{"id":5657,"date":"2022-03-25T07:52:28","date_gmt":"2022-03-25T05:52:28","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=5657"},"modified":"2023-07-12T06:46:25","modified_gmt":"2023-07-12T04:46:25","slug":"homilia-en-la-solemnidad-de-la-encarnacion-el-fin-de-la-encarnacion-segun-san-juan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2022\/03\/25\/homilia-en-la-solemnidad-de-la-encarnacion-el-fin-de-la-encarnacion-segun-san-juan\/","title":{"rendered":"La ley de la Encarnaci\u00f3n es ley de padecimiento"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"5657\" class=\"elementor elementor-5657\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h3><strong>SOLEMNIDAD DE LA ENCARNACI\u00d3N\u00a0<\/strong><\/h3><h4><strong> \u00a0 \u00a0 <\/strong><\/h4><p style=\"text-align: center;\"><em>El fin de la Encarnaci\u00f3n seg\u00fan San Juan<\/em><\/p><p><strong>[Exordio]<\/strong> Las palabras del Arc\u00e1ngel San Gabriel a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda que acabamos de escuchar llaman la atenci\u00f3n, entre tantas riquezas, por contener distintos elementos que hablan de la reyec\u00eda de Cristo (era en efecto una de las profec\u00edas sobre el Mes\u00edas que deb\u00eda venir, que ser\u00eda Rey). Y as\u00ed, leemos: <em>\u00c9l ser\u00e1 grande y ser\u00e1 llamado Hijo del Alt\u00edsimo; el Se\u00f1or Dios le dar\u00e1 el <strong>trono<\/strong> de David, su padre, y \u00e9l <strong>reinar\u00e1<\/strong> sobre la casa de Jacob por los siglos y su <strong>reinado<\/strong> no tendr\u00e1 fin<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><em>. <\/em>Leyendo el evangelio de San Juan, notamos que estas palabras hallan eco particular en otro pasaje del evangelio, que tambi\u00e9n nos habla de Cristo como Rey y de su reinado y es al que me quiero referir en la homil\u00eda del d\u00eda de hoy. Se trata de un vers\u00edculo que es conocido como \u201cel fin de la Encarnaci\u00f3n\u201d seg\u00fan San Juan.<\/p><p>Dicen los estudiosos que el evangelista San Juan una sola vez utiliz\u00f3 el verbo griego \u03b3\u03ad\u03bd\u03bd\u03b1\u03c9 (<em>nacer<\/em>) en toda su obra y una sola vez habl\u00f3 del \u201cnacimiento\u201d de Jes\u00fas; esto se encuentra en Jn 18,37, nuestro vers\u00edculo.<\/p><p>Ambos textos (el de la Anunciaci\u00f3n y este de San Juan) ponen de relieve, por un lado, la trascendencia del reino de Dios que se funda en el hecho de que no deriva de una iniciativa s\u00f3lo humana, sino del plan, del designio y de la voluntad de Dios mismo. Y, por otro lado, nos dicen a las claras que Jesucristo es quien lo hace presente y lo act\u00faa en el mundo, mediante su Encarnaci\u00f3n. Sin embargo, el reinado de Cristo (esto tambi\u00e9n lo dejan muy en claro los textos, y lo sabemos muy bien), no es como el mundo lo imaginaba en aquel entonces ni aun ahora \u2013podr\u00edamos decir\u2013 aunque hayan pasado ya m\u00e1s de veinte siglos.<\/p><p>Por eso hoy, que tenemos la dicha de congregarnos en este magn\u00edfico templo de la abad\u00eda de Fossanova para celebrar la Solemnidad de la Encarnaci\u00f3n del Verbo, \u201cacontecimiento, que \u2013como dicen las Constituciones\u2013 es m\u00e1s grande que la creaci\u00f3n del mundo y que no puede ser superado por ning\u00fan otro\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> y que (tambi\u00e9n seg\u00fan nuestro derecho propio) es para nosotros el sol de nuestra fe, el punto de partida de nuestra historia, la prenda de nuestras esperanzas, el motivo que glorifica todas nuestras penas, lo que nos impulsa en nuestra tarea misionera y el hecho grandioso que enlaza nuestra vida con la inmortalidad, quisiera que ponderemos un poco la singularidad de este texto.