{"id":565,"date":"2019-11-01T20:44:47","date_gmt":"2019-11-01T18:44:47","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=565"},"modified":"2020-10-02T11:51:43","modified_gmt":"2020-10-02T09:51:43","slug":"para-construir-el-reino-llamaba-a-los-hombres-para-hacerlos-discipulos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2019\/11\/01\/para-construir-el-reino-llamaba-a-los-hombres-para-hacerlos-discipulos\/","title":{"rendered":"Para construir el Reino llamaba a los hombres para hacerlos disc\u00edpulos"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"565\" class=\"elementor elementor-565\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-29f22e70 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"29f22e70\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5ebc4b5b\" data-id=\"5ebc4b5b\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4f61a36d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4f61a36d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u201cPara construir el Reino llamaba a los hombres para hacerlos disc\u00edpulos\u201d<\/strong><br \/><em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 118<\/p>\n<p>El pr\u00f3ximo domingo 24 de este mes, \u00faltimo del a\u00f1o lit\u00fargico, hemos de celebrar la solemnidad de Jesucristo, Rey del universo, una fiesta de instituci\u00f3n relativamente reciente que muy pronto le dio a nuestra Santa Madre Iglesia sus m\u00e1rtires: hombres, mujeres, sacerdotes, religiosas, j\u00f3venes y ni\u00f1os que mor\u00edan al grito de \u201c\u00a1Viva Cristo Rey!\u201d.<\/p>\n<p>Esos m\u00e1rtires, como tantos otros a lo largo de la historia, fueron testigos valientes y ejemplos luminosos de entrega generosa y heroica a Cristo, manifestando p\u00fablicamente con su muerte su adhesi\u00f3n al Evangelio.<\/p>\n<p>Nosotros, que por la Providencia misericordiosa de Dios, hemos sido congregados en nuestro querido Instituto para consagrarnos a \u00c9l, que es lo mismo que decir consagrarnos a la Iglesia, entendemos que \u201cla fidelidad a Cristo, no se puede separar jam\u00e1s de la fidelidad a la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> dado que nuestra finalidad ha sido, es y siempre lo ser\u00e1 \u201cel trabajar para la edificaci\u00f3n del Cuerpo M\u00edstico de Cristo seg\u00fan el designio de Dios\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> y seg\u00fan nos ha sido dado por el Esp\u00edritu, por medio del fundador<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Siendo entonces el amor a la Iglesia \u2013donde \u201cCristo mismo est\u00e1 Encarnado\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>\u2013 el origen de las <em>Constituciones<\/em> y de todos los <em>Directorios <\/em>de nuestra Familia Religiosa, los cuales declaran expresamente nuestro compromiso de sumisi\u00f3n a la autoridad eclesial<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> he querido en esta carta tratar brevemente dos puntos: 1) el reinado de Cristo en su Iglesia; y 2) nuestra misi\u00f3n de ser signos luminosos de las realidades del Reino.<\/p>\n<p>Quiero dedicar esta carta a todos Uds., los miembros del Instituto \u2013sacerdotes, hermanos, monjes, seminaristas y novicios\u2013, mis hermanos y amigos, que en 42 pa\u00edses diferentes y en circunstancias de misi\u00f3n no pocas veces desafiantes y extremas, son testigos de un reino que no es de este mundo. Porque nosotros, los miembros del Instituto del Verbo Encarnado, pertenecemos a la familia de aquellos que \u2013<em>por el Reino de los cielos<\/em><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>\u2013 han abandonado todas las cosas, para testimoniar a todos que: <em>la apariencia de este mundo pasa<\/em><a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>. <em>El cielo y la tierra pasar\u00e1n, la palabra de Dios no pasa<\/em><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong style=\"font-size: 16px;\">1. El reinado de Cristo en su Iglesia<\/strong><\/h4>\n<p>\u201cEl Se\u00f1or es Rey de toda la humanidad en sentido estricto, literal y propio, ya que recibi\u00f3 del Padre <em>la potestad, el poder y el reino<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>, por eso es <em>Rey de reyes y Se\u00f1or de los se\u00f1ores<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>. Con estas palabras comienza nuestro derecho propio a tratar sobre la realeza de Cristo.\u00a0<\/p>\n<p>Tal afirmaci\u00f3n enoja a muchos que, enarbolando la bandera del liberalismo, justifican en nombre de la libertad todo pecado y tambi\u00e9n a aquellos falsos profetas del marxismo que exaltan al hombre por el hombre a costa de los derechos imprescriptibles e inalienables de Dios.<\/p>\n<p>Estos tales se comportan como aquellos de quienes dec\u00eda el P. Leonardo Castellani, SJ: \u201cSon hombres que desconocen la perversidad profunda del coraz\u00f3n humano, la necesidad de una redenci\u00f3n, y en el fondo, el dominio universal de Dios sobre todas las cosas, como Principio y como Fin de todas ellas, incluso las sociedades humanas. Ellos son los que dicen: \u2018Hay que dejar libres a todos\u2019, sin ver que el que deja libre a un malhechor es c\u00f3mplice del malhechor. \u2018Hay que respetar todas las opiniones\u2019, sin ver que el que respeta las opiniones falsas es un falsario. \u2018La religi\u00f3n es un asunto privado\u2019, sin ver que, siendo el hombre naturalmente social, si la religi\u00f3n no tiene nada que ver con lo social, entonces no sirve para nada, ni siquiera para lo privado\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Contra tal error, la Iglesia no duda en afirmar que \u201cel fundamento de este reinado es cu\u00e1druple:<\/p>\n<ul>\n<li>En primer lugar, le compete por ser Dios, el Verbo Encarnado, y as\u00ed dice San Cirilo de Alejandr\u00eda: \u2018Cristo obtiene la dominaci\u00f3n de todas las creaturas, no arrancada por la fuerza ni tomada por ninguna otra raz\u00f3n, sino por su misma esencia y naturaleza\u2019<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>;<\/li>\n<li>en segundo lugar, le compete en virtud de la Redenci\u00f3n, por derecho de conquista, al habernos comprado con su sangre: <em>No fuisteis rescatados&#8230; con oro o plata corruptibles, sino con la sangre preciosa de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>;<\/li>\n<li>en tercer lugar, por ser Cabeza de la Iglesia, por la plenitud de la gracia: <em>lleno de gracia y de verdad<\/em><a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>;<\/li>\n<li>en cuarto lugar, por derecho de herencia: <em>a quien constituy\u00f3 heredero de todas las cosas<\/em><a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Adem\u00e1s, su autoridad regia incluye la plenitud del triple poder: legislativo, judicial y ejecutivo\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Sin embargo, debemos decir que, aunque \u00c9l debe reinar en todo \u00e1mbito, sea privado o social, su Reino <em>no es de este mundo<\/em><a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> , sino que es un Reino eterno: <em>su reino no tendr\u00e1 fin<\/em><a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>, y es universal: <em>le fue dado todo poder en el cielo y en la tierra<\/em><a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>; reino de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, de amor y de paz<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>. Por lo tanto, \u201cno es como los reinos temporales, que se ganan y sustentan con la mentira y la violencia; y en todo caso, a\u00fan cuando sean leg\u00edtimos y rectos, tienen fines temporales y est\u00e1n mechados y limitados por la inevitable imperfecci\u00f3n humana\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>D\u00e9monos cuenta de que \u201cla \u00e9poca moderna \u2013como afirma el Papa Benedicto XVI\u2013 ha desarrollado la esperanza de la instauraci\u00f3n de un mundo perfecto que parec\u00eda poder lograrse gracias a los conocimientos de la ciencia y a una pol\u00edtica fundada cient\u00edficamente. As\u00ed, la esperanza b\u00edblica del reino de