{"id":521,"date":"2018-08-01T20:38:03","date_gmt":"2018-08-01T18:38:03","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=521"},"modified":"2020-10-04T15:21:26","modified_gmt":"2020-10-04T13:21:26","slug":"el-amor-a-las-almas-hasta-el-heroismo-de-la-entrega-sin-reservas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2018\/08\/01\/el-amor-a-las-almas-hasta-el-heroismo-de-la-entrega-sin-reservas\/","title":{"rendered":"Sobre las disposiciones para la misi\u00f3n"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"521\" class=\"elementor elementor-521\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-26a2c013 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"26a2c013\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-1aa8ca54\" data-id=\"1aa8ca54\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-34c8c253 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"34c8c253\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u201cEl amor a las almas hasta el hero\u00edsmo de la entrega sin reservas\u201d<\/em><\/strong><br \/><em>Constituciones, 182<\/em><\/p>\n<p>Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios:<\/p>\n<p>A escasos d\u00edas de celebrar \u201ccon solemnidad\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> la Transfiguraci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or, hoy quisiera enviarles esta carta circular con el \u00e1nimo de que sirva para ahondar en el alma la esperanza cierta del gozo que nos debe llevar \u201ca tolerar las dificultades\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> mientras marchamos fervorosos en la consecuci\u00f3n de nuestro fin espec\u00edfico: \u201cevangelizar la cultura, o sea transfigurarla en Cristo\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>. Pues esta es nuestra raz\u00f3n de ser en la Iglesia y el ideal que siempre debe latir en nuestro pecho.<\/p>\n<p>Bien ense\u00f1a el derecho propio que \u201cla Transfiguraci\u00f3n no es s\u00f3lo revelaci\u00f3n de la gloria de Cristo, sino tambi\u00e9n preparaci\u00f3n para afrontar la cruz\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>. Por eso un d\u00eda comprometimos \u201ctodas nuestras fuerzas para inculturar el Evangelio\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>, trabajando \u201cen suma docilidad al Esp\u00edritu Santo y dentro de la impronta de Mar\u00eda, a fin de ense\u00f1orear para Jesucristo <em>todo lo aut\u00e9nticamente humano<\/em>, a\u00fan en las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles y en las condiciones m\u00e1s adversas\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Consecuentemente, \u201cla elecci\u00f3n de los \u2018puestos de avanzada\u2019 en la misi\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> ha venido a ser desde los inicios uno de los elementos no negociables adjuntos al carisma y una de las directrices prioritarias en la expansi\u00f3n de nuestro querido Instituto. Lo declara el mismo derecho propio: \u201cdebemos colaborar con todos los medios a nuestro alcance a la magna obra de propagaci\u00f3n de la fe entre el mundo infiel. [\u2026] Por lo tanto nos parece indispensable que nuestro Instituto tenga fundaciones en tierras de misi\u00f3n. Pues el mejor medio de ayudar a las misiones consiste, sin duda alguna, en brindarles misioneros\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Sirvan entonces estas l\u00edneas como homenaje y expresi\u00f3n de sentido aprecio a tantos de los nuestros que habiendo o\u00eddo la llamada clamorosa del Verbo Encarnado <em>Navega mar adentro<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> se dispusieron a morir, como el grano de trigo, para ver a Cristo en todas las almas y en todas las cosas<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> y hoy se hallan predicando el evangelio en los denominados \u201cdestinos emblem\u00e1ticos\u201d. Quiera tambi\u00e9n nuestro Buen Dios servirse de esta misiva para animar a otros a hacer \u2013en contra de su propia sensualidad y su amor carnal y mundano\u2013 oblaci\u00f3n de mayor estima y mayor momento<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> para poner por obra el llamado del Rey Eternal: el \u201cde conquistar toda la tierra\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> y llevar el nombre de Cristo a \u201caquellos [lugares] donde nadie quiere ir\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>. Las visitas recientes a varias de nuestras misiones y la fidelidad de tantos de los nuestros que he podido constatar de persona me han motivado, tambi\u00e9n, a escribir estas l\u00edneas.<\/p>\n<h4><strong>1. Destinos emblem\u00e1ticos <\/strong><\/h4>\n<p>Empecemos entonces por describir lo que entendemos por \u201cdestinos emblem\u00e1ticos\u201d.<\/p>\n<p>Puestos de avanzada, misiones o destinos emblem\u00e1ticos son todos sin\u00f3nimos que se refieren a <br \/>\u201clugares que representan un tinte de honor para nuestra peque\u00f1a Familia Religiosa, pues se trata de puestos de misi\u00f3n en donde tal vez los misioneros no vean frutos abundantes de su trabajo, de donde probablemente no surjan vocaciones y a donde, quiz\u00e1s, si no hubi\u00e9semos aceptado ir nosotros nadie hubiese querido ir a causa de las dificultades\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Esto no es simplemente \u2018<em>una manera de decir<\/em>\u2019, antes bien es una exigencia claramente expresada en el derecho propio: \u201cNo hay lugar donde haya un alma que le est\u00e9 vedado al misionero. A las chozas m\u00e1s humildes, a las alturas m\u00e1s altas, a las quebradas m\u00e1s escabrosas, a donde hay menos gente, en donde se espera menos frutos, donde la gente es m\u00e1s d\u00edscola, adonde hay m\u00e1s dificultades&#8230; all\u00ed el misionero debe ir tomado de su bord\u00f3n, en su autom\u00f3vil, en avi\u00f3n, a pie o a caballo, en sulky o en barco&#8230; porque \u00e9sa es su vocaci\u00f3n y a eso lo env\u00eda la obediencia\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>. Por eso los Padres Capitulares, tanto en el a\u00f1o 2007 como en el 2016, vieron y discernieron que el Instituto debe priorizar este tipo de misiones, precisamente porque \u201cla elecci\u00f3n de los puestos de avanzada en la misi\u00f3n\u201d, es decir, \u201clo que hemos dado en llamar \u2018destinos emblem\u00e1ticos\u2019\u201d es un elemento adjunto no negociable del carisma del Instituto<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso, \u00a1cu\u00e1nto es de agradecer a nuestro Se\u00f1or que nos haya dado la inmensa gracia de poder cumplir con su mandato: <em>Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura<\/em><a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> de una manera espl\u00e9ndida en nuestros pocos a\u00f1os de existencia, gracias a la generosidad magn\u00e1nima de tantos de nuestros hermanos!