{"id":522,"date":"2018-09-01T20:38:32","date_gmt":"2018-09-01T18:38:32","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=522"},"modified":"2023-10-02T07:33:52","modified_gmt":"2023-10-02T05:33:52","slug":"esta-doctrina-de-la-cruz-debe-ser-lo-que-prediquemos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2018\/09\/01\/esta-doctrina-de-la-cruz-debe-ser-lo-que-prediquemos\/","title":{"rendered":"\u201cEsta doctrina de la Cruz debe ser lo que prediquemos\u201d"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"522\" class=\"elementor elementor-522\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-10c8e2f5 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"10c8e2f5\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-11a3dabc\" data-id=\"11a3dabc\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7600ee09 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"7600ee09\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u201cEsta doctrina de la Cruz debe ser lo que prediquemos\u201d<\/em><\/strong><br \/><em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 140<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios:<\/p>\n<p>\u201cEl Hijo de Dios crucificado es el acontecimiento hist\u00f3rico contra el cual se estrella todo intento de la mente de construir sobre argumentaciones solamente humanas una justificaci\u00f3n suficiente del sentido de la existencia. El verdadero punto central, que desaf\u00eda toda filosof\u00eda, es la muerte de Jesucristo en la cruz. [\u2026] La raz\u00f3n no puede vaciar el misterio de amor que la Cruz representa. [\u2026] La sabidur\u00eda de la Cruz supera todo l\u00edmite cultural que se le quiera imponer y obliga a abrirse a la universalidad de la verdad, de la que es portadora\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Con estas palabras tomadas de la gran enc\u00edclica de San Juan Pablo Magno <em>Fides et Ratio<\/em>, cuyo 20\u00b0 aniversario celebraremos el d\u00eda 14 de este mes, fiesta de la Exaltaci\u00f3n de la Santa Cruz, he querido comenzar la presente carta circular, porque ellas nos confrontan abiertamente con lo que debe ser de una u otra manera la caracter\u00edstica distintiva y el contenido esencial de nuestra predicaci\u00f3n: el Hijo de Dios crucificado, la sabidur\u00eda de la Cruz, pues somos miembros de \u00e9ste nuestro Instituto del Verbo Encarnado el cual tiene encomendado la \u201cpredicaci\u00f3n de la Palabra de Dios <em>m\u00e1s tajante que espada de dos filos<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> en todas sus formas\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En medio de la cultura actual imbuida de secularismo, codicia y hedonismo<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>, que intenta tan insistentemente apartar al hombre de la Cruz, hoy tambi\u00e9n nosotros podemos clamar a Dios diciendo con San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort: \u201c\u00a1Tu divina ley es quebrantada! \u00a1Tu Evangelio, abandonado! \u00a1Torrentes de iniquidad inundan toda la tierra! \u00a1Arrastran a tus mismos servidores! \u00a1La tierra entera est\u00e1 desolada!\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. Y tambi\u00e9n con \u00e9l podemos pedir al Verbo Encarnado que haga de nosotros \u201chijos que arrollen a todos sus enemigos con el b\u00e1culo de la cruz\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>, hombres siempre \u201cdisponibles para todas las posibilidades que se ofrezcan de anunciar el Evangelio\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> \u201cque vayan por todas partes con&#8230; el santo Evangelio en la boca y el santo Rosario en la mano, a ladrar como perros, a quemar como brasas e iluminar las tinieblas del mundo como soles\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>. Todo lo cual pone de manifiesto el llamado ineludible a formarnos en la escuela de la Cruz, Cruz que el mismo Verbo Encarnado am\u00f3 desde sus m\u00e1s tiernos a\u00f1os y con la que se despos\u00f3, abraz\u00e1ndola y muriendo sobre ella en el Calvario<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>1. Amor a la Cruz<\/strong><\/h4>\n<p>El derecho propio nos invita a llevar \u2013con fervor\u2013 la gracia de la Redenci\u00f3n a toda la realidad: al hombre, a todo el hombre y a todos los hombres, al matrimonio y la familia, a la cultura, a la vida pol\u00edtico-econ\u00f3mico-social, a la vida internacional de los pueblos con especial referencia al tema de la paz, o sea, a todos los grandes problemas contempor\u00e1neos<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>; para lo cual es necesario primero, \u201cclavar en el coraz\u00f3n al que por nosotros fue clavado en la cruz\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Si la cruz es ineludible para todo cristiano, \u00a1cuanto m\u00e1s lo es para nosotros que hemos sido llamados a \u201cparticipar del anonadamiento de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> y expl\u00edcitamente a \u201casemejarnos a Cristo crucificado\u201d!<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> Pero, a\u00fan m\u00e1s, la cruz se vuelve <strong>nuestra forma de vida<\/strong> y el camino real por el que queremos siempre transitar en la realizaci\u00f3n de nuestro apostolado: \u201cen el servicio humilde y la entrega generosa y en la donaci\u00f3n gratuita de uno mismo mediante un amor hasta el extremo\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>A tal punto, que la sacrat\u00edsima Humanidad de nuestro Se\u00f1or Crucificado se torna la imagen que el derecho propio desea ver replicada en nuestro Instituto, y por eso dice: \u201cnuestra peque\u00f1a Familia Religiosa no debe estar nunca replegada sobre s\u00ed misma, sino que debe estar abierta como los brazos de Cristo en la Cruz, que ten\u00eda de tanto abrirlos de amores, los brazos descoyuntados\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso, para nosotros \u201cel misterio Pascual de nuestro Se\u00f1or es fuente inexhausta de espiritualidad. De aqu\u00ed que la