{"id":6229,"date":"2022-09-02T07:13:03","date_gmt":"2022-09-02T05:13:03","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=6229"},"modified":"2023-06-22T11:55:25","modified_gmt":"2023-06-22T09:55:25","slug":"dialogo-para-la-ii-jornada-de-la-juventud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2022\/09\/02\/dialogo-para-la-ii-jornada-de-la-juventud\/","title":{"rendered":"Di\u00e1logo para la I Jornada de las Familias en San Rafael"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"6229\" class=\"elementor elementor-6229\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Di\u00e1logo para la <\/strong><\/h3><h3 style=\"text-align: center;\"><strong>II Jornada de la juventud en San Rafael<\/strong><\/h3><p style=\"text-align: right;\"><em>San Rafael, 1998<\/em><\/p><h4><strong>Este a\u00f1o haremos nuestro di\u00e1logo siguiendo el Mensaje de S.S. Juan Pablo II para la Jornada mundial de la juventud de este d\u00eda.<\/strong><\/h4><p>\u00a0<\/p><p><em>1. Dice Juan Pablo II a ustedes, j\u00f3venes:<\/em><\/p><p>Queridos j\u00f3venes amigos: \u201cDoy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de vosotros, rogando siempre y en todas mis oraciones con alegr\u00eda por todos vosotros a causa de la colaboraci\u00f3n que hab\u00e9is prestado al Evangelio, desde el primer d\u00eda hasta hoy; firmemente convencido de que, quien inici\u00f3 en vosotros la buena obra, la ir\u00e1 consumando hasta el d\u00eda de Cristo Jes\u00fas\u201d (Flp 1, 3-6).<\/p><p>Os saludo con las palabras del ap\u00f3stol Pablo, \u201cpues os llevo en mi coraz\u00f3n\u201d (Flp 1, 7). S\u00ed; como os asegur\u00e9 en la reciente e inolvidable Jornada mundial de la juventud, celebrada en Par\u00eds, el Papa piensa en vosotros y os quiere mucho, os tiene en su mente cada d\u00eda con gran afecto y os acompa\u00f1a con su oraci\u00f3n, se f\u00eda y cuenta con vosotros, con vuestro compromiso cristiano y con vuestra colaboraci\u00f3n en la causa del Evangelio.<\/p><p><em>2. \u00bfSab\u00e9is que nos encontramos en el segundo a\u00f1o de preparaci\u00f3n para el Jubileo del 2000?<\/em><\/p><p>S\u00ed, sabemos que nos encontramos en el segundo a\u00f1o de la fase preparatoria para el gran jubileo que comienza con el primer domingo de Adviento, y (que) \u201cse dedicar\u00e1 de modo particular al Esp\u00edritu Santo y a su presencia santificadora dentro de la comunidad de los disc\u00edpulos de Cristo\u201d (<em>Tertio millennio adveniente<\/em>, 44).<\/p><p><em>3. Por eso, \u201cos invito a mirar, en comuni\u00f3n con toda la Iglesia, al Esp\u00edritu del Se\u00f1or, que renueva la faz de la tierra\u201d (cf. Sal 104, 30). \u00bfC\u00f3mo puede prepararse la Iglesia para la celebraci\u00f3n del a\u00f1o 2000?<\/em><\/p><p>\u201cLa Iglesia no puede prepararse al cumplimiento bimilenario de otro modo, si no es por el Esp\u00edritu Santo. Lo que en la plenitud de los tiempos se realiz\u00f3 por obra del Esp\u00edritu Santo, solamente por obra suya puede ahora surgir de la memoria de la Iglesia. El Esp\u00edritu, de hecho, actualiza en la Iglesia de todos los tiempos y de todos los lugares la \u00fanica Revelaci\u00f3n tra\u00edda por Cristo a los hombres, haci\u00e9ndola viva y eficaz en el \u00e1nimo de cada uno\u201d (<em>Tertio millennio adveniente<\/em>, 44).