{"id":562,"date":"2019-07-01T20:46:33","date_gmt":"2019-07-01T18:46:33","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=562"},"modified":"2020-10-02T11:53:07","modified_gmt":"2020-10-02T09:53:07","slug":"para-esto-aparecio-se-encarno-el-hijo-de-dios-para-destruir-las-obras-del-diablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2019\/07\/01\/para-esto-aparecio-se-encarno-el-hijo-de-dios-para-destruir-las-obras-del-diablo\/","title":{"rendered":"Nuestro enemigo"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"562\" class=\"elementor elementor-562\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6533e15a elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"6533e15a\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5f0ad011\" data-id=\"5f0ad011\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3e2714f8 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"3e2714f8\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Para esto apareci\u00f3 (se encarn\u00f3) el Hijo de Dios,\u00a0<\/em><\/strong><strong><em>para destruir las obras del diablo<\/em><\/strong><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><br \/><em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 32<\/p>\n<p>Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios:<\/p>\n<p>\u201cHay que restaurar, \u00edntegramente, en Cristo, todas las cosas. <em>Es preciso que \u00c9l reine hasta poner todos sus enemigos bajo sus pies<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>, ense\u00f1oreando para Cristo el universo mundo <em>recapitulando todas las cosas en Cristo, las del cielo y las de la tierra<\/em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Este p\u00e1rrafo de nuestras <em>Constituciones<\/em> a la vez que nos habla de una responsabilidad espec\u00edfica de restaurar todas las cosas haciendo que Cristo reine, nos habla tambi\u00e9n de la inevitable confrontaci\u00f3n con sus enemigos que dicha tarea trae aparejada.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son estos enemigos?<\/p>\n<p>La Palabra de Dios nos ense\u00f1a que son quienes niegan que el Verbo haya tomado carne humana: <em>todo esp\u00edritu que confiesa a Jesucristo, venido en carne, es de Dios; y todo esp\u00edritu que no confiesa a Jes\u00fas, no es de Dios; ese es el del Anticristo, el cual hab\u00e9is o\u00eddo que viene, y ahora est\u00e1 ya en el mundo<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>Dado entonces que lo nuestro es \u201cno s\u00f3lo vivir nosotros la vida de Cristo buscando en todo a Dios, sino difundir la vida de Cristo en los dem\u00e1s, e informar con ella las culturas de los hombres para elevar al hombre\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>, pero sin desconocer que en este empe\u00f1o <strong>convivimos<\/strong> <strong>con el enemigo<\/strong> \u2013como el trigo y la ciza\u00f1a<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>\u2013 que <em>ya est\u00e1 en el mundo<\/em><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>, he querido en esta carta circular desarrollar el esplendoroso hecho de que Cristo con su muerte y resurrecci\u00f3n ha derrotado definitivamente a todos sus enemigos. Es decir, \u201cellos no tienen ninguna otra perspectiva ni futuro m\u00e1s que la definitiva supresi\u00f3n de su poder y su propia condenaci\u00f3n eterna\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>. Ya que precisamente <em>para esto se encarn\u00f3 el Hijo de Dios, para destruir las obras del diablo<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<h4><strong>1. Principados y Potestades <\/strong><\/h4>\n<p>Es un hecho que desde los albores del cristianismo la cuesti\u00f3n de los poderes de Satan\u00e1s y su lucha contra Dios y contra lo que es de Dios ha estado presente en la misma revelaci\u00f3n y en la reflexi\u00f3n cristiana. En efecto, casi todos los escritos del Nuevo Testamento mencionan estas fuerzas que aqu\u00ed, siguiendo la expresi\u00f3n del ap\u00f3stol Pablo, resumimos con las palabras <em>principados y potestades<\/em>.<\/p>\n<p>Clara e inequ\u00edvocamente esta realidad ha sido mencionada frecuente y triunfalmente no s\u00f3lo por Cristo sino tambi\u00e9n por los ap\u00f3stoles, y esto al punto que podemos decir que forma parte esencial del anuncio apost\u00f3lico del Nuevo Testamento<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>. De tal modo que no reconocer la existencia de estos <em>principados y potestades <\/em>es estar en contra de una parte <em>del anuncio apost\u00f3lico esencial<\/em><a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>. Adem\u00e1s, el diablo \u201csabe que \u00e9l nunca es tan fuerte como cuando los hombres creen que no existe\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Porque la negaci\u00f3n de la existencia del demonio tiende a la negaci\u00f3n absoluta del orden sobrenatural<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cQuien niega la realidad de la Encarnaci\u00f3n, necesariamente es llevado a negar la realidad del mal. As\u00ed por ejemplo el docetismo<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> lleva al fide\u00edsmo y al negar los pre\u00e1mbulos de la fe, hace de la Redenci\u00f3n pura fantas\u00eda.<\/p>\n<p>De esa manera hacen aparente el <em>misterio de la iniquidad<\/em><a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>. O lo desprecian haciendo pensar a los hombres que es s\u00f3lo por asustarlos y subyugarlos que hablan de ello. Pero la realidad est\u00e1 ah\u00ed, y [los demonios y sus secuaces] siguen adelante con sus planes. Y as\u00ed, niegan el sexo responsable en nombre del g\u00e9nero y abusan del sexo sin responsabilidad. Se dicen abstemios del vino, suplantan la carne animal por los vegetales, pero fomentan el antinatalismo, la contracepci\u00f3n&#8230; M\u00e1s a\u00fan, hacen aparente la necesidad de la Redenci\u00f3n incluso para lo temporal: en la pol\u00edtica, la econom\u00eda, la vida social, la cultura, la educaci\u00f3n, los medios de comunicaci\u00f3n, la iconolatr\u00eda, la m\u00fasica sagrada. Niegan la realidad de Satan\u00e1s haci\u00e9ndola un caso m\u00e1s de docetismo. Lo mismo hacen con el Anticristo. Lo niegan y en eso mismo lo sirven.