{"id":516,"date":"2018-03-01T20:31:37","date_gmt":"2018-03-01T18:31:37","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=516"},"modified":"2020-10-02T11:43:39","modified_gmt":"2020-10-02T09:43:39","slug":"el-sacerdote-sobre-todo-debe-ser-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2018\/03\/01\/el-sacerdote-sobre-todo-debe-ser-padre\/","title":{"rendered":"\u201cEl sacerdote sobre todo debe ser padre\u201d"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"516\" class=\"elementor elementor-516\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-252fdb3f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"252fdb3f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5bf0cb\" data-id=\"5bf0cb\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2c0e04ee elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2c0e04ee\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u201cEl sacerdote sobre todo debe ser padre\u201d<\/strong><br \/><em>Constituciones<\/em>, 119<\/p>\n<p>Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios:<\/p>\n<p>Hace poco m\u00e1s de un mes celebr\u00e1bamos la fiesta de San Juan Bosco, sacerdote; patrono de nuestros Oratorios e insigne inspirador de tantas p\u00e1ginas de nuestro derecho propio. Acerca de \u00e9l, cuentan sus bi\u00f3grafos que una vez F\u00e9lix Reviglio, un exalumno suyo, le pregunt\u00f3: \u201cDon Bosco, d\u00edganos: \u00bfC\u00f3mo le podremos pagar todo lo que Usted ha hecho y sufrido por nosotros?\u201d A lo que el santo respondi\u00f3: \u201cLlamadme <em>padre<\/em> siempre, y me har\u00e9is feliz\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Quienquiera lea sus escritos no tardar\u00e1 en persuadirse que cada p\u00e1gina deja entrever a \u201cun padre que da libre curso a sus paternales afectos mientras habla a sus amados hijos a quienes abre enteramente el coraz\u00f3n para satisfacer su petici\u00f3n y tambi\u00e9n instruirlos en la pr\u00e1ctica de la virtud\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Motivado por su ejemplo y queriendo llegar a Ustedes con una palabra de exhortaci\u00f3n y afectuoso \u00e1nimo me ha parecido oportuno dedicar la presente carta circular al tema de la paternidad sacerdotal.<\/p>\n<h4><strong>1. Participaci\u00f3n en la paternidad divina <\/strong><\/h4>\n<p>Fray Luis de Le\u00f3n en su libro \u201c<em>Los nombres de Cristo<\/em>\u201d escribi\u00f3: \u201cpor la fuerza de los t\u00e9rminos correlativos que entre s\u00ed se responden, se sigue muy bien que donde hay nacimiento hay hijo, y donde hijo, hay tambi\u00e9n padre. De manera que si los fieles, naciendo de nuevo [seg\u00fan las palabras de Cristo a Nicodemo: <em>Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios<\/em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>], comenzamos a ser nuevos hijos, tenemos forzosamente alg\u00fan nuevo Padre cuya virtud nos engendra; el cual Padre es Cristo. Y por esta causa es llamado <em>Padre del siglo futuro<\/em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>, porque es el principio original de esta generaci\u00f3n bienaventurada y segunda, y de la multitud innumerable de descendientes que nacen por ella\u201d.<\/p>\n<p>Por eso dec\u00eda el Venerable Arzobispo Fulton Sheen que el <em>creced y multiplicaos<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> del G\u00e9nesis es una ley para la vida sacerdotal no menos que para la vida biol\u00f3gica<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>. Y contin\u00faa diciendo: \u201cDios detesta la esterilidad. \u00c9l castiga la desobediencia con la infertilidad.\u00a0 Cuando promete a su pueblo una bendici\u00f3n lo hace en t\u00e9rminos de fecundidad: <em>en tu tierra no habr\u00e1 mujer que aborte ni que sea est\u00e9ril<\/em><a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a><em>. <\/em>S\u00f3lo aquellos que caminan con el Se\u00f1or y se dejan conducir por el Esp\u00edritu son bendecidos con el don de la fecundidad\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En efecto, la fecundidad, el engendrar y el ser fruct\u00edferos marcan las ense\u00f1anzas de nuestra fe y toda la vida de la Iglesia. An\u00e1logamente al modo que Dios engendr\u00f3 a su Hijo Unig\u00e9nito y a innumerables hijos adoptivos por la gracia, y la Virgen Sant\u00edsima concibi\u00f3 no s\u00f3lo a Cristo, sino tambi\u00e9n a todos sus miembros, a todos esos otros hijos que adem\u00e1s le ser\u00edan encomendados en el Calvario en la persona de Juan, as\u00ed tambi\u00e9n los ap\u00f3stoles supieron engendrar hijos espirituales y del mismo modo hemos de hacer nosotros.<\/p>\n<p>San Pablo, por ejemplo, describe a los conversos como el fruto de su engendrar apost\u00f3lico: <em>soy yo el que los ha engendrado en Cristo Jes\u00fas, mediante la predicaci\u00f3n de la Buena Noticia<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a><em>. <\/em>Y al ap\u00f3stol Timoteo lo llama su <em>muy querido hijo en la fe<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Similarmente, el ap\u00f3stol Santiago nos asegura que Dios nos ha engendrado en la verdad al decir: <em>\u00c9l ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creaci\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y Juan enfatiza el tema de la redenci\u00f3n record\u00e1ndonos que la generaci\u00f3n carnal no es nada comparada con la generaci\u00f3n espiritual de la gracia: <em>Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios<\/em><a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Entonces, hablar de la paternidad espiritual es ante todo hablar del misterio de la persona de Dios Padre, de Aquel de quien viene todo ser y del que procede cada uno de nosotros, que no exist\u00edamos y en un momento dado hemos comenzado a existir. Por eso, toda paternidad que quiera imitar a la de Dios es paternidad que hace ser y acompa\u00f1a, que solicita, valora y custodia la libertad del otro<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>. Paternidad espiritual que no est\u00e1 reservada con exclusividad al sacerdote, sino que tambi\u00e9n puede ser ejercida por cualquier religioso. De hecho, el derecho propio menciona c\u00f3mo nuestros hermanos religiosos misioneros han de traducir \u201csu consagraci\u00f3n de pobreza, castidad y obediencia por el Reino en m\u00faltiples frutos de paternidad seg\u00fan el Esp\u00edritu\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por tanto, podemos afirmar que tambi\u00e9n nuestra paternidad espiritual es una \u201cparticipaci\u00f3n singular en la paternidad de Dios\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>. Por eso no hay ninguna otra forma m\u00e1s apropiada