{"id":6358,"date":"2022-10-14T06:54:08","date_gmt":"2022-10-14T04:54:08","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=6358"},"modified":"2025-04-24T09:51:04","modified_gmt":"2025-04-24T07:51:04","slug":"homilia-durante-la-peregrinacion-a-nazareth-por-el-25o-aniversario-de-sacerdocio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2022\/10\/14\/homilia-durante-la-peregrinacion-a-nazareth-por-el-25o-aniversario-de-sacerdocio\/","title":{"rendered":"Cristo es el modelo de nuestra misi\u00f3n como sacerdotes"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"6358\" class=\"elementor elementor-6358\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h4><strong>Homil\u00eda con motivo del jubileo sacerdotal de algunos miembros del IVE<\/strong><\/h4><p>\u00a0<\/p><p><strong>[Exordio]<\/strong> Con motivo de nuestro Jubileo Sacerdotal, tenemos la gracia de peregrinar en esta Tierra que es Santa porque el Verbo Encarnado habit\u00f3 en ella. Y particularmente hoy a nosotros, sacerdotes misioneros del Verbo Encarnado \u2013venidos desde los cuatro puntos cardinales\u2013 Dios nos da la gracia de empezar esta peregrinaci\u00f3n precisamente aqu\u00ed, en Nazareth, en la misma ciudad donde el \u00e1ngel se apareci\u00f3 a la Virgen Sant\u00edsima para pedir su consentimiento para que \u00a0el Verbo pudiese tomar de su cuerpo y de su sangre para hacerse hombre, y al pronunciar Ella su <em>fiat<\/em>, en este lugar el Verbo de Dios se revisti\u00f3 de nuestra carne en su seno pur\u00edsimo. <em>Et verbum caro factum est.<\/em><\/p><p>Y as\u00ed, en esta ciudad, tan peque\u00f1a y tan sublimemente simple, tuvo lugar la Encarnaci\u00f3n del Verbo; ese misterio que nos identifica y que es central en el misterio de Dios. Se trata de ese misterio que estuvo presente en Dios desde toda la eternidad y se vuelve, en el tiempo, el acontecimiento m\u00e1s grande que la creaci\u00f3n del mundo y que no podr\u00e1 ser superado por ning\u00fan otro<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p><p>Es impresionante la gracia de conocer el hecho de la Encarnaci\u00f3n y la gracia de la fe en la Encarnaci\u00f3n. Es este el evento que resume la historia misma de la humanidad y al mismo tiempo la historia de cada hombre y mujer en particular (tambi\u00e9n la nuestra)\u2026 este es el misterio que no s\u00f3lo divide la historia en dos, sino que adem\u00e1s, da respuesta a los grandes interrogantes del hombre siendo como su centro metaf\u00edsico. Aqu\u00ed podr\u00edamos decir y s\u00f3lo ante este misterio, reposa el esp\u00edritu humano\u2026 aqu\u00ed todo se clarifica, se entiende y todo se convierte en luz\u2026 <em>Y el verbo era la luz de los hombres<\/em><\/p><p>Aqu\u00ed el Verbo se hizo carne y es por eso que es en este lugar donde se resuelven todas las aspiraciones del ser humano y de lo creado: <em>todo fue hecho por \u00c9l y sin \u00c9l no se hizo nada de cuanto ha sido hecho<\/em>, dice San Juan remarcando la centralidad del hecho.<\/p><p>De ese misterio nosotros, sacerdotes, tenemos una participaci\u00f3n del todo especial. Pues en la Encarnaci\u00f3n del Verbo tuvo \u201clugar la sublime consagraci\u00f3n sacerdotal de Jesucristo, al haber sido marcado y ungido para siempre como Sumo y Eterno Sacerdote, \u00fanico Mediador entre el cielo y la tierra\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Y nosotros, hace ya 25 a\u00f1os por gracia de Dios, hemos sido configurados ontol\u00f3gicamente a Cristo, Maestro, Santificador y Pastor de su Pueblo<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> y esto, tambi\u00e9n para siempre. Por eso estar aqu\u00ed nos hace de alg\u00fan modo volver a los or\u00edgenes no s\u00f3lo de la historia de la salvaci\u00f3n sino tambi\u00e9n al origen mismo del sacerdocio cat\u00f3lico y de nuestro sacerdocio. Es por eso tambi\u00e9n que aqu\u00ed, en este lugar, se encuentra el misterio de nuestras vidas, de nuestras propias vidas.<\/p><p>Aqu\u00ed es donde podemos comprender de una manera m\u00e1s acabada el misterio que llevamos en nuestras manos y que tenemos que vivir cada d\u00eda. Pues es el lugar donde ocurri\u00f3 el acontecimiento que ha definido nuestra existencia y nuestra experiencia terrena.