{"id":515,"date":"2017-12-01T20:30:40","date_gmt":"2017-12-01T18:30:40","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=515"},"modified":"2025-01-01T12:07:57","modified_gmt":"2025-01-01T10:07:57","slug":"evangelio-de-la-misa-de-medianoche-de-la-natividad-del-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2017\/12\/01\/evangelio-de-la-misa-de-medianoche-de-la-natividad-del-senor\/","title":{"rendered":"San Juan de la Cruz y la Navidad"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"515\" class=\"elementor elementor-515\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-4b35fab7 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"4b35fab7\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-17e2faa2\" data-id=\"17e2faa2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-692720a2 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"692720a2\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Esto les servir\u00e1 de se\u00f1al: encontrar\u00e1n al ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y recostado en un pesebre<\/em><br \/>Lc 2, 12<br \/>Evangelio de la Misa de medianoche de la Natividad del Se\u00f1or<\/p>\n<p>Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios:<\/p>\n<p>Ya pr\u00f3ximos a comenzar el Adviento que es un tiempo de \u201cuna mayor purificaci\u00f3n del alma\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> como preparaci\u00f3n para la celebraci\u00f3n del augusto misterio de la Navidad, quiero saludarlos a todos con grand\u00edsimo afecto. Este a\u00f1o, esta preparaci\u00f3n se ve particular y providencialmente iluminada por el 475\u00ba aniversario del nacimiento de San Juan de la Cruz<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>, sacerdote religioso y doctor de la Iglesia, cuya fiesta celebramos durante este mes de diciembre.<\/p>\n<p>Y digo esto, porque el M\u00edstico Doctor encontr\u00f3 en el misterio de la <em>noche<\/em> de Navidad y en la \u201cnada de Bel\u00e9n\u201d el n\u00facleo y el modelo de la purificaci\u00f3n progresiva del alma, necesaria para escalar hasta la cima de la perfecci\u00f3n cristiana, y que no es otra cosa que el \u201cimitar lo m\u00e1s perfectamente posible\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> al <em>Verbo venido en carne<\/em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>,<em> envuelto en pa\u00f1ales y recostado en un pesebre<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>El tiern\u00edsimo misterio del nacimiento \u201cdel Hijo de Dios humanado\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> \u2013con su fr\u00edo<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>, pobreza y desnudez\u2013 es la imagen simb\u00f3lica de la <em>noche<\/em> que, a partir de los escritos sanjuanistas, ha venido a indicar la intervenci\u00f3n de Dios que \u201cpurifica radicalmente el esp\u00edritu y lo dispone a la uni\u00f3n de amor con \u00e9l\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>. Noche que \u00e9l considera como \u201cexperiencia t\u00edpicamente humana y cristiana\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> y que Dios se complace en obrar en las profundidades de nuestras almas, ya que \u201csabe \u00c9l tan sabia y hermosamente sacar de los males bienes\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>Por tanto, la sencillez y oscuridad de la noche de Bel\u00e9n que el mismo Dios eligi\u00f3 para nacer peque\u00f1o y desnudo, es como un \u00edcono de las virtudes del anonadamiento de este Dios cuyo amor sobreabundante le hizo humanarse para donarse a s\u00ed mismo a nosotros y \u201ccomunicarnos las riquezas de su divinidad\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>. Virtudes \u00e9stas de la \u201chumildad, pobreza, dolor, obediencia, renuncia a s\u00ed mismo, misericordia y amor a todos los hombres\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> que debemos nosotros \u201cpracticar con intensidad\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> \u201cen conformidad con el propio carisma\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> y para \u201cconfigurarnos con Cristo\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>\u00a0 y, de este modo, alcanzar nuestro fin como religiosos del Verbo Encarnado<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso en la presente carta circular les propongo contemplar el misterio de la Navidad bajo los destellos de luz que irradian las virtudes del anonadamiento del Verbo en su nacimiento, guiados en este prop\u00f3sito por la doctrina del \u201cmaestro de la fe y testigo del Dios vivo\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>, como gustosamente llamaba nuestro querido Padre Espiritual a San Juan de la Cruz.<\/p>\n<p>Abrigo la esperanza de que estas l\u00edneas servir\u00e1n para disponer mejor nuestras almas a recibir al Ni\u00f1o Dios \u201cen toda humildad y desasimiento de dentro y de fuera\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>, porque s\u00f3lo as\u00ed Dios nos llenar\u00e1 de su inefable deleite y paz.<\/p>\n<h4><strong>1. San Juan de la Cruz y la Navidad<\/strong><\/h4>\n<p>En su <em>C\u00e1ntico Espiritual<\/em>, San Juan de la Cruz escribe que \u201cla noticia de las obras de la Encarnaci\u00f3n del Verbo y misterios de la fe por ser mayores obras de Dios, y que mayor amor en s\u00ed encierran\u2026 hacen en el alma mayor efecto de amor\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Tan al vivo experimentaba San Juan de la Cruz el misterio del Verbo hecho carne y tan llagada de amor ten\u00eda su alma por este amor al Dios humanado, que quienes le o\u00edan \u201cponderaban que as\u00ed hablaba de las cosas de Dios y de los misterios de nuestra fe, como si los viera con ojos corporales\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Gracias al don de la fe, tan eminente en el santo, el misterio formaba para \u00e9l un mundo vivo y real. \u201cTrataba familiarmente con Dios. Lo llevaba en el coraz\u00f3n y en los labios\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>. Por eso, era usual que hablara \u201calt\u00edsimamente del Dios humanado, porque a la persona del Verbo divino hecho hombre ten\u00eda particular afecto de amor, y hablaba de este Se\u00f1or admirablemente y con gran ternura\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Esta devoci\u00f3n y propensi\u00f3n a hablar \u201cpalabras al coraz\u00f3n, ba\u00f1adas en dulzor y amor\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a> se hac\u00edan particularmente evidentes en San Juan de la Cruz durante el tiempo de la Navidad. Pues \u201cen aquellos d\u00edas, parec\u00eda transformado y como fuera de s\u00ed. \u00c9l, tan serio de ordinario,\u00a0<em>exultaba y se dejaba llevar por una alegr\u00eda exterior<\/em>, que se expresaba con palabras, con cantos, con juegos espirituales\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por ejemplo, siendo Maestro de novicios en Mancera de Abajo (Salamanca) \u201cles mandaba a los novicios que as\u00ed, de repente hiciesen alguna representaci\u00f3n del misterio; donde si dec\u00edan alguna simplicidad, sacaba conceptos del cielo\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Otra vez, ejerciendo su priorato en Los M\u00e1rtires de Granada \u2013que es precisamente cuando redacta su obra <em>\u201cNoche oscura\u201d<\/em>\u2013 \u201c&#8230; hizo poner a la Madre de Dios en unas andas, y, tomada en hombros, acompa\u00f1ada del siervo del Se\u00f1or y de los religiosos que la segu\u00edan caminando por el claustro, llegaban a las puertas que hab\u00eda en \u00e9l a pedir posada para aquella se\u00f1ora cercana al parto y para su esposo, que ven\u00edan de camino. Y llegados a la primera puerta pidiendo posada cantaron esta letra que el santo compuso:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Del Verbo divino<\/em><br \/><em>la Virgen pre\u00f1ada,<\/em><br \/><em>viene de camino,<\/em><br \/><em>\u00a1si le dais posada!