para dirigirse a un sacerdote que la de llamarlo \u201cpadre\u201d ya que enfatiza la \u00edntima relaci\u00f3n del sacerdote con Dios Padre, Aquel de <em>quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra<\/em><a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Nosotros siendo sacerdotes contraemos \u201cla obligaci\u00f3n de la continencia perfecta en el celibato\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> no porque la procreaci\u00f3n seg\u00fan la carne sea algo malo sino porque queremos ser \u201cel hombre para los dem\u00e1s\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>. El Papa P\u00edo XII dec\u00eda: \u201cel sacerdote, por la ley del celibato, lejos de perder la prerrogativa de la paternidad, la aumenta inmensamente, como quiera que no engendra hijos para esta vida perecedera, sino para la que ha de durar eternamente\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed que podamos decir \u201cque nosotros renunciamos a la paternidad \u2018seg\u00fan la carne\u2019, para que madure y se desarrolle en nosotros la paternidad \u2018seg\u00fan el esp\u00edritu\u2019, que a nivel humano es semejante a la maternidad\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>, haciendo con esto \u00faltimo referencia \u201ca los <em>dolores de parto<\/em><a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a> que en muchas ocasiones padecemos los que estamos implicados en el proceso espiritual de la \u2018generaci\u00f3n\u2019 y de la \u2018regeneraci\u00f3n\u2019 del hombre por obra del Esp\u00edritu dador de la vida\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Es el amor indiviso a Cristo el motivo por el cual nosotros \u201crenunciamos libremente al matrimonio para poder dedicarnos con m\u00e1s facilidad y m\u00e1s enteramente a la salvaci\u00f3n de los pr\u00f3jimos\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>. Es en el amor de Cristo donde reside la raz\u00f3n \u00faltima por la que nuestros religiosos consumen sus vidas sirviendo a los pobres y enfermos, asoci\u00e1ndose a sus desgracias y dolores, afect\u00e1ndose paternalmente con cada uno de ellos<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>. \u201cEs ese mismo amor, el que lleva especialmente a los que llevan vida contemplativa a ofrecer a Dios por la salvaci\u00f3n de sus pr\u00f3jimos, no s\u00f3lo sus oraciones y s\u00faplicas, sino su propia inmolaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso la vocaci\u00f3n pastoral de los sacerdotes es grande ya que \u201cest\u00e1 dirigida a toda la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>y, en consecuencia, es tambi\u00e9n misionera. San Juan Pablo II en una de sus cartas a los sacerdotes nos dec\u00eda: \u201c\u00a1Si alguno entre vosotros duda del sentido de su sacerdocio, si piensa que es \u2018socialmente\u2019 infructuoso o in\u00fatil, medite en esto!\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En uno de los pasajes que yo encuentro m\u00e1s caritativamente exhortativo, dicen nuestras <em>Constituciones<\/em>: \u201cEl sacerdote sobre todo debe ser padre, ya que engendra hijos por la cruz, por la oraci\u00f3n, por el celo apost\u00f3lico, por la predicaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Se entiende entonces que esta paternidad espiritual de la que estamos hablando no est\u00e1 fundada en los lazos de la carne y la sangre, sino en el v\u00ednculo sagrado de la caridad, y por eso establece una uni\u00f3n m\u00e1s poderosa, hasta tal punto que, en cuanto a la participaci\u00f3n de la bienaventuranza por la caridad, \u201ces mayor la alianza del alma del pr\u00f3jimo con la nuestra\u201d que la de nuestra alma \u201ccon el propio cuerpo\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>. No obstante, todo el quehacer sacerdotal es semejante al de un padre terrenal que engendra, ayuda a crecer y educa a la prole, la protege y le da el alimento necesario en todo momento.<\/p>\n<p>Con esmerada pluma San Juan de \u00c1vila expresaba esta verdad diciendo: \u201cDe arte que yo no s\u00e9 libro, ni palabra, ni pintura, ni semejanza que as\u00ed lleve al conocimiento del amor de Dios con los hombres como este cuidadoso y fuerte amor que \u00c9l pone en un hijo suyo con otros hombres, por extra\u00f1os que sean; y \u00a1qu\u00e9 digo extra\u00f1os!; \u00e1malos aunque sea desamado; b\u00fascales la vida, aunque ellos le busquen la muerte; y \u00e1malos m\u00e1s fuertemente en el bien que ning\u00fan hombre, por obstinado y endurecido que estuviese con otros, los desama en el mal. M\u00e1s fuerte es Dios que el pecado; y por eso mayor amor pone a los espirituales padres que el pecado puede poner desamor a los hijos malos. Y de aqu\u00ed es tambi\u00e9n que amamos m\u00e1s a los que por el Evangelio engendramos que a los que naturaleza y carne engendra, porque es m\u00e1s fuerte que ella, y la gracia que la carne\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Quisiera detenerme aqu\u00ed a considerar el modo de engendrar \u201cpor la cruz, por la oraci\u00f3n, por el celo apost\u00f3lico, por la predicaci\u00f3n\u201d que expl\u00edcitamente detallan nuestras <em>Constituciones<\/em> y del cual el derecho propio se hace eco en numerosas ocasiones.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Por la cruz<\/strong>: Es decir, por \u201cla cruz de la humildad de la raz\u00f3n frente al misterio; la cruz de la voluntad en el cumplimiento fiel de toda la ley moral, natural y revelada; la cruz del propio deber, a veces arduo y poco gratificante; la cruz de la paciencia en la enfermedad y en las dificultades de todos los d\u00edas; la cruz del empe\u00f1o infatigable para responder a la propia vocaci\u00f3n; y la cruz de la lucha contra las pasiones y las acechanzas del mal\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>. En un \u201cverdadero holocausto de s\u00ed mismo\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a> ya que el que quiera ser verdadero padre \u201cha de morir a s\u00ed mismo en todo para que el hijo viva\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>. Ejerciendo nuestra paternidad sacerdotal seg\u00fan el modelo del Verbo Encarnado, es decir, seg\u00fan su condici\u00f3n de siervo<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>, que se \u201cmanifiesta en un acompa\u00f1amiento sol\u00edcito, y al mismo tiempo respetuoso y discreto del crecimiento de la persona\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>, \u201cconsolando y compadeci\u00e9ndose de las miserias de sus hijos como Cristo que por nuestra salud tom\u00f3 una naturaleza humana en todo semejante a nosotros menos en el pecado\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>. \u201cSe trata de una tarea muy delicada e incluso fatigosa\u201d, admite el derecho propio, \u201cque exige preparaci\u00f3n esmerada y sensibilidad psicol\u00f3gica; sin embargo, es absolutamente necesaria\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cA peso de gemidos y ofrecimiento de vida da Dios los hijos a los que son verdaderos padres, y no una, sino muchas veces ofrecen su vida porque Dios d\u00e9 vida a sus hijos, como suelen hacer los padres carnales\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Por la oraci\u00f3n<\/strong>: \u201c\u00a1Qu\u00e9 oraci\u00f3n tan continua y valerosa es menester para con Dios, rogando por [los hijos] porque no se mueran!