{"id":5254,"date":"2021-12-24T07:08:41","date_gmt":"2021-12-24T05:08:41","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=5254"},"modified":"2021-12-27T08:28:32","modified_gmt":"2021-12-27T06:28:32","slug":"homilia-para-los-monjes-en-la-nochebuena-del-ano-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2021\/12\/24\/homilia-para-los-monjes-en-la-nochebuena-del-ano-2018\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda para los monjes en la Nochebuena del a\u00f1o 2018"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"5254\" class=\"elementor elementor-5254\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h4 style=\"text-align: center;\">Homil\u00eda para los monjes en la Nochebuena del a\u00f1o 2018 \u00a0<\/h4><p>\u00a0<\/p><p style=\"text-align: center;\">Misa de Nochebuena 24 de diciembre de 2018<\/p><p style=\"text-align: center;\">Lc 2:1-14 \u2013 Prefacio de Navidad<\/p><p><span style=\"font-size: 16px;\">En la primera lectura que acabamos de escuchar el Profeta Isa\u00edas nos habla de un <\/span><em style=\"font-size: 16px;\">pueblo que caminaba en tinieblas <\/em><span style=\"font-size: 16px;\">\u2026 [que soportaba un] <\/span><em style=\"font-size: 16px;\">pesado yugo, <\/em><span style=\"font-size: 16px;\">y al cual una <\/span><em style=\"font-size: 16px;\">vara le her\u00eda los hombros<\/em><a style=\"font-size: 16px; background-color: #ffffff;\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><span style=\"font-size: 16px;\">. Y ese pueblo con toda su oscuridad y su dolor, en una noche como hoy, <\/span><em style=\"font-size: 16px;\">vio una gran luz<\/em><span style=\"font-size: 16px;\"> y se hizo <\/span><em style=\"font-size: 16px;\">grande su alegr\u00eda<\/em><a style=\"font-size: 16px; background-color: #ffffff;\" href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><span style=\"font-size: 16px;\">.<\/span><\/p><p>As\u00ed es: a un mundo deprimido, desesperado y desconfiado vino Dios<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Y vino para ordenar a los hombres y al mundo seg\u00fan Dios, para ordenar no s\u00f3lo sus corazones y sus almas sino tambi\u00e9n sus negocios, su vida familiar, sus gobiernos y todo.<\/p><p>\u00bfC\u00f3mo lo hizo? Dios resolvi\u00f3 los problemas sociales, pol\u00edticos, familiares, econ\u00f3micos del mundo no promulgando un nuevo sistema econ\u00f3mico; no mostr\u00e1ndonos una monta\u00f1a de papeles con los resultados de su investigaci\u00f3n revelando nuevos aspectos del problema; no lo hizo con guerras. \u00c9l salv\u00f3 al mundo de sus males al nacer como un Ni\u00f1o en la insignificante villa de Bel\u00e9n.<\/p><p>Ese aparentemente trivial incidente, tan com\u00fan y tan corriente, en el cual \u2013como escuchamos en el Evangelio\u2013 los due\u00f1os de la posada despidieron a la Sagrada Familia dici\u00e9ndoles simplemente que no hab\u00eda <em>lugar para ellos en la posada<\/em>, es el evento que dio vuelta el orden del mundo y la soluci\u00f3n que le dio su paz.<\/p><p>El Evangelista nos dice que su Madre busc\u00f3 refugio en un pesebre y recost\u00f3 al Ni\u00f1o nacido en el suelo de este mundo. Y este Ni\u00f1o \u2013cuyo nacimiento hoy celebramos\u2013 como otro Sans\u00f3n sacudi\u00f3 los pilares del mundo desde su misma ra\u00edz, tir\u00f3 abajo el edificio que ya se derrumbaba y construy\u00f3 el Templo del Dios viviente donde los hombres podr\u00e1n nuevamente cantar porque han encontrado a su Dios.<\/p><p>Pero puede alguno preguntarse: \u00bfqu\u00e9 tiene que ver el nacimiento de Dios como un Ni\u00f1o con las condiciones sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas de su \u00e9poca y de nuestra \u00e9poca? \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n puede existir entre el Ni\u00f1o recostado en la paja de un pesebre y el C\u00e9sar en su trono de oro? La respuesta es esta: El nacimiento del Hijo de Dios en la carne fue la introducci\u00f3n en el orden mundial hist\u00f3rico de una nueva vida; fue la proclamaci\u00f3n al mundo que la reconstrucci\u00f3n de la sociedad tiene que ver con su regeneraci\u00f3n espiritual; que las naciones pueden salvarse solamente cuando los hombres renacen a Dios como Dios nace en esta noche a los hombres.