{"id":519,"date":"2018-06-01T20:37:28","date_gmt":"2018-06-01T18:37:28","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=519"},"modified":"2024-03-01T09:08:36","modified_gmt":"2024-03-01T07:08:36","slug":"hombres-autenticamente-libres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2018\/06\/01\/hombres-autenticamente-libres\/","title":{"rendered":"Formar en la libertad"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"519\" class=\"elementor elementor-519\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-76af55e2 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"76af55e2\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-446e5ff6\" data-id=\"446e5ff6\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2c0a7ed4 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2c0a7ed4\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u201cHombres aut\u00e9nticamente libres\u201d<\/em><\/strong><br \/><em>Constituciones, 200<\/em><\/p>\n<p>Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios:<\/p>\n<p>\u201cLa libertad en todas las \u00e9pocas ha sido el gran sue\u00f1o de la humanidad, desde los comienzos, pero particularmente en la \u00e9poca moderna\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>,\u00a0dec\u00eda Benedicto XVI a los seminaristas en Roma. Y, aunque en el siglo XX se ha atacado la libertad del ser humano muy probablemente como nunca se hab\u00eda hecho, no es menor el ataque en el siglo presente, aunque quiz\u00e1s se lo haga m\u00e1s solapadamente. Pensemos, por ejemplo, en la manipulaci\u00f3n biol\u00f3gica, ps\u00edquica y moral que implica la ideolog\u00eda de g\u00e9nero, en la esclavitud inform\u00e1tica a la que nos someten los medios de comunicaci\u00f3n, en la libertad al margen de la verdad \u2013propia del liberalismo\u2013, en la explosi\u00f3n incontrolada de todas las adicciones por el eclipse de la \u00e9tica y de la moral, en el progresismo<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>, etc.<\/p>\n<p>Por eso, y habiendo nacido nuestra Familia Religiosa en estos tiempos, nuestro derecho propio hace suya la denuncia de San Juan Pablo II, quien ya en 1992 dec\u00eda: \u201cHoy se han extendido en gran manera la gama de los abusos de la libertad, y esto conduce a nuevas formas de esclavitud muy peligrosas, porque est\u00e1n disfrazadas bajo la apariencia de la libertad. Esta es la paradoja, el drama profundo de nuestro tiempo: en nombre de la libertad se impone la esclavitud\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>. Por la misma raz\u00f3n, nuestro <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em> abunda en el tema.\u00a0<\/p>\n<p>Consiguientemente, la problem\u00e1tica de la libertad es para nosotros una problem\u00e1tica fundamental \u2013de una trascendencia enorme\u2013 que nos incumbe particularmente.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo porque nos interesa insertarnos en la problem\u00e1tica de la cultura moderna, sino porque la libertad cristiana es parte intr\u00ednseca y componente imprescindible del esp\u00edritu de nuestro Instituto y del modo seg\u00fan el cual queremos siempre vivir, como claramente lo declaran nuestras <em>Constituciones<\/em>: \u201cEl Esp\u00edritu que anima al Instituto desde sus comienzos\u2026 Es vivir y hacer vivir bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, sin coacciones de ninguna especie, respetando escrupulosamente las conciencias, promoviendo el sano pluralismo, llevando a vivir plenamente la libertad de los hijos de Dios<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> porque <em>donde est\u00e1 el Esp\u00edritu Santo, all\u00ed est\u00e1 la libertad<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Libertad que se encuentra en el origen mismo de nuestra vocaci\u00f3n como consagrados en el Instituto del Verbo Encarnado, porque qui\u00e9n puede negar que \u201ctoda vocaci\u00f3n nace del encuentro de dos libertades: la divina y la humana\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> y que nuestra vocaci\u00f3n a amar al Verbo Encarnado sobre todas las cosas no es otra cosa que una llamada a la libertad y a la felicidad. Todav\u00eda m\u00e1s: es precisamente por el pleno ejercicio de nuestra libertad que deliberadamente hemos decidido vincularnos a Dios en amorosa servidumbre. Por eso dice nuestra formula de profesi\u00f3n: \u201cYo N.N., <em>libremente<\/em>, hago a Dios oblaci\u00f3n de todo mi ser\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Pienso entonces que puede ser de mucho provecho para nuestras almas volver sobre aquellas magn\u00edficas palabras de nuestras <em>Constituciones<\/em> que nos invitan a \u201cvivir plenamente la libertad de los hijos de Dios\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> y a ese tema he querido dedicar la presente carta circular.<\/p>\n<h4><strong>1. Libertad seg\u00fan nuestro derecho propio<\/strong><\/h4>\n<p>Conforme al esp\u00edritu que anima a nuestro Instituto son incontables las veces que el tema de la libertad es mencionado expl\u00edcitamente, as\u00ed como tambi\u00e9n son manifiestas las decisivas implicancias que \u00e9sta tiene en sus distintas aplicaciones a nuestro modo particular de vivir nuestra consagraci\u00f3n. No obstante, considero de particular relevancia la menci\u00f3n que de ella hace el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em> en su art\u00edculo 4, al hablar de la vida gloriosa de nuestro Se\u00f1or y espec\u00edficamente de su Resurrecci\u00f3n. Nosotros, \u201cllamados a vivir como resucitados\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> \u201ccomprendemos que hemos sido llamados a la libertad<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>, ya que <em>para que gocemos de libertad, Cristo nos ha hecho libres<\/em><a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Libertad que no tiene nada que ver con aquella actitud que procede como \u201c<em>cobertura de la maldad<\/em><a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>, o como <em>pretexto para servir a la carne<\/em><a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>. Antes bien se trata de una \u201clibertad aut\u00e9ntica [que] se identifica con la santidad, con la Ley Nueva, con la fe cristiana, con la caridad, <em>es la libertad&#8230; de los hijos de Dios<\/em><a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>. Es aquella que tiene como fundamento la verdad, como lo mostr\u00f3 Nuestro Se\u00f1or al ense\u00f1arnos que <em>la verdad os har\u00e1 libres<\/em><a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>. Es propia de los que se dejan guiar por el Esp\u00edritu Santo: <em>El Se\u00f1or es Esp\u00edritu, y donde est\u00e1 el Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 la libertad<\/em> <a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>. Por eso ense\u00f1a San Agust\u00edn: \u2018Ama y haz lo que quieras\u2019<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>, y San Juan de la Cruz coloca en la cima del monte de la perfecci\u00f3n: \u2018Ya por aqu\u00ed no hay camino que para el justo no hay ley\u2019<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Esta <em>libertad de los hijos de Dios<\/em> \u2013como di\u00e1fanamente lo explica el <em>Directorio de Espiritualidad\u2013 <\/em>hace que \u201cviviendo como resucitados \u2026 [es decir] en la libertad de los hijos de Dios, no nos esclavicemos: ni bajo <em>los elementos del mundo<\/em><a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>; ni bajo <em>la letra que mata<\/em><a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>; ni bajo el <em>esp\u00edritu del mundo<\/em><a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>; porque no debemos sujetarnos al yugo de la servidumbre&#8230; (de lo contrario), Cristo no nos aprovechar\u00eda de nada\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Por tanto, la libertad, as\u00ed como cabalmente la entiende nuestro derecho propio, siguiendo al Magisterio de la Iglesia, \u201cimplica el \u2018ir construyendo una comuni\u00f3n y una participaci\u00f3n&#8230; sobre tres planos inseparables: la relaci\u00f3n del hombre con el mundo, como se\u00f1or; con las personas, como hermano; y con Dios, como hijo\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>. A tal punto, que podemos decir que es aut\u00e9nticamente libre aquel que tiene <em>esp\u00edritu de pr\u00edncipe<\/em><a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>y que el derecho propio con inspirados trazos describe diciendo: \u201c\u2026Son lo que no piden libertad sino jerarqu\u00eda. Son los que se ponen leyes y las cumplen&#8230; Son los que sienten el honor como la vida\u2026 Los capaces de dar cosas que nadie obliga y abstenerse de cosas que nadie proh\u00edbe\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>, etc. Son \u201clos libres en Cristo de todo tipo de esclavitud\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a> y van por la vida \u201cevitando el pecado y haciendo obras meritorias, sin que nadie tenga potestad de impedirles alcanzar el \u00faltimo fin\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, el derecho propio siguiendo la contundente ense\u00f1anza del Aquinate afirma: \u201cLibre es quien es causa de su propio actuar; siervo quien tiene por causa de su actuar a su se\u00f1or. Por tanto, quien obra por propia decisi\u00f3n, obra libremente; quien lo hace movido por otro, no obra libremente. As\u00ed, aquel que evita lo malo, no porque es malo, sino porque Dios lo manda, no es libre; pero quien evita lo malo porque es malo, \u00e9se es libre. Esto lo hace el Esp\u00edritu Santo, que perfecciona interiormente al alma por el h\u00e1bito bueno, de modo tal que se abstiene del mal por amor, como si lo preceptuara la ley divina; y por tanto se dice libre, no porque no se someta a la ley divina, sino porque se inclina por los buenos h\u00e1bitos a hacer lo que la ley divina manda\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a>. Todo lo cual trae consecuentemente una \u201cinmensa alegr\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a> y una paz inc\u00f3lume en el alma<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>, que ser\u00e1n tanto mayores cuanto mayor sea la plenitud de nuestra entrega.