<\/p><p><em>4. \u00a1J\u00f3venes! -les dice el Papa-: Para la pr\u00f3xima Jornada mundial creo oportuno proponer a vuestra reflexi\u00f3n y a vuestra oraci\u00f3n \u00e9stas palabras de Jes\u00fas: \u201cEl Esp\u00edritu Santo os lo ense\u00f1ar\u00e1 todo\u201d (cf. Jn 14, 26). Nuestro tiempo est\u00e1 desorientado y confundido; a veces, incluso, parece que no conoce la frontera entre el bien y el mal; aparentemente, rechaza a Dios, porque lo desconoce o porque no lo quiere conocer. En esta situaci\u00f3n, es importante que nos dirijamos idealmente al cen\u00e1culo para revivir el misterio de Pentecost\u00e9s (cf. Hch 2, 1-11) y para permitir que el Esp\u00edritu de Dios nos lo ense\u00f1e todo, poni\u00e9ndonos en una actitud de docilidad y humildad a su escucha, a fin de aprender la \u201csabidur\u00eda del coraz\u00f3n\u201d (Sal 90, 12) que sostiene y alimenta nuestra vida.\u00a0<\/em><\/p><p><em>5. \u00bfQu\u00e9 es creer?<\/em><\/p><p>Creer es ver las cosas como las ve Dios, participar de la visi\u00f3n que Dios tiene del mundo y del hombre, de acuerdo con las palabras del Salmo: \u201cTu luz nos hace ver la luz\u201d (Sal 36, 10). Esta \u201cluz de la fe\u201d en nosotros es un rayo de la luz del Esp\u00edritu Santo. En la secuencia de Pentecost\u00e9s, oramos as\u00ed: \u201cOh luz dichos\u00edsima, penetra hasta el fondo en el coraz\u00f3n de tus fieles\u201d. Jes\u00fas quiso subrayar fuertemente el car\u00e1cter misterioso del Esp\u00edritu Santo: \u201cEl viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de d\u00f3nde viene ni a d\u00f3nde va. As\u00ed es todo el que nace del Esp\u00edritu\u201d (Jn 3, 8).<\/p><p><em>6. Entonces, \u00bfes necesario renunciar a entender?<\/em><\/p><p>Jes\u00fas pensaba exactamente lo contrario, pues asegura que el Esp\u00edritu Santo mismo es capaz de guiarnos \u201chasta la verdad completa\u201d (Jn 16, 13).<\/p><p><em>7. Queridos j\u00f3venes: Una luz extraordinaria sobre la tercera Persona de la Sant\u00edsima Trinidad ilumina a los que quieren meditar en la Iglesia y con la Iglesia el misterio de Pascua y de Pentecost\u00e9s. <\/em><em>\u00bfC\u00f3mo nos ilumina en profundidad?<\/em><\/p><p>Jes\u00fas fue \u201cconstituido Hijo de Dios con poder, seg\u00fan el Esp\u00edritu de santidad, por su resurrecci\u00f3n de entre los muertos\u201d (Rm 1, 4). Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, la presencia del Maestro inflama el coraz\u00f3n de los disc\u00edpulos. \u201c\u00bfNo estaba ardiendo nuestro coraz\u00f3n dentro de nosotros?\u201d (Lc 24, 32), dicen los peregrinos que iban camino de Ema\u00fas. Su palabra los ilumina: nunca hab\u00edan dicho con tanta fuerza y plenitud: \u201c\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u201d (Jn 20, 28). Los cura de la duda, de la tristeza, del desaliento, del miedo, del pecado; les da una nueva fraternidad; una comuni\u00f3n sorprendente con el Se\u00f1or y con sus hermanos sustituye al aislamiento y la soledad: \u201cVe a mis hermanos\u201d (Jn 20, 17).<\/p><p><em>8. \u00bfC\u00f3mo nos ilumina en extensi\u00f3n Pascua y Pentecost\u00e9s?