{"id":557,"date":"2019-02-01T20:45:16","date_gmt":"2019-02-01T18:45:16","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=557"},"modified":"2020-10-02T11:47:22","modified_gmt":"2020-10-02T09:47:22","slug":"lo-principal-lo-mas-importante-que-debemos-hacer-cada-dia-es-participar-del-santo-sacrificio-de-la-misa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2019\/02\/01\/lo-principal-lo-mas-importante-que-debemos-hacer-cada-dia-es-participar-del-santo-sacrificio-de-la-misa\/","title":{"rendered":"Lo principal, lo m\u00e1s importante que debemos hacer cada d\u00eda, es participar del Santo Sacrificio de la Misa"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"557\" class=\"elementor elementor-557\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-5e2e9c5e elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"5e2e9c5e\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5ad8bb92\" data-id=\"5ad8bb92\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-359d8756 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"359d8756\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Lo principal, lo m\u00e1s importante que debemos hacer cada d\u00eda,<\/em><\/strong><br \/><strong><em>es participar del Santo Sacrificio de la Misa<\/em><\/strong><br \/><em>Constituciones<\/em>, 137<\/p>\n<p>Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios:<\/p>\n<p>Ya en el comienzo de nuestras <em>Constituciones<\/em> y despu\u00e9s de haber afirmado que para \u201crealizar con mayor perfecci\u00f3n el servicio de Dios y de los hombres\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> hemos de profesar los votos religiosos de pobreza, castidad y obediencia, firme y contundentemente declaramos: \u201cqueremos fundarnos en Jesucristo\u2026 queremos amar y servir, y hacer amar y hacer servir a Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>. Y Jesucristo \u2013como todos Ustedes saben\u2013 est\u00e1 verdadera, real y sustancialmente presente en el Sant\u00edsimo Sacramento del Altar. Por eso especifican las <em>Constituciones<\/em> que hemos de amar y servir y hacer amar y servir al Cuerpo f\u00edsico de Cristo en la Eucarist\u00eda<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En verdad nuestra identidad como religiosos, el sentido y la fuerza de nuestra vocaci\u00f3n religiosa, nuestra misi\u00f3n y el mismo medio para evangelizar eficazmente se halla en Cristo sacramentalmente presente en la Eucarist\u00eda. De aqu\u00ed que el Padre Espiritual de nuestra Familia Religiosa afirmase: \u201cla Eucarist\u00eda ocupa el centro de la vida consagrada, personal y comunitaria. Ella es vi\u00e1tico cotidiano y fuente de la espiritualidad de cada Instituto\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>De esto se desprende que a lo largo y ancho de todo el derecho propio se nos remarca la centralidad de la Santa Misa en nuestra vida de consagrados. Pues en la Eucarist\u00eda, es decir, en el Sacrificio Eucar\u00edstico y en la comuni\u00f3n eucar\u00edstica, verdaderamente se halla \u201cel centro afectivo y din\u00e1mico de nuestra vida consagrada y de todas nuestras comunidades\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Lo mismo nos ha sido recordado en los Cap\u00edtulos Generales. S\u00f3lo por citar los ejemplos m\u00e1s recientes menciono aqu\u00ed lo enunciado en el Cap\u00edtulo General del 2007: \u201cHemos de caracterizarnos por la importancia que se le debe dar a la celebraci\u00f3n de la Santa Misa, as\u00ed como por el modo reverente de celebrarla\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>. \u201cAsimismo, es una caracter\u00edstica nuestra la marcada devoci\u00f3n eucar\u00edstica\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>. Tambi\u00e9n en el Cap\u00edtulo del 2016 los Padres Capitulares sosten\u00edan: \u201cLa Eucarist\u00eda es el origen y culmen de la vida de la Iglesia [\u2026] Por eso debe ser siempre objeto de nuestros desvelos el vivirla, celebrarla dignamente, ense\u00f1ar a los cristianos a participar de ella con fruto, adorarla con devoci\u00f3n, profundizar en su misterio\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>. Y volv\u00edan a afirmar lo ya expresado por el Cap\u00edtulo del 2007 que reconoc\u00eda como un <em>elemento no negociable<\/em> del carisma la digna celebraci\u00f3n de la Santa Misa<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>. Ya que \u201cen la Eucarist\u00eda, la l\u00f3gica de la Encarnaci\u00f3n alcanza sus extremas consecuencias\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>1. Vida religiosa centrada en la Eucarist\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p>\u201c<em>La Eucarist\u00eda es fuente de toda vocaci\u00f3n y ministerio en la Iglesia<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>, dec\u00eda nuestro querido San Juan Pablo II.<\/p>\n<p>En efecto, \u00a1cu\u00e1ntos de nosotros podemos decir que fue en el encuentro con Cristo en la Eucarist\u00eda que descubrimos nuestra vocaci\u00f3n a ser ministros del altar, otros a contemplar la belleza y la profundidad de este misterio, otros a encauzar la fuerza de su amor por Jes\u00fas-Eucarist\u00eda en su servicio a los dem\u00e1s! Simplemente porque es Jes\u00fas inmolado en el altar quien con un amor irresistible mueve a los hombres a una generosidad sin l\u00edmites, a una entrega sin reservas a \u00c9l y a hacerlo todo por amor a \u00c9l.