Pasi\u00f3n, Muerte, descenso a los infiernos y Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas deben iluminar nuestras vidas siempre, hasta el punto de que lleguemos a ser <strong>especialistas en la sabidur\u00eda de la cruz<\/strong>, en el amor a la cruz y en la alegr\u00eda de la cruz\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>. Pues, en la medida en que nos adentremos en el amor crucificado y crucificante de nuestro Se\u00f1or transmitiremos m\u00e1s di\u00e1fanamente el misterio de Dios \u201cmanifestando en plenitud la belleza y el poder del amor de Dios\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed que el derecho propio nos insista tanto sobre este aspecto esencial. Muchas veces lo hemos le\u00eddo, lo hemos meditado e incluso predicado a otros, pero siempre vale la pena recordarlo para mejor asimilarlo: \u201cSea la cruz para vosotros, como lo fue para Cristo, la prueba del amor m\u00e1s grande\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>. Y en otro pasaje nuestro derecho nos invita a que \u201camemos la cruz viva de los trabajos, humillaciones, afrentas, tormentos, dolores, persecuciones, incomprensiones, contrariedades, oprobios, menosprecios, vituperios, calumnias, muerte&#8230; y podamos decir con San Pablo: <em>Muero cada d\u00eda<\/em><a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n de esto est\u00e1 en que \u201csi somos religiosos es para imitar al Verbo Encarnado\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a> quien \u201csalv\u00f3 al mundo por la locura de la Cruz, <em>m\u00e1s sabia que la sabidur\u00eda de los hombres&#8230; y m\u00e1s fuerte que la fortaleza de los hombres<\/em><a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>. Entend\u00e1moslo bien: lo nuestro es vivir la \u201clocura de la Cruz, que es la locura de Dios<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a> y que consiste en vivir en <strong>el m\u00e1s<\/strong> y en<strong> el por encima<\/strong>. Esta locura comienza all\u00ed donde ya no se cuenta, ni se calcula, ni se pesa, ni se mide. La locura de la Cruz consiste en vivir las bienaventuranzas. Es bendecir a los que nos maldicen<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>, es <em>no devolver mal por mal<\/em><a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>. Y esto hay que tenerlo bien arraigado en la mente y en el coraz\u00f3n haciendo del misterio de la cruz una referencia habitual y norma de vida. Porque \u201c\u2018todo est\u00e1 en la Pasi\u00f3n. Y es all\u00ed donde se aprende la ciencia de los santos\u2019<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>, y porque, en definitiva, el amor que no nace de la cruz de Cristo es d\u00e9bil\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>S\u00ed, debemos convencernos de que la cruz es amor convertido en espada que corta, que separa, que hiere, que estorba a la falsa paz. S\u00f3lo abrazados a ella no nos dejaremos enga\u00f1ar por ninguna sabidur\u00eda mundana ni infatuar por la vac\u00eda y vana charlataner\u00eda de los hombres que no aman la cruz, algunos de los cuales incluso est\u00e1n constituidos en autoridad. S\u00f3lo abrazados a la cruz podremos ser de verdad <em>sal de la tierra y luz del mundo<\/em><a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>, de lo contrario nos convertiremos en sal sosa y en luz bajo el celem\u00edn<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>El Papa Benedicto XV escribi\u00f3: \u201cLa salvaci\u00f3n de las almas no se consigue con muchas palabras, ni con doctas disquisiciones, ni con fervorosas peroratas. Y si un predicador fundamenta su predicaci\u00f3n en estos medios, no es m\u00e1s que un <em>bronce que suena o c\u00edmbalo que reti\u00f1e<\/em><a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a>. Lo que realmente hace a la pablara humana capaz de ayudar a las almas es la gracia de Dios\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>. Y esta gracia de Dios \u2013dec\u00eda Juan Pablo Magno\u2013 se obtiene con la oraci\u00f3n y con una vida conforme a sus supremas directrices<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Lo cual no es otra cosa sino vivir seg\u00fan la santa locura de las bienaventuranzas; que es precisamente lo que pedimos cada a\u00f1o cuando meditamos en los <em>Ejercicios Espirituales<\/em> las tres maneras de humildad: \u201cser estimado por vano y loco por Cristo que primero fue tenido por tal que por sabio ni prudente en este mundo\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>. Es el esforzarse por empaparse de la sabidur\u00eda-locura de la Cruz y ser fieles a ella hasta el fin. Es esa locura de poder \u201cdecir despu\u00e9s de trabajar todo el d\u00eda por el Evangelio: <em>Somos siervos in\u00fatiles; lo que ten\u00edamos que hacer eso lo hicimos<\/em><a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>; es la locura de saber que <em>al que tiene se le dar\u00e1 m\u00e1s y abundar\u00e1; y al que no tiene le ser\u00e1 quitado<\/em><a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>; es la locura de vivir totalmente colgados de la Providencia Divina: <em>No tom\u00e9is nada para el camino, ni b\u00e1culo, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni llev\u00e9is dos t\u00fanicas<\/em><a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>; es el buscar los \u00faltimos lugares: <em>Muchos primeros ser\u00e1n los \u00faltimos, y los \u00faltimos primeros<\/em><a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a>; es el ser esclavo de todos: <em>Quien quiera ser el primero sea servidor de todos<\/em><a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>; es humillarse: <em>El que se ensalza ser\u00e1 humillado y el que se humilla ser\u00e1 ensalzado<\/em><a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>; es la locura del perd\u00f3n: <em>Perd\u00f3nales, porque no saben lo que hacen<\/em><a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>. <strong>Esto es lo nuestro propio: esta es nuestra vocaci\u00f3n sacerdotal y religiosa.