<\/em><\/p><p>Durante la vida p\u00fablica, las palabras y los gestos de Jes\u00fas no hab\u00edan podido llegar m\u00e1s que a unos pocos millares de personas, en un espacio y lugar definidos. Ahora esas palabras y esos gestos no conocen l\u00edmites de espacio o de cultura. \u201c\u00c9ste es mi cuerpo, que ser\u00e1 entregado por vosotros. \u00c9sta es mi sangre, derramada por vosotros\u201d (cf. Lc 22, 19-20): basta que sus Ap\u00f3stoles lo hagan \u201cen conmemoraci\u00f3n suya\u201d, seg\u00fan su petici\u00f3n expl\u00edcita, para que \u00e9l est\u00e9 realmente presente en la Eucarist\u00eda, con su cuerpo y su sangre, en cualquier parte del mundo. Es suficiente que repitan el gesto del perd\u00f3n y de la curaci\u00f3n, para que \u00e9l perdone: \u201cA quienes perdon\u00e9is los pecados, les quedan perdonados\u201d (Jn 20, 23).<\/p><p><em>9. \u00bfC\u00f3mo nos ilumina en extensi\u00f3n el Esp\u00edritu Santo?<\/em><\/p><p>Cuando estaba con los suyos, Jes\u00fas ten\u00eda prisa; le preocupaba el tiempo: \u201cTodav\u00eda no ha llegado mi tiempo\u201d (Jn 7, 6); \u201ctodav\u00eda por un poco de tiempo est\u00e1 la luz entre vosotros\u201d (Jn 12, 35). Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, su relaci\u00f3n con el tiempo ya no es la misma; su presencia contin\u00faa: \u201cestoy con vosotros todos los d\u00edas hasta el fin del mundo\u201d (Mt 28, 20).<\/p><p><em>10. \u00bfQui\u00e9n obra esta transformaci\u00f3n?<\/em><\/p><p>Esta transformaci\u00f3n en profundidad, extensi\u00f3n y duraci\u00f3n, de la presencia de nuestro Se\u00f1or y Salvador es obra del Esp\u00edritu Santo.<\/p><p><em>11. \u00bfNos cambia el Esp\u00edritu Santo?<\/em><\/p><p>Cuando Cristo resucitado se hace presente en la vida de las personas y les da su Esp\u00edritu (cf. Jn 20, 22), cambian completamente, aun permaneciendo, m\u00e1s a\u00fan, llegando a ser plenamente ellas mismas.<\/p><p><em>12. Fue as\u00ed con San Pablo.<\/em><\/p><p>El ejemplo de san Pablo es particularmente significativo: la luz que lo deslumbr\u00f3 en el camino de Damasco hizo de \u00e9l un hombre m\u00e1s libre de lo que hab\u00eda sido; libre con la libertad verdadera, la del Resucitado ante el que hab\u00eda ca\u00eddo por tierra (cf. Hch 9, 1-30). La experiencia que vivi\u00f3 le permiti\u00f3 escribir a los cristianos de Roma: \u201cLibres del pecado y esclavos de Dios, fructific\u00e1is para la santidad; y el fin, la vida eterna\u201d (Rm 6, 22).<\/p><p><em>13. El Esp\u00edritu Santo, \u00bflleva a plenitud lo obrado por Cristo?<\/em><\/p><p>As\u00ed es. Lo que Jes\u00fas comenz\u00f3 a hacer con los suyos en tres a\u00f1os de vida com\u00fan, es llevado a plenitud por el don del Esp\u00edritu Santo. Antes, la fe de los Ap\u00f3stoles era imperfecta y titubeante, pero despu\u00e9s es firme y fecunda: hace caminar a los paral\u00edticos (cf. Hch 3, 1-10), ahuyenta a los esp\u00edritus inmundos (cf. Hch 5, 16). Los que, en otro tiempo, temblaban a causa del miedo al pueblo y a las autoridades, afrontan a la muchedumbre reunida en el templo y desaf\u00edan al Sanedr\u00edn (cf. Hch 4, 1-14). Pedro, a quien el miedo a las acusaciones de una mujer hab\u00eda llevado a la triple negaci\u00f3n (cf. Mc 14, 66-72), ahora se comporta como la \u201croca\u201d que Jes\u00fas quer\u00eda (cf. Mt 16, 18). Y tambi\u00e9n los dem\u00e1s, que hasta ese momento se dedicaban a discusiones motivadas por la ambici\u00f3n (cf. Mc 9, 33), ahora son capaces de ser \u201cun solo coraz\u00f3n y una sola alma\u201d y de ponerlo todo en com\u00fan (cf. Hch 4, 32). Los mismos que, tan imperfectamente y con tanta dificultad, hab\u00edan aprendido de Jes\u00fas a orar, a amar y a ir a la misi\u00f3n, ahora oran de verdad, aman de verdad y son verdaderos misioneros, verdaderos ap\u00f3stoles.