{"id":525,"date":"2018-12-01T20:39:16","date_gmt":"2018-12-01T18:39:16","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=525"},"modified":"2020-10-02T11:46:25","modified_gmt":"2020-10-02T09:46:25","slug":"abandonados-a-la-providencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2018\/12\/01\/abandonados-a-la-providencia\/","title":{"rendered":"Una visi\u00f3n providencial de la vida"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"525\" class=\"elementor elementor-525\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-7f9ce5a4 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"7f9ce5a4\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-162c8443\" data-id=\"162c8443\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3a5e3041 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"3a5e3041\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u201cAbandonados a la Providencia\u201d<\/em><\/strong><br \/><em>Constituciones<\/em>, 231<\/p>\n<p>Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios:<\/p>\n<p>El misterio de la Navidad que estamos prontos a celebrar nos pone de frente al misterio providencial de Dios. Ese Ni\u00f1o que busca un lugar para nacer y es rechazado porque <em>no hab\u00eda sitio para \u00c9l en el alojamiento<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>; ese Ni\u00f1o que pasar\u00e1 la mayor parte de su vida en el ocultamiento de la vida simple de una familia de Nazaret; ese Ni\u00f1o es el Verbo Encarnado \u201cpobre en su nacimiento, m\u00e1s pobre en su vida y pobr\u00edsimo en la Cruz\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Ese Ni\u00f1o es el mismo Hijo de Dios que un d\u00eda con inefable dulzura nos ense\u00f1\u00f3 acerca de \u201caquel Padre lleno de bondad que se ocupa de los p\u00e1jaros y de las flores del campo<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>, y que no abandonar\u00e1 a los que con confianza se entreguen a \u00c9l\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Ese Ni\u00f1o es el <em>Emmanuel, Dios-con-nosotros<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> quien \u201cal insertarse en la historia humana nos garantiza que en ella se hallan presentes Dios y su providencia, su amor y su misericordia\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Como todos Ustedes saben nosotros, como religiosos del Instituto del Verbo Encarnado, estamos llamados a vivir \u201cabandonados a la Divina Providencia\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>. De hecho, todo el derecho propio es una ilustraci\u00f3n viva de c\u00f3mo llevar a la pr\u00e1ctica el santo abandono a la Providencia Divina. Tambi\u00e9n es sabido de todos que el tener una \u201cvisi\u00f3n providencial sobre la vida\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> fue se\u00f1alado como uno de los elementos no negociables adjuntos al carisma en el V Cap\u00edtulo General y que, por lo tanto, no se trata de un tema subsidiario ni menor, sino que es de gran importancia para nuestra vida religiosa individual, como as\u00ed tambi\u00e9n para la vida de nuestro Instituto como un todo.<\/p>\n<p>Por eso me ha parecido conveniente escribirles estas l\u00edneas sobre nuestra confianza en la Providencia Divina a la luz del derecho propio, deseando que nos sirvan para profundizar en el magn\u00edfico misterio de aquel Ni\u00f1o que a\u00fan siendo tan peque\u00f1o sostiene en sus manitos el universo entero. Aquel Ni\u00f1o del cual San Pablo dice que <em>todo fue creado por \u00c9l y para \u00c9l<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>1. Un modo particular de dar gloria a Dios<\/strong><\/h4>\n<p>Hablar de la Providencia Divina es hablar de Dios mismo, quien \u201ccomo Padre omnipotente y sabio est\u00e1 presente y act\u00faa en el mundo, en la historia de cada una de sus criaturas, para que cada criatura, y espec\u00edficamente el hombre, su imagen, pueda realizar su vida como un camino guiado por la verdad y el amor hacia la meta de la vida eterna en \u00c9l\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>. Dicho en otras palabras, hablar de la Providencia Divina es hablar de Dios que camina junto al hombre, como sabiamente dec\u00eda San Juan Pablo II<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso nada es m\u00e1s actual que el hecho de que <em>el Verbo se hizo carne<\/em><a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> y que \u00c9l nos rodea con su amorosa providencia. Porque hablando absolutamente no hay nada m\u00e1s actual que Dios, que no s\u00f3lo es el Creador de cuanto existe, sino que lo conserva en el ser y, m\u00e1s a\u00fan, lo gobierna con su Providencia.<\/p>\n<p>D\u00e9monos cuenta de que toda nuestra vida y nuestra vocaci\u00f3n misma hallan su origen en los suav\u00edsimos designios de la Providencia Divina.<\/p>\n<p>Nuestras <em>Constituciones<\/em>, desde sus primeras l\u00edneas, son un himno que a viva voz declaran nuestra fe firme en ese \u201cDios que es el Se\u00f1or y Padre de todas las cosas, principio y fin de todas ellas, [en] su Hijo Jesucristo Nuestro Se\u00f1or que se encarn\u00f3, muri\u00f3 y resucit\u00f3 para salvar a todos los hombres, [en] el Esp\u00edritu Santo que es Se\u00f1or y dador de vida y que, para gloria de la Trinidad Sant\u00edsima, mayor manifestaci\u00f3n del Verbo Encarnado y honra de la Iglesia fundada por Cristo \u2018permanece en la Iglesia Cat\u00f3lica gobernada por el sucesor de Pedro y los Obispos en comuni\u00f3n con \u00e9l\u2019\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Ahora bien, la solidez de nuestra fe en esa enorme verdad acerca de Dios \u2013que con rostro sereno y mano segura gu\u00eda nuestra historia\u2013 se manifiesta especialmente a trav\u00e9s de la confianza sin l\u00edmites en su Providencia. Ya que creer en Dios y creer en su Providencia son actos inseparables<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso, el derecho propio nos da esta magistral instrucci\u00f3n: \u201cUn modo particular de dar gloria