{"id":513,"date":"2018-01-01T20:31:00","date_gmt":"2018-01-01T18:31:00","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=513"},"modified":"2020-10-02T11:43:15","modified_gmt":"2020-10-02T09:43:15","slug":"carta-circular-18-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2018\/01\/01\/carta-circular-18-2018\/","title":{"rendered":"Vida comunitaria y uni\u00f3n en el IVE"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"513\" class=\"elementor elementor-513\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-4b049c89 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"4b049c89\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-58275d24\" data-id=\"58275d24\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2b561d2e elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2b561d2e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u201cUnidos en Cristo\u2026<\/em><\/strong><strong> <em>como una Familia Religiosa peculiar\u201d<\/em><\/strong><br \/><em>Constituciones<\/em>, 92<\/p>\n<p>Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios:<\/p>\n<p>\u201cEn nombre de Cristo queremos constituir una familia religiosa [\u2026] am\u00e1ndonos de tal manera los unos a los otros por ser hijos del mismo Padre, hermanos del mismo Hijo y templos del mismo Esp\u00edritu Santo, que formemos <em>un solo coraz\u00f3n y una sola alma<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. Con esta bell\u00edsima sentencia nuestras <em>Constituciones<\/em> \u2013siguiendo las ense\u00f1anzas del Concilio Vaticano II y a la luz del Evangelio\u2013 ponen de manifiesto que la vida comunitaria es un elemento esencial de nuestra consagraci\u00f3n a Dios dentro de nuestro querido Instituto. Es m\u00e1s, en todo nuestro derecho propio queda claro que la fuerte vida comunitaria es para nosotros una observancia fundamental para la buena marcha de la vida religiosa y para una v\u00e1lida organizaci\u00f3n del apostolado<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por tanto, \u201cla vida fraterna en com\u00fan es una nota distintiva de nuestro Instituto\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>, no porque sea algo nuevo dentro de la Iglesia, sino porque lo que la vuelve peculiar \u2013cualitativamente hablando\u2013 es nuestro <strong>modo<\/strong> de vivir la vida fraterna<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>, es decir, como una <strong>familia<\/strong>.<\/p>\n<p>Como consagrados y como miembros del Instituto queremos dar primac\u00eda al amor de Dios<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> y, por lo tanto, no podemos menos que comprometernos tambi\u00e9n a amar con especial generosidad a nuestros hermanos en el Instituto. Cristo nos ha llamado individualmente, es cierto, pero para formar una familia, la Familia Religiosa del Verbo Encarnado. Por lo tanto, \u201cnuestro seguimiento a Cristo se vive en fraternidad\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Lo nuestro no es estar unidos a otros muchos, como si fu\u00e9semos un grupo de estudio, una asamblea, o como los reclutados para la milicia. Nosotros somos verdadera y propiamente una familia, s\u00f3lidamente fundados en el Verbo Encarnado, \u201cporque <em>la roca es Cristo<\/em> y <em>nadie puede poner otro fundamento<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>. Es decir, antes que nada, somos <em>hermanos<\/em> reunidos en nombre de Cristo para cumplir con acabada fidelidad lo que el mismo Verbo Encarnado nos ha mandado: amarnos los unos a los otros como \u00c9l nos ha amado<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>. Y nuestro v\u00ednculo como hermanos en el Verbo Encarnado, que es espiritual<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> pero no por eso menos real, convierte nuestra vida fraterna en \u201cun signo prof\u00e9tico y un signo de la fraternidad de la Iglesia, y en cuanto tal es netamente apost\u00f3lica\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.\u00a0 Ya que la comuni\u00f3n fraterna en cuanto tal es ya apostolado: es decir, contribuye directamente a la evangelizaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>De modo tal que \u201cas\u00ed como la familia es una comunidad de personas en el amor, una comuni\u00f3n en el amor, as\u00ed nuestras casas deben ser comunidades de caridad, hasta tal punto que se pueda decir que en ellas vive el mismo Cristo\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cLa vida comunitaria\u201d, dec\u00eda San Juan Pablo II, \u201ctiene su fundamento no en una amistad humana, sino en la vocaci\u00f3n de Dios, que libremente os ha escogido para formar una nueva familia cuya finalidad es la plenitud de la caridad, y cuya expresi\u00f3n es la observancia de los consejos evang\u00e9licos\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>. Por eso decimos en evidente concordancia con las ense\u00f1anzas de San Juan Pablo II que nos consagramos \u201ctotalmente a Dios como a nuestro amor supremo\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>, a fin de conseguir \u201cla perfecci\u00f3n de la caridad y por la caridad a la que conduce la profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos de castidad, pobreza y obediencia, unirnos de modo especial a la Iglesia y a su misterio\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, el v\u00ednculo que nos une dentro de la Familia Religiosa del Verbo Encarnado surge de la misma llamada y de nuestra voluntad com\u00fan de obedecerla, sin importar cuales sean las edades de los miembros de la comunidad y muy por encima de cualquier diversidad de raza y de origen, de lengua y cultura<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>, como de hecho ya sucede en tantas de nuestras comunidades.<\/p>\n<p>En efecto, habiendo sido bendecida nuestra Familia Religiosa con miembros de m\u00e1s de 50 nacionalidades distintas y de los 5 continentes, debemos admitir con gratitud a nuestro Dios, la gracia que significa para nosotros la multiculturalidad de nuestras comunidades, enraizadas en el carisma del Instituto y seg\u00fan la intenci\u00f3n del Fundador<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>. Pues la diversidad sin divisiones y la unidad sin uniformismo representan para nosotros, a la vez, una riqueza y un desaf\u00edo que ha favorecido el crecimiento<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> de nuestro Instituto. Ya que en mi entender esto nos ha permitido \u2013aunque todav\u00eda nos falte seguir creciendo en este aspecto\u2013 ofrecer opciones originales y generosas para las distintas necesidades de la misi\u00f3n y le ha dado una eficacia mayor a nuestra acci\u00f3n apost\u00f3lica. Simplemente, porque \u201ces la caridad la que armoniza todas las diferencias y a todas les infunde la fuerza del mutuo apoyo en el