<\/p><p>\u00bfC\u00f3mo, pues, responder ante realidades tan sublimes?<\/p><p>Es aqu\u00ed donde tambi\u00e9n encontramos la respuesta, la humildad, la alegre docilidad, la obediencia genuina y serena de la <em>Virgen de Nazareth<\/em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, que al pronunciar su <em>fiat<\/em> le dio al Verbo de su misma naturaleza humana a trav\u00e9s de la cual \u00c9l ense\u00f1\u00f3, gobern\u00f3 y santific\u00f3; se vuelven el paradigma y el modelo m\u00e1s grande para nuestra fidelidad a ese misterio del que somos continuadores.<\/p><p>An\u00e1logamente, tambi\u00e9n a nosotros un d\u00eda, como a la Virgen en la Anunciaci\u00f3n, nos hicieron esa pregunta de entrar en el misterio central de la historia: \u00bfLe dar\u00edas a Dios tu naturaleza humana? Y por la gran misericordia de Dios tambi\u00e9n nosotros pronunciamos nuestro <em>fiat<\/em> y Dios nos concedi\u00f3 el inmenso tesoro del orden sagrado, que es lo mismo que decir que Dios se complaci\u00f3 en <em>revestirnos de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p><p>Esta realidad es inefable para cada uno de nosotros: nuestras vidas han quedado entrelazadas indeleblemente con el Sumo y Eterno Sacerdote, lo cual nos inserta <em>espec\u00edficamente<\/em> en el misterio Trinitario<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. A nosotros Dios nos ha elegido para ser sacerdotes <em>del <\/em>Verbo Encarnado, para el sublime oficio de \u201cprolongar la Encarnaci\u00f3n en todo hombre, en todo el hombre y en todas las manifestaciones del hombre\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. Ese es nuestro fin, ese es nuestro carisma, ese es y debe ser siempre nuestro compromiso<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Para esto hemos nacido y para esto vivimos. Es decir, el mismo Verbo que un d\u00eda, en este preciso lugar, asumi\u00f3 una naturaleza humana para cumplir el designio de salvaci\u00f3n; es el mismo Dios encarnado que ha elegido nuestras pobres \u201cnaturalezas humanas para que la salvaci\u00f3n llegue a todos los hombres\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a> haci\u00e9ndonos <em>sus<\/em> sacerdotes y as\u00ed continuar lo que \u00c9l hizo: ense\u00f1ar, gobernar, y santificar al delegarnos \u201csu triple funci\u00f3n prof\u00e9tica, sacerdotal y real\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Por eso podemos decir que an\u00e1logamente la Encarnaci\u00f3n sigue sucediendo y que particularmente sucedi\u00f3 en nosotros cuando fuimos ungidos como sacerdotes y nos hicimos \u201cinstrumentos vivos del Sacerdote Eterno para poder proseguir, a trav\u00e9s del tiempo, su obra admirable \u2026 Ya que todo sacerdote \u2013como ense\u00f1a el Magisterio\u2013 representa a su modo la persona del mismo Cristo\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p><p>Es por eso que hoy aqu\u00ed podemos y debemos renovar nuestro compromiso con el triple oficio sacerdotal de Cristo que nos ha sido encomendado, para que seamos fieles y siempre verdaderos continuadores de la Encarnaci\u00f3n del Verbo en el tiempo y en esta porci\u00f3n de la historia en que la Divina Providencia nos ha dado vivir.<\/p><p><strong>1. De modo tal que nuestro sacerdocio no se entienda si no <u>ense\u00f1amos<\/u> a Cristo con nuestra palabra y con nuestra misma vida<\/strong>: \u00c9l y sus misterios son siempre directa o indirectamente la materia de nuestra predicaci\u00f3n, y de nuestra existencia terrena. Y as\u00ed como la Virgen les dijo a los sirvientes en la Boda de Cana: <em>Haced todo lo que les diga<\/em>, as\u00ed tambi\u00e9n nosotros debemos proclamar el Evangelio de tal manera que quienes nos oyen sean capaces de \u201ctraducir esas verdades en vida concreta, en testimonio\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>, en criterios de vida. Por tanto, a nosotros nos compete compenetrarnos de Cristo, de su Verdad. Para que ardiendo primero en nosotros el fuego de su Verdad podamos irradiarla a los dem\u00e1s. Lo cual se concreta en la b\u00fasqueda de una profunda unidad de vida que nos conduzca a tratar de ser, de vivir y de servir <em>como otro Cristo<\/em> en