n. Dec\u00eda el Ven. P. Luis Florillo, dominico, que predicar es lanzar las redes, al paso que confesar es subir a bordo la captura de la pesca.<\/p><p>Antes de recibir el sacerdocio, dice San Juan Cris\u00f3stomo, deb\u00edas haber examinado si te atrever\u00edas a desempe\u00f1ar este ministerio; pero ahora que ya eres sacerdote no hay opci\u00f3n al examen, sino al trabajo, y si no lo eres hazte h\u00e1bil. Aducir ahora como excusa la ignorancia \u2212contin\u00faa el santo doctor\u2212 equivale a acusarte de una segunda falta para excusarte de la primera.<\/p><p>Sacerdotes hay que se dan al estudio de mil cosas in\u00fatiles y descuidan el estudio de las cosas necesarias para trabajar fructuosamente en la salvaci\u00f3n de las almas. En suma, que es fuerza que el sacerdote \u00fanicamente ha de procurar la salvaci\u00f3n de las almas. Por esto quiso San Silvestre que los d\u00edas de la semana no se llamaran sino con el nombre de ferias, es decir, vacaciones. Con lo que han de aprender (son sus palabras) que han de prescindir de cualquier otra cosa, a trueque de vacar \u00fanicamente a las cosas de Dios.<\/p><p>Ya hemos mencionado anteriormente c\u00f3mo a San Juan de la Cruz le gustaba el apostolado silencioso del confesionario. D\u00e9jenme que agregue este testimonio de un fraile que vivi\u00f3 con \u00e9l en Baeza: \u201cY dijo asimismo este testigo, que, habiendo vivido muchos a\u00f1os con el dicho santo padre en el Colegio de Baeza, nunca se han continuado tanto las confesiones como en el tiempo que \u00e9l estuvo en el dicho colegio, aunque se confiesa de ordinario mucha gente; pero el tiempo que \u00e9l estuvo en el dicho Colegio de Baeza por prelado, todos los d\u00edas, as\u00ed por la ma\u00f1ana como por la tarde, asist\u00edan los confesores en los confesionarios, y no pod\u00edan acabar de confesar toda la gente que acud\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>. Hay que ser diligentes en este apostolado.<\/p><p>San Manuel Gonzales lo expresaba as\u00ed: \u201cUna iglesia abierta desde muy temprano, una hora, por lo menos, antes que empiecen los trabajos del pueblo, con un cura que sea el primero en entrar y el \u00faltimo en salir, y que espere sentado en el confesonario, y esto de una manera constante y fija, es una iglesia que no puede tardar mucho tiempo en verse concurrida\u201d<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\">[87]<\/a>. \u00bfEs o no es? Donde la gente sabe que va y hay un cura en el confesionario regularmente (en el mismo horario), a esa iglesia va a confesarse. \u00a0\u201cUn cura sentado en su confesonario desde muy temprano, aunque no tenga penitentes es siempre una dulce y avasalladora violencia sobre el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas para que derrame gracias extraordinarias. Es un <em>est\u00edmulo y un ejemplo poderoso<\/em> para sus feligreses buenos (pocos o muchos) para que no se dejen dominar ni por el desaliento ni por el pretexto de las muchas ocupaciones. Es una <em>facilidad<\/em> para los feligreses pobres y ocupados. Es un <em>despertador de remordimientos<\/em> para los feligreses pecadores y a\u00fan empedernidos\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\">[88]<\/a>.<\/p><p>Si observamos atentamente, toda la fuerza de la argumentaci\u00f3n [de San Alfonso] reside en el peso de la eternidad. Eso es tan as\u00ed, que cuando en un sacerdote la eternidad deja de contar, se vuelve est\u00e9ril al desaparecer \u00e9sta del horizonte de su vida. Lo importante es el peso de la eternidad para tener celo por las almas. Si falta esto, falta todo. Por eso, siempre hay que cuidar en nuestra conciencia <em>el peso eterno de gloria incalculable<\/em><a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\">[89]<\/a>. Y la Santa Misa es la escuela privilegiada en donde se aprende a valorar la eternidad.<\/p><p>La importancia pastoral de la eternidad es insoslayable, como siempre nos han ense\u00f1ado. Cuando el sacerdote pierde de vista la eternidad es porque ya est\u00e1 en el abismo. Ha perdido su identidad sacerdotal y se convirti\u00f3 en sal que pierde su sabor y carece de celo por las almas. Sacerdote sin celo, es sacerdote que antes ha descuidado la Eucarist\u00eda.<\/p><p>Por otra parte para que evitemos los errores que suelen darse en el \u00e1mbito del apostolado nos conviene recordar lo siguiente:<\/p><p>-ya que algunos se reh\u00fasan a todo apostolado por creer que es activismo (o pueden caer en \u00e9l) y caen en el quietismo: contra esto, dedicar al apostolado TODO el tiempo se\u00f1alado.<\/p><p>&#8211; Otros, muy inquietos, llevados por el celo desordenado, caen en el activismo: contra esto dedicar al apostolado SOLO el tiempo se\u00f1alado.