a Dios es el confiar sin l\u00edmites en su Providencia, basados en su designio de salvaci\u00f3n, que se manifiesta de modo eminent\u00edsimo en la Encarnaci\u00f3n. Debemos aprender a mirar todo como venido de Aquel que no se olvida ni de un pajarillo&#8230; y tiene contados hasta nuestros cabellos<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>. Por eso ense\u00f1a San Pablo que <em>Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman<\/em><a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y con paternal atenci\u00f3n el <em>Directorio<\/em> de Espiritualidad nos explica parte por parte lo que esta ense\u00f1anza del Ap\u00f3stol quiere decir:<\/p>\n<p>&#8211; <strong>\u201cAl decir <em>todas las cosas<\/em>, no except\u00faa nada. Por tanto, aqu\u00ed entran todos los acontecimientos, pr\u00f3speros o adversos, lo concerniente al bien del alma, los bienes de fortuna, la reputaci\u00f3n, todas las condiciones de la vida humana (familia, estudio, talentos, etc.), todos los estados interiores por los que pasamos (gozos, alegr\u00edas, privaciones, sequedades, disgustos, tedios, tentaciones, etc.), hasta las faltas y los mismos pecados. Todo, absolutamente todo\u201d<\/strong><a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Con esta confianza filial en Dios Providente, San Isaac Jogues, m\u00e1rtir en Am\u00e9rica del Norte, le escrib\u00eda a un compa\u00f1ero: \u201caunque soy extremadamente miserable y he hecho mal uso de las gracias que nuestro Se\u00f1or me ha concedido en este pa\u00eds, no pierdo el \u00e1nimo. \u00c9l se toma el trabajo de ayudarme a ser mejor, y todav\u00eda me provee de nuevas oportunidades para morir a m\u00ed mismo y unirme a \u00c9l inseparablemente. [\u2026] Mi esperanza est\u00e1 en Dios, quien realmente no necesita de mis logros para cumplir sus designios. Todo lo que necesitamos hacer es serle fieles y no arruinar su trabajo con nuestras miserias propias\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>San Pedro Juli\u00e1n Eymard llega incluso a decir que \u201clos estados espirituales del alma son siempre el objeto de la direcci\u00f3n de la Divina Providencia, ya que constituyen ellos la condici\u00f3n indispensable de la santificaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n por eso Don Orione le escribe a un sacerdote que sufr\u00eda por la p\u00e9rdida de su madre: \u201cno te dejes turbar por el dolor de la vida presente y por estas pruebas y tribulaciones bien penosas, porque t\u00fa sabes que nosotros, seguidores de Jes\u00fas Crucificado, estamos destinados a esto: a la corona por medio de la cruz, porque est\u00e1 escrito: <em>es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios<\/em><a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>. La aflicci\u00f3n es moment\u00e1nea y permitida por Dios para nuestra purificaci\u00f3n y elevaci\u00f3n a \u00c9l: ella nos prepara siempre un mayor e incalculable grado de gloria, y nos hace dirigir el \u00e1nimo no a las cosas y personas que se ven, sino a aquellas que no se ven; ya que dice San Pablo: <em>lo que se ve es transitorio, lo que no se ve es eterno<\/em><a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>\u201cAl decir <em>se disponen para el bien<\/em>, se entiende que cooperan, contribuyen, suceden, para nuestro bien espiritual. Hay que tener esta visi\u00f3n y no la del carnal o mundano. Hay que ver todo a la luz de los designios amorosos de la Providencia de Dios, que s\u00f3lo el hombre espiritual descubre: <em>el espiritual lo juzga todo<\/em><a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>. Debemos creer con firmeza inquebrantable que aun los acontecimientos m\u00e1s adversos y opuestos a nuestra mira natural, son ordenados por Dios para nuestro bien, aunque no comprendamos sus designios e ignoremos el t\u00e9rmino al que nos quiere llevar\u201d<\/strong><a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Es en este sentido que San Juan de la Cruz sabiamente le aconsejaba a una monja que se lamentaba por un suceso adverso: \u201chabiendo su Majestad orden\u00e1dolo as\u00ed, es lo que a todos nos conviene; solo resta <em>aplicar a ello la voluntad<\/em>, para que, as\u00ed como es verdad, nos lo parezca; porque las cosas que no dan gusto, por buenas y convenientes que sean, parecen malas y adversas\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En 1848 el Beato John Henry Newman experiment\u00f3 muchos fracasos e incomprensiones, tiempo durante el cual escribi\u00f3 una reflexi\u00f3n muy hermosa que nos deja entrever esta visi\u00f3n providencial sobre la vida que debemos tener en todo momento, pero especialmente en la adversidad, para no perder nuestro norte. Cito aqu\u00ed un extracto: \u201cDios me ha creado para hacerle un servicio determinado. \u00c9l me ha encomendado un trabajo que no ha encomendado a otro. Tengo una misi\u00f3n. Quiz\u00e1s nunca lo sepa en esta vida, pero me lo dir\u00e1n en la otra. De alguna manera soy necesario para sus prop\u00f3sitos, tan necesario en mi lugar como un arc\u00e1ngel en el suyo y, si en verdad fallo, \u00c9l puede hacer surgir a otro, como puede hacer de piedras hijos de Abraham. Sin embargo, yo soy parte de esta gran empresa. Soy un eslab\u00f3n de una cadena, un v\u00ednculo de conexi\u00f3n entre personas. \u00c9l no me ha creado para la nada. Har\u00e9 el bien, har\u00e9 su trabajo. Ser\u00e9 un \u00e1ngel de paz, un predicador de la verdad en mi propio lugar, sin pretender otra cosa cuando lo haga m\u00e1s que guardar sus mandamientos y servirle en mi vocaci\u00f3n. Por lo tanto, confiar\u00e9 en \u00c9l, donde sea que est\u00e9 nunca puedo ser desechado. Si estoy en la enfermedad, mi enfermedad puede servirle; si en la perplejidad, mi perplejidad puede servirle. Si estoy en el dolor, mi dolor puede servirle. Mi enfermedad, o perplejidad, o dolor pueden ser las causas necesarias de alg\u00fan gran fin, que est\u00e1 mucho m\u00e1s all\u00e1 de nosotros. Dios no hace nada en vano. Puede prolongar mi vida o