<\/strong> Y este debe ser el mensaje que prediquemos, teniendo por gran don del cielo si a causa de esto nos sobrevienen m\u00e1s cruces, ya que el mismo derecho propio nos augura que si esto nos sucediese es \u201cse\u00f1al que vamos bien\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Debemos persuadirnos de que somos enviados a las tinieblas, al vac\u00edo y al caos de este mundo para anunciar al Verbo y dar testimonio de \u00c9l. De aqu\u00ed que, dado el contexto actual \u201ccaracterizado tanto por un relativismo generalizado como por la tentaci\u00f3n de un f\u00e1cil pragmatismo\u201d<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>, no debe sorprendernos que el mensaje del Verbo de Dios hecho carne clavado en cruz siga siendo hoy en d\u00eda <em>una locura para los que se pierden<\/em><a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a><em>.<\/em> Ya lo dec\u00eda el gran predicador de la cruz San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort: \u201cNo hay, pues, que extra\u00f1arse de la falsa paz que cosechan los predicadores a la moda y de las tremendas persecuciones y calumnias que se alzan y promueven contra los predicadores que han recibido el don de la palabra eterna&#8230;\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Esto significa que cada uno de nosotros est\u00e1 llamado a vivir el misterio de la cruz, que nos hace madurar en la fe y nos da un conocimiento cada vez m\u00e1s profundo del mensaje evang\u00e9lico, ayud\u00e1ndonos a juzgar desde esta perspectiva las circunstancias de la vida. De modo tal, que nuestro ministerio no se reduzca s\u00f3lo a un servicio de solidaridad humana, sino que haya siempre de nuestra parte una comunicaci\u00f3n de la novedad de vida que Cristo nos trajo y que mereci\u00f3 para nosotros precisamente en la cruz (en rigor, en todo su Misterio Pascual).<\/p>\n<p>Por eso tambi\u00e9n caben para nosotros las palabras que San Luis Mar\u00eda escrib\u00eda a la <em>Asociaci\u00f3n de los Amigos de la Cruz<\/em>: \u201c\u00a1Nada de ilusiones! \u2026 Si ustedes se precian de que les gu\u00eda el esp\u00edritu de Jesucristo no esperen sino abrojos, azotes, clavos, etc., en una palabra, Cruz. Porque es necesario que el disc\u00edpulo sea tratado como el Maestro y los miembros como la Cabeza\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>. Y esto, que bien se aplica a cada cristiano, es de esperar \u2013con justa raz\u00f3n\u2013 que suceda a aquellos que tienen la honor\u00edfica tarea de prolongar \u201cla obra redentora del mismo Cristo\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a> a trav\u00e9s de la predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Suele decirse que vivimos en una \u00e9poca de transformaciones en la que han cambiado y siguen cambiando profundamente los modelos de pensamiento de vida de la sociedad. El conjunto de nuevas ideolog\u00edas, con las diversas interpretaciones del sentido de la vida y el subsiguiente pluralismo \u00e9tico, es como un torbellino que se cierne sobre las conciencias tratando de alterarlas<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>. Es en este momento particular y a las culturas inmersas en las circunstancias presentes que debemos anunciar el poder de la cruz. El cual es un poder que no necesita de <em>palabras sabias<\/em><a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a> ni <em>la vana falacia de una filosof\u00eda<\/em><a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a>, ni menos a\u00fan de ideolog\u00edas ilusorias. Lo que exige m\u00e1s bien es que cada uno de nosotros se deje transformar por Cristo, ya que s\u00f3lo si el coraz\u00f3n de uno es transformado se puede cumplir con la gran tarea de ayudar a los dem\u00e1s para que el Esp\u00edritu los gu\u00ede <em>hasta la verdad completa<\/em><a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>, lo cual es la meta y como la misma esencia de la misi\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>En este mismo sentido tambi\u00e9n el Beato Pablo VI nos exhortaba a conquistar a las almas, s\u00ed, \u201ccon la fatiga y el sufrimiento, con una vida conforme al Evangelio, con la renuncia y la cruz, con el esp\u00edritu de las bienaventuranzas, pero, sobre todo mediante un total cambio interior, que el Evangelio designa con el nombre de\u00a0<em>metanoia<\/em>, una conversi\u00f3n radical, una transformaci\u00f3n profunda de la mente y del coraz\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a>. Dec\u00eda San Juan Pablo II: \u201cEsta es la raz\u00f3n por la que la misi\u00f3n sin la contemplaci\u00f3n del Crucificado est\u00e1 condenada a la frustraci\u00f3n y esta es la raz\u00f3n por la que los fundadores (est\u00e1 hablando a una congregaci\u00f3n religiosa particular) insistieron de manera especial en el compromiso de la adoraci\u00f3n del misterio eucar\u00edstico, puesto que es en el Sacramento del Altar, donde la Iglesia contempla de manera inigualable el misterio del Calvario, el sacrificio del que fluye toda la gracia de la evangelizaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y en otro lugar el Papa Magno dec\u00eda: \u201cla nueva evangelizaci\u00f3n tiene necesidad de testigos\u201d<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>. Ya que, \u201cel hombre contempor\u00e1neo escucha m\u00e1s a gusto a los que dan testimonio que a los que ense\u00f1an&#8230;, o si escuchan a los que ense\u00f1an, es porque dan testimonio\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Con esto quiero insistir una vez m\u00e1s en que \u201cno se puede dar testimonio de Cristo sin reflejar su imagen, la cual se hace viva en nosotros por la gracia y por obra del Esp\u00edritu\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>. La imagen de Cristo, como todos Ustedes bien saben, lleva los signos de la Pasi\u00f3n. Los ataques y las calumnias forman parte de la suerte reservada a los disc\u00edpulos de Cristo<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>. El Se\u00f1or no nos enga\u00f1a, \u00c9l mismo nos lo dijo: <em>el servidor no es m\u00e1s grande que su se\u00f1or. Si me persiguieron a m\u00ed, tambi\u00e9n os perseguir\u00e1n a vosotros<\/em><a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>. Entonces, si somos fieles a \u201cla doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jes\u00fas de Nazaret, Hijo de Dios\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>, claro que vamos a encontrar oposici\u00f3n, ataques e incluso cierta obstaculizaci\u00f3n maliciosa. Pero tambi\u00e9n nos debe animar y confortar la dulce promesa de Cristo: <em>Bienaventurados ser\u00e9is cuando os insulten y persigan y con mentira digan contra vosotros todo g\u00e9nero de mal por m\u00ed. Alegraos y regocijaos porque grande ser\u00e1 en los Cielos vuestra recompensa, pues as\u00ed persiguieron a los profetas que hubo antes de vosotros<\/em><a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>. Por eso, debemos perseverar siempre y muy resueltamente en nuestro esfuerzo evangelizador confortados por la serenidad que viene de la buena conciencia; estando \u201cdispuestos a confesar a Cristo delante de los hombres y a seguirlo por el camino de la Cruz en medio de las persecuciones que nunca faltan a la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>2. Esto debe ser lo que prediquemos: la locura de Jesucristo crucificado<\/strong><a style=\"font-size: 16px; background-color: #ffffff;\" href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a><\/h4>\n<p>Nuestro <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em> define la evangelizaci\u00f3n como \u201cuna realidad rica, compleja y din\u00e1mica, y \u2018significa para la Iglesia llevar la buena nueva a todos los ambientes de la humanidad\u2019<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u201cel t\u00e9rmino mismo \u2018Buena Nueva\u2019 indica el car\u00e1cter fundamental del mensaje de Cristo. Dios desea responder al deseo de bien y felicidad, profundamente enraizado en el hombre. Se puede decir que el Evangelio, que es esta respuesta divina, posee un car\u00e1cter \u2018optimista\u2019. Sin embargo, no se trata de un <em>optimismo puramente temporal<\/em>, un eudemonismo superficial; no es un anuncio del \u2018para\u00edso en la tierra\u2019. La \u2018Buena Nueva\u2019 de Cristo plantea a quien la oye <em>exigencias esenciales de naturaleza moral<\/em>; indica la necesidad de renuncias y sacrificios; est\u00e1 relacionada, en definitiva, con el misterio redentor de la cruz. Efectivamente, en el centro de la \u2018Buena Nueva\u2019 est\u00e1 el programa de las bienaventuranzas<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>, que detalla de la manera m\u00e1s completa la clase de felicidad que Cristo ha venido a anunciar y revelar a la humanidad, peregrina todav\u00eda en la tierra hacia sus destinos definitivos y eternos\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Dicho en otras palabras, no se trata \u201cde una salvaci\u00f3n puramente inmanente, a medida de las necesidades materiales o incluso espirituales que se agotan en el cuadro de la existencia temporal y se identifican totalmente con los deseos, las esperanzas, los asuntos y las luchas temporales, sino una salvaci\u00f3n que desborda todos estos l\u00edmites para realizarse en una comuni\u00f3n con el \u00fanico Absoluto Dios, salvaci\u00f3n trascendente, escatol\u00f3gica, que comienza ciertamente en esta vida, pero que tiene su cumplimiento en la eternidad\u201d<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>As\u00ed lo entendieron los cientos de miles de misioneros que, en los albores de la evangelizaci\u00f3n, al llegar a las tierras v\u00edrgenes de misi\u00f3n plantaban la cruz como resumen de todo el programa que ven\u00edan a ofrecer. Lo mismo hemos de hacer nosotros siempre, llamados como hemos sido, a predicar la doctrina de la cruz<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a> en plena integridad y con todas las exigencias morales que se derivan de ella.<\/p>\n<p>Conscientes entonces de que \u201cmuchos hombres <em>se portan como enemigos de la cruz de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a> ya porque la rechazan, ya porque la recortan, la rebajan, la evitan, o no predican entero su mensaje\u201d<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a> nosotros debemos colocar el acento en presentar el misterio y el mensaje de la cruz sin miedo y sin recortes, con naturalidad, como algo familiar, que se vive y se abraza, porque en definitiva es una gracia que Dios concede. Sabi\u00e9ndola transmitir con alegr\u00eda \u2013no como evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>\u2013 antes bien, present\u00e1ndola como un <em>yugo suave y una carga liviana<\/em><a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a> que se lleva con gozo porque se lleva por amor. M\u00e1s a\u00fan, con la certeza de que es Jesucristo clavado en cruz quien atrae a las almas como \u00c9l mismo nos lo dijo: <em>cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraer\u00e9 a todos hacia m\u00ed<\/em><a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Todos Ustedes saben que es justamente la predicaci\u00f3n de la cruz la que ha sido y sigue siendo fuente de vocaciones para nuestro Instituto, en el cual, la misma vocaci\u00f3n religiosa es concebida y presentada como un\u00a0<em>crucificarse con Cristo<\/em><a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a> y donde la cruz viene a ser un elemento integral del carisma mismo. Pues \u00bfno dicen acaso nuestras <em>Constituciones<\/em>: \u201ctodos sus miembros deben trabajar, en suma docilidad al Esp\u00edritu Santo y dentro de la impronta de Mar\u00eda, a fin de ense\u00f1orear para Jesucristo todo lo aut\u00e9nticamente humano, a\u00fan <em>en las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles y en las condiciones m\u00e1s adversas<\/em>\u201d?<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>.