<\/p><p>En nuestras <em>Constituciones <\/em>tenemos la siguiente frase, que es un poco misteriosa o m\u00edstica; y que dice \u201cLa ley de la Encarnaci\u00f3n es ley de padecimiento\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Quiz\u00e1s en ning\u00fan texto del evangelio se encuentren tan unidas esas realidades como en este.<\/p><p>El texto de Jn 18,37 es una expresi\u00f3n profunda y si se quiere desconectada en s\u00ed misma; pero le\u00edda a la luz del contexto en el que se desarrolla, de la solemnidad del relato y en la dimensi\u00f3n de lo que acontece, hace que nos volvamos a ella una y otra vez.<strong>\u00a0<\/strong><\/p><h4><strong>1. El Di\u00e1logo entre Jes\u00fas y Pilato<\/strong><\/h4><p><strong>\u00a0<\/strong><\/p><p>Como bien sabemos el di\u00e1logo entre Jes\u00fas y Pilato dentro del Pretorio es una maravilla del cuarto evangelio. Se trata de un texto sumamente gr\u00e1fico y de una producci\u00f3n literaria notable, tal es as\u00ed que parece escrito como si fuese el guion de una escena de teatro.<\/p><p>Es un texto que representa un pico singular en la historia de la pasi\u00f3n. Luego de este episodio, podr\u00edamos decir (siguiendo a Santo Tom\u00e1s), comenzar\u00e1 el camino definitivo hacia la cruz. Jes\u00fas ser\u00e1 flagelado y vituperado; sobre su cabeza se incrustar\u00e1 una corona de espinas, se le pondr\u00e1 incluso un manto rojo y un cetro de ca\u00f1a en se\u00f1al de burla y ser\u00e1 brutalmente humillado delante de toda la multitud en el <em>Ecce Homo <\/em>(marcando de alguna manera gr\u00e1fica el contraste entre los dos reinos, el de Jes\u00fas y el del mundo). Desde entonces los sufrimientos f\u00edsicos en la pasi\u00f3n ir\u00e1n constantemente <em>in cresendo <\/em>hasta terminar en la cruz; en el <em>consummatum est<\/em> de San Juan (19,30).<\/p><p>El episodio con el procurador Poncio Pilato, como sabemos, tiene dos momentos: uno p\u00fablico, delante del pueblo y del Sanedr\u00edn, (probablemente incluso Caif\u00e1s estaba ah\u00ed, seg\u00fan nos dice San Juan); y el otro en privado (<em>hizo llamar a Jes\u00fas a un costado<\/em>, en el pretorio, porque ten\u00eda serias dudas acerca de aquello por lo que se lo condenaba) y es este el que nos interesa ahora.<\/p><p>&#8211; Hay en primer lugar un di\u00e1logo de preguntas: <em>Entonces Pilato entr\u00f3 de nuevo al pretorio y llam\u00f3 a Jes\u00fas y le dijo: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el rey de los jud\u00edos?\u00bb Respondi\u00f3 Jes\u00fas: \u00ab\u00bfDices eso por tu cuenta, o es que otros te lo han dicho de m\u00ed?\u00bb Pilato respondi\u00f3: \u00ab\u00bfEs que yo soy jud\u00edo? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a m\u00ed. \u00bfQu\u00e9 has hecho?\u00bb <\/em>(Jn 18,33-34).<\/p><p>&#8211; Y finalmente hay afirmaciones. En concreto dos:<\/p><ul><li>La primera de ellas hace referencia a la naturaleza de su Reino: <em>Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habr\u00eda combatido para que no fuese entregado a los jud\u00edos; pero mi Reino no es de aqu\u00ed<\/em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/li><\/ul><p>Afirmaci\u00f3n o confesi\u00f3n de Jes\u00fas que, probablemente, puso a Pilato ante una situaci\u00f3n extra\u00f1a: el acusado reivindicaba realeza y reino (<em>basileia<\/em>). Pero por otro lado afirmaba que se trataba de una realeza y de un reino del todo particular: nadie combate por este reinado, no es un reino violento, no dispone de una legi\u00f3n. Por lo tanto, pensar\u00eda, no representaba una amenaza para el orden romano y esto quiz\u00e1s haya tranquilizado a Pilato.