<\/p>\n<p>Se niega el pecado, como en el caso de los protestantes liberales y los modernistas, que negaban que, por el pecado, \u2018existiese verdadera enemistad de Dios para con los hombres\u2019<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>. Se niega la realidad del fuego del infierno; o del cielo como lugar, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de los cuerpos. Niegan el Reinado Social de Cristo Rey. Arguyen el amor de Dios para destruir la justicia de Dios. Niegan lo \u2018terrible\u2019 de la existencia humana<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>. Niegan la realidad del fuego de la conflagraci\u00f3n final: <em>Esperando y acelerando la venida del D\u00eda de Dios, en el que los cielos, en llamas se disolver\u00e1n, y los elementos, abrasados, se fundir\u00e1n&#8230;<\/em><a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> Hacen aparente el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico. Niegan la maldad del pecado mortal, y as\u00ed sucesivamente hasta llegar a decir que el hombre tambi\u00e9n es pura apariencia, lo mismo que los sacramentos y, que si bien la Iglesia es \u2018sacramento universal de salvaci\u00f3n\u2019<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>, es de salvaci\u00f3n aparente&#8230;\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Lo cierto es que <em>muchos seductores han salido al mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Ese es el Seductor y el Anticristo<\/em><a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>. Y que siempre la gran estrategia de Satan\u00e1s es intentar que no creamos en su existencia. Nos lo ha hecho notar Santa Faustina luego de su visi\u00f3n del infierno: \u201cUna cosa he notado, y es que la mayor parte de las almas que hay all\u00ed son almas que no cre\u00edan que exist\u00eda el infierno\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>Al menos a trav\u00e9s de 35 maneras se nos indican en el Nuevo Testamento lo que son estos <em>principados y potestades <\/em>revelando cada vez alg\u00fan aspecto de su naturaleza, modo de actuar, su abundancia, su poder y su lugar.<\/p>\n<p>San Juan Pablo II ense\u00f1aba: \u201cEncontramos muchos otros nombres que describen sus nefastas relaciones con el hombre: <em>Belceb\u00fa<\/em> o <em>Belial<\/em>, <em>esp\u00edritu inmundo<\/em>, <em>tentador<\/em>, <em>maligno<\/em> y finalmente <em>anticristo<\/em><a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>. Se le compara a un <em>le\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>, a un <em>drag\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a> y a una <em>serpiente<\/em><a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>. Muy frecuentemente para nombrarlo se ha usado el nombre de <em>diablo<\/em>, que quiere decir: causar la destrucci\u00f3n, dividir, calumniar, enga\u00f1ar. Y a decir verdad, todo esto sucede desde el comienzo por obra del esp\u00edritu maligno que es presentado en la Sagrada Escritura como <strong><em>una persona<\/em><\/strong>, aunque se afirma que no est\u00e1 solo: <em>somos muchos<\/em>, gritaban los diablos a Jes\u00fas en la regi\u00f3n de las gerasenos<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>; <em>el diablo y sus \u00e1ngeles<\/em><a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>, dice Jes\u00fas en la descripci\u00f3n del juicio final\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Cualquiera sea el nombre que se les d\u00e9 a estos esp\u00edritus, hay que decir que todos ellos corresponden a las innumerables fuerzas de Satan\u00e1s y que a \u00e9l est\u00e1n subordinadas y trabajan desplegando su poder.<\/p>\n<p>De sus nombres podemos deducir que Satan\u00e1s \u2013y sus secuaces- tienen varias caracter\u00edsticas.<\/p>\n<p>Su lugar esencial est\u00e1 en el \u201ccielo\u201d humano. Es decir, como <em>pr\u00edncipe de este mundo<\/em> que es, su af\u00e1n es hacernos creer que no hay otro mundo y as\u00ed encierra al hombre en la inmanencia.<\/p>\n<p>Est\u00e1n en contra de Dios: en la carta de Judas leemos que los <em>\u00e1ngeles no mantuvieron su principado, sino que abandonaron su propia morada<\/em><a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>. Esto significa que si bien ellos le deben, antes y despu\u00e9s, su poder\u00edo a Dios, ellos se han convertido en arbitrarios y aut\u00f3nomos, y m\u00e1s a\u00fan, en adictos a s\u00ed mismos y obstinados. Por tanto ahora utilizan su poder como si fuera un poder propio. Son \u2013o pretenden ser en su obrar- aut\u00f3nomos<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a>. Su esencia es la rebeld\u00eda y la autonom\u00eda, proclamada en aquel <em>non serviam<\/em> de su insurrecci\u00f3n contra Dios. Buscan afirmar su poder, dominar, y como un poder aut\u00f3nomo.\u00a0<\/p>\n<p>Act\u00faan adue\u00f1\u00e1ndose del mundo y del hombre, para manifestar en ellos y por medio de ellos su naturaleza de poder. \u201cSeg\u00fan la Sagrada Escritura, y especialmente el Nuevo Testamento, el dominio y el influjo de Satan\u00e1s y de los dem\u00e1s esp\u00edritus malignos se extiende al mundo entero. [\u2026] La acci\u00f3n de Satan\u00e1s consiste ante todo en\u00a0<em>tentar a los hombres para el mal<\/em>, influyendo sobre su imaginaci\u00f3n y sobre las facultades superiores para poder situarlos en direcci\u00f3n contraria a la ley de Dios\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cNo se excluye que en ciertos casos el esp\u00edritu maligno llegue incluso a ejercitar su influjo no s\u00f3lo sobre las cosas materiales, sino tambi\u00e9n sobre el cuerpo del hombre, por lo que se habla de \u2018posesiones diab\u00f3licas\u2019<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>. No resulta siempre f\u00e1cil discernir lo que hay de preternatural en estos casos, ni la Iglesia condesciende o secunda f\u00e1cilmente la tendencia a atribuir muchos hechos e intervenciones directas al demonio; pero en l\u00ednea de principio no se puede negar que, en su af\u00e1n de da\u00f1ar y conducir al mal, Satan\u00e1s pueda llegar a esta extrema manifestaci\u00f3n de su superioridad\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Se apoderan tambi\u00e9n de la naturaleza para imprimir en ella su propio siniestro \u2018influjo\u2019, constri\u00f1endo al pagano a caer como v\u00edctima de su tenebrosa ley que conduce a la muerte.<\/p>\n<p>Se apoderan aun de la vida hist\u00f3rica: tanto que ciertas situaciones e instituciones hist\u00f3ricas llegan a ser el lugar, el espacio, el medio y los instrumentos de aquellos poderes. Por ejemplo, San Pablo afirma que fue Satan\u00e1s quien le impidi\u00f3 dos veces visitar la comunidad de Tesal\u00f3nica para confortarla en la tribulaci\u00f3n: <em>pretendimos ir, al menos yo, Pablo, una y otra vez; pero Satan\u00e1s nos lo estorb\u00f3<\/em><a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>. La combinaci\u00f3n de determinadas circunstancias y relaciones aparece aqu\u00ed como sat\u00e1nicamente determinada. En ellas y por ellas act\u00faa Satan\u00e1s.