<\/p><p>&#8211; Nosotros somos PASTORES. Por lo tanto hay que <em>dar la vida por las ovejas<\/em>, <em>gastarse y desgastarse<\/em>. El apostolado es parte de nuestra vida, no nos podemos borrar, no es un ap\u00e9ndice en nuestra vida. Lo hemos le\u00eddo y escuchado miles de veces: la pastoral para nosotros es Cruz<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\">[90]<\/a>.<\/p><p>&#8211; Tampoco hay que pensar que porque hacemos apostolado eso obstaculiza la contemplaci\u00f3n (como piensan quienes confunden la vida contemplativa con la vida vegetativa). La misma objeci\u00f3n le hicieron al Beato Allamano y \u00e9l les respondi\u00f3: \u201cNo lamentemos el dispersarnos un poco por tener que cumplir con nuestros compromisos misioneros. S\u00f3lo recemos mucho, como hac\u00eda san Francisco Javier\u201d<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\">[91]<\/a>. \u00bfSe entiende, no?<\/p><h4><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h4><p><strong>\u00a0<\/strong>Hay que decir que en muchas partes, en pa\u00edses m\u00e1s o menos avanzados, tanto ayer como hoy sucede lo que san Manuel Gonz\u00e1les dec\u00eda de algunas parroquia en sus tiempos: \u201cLas circunstancias es verdad que no pueden ser peores. \u00a1Vaya si eso es triste! El cura que, como fruto de una vida de sacrificios y amarguras recoge una iglesia casi siempre vac\u00eda, un cinco por ciento, si acaso, de fieles que cumplan con el precepto pascual y dominical; la mayor parte de los enfermos que mueren impenitentes o, a lo m\u00e1s, con el santo \u00f3leo condicional; los hombres mismos por \u00e9l favorecidos con colocaciones, favores o limosnas, que vuelven la cara por no saludarlo; los mismos que frecuentan el templo, aburridos a lo mejor, y por contera y remate de todo esto, sus obras, las m\u00e1s buenas, las hechas con mejor intenci\u00f3n, mal interpretadas o calumniadas. El cura, repito, que ve todo esto, verdaderamente necesita todo el hero\u00edsmo de un m\u00e1rtir para amanecer cada d\u00eda con la cara sonriente, el coraz\u00f3n esperanzado y el esp\u00edritu suficientemente tranquilo para seguir abriendo su surco, sin desmayar y sin caer.\u00a0 Y no exagero si digo que \u00e9se es el estado de muchas parroquias y que con esas tintas, y m\u00e1s negras, si cabe, hay que pintar el cuadro que presentan.<\/p><p>[Aqu\u00ed viene el mensaje. Presten atenci\u00f3n:] <em>\u00a1H\u00e9roes!<\/em> Eso, eso han de ser los curas de tales parroquias, y si no lo son, primero el desaliento que acobarda; despu\u00e9s, el tedio que retrae; y, por \u00faltimo, el pesimismo, que todo lo inutiliza, se apoderar\u00e1n de sus corazones y cerrar\u00e1n sus v\u00e1lvulas paralizando el riego de la sangre y, como consecuencia, la inactividad, la inercia para todo lo bueno, y \u00a1permita el Se\u00f1or que tras la inercia, no venga la muerte moral con todas sus podredumbres&#8230;!<\/p><p>[Ante ese panorama, dice el santo] me limito a presentar a mis hermanos [\u2026] la receta m\u00e1gica, que inventa, sugiere, ameniza, lleva al cabo todos esos medios que sirven para meter el esp\u00edritu cristiano en el coraz\u00f3n de las muchedumbres, hoy desgraciadamente tan desprovistas de \u00e9l y, en general, tan opuestas a \u00e9l.\u00a0<\/p><p>Esa receta se expresa con una sola palabra: el <strong>celo<\/strong>.<\/p><p>El celo inventa y estimula y produce el <em>desinter\u00e9s <\/em>[acerca de uno mismo y de \u2018sus cosas\u2019], que atrae y ablanda los corazones, y el buen trato que los amarra con el del cura.\u00a0<\/p><p>Con ese celo que inquieta, que desazona, que quita el sue\u00f1o, que hace de las almas de los feligreses una obsesi\u00f3n para el cura, es con el que aprende \u00e9ste a hacerse todo para todos y es el que da esa adaptabilidad a oficios, condiciones, caracteres y circunstancias tan necesarias para el que ejerce de padre de tantas clases de hijos.\u00a0\u00a0\u00a0 Ese celo es el que da al cura que lo siente esa habilidad y flexibilidad para hacerse agricultor con los labradores, abogado con los que pleitean, carpintero, alba\u00f1il y de cualquier oficio, cuando hay que hacer una obra de esas y no hay dinero para pagarla; ni\u00f1o con los ni\u00f1os, joven con los j\u00f3venes, viejo con los viejos. Ese celo, por \u00faltimo, es el que pone en la cara del cura esa inalterable sonrisa con que acoge a todos y todo, lo agradable y lo desagradable, y en su boca aquella palabra siempre tranquila y afectuosa; es el que impulsa su mano para llevarla muchas veces al bolsillo propio y vaciarla despu\u00e9s en el bolsillo ajeno.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p><p>S\u00ed, el celo hace verdaderos milagros de iniciativas, de improvisaci\u00f3n, de dominio de s\u00ed mismo, de generosidad sin condiciones y sin l\u00edmites.<\/p><p>En donde quiera que el celo anide en el coraz\u00f3n del sacerdote, all\u00ed florecer\u00e1 una pastoral parroquial exuberante y rica\u201d<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\">[92]<\/a>.