<\/p><p>El reino de Cristo no es prepotente: El Hijo de Dios se encarn\u00f3 y vino a este mundo cuando los cr\u00edmenes eran grandes y sin embargo nos dijo: <em>los que empu\u00f1an la espada, a espada morir\u00e1n<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>; \u00c9l vino a este mundo cuando los hombres lo hubiesen proclamado rey inmediatamente si hubiese mejorado su situaci\u00f3n pol\u00edtica o econ\u00f3mica, y sin embargo dijo: <em>Mi reino no es de este mundo<\/em>. \u00c9l vino a este mundo acostumbrado a juzgar el poder temporal por las apariencias y a este mundo le dijo: <em>Toma tu cruz y s\u00edgueme<\/em><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p><ul><li>Luego est\u00e1 la segunda afirmaci\u00f3n que hace Nuestro Se\u00f1or, en la cual destaca la relaci\u00f3n que hay entre el rey, el reino, y los s\u00fabditos que lo componen (y es el texto que nos interesa, Jn 18,37): <em>D\u00edjole, pues, Pilato:<\/em> <em>\u201c\u00bfConque T\u00fa eres rey?\u201d Contest\u00f3 Jes\u00fas: \u201cT\u00fa lo dices: Yo soy rey\u201d. \u201cYo para esto nac\u00ed y para esto vine al mundo, a fin de dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz\u201d<\/em><a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/li><\/ul><p>El vers\u00edculo es fuerte, pues, por un lado, coloca a la Verdad como un constitutivo esencial, definitivo y distintivo del reino que vino a establecer a este mundo; y, por otro, declara que es la causa (o el fin) de la Encarnaci\u00f3n, <em>para esto he nacido\u2026 para esto he venido al mundo<\/em>.<\/p><p>Parece incluso como una afirmaci\u00f3n inesperada (Pilato le pregunta si es rey. Y \u00c9l responde con esta explicitaci\u00f3n a su afirmaci\u00f3n de que es rey). Si miramos bien tenemos:<\/p><ol><li>En primer lugar, una referencia al rey: <em>S\u00ed, como dices, yo soy rey<\/em> (obviamente del reino que acaba de describir).<\/li><li>En segundo lugar, hay una referencia al reino: <em>Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad <\/em>(es un reino constituido en la verdad).<\/li><li>Finalmente, tercer lugar, una referencia a los s\u00fabditos de ese rey. Es una frase importante: <em>Todo el que es de la verdad, escucha mi voz<\/em>. Todo el que acepta la verdad y permanece en ella pertenece a su reino.<\/li><\/ol><p>El Papa Benedicto XVI lo explica as\u00ed: \u201cA lo largo del interrogatorio Pilato introduce otro t\u00e9rmino proveniente de su mundo y que normalmente est\u00e1 vinculado con el vocablo \u2018reinado\u2019: el poder, la autoridad (<em>exous\u00eda<\/em>). El dominio requiere un poder; m\u00e1s a\u00fan, lo define. \u00a0Como vemos, con estas palabras Jes\u00fas ha creado un concepto absolutamente nuevo de realeza y de reino, y lo expone ante Pilato, representante del poder cl\u00e1sico en la tierra.\u201d Y se pregunta \u201c\u00bfQu\u00e9 debe pensar Pilato? \u00bfQu\u00e9 debemos pensar nosotros de este concepto de reino y realeza? \u00bfEs algo irreal, un ensue\u00f1o del cual podemos prescindir? \u00bfO tal vez nos afecta de alguna manera?