puede acortarla, \u00c9l sabe lo que hace. Puede quitarme a mis amigos y puede arrojarme entre extra\u00f1os. Puede hacerme sentir desolado, hundir mi esp\u00edritu, ocultarme el futuro; aun as\u00ed, \u00c9l sabe lo que hace. [\u2026] Oh Emanuel, Oh Sabidur\u00eda, me entrego a Ti. Me conf\u00edo enteramente a Ti. D\u00edgnate cumplir tus altos prop\u00f3sitos en m\u00ed cualesquiera sean. Yo nac\u00ed para servirte, para ser Tuyo, para ser tu instrumento. D\u00e9jame ser un instrumento ciego. No te pido ver, no te pido saber, te pido simplemente ser usado\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>&#8211; Sigue diciendo el derecho propio: <strong>\u201cPero por nuestra parte, hemos de cumplir una condici\u00f3n para que esto suceda as\u00ed. Por eso a\u00f1ade <em>de los que aman a Dios<\/em>, es decir, aquellos cuya voluntad est\u00e1 unida y sumisa a la de Dios, que procuran ante todo los intereses y la gloria de Dios, que est\u00e1n dispuestos a sacrificar todo sin reservas, persuadidos de que nada es tan ventajoso como abandonarse en las manos de Dios, en todo lo que a \u00c9l le plazca ordenar, como nos dio a entender Jes\u00fas: <em>si alguno me sirve, el Padre lo honrar\u00e1<\/em><\/strong><a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a><strong>. S\u00f3lo \u00c9l conoce todo, aun nuestra alma, sentimientos, car\u00e1cter, los secretos resortes que es preciso mover para llevarnos al cielo, los efectos que tal o cual cosa producir\u00e1n en nosotros, y tiene a su disposici\u00f3n todos los medios. Si amamos a Dios es imposible que haya algo en el mundo que no concurra y contribuya para nuestro bien\u201d<\/strong><a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por tanto, dec\u00eda San Francisco de Sales: \u201cSean firmes en la confianza en la providencia de Dios, la cual, si nos prepara cruces, nos dar\u00e1 valor para soportarlas. [\u2026] No se adelanten a los acontecimientos penosos de esta vida; prev\u00e9nganse con una perfecta esperanza de que, a medida que lleguen, Dios, a quien le pertenecen, los librar\u00e1 de ellos. \u00c9l los ha protegido hasta el presente; af\u00e9rrense bien de la mano de su Providencia y \u00c9l los asistir\u00e1 en toda ocasi\u00f3n y, si no pueden marchar, \u00c9l los sostendr\u00e1. \u00bfQue temen, siendo todos de Dios, el cual nos ha asegurado que todo ser\u00e1 <em>para bien de los que le aman<\/em>? No piensen en lo que suceder\u00e1 ma\u00f1ana, porque el mismo Padre Eterno que hoy tiene cuidado de Ustedes, lo tendr\u00e1 ma\u00f1ana y siempre: \u00c9l no les dar\u00e1 ning\u00fan mal, y si se los da, les dar\u00e1 un valor invencible para soportarlo\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso, clara y contundentemente nos indica el derecho propio: \u201cdeben ser hombres sobrenaturales\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>. De modo tal que sepamos elevar el alma a los planes sobrenaturales de Dios<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a> tanto en lo individual como en lo que respecta a la vida del Instituto, a la situaci\u00f3n de la Iglesia, a nuestra misi\u00f3n en particular, al estado de nuestra alma, etc.\u00a0 Para lo cual hace falta una fe robusta y estable en la Divina Providencia, que jam\u00e1s falta, como dec\u00eda San Benito Cottolengo a los suyos. Nos hace falta una \u201cfe viva, firme, intr\u00e9pida, eminente, heroica; una fe convencida de que Dios no ser\u00eda Dios si fu\u00e9semos capaces de abarcarlo con nuestra inteligencia limitada, si comprendi\u00e9semos todos sus juicios y caminos\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>San Pedro Juli\u00e1n Eymard daba a los suyos el siguiente aviso, que me parece muy bien podemos aplicar a nosotros mismos \u2013ya sea que estemos en casa de formaci\u00f3n o llevemos a\u00f1os en la misi\u00f3n\u2013: \u201cla Providencia Divina combina todos los acontecimientos del tiempo y todas las circunstancias en torno al alma querida, cual si fuera el centro del movimiento celeste y terrestre, para que todo le ayude en la consecuci\u00f3n de su fin sobrenatural. [\u2026] La Divina Providencia no s\u00f3lo dispone de las criaturas que nos han de ejercitar en la virtud en el decurso de nuestra vida, sino que tambi\u00e9n determina, por su gran misericordia para con el alma, el estado del cuerpo, enfermo o sano, y tiene trazado el plan de cada d\u00eda seg\u00fan el cual debamos glorificarle. [\u2026] Los estados naturales del alma est\u00e1n asimismo regulados conforme a las gracias que conceder\u00e1 Dios y a las obras que nos va a exigir\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Como religiosos y como misioneros resulta de gran importancia que esto lo tengamos bien grabado en el alma. Lo vuelvo a decir con otras palabras: persuad\u00e1monos de que todo lo que Dios dispone para nosotros es necesaria e invariablemente para nuestro bien y es, en definitiva, lo mejor que nos puede suceder. Tenemos que \u201carreglar la mente\u201d y saber ver en todas las circunstancias que se orquestan a nuestro alrededor un medio para santificarnos. Santo Tom\u00e1s, magistralmente, nos da la raz\u00f3n de esto: porque \u201cas\u00ed como no puede haber nada que no haya sido creado por Dios, as\u00ed tampoco no puede haber nada que no est\u00e9 sometido a su gobierno\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>. Toda la creaci\u00f3n es, en manos de Dios, como un instrumento: no hay ning\u00fan efecto en el orden creado que pueda escapar de la causalidad de la primera causa universal que es Dios.