<em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>\u201cRecordemos que nada puede sustituir la proclamaci\u00f3n de Jesucristo y el encuentro personal de las almas con su misterio y, por tanto, no puede existir una aut\u00e9ntica evangelizaci\u00f3n sin que se proponga toda la verdad sobre Jesucristo, sobre la Iglesia, y sobre el hombre. Simplemente, porque no existe una aut\u00e9ntica salvaci\u00f3n y libertad sin la l\u00f3gica del evangelio, proclamado y vivido en su integridad. De aqu\u00ed que Jes\u00fas afirma: <em>Si permanec\u00e9is en mi palabra, sois verdaderamente mis disc\u00edpulos y conocer\u00e9is la verdad y la verdad os har\u00e1 libres<\/em><a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En suma, adem\u00e1s del testimonio de vida, es necesario un anuncio expl\u00edcito de Jesucristo. El Beato Antonio Chevrier<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a> dec\u00eda: \u201cCatequizar a los hombres es la gran misi\u00f3n del sacerdote hoy\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>. Ya que \u201ceste anuncio \u2013kerigma, predicaci\u00f3n o catequesis\u2013 adquiere un puesto tan importante en la evangelizaci\u00f3n, que con frecuencia es en realidad sin\u00f3nimo de ella\u201d<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Entonces sin miedos y sin dejarnos paralizar por aquellos razonamientos que, como dec\u00eda el Beato Chevrier, \u201cmatan el evangelio\u201d<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>, debemos anunciar expl\u00edcitamente el mensaje de Cristo con toda fidelidad, sencillez, autoridad y firmeza<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a>. \u201cEl mundo necesita conocer a trav\u00e9s nuestro lo absoluto del evangelio\u201d \u2013dec\u00eda el Padre Espiritual de nuestra Familia Religiosa\u2013 \u201csin ignorar las condiciones complejas de la evangelizaci\u00f3n, ni la pedagog\u00eda, \u00a1mostrad a Jesucristo!\u201d<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a>. Vale aqu\u00ed, tambi\u00e9n para nosotros, el aviso que el Beato Chevrier daba a los suyos: \u201cQue los misterios de nuestro Se\u00f1or les sean tan familiares que puedan hablar de ellos como de algo que les es propio, como la gente sabe hablar de su estado, de sus asuntos\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>. Es lo mismo que nuestras <em>Constituciones<\/em> nos invitan a hacer cuando nos pide que adquiramos esa \u201csanta familiaridad con el Verbo hecho carne\u201d<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>Porque como dice San Luis Mar\u00eda: \u201cNada m\u00e1s f\u00e1cil que predicar a la moda&#8230; \u00a1qu\u00e9 cosa tan dif\u00edcil y sublime es predicar como los ap\u00f3stoles! Hablar como el sabio, por experiencia<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>. Muchos tienen \u2018&#8230;lengua, boca y sabidur\u00eda humanas. Por eso iluminan, impactan y convierten a tan pocas almas con sus palabras, aunque las tomen de la Sagrada Escritura y de los Padres&#8230;\u2019<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Nosotros somos mandados a importunar y contradecir al mundo<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a> con la doctrina de la Cruz, para que a trav\u00e9s del anuncio los hombres se adhieran de coraz\u00f3n al programa de vida que \u00c9l propone<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\"><sup>[92]<\/sup><\/a>. Hay muchos que \u201chablan brillantemente de los beneficios que la religi\u00f3n cristiana ha aportado a la humanidad, pero silencian las obligaciones que impone; pregonan la caridad de Jesucristo nuestro Salvador, pero nada dicen de la justicia. El fruto que esta predicaci\u00f3n produce es exiguo, ya que, despu\u00e9s de o\u00edrla, cualquier profano llega a persuadirse de que, sin necesidad de cambiar de vida, \u00e9l es un buen cristiano con tal de decir: \u2018Creo en Jesucristo\u2019\u201d<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\"><sup>[93]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>No debe suceder as\u00ed en nuestro caso. Antes bien, el derecho propio siguiendo al gran predicador de las misiones, San Alfonso Mar\u00eda de Ligorio, nos instruye en la selecci\u00f3n de materias de predicaci\u00f3n diciendo:<\/p>\n<ul>\n<li>\u201chay que tener cuidado de escoger las que de modo especial mueven a aborrecer el pecado y a amar a Dios; y, en consecuencia, hay que hablar a menudo de los nov\u00edsimos, de la muerte, del juicio, del infierno, del cielo y de la eternidad\u201d<a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\"><sup>[94]<\/sup><\/a>;<\/li>\n<li>\u201c&#8230; del amor que nos tiene Jesucristo, del que nosotros le debemos profesar y de la confianza que siempre debemos tener en su misericordia cuando queramos enmendarnos\u201d<sup> <a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\">[95]<\/a><\/sup>. \u201cIgualmente (&#8230;) de la confianza que debemos tener en la intercesi\u00f3n de la Madre de Dios\u201d<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\"><sup>[96]<\/sup><\/a>.<\/li>\n<li>\u201c&#8230; de los medios para conservarse en la gracia de Dios, como la huida de las ocasiones peligrosas y de las malas compa\u00f1\u00edas, la frecuencia de sacramentos&#8230;\u201d<a href=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\"><sup>[97]<\/sup><\/a>.<\/li>\n<li>\u201c&#8230; de las malas confesiones que se hacen callando los pecados por verg\u00fcenza\u201d<a href=\"#_ftn98\" name=\"_ftnref98\"><sup>[98]<\/sup><\/a>.<\/li>\n<li>\u201cLa consideraci\u00f3n, adem\u00e1s, de la vida de los santos \u2013con sus luchas y hero\u00edsmos\u2013 ha producido en todo tiempo grandes frutos en las almas cristianas. Tambi\u00e9n hoy, amenazados por comportamientos y doctrinas equ\u00edvocas, los creyentes tienen especial necesidad del ejemplo de estas vidas heroicamente entregadas al amor de Dios y, por Dios, a los dem\u00e1s hombres. [\u2026] Todo esto es \u00fatil para la evangelizaci\u00f3n, como lo es tambi\u00e9n el promover en los fieles, por amor de Dios, el sentido de solidaridad con todos, el esp\u00edritu de servicio, la generosa donaci\u00f3n a los dem\u00e1s\u201d<a href=\"#_ftn99\" name=\"_ftnref99\"><sup>[99]<\/sup><\/a>, etc.