\u201d Pero hay algo m\u00e1s, dice el Papa: \u201cJunto a esto, no obstante, con la clara delimitaci\u00f3n de la idea de reino (nadie lucha, impotencia terrenal), Jes\u00fas ha introducido un concepto positivo para hacer comprensible la esencia y el car\u00e1cter particular del poder de este reinado: <strong>la verdad<\/strong>. Y esto es lo importante\u201d.<\/p><p>Ciertamente que la respuesta de Cristo le habr\u00e1 sorprendido (o descolocado) al procurador romano.<\/p><p>Es por eso que se ha dicho que en este vers\u00edculo del \u201cfin de la encarnaci\u00f3n\u201d se nos ense\u00f1an dos realidades incuestionables:<\/p><ol><li>Nos ense\u00f1a que la verdad es el fin de la encarnaci\u00f3n\u2026 para manifestarla\u2026 para dar testimonio de ella ha venido al mundo. <em>Yo para esto he nacido\u2026 para esto he venido al mundo.<\/em><\/li><li>Nos ense\u00f1a que, en definitiva, la b\u00fasqueda, la adhesi\u00f3n y la predicaci\u00f3n de la verdad es lo m\u00e1s importante en esta vida: <em>todo el que es de la verdad escucha mi voz.<\/em><\/li><\/ol><p>Impresionante y simple al mismo tiempo: Jesucristo es rey, vino a dar testimonio de la verdad y quien se adhiere a la verdad es quien forma parte de su reino. Por esta Verdad (con may\u00fasculas) vale la pena dejar todo lo que es m\u00e1s preciado para el hombre. Si sus reinos son distintos, esta afirmaci\u00f3n implica en cierta manera que la adhesi\u00f3n a esta verdad conlleva un \u2018no llevarse bien con el mundo\u2019 y ser azotado y crucificado por \u00e9l (como vemos, si seguimos leyendo que hace Pilato con la Verdad).\u00a0 \u201cLa ley de la Encarnaci\u00f3n es ley de padecimiento\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p><p>Hay muchos que asienten a estas palabras exteriormente, pero pocos son los que est\u00e1n dispuestos a sufrir cuanto sea necesario por la adhesi\u00f3n a esta Verdad. Por eso paternal y previsoramente ya nos los advert\u00eda el derecho propio al decirnos que nos guard\u00e1ramos de \u201csacrificar la verdad y la propia conciencia pretendiendo mantener una paz falsa, no contrariar al amigo, evitar alg\u00fan problema o, en ocasiones, sacar ventaja con el silencio o con el aplauso. [Porque] Quienes tales cosas hacen se asemejan a aquellos jud\u00edos que <em>creyeron en \u00c9l, pero por causa de los fariseos no le confesaban, temiendo ser excluidos de la sinagoga, porque amaban m\u00e1s la gloria de los hombres que la gloria de Dios<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/p><p>Hoy, d\u00eda de la Encarnaci\u00f3n del Se\u00f1or, conviene recordar que el d\u00eda de nuestra profesi\u00f3n religiosa nos hemos comprometido al oficio sublime de ser servidores de la verdad<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>, y a \u201cbuscar siempre la gloria de Dios, fin \u00faltimo de todo el universo; de manera particular, en la b\u00fasqueda, investigaci\u00f3n, proclamaci\u00f3n y celebraci\u00f3n de la verdad\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>, cuando solemnemente dijimos que queremos que \u201ctodos los hombres descubran el atractivo y la nostalgia de la belleza divina\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p><h4><strong>2. La pregunta perenne<\/strong><\/h4><p>El texto del di\u00e1logo con Pilato termina de una manera sublime\u2026 nos deja entender que el procurador entendi\u00f3, en cierta manera, lo fundante de la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas; y realiza entonces su pregunta no en torno a las acusaciones presentadas, sino en torno al fundamento: <em>\u00bfQu\u00e9 es la verdad?