\u00a0<\/p>\n<p>Entonces, nada de vanas ilusiones: \u201cpara entrar en el reino de los cielos es preciso tener sentimientos grandes, inmensos, universales; pero es necesario saberse contentar con las peque\u00f1as cosas, con la voluntad de Dios tal como se manifiesta en el <em>fugitivo instante presente<\/em>, con las alegr\u00edas cotidianas que ofrece la Providencia; y tambi\u00e9n es necesario hacer de cada trabajo, aunque oculto y modesto, una obra maestra de amor y perfecci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>2. Tentaciones contra la confianza en la Divina Providencia<\/strong><\/h4>\n<p>Naturalmente, el enemigo de nuestra alma buscar\u00e1 alejarnos del abandono confiado en el cuidado providente de nuestro Se\u00f1or. De hecho, la gran tentaci\u00f3n de los misioneros es desconfiar de la Providencia de Dios. Esta tentaci\u00f3n puede tomar distintas formas seg\u00fan c\u00f3mo sea nuestro lado m\u00e1s flaco. Algunos caen en la tentaci\u00f3n de pensar que \u201cconfiar en la Providencia, es imprudencia\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>, y as\u00ed se abstienen y se excusan de emprender obras apost\u00f3licas simplemente porque temen arredrarse por las dificultades y gastos que se deban realizar<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>. Algunos otros arg\u00fcir\u00e1n una \u201cfalsa necesidad de seguridades materiales\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a> y abandonar\u00e1n la Divina Providencia como piedra fundamental de su obra<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>, poni\u00e9ndose no pocas veces en gran riesgo de terminar siendo tributarios del Estado. Puede que haya algunos que \u201cpor el \u00e1rbol de las dificultades pierdan de vista el bosque de las cosas que est\u00e1n bien\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>, y quieran abandonar lo emprendido olvid\u00e1ndose que nuestras <em>Constituciones<\/em> nos mandan \u201ctrabajar en los lugares m\u00e1s dif\u00edciles y en las condiciones m\u00e1s adversas\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>. Puede haber otros que, como dec\u00eda San Vicente de Paul, \u201csufren con mucha impaciencia sus aflicciones y molestias, y eso es un gran mal. Otros se dejan andar por muchos deseos de cambiar de lugar, de ir ac\u00e1 o all\u00e1, en aquella Casa, en aquella Provincia, con el pretexto de cambiar de aire\u2026 Y \u00bfpor qu\u00e9? Son hombres apegados a s\u00ed mismos, esp\u00edritus livianos, personas que no quieren sufrir nada, como si las enfermedades corporales fueran males que hay que evitar absolutamente. Huir del estado en el que el Se\u00f1or nos quiere es huir de la propia felicidad\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Estemos ciertos de esto: \u201cDios es infinitamente grande, Dios es infinitamente poderoso, y est\u00e1 en todas partes. Y su providencia se manifiesta en el cielo, en la tierra y en todo lugar. No hay lugar sobre la tierra en el cual no obre la Providencia amorosa de Dios: en lo m\u00e1s intrincado de las selvas, en los m\u00e1s inh\u00f3spitos desiertos, con un fr\u00edo glacial o bajo un calor t\u00f3rrido, en las estepas o en las altas monta\u00f1as, en los agitados mares o en lagos pac\u00edficos, en las meg\u00e1polis o en las aldeas primitiv\u00edsimas, en medio de las guerras y en medio de la paz, donde se carece de todo y donde en todo se sobreabunda, en todas las culturas, en todas las lenguas, en todas las etnias&#8230; \u00a1Dios siempre es Padre! \u00a1Y Padre infinitamente bueno con todos! \u00a1Cu\u00e1nto m\u00e1s con su ap\u00f3stol misionero!\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Los santos de todos los tiempos as\u00ed lo entendieron. Si no \u00bfc\u00f3mo se explica, por ejemplo, que San Jun\u00edpero Serra a los 56 a\u00f1os y con la sola experiencia de haber sido profesor de teolog\u00eda se embarcara en una misi\u00f3n que parec\u00eda imposible: la de la evangelizaci\u00f3n de los pueblos en el Nuevo Mundo? \u00c9l solo fund\u00f3 9 de las 15 misiones que hoy dan nombre a las ciudades en California. Asm\u00e1tico y con una herida llagada en su pierna que le caus\u00f3 molestias los \u00faltimos 15 a\u00f1os de su vida, camin\u00f3 m\u00e1s de 38.000 km, a menudo batallando contra el fr\u00edo y el hambre. Sin embargo, era capaz de decir: \u201cSiempre adelante, nunca hacia atr\u00e1s\u201d. \u00bfPor qu\u00e9? Simplemente porque confiaba firmemente en Aquel que dijo: <em>Buscad el Reino de Dios y su justicia, que lo dem\u00e1s se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura<\/em><a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>. Ese es el esp\u00edritu confiado que debemos tener tambi\u00e9n nosotros para saber actuar como Dios quiere que lo hagamos en las circunstancias dispuestas por su Providencia, con la gracia que \u00c9l mismo nos concede para ello.<\/p>\n<p>Por eso lo propio de cada miembro del Instituto del Verbo Encarnado es la confianza ilimitada en la Providencia Divina<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>. Nuestra vida misma debe ser un culto a la Divina Providencia<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>. Lo cual no quiere decir adoptar una actitud totalmente pasiva que espera que las soluciones aparezcan de la nada, o los bienes materiales le lluevan, o las almas toquen a la puerta de uno. No tenemos que caer en un falso quietismo que distorsiona nuestra necesaria y libre cooperaci\u00f3n con la providencia y con la gracia. No. Como dec\u00eda San Ignacio de Loyola: \u201cOrad como si todo dependiese de Dios y trabajad como si todo dependiese de vosotros\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>. Sin ser jam\u00e1s tributarios, es decir, sin subordinarse indebidamente a los poderes temporales, a las modas culturales, al esp\u00edritu del mundo, como si fuesen el fin \u00faltimo en lugar de Dios. Antes bien, lo nuestro es vivir \u201cen plenitud la reyec\u00eda y el se\u00f1or\u00edo cristiano y sacerdotal\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>D\u00e9monos cuenta: \u00a1El Verbo Encarnado es nuestro! As\u00ed, sin exageraciones, \u00a1es nuestro! Nos lo dice \u00c9l mismo por boca del gran doctor de la Iglesia, San Juan de \u00c1vila: \u201cYo (soy) vuestro Padre por ser Dios, yo vuestro primog\u00e9nito hermano por ser hombre. Yo vuestra paga y rescate, \u00bfqu\u00e9 tem\u00e9is deudas, si vosotros con la penitencia y