{"id":558,"date":"2019-03-01T20:45:28","date_gmt":"2019-03-01T18:45:28","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=558"},"modified":"2025-04-01T07:04:26","modified_gmt":"2025-04-01T05:04:26","slug":"dios-le-ha-puesto-al-cuidado-de-su-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2019\/03\/01\/dios-le-ha-puesto-al-cuidado-de-su-familia\/","title":{"rendered":"San Jos\u00e9 y el trabajo como Familia"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"558\" class=\"elementor elementor-558\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-4ab1b7cd elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"4ab1b7cd\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-20df5118\" data-id=\"20df5118\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2daea5d4 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2daea5d4\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>Dios le ha puesto al cuidado de su familia<\/em><\/strong><strong><em>\u201d <\/em><\/strong><br \/><em>Redemptoris Custos<\/em>, 8<\/p>\n<p>Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios:<\/p>\n<p>Como Ustedes saben, el pr\u00f3ximo 19 de este mes hemos de celebrar la solemnidad de San Jos\u00e9, custodio de los m\u00e1s preciosos tesoros de Dios Padre: el Verbo Encarnado y su Sant\u00edsima Madre. Festividad \u00e9sta que fue introducida por el Papa Sixto IV en el calendario de la Iglesia de Roma a partir del a\u00f1o 1479 y que en 1621 fue insertada en el calendario de la Iglesia universal.<\/p>\n<p>Esta solemnidad, de larga tradici\u00f3n en toda la Iglesia, a nosotros nos toca muy de cerca por varios motivos: ya porque la Rama Femenina del Instituto \u2013las Hermanas Servidoras del Se\u00f1or y de la Virgen de Matar\u00e1\u2013 fue fundada un 19 de marzo de 1988; ya por los incontables favores que este bienaventurado Santo nos ha concedido y de los grandes peligros que nos ha librado. Pero muy principalmente porque Jos\u00e9 de Nazaret \u2018particip\u00f3\u2019 del misterio de la Encarnaci\u00f3n del Verbo como ninguna otra persona, a excepci\u00f3n de Mar\u00eda, la Madre del Verbo Encarnado<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>San Jos\u00e9 hizo \u201cde su vida un servicio, un sacrificio, al misterio de la encarnaci\u00f3n y a la misi\u00f3n redentora que est\u00e1 unida a \u00e9l\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> y su ejemplo es especialmente interpelante para cada uno de nosotros llamados a \u201cvivir en toda su profundidad el misterio del Verbo Encarnado\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>. En efecto, nuestra vocaci\u00f3n trae aparejada la entrega generosa al servicio de Jesucristo, el \u00fanico Rey que merece ser servido<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> y el emplearnos en el dulc\u00edsimo oficio de amar a la Madre de Dios, de honrarla, de gozar y sufrir con Ella, de trabajar, orar y descansar con Ella<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>, precisamente como lo hizo San Jos\u00e9.<\/p>\n<p>Asimismo, este Santo Patriarca es honrado como la \u201ccabeza y defensor de la Sagrada Familia\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>. Siendo nosotros varones como \u00e9l y miembros de una Familia Religiosa, el insigne ejemplo del Esposo de la Madre de Dios se levanta excelso delante nuestro, pues tambi\u00e9n nosotros tenemos a nuestro cargo la cualificada y preferencial tarea de que todos los miembros de nuestra Familia Religiosa \u2013de las religiosas Servidoras y de la Tercera Orden- queden informados por el genuino esp\u00edritu de nuestra familia<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> y, por lo tanto, a nosotros nos corresponde de manera capital el salvaguardar con gran fidelidad el Patrimonio de nuestro Instituto.\u00a0<\/p>\n<p>Por eso quiero dedicar la presente carta circular a se\u00f1alar el puesto eminente \u2013despu\u00e9s del de la Virgen Mar\u00eda\u2013 que ocupa el dign\u00edsimo ejemplo de San Jos\u00e9 para todo miembro de nuestra Familia Religiosa especialmente en su rol de servicio al misterio de la Encarnaci\u00f3n \u2013manifestado particularmente en su fe y su total docilidad a la voluntad divina\u2013 y, seguidamente, el ejemplo sin par que nos ofrece como cabeza de familia.<\/p>\n<h4><strong>1. San Jos\u00e9 <em>hizo<\/em><\/strong><\/h4>\n<p><em>Fue enviado por Dios el \u00e1ngel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado Jos\u00e9, de la casa de David; el nombre de la virgen era Mar\u00eda<\/em><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a><em>.<\/em>\u00a0<\/p>\n<p>Con esas palabras San Jos\u00e9 es presentado por el evangelista San Lucas como esposo de Mar\u00eda y de ese modo es introducido por Dios en el misterio de la maternidad de Mar\u00eda y por tanto en el designio salv\u00edfico de la Encarnaci\u00f3n<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p><em>Y el Verbo se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>. Este fue el misterio de Mar\u00eda. Jos\u00e9 no conoc\u00eda este misterio. Pero como <em>era bueno y no quer\u00eda denunciarla, decidi\u00f3 repudiarla en secreto<\/em><a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a><em>. <\/em>Es entonces cuando Jos\u00e9, esposo de Mar\u00eda, recibe \u201csu anunciaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> al decirle el \u00e1ngel en sue\u00f1os: <em>no temas recibir en tu casa a Mar\u00eda porque lo engendrado en ella es del Esp\u00edritu Santo<\/em><a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y sigue diciendo el Evangelista San Mateo:<em> Al despertar Jos\u00e9 de su sue\u00f1o<\/em>, <em>hizo como el \u00e1ngel del Se\u00f1or le hab\u00eda mandado<\/em><a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>. En estas pocas palabras est\u00e1 todo. Toda la decisi\u00f3n de la vida de Jos\u00e9 y la plena caracter\u00edstica de su santidad. San Jos\u00e9 \u201c<em>hizo\u201d<\/em>. Este hombre de gran nobleza de coraz\u00f3n y dotado de una particular confianza<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>, <em>hizo<\/em>. La simplicidad del Evangelio nos deja entrever la disponibilidad de la voluntad de San Jos\u00e9 para hacer lo que Dios ped\u00eda, para aceptar los planes de Dios aunque fuese incapaz de comprenderlos totalmente por ser tan grande misterio. A tal punto que el Magisterio declara que actuando de ese modo San Jos\u00e9 demostr\u00f3 \u201c<em>una disponibilidad de voluntad, semejante a la de Mar\u00eda<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>.