impulso apost\u00f3lico\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso ahora al inicio del nuevo a\u00f1o, que es siempre un tiempo de evaluaci\u00f3n y de hacer prop\u00f3sitos magn\u00e1nimos para el a\u00f1o que comienza, quisiera dedicar esta carta circular a tratar otro de los elementos no negociables adjuntos al carisma del Instituto que es precisamente: \u201cla fuerte vida comunitaria\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>. Porque como bien se\u00f1alaban los Padres Capitulares en el VII Cap\u00edtulo General es en una \u201cvida comunitaria de calidad, [adem\u00e1s de en una vida espiritual] donde se encontrar\u00e1n las <strong>fuerzas<\/strong> para llevar adelante apostolados objetivamente dif\u00edciles\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<h4><strong>1. Elementos de una verdadera vida comunitaria <\/strong><\/h4>\n<p>San Juan Pablo II dec\u00eda una vez a los religiosos: \u201cElementos de una verdadera vida comunitaria son el superior, quien goza de una autoridad<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a> que ha de ejercitar en actitud de servicio; las reglas y tradiciones que configuran cada familia religiosa; y, finalmente, la eucarist\u00eda, que es el principio de toda comunidad cristiana [\u2026] Por ese motivo, el centro de nuestra vida comunitaria no puede ser otro que Jes\u00fas en la Eucarist\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso, aunque a grandes trazos, quisiera describir estos tres elementos seg\u00fan el derecho propio que es manifestaci\u00f3n patente del magisterio del Papa Wojtyla y que de alg\u00fan modo sienta las bases para lo que vamos a decir m\u00e1s adelante.<\/p>\n<ul>\n<li>El <strong>superior<\/strong>: \u201cla fraternidad no es s\u00f3lo fruto del esfuerzo humano, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, don de Dios; un don que exige la obediencia a la Palabra de Dios y, en la vida religiosa, tambi\u00e9n a la autoridad, que recuerda esa Palabra y la aplica a las situaciones concretas, <em>seg\u00fan el esp\u00edritu del Instituto<\/em>. En las comunidades religiosas la autoridad est\u00e1 puesta tambi\u00e9n <em>al servicio de la fraternidad<\/em>, de su edificaci\u00f3n y de la consecuci\u00f3n de sus fines espirituales y apost\u00f3licos. La autoridad es siempre evang\u00e9licamente un servicio: \u2018<em>No tanto mandar cuanto servir\u2019<\/em><a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>.<\/li>\n<li>Las <strong>reglas<\/strong> y <strong>tradiciones<\/strong>: \u201cEl fundamento de la unidad es la comuni\u00f3n en Cristo establecida por el \u00fanico carisma fundacional\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>. \u201cEs justamente por la vida fraterna por la que nos mostramos, unidos en Cristo: <em>todos vosotros sois uno en Cristo Jes\u00fas<\/em><a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>, como una Familia Religiosa peculiar, y debe realizarse de tal manera que sea para todos una ayuda mutua en el cumplimiento de la propia vocaci\u00f3n personal\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>. Ahora bien, esta vocaci\u00f3n implica, como ya hemos dicho, el \u201calcanzar la perfecci\u00f3n de la caridad. Pero tal cosa solamente se ha de dar en el marco del propio Instituto\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>. Por tanto, es imperativo que \u201ctodos observemos <em>con fidelidad la voluntad e intenciones del fundador<\/em>, corroboradas por la autoridad eclesi\u00e1stica competente acerca de la naturaleza, fin, esp\u00edritu y car\u00e1cter del Instituto, as\u00ed como tambi\u00e9n sus sanas tradiciones, todo lo cual constituye el patrimonio del Instituto\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>. El carisma del Instituto plasmado en las <em>Constituciones<\/em> y en todo el derecho propio es, adem\u00e1s, el que dirige y marca el crecimiento de nuestra vida fraterna.<\/li>\n<li>La <strong>Eucarist\u00eda<\/strong>: \u201cel fundamento <em>m\u00e1s profundo<\/em> de nuestra unidad como familia religiosa lo encontraremos siempre en la Eucarist\u00eda, que perpet\u00faa el sacrificio de la Cruz\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>. \u201cEn nadie puede debilitarse la convicci\u00f3n de que la comunidad se construye a partir de la Liturgia, sobre todo de la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a> porque ella es \u201cel centro insustituible y animador&#8230; de toda comunidad religiosa\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>. Por eso el derecho propio nos exhorta a los sacerdotes del Instituto a \u201cconcelebrar con la mayor frecuencia posible\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a> \u2013salvo compromisos pastorales\u2013 y a buscar \u201cun momento del d\u00eda para la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica comunitaria\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>.<\/li>\n<\/ul>\n<h4><strong>2. Un mismo sentir<\/strong><a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a><\/h4>\n<p>Dice el\u00a0Doctor Ang\u00e9lico: \u201cLa Iglesia es una&#8230; por la unidad de la caridad, porque todos est\u00e1n unidos por el amor de Dios, y entre s\u00ed por el amor mutuo\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso el Padre Espiritual de nuestra Familia Religiosa dec\u00eda una vez: \u201cObrad de tal modo que lo que es la Iglesia en un plano general se verifique en cada una de sus comunidades: sabed promover en ellas cohesi\u00f3n de vida por la cual los muchos, que se encuentran juntos, se fundan a trav\u00e9s de la caridad y tengan \u2018unidad de mente y de coraz\u00f3n orientados hacia Dios\u2019\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>De acuerdo a esto el derecho propio desarrolla el tema de la unidad \u2013de la concordia entre nosotros\u2013 al hablar de la unicidad de la Iglesia, hasta llegar a afirmar: que debemos \u201cser como \u2018una Iglesia dom\u00e9stica\u2019\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a>. Entonces comienza por decir: \u201cAspiramos, conforme a las palabras de San Pablo, a <em>tener un mismo sentir<\/em><a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a> <em>en el Se\u00f1or<\/em><a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>. Dando a entender la uni\u00f3n completa, constante e inalterable que debe haber entre nosotros. Por tanto, el alma de este esp\u00edritu de familia que caracteriza a la vida comunitaria en nuestro querido Instituto es el de la caridad, que es el alma de la Familia de Dios que es la Iglesia y de cada aut\u00e9ntica familia humana.