la Confesi\u00f3n ped\u00eds suelta de ellas? Yo vuestra reconciliaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 tem\u00e9is ira? Yo el lazo de vuestra amistad, \u00bfqu\u00e9 tem\u00e9is enojo de Dios? Yo vuestro defensor, \u00bfqu\u00e9 tem\u00e9is contrarios? Yo vuestro amigo, \u00bfqu\u00e9 tem\u00e9is que os falte cuanto yo tengo, si vosotros no os apart\u00e1is de M\u00ed? Vuestro mi Cuerpo y mi Sangre, \u00bfqu\u00e9 tem\u00e9is hambre? Vuestro mi coraz\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 tem\u00e9is olvido? Vuestra mi divinidad, \u00bfqu\u00e9 tem\u00e9is miserias? Y por accesorio, son vuestros mis \u00e1ngeles para defenderos; vuestros mis santos para rogar por vosotros; vuestra mi Madre bendita para seros Madre cuidadosa y piadosa; vuestra la tierra para que en ella me sirv\u00e1is, vuestro el cielo porque a \u00e9l vendr\u00e9is; vuestros los demonios y los infiernos, porque los hollar\u00e9is como esclavos y c\u00e1rcel; vuestra la vida porque con ella gan\u00e1is la que nunca se acaba; vuestros los buenos placeres porque a M\u00ed los refer\u00eds; vuestras las penas porque por mi amor y provecho vuestro las sufr\u00eds; vuestras las tentaciones, porque son m\u00e9rito y causa de vuestra eterna corona; vuestra es la muerte porque os ser\u00e1 el m\u00e1s cercano tr\u00e1nsito a la vida. Y todo esto ten\u00e9is en M\u00ed y por M\u00ed; porque lo gan\u00e9 no para M\u00ed solo, ni lo quiero gozar yo solo; porque cuando tom\u00e9 compa\u00f1\u00eda en la carne con vosotros, la tom\u00e9 en haceros participantes en lo que yo trabajase, ayunase, comiese, sudase y llorase y en mis dolores y muertes, si por vosotros no queda. \u00a1No sois pobres los que tanta riqueza ten\u00e9is, si vosotros con vuestra mala vida no la quer\u00e9is perder a sabiendas!\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por tanto, cada uno de nosotros en cada circunstancia particular de la vida y donde quiera que est\u00e9, debe alejar de s\u00ed toda solicitud indebida y ponerse en manos de la providencia del Padre celestial<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>. Vayamos siempre con plena confianza a Jesucristo en busca de la gracia y de todo lo que necesitemos. Porque \u201cla medida de la Providencia Divina sobre nosotros\u201d, dec\u00eda San Francisco de Sales, \u201ces la confianza que nosotros tengamos en ella\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>3. Dios Padre cuida de nosotros<\/strong><\/h4>\n<p>Noten Ustedes que para mayor aliciente de nuestra esperanza nuestro Se\u00f1or nos hace comprobar incesantemente su inefable cuidado paternal sobre toda nuestra querida Familia Religiosa con las innumerables bendiciones que deposita en nuestras manos. Lo cual no s\u00f3lo es muy consolador, sino tambi\u00e9n una fuente indescriptible de paz, de serenidad, de seguridad y por tanto de gozo y de alegr\u00eda para nuestras almas. Todas esas bendiciones se eslabonan una a una y a viva voz nos repiten: vivan colgados de la Divina Providencia.<\/p>\n<p>Nuestra historia misma como Familia Religiosa es un canto a la Providencia Divina. C\u00f3mo no contemplar asombrados la admirable providencia con que Dios ha suscitado nuestro hermoso carisma justamente en esta \u00e9poca en la cual la negaci\u00f3n de la Encarnaci\u00f3n es una dolorosa realidad palpable. Incluso la misma fecha en que nacimos como Instituto, el 25 de marzo, d\u00eda en que San Juan Pablo II consagraba el mundo al Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, fue ordenada por su Providencia Divina. Fue tambi\u00e9n por designio amoroso de la Providencia que durante los primeros a\u00f1os no tuvimos muchas fundaciones en Argentina, lo cual nos permiti\u00f3 fundar en muchos otros pa\u00edses que hoy ya suman 41. Fue tambi\u00e9n d\u00e1diva divina que cont\u00e1ramos con una Rama Femenina, con hermanos religiosos, con una Rama Contemplativa (que en esta Navidad celebrar\u00e1 su 30\u00ba aniversario de fundaci\u00f3n); que la Procura Generalicia se trasladara a Roma; que nos encomendaran una de las 8 <em>Misio sui iuris<\/em> de la Iglesia en el mundo; que nos encontr\u00e1ramos con Sor Rosa Goglia, la secretaria del P. Cornelio Fabro, y que ella nos legara la custodia y difusi\u00f3n de sus obras. Es innegable adem\u00e1s que fue por obra de los insondables designios de Dios que comenzamos tantas de nuestras obras: el Bachillerato Humanista, los Hogarcitos y, a decir verdad, cada una de nuestras misiones, de nuestras Casas de formaci\u00f3n, la construcci\u00f3n de iglesias, etc. \u00bfY qu\u00e9 decir de la ayuda palpable que nos ha brindado en el sostenimiento de todas ellas? Podr\u00edamos seguir con una letan\u00eda interminable de acontecimientos, de personas, de circunstancias, en definitiva, de gracias celestiales que nos hacen constatar una y otra vez que Dios es nuestro Padre y que \u00c9l cuida de nosotros.<\/p>\n<p>Mas notemos que tambi\u00e9n las pruebas, las dificultades, los ataques muchas veces sin sentido, las experiencias dolorosas, inexplicables e incluso injustas, cu\u00e1nto bien han tra\u00eddo a nuestro Instituto, cu\u00e1ntas bendiciones. \u00a1Qu\u00e9 expansi\u00f3n misionera hemos tenido en tan poco tiempo, la cual ser\u00eda imposible si no hubi\u00e9semos tenido esas pruebas, esas dificultades! \u00a1imposible! Porque como dice San Agust\u00edn: si faltasen males, faltar\u00edan muchos bienes<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a><em>. <\/em>Con toda verdad podemos decir que la Divina Providencia nos colma de los mejores bienes, las gracias m\u00e1s exquisitas, especialmente cuando nos encontramos en medio de las cruces, como lo hemos experimentado tant\u00edsimas veces.