<\/p>\n<p>Ya que un d\u00eda ellos, siendo coherentes con las promesas asumidas en nuestra f\u00f3rmula de profesi\u00f3n, cuando prometimos \u201cno ser esquivo a la aventura misionera\u201d y hacer \u201coblaci\u00f3n de todo mi ser\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> \u2013lo cual significa \u201chasta el hero\u00edsmo de la entrega sin reservas\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>\u2013, partieron precisamente a esos \u201clugares m\u00e1s humildes y dif\u00edciles\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a> para corresponder con la \u00fanica medida adecuada a Aquel que <em>nos am\u00f3 primero<\/em><a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>: la radicalidad.<\/p>\n<p>Y as\u00ed hoy en d\u00eda y gracias a ellos nuestro querido Instituto est\u00e1 en Siria, en Brooklyn (USA), en las Islas Salom\u00f3n, en Egipto, en Pap\u00faa Nueva Guinea, en Iraq, en la Franja de Gaza, en Tayikist\u00e1n, en Islandia, en Guyana, en Tanzania y en muchos otros \u201cdestinos emblem\u00e1ticos\u201d. Quiero aprovechar esta ocasi\u00f3n para destacar tres de nuestras misiones emblem\u00e1ticas que este a\u00f1o est\u00e1n celebrando 25 a\u00f1os desde el inicio de su fundaci\u00f3n: Rusia<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>, Tierra Santa<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>, y Taiw\u00e1n<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>. Gracias a los que fueron pioneros en esos lugares y gracias a los que siendo herederos de ese <em>talento<\/em><a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a> lo supieron hacer fructificar.<\/p>\n<p>En la actualidad podemos con sano orgullo celebrar la magn\u00edfica obra de Dios en esos lugares realizada a trav\u00e9s de estos misioneros porque ellos no se dejaron amedrentar por las dificultades, ni \u201catemorizar por dudas, incomprensiones, rechazos, persecuciones\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>; ni se desanimaron por el escaso fruto o por la escasez de medios, ni desistieron ante las noches m\u00e1s terribles. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>Porque un aut\u00e9ntico misionero del Verbo Encarnado se sabe elegido,<em> tomado de entre los hombres<\/em><a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a> para la honros\u00edsima misi\u00f3n de \u201cser instrumento de salvaci\u00f3n\u201d. Porque est\u00e1 convencido de que \u201cno trabaja por cosas ef\u00edmeras o pasajeras, sino \u2018por la obra m\u00e1s divina entre las divinas\u2019<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>, que es la salvaci\u00f3n eterna de las almas\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a> y con verdadero temple sacerdotal se entusiasma cada vez m\u00e1s en caminar el camino regio de la cruz agigant\u00e1ndose en su pecho el vivo deseo de <em>que \u00c9l reine<\/em><a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>. Porque en el fondo de su alma siente personalmente dirigida a \u00e9l la divina queja de nuestro Se\u00f1or: <em>los obreros son pocos<\/em><a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a> y no puede sustraerse a la sublime \u201cmisi\u00f3n de llevar el Evangelio a cuantos \u2013y son millones de hombres y mujeres\u2013 no conocen todav\u00eda a Cristo, Redentor del hombre\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a>. Porque sabe que su vocaci\u00f3n exige de \u00e9l una donaci\u00f3n sin l\u00edmites de fuerzas y de tiempo<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a> y a imitaci\u00f3n de Cristo quiere perder la vida para salvarla y conquistarla en plenitud<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En efecto, \u00bf\u201cqu\u00e9 clase de misionero ser\u00eda \u2013escribe el Beato Paolo Manna\u2013 si la Cruz no le atrajera, si no estuviese completamente persuadido de la verdad de estas palabras: <em>Pienso que a nosotros, los Ap\u00f3stoles, Dios nos ha puesto en el \u00faltimo lugar, como condenados a muerte<\/em><a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>? El misionero del Instituto del Verbo Encarnado, hombre de fe, sabe que, en esta vocaci\u00f3n divina, morir es triunfar y abajarse es conquistar.<\/p>\n<p>Por supuesto, siempre ha habido y habr\u00e1, aquellos \u2018sabios seg\u00fan el mundo\u2019 que quieran desalentar u obstaculizar las misiones <em>ad gentes<\/em> \u2013el derecho propio habla incluso de \u201ccierta tendencia negativa\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a> por medio de la cual se intenta desdibujar el fin de estas misiones\u2013\u00a0 con excusas tales como que \u201cno es v\u00e1lida la misi\u00f3n porque no hay derecho a imponer el propio modo de pensar anulando la libertad\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>; que se necesitan misioneros \u2018en casa\u2019 \u2013en el pa\u00eds de origen o donde han realizado su formaci\u00f3n\u2013; que para qu\u00e9 enviarlos a pa\u00edses donde se combate nuestra santa religi\u00f3n \u2013donde incluso los encarcelan o los matan\u2013 cuando hacen falta sacerdotes celosos que reafirmen y reaviven la fe dentro de la Iglesia en pa\u00edses ya cristianos; y hasta habr\u00e1 alguno que \u2018preocupado\u2019 por resguardar su propia comodidad<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a> se oponga a enviar misioneros a lugares donde el clima extremo, la cultura adversa, y la pobreza se hacen sentir con m\u00e1s fuerza, o donde haya otros muchos peligros. A ellos les respondemos con las palabras de los santos: \u201cEsa gente prudente que hace tal objeci\u00f3n no han entendido el caso. [\u2026] La preservaci\u00f3n de la fe entre nosotros ser\u00e1 recompensada en la misma medida en que nosotros gastemos todas nuestras energ\u00edas en propagarlas en otros lados\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>, porque \u201c\u00a1la fe se fortalece d\u00e1ndola!\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Cuando San Vicente de Paul vio morir a sus primeros siete misioneros enviados por \u00e9l mismo a Madagascar apenas iniciado el apostolado, hubo tambi\u00e9n algunos \u2018hombres prudentes\u2019 que se esforzaron en persuadirlo para que desistiera de tal empresa. El santo, sin embargo, miraba el asunto de manera muy diferente. \u00c9l estaba convencido de que deb\u00eda seguir enviando misioneros a continuar el trabajo porque la inmolaci\u00f3n de esas v\u00edctimas era el mejor presagio de \u00e9xito posible para la misi\u00f3n<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00a0\u201cLa actividad misionera representa aun hoy d\u00eda el mayor desaf\u00edo para la Iglesia. Es cada vez m\u00e1s evidente que las gentes que todav\u00eda no han recibido el primer anuncio de Cristo constituyen la mayor\u00eda de la humanidad\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>. Por eso sostiene el Magisterio que las multitudes tienen derecho a conocer la riqueza del misterio de Cristo<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a>. Y nosotros, tenemos el honorabil\u00edsimo deber de ir por doquier a proclamar el mensaje salv\u00edfico del Verbo Encarnado. \u00a1<em>La misi\u00f3n ad gentes est\u00e1 todav\u00eda en los comienzos<\/em>!