<\/p>\n<p>Del mismo modo, es en el contacto diario, \u00edntimo y profundo con Cristo oculto bajo los velos sacramentales que uno recibe las gracias necesarias para abrazar amorosamente los deberes de nuestra vocaci\u00f3n como religiosos del \u201cVerbo Encarnado\u201d, que no es otra que la de ser \u201cotros Cristos\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>. A tal punto es as\u00ed, que esta transformaci\u00f3n de nosotros en Cristo queda expresada por el derecho propio con una hermosa imagen eucar\u00edstica: \u201cqueremos ser c\u00e1lices llenos de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Cada uno de nosotros est\u00e1 llamado a una intimidad profunda y m\u00edstica con Cristo. Para asegurarnos ese trato familiar con el Verbo Encarnado, paternalmente el derecho propio nos exhorta a \u201cmantener la exposici\u00f3n y adoraci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento durante una hora diaria -en la medida de las posibilidades-, as\u00ed como la adoraci\u00f3n perpetua en cada Provincia y distributivamente en cada Casa\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>. Ya que nuestra vida religiosa debe ser una prefiguraci\u00f3n desde el mundo presente, de aquella gloriosa condici\u00f3n futura que consistir\u00e1 en un perenne e indefectible acto de alabanza y de adoraci\u00f3n a Dios, contemplado sin velos y gustado en la dulzura infinita de su amor<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>. De aqu\u00ed nuestra responsabilidad de alimentar de modo cada vez m\u00e1s intenso y ferviente nuestra vida espiritual en las fuentes de la piedad eucar\u00edstica. Teng\u00e1moselo siempre presente: la Eucarist\u00eda es la fuente y el culmen de toda nuestra vida espiritual, como lo es de toda la vida de la Iglesia<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>As\u00ed lo ense\u00f1a tambi\u00e9n el Magisterio de la Iglesia: \u201cmediante la profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos la persona consagrada no s\u00f3lo hace de Cristo el centro de la propia vida, sino que se preocupa de reproducir en s\u00ed mismo, en cuanto es posible, \u2018aquella forma de vida que escogi\u00f3 el Hijo de Dios al venir al mundo\u2019<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>, y de la cual la Eucarist\u00eda es memorial.<\/p>\n<p>Por eso San Pedro Juli\u00e1n Eymard dec\u00eda a unos religiosos: \u201cEl religioso debe, pues, tomar como modelo al Se\u00f1or Sacramentado. All\u00ed es donde ha de estudiar a Jesucristo. Porque, \u00bfqu\u00e9 es un religioso sino un hombre que se ofrece e inmola a Dios por medio de la pobreza, castidad y obediencia, a cuya observancia se obliga para siempre?\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Noten Ustedes que esto es tan as\u00ed, que nuestra vida religiosa debe ser un signo del ofrecimiento sacrificial y expiatorio que Cristo realiza de s\u00ed mismo al Padre para la salvaci\u00f3n del mundo en el sacrificio eucar\u00edstico. Ese es el gran carisma de la vida religiosa: el amor generoso, que se expresa en el servicio y en el sacrificio.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, debemos ser <strong>pobres<\/strong> como el Cristo Eucar\u00edstico, lo cual \u201cimplica una vida pobre de hecho y de esp\u00edritu, esforzadamente sobria y desprendida de las riquezas terrenas, y lleva consigo la dependencia y la limitaci\u00f3n en el uso y disposici\u00f3n de los bienes\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cMiremos a Jes\u00fas en el Sant\u00edsimo Sacramento y comparemos nuestra pobreza con su pobreza. \u00bfQu\u00e9 posee \u00c9l? \u00bfDe qu\u00e9 disfruta exteriormente? [\u2026] Si llega un tiempo en que la pobreza les cueste, levanten los ojos y miren a nuestro Se\u00f1or en la Eucarist\u00eda, donde es harto m\u00e1s pobre que Ustedes, y se pasa con bastante menos. [\u2026] Cuando las \u00f3rdenes religiosas se hicieron ricas, se perdieron. El d\u00eda que el religioso diga: \u2018Soy rico, no necesito nada\u2019, dejar\u00e1 de ser religioso y la c\u00f3lera de Dios bajar\u00e1 sobre los cimientos de la orden religiosa que as\u00ed se exprese. [\u2026] Lo cual, ciertamente, no quiere decir que una Congregaci\u00f3n no deba poseer nada: a la Regla le toca proveer en este punto\u201d, dec\u00eda el Santo Fundador franc\u00e9s<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Debemos ser <strong>castos<\/strong> como Jesucristo en la Hostia inmaculada que se inmola por amor a los hombres en cada Santa Misa. Siempre tenemos que tener presente que, al profesar el voto de castidad, por el que renunciamos a los deleites m\u00e1s intensos del cuerpo<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>, estamos \u201cdestinados al sacrificio\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>. Nos lo ense\u00f1a tambi\u00e9n la oblaci\u00f3n de Cristo en el Sacrificio Eucar\u00edstico: \u201cel amor es crucificante, inmolador\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Debemos ser <strong>obedientes<\/strong> como Cristo en el Santo Sacrificio. \u201c\u00a1Vean qu\u00e9 obediencia! \u00a1Qu\u00e9 sumisi\u00f3n m\u00e1s pasiva, ciega, absoluta, sin condici\u00f3n ni reserva alguna! El sacerdote es su due\u00f1o, al que siempre obedece, lo mismo si es santo y fervoroso, como si no lo es. Obedece a todos los fieles que le obligan a ir a ellos por la comuni\u00f3n, cuando quieren y cada vez que se presenten, mostrando con eso una obediencia permanente, constante, y siempre pronta\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>. Seg\u00fan la obediencia de Cristo debe ser nuestra obediencia: \u201cpermanente, sin disminuciones ni retractaciones, sin reservas ni condiciones, sin subterfugios ni dilaciones, sin repliegues ni lentitudes\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por tanto, no s\u00f3lo debemos celebrar o participar de la Santa Misa, sino tambi\u00e9n vivirla en nuestra condici\u00f3n de religiosos.<\/p>\n<p>Si lo dicho hasta aqu\u00ed se aplica a todo religioso, qu\u00e9 hemos de decir de aquellos que adem\u00e1s somos sacerdotes.