{"id":523,"date":"2018-10-01T20:38:47","date_gmt":"2018-10-01T18:38:47","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=523"},"modified":"2020-10-02T11:45:51","modified_gmt":"2020-10-02T09:45:51","slug":"servidores-de-la-verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2018\/10\/01\/servidores-de-la-verdad\/","title":{"rendered":"\u201cServidores de la Verdad\u201d"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"523\" class=\"elementor elementor-523\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-7a673b3d elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"7a673b3d\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-130b7bcf\" data-id=\"130b7bcf\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4a42e719 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4a42e719\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u201cServidores de la Verdad\u201d<\/em><\/strong><br \/><em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios:<\/p>\n<p>El Venerable Arzobispo Fulton Sheen escrib\u00eda: \u201cLo m\u00e1s dif\u00edcil de encontrar en el mundo de hoy es una controversia. La raz\u00f3n es que son pocos los que est\u00e1n pensando. Naturalmente se encuentran algunos, pero a\u00fan, son pocos los que debaten. Hay prejuicios y sentimientos en abundancia, porque esas cosas nacen de entusiasmos sin el dolor del trabajo. El pensar, por el contrario, es una tarea dif\u00edcil; es el trabajo m\u00e1s dif\u00edcil que un hombre puede hacer \u2013quiz\u00e1s es por eso por lo que tan pocos se entregan a eso\u2013. Dispositivos electr\u00f3nicos que le ahorran al hombre en su ingenuidad el pensar, rivalizan con los dispositivos que le ahorran el trabajo. Frases tan suaves como \u2018la vida es m\u00e1s grande que la l\u00f3gica\u2019 o \u2018el progreso es el esp\u00edritu de esta era\u2019, resuenan a nuestro alrededor como trenes expresos que se llevan la carga de aquellos que son demasiado vagos para pensar por s\u00ed mismos\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n puede negar que estas palabras escritas a principios del siglo XX se vean acentuadas en el siglo presente? Pues, \u00bfno vemos acaso acrecentarse exponencialmente el n\u00famero de hombres y mujeres, j\u00f3venes y ni\u00f1os, v\u00edctimas de la tecnocracia empe\u00f1ada en sustituir \u201cla lectura (<em>que hace pensar<\/em>) por la \u2018civilizaci\u00f3n\u2019 de la imagen, por ese martillear estupidizante de im\u00e1genes que admite el \u2018di\u00e1logo\u2019 en un solo sentido\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>?.\u00a0<\/p>\n<p>D\u00e9monos cuenta de que esto produce hombres y mujeres incultos \u2013aunque \u2018armados de la t\u00e9cnica m\u00e1s desarrollada\u2019\u2013, que corren detr\u00e1s de novedades peligrosas por su inutilidad misma, y le llenan la mente de quimeras habitu\u00e1ndolos a lo falso y a lo irreal; conduci\u00e9ndolos, en fin, al apartamiento de Dios, haci\u00e9ndolos capaces a su vez de la destrucci\u00f3n de todo el mundo de la cultura.<\/p>\n<p>Por eso dec\u00eda un autor: \u201c\u2018una cultura de la imagen, sustitutiva del libro&#8230; asesina a la palabra y el pensamiento\u2019 condenando a los ni\u00f1os (y a los hombres futuros) al \u2018infantilismo cr\u00f3nico, que es aquello hacia lo cual mira la civilizaci\u00f3n del bienestar y de la t\u00e9cnica, la <em>anticultura<\/em>. El pensamiento es mediaci\u00f3n, la palabra es logos: la imagen inmediata dispensa del trabajo de la reflexi\u00f3n y de la mediaci\u00f3n, del esfuerzo de la \u2018palabra propia\u2019, que siempre es creativa porque es reveladora del ser, mientras no lo es el \u2018t\u00e9rmino exacto\u2019 que es el lenguaje de la ciencia. Una pura cultura de la imagen es, verdaderamente, la muerte del pensamiento que, en realidad, es el sue\u00f1o del sue\u00f1o en el que ha ca\u00eddo el hombre moderno\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>De este modo, particularmente, \u201cDios queda excluido de la cultura y de la vida p\u00fablica, y la fe en \u00c9l resulta m\u00e1s dif\u00edcil, entre otras razones porque vivimos en un mundo que se presenta casi siempre como obra nuestra, en el cual, por decirlo as\u00ed, Dios no aparece ya directamente, da la impresi\u00f3n de que ya es superfluo, m\u00e1s a\u00fan, extra\u00f1o\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. Hay incluso quienes sostienen que el tiempo de las certezas ha pasado irremediablemente y que el hombre deber\u00eda aprender a vivir en una perspectiva de carencia total de sentido, caracterizada por lo provisional y fugaz<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed que el Beato Pablo VI, ya en el discurso de apertura de la segunda sesi\u00f3n del Concilio Vaticano II, afirmaba: \u201cLa mirada sobre el mundo se impregna de tristeza por tantos males: el ate\u00edsmo invade parte de la humanidad y trae consigo el desequilibrio del orden intelectual, moral y social cuya verdadera noci\u00f3n est\u00e1 perdiendo el mundo. Mientras la luz de la ciencia sobre las cosas crece, se difunde la oscuridad de la ciencia de Dios y por consiguiente tambi\u00e9n la verdadera ciencia del hombre. Mientras el progreso perfecciona admirablemente los instrumentos de todo g\u00e9nero de que dispone el hombre, su coraz\u00f3n va cayendo hacia el vac\u00edo, la tristeza y la desesperaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n hoy el mundo est\u00e1 lleno de hombres y mujeres que buscan la verdad, quienes con San Agust\u00edn pueden decir: \u201cNos hiciste Se\u00f1or para Ti, y nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 inquieto hasta que descanse en Ti\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>. Porque todo hombre tiene la obligaci\u00f3n moral de buscar la verdad, en especial en lo que se refiere a Dios y a la Iglesia, y de adherir a ella una vez conocida, como bien ha recordado el Concilio Vaticano II<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>. Y de la verdad, la Iglesia es principal servidora y maestra<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>, siguiendo el deseo de su Se\u00f1or, que <em>quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad<\/em><a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>. Por tanto, el hombre que busca la verdad y el cristiano de hoy que <em>exige claridad y certeza<\/em> deben ser comprendidos, amados y ayudados y debemos saber ver en esto la oportunidad para que \u201cdel impresionante fen\u00f3meno de