\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a>. Tan necesaria es esta oraci\u00f3n que incluso debe preceder al trato con los hijos espirituales como el derecho propio magistralmente nos ense\u00f1a: \u201cEs justamente la oraci\u00f3n la que permitir\u00e1 volcarse mejor al servicio de los hombres; porque la oraci\u00f3n permite descubrir a Dios en el pr\u00f3jimo\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>. M\u00e1s aun, se nos recomienda que \u201chay que rezar con ellos\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>. Y como nuestra paternidad sacerdotal implica \u201cestar abiertos a las necesidades de la Iglesia y del mundo, atentos a los m\u00e1s lejanos y, sobre todo, a los grupos no cristianos del propio ambiente, es en la oraci\u00f3n y, particularmente, en el sacrificio eucar\u00edstico que ejercitamos esa solicitud de toda la Iglesia por la humanidad entera\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Por el<\/strong> <strong>celo apost\u00f3lico<\/strong>: Cada uno de nosotros \u201ca semejanza del Verbo Encarnado y crucificado debe tener \u2018sed de almas\u2019. Debemos amar de obra y de verdad al hombre concreto que est\u00e1 necesitado de bienes materiales o espirituales\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>. Por tanto, \u201cla sed de almas tiene que ser desde el mismo comienzo de la vida religiosa una dimensi\u00f3n que, paulatina y prudentemente, debe ir concret\u00e1ndose en la vida del candidato, del novicio y del profeso\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>El derecho propio nos confronta con esta realidad: \u201cEl n\u00famero de los que a\u00fan no conocen a Cristo ni forman parte de la Iglesia aumenta constantemente\u201d<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>. Por eso resultan tan actuales las palabras que el Papa P\u00edo XI escribi\u00f3 a los sacerdotes: \u201c\u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 un sacerdote, al meditar el Evangelio, o\u00edr aquel lamento del Buen Pastor: <em>Tengo otras ovejas que no son de este aprisco, las cuales debo yo recoger<\/em><a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>, y ver <em>los campos con las mieses ya blancas y a punto de segarse<\/em><a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>, sin sentir encenderse en su coraz\u00f3n el ansia de conducir a estas almas al coraz\u00f3n del Buen Pastor, de ofrecerse al Se\u00f1or de la mies como obrero infatigable? \u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 un sacerdote contemplar tantas infelices muchedumbres, no s\u00f3lo en los lejanos pa\u00edses de misiones, sino desgraciadamente aun en los que llevan de cristianos ya tantos siglos, <em>que yacen como ovejas sin pastor<\/em><a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>, que no sienta en s\u00ed el eco profundo de aquella divina compasi\u00f3n que tantas veces conmovi\u00f3 el Coraz\u00f3n del Hijo de Dios?<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Este \u201c\u2018celo por las almas\u201d, que se espera de nosotros y que se inspira en la caridad misma de Cristo se debe traducir luego en atenci\u00f3n, ternura, compasi\u00f3n, acogida, disponibilidad, inter\u00e9s por los problemas de la gente\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>, etc.\u00a0 En una palabra, <em>en dar la vida por nuestros hermanos<\/em><a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a>, a semejanza del Verbo Encarnado.<\/p>\n<p>Me parece importante destacar en este punto lo que acertadamente se\u00f1ala el <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em> para ilustrar el celo ardoroso que se pide de nosotros: \u201cToda obra de apostolado requiere de hombres que se consagren totalmente a ella. Aun contando con todos los medios materiales, si no se posee un hombre que asuma su responsabilidad en la ejecuci\u00f3n, que lo haga <em>con celo<\/em> y que procure entregar totalmente su vida a la obra, dif\u00edcilmente podr\u00e1 crecer; menos a\u00fan perdurar. Toda obra o colectividad necesita un hombre que sea ella misma. Un hombre que de d\u00eda y de noche, trabajando, paseando, comiendo, jugando y hasta so\u00f1ando, sea la obra aquella y nada m\u00e1s que eso. Un hombre que de todo saque motivo o pretexto para beneficiar a su obra, para introducirla en nuevos sitios, para darle nuevos atractivos, para excusarla de sus defectos, para alabarla en sus beneficios; un hombre con tanta fe en su obra que no sepa lo que es desmayar ni aburrirse, y con tanto amor al esp\u00edritu de la misma, que su sola presencia sea un baluarte inexpugnable en defensa de las buenas tradiciones, y en pugna contra las innovaciones peligrosas\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cDebemos convencernos cada vez m\u00e1s de que no trabajamos por cosas ef\u00edmeras o pasajeras, sino \u2018por la obra m\u00e1s divina entre las divinas\u2019, la salvaci\u00f3n eterna de las almas y la resurrecci\u00f3n gloriosa de los cuerpos\u201d<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Por la predicaci\u00f3n<\/strong>: Pr\u00e1cticamente desde el inicio nuestras <em>Constituciones<\/em> establecen la predicaci\u00f3n como uno de los medios propios y m\u00e1s adecuados para la consecuci\u00f3n de nuestro fin propio, en raz\u00f3n del carisma: \u201cDe manera especial, nos dedicaremos a la predicaci\u00f3n de la Palabra de Dios\u201d y aclara: \u201c<em>en todas sus formas<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>. \u00a1D\u00e9monos por aludidos! \u201cDebemos tener impaciencia por predicar al Verbo en toda forma siguiendo el consejo de San Pablo: <em>predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, vitupera, exhorta&#8230;<\/em><a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>. No hay que ser <em>perros mudos, incapaces de ladrar<\/em><a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>. Hay que buscar las ovejas, emplear el m\u00e9todo del di\u00e1logo, del testimonio y de la solidaridad<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>, corregir a los pecadores, ense\u00f1ar la doctrina: <em>la fe viene por el o\u00eddo<\/em><a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>, visitar a los enfermos, llevar a las almas al sacramento de la Reconciliaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>, etc.