<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a> Y es a nosotros, como religiosos \u201cesencialmente misioneros\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a> que nos compete el mantener vivo el empuje misionero e incluso intensificarlo de acuerdo con el momento hist\u00f3rico que vivimos.<\/p>\n<p>Nuestra solicitud por las misiones, especialmente en aquellos \u201clugares m\u00e1s dif\u00edciles (aquellos donde nadie quiere ir)\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>, se debe convertir en ese \u201c\u00edmpetu interior\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a> del que hablaba el Beato Pablo VI, es decir, \u201cen hambre y sed de dar a conocer al Se\u00f1or, cuando se contemplan los inmensos horizontes del mundo no cristiano\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a>. Persuad\u00e1monos que como religiosos del Instituto del Verbo Encarnado hemos recibido <em>los confines de este mundo<\/em> como los cinco talentos que debemos hacer fructificar.<\/p>\n<p>El \u201cpr\u00edncipe de los misioneros\u201d, San Francisco Javier, dec\u00eda: \u201cMuchos cristianos se dejan de hacer en estas partes, por no haber personas que en tan p\u00edas y santas cosas se ocupen\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n hay de nosotros entonces que se tenga por generoso y no est\u00e9 ansioso de hacer algo por Cristo, sin que le importen las penas que por ello tenga que pasar? Pues \u00e9stas, \u00bfno fueron acaso la primera cosa que nuestro Se\u00f1or le propuso al gran Ap\u00f3stol de los Gentiles cuando dijo: <em>Yo le har\u00e9 ver cu\u00e1nto tendr\u00e1 que padecer por mi Nombre<\/em><a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>? La gracia de nuestra vocaci\u00f3n nos da la fuerza para soportarlo todo, incluso aquello que resulta insoportable a otros.<\/p>\n<p>Tengamos siempre presente que nuestra vocaci\u00f3n misionera \u201ces una invitaci\u00f3n a realizar grandes obras, empresas extraordinarias y a hacerlo con el \u00edmpetu de los santos y de los m\u00e1rtires, que lo dieron todo por Dios, con la disposici\u00f3n de morir, para ver a Cristo en todas las cosas\u201d<sup> <a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a><\/sup> y \u201cdando fuego a nuestras naves\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a> cuando desembarcamos en las costas de nuestra nueva misi\u00f3n.<\/p>\n<h4><strong>2. Una espiritualidad propia<\/strong><\/h4>\n<p>Ahora bien, la nobil\u00edsima tarea de evangelizar \u201cexige una <em>espiritualidad espec\u00edfica<\/em>, que concierne particularmente a quienes Dios ha llamado a ser misioneros\u201d<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a> como acabadamente se\u00f1ala el derecho propio.<\/p>\n<p>\u201cLa espiritualidad misionera no es un g\u00e9nero o tipo de espiritualidad espec\u00edficamente diversa de otras espiritualidades cristianas, pues todas han de realizar el \u2018<em>mihi vivere Christus est\u2019<\/em><a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>, o sea, la vida de Cristo en nosotros. Pero s\u00ed es una orientaci\u00f3n, o forma y estilo y fisonom\u00eda de vida espiritual, de uni\u00f3n con Cristo orientada al ideal misionero\u201d<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>. De esto se deduce que \u201cla espiritualidad misionera de la Iglesia es un camino hacia la santidad\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Tal espiritualidad se apoya en dos amores: el amor al Verbo Encarnado y el amor a las almas<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En efecto, nuestra tarea y fin principal como religiosos misioneros es entregarnos a Dios, am\u00e1ndolo sobre todas las cosas<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>; y necesariamente amar al pr\u00f3jimo, ya que justamente \u201ces una obra del amor de Dios ayudar al pr\u00f3jimo por Dios. Por eso dice el ap\u00f3stol Santiago: <em>la religi\u00f3n pura y sin mancha ante Dios, nuestro Padre, es visitar a los hu\u00e9rfanos y las viudas en sus tribulaciones<\/em><a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cTodos los santos misioneros han juntado en un acorde indivisible estos dos amores inseparables. Esos son los dos brazos de que va armado el misionero; los dos pies que han de guiar todos sus pasos; esos los dos ojos con que ha de mirar sus empresas y dar blanco a su vida, para que toda ella sea siempre, en unidad de intenci\u00f3n, en unidad de anhelo, en unidad de acci\u00f3n, una misma y \u00fanica resultante de amor de Dios para las almas y de amor de las almas para Dios\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Entonces, lo primero es, como claramente lo explicita el derecho propio, \u201cel vivir con plena docilidad al Esp\u00edritu; lo cual implica el dejarse plasmar interiormente por \u00c9l, para hacerse cada vez m\u00e1s semejantes a Cristo\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>&#8211; Por tanto, \u201cnota esencial de la espiritualidad misionera es la <strong><em>comuni\u00f3n \u00edntima con Cristo<\/em><\/strong>: no se puede comprender y vivir la misi\u00f3n si no es con referencia a Cristo, enviado por el Padre a evangelizar<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>. Pablo describe sus actitudes: <em>Tened entre vosotros los mismos sentimientos de Cristo: El cual, siendo de condici\u00f3n divina, no retuvo \u00e1vidamente el ser igual a Dios. Sino que se despoj\u00f3 de s\u00ed mismo tomando la condici\u00f3n de siervo, haci\u00e9ndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como un hombre; y se humill\u00f3 a s\u00ed mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz<\/em><a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cEsto exige del misionero\u201d, dec\u00eda el gran misionero planetario que fue nuestro querido San Juan Pablo Magno, \u201cque acepte vivir en un estado de permanente conversi\u00f3n. El verdadero misionero es aquel que acepta comprometerse decididamente en los caminos de la santidad. El misionero, si no es contemplativo, no puede anunciar a Cristo de modo cre\u00edble. El misionero es un testigo de la experiencia de Dios y debe poder decir como los Ap\u00f3stoles: <em>Lo que contemplamos\u2026acerca de la Palabra de vida\u2026, os lo anunciamos<\/em><a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>. Y con esa sabidur\u00eda experimental que le dieron sus incontables viajes alrededor del mundo, el Santo Padre agregaba: \u201cdespu\u00e9s del entusiasmo del primer