<\/p>\n<p>Entonces, surge la clamorosa exhortaci\u00f3n: \u201cDebemos <em>ser<\/em> y debemos <em>saber formar<\/em> hombres y mujeres: \u201cLibres&#8230; libres&#8230; libres&#8230; libres&#8230; libres&#8230; libres con tu libertad&#8230; que vayan por todas partes con&#8230; el santo Evangelio en la boca y el santo Rosario en la mano, a ladrar como perros, a quemar como brasas e iluminar las tinieblas del mundo como soles\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Este es el esp\u00edritu de libertad que arde en nuestros corazones y que inconteniblemente queremos encender en los dem\u00e1s. Porque como dec\u00eda el Ven. Arzobispo Fulton Sheen: \u201cLa libertad es nuestra para darla a otros\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>. As\u00ed, nuestros misioneros dejando \u201ctotal y muy libremente el destino de s\u00ed mismo al Superior\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a> y ejerciendo \u201cun se\u00f1or\u00edo sobre todas las cosas, junto con una voluntad lib\u00e9rrima, pronta para agradar s\u00f3lo a Dios\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>, marchan a enarbolar la bandera del Verbo Encarnado en aquellas tierras donde nadie quiere ir y no temen \u201cdar fuego a sus naves cuando desembarcan\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a>. Es esta misma libertad la que predican a las almas convencidos de que \u201cno puede existir una verdadera evangelizaci\u00f3n sin que se proponga toda la verdad sobre Jesucristo, sobre la Iglesia y sobre el hombre; porque no existe una aut\u00e9ntica salvaci\u00f3n y libertad sin la l\u00f3gica del evangelio, proclamado y vivido en toda su integridad\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>. Porque, en definitiva, a esto nos env\u00eda el Se\u00f1or: <em>a dar la Buena Nueva a los pobres, a anunciar a los cautivos la liberaci\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a><em>. <\/em>Al mismo tiempo, \u201clibremente \u2013por propia convicci\u00f3n\u2013\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>, con amor y valent\u00eda, \u201ccon piadosa sumisi\u00f3n y respeto\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>, se saben sujetos a los superiores leg\u00edtimos, gozosamente se adhieren plenamente a la disciplina del Instituto y ejercen su apostolado con \u201caut\u00e9ntica espiritualidad eclesial\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a> es decir, \u201cen uni\u00f3n con los leg\u00edtimos Pastores, especial\u00edsimamente con una adhesi\u00f3n cordial al Obispo de Roma\u201d<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>, multiplicando proyectos entusiastas para que cada vez m\u00e1s almas lleguen al conocimiento de la verdad que nos hace libres<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>. A fin de que se diga de nosotros lo que San Ireneo dec\u00eda de los primeros mensajeros del Evangelio: \u201cFueron predicadores de la verdad y ap\u00f3stoles de la libertad\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso en el siguiente punto de esta carta he de desarrollar la primera parte de esta afirmaci\u00f3n: \u201cDebemos ser\u2026 libres\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>2. Ser libres en Cristo de todo tipo de esclavitud<\/strong><a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a><\/h4>\n<p>San Juan Pablo Magno en su primera carta enc\u00edclica escribi\u00f3: \u201cHumanidad madura significa pleno uso del don de la libertad, que hemos obtenido del Creador, en el momento en que \u00c9l ha llamado a la existencia al hombre hecho a su imagen y semejanza. Este don encuentra su plena realizaci\u00f3n en la donaci\u00f3n sin reservas de toda la persona humana concreta, en esp\u00edritu de amor nupcial a Cristo y, a trav\u00e9s de Cristo, a todos aquellos a los que \u00c9l env\u00eda, hombres o mujeres, que se han consagrado totalmente a \u00c9l seg\u00fan los consejos evang\u00e9licos\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>Por lo tanto, \u201clos consejos evang\u00e9licos de castidad, pobreza y obediencia, vividos por Cristo y abrazados por su amor, aparecen como un camino para la plena realizaci\u00f3n de la persona en oposici\u00f3n a la deshumanizaci\u00f3n; proclaman la libertad de los hijos de Dios y la alegr\u00eda de vivir seg\u00fan las bienaventuranzas evang\u00e9licas\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>. Entonces, lejos de ser una renuncia que empobrece, m\u00e1s bien nos enriquecen porque nos liberan \u201cde los impedimentos que podr\u00edan apartarnos del fervor de la caridad y de la perfecci\u00f3n del culto divino, consagr\u00e1ndonos m\u00e1s \u00edntimamente al servicio de Dios\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a> para llegar a poseer a Dios \u00edntima y plenamente<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo: los votos de pobreza, castidad y obediencia \u201cno alienan nuestra libertad\u201d \u2013como algunos <em>falsos hermanos<\/em><a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a> arguyen entrometi\u00e9ndose <em>para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jes\u00fas<\/em><a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a><em>\u2013<\/em>; ni tampoco \u201centorpecen ni limitan nuestra personalidad, sino m\u00e1s bien la liberan con la posibilidad de un don m\u00e1s constante y m\u00e1s generoso en el servicio cotidiano a Dios y a los hermanos\u201d<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>. En consecuencia, lejos de menoscabar nuestra dignidad, la llevan a la madurez<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a> y conducen a la plenitud todo nuestro potencial.<\/p>\n<p>S\u00ed, la pertenencia total al Verbo Encarnado nos hace gozosamente libres. Y nosotros, libremente, hemos querido pertenecerle, haciendo oblaci\u00f3n de todo nuestro ser<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a> mediante la pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos seg\u00fan el \u201ccamino evang\u00e9lico trazado en las Constituciones del Instituto del Verbo Encarnado\u201d<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>, porque estamos convencidos de que, como dice el M\u00edstico Doctor, \u201clos bienes inmensos de Dios no caben ni caen sino en coraz\u00f3n vac\u00edo y solitario\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Castidad y libertad<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>De este modo, por el <strong>voto de castidad<\/strong> \u201clibremente hemos elegido ser de los <em>eunucos que a s\u00ed mismos se han hecho tales por amor del reino de los cielos<\/em><a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>, a fin de tener a \u201cCristo como Esposo exclusivo del alma\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>. Nosotros sacrificamos gozosamente nuestros afectos carnales a fin de \u201cestar totalmente libres para tender a Dios\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a> y a \u00c9l queremos ordenar todos nuestros amores<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>As\u00ed, la pr\u00e1ctica de este voto nos da una gran libertad afectiva<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a> y nos \u201clibera de muchos cuidados que har\u00edan imposible que consagr\u00e1ramos todas nuestras fuerzas al bien de los pr\u00f3jimos\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>. Si no, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edan nuestros religiosos dedicarse a atender con tan amorosa dedicaci\u00f3n a los ni\u00f1os, j\u00f3venes, y ancianos de los nueve hogares que tiene el Instituto<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>, o c\u00f3mo podr\u00edan nuestros monjes ocultarse al mundo para ofrecer a Dios no s\u00f3lo sus oraciones y s\u00faplicas, sino su propia inmolaci\u00f3n<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>, o c\u00f3mo podr\u00edan nuestros misioneros sobrellevar las grandes dificultades y trabajos del peregrinar misionero por los inmensos horizontes del mundo no cristiano si tuviesen que atender a las necesidades corporales y espirituales de una familia?. Pero sobre todas las cosas, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos amar a Jesucristo con un coraz\u00f3n indiviso? <em>El c\u00e9libe se preocupa de las cosas del Se\u00f1or, de c\u00f3mo agradar al Se\u00f1or, pero el casado se preocupa de las cosas del mundo, de c\u00f3mo agradar a su mujer<\/em><a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso el voto de castidad nos hace libres: \u201clibres para ocuparnos generosamente de las obras de caridad\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>; m\u00e1s a\u00fan, \u201cpara ejercer con los pr\u00f3jimos una caridad perfecta\u201d<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a>; pero por sobre todo, libres para amar a Cristo con un coraz\u00f3n indiviso<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Pobreza y libertad<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Por su parte, el <strong>voto de pobreza<\/strong> \u201clibremente escogida\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a> y que para nosotros \u201cimplica una vida pobre de hecho y de esp\u00edritu, esforzadamente sobria y desprendida de las riquezas terrenas, y lleva consigo la dependencia y la limitaci\u00f3n en el uso y disposici\u00f3n de los bienes\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>, nos libera de los condicionamientos terrenos \u201cpara mejor y m\u00e1s radicalmente imitar a Cristo pobre\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Gracias a la pr\u00e1ctica consciente y efectiva del voto de pobreza, nuestra vida \u201cse vuelve un culto incesante a la divina Providencia, ya que se tiene la certeza de que \u2018el peligro corporal no amenaza a aquellos que, con la intenci\u00f3n de seguir a Cristo, abandonan todas sus cosas, confi\u00e1ndose a la divina Providencia\u2019<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Un religioso que sigue \u201cdesnudo a Cristo desnudo\u201d<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a> se convierte en testigo aut\u00e9ntico de la libertad interior e interpela a los dem\u00e1s hombres, haci\u00e9ndoles reconocer en \u00e9l el esp\u00edritu del Verbo Encarnado. \u201cEn una civilizaci\u00f3n y un mundo, cuyo distintivo es un prodigioso movimiento de crecimiento material casi indefinido, \u00bfqu\u00e9 testimonio ofrecer\u00e1 un religioso que se dejase arrastrar por una b\u00fasqueda desenfrenada de las propias comodidades y encontrase normal concederse, sin discernimiento ni discreci\u00f3n, todo lo que le viene propuesto?