<\/p><p>Al hacerse hombre Dios entra en el orden creado, se hace parte de su historia, se hace cercano a nosotros y nos da una fuerza que viene de lo alto. El derecho propio trae al respecto una frase de San Juan Pablo II que dice: \u201cDios no estuvo nunca tan cercano del hombre -y el hombre jam\u00e1s estuvo tan cercano a Dios- como precisamente en ese momento\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Dicho en otras palabras, \u201cEl Salvador&#8230; quiso hacerse Hijo del Hombre para que nosotros pudi\u00e9semos llegar a ser hijos de Dios\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Es por esto que Cristo nace como Ni\u00f1o: para ense\u00f1arnos que la liberaci\u00f3n de todo el caos econ\u00f3mico, social y pol\u00edtico puede ser logrado solo por un nacimiento.<\/p><p>La humanidad estaba cansada mentalmente y espiritualmente exhausta; por cuatro mil a\u00f1os hab\u00eda estado haciendo el experimento del humanismo, y se encontraba como un hombre enfermo que no se puede curar a s\u00ed mismo. Estaba en un estado como el de nuestro mundo que desde los d\u00edas del Renacimiento ha tratado de construir una civilizaci\u00f3n sobre la autosuficiencia del hombre sin Dios.<\/p><p>D\u00e9monos cuenta de que la humanidad as\u00ed por s\u00ed sola se hunde y se vuelve poco mas o menos que una bestia. Tenemos pruebas suficientes de que gente de una cultura avanzada puede terminar siendo una cultura salvaje\u2026 (sino miren el noticiero cada noche).<\/p><p>Sin una ayuda sobrenatural la sociedad va de mal en peor hasta que su deterioraci\u00f3n se vuelve universal. No evoluci\u00f3n, sino retroceso es la ley del hombre sin Dios, tal como es la ley del girasol sin sol.<\/p><p>La humanidad librada a s\u00ed misma no se puede ni siquiera atar los cordones de los zapatos. Con todo el conocimiento que hoy en d\u00eda tiene el hombre acerca de la qu\u00edmica, de la gen\u00e9tica\u2026 no podemos hacer una vida humana en un laboratorio porque nos hace falta el principio vivificante que es el alma, la cual s\u00f3lo viene de Dios. La vida no es un empuj\u00f3n desde abajo, sino un don de arriba. No es el resultado del necesario ascenso del hombre, sino del descendimiento de Dios. No es \u2018progreso\u201d; es el fruto de la Encarnaci\u00f3n.<\/p><p>Por tanto, como aquel mundo en el cual Cristo naci\u00f3, el mundo de hoy en d\u00eda tambi\u00e9n necesita no de una mezcla de ideas viejas retocadas, no de un nuevo sistema econ\u00f3mico, no de un nuevo sistema monetario \u2013necesita un Nuevo Nacimiento. Necesita la intrusi\u00f3n en su orden de una nueva vida y un nuevo esp\u00edritu, el cual s\u00f3lo Dios puede dar. No nos podemos dar a nosotros mismos ese Nuevo Nacimiento del mismo modo que ninguno de nosotros puede nacer de nuevo naturalmente. Si hemos de renacer a esta vida nueva el principio de regeneraci\u00f3n debe venir del cielo y ese es precisamente el significado de la Encarnaci\u00f3n: La introducci\u00f3n en el mundo al nivel de la vida humana de la Vida de Dios, quien vino no a juzgar el mundo sino a salvarlo. Y es por eso que digo que el Verbo Encarnado resolvi\u00f3 nuestros problemas naciendo como Ni\u00f1o, porque la regeneraci\u00f3n de la sociedad tiene que ver con nacer, nacer a la vida de la gracia y crecer seg\u00fan ella.<\/p><p>Lo que Dios hizo a su naturaleza humana individual \u2013la cual tom\u00f3 de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda\u2013 es lo que desea hacer, en no menor grado, a cada naturaleza humana en el mundo; es decir, hacernos participes de la vida divina. El Verbo Encarnado que es desde toda la eternidad quiso nacer en Bel\u00e9n en una noche como la de hoy, quiere que nosotros y todos los hombres y mujeres de ah\u00ed afuera, que nacimos de nuestros padres terrenos, nazcamos a la eternidad de nuestro Padre Celestial, hechos creaturas nuevas, pose\u00eddos por la vida nueva de su gracia y miembros de su Reino.<\/p><p>La misma vida divina que vino al mundo hace dos mil dieciocho a\u00f1os debe volver al proceso del mundo nuevamente. Y a menos que \u00e9ste renazca a la nueva vida, perecer\u00e1.<\/p><p>Y de aqu\u00ed el important\u00edsimo y protag\u00f3nico rol de nuestra rama mon\u00e1stica, de los monjes del Instituto del Verbo Encarnado: implorar al cielo que descienda sobre las almas \u2013como el roc\u00edo desciende cada ma\u00f1ana sobre el campo\u2013 esa vida divina que fecunda las almas.