<\/p>\n<p>De manera tal que podemos decir que nuestra vida fraterna no es m\u00e1s que una respuesta radical a la exhortaci\u00f3n de San Pablo a los filipenses: <em>Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jes\u00fas<\/em><a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>, sentimientos que el ap\u00f3stol de los gentiles describe magistralmente en su himno de la caridad y que las <em>Constituciones<\/em> citan extensamente para ense\u00f1arnos el \u201cmodo en que deber\u00eda vivirse la caridad fraterna\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a> en nuestro Instituto.<\/p>\n<p>Entendamos bien que <em>un solo coraz\u00f3n<\/em> y <em>una sola alma<\/em><a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a> \u201cno significa uniformidad, monolitismo, rebajamiento, sino comuni\u00f3n profunda en la comprensi\u00f3n mutua y en el respeto rec\u00edproco\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>. A nosotros se nos ha ense\u00f1ado a formar en la libertad: \u201cNo se gana absolutamente nada teniendo clones. Formar \u2018en serie\u2019 es una desgracia, una falta de respeto a la dignidad del ser humano y es una falta de respeto a la dignidad que debe tener todo religioso y toda religiosa\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>\u201cEsta unanimidad o concordia que buscamos\u201d, explica el derecho propio, \u201csignifica unidad en el juicio de la raz\u00f3n sobre lo que debe hacerse, y unidad en las voluntades, de modo que todos quieran lo mismo. As\u00ed, pues, esta concordia nace de la <em>misma fe<\/em>, por la que sabemos qu\u00e9 debemos hacer, y de la caridad, por la que amamos todos los mismos bienes y compartimos las fatigas, como buenos soldados de Cristo Jes\u00fas\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>. En efecto, cu\u00e1n consolador es constatar esta unanimidad \u2013testimoniada por la misma gente\u2013 en tant\u00edsimas de nuestras misiones al reconocer en nuestros miembros \u2013cualquiera sea su nacionalidad, oficio, edad, etc.\u2013 el mismo \u201cestilo del Verbo Encarnado\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a>, porque se dan cuenta que nos anima el mismo esp\u00edritu y que nos manejamos con una id\u00e9ntica valoraci\u00f3n de las cosas, es decir: por la primac\u00eda de lo eterno sobre lo temporal<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>, \u201cde Dios sobre el mundo, de la gracia sobre la naturaleza, de la fe sobre la raz\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>. Y, es que, por fidelidad a Dios, amor a la Iglesia, al mismo Instituto y a la vocaci\u00f3n recibida, queremos mantenernos siempre inamovibles en el carisma que se nos ha legado y en todos sus elementos adjuntos no negociables.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Entendida entonces la unidad como un sentir y actuar con \u201cesp\u00edritu de cuerpo\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a> queda de manifiesto, por un lado, que ello \u201csupone que cada uno de los miembros de nuestra familia religiosa no s\u00f3lo se goce en el bien que posee, sino que adem\u00e1s tienda incesantemente a una mayor perfecci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>; y por otro lado, \u201csupone tambi\u00e9n dejar de lado todo lo que puede impedir o deformar esta unanimidad en el sentir\u201d<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso pienso que caben tambi\u00e9n para nosotros las palabras siempre actuales que el Beato Paolo Manna dirig\u00eda a sus misioneros: \u201cPropong\u00e1monos, pues, trabajar unidos y con perfecta concordia en el puesto que la obediencia nos ha asignado. No nos olvidemos que nuestro Instituto representa una de las m\u00e1s gloriosas escuadras de la Iglesia. Como soldados de este aguerrido ej\u00e9rcito, debemos marchar unidos y bien ordenados <em>como un ej\u00e9rcito preparado para la batalla<\/em><a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>. Si no tenemos esp\u00edritu de cuerpo, si cada uno querr\u00e1 obrar a su gusto, si no somos obedient\u00edsimos a las \u00f3rdenes de nuestros generales, si nos dispersamos, seremos <strong>d\u00e9biles<\/strong> y conseguiremos derrotas en vez de victorias. Las vocaciones perdidas en todos los Institutos por falta de esp\u00edritu de obediencia y de uni\u00f3n fraterna constituyen una triste demostraci\u00f3n de esto: <em>su coraz\u00f3n est\u00e1 dividido, ahora morir\u00e1n<\/em><a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>. \u00bfEstaremos unidos? Salvaremos almas, edificaremos la Iglesia y venceremos siempre. <em>Un hermano que es ayudado por otro hermano es como una ciudad fortificada<\/em><a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y esto es as\u00ed porque la vida comunitaria aunque en un sentido es m\u00e1xima penitencia<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>, tambi\u00e9n es muy cierto \u201cque un hombre m\u00e1s otro hombre son dos mil. Un hombre junto con otro en valor y en fuerza crece, el temor desaparece, y escapa de cualquier trampa\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>. Por eso sigue diciendo el derecho propio que \u201cla hermosura y los bienes de la vida fraterna en com\u00fan son mucho m\u00e1s grandes que las dificultades que conlleva\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Esta vida comunitaria que todos estamos llamados a construir<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a> \u2013y de la cual ninguno puede sustraerse\u2013 es una exigencia que se hace cada vez m\u00e1s viva a medida que crecen los compromisos apost\u00f3licos y aumenta la internacionalidad de nuestras comunidades, lo cual implica ciertamente un <em>camino de cruz<\/em>, que supone frecuentes renuncias a s\u00ed mismo, en una ascesis personal. Pues, nadie puede negar que \u201cla pr\u00e1ctica del amor fraterno en la vida comunitaria exige esfuerzo y sacrificio, y requiere tanta generosidad como el ejercicio de los consejos evang\u00e9licos\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>. Pues \u00e9sta implica una mirada de amor sobrenatural hacia todos nuestros hermanos, a acogerlos como son, sin juzgarlos<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a> aceptando las diferentes maneras de ser y las diferencias culturales, superando a diario las propias limitaciones y perdonando <em>hasta setenta veces siete<\/em><a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>. Tenemos que tener siempre presente lo que el <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em> con paternal sabidur\u00eda nos advierte, a saber, que hay que \u201cdesenga\u00f1arse [y aceptar] que la \u2018comunidad ideal\u2019, perfecta no existe todav\u00eda; existir\u00e1 en el cielo. Aqu\u00ed se edifica <em>sobre la debilidad humana<\/em>. Siempre es posible mejorar y caminar juntos hacia la comunidad que sabe vivir el perd\u00f3n y el amor. La unidad se establece al precio de la reconciliaci\u00f3n. <em>La situaci\u00f3n de imperfecci\u00f3n