<\/p>\n<p>A nosotros el derecho propio nos recuerda que la celebraci\u00f3n del Sacrificio de la Misa es el acto principal y central, raz\u00f3n de ser del sacramento del orden sagrado<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>. \u201cPara este sacramento hemos sido ordenados\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Muchas veces hemos escuchado decir que, sin el sacerdote, la Eucarist\u00eda no podr\u00eda existir; pero tambi\u00e9n debemos admitir que nosotros como sacerdotes no podr\u00edamos existir sin la Eucarist\u00eda, o de todas formas se frustrar\u00eda en la ra\u00edz el don espec\u00edfico que Dios nos ha dado. Por eso se nos recomienda encarecidamente la celebraci\u00f3n diaria de la Misa<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>, la cual, aunque a veces se celebre sin asistencia de fieles, es una acci\u00f3n del mismo Cristo y de la Iglesia<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Parece que nunca se insistir\u00e1 lo suficiente sobre el hecho de que a nosotros nos compete \u201cser maestros del <em>ars celebrandi<\/em>, y a nuestros seminaristas mayores, nuestros hermanos, etc., el esforzarse, por su parte, en vivir del modo m\u00e1s perfecto el <em>ars participandi<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Sumado a esto, muchas veces y de distintos modos se nos ha ense\u00f1ado que como sacerdotes no podremos nunca realizarnos plenamente si la Eucarist\u00eda no es para nosotros el centro y la ra\u00edz de nuestra vida<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a>, de tal modo que nuestra actividad sea esencialmente irradiaci\u00f3n de la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cEl amor eucar\u00edstico\u201d \u2013ense\u00f1aba San Juan Pablo II\u2013 \u201ces el que diariamente renueva y fecunda la paternidad espiritual del sacerdote, asimil\u00e1ndolo cada vez m\u00e1s a Cristo-V\u00edctima y haci\u00e9ndolo por tanto, como \u00c9l, \u2018pan\u2019 de las almas mientras se consuma voluntariamente por ellas en un amor que les comunica la gracia de la salvaci\u00f3n. Y en este expropiarse de s\u00ed mismo el sacerdote halla su verdadera grandeza y el atractivo que \u00e9l sabe ejercer en las almas, incit\u00e1ndolas a imitar el ofrecimiento que el Cordero de Dios hace de s\u00ed mismo al Padre para la redenci\u00f3n del mundo\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cPor otra parte hay que tener en cuenta que la celebraci\u00f3n de la Misa es un term\u00f3metro de la vida sacerdotal\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>. A tal punto, que se puede decir que \u201cun sacerdote vale cuanto vale su vida eucar\u00edstica; su misa sobre todo. Misa sin amor, sacerdote est\u00e9ril: misa fervorosa, sacerdote conquistador de almas. Devoci\u00f3n eucar\u00edstica descuidada y sin amor, sacerdocio flojo, m\u00e1s a\u00fan, en peligro\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>De esto se sigue lo crucial que es para nosotros sacerdotes y religiosos el cultivar un profundo amor personal a la Eucarist\u00eda de manera que este sacramento sea y permanezca siempre el punto esencial de referencia para nuestra uni\u00f3n creciente y poco a poco m\u00e1s perfecta con el Verbo Encarnado. La Eucarist\u00eda, recordaba San Leonardo Murialdo, no es un rito que se ha de realizar sino un misterio que hay que vivir<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por tanto, decir que la Eucarist\u00eda es el centro de nuestras vidas significa tambi\u00e9n poner en el centro de nuestros pensamientos y de nuestras perspectivas no a nosotros mismos, a nuestros proyectos y planes humanos, sino a \u00c9l, vida de nuestra vida. De lo contrario, corremos el riesgo de ser un sarmiento seco o un c\u00edmbalo que reti\u00f1e<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<h4><strong>2. El fundamento m\u00e1s profundo de nuestra unidad lo encontraremos siempre en la Eucarist\u00eda<\/strong><a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a><\/h4>\n<p>\u201cUna comunidad religiosa nunca est\u00e1 m\u00e1s unida que cuando se encuentra en torno al altar para el Sacrificio de la Eucarist\u00eda, signo de unidad\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Pues la Eucarist\u00eda, memoria del Amor, v\u00ednculo de la caridad<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>, es a la vez signo que produce la uni\u00f3n y la comunidad. Jes\u00fas mismo lo dijo: <em>Donde est\u00e1n dos o tres reunidos en mi nombre, all\u00ed estoy yo en medio de ellos<\/em><a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>. Por tanto, al recibir el Cuerpo de Cristo nos unimos m\u00e1s \u00edntimamente a \u00c9l y as\u00ed, Cristo mismo nos une a todos en un solo cuerpo: la Iglesia<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>. De hecho, el efecto \u00faltimo de la Eucarist\u00eda es precisamente la unidad de la Iglesia: <em>La copa de bendici\u00f3n que bendecimos, \u00bfno es la participaci\u00f3n en la sangre de Cristo? El pan que partimos, \u00bfno es la participaci\u00f3n en el cuerpo de Cristo? Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan<\/em><a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Consecuentemente, el derecho propio nos recuerda que \u201cel centro insustituible y animador&#8230; de toda comunidad religiosa\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a> debe ser Jes\u00fas en la Eucarist\u00eda. Ya que \u201ces en torno a la Eucarist\u00eda celebrada o adorada, donde se construye la comuni\u00f3n de los esp\u00edritus, premisa para todo crecimiento en la fraternidad. \u2018De aqu\u00ed debe partir toda forma de educaci\u00f3n para el esp\u00edritu comunitario\u2019<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Bien saben Ustedes que la Eucarist\u00eda, y por tanto la Misa diaria, es para todo miembro del Instituto uno de nuestros grandes amores porque ella \u201ces el signo inequ\u00edvoco del amor sin medida de Dios a los hombres, de Dios que quiere quedarse entre los hombres, de Dios que se entrega totalmente al hombre\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>. As\u00ed, pues, la Eucarist\u00eda es para nosotros \u201cescuela de amor activo al pr\u00f3jimo\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a> donde se nos educa y se nos impulsa para el ejercicio de la caridad con todos. Por eso, reniegan del significado profundo de la Eucarist\u00eda quienes la celebran sin tener en cuenta las exigencias de la caridad y de la comuni\u00f3n. \u201cUna Eucarist\u00eda que no comporte un ejercicio pr\u00e1ctico del amor es fragmentaria en s\u00ed misma\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a>, afirm\u00f3 el Papa Benedicto XVI.