<\/p><p><em>14. Esa es la obra realizada por el Esp\u00edritu de Jes\u00fas en sus Ap\u00f3stoles. \u00bfSigue sucediendo eso ahora?<\/em><\/p><p>Lo que sucedi\u00f3 entonces sigue aconteciendo en la comunidad cristiana de hoy. Gracias a la acci\u00f3n de Aquel que es, en el coraz\u00f3n de la Iglesia, la \u201cmemoria viva\u201d de Cristo (cf. Jn 14, 26), el misterio pascual de Jes\u00fas nos llega y nos transforma. El Esp\u00edritu Santo es quien, a trav\u00e9s de los signos visibles, audibles y tangibles de los sacramentos, nos permite ver, escuchar y tocar la humanidad glorificada del Resucitado.<\/p><p><em>15. \u00bfD\u00f3nde se actualiza el misterio de Pentecost\u00e9s?<\/em><\/p><p>El misterio de Pentecost\u00e9s, como don del Esp\u00edritu a cada uno, se actualiza de modo privilegiado con la confirmaci\u00f3n, que es el sacramento del crecimiento cristiano y de la madurez espiritual. En ella, cada fiel recibe una profundizaci\u00f3n de la gracia bautismal y es insertado plenamente en la comunidad mesi\u00e1nica y apost\u00f3lica, mientras es \u201cconfirmado\u201d en la familiaridad con el Padre y con Cristo, que lo quiere testigo y protagonista de la obra de la salvaci\u00f3n.<\/p><p><em>16. \u00bfQu\u00e9 nos da el Esp\u00edritu Santo?<\/em><\/p><p>El Esp\u00edritu Santo da al cristiano -cuya vida, de otro modo, correr\u00eda el riesgo de quedar sujeta \u00fanicamente al esfuerzo, a la regla e incluso al conformismo exterior- la docilidad, la libertad y la fidelidad. En efecto, \u00e9l es \u201cEsp\u00edritu de sabidur\u00eda e inteligencia, Esp\u00edritu de consejo y fortaleza, Esp\u00edritu de ciencia y temor del Se\u00f1or\u201d (Is 11, 2). Sin \u00e9l, \u00bfc\u00f3mo se podr\u00eda comprender que el yugo de Cristo es suave y su carga ligera? (cf. Mt 11, 30).<\/p><p><em>17. El Esp\u00edritu Santo, \u00bfinfunde audacia?<\/em><\/p><p>S\u00ed. El Esp\u00edritu Santo infunde audacia; impulsa a contemplar la gloria de Dios en la existencia y en el trabajo de cada d\u00eda. Estimula a hacer la experiencia del misterio de Cristo en la liturgia, a hacer que la Palabra resuene en toda la vida, con la seguridad de que siempre tendr\u00e1 algo nuevo que decir; ayuda a comprometerse de por vida, a pesar del miedo al fracaso, a afrontar los peligros y superar las barreras que separan las culturas para anunciar el Evangelio, a trabajar incansablemente por la continua renovaci\u00f3n de la Iglesia, sin constituirse en jueces de los hermanos.<\/p><p><em>18. \u00bfQu\u00e9 ense\u00f1a San Pablo?<\/em><\/p><p>San Pablo, escribiendo a los cristianos de Corinto, insiste en la unidad fundamental de la Iglesia de Dios, comparable a la unidad org\u00e1nica del cuerpo humano en la diversidad de sus miembros.