secularizaci\u00f3n<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> surja el fen\u00f3meno de la maduraci\u00f3n de la fe, es decir, de la personalizaci\u00f3n, mediante la investigaci\u00f3n y el individual convencimiento de la verdad\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso nuestra Santa Madre Iglesia pide de sus hijos el <em>pensar<\/em> y el pensar l\u00edmpida y rectamente para \u201calcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de inter\u00e9s, las l\u00edneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que est\u00e1n en contraste con la palabra de Dios y con el designio de salvaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Nosotros, a causa de la realidad concreta de nuestro maravilloso carisma que nos impele \u201ca trabajar, en suma docilidad al Esp\u00edritu Santo y dentro de la impronta de Mar\u00eda, a fin de ense\u00f1orear para Jesucristo todo lo aut\u00e9nticamente humano [\u2026] para prolongar a Cristo en las familias, en la educaci\u00f3n, en los medios de comunicaci\u00f3n, en los hombres de pensamiento y en toda otra leg\u00edtima manifestaci\u00f3n de la vida del hombre\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>, debemos responder <em>positivamente <\/em>con una pastoral de la cultura incisiva y a largo plazo<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> dentro de la cual el elemento metaf\u00edsico se yergue como el camino obligado para superar la situaci\u00f3n de crisis que afecta al hombre moderno y para corregir as\u00ed algunos comportamientos err\u00f3neos difundidos en nuestra sociedad<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Hacer eso no es otra cosa sino tomar parte en la lucha espiritual de la Iglesia y emplearnos efectivamente al servicio de la verdad. Por eso, la urgencia y la imperiosa necesidad de relanzar el Centro de Altos Estudios de la Familia Religiosa \u2013como atinadamente destacaban los Padres Capitulares en el \u00faltimo Cap\u00edtulo General\u2013 a fin de que \u201csea un foco de difusi\u00f3n cient\u00edfica de la verdad y un polo de atracci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> para las incontables almas sedientas de verdad; donde el mayor y principal empe\u00f1o sea el ense\u00f1ar a pensar, para poder as\u00ed iluminar.<\/p>\n<p>Como hemos ya recordado, es voluntad sant\u00edsima de Dios <em>que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad<\/em><a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>y ese es precisamente el motivo por el que el Verbo Encarnado nos ha elegido y nos ha mandado a evangelizar. Por tanto, no podemos entender nuestra vocaci\u00f3n misionera sino en raz\u00f3n de ser \u201cservidores de la verdad\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>, que es lo mismo que decir: servidores de Aquel que dijo: <em>Yo soy la Verdad<\/em><a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>.\u00a0 En efecto, al oficio sublime de \u201cbuscar siempre la gloria de Dios, fin \u00faltimo de todo el universo; de manera particular, en la b\u00fasqueda, investigaci\u00f3n, proclamaci\u00f3n y celebraci\u00f3n de la verdad\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a> nos hemos comprometido solemnemente en nuestra profesi\u00f3n religiosa, cuando dijimos que queremos que \u201ctodos los hombres descubran el atractivo y la nostalgia de la belleza divina\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, queriendo ser hombres de Dios, que pertenecen a Dios y <em>hacen pensar en Dios<\/em><a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a> es nuestro ferviente deseo que la verdad se encarne en nuestras vidas, porque la verdad es Cristo<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a> y estamos convencidos de que es configur\u00e1ndonos con \u00c9l<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a> que ayudamos a la configuraci\u00f3n cristiana del mundo<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>. Pues, nunca se predica mejor y m\u00e1s convincentemente el Evangelio que cuando lo proclamamos con la santidad de vida.<\/p>\n<p>Por eso quiero dedicar estas p\u00e1ginas a desarrollar dos elementos constitutivos de nuestra \u00edntima condici\u00f3n de \u201cservidores de la verdad\u201d, a saber: a) <strong>la fidelidad a la verdad<\/strong> y b) <strong>la necesidad de preparaci\u00f3n y de convicci\u00f3n <\/strong><strong>en el servicio de la verdad<\/strong>. Porque, en efecto, la fuerza e incisividad de nuestro esfuerzo evangelizador reside al mismo tiempo en la verdad que se anuncia y en la convicci\u00f3n del testimonio con que se propone.<\/p>\n<h4><strong>1. La fidelidad a la verdad<\/strong><\/h4>\n<p>Anunciar el Evangelio, que responde a la indigencia fundamental del hombre, es una gracia, un don de Dios y no una invenci\u00f3n nuestra. Por eso es vital nuestra adhesi\u00f3n plena y nuestra docilidad \u201csuma, total e irrestricta\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a> al Esp\u00edritu Santo, que es Esp\u00edritu de Verdad, ya que, como confesamos en las primeras p\u00e1ginas de nuestras <em>Constituciones<\/em>, \u201cnuestro pobre aliento \u00fanicamente es fecundo e irresistible si est\u00e1 en comunicaci\u00f3n con el viento de Pentecost\u00e9s\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso nosotros, dedicados a la magna tarea de la evangelizaci\u00f3n de las culturas debemos procurar y poner en primer lugar la fidelidad a la verdad y el celo en la misi\u00f3n, la transparencia del testimonio y la fuerza sobrenatural de la santidad<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Nuestra fidelidad queda enmarcada en el misterio de la Iglesia en la que Jes\u00fas est\u00e1 presente y operante para la salvaci\u00f3n del mundo. \u00c9l nos ha llamado a ser sus ministros, nos ha consagrado de modo peculiar y nos env\u00eda a predicar. Por tanto, esta fidelidad implica \u201cnecesariamente el apartar de s\u00ed el esp\u00edritu del mundo: <em>El Esp\u00edritu de verdad\u2026 el mundo no lo puede recibir, porque no le ve ni le conoce<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>; pide de nuestra parte el \u201cdejarnos ense\u00f1orear por el Esp\u00edritu Santo\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a> purificando las pasiones y practicando la virtud; requiere, adem\u00e1s, que estemos \u201cabiertos a toda part\u00edcula de verdad all\u00ed donde se halle\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a> \u2013porque como dec\u00eda San Ambrosio: \u201cnadie puede decir algo verdadero sino movido por el