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Tan importante e ineludible es esta tarea que el derecho propio citando al Papa Benedicto XV no duda en afirmar: \u201cLa predicaci\u00f3n de la sabidur\u00eda cristiana es algo que, por disposici\u00f3n del mismo Dios, se emplea para continuar la obra de la salvaci\u00f3n eterna de los hombres, por lo cual se cuenta entre las cosas de <em>mayor importancia<\/em> <em>y peso<\/em> de nuestra Religi\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>. Por eso se nos recomienda vivamente que nuestra predicaci\u00f3n debe ir \u201cacompa\u00f1ada con la fuerza persuasiva del testimonio de vida, coherencia y autenticidad\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>2. Criar en la vida espiritual<\/strong><\/h4>\n<p>Los Padres Capitulares en el \u00faltimo Cap\u00edtulo General remarcaban que de nosotros se pide \u201cuna verdadera paternidad espiritual que acompa\u00f1e, forme, anime, y conduzca por un camino de mayor fidelidad a la gracia\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Conscientes de que nos ha sido dada una \u201cpotestad espiritual\u201d en orden a llevar a los hombres a la \u201cmadurez cristiana\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a> cabe tambi\u00e9n entonces preguntarnos: \u201cY si esta agon\u00eda se pasa en engendrar&#8230; \u2013dice San Juan de \u00c1vila\u2013 \u00bfqu\u00e9 piensa, padre, que se pasa en los criar?\u201d<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de esto nuestras <em>Constituciones<\/em> haciendo uso del magn\u00edfico escrito del Doctor de \u00c1vila, enumeran las virtudes que debe tener quien ejerza esta paternidad espiritual<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>, ya sea como superior respecto de sus s\u00fabditos; ya sea como religioso respecto a las almas a \u00e9l encomendadas: sean estos los enfermos en el hospital, los parroquianos, los chicos del catecismo, las religiosas, los miembros de la Tercera Orden, los compa\u00f1eros de universidad, etc. Estas son:<\/p>\n<p><strong>&#8211; Callar<\/strong>: tan necesario para \u201cla construcci\u00f3n paciente de la vida fraterna\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>. \u201cSe trata de un compromiso asc\u00e9tico necesario e insustituible [\u2026] Es una respuesta que exige un paciente entrenamiento y una lucha para superar la simple espontaneidad y la volubilidad de los deseos\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>. \u201cS\u00f3lo a fuerza de mutua comprensi\u00f3n y tolerancia es posible conservar la paz y la esperanza entre los hombres\u201d<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>. Hay que \u201csaber sufrir en silencio y dar la vida por las ovejas\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a> as\u00ed como tambi\u00e9n \u201cmostrar mayor condescendencia con aquellos que marchan con paso m\u00e1s lento y penoso\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p><strong>&#8211; No hacer acepci\u00f3n de personas<\/strong>: \u201cLa acepci\u00f3n de personas es un tipo de injusticia expresamente prohibido en la Sagrada Escritura: <em>no har\u00e9is acepci\u00f3n de personas<\/em> <a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a>, puesto que <em>en Dios no hay acepci\u00f3n de personas<\/em><a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a>. Actuando \u201cde tal modo que tengamos verdadero cuidado de los dem\u00e1s, que <em>todos los miembros se preocupen por igual unos de otros<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>. La misma ense\u00f1anza inculcaba el Beato Paolo Manna a los suyos dici\u00e9ndoles: \u201cno hagamos discriminaciones, d\u00e9monos el lujo de ser buenos con quien menos parece merecerlo, <em>vence el mal con el bien<\/em><a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>\u2026eso es hacer como ha hecho Jes\u00fas siempre incansablemente con nosotros\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Alimentar el alma<\/strong>: Con el Pan eucar\u00edstico, con la Palabra de Dios que \u201ces el alimento que nutre, gu\u00eda que conduce, medicina que cura, dulzura que embriaga\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a> y conduci\u00e9ndolos a \u201cla digna recepci\u00f3n de los sacramentos\u201d<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a> por medio de los cuales se les comunica \u201cla gracia divina haciendo de los hombres nuevas creaturas unidas vitalmente a Cristo y a la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>, porque <em>no s\u00f3lo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios<\/em> <a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Aliment\u00e1ndolos tambi\u00e9n con una sana y s\u00f3lida formaci\u00f3n doctrinal, sabiendo mantener una actitud vigilante sobre los hijos: <em>porque vendr\u00e1 el tiempo en que los hombres no soportar\u00e1n la sana doctrina, sino que, llevados de su propia concupiscencia, se rodear\u00e1n de multitud de maestros que les dir\u00e1n palabras halagadoras, apartar\u00e1n los o\u00eddos de la verdad y se volver\u00e1n a las f\u00e1bulas<\/em><a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>. Tengamos siempre presente que como \u201cpadres espirituales, debemos comportarnos con los hijos, no seg\u00fan el benepl\u00e1cito de los hombres<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>, sino conforme a las exigencias de la doctrina y de la vida cristiana, ense\u00f1\u00e1ndoles y amonest\u00e1ndoles como a hijos amad\u00edsimos<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a>, a tenor de las palabras del ap\u00f3stol: <em>Insiste a tiempo y destiempo, arguye, ense\u00f1a, exhorta con toda longanimidad y doctrina<\/em><a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>. Respecto de quienes son p\u00e1rrocos el derecho propio especialmente establece que \u00e9l \u201cdeber\u00e1 apacentarlos atendi\u00e9ndolos y d\u00e1ndoles no s\u00f3lo el pan del cuerpo sino tambi\u00e9n el alimento del alma\u201d<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a>, es decir, \u201ccon su palabra y ejemplo para alimentarlo con buenos pastos: <em>El pastor va delante y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>. Y a los