<\/em><\/p>\n<p>Y su glosa se fue cantando a las dem\u00e1s puertas, respondi\u00e9ndoles de la parte de adentro religiosos que hab\u00eda puesto all\u00ed, los cuales secamente los desped\u00edan. Replic\u00e1bales el santo con tan tiernas palabras, as\u00ed del explicar quien fuesen los hu\u00e9spedes, de la cercan\u00eda al parto de la doncella, del tiempo que hac\u00eda y hora que era, que el ardor de sus palabras y altezas que descubr\u00eda enternec\u00edan los pechos de quienes le o\u00edan y <em>estampaba en sus almas<\/em> este misterio y un amor grande a Dios\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el convento de Segovia fue testigo de la sentida devoci\u00f3n y verdadera caridad que el misterio de Navidad despertaba en el M\u00edstico Doctor. El relato de fray Lucas de San Jos\u00e9 nos deja entrever la delicadeza y esmero con que San Juan de la Cruz buscaba solemnizar el Nacimiento de Cristo: \u201cEra muy amigo del culto divino, y as\u00ed en las fiestas bajaba a ayudar a componer los altares e iglesia; regocij\u00e1base en verlo todo muy adornado y curioso, y agradec\u00edalo mucho a los sacristanes; holg\u00e1base de ver regocijar a sus religiosos en las Pascuas haciendo su altar del Nacimiento, o, cuando menos, poniendo por recuerdo en \u00e9l alguna Virgen con su Santo Ni\u00f1o en los brazos, con que se enternec\u00eda y enternec\u00eda a sus s\u00fabditos\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Todos los ejemplos arriba mencionados nos recuerdan aquellas palabras de nuestro derecho propio que dicen: \u201cEl nacimiento del Verbo encarnado nos urge, entre otras cosas, [\u2026] a vivir en la alegr\u00eda, fruto del Esp\u00edritu Santo, y consecuencia de la Encarnaci\u00f3n como anunci\u00f3 el \u00e1ngel a los pastores: &#8230; <em>os traigo una buena nueva, una gran alegr\u00eda que es para todo el pueblo<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>. Ya que \u201cpor la Encarnaci\u00f3n del Verbo se hace cre\u00edble la inmortalidad de la dicha\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a> y consecuentemente, \u201cla peregrinaci\u00f3n cristiana debe acompa\u00f1arse con el canto, con manifestaciones de alegr\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso el d\u00eda de Navidad \u201chay que exaltarlo por todos los medios. No se pueden mezquinar esfuerzos y tiempo para que ese d\u00eda sea el mejor; debe ser esperado y luego valorado y agradecido\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>, como se nos ense\u00f1a ya desde el Noviciado. Festividad que debe extenderse durante la Octava de Navidad y que debe ser difusiva de alegr\u00eda entre todas las almas con quienes tratamos.<\/p>\n<p>Para nosotros \u2013como lo era para San Juan de la Cruz\u2013 el misterio del Verbo Encarnado es el eje de nuestra vida espiritual: \u201cel centro de nuestra vida debe ser Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a>, dice el derecho propio. \u00c9l \u2013con su anonadamiento radical informado por la humildad<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>\u2013 es la fuente de donde emanan los principios de toda la espiritualidad de nuestro querido Instituto<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>. \u00c9l \u2013en su sumo abajamiento<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>\u2013 es la plataforma desde donde \u201cnos lanzamos osadamente <em>a restaurar todas las cosas en Cristo<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>. Este Verbo Encarnado, en su \u201crebajamiento inconmensurable, con su juicio, interno y externo\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a> que en Navidad contemplamos peque\u00f1o, pur\u00edsimo y necesitado, es el modelo \u201cde vivir la vida fraterna en com\u00fan y nuestro apostolado: en el servicio humilde y la entrega generosa, en la donaci\u00f3n gratuita de s\u00ed mismo mediante un amor hasta el extremo\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>. \u00c9l es tambi\u00e9n el c\u00e1ntico de nuestra poes\u00eda \u201cporque cantar y entonar salmos es negocio de los que aman\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por tanto, \u201cla noche de Navidad se convierte as\u00ed en escuela de fe y vida\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a> donde el Ni\u00f1o Dios \u2013fr\u00e1gil y peque\u00f1o\u2013 se levanta como \u201cejemplo insigne de pr\u00e1ctica de las virtudes mortificativas en grado abismal, ya que, sin dejar de ser Dios infinito, se hizo hombre finito mostr\u00e1ndonos una humildad, pobreza, obediencia y amor infinitos\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>. Pues, en aquella primera Nochebuena, el mism\u00edsimo Verbo Encarnado hecho <em>ni\u00f1o y recostado en el pesebre<\/em>, que \u201csiendo el Creador de la raza humana se hace hombre; que alimentando \u00c9l mismo de su mano las aves del cielo ahora necesita leche para nutrirse; que reina en los cielos y en la tierra y sin embargo yace sobre paja; que nace en el tiempo aunque exist\u00eda antes de todo tiempo; que siendo \u00c9l Hacedor de las estrellas, est\u00e1 debajo de las estrellas; que siendo Regidor de toda la tierra, es un desterrado en ella; que siendo que llena todo el mundo\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>, \u00c9l mismo no encuentra lugar para s\u00ed en el albergue.\u00a0 Y nos demuestra y nos se\u00f1ala con su anonadamiento abismal que \u00e9se es precisamente el camino para \u201cir del todo al todo\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>2. \u201cParticipar del anonadamiento de Cristo\u201d<\/strong><a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a><\/h4>\n<p>Ya en el segundo punto de nuestras <em>Constituciones<\/em> decimos que \u201cdeseamos vivir en un estado que \u2018imite m\u00e1s de cerca [\u2026] aquella forma de vida que el Hijo de Dios escogi\u00f3 al venir al mundo\u2026\u2019\u201d<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>, lo cual hace referencia inequ\u00edvocamente al anonadamiento de nuestro Se\u00f1or. Por eso seguidamente y a lo largo y ancho del derecho propio decimos que es nuestro intento decidido y nos proponemos \u201cpracticar, especialmente [y con toda radicalidad<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>] las virtudes que m\u00e1s nos hacen participar del anonadamiento de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>. Por tanto, las virtudes del anonadamiento de nuestro Redentor vienen a ser el adorno natural y distintivo principal que debe resplandecer en todos los miembros de nuestro querido Instituto.