{"id":6419,"date":"2022-11-04T07:07:48","date_gmt":"2022-11-04T05:07:48","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=6419"},"modified":"2025-04-24T10:57:06","modified_gmt":"2025-04-24T08:57:06","slug":"solemnidad-de-todos-los-santos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2022\/11\/04\/solemnidad-de-todos-los-santos\/","title":{"rendered":"Las bienaventuranzas de la vida contemplativa"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"6419\" class=\"elementor elementor-6419\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong>[Exordio] <\/strong>Acabamos de escuchar uno de los pasajes del Evangelio que m\u00e1s ha conmovido al mundo a lo largo de los siglos: las ocho bienaventuranzas del serm\u00f3n de la monta\u00f1a.<\/p><p>El Papa San Pablo VI hace ya muchos a\u00f1os se refiri\u00f3 a este pasaje, present\u00e1ndolo como \u201cuno de los textos m\u00e1s sorprendentes y m\u00e1s positivamente revolucionarios: \u00bfQui\u00e9n se habr\u00eda atrevido en el curso de la historia a proclamar \u2018felices\u2019 a los pobres de esp\u00edritu, a los afligidos, a los mansos, a los hambrientos, a los sedientos de justicia, a los misericordiosos, a los puros de coraz\u00f3n, a los art\u00edfices de la paz, a los perseguidos, a los insultados\u2026? Aquellas palabras, sembradas en una sociedad basada en la fuerza, en el poder, en la riqueza, en la violencia, en el atropello, pod\u00edan interpretarse como un programa de vileza y apat\u00eda indignas del hombre; y en cambio, eran proclamas de una nueva \u2018civilizaci\u00f3n del amor\u2019\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p><p>El programa evang\u00e9lico de las bienaventuranzas es <em>trascendental<\/em> para la vida del cristiano. Es ciertamente un programa elevado y exigente, pero a la vez es fascinante. Este es el programa de vida que siguieron todos los santos que hoy celebramos. Esa es la senda estrecha por la que transitaron.<\/p><p>Nuestro querido Juan Pablo II dec\u00eda que \u201ccada una de las ocho bienaventuranzas se\u00f1ala esa meta ultratemporal [la santidad, el cielo al que estamos llamados]. Pero al mismo tiempo cada una de las bienaventuranzas afecta <em>directa<\/em> y <em>plenamente<\/em> al hombre en su existencia <em>terrena y temporal<\/em>. Todas las situaciones que forman el conjunto del destino humano y del comportamiento del hombre est\u00e1n comprendidas de forma concreta, con su propio nombre, en las bienaventuranzas. Estas se\u00f1alan y orientan en particular el comportamiento de los disc\u00edpulos de Cristo, de sus testigos\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p><p>Por eso, hoy vamos a reflexionar sobre las bienaventuranzas de la vida contemplativa. Puesto que quien ha comprendido y se propone practicar las ocho bienaventuranzas propuestas por el Verbo Encarnado, ha comprendido y puede hacer realidad todo el Evangelio; es decir, llegar a la santidad.<\/p><p>La Iglesia las ha repetido siempre y lo hace tambi\u00e9n ahora, dirigi\u00e9ndolas sobre todo a las almas contemplativas, de quien el mundo entero tiene gran necesidad. Escuchen bien.<\/p><h4><strong>1. Las bienaventuranzas de la vida contemplativa<\/strong><\/h4><p>Jes\u00fas proclama: <em>Bienaventurados los que lloran<\/em>: es decir, a los afligidos, a los que sienten sufrimiento f\u00edsico o pesadumbre moral, a los que pasan terribles soledades y noches oscuras; <em>porque ellos ser\u00e1n consolados.