\u00a0 De lo cual y, as\u00ed sin m\u00e1s, podemos arg\u00fcir que San Jos\u00e9 fue un hombre de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que \u00e9l hizo fue genuina \u201cobediencia de la fe\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>, arguye San Juan Pablo II. Ya que San Jos\u00e9 <em>a<\/em><em>cept\u00f3<\/em>\u00a0como verdad proveniente de Dios\u00a0<em>lo que la Virgen Mar\u00eda ya hab\u00eda aceptado<\/em>\u00a0en la anunciaci\u00f3n<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> e inmediatamente hizo lo que se ped\u00eda de \u00e9l. Es as\u00ed como Jos\u00e9 de Nazaret se convirti\u00f3 en depositario del misterio de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios junto a la Virgen Mar\u00eda al confi\u00e1rsele la sublime tarea de ser padre terreno respecto al Hijo de Mar\u00eda<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>. Por eso el padre putativo del Redentor es para todos un modelo de vida en y de la fe.<\/p>\n<p>San Jos\u00e9, creyendo con fe viv\u00edsima en la palabra de Dios, vivi\u00f3 el misterio de la Encarnaci\u00f3n de una manera singular\u00edsima al haber sido hecho Esposo de la Madre de Dios y padre adoptivo del Hijo de Dios. M\u00e1s a\u00fan, a este misterio consagr\u00f3 el resto de su vida.<\/p>\n<p>En \u00e9l encontramos a un hombre \u2013aut\u00e9ntico heredero de la fe de Abraham\u2013 que mira con fe y valent\u00eda al futuro, que no sigue su propio proyecto, sino que se conf\u00eda en la infinita misericordia de Aquel que gu\u00eda los acontecimientos de la historia seg\u00fan su misterioso designio salv\u00edfico, y puesta su confianza en solo Dios, cumple acabadamente su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>La discreci\u00f3n con que San Jos\u00e9 desempe\u00f1\u00f3 su misi\u00f3n \u2013en el silencio y sencillez de la vida diaria\u2013 hace resaltar a\u00fan m\u00e1s su fe que consisti\u00f3 en ponerse siempre a la escucha del Se\u00f1or, tratando de comprender su voluntad, para cumplirla con todo su coraz\u00f3n y con todas sus fuerzas. Por eso, el Evangelio lo define como un hombre <em>justo<\/em><a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1nto tenemos que aprender de San Jos\u00e9, quien siguiendo con voluntad firme los designios de Dios ofrend\u00f3 toda su vida al servicio de Cristo y de su Sant\u00edsima Madre, porque como dice el Ap\u00f3stol: <em>la fe sin obras es muerta<\/em><a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>!<\/p>\n<p>Del mismo modo nosotros al profesar nuestros votos en esta Familia Religiosa hemos consagrado nuestra vida al augusto misterio de la Encarnaci\u00f3n del Verbo; misterio \u00e9ste \u201cque es m\u00e1s grande que la creaci\u00f3n del mundo y que no puede ser superado por ning\u00fan otro\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>. Por tanto, tambi\u00e9n de nosotros se requiere una fe s\u00f3lida, intr\u00e9pida, eminente, heroica; llena de presteza; llena de celo ardoroso en propagarla, sin amarguras ni asperezas<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>San Jos\u00e9 desconoc\u00eda los caminos por los que la aceptaci\u00f3n de los designios de Dios le llevar\u00eda. As\u00ed, por ejemplo, jam\u00e1s imagin\u00f3 que deber\u00eda huir a Egipto con el Ni\u00f1o y su Madre porque Herodes buscar\u00eda al Ni\u00f1o para matarle<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>; ni los trabajos y penas que deber\u00eda pasar por proveer a su familia; ni su renuncia por un amor virginal incomparable al natural amor conyugal<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>.\u00a0Sin embargo, San Jos\u00e9 \u2013hombre de gran fe\u2013 no duda en \u201cponer enseguida a disposici\u00f3n de los designios divinos su libertad, su leg\u00edtima vocaci\u00f3n humana, su fidelidad conyugal, aceptando de la familia su condici\u00f3n propia, con toda su responsabilidad y su peso\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Esa es la aventura de la fe. \u201cPor la fe el hombre se entrega entera y libremente a Dios\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>. Por eso la fe se distingue de todas las otras gracias y se la honra como el medio especial de nuestra justificaci\u00f3n, ya que su presencia en el alma implica que tenemos el coraz\u00f3n dispuesto para la aventura<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Hoy, del mismo modo que un d\u00eda lo hizo con San Jos\u00e9, con sus ap\u00f3stoles y a lo largo de la historia con cada alma, Dios nos dirige la misma invitaci\u00f3n a cada uno de nosotros y a nuestro Instituto como un todo por boca de la Sagrada Escritura, espejada en el derecho propio: <em>debemos vivir de la fe<\/em><a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>. Y movidos por esa fe y compelidos por el augusto ejemplo de San Jos\u00e9 debemos \u201crealizar grandes obras, empresas extraordinarias donde hay mucho de aventura, de v\u00e9rtigo, de peligro\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Cuando Santiago y Juan le pidieron a Cristo el don de estar junto a \u00c9l en la vida eterna, \u00c9l les respondi\u00f3: \u00bf<em>Pod\u00e9is beber el c\u00e1liz que Yo he de beber, o recibir el bautismo que Yo he de recibir?<\/em><a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a><em>. <\/em>Es decir, Jes\u00fas les record\u00f3 que deb\u00edan aventurarse, a lo cual ellos respondieron con un firme: <em>Podemos<\/em><a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cHe aqu\u00ed, entonces, la gran lecci\u00f3n: nuestro deber como cristianos radica en esto, en emprender aventuras para la vida eterna sin la absoluta certeza del \u00e9xito\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>, como dec\u00eda el beato John Henry Newman.<\/p>\n<p>\u201cSi la fe es la esencia de una vida cristiana, [\u2026] nuestro deber radica en arriesgar, basados en la palabra de Cristo, lo que tenemos por lo que no tenemos; y hacerlo de una manera noble, generosa, sin rudeza ni tampoco a la ligera, y a\u00fan sin saber con precisi\u00f3n lo que estamos haciendo, sin saber ni a lo que renunciamos, ni tampoco lo que ganaremos; inciertos acerca de nuestra recompensa, inciertos acerca de la extensi\u00f3n del sacrificio que se ha de pedir de nosotros, mas en todos los aspectos inclinados hacia \u00c9l, esperando en \u00c9l, confiando en \u00c9l para cumplir Su promesa, confiando en \u00c9l para poder cumplir nuestros propios votos, y as\u00ed en todos los aspectos proceder sin cuidado o ansiedad por el futuro\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En estos momentos, y por designio providencial y misericordioso de Dios, nuestro Instituto se halla en una fase de emprender grandes proyectos que exigen de nosotros este aventurarse desde la fe para la mayor gloria de Dios y salvaci\u00f3n de las almas, lo cual implica \u2013como Ustedes comprender\u00e1n\u2013 no poco sacrificio de parte de todos y un gran esp\u00edritu de fe.