<\/em> Lo que se conoce como \u201cla pregunta perenne,\u201d o la pregunta inevitable e ineludible de la vida. Pregunta que era dirigida \u2013nada menos\u2013 a aquel que acababa de decir <em>para esto he venido al mundo para dar testimonio de la verdad<\/em>.<\/p><p>\u00bfQu\u00e9 es la verdad? \u00bfexiste la verdad? \u00bftiene sentido hablar de verdad objetiva (basada en el objeto\u2026 en la realidad)? \u00bfpuede hablarse de verdad absoluta?<\/p><p>El desenlace de la escena es incre\u00edble, Pilato no espera, no escucha, no busca\u2026 simplemente sale fuera, explica que no hay nada grave contra este hombre y contempla c\u00f3mo el pueblo y sus pr\u00edncipes rechazan a la verdad eligiendo a Barrab\u00e1s \u00bfQu\u00e9 hace entonces? Regresa adentro y manda a crucificar a aquel que hab\u00eda dicho que era el <em>testigo de la verdad<\/em>\u2026 a aquel que hab\u00eda dicho <em>yo soy la verdad<\/em>. \u00a1Impresionante!<\/p><h4><strong>3. El mundo en que vivimos<\/strong><\/h4><p>Fij\u00e9monos que hay un paralelismo muy grande y elocuente entre la actitud de Pilato y la actitud del mundo contempor\u00e1neo, con el que tenemos que dialogar y ante el cual tenemos la obligaci\u00f3n tambi\u00e9n nosotros \u2013por seguir a Jesucristo\u2013 de brindarle el <em>testimonio de la verdad<\/em>.<\/p><p>Hay un contraste muy grande entre la actitud de quienes profesan la fe en la Verdad de la Encarnaci\u00f3n y la actitud del mundo ante el misterio mismo de la verdad encarnada. No en vano nuestro Se\u00f1or, antes de la afirmaci\u00f3n a la que nos referimos, hab\u00eda dicho que <em>su reino no era de este mundo<\/em>\u2026 que era totalmente diverso a los reinos de este mundo.<\/p><p>Pues, como Pilato, tambi\u00e9n el hombre moderno se hace la pregunta: <em>qu\u00e9 es la verdad<\/em>&#8230; pero, como Pilato, con su actitud huidiza trivializa aquello que es fundamental y fundante. As\u00ed como Pilato, el hombre de hoy se da cuenta de lo trascendente de la pregunta, de la importancia que tiene, pero una vez formulada, cae en una actitud esc\u00e9ptica y relativista. Pareciera que la observaci\u00f3n de base es que la verdad no existe\u2026 o si existe, no sabemos si la podemos alcanzar. Ambos terminan cegados ante la Verdad en persona que est\u00e1 enfrente de ellos; y cu\u00e1ntos hoy, como Pilato ayer, ordenan azotar y finalmente crucificar a la verdad.<\/p><p>Esta es una imagen para recordar (la de Pilato enviando a crucificar a Jes\u00fas\u2026 a la Verdad); pues debemos estar advertidos: ser testigos de la verdad implica la persecuci\u00f3n violenta del mundo. Es lo que le pas\u00f3 a nuestro Se\u00f1or y <em>el disc\u00edpulo no es m\u00e1s que su maestro <\/em>(Lc 6,40).<\/p><p>Este es el mundo al que nos enfrentamos:<\/p><p>&#8211; No hace mucho tiempo el <em>Barna Research Group<\/em> de los Estados Unidos, pregunt\u00f3 a los americanos la misma pregunta de Pilato con la siguiente formulaci\u00f3n \u201c\u00bfexiste una verdad absoluta?\u201d. El resultado de la encuesta fue el siguiente: el 66% de los adultos respondieron que ellos creen que \u201cno existe algo que pueda llamarse <em>verdad absoluta<\/em>\u201d. M\u00e1s aun, la afirmaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan entre las respuestas era que \u201cpersonas diferentes pueden definir la verdad de manera conflictiva y al mismo tiempo tener raz\u00f3n\u201d. Hicieron luego la misma pregunta a los m\u00e1s j\u00f3venes (entre 18 y 25 a\u00f1os) y el resultado fue que el 72% afirmaron que no se puede hablar de <em>verdad absoluta<\/em>.