encuentro con Cristo en los caminos de la misi\u00f3n, es necesario sostener valientemente los esfuerzos de cada d\u00eda con una intensa vida de oraci\u00f3n, penitencia y entrega de s\u00ed\u201d<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cHoy hace falta fuego; no una chispa, sino un horno de fuego. Ante todo, el fuego de la santidad. \u2018La santidad es un presupuesto fundamental y una condici\u00f3n insustituible para realizar la misi\u00f3n salv\u00edfica de la Iglesia\u2019<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>. Por eso el derecho propio, citando al Magisterio de la Iglesia, nos recuerda: \u201cno basta renovar los m\u00e9todos pastorales, ni organizar y coordinar mejor las fuerzas eclesiales, ni explorar con mayor agudeza los fundamentos b\u00edblicos y teol\u00f3gicos de la fe: es necesario suscitar un nuevo \u2018anhelo de santidad\u2019 entre los misioneros y en toda la comunidad cristiana\u201d<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>F\u00edjense que San Luis Orione antes de enviar a sus primeros misioneros al Chaco argentino les dec\u00eda: <em>\u00a1Tengo necesidad de santos!<\/em> <em>\u00a1Tengo necesidad de santos!<\/em><a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>Lo mismo puede decir hoy nuestro querido Instituto. Porque la vitalidad de \u00e9ste y de su apostolado brota de la aspiraci\u00f3n amorosa y perseverante hacia la santidad de todos nosotros.\u00a0<\/p>\n<p>&#8211; La segunda nota distintiva de esta espiritualidad misionera es consecuente con el amor a Cristo por sobre todas las cosas, y consiste en la <strong><em>perfecta abnegaci\u00f3n de s\u00ed mismo<\/em><\/strong>. Dice nuestro <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>: \u201cAl misionero se le pide \u2018renunciar a s\u00ed mismo y a todo lo que tuvo hasta entonces y a hacerse todo para todos\u2019: en la pobreza que lo deja libre para el Evangelio; en el desapego de personas y bienes del propio ambiente, para hacerse as\u00ed hermano de aquellos a quienes es enviado y llevarles a Cristo Salvador\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>El mismo Verbo Encarnado nos lo ense\u00f1\u00f3: <em>el que de vosotros no renuncia a todos sus bienes, no puede ser mi disc\u00edpulo<\/em><a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a><em>. <\/em>Consiguientemente podemos afirmar sin temor a equivocarnos que \u201cnada caracteriza tanto a la vida misionera como el sacrificio\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Es en este sentido que el Beato Paolo Manna, dirigi\u00e9ndose a los formadores de aspirantes de su Instituto, les dec\u00eda: \u201cEs necesario tener bien presente este principio y estar bien convencidos de que, si nuestra vocaci\u00f3n significa algo, ella es el empe\u00f1o solemne y real, que cada uno de nosotros hace, de darnos todos sin reserva al Se\u00f1or, hasta el sacrificio de la vida por la salvaci\u00f3n de las almas\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>. \u201cA estos principios, pues, de renuncias y desprendimientos, debe ser orientada la educaci\u00f3n que debemos impartir en nuestras casas apost\u00f3licas y en nuestros Seminarios. Y donde no encontraremos eco, hagamos lo de Judas Macabeo, quien <em>a los que estaban construyendo casas, a los que acababan de casarse o de plantar vi\u00f1as y a los cobardes les mand\u00f3 que se volvieran a sus casas, y luego se puso en marcha con su ej\u00e9rcito<\/em><a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Algo muy semejante est\u00e1 expresado en nuestras <em>Constituciones<\/em>: \u201cPara mejor cumplir su misi\u00f3n, han de estar convencidos que la mejor forma de desarrollar un apostolado eficaz es la uni\u00f3n m\u00e1s estrecha con el Verbo Encarnado y el amor a las almas hasta el hero\u00edsmo de la entrega sin reservas\u201d<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>. Y a los formadores se les pide que tengan una \u201cclara intenci\u00f3n de hacer riguros\u00edsima selecci\u00f3n, pues es capital para mantener el buen esp\u00edritu. Sabiendo que en el seleccionar m\u00e1s vale equivocarse por exceso que por defecto\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por este motivo el derecho propio paternalmente exhorta a quienes en nuestro Instituto se desempe\u00f1an como formadores a que \u201ccon singular cuidado eduquen a nuestros candidatos en la obediencia sacerdotal, en el tenor de vida pobre y en el esp\u00edritu de la propia abnegaci\u00f3n, de suerte que se habit\u00faen a renunciar con prontitud a las cosas que, aun siendo l\u00edcitas, no convienen, y a asemejarse a Cristo crucificado\u201d<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>; destacando que \u201cel futuro de nuestros hermanos en la vida religiosa y, por tanto, del Instituto, depende, fundamentalmente, de la formaci\u00f3n que se les d\u00e9 en los tiempos de preparaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En otras palabras: la vida misionera en nuestro Instituto nos invita suav\u00edsimamente a la conquista del \u201c<em>desprendimiento total<\/em>, no s\u00f3lo de los bienes materiales \u2013objeto propio de la virtud de la pobreza\u2013 sino de todo cuanto no sea el mismo Dios\u201d<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a>. Y esto de tal modo que con toda verdad a nuestros misioneros se le puedan aplicar aquellas palabras del M\u00edstico Doctor de Fontiveros que dicen: \u201caborreciendo toda manera de poseer y olvidando todo cuidado acerca de la comida, del vestido, y de cualquier otra cosa criada, emplea todo su cuidado en buscar el reino de Dios porque sabe que el que tiene cuidado de las bestias no puede olvidarse de \u00e9l\u201d<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a> y con esta disposici\u00f3n martirial marcha a las misiones convencido que \u201cDios provee en todas las cosas\u2026 de manera que no se advierta si duele o no duele y aunque m\u00e1s le costara lo que deja, sabe que no es nada, que eso presto se hab\u00eda de dejar\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>San Jean de Br\u00e9beuf, misionero jesuita en la entonces llamada Nueva Francia, hoy Canad\u00e1, y martirizado por aquellos mismos a quienes fue a evangelizar, escribi\u00f3 un documento conteniendo una serie de \u201c<em>Importantes avisos para aquellos a quienes Dios se complazca en llamar a la Nueva Francia<\/em>\u201d destinado a las almas nobles que aspiraban a ser misioneros en su Instituto y que muy bien nosotros podr\u00edamos aplicar al nuestro.