<\/p>\n<p>Pero esto es lo propio nuestro: \u201cactuar con docilidad y prontitud en la ejecuci\u00f3n de lo que pide el Esp\u00edritu Santo\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>, as\u00ed como lo hizo la Sant\u00edsima Virgen, as\u00ed como lo hizo su cast\u00edsimo esposo San Jos\u00e9; \u201ctrabajando siempre contra el miedo al sacrificio y a la entrega total y contra la tentaci\u00f3n de recuperar lo que hemos dado\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>. De aqu\u00ed que el derecho propio expl\u00edcitamente nos advierte para que no caigamos en la tentaci\u00f3n de actuar con esa actitud de \u201cfuncionarios\u201d que tanto impide o retrasa ese santo aventurarse por Cristo<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>. Antes bien, seamos hoy y siempre como San Jos\u00e9 \u201chombres de acci\u00f3n, de mirada amplia, de coraz\u00f3n decidido y generoso, que por la nobleza de nuestras almas nos sonriamos con alegr\u00eda al saber que Jes\u00fas mismo es quien nos dice <em>Duc in altum!<\/em> y es \u00c9l quien nos impele a grandes ideales\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cLa fe\u201d \u2013dec\u00eda el Ven. Arzobispo Fulton Sheen\u2013 \u201csiendo un h\u00e1bito, crece por la pr\u00e1ctica. El ideal es que lleguemos a un punto en esa pr\u00e1ctica, donde, como nuestro Se\u00f1or en la cruz, demos testimonio a\u00fan en medio del abandono y de la agon\u00eda de una crucifixi\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En esa pr\u00e1ctica de la fe, el religioso misionero del Verbo Encarnado \u2013sea \u00e9ste monje, sacerdote, hermano\u2013 debe estar siempre disponible para el cumplimiento de la voluntad de Dios, dondequiera que lo lleve la Providencia Divina y cualquiera sea el oficio que su Bondad tenga a bien encomendarle o quitarle. Incluso hay que estar dispuesto a ser cambiado de lugar y llevado como San Jos\u00e9 entre penurias y sin previo aviso a un pa\u00eds desconocido: <em>Lev\u00e1ntate, toma contigo al ni\u00f1o y a su madre y huye a Egipto<\/em><em>; y estate all\u00ed hasta que yo te diga\u2026 [Y San Jos\u00e9], tom\u00f3 al ni\u00f1o y a su madre y\u00a0se retir\u00f3 a Egipto; y estuvo all\u00ed\u00a0hasta la muerte de Herodes<\/em><a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>; porque lo propio nuestro es la \u201cdisponibilidad para el servicio de la Iglesia universal\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Una de las grandes gracias que hemos recibido en nuestra formaci\u00f3n es el que se nos haya inculcado el estar siempre dispuestos a ir \u2013a pedido de los superiores\u2013 a cualquier parte del mundo que haga falta<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>. De hecho, es muy consolador percibir c\u00f3mo estas disposiciones se mantienen en la inmensa mayor\u00eda de nuestros religiosos de una manera admirable sin que les mueva ir a un lado m\u00e1s que a otro, dejando total y muy libremente el destino de s\u00ed mismo en manos del superior<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>. Siempre es bueno reflexionar sobre esto, y alimentar esa prontitud y disponibilidad del alma para la misi\u00f3n, sobre todo para aquellos que podr\u00edan pensar que son indispensables en la misi\u00f3n en la que est\u00e1n o para quienes los a\u00f1os los han \u201cacostumbrado\u201d a un estilo de vida que les resulta dif\u00edcil dejar atr\u00e1s y adoptan una actitud que les dificulta a los superiores el presentarles nuevos destinos. Muchas veces, ya desde los tiempos del Seminario, hemos escuchado que nuestra vida \u2013consagrada a Dios y comprometida bajo voto a la aventura misionera\u2013 es como \u2018firmarle a Dios un cheque en blanco\u2019 lo cual significa tener el alma pronta para todo lo que Dios disponga<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a>. Por tanto, conviene el \u201cdejar aparte todo esp\u00edritu de inter\u00e9s particular y personal y estar dispuestos a afrontar cualquier sacrificio o incomodidad por el bien del Instituto\u201d<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a> y por el bien de la Iglesia, sabiendo que Dios nunca se deja ganar en generosidad.\u00a0<\/p>\n<p>San Jos\u00e9 hizo \u201cdon total de s\u00ed, de su vida y de su trabajo; al haber convertido su vocaci\u00f3n humana al amor dom\u00e9stico con la oblaci\u00f3n sobrehumana de s\u00ed, de su coraz\u00f3n y de toda capacidad, en el amor puesto al servicio del Mes\u00edas, que crec\u00eda en su casa\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>A imitaci\u00f3n del Justo Custodio del Redentor, cada uno de nosotros debe vivir \u201cla fiesta continua en el alma de inmolarse \u2013de un modo real cada d\u00eda\u2013 por amor\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a> al Verbo Encarnado y a su Sant\u00edsima Madre, que tambi\u00e9n es nuestra.<\/p>\n<p>An\u00e1logamente a San Jos\u00e9, nosotros tenemos el espl\u00e9ndido privilegio de haber sido llamados a formar parte de la Familia del Verbo Encarnado. En nuestra Familia Religiosa, del mismo modo que lo fue en la Sagrada Familia, todo es para \u00c9l, por \u00c9l y para la causa dign\u00edsima de Su reinado. Por \u00c9l debemos trabajar, vivir y morir. \u201cTalentos y virtudes, cualidades y sacerdocio, todo debe confundirse en el hermoso nombre de servicio al Verbo Encarnado\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>. Como San Jos\u00e9 nosotros somos religiosos del Verbo Encarnado para darle todo lo que tenemos y todo lo que somos, es decir, el fin primario de nuestra vocaci\u00f3n es precisamente realizar con mayor perfecci\u00f3n todo lo que sea para su santo servicio<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a> y como miembros de su misma familia adquirir su estilo<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>, vivir en gran intimidad con \u00c9l<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a> y gozar de inefable familiaridad con \u00c9l. De modo tal que de cada uno de nosotros se diga lo que se dec\u00eda del Custodio del Redentor, a saber, que hizo \u201cde su vida un servicio, un sacrificio, al misterio de la encarnaci\u00f3n y a la misi\u00f3n redentora que est\u00e1 unida a \u00e9l\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Un religioso que no ordena su afectividad \u2013es decir que no \u201csacrifica gozosamente sus afectos carnales entreg\u00e1ndose a Jesucristo y a \u00c9l ordena todos sus amores\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>\u2013, que busca