<\/p><p><em>19. Queridos j\u00f3venes, una valiosa experiencia de la unidad de la Iglesia, en la riqueza de su diversidad, la viv\u00eds siempre que os reun\u00eds entre vosotros, especialmente para la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica. Es el Esp\u00edritu quien lleva a los hombres a comprenderse y acogerse rec\u00edprocamente, a reconocerse hijos de Dios y hermanos en camino hacia la misma meta, la vida eterna, a hablar la misma lengua, por encima de las diferencias culturales y raciales. <\/em><em>\u00a1Deb\u00e9is participar activamente en la Santa Misa!\u00a0<\/em><\/p><p><em>20. \u00bfDeben los j\u00f3venes trabajar por la unidad de los cristianos?<\/em><\/p><p>Hablar de la unidad lleva a evocar con dolor la situaci\u00f3n actual de separaci\u00f3n entre los cristianos. Precisamente por ello, el ecumenismo constituye una de las tareas prioritarias y m\u00e1s urgentes de la comunidad cristiana: \u201cEn esta \u00faltima etapa del milenio, la Iglesia debe dirigirse con una s\u00faplica m\u00e1s sentida al Esp\u00edritu Santo, implorando de \u00e9l la gracia de la unidad de los cristianos. (\u2026) Sin embargo, somos todos conscientes de que el logro de esta meta no puede ser s\u00f3lo fruto de esfuerzos humanos, aun siendo \u00e9stos indispensables. La unidad, en definitiva, es un don del Esp\u00edritu Santo. (\u2026) La cercan\u00eda del final del segundo milenio anima a todos a un examen de conciencia y a oportunas iniciativas ecum\u00e9nicas\u201d (Tertio millennio adveniente, 34).<\/p><p><em>21. Tambi\u00e9n a vosotros, queridos j\u00f3venes, encomiendo esta preocupaci\u00f3n y esta esperanza, como compromiso y como tarea. <\/em><em>\u00bfEmpuja el Esp\u00edritu a la misi\u00f3n?<\/em><\/p><p>S\u00ed. El Esp\u00edritu Santo es, asimismo, quien estimula la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia. Antes de la Ascensi\u00f3n, Jes\u00fas hab\u00eda dicho a los Ap\u00f3stoles: \u201cRecibir\u00e9is la fuerza del Esp\u00edritu Santo, que vendr\u00e1 sobre vosotros, y ser\u00e9is mis testigos en Jerusal\u00e9n, en toda Judea y Samar\u00eda, y hasta los confines de la tierra\u201d (Hch 1, 8). Desde entonces, bajo el impulso del Esp\u00edritu, los disc\u00edpulos de Jes\u00fas siguen estando presentes en los caminos del mundo para anunciar a todos los hombres la palabra que salva. Entre \u00e9xitos y fracasos, entre grandeza y miseria, con el poder del Esp\u00edritu que act\u00faa en la debilidad humana, la Iglesia descubre toda la amplitud y la responsabilidad de su misi\u00f3n universal.<\/p><p><em>22. Para poder cumplir la misi\u00f3n de predicar el Evangelio, apela tambi\u00e9n a vosotros, a vuestra generosidad y a vuestra docilidad al Esp\u00edritu de Dios. Tambi\u00e9n, el Esp\u00edritu Santo nos llama a ser santos.<\/em><\/p><p>El don del Esp\u00edritu hace actual y posible para todos el antiguo mandato de Dios a su pueblo: \u201cSed santos, porque yo, el Se\u00f1or, vuestro Dios, soy santo\u201d (Lv 19, 2). Llegar a ser santos parece una meta ardua, reservada a personas totalmente excepcionales, o destinada a quien quiera permanecer ajeno a la vida y a la cultura de su tiempo. Sin embargo, llegar a ser santos es don y tarea arraigados en el bautismo y en la confirmaci\u00f3n, encomendados a todos en la Iglesia, en todo tiempo. Es don y tarea de los laicos, de los religiosos y de los ministros sagrados, en el \u00e1mbito privado y en el p\u00fablico, en la vida de cada uno y en la de las familias y comunidades.<\/p><p><em>23. Pero, \u00bfhay diversas vocaciones?