<\/p>\n<p>Deseo, entonces, con la luz del \u201cEsp\u00edritu Santo ense\u00f1ador\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a> y en sinton\u00eda con el estilo sapiencial de San Juan de la Cruz, a quien el mismo derecho propio se\u00f1ala como \u201cgran maestro de la vida espiritual\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a> de cuya doctrina debemos aprender a ser hombres virtuosos<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>, comentar las virtudes mortificativas del anonadamiento, vividas seg\u00fan el tinte particular de nuestro carisma y espiritualidad propios.<\/p>\n<p>Son varias las instancias en que el derecho propio enumera las virtudes del anonadarse. Vuelvo a mencionarlas aqu\u00ed: \u201c<strong>humildad,<\/strong> <strong>justicia,<\/strong> <strong>sacrificio<\/strong>, <strong>pobreza<\/strong>, <strong>dolor<\/strong>, <strong>obediencia<\/strong>, <strong>amor misericordioso<\/strong>\u2026, en una palabra, <strong>tomar la cruz<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>. El <em>Directorio de Espiritualidad<\/em> tambi\u00e9n las incluye, aunque engloba \u201cjusticia y sacrificio\u201d con la expresi\u00f3n \u201crenuncia a s\u00ed mismo\u201d y menciona como objeto de amor y misericordia a \u201ctodos los hombres\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Es de notar que la primera de estas virtudes es la <strong>humildad<\/strong>. \u00bfComo podr\u00eda ser de otra manera? Si el mismo Verbo Encarnado se compendi\u00f3 a s\u00ed mismo diciendo: <em>soy manso y humilde de coraz\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>. Toda su existencia nos habla de su humildad. Ya que \u00c9l <em>siendo de condici\u00f3n divina, no retuvo \u00e1vidamente el ser igual a Dios&#8230; se humill\u00f3 a s\u00ed mismo&#8230;<\/em><a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a> y asumi\u00f3 <em>la forma de siervo<\/em>, <em>haci\u00e9ndose semejante a los hombres<\/em><a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a> sin dejar de ser Dios<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>. Consecuentemente, si nosotros queremos imitar lo m\u00e1s perfectamente posible a Jesucristo<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>, la humildad debe ser nuestra virtud fundamental, basilar, y en cierto sentido la gracia de toda nuestra vida religiosa.<\/p>\n<p>\u201cS\u00f3lo siendo humildes seremos santos\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>. Por eso, nuestra espiritualidad nos exhorta a vivir esta virtud en plenitud<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a> y a ejemplo del mismo Cristo que \u201cno tuvo temor de pasar por un pecador m\u00e1s\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>, se nos llama a ser \u201cconstructores humildes y escondidos del Reino de Dios, de cuyas palabras, comportamiento y vida irradie el gozo luminoso de la opci\u00f3n que hicimos\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>La virtud de la humildad, tan importante y necesaria para nuestra vida espiritual, no lo es menos para nuestra vida comunitaria y nuestro apostolado. En efecto, la pr\u00e1ctica de la humildad o la falta de ella en el trato con los dem\u00e1s, tiene gran incidencia en ambos campos. Por eso, el derecho propio con firmeza paternal nos pide el \u201caprender a tenernos unos a otros por superiores, <em>buscando cada uno no su propio inter\u00e9s, sino el de los dem\u00e1s<\/em><a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>; \u201c<em>someti\u00e9ndonos los unos a los otros en el temor de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>; [\u2026] <em>trat\u00e1ndonos los unos a los otros con humildad<\/em><a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Ese es el apetito que hay que traer de ordinario en el alma: el del anonadarnos a nosotros mismos haci\u00e9ndonos obedientes hasta la muerte y muerte de cruz<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>. De donde vemos que la humildad es el principio de la vida de <strong>obediencia<\/strong>. Y si humildes y obedientes, entonces habr\u00e1 unidad y verdadera paz y nos aseguran las <em>Constituciones<\/em> que \u201cpasaremos en la congregaci\u00f3n una vida tranquila y feliz\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Dice San Juan de la Cruz hablando de los verdaderamente humildes que \u00e9stos tales \u201cno s\u00f3lo teniendo sus propias cosas en nada, m\u00e1s con muy poca satisfacci\u00f3n de s\u00ed a todos los dem\u00e1s tienen por muy mejores, y les suelen tener una santa envidia, con gana de servir a Dios como ellos; porque, cuanto m\u00e1s fervor llevan y cuantas m\u00e1s obras hacen y gusto tienen en ellas, como van en humildad, tanto m\u00e1s conocen lo mucho que Dios merece y lo poco que es todo cuanto hacen por \u00e9l\u201d<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso el aut\u00e9nticamente humilde con \u201cclara conciencia de que sin Jesucristo nada puede\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a> y gran olvido de s\u00ed \u2013a imitaci\u00f3n del mismo Cristo\u2013 no pone pretextos vanos ni mucho menos teme ir a \u201clos lugares m\u00e1s humildes y dif\u00edciles\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>. Antes bien, fundando todo su entusiasmo apost\u00f3lico en Jesucristo<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a>, con gran arrojo se \u201cdispone a morir, como el grano de trigo, para ver a Cristo en todas las cosas\u201d<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>. Porque precisamente \u201cla <em>virtud pr\u00e1ctica<\/em> del don de s\u00ed mismos es la humildad\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a>. Y una vez en el puesto que la Providencia le ha asignado, se esfuerza por estar contento aunque sufra, porque sabe que \u201cel aprovechar no se halla sino imitando a Cristo\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>M\u00e1s aun, persuadido de que para una \u201caut\u00e9ntica inculturaci\u00f3n es necesaria una actitud parecida a la del Se\u00f1or, cuando se encarn\u00f3 y vino con amor y humildad entre nosotros\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>, en el servicio a los dem\u00e1s, \u00e9ste tal no es arrogante, ni hiriente, \u201cni adopta una posici\u00f3n de superioridad ante el otro\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>. Al contrario, sabe adaptarse razonablemente y mantener en todo tiempo \u201cel estado de \u00e1nimo del que siente dentro de s\u00ed el peso del mandato apost\u00f3lico\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>. Un religioso as\u00ed ser\u00e1 en verdad fecundo \u2013espiritual y apost\u00f3licamente hablando\u2013 por m\u00e1s \u00e1rida e inh\u00f3spita que sea la tierra de misi\u00f3n: \u201c\u00a1Todo est\u00e1 en saber morir! \u00a1Esa es la gran ciencia!\u201d<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a>. Es m\u00e1s: \u00bfqueremos perseverar en nuestra vocaci\u00f3n? Seamos humildes<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>, s\u00f3lo as\u00ed continuaremos d\u00e1ndonos.