Dios ha sido reemplazada por la esperanza del reino del hombre, por la esperanza de un mundo mejor que ser\u00eda el verdadero \u2018reino de Dios\u2019\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso San Juan Pablo II, citando a su predecesor Juan Pablo I, nos advert\u00eda acerca de \u201cno confundir el <em>Regnum Dei<\/em> con el <em>regnum hominis<\/em>, como si la liberaci\u00f3n pol\u00edtica, social y econ\u00f3mica fuera lo mismo que la salvaci\u00f3n en Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>, que es precisamente lo que hacen aquellos que identifican el reino de Cristo con una ciudad secular donde la teolog\u00eda y la piedad se vuelven superegos in\u00fatiles o <em>ideolog\u00edas<\/em><a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>; o como aquellos que esperan el reino de la raz\u00f3n desligada completamente de la fe como la nueva condici\u00f3n para que la humanidad llegue a ser totalmente libre<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En el decir del Ven. Arzobispo Fulton Sheen: \u201c[Cristo] es un Rey que fall\u00f3 a los ojos del mundo para ganar la victoria eterna a los ojos de Dios\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>. Por tanto, Cristo es \u201cRey de verdad, de paz y de amor, su Reino procedente de la Gracia reina invisiblemente en los corazones, y eso tiene m\u00e1s duraci\u00f3n que los imperios. Su Reino no surge de aqu\u00ed abajo, sino que baja de all\u00ed arriba; pero eso no quiere decir que sea una mera alegor\u00eda, o un reino invisible de esp\u00edritus. Dice que <em>no es de aqu\u00ed<\/em>, pero no dice que <em>no est\u00e1 aqu\u00ed<\/em>, Dice que no es carnal, pero no dice que no es real. Dice que es reino de almas, pero no quiere decir reino de fantasmas, sino reino de hombres\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>De lo antedicho se sigue que \u201cel \u00e1mbito del reinado de Cristo es doble, personal y social. Reina sobre las inteligencias porque es la Verdad, \u2018y es necesario que los hombres reciban con obediencia la verdad de \u00c9l\u2019<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>; reina sobre las voluntades porque es la Bondad, \u2018de tal modo que nos inflama hacia las cosas m\u00e1s nobles\u2019<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>; y reina sobre los corazones porque es el Amor. Y reina tambi\u00e9n socialmente, ya que \u2018no hay diferencia entre los individuos y el consorcio civil, porque los individuos, unidos en sociedad, no por eso est\u00e1n menos bajo la potestad de Cristo, que lo est\u00e1n cada uno de ellos separadamente. \u00c9l es la fuente de la salud privada y p\u00fablica\u2019<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Entonces, \u201cno es indiferente aceptarlo o no, y es supremamente peligroso rebelarse contra \u00c9l\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>. Y por eso, hay que \u201crechazar la infausta doctrina que intenta edificar a la sociedad prescindiendo en absoluto de la religi\u00f3n&#8230;\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>, como hacen aquellos que pregonan \u201clas dos grandes mentiras de este mundo\u201d.<\/p>\n<p>Una dice: \u201cHombre t\u00fa eres libre; no te sujetes. T\u00fa eres rey; no obedezcas. T\u00fa eres hermoso; goza; todo es tuyo. Pueblo soberano, t\u00fa no debes ser gobernado por nadie, sino gobernarte a ti mismo. Rey de la creaci\u00f3n, la ciencia y el progreso ponen en tus manos la tierra toda. Animal erguido y blanco, tu cuerpo es hermoso, no lo ocultes. Tu cuerpo es la fuente y el vaso de un mundo de placeres: b\u00e9belos. El dinero es la llave de este mundo: proc\u00faratelo. Los honores, las dignidades, el mando son un manjar de dioses; la fama es el ideal de las almas grandes; la ciencia es la aristocracia del alma. \u00a1A luchar! \u00a1A arrebatar tu parte! \u00a1A triunfar! \u00a1A echar fuera a los otros! \u00a1Si eres pobre: asalta a los ricos! \u00a1Si eres rico: exprime a la plebe!\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u201cno cabe duda de que un \u2018reino de Dios\u2019 instaurado sin Dios \u2013un reino, pues, s\u00f3lo del hombre\u2013 desemboca inevitablemente en \u2018el final perverso\u2019 de todas las cosas\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso la segunda gran mentira dice: \u201cHombre: eres un absurdo, un enigma, una miseria. Tu nacimiento es sucio; tu vida, rid\u00edcula; tu fin es desconocido. Enga\u00f1ado por los fantasmas de las cosas hermosas que te prometen la felicidad, corres sin saber ad\u00f3nde, dando tumbos por la vida, hasta dar el gran salto del que nadie vuelve, a la noche de lo desconocido. Tu hermano, a tu lado, es un lobo para ti; tu superior, arriba, es un tirano; el ap\u00f3stol que te predica, te enga\u00f1a y te explota. No sabes nada de nada; no puedes nada contra tu destino. Tus ideales m\u00e1s grandes, tus ensue\u00f1os m\u00e1s hermosos: el amor, la religi\u00f3n, el arte, la santidad&#8230; \u00bfquieres saber lo que son en el fondo? Son solamente sublimaciones del instinto del sexo que llevas en la subconciencia. La vida no vale la pena de ser vivida\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>. Y as\u00ed erradican toda esperanza del coraz\u00f3n humano.<\/p>\n<p>Lo cierto es que \u201cpuesto que el hombre sigue siendo siempre libre y su libertad es tambi\u00e9n siempre fr\u00e1gil, nunca existir\u00e1 en este mundo el reino del bien definitivamente consolidado. Quien promete el mundo mejor que durar\u00eda irrevocablemente para siempre, hace una falsa promesa, pues ignora la libertad humana. La libertad debe ser conquistada para el bien una y otra vez. La libre adhesi\u00f3n al bien nunca existe simplemente por s\u00ed misma\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed entonces, por encima de esta confusi\u00f3n y de las nubes de mentiras y enga\u00f1os en que vivimos, oprimidos los corazones por las tribulaciones del mundo y las tribulaciones propias, la Iglesia Cat\u00f3lica, imperecedero Reino de Cristo, est\u00e1 de pie para dar como su divino Maestro testimonio de Verdad y para defender esa Verdad por encima de todo. Por encima del tumulto y la polvareda, con los ojos fijos en la Cruz, firme en su experiencia de veinte siglos, segura de su porvenir profetizado, lista para soportar la prueba y la lucha en la esperanza cierta del triunfo, la Iglesia, con su sola presencia y con su silencio mismo, est\u00e1 diciendo a todos los Caif\u00e1s, Herodes y Pilatos del mundo que aquella palabra de su divino Fundador \u2013<em>Yo soy Rey<\/em>\u2013 no ha sido vana<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>Queridos todos, somos bien conscientes que muchos en la Iglesia, siempre, ayer y hoy, no han estado a la altura de esta realidad, y que en vez de la verdad siembran el error o al menos la confusi\u00f3n, lo cual es devastador. Lamentablemente esto se ve incluso en algunos pastores. No obstante, nosotros no debemos, por culpa de algunos hombres de Iglesia, desconfiar jam\u00e1s de la misma Iglesia y de su esencial e invicta defensa de la verdad, como hicieron los grandes hombres y santos en todas las \u00e9pocas de la bimilenaria historia de la Iglesia.<\/p>\n<p>Profesamos, en efecto, que el mismo Verbo Encarnado estableci\u00f3 su Iglesia, que es su Cuerpo M\u00edstico unido a \u00c9l por el Esp\u00edritu Santo, cuando en Cesarea de Filipo le dijo a uno de sus ap\u00f3stoles: <em>Y Yo te digo que t\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra ella. A ti te dar\u00e9 las llaves del Reino de los Cielos<\/em><a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>. Y cuando se desped\u00eda de ellos les record\u00f3: <em>Y Yo estar\u00e9 con vosotros hasta la consumaci\u00f3n de los siglos<\/em><a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>. Y a pesar de haber sido <em>semejante a un grano de mostaza<\/em><a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a> en sus comienzos, a la Iglesia le prometi\u00f3 por medio de hermos\u00edsimas par\u00e1bolas y de profec\u00edas deslumbradoras, los m\u00e1s inesperados privilegios: <em>durar\u00e1 por todos los siglos<\/em><a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a><em>, se difundir\u00e1 por todas las naciones<\/em><a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a>, <em>abarcar\u00e1 todas las razas<\/em>, <em>el que entre en ella, estar\u00e1 salvado<\/em>, <em>el que la rechace, estar\u00e1 perdido<\/em><a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>; <em>el que la combata, se estrellar\u00e1 contra ella<\/em>; <em>lo que ella ate en la tierra, ser\u00e1 atado en el cielo<\/em>, y <em>lo que ella desate en la tierra, ser\u00e1 desatado en el cielo<\/em><a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a> transmitiendo de esta manera su poder a Su Cuerpo M\u00edstico, tanto que sus preceptos son los Suyos; sus \u00f3rdenes, las Suyas.