<\/p>\n<p>C\u00f3mo no ver la paternal condescendencia de Dios, que en todas estas situaciones nos dice que lo que es de Dios no puede ser destruido por ning\u00fan hombre ni por todos los hombres juntos. Y apacigua nuestras almas asegur\u00e1ndonos una y otra vez que \u00c9l <em>desbarata las tramas del astuto para que sus manos no puedan realizar sus proyectos. Prende a los sabios en su propia red, y los designios de los arteros quedan frustrados<\/em><a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, nuestra Familia Religiosa, siendo tan peque\u00f1a como el joven David en el Valle del Terebinto<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a> y siendo nuestras fuerzas tan desproporcionadas frente a los poderes de<em> los aires<\/em><a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>, ha salido siempre adelante propulsada por la Providencia Divina. Lo cual ser\u00e1 siempre posible, si de nuestra parte encuentra solicitud \u00fanicamente por el Reino de los Cielos y por las obras que a \u00e9l conducen, y halla en nosotros esa confianza firme en la verdad de la Escritura que nos asegura que <em>los ojos del Se\u00f1or velan por los que le temen, por los que esperan en su misericordia<\/em><a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p>Por eso conviene mucho el acu\u00f1ar en el alma una confianza inconmovible en Dios nuestro Se\u00f1or. Dios desde toda la eternidad ya tiene decidido el momento en el cual se solucionan las distintas contradicciones que nos producen dolor porque en su ciencia infinita \u00c9l lo sabe todo. \u00c9l hace para determinados fines concurrir determinados medios, y esto es la Providencia de Dios, a la cual nada se escapa; y por tanto debemos tener la absoluta confianza que <em>el que comenz\u00f3 en nosotros la buena obra, la llevar\u00e1 a feliz t\u00e9rmino<\/em>. \u201cTodo es breve\u201d, dice San Juan de la Cruz, \u201cque todo es alzar el cuchillo y luego se queda Isaac vivo, con promesa del hijo multiplicado\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Nacidos entonces de su misma Bondad, guiados de su mano providente y sostenidos por su brazo fuerte, cada uno de nosotros puede decir que en nuestro Instituto, que nada posee, no nos ha faltado ninguna cosa necesaria para la vida, y que, m\u00e1s a\u00fan, se nos ha dado mucho m\u00e1s de lo que nuestras humanas expectativas pod\u00edan esperar. Al punto que tambi\u00e9n nosotros podemos decir con Don Orione: \u201cquien hace todo es la Divina Providencia\u201d<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>. Pues con ayuda de esta amorosa Providencia Divina y a\u00fan en medio de grandes tribulaciones, hemos podido fundar misiones y casas religiosas y proveerlas de lo necesario, a\u00fan siendo nuestros medios muy modestos. M\u00e1s a\u00fan, muchos de nosotros hemos cursado estudios, incluso universitarios y de postgrado; otros han aprendido artes y oficios, sin que nos haya faltado cosa alguna para el curso normal de los mismos o para la vida misma. Adem\u00e1s, como Dios \u201ccon admirable providencia gu\u00eda el curso de los tiempos y renueva la faz de la tierra\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>, hemos podido mandar misioneros a pa\u00edses en donde la labor misionera, por distintas circunstancias, implica un desaf\u00edo mayor: Siria, la Franja de Gaza, las Islas Salom\u00f3n, Islandia, China, etc. C\u00f3mo no darnos cuenta de los cuidados y el amor providente de Dios en el hecho de que la obra apost\u00f3lica del Instituto no se detiene, sino que, por gracia de Dios, contin\u00faa y se agiganta, provey\u00e9ndonos la misma Providencia Divina no s\u00f3lo los medios para llevarla a cabo sino tambi\u00e9n manifest\u00e1ndose patentemente en la coordinaci\u00f3n de las distintas circunstancias para que as\u00ed sea.<\/p>\n<p>Todo esto, y tanto m\u00e1s que queda sin decir, \u00a1lo ha hecho Dios, la Divina Providencia! \u00a1C\u00f3mo no reconocer los amorosos signos paternales de Dios en toda la obra del Instituto! No podemos ser indiferentes sino corresponder a la gracia de Dios y, por tanto, sentir como aguij\u00f3n en el alma el dulce deber de distinguirnos en el vivir \u201cabandonados a la Divina Providencia\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>. Esa es y debe ser siempre la actitud confiada que debe reinar en nuestros miembros y que debemos transmitir a las futuras generaciones. Ese es el esp\u00edritu que nos ha sido legado. Insisto: lo nuestro es vivir colgados de la Providencia Divina, santamente abandonados en sus brazos, porque nuestro \u201cestilo particular de santificaci\u00f3n y de apostolado\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>\u00a0 es la locura de la cruz<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>, como nos lo ense\u00f1\u00f3 y practic\u00f3 el mismo Verbo Encarnado.<\/p>\n<p>Impregnados de esta santa confianza en nuestro Dios que es Padre Providente, por el gran bien que nos espera, afrontemos todo sacrificio, gocemos en toda tribulaci\u00f3n, deseemos cada cruz, florezcamos en iniciativas apost\u00f3licas de envergadura y empe\u00f1\u00e9monos por multiplicar navidades en los corazones de los hombres sabiendo aprovecharnos de las mismas oportunidades que la Providencia nos ofrece.\u00a0 Si Dios multiplica dones en nosotros, multipliquemos nosotros nuestras fuerzas, nuestros sacrificios por Dios, nuestras actividades para el bien de las almas. Porque Dios no se deja ganar en generosidad.<\/p>\n<p>Alejarnos un \u00e1pice de la confianza debida a la Divina Providencia es exponernos a la esterilidad<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u200bQue jam\u00e1s la injusticia de los hombres, lo adverso de las circunstancias, nuestras propias miserias o las ajenas, las \u201ccontradicciones de los buenos\u201d, los fracasos, lo dif\u00edcil de los tiempos que nos tocan, o la escasez de los medios debilite nuestra confianza plena en la bondad de Dios o empa\u00f1en en algo el celo por la misi\u00f3n y por la santificaci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>San Alberto Hurtado dec\u00eda: \u201cEn la vida no hay dificultades, solo hay circunstancias. Dios lo conduce todo, y todo lo conduce bien. No hay m\u00e1s que abandonarse, y servir a cada instante en la medida de lo posible\u201d. Tal debe ser nuestra actitud.