<\/p>\n<p>Noten Ustedes cu\u00e1n insistentemente el derecho propio en varios de sus <em>Directorios<\/em> nos prescribe no s\u00f3lo el celebrar diariamente la Santa Misa, sino tambi\u00e9n, salvo compromisos pastorales, el tratar de concelebrar con la mayor frecuencia posible<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a> y buscar un momento del d\u00eda para la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica comunitaria<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Es en la oraci\u00f3n de adoraci\u00f3n por excelencia que es la Santa Misa donde se engendra la uni\u00f3n de corazones entre nosotros, donde encontramos el apoyo en las dificultades comunes de la convivencia diaria y nos fortalecemos mutuamente en la fe.\u00a0<\/p>\n<p>Es en la Santa Misa donde debemos hacernos particularmente sensibles a todo sufrimiento y miseria humana, y rezar unos por otros \u201ccomo lo exige el orden de la caridad seg\u00fan la cual se ha de amar \u2013afectiva y efectivamente\u2013 m\u00e1s a los que son m\u00e1s cercanos\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a>. Por tanto, tambi\u00e9n hacernos sensibles a toda injusticia y ofensa y buscar el modo de repararlos de manera eficaz, aprendiendo a ver en todos al Verbo Encarnado presente en sus almas.<\/p>\n<p>Si lo nuestro es \u201cser otros Cristos\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>, es en la Santa Misa donde debemos abrir nuestras almas al Se\u00f1or para impregnarnos totalmente y configurarnos con \u00c9l, con la caridad derramada en la Cruz por el Buen Pastor, que dio su sangre por nosotros entregando la propia vida.<\/p>\n<h4><strong>3. El Seminario es la Misa<\/strong><a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a><\/h4>\n<p>Por consiguiente, ya desde el Noviciado se nos anima a aprender cuanto antes a bien rezar<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>, se nos infunde un gran amor por la Santa Misa<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>, y \u2013en la mayor\u00eda de los casos\u2013 se nos introduce a la pr\u00e1ctica de la noche heroica<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Todav\u00eda m\u00e1s: con gran \u00e9nfasis se nos recomienda la participaci\u00f3n activa en la Santa Misa diaria y el recibir la comuni\u00f3n sacramental<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda y la participaci\u00f3n activa de la misma son pilares fundamentales en la formaci\u00f3n de todos nuestros miembros. Claramente as\u00ed lo expresa el derecho propio: \u201cla celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda tiene \u2018importancia esencial\u2019 en la formaci\u00f3n espiritual de los seminaristas<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>, y debe ser el \u2018momento esencial de su jornada\u2019 participando de modo activo y \u2018diariamente\u2019<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por tanto, \u201cla celebraci\u00f3n eucar\u00edstica sea el centro de toda la vida del Seminario, de manera que diariamente, participando de la caridad de Cristo, los alumnos cobren fuerzas sobre todo de esta fuente riqu\u00edsima para el trabajo apost\u00f3lico y para su vida espiritual\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>. De aqu\u00ed que \u201clo principal, lo m\u00e1s importante que debemos hacer cada d\u00eda, es participar del Santo Sacrificio de la Misa\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\">[63]<\/a>. O, como hermosamente dice el derecho propio en otra parte: \u201cen todas las casas del Instituto la Santa Misa es el centro de la vida, es el sol que ilumina la vida interior, el apostolado, el trabajo y toda actividad\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Todas las dem\u00e1s actividades en nuestras casas de formaci\u00f3n \u2013los estudios, el deporte, la eutrapelia, el apostolado, el canto, etc.\u2013 deben brotar de la Misa y deben orientarse a la Misa. Es decir, a preparar de la manera m\u00e1s digna posible a quien ha de subir un d\u00eda al altar para ofrecer el Sacrificio y predicar la Palabra<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Entonces, \u201cpara avivar esta conciencia y mover a una participaci\u00f3n m\u00e1s activa, debe darse \u2018al Sacrificio Eucar\u00edstico y a toda la Sagrada Liturgia un lugar destacado\u2019\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>, tanto en el Seminario Mayor y Menor como tambi\u00e9n en el Noviciado. En orden a lo cual se recomienda, entre otras cosas, que la celebraci\u00f3n de la Misa sea la primera actividad del d\u00eda y, que por la fuerza del signo, se distribuya todos los d\u00edas la comuni\u00f3n bajo las dos especies<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>De lo dicho hasta aqu\u00ed podemos inferir que la idea principal es que \u201cla participaci\u00f3n del Sacrificio Eucar\u00edstico se debe hacer vida\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>, y quisiera enfatizarlo. Porque \u201cdel misterio redentor de Cristo, renovado en la Eucarist\u00eda, se nutre tambi\u00e9n el <em>sentido de la misi\u00f3n<\/em>, el amor ardiente por los hombres. Desde la Eucarist\u00eda se comprende igualmente que toda participaci\u00f3n en el sacerdocio de Cristo tiene una <em>dimensi\u00f3n universal<\/em>. Con esta perspectiva es preciso educar el coraz\u00f3n, para que vivamos el drama de los pueblos y multitudes que no conocen todav\u00eda a Cristo, y para que estemos siempre dispuestos