<\/p><p>A no olvidarse nunca que el \u00edmpetu misionero es parte de nuestro ADN como miembros del Instituto.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Directorio de Gobierno<\/em>, Introducci\u00f3n.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, 230.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> De hecho, all\u00ed escribi\u00f3 sus cuatro grandes obras en prosa, algunos poemas, cartas y otros documentos <em>Subida del Monte Carmelo<\/em> (1581-1585); <em>Noche Oscura<\/em> (1584-1585); <em>Llama de amor viva<\/em> (1585-1587, escrita durante la oraci\u00f3n mental); <em>C\u00e1ntico Espiritual<\/em> <em>B <\/em>(1585-1586); \u00faltimas poes\u00edas en Granada (1585).<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez en <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 37, p. 801.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Carta a Magdalena del Esp\u00edritu Santo<\/em>, (18\/6\/1589).<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Alonso, lib. 2, cap. 4, p. 371.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Cf. Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez en <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 28, p. 628.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez en <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 16, p. 402.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Testimonio de Mar\u00eda de la Encarnaci\u00f3n, citado por Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez en <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda. <\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Noche oscura<\/em>, cap. 19, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Avisos a un religioso<\/em>, 9.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 165.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 84. <em>Constituciones<\/em>, 194.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 134.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 283;<em> op. cit. <\/em>San Luis Orione, <em>Carta del 06\/02\/1935<\/em>, <em>op. cit<\/em>., 58.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 214.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Jn 10, 12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 133.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Beato Paolo Manna, <em>Virtudes Apost\u00f3licas,<\/em> Carta circular n\u00ba 9, Mil\u00e1n (8\/4\/1929).<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Seguimos libremente al P. Alfredo S\u00e1enz, <em>In Persona Christi<\/em>, cap. 4, III, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Cf. 2 Cor 8, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Cf. Lc 12, 49.<\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Cf. <em>Ad catholici sacerdotii<\/em>, 56.<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, Parte II, cap. 3, 11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 108.<\/p><p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, Parte I, cap. 3, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Cf. 2 Cor 12, 15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>Obras Completas<\/em>, Lo que puede un cura hoy, 1663.<\/p><p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\"><em><strong>[29]<\/strong><\/em><\/a><em> Discurso al clero de Roma<\/em>, 1978.<\/p><p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Hom. in Mt, 43<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Dec\u00eda el P. Leonardo Castellani: \u201cEn realidad en la Argentina faltan unos doscientos cincuenta sacerdotes, pero sobran unos quinientos&#8230;\u201d, <em>El Evangelio de Jesucristo<\/em>, Buenos Aires 1976, 273-4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Pseudo Dionisio Areopagita, <em>De cael. <\/em><em>Hierarch<\/em>., c. 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Cf. Jr 16, 16.<\/p><p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> <em>Const. Apos<\/em>., l. 2, c. 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> <em>Epis. Ad Trull<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Heb 5, 1-2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> <em>Serm<\/em>. 78 in c.1 Is.<\/p><p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> <em>Epis. ad Paul<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> <em>De sex. alis<\/em>., c. 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Jer 1, 10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, Parte I, cap. 2, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>De vita cont<\/em>., l.1, c.20.<\/p><p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> <em>Past.