<\/em><\/p><p>Por eso la <em>Regla Mon\u00e1stica de la Rama Contemplativa<\/em> dice que los contemplativos se consagran a s\u00ed mismos de modo peculiar a la penitencia y considerara como un don especial de su vocaci\u00f3n, el participar voluntariamente del sufrimiento redentor de Cristo<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. \u00bfPor qu\u00e9? Porque \u201cen el sufrimiento se esconde una particular fuerza que acerca interiormente el hombre a Cristo\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Este es el consuelo de los que lloran. As\u00ed entonces, dice San Juan de \u00c1vila, \u201cEl canto y la risa de la religiosa ha de ser llorar por su desposado, Jesucristo. En el coro, en la huerta, en el comedor, en la celda y en todas partes, ha de andar gimiendo por su Esposo Jesucristo; y \u00e9ste ha de ser su oficio y \u00e9ste ha de ser su canto, y cuando con m\u00e1s dulce melod\u00eda est\u00e9 cantando en el coro, ha de estar su coraz\u00f3n gimiendo con un interior y muy profundo suspiro por su muy querido Esposo, cuya memoria y deseo nunca se le ha de apartar de su coraz\u00f3n. Con esto ha de venir el sue\u00f1o, y eso ha de so\u00f1ar durmiendo, y esto ha de ser lo primero que venga a su memoria recordando; el coraz\u00f3n siempre derretido en amor suyo, y la memoria no ocupada en otra cosa que en su querido Esposo\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p><p><em>Bienaventurados los limpios de coraz\u00f3n<\/em>. Jes\u00fas asegura que los que practican esta bienaventuranza <em>ver\u00e1n a Dios.<\/em> Porque \u201cNo hay santidad sin limpieza de alma: \u2018santidad, limpieza quiere decir\u2019<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> dice nuestro <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>. Y es \u201caqu\u00ed \u2212en la vida contemplativa\u2212 que se consiguen los ojos aquellos cuya serena mirada vulnera de amor al Esposo y cuya pureza hace posible ver a Dios\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p><p><em>Bienaventurados los misericordiosos<\/em> <em>porque obtendr\u00e1n misericordia<\/em><em>. <\/em>Santa Edith Stein \u2212esa maravillosa contemplativa\u2212 que solo sali\u00f3 del claustro para ser martirizada, escribi\u00f3 este hermoso p\u00e1rrafo: \u201c\u00bfOyes el gemir de los heridos en los campos de batalla del Este y del Oeste? T\u00fa no eres m\u00e9dico, ni enfermera, y no puedes vendar sus heridas. T\u00fa est\u00e1s encerrada en tu celda y no puedes alcanzarlos. \u00bfOyes la llamada ag\u00f3nica de los moribundos? T\u00fa quisieras ser sacerdote y estar a su lado. \u00bfTe conmueve el llanto de las viudas y de los hu\u00e9rfanos? T\u00fa quisieras ser un \u00e1ngel consolador y ayudarles. Mira al Crucificado. Si est\u00e1s esponsalmente unida a \u00c9l en el aut\u00e9ntico cumplimiento de tus santos votos, es <strong>tu<\/strong> sangre <strong>su<\/strong> Sangre preciosa. Unida a \u00c9l eres omnipresente como \u00c9l. T\u00fa puedes ayudar como el m\u00e9dico, la enfermera o el sacerdote aqu\u00ed o all\u00ed. En el poder de la Cruz puedes estar en todos los frentes, en todos los lugares de aflicci\u00f3n; a todas partes te llevar\u00e1 tu <em>amor misericordioso<\/em>, el amor del Coraz\u00f3n divino, que en todas partes derrama su precios\u00edsima Sangre, Sangre que alivia, santifica y salva\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. \u00a1Qu\u00e9 importante y cu\u00e1n necesario es el oficio de almas como las suyas que imploren misericordia para los dem\u00e1s miembros del Instituto, y para todo el mundo! No abandonen nunca su puesto\u2026 el Se\u00f1or da en premio a los misericordiosos la misericordia misma, la alegr\u00eda, la paz.<\/p><p><em>Bienaventurados los pac\u00edficos<\/em>, <em>los art\u00edfices de la paz<\/em><em>.<\/em> Esta es una categor\u00eda excepcional de hombres y mujeres a los que Jes\u00fas proclama bienaventurados. Y en esto tienen los contemplativos un rol sin igual puesto que consagraran su oraci\u00f3n y sacrificio por los grandes temas e intenciones de la Iglesia, especialmente por aquellos dones que ning\u00fan m\u00e9rito sino s\u00f3lo la oraci\u00f3n y la penitencia pueden obtener de Dios. \u00a0En sus oraciones, en sus corazones, en sus manos \u2212yo dir\u00eda\u2212 llevan la suerte y los destinos de la Iglesia y del mundo entero.