<\/p>\n<p>En ese escrito el santo hace una larga lista de las dificultades para llegar al lugar de misi\u00f3n, y las incomodidades y adversidades que tendr\u00e1 que enfrentar el misionero en la misi\u00f3n misma: la \u2018miseria\u2019 del lugar donde viven, los insectos, las pestes, las humillaciones que se pasan en aprender la lengua, los malos h\u00e1bitos de los indios Hurones, los peligros y amenazas de muerte continuos, la ausencia total de consuelos exteriores en la vida de piedad y de oraci\u00f3n, etc. A continuaci\u00f3n, el santo pone en boca del lector las siguientes palabras: \u201c\u2018\u00bfPero eso es todo? \u2013alguno de Ustedes puede decir\u2013 \u00bfAcaso crees que estos argumentos pueden apagar el fuego que me consume y disminuir en algo el celo que tengo por la conversi\u00f3n de esos paganos? Declaro que estas dificultades s\u00f3lo han servido para confirmarme a\u00fan m\u00e1s en mi vocaci\u00f3n; que me siento m\u00e1s entusiasmado que nunca en mi afecto por la Nueva Francia, y que tengo una santa envidia por aquellos que ya soportan todos estos sufrimientos. Todos esos trabajos no me parecen nada, en comparaci\u00f3n con lo que estoy dispuesto a soportar por Dios. Es m\u00e1s, si supiese de un lugar debajo de este cielo donde hubiese m\u00e1s que sufrir, all\u00ed ir\u00eda\u2019. \u00a1Ah!\u201d \u2013continua San Jean de Br\u00e9beuf\u2013 \u201cquienquiera que seas a quien Dios da estos sentimientos y esta luz, ven, ven, mi querido hermano, son obreros como t\u00fa los que pedimos aqu\u00ed; es a las almas como las tuyas que Dios ha designado para la conquista de tantas otras almas a las que el diablo todav\u00eda tiene en su poder. <em>No anticipes dificultades, no habr\u00e1 ninguna para ti<\/em>, <em>ya que todo tu consuelo es verte crucificado con el Hijo de Dios<\/em>. El silencio ser\u00e1 dulce para ti, ya que has aprendido a estar en comuni\u00f3n con Dios y a conversar en los cielos con los santos y los \u00e1ngeles. La comida ser\u00eda para ti bastante ins\u00edpida si la hiel que soport\u00f3 nuestro Se\u00f1or no la hiciera m\u00e1s dulce y sabrosa que las viandas m\u00e1s deliciosas del mundo. Qu\u00e9 satisfacci\u00f3n pasar por estos r\u00e1pidos y escalar estas rocas para quien tiene ante sus ojos al amoroso Salvador acosado por sus torturadores y ascendiendo al Calvario cargado con su Cruz. La incomodidad de la canoa se hace muy f\u00e1cil de soportar para el que considera al Crucificado constantemente. \u00a1Qu\u00e9 consuelo! \u00a1Qu\u00e9 consuelo, entonces, ser\u00e1 verte abandonado en el camino por los salvajes, languideciendo en la enfermedad, o incluso morir de hambre en el bosque, y as\u00ed poder decirle a Dios: \u2018Dios m\u00edo, es para hacer tu santa voluntad que me reduzco al estado en el que me ves\u2019!\u201d<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a>. Porque en verdad \u201cJesucristo es nuestra verdadera grandeza; es a \u00c9l solo y sus cruces las que deben buscarse para apacentar a este reba\u00f1o. Si buscamos algo m\u00e1s, no encontraremos m\u00e1s que aflicciones f\u00edsicas y espirituales. Pero si hemos encontrado a Jesucristo en su cruz, hemos encontrado las rosas entre las espinas, la dulzura en la amargura, el todo en la nada\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>&#8211; Esto me da pie para mencionar aqu\u00ed, la tercera caracter\u00edstica de la espiritualidad misionera que es, seg\u00fan el derecho propio: \u201c<strong><em>la caridad apost\u00f3lica<\/em><\/strong>, la de Cristo que vino <em>para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos<\/em><a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a>. En efecto, es <em>urgidos por la<\/em> <em>caridad de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a> que nos movemos a asumir la responsabilidad de la evangelizaci\u00f3n especialmente en \u201clos lugares m\u00e1s humildes y dif\u00edciles\u201d<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\"><sup>[92]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Teng\u00e1moslo bien arraigado en el alma: desde que lo nuestro es \u201camar y servir, y hacer amar y hacer servir a Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\"><sup>[93]<\/sup><\/a> no podemos ser indiferentes a la salvaci\u00f3n de los hombres. \u201cAmar a Cristo es amar a los que \u00c9l ama y como \u00c9l los ama\u201d<a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\"><sup>[94]<\/sup><\/a>. Por esto, el derecho propio nos detalla que esta caridad, a semejanza de la del Verbo Encarnado, \u201cest\u00e1 hecha de atenci\u00f3n, ternura, compasi\u00f3n, acogida, disponibilidad, inter\u00e9s por los problemas de la gente\u201d<a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\"><sup>[95]<\/sup><\/a> ya que \u2013entend\u00e1moslo bien\u2013 nuestro \u201cdestino no es el mando ni los honores, sino la entrega total al servicio de Dios y al ministerio pastoral\u201d<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\"><sup>[96]<\/sup><\/a> en la pr\u00e1ctica concreta de la caridad que no descuida las distintas formas de ayuda. Y en este punto hago m\u00edas las palabras de San Francisco Javier a un misionero: \u201cPor amor de nuestro Se\u00f1or os ruego que os hag\u00e1is amar&#8230; porque no estar\u00e9 satisfecho en saber que vos los am\u00e1is, sino en saber que de ellos sois amado\u201d<a href=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\"><sup>[97]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Habiendo podido visitar, por gracia de Dios, la inmensa mayor\u00eda de nuestras Provincias y Delegaciones, todas las cuales abarcan realidades tan distintas y siendo algunas de ellas realmente un \u201cpuesto de avanzada\u201d en \u00e1reas de evangelizaci\u00f3n casi v\u00edrgenes, se admira uno de c\u00f3mo nuestros misioneros llegaron casi con las manos vac\u00edas, sin otra cosa que compartir que el Evangelio, el fervor de su amor, y la asistencia del Esp\u00edritu Santo. Muchos de ellos aun hoy en d\u00eda llevan a cabo su misi\u00f3n con medios precarios y que, a decir verdad, representan todo un desaf\u00edo para la tarea que realizan. No obstante, con cu\u00e1nta alegr\u00eda y valent\u00eda se juegan \u201cla vida para que los otros tengan vida y esperanza\u201d<a href=\"#_ftn98\" name=\"_ftnref98\"><sup>[98]<\/sup><\/a>. Pues es por el amor a las almas que nuestros misioneros no s\u00f3lo han emprendido sino que han proseguido muchas iniciativas apost\u00f3licas al precio de grandes fatigas, quedando extenuados a veces, bajo un clima al que no estaban acostumbrados, en cualquier pa\u00eds por lejano que sea, adapt\u00e1ndose a todas las costumbres y aprendiendo la lengua que haya que aprender; en fin, transform\u00e1ndose de la manera que sea <em>para salvar a toda costa a algunos<\/em><a href=\"#_ftn99\" name=\"_ftnref99\"><sup>[99]<\/sup><\/a> y prestando a todos un servicio puramente evang\u00e9lico, mediante el anuncio que llama a la conversi\u00f3n, administrando los sacramentos de salvaci\u00f3n, la exhortaci\u00f3n a la oraci\u00f3n, la formaci\u00f3n de las conciencias, etc., de modo tal que las almas que les han sido encomendadas lleguen a la madurez de la fe y de la caridad.