de las comunidades no debe descorazonar<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>La vida en comunidad entonces pide de nuestra parte la pr\u00e1ctica de todo un abanico de virtudes humanas y, evidentemente, de las virtudes teologales; la capacidad de comunicarse y de dialogar, de crear participaci\u00f3n en intereses y proyectos comunes, de trabajar en conjunto<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>, ser fieles a la palabra dada, tener verdadera compasi\u00f3n, ser coherentes, y, en particular, el equilibrio de juicio y de comportamiento<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Para bien vivir una fuerte vida comunitaria, el derecho propio nos hace dos recomendaciones: <em>Amaos los unos a los otros con afecto fraterno, rivalizando en la estima rec\u00edproca<\/em><a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a> y <em>ayudaos mutuamente a llevar vuestras cargas<\/em><a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a><em>. <\/em>Por un lado, \u201cla estima mutua es una expresi\u00f3n del amor rec\u00edproco, que se opone a la tendencia, tan generalizada, a juzgar severamente al pr\u00f3jimo y a criticarlo\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>. Por otro lado, el \u201cayudarse mutuamente a llevar las cargas significa asumir con benevolencia los defectos, verdaderos o aparentes, de los dem\u00e1s, incluso cuando nos molestan, y aceptar con gusto todos los sacrificios que impone la convivencia con aquellos cuya mentalidad y temperamento no concuerdan plenamente con nuestro propio modo de ver y juzgar\u201d<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed vivida la vida fraterna en comunidad trae aparejada muchos bienes a nivel personal. Entre muchos otros que podr\u00edamos mencionar simplemente se\u00f1alo que: la atenci\u00f3n rec\u00edproca nos ayuda a superar la soledad, la comunicaci\u00f3n favorece a que todos nos sintamos corresponsables<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>, se nos anima en el sufrimiento<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a>, se alimenta nuestra esperanza para afrontar el futuro con serenidad<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>, y se vuelve definitiva e indudablemente, garante y punto de apoyo para la fidelidad a los votos. Pero tambi\u00e9n debemos decir que la fuerte vida comunitaria reporta incontables bienes para el mismo Instituto: porque en la calidad de la vida fraterna en com\u00fan se cifra el mismo bien del Instituto, por el cual nuestra energ\u00eda apost\u00f3lica \u2013nuestra fuerza\u2013 se potencia incalculablemente, redundando en el bien mismo de las almas.<\/p>\n<p>Todo lo arriba mencionado dice a las claras que esto \u201csupone tambi\u00e9n dejar de lado todo lo que puede <strong>impedir<\/strong> o <strong>deformar<\/strong> esta unanimidad en el sentir. En primer lugar, la <strong>soberbia<\/strong>, por la cual buscamos desordenadamente la propia excelencia y no queremos someternos a los dem\u00e1s ni reconocer la excelencia ajena, y por ello donde hay soberbia s\u00f3lo habita la discordia: <em>Entre los soberbios siempre<\/em> <em>hay injurias<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por este motivo es imperativo que en nuestras comunidades tratemos de vivir con denodado esfuerzo lo que \u201ces la esencia del Reino que Jesucristo vino a inaugurar en la tierra: <em>El Reino de Dios\u2026 es justicia, alegr\u00eda y paz en el Esp\u00edritu Santo. <\/em>Cosas \u00e9stas que se identifican con la santidad\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a> y que, cuando no se dan, como dec\u00eda San P\u00edo X: inevitable es que entre la corrupci\u00f3n<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Otros obst\u00e1culos para la unidad en nuestras comunidades espec\u00edficamente se\u00f1alados en el derecho propio son:<\/p>\n<ul>\n<li>\u201c<strong>la presunci\u00f3n de sabidur\u00eda<\/strong>, por la que no aceptamos las ense\u00f1anzas de los dem\u00e1s, crey\u00e9ndonos suficientes\u201d<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a>, y que de no corregirse vuelve al sujeto inepto para la misi\u00f3n<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>;<\/li>\n<li><strong>la murmuraci\u00f3n<\/strong> \u2013\u201cfalta grave para la comunidad donde se vive\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>\u2013 que ofende la caridad y atenta contra aquella justicia que mencion\u00e1bamos como parte de la esencia del Reino de Cristo y que, a quienes la ponen por obra el derecho propio llama \u201creligiosos de mala lengua\u2026, porque impiden el silencio, la devoci\u00f3n, la <em>concordia<\/em>, la <em>uni\u00f3n<\/em> y la quietud de los dem\u00e1s\u201d<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>;<\/li>\n<li>la \u201c\u2018<strong>doblez de esp\u00edritu<\/strong>\u2019 propio de aquellos que no obedecen a sus superiores leg\u00edtimos sino que, siendo d\u00edscolos, buscan \u2018superiores\u2019 a su gusto para seguir juzgando a partir de un principio \u2018ajeno\u2019 a la comunidad y destruyen en s\u00ed el esp\u00edritu de comuni\u00f3n al poner un principio de unidad distinto del aut\u00e9ntico, y as\u00ed empiezan a ver todo al rev\u00e9s: <em>tener un mismo sentir<\/em><a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a> es obsecuencia; discernir juntos es injusticia; la caridad es debilidad; ejercer la autoridad, egolatr\u00eda; confiar en la Providencia, imprudencia; la justicia es dureza; la obediencia, servilismo; que alguien sea padre, es porque se lo considera igual o m\u00e1s que Dios; la eutrapelia es relajamiento; la virginidad de coraz\u00f3n, imposible; la firmeza, intolerancia; la flexibilidad, componenda; decir la verdad, mentira; hacer el bien, un mal; y as\u00ed el que tiene otro esp\u00edritu se entristece con lo que la comunidad se alegra, y se alegra con lo que entristece a la comunidad\u201d<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a>;<\/li>\n<li>el \u201c<strong>esp\u00edritu de oposici\u00f3n<\/strong>\u201d, que forma grupos o bandos de oposici\u00f3n a cuanto ordene el superior<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a>.<\/li>\n<li>el \u201c<strong>esp\u00edritu solitario<\/strong>\u201d que se comporta como un todo cerrado, como un n\u00f3made que se basta a s\u00ed mismo<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>;<\/li>\n<li>y, por \u00faltimo, la poderosa atracci\u00f3n que pueden ejercer algunos <strong>movimientos eclesiales<\/strong> sobre algunos religiosos y cuya vinculaci\u00f3n estable a estos movimientos les puede ocasionar un distanciamiento psicol\u00f3gico del propio Instituto, creando una divisi\u00f3n interior: residen en la comunidad, pero viven seg\u00fan los proyectos pastorales y las directrices del movimiento<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a>.