<\/p><p>Por eso dice la regla mon\u00e1stica que nuestros contemplativos: \u201cRezar\u00e1n y ofrecer\u00e1n penitencias, por las almas del Purgatorio, por el ecumenismo, por la vida de la Iglesia, por la promoci\u00f3n humana, y otros problemas que <em>hacen a la realizaci\u00f3n del orden temporal seg\u00fan Dios y a la instauraci\u00f3n del Reino de Dios en las almas<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Esta es la gran necesidad.<\/p><p>\u201cEn la actualidad hay una gran hambruna en la tierra, una hambruna no de pan, porque hemos tenido ya demasiado de eso y nuestro lujo nos ha hecho olvidar a Dios; una hambruna no de oro, porque el brillo de mucho de eso nos ha cegado al significado del titilar de las estrellas; sino una hambruna mucho m\u00e1s seria, y una que amenaza a casi todos los pa\u00edses del mundo: la hambruna de hombres realmente grandes. En otras palabras, el mundo de hoy est\u00e1 sufriendo la terrible n\u00e9mesis de la mediocridad. Estamos muriendo de ordinariez; estamos pereciendo por nuestra mezquindad.<\/p><p>La mayor necesidad del mundo es de grandes hombres, alguien que entienda que no hay mayor conquista que la victoria sobre uno mismo; alguien que se d\u00e9 cuenta de que el valor real se logra, no tanto por la actividad, sino por el silencio; alguien que busque el Reino de Dios y su justicia, y ponga en pr\u00e1ctica la ley de que s\u00f3lo muriendo a la vida del cuerpo vivimos para la vida del esp\u00edritu; alguien que desaf\u00ede a las burlas del Viernes Santo para ganar la alegr\u00eda del domingo de Pascua; quien, como un rel\u00e1mpago, queme los lazos de esos intereses d\u00e9biles que atan las energ\u00edas del mundo; quien, con una voz intr\u00e9pida, como otro Juan el Bautista, despierte nuestra naturaleza debilitada de aquel sue\u00f1o elegante de reposo cobarde; necesidad de alguien que gane victorias, no bajando de la Cruz y comprometi\u00e9ndose con el mundo, sino que sufra para conquistar el mundo\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p><p>En esta Navidad, en una palabra, lo que necesitamos son (monjes) santos, porque los santos son los verdaderos grandes hombres que el mundo necesita para obtenernos la preciosa d\u00e1diva divina de su gracia y misericordia. Monjes que est\u00e9n \u2013como dice la segunda lectura de hoy\u2013 <em>fervorosamente entregados a practicar el bien<\/em><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Monjes que nos muestren esa gracia que se ha manifestado al mundo y que es el mismo Jes\u00fas, nacido de la Mar\u00eda Virgen, Dios y hombre verdadero; que ha venido a nuestra historia para librarnos de las tinieblas y darnos la luz<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. Monjes, que en definitiva nos hagan experimentar, esa <em>gran alegr\u00eda <\/em>que experimentaron los pastores al haber encontrado a Jes\u00fas que es el Amor hecho carne.<\/p><p>A la Madre del Verbo Encarnado, que contemplaba al Mes\u00edas, en su Hijo <em>envuelto en pa\u00f1ales<\/em> le pedimos esta gracia.<\/p><p><em>\u00a0<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. Is 9, 2; 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cf. Is 9, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> A partir de aqu\u00ed cito libremente al Ven. Arzobispo Fulton J. Sheen, <em>The Prodigal World<\/em>, cap. 1. [Traducido del ingl\u00e9s].<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 25;<em> op. cit.<\/em> San Juan Pablo II, <em>Alocuci\u00f3n Dominical<\/em> (02\/08\/1981), 2; OR (09\/08\/1981), 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 80; <em>op. cit.<\/em> San Le\u00f3n Magno, citado en <em>Liturgia de las Horas<\/em>, T.I, 363.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 80.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Ven. Arzobispo Fulton J. Sheen, <em>The World\u2019s Greatest Need<\/em>, Address delivered January 31, 1932. (Traducido del ingl\u00e9s).<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Tt 2, 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Cf. Papa Francisco, Homil\u00eda, (24\/12\/2013).<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda para los monjes en la Nochebuena del a\u00f1o 2018 \u00a0 \u00a0 Misa de Nochebuena 24 de diciembre de 2018 Lc 2:1-14 \u2013 Prefacio de Navidad En la primera lectura que acabamos de escuchar el Profeta Isa\u00edas nos habla de un pueblo que caminaba en tinieblas \u2026 [que soportaba un] pesado yugo, y al cual 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