\u201d, son palabras del Beato Papa Pablo VI<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso, San Juan de la Cruz recomendaba a una priora: \u201cmire que conserven el esp\u00edritu de pobreza y desprecio de todo \u2013si no, sepan que caer\u00e1n en mil necesidades espirituales y temporales\u2013 queri\u00e9ndose contentar con solo Dios. Y sepan que no tendr\u00e1n ni sentir\u00e1n m\u00e1s necesidades que a las que quisieran sujetar el coraz\u00f3n; porque el pobre de esp\u00edritu en las menguas est\u00e1 m\u00e1s constante y alegre, porque ha puesto su todo en nonada en nada, y as\u00ed halla en todo anchura de coraz\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Lo nuestro entonces es \u201cconquistar el desprendimiento total, no s\u00f3lo de los bienes materiales \u2013objeto propio de la virtud de la pobreza\u2013 sino de todo cuanto no sea el mismo Dios\u201d<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>. Es \u201camar todo lo que Dios quiere que amemos, sin ser esclavos de nuestros afectos a las creaturas, es decir, amar sin encadenarnos, poseer sin quedar presos, usar sin goces ego\u00edstas, conservar la completa independencia, buscar en todo y por todo la gloria de Dios\u201d<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Obediencia y libertad<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>Finamente, respecto al <strong>voto de obediencia<\/strong> debemos decir en toda verdad que nada nos hace m\u00e1s libres que el ejercicio constante y radical de este voto y por amor a Dios y al pr\u00f3jimo. Ya que, como Ustedes saben, este \u201cvoto ofrece a Dios el bien m\u00e1s excelente, que es la propia voluntad, contiene a los otros votos, que se realizan por obediencia, y se refiere propiamente a los actos m\u00e1s relacionados con el fin de la vida religiosa, puesto que nadie es religioso sin este voto, aunque haya hecho los dem\u00e1s\u201d<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s ve en la obediencia religiosa la forma m\u00e1s perfecta de la imitaci\u00f3n del Verbo Encarnado, que <em>se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz<\/em><a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a>. Por eso la obediencia ocupa el primer lugar en el holocausto de la profesi\u00f3n religiosa<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>. De este modo, el voto de obediencia se convierte para nosotros en medio apt\u00edsimo para vencer \u201cel apego a la propia voluntad\u201d<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a> y para unirnos constante y plenamente a la voluntad salv\u00edfica de Cristo<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>. Pues nos comprometemos concretamente a imitar al Verbo Encarnado que <em>aprendi\u00f3 por sus padecimientos qu\u00e9 es la obediencia<\/em><a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Siguiendo esta s\u00f3lida y hermosa tradici\u00f3n cristiana, por el voto de obediencia nos comprometemos espec\u00edficamente \u201ca obedecer en todo lo referente a la vida religiosa y apost\u00f3lica al Superior\u201d<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a> imitando a Cristo que obedeci\u00f3 a la autoridad humana, y viendo en esa autoridad un signo de la voluntad divina: \u201clos Superiores leg\u00edtimos hacen las veces de Dios cuando mandan algo seg\u00fan las Constituciones\u201d<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a>, afirma el derecho can\u00f3nico y nuestro derecho propio. Es as\u00ed como nos hacemos d\u00f3ciles al Esp\u00edritu Santo y prontos para todo lo que Dios disponga: <em>Os rogamos, hermanos, que acat\u00e9is a los que laboran con vosotros presidi\u00e9ndoos en el Se\u00f1or y amonest\u00e1ndoos, y que teng\u00e1is con ellos la mayor caridad por su labor<\/em><a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\"><sup>[92]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Es fascinante constatar la paternal condescendencia de nuestro derecho propio cuando nos recuerda, siguiendo al Doctor Ang\u00e9lico, \u201ccu\u00e1n dif\u00edcil es el bien de la obediencia. Porque los que no son expertos en la obediencia, y no la han aprendido en las cosas m\u00e1s dif\u00edciles, creen que obedecer es muy f\u00e1cil. Pero para que sepas qu\u00e9 sea la obediencia, es necesario que aprendas a obedecer en las cosas m\u00e1s dif\u00edciles, y el que no aprende obedeciendo a estar sometido, jam\u00e1s sabr\u00e1 mandar bien cuando deba mandar\u201d<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\"><sup>[93]<\/sup><\/a>. Lo mismo ense\u00f1aba San Juan Bosco a los suyos: \u201csi queremos aprender a mandar, aprendamos antes a obedecer\u201d<a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\"><sup>[94]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En efecto, de nosotros se pide no s\u00f3lo una obediencia de ejecuci\u00f3n y de voluntad, sino tambi\u00e9n el aspirar a la obediencia de juicio, por la cual debemos conformar el juicio interior con el del superior<a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\"><sup>[95]<\/sup><\/a>. En este sentido, el voto de obediencia hace que \u201cpor motivos sobrenaturales y sin violentar la naturaleza de las cosas se acomode el propio juicio al del superior\u201d<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\"><sup>[96]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Conviene siempre recordar que nuestra obediencia no es simplemente sumisi\u00f3n a una autoridad humana. Pues el que obedece se somete a Dios, a la voluntad divina expresada en la voluntad de los superiores. <em>Es una cuesti\u00f3n de fe<\/em>. Debemos creer que Dios nos comunica su voluntad mediante los superiores: \u201cen el Superior el religioso debe ver a quien hace las veces de Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\"><sup>[97]<\/sup><\/a>. Incluso en aquellos casos en que los defectos de los superiores son m\u00e1s patentes; porque su voluntad, si no es \u201ccontraria a las leyes de Dios, a las Constituciones del Instituto, y no implica un mal grave y cierto\u201d<a href=\"#_ftn98\" name=\"_ftnref98\"><sup>[98]<\/sup><\/a>, expresa aqu\u00ed y ahora la voluntad divina.<\/p>\n<p>Resulta muy consolador leer la magistral cautela de San Juan de la Cruz que las <em>Constituciones<\/em> recogen como propias para esparcir gran luz respecto del cumplimiento radical y convencido de este voto: \u201cJam\u00e1s mires al prelado con menos ojos que a Dios, sea el prelado que fuere, pues le tienes en su lugar. Y advierte que el demonio mete mucho aqu\u00ed la mano. Mirando as\u00ed al prelado es grande la ganancia y el aprovechamiento, y sin esto grande la p\u00e9rdida y el da\u00f1o. Y as\u00ed <em>con grande vigilancia<\/em> vela en que no mires en su <em>condici\u00f3n<\/em>, ni en su <em>modo<\/em>, ni en su <em>traza<\/em>, ni en otras <em>maneras de proceder<\/em> suyas; porque te har\u00e1s tanto da\u00f1o, que vendr\u00e1s a trocar la obediencia de divina en humana, movi\u00e9ndote o no te moviendo s\u00f3lo por los modos que ves visibles en el prelado, y no por Dios invisible, a quien sirves en \u00e9l\u2026 si esto no haces <em>con fuerza<\/em>, de manera que vengas a que no se te d\u00e9 m\u00e1s que sea prelado uno que otro, por lo que a tu particular sentimiento toca, en ninguna manera podr\u00e1s ser espiritual ni guardar bien tus votos\u201d<a href=\"#_ftn99\" name=\"_ftnref99\"><sup>[99]<\/sup><\/a>. \u00a1Cu\u00e1ntos, incluso de los nuestros, se han perdido por hacer caso omiso de estos santos consejos!<\/p>\n<p>Lejos de nosotros la \u201cobediencia \u2018cr\u00edtica\u2019, que obedece en medio de la murmuraci\u00f3n y la queja, y del \u2018esp\u00edritu de oposici\u00f3n\u2019, que forma grupos o bandos de oposici\u00f3n a cuanto ordene el superior, como del servilismo y la obediencia farisaica, que con mezcla de cobard\u00eda e hipocres\u00eda, muestra una voluntad vencida pero no sumisa, e incluso pretendiendo llevar al superior a aquello que \u00e9l busca\u201d<a href=\"#_ftn100\" name=\"_ftnref100\"><sup>[100]<\/sup><\/a>. Lo nuestro es \u201caprender a vivir libremente el voto de obediencia y no caer nunca en la dial\u00e9ctica destructiva de oponer libertad a obediencia o libertad a autoridad o viceversa\u201d<a href=\"#_ftn101\" name=\"_ftnref101\"><sup>[101]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Obediencia, libertad y conciencia<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>Es cierto que, a veces, la obediencia puede resultar particularmente dif\u00edcil. Pero es tambi\u00e9n cierto que salvo en los casos en los que obedecer ser\u00eda inmoral, jam\u00e1s se deber\u00e1 oponer la obediencia a los leg\u00edtimos superiores a la propia conciencia. En esto me permito citar por entero algunos p\u00e1rrafos del documento <em>El servicio de la autoridad y la obediencia<\/em>, de la Congregaci\u00f3n para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica (nn. 26-27):<\/p>\n<p>\u201cEn el desarrollo concreto de la misi\u00f3n, la obediencia puede resultar en ocasiones particularmente dif\u00edcil, desde el momento que las perspectivas y modalidades de la acci\u00f3n apost\u00f3lica o diaconal pueden ser percibidas y pensadas de maneras diferentes. En esas ocasiones, cuando la obediencia se hace dif\u00edcil, e incluso \u00ababsurda\u00bb en apariencia, puede surgir la tentaci\u00f3n de la desconfianza y hasta del abandono: \u00bfvale la pena continuar? \u00bfNo puedo hacer realidad mejor mis ideas en otro contexto? \u00bfPara qu\u00e9 desgastarse en contrastes est\u00e9riles?