<\/p>\n<p>\u201c<em>El mundo todo est\u00e1 bajo el maligno<\/em><a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>. Estas palabras aluden tambi\u00e9n a la presencia de Satan\u00e1s en la historia de la humanidad, una presencia que se hace m\u00e1s fuerte a medida que el hombre y la sociedad se alejan de Dios. El influjo del esp\u00edritu maligno puede \u2018ocultarse\u2019 de forma m\u00e1s profunda y eficaz: pasar inadvertido corresponde a sus \u2018intereses\u2019. La habilidad de Satan\u00e1s en el mundo es la de inducir a los hombres a negar su existencia en nombre del racionalismo y de cualquier otro sistema de pensamiento que busca todas las escapatorias con tal de no admitir la obra del diablo\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>. Por eso, podemos decir que \u201cpenetrando en el mundo y en la existencia humana para ejercer su poder por medio de ellos, estas potencias a la vez se ocultan en este mundo y en la existencia humana. O si se quiere: mientras ellas y su poder se manifiestan en y por medio de los hombres, de los elementos y de las instituciones, simult\u00e1neamente se repliegan en s\u00ed mismas, quedando encubiertas. El encubrir su presencia pertenece esencialmente a su naturaleza\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>El Ven. Arzobispo Fulton Sheen en un mensaje radial de 1947 habla precisamente de esa advertencia que tambi\u00e9n nos hac\u00eda San Juan Pablo II acerca de la capacidad del esp\u00edritu maligno para \u2018ocultarse\u2019 y pasar inadvertido. Dec\u00eda Fulton Sheen: \u201cNuestro Se\u00f1or nos dijo que el diablo, el anticristo, se parecer\u00e1 mucho a \u00c9l, tanto que enga\u00f1ar\u00e1 incluso a los elegidos [\u2026] vendr\u00e1 disfrazado como el \u2018gran humanitario\u2019; hablar\u00e1 de paz, prosperidad y abundancia, pero no como medios que nos conducen a Dios, sino como fines en s\u00ed mismos. Escribir\u00e1 libros sobre una idea nueva de Dios que se acomode al modo al que vive la gente; inducir\u00e1 a la fe en la astrolog\u00eda para hacer responsable de los pecados no a la voluntad, sino a las estrellas; explicar\u00e1 la culpa psicol\u00f3gicamente como un erotismo inhibido; har\u00e1 que los hombres se encojan de verg\u00fcenza si sus semejantes dicen que no son \u2018abiertos\u2019 y \u2018liberales\u2019; [el maligno] ser\u00e1 \u2018tan abierto de mente\u2019 que identificar\u00e1 tolerancia con indiferencia y bien con mal, verdad con error; diseminar\u00e1 la mentira de que el hombre nunca ser\u00e1 mejor si no hace la sociedad mejor y har\u00e1 que el ego\u00edsmo alimente la pr\u00f3xima revoluci\u00f3n; fomentar\u00e1 la ciencia pero s\u00f3lo para que la industria de armamentos use una maravilla de la ciencia para destruir otra; promover\u00e1 m\u00e1s divorcios bajo el disfraz de que tener otra\/o compa\u00f1era\/o es vital; incrementar\u00e1 el romance por el romance y disminuir\u00e1 el amor por la persona; invocar\u00e1 la religi\u00f3n para destruir la religi\u00f3n; hablar\u00e1 incluso de Cristo y dir\u00e1 que es el Hombre m\u00e1s grande que jam\u00e1s haya existido; dir\u00e1 que su misi\u00f3n es liberar al hombre de las servidumbres de la superstici\u00f3n y el fascismo, sin embargo, nunca las definir\u00e1. [\u2026] En medio de todo su amor aparente por la humanidad y de su habladur\u00eda de libertad e igualdad, [el anticristo] tendr\u00e1 un gran secreto que no querr\u00e1 contar a nadie: \u00e9l no creer\u00e1 en Dios. Porque su religi\u00f3n ser\u00e1 la hermandad sin la paternidad de Dios &#8230;\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Suena familiar, \u00bfno? S\u00f3lo para ilustrar, menciono las estad\u00edsticas registradas por la compa\u00f1\u00eda americana <em>Pew Research Center<\/em> el pasado octubre de 2018: el 33% de los cat\u00f3licos en USA creen en la astrolog\u00eda, el 36% en la reencarnaci\u00f3n y el 46% en poderes paranormales o sensitivos (<em>psychics<\/em><em>)<\/em><a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>. Adem\u00e1s el 76% de los cat\u00f3licos en ese pa\u00eds quieren que la Iglesia permita la anticoncepci\u00f3n de forma deliberada, el 61% quiere que se permita a las parejas que cohabitan sin estar casadas por la Iglesia el recibir la comuni\u00f3n, el 62% quiere que se permita a los divorciados y vueltos a casar sin anulaci\u00f3n, el recibir la comuni\u00f3n, y el 46% quiere que se reconozca a las uniones homosexuales como matrimonios<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Ni siquiera la predicaci\u00f3n cristiana escapa a las fuerzas del maligno. Por eso vale aqu\u00ed la clara advertencia del Ap\u00f3stol de los gentiles: <em>los falsos ap\u00f3stoles se disfrazan de ap\u00f3stoles de Cristo<\/em>. <em>Y nada tiene de extra\u00f1o; pues el mismo Satan\u00e1s se disfraza de \u00e1ngel de luz. Por tanto, no es mucho que sus ministros se disfracen tambi\u00e9n de ministros de justicia<\/em><a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>. Y en su Primera Carta a Timoteo se lee: <em>El Esp\u00edritu dice claramente que en los \u00faltimos tiempos algunos apostatar\u00e1n de la fe entreg\u00e1ndose a esp\u00edritus enga\u00f1adores y a doctrinas diab\u00f3licas<\/em><a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a>. La misma amonestaci\u00f3n nos hace el Ap\u00f3stol San Juan acerca de los falsos profetas cristianos que son utilizados por el esp\u00edritu del anticristo: <em>no os fi\u00e9is de cualquier esp\u00edritu<\/em><a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>. Porque <em>existe una sabidur\u00eda terrena, animal y diab\u00f3lica<\/em>, enfrentada con <em>la sabidur\u00eda de lo alto<\/em><a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>. De modo tal que, \u201cincluso la doctrina cristiana, circunstancialmente, puede estar al servicio del poder del mal\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Estos <em>principados y potestades,<\/em> adem\u00e1s, se manifiestan como maestros de la cultura de la muerte, de la tentaci\u00f3n, del pecado, de la mentira: acusadores de los hermanos. Por eso explicaba San Juan Pablo II: \u201cSatan\u00e1s es el destructor de la vida sobrenatural que Dios hab\u00eda injertado desde el comienzo en \u00e9l y en las criaturas <em>hechas a imagen de Dios<\/em>: los otros esp\u00edritus puros y los hombres; Satan\u00e1s quiere destruir la vida seg\u00fan la verdad, la vida en la plenitud del bien, la vida sobrenatural de gracia y de amor\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Toda ese accionar, a mi modo de ver, ha sido muy bien descripto por el fil\u00f3sofo argentino Dr. Alberto Caturelli: \u201cEn Sat\u00e1n tiene su origen el pecado y como el mal no tiene naturaleza, es la negaci\u00f3n del ser, es decir, la mentira radical; con el pecado comenz\u00f3 a actuar la negatividad en la historia que, como una naturaleza segunda, act\u00faa con el anti-Yav\u00e9 o el anti-Creador puesto que intenta la nadificaci\u00f3n del ser. Por eso en el demonio <em>no hay verdad<\/em><a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a> y quiere <em>trocar la verdad de Dios en mentira<\/em><a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>; y si pensamos que la verdad de un ser es su conformidad con la idea divina, Satan\u00e1s quiere trocar esta Idea en su opuesto: la belleza en la fealdad, la verdad en la mentira, la bondad en la maldad, la luz en las tinieblas, el ser, pues, en la nada; tr\u00e1tase entonces de una inversi\u00f3n de los trascendentales, especie de demencia ontol\u00f3gica que ha puesto en la interioridad de la historia su incoercible tendencia al no-ser. Y como la regla de toda verdad es el Verbo, el demonio no solamente peca desde el principio y es padre de la mentira, sino que es, por eso mismo, verbicida.