<\/p><p>&#8211; Otro ejemplo, en la Universidad de Harvard se realizaron una serie de numerosas entrevistas conducidas al azar entre distintos estudiantes con la misma pregunta \u201c\u00bfes posible hablar sobre la existencia de la verdad?\u201d, m\u00e1s expl\u00edcitamente la pregunta era rubricada de la siguiente manera \u201c\u00bfexiste una verdad que pueda permanecer estable a trav\u00e9s de los tiempos y las culturas?\u201d Las respuestas obtenidas fueron resumidas en las siguientes cuatro afirmaciones, dice el informe: 1. \u201cLa verdad se encuentra en lo que t\u00fa creas, sea lo que fuere\u201d; 2. \u201cNo existe la verdad absoluta\u201d; 3. \u201cEn el caso que existiese una verdad absoluta, no hay manera de que podamos saber \u00bfcu\u00e1l es?\u201d; 4. \u201cLas personas que creen que existe una verdad absoluta son gente peligrosa\u201d.<\/p><p>Es f\u00e1cil darse cuenta de que todas estas afirmaciones son il\u00f3gicas y contradictorias, sin embargo, bien sabemos que son las que constituyen el pensamiento dominante. El Papa Benedicto XVI ha calificado esta realidad como una dictadura, como un pensamiento desp\u00f3tico, como \u201cla dictadura del relativismo\u201d.<\/p><p>Es as\u00ed y lo vemos constantemente. Para muchos pensadores (l\u00edderes, gobernantes) de la actualidad, la verdad depende de la visi\u00f3n no solo cultural sino de aquello que se quiere imponer. El pensamiento dominante no siempre considera una afirmaci\u00f3n verdadera preocup\u00e1ndose de averiguar su correspondencia con la realidad. <em>Adecuatio rei et intellectus<\/em>, ese no es el criterio. Una afirmaci\u00f3n verdadera no es sino la afirmaci\u00f3n que una persona, una cultura, una situaci\u00f3n o una conveniencia hace que se la considere verdadera. Y este es el criterio que se aplica.<\/p><p>Un poeta que se llama Steve Turner hizo una parodia con esta visi\u00f3n moderna de la realidad, a la que llam\u00f3 \u201cCreo\u201d (<em>Creed<\/em>). Y en una parte, de una manera sarc\u00e1stica, conocida como el \u201ccredo del hombre moderno\u201d, dice: \u201cCreo que todo hombre debe hallar la verdad,<br \/>la que sea buena para \u00e9l \/ la realidad deber\u00e1 entonces adaptarse a ella. \/ El universo si es necesario se reajustar\u00e1 \/ y la historia si es necesario se alterar\u00e1. \/ Creo que no hay verdad absoluta \/ excepto la absoluta verdad de que no hay verdad absoluta. \/ Creo en el rechazo de los credos, \/y en el florecer del pensamiento individual\u201d.<\/p><p>Dice este poeta tambi\u00e9n que a la pregunta \u201c\u00bfpuede el hombre vivir sin Dios?\u201d o \u201c\u00bfpuede el hombre vivir sin una verdad absoluta?\u201d; el mundo moderno contesta diciendo: \u201ctodos sabemos muy bien que la respuesta es NO\u2026 pero igual lo seguiremos intentando\u201d.<\/p><p>Si se niega la existencia de la Verdad o se la manda a azotar como Pilato; todo se torna relativo y todo es irrelevante; y lo \u00fanico que cuenta es el pensamiento del que se quiere imponer, sin importar si tiene relaci\u00f3n con la realidad o no. Si no hay verdades absolutas no existe lo recto ni lo correcto. Es como dec\u00eda el P. Richard John Neuhaus (el fundador y editor de <em>First Things<\/em>) \u201ccuando la verdad est\u00e1 ausente, el que tiene el poder, es el \u00fanico que importa en la sociedad\u201d (<em>in the absence of truth, power is the only game in town<\/em>).