Esp\u00edritu Santo, que es Esp\u00edritu de Verdad\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>\u2013 y finalmente exige, con preponderancia, el orientar nuestra tarea evangelizadora, casi por instinto sobrenatural, seg\u00fan la br\u00fajula del sentido de la Iglesia, hecho de comuni\u00f3n aut\u00e9ntica con su magisterio y de unidad con sus pastores (ya que no se puede entender nuestra tarea evangelizadora sino es \u201cde acuerdo con las ense\u00f1anzas del Magisterio de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>, que es una \u201cinstituci\u00f3n querida positivamente por Cristo como elemento constitutivo de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>). Ser fieles a la verdad, entonces, significa \u201cacoger plenamente cuanto Jes\u00fas ha revelado y cuanto la Iglesia ense\u00f1a de manera aut\u00e9ntica a trav\u00e9s de quienes est\u00e1n encargados de la funci\u00f3n magisterial en medio del mundo\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Es en este sentido que el derecho propio paternalmente nos advierte acerca de la necesidad de permanecer precavidos ante la constante tentaci\u00f3n de \u2018estar a la moda\u2019 y de buscar el consenso de la opini\u00f3n com\u00fan, as\u00ed como tambi\u00e9n de vigilar sobre la tentaci\u00f3n del \u201caf\u00e1n de novedades\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>, especialmente en nuestra labor educativa y formativa en cualquiera de sus formas. Antes bien, de nosotros se pide el cultivar la disposici\u00f3n permanente de obediencia a la verdad<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a>. Ya que \u201cpoco o nada nos interesa extendernos por muchos pa\u00edses o tener numerosos miembros si perdemos el esp\u00edritu. S\u00f3lo a la Iglesia Cat\u00f3lica, en la persona de Pedro y sus sucesores, est\u00e1 prometida la infalibilidad y la indefectibilidad. No perderemos el esp\u00edritu en tanto seamos fieles a Ella y se observe la voluntad e intenciones del fundador en todo lo que constituye el patrimonio del Instituto\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Dicho en otras palabras, la fidelidad a la verdad que es Cristo no puede separarse de la fidelidad a su Iglesia ni de la fidelidad a la verdad sobre Jesucristo<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>, porque la recta fe en el Verbo Encarnado es la piedra miliar sobre la que se asienta todo el dinamismo de la misi\u00f3n<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>. Tampoco puede separarse de la fidelidad al carisma, don de Dios por el cual el mismo Dios nos ha congregado en el Instituto para \u201camar y servir a Jesucristo, y para hacer amar y hacer servir a Jesucristo: a su Cuerpo y a su Esp\u00edritu\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso para nosotros esta fidelidad a la verdad se traduce en amor a la verdad, sobre todo con el \u201cescr\u00fapulo de la ortodoxia\u201d, como dec\u00eda Juan Pablo Magno, \u201cescuchando \u00e1vidamente al maestro que habla en lo m\u00e1s \u00edntimo de cada uno y permaneciendo unidos a la Iglesia, Madre de salvaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a> y, asimismo, siendo perfectos en la unidad alrededor del carisma de nuestro querido Instituto para que as\u00ed el mundo pueda creer y convencerse de que Dios ama a todos los hombres de verdad<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>San Juan Bosco, en el serm\u00f3n de despedida a los primeros misioneros que enviaba a la Argentina, les dec\u00eda: \u201clos sacramentos, los evangelios que predicaron Jesucristo y sus ap\u00f3stoles y los sucesores de San Pedro hasta nuestros d\u00edas, tienen que ser exactamente, la religi\u00f3n y los sacramentos que fervorosamente am\u00e9is y practiqu\u00e9is, y que \u00fanica y exclusivamente prediqu\u00e9is, lo mismo est\u00e9is entre salvajes que en medio de pueblos civilizados\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Adhiri\u00e9ndonos plenamente a lo antedicho, nuestros misioneros gastan sus mejores energ\u00edas dedicados a la evangelizaci\u00f3n en 41 pa\u00edses diferentes en realidades culturales, ciertamente, muy diversas. De hecho, dondequiera que se encuentren se empe\u00f1an en predicar s\u00f3lo la palabra de verdad, contenida en la Escritura, celebrada y transmitida en la Tradici\u00f3n viva de la Iglesia e interpretada aut\u00e9nticamente por su Magisterio<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>. Porque estamos persuadidos \u2013y ha sido siempre nuestra experiencia\u2013 de que s\u00f3lo la buena nueva de Cristo enriquece a las culturas, comunicando a los valores leg\u00edtimos que ya poseen la \u201cplenitud de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>. Pues es Cristo quien mediante la gracia sana y eleva la naturaleza humana; y as\u00ed el hombre y sus culturas \u201ctienden\u201d a su plenitud en Jesucristo<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a>. Por lo cual, no tememos afirmar que la fuerza y la alegr\u00eda de nuestro querido Instituto est\u00e1 en la verdad y nuestro ideal est\u00e1 en su anuncio y en el testimonio de \u00e9sta: <em>El amor de Dios nos anima<\/em><a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En este sentido, debo decir que nos enorgullecen los esfuerzos que hacen nuestros misioneros por despejar toda desorientaci\u00f3n en los fieles, sembrando el \u201cbuen grano\u201d de la verdad de Cristo, de modo tal que cualquiera que escucha a los nuestros puede sentirse confirmado en la verdad, confortado en el amor de Cristo y de su Iglesia, alegre de peregrinar hacia el cielo. Particularmente, es un gran aliciente la gran fuerza que est\u00e1 tomando en varias Provincias el apostolado que busca formar a los j\u00f3venes universitarios: \u00a1Enhorabuena! Que esta chispa arda en todos los rincones donde misionamos y formemos una legi\u00f3n de j\u00f3venes enamorados de la Verdad.