<\/p>\n<p>[\u2026] Satan\u00e1s odia el orden (que es su contrario) y pone en todo lo que puede el desorden radical. [\u2026] al Reino de Dios \u00e9l opone su propio \u201creino\u201d, reino de la negatividad cuyos miembros son todos aquellos que le est\u00e1n sujetos por el pecado; mientras los miembros vivos del Cuerpo M\u00edstico est\u00e1n unidos por la caridad, los desolados miembros del <strong>anti-Cuerpo<\/strong> sat\u00e1nico est\u00e1n \u201cadicionados\u201d por el odio sobrenatural. [\u2026] As\u00ed pues, el que peca desde el principio y es <em>homicida desde el principio<\/em>, el <em>padre de la mentira<\/em> (cabeza del anti-Cuerpo M\u00edstico) y mediador de la muerte, es por esencia el que se afinca en el mundo; en cuanto \u2018mundo\u2019 significa el mismo ambiente de pecado donde se absolutiza lo finito y se niega la trascendencia, \u00e9l es el <em>pr\u00edncipe de este mundo<\/em> que induce a los hombres al mal <strong>auto-destructivo<\/strong>. Por consiguiente, Sat\u00e1n odia no solamente la trascendencia sino todo lo sagrado; en el lenguaje de hoy, podemos decir que es el dios de la inmanencia y el dios de la secularizaci\u00f3n puesto que, en cuanto Adversario, debe hacer del \u2018siglo\u2019, del \u2018mundo\u2019, un absoluto no ligado a Dios sino <strong>autosuficiente<\/strong>. En este sentido, sin ninguna duda debemos decir que el demonio induce, sugiere, el <strong>inmanentismo total<\/strong> de la vida, el <strong>secularismo autosuficiente<\/strong> y la <strong>desacralizaci\u00f3n de todo<\/strong> lo que es.\u00a0<\/p>\n<p>Como se ve, el mundo, este mundo cerrado y replegado en s\u00ed, este siglo, el nuestro pero en la inmanencia de s\u00ed mismo, constituye el imperio de Sat\u00e1n o el <strong>contra-Reino<\/strong> que intenta afincarse definitivamente en el mundo. Coherentemente con todo lo dicho, Satan\u00e1s, as\u00ed como niega la Creaci\u00f3n (es el anti-Creador) quiere negar a Dios trascendente resolvi\u00e9ndolo todo en la inmanencia del mundo; es el dios de la secularidad total, de la desacralizaci\u00f3n absoluta y, por eso, como un poder subterr\u00e1neo y demoledor, intenta por un lado sofocar toda obra sobrenaturalmente buena, y, por otro, conducir al hombre a su propia aniquilaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>2. Jesucristo y las potestades malignas<\/strong><\/h4>\n<p>A lo largo de toda la vida de nuestro Se\u00f1or hubo una infatigable e ininterrumpida lucha contra la esencia del mal. Esa batalla de Jes\u00fas contra la poderosa naturaleza del mal se manifiesta en las numerosas narraciones de expulsi\u00f3n de demonios.<\/p>\n<p>Jes\u00fas ordena a los demonios salir <em>y ellos le obedecen<\/em><a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a>. <em>\u00bfQu\u00e9 palabra es \u00e9sta, ya que \u00e9l manda con autoridad y poder a los esp\u00edritus inmundos y ellos salen<\/em>?<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>. Se trata de la palabra del poder de Dios, que Jes\u00fas ejerce en su palabra.<\/p>\n<p>As\u00ed, el Verbo Encarnado en su obediencia al Padre, que significa al mismo tiempo su abnegaci\u00f3n por los hombres, manifest\u00f3 totalmente el fundamento del poder que hace ceder a los demonios. Porque es el amor sacrificial de Jes\u00fas que lo llev\u00f3 a morir en la cruz lo que venci\u00f3 al esp\u00edritu ego\u00edsta. All\u00ed lleg\u00f3 a la plenitud la potencia del amor obediente a Dios, que priva de poder a los mismos demonios, de su pretendido poder aut\u00f3nomo que es por esencia inobediente. All\u00ed, en la pasi\u00f3n y muerte de Jesucristo preparadas por los demonios y por los hombres instigados por ellos, la prolongada tiran\u00eda de Satan\u00e1s naufrag\u00f3 impotente en el amor obediente. En el cuerpo de Jesucristo que muri\u00f3 en la cruz fueron llevados a la muerte toda auto-justificaci\u00f3n de los hombres y el esp\u00edritu arbitrario que los anima. En la cruz de Jes\u00fas fue destrozado el poder de las potencias por el indestructible poder del amor.<\/p>\n<p>Y este amor de Cristo no termin\u00f3 con su muerte, porque de hecho resucit\u00f3 de entre los muertos, donde hab\u00eda descendido. De modo tal que el Padre lo exalt\u00f3<em> por encima de todo principado, potestad, virtud y dominaci\u00f3n y de todo cuanto tiene nombre, no s\u00f3lo en este siglo, sino tambi\u00e9n en el venidero<\/em><a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a>. Por lo tanto, podemos afirmar que en Jesucristo muri\u00f3 todo esp\u00edritu de poder aut\u00f3nomo y que en Jesucristo obediente a Dios \u2013resucitado de entre los muertos, que subi\u00f3 a los cielos y est\u00e1 sentado a la derecha de Dios\u2013 triunfa el poder de Dios sobre todas las potencias malignas.<\/p>\n<p>Por consiguiente, con toda certeza podemos aseverar \u2013y esto reviste particular importancia tanto para cada uno de nosotros como para todos como miembros del Instituto\u2013 que no hay poder alguno que pueda algo contra Dios y contra las obras de Dios. Porque todo poder aut\u00f3nomo se estremece ante Dios. Lo cual implica que nosotros no debemos \u2018achicar\u2019, o \u2018cambiar\u2019, o \u2018acortar\u2019 nuestros ideales, ni mucho menos doblegarnos ante cualquier otro poder que no sea el de Cristo venido en carne. Est\u00e1 de por medio la promesa de Cristo y en juego nuestra salvaci\u00f3n: <em>A todo aquel que me confiese delante de los hombres, Yo tambi\u00e9n lo confesar\u00e9 delante de mi Padre celestial; mas a quien me niegue delante de los hombres, Yo tambi\u00e9n lo negar\u00e9 delante de mi Padre celestial<\/em><a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a><em>. <\/em><\/p>\n<p>Esto es tan as\u00ed, que aunque nos tocase vivir en tiempos del Anticristo, y con mayor raz\u00f3n entonces, no debemos olvidar que nuestro ideal y todo nuestro trabajo misionero y apost\u00f3lico debe estar dirigido a <em>que Cristo reine<\/em><a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>. Actuar de otra manera ser\u00eda se\u00f1al clara de una cierta apostas\u00eda en la fe, porque ser\u00eda olvidarse de que <em>es preciso que Cristo reine hasta poner a todos sus enemigos bajo sus pies<\/em> como ense\u00f1a San Pablo<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cEfectivamente, la fe de la Iglesia nos ense\u00f1a que la potencia de Satan\u00e1s no es infinita. \u00c9l s\u00f3lo es una criatura, potente en cuanto esp\u00edritu puro, pero siempre una criatura, con los l\u00edmites de la criatura, subordinada al querer y al dominio de Dios. Si Satan\u00e1s obra en el mundo por su odio a Dios y su reino, ello es permitido por la Divina Providencia que con potencia y bondad dirige la historia del hombre y del mundo. Si la acci\u00f3n de Satan\u00e1s ciertamente causa muchos da\u00f1os -de naturaleza espiritual- e indirectamente de naturaleza tambi\u00e9n f\u00edsica a los individuos y a la sociedad, \u00e9l no puede, sin embargo, anular la finalidad definitiva a la que tienden el hombre y toda la creaci\u00f3n, el bien. \u00c9l no puede obstaculizar la edificaci\u00f3n del reino de Dios en el cual se tendr\u00e1, al final, la plena actuaci\u00f3n de la justicia y del amor del Padre hacia las criaturas