{"id":5912,"date":"2022-06-24T07:14:02","date_gmt":"2022-06-24T05:14:02","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=5912"},"modified":"2023-07-12T08:36:15","modified_gmt":"2023-07-12T06:36:15","slug":"homilia-en-getafe-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2022\/06\/24\/homilia-en-getafe-2018\/","title":{"rendered":"Un pueblo que caminaba en tinieblas\u2026 vio una gran luz"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"5912\" class=\"elementor elementor-5912\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Homil\u00eda predicada a los monjes del Verbo Encarnado con motivo de la fiesta de la Sagrada Familia<\/strong><\/h4><p>\u00a0<\/p><p><strong>Homil\u00eda en Getafe \u2013 Sta. Madre Maravillas\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 30 de diciembre de 2018<\/strong><\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>Lc 2, 41-52 <\/em><\/p><p>Celebramos hoy la hermosa fiesta de la Sagrada Familia la cual nos presenta el doloroso episodio de la p\u00e9rdida del Ni\u00f1o Jes\u00fas en el templo y que fue, seg\u00fan varios autores, el mayor dolor del coraz\u00f3n de la Madre del Verbo Encarnado.<\/p><p>La narraci\u00f3n del Evangelio permite que nos imaginemos la vida de la Sagrada Familia en Nazaret solamente entrecortada por las obligaciones de la religi\u00f3n, como acabamos de leer: \u00a0<em>sol\u00edan ir cada a\u00f1o a Jerusal\u00e9n para las festividades de la Pascua<\/em>.\u00a0<\/p><p>Jes\u00fas, Hijo de Mar\u00eda que por ese entonces ten\u00eda 12 a\u00f1os seguramente, caminaba al lado de su Madre. Pensemos con cu\u00e1nta ternura la Virgen contemplar\u00eda a su Hijo y c\u00f3mo cada minuto le parecer\u00eda m\u00e1s hermoso que el momento anterior. Despu\u00e9s de llegados a las puertas de la ciudad la Sagrada Familia pasaron al Templo para la celebraci\u00f3n de la Pascua y all\u00ed San Jos\u00e9 y la Virgen se arrodillaron en los escalones del templo con aquel Ni\u00f1o ante el cual <em>toda rodilla se ha de doblar<\/em>\u2026<\/p><p>Cuando la fiesta hab\u00eda terminado y las multitudes volv\u00edan a sus casas, los hombres por una puerta, las mujeres por otra, todos se reun\u00edan en un mismo lugar para descansar en la noche y fue entonces que Mar\u00eda y Jos\u00e9 se dan cuenta que el Ni\u00f1o Jes\u00fas no estaba con ellos.<\/p><p>Imaginen cu\u00e1n terrible la pena del Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda. La misma Virgen-Madre declara su aflicci\u00f3n al decir: <em>te hemos estado buscando llenos de angustia.<\/em> Hubo muchas penas en el mundo esa noche, pero ninguna como la de Ella. Por eso po\u00e9ticamente dice un autor: \u201cSi las estrellas hubiesen tenido coraz\u00f3n no hubieran brillado esa noche\u201d. \u00a1Cu\u00e1nta angustia en el coraz\u00f3n de aquella Madre!<\/p><p>Nuestra Se\u00f1ora parecer\u00eda como si estuviese en oscuridad, como si no entendiese lo que el Se\u00f1or estaba haciendo con Ella. Mas no dejaba de buscar a Jes\u00fas, Dios y Hombre verdadero, que se hab\u00eda alejado de Ella. Quiz\u00e1s nunca como hasta entonces nuestra Sant\u00edsima Madre se hab\u00eda dado cuenta de cu\u00e1n unido estaba su Coraz\u00f3n al de su precioso Hijo Jes\u00fas.<\/p><p>Hoy, en este hermoso tiempo de Navidad, nos encontramos por designio misericordioso de Dios, celebrando esta Santa Misa ante la tumba de Santa Madre Maravillas de Jes\u00fas. Que tambi\u00e9n fue madre espiritual de incontables almas y quien tambi\u00e9n tuvo el coraz\u00f3n fijo en el Sacrat\u00edsimo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y el de su Santa Madre la Virgen Mar\u00eda.<\/p><p>Conocido es de todos, el inmenso amor de la Madre Maravillas al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Sin ir m\u00e1s lejos, la raz\u00f3n de la existencia del Carmelo en el Cerro de los \u00c1ngeles fue para complacer el pedido que \u201ca gritos\u201d le hac\u00eda el Coraz\u00f3n Divino de tener un Carmelo que le hiciese amorosa compa\u00f1\u00eda.