a ir a cualquier parte del mundo, a anunciarlo a todas las gentes\u201d<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>4. La Santa Misa es el centro de la vida parroquial<\/strong><a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a><\/h4>\n<p>Siendo lo nuestro, tambi\u00e9n, el ser \u201cesencialmente misioneros\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a> a nosotros nos corresponde el \u201cestar dispuestos a ir a cualquier parte de la tierra a donde sea necesaria la predicaci\u00f3n del Evangelio y la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Todo esto a fin de proponer y promover, en <em>todos<\/em> los ambientes \u2013de las familias, de las asociaciones laicales y de las parroquias y, sobre todo, en los centros de educaci\u00f3n (especialmente en los seminarios y universidades) y de investigaci\u00f3n cient\u00edfica, y en los medios de comunicaci\u00f3n social\u2013, una aut\u00e9ntica pastoral de la santidad, que subraya la primac\u00eda de la gracia y que tiene su centro en la Eucarist\u00eda dominical<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Queda claro que nuestro estilo de apostolado es marcadamente eucar\u00edstico y la dimensi\u00f3n eucar\u00edstica ocupa un lugar principal\u00edsimo y fundamental en todo lo que hacemos.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que todos nuestros miembros, y especialmente quienes sean p\u00e1rrocos, deben esforzarse \u201cpara que la Sant\u00edsima Eucarist\u00eda sea el centro de la comunidad parroquial de fieles\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a>, y para eso empe\u00f1arse industriosamente en que las almas a ellos encomendadas \u2013siempre que sea posible y cada vez en mayor n\u00famero\u2013 se alimenten con la celebraci\u00f3n piadosa de los sacramentos, de modo particular con la recepci\u00f3n frecuente de la Sant\u00edsima Eucarist\u00eda, y adem\u00e1s trabajar en promover el culto de la Eucarist\u00eda por medio de la exposici\u00f3n Eucar\u00edstica para ser adorada por los fieles<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cLa Santa Misa es el centro de la vida parroquial\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>, especialmente la Misa de los domingos, celebrada de tal manera, que los feligreses participen de la misma cada vez de manera m\u00e1s consciente, m\u00e1s activa y m\u00e1s fructuosa<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>. Y esta debe ser un signo distintivo de todas nuestras parroquias.<\/p>\n<p>Respecto de esto el derecho propio se\u00f1ala que \u201cnuestras celebraciones lit\u00fargicas deben ser mod\u00e9licas: \u2018por los ritos, por el tono espiritual y pastoral, y por la fidelidad debida tanto a las prescripciones y a los textos de los libros lit\u00fargicos, cuanto a las normas emanadas de la Santa Sede y de las Conferencias Episcopales\u2019\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>. Por tanto, todos los sacerdotes del Instituto tenemos que esforzarnos para que la liturgia de nuestras Misas sea <em>catedralicia<\/em> sin formalismos, <em>bella<\/em> sin afectaciones, <em>solemne <\/em>sin engolamientos, <em>austera<\/em> pero plena, <em>fiel<\/em> a las r\u00fabricas pero creativa, con el <em>m\u00e1ximo de participaci\u00f3n<\/em> y desarrollando todas las posibilidades que da la misma liturgia, de modo particular en los cantos y en la m\u00fasica sagrada.<\/p>\n<p>Y aunque esto Ustedes ya lo saben y practican, quisiera subrayar que nuestro \u201cestilo de celebraciones lit\u00fargicas como parte de nuestro carisma, [consiste en] celebraciones en las que <em>se encarne<\/em> el Verbo y en las que aparezca \u2013sacramentalmente\u2013 Encarnado, en las que se resalte siempre la <em>principal presencia<\/em> <em>y acci\u00f3n del Sacerdote principal<\/em><a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a>, en las que se perciba que la esencial actitud del sacerdote secundario es la <em>actitud orante<\/em> \u2013propia del que se sabe mero instrumento, e instrumento deficiente, subordinado a la causa principal y sujeto a sus fines\u2013, en las que todos los elementos visibles <em>coadyuven<\/em> al conocimiento esplendoroso de lo Invisible<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica \u201cel lugar donde se manifiesta la vida de la fe de una parroquia\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En suma: para nosotros la Eucarist\u00eda no s\u00f3lo es fuente de la caridad sino, de alguna manera, el objetivo de todo apostolado. Por tanto, todas nuestras actividades apost\u00f3licas \u2013campamentos, oratorios, el apostolado educativo, las peregrinaciones, los grupos de j\u00f3venes, las misiones populares, etc.\u2013 deben tener como componente esencial una marcada devoci\u00f3n eucar\u00edstica o al menos ser conducentes a ella. \u201cSi descuid\u00e1ramos la Eucarist\u00eda, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos remediar nuestra indigencia?\u201d<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>\u201cJes\u00fas vive en el Sagrario con el fin de vivir en los corazones\u201d<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>5. La primac\u00eda del trato asiduo con el Se\u00f1or Sacramentado<\/strong><a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a><\/h4>\n<p>Siempre debemos tener presente que nos hemos consagrado religiosos en esta preciosa Familia Religiosa para imitar al Verbo Encarnado. Y nuestra imitaci\u00f3n a Cristo \u2013bien lo saben Ustedes\u2013 se ilumina particularmente a partir del misterio de la Transfiguraci\u00f3n, el cual nos interpela a la oraci\u00f3n y adoraci\u00f3n incesantes<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a>. Asimismo, pide de nuestra parte \u201cgran fidelidad a la oraci\u00f3n lit\u00fargica y personal, a los tiempos dedicados a la oraci\u00f3n mental y a la contemplaci\u00f3n, a la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Nosotros