<\/p><p>Lo afirmaba el Papa Benedicto XVI: \u201c\u00bfQu\u00e9 es la verdad? Pilato no ha sido el \u00fanico que ha dejado al margen esta cuesti\u00f3n como insoluble y, para sus prop\u00f3sitos, impracticable. Tambi\u00e9n hoy se la considera molesta, tanto en la contienda pol\u00edtica como en la discusi\u00f3n sobre la formaci\u00f3n del derecho. Pero sin la verdad, el hombre pierde en definitiva el sentido de su vida para dejar el campo libre a los m\u00e1s fuertes\u201d.<\/p><p>El mundo moderno piensa que as\u00ed puede hacer \u201cb\u00e1sicamente lo que a cada uno se le da la gana\u201d y creerse de esta manera \u201clibre\u201d; olvidando que el principio fundante de la aut\u00e9ntica libertad es la verdad. <em>La verdad os har\u00e1 libres<\/em> dice nuestro Se\u00f1or en San Juan.<\/p><h4><strong>4. La verdad perenne<\/strong><\/h4><p>Finalmente, lo siguiente. Ante esta realidad\u2026 ante estas estad\u00edsticas\u2026 ante el relativismo y escepticismo reinante\u2026 bien podr\u00edamos preguntarnos: \u00bfCu\u00e1l es nuestra respuesta? \u00bfCu\u00e1l es nuestra actitud? \u00bfQu\u00e9 le vamos a decir al hombre moderno? \u00bfa los j\u00f3venes que b\u00e1sicamente no creen que se pueda llegar a la verdad?<\/p><p>Pues bien, nuestra respuesta es b\u00e1sicamente lo que hoy celebramos con tanta devoci\u00f3n y solemnidad. Nuestra respuesta es: <em>el Verbo se hizo carne<\/em>&#8230; Es una respuesta clara y firme. Nosotros creemos que en este misterio se encuentra la respuesta y la soluci\u00f3n a todos los problemas e interrogantes del hombre contempor\u00e1neo y del hombre de todos los tiempos.<\/p><p>El Verbo se hizo carne y vino <em>para dar testimonio de la verdad<\/em>. <em>Para esto ha nacido y para esto ha venido al mundo. <\/em>\u00c9l nos mostr\u00f3 la Verdad, \u00c9l nos la ense\u00f1\u00f3 y \u00c9l nos la explic\u00f3 y \u00c9l nos brind\u00f3 pruebas contundentes de la veracidad de su testimonio. Desde entonces no hay otra opci\u00f3n posible, no existe otra respuesta\u2026 ni para nosotros ni para el mundo\u2026 s\u00f3lo unidos a \u00c9l podemos encontrar la salida y la soluci\u00f3n, <em>porque todo el que es de la verdad escucha mi voz.<\/em><\/p><p><em>Quid est veritas?<\/em> Se lo decimos al mundo moderno, se lo decimos a Pilato: La verdad es Dios y Jesucristo. La verdad es el Verbo Encarnado.<\/p><ul><li><em>Y el Verbo de Dios se hizo carne, y habit\u00f3 entre nosotros y hemos visto su gloria, lleno de gracia y lleno de verdad (Jn 1,14)<\/em><\/li><li><em>Yo soy el camino, yo soy la verdad y yo soy la vida (Jn 14,6)<\/em><\/li><li><em>Yo hablo la verdad (Jn 8,45)<\/em><\/li><\/ul><p>Por eso la recomendaci\u00f3n de San Pablo a los primeros cristianos era la siguiente: <em>si en verdad le hab\u00e9is o\u00eddo, y hab\u00e9is sido por \u00e9l ense\u00f1ados, conforme a la verdad que est\u00e1 en Jes\u00fas\u2026 despojaos del hombre viejo \u2026 y vest\u00edos del nuevo hombre, creado seg\u00fan Dios en la justicia y la santidad de la verdad<\/em><a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/p><p><strong>[Peroratio] <\/strong>Durante la novena que hemos terminado de rezar en el d\u00eda de ayer hemos ido meditando y pidiendo d\u00eda a d\u00eda la gracia inconmensurable de nuestra fe en la Encarnaci\u00f3n del Verbo. Pues sabemos que en esa fe se encuentra la respuesta a todo, la soluci\u00f3n de todos los problemas de nuestra existencia; all\u00ed se encuentra la paz y la vida del alma.