eternamente \u2018predestinadas\u2019 en el Hijo-Verbo, Jesucristo. M\u00e1s a\u00fan, podemos decir con San Pablo que la obra del maligno concurre para el bien y sirve para edificar la gloria de los <em>elegidos<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cDesde luego, el triunfo de Jesucristo resucitado y crucificado y elevado al poder de Dios por encima de todas las potencias permanece por ahora oculto y, en este sentido, todav\u00eda no es definitivo en lo que concierne al mundo. El sometimiento y la impotencia de las potencias, como tambi\u00e9n el mismo Se\u00f1or exaltado sobre ellas, ser\u00e1n manifiestos y definitivos como tales para los hombres en la parus\u00eda de Jesucristo, en su venida visible y definitiva y en su presencia como Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Cabe aqu\u00ed hacer notar que esto implica que, hasta entonces, los poderes tambi\u00e9n pueden ser arrojados siempre de nuevo fuera de la dimensi\u00f3n ocupada por Cristo sobre la tierra, del <em>cuerpo de Cristo<\/em>, la Iglesia, y est\u00e1n obligados a ceder. Cuando se dice que en Jesucristo las potencias han sido privadas de poder s\u00f3lo provisionalmente y que este primer derrocamiento ser\u00e1 manifiesto en el porvenir de Jesucristo, no hay que entender que por consiguiente nada ha cambiado en sentido propio para el presente, o para el tiempo. Porque ha cambiado no s\u00f3lo algo, sino todo. Ha cambiado aquello que es <strong>decisivo<\/strong>. La victoria ha sido conseguida, y las potencias est\u00e1n vencidas. La victoria (\u00a1para nuestro bien!) ha sido obtenida por Dios en Jesucristo para nosotros. Ciertamente tambi\u00e9n nosotros tenemos que permanecer en Jesucristo y perseverar en su victoria desde ahora. Debemos vivir en Cristo Jes\u00fas que ha logrado la victoria sobre las potencias, y ya mismo, desde ahora y por de pronto, vivir de esta victoria. Debemos vivir en Cristo Jes\u00fas su victoria obtenida para nosotros\u201d<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Esta es la gran certeza de la fe cristiana: <em>El pr\u00edncipe de este mundo ya est\u00e1 juzgado<\/em><a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>; Y<em> para esto apareci\u00f3 el Hijo de Dios, para destruir las obras del diablo<\/em><a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>. As\u00ed, pues, Cristo crucificado y resucitado se ha revelado como el \u2018m\u00e1s fuerte\u2019 que ha vencido \u2018al hombre fuerte\u2019, el diablo, y lo ha destronado.<\/p>\n<p>\u201cSobre esa solidez debe fundarse nuestra espiritualidad que debe acerarse con las pruebas, acrisolarse con las tribulaciones, perfeccionarse con las persecuciones, ser inconmovible ante todas las furias del infierno desatadas, a\u00fan en el caso de que nos tocase vivir en los tiempos del Anticristo&#8230; seguimos a quien hoy como ayer tiene todo el poder, por tanto no hay lugar a ning\u00fan miedo y nada nos puede mover a renunciar a la verdad revelada y al amor de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>. Nosotros <em>podemos<\/em> y <em>debemos<\/em> defendernos de los poderes impotentes del mal. Es m\u00e1s: \u201cnecesitamos religiosos convencidos no s\u00f3lo de que tienen por gracia de Dios poder para resistir al demonio, sino tambi\u00e9n para poder exorcizarlo\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>No podemos, sin embargo, negar la virulencia del esp\u00edritu del mal, haciendo en cierto sentido siempre m\u00e1s violenta nuestra lucha. Esto se debe, seg\u00fan San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort a que \u201cel diablo \u2013<em>sabiendo que le queda poco tiempo<\/em><a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>\u2013 para perder a las gentes, redobla cada d\u00eda sus esfuerzos y ataques\u201d<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>. H. Schlier describe esto como la \u201crabia\u201d y la \u201cviolencia\u201d de las potestades malignas, que se acrecienta al percibir que por su ser creatural no pueden escapar de la causalidad universal de Dios\u2026 y m\u00e1s a\u00fan, que en su lucha y en su odio contra Dios y contra lo que es de Dios finalmente contribuyen a los alt\u00edsimos fines por los que Dios en su Providencia les permite obrar, haciendo que convivan hasta el final de los tiempos el trigo y la ciza\u00f1a. Por eso hacia el final de los tiempos esa rabia y esa violencia se incrementan.<\/p>\n<p>Por lo tanto, se hace imperiosamente necesario el seguir el paternal y urgente aviso de San Pablo a los Efesios: <em>Para el futuro, fortaleceos en el Se\u00f1or y en la fuerza de su poder, revest\u00edos de las armas de Dios para poder resistir a las asechanzas del diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los esp\u00edritus del mal que est\u00e1n en las alturas. Por eso, tomad las armas de Dios, para que pod\u00e1is resistir en el d\u00eda malo, y despu\u00e9s de haber vencido todo, manteneos firmes. \u00a1En pie!, pues, ce\u00f1ida vuestra cintura con la verdad y revestidos de la justicia como coraza, calzados los pies con el celo por Evangelio de la paz, embrazando siempre el escudo de la fe, para que pod\u00e1is apagar con \u00e9l todos los encendidos dardos del maligno. Tomad tambi\u00e9n el yelmo de la salvaci\u00f3n y la espada del Esp\u00edritu, que es la Palabra de Dios, siempre en oraci\u00f3n y s\u00faplica<\/em><a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>. Siempre sabiendo que la lucha se concluir\u00e1 con la definitiva victoria del bien.<\/p>\n<p>Este revestirse de las armas de Dios, no es otra cosa que el apoyarse y abandonarse en la verdad, la justicia, la paz, la esperanza, la Palabra de Dios, y entre ellas, como un fundamento permanente, en la <strong>fe<\/strong>, que es el escudo con el cual se puede no s\u00f3lo preservar de las flechas inflamadas del maligno, sino tambi\u00e9n disminuir y extinguir su ardor.<\/p>\n<p>Por eso nuestro derecho propio nos exhorta vivamente a pedir \u201cuna fe llena de presteza en desechar el error percibido a\u00fan a trav\u00e9s de las m\u00e1s d\u00e9biles apariencias, llena de celo ardoroso en propagarla, pero sin amarguras ni asperezas; una fe penetrante que ve todas las cosas a la luz de la revelaci\u00f3n, <em>sub specie aeternitatis<\/em>, elevando el alma a los planes sobrenaturales de Dios ; una fe heroica como la de los santos del Antiguo Testamento<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>, que triunfa sobre el mundo y el mal<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>, que construye cosas grandes, que ilumina la vida y le da sentido, que fortalece, anima, conforta y excluye el miedo\u201d<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y esto porque la batalla contra el diablo tiene su asidero fundamentalmente en cada uno de nosotros. Por ende, cada uno debe repeler y expulsar el esp\u00edritu del maligno rechaz\u00e1ndolo tajantemente a la vez que fortaleciendo en s\u00ed mismo el esp\u00edritu de Cristo.