<\/p>\n<p>Ya san Benito se planteaba la cuesti\u00f3n de una obediencia \u00abmuy gravosa o incluso imposible de cumplirse\u00bb; y san Francisco de As\u00eds consideraba el caso en que \u00abel s\u00fabdito ve cosas mejores y m\u00e1s \u00fatiles a su alma que las que le ordena el prelado [el superior]\u00bb. El Padre del monacato responde pidiendo un di\u00e1logo libre, abierto, humilde y confiado entre monje y abad; aunque, al final, si se le pide, el monje \u00abobedezca por caridad, confiando en el auxilio de Dios\u00bb<a href=\"#_ftn102\" name=\"_ftnref102\"><sup>[102]<\/sup><\/a>. El Santo de As\u00eds, por su parte, invita a llevar a cabo una \u00abobediencia caritativa\u00bb, en la que el fraile sacrifica voluntariamente sus puntos de vista y cumple la orden dada, porque de esta forma \u00abcumple con Dios y con el pr\u00f3jimo\u00bb<a href=\"#_ftn103\" name=\"_ftnref103\"><sup>[103]<\/sup><\/a>.\u00a0Y ve una \u00abobediencia perfecta\u00bb cuando, no pudiendo obedecer porque se le manda \u00abalgo que est\u00e1 contra su alma\u00bb, el religioso no rompe la unidad con el superior y la comunidad, dispuesto incluso a soportar persecuciones a causa de ello. De hecho -observa san Francisco- \u00abquien prefiere padecer la persecuci\u00f3n antes que separarse de sus hermanos, se mantiene verdaderamente en la obediencia perfecta, ya que entrega su alma por sus hermanos\u00bb<a href=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\"><sup>[104]<\/sup><\/a>.\u00a0As\u00ed nos recuerda que el amor y la comuni\u00f3n representan valores supremos, a los cuales incluso la autoridad y la obediencia est\u00e1n subordinados.<\/p>\n<p>Hay que reconocer, por una parte, que es comprensible un cierto apego a ideas y convicciones personales que son fruto de la reflexi\u00f3n o de la experiencia y han ido madurando en el tiempo; y que es cosa buena tratar de defenderlas y sacarlas adelante, siempre en la perspectiva del Reino, en un di\u00e1logo abierto y constructivo. Pero no hay que olvidar, por otro lado, que el modelo es siempre Jes\u00fas de Nazaret, que en la Pasi\u00f3n pidi\u00f3 a Dios cumplir su voluntad de Padre, sin retroceder ante la muerte en cruz (cf.\u00a0<em>Hb\u00a0<\/em>5, 7-9).<\/p>\n<p>La persona consagrada, cuando se le pide que renuncie a las propias ideas y proyectos, puede experimentar desconcierto y sensaci\u00f3n de rechazo de la autoridad, o advertir en su interior <em>\u00abfuertes gritos y l\u00e1grimas\u00bb<\/em> (<em>Hb<\/em>\u00a05, 7) y la s\u00faplica de que pase ese amargo c\u00e1liz. Pero \u00e9se es el momento justo para confiarse al Padre a fin de que se cumpla su voluntad y poder as\u00ed participar activamente, con todo el ser, en la misi\u00f3n de Cristo <em>\u00abpara la vida del mundo\u00bb<\/em> (<em>Jn\u00a0<\/em>6, 51).<\/p>\n<p>Al pronunciar estos dif\u00edciles \u00abs\u00ed\u00bb, puede comprenderse a fondo el sentido de la obediencia como supremo acto de libertad, expresado en un total y confiado abandono de s\u00ed a Cristo, Hijo que libremente obedece al Padre. Igualmente se podr\u00e1 entender el sentido de la misi\u00f3n como oferta obediente de s\u00ed mismo, que atrae la bendici\u00f3n del Alt\u00edsimo: <em>\u00abYo te bendecir\u00e9 con todo tipo de bendiciones&#8230; (Y) ser\u00e1n benditas todas las naciones de la tierra, por haberme obedecido t\u00fa\u00bb<\/em> (<em>Gn<\/em>\u00a022, 17.18). En esta bendici\u00f3n, la persona consagrada obediente sabe que recuperar\u00e1 todo lo que ha dejado con el sacrificio de su desprendimiento; en esta bendici\u00f3n se esconde tambi\u00e9n la plena realizaci\u00f3n de su misma humanidad (cf.\u00a0<em>Jn\u00a0<\/em>12, 25).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed puede surgir un interrogante: \u00bfpuede haber situaciones en que la conciencia personal parezca que no permite seguir las indicaciones dadas por la autoridad? O, de otra forma, \u00bfpuede ocurrir que el consagrado se vea obligado a declarar, respecto de las normas o los propios superiores: <em>\u00abHay que obedecer a Dios antes que a los hombres\u00bb<\/em> (<em>Hch<\/em>\u00a05, 29)? Ser\u00eda el caso de la llamada\u00a0<em>objeci\u00f3n de conciencia,\u00a0<\/em>de la que habl\u00f3 Pablo VI<a href=\"#_ftn105\" name=\"_ftnref105\"><sup>[105]<\/sup><\/a>, y que debe entenderse en su significado aut\u00e9ntico.<\/p>\n<p>Si es verdad que la conciencia es el \u00e1mbito en que resuena la voz de Dios que nos indica c\u00f3mo comportarnos, no lo es menos que hace falta aprender a escuchar esa voz con gran atenci\u00f3n, para saber reconocerla y distinguirla de otras voces. En efecto, no hay que confundir esa voz con otras que brotan de un subjetivismo que ignora o descuida las fuentes y criterios irrenunciables y vinculantes en la formaci\u00f3n del juicio de conciencia: \u00abel \u00abcoraz\u00f3n\u00bb convertido al Se\u00f1or y al amor del bien es la fuente de los juicios \u00abverdaderos\u00bb de la conciencia\u00bb,<a href=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\"><sup>[106]<\/sup><\/a> y \u00abla libertad de la conciencia no es nunca libertad \u00abcon respecto a\u00bb la verdad, sino siempre y s\u00f3lo \u00aben\u00bb la verdad\u00bb<a href=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\"><sup>[107]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En consecuencia, la persona consagrada deber\u00e1 reflexionar con calma antes de concluir que la voluntad de Dios la expresa, m\u00e1s que el mandato recibido, lo que ella siente en su interior. Y tendr\u00e1 que recordar que la ley de la mediaci\u00f3n rige en todos los casos, absteni\u00e9ndose de tomar decisiones graves sin contraste ni comprobaci\u00f3n alguna. No se discute, ciertamente, que lo importante es llegar a conocer y cumplir la voluntad de Dios; pero deber\u00eda ser igual de indiscutible que la persona consagrada se ha comprometido con voto a captar esta santa voluntad a trav\u00e9s de determinadas mediaciones. Afirmar que lo que cuenta es la voluntad de Dios y no las mediaciones, y rechazar \u00e9stas o aceptarlas s\u00f3lo a conveniencia, puede quitar significado al voto y vaciar la propia vida de una de sus caracter\u00edsticas esenciales.<\/p>\n<p>Por consiguiente, \u00abhecha excepci\u00f3n de una orden que fuese manifiestamente contraria a las leyes de Dios o a las Constituciones del Instituto, o que implicase un mal grave y cierto \u2013en cuyo caso la obligaci\u00f3n de obedecer no existe\u2013, las decisiones del superior se refieren a un campo donde la valoraci\u00f3n del bien mejor puede variar seg\u00fan los puntos de vista. Querer concluir, por el hecho de que una orden dada aparezca objetivamente menos buena, que es ileg\u00edtima y contraria a la conciencia, significar\u00eda desconocer, de manera poco real, la oscuridad y la ambig\u00fcedad de no pocas realidades humanas. Adem\u00e1s, el rehusar la obediencia lleva consigo un da\u00f1o, a veces grave, para el bien com\u00fan. Un religioso no deber\u00eda admitir f\u00e1cilmente que haya contradicci\u00f3n entre el juicio de su conciencia y el de su superior. Esta situaci\u00f3n excepcional comportar\u00e1 alguna vez un aut\u00e9ntico sufrimiento interior, seg\u00fan el ejemplo de Cristo mismo \u00abque aprendi\u00f3 mediante el sufrimiento lo que significa la obediencia\u00bb (<em>Hb\u00a0<\/em>5, 8)\u00bb<a href=\"#_ftn108\" name=\"_ftnref108\"><sup>[108]<\/sup><\/a>\u201d. Hasta aqu\u00ed la citaci\u00f3n del documento de la CIVCSVA<a href=\"#_ftn109\" name=\"_ftnref109\"><sup>[109]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por todo esto nada tiene que ver con el voto de obediencia de un miembro del Instituto del Verbo Encarnado, la conducta de aquellos <em>falsos hermanos<\/em><a href=\"#_ftn110\" name=\"_ftnref110\"><sup>[110]<\/sup><\/a> que actuando \u201cbajo capa de \u2018razonable\u2019, se ponen en contra de sus superiores, con quejas, murmuraciones y oposiciones, para continuar viviendo seg\u00fan su propia voluntad desordenada\u201d<a href=\"#_ftn111\" name=\"_ftnref111\"><sup>[111]<\/sup><\/a>. Porque eso es una falta de obediencia que lleva a la aflicci\u00f3n, a la intranquilidad, a sentir pesada la vida religiosa y no pocas veces a la infidelidad y al abandono de la misma vida religiosa; pues se ataca a la misma esencia de la vida religiosa en uno de sus votos, que adem\u00e1s es el m\u00e1s importante de todos; pero m\u00e1s a\u00fan, porque ataca a su misma finalidad que da sentido a todo lo dem\u00e1s: la caridad<a href=\"#_ftn112\" name=\"_ftnref112\"><sup>[112]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por el contrario, \u201csi vosotros cumpl\u00eds la obediencia del modo indicado \u2013dice el derecho propio citando a San Juan Bosco\u2013 os puedo asegurar, en nombre del Se\u00f1or, que pasar\u00e9is en la congregaci\u00f3n una vida tranquila y feliz\u201d<a href=\"#_ftn113\" name=\"_ftnref113\"><sup>[113]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso podemos decir que el voto de obediencia nos libera \u201ctambi\u00e9n en alg\u00fan sentido de la preocupaci\u00f3n e inseguridad en la conducci\u00f3n de la propia vida en relaci\u00f3n a Dios\u201d<a href=\"#_ftn114\" name=\"_ftnref114\"><sup>[114]<\/sup><\/a>, como dice el Ap\u00f3stol: <em>Obedeced a vuestros jefes y estadles sujetos, que ellos velan sobre vuestras almas<\/em><a href=\"#_ftn115\" name=\"_ftnref115\"><sup>[115]<\/sup><\/a>. Y que adem\u00e1s este voto nos \u201clleva a la madurez humana. [Ya que,] \u2018lejos de menoscabar nuestra dignidad la lleva a la madurez, haci\u00e9ndonos crecer en la libertad de los hijos de Dios\u2019<a href=\"#_ftn116\" name=\"_ftnref116\"><sup>[116]<\/sup><\/a>. Siendo \u2018una particular expresi\u00f3n de la libertad interior\u2019<a href=\"#_ftn117\" name=\"_ftnref117\"><sup>[117]<\/sup><\/a>. Como Cristo, quien afirm\u00f3: <em>Yo doy mi vida&#8230;nadie me la quita, soy Yo quien la doy por m\u00ed mismo<\/em><a href=\"#_ftn118\" name=\"_ftnref118\"><sup>[118]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn119\" name=\"_ftnref119\"><sup>[119]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>No