tenemos la gracia inmensa de adorar el Sant\u00edsimo Sacramento cada d\u00eda por espacio de una hora. Y ese es un compromiso que no debemos descuidar, pues del Sant\u00edsimo Sacramento del Altar fluye toda gracia para la evangelizaci\u00f3n. Y \u201cun rato de verdadera adoraci\u00f3n tiene m\u00e1s valor y fruto espiritual que la m\u00e1s intensa actividad, aunque se tratase de la misma actividad apost\u00f3lica\u201d<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cUn Misionero [&#8230;] que no valora la Santa Misa, que no tiene familiaridad con el Sant\u00edsimo Sacramento [&#8230;] que con el pretexto de las obras y del trabajo que le ocupan todo el tiempo tiene poco en cuenta la meditaci\u00f3n y dem\u00e1s ejercicios de piedad, tal Misionero es un pobre iluso: su trabajo es in\u00fatil y sin la verdadera firmeza, sus proyectos, de los cuales tanto alardea no son m\u00e1s que puras y simples charlas, expresi\u00f3n muchas veces, de un alma vac\u00eda y superficial\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>De la celebraci\u00f3n y participaci\u00f3n plena en la Eucarist\u00eda y de un buen rato en \u201ccallado amor\u201d<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a> con Dios es de donde surgen las nuevas iniciativas de caridad. Es all\u00ed donde Cristo mismo nos infunde el celo apost\u00f3lico irreprimible e inagotable que nos lleva a una actitud de servicio constante hacia todos y nos impulsa a tomar iniciativas misioneras y evangelizadoras siempre nuevas y cada vez m\u00e1s audaces. Y es all\u00ed tambi\u00e9n donde se apaciguan nuestras tribulaciones apost\u00f3licas y surge el \u00e1nimo para \u201ctrabajar en los lugares m\u00e1s dif\u00edciles (aquellos donde nadie quiere ir) y cuando all\u00ed no se pueda seguir, luego de rezarlo una noche ante Jes\u00fas Sacramentado, pedirle al Obispo que nos env\u00ede a un lugar peor\u201d<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Ese gran ap\u00f3stol de la Eucarist\u00eda que fue San Manuel Gonz\u00e1lez escrib\u00eda con magistral pluma: \u201c\u00a1Hermano m\u00edo contristado con tantas decepciones y agravios, mira hacia all\u00e1, hacia aquella puertecita dorada; hacia el Sagrario! \u00a1Aplica el o\u00eddo y, m\u00e1s que el o\u00eddo, el coraz\u00f3n! \u00bfOyes lo que dicen desde adentro?&#8230; <em>He aqu\u00ed que yo estoy con vosotros<\/em>&#8230; S\u00ed, ah\u00ed est\u00e1 \u00c9l. Ya sabes qui\u00e9n es \u00c9l. Es Jesucristo, el Hijo de Dios y de Mar\u00eda, vivo, real, como est\u00e1 en los cielos, con unos ojos que te miran y te sonr\u00eden; con una boca que, sin moverse, te habla; con unas manos que se levantan para bendecirte y se bajan para posarse sobre tu cabeza cansada; con unos brazos que se abren para abrazarte y, sobre todo, con un Coraz\u00f3n con espinas de olvidos, de ingratitudes, de sacrilegios&#8230; y llamas de amores&#8230; incansables, eternos&#8230;\u00a0<\/p>\n<p>Pues <em>todo ese Jesucristo<\/em> con su grandeza de Dios y sus ojos y su boca y sus manos y su Coraz\u00f3n de hombre, con sus virtudes de Santo, con sus m\u00e9ritos de Redentor, con sus promesas de Padre, con su sangre de V\u00edctima, \u00a1tuyo es! As\u00ed, sin hip\u00e9rboles, ni exageraciones de lenguaje, \u00a1tuyo es!<\/p>\n<p>Y eso quiere decir que cuando te sientas d\u00e9bil ante el empuje de tus enemigos, <em>tienes derecho<\/em> a contar con su omnipotencia. Que, cuando las ingratitudes de los hombres o los pecados tuyos te hagan llorar, <em>tienes derecho<\/em> a postrarte ante \u00c9l y abrazarte a sus rodillas y pedirle que, posando su mano bendita sobre tu cabeza, te perdone y los perdone a ellos. Quiere decir que, cuando encuentres un coraz\u00f3n, fr\u00edo y duro como el m\u00e1rmol, que no quiera convertirse, <em>tienes derecho<\/em> a tomar un poco de aquel fuego de su Coraz\u00f3n y derretir aquella piedra. Quiere decir que, cuando siembres y no recojas, cuando prediques y no te oigan, cuando bendigas y te maldigan, <em>tienes derecho<\/em> a pedirle milagros de paciencia, de humildad, de caridad, de celo&#8230; Quiere decir, en suma, que, cuando las amarguras te ahoguen y tu mano no pueda levantarse para bendecir a tanto ingrato, y en tus ojos se sequen las l\u00e1grimas y las fuerzas te falten, y no quede parte sana en tu cuerpo de tantos golpes, ni fibra viva en tu coraz\u00f3n de tanto sufrir, <em>tienes derecho<\/em> a pedirle que te lleve&#8230; que te trasplante al cielo para vivir con \u00c9l siempre, siempre&#8230; Dime, hermano m\u00edo, quien quiera que seas y sufras lo que sufras, \u00bfte atrever\u00e1s a decir que est\u00e1s solo?\u201d<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>San Juan Pablo II dirigi\u00e9ndose a sacerdotes les dec\u00eda: \u201cnunca son tan fuertes como cuando elevan sus manos al cielo en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica. En ese momento tienen de su parte la omnipotencia misma de Dios\u201d<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\"><sup>[92]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Esto nos lleva de nuevo al fundamento de nuestra consagraci\u00f3n del que habl\u00e1bamos al principio: \u201cJes\u00fas es todo para nosotros y Jes\u00fas est\u00e1 en la Santa Eucarist\u00eda. [\u2026] Acerqu\u00e9monos alrededor del Coraz\u00f3n Eucar\u00edstico de Jes\u00fas y en este inmenso horno de amor, nuestros corazones se santificar\u00e1n y se encender\u00e1n con tanto ardor de celo que arrastrar\u00e9is a vuestras innumerables almas. As\u00ed habremos alcanzado el objeto de nuestra vida, que consiste en nuestra santificaci\u00f3n y el de nuestra divina vocaci\u00f3n, que es la salvaci\u00f3n de las almas confiadas a nosotros\u201d<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\"><sup>[93]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p>\n<p>Ma\u00f1ana, d\u00eda de la Presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el Templo, hemos de celebrar como ya es tradici\u00f3n, el d\u00eda del religioso del Verbo Encarnado, que coincide con la Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por la Vida Consagrada.