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Una nota importante m\u00e1s: \u201cdadas las condiciones de la cultura dominante, marcadamente inmanentista y atea, ser\u00e1 siempre de provecho el poner de relieve, de un modo o de otro seg\u00fan el tipo de auditorio, los atributos constitutivos de la noci\u00f3n verdadera de Dios: ser supremo, \u00fanico y sumo, espiritual, trascendente y libre\u201d<a href=\"#_ftn100\" name=\"_ftnref100\"><sup>[100]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En cualquier caso, la materia escogida para la Predicaci\u00f3n debe conducir, directa o indirectamente, a que los oyentes puedan conocer y amar cada vez m\u00e1s la persona adorable de Jesucristo<a href=\"#_ftn101\" name=\"_ftnref101\"><sup>[101]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Sin embargo, como ya se dar\u00e1n cuenta en sus experiencias pastorales, este anuncio no pasa de ser un aspecto<a href=\"#_ftn102\" name=\"_ftnref102\"><sup>[102]<\/sup><\/a> y, en efecto, de nada sirve el anuncio si no se adhieren los hombres a \u00e9l. \u201cPor esto, la aut\u00e9ntica evangelizaci\u00f3n debe conducir y culminar en la digna recepci\u00f3n de los sacramentos, pues por medio de ellos se comunica de modo ordinario la gracia del Esp\u00edritu Santo\u201d<a href=\"#_ftn103\" name=\"_ftnref103\"><sup>[103]<\/sup><\/a>. As\u00ed nos lo ense\u00f1a el Magisterio de la Iglesia: \u201cla evangelizaci\u00f3n no se agota con la predicaci\u00f3n y la ense\u00f1anza de una doctrina. Porque aquella debe conducir a la vida: a la vida natural, a la que da un sentido nuevo gracias a las perspectivas evang\u00e9licas que le abre; a la vida sobrenatural, que no es una negaci\u00f3n, sino purificaci\u00f3n y elevaci\u00f3n de la vida natural. Esta vida sobrenatural encuentra su expresi\u00f3n viva en los siete Sacramentos y en la admirable fecundidad de gracia y santidad que contienen\u201d<a href=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\"><sup>[104]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>Lo antedicho pone de manifiesto la gran necesidad de preparaci\u00f3n personal \u2013espiritual y moral, ciertamente\u2013 pero tambi\u00e9n preparaci\u00f3n filos\u00f3fica, teol\u00f3gica, b\u00edblica, etc. de quienes se preparan o ya se encuentran desarrollando la sublime tarea del pastoreo de las almas. \u201cHoy en el mundo moderno, tan abierto al conocimiento, no se pueden permitir an\u00e1lisis superficiales, simplificaciones precipitadas, respuestas aproximativas. Es necesario tener una visi\u00f3n profunda de los problemas a la luz de la eterna Verdad, que es Cristo\u201d<a href=\"#_ftn105\" name=\"_ftnref105\"><sup>[105]<\/sup><\/a>. Y para esto nada mejor que la Cruz, que es \u201cpara nosotros la C\u00e1tedra suprema de la verdad de Dios y del hombre\u201d<a href=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\"><sup>[106]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p>\n<p>Queridos todos: Es cierto que hoy como ayer \u201cel hombre no logra comprender c\u00f3mo la muerte pueda ser fuente de vida y de amor, pero Dios ha elegido para revelar el misterio de su designio de salvaci\u00f3n precisamente lo que la raz\u00f3n considera \u2018locura\u2019 y \u2018esc\u00e1ndalo\u2019\u201d<a href=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\"><sup>[107]<\/sup><\/a>. Como dec\u00eda San Juan Cris\u00f3stomo: \u201cde lo que todo el mundo huye, eso nos presenta el Se\u00f1or como apetecible\u201d.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n es cierto que a veces la tarea de anunciar el Evangelio <em>a todas las gentes<\/em> parece casi desproporcionada con relaci\u00f3n a las fuerzas humanas disponibles en la Iglesia y con mayor raz\u00f3n en nuestro Instituto. Sin embargo, quiera Dios que esto mismo sea un est\u00edmulo para nosotros, a fin de que con un ardor cada vez mayor, nos dediquemos con vigor y entrega a la sublime misi\u00f3n de \u201canunciar el reino de Dios y de implantar la Iglesia en el mundo\u201d<a href=\"#_ftn108\" name=\"_ftnref108\"><sup>[108]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Entonces, hagamos nuestra la petici\u00f3n de San Luis Mar\u00eda y con \u00e9l roguemos al Verbo Encarnado que haga de nosotros \u201cuna compa\u00f1\u00eda de castas palomas y de \u00e1guilas reales en medio de tantos cuervos; un enjambre de abejas en medio de tantos z\u00e1nganos; una manada de \u00e1giles ciervos en medio de tantas tortugas; un escuadr\u00f3n de leones valerosos en medio de tantas liebres t\u00edmidas [\u2026] para que formemos, bajo el estandarte de la cruz, un ej\u00e9rcito bien ordenado en batalla y bien dispuesto para atacar de concierto a los enemigos de Dios\u201d<a href=\"#_ftn109\" name=\"_ftnref109\"><sup>[109]<\/sup><\/a>, que no son otros sino los enemigos de la cruz.<\/p>\n<p>Sabiendo de antemano que \u2013como advert\u00eda el Beato Paolo Manna\u2013\u201ctodo el que se dedique a la salvaci\u00f3n de las almas debe esperar el sufrimiento; con mayor raz\u00f3n los misioneros, que no tienen otra finalidad, fuera de la de dar nuevos hijos a Dios, y a la Iglesia en los pa\u00edses infieles. Y los hijos no nacen sin dolor. Es muriendo en la cruz, que Jes\u00fas nos ha engendrado para la vida eterna. Fue a los pies de la Cruz que Mar\u00eda lleg\u00f3 a ser nuestra Madre. En el orden sobrenatural, el dolor y muchas veces tambi\u00e9n la muerte, son la causa de la fecundidad. <em>Si el grano de trigo ca\u00eddo en tierra no muere, queda solo, pero si muere, produce mucho fruto<\/em><a href=\"#_ftn110\" name=\"_ftnref110\"><sup>[110]<\/sup><\/a>. Para salvar hay que sufrir. Los j\u00f3venes aspirantes y misioneros, que no entienden esta doctrina, deben quedarse en la casa, porque no se llega a ser salvador de almas de otra manera\u201d<a href=\"#_ftn111\" name=\"_ftnref111\"><sup>[111]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Que la Reina del Instituto, la gran evangelizadora de la cultura, que estuvo firme al pie de la cruz, nos alcance la gracia de seguir \u201c<em>peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios<\/em>, anunciando la cruz del Se\u00f1or hasta que venga\u201d<a href=\"#_ftn112\" name=\"_ftnref112\"><sup>[112]<\/sup><\/a>. Porque, insisto, lo nuestro es y ser\u00e1 siempre el no estar nunca replegados sobre nosotros mismos, sino abiertos como los brazos de Cristo en la Cruz, que ten\u00eda de tanto abrirlos de amores, los brazos descoyuntados<a href=\"#_ftn113\" name=\"_ftnref113\"><sup>[113]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En Cristo, el Verbo Encarnado y su Sant\u00edsima Madre,<\/p>\n<p>P. Gustavo Nieto, IVE<br \/><em>Superior General<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">1 de septiembre de 2018.