todas las circunstancias de la vida<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p><p><strong>2. Adem\u00e1s como sacerdotes ejercemos la autoridad de Cristo y debemos <u>regir<\/u> y apacentar su reba\u00f1o<\/strong>: Lo dicen di\u00e1fana y hermosamente nuestras <em>Constituciones<\/em>: nuestro \u201cdestino no es el mando ni los honores, sino la entrega total al servicio de Dios y al ministerio pastoral\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>. Y mejor ejemplo de humildad y de servicio no vamos a encontrar que aquel de la Virgen. \u201cLa Virgen dio su \u2018s\u00ed\u2019, aqu\u00ed en Nazaret, en calidad de esclava y <em>mir\u00f3 Dios la humildad de su esclava<\/em><a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>, y fue entonces que el Verbo tom\u00f3 <em>forma de esclavo<\/em>, <em>haci\u00e9ndose semejante a los hombres<\/em><a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a> en sus entra\u00f1as pur\u00edsimas\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>.<\/p><p><strong>3. Finalmente, nosotros como sacerdotes debemos santificar y para hacerlo debemos ser V\u00edctimas con Cristo<\/strong>: El Verbo de Dios se encarn\u00f3 en el seno inmaculado de la Virgen de Nazaret precisamente para poder ser V\u00edctima, para poder inmolar su humanidad. Y, por tanto, el sacerdocio ministerial es un sacerdocio sacrificial. Esta es una condici\u00f3n ineludible. Por eso es que suele haber mucho dolor en la vida sacerdotal. Esta es nuestra vocaci\u00f3n: \u201cel sacrificio\u201d con todas sus consecuencias. El sacerdote debe pasar su vida dej\u00e1ndose consumir como Jes\u00fas en la Eucarist\u00eda. Dicho en otras palabras \u201cla vocaci\u00f3n al sacerdocio es vocaci\u00f3n a la Cruz. Es una vocaci\u00f3n al morir m\u00edstico, al morir espiritual, d\u00eda a d\u00eda\u2026 [a vivir] <em>como condenados a muerte<\/em> &#8230; \u00a1\u00c9ste es el programa sacerdotal!\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>.<\/p><p><strong>[Peroratio]<\/strong> Por eso a la Virgen Sant\u00edsima, que se asoci\u00f3 con coraz\u00f3n maternal al sacrificio sacerdotal de su Hijo, consintiendo con amor en la inmolaci\u00f3n de la V\u00edctima engendrada en su seno, como consecuencia de aquel <em>fiat<\/em> pronunciado aqu\u00ed en Nazaret, pid\u00e1mosle la gracia de que nos tome entre sus manos y que al abrigo de su Coraz\u00f3n de Madre, conforme nuestro sacerdocio al Sacerdocio de su Hijo y nos d\u00e9 la gracia de perseverar hasta la muerte, proclamando con toda nuestra vida que <em>el Verbo se hizo Carne y habit\u00f3 entre nosotros.<\/em> Que as\u00ed sea.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 70.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Cf. P. Carlos Buela, IVE, <em>Sacerdotes para Siempre<\/em>, I Parte, cap. 6.3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cf. Lc 1, 26-27.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Cf. Gal 3, 27.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Cf. <em>Pastores dabo vobis<\/em>, 12c.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Esas mismas palabras son repetidas en la f\u00f3rmula de profesi\u00f3n religiosa. <em>Constituciones<\/em>, 254; 257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 227.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Ibidem. <\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Cf. <em>Presbyterorum Ordinis<\/em>, 12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Sacerdotes para Siempre<\/em>, II Parte, cap. 3, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 7. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 207.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Lc 1, 48.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Flp 2, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Sacerdotes para Siempre<\/em>, I Parte, cap. 6. 2.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda con motivo del jubileo sacerdotal de algunos miembros del IVE [Exordio] Con motivo de nuestro Jubileo Sacerdotal, tenemos la gracia de peregrinar en esta Tierra que es Santa porque el Verbo Encarnado habit\u00f3 en ella. 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