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Pues bien, nada de eso pertenece a la identidad y esp\u00edritu de familia de nuestro querido Instituto del Verbo Encarnado. Porque \u201cel esp\u00edritu de nuestra Familia Religiosa no quiere ser otro que el Esp\u00edritu Santo\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>, que es esp\u00edritu de caridad, y que el mismo Verbo Encarnado nos mand\u00f3 conservar cuando nos dijo: <em>permaneced en mi amor<\/em><a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p>Nuevamente: nuestra uni\u00f3n no es s\u00f3lo una uni\u00f3n por afinidad, por simpat\u00eda, o afecto humano. Antes bien, siguiendo el Magisterio de la Iglesia y el derecho propio, afirmamos que la nuestra es \u201ccomuni\u00f3n del mismo esp\u00edritu\u201d<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a>. Nuestra unidad tiene su ra\u00edz m\u00e1s profunda en el Esp\u00edritu Santo, que <em>se ha derramado en nuestros corazones<\/em><a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a>, y nos impulsa a ayudarnos en el camino de la perfecci\u00f3n, creando y conservando entre nosotros un clima de comprensi\u00f3n y ayuda mutua<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\"><sup>[92]<\/sup><\/a>. \u201cDebemos siempre ayudar a los hermanos de la misma congregaci\u00f3n que est\u00e1n necesitados\u201d<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\"><sup>[93]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cEs el Esp\u00edritu Santo el que construye en Cristo la cohesi\u00f3n org\u00e1nica\u201d<a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\"><sup>[94]<\/sup><\/a> de cada uno de nosotros en nuestras comunidades y a su vez, de todas nuestras comunidades unidas como una sola familia en todo el mundo. El Esp\u00edritu Santo es el cimiento fundamental de la unidad que se basa en la caridad<a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\"><sup>[95]<\/sup><\/a>. Y es en la caridad donde se estrecha m\u00e1s \u00edntimamente nuestro v\u00ednculo de hermanos en el Verbo Encarnado.\u00a0<\/p>\n<p>Tan importante es para nuestro modo de vida la vida fraterna que los Padres Capitulares en el \u00faltimo Cap\u00edtulo General destacaban la importancia de una \u201cformaci\u00f3n para la vida comunitaria durante el tiempo de seminario o formaci\u00f3n inicial. Vivir en comunidad, y en comunidades peque\u00f1as, requiere preparaci\u00f3n, sobre todo un s\u00f3lido fundamento de virtudes humanas y caridad sobrenatural. Hay que instruir a los candidatos sobre los diferentes tipos de dificultades (tambi\u00e9n las de ambiente, adaptaci\u00f3n, cultura) que pueden encontrar en la misi\u00f3n, especialmente en algunas particularmente dif\u00edciles, para que puedan hacer acopio de fuerzas y medios para enfrentarlas y vencerlas\u201d<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\"><sup>[96]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n me parece oportuno remarcar que \u201cla referencia al propio fundador y al carisma vivido y comunicado por \u00e9l y despu\u00e9s custodiado, profundizado y desarrollado a lo largo de toda la vida del Instituto, es un elemento fundamental para la unidad de la comunidad\u201d<a href=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\"><sup>[97]<\/sup><\/a>, como expl\u00edcitamente lo se\u00f1ala el derecho propio y lo manda la Iglesia.<\/p>\n<h4><strong>3. La uni\u00f3n hace la fuerza<\/strong><\/h4>\n<p>\u201cLa dimensi\u00f3n comunitaria debe estar presente en vuestro trabajo apost\u00f3lico. El religioso no est\u00e1 llamado a trabajar como una persona aislada o por su cuenta. Hoy m\u00e1s que nunca es necesario <em>vivir y trabajar unidos<\/em>, primero dentro de cada familia religiosa y luego colaborando con otros consagrados y miembros de la Iglesia. <strong>La uni\u00f3n hace la fuerza<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn98\" name=\"_ftnref98\"><sup>[98]<\/sup><\/a>, dec\u00eda San Juan Pablo II.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1n cierto es esto para nosotros, pues nuestro carisma es que <em>todos nuestros miembros<\/em> trabajen por la evangelizaci\u00f3n de la cultura<a href=\"#_ftn99\" name=\"_ftnref99\"><sup>[99]<\/sup><\/a>! Ya que \u201cen la tarea de evangelizar la cultura no son suficientes esfuerzos individuales o de alguna generaci\u00f3n, sino que se hace necesario un gran movimiento que vaya creciendo en extensi\u00f3n y profundidad\u201d<a href=\"#_ftn100\" name=\"_ftnref100\"><sup>[100]<\/sup><\/a>. En este sentido, continua siempre vigente nuestro prop\u00f3sito de \u201cformar \u2018escuela\u2019, y no \u2018solitarios\u2019\u201d<a href=\"#_ftn101\" name=\"_ftnref101\"><sup>[101]<\/sup><\/a>. Es m\u00e1s, nos debemos distinguir por la generosidad en el trabajo mancomunado, no dando para recibir, sino sirviendo al Verbo Encarnado, aun sin prenda y sin gloria, sin ahorrar esfuerzos, dedicando nuestras mejores fuerzas a los proyectos del Instituto, a conseguir sus intereses, para bien y provecho de toda la Iglesia, y, en definitiva, para la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de muchas almas: \u201cla gloria de Dios es que el hombre viva\u201d<a href=\"#_ftn102\" name=\"_ftnref102\"><sup>[102]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso con numerosas expresiones de vivo entusiasmo el derecho propio destaca la importancia de la vida fraterna en comunidad y le augura una fruct\u00edfera fuerza apost\u00f3lica. As\u00ed por ejemplo nos dice que \u201csi no tenemos buenas comunidades no podremos llevar a cabo nada de importancia\u201d<a href=\"#_ftn103\" name=\"_ftnref103\"><sup>[103]<\/sup><\/a> pero que all\u00ed \u201cdonde las comunidades vivan la <em>justicia, paz y gozo en el Esp\u00edritu Santo<\/em><a href=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\"><sup>[104]<\/sup><\/a>, all\u00ed no habr\u00e1 empresa por grande que sea que no se pueda realizar\u201d<a href=\"#_ftn105\" name=\"_ftnref105\"><sup>[105]<\/sup><\/a>. Que siempre que en nuestras comunidades se busque vivir intensamente la caridad fraterna con todos y cada uno de sus miembros<a href=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\"><sup>[106]<\/sup><\/a>, entonces se podr\u00e1 esperar mucho fruto<a href=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\"><sup>[107]<\/sup><\/a>. Ya que \u201ccuanto m\u00e1s intenso es el amor fraterno, tanto mayor es la credibilidad del mensaje anunciado\u201d<a href=\"#_ftn108\" name=\"_ftnref108\"><sup>[108]<\/sup><\/a>. M\u00e1s a\u00fan, alaba el testimonio de vida fraterna especialmente en aquellos lugares y tiempos donde pr\u00e1cticamente es lo \u00fanico que se puede hacer<a href=\"#_ftn109\" name=\"_ftnref109\"><sup>[109]<\/sup><\/a>, ya que una vida fraterna vivida como se debe, atrae necesariamente a las personas bien dispuestas y es muy probable que Dios bendiga ese testimonio con frutos incluso inesperados<a href=\"#_ftn110\" name=\"_ftnref110\"><sup>[110]<\/sup><\/a>. Y si esto se dice de una comunidad individual, cu\u00e1nto m\u00e1s fecunda ser\u00e1 la fuerza apost\u00f3lica a nivel de todo un Instituto que tiene <em>un mismo sentir<\/em>.