<\/em>, p. 1ra., c.5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> <em>Cartas de Don Orione<\/em>, Carta confidencial dirigida a sus religiosos, alumnos y benefactores, despu\u00e9s de la memorable audiencia del 19 de abril de 1912 con el S. Padre P\u00edo X. Tortona, Pentecost\u00e9s de 1912.<\/p><p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> <em>El esp\u00edritu de Don Orione<\/em>, 23.\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Lc 12, 50.<\/p><p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> <em>In Gen<\/em>., hom. 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> <em>De Compunct<\/em>., p. 2da., n. 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> In 1 Cor, c. 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> <em>De Poen<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> Ga 2, 20.<\/p><p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> <em>Serm. de B. Philog<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>In Io.<\/em>, tr.123, n. 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Flp 2, 21.<\/p><p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, Parte I, cap. 2, 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Mt 6, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 3, cap. 28, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> Ro 9, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> <em>In Act<\/em>., hom. 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> Cf. Ven. Fulton Sheen, <em>The Priest is Not His Own<\/em>, Cap. 3. [Traducido de la edici\u00f3n en ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> Is 58, 10-11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> Sant 5, 20.<\/p><p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> Ap 14, 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> <em>Moral.<\/em>, l. 19, c. 16.<\/p><p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Jn 14, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> <em>As\u00ed los quiero yo<\/em>, cap. 5, 92.<\/p><p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> <em>As\u00ed los quiero yo<\/em>, cap. 7, 121.<\/p><p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> <em>De cons<\/em>, l.4, c. 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> <em>Se sex alis<\/em>, c. 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> <em>Epistolario<\/em>, Carta 23, A una dirigida espiritual.<\/p><p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> Jn 5, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> P. Alfredo S\u00e1enz, <em>In Persona Christi<\/em>, cap. 4, III, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez en <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 37, p. 801.<\/p><p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> Flp 2, 21.<\/p><p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> <em>Hom. 34 in Mt<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> <em>Past.<\/em>, p.2da., c. 6.<\/p><p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> Santo Tom\u00e1s de Aquino, S. Th., 3, 26, a. 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> Cf. <em>Carta del Papa a los sacerdotes<\/em>, L\u00b4Osservatore Romano 15 (1979), 186.<\/p><p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> Mt 10, 27.<\/p><p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> <em>The Priest Is Not His Own<\/em>, cap. 8. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> Is 56, 10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> <em>De cons<\/em>., l.4, c.6.<\/p><p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> <em>In Ez<\/em>., hom. 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> Ro 10, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> Cf. Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 28, pp. 620-621.<\/p><p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez en <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 16, pp. 391-392.<\/p><p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> <em>Obras Completas<\/em>, Lo que puede un cura hoy, 1678.<\/p><p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> <em>Obras Completas<\/em>, Aunque todos\u2026 yo no, 26.<\/p><p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> 2 Cor 4, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 156.<\/p><p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> <em>As\u00ed los quiero yo<\/em>, cap. 7, 121.<\/p><p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> Cf. <em>Lo que puede un cura hoy<\/em>.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Celo Apost\u00f3lico de un Sacerdote del IVE[1] Introducci\u00f3n Un aspecto de la vida de san Juan de la Cruz que pocos conocen es que durante los 28 a\u00f1os que vivi\u00f3 como religioso de la Orden del Carmen, ejerci\u00f3 no pocas veces el \u201coficio sagrado de gobernar\u201d[1], y lo hizo con admirable virtud, gran discernimiento 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