<br \/><em>Carta Circular 26\/2018<\/em><br \/><br \/><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. <em>Fides et Ratio<\/em>, 23.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Heb 4, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cf. <em>Pastores Dabo Vobis<\/em>, 48; citado en <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, nota 373.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>S\u00faplica ardiente para pedir misioneros<\/em>, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 428.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 197; <em>op. cit.<\/em> San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>Oraci\u00f3n abrasada<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Cf. San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>El amor a la Sabidur\u00eda eterna<\/em>, cap. 14, 169.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 137.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 135; <em>op. cit<\/em>. Cf. San Agust\u00edn, <em>De Sancta Virginitate<\/em>, nn\u00ba 54-55.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 207; <em>op. cit<\/em>.\u00a0 <em>Optatam Totius<\/em>, 9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 228.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 263.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 42.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cf. <em>Vita Consecrata<\/em>, 24.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 194; <em>op. cit.<\/em> <em>Evangelica Testificatio<\/em>, 29.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> 1 Cor 15, 31.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 135.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 326.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> 1 Cor 1, 25.\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, III Parte, cap. 23, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Cf. 1 Cor 1, 25 y 1 Cor 1, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Cf. Rm 12, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Rm 12, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 180.181.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Citado por Carlos Almena, en <em>San Pablo de la Cruz<\/em>, Ed. Descl\u00e9e, Bilbao 1960, 282.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 137.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Mt 5, 13ss.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 65.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> 1 Cor 13, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Carta Enc\u00edclica <em>Humani generis redemptionem<\/em> sobre la predicaci\u00f3n de la Palabra de Dios, (15\/06\/1917).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes y religiosos en G\u00e9nova<\/em>, (21\/09\/1985).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> San Ignacio de Loyola, <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, Tres maneras de humildad, [165-167].<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Lc 17, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Mt 13, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Lc 9, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Mt 19, 30.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Mc 10, 43.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Lc 14, 11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Lc 23, 34.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Cf. P. Carlos Buela, IVE, <em>Servidoras II<\/em>, V Parte, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 181.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los participantes en la sesi\u00f3n plenaria de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe<\/em>, (06\/02\/2004).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> 1 Cor 1, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>La Compa\u00f1\u00eda de Mar\u00eda, en Regla de los sacerdotes misioneros<\/em>, 61; citado en el <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 107.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Cf. San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>Carta circular a los Amigos de la Cruz<\/em>, 27.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 182.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes y religiosos en G\u00e9nova<\/em>, (21\/09\/1985).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> 1 Cor 1, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Col 2, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> Jn 16, 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 10; <em>op. cit<\/em>. Cf.\u00a0Mt 4, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los capitulares de la congregaci\u00f3n de los Sagrados Corazones, de Picpus<\/em>, (21\/09\/2000).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos y religiosas en Vicenza, Italia<\/em>, (08\/09\/1991).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 86;<em> op. cit. <\/em>Pablo VI<em>, Discurso a los miembros del Consilium de Laicis <\/em>(02\/10\/1974): AAS 66 (1974) 568,<em> cit. en Evangelii Nuntiandi, <\/em>41.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> <em>Redemptoris missio<\/em>, 87.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos y religiosas en Vicenza, Italia<\/em>, (08\/09\/1991).