<\/p>\n<p>Por eso, el derecho propio define con toda verdad al misionero como \u201cel hombre de la caridad\u201d ya que gastando su vida por el pr\u00f3jimo anuncia a los hombres que son amados por Dios y que ellos mismos pueden amar<a href=\"#_ftn100\" name=\"_ftnref100\"><sup>[100]<\/sup><\/a>. Y ama a las almas a \u00e9l encomendadas con un amor de padre, y a\u00fan de madre, hasta llegar a decir con el Ap\u00f3stol: <em>llevados de nuestro amor por vosotros, queremos no s\u00f3lo daros el Evangelio de Dios, sino a\u00fan nuestras propias vidas: tan amados vinisteis a sernos<\/em><a href=\"#_ftn101\" name=\"_ftnref101\"><sup>[101]<\/sup><\/a>. Por esta raz\u00f3n dec\u00eda el Beato Paolo Manna: \u201cel sacrificio de la vida de uno por los dem\u00e1s es una prueba tan sincera de caridad que ni Dios ni los hombres pueden resistirla. Dios debe ser misericordioso y los hombres no pueden resistir la conversi\u00f3n. Pues, el fin por el que los m\u00e1rtires derramaron su sangre es el mismo por el que los misioneros sacrifican su juventud en una manera quiz\u00e1s m\u00e1s humilde, pero tal vez m\u00e1s dif\u00edcil\u201d<a href=\"#_ftn102\" name=\"_ftnref102\"><sup>[102]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed quiero recordar especialmente a todos aquellos que, en ciertos puestos dif\u00edciles de misi\u00f3n, conocen por experiencia lo que es perseverar en ella a\u00fan en medio de grandes dificultades e incluso a pesar del escondimiento y la soledad. Sepan que Ustedes silenciosamente \u2013y justamente por eso, m\u00e1s elocuentemente\u2013 nos ense\u00f1an que \u201cel misionero para ser verdaderamente tal, debe darse todo, y debe darse para siempre. Que al Se\u00f1or no se le da nada por la mitad; al Se\u00f1or no se le mide nada. Y que adem\u00e1s no darse para siempre es no darse del todo\u201d<a href=\"#_ftn103\" name=\"_ftnref103\"><sup>[103]<\/sup><\/a>. Tales entregas son posibles, asisti\u00e9ndonos Dios con su gracia por supuesto, por una s\u00f3lida vida de oraci\u00f3n: \u201cCuando no hay oraci\u00f3n, falta la caridad; cuando falta la caridad, no hay oraci\u00f3n, y por raz\u00f3n de estas carencias no hay muchos aut\u00e9nticos misioneros&#8230;\u201d<a href=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\"><sup>[104]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Queridos todos: tengamos siempre presente que lo nuestro es \u201centregar todo\u201d<a href=\"#_ftn105\" name=\"_ftnref105\"><sup>[105]<\/sup><\/a> \u201cen el servicio humilde y la entrega generosa, en la donaci\u00f3n gratuita de s\u00ed mismos mediante un amor hasta el extremo\u201d<a href=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\"><sup>[106]<\/sup><\/a> que nos lleve incluso hasta \u201clas regiones m\u00e1s lejanas\u201d<a href=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\"><sup>[107]<\/sup><\/a>. \u201cNuestra peque\u00f1a Familia Religiosa no debe estar nunca replegada sobre s\u00ed misma, sino que debe estar abierta como los brazos de Cristo en la Cruz, que ten\u00eda de tanto abrirlos de amores, los brazos descoyuntados\u201d<a href=\"#_ftn108\" name=\"_ftnref108\"><sup>[108]<\/sup><\/a>. Pero se necesitan misioneros que, sin condicionar la propia disponibilidad, sin miedos a respuestas definitivas, est\u00e9n dispuestos a pronunciar su <em>fiat <\/em>gozoso y que como divinos impacientes no se sosieguen ni descansen hasta haber rendido ante el altar de Dios todos los corazones<a href=\"#_ftn109\" name=\"_ftnref109\"><sup>[109]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por gracia de Dios nuestro Instituto tiene al presente 123 pedidos de fundaci\u00f3n, de entre los cuales muchos son llamados clamorosos a misionar en estos \u201cpuestos de avanzada\u201d de los que venimos hablando, y constantemente nos est\u00e1n llegando m\u00e1s y m\u00e1s pedidos. La pregunta es esta: \u00bfc\u00f3mo podemos descansar, si todos aquellos a quienes Cristo desea llamar <em>suyos<\/em> todav\u00eda no han o\u00eddo hablar de su amor? \u00bfC\u00f3mo ser religioso misionero del Instituto del Verbo Encarnado y no sentir el ardor de Cristo por las almas? Pues bien, a quien experimente ese santo \u00edmpetu misionero de darlo todo por Dios en tierras de misi\u00f3n aun cuando tenga \u201cque sembrar entre l\u00e1grimas\u201d<a href=\"#_ftn110\" name=\"_ftnref110\"><sup>[110]<\/sup><\/a> a tal punto que con San Francisco Javier ante la vista de los trabajos y penas llegue a decir: \u201cM\u00e1s, m\u00e1s\u201d, a ese tal le decimos que sepa que tiene en nuestro Instituto un campo ampl\u00edsimo y ocasiones sin cuenta para enardecer a\u00fan m\u00e1s el \u201cimpulso de celo por las almas\u201d<a href=\"#_ftn111\" name=\"_ftnref111\"><sup>[111]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>No olvidemos que estamos llamados a \u201cser c\u00e1lices llenos de Cristo que derraman sobre los dem\u00e1s su superabundancia\u201d<a href=\"#_ftn112\" name=\"_ftnref112\"><sup>[112]<\/sup><\/a>. Y \u201cdada la \u00edndole misionera de nuestro Instituto\u201d<a href=\"#_ftn113\" name=\"_ftnref113\"><sup>[113]<\/sup><\/a> con Don Orione podemos afirmar que \u201cquien no quiera ser ap\u00f3stol que salga de la Congregaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn114\" name=\"_ftnref114\"><sup>[114]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>A nuestros queridos novicios y seminaristas que se preparan para la misi\u00f3n quiero animarlos a que aprovechen lo m\u00e1s que puedan estos a\u00f1os de formaci\u00f3n. Nuestra misi\u00f3n requiere una profunda vida espiritual, una s\u00f3lida formaci\u00f3n doctrinal y una viril disciplina<a href=\"#_ftn115\" name=\"_ftnref115\"><sup>[115]<\/sup><\/a> que ya desde ahora se tienen que esforzar por adquirir. Ya desde ahora, sean sacerdotes en la entrega de ustedes mismos y en el sacrificio. Con generosidad sean sensibles y prontos ante las necesidades de los dem\u00e1s y prep\u00e1rense para estar entre ellos, como lo hizo el Verbo Encarnado, siendo pobres ante los ojos del mundo pero ricos en los dones que Dios les dar\u00e1 para que los transmitan a otros.<\/p>\n<p>A nuestros queridos hermanos y a nuestros queridos monjes quiero decirles que sepan que su participaci\u00f3n en el \u201cesfuerzo de la misi\u00f3n apost\u00f3lica de la congregaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn116\" name=\"_ftnref116\"><sup>[116]<\/sup><\/a>, si siempre ha sido muy importante, se vuelve hoy en d\u00eda urgente e ineludible.<\/p>\n<p>A Mar\u00eda Sant\u00edsima, Modelo de todo misionero del Verbo Encarnado, encomiendo a todos y a sus misiones, con todas sus circunstancias y necesidades particulares. Que Ella nos alcance de su Divino Hijo la gracia de que a\u00fan siendo la nuestra una peque\u00f1a Familia Religiosa, seamos gigantes en el hero\u00edsmo de la entrega sin reservas.