<\/p>\n<p>Porque siempre ser\u00e1 cierto que lo nuestro no es ofrecer soluciones t\u00e9cnicas, sino proclamar \u201cla verdad acerca de Dios, la verdad acerca del hombre y de su misterioso destino, la verdad acerca del mundo\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>. Siendo creativos y prol\u00edficos en buscar los medios que nos permitan un testimonio expl\u00edcito, claro, inequ\u00edvoco, justificado y predicado de la verdad. Porque no puede existir una aut\u00e9ntica evangelizaci\u00f3n sin que se proponga <em>toda la verdad<\/em> sobre Jesucristo, sobre la Iglesia y sobre el hombre. No existe una aut\u00e9ntica salvaci\u00f3n y libertad sin la l\u00f3gica del evangelio, proclamado y vivido en su integridad. Es por eso que el mismo Verbo Encarnado nos dijo: <em>Si os manten\u00e9is en mi palabra, ser\u00e9is verdaderamente mis disc\u00edpulos, y conocer\u00e9is la verdad y la verdad os har\u00e1 libres<\/em><a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p>\u201cVerdad dif\u00edcil que buscamos en la Palabra de Dios y de la cual nosotros no somos ni los due\u00f1os, ni los \u00e1rbitros, sino los depositarios, los herederos, los <em>servidores<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>. Verdad que buscamos sembrar pacientemente, sin que esto signifique aquiescencia al error, tolerancia pasiva, convivencia t\u00edmida e inerte, ceder al equ\u00edvoco y a la ambig\u00fcedad. Esta paciencia significa m\u00e1s bien la aceptaci\u00f3n de los designios de la Providencia, que respeta los tiempos y los modos de maduraci\u00f3n de cada persona y de los pueblos a los que Dios nos ha enviado para evangelizar. Paciencia que, incluso, nos intima a dejar de lado los enojos, las desmoralizaciones, los cansancios y las frustraciones, para comprometernos siempre generosamente en el cumplimiento de la propia misi\u00f3n con incansable dedicaci\u00f3n, aun cuando los medios sean escasos y los obst\u00e1culos muchos, pero siempre con coherencia y prontitud.<\/p>\n<p>Lejos de nosotros la actitud de aquellos que \u201csacrifican la verdad y la propia conciencia pretendiendo mantener una paz falsa, no contrariar al amigo, evitar alg\u00fan problema o, en ocasiones, sacar ventaja con el silencio o con el aplauso\u201d<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a> a causa de recortar, evitar o no predicar \u00edntegro el mensaje de Cristo, Verdadero Dios y Verdadero Hombre. Antes bien, lo nuestro es ser predicadores perseverantes de la Verdad que salva, a\u00fan a costa de renuncias y sacrificios, para no vender ni disimular jam\u00e1s la verdad por el deseo de agradar a los hombres, de causar asombro, ni por originalidad o deseo de aparentar<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Un verdadero miembro del Instituto no se sirve jam\u00e1s de la Palabra de Dios para la realizaci\u00f3n de sus propios proyectos \u2013con supuesta buena intenci\u00f3n\u2013, para ayudar al cambio de una situaci\u00f3n, desde su propia visi\u00f3n personal<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>, \u201cno rechaza nunca la verdad; no obscurece la verdad revelada por pereza de buscarla, por comodidad, por miedo; no deja de estudiarla, sino que la sirve generosamente sin avasallarla\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>. Porque, en definitiva, el ser \u201cservidores de la verdad\u201d quiere decir una entrega personal a la Verdad predicada, una entrega que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, mira a Dios solo.<\/p>\n<p>Por este motivo son absolutamente necesarias una seria preparaci\u00f3n intelectual y una intensa espiritualidad<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>, que aseguren la perseverancia en los propios compromisos sacerdotales y religiosos y den la fuerza necesaria para anunciar y dar testimonio sin miedo de la Verdad, que no pasa y que salva a la humanidad. Esto nos lleva entonces al segundo punto de esta carta.<\/p>\n<h4><strong>2. La necesidad de preparaci\u00f3n y de convicci\u00f3n<\/strong><\/h4>\n<p>Nuestras <em>Constituciones<\/em> se\u00f1alan expl\u00edcitamente como necesaria \u201cla educaci\u00f3n a amar la verdad [\u2026] que debe realizarse por medio de una formaci\u00f3n intelectual amplia, que se ordene a la verdad y que no se quede en conocer las meras opiniones de los te\u00f3logos. [\u2026] Que le d\u00e9 tiempo a la teor\u00eda, al ocio intelectual, a la disputa sincera, que es una b\u00fasqueda com\u00fan de la verdad. Que en las clases se ense\u00f1e y se aprenda\u201d<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>A su vez, el resto del derecho propio con numerosas expresiones y en varios de sus documentos nos exhortan \u201ca llegar a tener una especie de \u2018<strong>veneraci\u00f3n amorosa de la verdad<\/strong>\u2019\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>; \u201ca que la verdad se <strong>encarne<\/strong> en nuestras vidas\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>; a estar <strong>seguros<\/strong> de la verdad para entonces ser capaces de poner en juego la propia vida y tener fuerzas para interpelar la vida de los dem\u00e1s<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a> y no s\u00f3lo a estar firmemente convencidos de la verdad sino a <strong>ense\u00f1ar con convencimiento<\/strong><a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>, demostrando con nuestro obrar que Jesucristo nos es contempor\u00e1neo<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los Padres Capitulares conforme a lo establecido por el derecho propio subrayaban la importancia en la exigencia de una formaci\u00f3n doctrinal s\u00f3lida para nuestros miembros dada la gravedad de la tarea evangelizadora y la imperiosa necesidad de un discernimiento que excluya toda superficialidad en los juicios, y el asumir o dejarse arrastrar por diversos prejuicios<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>. Explicitaban asimismo que \u201cun recto discernimiento se apoya en s\u00f3lidos fundamentos doctrinales, sobre todo en lo que se refiere a una sana antropolog\u00eda filos\u00f3fica y teol\u00f3gica, y en firmes fundamentos en la moral. [\u2026] Un serio discernimiento requiere tambi\u00e9n conocimiento en profundidad de los elementos que configuran una cultura determinada (el conocimiento de la lengua es s\u00f3lo un primer paso, indispensable, por cierto), y demanda solidez y profundidad en la ciencia de la <em>Filosof\u00eda perenne<\/em>, para poder as\u00ed incorporar todo lo bueno de las diferentes culturas en la s\u00edntesis abierta de la verdad\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>De lo dicho, se desprende que para todo miembro del Instituto la formaci\u00f3n intelectual es una <em>exigencia fundamental<\/em> en la tarea de la evangelizaci\u00f3n. La cual requiere una inversi\u00f3n intelectual prolongada y profunda, sin duda austera, pero eficaz a largo plazo; inversi\u00f3n sostenida y animada por la fe y que conduce a un progreso en la fe ya que, como ense\u00f1a el Aquinate: \u201cNo est\u00e1 ocioso el que se consagra al estudio de la Palabra de Dios; y no es m\u00e1s