<\/p>\n<p>El motivo est\u00e1 en que \u201ceste amor, que une, es el mismo que impulsa a comunicar tambi\u00e9n a los otros la experiencia de comuni\u00f3n con Dios y con los hermanos; es decir, crea ap\u00f3stoles, impulsando a las comunidades hacia la misi\u00f3n, sea contemplativa, sea anunciadora de la Palabra, sea dedicada al ministerio de la caridad\u201d<a href=\"#_ftn111\" name=\"_ftnref111\"><sup>[111]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Lo mismo dec\u00eda el Padre Espiritual de nuestra Familia Religiosa: \u201c\u00bfQuer\u00e9is una clave de fecundidad apost\u00f3lica? Vivid la unidad, fuente de una <strong>gran fuerza apost\u00f3lica<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn112\" name=\"_ftnref112\"><sup>[112]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso si al presente se han abierto tant\u00edsimas oportunidades para la misi\u00f3n, si todos nosotros, por gracia de Dios, perseveramos y a\u00fan m\u00e1s, se han aumentado las vocaciones para el Instituto, estimo que, si bien es obra gratuita de la Providencia Divina, tambi\u00e9n <em>en parte<\/em> se debe a nuestra uni\u00f3n compacta, duradera, y constante, que es siempre absolutamente necesaria para lograr el bien. Es en verdad un consuelo, que quiero compartir con ustedes, el fervor y fuerza con que la inmensa mayor\u00eda de nuestros miembros se abraza al ideal trazado por nuestras <em>Constituciones<\/em>, y se esfuerza por vivir y transmitir el esp\u00edritu de nuestro Instituto en su integridad, permaneciendo inalterables, aun cuando por momentos las circunstancias pudiesen haber amenazado con romper, socavar o al menos debilitar este <em>mismo sentir<\/em> del que habl\u00e1bamos antes.<\/p>\n<p>La unidad nos robustece como familia, y nos vuelve de alg\u00fan modo <strong>\u2018indestructibles\u2019<\/strong>, porque en el decir del evangelista San Juan, <em>para esto se manifest\u00f3 Dios: para destruir las obras del diablo<\/em><a href=\"#_ftn113\" name=\"_ftnref113\"><sup>[113]<\/sup><\/a> y la nuestra claramente es pura obra de Dios. Ahora bien, donde no hay uni\u00f3n hay enfrentamiento y rivalidades, como nos lo ense\u00f1\u00f3 el mismo Cristo: <em>Un reino donde hay luchas internas va a la ruina; y una ciudad o una familia dividida no puede subsistir<\/em><a href=\"#_ftn114\" name=\"_ftnref114\"><sup>[114]<\/sup><\/a>. Me vienen a la mente las palabras que un arzobispo de la Secretar\u00eda de Estado nos dec\u00eda a fines de los a\u00f1os \u201990, en tiempos particularmente dif\u00edciles para nuestro Instituto: que s\u00f3lo nos salvar\u00eda el permanecer unidos en nuestro carisma como un \u201cbloque de granito\u201d. Palabras que con el tiempo se han mostrado muy verdaderas.<\/p>\n<p>Si hay uni\u00f3n habr\u00e1 pujanza, prosperidad y progreso, si discordia, habr\u00e1 entonces debilidad, corrupci\u00f3n y nada\u2026<a href=\"#_ftn115\" name=\"_ftnref115\"><sup>[115]<\/sup><\/a>. \u201cQuitad la uni\u00f3n\u201d, dec\u00eda San Marcelino Champagnat a sus hijos, \u201cy s\u00f3lo quedan ruinas; desgajad la rama del tronco, ya no da fruto alguno; si el arroyo no empalma con la fuente, queda seco; un edificio no tiene consistencia m\u00e1s que por la trabaz\u00f3n de sus distintas partes; sin la argamasa que las une, todo se viene abajo\u201d<a href=\"#_ftn116\" name=\"_ftnref116\"><sup>[116]<\/sup><\/a>. Los que trabajan para quebrar nuestra unidad pueden bien saber que no lo lograr\u00e1n si nosotros somos fieles. M\u00e1s aun, y es tambi\u00e9n algo consolador, es f\u00e1cil constatar que los mismos que han atentado contra nuestra unidad han terminado perdiendo, en el fondo de sus almas, la esperanza de lograrlo. \u00a1Demos gracias a Dios!<\/p>\n<p>Por eso d\u00e9mosle a nuestro querido Instituto religiosos s\u00f3lidamente fundados en Cristo, gran\u00edticamente unidos y como \u2018fijados\u2019 en el carisma del Instituto y seremos como una ciudad en lo alto del monte<a href=\"#_ftn117\" name=\"_ftnref117\"><sup>[117]<\/sup><\/a> que no necesita de muros de defensa; ya que sus mismos miembros perfectamente unidos son sus fortificaciones.<\/p>\n<p>Es lo que dec\u00eda San Juan Cris\u00f3stomo: \u201cel amor concede a los hombres una <strong>gran fuerza<\/strong>. No existe castillo tan firme, indestructible e imbatible a los enemigos, como es una totalidad de seres humanos que aman y permanecen unidos a trav\u00e9s del fruto del amor, la concordia\u201d<a href=\"#_ftn118\" name=\"_ftnref118\"><sup>[118]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Que el conservarnos \u201cunidos en Cristo\u2026 como una Familia Religiosa peculiar\u201d<a href=\"#_ftn119\" name=\"_ftnref119\"><sup>[119]<\/sup><\/a>, que es lo mismo que decir mantener una \u201cfuerte vida comunitaria\u201d, sea siempre el honroso distintivo de todos los miembros del Instituto del Verbo Encarnado. Que lo nuestro siempre sea: \u00a1m\u00e1s unidad, m\u00e1s fuerza! \u00a1M\u00e1s unidos, m\u00e1s caudalosos en \u201cproyectos entusiastas de futuro\u201d<a href=\"#_ftn120\" name=\"_ftnref120\"><sup>[120]<\/sup><\/a>! \u00a1M\u00e1s unidos, m\u00e1s \u201cempe\u00f1os de presente exultantes de ideales\u201d<a href=\"#_ftn121\" name=\"_ftnref121\"><sup>[121]<\/sup><\/a>! \u00a1M\u00e1s unidos, para estar m\u00e1s agradecidos con el don de la llamada recibida!<a href=\"#_ftn122\" name=\"_ftnref122\"><sup>[122]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Que hoy y siempre esta sea nuestra aspiraci\u00f3n. Gracia que le pedimos fervorosamente a la Madre de Dios y Madre nuestra, presente en todas nuestras comunidades.<\/p>\n<p>San Juan Pablo II gustaba decir que \u201ctoda casa es <em>sobre todo santuario de la madre<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn123\" name=\"_ftnref123\"><sup>[123]<\/sup><\/a>. Que la bell\u00edsima imagen de la Madre de Dios, bajo la advocaci\u00f3n de la Virgen de Luj\u00e1n presente en todas nuestras casas, nos congregue siempre a todos en derredor de su coraz\u00f3n maternal, creando ese v\u00ednculo espiritual que nos mantiene unidos y arropados bajo su manto celeste y blanco. \u201c\u00a1Oh! \u00a1Cu\u00e1n dichoso el hombre que habita en la casa de Mar\u00eda!