misioneros <em>ad gentes<\/em> les advierte: \u201clos pobres tienen hambre de Dios, y no s\u00f3lo de pan y libertad; la actividad misionera ante todo ha de testimoniar y anunciar la salvaci\u00f3n en Cristo\u201d<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p><strong>&#8211; El olvidarse de s\u00ed mismo<\/strong>: \u201cel padre debe estar olvidado de s\u00ed mismo en beneficio de sus hijos espirituales\u201d<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a>. Esto implica, seg\u00fan indica el derecho propio: \u201c<em>abnegaci\u00f3n de s\u00ed mismo<\/em>, por la cual los religiosos a quienes se les encomienda una obra de caridad se olviden de s\u00ed mismos por el beneficio de los que la Divina Providencia ha querido encomendarles\u201d; \u201c<em>abnegaci\u00f3n del trabajo propio<\/em>: los religiosos que emprenden una obra deben trabajar ellos mismos, y mostrar al mundo que no s\u00f3lo se es patr\u00f3n o administrador, sino que uno mismo est\u00e1 dispuesto a poner manos a la obra, que no tiene miedo de tocar a un pobre enfermo, de servir un plato de comida, etc.\u201d<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a> y, por \u00faltimo, \u201c<em>abnegaci\u00f3n del nombre propio<\/em>: no trabajar por tener un nombre propio. La obra es del Instituto, es m\u00e1s, pertenece a la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\"><sup>[92]<\/sup><\/a>. Recordemos siempre que \u201cquien se dedica a la cura de las almas, debe sacrificarse del todo; dispuesto a dar tiempo y energ\u00eda, a renunciar incluso al m\u00e1s leg\u00edtimo reposo\u201d<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\"><sup>[93]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Dominio de s\u00ed mismo<\/strong>: \u201cLa expresi\u00f3n y el aspecto externo del sacerdote deben reflejar la paz que reside en su alma. Debe conservar el dominio sobre s\u00ed mismo en cada circunstancia, en cada acci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\"><sup>[94]<\/sup><\/a>. Por eso se nos remarca la gran necesidad de \u201cformar adecuadamente la voluntad, mediante la pr\u00e1ctica constante de todas las virtudes y el dominio de las pasiones, de manera tal que siempre y en todo se busque y elija s\u00f3lo el bien mejor\u201d<a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\"><sup>[95]<\/sup><\/a>. \u201cEl humor inconstante y un mal temperamento, en cambio, alejan a las almas\u201d<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\"><sup>[96]<\/sup><\/a>. Cabe aqu\u00ed recordar la hermosa ense\u00f1anza de Don Bosco que tomamos como propia: \u201cManteneos firmes en buscar el bien e impedir el mal; sed, sin embargo, siempre dulces y prudentes. Sed perseverantes y amables, y ver\u00e9is c\u00f3mo Dios os har\u00e1 due\u00f1os hasta de los corazones menos d\u00f3ciles&#8230;\u201d<a href=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\"><sup>[97]<\/sup><\/a>. Cuando Don Bosco fund\u00f3 un colegio fuera de Tur\u00edn (1863) y envi\u00f3 a don Miguel R\u00faa como director le puso por escrito \u201caquellas cosas que t\u00fa mismo has visto practicar\u201d. Y en una carta introductoria le dice: \u201crec\u00edbelos como expresi\u00f3n del deseo que tengo de que sean muchas las almas que ganes para el Se\u00f1or\u201d<a href=\"#_ftn98\" name=\"_ftnref98\"><sup>[98]<\/sup><\/a>. Remarcamos que nuestro derecho propio no ha dudado en hacer suya esta ense\u00f1anza: \u201cla caridad y la paciencia te acompa\u00f1en constantemente cuando mandes y cuando corrijas, y obra de tal suerte que todos saquen por tus hechos y palabras que lo que buscas es el bien de las almas\u201d<a href=\"#_ftn99\" name=\"_ftnref99\"><sup>[99]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Sabidur\u00eda<\/strong>: \u201cen la escuela del Verbo Encarnado aprendemos la sabidur\u00eda divina\u201d<a href=\"#_ftn100\" name=\"_ftnref100\"><sup>[100]<\/sup><\/a>. Es decir, la delicadeza de su amor: <em>los am\u00f3 hasta el fin<\/em><a href=\"#_ftn101\" name=\"_ftnref101\"><sup>[101]<\/sup><\/a>; la magnanimidad y generosidad de su obrar: <em>donde abund\u00f3 el pecado sobreabund\u00f3 la gracia<\/em><a href=\"#_ftn102\" name=\"_ftnref102\"><sup>[102]<\/sup><\/a>; en una palabra, la locura de la Cruz, aquella que es \u201cm\u00e1s sabia que la sabidur\u00eda de todos los hombres\u201d<a href=\"#_ftn103\" name=\"_ftnref103\"><sup>[103]<\/sup><\/a>.\u201c\u00a1Bienaventurados estos locos por Cristo!, ninguna sabidur\u00eda del mundo podr\u00e1 jam\u00e1s enga\u00f1arlos\u201d<a href=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\"><sup>[104]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Paciencia<\/strong>: \u201cEsto es: <em>tengan por m\u00e1s dignos a los dem\u00e1s<\/em><a href=\"#_ftn105\" name=\"_ftnref105\"><sup>[105]<\/sup><\/a>; soporten con paciencia sin l\u00edmites sus debilidades, tanto corporales como espirituales\u201d<a href=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\"><sup>[106]<\/sup><\/a>. Si para todos y en todos los \u00e1mbitos es necesaria esta virtud, es en verdad imprescindible para aquellos que son formadores: \u201cLa tarea de formar a otros exige \u2026 serenidad interior, disponibilidad, paciencia, comprensi\u00f3n, y un verdadero afecto hacia aquellos que le han sido confiados\u201d<a href=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\"><sup>[107]<\/sup><\/a>. Mucho se recomienda al que es padre de almas que \u201cincluso cuando tenga otras muchas cosas que hacer, no haga jam\u00e1s sentir a ese hijo lo inoportuno de su visita, ya que el alma necesitada es sensibil\u00edsima, basta un s\u00f3lo recibimiento poco acogedor e impaciente, para que ese hijo no venga a \u2018perturbar\u2019 nunca m\u00e1s\u201d<a href=\"#_ftn108\" name=\"_ftnref108\"><sup>[108]<\/sup><\/a>. Todos nosotros, ya seamos superiores o no, misioneros <em>ad gentes<\/em> o contemplativos, debemos revestirnos de esta virtud a imitaci\u00f3n del Verbo Encarnado: \u201csabiendo esperar el momento de la gracia\u201d<a href=\"#_ftn109\" name=\"_ftnref109\"><sup>[109]<\/sup><\/a>, siendo \u201cpacientes en las prolongadas vigilias\u201d<a href=\"#_ftn110\" name=\"_ftnref110\"><sup>[110]<\/sup><\/a> de la ardua labor misionera, en soportar \u201ccon suma paciencia sus flaquezas as\u00ed f\u00edsicas como morales\u201d<a href=\"#_ftn111\" name=\"_ftnref111\"><sup>[111]<\/sup><\/a>, pacientes para \u201canimar paternalmente\u201d<a href=\"#_ftn112\" name=\"_ftnref112\"><sup>[112]<\/sup><\/a> y \u201ccomenzar de nuevo todo desde el principio\u201d<a href=\"#_ftn113\" name=\"_ftnref113\"><sup>[113]<\/sup><\/a> si hiciese falta, pacientes \u201cen soportar las injusticias\u201d<a href=\"#_ftn114\" name=\"_ftnref114\"><sup>[114]<\/sup><\/a>, etc.