<\/p>\n<p>Es por eso que nuestra confianza en la Iglesia es absolutamente indestructible y los \u201cesc\u00e1ndalos\u201d de aquellos pastores que no pregonan ni defienden la verdad no hace mella en nuestras convicciones. Sabemos pues que aquel peque\u00f1o germen que fue la Iglesia en sus comienzos fue creciendo y durando, y nada ha podido vencerla, nada ha podido hundirla, nadie ha podido acabar con ella. Crucificaron a su divino Fundador, mataron a sus ap\u00f3stoles, mataron a miles de sus miembros durante las diez grandes persecuciones que la esperaban cuando apenas surg\u00eda; y much\u00edsimas veces dijeron que hab\u00edan acabado con ella, y cantaban victoria sus enemigos diciendo: \u201cSe acab\u00f3 la Iglesia\u201d.<\/p>\n<p>Y as\u00ed como en otros tiempos la Iglesia era atacada desde su exterior, hoy en d\u00eda, se suma el hecho de \u201cque no s\u00f3lo de fuera son atacados el Papa y la Iglesia, sino que los sufrimientos de la Iglesia vienen justamente desde dentro de la Iglesia, del pecado que existe en la Iglesia. Esto siempre se ha sabido, pero hoy lo vemos en modo realmente terror\u00edfico: que la m\u00e1s grande persecuci\u00f3n de la Iglesia no viene de los enemigos de fuera, sino que nace del pecado de la Iglesia\u2026\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>. Desafortunadamente muchos escud\u00e1ndose en esa apreciaci\u00f3n sobre la innegable situaci\u00f3n actual en la Iglesia vaticinan su fin o dudan como otros Pilatos de que Jesucristo reine y, hay otros, que incluso argumentan que la Iglesia es verdaderamente obra del demonio. Pero todos ellos se estrellan ante la infalible promesa de la indefectibilidad de su Esposa hecha por su divino Fundador: <em>las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra ella<\/em><a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Ante esto conviene tener presente la atinada observaci\u00f3n que ya en 1950 hac\u00eda el Ven. Arzobispo Fulton Sheen: \u201c\u00bfY qu\u00e9 viene a demostrarnos todo esto \u2013se pregunta\u2013 sino que el Se\u00f1or se despos\u00f3 con la humanidad tal como ella es, en lugar de la que quisi\u00e9ramos que fuese? \u00a1Nunca ha podido pretenderse que Su Cuerpo M\u00edstico, la Iglesia, estuviese libre de esc\u00e1ndalos cuando \u00c9l fue la primera v\u00edctima! Jesucristo sirvi\u00f3 de esc\u00e1ndalo para los que sab\u00edan que era Dios y vieron que lo crucificaban y que pasaba por una derrota aparente en el momento en que sus enemigos lo desafiaban a que probase su divinidad descendiendo de la cruz. Por eso no debe asombrar que dijese a sus seguidores que no se escandalizasen de \u00c9l.<\/p>\n<p>[\u2026] Jes\u00fas quiso padecer hambre y sed y que la misma muerte se cebara en su cuerpo f\u00edsico, \u00bfc\u00f3mo, pues, no iba a consentir que debilidades m\u00edsticas y morales, como son la p\u00e9rdida de la fe, el pecado, las herej\u00edas, los cismas y los sacrilegios, pudiesen atacar a Su Cuerpo M\u00edstico? El que sucedan todas estas cosas no prueba en manera alguna que no sea <strong>\u00edntimamente divina<\/strong> la naturaleza de la Iglesia, como tampoco neg\u00f3 la crucifixi\u00f3n que Jesucristo fuese Dios. Si nuestras manos est\u00e1n sucias, no por eso puede decirse que lo est\u00e9 todo nuestro cuerpo. Los esc\u00e1ndalos que se adviertan en el Cuerpo M\u00edstico no pueden destruir Su cantidad \u201csustancial\u201d m\u00e1s de lo que destruyera la crucifixi\u00f3n la integridad del cuerpo f\u00edsico de Cristo. La profec\u00eda del Antiguo Testamento referente al Calvario dec\u00eda que ni uno solo de sus huesos ser\u00eda quebrantado. Su carne ser\u00eda colgada casi como un trapo de p\u00farpura; las heridas, como mudos y dolorosos agujeros, pregonar\u00edan su sufrimiento con la sangre; las manos y los pies, traspasados, dejar\u00edan salir torrentes de vida y de redenci\u00f3n; pero Su \u2018sustancia\u2019, Sus huesos, permanecer\u00edan intactos. As\u00ed sucede con la Iglesia. Ni uno solo de Sus huesos ser\u00e1 quebrantado; la sustancia de Su doctrina ser\u00e1 siempre pura, <em>a pesar de la debilidad y fragilidad de alguno<\/em> <em>de sus doctores<\/em>; la sustancia de Su disciplina ser\u00e1 siempre justa, <em>a pesar de la rebeld\u00eda de alguno de sus disc\u00edpulos<\/em>; la sustancia de Su fe ser\u00e1 siempre divina<em>, a pesar de la carnalidad de algunos de sus fieles<\/em>. Sus heridas no ser\u00e1n nunca mortales porque Su alma es santa e inmortal por la inmortalidad del amor divino que descendi\u00f3 sobre Su Cuerpo el d\u00eda de Pentecost\u00e9s en forma de lenguas de fuego.<\/p>\n<p>Y ahora \u2013contin\u00faa Fulton Sheen\u2013, para hablar de uno de los mayores esc\u00e1ndalos, perm\u00edtanme que pregunte: \u2018\u00bfC\u00f3mo pudo ser Vicario infalible de Cristo y cabeza de su Iglesia un hombre perverso como Alejandro VI?\u2019 La respuesta est\u00e1 en el Evangelio. El Se\u00f1or cambi\u00f3 el nombre de Sim\u00f3n por el de Pedro, y lo hizo piedra sobre la cual construir\u00eda lo que llam\u00f3 Su Iglesia. Hizo entonces una distinci\u00f3n que bien pocos habr\u00e1n notado: el Se\u00f1or distingui\u00f3 entre \u2018infalibilidad\u2019 o inmunidad de error e \u2018impecabilidad\u2019 o inmunidad de pecado. La infalibilidad es la imposibilidad de \u2018ense\u00f1ar\u2019 el mal; la impecabilidad, la de \u2018hacer\u2019 el mal. El Se\u00f1or hizo a Pedro infalible, pero no impecable\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cEl Papa tiene el dep\u00f3sito de la fe, cuya custodia y sanci\u00f3n infalible le han sido confiadas. El Papa es Jesucristo ense\u00f1ando, es Jesucristo santificando, es Jesucristo gobernando su Iglesia. [\u2026] El falso pastor \u2013dec\u00eda San Pedro Juli\u00e1n Eymard\u2013 no tiene la voz de la Iglesia, ni su caridad y santidad. Se predica a s\u00ed mismo, para s\u00ed trabaja y de ordinario es orgulloso e impuro. Estas son las se\u00f1ales con que se puede conocer siempre a un intruso, a un cism\u00e1tico o revoltoso. Es el lobo entre ovejas, de quien hay que huir\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Jesucristo, el Verbo Encarnado, el Hijo de Dios, y Rey soberano de todo el orbe, reina en su Iglesia. La Iglesia es Jesucristo continuado<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>. Y \u201ctoda la actividad del Cuerpo M\u00edstico, est\u00e1 dirigida a \u2018propagar el reino de Cristo en toda la tierra para gloria de Dios Padre, y hacer as\u00ed a todos los hombres part\u00edcipes de la redenci\u00f3n salvadora y por medio de ellos ordenar realmente todo el universo hacia Cristo\u2019\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Lo cual nos lleva ahora al segundo punto que deseo tratar aqu\u00ed.