ha faltado, en la historia de la vida consagrada y de nuestro mismo Instituto en a\u00f1os pasados, quien haya considerado que la obediencia es un \u201cmal necesario\u201d dentro de la vida religiosa. Algo as\u00ed como que, si somos muchos, alguno tiene que \u201corganizar\u201d. En esta concepci\u00f3n se considera que de hecho la obediencia es un mal en cuanto coarta la libertad de las personas y en muchos casos impide su realizaci\u00f3n personal. Con lo dicho ya hemos mostrado que tal tesis es insostenible, y le falta totalmente la consideraci\u00f3n teol\u00f3gica del voto de obediencia y la consideraci\u00f3n de la misma vida consagrada como un \u201cespacio teologal\u201d, en feliz expresi\u00f3n de San Juan Pablo II<a href=\"#_ftn120\" name=\"_ftnref120\"><sup>[120]<\/sup><\/a>. El mismo Santo Pont\u00edfice ense\u00f1aba que este tipo de actitudes puede provenir \u201cde aquellas\u00a0<em>concepciones de libertad<\/em>\u00a0que, en esta fundamental prerrogativa humana, prescinden de su relaci\u00f3n constitutiva con la verdad y con la norma moral<a href=\"#_ftn121\" name=\"_ftnref121\"><sup>[121]<\/sup><\/a>\u201d. Y segu\u00eda ense\u00f1ando que \u201cla obediencia que caracteriza la vida consagrada\u2026 hace presente de modo particularmente vivo la obediencia de Cristo al Padre y, precisamente bas\u00e1ndose en este misterio, testimonia que\u00a0<em>no hay contradicci\u00f3n entre obediencia y libertad<\/em>. En efecto, la actitud del Hijo desvela el misterio de la libertad humana como camino de obediencia a la voluntad del Padre, y el misterio de la obediencia como camino para lograr progresivamente la verdadera libertad. Esto es lo que quiere expresar la persona consagrada de manera espec\u00edfica con este voto, con el cual pretende atestiguar la conciencia de una relaci\u00f3n de filiaci\u00f3n, que desea asumir la voluntad paterna como alimento cotidiano (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a04, 34), como su roca, su alegr\u00eda, su escudo y baluarte (cf.\u00a0<em>Sal<\/em>\u00a018\/17, 3). Demuestra as\u00ed que crece en la plena verdad de s\u00ed misma permaneciendo unida a la fuente de su existencia y ofreciendo el mensaje consolador: <em>Mucha es la paz de los que aman tu ley, no hay tropiezo para ellos<\/em> (<em>Sal<\/em>\u00a0119\/118, 165)\u201d<a href=\"#_ftn122\" name=\"_ftnref122\"><sup>[122]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Es entonces el ejemplo de Cristo, cuyo modo de vida estamos llamados a imitar, el que nos empuja a abrazar la obediencia. Oponer obediencia a libertad es considerar que el mismo Cristo no habr\u00eda sido libre. Porque de \u00c9l se exalta en la Escritura precisamente su obediencia al Padre, cuya voluntad era <em>su alimento<\/em><a href=\"#_ftn123\" name=\"_ftnref123\"><sup>[123]<\/sup><\/a>, cuya oraci\u00f3n fue, desde el momento de <em>su ingreso en este mundo<\/em> (en la Encarnaci\u00f3n)<a href=\"#_ftn124\" name=\"_ftnref124\"><sup>[124]<\/sup><\/a> hasta su pasi\u00f3n: <em>Padre, que se cumpla tu voluntad y no la m\u00eda<\/em><a href=\"#_ftn125\" name=\"_ftnref125\"><sup>[125]<\/sup><\/a>\u2026 <em>no como quiero yo, sino como quieres t\u00fa<\/em><a href=\"#_ftn126\" name=\"_ftnref126\"><sup>[126]<\/sup><\/a>. Fue \u00c9l quien se hizo <em>obediente hasta la muerte y muerte de cruz<\/em><a href=\"#_ftn127\" name=\"_ftnref127\"><sup>[127]<\/sup><\/a>, y quien <em>siendo Hijo tuvo que aprender por sus padecimientos qu\u00e9 cosa significa obedecer<\/em><a href=\"#_ftn128\" name=\"_ftnref128\"><sup>[128]<\/sup><\/a>, y quien fue escuchado precisamente <em>por su actitud reverente<\/em><a href=\"#_ftn129\" name=\"_ftnref129\"><sup>[129]<\/sup><\/a>, es decir, por su humilde sumisi\u00f3n. Pues bien, este mismo Se\u00f1or, de quien tanto se alaba su obediencia, fue sumamente libre, augustamente libre, inconmensurablemente libre: <em>Yo doy mi vida&#8230; nadie me la quita, soy Yo quien la doy por m\u00ed mismo. Tengo el poder de darla y el poder de volver a tomarla<\/em><a href=\"#_ftn130\" name=\"_ftnref130\"><sup>[130]<\/sup><\/a>. Y en su obediencia al designio salvador del Padre, no desde\u00f1\u00f3, sino que <strong><em>quiso<\/em><\/strong> someterse tambi\u00e9n a mediaciones humanas, como a su padre terrenal y a su Madre: <em>les estaba sujeto<\/em><a href=\"#_ftn131\" name=\"_ftnref131\"><sup>[131]<\/sup><\/a>. Se hizo <em>como oveja llevada al matadero<\/em><a href=\"#_ftn132\" name=\"_ftnref132\"><sup>[132]<\/sup><\/a>, y se entreg\u00f3 voluntariamente <em>en manos de hombres pecadores<\/em>, como \u00c9l mismo hab\u00eda anunciado<a href=\"#_ftn133\" name=\"_ftnref133\"><sup>[133]<\/sup><\/a>: de Herodes, de Pilatos, del tribunal del Sanedr\u00edn, de los soldados romanos. \u00bfNo hab\u00eda venido acaso a reparar nuestra desobediencia? \u00bfNo nos salv\u00f3 acaso de este modo? \u00bfNo es esta actitud lo que queremos imitar cuando al profesar los votos religiosos <strong><em>libremente<\/em><\/strong> queremos imitar el modo de vida que \u00c9l eligi\u00f3 para s\u00ed mismo y al cual asoci\u00f3 a los Ap\u00f3stoles?<a href=\"#_ftn134\" name=\"_ftnref134\"><sup>[134]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por lo dicho hasta aqu\u00ed, podemos decir que \u201clas renuncias, reales y notables, que exigen los votos no producen en nosotros un efecto <em>despersonalizador<\/em>, sino que est\u00e1n destinados a perfeccionar nuestra vida, como fruto de una gracia sobrenatural que responde a las aspiraciones m\u00e1s nobles y profundas de nuestro coraz\u00f3n. Es en este sentido que Santo Tom\u00e1s habla de <em>spiritualis libertas<\/em> y de <em>augmentum spirituale<\/em>: libertad y crecimiento del esp\u00edritu\u201d<a href=\"#_ftn135\" name=\"_ftnref135\"><sup>[135]<\/sup><\/a>. Ni mucho menos los votos coartan o frustran nuestra libertad, antes bien, estamos convencidos de que nuestra libertad es elevada, se hace m\u00e1s genuina, m\u00e1s profunda, m\u00e1s plena y nos lleva a una comuni\u00f3n mucho mayor con Dios y con los dem\u00e1s. Nutrido nuestro esp\u00edritu en esta <em>libertad de hijos de Dios<\/em> nos lanzamos a la maravillosa aventura de la entrega total a los ideales del evangelio, a la Persona de Cristo, en la Iglesia y a la misi\u00f3n. \u201cY para mejor hacerlo hacemos un cuarto voto de consagraci\u00f3n a Mar\u00eda <em>en materna esclavitud de amor<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn136\" name=\"_ftnref136\"><sup>[136]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En fin, la libertad con may\u00fascula la da precisamente la pr\u00e1ctica aut\u00e9ntica de los votos religiosos<a href=\"#_ftn137\" name=\"_ftnref137\"><sup>[137]<\/sup><\/a>. As\u00ed es que alcanzamos nuestra plenitud y m\u00e1ximo se\u00f1or\u00edo: cuando m\u00e1s acabadamente cumplimos la voluntad de Dios. Oponerse a esto es una obra distintiva del demonio, envidioso de la perfecci\u00f3n del hombre, que suscita \u201ccharlatanes y maestros de seducci\u00f3n\u201d, como afirma en\u00e9rgicamente Santo Tom\u00e1s<a href=\"#_ftn138\" name=\"_ftnref138\"><sup>[138]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>3. Formar hombres aut\u00e9nticamente libres<\/strong><a href=\"#_ftn139\" name=\"_ftnref139\"><sup>[139]<\/sup><\/a><\/h4>\n<p>Por lo antes dicho, surge naturalmente el \u00edmpetu incontenible de querer \u201cformar hombres aut\u00e9nticamente libres, due\u00f1os de s\u00ed mismos, que por poseerse puedan darse totalmente\u201d<a href=\"#_ftn140\" name=\"_ftnref140\"><sup>[140]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En este sentido el derecho propio dedica muchos p\u00e1rrafos a delinear lo que se entiende por formar un \u201chombre aut\u00e9nticamente libre\u201d seg\u00fan el esp\u00edritu que anima a nuestro Instituto, y los medios que contamos para ello.<\/p>\n<p>Nuestras <em>Constituciones<\/em> expl\u00edcitamente definen el ser hombres aut\u00e9nticamente libres diciendo: \u201cLibres, [es decir] que todo lo hagan por amor. Que hagan el bien aunque nadie los mire, ni el Superior los vigile, ni por alabanzas o premios. Que no sean obsecuentes con los Superiores, tratando de obtener ventajas. Que sepan hacer la correcci\u00f3n fraterna, sin importarles lo que piensen de ellos. Que entiendan con Santa Teresa de Jes\u00fas, que \u2018era todo nada y c\u00f3mo acaba en breve\u2019<a href=\"#_ftn141\" name=\"_ftnref141\"><sup>[141]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn142\" name=\"_ftnref142\"><sup>[142]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y el <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em> detalla: \u201cqueremos formar seminaristas que vivan el \u2018se\u00f1or\u00edo\u2019, sobre s\u00ed mismos, sobre los hombres, sobre el mundo y sobre el demonio; que gocen de la \u2018libertad\u2019 de los hijos de Dios en la docilidad plena al Esp\u00edritu Santo, estando convencidos de que <em>todo es vuestro; ya Pablo, ya Apolo, ya Cefas; ya el mundo, ya la vida, ya la muerte; ya lo presente, ya lo venidero, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios<\/em><a href=\"#_ftn143\" name=\"_ftnref143\"><sup>[143]<\/sup><\/a>; que tengan \u2018esp\u00edritu de pr\u00edncipes\u2019 y sean nobles<a href=\"#_ftn144\" name=\"_ftnref144\"><sup>[144]<\/sup><\/a>; que sean valerosos y est\u00e9n totalmente resueltos a alcanzar la santidad<a href=\"#_ftn145\" name=\"_ftnref145\"><sup>[145]<\/sup><\/a>; que superen las tentaciones propias del estado sacerdotal<a href=\"#_ftn146\" name=\"_ftnref146\"><sup>[146]<\/sup><\/a> [\u2026] Seminaristas que admiren y amen la verdad, gracias a una formaci\u00f3n intelectual amplia; que den tiempo a la teor\u00eda y al ocio intelectual<a href=\"#_ftn147\" name=\"_ftnref147\"><sup>[147]<\/sup><\/a>, y que sea verdadera b\u00fasqueda de la verdad, es decir que lleguen a conocerla con certeza y apropiarla en la contemplaci\u00f3n; que tengan\u00a0 una inteligencia que se aplique a las cosas temporales en subordinaci\u00f3n a la consideraci\u00f3n de las realidades eternas, de modo que unas sirvan de medio