<\/p>\n<p>Un gran abrazo para todos.<\/p>\n<p>En el Verbo Encarnado y su Madre Sant\u00edsima,<\/p>\n<p>P. Gustavo Nieto, IVE<br \/><em>Superior General<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">1 de agosto de 2018.<br \/><em>Carta Circular 25\/2018<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 122.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 225; <em>op. cit. <\/em><em>Vita Consecrata<\/em>, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 30.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Notas del V Cap\u00edtulo General<\/em>, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Cf. <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 130.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Lc 5, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 1;<em> op. cit. Directorio de Espiritualidad<\/em>, 216.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> San Ignacio de Loyola, <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, [97].<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> San Ignacio de Loyola, <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, [93].<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 86.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> P. C. Buela, <em>Juan Pablo Magno<\/em>, cap. 30: \u201cEl Papa y nuestro derecho propio\u201d, IVE Press, New York 2011, p. 535. El texto est\u00e1 comentando lo que los Padres Capitulares discernieron como elementos del carisma del Instituto en el Cap\u00edtulo General del a\u00f1o 2007.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Directorio de Misiones Populares<\/em>, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Cf. <em>Notas del V Cap\u00edtulo General del Instituto<\/em> (Segni, Italia, 2007) n. 57-58 y <em>Notas del VII Cap\u00edtulo General del Instituto<\/em> (Montefiascone, Italia, 2016) n. 59, 77-78, 81.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Mc 16, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 254; 257.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 182.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 147;<em> op. cit. Redemptoris Missio<\/em>, 66.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> 1 Jn 4, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> 10 de junio de 1993.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> 25 de agosto de 1993.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> 13 de diciembre de 1993.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Cf. Mt 25, 26.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 147;<em> op. cit. Redemptoris Missio<\/em>, 66.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Heb 5, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Pseudo-Dionisio, citado por San Alfonso, <em>Selva de materias predicables<\/em>, IX, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 321.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 225; <em>op. cit<\/em>.1 Cor 15,25<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Mt 9, 37.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 53;<em> op. cit. <\/em>\u00a0<em>Christifideles Laici<\/em>, 35.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 146.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos en Mantua<\/em>, (22\/06\/1991).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> 1 Cor 4, 9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Beato Paolo Manna, <em>The Workers Are Few<\/em>, cap. 9. [Traducci\u00f3n nuestra]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 38.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 43.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Lamentablemente esta tentaci\u00f3n afecta muchas veces a los mismos religiosos, y debilita el impulso misionero de la Iglesia. En el caso de nuestro Instituto, por ejemplo, hay un s\u00edntoma com\u00fan a muchos de los que abandonaron la vida religiosa: salvo alguna que otra excepci\u00f3n, la mayor\u00eda se qued\u00f3 en los pa\u00edses del llamado \u201cprimer mundo\u201d (o para ir a ejercer el ministerio en ese tipo de pa\u00edses). No obstante, siempre ser\u00e1 verdad que jam\u00e1s ha sido ni ser\u00e1 un buen negocio \u201cbuscarse a s\u00ed mismo\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Beato Paolo Manna, <em>The Workers Are Few<\/em>, cap. 14. [Traducci\u00f3n nuestra]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 13; <em>Redemptoris Missio<\/em>, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Cf. Beato Paolo Manna, <em>The Workers Are Few<\/em>, cap. 11. [Traducci\u00f3n nuestra]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 80; cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 269.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> Cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 53.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 80.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 31.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 86.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 80; citado en <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 144.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 80.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> <em>Monumenta Missionum<\/em>, Epist. I, Roma 1944, p\u00e1g. 166; citado por San Juan Pablo II, <em>Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones<\/em>, 1980.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> Hch 9, 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 216.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 73.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 160.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> Flp 1, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> P. Juan Carrascal, SJ, <em>Si vas a ser misionero<\/em>, I Parte, cap. 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 167.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 182. Dice adem\u00e1s el <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 249: \u201cel fundamento \u00faltimo de tal t\u00edtulo especial en orden al apostolado de los religiosos lo encontramos en que la vida religiosa est\u00e1 ordenada a alcanzar la perfecci\u00f3n de la caridad, principalmente en el amor a Dios y secundariamente en el amor al pr\u00f3jimo\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 250.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> St 1, 27.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 250; <em>op. cit<\/em>. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S.Th<\/em>., II-II, 187, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> P. Juan Carrascal, SJ, <em>Si vas a ser misionero<\/em>, I Parte, cap. 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 161.