<\/p>\n<h4><strong style=\"font-size: 16px;\">2. Nuestra misi\u00f3n de ser signos luminosos de las realidades del reino<\/strong><\/h4>\n<p>\u201cPorque es clar\u00edsima la ense\u00f1anza del Verbo encarnado: <em>Buscad primero el Reino y su justicia, y todo lo dem\u00e1s se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a> nosotros, los miembros del Instituto del Verbo Encarnado, nos sabemos llamados a encarnar en nuestra vida los valores del Reino que <em>no es de este mundo<\/em><a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a> pero que transforma el mundo desde dentro. Por eso, buscamos hacerlo con una disponibilidad radical, viviendo seg\u00fan aquella forma de vida que el Hijo de Dios escogi\u00f3 al encarnarse<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>, es decir, una vida de servicio en castidad, pobreza y obediencia intentando con ello dar testimonio de lo Trascendente, y de esta manera, recordar a la gente que existe algo m\u00e1s en este mundo de lo que se presenta a los ojos. Existe una vocaci\u00f3n trascendente y espiritual, y un destino al que cada persona est\u00e1 llamada por Dios. Por eso nos empe\u00f1amos en ser ante el mundo \u201cuna huella concreta que la Trinidad deja en la historia y as\u00ed todos los hombres descubran el atractivo y la nostalgia de la belleza divina\u201d, como reza nuestra formula de profesi\u00f3n tomando la feliz expresi\u00f3n del magisterio de San Juan Pablo II<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>. Estamos persuadidos de que un testimonio as\u00ed s\u00f3lo se puede dar marchando por el camino estrecho de la cruz en compa\u00f1\u00eda de Cristo Crucificado. Es en este sentido que afirmamos que \u201cel trabajo pastoral es cruz, no motivo de escapismo\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Lejos de nosotros la tentaci\u00f3n de reducir la misi\u00f3n a las dimensiones de un proyecto puramente temporal; de reducir sus objetivos, a una perspectiva antropoc\u00e9ntrica; la salvaci\u00f3n, a un bienestar material; el poner el \u00e9nfasis en la actividad \u2013olvid\u00e1ndonos de toda preocupaci\u00f3n espiritual y religiosa\u2013 o en iniciativas de orden pol\u00edtico o social<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Para nosotros s\u00f3lo servir a Cristo es reinar porque el cielo y la tierra pasar\u00e1n, pero sus palabras no pasar\u00e1n<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a> ya que \u00c9l es el \u00fanico <em>que tiene palabras de vida eterna<\/em><a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>. M\u00e1s a\u00fan, porque confesamos su realeza y primac\u00eda sobre todo lo creado entendemos que \u201ctodo el trabajo misionero y apost\u00f3lico se fundamenta en la convicci\u00f3n de que <em>es necesario que \u00c9l reine\u201d<\/em><a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>. Por eso tenemos por el m\u00e1s honroso de los oficios el dedicar todas nuestras fuerzas para que el reino de Cristo se asiente y consolide en las almas y en los pueblos, y se dilate por todo el mundo<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>, esforz\u00e1ndonos en \u201cprolongar la Encarnaci\u00f3n en todo hombre, en todo el hombre y en todas las manifestaciones del hombre, de acuerdo con las ense\u00f1anzas del Magisterio de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>As\u00ed entonces, siguiendo el Magisterio Petrino, para nosotros el reino de Cristo, s\u00f3lo puede realizarse por la gracia y el poder del amor de Dios en nosotros. \u201cLa caridad, s\u00f3lo la caridad salvar\u00e1 al mundo\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>, dec\u00eda Don Orione. Ese \u201csigue siendo el camino real para la evangelizaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>. Por tanto, contin\u00faa diciendo el derecho propio, \u201cla caridad es imprescindible para evangelizar la cultura, como fin del que obra y como fin de la obra, en caso contrario, no se alcanzar\u00e1 la civilizaci\u00f3n del amor\u2019\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>, no habr\u00e1 una reforma adecuada de las estructuras de la sociedad y nuestra tarea evangelizadora s\u00f3lo ser\u00eda \u201cun barniz superficial\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>. \u201cPor esto, en la variedad de apostolados de nuestro Instituto se ha de reservar un lugar preferencial a la labor caritativa, que es un componente esencial de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia y un elemento imprescindible para la evangelizaci\u00f3n de la cultura\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>. \u201cLa \u00fanica violencia que lleva a la construcci\u00f3n del reino de Cristo es el sacrificio y el servicio que nacen del amor\u201d<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>, dec\u00eda San Juan Pablo II, y de esto estamos convencidos. Y a la vista de todos est\u00e1 el hecho de que nuestros misioneros dan, y Dios mediante seguir\u00e1n dando siempre, magn\u00e1nimas pruebas de ello.<\/p>\n<p>\u201cPara construir el Reino llamaba a los hombres para hacerlos disc\u00edpulos\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>. En ese sentido, la primera caracter\u00edstica de nuestra identidad y la fuente m\u00e1s profunda del v\u00ednculo especial que nos une en este querido Instituto es nuestra consagraci\u00f3n a Dios como a nuestro amor supremo<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a> y a la difusi\u00f3n de su Reino. Ese es nuestro apostolado principal. Nada tiene sentido en nuestra vida personal y comunitaria, si est\u00e1 separado de nuestra condici\u00f3n de personas consagradas a Cristo por medio de la profesi\u00f3n y pr\u00e1ctica de los votos religiosos. Nuestra b\u00fasqueda de la \u201ccaridad perfecta\u201d, representa para nosotros el camino fundamental y una obligaci\u00f3n. Pues a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos nosotros como miembros del Cuerpo M\u00edstico de Cristo seguimos indicando al mundo el camino de su transfiguraci\u00f3n en el reino de Dios.<\/p>\n<p>Por tanto, entendemos que nuestra proclamaci\u00f3n del Reino, que es lo mismo que evangelizar, se lleva a cabo primordialmente a trav\u00e9s del <strong>testimonio de vida<\/strong> que es \u201cya de por s\u00ed una proclamaci\u00f3n silenciosa, pero tambi\u00e9n muy clara y eficaz, de la buena nueva\u201d<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a>. Sin este elemento concreto, se corre el peligro de que se enfr\u00ede nuestra caridad, o de que se aten\u00fae la paradoja del Evangelio que anunciamos. Dicho en otras palabras: \u201cnos convertir\u00edamos en sal sosa y en luz bajo el celem\u00edn\u201d<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Paternalmente nos lo advert\u00eda San Juan Pablo II hace unos a\u00f1os: \u201cSed luz que ilumine, sal que no pierda su sabor. Cuanto m\u00e1s intensa sea vuestra tarea apost\u00f3lica, tanto m\u00e1s eficaz debe ser el testimonio de vuestra consagraci\u00f3n a Cristo. Cuanto m\u00e1s comprometida sea vuestra animaci\u00f3n de las realidades temporales, tanto m\u00e1s deb\u00e9is aparecer en vuestras acciones como personas que han optado por un irrevocable seguimiento de Cristo pobre, obediente y casto\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s, es necesario tambi\u00e9n un <strong>anuncio expl\u00edcito<\/strong>: hay que saber dar <em>raz\u00f3n de vuestra esperanza<\/em><a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>. No hay evangelizaci\u00f3n verdadera mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jes\u00fas de Nazaret, Hijo de Dios&#8230;<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>. Sin embargo, este anuncio es un aspecto<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a> ya que de nada sirve el anuncio si no se adhieren los hombres a \u00e9l. \u201cPor esto, la aut\u00e9ntica evangelizaci\u00f3n debe conducir y culminar en la digna recepci\u00f3n de los sacramentos, pues por medio de ellos se comunica de modo ordinario la gracia del Esp\u00edritu Santo\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Consecuentemente, sin desviarnos del eje religioso que dirige la evangelizaci\u00f3n \u2013ante todo el reino de Dios en su sentido plenamente teol\u00f3gico<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a>\u2013, nosotros reconocemos la necesidad de trabajar por la implantaci\u00f3n de un orden social cristiano.