ser querido por los dem\u00e1s de un modo ego\u00edsta, que quiere ser el centro de atracci\u00f3n y m\u00e1s que servir busca su propia comodidad y ser servido, que se posesiona de los pr\u00f3jimos no s\u00f3lo buscando afecto de un modo desordenado sino queriendo ejercer orgullosamente su dominio \u2013peor a\u00fan si se trata de superiores\u2013, que hace acepci\u00f3n de personas rode\u00e1ndose de obsecuentes aunque evidentemente no sean los m\u00e1s aptos ni los mejores, sino solamente los que adulan y jam\u00e1s contradicen, que no soporta el m\u00e1s leve desprecio o correcci\u00f3n \u2013aun teniendo la raz\u00f3n\u2013, etc., no es un religioso, pues demuestra en la pr\u00e1ctica que a \u00e9l no le basta Jesucristo, y por lo tanto no se puede decir que sea un verdadero religioso aunque cumpla perfectamente \u2013lo cual ser\u00e1 bastante raro\u2013 con todas las observancias \u2018materiales\u2019 de la vida religiosa. Tal religioso ser\u00e1 una \u2018mentira viviente\u2019<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a>, su vida un fracaso, todo le ser\u00e1 dif\u00edcil e insoportable. No poseer\u00e1 el gozo inefable de los que experimentan en s\u00ed mismos el amor de Cristo, un amor que incluye la alegr\u00eda de la cruz<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Lo nuestro es, a ejemplo del Justo Jos\u00e9, el obrar movidos por la caridad, sin dejarse turbar por las dificultades del camino; de modo tal que reluzca en nosotros la magnanimidad y fortaleza, para empezar obras grandes en servicio de Dios y perseverar hasta el fin en su realizaci\u00f3n, sufriendo las flaquezas de muchos, sin desfallecer por halagos o amenazas y manteni\u00e9ndonos por encima de los vaivenes de fortuna o de fracaso, teniendo el alma dispuesta a recibir la muerte, si fuese preciso, por el bien del Instituto y de la Iglesia al servicio de Jesucristo<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>2. San Jos\u00e9: cabeza y defensor de la Sagrada Familia<\/strong><\/h4>\n<p>Nuestro querido San Juan Pablo II en varias ocasiones se refiri\u00f3 a San Jos\u00e9 como \u201ccabeza de la casa, cabeza de la familia\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Pues hace ya 130 a\u00f1os es ense\u00f1anza expl\u00edcita de la Iglesia que en la doble dignidad de la que goza San Jos\u00e9, es decir, por el hecho de ser esposo de Mar\u00eda y padre terreno del Verbo Encarnado, \u201cse sigui\u00f3 la obligaci\u00f3n que la naturaleza pone en la cabeza de las familias, de modo que Jos\u00e9, en su momento, fue el custodio leg\u00edtimo y natural, cabeza y defensor de la Sagrada Familia. Y durante el curso entero de su vida \u00e9l cumpli\u00f3 plenamente con esos cargos y esas responsabilidades. \u00c9l se dedic\u00f3 con gran amor y diaria solicitud a proteger a su esposa y al Divino Ni\u00f1o; regularmente por medio de su trabajo consigui\u00f3 lo que era necesario para la alimentaci\u00f3n y el vestido de ambos; cuid\u00f3 al Ni\u00f1o de la muerte cuando era amenazado por los celos de un monarca, y le encontr\u00f3 un refugio; en las miserias del viaje y en la amargura del exilio fue siempre la compa\u00f1\u00eda, la ayuda y el apoyo de la Virgen y de Jes\u00fas. Ahora bien, el divino hogar que Jos\u00e9 dirig\u00eda con la autoridad de un padre conten\u00eda dentro de s\u00ed a la apenas naciente Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por tanto, esta especial\u00edsima dignidad de San Jos\u00e9 al mismo tiempo que lo constituy\u00f3 <em>jefe de familia<\/em><a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a> puso sobre sus hombros grand\u00edsimas responsabilidades, con todo el trabajo y las exigencias que su vocaci\u00f3n conllevaba.\u00a0 <em>\u00a0<\/em>\u00a0<\/p>\n<p>Sin embargo, \u201ccuando la gracia divina elige a alguien para un oficio singular o para ponerle en un estado preferente, le concede todos aquellos carismas que son necesarios para el ministerio que dicha persona ha de desempe\u00f1ar. Esta norma se ha verificado de un modo excelente en San Jos\u00e9, que hizo las veces de padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo y que fue verdadero esposo de la Reina del universo y Se\u00f1ora de los \u00e1ngeles\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En efecto, tal fue el terreno que encontr\u00f3 la gracia en el alma de San Jos\u00e9, la cual fructific\u00f3 copiosamente en virtudes que embellecieron a\u00fan m\u00e1s la ya magn\u00edfica vida familiar de la Sagrada Familia.<\/p>\n<p>Por eso hermosamente dice San Bernardo: \u201cEn Jos\u00e9, el Se\u00f1or encontr\u00f3, como en David, <em>un hombre seg\u00fan su coraz\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>, a quien pudo confiar con toda seguridad, el secreto m\u00e1s grande de su coraz\u00f3n. Le revel\u00f3 <em>los secretos m\u00e1s profundos de su Sabidur\u00eda<\/em><a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>, le revel\u00f3 maravillas que ning\u00fan pr\u00edncipe de este mundo ha conocido; por fin, le otorg\u00f3 ver <em>lo que tantos reyes y profetas desearon ver y no vieron<\/em>, y o\u00edr lo que muchos desearon <em>o\u00edr y no oyeron<\/em><a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>. Y no s\u00f3lo verlo y o\u00edrlo, sino que llevarlo en sus brazos, conducirlo de la mano, estrecharlo sobre su coraz\u00f3n, abrazarlo, alimentarlo y protegerlo\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>San Jos\u00e9 conoci\u00f3 la rudeza del trabajo y trat\u00f3 con la caridad m\u00e1s exquisita a las personas m\u00e1s adorables que alguien pudiese tratar; con gran generosidad llev\u00f3 sobre s\u00ed el peso de la responsabilidad de la familia y de la casa; cuid\u00f3 y defendi\u00f3 con paternal solicitud y vigilancia a los suyos; conoci\u00f3 los peligros de las amenazas de los poderosos, la perplejidad y la incertidumbre, el cansancio y las peripecias de los viajes, mas en todo supo ser el var\u00f3n virtuoso. En \u00e9l vemos relucir la pr\u00e1ctica de aquellas virtudes aparentemente opuestas de las que habla el derecho propio: \u201cjusticia y amor, firmeza y dulzura, fortaleza y mansedumbre, santa ira y paciencia, pureza y gran afecto, magnanimidad y humildad, prudencia y coraje, alegr\u00eda y penitencia, etc.\u201d<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>En su relaci\u00f3n con Jes\u00fas podemos decir que \u201cdel ejemplo fuerte y paterno de San Jos\u00e9, Jes\u00fas aprendi\u00f3 las virtudes de la piedad varonil, la fidelidad a la palabra dada, la integridad y el trabajo duro. En el carpintero de Nazaret vio c\u00f3mo la autoridad puesta al servicio del amor es infinitamente m\u00e1s fecunda que el poder que busca dominar. \u00a1Cu\u00e1nta necesidad tiene nuestro mundo del ejemplo, de la gu\u00eda y de la fuerza serena de hombres como san Jos\u00e9!