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> Cf. Lc 4, 18.21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Flp 2, 5-8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> <em>Redemptoris Missio<\/em>, 88, citado en <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 162.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> 1 Jn 1, 1-3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Discurso a los capitulares de los misioneros de Nuestra Se\u00f1ora de la Salette<\/em>, (04\/05\/2000).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> San Juan Pablo II, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Christifideles laici<\/em> (30\/12\/1988), 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los Hijos de la Divina Providencia<\/em>, (18\/05\/1998).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> <em>Redemptoris Missio<\/em>, 90, citado en <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 168.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> <em>Cartas II<\/em>, 236.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes,<\/em> 163; <em>op. cit. <\/em><em>Redemptoris Missio<\/em>, 88.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> Lc 14, 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> P. Juan Carrascal, SJ, <em>Si vas a ser misionero<\/em>, I Parte, cap. 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> Beato Paolo Manna, <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n. 16, Mil\u00e1n, septiembre de 1931.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> 1 Mac 3, 56-57.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> Beato Paolo Manna,<em> Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n. 16, Mil\u00e1n, septiembre de 1931.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 182.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 108; <em>op. cit.<\/em> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 90.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 207; <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 247; <em>op. cit. Optatam Totius<\/em>, 9. Ver tambi\u00e9n: <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 461.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 90; <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 161.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 68.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> Cf. San Juan de la Cruz, <em>Cautelas contra el mundo<\/em>, segunda cautela, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> Cf. San Juan de la Cruz, <em>Carta 17 a la M. Magdalena del Esp\u00edritu Santo<\/em>, (28\/07\/1589).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> San Jean de Br\u00e9beuf, <em>Important Advice for Those Whom It Shall Please God to Call to New France, Especially to the Country of the Hurons<\/em>, citado por Roustang Francois, SJ, <em>Jesuit Missionaries to North America<\/em>. <em>Spiritual Writings &amp; Biographical Sketches<\/em>. [Traducci\u00f3n nuestra]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> Jn 11, 52.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 164; <em>op. cit. Redemptoris Missio<\/em>, 89.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> Cf. 2 Cor 5, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 147; <em>op. cit. Redemptoris Missio<\/em>, 66.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A futuros misioneros en Javier<\/em>, (06\/11\/1982).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 165.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 207.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> Citado por el P. Juan Carrascal, SJ, <em>Si vas a ser misionero<\/em>, IV Parte, cap. 9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a> <em>Directorio de<\/em> <em>Vida Consagrada<\/em>, 270; <em>op. cit. <\/em><em>Vita Consecrata<\/em>, 105.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a> 1 Cor 9, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 166.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref101\" name=\"_ftn101\">[101]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 140-141; <em>op. cit.<\/em> 1 Tes 2, 8; cf. Fil 1, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a> Cf. Beato Paolo Manna, <em>The Workers Are Few<\/em>, cap. 11. [Traducci\u00f3n nuestra]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref103\" name=\"_ftn103\">[103]<\/a> Cf. Beato Paolo Manna, <em>Virtudes Apost\u00f3licas, <\/em>Carta circular n. 15, Mil\u00e1n, (15\/04\/1931).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref104\" name=\"_ftn104\">[104]<\/a> <em>Directorio de Misiones Populares<\/em>, 42.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref105\" name=\"_ftn105\">[105]<\/a> <em>Directorio de<\/em> <em>Vida Consagrada<\/em>, 58.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref106\" name=\"_ftn106\">[106]<\/a> <em>Directorio de<\/em> <em>Vida Consagrada<\/em>, 228.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref107\" name=\"_ftn107\">[107]<\/a> <em>Directorio de<\/em> <em>Vida Consagrada<\/em>, 268.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref108\" name=\"_ftn108\">[108]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 263.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref109\" name=\"_ftn109\">[109]<\/a> Cf. P. Juan Carrascal, SJ, <em>Si vas a ser misionero<\/em>, I Parte, cap. 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref110\" name=\"_ftn110\">[110]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 144.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref111\" name=\"_ftn111\">[111]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 165<em>; op. cit. Redemptoris Missio<\/em>, 89.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref112\" name=\"_ftn112\">[112]<\/a><em> Constituciones<\/em>, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref113\" name=\"_ftn113\">[113]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 148.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref114\" name=\"_ftn114\">[114]<\/a> <em>Ibidem<\/em>; <em>op. cit<\/em>. San Luis Orione, <em>Cartas de Don Orione<\/em>, Carta del 02\/08\/1935, Edit. P\u00edo XII, Mar del Plata 1952, 89.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref115\" name=\"_ftn115\">[115]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 228.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref116\" name=\"_ftn116\">[116]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 193.<\/p>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl amor a las almas hasta el hero\u00edsmo de la entrega sin reservas\u201dConstituciones, 182 Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios: A escasos d\u00edas de celebrar \u201ccon solemnidad\u201d[1] la Transfiguraci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or, hoy quisiera enviarles esta carta circular con el \u00e1nimo de que sirva para ahondar en el alma la esperanza cierta del gozo que 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