<\/p>\n<p>A nosotros nos compete ser hombres de \u201cgrandes obras, [de] empresas extraordinarias\u201d<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a> nacidas de una gran caridad a imitaci\u00f3n del Verbo Encarnado, discernidas en la prudencia y apoyadas firmemente en la Divina Providencia.<\/p>\n<p>Actuando seg\u00fan lo que Don Orione le escrib\u00eda a uno de sus sacerdotes: \u201cYo no quiero estatuas en la congregaci\u00f3n, sino vivos y que vayan adelante, <em>mirando a lo alto<\/em>, \u00a1a Dios! De quien todo depende y nos vienen todos los dones y la ayuda. Vivir quiere decir expandirse: quien no produce, pierde: quien no avanza, retrocede\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En todas nuestras obras y en cada aspecto de nuestra vida, incluso a nivel de todo el Instituto, no olvidemos \u201cel dominio y la providencia maternal que tiene Mar\u00eda sobre todas las cosas\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>, y confi\u00e9monos mucho a Ella. Nuestro Instituto que se honra en tenerla por Reina es un don de su Inmaculado Coraz\u00f3n y descansa bajo el manto de su maternal amor previsor. Nos lo recuerda el Verbo Encarnado cuando nos dice: \u201cvuestra [es] mi Madre bendita para seros Madre cuidadosa y piadosa\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>. Entonces tengamos mucha fe en Dios, en su Divina Providencia, y tengamos plena confianza en la materna bondad y asistencia de la Virgen Sant\u00edsima que no se olvida de nuestros asuntos; preocup\u00e9monos por vivir cada d\u00eda seg\u00fan el esp\u00edritu y las Constituciones de nuestro Instituto, al que nos ha tra\u00eddo la mano de Dios, en su Providencia misericordiosa.<\/p>\n<p>Hoy y siempre esper\u00e9moslo todo de su Divina Providencia como nos anima el mismo Cristo al decirnos: <em>Pedid y se os dar\u00e1, buscad y hallar\u00e9is, llamad y se os abrir\u00e1. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra, y al que toca, se le abre. \u00bfHabr\u00e1 entre ustedes alg\u00fan padre que, cuando su hijo le pida pan, le d\u00e9 una piedra? \u00bfO cuando le pida pescado, le d\u00e9 una v\u00edbora? \u00bfO cuando le pida huevo, le d\u00e9 un alacr\u00e1n? Si pues, vosotros que sois malos sab\u00e9is dar a vuestros hijos cosas buenas, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s vuestro Padre celestial dar\u00e1 cosas buenas a los hijos que se las pidan!<\/em><a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En fin, avancemos con \u00e1nimo contento y con un esp\u00edritu confiado diciendo con San Pedro Juli\u00e1n Eymard: \u201cDios me ama, dispone todos mis caminos seg\u00fan su bondad; todo lo regula en mi vida para mayor bien. Puedo por consiguiente, estar seguro de que cuanto me acontezca proceder\u00e1 de la mano de Dios, de su bondad, lo mismo si se trata de alegr\u00eda como de pena en su santo servicio, de consuelos como de desolaciones, de feliz \u00e9xito como de fracaso en una empresa, de salud como de enfermedad. Como la Divina Providencia es quien dirige mi navecilla, da viento a la vela y produce la bonanza y la tempestad, mi deber es confiarme al Divino Piloto, que \u00c9l me conducir\u00e1 de un modo seguro al puerto de la patria celestial\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>. Y con esa misma visi\u00f3n providencial sepamos reconocer los designios misericordiosos de Dios sobre nuestro Instituto.<\/p>\n<p>Confiemos siempre en Dios. Que si Dios responde con su Divina Providencia a la confianza ordinaria, como lo hemos comprobado tantas veces, \u00c9l proveer\u00e1 extraordinariamente a quienes conf\u00eden extraordinariamente, como bien dec\u00eda San Benito Cottolengo.<\/p>\n<p>La dulcemente simple y a la vez magn\u00edfica solemnidad del Nacimiento del Verbo Encarnado, nos ilustra la verdad sobre la Providencia de Dios. La verdad de este Dios que baj\u00f3 de los cielos para caminar junto a los hombres.<\/p>\n<p>Que esa misma Providencia que se manifiesta suav\u00edsima y de una ternura inefable en el Ni\u00f1o recostado en el pesebre todo lo disponga para que reine la paz y la alegr\u00eda en nuestras almas y en cada una de nuestras comunidades.<\/p>\n<p>Tengan todos un Adviento espiritualmente muy provechoso.<\/p>\n<p>En Cristo, el Verbo Encarnado y su Madre Sant\u00edsima,<\/p>\n<p>P. Gustavo Nieto, IVE<br \/><em>Superior General<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">1 de diciembre de 2018.<br \/><em>Carta Circular 29\/2018<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Lc 2, 6-7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 66; <em>op. cit.<\/em> San Bernardo, <em>Vitis mystica<\/em>, cap. II.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Cf. Mt 6, 25-34.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 63; <em>op. cit<\/em>. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S. Th<\/em>., III, 40, 3, ad 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Is 7, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em>, (28\/12\/1994).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a><em> Constituciones<\/em>, 231.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <em>Notas del V Cap\u00edtulo General<\/em>, 11.\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Col 1, 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em>, (30\/04\/1986).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Cf. <em>Audiencia General<\/em>, (11\/06\/1986).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Jn 1, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 1; <em>op. cit.<\/em> <em>Lumen Gentium<\/em>, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 308.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. Lc 12, 6-7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Rom 8, 28.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 67.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Francois Roustang, SJ, <em>Jesuit Missionaries to North America<\/em>, Letter to a Fellow Jesuit, September 1646. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> San Pedro Juli\u00e1n Eymard, <em>Obras Completas<\/em>, Tercera Serie, Secci\u00f3n II, Consejo de vida espiritual, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Hech 14, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> 2 Cor 4, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> P. Vicenzo Alesiani, <em>Don Orione,<\/em> <em>Sembrar a Jesucristo \u2013 Carta a los Sacerdotes<\/em>, cf. <em>Scritti <\/em>22, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> 1 Cor 2, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 67.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Obras Completas<\/em>, Epistolario, Carta 25, A la M. Ana de Jes\u00fas, OCD, (06\/07\/1591.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> <em>Meditations on Christian Doctrine<\/em>, 1; citado por Fr. Benedict Groeschel, CFR, <em>Arise from Darkness<\/em>. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Jn 12, 26.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 67.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Cf. F. Vidal, <em>En las fuentes de la alegr\u00eda con San Francisco de Sales<\/em>, cap. 7, 2; <em>op. cit. Obras completas de San Francisco de Sales<\/em>, Edici\u00f3n de Annecy, Tomo XVI, 125 y Tomo XVIII, 211.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> <em>Directorio de vida fraterna en com\u00fan<\/em>, 38.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 76.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 76.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> San Pedro Juli\u00e1n Eymard, <em>Obras Completas<\/em>, Tercera Serie, Secci\u00f3n II, Consejo de vida espiritual, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S.Th.<\/em> I, q. 103, a. 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A las religiosas contemplativas en Albano<\/em>, (14\/08\/1979).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 126.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Cf.<em> Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 91.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 255.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 123; 30.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 86.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Citado en Beato Paolo Manna, <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n. 15, Mil\u00e1n, (15\/04\/1931).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> Cf. P. C. Buela, IVE, <em>Homil\u00eda en el Seminario \u201cMar\u00eda, Madre del Verbo Encarnado\u201d<\/em>, (11\/10\/1998).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Mt 6, 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 67.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 63.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Cf. <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 2834; cf. Pedro de Ribadeneyra, <em>Tractatus de modo gubernandi sancti Ignatii<\/em>, cap. 6: MHSI, 85, 631.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 214.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> <em>Ibidem<\/em>; <em>op. cit.<\/em> San Juan de \u00c1vila, <em>Epistolario<\/em>, carta 20, <em>op. cit<\/em>., T. V, 149-150.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> Cf.<em> Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 112; <em>op. cit. <\/em>cf.<em> Perfectae Caritatis<\/em>, 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Cf. F. Vidal, <em>En las fuentes de la alegr\u00eda con San Francisco de Sales<\/em>, cap. 7, 2; <em>op. cit. Obras completas de San Francisco de Sales<\/em>, Edici\u00f3n de Annecy, Tomo XXI, 155.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> Cf. P. C. Buela, IVE, <em>Servidoras III<\/em>, cap. 1, 5.\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Job 5, 12-13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> Cf. 1 Sam 17, 23-58.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Cf. Ef 6, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> Sal 33, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Obras Completas, Epistolario<\/em>, Carta 11, A do\u00f1a Juana de Pedraza, (28\/01\/1589).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Don Orione, <em>Cartas<\/em>, Vol. II, 64, Buenos Aires, (13\/04\/1935).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> San Juan Pablo II, Carta enc\u00edclica <em>Redemptoris Missio<\/em> sobre la permanente actualidad del mandato misionero (07\/12\/1990), 28.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 231.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 2;<em> op. cit. <\/em>Cf.<em> Vita Consecrata<\/em>, 48.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 180-181.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> Beato Paolo Manna, <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n. 16, Mil\u00e1n, septiembre de 1931.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 216.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> P. Vicenzo Alesiani, <em>Don Orione,<\/em> <em>Sembrar a Jesucristo \u2013 Carta a los Sacerdotes<\/em>, cf. <em>Scritti <\/em>29, Carta al Padre Pedro Migliore, (10\/03\/1936).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 83.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 214; <em>op. cit.<\/em> San Juan de \u00c1vila, <em>Epistolario<\/em>, carta 20, <em>op. cit<\/em>., T. V, 149-150.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> Mt 7, 7-11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> San Pedro Juli\u00e1n Eymard, <em>Obras Completas<\/em>, IV Serie, Ejercicios Espirituales ante Jes\u00fas Sacramentado, d\u00eda cuarto.<\/p>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cAbandonados a la Providencia\u201dConstituciones, 231 Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios: El misterio de la Navidad que estamos prontos a celebrar nos pone de frente al misterio providencial de Dios. 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