<\/p>\n<p>Entendido as\u00ed, este anuncio del Reino no nos aleja en absoluto del mundo. Pero tampoco tiene nada que ver con nuestro estilo de santificaci\u00f3n y apostolado el buscar una alianza con el mundo. Pues para nosotros el \u201cestar en el mundo\u201d s\u00f3lo tiene sentido cuando depende del \u201cno ser del mundo\u201d<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>.\u00a0 En efecto, se\u00f1ala el derecho propio, \u201cque todo antitestimonio, toda incoherencia entre c\u00f3mo se expresan los valores o ideales, y c\u00f3mo se viven de hecho, toda b\u00fasqueda de s\u00ed mismo y no del Reino de Dios y su justicia<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>, toda falsificaci\u00f3n de la palabra de Dios<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>\u201d atenta contra ese deber de ser signos luminosos del reino de Cristo. \u201cSi un signo se difumina, pierde su raz\u00f3n de ser, desorienta y confunde\u201d<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>. \u00a1Cu\u00e1nta necesidad tiene este mundo que anda tan confundido por falta de ideales superiores, de religiosos que dejen ver en sus acciones lo que son: <em>embajadores de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a>, <em>cooperadores del reino de Dios<\/em><a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a>!<\/p>\n<p>La Iglesia, y nosotros dentro de ella, tenemos \u201ccomo misi\u00f3n proclamar el Reino de Dios, que \u2018no es un concepto, una doctrina o un programa sujeto a libre elaboraci\u00f3n, sino que es ante todo una persona que tiene el rostro y el nombre de Jes\u00fas de Nazareth, imagen de Dios invisible\u2019\u201d<sup> <a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\">[86]<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Todav\u00eda m\u00e1s: del mismo modo que el Verbo Encarnado <em>recorr\u00eda toda Galilea, ense\u00f1ando en sus sinagogas, proclamando la buena nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo<\/em><a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a><em>,<\/em> nosotros hemos elegido difundir el Reino de Cristo hasta las regiones m\u00e1s lejanas<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a> para poder decir con el salmista: <em>El Se\u00f1or es rey; \u00e9l afianz\u00f3 el orbe, y no se mover\u00e1; \u00e9l gobierna a los pueblos rectamente<\/em><a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>. Por consiguiente, el Reino es la acci\u00f3n eficaz, pero misteriosa, que Dios lleva a cabo en el universo y en el entramado de las vicisitudes humanas. Vence las resistencias del mal con paciencia, no con prepotencia y de forma clamorosa.<\/p>\n<p>Y si bien es cierto que Jes\u00fas compar\u00f3 el Reino con aquella semilla que un hombre echa en la tierra, y <em>sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo la semilla crece<\/em><a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a>, nosotros no somos testigos inertes del desarrollo de ese reino, sino cooperadores activos. \u201cJes\u00fas nos invita a \u2018buscar\u2019 <strong>activamente<\/strong> \u2018el reino de Dios y su justicia\u2019 y a considerar esta b\u00fasqueda como nuestra preocupaci\u00f3n principal<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\"><sup>[92]<\/sup><\/a>. Y por eso queremos ir al mundo para que este se convierta a Cristo. Y queremos ir a la cultura y a las culturas del hombre no para convertirnos en ellas, sino para sanarlas y, asumiendo de ellas todo lo aut\u00e9nticamente humano, elevarlas con la fuerza del Evangelio. Es decir, no para arrodillarnos ante el mundo sino para que el mundo se arrodille ante Dios.<\/p>\n<p>No podemos sustraernos a la magna tarea de cambiar el mundo \u201cde salvaje volverlo humano, de humano volverlo divino, es decir, seg\u00fan el coraz\u00f3n de Dios\u201d<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\"><sup>[93]<\/sup><\/a>. Dec\u00eda San Juan Pablo II: \u201cNo os content\u00e9is con ese mundo m\u00e1s humano. Haced un mundo m\u00e1s expl\u00edcitamente divino\u201d<a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\"><sup>[94]<\/sup><\/a>. Puesto que, como sapiencialmente afirmaba San P\u00edo X: \u201cLa civilizaci\u00f3n del mundo es civilizaci\u00f3n cristiana\u201d<a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\"><sup>[95]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Cierto es que a los laicos corresponde el gestionar directamente los asuntos temporales orden\u00e1ndolos seg\u00fan Dios<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\"><sup>[96]<\/sup><\/a>. Pero todos los cristianos \u2013y especialmente nosotros como religiosos\u2013 debemos ser el alma de la sociedad. Y esto \u201cno porque la Iglesia busque m\u00e1s el poder o el favor de los poderosos de turno que la ayuda de Dios, que es infinitamente poderoso; no porque quiera el gobierno temporal de los pueblos: \u2018que no arrebata los reinos temporales, Quien viene a traer el reino celestial\u2019<a href=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\"><sup>[97]<\/sup><\/a> \u2013aunque alguna vez debi\u00f3 hacer esto en forma supletoria\u2013; no para obtener un mero reconocimiento formal de estado confesional; no porque sea deseable que los obispos reemplacen a los gobernadores; no para obtener favores que ayuden a su expansi\u00f3n material; no simplemente para evitarse enemigos, que <em>no son sus enemigos los que destruir\u00e1n la Iglesia<\/em>: &#8230;<em>no prevalecer\u00e1n<\/em><a href=\"#_ftn98\" name=\"_ftnref98\"><sup>[98]<\/sup><\/a>; no por conveniencia y convivencia; no por t\u00e1ctica, sino por vocaci\u00f3n: <em>Id por todo el mundo<\/em>&#8230;<a href=\"#_ftn99\" name=\"_ftnref99\"><sup>[99]<\/sup><\/a>; no para que los pueblos se subordinen a los hombres de la Iglesia, sino a Jesucristo; no para ser servida, sino para servir; no para tratar de que los eclesi\u00e1sticos renuncien a su deber o para que \u2018regulen\u2019 el Estado; no para buscar reinos temporales, cuando Jesucristo nos da el eterno; nada de eso, sino porque as\u00ed se sigue de la realidad de las cosas: por ordenamiento divino, por razones teol\u00f3gicas y filos\u00f3ficas, por sentido com\u00fan, porque lo manda la historia y porque lo contrario es un atentado contra el Verbo\u201d<a href=\"#_ftn100\" name=\"_ftnref100\"><sup>[100]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cTan s\u00f3lo desentra\u00f1ando cada vez m\u00e1s todas las ilimitadas e insondables virtualidades del misterio de Jesucristo, el Verbo Encarnado, los hombres y los pueblos ser\u00e1n capaces de construir una futura civilizaci\u00f3n a la altura de los verdaderos reclamos de la naturaleza humana y del divino querer\u201d<a href=\"#_ftn101\" name=\"_ftnref101\"><sup>[101]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>No trabajar por una civilizaci\u00f3n cristiana es en cierto modo una apostas\u00eda en la fe. Por eso hoy como en otro tiempo vuelve a resonar aquella c\u00e9lebre frase de Don Orione que nuestro derecho propio hace suya y que dice: \u201cQuien no quiera ser ap\u00f3stol que salga de la Congregaci\u00f3n: hoy, quien no es ap\u00f3stol de Jesucristo y de la Iglesia, es ap\u00f3stata\u201d<a href=\"#_ftn102\" name=\"_ftnref102\"><sup>[102]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Nosotros que cada a\u00f1o en nuestros Ejercicios espirituales meditamos en el \u201cLlamamiento del Rey Eternal\u201d debemos distinguirnos y se\u00f1alarnos en la campa\u00f1a del Reino de Dios contra las fuerzas del mal, campa\u00f1a que es el eje de la historia del mundo, sabiendo que nuestro Rey ya venci\u00f3 y es invencible, que su Reino no tendr\u00e1 fin, que la manifestaci\u00f3n definitiva de su triunfo en su segunda venida no est\u00e1 lejos y que su recompensa supera todas las vanidades de este mundo, pues <em>lo que ojo no vio, ni el o\u00eddo oy\u00f3, ni ha entrado jam\u00e1s en coraz\u00f3n de hombre, es lo que Dios ha preparado para aquellos que le aman<\/em><a href=\"#_ftn103\" name=\"_ftnref103\"><sup>[103]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Todos nosotros \u2013religiosos y nuestros laicos, cada uno seg\u00fan su vocaci\u00f3n espec\u00edfica\u2013 estamos llamados a edificar el Reino de Dios, colaborando con el Se\u00f1or, que es su art\u00edfice primero y decisivo.