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> Jn 15, 20.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> Mt 5, 11-12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a>\u00a0 Cf. <em>Lumen Gentium<\/em>, 42; citado en <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, nota 515.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 140.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 57.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> Cf. Mt 5, 3-11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Audiencia General,<\/em> (20\/04\/1988).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 27.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 140; <em>op. cit<\/em>. Cf. 1 Cor 1, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> Flp 3, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 138.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 144;<em> op. cit. <\/em>Cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 80.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> Mt 11, 30.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> Jn 12, 32.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> Gal 2, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 30.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> Jn 8, 31b-32.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A los participantes en la XV Asamblea General de la Conferencia de los religiosos en Brasil<\/em>, (11\/07\/1989).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> Nace en Lyon (Francia) el 16 de abril de 1826 y muere el 2 de octubre de 1879. Sacerdote de la di\u00f3cesis de Lyon; es fundador de la obra del Prado para la evangelizaci\u00f3n de ni\u00f1os y adolescentes pobres y de la Asociaci\u00f3n de los Sacerdotes del Prado. Fue beatificado por San Juan Pablo II el 4 de octubre de 1986.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> Beato Antonio Chevrier, <em>Lettres<\/em>, p. 70.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> Cf. Beato Antonio Chevrier,<em> Lettres<\/em>, p. 127.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> Cf. Beato Antonio Chevrier, <em>Le v\u00e9ritable disciple<\/em>, p. 448-449.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A la Familia del Prado, Lyon<\/em>, (07\/10\/1986).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> Beato Antonio Chevrier, <em>Lettres<\/em>, p. 47.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> <em>Constituciones,<\/em> 231.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> Cf. Sb 7, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>La Compa\u00f1\u00eda de Mar\u00eda, en Regla de los sacerdotes misioneros<\/em>, Obras Completas, BAC, Madrid, 1984, pp. 539 ss.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 105.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 125.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> Cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 23. Cf. <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 61.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 123; <em>op. cit<\/em>. Cardenal Bausa, Arzobispo de Florencia, <em>Ad iuniorem clerum<\/em>, 1892.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 51.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 52.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 53.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 54.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a> <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 55.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a> Cf. <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 56.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a> <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 57; <em>op. cit<\/em>. Cf. C. Fabro, <em>Introduzione all\u2019ateismo moderno<\/em>, Roma 1969, 55-56.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref101\" name=\"_ftn101\">[101]<\/a> Cf. <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 58.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a> Cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref103\" name=\"_ftn103\">[103]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 62.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref104\" name=\"_ftn104\">[104]<\/a> <em>Ibidem<\/em>; <em>op. cit. Evangelii Nuntiandi<\/em>, 47.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref105\" name=\"_ftn105\">[105]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes y religiosos en G\u00e9nova<\/em>, (21\/09\/1985).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref106\" name=\"_ftn106\">[106]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 142.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref107\" name=\"_ftn107\">[107]<\/a> <em>Fides et Ratio<\/em>, 23.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref108\" name=\"_ftn108\">[108]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 144;<em> op. cit. <\/em>Cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 80.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref109\" name=\"_ftn109\">[109]<\/a> Cf. San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>S\u00faplica ardiente para pedir misioneros<\/em>, 18; 29.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref110\" name=\"_ftn110\">[110]<\/a> Jn 12, 24.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref111\" name=\"_ftn111\">[111]<\/a> Beato Paolo Manna, <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n. 15, Mil\u00e1n, (15\/04\/1931); <em>op. cit<\/em>. Jn 12, 24.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref112\" name=\"_ftn112\">[112]<\/a> <em>Lumen Gentium<\/em>, 8; <em>op. cit.<\/em> San Agust\u00edn, <em>De civitate Dei<\/em>, XVIII, 51, 2; <em>PL<\/em> 41, 614.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref113\" name=\"_ftn113\">[113]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 263.<\/p>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":780,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center 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