<\/p>\n<p>\u00a0\u201cEl Nuevo Testamento nos revela una y otra vez que esta batalla contra las potencias, precisamente porque es a la vez una lucha contra el pecado, es tremendamente dif\u00edcil. Si la justicia, la verdad, la paz y, en definitiva, la salvaci\u00f3n, tienen que prevalecer sobre la injusticia, la mentira, la falta de paz y la perdici\u00f3n, que actuando conjuntamente con las potencias y con el pecado determinan este mundo y la vida de los hombres desde Ad\u00e1n, entonces esto puede suceder s\u00f3lo bajo la acci\u00f3n de v\u00edctimas, y finalmente por medio del sacrificio. Esto de manera patente fue realizado y convertido en modelo en el sacrificio de Cristo. El cual es imitado y reproducido en cada peque\u00f1o <strong>sacrificio<\/strong> en el que cada uno se entrega a la justicia y a la verdad manifestadas en Cristo. Y contra el sacrificio el enemigo es impotente. En \u00e9l no encuentra m\u00e1s ning\u00fan punto de apoyo ni ninguna ayuda para su naturaleza y su apremio tir\u00e1nico. En el sacrificio \u00e9l se ve hollado, como si en absoluto no existiera m\u00e1s, como de hecho no existe m\u00e1s para quien por amor a Dios asume sobre s\u00ed el sacrificio\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Ese es el ejemplo que recibimos de los m\u00e1rtires de todos los tiempos. Su aparente derrota, aunque a los ojos del mundo parezca muy real, es sin embargo su triunfo. Pues mediante su sacrificio ellos ganan corazones, ambientes, ciudades enteras, donde se pone fin al dominio del diablo y comienza el reinado de Cristo.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan: para la victoria sobre las potencias, que comienza en la fe, progresa en las buenas obras y se completa en el testimonio que se da sufriendo por Cristo, es de suma importancia, la oraci\u00f3n. El mismo Verbo Encarnado nos dio ejemplo cuando nos ense\u00f1\u00f3 a pedir: <em>y l\u00edbranos del mal<\/em><a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a> y cuando rogando a su Padre por los disc\u00edpulos rez\u00f3:<em> que t\u00fa los guardes del maligno<\/em><a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p>Cada martes, cuando rezamos completas, leemos la exhortaci\u00f3n del Ap\u00f3stol Pedro: <em>Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el diablo, ronda como le\u00f3n rugiente, buscando a qui\u00e9n devorar. Resistidle fuertes en la fe<\/em><a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>. De lo cual se deduce:<\/p>\n<p><em>Sobriedad<\/em> que en este caso hace referencia a la \u201causencia de ilusiones, que tiene en cuenta al demonio y a sus poderes y por tanto la situaci\u00f3n de tentaci\u00f3n y de sufrimiento en este mundo, preparada por \u00e9l, pero que no teme ni a \u00e9l ni al peligro del mundo dominado por \u00e9l\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p><em>Vigilancia<\/em> que en este contexto implica una \u201catenci\u00f3n creciente e incansable hacia las artima\u00f1as de este esp\u00edritu y, por tanto, la atenci\u00f3n tensa y serena a los verdaderos acontecimientos en este mundo\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por todo lo antedicho, se vuelve de capital importancia un discernimiento espiritual constante<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>, para aceptar y secundar las mociones del Esp\u00edritu Santo y rechazar las del mal esp\u00edritu<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>. \u201cPues s\u00f3lo la mirada abierta y penetrante, que Dios concede, conoce la frecuentemente compleja frontera entre los malos y buenos esp\u00edritus y es capaz de atravesar la niebla creada intencionalmente por el mal esp\u00edritu\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>3. Una sola e irreconciliable hostilidad<\/strong><a style=\"font-size: 16px; background-color: #ffffff;\" href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a><\/h4>\n<p>Mas yo quisiera agregar un medio m\u00e1s para resistir a estos <em>principados y potestades. <\/em>Es un medio que nosotros tenemos muy a la mano y al que debemos aferrarnos cada vez m\u00e1s. Un medio potent\u00edsimo: la devoci\u00f3n a Mar\u00eda Sant\u00edsima.\u00a0<\/p>\n<p>Porque como explica San Luis Mar\u00eda: \u201cDios ha hecho y preparado una sola e irreconciliable hostilidad, que durar\u00e1 y se intensificar\u00e1 hasta el fin. Y es entre Mar\u00eda, su digna Madre, y el diablo; entre los hijos y servidores de la Sant\u00edsima Virgen y los hijos y secuaces de Lucifer\u2026[Porque] el enemigo m\u00e1s terrible que Dios ha suscitado contra Satan\u00e1s es Mar\u00eda, su sant\u00edsima Madre\u201d<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>De tal modo esto es as\u00ed que nuestra Madre Pur\u00edsima tiene \u201ctanta sagacidad para descubrir la malicia de esa antigua serpiente y tanta fuerza para vencer, abatir y aplastar a ese orgulloso imp\u00edo, que el diablo la teme no s\u00f3lo m\u00e1s que a todos los \u00e1ngeles y hombres, sino, en cierto modo, m\u00e1s que al mismo Dios\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>El Santo nos hace notar que \u201cDios no puso solamente una hostilidad, sino hostilidades, y no s\u00f3lo entre Mar\u00eda y Lucifer, sino tambi\u00e9n entre la descendencia de la Virgen y la del demonio. Es decir, Dios puso hostilidades, antipat\u00edas y odios secretos entre los verdaderos hijos y servidores de la Sant\u00edsima Virgen y los hijos y esclavos del diablo: no pueden amarse ni entenderse unos a otros.<\/p>\n<p>Los hijos de Belial<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>, los esclavos de Satan\u00e1s, los amigos de este mundo de pecado \u2013\u00a1todo viene a ser lo mismo! \u2013 han perseguido siempre, y perseguir\u00e1n m\u00e1s que nunca de hoy en adelante, a quienes pertenezcan a la Sant\u00edsima Virgen. [\u2026] Pero la humilde Mar\u00eda triunfar\u00e1 siempre sobre aquel orgulloso, y con victoria tan completa que llegar\u00e1 a aplastarle la cabeza, donde reside su orgullo. Mar\u00eda descubrir\u00e1 siempre su malicia de serpiente, manifestar\u00e1 sus tramas infernales, desvanecer\u00e1 sus planes diab\u00f3licos y defender\u00e1 hasta al fin a sus servidores de aquellas garras mort\u00edferas.<\/p>\n<p>El poder de Mar\u00eda sobre todos los demonios resplandecer\u00e1, sin embargo, de modo particular en los \u00faltimos tiempos, cuando Satan\u00e1s pondr\u00e1 asechanzas a su calca\u00f1ar, o sea, a sus humildes servidores y pobres hijos que Ella suscitar\u00e1 para hacerle la guerra. Ser\u00e1n peque\u00f1os y pobres a juicio del mundo; humillados delante de todos; rebajados y oprimidos como el calca\u00f1ar respecto de los dem\u00e1s miembros del cuerpo. Pero, en cambio, ser\u00e1n ricos en gracias y carismas, que Mar\u00eda les distribuir\u00e1 con abundancia; grandes y elevados en santidad delante de Dios; superiores a cualquier otra creatura por su celo ardoroso; y tan fuertemente apoyados en el socorro divino, que, con la humildad de su calca\u00f1ar y unidos a Mar\u00eda, aplastar\u00e1n la cabeza del demonio y har\u00e1n triunfar a Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p>\n<p>Queridos todos:<\/p>\n<p>Es una grave realidad en el mundo el avance aparentemente incontenible del enemigo como se ve en el auge de la mentira, de las nuevas herej\u00edas, del terrorismo, de las guerras, en la perversi\u00f3n que algunos ejercen sobre los inocentes, etc. Resulta obvio que nosotros no podemos estar exceptuados de este avance, y que debemos ser conscientes y estar preparados pues estas acechanzas se nos hacen y se nos har\u00e1n presente quiz\u00e1s siempre de manera m\u00e1s vehemente si somos fieles, como es una constante en la vida de los santos.