el que se entrega al trabajo exterior que quien se consagra al estudio de la verdad\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En este sentido, resulta de gran val\u00eda para nuestra misi\u00f3n, el decisivo apostolado de aquellos que trabajan en el Proyecto Cultural \u201cCornelio Fabro\u201d, as\u00ed como tambi\u00e9n, el esfuerzo de varios de nuestros miembros que, en medio de diversas exigencias pastorales y para un mejor servicio de la verdad, se esfuerzan por obtener un t\u00edtulo acad\u00e9mico de nivel superior. Asimismo, se destaca el apostolado silencioso y escondido dedicado principalmente a la difusi\u00f3n de la verdad a trav\u00e9s de publicaciones de libros, ensayos, art\u00edculos, etc. adem\u00e1s de la reedici\u00f3n y\/o traducci\u00f3n de obras ya publicadas. \u201cNunca se insistir\u00e1 lo suficiente en esto, ya que es un apostolado cualificado dentro de lo cualificado\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y aunque en otras ocasiones ya hemos hablado de la importancia de nuestra formaci\u00f3n intelectual con gran hincapi\u00e9 en el <strong>tomismo vivo<\/strong> o <strong>esencial<\/strong><a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a> no quisiera dejar de mencionar que \u00e9ste representa la m\u00e1s l\u00facida respuesta al problema del ate\u00edsmo<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a> que mencion\u00e1bamos al principio. \u201cY esto es as\u00ed porque es la filosof\u00eda del ser la que permite la apertura plena y global a toda la realidad, superando cualquier l\u00edmite y permitiendo llegar a Aqu\u00e9l que todo lo perfecciona\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>. Es en la filosof\u00eda perenne de Santo Tom\u00e1s fundada en la realidad objetiva de las cosas, que \u201cla inteligencia\u2026 puede llegar a lo que es Es\u201d<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a> lo cual nos trae aparejado esa \u201ccerteza de la verdad\u201d que nos es tan necesaria a la hora de transmitirla.<\/p>\n<p>En este punto conviene recordar la sabia ense\u00f1anza del Magisterio de la Iglesia: \u201cel remedio del ate\u00edsmo hay que buscarlo en la exposici\u00f3n adecuada de la doctrina y en la integridad de vida de la Iglesia y de sus miembros\u201d<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Dadas las circunstancias actuales se hace particularmente evidente la necesidad de que la gente tenga una conciencia bien formada, capaz de reunir la firmeza de los principios con la coherencia de las acciones y la caridad de las relaciones. Para ello resulta imprescindible que nosotros mismos nos ocupemos con seriedad y con constancia de nuestra formaci\u00f3n intelectual.\u00a0<\/p>\n<p>\u201cNo podemos conformarnos \u2013dec\u00eda San Juan Pablo II\u2013 con lo que hemos aprendido un d\u00eda en el seminario, aun cuando se haya tratado de estudios universitarios\u2026 Este proceso de formaci\u00f3n intelectual debe continuar toda la vida\u2026 Como maestros de la verdad y de la moral, tenemos que dar cuenta a los hombres de modo convincente y eficaz, de la esperanza que nos vivifica. Y esto forma parte tambi\u00e9n del proceso de conversi\u00f3n diaria al amor, a trav\u00e9s de la verdad\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a>. En efecto, claramente se nos manda que para ser un buen servidor y anunciador de la verdad entre otras cosas \u201chay que <strong>cultivarse<\/strong>, aprendiendo a <strong>pensar<\/strong>, a <strong>escribir<\/strong> (o redactar) y a <strong>hablar<\/strong> (o emisi\u00f3n vocal)\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>. Adem\u00e1s, y particularmente para quienes se hallan todav\u00eda en las etapas de formaci\u00f3n inicial, el derecho propio se\u00f1ala la importancia de \u201cla pr\u00e1ctica de las <em>disputatio<\/em> en cuestiones intelectuales de filosof\u00eda y teolog\u00eda m\u00e1s controvertidas o de mayor importancia\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a> como medio eficaz para adquirir el debido equilibrio y discernimiento intelectual necesario: esto es algo que no podemos descuidar.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n dice el derecho propio: \u201cmediante lo que son y lo que hacen proclamen la verdad de que <em>Cristo am\u00f3 a la Iglesia y se entreg\u00f3 por ella<\/em><a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>. Lo cual enfatiza la importancia primordial del testimonio en la misi\u00f3n: <em>Tened en medio de los gentiles una conducta ejemplar a fin de que, en lo mismo que os calumnian como malhechores, a la vista de vuestras buenas obras den gloria a Dios en el d\u00eda de la Visita<\/em><a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por tanto, el ser \u201cservidores de la verdad\u201d comporta tambi\u00e9n de nuestra parte una dedicaci\u00f3n denodada en el trabajo de nuestra santificaci\u00f3n. Porque \u201cel hombre contempor\u00e1neo escucha m\u00e1s a gusto a los que dan testimonio que a los que ense\u00f1an&#8230;, o si escuchan a los que ense\u00f1an, es porque dan testimonio\u201d<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Pues es a trav\u00e9s de nuestro testimonio sin palabras, que los hombres \u2013cristianos y no cristianos\u2013 al mirarnos se preguntan: \u00bfpor qu\u00e9 son as\u00ed?, \u00bfpor qu\u00e9 viven de esa manera?, \u00bfqu\u00e9 es o qui\u00e9n es el que los inspira?, \u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1n con nosotros? Y, es que este testimonio constituye ya de por s\u00ed una proclamaci\u00f3n silenciosa, pero tambi\u00e9n muy clara y eficaz, de la verdad<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u201ctodo religioso del Instituto del Verbo Encarnado que debe aplicarse al servicio de la verdad, es decir, al conocimiento de la verdad y a su transmisi\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 del lugar concreto donde desempe\u00f1e su apostolado, est\u00e1 llamado a la pr\u00e1ctica de ciertas virtudes que le son <em>indispensables<\/em> al haber sido llamado por Dios para esta forma de vida y apostolado, propia de nuestra Familia Religiosa\u201d<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>. \u201cTodo buscador de Dios [o de la verdad]\u201d, dec\u00eda Santo Tom\u00e1s, \u201cdebe avanzar por el camino de la virtud y la contemplaci\u00f3n, ascesis necesaria para educar la inteligencia y purificar las pasiones, con fidelidad, obediencia y \u2018seg\u00fan el sentir de la Iglesia\u2019\u201d<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>El <em>Directorio<\/em><a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a> menciona en particular ocho virtudes, aparte del \u201camor a la verdad\u201d que debe primar como condici\u00f3n <em>sine qua non <\/em>para el servicio de \u00e9sta. Estas virtudes son:<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Consecuencia con la verdad<\/strong>: es decir, adaptar la vida a la verdad conocida. Sin esta congruencia entre lo que se vive y lo que se conoce (o sea, llevar hasta las \u00faltimas consecuencias \u2013en la propia conducta\u2013 las verdades que se profesan), el estudio engendra fariseos que atan <em>cargas pesadas e insoportables y las cargan sobre las espaldas de los hombres, mas ellos ni con el dedo las quieren mover<\/em><a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a0<strong>Humildad<\/strong>: porque sin humildad la investigaci\u00f3n engendra soberbios y, peor a\u00fan, soberbios intelectuales, pedantes, pagados de s\u00ed y despreciadores del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a0<strong>Desinter\u00e9s<\/strong>: la verdad hay que buscarla no porque sea \u00fatil, sino por lo que ella es y vale en s\u00ed: por su belleza intr\u00ednseca, por ser develaci\u00f3n del misterio del ser, reflejo del Creador, camino que conduce a Dios. Cuando la verdad se busca por inter\u00e9s, se la subordina a otra cosa, y esa otra cosa determinar\u00e1 \u201ccu\u00e1nto de verdad se diga\u201d y \u201ccu\u00e1nto de verdad se oculte\u201d.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a0<strong>Docilidad y fidelidad<\/strong>: al Esp\u00edritu Santo ante todo, a la Revelaci\u00f3n, al Magisterio de Pedro, al ser de las cosas.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a0<strong>Fortaleza<\/strong>: es decir, la tenacidad que hace que el estudioso no sea presa de la pereza, del desaliento, de la abulia. Es la cualidad que corona con el \u00e9xito a las empresas comenzadas.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a0<strong>Templanza<\/strong>: La castidad en los afectos, pensamientos y obras (hacia s\u00ed mismo y hacia los dem\u00e1s) es condici\u00f3n esencial para adquirir, conservar y perseverar en la b\u00fasqueda de la verdad. La lujuria y la sensualidad corrompen la inteligencia y empujan a traicionar la verdad e incluso la fe.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a0<strong>Estudiosidad<\/strong>: Se oponen a la estudiosidad tanto los que se desentienden del estudio exigido por las obligaciones de estado y profesi\u00f3n, cuanto los que se dedican tan s\u00f3lo al estudio que satisface sus deseos. Los curiosos malgastan sus facultades reales.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a0<strong>Esp\u00edritu de oraci\u00f3n<\/strong>: La verdadera vida intelectual se sustenta en el esp\u00edritu de oraci\u00f3n que debe no s\u00f3lo preceder y concluir el trabajo intelectual, sino acompa\u00f1arlo, permearlo y de alg\u00fan modo, constituirlo: el mismo trabajo, especialmente, cuando se avoca a la inquisici\u00f3n teol\u00f3gica, es oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Finalmente, debemos recordar que el mejor testimonio que como misioneros podemos dar en servicio de la verdad es \u201cel don de la propia vida hasta aceptar la muerte para testimoniar la fe en Jesucristo y el amor al pr\u00f3jimo. \u2018Los \u2018m\u00e1rtires\u2019, es decir, los testigos, son numerosos e indispensables para el camino del Evangelio. Tambi\u00e9n en nuestra \u00e9poca hay muchos: obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, as\u00ed como laicos; a veces h\u00e9roes desconocidos que dan la vida como testimonio de la fe. Ellos son los anunciadores y los testigos por excelencia\u2019<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a>. Ya que, en el decir de San Agust\u00edn, \u201clos santos&#8230; (son) los dientes de la Iglesia que desgajan de los errores a los hombres\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por este motivo, el derecho propio, hermosa y sucintamente, nos se\u00f1ala el martirio como el camino sublime en el servicio de la Verdad diciendo: \u201cEl sacerdote no debe ser tributario por raz\u00f3n de su investidura y de su ministerio. Debe transmitir la verdad de Dios, a\u00fan a costa de su sangre. Debe trasmitir la santidad de Dios aceptando ser un signo de contradicci\u00f3n. Debe transmitir la voluntad de Dios hasta dar la vida por las ovejas\u201d<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Es decir, \u201cel encargo del anuncio y la llamada al sufrimiento por Cristo est\u00e1n inseparablemente unidos. [\u2026] En un mundo en el que la mentira es poderosa, la verdad se paga con el sufrimiento. Quien quiera evitar el sufrimiento, mantenerlo lejos de s\u00ed [\u2026] no puede ser servidor de la verdad\u201d<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Quiera Dios un d\u00eda complacerse en darnos la gracia de poder ser como Santo Tom\u00e1s Moro, m\u00e1rtir, quien por no traicionar la verdad en el altar de la opini\u00f3n p\u00fablica por mero oportunismo pol\u00edtico prefiri\u00f3 morir por defenderla. Despu\u00e9s de su muerte encontraron escrito en el margen de su Liturgia de las Horas, la siguiente oraci\u00f3n que \u00e9l mismo escribi\u00f3 despu\u00e9s de que supo que iba a ser condenado a muerte; oraci\u00f3n que tambi\u00e9n nosotros podemos hacer nuestra: \u201cDame tu gracia Se\u00f1or de tener el mundo en nada; de tener mi mente fija firmemente en Ti y no depender de las palabras de la boca de los hombres; para pensar alegremente en Dios y piadosamente pedir su ayuda; para apoyarme en la fortaleza de Dios y afanosamente trabajar por amarle; [\u2026] de estar contento en las tribulaciones [\u2026]; y para pensar que mis enemigos son mis mejores amigos, porque los hermanos de Jos\u00e9 no le podr\u00edan haber hecho mayor bien con su amor y su favor que el que le hicieron con su malicia y su odio. Estas verdades son m\u00e1s de desear por todo hombre que todos los tesoros de los pr\u00edncipes y de los reyes, cristianos y paganos, reunidos y puestos a nuestros pies de una sola vez. Am\u00e9n\u201d<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>Recordemos siempre que, si bien grande es el mal en el mundo, el triunfo es de Dios y de los que son de Dios.