<\/p>\n<p>Nuestro ser consagrados significa asumir, al mismo tiempo, el compromiso de conformarnos con Cristo, aprendiendo en la escuela de Mar\u00eda, mujer \u201ceucar\u00edstica\u201d, y dej\u00e1ndonos acompa\u00f1ar por Ella.<\/p>\n<p>Cada Misa que celebramos o de la cual participamos nos asocia m\u00e1s \u00edntimamente a Cristo y conjuntamente a la Virgen Mar\u00eda. Ya que el Cuerpo y la Sangre que se inmolan son los que el Padre Eterno form\u00f3 por obra del Esp\u00edritu Santo en su seno pur\u00edsimo<a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\"><sup>[94]<\/sup><\/a>. Por eso no podemos dejar de entrever en el Sacrificio del Altar la presencia de la Madre. Es la Virgen quien ha hecho fructificar lo que en el Banquete Pascual vamos a comer y es Ella quien ha hecho brotar lo que vamos a beber<a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\"><sup>[95]<\/sup><\/a>. Como dec\u00eda Juan Pablo Magno: el \u201cbinomio de Mar\u00eda y la Eucarist\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\"><sup>[96]<\/sup><\/a> es inseparable.<\/p>\n<p>\u00a1La Eucarist\u00eda se nos ha dado para que nuestra vida como consagrados sea, como la de Mar\u00eda, toda ella un <em>Magnificat<\/em>!<a href=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\"><sup>[97]<\/sup><\/a> Que la Virgen Sant\u00edsima nos conceda esa gracia.<\/p>\n<p>Les mando un fuerte abrazo para todos y les agradezco de coraz\u00f3n todo lo que hacen por la Iglesia, el Instituto y por sus apostolados particulares.<\/p>\n<p>En el Verbo Encarnado,<\/p>\n<p>P. Gustavo Nieto, IVE<br \/><em>Superior General<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">1 de febrero de 2019<br \/><em>Carta Circular 31\/2019<\/em><br \/><br \/><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Vita Consecrata<\/em>, 95.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A las religiosas en Mil\u00e1n<\/em>, (20\/05\/1983).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Notas del V Cap\u00edtulo General<\/em>, 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Notas del V Cap\u00edtulo General<\/em>, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <em>Notas del VII Cap\u00edtulo General<\/em>, 102.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>, 103.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 300; <em>op. cit.<\/em> San Juan Pablo II, <em>Alocuci\u00f3n dominical<\/em> (19\/07\/1981), 2; OR (26\/07\/1981), 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Mensaje para la XXXVII Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por las Vocaciones<\/em>, (14\/05\/2000).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 139.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Al clero, religiosos y laicos en T\u00e9ramo, Italia<\/em>, (30\/06\/1985).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Cf. Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, Constituci\u00f3n sobre la Sagrada Liturgia <em>Sacrosanctum Concilium<\/em>, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> <em>Lumen Gentium<\/em>, 44.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Vita Consecrata<\/em>, 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> San Pedro Juli\u00e1n Eymard, <em>Obras Eucar\u00edsticas<\/em>, II Parte, 5\u00aa Serie, Ejercicios Espirituales dados a los religiosos de la Congregaci\u00f3n de Hermanos de San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 63.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> San Pedro Juli\u00e1n Eymard, <em>Obras Eucar\u00edsticas<\/em>, II Parte, 5\u00aa Serie, Ejercicios Espirituales dados a los religiosos de la Congregaci\u00f3n de Hermanos de San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 13; <em>op. cit. <\/em>Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S.Th<\/em>., II-II, 186, 7c.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> San Pedro Juli\u00e1n Eymard, <em>Obras Eucar\u00edsticas<\/em>, II Parte, 5\u00aa Serie, Ejercicios Espirituales dados a las Siervas del Sant\u00edsimo Sacramento.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> San Pedro Juli\u00e1n Eymard, <em>Obras Eucar\u00edsticas<\/em>, I Parte, 5\u00aa Serie, Ejercicios Espirituales dados a las Siervas del Sant\u00edsimo Sacramento.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 73.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 200.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 47.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 200.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 48; <em>op. cit. Redemptionis Sacramentum<\/em>, 110.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Cf. P. C. Buela, IVE, <em>Ars Participandi<\/em>, cap. 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Santa Misa en la Plaza de Armas en Cuzco<\/em>, (01\/02\/1985).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Al clero, religiosos y laicos en T\u00e9ramo, Italia<\/em>, (30\/06\/1985).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 200.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Al clero, religiosos y laicos en T\u00e9ramo, Italia<\/em>, (30\/06\/1985).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Citado por San Juan Pablo II, <em>Carta al Superior General de la Congregaci\u00f3n de San Jos\u00e9, con ocasi\u00f3n del centenario de la muerte de San Leonardo Murialdo<\/em>, (28\/03\/2000).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Cf. 1 Co 13, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 300.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 58.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> 1 Cor 10, 17; comentado por San Agust\u00edn, <em>In Evangelium Ioannis<\/em> tract. 31, 13: PL 35, 1613.