\u201d<a href=\"#_ftn124\" name=\"_ftnref124\"><sup>[124]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Este primer d\u00eda del a\u00f1o 2018, a los pies de la Madre del Verbo Encarnado, deseo encomendar y confiar, de modo especial, al Coraz\u00f3n materno de Mar\u00eda, a su omnipotencia de intercesi\u00f3n, la custodia de la unidad de nuestra querida Familia Religiosa, que es suya, porque es de su Hijo. Por eso hoy con renovado fervor digamos: \u201cQue el amor misericordioso de tu benign\u00edsimo Coraz\u00f3n sea el lazo que nos mantenga s\u00f3lidamente unidos y firmemente fundados en la <em>Roca que es Cristo<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn125\" name=\"_ftnref125\"><sup>[125]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Un fuerte abrazo para todos y \u00a1Muy feliz y santo a\u00f1o nuevo!<\/p>\n<p>En el Verbo Encarnado,<\/p>\n<p>P. Gustavo Nieto, IVE<br \/><em>Superior General<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">1 de enero de 2018 &#8211;\u00a0<em>Solemnidad de Mar\u00eda Madre de Dios<\/em><br \/><em>Carta Circular 18\/2018<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 20; <em>op. cit<\/em>. Act 4, 32.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Menciono s\u00f3lo algunos ejemplos para ilustrar: <em>Constituciones<\/em>, 149, 193, etc.; <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 84-95; <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 116, 228, 244, 273, etc.; <em>Directorio de Noviciados<\/em>, 170, 186; <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 108, 121-122, 127,133; <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 196<em>; <\/em>etc.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 37, 40, 56; <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 7; <em>op. cit<\/em>. 1 Cor 3, 11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Cf. Jn 13, 34.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Aunque hay entre nosotros muchos miembros unidos por v\u00ednculos de sangre: hermanos, primos, t\u00edos y sobrinos, etc. Todo lo cual potencia a\u00fan m\u00e1s este \u201cser familia\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Ibidem<\/em>; cf. CIC, c. 573.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Directorio de Oratorios<\/em>, 62;<em> op. cit. <\/em>Cf. Gal 2, 19-20.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>A los consagrados en Madrid<\/em>, 2 de noviembre de 1982.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 23.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Cf. <em>Vita Consecrata<\/em>, 92.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 247: \u201cExpresi\u00f3n de esta unidad en la diversidad son los institutos religiosos, entre los que nos queremos contar\u201d. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 245: \u201cLa m\u00e1s s\u00f3lida unidad va adjunta a una diversificaci\u00f3n, que no obstaculiza la unidad, y la hace ser comuni\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Cf. CIVCSVA, <em>Elementos esenciales de la ense\u00f1anza de la Iglesia sobre la vida religiosa<\/em>, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A las maestras p\u00edas de la Dolorosa<\/em>, (22\/07\/1999).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Notas del V Cap\u00edtulo General<\/em>, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Cf. <em>Notas del VII Cap\u00edtulo General<\/em>, 95.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Cf. <em>Perfectae Caritatis<\/em>, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> <em>A los consagrados en Madrid<\/em>, (02\/11\/1982).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> \u201c<em>non tam praesse quam prodesse<\/em>\u201d, San Agust\u00edn, Ep. 134, 1: CSEL 44,85.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 30.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 390.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Gal 3, 28.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 92.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 385.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 322.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 300.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 52.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 199.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 53. \u201cY en algunas casas lo manda, como es el caso de los Seminarios\u201d, cf. <em>Notas del V Cap\u00edtulo General<\/em>, 72.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 248.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> <em>Credo Comentado<\/em>, IX, 116 citado en <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 246.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los Padres Agustinos en Roma<\/em>, 7 de mayo de 1982; <em>op. cit. Regula<\/em> 1, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 92; <em>op. cit. Lumen Gentium<\/em>, 11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> 2 Cor 13.11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Flp 4, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 248.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Flp 2, 5 citado en <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 59.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> En el punto 96 de las mismas y cuya lectura recomiendo vivamente.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Hech 4, 32; cf. <em>Constituciones<\/em>, 20; <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 254 y <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 84.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Catequesis sobre la vida de comunidad a la luz del Evangelio<\/em>, (14\/12\/1994).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, III Parte, cap. 6. V.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 248; <em>op. cit.<\/em> Cf. 2 Tim 2, 3.\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 216.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 40.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 64.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 390;<em> op. cit. Elementos Esenciales de la Vida Religiosa<\/em>, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 250.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 251.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> 2 Cro 26, 11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Os 10, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> Prov 18, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n\u00ba 8, Mil\u00e1n, 15 de septiembre de 1927.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 90.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 91.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 36; 49; 50, adem\u00e1s de todo el cap\u00edtulo 4 de las <em>Constituciones<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Catequesis sobre la vida de comunidad a la luz del Evangelio<\/em>, 14 de diciembre de 1994.