<\/p>\n<p>Este es el Reino de las bienaventuranzas evang\u00e9licas que nos propone vivir como <em>pobres de esp\u00edritu<\/em> para levantar a los \u00faltimos de la tierra del polvo de la humillaci\u00f3n. <em>\u00bfAcaso no ha escogido Dios a los pobres seg\u00fan el mundo <\/em>\u2013se pregunta el ap\u00f3stol Santiago en su carta\u2013<em> para enriquecerlos en la fe y hacerlos herederos del Reino que prometi\u00f3 a los que le aman?<\/em><a href=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\"><sup>[104]<\/sup><\/a>. Este es el Reino en el que entran los que soportan con amor los sufrimientos de la vida:\u00a0 <em>Es necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios<\/em><a href=\"#_ftn105\" name=\"_ftnref105\"><sup>[105]<\/sup><\/a>, donde Dios mismo <em>enjugar\u00e1 toda l\u00e1grima (&#8230;) y no habr\u00e1 ya muerte ni llanto ni gritos ni fatigas<\/em><a href=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\"><sup>[106]<\/sup><\/a>. Es el Reino en el que entran los puros de coraz\u00f3n que eligen la senda de la justicia, es decir, de la adhesi\u00f3n a la voluntad de Dios, como advierte San Pablo: <em>\u00bfNo sab\u00e9is acaso que los injustos no heredar\u00e1n el reino de Dios?<\/em> <em>\u00a1No os enga\u00f1\u00e9is! Ni los impuros, ni los id\u00f3latras, ni los ad\u00falteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredar\u00e1n el reino de Dios<\/em><a href=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\"><sup>[107]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso, debemos ponernos en sus manos, confiar en su palabra y dejarnos guiar por \u00c9l como ni\u00f1os inexpertos que s\u00f3lo en el Padre encuentran la seguridad: <em>El que no reciba el reino de Dios como ni\u00f1o <\/em>\u2013dijo Jes\u00fas\u2013 <em>no entrar\u00e1 en \u00e9l<\/em><a href=\"#_ftn108\" name=\"_ftnref108\"><sup>[108]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Con este esp\u00edritu debemos hacer nuestra la invocaci\u00f3n: <em>\u00a1Venga tu Reino!<\/em><\/p>\n<p>Esa invocaci\u00f3n nos impulsa a dirigir nuestra mirada al regreso de Cristo y alimenta el deseo de la venida final del reino de Dios. Sin embargo, este deseo no impide a la Iglesia cumplir su misi\u00f3n en este mundo; al contrario, la compromete a\u00fan m\u00e1s<a href=\"#_ftn109\" name=\"_ftnref109\"><sup>[109]<\/sup><\/a>, a la espera de poder cruzar el umbral del Reino, del que la Iglesia es germen e inicio<a href=\"#_ftn110\" name=\"_ftnref110\"><sup>[110]<\/sup><\/a>, cuando llegue en su plenitud. Porque entonces, como nos asegura San Pedro en su segunda carta, <em>se os dar\u00e1 amplia entrada en el reino eterno de nuestro Se\u00f1or y Salvador Jesucristo<\/em><a href=\"#_ftn111\" name=\"_ftnref111\"><sup>[111]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p>\n<p>Muy queridos todos:<\/p>\n<p>\u201cEl martirio de ir contra corriente para seguir al divino Maestro\u201d<a href=\"#_ftn112\" name=\"_ftnref112\"><sup>[112]<\/sup><\/a> no debe sofocar nuestras esperanzas ni infundirnos temor.<\/p>\n<p>Cristo mismo dijo: <em>T\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra ella<\/em><a href=\"#_ftn113\" name=\"_ftnref113\"><sup>[113]<\/sup><\/a>. Si nosotros estamos con Pedro, no tenemos que tener miedo, aunque vengan todos los poderes del infierno juntos, porque <em>las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra la Iglesia<\/em><a href=\"#_ftn114\" name=\"_ftnref114\"><sup>[114]<\/sup><\/a>. Y es Jesucristo quien dijo a los Ap\u00f3stoles y a sus sucesores: <em>Quien a vosotros escucha, a M\u00ed me escucha<\/em><a href=\"#_ftn115\" name=\"_ftnref115\"><sup>[115]<\/sup><\/a>.\u00a0 Esa experiencia de Iglesia nos tiene que llevar a conocer por qu\u00e9 es posible la caridad y la ayuda mutua entre los miembros de la Iglesia. Es posible por Jesucristo, porque \u00c9l nos da su esp\u00edritu, porque \u00c9l nos ense\u00f1a a ser solidarios unos con otros, porque \u00c9l nos ense\u00f1a que debemos ocuparnos de las cosas del alma, de las cosas importantes, de las cosas que no pasan, de las cosas que no mueren. Desafortunadamente, \u2013lo hemos visto y lo estamos viviendo tambi\u00e9n hoy\u2013 sabemos muy bien que la vida de la Iglesia es tambi\u00e9n experiencia de que hay mal entre los hombres de Iglesia. Lo dijo el mismo Jes\u00fas: <em>habr\u00e1 trigo y ciza\u00f1a<\/em><a href=\"#_ftn116\" name=\"_ftnref116\"><sup>[116]<\/sup><\/a>. Si todos fu\u00e9semos trigo, todo el mundo ser\u00eda cat\u00f3lico. Pero hay trigo y ciza\u00f1a, entonces, uno tiene libertad. Si uno viese que todos son santos, entonces uno estar\u00eda forzado a seguirlo a Jesucristo. Y no es as\u00ed: vemos que en el Colegio Apost\u00f3lico estuvo Judas. \u00a1Trigo y ciza\u00f1a! Y ser\u00e1 as\u00ed hasta el fin de los tiempos, y el que piense otra cosa, es un ut\u00f3pico. No existe la Iglesia de los solo buenos. La Iglesia es santa porque su principio, sus medios y su fin son santos. Pero la Iglesia tiene en su seno a pecadores que somos nosotros. Y tenemos que darnos cuenta, adem\u00e1s, que la misma existencia y obrar de la ciza\u00f1a es en beneficio del trigo, de aquellos <em>que aman a Dios<\/em> y para cuyo bien <em>Dios hace concurrir todas las cosas<\/em><a href=\"#_ftn117\" name=\"_ftnref117\"><sup>[117]<\/sup><\/a>. Y justamente ver el mal en la Iglesia, que es una de las tentaciones m\u00e1s grandes que puede tener el cristiano, nos tiene que llevar a nosotros a tener <strong>m\u00e1s fe en Jesucristo<\/strong>, porque \u00c9l ya lo profetiz\u00f3, lo dijo hace dos mil a\u00f1os: <em>Habr\u00e1 trigo y ciza\u00f1a<\/em>. Y \u00bfqu\u00e9 es lo que tenemos que hacer nosotros? Trabajar para ser trigo<a href=\"#_ftn118\" name=\"_ftnref118\"><sup>[118]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca \u201cnecesitamos tener esperanzas \u2013m\u00e1s grandes o m\u00e1s peque\u00f1as\u2013, que d\u00eda a d\u00eda nos mantengan en camino. Pero sin la gran esperanza, que ha de superar todo lo dem\u00e1s, aquellas no bastan. Esta gran esperanza s\u00f3lo puede ser Dios, que abraza el universo y que nos puede proponer y dar lo que nosotros por s\u00ed solos no podemos alcanzar. De hecho, el ser agraciado por un don forma parte de la esperanza. Dios es el fundamento de la esperanza; pero no cualquier dios, sino el Dios que tiene un rostro humano y que nos ha amado hasta el extremo, a cada uno en particular y a la humanidad en su conjunto. <strong>Su reino no es un m\u00e1s all\u00e1 imaginario, situado en un futuro que nunca llega; su reino est\u00e1 presente all\u00ed donde \u00c9l es amado y donde su amor nos alcanza<\/strong>. S\u00f3lo su amor nos da la posibilidad de perseverar d\u00eda a d\u00eda con toda sobriedad, sin perder el impulso de la esperanza, en un mundo que por su naturaleza es imperfecto. Y, al mismo tiempo, su amor es para nosotros la garant\u00eda de que existe aquello que s\u00f3lo llegamos a intuir vagamente y que, sin embargo, esperamos en lo m\u00e1s \u00edntimo de nuestro ser: la vida que es \u2018realmente\u2019 vida\u201d<a href=\"#_ftn119\" name=\"_ftnref119\"><sup>[119]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Sant\u00edsima, que con su <em>fiat<\/em> inaugur\u00f3 el reinado de Jesucristo, sostenga nuestros esfuerzos por la difusi\u00f3n del reinado de su Hijo de modo tal que un d\u00eda habiendo tenido parte con \u00c9l en la pena, le sigamos tambi\u00e9n en la gloria<a href=\"#_ftn120\" name=\"_ftnref120\"><sup>[120]<\/sup><\/a>. Que Ella nos alcance la gracia de comprender que <em>el reino de Dios&#8230; es alegr\u00eda en el Esp\u00edritu Santo<\/em><a href=\"#_ftn121\" name=\"_ftnref121\"><sup>[121]<\/sup><\/a> y que en nuestras comunidades se viva \u2013a\u00fan en medio de las circunstancias m\u00e1s dif\u00edciles\u2013 lo que es la esencia del Reino que Jesucristo vino a inaugurar en la tierra:<em> El Reino de Dios\u2026 es justicia, alegr\u00eda y paz en el Esp\u00edritu Santo<\/em><a href=\"#_ftn122\" name=\"_ftnref122\"><sup>[122]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Quiera la Virgen Madre concedernos el perseverar hasta el fin en la santa causa de su Hijo y haga fructificar nuestro trabajo por <em>recapitular en \u00c9l todas las cosas<\/em><a href=\"#_ftn123\" name=\"_ftnref123\"><sup>[123]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Si \u201cla gracia m\u00e1s grande que Dios puede conceder a nuestra min\u00fascula Familia Religiosa es la persecuci\u00f3n&#8230;, en especial, aquella que llegue al martirio\u201d<a href=\"#_ftn124\" name=\"_ftnref124\"><sup>[124]<\/sup><\/a> por nuestra adhesi\u00f3n firme e inconmovible a la causa de Cristo, que es lo mismo que decir, por nuestra adhesi\u00f3n firme a la Iglesia por \u00c9l instituida y a su misi\u00f3n en el mundo, fidelidad a la vida religiosa y al carisma propio del instituto, fidelidad al hombre y a nuestro tiempo<a href=\"#_ftn125\" name=\"_ftnref125\"><sup>[125]<\/sup><\/a>; quiera Dios hallarnos dignos de aceptar el martirio teniendo en los labios el grito de:\u00a0<\/p>\n<p><em>\u00a1Viva Cristo Rey!