<\/p>\n<p>Por eso si de verdad queremos honrar y servir al Verbo Encarnado \u2013como nos compete seg\u00fan nuestra vocaci\u00f3n\u2013 debemos esforzarnos por practicar la virtud regia de la humildad, que es la virtud propia de nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Actuar de otro modo, me parece a m\u00ed, es no haber captado \u201cel estilo del Verbo Encarnado\u201d. Por eso mucho se nos previene acerca del peligro de buscar \u201cdesordenadamente la propia excelencia y de no querer someternos a los dem\u00e1s ni reconocer la excelencia ajena, o el no aceptar las ense\u00f1anzas de los dem\u00e1s, crey\u00e9ndonos suficientes\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>. Miremos cu\u00e1n diferente a esa actitud es la del Ni\u00f1o Dios. \u201cNo olvidemos nunca que \u2018la obediencia es el aroma del sacrificio\u2019\u201d<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Resulta imperativo entonces, que \u201clos que en nuestras casas de formaci\u00f3n se preparan para realizar grandes obras para la gloria de Dios en las misiones donde ser\u00e1n enviados, cultiven un gran amor a las virtudes que forman la base del crecimiento espiritual\u201d<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>, de entre las cuales la primera es la humildad. Porque \u201c<em>Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes<\/em> (1 Pe 5, 5). Y si Dios resiste a un misionero, \u00bfqu\u00e9 podr\u00e1 \u00e9ste hacer?\u201d<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Otra virtud del anonadarse es la <strong>pobreza<\/strong>, que en el misterio del Nacimiento de Cristo sobresale tan punzantemente dej\u00e1ndonos ver por contraste la tiern\u00edsima Persona del Ni\u00f1o <em>recostado en un pesebre<\/em><a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a> como el m\u00e1s pobre de los pobres.<\/p>\n<p>Nuestras <em>Constituciones<\/em> nos explican magistralmente el consejo evang\u00e9lico de pobreza en los puntos que van del 60 al 71. All\u00ed se nos ense\u00f1a que para alcanzar la perfecci\u00f3n debemos \u201cseguir desnudo a Cristo desnudo\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>. Esto es, en el desprendimiento y desapego voluntario de las riquezas<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a>, lo cual implica una vida pobre <em>de hecho<\/em> y <em>de esp\u00edritu<\/em>, <em>esforzadamente<\/em> sobria y desprendida de los bienes de esta tierra<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>. M\u00e1s aun, dependientes en todo de la Divina Providencia<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Lo nuestro es \u201cseguir a Cristo pobre en el significado m\u00e1s profundo de su pobreza\u201d<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a>, es decir hasta el anonadamiento de hacerse hombre para comunicarnos las riquezas de su divinidad<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a>. Lo cual se pone en pr\u00e1ctica <em>d\u00e1ndose<\/em> a los dem\u00e1s, haci\u00e9ndonos dispensadores de bien. Nosotros, que queremos servir a Jesucristo, debemos hacerlo \u201cno como el mercenario que quiere su jornal despu\u00e9s de cada d\u00eda de trabajo, ni como un servidor que trabaja a sueldo durante alg\u00fan tiempo para luego lograr una posici\u00f3n independiente. Debemos servir a Cristo sin prendas, sin d\u00edas libres, sin consuelo y sin gloria\u201d<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\"><sup>[92]<\/sup><\/a>. De tal modo que, despojados de todo, es decir, de \u201ctodo cuanto no sea el mismo Dios\u201d<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\"><sup>[93]<\/sup><\/a>, \u201cen gran desnudez de esp\u00edritu y sin arrimo a las criaturas\u201d<a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\"><sup>[94]<\/sup><\/a>, el darse al Verbo venga a ser toda nuestra riqueza<a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\"><sup>[95]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso se nos exhorta al desprendimiento total<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\"><sup>[96]<\/sup><\/a>, a \u201cdespojarnos por Dios de todo lo que no es Dios\u201d<a href=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\"><sup>[97]<\/sup><\/a>. Porque como dice San Juan de la Cruz: \u201clos bienes de Dios no caben ni caen sino en coraz\u00f3n vac\u00edo y solitario\u201d<a href=\"#_ftn98\" name=\"_ftnref98\"><sup>[98]<\/sup><\/a>. Por tanto, contin\u00faa el santo, \u201cel religioso de tal manera quiere Dios que sea religioso, que haya acabado con todo y que todo se haya acabado para \u00e9l; porque \u00c9l mismo es el que quiere ser su riqueza, consuelo y gloria deleitable\u201d<a href=\"#_ftn99\" name=\"_ftnref99\"><sup>[99]<\/sup><\/a>. \u201cEn esta desnudez halla el esp\u00edritu descanso\u201d<a href=\"#_ftn100\" name=\"_ftnref100\"><sup>[100]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Nosotros, que somos religiosos misioneros, debemos adem\u00e1s ser conscientes de que \u201cel testimonio silencioso de pobreza y de desprendimiento [\u2026] puede ser \u2013y de hecho por gracia de Dios en muchas de nuestras misiones lo es\u2013 una interpelaci\u00f3n al mundo y a los miembros de la misma Iglesia, una predicaci\u00f3n elocuente, capaz de tocar incluso a los no cristianos de buena voluntad\u201d<a href=\"#_ftn101\" name=\"_ftnref101\"><sup>[101]<\/sup><\/a>. \u00a1C\u00f3mo no recordar aqu\u00ed el ejemplo de nuestros misioneros que trabajan en lugares de particular dificultad o riesgo, como en Medio y Extremo Oriente, y el de tantos de los nuestros que misionan en aldeas, parajes y pueblitos muy pobres, y tambi\u00e9n el de aquellos que se hallan en las grandes metr\u00f3polis del mundo, llevando un tenor de vida muy modesto y ejemplar!<\/p>\n<p>Todos \u2013cualquiera sea nuestra condici\u00f3n y oficio\u2013 debemos estar \u201cdispuestos a sacrificar todo sin reservas, persuadidos de que nada es tan ventajoso como abandonarse en las manos de Dios\u201d<a href=\"#_ftn102\" name=\"_ftnref102\"><sup>[102]<\/sup><\/a>, ya que mientras no nos falte oraci\u00f3n \u201cDios tendr\u00e1 cuidado de su hacienda, pues no es de otro due\u00f1o y no lo ha de ser\u201d<a href=\"#_ftn103\" name=\"_ftnref103\"><sup>[103]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Esto nos lleva a tratar ahora el <strong>sacrificio<\/strong> o la <strong>renuncia a s\u00ed mismo<\/strong> como otra virtud que resplandece en el anonadamiento de Cristo y que si bien \u201cpertenece a la esencia de la vocaci\u00f3n cristiana, de manera especial\u00edsima nos corresponde a nosotros por la profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos\u201d<a href=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\"><sup>[104]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En todo el derecho propio \u201cesta es la idea clamorosa: sacrificarse\u201d<a href=\"#_ftn105\" name=\"_ftnref105\"><sup>[105]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso, apenas entrados al noviciado \u2013y de ah\u00ed en m\u00e1s\u2013 se nos estimula a ir por un \u201ccamino de mayor perfecci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\"><sup>[106]<\/sup><\/a>, que el derecho propio define indistintamente como el de la abnegaci\u00f3n, la muerte total al propio yo, la renuncia a s\u00ed mismo o el sacrificarse que antes mencionamos. Y todo como presupuesto para alcanzar la perfecci\u00f3n de caridad, fin de la vida consagrada.