<\/p><p>Mas tambi\u00e9n grande y tierna fue la devoci\u00f3n de la Madre Maravillas a la Madre de Dios, de quien parece haber aprendido a amar tan fiel y tan acabadamente al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Pues a semejanza de Mar\u00eda Sant\u00edsima ella tambi\u00e9n hizo de la voluntad de Dios el eje de su vida y viv\u00eda abandonada totalmente a lo que sus designios dispusieran para ella. Lo cual es sin duda fruto de su honda devoci\u00f3n mariana. \u00a0\u00a0<\/p><p>Ella misma confesaba: \u201cHe tomado a la Virgen Sant\u00edsima por Madre de un modo especial\u00edsimo, y Ella es la encargada tambi\u00e9n de prepararme, cubrirme y ampararme\u201d (56: C-3193).<\/p><p>En sus cartas, en sus exhortaciones, en sus conversaciones, siempre repet\u00eda que lo \u00fanico importante y la fuente de la verdadera felicidad era crecer en el amor de Dios, agradarle y vivir pendientes de su voluntad a ejemplo de Mar\u00eda: \u201c\u00a1Qu\u00e9 felices somos, queriendo tan de verdad lo que \u00c9l quiere, y no ocup\u00e1ndonos m\u00e1s que de amarle y de decirle a todo que s\u00ed!\u201d; \u201cLa que m\u00e1s consuele a nuestro Cristo\u201d \u2013le dec\u00eda a sus monjas\u2013 \u201cser\u00e1 la m\u00e1s feliz\u201d; \u201cLa mayor felicidad de la tierra, que nada nos puede quitar, consiste en unirse a Dios y cumplir su voluntad, am\u00e1ndole y sirvi\u00e9ndole\u201d.<\/p><p>Este amor a Dios, que a medida que pasaban los a\u00f1os se agigantaba en el alma de la Madre Maravillas, puede decirse que fue como la consecuencia natural del amor profundo y verdadero que profesaba a la Sant\u00edsima Virgen y el que la condujo silenciosa y tan r\u00e1pidamente a los pies del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. A ella le gustaba siempre recordar cu\u00e1nta fue su alegr\u00eda al enterarse de que el Carmelo es todo de Mar\u00eda. En efecto, con mucha frecuencia en sus cartas llamaba a sus conventos \u201clas casas de la Virgen\u201d y dec\u00eda: \u201c\u00bfC\u00f3mo podemos vivir en su casa, agradar con Ella al Se\u00f1or, sin imitarla, como la Santa Madre lo deseaba? [&#8230;]. Me pareci\u00f3 que, puesto que el Se\u00f1or me tiene aqu\u00ed ahora, he de procurarlo, no s\u00f3lo para m\u00ed, sino para que esta casa sea realmente casa de la Virgen, ser de veras pobres, sacrificadas, humildes, nada\u201d (28: C-101). Recordar\u00e1n adem\u00e1s Ustedes aquel episodio cuando ante la dificultad que experimentaba para rezar todos los d\u00edas los quince misterios del rosario, se oblig\u00f3 a ello con un voto.<\/p><p>Esta devoci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda, as\u00ed tan sencilla pero tan adentrada en el coraz\u00f3n de la Madre Maravillas es la que \u2013me parece a m\u00ed\u2013 le llev\u00f3 a amar tan denodadamente al Hijo de Dios. Por eso a nosotros, los religiosos del Verbo Encarnado, se nos pide que tengamos a Mar\u00eda como \u201cel modelo, la gu\u00eda y la forma de todos nuestros actos\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. A ello nos obliga adem\u00e1s el dulc\u00edsimo deber adquirido por el cuarto voto que un d\u00eda le profesamos a la Madre de Dios.<\/p><p>Ahora bien, si la devoci\u00f3n a la Virgen es com\u00fan a todo cristiano, y, por tanto, es com\u00fan a todos los religiosos, debe, sin embargo, ser distintiva de todos los monjes del Instituto del Verbo Encarnado como bien lo especifica la regla: \u201cTodo monje del Instituto del Verbo Encarnado\u2026deber\u00e1 tener para con la Sant\u00edsima Virgen una particular devoci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, esforz\u00e1ndose \u201cpor vivir en pleno la \u2018devoci\u00f3n interior y verdadera\u2019 de los esclavos de Mar\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p><p>Y agrega el <em>Directorio<\/em>: \u201cPor su especial configuraci\u00f3n con Cristo V\u00edctima, el monje deber\u00e1 buscar en ella fortaleza en los momentos de prueba, porque ella sigue al pie de la cruz de cada uno de sus hijos\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p><p>Quisiera entonces, si me permiten, se\u00f1alar brevemente tres lecciones que me parece podemos aprender del dolor de la Madre de Dios el cual le hizo tan cercana a nosotros en nuestra b\u00fasqueda de \u00c9l, usando en este caso algunos pasajes de los escritos de la Madre Maravillas.