<\/em><\/p><p>Dentro de esta vocaci\u00f3n com\u00fan, que a todos llama no a acomodarse al mundo sino a la voluntad de Dios (cf. Rm 12, 2), son diversos los estados de vida y m\u00faltiples las vocaciones y las misiones.<\/p><p><em>24. Las diversas vocaciones, \u00bfson don del Esp\u00edritu Santo?<\/em><\/p><p>El don del Esp\u00edritu est\u00e1 en la base de la vocaci\u00f3n de cada uno. Est\u00e1 en la ra\u00edz de los ministerios consagrados del obispo, del presb\u00edtero y del di\u00e1cono, que est\u00e1n al servicio de la vida eclesial. Tambi\u00e9n \u00e9l es quien forma y modela el alma de los llamados a una vida de especial consagraci\u00f3n, configur\u00e1ndolos a Cristo casto, pobre y obediente. El mismo Esp\u00edritu, que por el sacramento del matrimonio envuelve y consagra la uni\u00f3n de los esposos, infunde fuerza y sostiene la misi\u00f3n de los padres, llamados a hacer de la familia la primera y fundamental realizaci\u00f3n de la Iglesia.<\/p><p><em>25. Los dem\u00e1s servicios cristianos, \u00bfson don del Esp\u00edritu?<\/em><\/p><p>Con el don del Esp\u00edritu se alimentan todos los dem\u00e1s servicios -la educaci\u00f3n cristiana y la catequesis, la asistencia a los enfermos y a los pobres, la promoci\u00f3n humana y el ejercicio de la caridad- orientados a la edificaci\u00f3n y animaci\u00f3n de la comunidad. En efecto, \u201ca cada cual se le otorga la manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu para provecho com\u00fan\u201d (1Co 12, 7).<\/p><p><em>26. \u00bfEs deber de cada uno saber lo que Dios le pide?<\/em><\/p><p>Es deber irrenunciable de cada uno buscar y reconocer, d\u00eda tras d\u00eda, el camino por el que el Se\u00f1or le sale personalmente al encuentro.<\/p><p><em>27. Por eso, queridos amigos, planteaos seriamente la pregunta sobre vuestra vocaci\u00f3n, y estad dispuestos a responder al Se\u00f1or que os llama a ocupar el lugar que tiene preparado para vosotros desde siempre. La experiencia ense\u00f1a que, en esta obra de discernimiento, ayuda mucho un director espiritual: elegid una persona competente y recomendada por la Iglesia, que os escuche y acompa\u00f1e a lo largo del camino de la vida, que est\u00e9 a vuestro lado tanto en las opciones dif\u00edciles como en los momentos de alegr\u00eda. El director espiritual os ayudar\u00e1 a discernir las inspiraciones del Esp\u00edritu Santo y a progresar por una senda de libertad: libertad que se ha de conquistar mediante una lucha espiritual (cf. Ef 6, 13-17), y que se ha de vivir con constancia y perseverancia.\u00a0<\/em><\/p><p><em>28. \u00a1J\u00f3venes, deb\u00e9is imitar al Se\u00f1or Jes\u00fas!<\/em><\/p><p>La educaci\u00f3n en la vida cristiana no se limita a favorecer el desarrollo espiritual de la persona, aunque la iniciaci\u00f3n en una vida de oraci\u00f3n s\u00f3lida y regular sigue siendo el principio y el fundamento del edificio. La familiaridad con el Se\u00f1or, cuando es aut\u00e9ntica, lleva necesariamente a pensar, a elegir y a actuar como Cristo pens\u00f3, eligi\u00f3 y actu\u00f3, poni\u00e9ndoos a su disposici\u00f3n para proseguir la obra salv\u00edfica.<\/p><p><em>29. La imitaci\u00f3n de Jes\u00fas puede curar la enfermedad de este tiempo.