<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Carta al Prep\u00f3sito General de los Carmelitas Descalzos<\/em> (14\/10\/1981).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Concilio Vaticano II, <em>Perfectae Caritatis<\/em>, 14. Ver tambi\u00e9n <em>Constituciones<\/em>, 23; <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 5; 22; 304; 320; etc.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Cf. <em>CIC<\/em>, c. 677, \u00a71 y <em>Perfectae Caritatis<\/em>, 20, citado en <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 304.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 244; <em>op. cit. <\/em>San Juan Pablo II, <em>Discurso durante el encuentro de oraci\u00f3n en Toronto <\/em>(15\/09\/1984), 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Por ejemplo: <em>Constituciones<\/em>, 80; 271;<em> Directorio de Espiritualidad<\/em>, 281; 309; 312; <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 26; etc.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 254; 257.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> 1 Cor 7, 31.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Cf. Mc 13, 31; Lc 21, 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Dan 7, 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Apoc 19, 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 222.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> P. Leonardo Castellani, SJ, <em>Cristo <\/em><em>\u00bfvuelve o no vuelve?<\/em>, p\u00e1g. 150.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> San Cirilo de Alejandr\u00eda, <em>In Ioh<\/em>., XII, 18, 38: MG 74, 632.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> 1 Pe 1, 18-19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Jn1, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Heb 1, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 222; P\u00edo XI, Enc\u00edclica sobre la Fiesta de la realeza de Jesucristo <em>Quas Primas<\/em> (1925).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Jn 18, 36.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Lc 1, 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Mt 28, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> <em>Misal Romano<\/em>, Prefacio de Cristo Rey.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> P. Leonardo Castellani, SJ, <em>Cristo <\/em><em>\u00bfvuelve o no vuelve?<\/em>, p\u00e1g. 150.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Benedicto XVI, Enc\u00edclica sobre la esperanza cristiana <em>Spe Salvi<\/em> (30\/11\/2007), 30.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos y religiosas en Edimburgo<\/em> (31\/05\/1982);<em> op. cit. <\/em>Juan Pablo I,<em> Audiencia General<\/em> (20\/09\/1978).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Cf. Ven. Arz. Fulton Sheen, <em>Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 1. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Cf. Benedicto XVI, <em>Spe Salvi<\/em>, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> <em>The Eternal Galilean<\/em>, cap. 7. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> P. Leonardo Castellani, SJ, <em>Cristo <\/em><em>\u00bfvuelve o no vuelve?<\/em>, p\u00e1g. 151.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> P\u00edo XI, Enc\u00edclica sobre la Fiesta de la realeza de Jesucristo <em>Quas Primas<\/em> (1925), 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 223.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> P. Leonardo Castellani, SJ, <em>Cristo <\/em><em>\u00bfvuelve o no vuelve?<\/em>, p\u00e1g. 151.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> <em>Lumen Gentium<\/em>, 36.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> P. Leonardo Castellani, SJ, <em>Cristo <\/em><em>\u00bfvuelve o no vuelve?<\/em>, p\u00e1g. 144.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Benedicto XVI<em>, Spe Salvi<\/em>, 23.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> P. Leonardo Castellani, SJ, <em>Cristo <\/em><em>\u00bfvuelve o no vuelve?<\/em>, p\u00e1g. 144-145.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Benedicto XVI<em>, Spe Salvi<\/em>, 24.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Cf. P. Leonardo Castellani, SJ, <em>Cristo <\/em><em>\u00bfvuelve o no vuelve?<\/em>, p\u00e1g. 153.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Mt 16, 18-19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Mt 28, 20.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Cf. Mt 13, 31.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Lc\u00a01, 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> Cf. Mc 16, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Cf. Mc 16, 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Cf. Mt 16, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Benedicto XVI, <em>Palabras a los periodistas durante el vuelo hacia Portugal<\/em> (11\/05\/2010). Cf. http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2010\/may\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20100511_portogallo-interview.html<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Mt 16, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> <em>The Rock Plunged into Eternity<\/em>, cap. 5. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> San Pedro Juli\u00e1n Eymard, <em>Obras Eucar\u00edsticas<\/em>, 3\u00aa Serie, Directorio de los afiliados y consejos de vida espiritual, Parte III, cap. 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 227.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 243; <em>op. cit. Apostolicam actuositatem<\/em>, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 9; <em>op. cit<\/em>. Mt 6, 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Cf. Jn 18, 36.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 43;<em> op. cit. <\/em>Cf. <em>Lumen Gentium<\/em>, 44.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> San Juan Pablo II, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica post sinodal sobre la vida consagrada y su misi\u00f3n en la Iglesia y en el mundo <em>Vita consecrata<\/em> (25\/3\/1996), 20; <em>Constituciones<\/em>, 254; 257.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 156.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> Cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 32.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Cf. Mt 24, 35.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> Jn 6, 68.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> 1 Cor 15, 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 24.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 174; <em>op. cit. <\/em>San Luis Orione, Saludo natalicio de 1934, citado en <em>En camino con Don Orione<\/em>, Ed. Provincia Nuestra Se\u00f1ora de la Guardia 1974, t. I, 96.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Benedicto XVI, <em>Discurso a los obispos, sacerdotes y fieles laicos participantes en la IV Asamblea Eclesial Nacional Italiana, Feria de Verona<\/em> (19\/10\/2006) citado en <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 157.