\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>Del mismo modo, como esposo de la Virgen de Nazaret fue su apoyo, su compa\u00f1ero de vida y testigo de su virginidad. Cuid\u00f3 de sus necesidades temporales y con exquisita caridad provey\u00f3 tambi\u00e9n en los sencillos \u2018lujos\u2019 o comodidades que el estilo de vida de ese tiempo y su posici\u00f3n social pobre en alguna ocasi\u00f3n les permit\u00eda. Pero debemos decir tambi\u00e9n que San Jos\u00e9 ejerci\u00f3 sobre la Virgen Madre la mansa y dulce autoridad de un esposo sol\u00edcito por el bienestar y felicidad de su Esposa. Por eso San Jos\u00e9 es tambi\u00e9n nuestro modelo perfecto para ejercer la autoridad tal cual como la pide el derecho propio: siempre puesta al servicio de la fraternidad, de su edificaci\u00f3n y de la consecuci\u00f3n de sus fines espirituales y apost\u00f3licos<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>; una autoridad espiritual<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>: <em>le pusieron por nombre Jes\u00fas, el mismo que le fue dado por el \u00e1ngel<\/em><a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>(oficio que correspond\u00eda a la autoridad paterna); una autoridad creadora de unidad<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>: <em>No temas<\/em><em>,\u00a0recibir en tu casa a Mar\u00eda, tu esposa<\/em><a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>; una autoridad que sabe tomar decisiones y garantiza su ejecuci\u00f3n<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a>: <em>t<\/em><em>om\u00f3 al ni\u00f1o y a su madre y<\/em>\u00a0<em>se retir\u00f3 a Egipto<\/em><a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Resulta imposible siquiera pensar que San Jos\u00e9 quisiera disociarse de su familia ante las amenazas, los peligros, la pobreza, la adversidad de las circunstancias, las exigencias del trabajo arduo por mantenerlos y por cuidarlos. Muy por el contrario, San Jos\u00e9 vivi\u00f3 realmente consagrado a procurar con solicitud amorosa y fidelidad heroica la felicidad de aquellos que Dios le hab\u00eda encomendado.<\/p>\n<p>Por eso, la insigne figura de San Jos\u00e9, Var\u00f3n Justo, esposo cast\u00edsimo de la Virgen Mar\u00eda y custodio del Verbo Encarnado, sigue siendo para todos nosotros, misioneros religiosos \u2013que tambi\u00e9n somos varones como \u00e9l\u2013 modelo eximio de la virtud propiamente viril y paterna en la vida familiar. En efecto, tambi\u00e9n nosotros somos miembros de una preciosa Familia Religiosa \u201cintegrada por sacerdotes, religiosos consagrados con votos perpetuos aunque no sacerdotes, y religiosas\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a>. Y aclara el derecho propio: \u201cLa relaci\u00f3n entre estos grupos debe ser fraternal, y tambi\u00e9n <em>paternal<\/em> en el caso de los sacerdotes respecto a los dem\u00e1s. [Ya que] por el sacramento del Orden los sacerdotes se hacen part\u00edcipes del misterio de Cristo, Sacerdote, Maestro, <em>Cabeza<\/em> y Pastor [\u2026]. [Por tanto, como] representantes de Cristo en cuanto Cabeza, tienen el triple oficio de gobernar, ense\u00f1ar y santificar al pueblo de Dios\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Cada uno de los miembros de la Familia Religiosa \u2013tambi\u00e9n las hermanas Servidoras seg\u00fan el debido orden y grado, pues junto a ellas \u201cconformamos una misma Familia con <em>id\u00e9ntico fin espec\u00edfico<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>\u2013\u00a0 deben ejercer esa solicitud amorosa por el bien verdadero y duradero de cada uno de los miembros de nuestros Institutos, buscando en todo promover la cohesi\u00f3n, su crecimiento, y la promoci\u00f3n de sus intereses, especialmente a trav\u00e9s de la salvaguarda del patrimonio del Instituto y la consecuci\u00f3n de su fin. Este inter\u00e9s, promovido a\u00fan a costa de sacrificios personales y que es deseable en todos, no debe faltar en absoluto en nuestros sacerdotes con su especificidad propia, pues por oficio estamos llamados a ser Cabeza y Pastores. Porque con propiedad se aplica a los sacerdotes lo que el Magisterio dice de San Jos\u00e9: \u201cDios le ha puesto al cuidado de su familia\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Siempre debemos tener presente que Cristo nos ha llamado individualmente pero para formar una familia, la <em>Familia Religiosa del Verbo Encarnado<\/em>. Nuestro Instituto junto a las Hermanas Servidoras del Se\u00f1or y la Virgen de Matar\u00e1 y a los numerosos miembros de la Tercera Orden dispersos en todo el mundo, conforma en la Iglesia una Familia espiritual peculiar con la misma espiritualidad y la misma misi\u00f3n para ayudarnos mutuamente en el cumplimiento de la vocaci\u00f3n personal<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>. As\u00ed nos pens\u00f3 Dios y esa es nuestra identidad. Por tanto, nuestro seguimiento de Cristo se vive en fraternidad<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a>. Es decir, con esp\u00edritu de cuerpo.<\/p>\n<p>Este ser parte de una Familia Religiosa implica entre otras cosas que debemos <em>actuar siempre como familia<\/em> y <em>mostrarnos siempre como familia<\/em>.<\/p>\n<p>Simplemente porque nuestra vocaci\u00f3n como religiosos del Verbo Encarnado trae impl\u00edcito el vivir como familia: \u201cAmar la vocaci\u00f3n es amar al propio Instituto y sentir la comunidad como su verdadera familia. Amar seg\u00fan la propia vocaci\u00f3n es amar con el estilo de quien, en toda relaci\u00f3n humana, desea ser signo claro del amor de Dios, no avasalla a nadie ni trata de poseerle, sino que quiere bien al otro y quiere el bien del otro con la misma benevolencia de Dios\u201d<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>. Y esto que se dice de la vida en cada una de nuestras comunidades, se hace extensivo a la relaci\u00f3n con las Hermanas Servidoras y con la Tercera Orden, seg\u00fan su debido orden y justa medida.