<\/p>\n<p>Por eso, si nuestros miembros han de imitar al Verbo Encarnado, las <em>Constituciones <\/em>nos mandan educarles \u201ccon singular cuidado en la obediencia sacerdotal, en el tenor de vida pobre y en el <em>esp\u00edritu de la propia abnegaci\u00f3n<\/em>, de suerte que se habit\u00faen a renunciar con prontitud a las cosas que, aun siendo l\u00edcitas, no convienen, y a asemejarse a Cristo crucificado\u201d<a href=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\"><sup>[107]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Nosotros, religiosos del Verbo Encarnado, \u201cdebemos morir, de hecho, al hombre viejo, al pecado, a los afectos pecaminosos, hasta a la misma apariencia de mal\u201d<a href=\"#_ftn108\" name=\"_ftnref108\"><sup>[108]<\/sup><\/a>. Pero a\u00fan m\u00e1s: dado que lo nuestro es vivir seg\u00fan el <em>esp\u00edritu de pr\u00edncipe<\/em>, por el cual uno es capaz de dar cosas que nadie obliga y abstenerse de cosas que nadie proh\u00edbe, y sin cesar de aspirar nunca a una vida m\u00e1s santa y m\u00e1s perfecta<a href=\"#_ftn109\" name=\"_ftnref109\"><sup>[109]<\/sup><\/a>, debemos morir tambi\u00e9n \u201cincluso a los pecados m\u00e1s ligeros y a las menores imperfecciones; al mundo y a todas las cosas exteriores; a los sentidos y al cuidado inmoderado del propio cuerpo; al car\u00e1cter y a los defectos naturales; a la voluntad propia y al propio esp\u00edritu; a la estima y amor de nosotros mismos; a las consolaciones espirituales, que un d\u00eda Dios retira completamente; a los apoyos y seguridades con relaci\u00f3n al estado de nuestra alma; a toda propiedad en lo que concierne a la santidad; es decir, vivir en entera desnudez\u201d<a href=\"#_ftn110\" name=\"_ftnref110\"><sup>[110]<\/sup><\/a>, como el Ni\u00f1o que nacer\u00e1 en Bel\u00e9n.<\/p>\n<p>Es lo que San Juan de la Cruz describe tan vivamente en todas sus obras: \u201cCristo es el camino, y este camino es morir a nuestra naturaleza en sensitivo y espiritual\u201d<a href=\"#_ftn111\" name=\"_ftnref111\"><sup>[111]<\/sup><\/a>. Por tanto, \u201ccuanto m\u00e1s se aniquilare por Dios, seg\u00fan estas dos partes, sensitiva y espiritual, tanto m\u00e1s se une a Dios y tanto mayor obra hace. Y cuando viniere a quedar <em>resuelto en nada<\/em>, que ser\u00e1 la suma humildad, quedar\u00e1 hecha la uni\u00f3n espiritual entre el alma y Dios. [La cual] no consiste, pues, en recreaciones ni gustos, y sentimientos espirituales, sino en una viva muerte de Cruz sensitiva y espiritual, esto es, interior y exterior\u201d<a href=\"#_ftn112\" name=\"_ftnref112\"><sup>[112]<\/sup><\/a>. De aqu\u00ed que tanto se nos anima a disponernos valerosamente a pasar por las purificaciones activas y pasivas del sentido y del esp\u00edritu<a href=\"#_ftn113\" name=\"_ftnref113\"><sup>[113]<\/sup><\/a>, queriendo que nos cueste algo este Cristo<a href=\"#_ftn114\" name=\"_ftnref114\"><sup>[114]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Todo lo cual trae a nuestras vidas un ordinario sufrir y esto abre paso a la pr\u00f3xima virtud del anonadamiento: el <strong>dolor<\/strong>.<\/p>\n<p>\u201cEl dolor es algo precioso y de incalculable valor ya que es elegido por Dios para redimirnos, cuando se soporta con paciencia, se acepta como venido de Dios y se santifica uni\u00e9ndolo al de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn115\" name=\"_ftnref115\"><sup>[115]<\/sup><\/a>. Con esta magn\u00edfica sentencia comienza el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em> a desarrollar el tema del dolor como parte del misterio redentor de Cristo del cual debemos participar.<\/p>\n<p>\u201cToda la eficacia corredentora de nuestros padecimientos depende de su uni\u00f3n con la Cruz y en la medida y grado de esa uni\u00f3n. [\u2026] Si no aprendemos a ser v\u00edctimas con la V\u00edctima, todos nuestros sufrimientos son in\u00fatiles\u201d<a href=\"#_ftn116\" name=\"_ftnref116\"><sup>[116]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Entonces se nos llama a \u201caprender a completar lo que falta a la Pasi\u00f3n de Cristo con una reparaci\u00f3n <em>afectiva<\/em> \u2013por la oraci\u00f3n y el amor\u2013, <em>efectiva<\/em> \u2013cumplimiento de los deberes de estado, apostolado&#8230;\u2013, y <em>aflictiva<\/em> \u2013el sufrimiento santificado\u2013, en provecho de s\u00ed mismo y de todo el Cuerpo m\u00edstico\u201d<a href=\"#_ftn117\" name=\"_ftnref117\"><sup>[117]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso cualesquiera sean nuestras penas, las debemos sufrir por amor a Cristo y provecho nuestro, pues que en fin todo es \u201caldabas<a href=\"#_ftn118\" name=\"_ftnref118\"><sup>[118]<\/sup><\/a> y golpes en el alma para m\u00e1s amar\u201d<a href=\"#_ftn119\" name=\"_ftnref119\"><sup>[119]<\/sup><\/a> y \u201ces lo que a todos m\u00e1s nos conviene; s\u00f3lo resta aplicar a ello la voluntad, para que, as\u00ed como es verdad nos lo parezca\u201d<a href=\"#_ftn120\" name=\"_ftnref120\"><sup>[120]<\/sup><\/a>. Es lo que nosotros com\u00fanmente queremos significar cuando decimos que \u201chay que arreglar la mente\u201d.<\/p>\n<p>Seguidamente, y como la fuerza concomitante de todas las dem\u00e1s virtudes del anonadamiento, se halla el <strong>amor misericordioso<\/strong> por todos los hombres.\u00a0<\/p>\n<p>Claramente dicen las <em>Constituciones<\/em>: \u201c\u2018El sacerdote, el misionero, el monje, es el hombre de la caridad, y est\u00e1 llamado a educar a los dem\u00e1s en la imitaci\u00f3n de Cristo y en el mandamiento nuevo del amor fraterno (cf. Jn 15, 12). Pero esto exige que \u00e9l mismo se deje educar continuamente por el Esp\u00edritu en la caridad del Se\u00f1or. En este sentido, la preparaci\u00f3n al sacerdocio tiene que incluir una seria formaci\u00f3n de la caridad, en particular del amor preferencial por los pobres, en los cuales, mediante la fe, descubre la presencia de Jes\u00fas (cf. Mt 25, 40) y al amor misericordioso por los pecadores\u2019<a href=\"#_ftn121\" name=\"_ftnref121\"><sup>[121]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn122\" name=\"_ftnref122\"><sup>[122]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Nuestra espiritualidad misionera se caracteriza, es m\u00e1s, est\u00e1 inspirada y animada por la caridad misma de Cristo, la cual est\u00e1 hecha de paternal atenci\u00f3n, ternura, compasi\u00f3n, acogida, disponibilidad, inter\u00e9s por los problemas de la gente<a href=\"#_ftn123\" name=\"_ftnref123\"><sup>[123]<\/sup><\/a>. \u201cPara poder anunciar a todo hombre que es amado por Dios y que \u00e9l mismo puede amar, [es preciso que cada uno de nosotros] d\u00e9 testimonio de caridad para con todos, gastando la vida por el pr\u00f3jimo\u201d<a href=\"#_ftn124\" name=\"_ftnref124\"><sup>[124]<\/sup><\/a>. Lo mismo que el dulce Cristo que en Navidad contemplaremos hecho Ni\u00f1o por amor a nosotros.