<\/p><p>Por eso, s\u00ed \u2013dig\u00e1moslo una vez m\u00e1s\u2013 nuestra respuesta es y siempre ser\u00e1 la del pr\u00f3logo de San Juan: <em>el Verbo Se hizo carne y hemos visto su gloria, lleno de gracia y de verdad\u2026 porque la ley nos fue dada por medio de Mois\u00e9s, pero la verdad nos vino por medio de Jesucristo. <\/em>M\u00e1s a\u00fan:<em>\u00a0<\/em><\/p><ul><li>la verdad es <strong>nuestro fin<\/strong> en esta tierra, pues \u201ccomprometemos todas nuestras fuerzas para inculturar el Evangelio, o sea, para prolongar la Encarnaci\u00f3n [del Verbo] en todo hombre, en todo el hombre y en todas las manifestaciones del hombre\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>;<\/li><li>ella es <strong>nuestro esp\u00edritu<\/strong>, pues \u201cconsideramos que nuestra espiritualidad debe ser profundamente marcada por todos los aspectos del misterio de la Encarnaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>;<\/li><li>ella es lo que nos proponemos cuando decimos que queremos \u201cvivir con toda radicalidad las exigencias de la Encarnaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>;<\/li><li>porque en definitiva esta <strong>es nuestra misi\u00f3n<\/strong>, \u201cla misi\u00f3n recibida del fundador y sancionada por la Iglesia es llevar a plenitud las consecuencias de la Encarnaci\u00f3n del Verbo, que es el compendio y la ra\u00edz de todos los bienes\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>.<\/li><\/ul><p>Que la Sant\u00edsima Virgen nos cuide y proteja siempre nuestra fe en el hecho que <em>el Verbo se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Lc 1, 32-33.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Federico Guillermo Faber, <em>Al pie de la Cruz o los dolores de Mar\u00eda<\/em>, cap. 1, 7, Madrid 1974.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Lc 18, 36.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Mt 26,52.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Mt 16,24.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Jn 18,37.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Federico Guillermo Faber, <em>Al pie de la Cruz o los dolores de Mar\u00eda<\/em>, cap. 1, 7, Madrid 1974.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Jn 12, 42-43.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 253.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 138; cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 78.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 66.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 254; 257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Ef 4,17-32; prestemos atenci\u00f3n a la hermosura de esta expresi\u00f3n la justicia y la santidad de la verdad.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 20.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 32.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNIDAD DE LA ENCARNACI\u00d3N&nbsp; &nbsp; &nbsp; El fin de la Encarnaci\u00f3n seg\u00fan San Juan [Exordio] Las palabras del Arc\u00e1ngel San Gabriel a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda que acabamos de escuchar llaman la atenci\u00f3n, entre tantas riquezas, por contener distintos elementos que hablan de la reyec\u00eda de Cristo (era en efecto una de las profec\u00edas sobre 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