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Mt 18, 20.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Cf. CCC, 1396.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> 1 Co 10, 16-17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 199.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> <em>Presbyterorum Ordinis<\/em>, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 53.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 300.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> San Juan Pablo II, Carta sobre el misterio y el culto de la Eucarist\u00eda <em>Dominicae Cenae<\/em> (24\/02\/1980), 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> <em>Deus Caritas est<\/em>, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> De manera especial en los seminarios: \u201cla Misa debe ser celebrada por toda la comunidad del seminario en la que cada uno participa seg\u00fan su condici\u00f3n. Por eso, los sacerdotes que viven en el seminario y que no est\u00e1n obligados por oficio pastoral a celebrar en otra parte, ser\u00e1 bueno que concelebren la Misa de la comunidad\u201d, <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 68; <em>op. cit. <\/em>Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica<em>, Instrucci\u00f3n sobre la Formaci\u00f3n lit\u00fargica en los Seminarios<\/em>, 23.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 53.<em> Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 48; 67.<em> Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 224; <em>Directorio de Parroquias<\/em>, 25<em>.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 303; <em>op. cit.<\/em> Cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S.Th<\/em>., II-II, 26, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> P. C. Buela, <em>Homil\u00eda, (05\/05\/1998). <\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> <em>Directorio de Noviciados<\/em>, 74.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 172.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 98.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 199.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Pastores Dabo Vobis<\/em>, 48. Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 224.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 224; <em>op. cit<\/em>. <em>CIC<\/em>, c. 246, \u00a7 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 137.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 51; 121.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 225; <em>op. cit. Ratio Fundamentalis<\/em>, 52, 174.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, nota 356; <em>op. cit<\/em>. Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, <em>Instrucci\u00f3n sobre la formaci\u00f3n lit\u00fargica en los Seminarios<\/em>, 24.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 221.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes y a los seminaristas en Madrid<\/em>, (16\/06\/1993).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> <em>Directorio de Parroquias<\/em>, 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 31.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> P. C. Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, Parte II, cap. 3, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> Cf. <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 243-244.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> <em>Directorio de Parroquias<\/em>, 60;<em> op. cit. CIC<\/em>, c. 528 \u00a7 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 29.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 69.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 3; <em>op. cit<\/em>. Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, <em>Instrucci\u00f3n sobre la formaci\u00f3n lit\u00fargica en los Seminarios<\/em>, 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> San Juan Pablo II, Carta apost\u00f3lica <em>Vicesimus quintus annus<\/em> (04\/12\/1998), 10: \u201cnada de lo que hacemos en la Liturgia puede aparecer como m\u00e1s importante de lo que invisible, pero realmente, Cristo hace por obra del Esp\u00edritu\u201d; citado en<em> Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, nota 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 59.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Ecclesia de Eucharistia<\/em>, 60.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos y religiosas en Verona, Italia<\/em>, (16\/04\/1988).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 59.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 225-226.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> <em>Directorio de <\/em><em>Vida Consagrada<\/em>, 226.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> Beato Paolo Manna, <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n\u00ba 6, (15\/09\/1926).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Epistolario<\/em>, Carta a las Carmelitas Descalzas de Beas, (22\/11\/1587).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 86.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> San Manuel Gonz\u00e1lez, <em>Lo que puede un cura hoy<\/em>, [1638-1639].<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes y religiosos en G\u00e9nova<\/em>, (21\/09\/1985).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> Beato Paolo Manna, <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n\u00ba 6, (15\/09\/1926).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Carta a los sacerdotes<\/em>, (25\/03\/1995).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> P. C. Buela, IVE, <em>Ars Participandi<\/em>, cap. 9.4. c.1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Ecclesia de Eucharistia<\/em>, 57.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>, 58.<\/p>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":1238,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center 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