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Esp\u00edritu de oraci\u00f3n<\/strong>: Porque el servicio de caridad que implica la dign\u00edsima tarea de \u201cengendrar y criar hijos espirituales\u201d exige que el \u2018padre\u2019 mismo \u201cse deje educar continuamente por el Esp\u00edritu en la caridad del Se\u00f1or. Esa caridad brota de la oraci\u00f3n, de la contemplaci\u00f3n del misterio de la misericordia divina\u201d<a href=\"#_ftn115\" name=\"_ftnref115\"><sup>[115]<\/sup><\/a>. Por eso, en todo momento se destaca el rol principal\u00edsimo de la oraci\u00f3n: \u201cEl misionero ha de ser un \u2018contemplativo en acci\u00f3n\u2019 que halla respuesta a los problemas a la luz de la Palabra de Dios mediante la oraci\u00f3n personal y comunitaria\u201d<a href=\"#_ftn116\" name=\"_ftnref116\"><sup>[116]<\/sup><\/a>. Dice adem\u00e1s el derecho propio: \u201cEl \u2018centro de toda pastoral vocacional\u2019 es la oraci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn117\" name=\"_ftnref117\"><sup>[117]<\/sup><\/a>. Entonces se nos pide rezar no s\u00f3lo para que Dios suscite vocaciones sino como modo de acompa\u00f1amiento paternal \u201cimpetrando de Dios la gracia de la perseverancia\u201d e incluso si tuviesen el infortunio de no perseverar: \u201cpreocup\u00e1ndose por ellos, con la oraci\u00f3n y con todo gesto o ayuda que necesiten y sea posible darles\u201d<a href=\"#_ftn118\" name=\"_ftnref118\"><sup>[118]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p>\n<p>En fin, queridos todos, y ya para concluir quisiera citar aqu\u00ed el ejemplo de San Alberto Hurtado, sacerdote acrisolado en el arduo trabajo apost\u00f3lico y de encendida caridad, quien escribiera con sublime sencillez en qu\u00e9 se resume a fin de cuentas este trabajo de engendrar y criar los hijos espirituales y que es \u2013me parece a m\u00ed\u2013 la aplicaci\u00f3n viva de lo que acabamos de decir. Estimo que, salvando las particularidades a las que el santo se refiere en concreto, se puede aplicar esta ense\u00f1anza a todo ejercicio de la paternidad sobre almas:<\/p>\n<p>\u201cLo primero, amarlos: Amar el bien que se encuentra en ellos, su simplicidad, su rudeza, su audacia, su fuerza, su franqueza, sus cualidades de luchador, sus cualidades humanas, su alegr\u00eda, la misi\u00f3n que realizan ante sus familias\u2026 Amarlos hasta no poder soportar sus desgracias\u2026 Prevenir las causas de sus desastres, alejar de sus hogares el alcoholismo, las enfermedades ven\u00e9reas, la tuberculosis. Mi misi\u00f3n no puede ser solamente consolarlos con hermosas palabras y dejarlos en su miseria, mientras yo almuerzo tranquilamente, y mientras nada me falta. Su dolor debe hacerme mal: la falta de higiene de sus casas, su alimentaci\u00f3n deficiente, la falta de educaci\u00f3n de sus hijos, la tragedia de sus hijas: que todo lo que los disminuye, que me desgarre a m\u00ed tambi\u00e9n. Amarlos para hacerlos vivir, para que la vida humana se desarrolle en ellos, para que se abra su inteligencia y no queden retrasados. Que los errores anclados en su coraz\u00f3n me pinchen continuamente. Que las mentiras o las ilusiones con que los embriagan, me atormenten; que los peri\u00f3dicos materialistas con que los ilustran, me irriten; que sus prejuicios me estimulen a mostrarles la verdad. Y esto no es m\u00e1s que la traducci\u00f3n de la palabra amor\u201d<a href=\"#_ftn119\" name=\"_ftnref119\"><sup>[119]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>La paternidad espiritual as\u00ed entendida no es otra cosa que el \u201cdisponerse a morir, como el grano de trigo, para ver a Cristo en todas las cosas\u201d<a href=\"#_ftn120\" name=\"_ftnref120\"><sup>[120]<\/sup><\/a>. Por eso decimos que \u201cpara nosotros el trabajo pastoral es cruz\u201d<a href=\"#_ftn121\" name=\"_ftnref121\"><sup>[121]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00a1Que cada uno de nuestros corazones se vea siempre lleno de la <em>inestimable riqueza<\/em> de la paternidad-maternidad espiritual de la que muchos de nuestros hermanos y hermanas tienen gran necesidad!<\/p>\n<p>Nosotros no hemos sido llamados a desempe\u00f1ar la tarea de un funcionario del Evangelio, sino a ser \u2018padres\u2019 y esto exige de nosotros un amor siempre creciente hacia aquellos que se nos han encomendado. \u00bfDe qu\u00e9 amor se trata? Mucho m\u00e1s que el de un pedagogo; es el amor de un padre; m\u00e1s a\u00fan, el de una madre<a href=\"#_ftn122\" name=\"_ftnref122\"><sup>[122]<\/sup><\/a>. Tal es el amor que el Se\u00f1or espera de cada predicador del Evangelio, de cada constructor de la Iglesia. Nosotros debemos albergar en nuestro coraz\u00f3n el mismo sentimiento que anegaba el coraz\u00f3n de San Pablo cuando dec\u00eda: <em>as\u00ed, llevados de nuestro amor por vosotros, queremos no s\u00f3lo daros el Evangelio de Dios, sino aun nuestras propias vidas: tan amados vinisteis a sernos<\/em><a href=\"#_ftn123\" name=\"_ftnref123\"><sup>[123]<\/sup><\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p>Que de cada uno de nosotros se pueda decir que somos \u201csacerdotes y religiosos, con \u00e1nimo generoso, que acompa\u00f1an y gu\u00edan la vida de los hombres sin distinci\u00f3n de edad o de condici\u00f3n, y cuando caen fatigados o enfermos legan como en herencia el encargo a otros para que lo contin\u00faen. As\u00ed, no raras veces sucede que el ni\u00f1o apenas nacido es acogido por unas manos virginales sin que nada le falte de los cuidados que ni una madre pudiera prodigarle con mayor amor, y si es mayor y ha alcanzado el uso de la raz\u00f3n, se entrega a la educaci\u00f3n de quienes lo instruyan en las ense\u00f1anzas de la doctrina cristiana, y le den la conveniente formaci\u00f3n mental, y forjen debidamente su ingenio y su car\u00e1cter; si uno cae enfermo, en seguida tiene quienes, impulsados por el amor de Cristo, se esfuerzan con sol\u00edcitos cuidados y convenientes remedios por restablecer su salud; si pierde a sus padres, si se ve abatido por la falta de bienes temporales o por miserias espirituales, si es encarcelado, no le falta el consuelo ni el socorro, porque los ministros sagrados, los religiosos y las v\u00edrgenes consagradas lo miran compadecidos como a un miembro enfermo del Cuerpo M\u00edstico de Jesucristo [\u2026] Y \u00bfqu\u00e9 diremos en alabanza de los heraldos de la palabra divina, que, lejos de su patria y soportando duros trabajos, convierten a la fe cristiana gran multitud de infieles? Y \u00bfqu\u00e9 decir de las sagradas esposas de Cristo, que colaboran con ellos, prest\u00e1ndoles una ayuda valios\u00edsima?