<\/p><p><em>Bienaventurados los mansos<\/em>. Estas palabras salidas de la boca del \u201cVerbo bueno del Padre bueno\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>, que predicando el reino de Dios dijo tambi\u00e9n a sus disc\u00edpulos: <em>Aprended de m\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a> deben resonar en el alma contemplativa con una potencia singular. Es lo que nos ense\u00f1a Juan Pablo II cuando dice: \u201cAmadlo como conviene a vuestra condici\u00f3n esponsal: asumiendo sus mismos sentimientos; compartiendo su estilo de vida, hecho <em>de humildad y mansedumbre<\/em>, de amor y misericordia, de servicio y alegre disponibilidad, de celo incansable por la gloria del Padre y la salvaci\u00f3n del g\u00e9nero humano\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. Tal debe ser la mansedumbre de un alma contemplativa, al punto que se debiera poder aplicar ese p\u00e1rrafo del <em>Directorio de Espiritualidad<\/em> que dice: \u201c\u00a1Mirad a los locos! se les tiran piedras y ellos besan la mano que las tira, se r\u00eden y burlan de ellos y ellos r\u00eden tambi\u00e9n, como ni\u00f1os que no comprenden; se les golpea, persigue y martiriza, pero ellos dan gracias a Dios que las encontr\u00f3 dignos\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. \u00a0<\/p><p><em>Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia<\/em><em>.<\/em> Sed de justicia que se traduce en sed de santidad. Jes\u00fas los ha llamado a la vida consagrada y especialmente a la vida contemplativa precisamente para que sean \u201cdeiformes\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a> como dice San Juan de la Cruz. Y si ese debe ser el principal trabajo [en el que se emplee] todo cristiano, m\u00e1s todav\u00eda de quien se glor\u00eda en ser llamada monje<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>. Pero al trabajo personal de la santidad va unido necesariamente la \u2018sed de almas\u2019 el cual hace que el alma contemplativa se ofrezca a Dios para que por ella todos los miembros de la Iglesia crezcan en santidad.<\/p><p><em>Bienaventurados los pobres de esp\u00edritu<\/em>. Esta es la primera de las ocho bienaventuranzas que proclam\u00f3 Jes\u00fas en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a. \u201cLa pobreza asumida por Cristo aumenta la libertad de esp\u00edritu y el esp\u00edritu de pr\u00edncipe que por su consagraci\u00f3n debe poseer el religioso\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. Por eso aqu\u00ed me gustar\u00eda repetir el aviso que da el M\u00edstico Doctor a una monja carmelita y que dice: \u201cel religioso de tal manera quiere Dios que sea religioso, que haya acabado con todo y que todo se haya acabado para \u00e9l; porque \u00c9l mismo es el que quiere ser su riqueza, consuelo y gloria deleitable\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. Los pobres de esp\u00edritu son aquellos que est\u00e1n m\u00e1s abiertos a Dios y a las \u201cmaravillas de Dios\u201d. Los corazones abiertos a Dios est\u00e1n, por eso mismo, m\u00e1s abiertos a los hombres. Est\u00e1n dispuestos a ayudar desinteresadamente. Dispuestos a compartir lo que tienen. \u00bfY cu\u00e1l es la recompensa del monje pobre? Lo dice Jes\u00fas: de los pobres de esp\u00edritu <em>es el reino de los cielos<\/em>. Esta es la recompensa que Jes\u00fas les promete. No se puede prometer m\u00e1s.<\/p><p>Junto a la primera quiero citar ahora la \u00faltima bienaventuranza, la referente a <em>los que sufren persecuci\u00f3n por causa de la justicia<\/em>, los que son perseguidos por dar testimonio de la fe: esos son aut\u00e9nticos pobres de esp\u00edritu y por eso Jes\u00fas dice tambi\u00e9n que <em>de ellos es el reino de los cielos.