<\/em><\/p><p>Una \u201cvida espiritual\u201d, que pone en contacto con el amor de Dios y reproduce en el cristiano la imagen de Jes\u00fas, puede curar una enfermedad de nuestro siglo, superdesarrollado en la racionalidad t\u00e9cnica y subdesarrollado en la atenci\u00f3n al hombre, a sus expectativas y a su misterio.<\/p><p><em>30. Nos urge imitar a Jes\u00fas.<\/em><\/p><p>Urge reconstituir un universo interior, inspirado y sostenido por el Esp\u00edritu, alimentado de oraci\u00f3n y orientado a la acci\u00f3n, de manera que sea bastante fuerte como para resistir a las m\u00faltiples situaciones en las que conviene conservar la fidelidad a un proyecto, en vez de seguir o acomodarse a la mentalidad corriente.<\/p><p><em>31. \u00a1Mirad el ejemplo de Mar\u00eda!\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em><\/p><p>Mar\u00eda, a diferencia de los disc\u00edpulos, no esper\u00f3 la Resurrecci\u00f3n para vivir, orar y actuar en la plenitud del Esp\u00edritu. El Magn\u00edficat expresa toda la oraci\u00f3n, todo el celo misionero, toda la alegr\u00eda de la Iglesia de Pascua y de Pentecost\u00e9s (cf. Lc 1, 46-55).<\/p><p><em>32. Mar\u00eda, \u00bfest\u00e1 cerca de cada uno de nosotros?<\/em><\/p><p>Cuando, llevando hasta el extremo la l\u00f3gica de su amor, Dios elev\u00f3 a la gloria del cielo a Mar\u00eda en cuerpo y alma, se realiz\u00f3 el \u00faltimo misterio: ella, que Jes\u00fas crucificado hab\u00eda dado como madre al disc\u00edpulo a quien amaba (cf. Jn 19, 26-27), vive ya su presencia materna en el coraz\u00f3n de la Iglesia, al lado de cada uno de los disc\u00edpulos de su Hijo, y participa de una manera \u00fanica en la eterna intercesi\u00f3n de Cristo para la salvaci\u00f3n del mundo.<\/p><p><em>33. A ella, Esposa del Esp\u00edritu, encomiendo la preparaci\u00f3n y la celebraci\u00f3n de la XIII Jornada mundial de la juventud, que vivir\u00e9is este a\u00f1o en vuestras Iglesias particulares, en torno a vuestros pastores.<\/em><\/p><p><em>34. A ella, Madre de la Iglesia, juntamente con vosotros, me dirijo con las palabras de San Ildefonso de Toledo:<\/em><\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>\u201cTe suplico encarecidamente, oh Virgen santa,<\/em><\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>que yo reciba a Jes\u00fas por aquel Esp\u00edritu<\/em><\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>por obra del cual t\u00fa misma engendraste a Jes\u00fas.<\/em><\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>Que mi alma reciba a Jes\u00fas por aquel Esp\u00edritu,<\/em><\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>por obra del cual tu carne concibi\u00f3 al mismo Jes\u00fas.<\/em><\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>Que yo ame a Jes\u00fas en aquel mismo Esp\u00edritu<\/em><\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>en el que t\u00fa lo adoras como Se\u00f1or y lo contemplas como Hijo\u201d<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><em>.<\/em>\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>De virginitate perpetua Sanctae Mariae<\/em>, XII: PL 96, 106.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Di\u00e1logo para la II Jornada de la juventud en San Rafael San Rafael, 1998 Este a\u00f1o haremos nuestro di\u00e1logo siguiendo el Mensaje de S.S. 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