\u201d<a href=\"#_ftn124\" name=\"_ftnref124\"><sup>[124]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>A todos Ustedes que con gran olvido de s\u00ed mismos y verdadero coraz\u00f3n de padres se dedican a preocuparse por los dem\u00e1s, a ayudarlos, a curarlos, a formarlos, a guiarlos y consolarlos les conceda el Verbo Encarnado por intercesi\u00f3n de su Sant\u00edsima Madre una \u201cub\u00e9rrima fecundidad apost\u00f3lica y vocacional\u201d<a href=\"#_ftn125\" name=\"_ftnref125\"><sup>[125]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Un fuerte abrazo para todos.<\/p>\n<p>En el Verbo Encarnado,<\/p>\n<p>P. Gustavo Nieto, IVE<br \/><em>Superior General<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">1 de marzo de 2018.<br \/><em>Carta Circular 20\/2018<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> San Juan Bosco, <em>Obras Fundamentales<\/em>, Parte III. Fundador, 4; <em>op. cit. MB<\/em>, 17, 174s.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cf. San Juan Bosco, <em>Obras Fundamentales<\/em>, Parte I. Biograf\u00edas, Vida de Francisco Besucco, Introducci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Jn 3, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Is 9, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Gen 1, 28.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Ven. Arz. Fulton Sheen, <em>The Priest is Not His Own<\/em>, cap. 3. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Ex 23, 26.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Cf. Ven. Arz. Fulton Sheen,<em> The Priest is Not His Own<\/em>, cap. 3. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> 1 Co 4, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> 1 Tim 1, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> St 1, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Jn 1, 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Juan del Rio Martin, Obispo de Asidonia-J\u00e9rez, <em>Eucarist\u00eda y paternidad espiritual del sacerdote<\/em>, (05\/12\/2005).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em>, 152.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Pastores Dabo Vobis<\/em>, 29.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Ef 3, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 55; <em>op. cit.<\/em> Cf. <em>CIC<\/em>, c. 599.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Carta a los sacerdotes con ocasi\u00f3n del Jueves Santo<\/em>, (08\/04\/1979).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> P\u00edo XII, Carta Enc\u00edclica <em>Sacra Virginitas<\/em>, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> San Juan Pablo II,<em> Carta a los sacerdotes con ocasi\u00f3n del Jueves Santo<\/em>, (25\/03\/1988).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Cf.\u00a0<em>Ga<\/em><em>\u00a0<\/em>4, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Cf. San Juan Pablo II,<em> Carta a los sacerdotes con ocasi\u00f3n del Jueves Santo<\/em>, (25\/03\/1988).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 139.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 143.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 144.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Concilio Vaticano II, <em>Presbyterorum Ordinis<\/em>, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Carta a los sacerdotes con ocasi\u00f3n del Jueves Santo<\/em>, (08\/04\/1979).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>Constituciones,<\/em> 119.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>Summa Theologiae<\/em>, II-II, 26, 5, ad 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> San Juan de \u00c1vila, <em>Obras Completas<\/em>, IV (Madrid, 1970) 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 142.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 51.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 121.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 224.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 65.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 28.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> <em>Directorio de Misiones Populares<\/em>, 58.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Cf. San Juan de \u00c1vila, <em>Carta a Fray Luis de Granada<\/em>, tomo V, 20-21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 121; Cf. San Juan de \u00c1vila, <em>Carta a Fray Luis de Granada<\/em>, tomo V, 20-21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 35.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 122.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Redemptoris Missio<\/em>, 67.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 68.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 229.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 16;<em> op. cit. Redemptoris Missio<\/em>, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Jn 10, 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Jn 4, 35.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Mt 9, 36.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> Cf. Mt 9, 36; 14, 14; 15, 32; etc.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> P\u00edo XI, <em>Ad catholici sacerdotii<\/em>, 57.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> <em>Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em>, 165.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> 1 Jn 3, 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 210-211; <em>op. cit.<\/em>\u00a0 San Manuel Gonz\u00e1lez, <em>Apostolados Menudos<\/em>, cap\u00edtulo IV, en Obras Completas, tomo III, Burgos, Editorial Monte Carmelo, 662-663.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 321; <em>op. cit<\/em>., Seudo-Dionisio citado por San Alfonso, <em>Selva de materias predicables<\/em>, IX, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> 2 Tim 4, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> Is 56, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Alocuci\u00f3n los Obispos de Colombia en visita ad Limina Apostolorum<\/em> (22\/02\/1985), 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Rm 10, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 115.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 1; <em>op. cit.<\/em> <em>Humani Generis Redemptionem<\/em>, (15\/06\/1917) en: Colecci\u00f3n Completa de Enc\u00edclicas Pontificias (1832-1965). T. I, Ed. Guadalupe, Bs. As.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 86.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> <em>Notas del VII Cap\u00edtulo General<\/em>, 113.