<\/em> \u00a1Cu\u00e1ntos monasterios, cu\u00e1ntas almas contemplativas guardaron el dep\u00f3sito de la fe a ellos confiado en medio de las m\u00e1s cruentas persecuciones, y apuntalaron la sana doctrina de la Iglesia frente a multitud de errores y confusiones<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>! Tarea que <em>no les es ajena<\/em>. Y particularmente en estos tiempos se hace urgente la necesidad de rezar y hacer penitencia por los miembros de la Iglesia perseguida; por la conversi\u00f3n de los pecadores, <em>sobre todo de las almas consagradas y de los perseguidores de la Iglesia<\/em>.<em>\u00a0<\/em><\/p><p><strong>[Peroratio]<\/strong> Estas ocho bienaventuranzas son la perla preciosa por la cual todos los santos que hoy celebramos lo dejaron todo. Si quieren ser felices en la vida contemplativa busquen la identificaci\u00f3n con Cristo. Es verdad que las bienaventuranzas no son mandamientos. Pero ciertamente est\u00e1n comprendidas todas ellas en el mandamiento del amor, que es el \u2018primero\u2019 y el \u2018m\u00e1s grande\u2019. Las bienaventuranzas son como el retrato de Cristo, un resumen de su vida y por eso se presentan tambi\u00e9n como un \u201cprograma de vida\u201d para cada uno de nosotros.<\/p><p>Amen mucho su vocaci\u00f3n. Y desde aqu\u00ed, desde el silencio del claustro y la vida escondida, anuncien la preeminencia del Se\u00f1or sobre toda la realidad; hagan manifiesta <em>en<\/em> su vida y <em>con<\/em> su vida la plena actualidad de las bienaventuranzas, sean \u2018los revolucionarios\u2019 de la civilizaci\u00f3n del amor, como dec\u00eda San Pablo VI.<\/p><p>Que la Virgen, Reina de todos los santos, los ayude a ser muy santas pues que para ese fin los ha reunido el Se\u00f1or, como dec\u00eda Santa Teresa<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> San Pablo VI, <em>Homil\u00eda<\/em> (29\/1\/1978).<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda en el hip\u00f3dromo de Monterrico<\/em>, <em>Per\u00fa<\/em> (2\/2\/1985).<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Cf. 43.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Salvifici Doloris<\/em>, 26.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> San Juan de \u00c1vila, <em>Platicas a las monjas<\/em>, n. 15, 7, 884.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> San Juan de \u00c1vila, <em>Tratado sobre el sacerdocio<\/em>, 12, en Obras Completas, t. III, 504.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 47.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <em>Regla Mon\u00e1stica de la Rama Contemplativa<\/em>, 80.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Santa Edith Stein, <em>Exaltaci\u00f3n de la Cruz<\/em> (14\/9\/1939), <em>Ave Crux, spes unica!<\/em>; Escritos Espirituales, BAC, Madrid 1988, 150.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> San Atanasio de Alejandr\u00eda, <em>Contra los paganos<\/em>, Serm\u00f3n 40: PG 75,79. F\u00f3rmula de renovaci\u00f3n de votos mensual de los religiosos del Verbo Encarnado.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Mt 11,29.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Jesucristo es la raz\u00f3n de vuestra vida<\/em>, OR (9\/6\/1995), 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> 181.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>C\u00e1ntico Espiritual B<\/em>, canci\u00f3n 39, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. <em>Regla Mon\u00e1stica de la Rama Contemplativa<\/em>, Anexo, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 65.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> <em>Epistolario<\/em>, Carta 9, A la M. Leonor Bautista, OCD, en Beas Granada (8\/2\/1588).<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 283.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Cf. Santa Teresa de Jes\u00fas, <em>Camino de Perfecci\u00f3n<\/em>, 1, 4-5. 3, 10. Citado en el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 93.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Exordio] Acabamos de escuchar uno de los pasajes del Evangelio que m\u00e1s ha conmovido al mundo a lo largo de los siglos: las ocho bienaventuranzas del serm\u00f3n de la monta\u00f1a. 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