<\/p><p>1. Rezar con la realidad. La oraci\u00f3n verdadera nace del coraz\u00f3n, del momento presente que estamos viviendo, porque la oraci\u00f3n es precisamente ser honestos y transparentes delante de Dios. Cada uno de nosotros ocasionalmente pasa por momentos de oscuridad como la Sant\u00edsima Virgen en la b\u00fasqueda de su Hijo, lo cual muchas veces requiere de nosotros de ese \u2018entrar en paciencia\u2019 que hablan los santos. Aleccionada ciertamente por la Madre de Dios, la Santa Madre Maravillas escrib\u00eda en una carta: \u201ccuando el Se\u00f1or no quiere levantar la mano, poco dura el consuelo que pueden las criaturas, y no hay m\u00e1s que, cerrando los ojos y siempre confiando y esperando contra toda esperanza, echarse en los brazos de la cruz, en la que est\u00e1n los de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p><p>2. El dolor de la Madre del Verbo Encarnado tambi\u00e9n nos ense\u00f1a que la p\u00e9rdida de Jes\u00fas no importa cu\u00e1n breve sea, es el mayor de los males. La magnitud de la pena de la Virgen es para nosotros una manera visible de captar la magnitud del mal y del pecado. Persuadida de ello la Madre Maravillas escrib\u00eda: \u201cEsto de ver las almas, que le han costado tanto, perderse, es horroroso, y \u00a1qu\u00e9 es dar la vida por ellas!\u201d (34: C436). \u201cPidamos mucho para que las almas se vuelvan a Dios, y consol\u00e9mosle de tanta ingratitud, entreg\u00e1ndonos m\u00e1s y m\u00e1s a \u00c9l\u201d.<\/p><p>3. Y, por \u00faltimo, vemos c\u00f3mo en este evento la Madre del Redentor al estar separada f\u00edsicamente de su Hijo, experiment\u00f3 nuestra aparente separaci\u00f3n de Dios cuando atravesamos las noches del alma. Toda esa nostalgia de Dios, toda esa melancol\u00eda espiritual por el cielo, la Virgen Sant\u00edsima la sinti\u00f3 como propia porque no ten\u00eda a su peque\u00f1o Redentor.<\/p><p>Por tanto, dice un autor: Ella estaba sufriendo en reparaci\u00f3n por todas las almas que una vez tuvieron fe y la perdieron; por todas aquellas almas que alguna vez amaron a Dios y se olvidaron de \u00c9l; por todos aquellos corazones que una vez le amaron y hoy le han abandonado. Por eso le decimos: ruega por nosotros pecadores. \u00a0\u00a0<\/p><p>De aqu\u00ed que la Santa Madre Maravillas dec\u00eda: \u201cPido a la Sant\u00edsima Virgen me ayude a ver las cosas en verdad en su presencia, para acusarme de ellas y, purificada y lavada por su misericordia, empezar lo poco que me quede de vida, vida nueva en \u00c9l, con \u00c9l y por \u00c9l\u201d (64: C-727).<\/p><p>Por \u00faltimo, y con esto ya termino, de la Virgen Sant\u00edsima la Madre Maravillas aprendi\u00f3 y nosotros debemos hacer lo mismo a decir su <em>fiat<\/em> incondicionalmente. Por eso con firmeza afirmaba: \u201cLa santidad no es otra cosa que nuestra voluntad unida a la de Dios\u201d (58: C-4403). \u201cVeremos qu\u00e9 quiere el Se\u00f1or. La verdad es que somos felices. Si el Se\u00f1or nos preguntase de esto y de todo: del momento de la muerte, de la enfermedad que prefer\u00edamos morir, de c\u00f3mo quer\u00edamos estar, etc., etc., s\u00f3lo podr\u00edamos decirle: \u2018Se\u00f1or, cuando T\u00fa quieras, como T\u00fa quieras, lo que T\u00fa quieras; es lo \u00fanico que queremos y deseamos\u2019, as\u00ed que tenemos cumplid\u00edsimos todos nuestros deseos, que no son otros que su voluntad\u201d (59: C-2297).<\/p><p>A la intercesi\u00f3n de la Santa Madre Maravillas de Jes\u00fas le encomendamos se acreciente en nosotros esa \u2018sinton\u00eda\u2019 con la Madre de Dios para avanzar a pasos agigantados en la santidad y descansar un d\u00eda en el Sacrat\u00edsimo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas a quien tanto am\u00f3. Por esta intenci\u00f3n seguimos rezando en la Santa Misa.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 65.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Cartas de la Madre Maravillas<\/em>,<em> Antolog\u00eda epistolar de Sta. Maravillas de Jes\u00fas<\/em>, Carta 48, A Do\u00f1a Catalina Urquijo Vitorica, 18-6-1948.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda predicada a los monjes del Verbo Encarnado con motivo de la fiesta de la Sagrada Familia Homil\u00eda en Getafe \u2013 Sta. 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