<\/p>\n<p>Por eso este <strong>actuar como Familia Religiosa<\/strong> no es otra cosa sino el obrar constante y fiel de cada uno de sus miembros seg\u00fan la gracia particular de nuestro Instituto que es parte esencial del carisma, de tal manera que todos los que nos vean nos reconozcan por ese estilo caracter\u00edstico y particular <em>del Verbo Encarnado<\/em>. Este actuar como familia requiere adem\u00e1s unidad en los criterios, para lo cual es imperiosa la buena comunicaci\u00f3n, pues ella contribuye a que todos se sientan corresponsables<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>. \u201cLa comunicaci\u00f3n crea normalmente relaciones m\u00e1s estrechas, alimenta el <em>esp\u00edritu de familia<\/em> y la participaci\u00f3n en todo lo que ata\u00f1e al Instituto entero, sensibiliza ante los problemas generales y une m\u00e1s a las personas consagradas en torno a la misi\u00f3n com\u00fan\u201d<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Todo lo cual conduce a un servicio generoso y desinteresado en la misi\u00f3n inspirado en la comuni\u00f3n en el mismo carisma. Esto se manifiesta, entre otras cosas, en el luchar juntos en el empe\u00f1o misionero, en darle prioridad a las obras de la Familia Religiosa, en saber sacrificarse desde el propio lugar para que el Instituto pueda lograr obras de mayor envergadura, en mostrarse cercano y pronto a ayudar, en estar disponible siempre a tender una mano, etc. En una palabra, es el vivir en el <strong>m\u00e1s<\/strong> y en el <strong>por encima<\/strong> de la locura de la cruz<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y si lo antedicho debe ser el rumbo ordinario de nuestra conducta, esto se vuelve particularmente significativo al considerar el momento crucial por el que atraviesa nuestra Familia Religiosa. Lo importante es trabajar en un <strong>proyecto en com\u00fan<\/strong>, dando prioridad a las obras de la familia y apostolados propios potenci\u00e1ndolos con gran energ\u00eda y magn\u00e1nima generosidad, afan\u00e1ndonos conjuntamente por aquellos apostolados de mayor injerencia en la evangelizaci\u00f3n. La experiencia atestigua, y es patente en numeros\u00edsimos emprendimientos apost\u00f3licos, que el trabajo en conjunto de todos los miembros \u2013Rama femenina, masculina y Tercera Orden\u2013 le da una gran fuerza a nuestra Familia Religiosa, le da una incisividad que de otro modo quiz\u00e1s no tendr\u00eda y que adem\u00e1s de sostener y reforzar grandemente la vida y la misi\u00f3n de nuestra Familia toda, se vuelve un caudal de bendiciones que nos une a\u00fan m\u00e1s fuertemente.<\/p>\n<p>Dios se ha complacido en concedernos la gran gracia y el gran privilegio de asociar al Instituto a las Hermanas Servidoras y a los miembros de la Tercera Orden con lazos que son irrenunciables si hemos de ser fieles al carisma y al patrimonio de nuestro Instituto. Por tanto, nuestro deber es <strong>mostrarnos<\/strong> <strong>como Familia Religiosa<\/strong>, y santamente orgullosos de ella, dar testimonio ante el mundo de lo que somos.<\/p>\n<p>Dios podr\u00eda habernos enviado a la misi\u00f3n, as\u00ed sin m\u00e1s, como lo ha hecho con tant\u00edsimas congregaciones masculinas. Pero para mayor manifestaci\u00f3n de su magnificencia y seg\u00fan su insondable benevolencia, nos ha dado en la segunda y tercera orden preciosos baluartes para ayudarnos en nuestra santificaci\u00f3n y en la sublime tarea de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por eso nosotros como sacerdotes tenemos que tratar que las Hermanas est\u00e9n donde nosotros estamos y ser sol\u00edcitos en atenderlas con la debida deferencia y respeto. Y donde ya est\u00e1n presentes, saberlas hacer copart\u00edcipes de la misi\u00f3n, ya que las hermanas no son un grupo m\u00e1s en la parroquia o en nuestras obras, sino parte integral de nuestra Familia.<\/p>\n<p>De hecho, este mostrarnos siempre como Familia, no consiste simplemente en \u2018organizar\u2019 fiestas o grandes eventos juntos (lo cual es ya una gran cosa y no debe perderse), sino m\u00e1s bien, mostrarnos juntos en el emprendimiento misionero, sabiendo ser apoyo el uno para el otro en el d\u00eda a d\u00eda de la misi\u00f3n, actuando subsidiariamente al compartir las cargas seg\u00fan el rol que a cada uno le corresponde en esta preciosa Familia, disimulando caritativamente las miserias y l\u00edmites que todos tenemos, demostrando esa inclinaci\u00f3n a anticiparse a todos en demostrar afabilidad y solicitud compasiva, alegr\u00e1ndonos con los gozos y los logros de los otros<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a>, trabajando con gran confianza sabiendo armonizar responsablemente nuestros servicios para la causa de la evangelizaci\u00f3n, defendi\u00e9ndonos el uno al otro como un \u00fanico frente de batalla, abneg\u00e1ndose y sacrific\u00e1ndose por el bien com\u00fan y la prosperidad de la Iglesia y de la Congregaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s lejos de nosotros que el ego\u00edsmo, el particularismo, el esp\u00edritu de oposici\u00f3n y de desconfianza, el esp\u00edritu de reserva, de no participaci\u00f3n, de no consentimiento<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a>, la competitividad inmadura, el \u2018cortarse solos\u2019, la cr\u00edtica que desalienta, porque todo eso atenta gravemente contra el esp\u00edritu de familia que debe imperar entre nosotros.\u00a0<\/p>\n<p>Antes bien, conviene y mucho, encari\u00f1arse con la propia Familia, velar por sus intereses, que son los de todos, darle a la Familia el lugar prioritario que se le debe dar, trabajar afanosamente bajo el mismo estandarte y saber construir en la unidad, precisamente como nos ense\u00f1a el ejemplo del Justo Jos\u00e9. Actuar de otro modo no s\u00f3lo es contrario al esp\u00edritu que nos ha sido legado, sino que ser\u00eda causa de muchos obst\u00e1culos y le quitar\u00eda mucha fuerza a nuestra misi\u00f3n en la Iglesia. As\u00ed nos lo advierte el derecho propio: \u201cno tener suficientemente en cuenta el carisma de la Familia Religiosa no beneficia ni a la Iglesia particular ni a la misma comunidad\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Ya lo dec\u00eda el Beato Paolo Manna con gran realismo: \u201cA nuestros cohermanos quiz\u00e1s no tengamos nada que dar, pero siempre podemos dispensarles con gran abundancia, nuestro optimismo, nuestro aprecio, nuestra animaci\u00f3n afectuosa [\u2026] La mayor parte de los disgustos que nos amargan la vida son producidos por la imperfecci\u00f3n de nuestras relaciones con los hermanos; si en cambio, estamos todos animados de este profundo esp\u00edritu de caridad y benevolencia, ser\u00e1 una felicidad vivir juntos y trabajar unidos para conseguir los sant\u00edsimos ideales de nuestro Instituto\u201d<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Con similares acentos se pronunciaban los Padres Capitulares en el \u00faltimo Cap\u00edtulo General diciendo: \u201cAn\u00e1logamente a como sucede dentro de una comunidad y en el mismo Instituto, <em>son tantos los bienes<\/em> que se siguen para la Familia Religiosa y para la Iglesia de la <em>unidad y colaboraci\u00f3n<\/em> con las Servidoras, en <em>esp\u00edritu