<\/p>\n<p>Sin embargo, el Verbo Encarnado nos sigue diciendo: <em>Id; mirad que os env\u00edo como corderos en medio de lobos<\/em><a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a>. Insiste nuestro Se\u00f1or: <em>Id<\/em>&#8230;, advirti\u00e9ndonos de los peligros que tendremos<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a>. Pero a su vez asegur\u00e1ndonos que <em>si nos mantenemos firmes, tambi\u00e9n reinaremos con \u00c9l<\/em><a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>; porque<em> \u00c9l someti\u00f3 bajo su poder todas las cosas<\/em><a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a>. Por tanto, el triunfo es de Dios y \u201csu triunfo es nuestro triunfo, su victoria es nuestra victoria\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>, y de esto mismo debe brotar una serena alegr\u00eda.<\/p>\n<p>No podemos desconocer que \u201chabr\u00e1, por tanto, un tiempo en que los hombres se apartar\u00e1n de la verdad y se <em>complacer\u00e1n en la iniquidad<\/em><a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>, un tiempo en el que la mayor\u00eda no tendr\u00e1 aut\u00e9ntica fe en Jesucristo. La seguridad de que un d\u00eda ocurrir\u00e1 esta apostas\u00eda universal debe llevarnos a no atarnos al carro triunfal de ning\u00fan movimiento o ideolog\u00eda que se constituya al margen de Cristo, aunque parezca que lo sigue el mundo entero. <strong>Nosotros debemos seguir a Cristo siempre.<\/strong> Y aunque los enemigos parezcan mayor\u00eda debemos decir: \u2018estamos rodeados por todas partes, no los dejemos escapar\u2019\u201d<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Cierto es: \u201csomos profetas inermes, desarmados, s\u00f3lo tenemos armas espirituales\u201d<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a>. Pero tambi\u00e9n es una realidad que Cristo es Dios, y es Rey, y es Juez, y que <em>cuando parecemos d\u00e9biles, entonces es cuando somos fuertes<\/em><a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\"><sup>[92]<\/sup><\/a>. Y <em>Dios puede dar la victoria con muchos o con pocos<\/em><a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\"><sup>[93]<\/sup><\/a><em>, <\/em>y generalmente la da con pocos.<\/p>\n<p>Por tanto, no seamos meramente espectadores, tomemos parte activa en esta lucha porque como dec\u00eda nuestro Se\u00f1or: <em>El que no est\u00e1 conmigo, esta contra m\u00ed, y el que no recoge conmigo, desparrama<\/em><a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\"><sup>[94]<\/sup><\/a>. Pues vale tambi\u00e9n para nosotros la exhortaci\u00f3n del profeta: <em>\u00a1Esc\u00fachenme, los que conocen la justicia, el pueblo que tiene mi Ley en su coraz\u00f3n! No teman el desprecio de los hombres ni se atemoricen por sus ultrajes. Porque la polilla se los comer\u00e1 como a un vestido, como a lana, los consumir\u00e1 la ti\u00f1a. Pero mi justicia permanece para siempre, y mi salvaci\u00f3n, por todas las generaciones<\/em><a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\"><sup>[95]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En esta lucha diaria no olvidemos aquella hermosa frase de San Vicente Ferrer que nos recuerda: \u201c\u2026vuestra [es] mi Madre bendita para seros Madre cuidadosa y piadosa; vuestra la tierra para que en ella me sirv\u00e1is, vuestro el cielo porque a \u00e9l vendr\u00e9is; vuestros <em>los demonios y los infiernos, porque los hollar\u00e9is como esclavos y c\u00e1rcel<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\"><sup>[96]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Que la Virgen Sant\u00edsima, Reina de todo lo creado, los bendiga y proteja siempre.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> 1 Jn 3, 8.\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> 1 Cor 15, 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Ef 1, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> 1 Jn 4, 2-3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 29.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Cf. Mt 13, 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> 1 Jn 4, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> H. Schlier, <em>Principados y potestades en el Nuevo Testamento<\/em>, IVE Press, New York 2012, cap. 2, 6. Muchas de las ideas de esta carta las tomamos de este conocido ex\u00e9geta alem\u00e1n, convertido al catolicismo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Cf. 1 Jn 3, 8.\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Cf. H. Schlier, <em>Principados y potestades en el Nuevo Testamento<\/em>, Cap. 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> H. Schlier, <em>Principados y potestades en el Nuevo Testamento<\/em>, Introducci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Ven. Arz. Fulton Sheen, <em>Mensaje radial<\/em> (26\/01\/1947).\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Cf. Fray Aureliano Mart\u00ednez, OP., en la presentaci\u00f3n de la <em>III Pars de la Suma Teol\u00f3gica<\/em>, BAC, p. 505.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. Los docetas reduc\u00edan a simple apariencia la sagrada Humanidad de Nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> 2 Tes 2, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Jos\u00e9 M. Bover, <em>Teolog\u00eda de San Pablo<\/em>, BAC, Madrid 1952, p. 346.\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Joseph Pieper, <em>Sobre el fin de los tiempos<\/em>, p. 21-22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> 2 Pe 3, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Lumen gentium<\/em>, 48.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> P. C. Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, Parte II, cap. \u00fanico, III.2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> 2 Jn 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> <em>Diario de Santa Faustina<\/em> <em>Kowalska<\/em>, 741.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> 1 Jn 4, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> 1 Pe 5, 8<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Ap 12, 7; 9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Gn 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Mc 5, 9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Cf. Mt 25, 41.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em> (13\/08\/1986).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Jds 1, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Cf. H. Schlier, <em>Principados y potestades en el Nuevo Testamento<\/em>, cap. 1, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em> (13\/08\/1986).