<\/p>\n<p>De nosotros misioneros del Verbo Encarnado se espera y \u201cse exige un amor fraternal siempre creciente hacia aquellos que evangelizamos\u201d<a href=\"#_ftn125\" name=\"_ftnref125\"><sup>[125]<\/sup><\/a> hasta poder decir con San Pablo: <em>llevados de nuestro amor por vosotros, queremos no s\u00f3lo daros el Evangelio de Dios, sino aun nuestras propias vidas: tan amados vinisteis a sernos<\/em><a href=\"#_ftn126\" name=\"_ftnref126\"><sup>[126]<\/sup><\/a>. M\u00e1s aun, la caridad que se espera de nosotros debe ser \u2013dice el derecho propio\u2013 mucho mayor que la de un pedagogo; es el amor de un padre; pero sobre todo, debe ser el amor de una madre<a href=\"#_ftn127\" name=\"_ftnref127\"><sup>[127]<\/sup><\/a>.\u00a0 Pues, es \u201cel amor de Madre el que debe animar a todos los que colaboran en la acci\u00f3n apost\u00f3lica de la Iglesia para engendrar a los hombres a una vida nueva\u201d<a href=\"#_ftn128\" name=\"_ftnref128\"><sup>[128]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso nuestra peque\u00f1a y hermosa Familia Religiosa, cual otra prolongaci\u00f3n de la Encarnaci\u00f3n del Verbo, desea humildemente tambi\u00e9n por medio de las obras de misericordia continuar revelando a los hombres el amor misericordioso de Dios, amando al mismo Dios en el amor concreto a los hermanos<a href=\"#_ftn129\" name=\"_ftnref129\"><sup>[129]<\/sup><\/a>. Ya que como dice el Doctor de la fe y la noche oscura: \u201cA la tarde te examinar\u00e1n en el amor\u201d<a href=\"#_ftn130\" name=\"_ftnref130\"><sup>[130]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en la pr\u00e1ctica perseverante y fervorosa de las virtudes del anonadamiento, es que comenzamos a replicar en nuestras almas aquella \u201cnada de Bel\u00e9n\u201d que <em>transfigura<\/em> nuestras vidas en la de aquel <em>ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y recostado en un pesebre<\/em><a href=\"#_ftn131\" name=\"_ftnref131\"><sup>[131]<\/sup><\/a>. \u00a0\u201cPorque la cosa amada se hace una con el amante; y as\u00ed hace Dios con quien le ama\u201d<a href=\"#_ftn132\" name=\"_ftnref132\"><sup>[132]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p>\n<p>Muy queridos todos: el camino de perfecci\u00f3n que debemos transitar se nos presenta con toda su austeridad y ternura en el misterio del Nacimiento del Hijo de Dios que estamos por celebrar. En este camino angosto no cabe m\u00e1s que el anonadarse y tomar la cruz que es el b\u00e1culo para poder arribar<a href=\"#_ftn133\" name=\"_ftnref133\"><sup>[133]<\/sup><\/a>. Que no nos espante la aspereza, ni se achique el alma ante la estrechez de la puerta, ni retrocedan nuestros pasos ante la oscuridad de la noche, que \u201clos que quieren bien a Dios, \u00c9l se tiene cuidado de sus cosas, sin que ellos se soliciten por ellas\u201d<a href=\"#_ftn134\" name=\"_ftnref134\"><sup>[134]<\/sup><\/a>. \u00a1Avancemos por \u00e9l con el fervor de los santos, que \u201cesta vida si no es para imitar a Cristo, no es buena\u201d<a href=\"#_ftn135\" name=\"_ftnref135\"><sup>[135]<\/sup><\/a>!<\/p>\n<p>\u00a1Mucho \u00e1nimo y mucha serenidad en el alma siempre! Porque la verdadera Luz que naci\u00f3 en un rinc\u00f3n oscuro de Bel\u00e9n aquella primera Nochebuena, domina siempre en todas nuestras noches. Marchemos por el mundo convencidos de que hemos sido pensados por Dios para ser multiplicadores de navidades<a href=\"#_ftn136\" name=\"_ftnref136\"><sup>[136]<\/sup><\/a>, es decir, multiplicadores pr\u00f3digos de la infinita Bondad de Dios, que en su gran misericordia tuvo por su m\u00e1s grande alegr\u00eda, hacerse visible en la Persona de un <em>ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y recostado en un pesebre<\/em><a href=\"#_ftn137\" name=\"_ftnref137\"><sup>[137]<\/sup><\/a><em>.<\/em>\u00a0<\/p>\n<p>La Virgen Madre que \u201cen pasmo de que tal trueque ve\u00eda: el llanto del hombre en Dios, y en el hombre la alegr\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn138\" name=\"_ftnref138\"><sup>[138]<\/sup><\/a>, los colme del gozo inefable de saberse elegidos y amados por el mism\u00edsimo Ni\u00f1o Dios.<\/p>\n<p>Que en esta Navidad, contemplando el pesebre de Bel\u00e9n, llegue a lo profundo de nuestras almas la lecci\u00f3n suma, que es dulce noticia, de que en callado amor el Verbo vino a ense\u00f1arnos a <em>amar y entregarse<\/em>. Porque lo \u00fanico verdaderamente engrandecedor y sublime en esta vida es hacerse nada como el mismo Dios.<\/p>\n<p>A la Virgen le pedimos nos conceda en esta Navidad la gracia de tener esa visi\u00f3n sapiencial sobre nuestra propia vida consagrada que da la perspectiva del Dios nacido en un portal.<\/p>\n<p>Tengan todos un Adviento espiritualmente provechoso y una muy feliz y santa Navidad.<\/p>\n<p>En el Verbo Encarnado y su Madre, la Virgen Sant\u00edsima,<\/p>\n<p>P. Gustavo Nieto, IVE<br \/><em>Superior General<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">1 de diciembre de 2017<br \/><em>Carta Circular 17\/2017<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 103. Ver adem\u00e1s: <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 103;<em> Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 231, etc.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Naci\u00f3 en 1542 en Fontiveros (\u00c1vila), en fecha desconocida, de Gonzalo de Yepes y Catalina \u00c1lvarez.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 44.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> 1 Jn 4, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Lc 2, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Procesos de Beatificaci\u00f3n y Canonizaci\u00f3n<\/em>, Declaraci\u00f3n de Mar\u00eda de la Cruz, en Biblioteca M\u00edstica Carmelitana, XIV, Burgos, 1931, p\u00e1g. 121.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> \u201cescogi\u00f3 tambi\u00e9n la crudeza del invierno para nacer, a fin de sufrir por nosotros las penalidades corporales ya desde entonces\u201d. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S. Th<\/em>., III, q. 35, a. 8, ad. 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Benedicto XVI, <em>Audiencia General<\/em>, 16 de febrero de 2011.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Maestro en la fe<\/em>, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> San Juan de la Cruz<em>, <\/em><em>C\u00e1ntico Espiritual<\/em>, B, 23, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 74.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 335.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 227.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 223.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 44.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> \u201cBuscar la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas [\u2026] practicando, especialmente, las virtudes que m\u00e1s nos hacen participar del anonadamiento de Cristo\u201d. Cf. <em>Constituciones<\/em>, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Maestro en la fe<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Carta 16, A la M. Mar\u00eda de Jes\u00fas, OCD, 18 de julio de 1589.