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 174.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 63; 74. Cf. <em>Evengelii Nuntiandi<\/em>, 20.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 157.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A las religiosas en Manila<\/em> (17\/02\/1981).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 118.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 23.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 59; <em>op. cit. Evangelii Nuntiandi<\/em>, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 65; cf. Mt 5, 13-15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> <em>Encuentro con las religiosas peruanas en Lima<\/em> (15\/5\/1988), 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> 1 Pe 3, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> Cf. <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 60; <em>op. cit. <\/em>Cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> <em>Evangelii nuntiandi<\/em>, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 62.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 32 citado en <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 114.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 65; cf. Jn 15, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> Cf. Mt 6, 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> Cf. 2 Cor 4, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A las consagradas en Lima<\/em> (15\/05\/1988).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> 2 Cor 5, 20.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> Col\u00a04, 11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 163; <em>op. cit<\/em>. San Juan Pablo II, Carta Enc\u00edclica sobre la permanente validez del mandato misionero <em>Redemptoris Missio<\/em> (07\/12\/1990), 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> Mt 4, 23; cf. Lc 8, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 268.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> Sal 96, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> Mc 4, 27.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> Cf. Mt 6, 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em> (06\/12\/2000).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> P\u00edo XII, <em>Radiomessaggi ai fedeli romani <\/em>(10\/2\/1952).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Mensaje para la Iglesia de Latinoam\u00e9rica<\/em>, BAC 1979, p\u00e1g. 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> <em>Il Fermo Proposito<\/em> (11\/06\/1905) \u2013 A.S.S., vol. XXXVII, p. 745 (Roma 1904, 1905).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> <em>Lumen Gentium<\/em>, 31.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> Himno en la Solemnidad de la Epifan\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a> Mt 16, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a> Mc 16, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a> Cf. P. C. Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, Parte II, cap. \u00fanico, III, III, 9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref101\" name=\"_ftn101\">[101]<\/a> P. C. Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, Ep\u00edlogo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 216; <em>Cartas de Don Orione<\/em>, Carta del 02\/08\/1935, Edit. P\u00edo XII, Mar del Plata 1952, 89.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref103\" name=\"_ftn103\">[103]<\/a> 1 Co 2, 9; cf. P. Leonardo Castellani, SJ, <em>Cristo <\/em><em>\u00bfvuelve o no vuelve?<\/em>, p\u00e1g. 160.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref104\" name=\"_ftn104\">[104]<\/a> St 2, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref105\" name=\"_ftn105\">[105]<\/a> Hch 14, 22; cf. 2 Ts 1, 4-5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref106\" name=\"_ftn106\">[106]<\/a> Ap 21, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref107\" name=\"_ftn107\">[107]<\/a> 1 Co 6, 9-10; cf. 15, 50; Ef 5, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref108\" name=\"_ftn108\">[108]<\/a> Lc 18, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref109\" name=\"_ftn109\">[109]<\/a> Cf.\u00a0<em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica,\u00a0<\/em>n. 2818.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref110\" name=\"_ftn110\">[110]<\/a> Cf.<em>\u00a0Lumen Gentium<\/em>, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref111\" name=\"_ftn111\">[111]<\/a> 2 P\u00a01, 11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref112\" name=\"_ftn112\">[112]<\/a> Cf.<em>\u00a0<\/em>San Juan Pablo II, <em>Discurso durante la vigilia de oraci\u00f3n en Tor Vergata<\/em> (19\/08\/2000).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref113\" name=\"_ftn113\">[113]<\/a> Mt 16, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref114\" name=\"_ftn114\">[114]<\/a> Cf. Mt 16, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref115\" name=\"_ftn115\">[115]<\/a> Lc 10, 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref116\" name=\"_ftn116\">[116]<\/a> Mt 13, 25ss.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref117\" name=\"_ftn117\">[117]<\/a> Rm 8, 28.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref118\" name=\"_ftn118\">[118]<\/a> Cf. P. C. Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, Parte III, cap. 15, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref119\" name=\"_ftn119\">[119]<\/a> Benedicto XVI, <em>Spe Salvi<\/em>, 31.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref120\" name=\"_ftn120\">[120]<\/a> Cf. <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, [95].<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref121\" name=\"_ftn121\">[121]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 205; <em>op. cit<\/em>. Rom 14, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref122\" name=\"_ftn122\">[122]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 93; <em>op. cit<\/em>. Rom 14, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref123\" name=\"_ftn123\">[123]<\/a> Ef 1, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref124\" name=\"_ftn124\">[124]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 37.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref125\" name=\"_ftn125\">[125]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 362;<em> op. cit. Orientaciones sobre la Formaci\u00f3n en los Institutos Religiosos<\/em>, 18.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los miembros del Instituto del Verbo Encarnado, pertenecemos a la familia de aquellos que \u2013por el Reino de los cielos\u2013 han abandonado todas las cosas, para testimoniar a todos que: la apariencia de este mundo pasa. El cielo y la tierra pasar\u00e1n, la palabra de Dios no pasa. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":759,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[95,158,49,118,92,204,82,27,99,25,155,277,26,94,121,120,134],"class_list":["post-565","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos","tag-anuncio","tag-bienaventuranzas","tag-caridad","tag-cristo","tag-cuerpo-mistico","tag-enemigos","tag-evangelizacion","tag-fidelidad","tag-gracia","tag-iglesia","tag-libertad","tag-para-construir-el-reino-llamaba-a-los-hombres-para-hacerlos-discipulos","tag-persecucion","tag-poder","tag-religiosos-2","tag-sacerdotes-2","tag-verdad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/565","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=565"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/565\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1684,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/565\/revisions\/1684"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/759"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=565"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=565"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=565"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}