para conocer las otras [\u2026] Acostumbrados a la disciplina, es decir, \u2018la sumisi\u00f3n a las reglas de vida en orden a que la verdad se encarne en la vida de los disc\u00edpulos\u2019<a href=\"#_ftn148\" name=\"_ftnref148\"><sup>[148]<\/sup><\/a>, que sean hombres virtuosos seg\u00fan la doctrina de \u2018los grandes maestros de la vida espiritual\u2019<a href=\"#_ftn149\" name=\"_ftnref149\"><sup>[149]<\/sup><\/a> [\u2026] Seminaristas que sepan dar su valor a cada cosa y de modo jer\u00e1rquico; que amen el Instituto viviendo el carisma propio<a href=\"#_ftn150\" name=\"_ftnref150\"><sup>[150]<\/sup><\/a> [\u2026] Seminaristas con alma de artista [\u2026] Queremos formar, por encima de todo, seminaristas que est\u00e9n dispuestos a \u2018la entrega total al servicio de Dios y al ministerio pastoral\u2019<a href=\"#_ftn151\" name=\"_ftnref151\"><sup>[151]<\/sup><\/a>, incluso hasta el martirio<a href=\"#_ftn152\" name=\"_ftnref152\"><sup>[152]<\/sup><\/a>, [\u2026] Queremos formar a nuestros futuros sacerdotes para \u2018que sean poetas, metaf\u00edsicos y soldados, que canten, contemplen y peleen<a href=\"#_ftn153\" name=\"_ftnref153\"><sup>[153]<\/sup><\/a>\u2019<a href=\"#_ftn154\" name=\"_ftnref154\"><sup>[154]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Para esto contamos con numerosos medios para la formaci\u00f3n humana, intelectual, espiritual y pastoral de todos los candidatos. Ya que \u201cjunto con la educaci\u00f3n de la inteligencia, es necesario formar adecuadamente la voluntad, mediante la pr\u00e1ctica constante de todas las virtudes y el dominio de las pasiones, de manera tal que siempre y en todo se busque y elija s\u00f3lo el bien mejor\u201d<a href=\"#_ftn155\" name=\"_ftnref155\"><sup>[155]<\/sup><\/a>, ya que as\u00ed se es verdaderamente libre.<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo se trata de formar hombres libres sino de formar <em>en<\/em> la libertad. As\u00ed lo establece el derecho propio, siguiendo las indicaciones del Magisterio eclesi\u00e1stico: \u201cEs necesaria la formaci\u00f3n en orden a una libertad responsable unida a la educaci\u00f3n de la conciencia moral<a href=\"#_ftn156\" name=\"_ftnref156\"><sup>[156]<\/sup><\/a>; para dar \u2018una respuesta consciente y libre \u2013y, por tanto, por amor\u2013 a las exigencias de Dios y de su amor\u2019<a href=\"#_ftn157\" name=\"_ftnref157\"><sup>[157]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn158\" name=\"_ftnref158\"><sup>[158]<\/sup><\/a>. Ya que, en definitiva, \u201cel hombre puede convertirse al bien s\u00f3lo en la libertad\u201d<a href=\"#_ftn159\" name=\"_ftnref159\"><sup>[159]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y en esta tarea es clave la important\u00edsima y delicada misi\u00f3n de quienes se desempe\u00f1an como formadores de nuestros miembros ya que de ellos \u201cdepende principalmente la formaci\u00f3n de los alumnos\u201d<a href=\"#_ftn160\" name=\"_ftnref160\"><sup>[160]<\/sup><\/a>. Porque \u201cno se gana absolutamente nada teniendo \u2018clones\u2019. Formar \u2018en serie\u2019 es una desgracia, una falta de respeto a la dignidad del ser humano y es una falta de respeto a la dignidad que debe tener todo religioso y toda religiosa. Es preferible que haya incluso cierto desorden, antes que atentar contra la libertad\u201d<a href=\"#_ftn161\" name=\"_ftnref161\"><sup>[161]<\/sup><\/a>. Y por lo tanto se debe promover al m\u00e1ximo \u2013como siempre hemos intentado hacer\u2013 el respeto a la libertad y a la conciencia tanto de unos y otros en todo lo que es leg\u00edtimo: \u201crespetar lo espec\u00edfico de cada uno y de su aporte a la comunidad: unos como superiores y otros como alumnos\u201d<a href=\"#_ftn162\" name=\"_ftnref162\"><sup>[162]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Esta formaci\u00f3n en la libertad implica ciertamente la educaci\u00f3n seg\u00fan los votos religiosos, seg\u00fan lo antes dicho, en la cual \u201cel seminarista es el protagonista necesario e insustituible de su formaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn163\" name=\"_ftnref163\"><sup>[163]<\/sup><\/a> \u201cprecisamente por medio de la docilidad [\u2026] que incluye necesariamente \u2018acoger las mediaciones humanas de las que el Esp\u00edritu Santo se sirve\u2019<a href=\"#_ftn164\" name=\"_ftnref164\"><sup>[164]<\/sup><\/a>. Esta docilidad no se contrapone a la debida libertad, sino que propiamente en la d\u00f3cil acogida de la acci\u00f3n educativa de los formadores se muestra y perfecciona de un modo radical<a href=\"#_ftn165\" name=\"_ftnref165\"><sup>[165]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn166\" name=\"_ftnref166\"><sup>[166]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Tengamos siempre presente que \u201clo que cada uno no hace, no lo puede hacer nadie, ni el mismo Dios, porque a nadie Dios hace santo contra su voluntad. En este sentido puede llegar a afirmarse la necesidad de una correcta \u2018autoformaci\u00f3n\u2019, es decir, del uso responsable de una libertad que presta una \u2018colaboraci\u00f3n personal, convencida y cordial\u2019<a href=\"#_ftn167\" name=\"_ftnref167\"><sup>[167]<\/sup><\/a> a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y de los distintos formadores\u201d<a href=\"#_ftn168\" name=\"_ftnref168\"><sup>[168]<\/sup><\/a>. Nuestros seminaristas \u201cdeben aprender <em>imprescindiblemente<\/em> a gobernarse por s\u00ed mismos, como lo exige la naturaleza de la virtud\u2026 Este es el fin y el culmen de toda verdadera educaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn169\" name=\"_ftnref169\"><sup>[169]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n debe \u201cfomentarse, como el mejor medio para educar en este obrar libre, la participaci\u00f3n de todos\u201d<a href=\"#_ftn170\" name=\"_ftnref170\"><sup>[170]<\/sup><\/a>, participaci\u00f3n que debe ser responsable y con claras actitudes de disponibilidad a un generoso y diligente compromiso<a href=\"#_ftn171\" name=\"_ftnref171\"><sup>[171]<\/sup><\/a>. As\u00ed es que se obtendr\u00e1 un mayor y m\u00e1s profundo compromiso de todos, siendo activos en el proceso de formaci\u00f3n y no objetos meramente pasivos<a href=\"#_ftn172\" name=\"_ftnref172\"><sup>[172]<\/sup><\/a>, lo cual equivaldr\u00eda a no formarse de ning\u00fan modo.<\/p>\n<p>Es nuestro deber, y siempre lo ha sido, el esforzarnos para alcanzar realmente esa libertad, esa libertad verdadera que es una libertad que cuesta, es una libertad que implica sacrificio, una libertad que implica renuncia, pero en la cual se encuentra el verdadero amor. De lo contrario, el alma no podr\u00e1 alcanzar <em>la medida de la estatura de la plenitud de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn173\" name=\"_ftnref173\"><sup>[173]<\/sup><\/a>, que es la santidad<a href=\"#_ftn174\" name=\"_ftnref174\"><sup>[174]<\/sup><\/a>, como di\u00e1fanamente ilustra el Santo de Fontiveros: \u201cporque eso me da que una ave est\u00e9 asida a un hilo delgado que a uno grueso, porque, aunque sea delgado, tan asida se estar\u00e1 a \u00e9l como al grueso, en tanto que no le quebrare para volar. Verdad que el delgado es m\u00e1s f\u00e1cil de quebrar; pero, por f\u00e1cil que es, si no le quiebra, no volar\u00e1. Y as\u00ed es el alma que tiene asimiento en alguna cosa, que, aunque m\u00e1s virtud tenga, no llegar\u00e1 a la libertad de la divina uni\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn175\" name=\"_ftnref175\"><sup>[175]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Entonces, muy queridos todos y ya para concluir: no nos conformemos con una libertad falsa o recortada, sino heroica y plena. No somos libres s\u00f3lo porque podemos hacer lo que nos gusta, o lo que nos permiten los pocos o muchos medios de que podamos disponer. No somos libres en absoluto cuando \u2018nos realizamos\u2019 con perjuicio y da\u00f1o de los dem\u00e1s. No somos m\u00e1s libres porque tengamos m\u00e1s opciones. Ni somos m\u00e1s libres cuando actuamos como si no conoci\u00e9ramos otro magisterio que el juicio propio, ni otra ley que la voluntad propia. No somos totalmente libres cuando no estamos plenamente disponibles para la misi\u00f3n o para lo que nos solicitan nuestros superiores. No somos libres cuando no somos d\u00f3ciles a la disciplina de Cristo y no nos dejamos ense\u00f1orear por \u00c9l<a href=\"#_ftn176\" name=\"_ftnref176\"><sup>[176]<\/sup><\/a>. Porque todo eso demuestra que nuestro coraz\u00f3n no est\u00e1 vac\u00edo para que Dios le llene de su inefable deleite. Por tanto: \u201c\u00a1Dios nos libre de tan malos embarazos, que tan dulces y sabrosas libertades estorban!\u201d<a href=\"#_ftn177\" name=\"_ftnref177\"><sup>[177]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Que el \u201cs\u00ed\u201d de la Sant\u00edsima Virgen por medio del cual Ella se hizo esclava<a href=\"#_ftn178\" name=\"_ftnref178\"><sup>[178]<\/sup><\/a> sea el modelo seg\u00fan el cual configuremos nuestra vida a la del Verbo, quien se hizo carne en su seno pur\u00edsimo.<\/p>\n<p>Un gran abrazo para todos.<\/p>\n<p>En el Verbo Encarnado,<\/p>\n<p>P. Gustavo Nieto, IVE<br \/><em>Superior General<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">1 de junio de 2018<br \/><em>Carta Circular 23\/ 2018<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Benedicto XVI, <em>Lectio Divina a los Seminaristas del Seminario Mayor Romano<\/em>, (23\/02\/2009).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cf. P. C. Buela, <em>El Arte del Padre<\/em>, Parte III, cap. 6, V.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda en la Iglesia de San Estanislao de los Polacos en Roma<\/em>, (28\/06\/1992); citado en Directorio de Espiritualidad, 193.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cf. Rom 8, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> 2 Cor 3, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 34.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Mensaje para la XXXIV Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por las Vocaciones<\/em>, (20\/04\/1997).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Constituciones, 254; 257.