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Cf. San Juan de la Cruz<em>, <\/em><em>C\u00e1ntico Espiritual<\/em>, B, 7, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Cf. <em>Procesos de Beatificaci\u00f3n y Canonizaci\u00f3n<\/em>, Declaraci\u00f3n de fray Alonso de la Madre de Dios, en\u00a0<em>Biblioteca M\u00edstica Carmelitana<\/em>, XIV, Burgos, 1931, p\u00e1g. 370.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Maestro en la fe<\/em>, 406.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Testimonio de Mar\u00eda de la Cruz en Biblioteca M\u00edstica Carmelitana [BMC], 25, 488. Cit. en Rodr\u00edguez, J. V., <em>San Juan de la Cruz. La biograf\u00eda<\/em>, 493. Todos los testimonios son extra\u00eddos del escrito <em>Navidad en San Juan de la Cruz, \u2018El llanto del hombre en Dios\u2019<\/em> del P. Juan Manuel Rossi, IVE.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Cf. San Juan de la Cruz, <em>Dichos de amor y de luz<\/em>, Pr\u00f3logo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Beato Mar\u00eda-Eugenio del Ni\u00f1o Jes\u00fas<em>, <\/em><em>Juan de la Cruz. Presencia de luz<\/em>, 313.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Testimonio de Luis de San \u00c1ngel en BMC, 23, 492. Cit. en Rodr\u00edguez, J. V., <em>San Juan de la Cruz<\/em>&#8230;, 468.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Alonso de la Madre de Dios, <em>Vida, virtudes y milagros del santo Padre Fray Juan de la Cruz<\/em>, EDE (Madrid 1989), 402.\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Testimonio de Lucas de San Jos\u00e9 en BMC, 14, 282. Cit. en Rodr\u00edguez, J. V., <em>San Juan de la Cruz. La biograf\u00eda<\/em>, 625.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 85; <em>op. cit<\/em>. Lc 2, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 12; <em>op. cit<\/em>.\u00a0 San Agust\u00edn, <em>De Trinitate<\/em>, XIII, 9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 202.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> <em>Directorio de Noviciado<\/em>, 203.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Cf.<em> Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 279.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 36.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 75.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 1; <em>op. cit<\/em>. Ef 1, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 75.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 228.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 202;<em> op. cit. <\/em>San Agust\u00edn<em>, Sermo 33<\/em>,1: ML 38,207.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda<\/em>, 24 de diciembre de 2002.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 74.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Cf. Ven. Arz. Fulton Sheen, <em>The Eternal Galilean<\/em>, cap. 1. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Monte de perfecci\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 5; <em>op. cit.<\/em> cf. Flp 2, 7-8; PC, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 2; <em>op. cit.\u00a0 LG<\/em>, 44.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Cf.<em> Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 224.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 4. Cf. <em>Constituciones<\/em>, 20 y 23. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 3, 74, 224, 227-229, 279, 334-335, 367, 407. <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 5. <em>Directorio de Rama Oriental, <\/em>93. <em>Directorio de Tercera Orden<\/em>, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte Carmelo<\/em>, II, 29, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 212.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 11. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 227.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 335.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> Mt 11, 29.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Flp 2, 6-8<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> Flp 2, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 75.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 44.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> Lorenzo Sales, <em>La vida espiritual seg\u00fan las conversaciones asc\u00e9ticas del siervo de Dios Jos\u00e9 Allamano<\/em>, 397.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 98.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 292.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> Flp 2, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>; <em>op. cit. <\/em>Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S. Th<\/em>., II-II, 161, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> Cf. Ef 5, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Cf. 1 Pe 5, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 38.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> Cf. Flp 2, 8-9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 77; <em>op. cit.<\/em> San Juan Bosco, <em>Reglas o constituciones de la Sociedad de San Francisco de Sales<\/em>, VIII.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> <em>Noche Oscura<\/em>, Libro 1, Canci\u00f3n 1, cap. 2, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 12; <em>op. cit<\/em>. Cf. Jn 15, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 147; <em>op. cit. Redemptoris Missio<\/em>, 66.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 84.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 216.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> San Pedro Juli\u00e1n Eymard, <em>Obras Eucar\u00edsticas<\/em>, II Parte, 5\u00aa Serie,<em> Ejercicios Espirituales a las Siervas del Sant\u00edsimo Sacramento<\/em>, cap. 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte Carmelo<\/em>, II, cap. 7.8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> <em>Vita Consecrata<\/em>, 79.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 63.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 277; <em>op. cit. Ecclesiam Suam<\/em>, 31.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 173.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> Cf. Carlos Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, I Parte, cap. 4, 2;<em> op. cit. <\/em>Antonio Royo Mar\u00edn, <em>Teolog\u00eda de la Salvaci\u00f3n<\/em>, Madrid, 1965, 114-117.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 251.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 76; <em>op. cit.<\/em> San Juan de la Cruz, <em>Cautelas 12<\/em>, Segunda cautela contra el demonio.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 109.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> Lc 2, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 61.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 62.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 63.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 74.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> Cf. San Pedro Juli\u00e1n Eymard, <em>Obras Eucar\u00edsticas<\/em>, II Parte, 5\u00aa Serie,<em> Ejercicios Espirituales a las Siervas del Sant\u00edsimo Sacramento<\/em>, cap. 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 68.