<\/p>\n<p>Pidamos la gracia de ser como aquellos \u2018ap\u00f3stoles de los \u00faltimos tiempos\u2019 de los que habla San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort cuando dice que son: \u201cNubes tronantes y volantes, en el espacio, al menor soplo del Esp\u00edritu Santo. [Que] sin apegarse, ni asustarse, ni inquietarse por nada, derraman la lluvia de la palabra de Dios y de la vida eterna, tronando contra el pecado, lanzando rayos contra el mundo, descargando golpes contra el demonio y sus secuaces, [\u2026] ense\u00f1ando la senda estrecha de Dios en la pura verdad, conforme al santo Evangelio y no a los c\u00f3digos mundanos [\u2026] sin perdonar, ni escuchar, ni temer a ning\u00fan mortal por poderoso que sea\u201d<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\"><sup>[92]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En fin, queridos todos, nuestro servicio pastoral nos pide que guardemos, defendamos y comuniquemos la verdad sin reparar en el sacrificio. El Dios de verdad espera de nosotros que seamos los defensores vigilantes y los predicadores devotos de la misma. No olvidemos que proponer la verdad de Cristo y de su reino, es para nosotros un deber y el sublime oficio al que hemos sido llamados por ser anunciadores del Verbo.<\/p>\n<p>Que Santa Teresita del Ni\u00f1o Jes\u00fas, Doctora de la Iglesia y Patrona de las Misiones, interceda por nosotros ante el Esp\u00edritu de Verdad para que tambi\u00e9n nosotros nos destaquemos en la ciencia de las cosas sobrenaturales y se\u00f1alemos a los dem\u00e1s el camino cierto de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A nuestra Madre Sant\u00edsima, la Virgen Mar\u00eda, le pedimos la gracia de que, buscando la verdad, y siendo proclamadores ind\u00f3mitos de la Verdad, lleguemos a la cima de la santidad. Que de la mano de esta Madre Bondadosa jam\u00e1s aceptemos como verdad nada que carezca de amor. Y que no aceptemos como amor nada que carezca de verdad. Porque, como bien ense\u00f1aba Santa Edith Stein, el uno sin la otra se convierte en una mentira destructora<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\"><sup>[93]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00a1Que viva la misi\u00f3n! Un gran abrazo a todos.<\/p>\n<p>En el Verbo Encarnado y su Sant\u00edsima Madre,<\/p>\n<p>P. Gustavo Nieto, IVE<\/p>\n<p><em>Superior General<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">1 de octubre de 2018 &#8211;\u00a0<em>Santa Teresita del Nino Jes\u00fas, Doctora de la Iglesia y Patrona de las misiones<\/em><br \/><em>Carta Circular 27\/2018<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 78.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Ven. Arz. Fulton Sheen, <em>Old Errors and New Labels<\/em>, cap. 1. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> P. C. Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, III Parte, cap. 24, II, II.3.b.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> M. F. Sciacca, <em>Gli arieti contro la verticale<\/em> (Milano 1969), p. 148.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 141; <em>op. cit.<\/em> Benedicto XVI, <em>Discurso a los obispos, sacerdotes y fieles laicos participantes en la IV asamblea eclesial nacional italiana<\/em>, Feria de Verona, (19\/10\/2006).\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Cf. <em>Fides et Ratio<\/em>, 91.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Beato Pablo VI, <em>Discurso de inicio del Concilio Vaticano II<\/em>, (29\/09\/1963).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> San Agust\u00edn, <em>Confesiones<\/em>, cap. 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Cf. <em>Dignitatis humanae<\/em>, 1-3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Cf. <em>Dignitatis humanae<\/em>, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> 1 Tim 2, 1-4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> \u201cSan Juan Pablo II describe el secularismo como \u2018un movimiento de ideas y costumbres, defensor de un humanismo que hace total abstracci\u00f3n de Dios, y que se concentra totalmente en el culto del hacer y del producir, a la vez que embriagado por el consumo y el placer\u2019\u201d. <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 138; <em>op. cit. Reconciliatio et Paenitentia<\/em>, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Al Cap\u00edtulo General de los Agustinos<\/em>, (25\/08\/1983).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 65; <em>op. cit. Evangelii Nuntiandi<\/em>, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf.<em> Constituciones<\/em>, 30-31.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Cf. <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 241.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cf. <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 32; <em>op. cit. <\/em>Cf. <em>Fides et Ratio<\/em>, 83.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Notas del VII Cap\u00edtulo General<\/em>, 104. M\u00e1s a\u00fan, \u201cse se\u00f1al\u00f3 como de primera importancia reforzar el Centro de Altos Estudios San Bruno\u201d, <em>ibidem<\/em>, 59.a.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> 1 Tim 2, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 78 citado en el <em>Directorio de Misiones Ad Gentes. <\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Jn 14, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 66.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 254; 257.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Cf. <em>Pastores Dabo Vobis<\/em>, 47 citado en <em>Constituciones<\/em>, 203 y <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 215.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 216.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 44; <em>op. cit.<\/em> Cf. Flp 3, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 188; <em>op. cit.<\/em> Cf. <em>Gravissimum Educationis<\/em>, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Carta a los participantes en la XV Asamblea General de la Conferencia de los Religiosos de Brasil<\/em>, (11\/07\/1989).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 25; <em>op. cit<\/em>. Jn 14, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 216.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 231.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 267; <em>op. cit<\/em>. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>Super I ad Cor 11<\/em>, cap. 12, lec. 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> <em>Directorio de Formaci\u00f3n Intelectual<\/em>, 43; <em>op. cit<\/em>. <em>Donum veritatis<\/em>, Instrucci\u00f3n sobre la vocaci\u00f3n eclesial del te\u00f3logo, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes y religiosos en G\u00e9nova<\/em>, (21\/09\/1985).