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 34; <em>op. cit.<\/em> Cf. Rom 8, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 43.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Cf. Gal 5, 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Gal 5, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 191.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> 1 Pe 2, 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. Gal 5, 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 194.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Rom 8, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Jn 8, 32.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> 2 Cor 3, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> San Agust\u00edn, <em>In Epistola Ioannis ad Parthos<\/em>, VII, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Monte de perfecci\u00f3n<\/em>, Vida y obras de San Juan de la Cruz, BAC, Madrid 1982, 71.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 195.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Gal 4, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Cf. 2 Cor 3, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Cf. 1 Cor 2, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 39; <em>op. cit<\/em>. Cf. Gal 5, 1-2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 192; <em>op. cit<\/em>. <em>Documento de Puebla<\/em>, 322.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Cf. Sal 50, 14, en la versi\u00f3n de la Vulgata; citado en <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 41.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 41.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 159.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 196.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 198; <em>op. cit<\/em>. Ad II Cor III, lectio III, n\u00ba 112.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 43.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Cf. Rom 14, 17 citado en <em>Constituciones<\/em>, 34.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 197; <em>op. cit.<\/em> San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>Oraci\u00f3n abrasada<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Ven. Arzobispo Fulton Sheen, <em>Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 14. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 185.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 56.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 73.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Carta a los Participantes en la XV Asamblea General de la Conferencia de los Religiosos de Brasil<\/em>, (11\/07\/1989).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Lc 4, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 157.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 80.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> <em>Directorio<\/em> <em>de<\/em> <em>Espiritualidad<\/em>, 244.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 59.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Cf. Jn 8, 32.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> San Ireneo, <em>Adv. Haer<\/em>., III. 15, 3; P.G. 7.919.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 198.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 159.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> <em>Redemptor Hominis<\/em>, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> CIVCSVA, <em>Caminar desde Cristo: un renovado compromiso de la vida consagrada en el tercer milenio<\/em> (19\/05\/2002) 13; cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 55.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 49.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Cf. 2 Cor 11, 26.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> Gal 2, 4. Cf. <em>Constituciones<\/em>, 96.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los religiosos y religiosas en el Santuario de Paola, Italia<\/em>, (05\/10\/1984).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 195; <em>op. cit. <\/em><em>Perfectae Caritatis<\/em>, 14. Cf. <em>Orientaciones sobre la Formaci\u00f3n en los Institutos Religiosos<\/em>, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 254; 257 (nuestra f\u00f3rmula de profesi\u00f3n de los votos).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Epistolario<\/em>, Carta 15 A la M. Leonor de San Gabriel, OCD, (18\/07\/1589).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> Mt 19, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 55.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 134; <em>op. cit.<\/em> <em>Redemptionis Donum<\/em>, 11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 56.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 136.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 45.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 138.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> Hogar San Mart\u00edn de Tours y Hogar San Juan Bosco (ambos en Argentina); Hogar Sagrado Coraz\u00f3n (Chile); Hogar San An\u00edbal de Francia (Per\u00fa); dos albergues De los Sagrados Corazones (ambos en Cotahuasi, Per\u00fa); Hogar San Juan Bosco (Guyana); Hogar de Discapacitados Ntra. Sra. de Guadalupe (Egipto), Hogar Ni\u00f1o Dios (Tierra Santa \u2013 Bel\u00e9n).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 144.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> 1 Cor 7, 32-33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 140.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 141.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 142.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 100; <em>op. cit<\/em>. Mensaje del S\u00ednodo, IX\u00b0 Asamblea General Ordinaria, sobre \u201cLa Vida Consagrada y su misi\u00f3n en la Iglesia y en el mundo\u201d, OR (04\/12\/1994), 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 63.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 70.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S. Th.<\/em>, II-II, 186, 3, ad 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 63.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 61; <em>op. cit<\/em>. Ad Rusticum Monachum, Ep. 125: ML 22,1085.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> Beato Pablo VI, <em>Evangelica testificatio<\/em>, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Epistolario<\/em>, Carta 16, A la M. Mar\u00eda de Jes\u00fas, OCD, (18\/07\/1589).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 68.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 75; Cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S. Th.<\/em>, II-II, 186, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> Flp 2, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em>, (07\/12\/1994); <em>op. cit.<\/em> Cf. <em>S. Th.<\/em>, II-II, q. 186, aa. 5, 7 y 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 169.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> <em>Perfectae Caritatis<\/em>, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 73; <em>op. cit<\/em>. Heb 5, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 74; <em>op. cit<\/em>. Flp 2, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 74; <em>op. cit<\/em>. Cf. <em>CIC<\/em>, c. 60.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> <em>Ibidem<\/em>; <em>op. cit.<\/em> 1 Tes 5, 12-13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 73; <em>op. cit<\/em>. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>Super Ep. ad Hebraeos Lectura<\/em>, V, 8, lectio II, n\u00ba 259, Ed. Marietti.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> San Juan Bosco, <em>Carta Circular sobre los Castigos<\/em>, (29\/01\/1883), 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 78. En consonancia con el Doctor Ang\u00e9lico que sostiene que el religioso debe atenerse al juicio del superior. Cf. <em>S. Th<\/em>., I-II, q. 13, a. 5, ad 3.\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 188.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 75.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a> Cf. Beato Pablo VI, <em>Evangelica testificatio<\/em>, 28.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Cautelas<\/em> 12, Segunda cautela contra el demonio. Citada en <em>Constituciones<\/em>, 76.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 79.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref101\" name=\"_ftn101\">[101]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 155.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a> San Benito,\u00a0<em>Regla<\/em>\u00a068, 1-5, 182-183.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref103\" name=\"_ftn103\">[103]<\/a> <em>Admoniciones<\/em> III, 5-6, 78.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref104\" name=\"_ftn104\">[104]<\/a> <em>Admoniciones<\/em> III, 9, 78<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref105\" name=\"_ftn105\">[105]<\/a> Beato Pablo VI, <em>Evangelica Testificatio<\/em>,\u00a028-29.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref106\" name=\"_ftn106\">[106]<\/a> S. Juan Pablo II, Carta Enc\u00edclica\u00a0<em>Veritatis splendor<\/em>\u00a0(06\/08\/1993) 64.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref107\" name=\"_ftn107\">[107]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 64.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref108\" name=\"_ftn108\">[108]<\/a> Beato Pablo VI, <em>Evangelica testificatio<\/em>,\u00a028.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref109\" name=\"_ftn109\">[109]<\/a> CIVCSVA, El servicio de la autoridad y la obediencia (11\/05\/2008), 26-27.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref110\" name=\"_ftn110\">[110]<\/a> Cf. 2 Cor 11, 26.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref111\" name=\"_ftn111\">[111]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 192.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref112\" name=\"_ftn112\">[112]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 193.