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> <em>Presbyterorum Ordinis<\/em>, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Cf. San Juan de \u00c1vila, <em>Carta a Fray Luis de Granada<\/em>, tomo V, 20-21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre, <\/em>I Parte cap. 3. 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 50.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 36.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 161.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 281;<em> op. cit. <\/em>San Luis Orione<em>, Carta del 06\/02\/1935<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> <em>Directorio de Noviciados<\/em>, 134.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> Deut 1, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> Ef 6, 9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 127.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 252; <em>op. cit.<\/em> 1 Co 12, 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> Rm 12, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> Beato Paolo Manna, <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n\u00ba 8, Mil\u00e1n, (15\/09\/1927).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> Pesqta de R. Kahana 101b.; citado por P. Carlos Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, I Parte, cap. 6. 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 62.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> Mt 4, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> 2 Tim 4, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> Cf.\u00a0Ga 1, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> \u00a0Cf.\u00a01 Co 4, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> 2 Tim 4, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> Cf. <em>Presbyterorum Ordinis<\/em>, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> <em>Directorio de Parroquias<\/em>, 110.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> <em>Directorio de Parroquias<\/em>, 139; <em>op. cit<\/em>. Jn 10, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> <em>Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em>, 158.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> <em>Directorio de Obras <\/em><em>de Misericordia<\/em>, 212.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> <em>Directorio de Oratorio<\/em>, 52.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 200.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> <em>Directorio de Oratorio<\/em>, 52.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> <em>Directorio de Oratorio<\/em>, 52.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a> San Juan Bosco, <em>Epistolario<\/em> 1, 288.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a> <em>Directorio de Oratorio<\/em>, 43; <em>op. cit.<\/em> San Juan Bosco, <em>Obras Fundamentales<\/em>, Recuerdos confidenciales a los Directores, 550.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 142.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref101\" name=\"_ftn101\">[101]<\/a> Jn 13, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a> Rm 5, 20.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref103\" name=\"_ftn103\">[103]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 181.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref104\" name=\"_ftn104\">[104]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref105\" name=\"_ftn105\">[105]<\/a> Rm 12, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref106\" name=\"_ftn106\">[106]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 95.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref107\" name=\"_ftn107\">[107]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 269.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref108\" name=\"_ftn108\">[108]<\/a> Cf. <em>Directorio de Oratorio<\/em>, 52.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref109\" name=\"_ftn109\">[109]<\/a> <em>Directorio de Noviciados<\/em>, 134.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref110\" name=\"_ftn110\">[110]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 216 y <em>Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em>, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref111\" name=\"_ftn111\">[111]<\/a> <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref112\" name=\"_ftn112\">[112]<\/a> <em>Directorio de Misiones Populares<\/em>, 58.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref113\" name=\"_ftn113\">[113]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref114\" name=\"_ftn114\">[114]<\/a> <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, Ap\u00e9ndice, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref115\" name=\"_ftn115\">[115]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 206.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref116\" name=\"_ftn116\">[116]<\/a> <em>Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em>, 168.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref117\" name=\"_ftn117\">[117]<\/a> <em>Directorio de Vocaciones<\/em>, 92<em>; op. cit. Pastores Dabo Vobis<\/em>, 38.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref118\" name=\"_ftn118\">[118]<\/a> Cf. <em>Notas del VII Cap\u00edtulo General<\/em>, 40.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref119\" name=\"_ftn119\">[119]<\/a> San Alberto Hurtado, <em>Reflexi\u00f3n personal escrita<\/em>, noviembre de 1947.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref120\" name=\"_ftn120\">[120]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 216.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref121\" name=\"_ftn121\">[121]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 156.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref122\" name=\"_ftn122\">[122]<\/a> Cf. 1 Tes 2, 7.11; 1 Co 4, 15; Ga 4, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref123\" name=\"_ftn123\">[123]<\/a> 1 Tes 2, 8; cf. Fil 1, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref124\" name=\"_ftn124\">[124]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 140; <em>op. cit. Sacra Virginitas<\/em>, p. 21-22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref125\" name=\"_ftn125\">[125]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 231.<\/p>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl sacerdote sobre todo debe ser padre\u201dConstituciones, 119 Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios: Hace poco m\u00e1s de un mes celebr\u00e1bamos la fiesta de San Juan Bosco, sacerdote; patrono de nuestros Oratorios e insigne inspirador de tantas p\u00e1ginas de nuestro derecho propio. 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