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Cf. Mc 5, 2-9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em> (13\/08\/1986).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> 1 Tes 2, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> 1 Jn 5, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em> (13\/08\/1986).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> H. Schlier, <em>Principados y potestades en el Nuevo Testamento<\/em>, cap. 1, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Ven. Arz. Fulton Sheen, <em>Mensaje radial<\/em> (26\/01\/1947).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> https:\/\/www.pewresearch.org\/fact-tank\/2018\/10\/01\/new-age-beliefs-common-among-both-religious-and-nonreligious-americans\/<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> https:\/\/www.pewresearch.org\/fact-tank\/2018\/10\/10\/7-facts-about-american-catholics\/<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> 2 Cor 11, 13-15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> 1 Tim 4, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> 1 Jn 4, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Sant 3, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> H. Schlier, <em>Principados y potestades en el Nuevo Testamento<\/em>, cap. 1, 9c.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em> (13\/08\/1986).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> Jn 8, 44.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Ro 1, 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> A. Caturelli<em>, <\/em><em>La Iglesia Cat\u00f3lica<\/em><em> y las catacumbas de hoy<\/em>, Ed. Almena, Buenos Aires 1974, p. 94-97, citado en H. Schlier, <em>Principados y potestades en el Nuevo Testamento<\/em>, cap. 1, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Mc 1, 27.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> Lc 4, 36.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Ef 1, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> Mt 10, 32-33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 225; <em>op. cit.<\/em> 1 Cor 15, 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> 1 Cor 15, 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em> (20\/08\/1986); <em>op. cit<\/em>. Cf. 2 Tim 2, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> H. Schlier, <em>Principados y potestades en el Nuevo Testamento<\/em>, cap. 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> Jn 16, 11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> 1 Jn 3, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 121.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 38.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> Ap 12, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Cf. San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>Tratado de la verdadera devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen<\/em>, [50].<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> Ef 6, 10-18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> Cf. Heb 11, 1ss.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> Cf. 1 Jn 5, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 76.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> H. Schlier, <em>Principados y potestades en el Nuevo Testamento<\/em>, cap. 3, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> Mt 6, 13. <strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> Jn 17, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> 1 Pe 5, 8-9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> H. Schlier, <em>Principados y potestades en el Nuevo Testamento<\/em>, cap. 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 51.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> H. Schlier, <em>Principados y potestades en el Nuevo Testamento<\/em>, cap. 3, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>Tratado de la verdadera devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen<\/em>, [52].<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> Dt 13, 14. <em>Belial<\/em>, el devorador, personificaci\u00f3n del poder de los poderes del mal.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> Cf. San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>Tratado de la verdadera devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen<\/em>, [54].<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> Lc 10, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> <em>Directorio de Misiones Populares<\/em>, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> 2 Tim 2, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> Ef 1, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 212.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> Cf. 2 Tes 2, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 315.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> <em>Directorio de Misiones Populares<\/em>, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> Cf. 2 Cor 12, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> 1 Sam 14, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> Mt 12, 30; Lc 11, 23.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> Is 51, 7-8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 214; <em>op. cit<\/em>. Cf. Nm 18, 24; Gn 47, 26; San Juan de \u00c1vila, <em>Sermones de santos<\/em>, <em>op. cit<\/em>., T. III, 230, cit. a San Vicente Ferrer, <em>Opusculum de fine mundi<\/em>.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>He querido en esta carta circular desarrollar el esplendoroso hecho de que Cristo con su muerte y resurrecci\u00f3n ha derrotado definitivamente a todos sus enemigos. Es decir, \u201cellos no tienen ninguna otra perspectiva ni futuro m\u00e1s que la definitiva supresi\u00f3n de su poder y su propia condenaci\u00f3n eterna\u201d. Ya que precisamente para esto se encarn\u00f3 el Hijo de Dios, para destruir las obras del diablo.  <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":765,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[118,73,207,206,195,90,282,156,94,121,120,28,128,208,88,134,35],"class_list":["post-562","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos","tag-cristo","tag-cruz","tag-diablo","tag-enemigo","tag-escritura","tag-fe","tag-nuestro-enemigo","tag-pecado","tag-poder","tag-religiosos-2","tag-sacerdotes-2","tag-sacrificio","tag-san-luis-maria","tag-schlier","tag-trascendencia","tag-verdad","tag-virgen-maria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/562","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=562"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/562\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1342,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/562\/revisions\/1342"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/765"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=562"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=562"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=562"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}