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref113\" name=\"_ftn113\">[113]<\/a> <em>Reglas o constituciones de la Sociedad de San Francisco de Sales<\/em>, VIII. Citadas en <em>Constituciones<\/em>, 77.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref114\" name=\"_ftn114\">[114]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 171.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref115\" name=\"_ftn115\">[115]<\/a> Hb 13, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref116\" name=\"_ftn116\">[116]<\/a> Cf. <em>Perfectae Caritatis<\/em>, 14. Cf. <em>Orientaciones sobre la Formaci\u00f3n en los Institutos Religiosos<\/em>, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref117\" name=\"_ftn117\">[117]<\/a> <em>Redemptionis Donum<\/em>, 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref118\" name=\"_ftn118\">[118]<\/a> Jn 10, 17-18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref119\" name=\"_ftn119\">[119]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 195.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref120\" name=\"_ftn120\">[120]<\/a> Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica post-sinodal <em>Vita consecrata<\/em> (25\/03\/1996), 42.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref121\" name=\"_ftn121\">[121]<\/a> Cf. Carta Enc\u00edclica\u00a0<em>Veritatis splendor<\/em>\u00a0(06\/08\/1993), 31-35.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref122\" name=\"_ftn122\">[122]<\/a> <em>Vita consecrata<\/em>, 91.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref123\" name=\"_ftn123\">[123]<\/a> Jn 4, 34.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref124\" name=\"_ftn124\">[124]<\/a> Cf. Heb 10, 7-9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref125\" name=\"_ftn125\">[125]<\/a> Lc 22, 42.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref126\" name=\"_ftn126\">[126]<\/a> Mt 26, 39.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref127\" name=\"_ftn127\">[127]<\/a> Flp 2, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref128\" name=\"_ftn128\">[128]<\/a> Heb 5, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref129\" name=\"_ftn129\">[129]<\/a> Heb 5, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref130\" name=\"_ftn130\">[130]<\/a> Jn 10, 17-18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref131\" name=\"_ftn131\">[131]<\/a> Lc 2, 51.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref132\" name=\"_ftn132\">[132]<\/a> Hech 8, 32; Is 53, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref133\" name=\"_ftn133\">[133]<\/a> Lc 24, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref134\" name=\"_ftn134\">[134]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Vita consecrata<\/em>, 1, 16, 41, 93; cf. <em>Lumen Gentium<\/em>, 44.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref135\" name=\"_ftn135\">[135]<\/a> San Juan Pablo II, Audiencia General, (09\/11\/1994); <em>op. cit.<\/em> <em>S. Th.<\/em>, II-II, q. 184, a. 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref136\" name=\"_ftn136\">[136]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 254; 255.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref137\" name=\"_ftn137\">[137]<\/a> Cf. P. C. Buela, El Arte del Padre, Parte III, cap. 6, V.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref138\" name=\"_ftn138\">[138]<\/a> Cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>De perfectione spiritualis vitae<\/em>, c. 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref139\" name=\"_ftn139\">[139]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 200.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref140\" name=\"_ftn140\">[140]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref141\" name=\"_ftn141\">[141]<\/a> Santa Teresa de Jes\u00fas, <em>Libro de la Vida<\/em>, III, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref142\" name=\"_ftn142\">[142]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 198.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref143\" name=\"_ftn143\">[143]<\/a> 1 Co 3, 21-23.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref144\" name=\"_ftn144\">[144]<\/a>\u00a0 Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 41.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref145\" name=\"_ftn145\">[145]<\/a>\u00a0 Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 42.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref146\" name=\"_ftn146\">[146]<\/a>\u00a0 Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 108.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref147\" name=\"_ftn147\">[147]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 199.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref148\" name=\"_ftn148\">[148]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 216.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref149\" name=\"_ftn149\">[149]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 212.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref150\" name=\"_ftn150\">[150]<\/a>\u00a0 Cf. <em>Constituciones<\/em>, 208.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref151\" name=\"_ftn151\">[151]<\/a> <em>Optatam Totius<\/em>, 9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref152\" name=\"_ftn152\">[152]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 37.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref153\" name=\"_ftn153\">[153]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 108.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref154\" name=\"_ftn154\">[154]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 456- 462.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref155\" name=\"_ftn155\">[155]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 200.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref156\" name=\"_ftn156\">[156]<\/a> Cf. <em>Pastores Dabo Vobis<\/em>, 44.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref157\" name=\"_ftn157\">[157]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref158\" name=\"_ftn158\">[158]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 185.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref159\" name=\"_ftn159\">[159]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 66; <em>op. cit.<\/em> <em>Gaudium et Spes<\/em>, 11. Cf. <em>Gaudium et Spes<\/em>, 17; San Juan Pablo II, <em>Veritatis Splendor<\/em>, 34.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref160\" name=\"_ftn160\">[160]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 27.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref161\" name=\"_ftn161\">[161]<\/a> P. C. Buela, <em>El Arte del Padre<\/em>, Parte III, cap. 6, V.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref162\" name=\"_ftn162\">[162]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 151.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref163\" name=\"_ftn163\">[163]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 28.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref164\" name=\"_ftn164\">[164]<\/a> S. Juan Pablo II, <em>Pastores Dabo Vobis<\/em>, 69; CIVCSVA, <em>El servicio de la autoridad y la obediencia<\/em>, (11\/05\/2008), 26-27.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref165\" name=\"_ftn165\">[165]<\/a> \u201cEl aspirante fortalecer\u00e1 de una manera m\u00e1s radical su libertad acogiendo la acci\u00f3n formativa del Esp\u00edritu\u201d (<em>Pastores Dabo Vobis<\/em>, 69).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref166\" name=\"_ftn166\">[166]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 154.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref167\" name=\"_ftn167\">[167]<\/a> <em>Pastores Dabo Vobis<\/em>, 69.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref168\" name=\"_ftn168\">[168]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 28.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref169\" name=\"_ftn169\">[169]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 159.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref170\" name=\"_ftn170\">[170]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 162.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref171\" name=\"_ftn171\">[171]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 160; <em>op. cit.<\/em> <em>Directrices sobre la preparaci\u00f3n de los formadores en los seminarios<\/em>, 40.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref172\" name=\"_ftn172\">[172]<\/a> Cf. Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, <em>Directrices sobre la preparaci\u00f3n de los formadores en los seminarios<\/em> (04\/11\/1993), 40. Citado en <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 161.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref173\" name=\"_ftn173\">[173]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 195; <em>op. cit.<\/em> Ef 4, 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref174\" name=\"_ftn174\">[174]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 66: \u201cEl santo es el m\u00e1s libre, el m\u00e1s se\u00f1or de s\u00ed mismo y de las cosas\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref175\" name=\"_ftn175\">[175]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte Carmelo<\/em>, Libro I, cap. 11, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref176\" name=\"_ftn176\">[176]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 216.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref177\" name=\"_ftn177\">[177]<\/a> Cf. San Juan de la Cruz, <em>Epistolario<\/em>, Carta 7, A las Carmelitas Descalzas de Beas, (18\/11\/1586).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref178\" name=\"_ftn178\">[178]<\/a> Cf. Lc 1, 38.<\/p>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u201cHombres aut\u00e9nticamente libres\u201dConstituciones, 200 Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios: \u201cLa libertad en todas las \u00e9pocas ha sido el gran sue\u00f1o de la humanidad, desde los comienzos, pero particularmente en la \u00e9poca moderna\u201d[1],\u00a0dec\u00eda Benedicto XVI a los seminaristas en Roma. 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