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Carta 3, A la M. Ana de san Alberto, OCD<\/em>, Granada 1582.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 52.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 68.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 68; <em>op. cit.<\/em> Cf. San Juan de la Cruz,<em> Subida al Monte Carmelo<\/em>, II, cap. 5, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Carta 15, A la M. Leonor Bautista, OCD<\/em>, 18 de julio de 1589.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Carta 9, A la M. Leonor Bautista, OCD<\/em>, 8 de febrero de 1588.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Monte de Perfecci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref101\" name=\"_ftn101\">[101]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 137.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 67.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref103\" name=\"_ftn103\">[103]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Carta 11, A Do\u00f1a Juana de Pedraza<\/em>, 28 de enero de 1589.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref104\" name=\"_ftn104\">[104]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 65;<em> op. cit. Redemptionis Donum<\/em>, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref105\" name=\"_ftn105\">[105]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 146.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref106\" name=\"_ftn106\">[106]<\/a> <em>Directorio de Noviciado<\/em>, 162.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref107\" name=\"_ftn107\">[107]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 207; cf. <em>Optatam Totius<\/em>, 9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref108\" name=\"_ftn108\">[108]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 177.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref109\" name=\"_ftn109\">[109]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 41.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref110\" name=\"_ftn110\">[110]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 178.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref111\" name=\"_ftn111\">[111]<\/a> San Juan de la Cruz,<em> Subida al Monte Carmelo<\/em>, II, cap. 7.9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref112\" name=\"_ftn112\">[112]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, cap. 7.11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref113\" name=\"_ftn113\">[113]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 10, 40. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref114\" name=\"_ftn114\">[114]<\/a> San Juan de la Cruz,<em> Carta 16, A la <\/em><em>M. Ma. de Jes\u00fas, OCD<\/em>, 18 de julio 1589.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref115\" name=\"_ftn115\">[115]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 166.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref116\" name=\"_ftn116\">[116]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 168.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref117\" name=\"_ftn117\">[117]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 169.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref118\" name=\"_ftn118\">[118]<\/a> Pieza de metal, especialmente de hierro o de bronce, que se sujeta en la parte exterior de la puerta por una base articulada y con la que se golpea para llamar.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref119\" name=\"_ftn119\">[119]<\/a> San Juan de la Cruz,<em> Carta 11, A do\u00f1a Juana de Pedraza<\/em>, 28 de enero de 1589.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref120\" name=\"_ftn120\">[120]<\/a> San Juan de la Cruz,<em> Carta 25, A la M. Ana de Jes\u00fas, OCD<\/em>, 6 de julio de 1591.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref121\" name=\"_ftn121\">[121]<\/a> Cf. <em>Pastores Dabo Vobis<\/em>, 49.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref122\" name=\"_ftn122\">[122]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 206.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref123\" name=\"_ftn123\">[123]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 165.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref124\" name=\"_ftn124\">[124]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 166.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref125\" name=\"_ftn125\">[125]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 140.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref126\" name=\"_ftn126\">[126]<\/a> <em>Ibidem<\/em>; <em>op. cit<\/em>. 1 Tes 2, 8; cf. Flp 1, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref127\" name=\"_ftn127\">[127]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 141.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref128\" name=\"_ftn128\">[128]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 171; <em>op. cit. <\/em><em>LG<\/em>, 65.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref129\" name=\"_ftn129\">[129]<\/a> Cf. <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 15. Ver tambi\u00e9n:<em> Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 254: \u201cEl que ama a Dios, en \u00c9l ama al pr\u00f3jimo\u201d. <em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref130\" name=\"_ftn130\">[130]<\/a> <em>Dichos de Luz y de amor<\/em>, 60.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref131\" name=\"_ftn131\">[131]<\/a> Lc 2, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref132\" name=\"_ftn132\">[132]<\/a> San Juan de la Cruz,<em> Carta 11, A do\u00f1a Juana de Pedraza<\/em>, 28 de enero de 1589.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref133\" name=\"_ftn133\">[133]<\/a> Cf. San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte Carmelo<\/em>, II, 7, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref134\" name=\"_ftn134\">[134]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Epistolario<\/em>, Carta a Do\u00f1a Juana de Pedraza, Segovia, 28 de enero de 1589.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref135\" name=\"_ftn135\">[135]<\/a> Cf. San Juan de la Cruz, <em>Carta 25, A la M. Ana de Jes\u00fas, OCD, 6 de julio de 1591.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref136\" name=\"_ftn136\">[136]<\/a> Cf. Carlos Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, II Parte, cap. 1.3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref137\" name=\"_ftn137\">[137]<\/a> Lc 2, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref138\" name=\"_ftn138\">[138]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Poes\u00edas, Romances<\/em>, 9\u00ba, 305-310.<\/p>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esto les servir\u00e1 de se\u00f1al: encontrar\u00e1n al ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y recostado en un pesebreLc 2, 12Evangelio de la Misa de medianoche de la Natividad del Se\u00f1or Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios: Ya pr\u00f3ximos a comenzar el Adviento que es un tiempo de \u201cuna mayor purificaci\u00f3n del alma\u201d[1] como preparaci\u00f3n para la celebraci\u00f3n 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