\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> <em>Directorio de Formaci\u00f3n Intelectual<\/em>, 43; <em>op. cit<\/em>. <em>Donum veritatis<\/em>, Instrucci\u00f3n sobre la vocaci\u00f3n eclesial del te\u00f3logo, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 204; <em>op. cit<\/em>. Cf. Benedicto XVI, <em>Discurso a los profesores y alumnos de las Universidades y Ateneos Eclesi\u00e1sticos de Roma<\/em>, (23\/10\/2006).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 35.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 166; <em>op. cit<\/em>. <em>Redemptoris Missio<\/em>, 89.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Al Cap\u00edtulo General de los Agustinos<\/em>, (25\/08\/1983).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes y religiosos en G\u00e9nova<\/em>, (21\/09\/1985).\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> San Juan Bosco, <em>Obras Fundamentales<\/em>, Parte III, p. 785.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 226.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Cf. <em>Catechesi Tradendae<\/em>, 53. <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 94.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> Cf. <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 94.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Cf. 2 Cor 5, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 138; <em>op. cit<\/em>. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 78.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Jn 8, 31-32.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 138; <em>op. cit<\/em>. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 78.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 253.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 139.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y laicos comprometidos en M\u00e9xico<\/em>, (12\/05\/1990).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 139.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> Ver <em>Notas del VII Cap\u00edtulo General<\/em>, 74-75 que tratan sobre la necesidad de la preparaci\u00f3n espiritual y doctrinal de nuestros misioneros.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 199.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 297.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 458.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 305; <em>op. cit. Pastores Dabo Vobis<\/em>, 52.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 112.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 115; <em>op. cit.<\/em> San Juan Pablo II, <em>Discurso del Papa a los j\u00f3venes de Brescia<\/em>; OR (03\/10\/1982), 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Cf. <em>Notas del VII Cap\u00edtulo General<\/em>, 75.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, nota 153;<em> op. cit. <\/em>Santo Tom\u00e1s de Aquino<em>, S.Th., II-II, <\/em>187, 3 c.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> <em>Directorio de Formaci\u00f3n Intelectual<\/em>, 39.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 302.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 304.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 11; Cf. <em>Fides et Ratio<\/em>, 97.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> Beato Pablo VI, <em>Credo del Pueblo de Dios<\/em>, 5; citado en <em>Constituciones<\/em>, 220.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> <em>Gaudium et Spes<\/em>, 21 (e).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los ministros Provinciales de los Capuchinos de Italia, en Roma<\/em>, (01\/03\/1984).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> Cf. <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 44.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 385.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> Ef 5, 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 285;<em> op. cit. <\/em>Cf.<em> Redemptionis Donum<\/em>, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> 1 Pe 2, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> <em>Directorio de<\/em> <em>Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 86; <em>op. cit<\/em>. Beato Pablo VI, <em>Discurso a los miembros del Consilium de Laicis<\/em> (02\/10\/1974): AAS 66 (1974) 568, cit. en <em>Evangelii Nuntiandi<\/em> 41, nota 67.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> Cf. <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 59; <em>op. cit. Evangelii Nuntiandi<\/em>, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> Cf. <em>Directorio de Formaci\u00f3n Intelectual<\/em>, 14-15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> <em>Directorio de Formaci\u00f3n Intelectual<\/em>, 24; <em>op. cit. <\/em>San Juan Pablo II, <em>Carta con ocasi\u00f3n del primer centenario de la \u201cRevue Thomiste\u201d<\/em>; OR, (02\/04\/1993), p. 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> Cf. <em>Directorio de Formaci\u00f3n Intelectual<\/em>, 16-23.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> Mt 23, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> <em>Redemptoris Missio<\/em>, 45.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 123.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> San Agust\u00edn, <em>Sobre la Doctrina Cristiana<\/em>, Libro II, cap. 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 249.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> Benedicto XVI,<em> Homil\u00eda con ocasi\u00f3n de la inauguraci\u00f3n del A\u00f1o Paulino<\/em>, (28\/06\/2008).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> Santo Tom\u00e1s Moro, <em>A Devout Prayer<\/em>, 1535. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> Cf. San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>Tratado de la verdadera devoci\u00f3n<\/em>, 57; 59.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda de canonizaci\u00f3n de la Beata Benedicta de la Cruz<\/em>, (11\/10\/1998).<\/p>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cServidores de la Verdad\u201dDirectorio de Misiones Ad Gentes[1] Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios: El Venerable Arzobispo Fulton Sheen escrib\u00eda: \u201cLo m\u00e1s dif\u00edcil de encontrar en el mundo de hoy es una controversia. La raz\u00f3n es que son pocos los que est\u00e1n pensando. Naturalmente se encuentran algunos, pero a\u00fan, son pocos los que debaten. 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