de Familia<\/em>, que debemos ser conscientes de que el diablo intentar\u00e1 por todos los medios atentar contra ello, una y otra vez. Por ello debemos asumir con seriedad el combate espiritual para mantener el buen esp\u00edritu, para evitar concienzudamente todo lo que hiera la justicia o la caridad, todo lo que pueda hacer nacer recelos o dificultades, todo lo que pueda predisponer negativamente; saber hacer reinar la caridad, que tantas veces asume formas de misericordia y perd\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Ciertamente que en el apostolado realizado como Familia Religiosa \u2013siendo hombres y mujeres limitados como somos\u2013 naturalmente vamos a encontrar dificultades y desavenencias. Pero frente a eso, hay que tener mucha paciencia, caridad, magnanimidad y siempre esforzarnos por practicar el sabio aviso de San Juan de la Cruz: \u201cdonde no hay amor ponga amor y sacar\u00e1 amor\u201d<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>D\u00e9jenme decirlo as\u00ed, lisa y llanamente: <em>\u00a1Nuestra Familia Religiosa es un tesoro!<\/em> y un grand\u00edsimo don del cielo con que Dios ha querido enriquecer a su Iglesia. Debemos hacerlo fructificar y as\u00ed compartir con el mundo entero el caudal inmenso del que gozamos: nuestro magn\u00edfico carisma. D\u00e9monos cuenta de que el mundo necesita de nuestro testimonio como Familia Religiosa.<\/p>\n<p>Sintamos al vivo la importancia del rol de nuestra Familia Religiosa en la misi\u00f3n de la Iglesia. Nosotros debemos ser la \u201cbuena noticia\u201d que en voz muy alta proclama que el mundo no puede ser transformado sino seg\u00fan el esp\u00edritu de las bienaventuranzas<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a>. \u00a1Cu\u00e1ntos bienes se han de seguir de ello! \u00a1Cu\u00e1ntas vocaciones! \u00a1cu\u00e1ntas almas van a ser interpeladas por el testimonio de <strong>verdadero amor sacrificial por la familia<\/strong> del que tanto necesita el mundo moderno!<\/p>\n<p>El bien que est\u00e1 en juego es tan grande que nunca nuestras muchas miserias humanas o el sentirnos no correspondidos como hubi\u00e9semos esperado \u2013como a veces tambi\u00e9n sucede\u2013, deben hacernos desistir del prop\u00f3sito de conservar, aumentar y perseverar en el esp\u00edritu de familia. Ya que a nosotros, como a San Jos\u00e9, Dios nos ha puesto al cuidado de su familia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p>\n<p>Enraizados en el Verbo Encarnado, como la mism\u00edsima Sagrada Familia, sabi\u00e9ndonos bendecidos por Dios con un carisma espl\u00e9ndido en el que hallamos nuestro modo de apostolado y santificaci\u00f3n m\u00e1s pleno, debemos ir por el mundo como San Jos\u00e9: al servicio de Dios-hecho-Hombre.<\/p>\n<p>Al aproximarse el 35\u00b0 aniversario de fundaci\u00f3n de nuestro Instituto, pidamos con gran fervor a \u201cJos\u00e9 de Nazaret \u2013aquel de quien el Padre celestial quiso hacer, en la tierra, el hombre de su confianza\u201d<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a>\u2013 que custodie nuestra Familia Religiosa, as\u00ed como en otro tiempo se afanaba en custodiar la del Redentor. Pid\u00e1mosle que la preserve siempre intacta en sus elementos esenciales, que la bendiga con la unidad plena, constante e inalterable entre todos sus miembros y que la multiplique por doquier.<\/p>\n<p>Quiera el Santo esposo de la Virgen Mar\u00eda, que permaneci\u00f3 fiel a la llamada de Dios hasta el final, conceder a todos nuestros miembros \u2013presentes y futuros\u2013 la gracia de la perseverancia en nuestra santa vocaci\u00f3n, demostrando como \u00e9l, en todas las circunstancias de nuestra vida, que<strong> vivimos de la fe en la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios. <\/strong><\/p>\n<p>Aprendamos con San Jos\u00e9 a ser cada vez m\u00e1s de Mar\u00eda para ser cada vez m\u00e1s de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Les mando un fuerte abrazo,<\/p>\n<p>P. Gustavo Nieto, IVE<br \/><em>Superior General<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">1 de marzo de 2019<br \/><em>Carta Circular 32\/2019<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Redemptoris Custos<\/em>, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Redemptoris Custos<\/em>, 8; <em>op. cit<\/em>. San Pablo VI,\u00a0<em>Alocuci\u00f3n<\/em>\u00a0(19\/03\/1966):\u00a0<em>Insegnamenti<\/em>, IV (1966), p. 110.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 337.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 35.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 89.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Redemptoris Custos<\/em>, 28.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 175.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Lc\u00a01, 26-27.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda en la Misa de Ordenaciones Episcopales<\/em>, (19\/03\/1998).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Jn 1, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Mt 1, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em>, (19\/03\/1980).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Mt 1, 20.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Mt 1, 24.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em>, (19\/03\/1980).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Redemptoris Custos<\/em>, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cf. <em>Redemptoris Custos<\/em>, 4; <em>op. cit<\/em>. cf. Rom 1, 5; 16, 26; 2 Cor 10, 5-6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Cf. <em>Redemptoris Custos<\/em>, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Mt 1, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Sant 2, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 76.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Cf. Mt\u00a02, 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Cf. <em>Redemptoris Custos<\/em>, 26;<em> op. cit<\/em>. San Pablo VI,\u00a0<em>Alocuci\u00f3n<\/em>\u00a0(19\/03\/1969):\u00a0<em>Insegnamenti<\/em>, IV (1969), p. 1267.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 73; <em>op. cit<\/em>. DV, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Cf. Beato John Henry Newman, <em>Sermon 20. The Ventures of Faith<\/em>. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 76; cf. Heb 10, 38.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 216.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Mc 10, 38.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Mc 10, 39.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Beato John Henry Newman,<em> Sermon 20. <\/em><em>The Ventures of Faith<\/em>. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 16. Tambi\u00e9n cf. <em>Constituciones<\/em>, 30. Por lo que en el Cap\u00edtulo General del a\u00f1o 2007 no se dud\u00f3 en destacarlo como elemento esencial no negociable del carisma del Instituto.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 108.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 216.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Ven. Arzobispo Fulton Sheen,<em> The Seven Virtues<\/em>, cap. 4. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Mt\u00a02, 13-15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 271.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 183.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 185.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 74.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Beato Paolo Manna, <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n\u00ba 8, Mil\u00e1n, (15\/09\/1927).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Cf. <em>Redemptoris Custos<\/em>, 8; <em>op. cit.<\/em> San Pablo VI,\u00a0<em>Alocuci\u00f3n<\/em>\u00a0(19\/03\/1966):\u00a0<em>Insegnamenti<\/em>, IV (1966), p. 110.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> <em>SSVM Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 274.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Cf. San Pedro Juli\u00e1n Eymard, <em>Obras Completas<\/em>, 5\u00aa Serie, Ejercicios Espirituales dados a los religiosos de la Congregaci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 216.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 254; 257.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> <em>Redemptoris Custos<\/em>, 8; <em>op. cit<\/em>. San Pablo VI,\u00a0<em>Alocuci\u00f3n<\/em>\u00a0(19\/03\/1966):\u00a0<em>Insegnamenti<\/em>, IV (1966), p. 110.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 136.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Santo Tom\u00e1s de Aquino escribe expresamente: \u201cNo comete hipocres\u00eda o mentira por no ser perfecto el que abraza el estado de perfecci\u00f3n, sino por renunciar al deseo de perfecci\u00f3n\u201d; <em>Summa Theologiae<\/em>, II-II, 184, 5, ad 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> Cf. <em>SSVM Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 273.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em><span style=\"color: #000000;\">, 113.<\/span><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> San Juan Pablo <span style=\"color: #000000;\">II,\u00a0<a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/homilies\/1981\/documents\/hf_jp-ii_hom_19810319_terni.html\"><em>Homil\u00eda a los fieles de Terni<\/em><\/a>,<\/span> (19\/03\/1981).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> Le\u00f3n XIII, Carta enc\u00edclica <em>Quamquam pluries<\/em> (1889), 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Cf. Misal Romano, Prefacio de San Jos\u00e9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> San Bernardino de Siena, <em>Serm\u00f3n 2<\/em>: Dios da la gracia para la misi\u00f3n confiada; <em>Opera<\/em> 7, 16.27-30.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> 1 Sam 13, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> Sal 50, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> Lc 10, 24.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> San Bernardo, <em>Homil\u00eda<\/em> 2\u00aa, n. 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 61.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> Benedicto XVI, <em>Homil\u00eda en el Monte del Precipicio<\/em>, Nazaret, (14\/05\/2009).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 30.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 31.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> Lc 2, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 32.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> Mt\u00a01, 20.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> Mt 2, 14-15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 297.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 297-298.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 302.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> <em>Redemptoris Custos<\/em>, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 92.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 45; <em>op. cit.<\/em> Congregaci\u00f3n para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica, <em>La vida fraterna en comunidad. <\/em><em>Congregavit nos in unum Christi amor<\/em>, 37.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 388;<em> op. cit. <\/em>Cf.<em> Vita Consecrata<\/em>, 45.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 57.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 398.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 42.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 252.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 87.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n\u00ba 8, Mil\u00e1n, (15\/09\/1927).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> <em>Notas del VII Cap\u00edtulo General<\/em>, 88.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> San Juan de la Cruz,<em> Obras Completas<\/em>, Epistolario, A la M. Mar\u00eda de la Encarnaci\u00f3n, OCD, (06\/07\/1591).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 1;<em> op. cit. Lumen Gentium<\/em>, 31.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em>, (19\/03\/1980).<\/p>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":1742,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[50,49,61,118,82,270,144,90,27,25,15,121,120,28,160,269,162,17,35,161,136],"class_list":["post-558","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-circulares","tag-amor","tag-caridad","tag-carisma","tag-cristo","tag-evangelizacion","tag-familia","tag-familia-religiosa","tag-fe","tag-fidelidad","tag-iglesia","tag-paternidad","tag-religiosos-2","tag-sacerdotes-2","tag-sacrificio","tag-san-jose","tag-san-jose-y-el-trabajo-como-familia","tag-tercera-orden","tag-testimonio","tag-virgen-maria","tag-virtud","tag-voluntad-divina"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/558","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=558"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/558\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9359,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/558\/revisions\/9359"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1742"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=558"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=558"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=558"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}