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> Cf. Mt 7, 1-2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Mt 18, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 37.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 389.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 133.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> Rom 12, 10 citado en <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 38.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> Gal 6, 2 citado en <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 285; cf.<em> Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 37.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Catequesis sobre la vida de comunidad a la luz del Evangelio<\/em>, (14\/12\/1994).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 32; <em>op. cit.<\/em> CIC, c. 618.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 47.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 42.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 251; <em>op. cit.<\/em> Prov 13, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 93; <em>op. cit. <\/em>Rom 14, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>; <em>op. cit<\/em>. San P\u00edo X, <em>Exhortaci\u00f3n al clero cat\u00f3lico<\/em>, Haerent animo (04\/08\/1908), 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 251.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em>, 109.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 72.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 74.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> Rom 12, 16; Flp 2, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a><em> Constituciones<\/em>, 126.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 79.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 252.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 89.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> Jn 15, 9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> <em>Perfectae Caritatis<\/em>, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 147;<em> op. cit. <\/em>Rom 5, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Catequesis sobre la vida de comunidad a la luz del Evangelio<\/em>, 14 de diciembre de 1994.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> <em>Notas del V Cap\u00edtulo General 2007<\/em>, 46. \u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 234.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> <em>Notas del VII Cap\u00edtulo General 2016<\/em>, 14. Ver tambi\u00e9n <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 109 y 120.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> CIVCSVA<em>, La vida fraterna en comunidad. <\/em><em>Congregavit nos in unum Christi amor<\/em> (02\/02\/1994) 45; cf. <em>Mutuae relationes, <\/em>11. La cita del documento de la CIVCSVA se encuentra en nuestro <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 26.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a> <em>A los consagrados en Madrid<\/em>, 2 de noviembre de 1982.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 30.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 268.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref101\" name=\"_ftn101\">[101]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a> \u201cGloria Dei homo vivens\u201d; San Ireneo, <em>Adversus haereses<\/em>, IV, 20, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref103\" name=\"_ftn103\">[103]<\/a> <em>Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em>, 122.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref104\" name=\"_ftn104\">[104]<\/a> Rom 14, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref105\" name=\"_ftn105\">[105]<\/a> <em>Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em>, 122.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref106\" name=\"_ftn106\">[106]<\/a> Cf. 1 Pe 1, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref107\" name=\"_ftn107\">[107]<\/a> <em>Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em>, 121<em>.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref108\" name=\"_ftn108\">[108]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 23.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref109\" name=\"_ftn109\">[109]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em>, 119<em>.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref110\" name=\"_ftn110\">[110]<\/a> <em>Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em>, 119<em>.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref111\" name=\"_ftn111\">[111]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 23.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref112\" name=\"_ftn112\">[112]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los religiosos en Guatemala<\/em>, (07\/03\/1983); cf. <em>Perfectae Caritatis<\/em>, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref113\" name=\"_ftn113\">[113]<\/a> 1 Jn 3, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref114\" name=\"_ftn114\">[114]<\/a> Mt 12, 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref115\" name=\"_ftn115\">[115]<\/a> Cf. San Marcelino Champagnat, <em>Consejos, lecciones, m\u00e1ximas y ense\u00f1anzas<\/em>, cap. 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref116\" name=\"_ftn116\">[116]<\/a> San Marcelino Champagnat, <em>Consejos, lecciones, m\u00e1ximas y ense\u00f1anzas<\/em>, cap. 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref117\" name=\"_ftn117\">[117]<\/a> Cf. Salmo 122, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref118\" name=\"_ftn118\">[118]<\/a> San Juan Cris\u00f3stomo, <em>Homil\u00eda sobre el amor cristiano<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref119\" name=\"_ftn119\">[119]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 92.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref120\" name=\"_ftn120\">[120]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 123.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref121\" name=\"_ftn121\">[121]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref122\" name=\"_ftn122\">[122]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref123\" name=\"_ftn123\">[123]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda<\/em>, (08\/09\/1979).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref124\" name=\"_ftn124\">[124]<\/a> San Luis Mar\u00eda Grignon de Montfort, <em>Tratado de la Verdadera Devoci\u00f3n<\/em>, 196.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref125\" name=\"_ftn125\">[125]<\/a> Cf. <em>Acto de Consagraci\u00f3n del Instituto del Verbo Encarnado al Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda<\/em>; cf. <em>Constituciones<\/em>, 7; <em>op. cit.<\/em> Cf. 1 Cor 10, 4.<\/p>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cUnidos en Cristo\u2026 como una Familia Religiosa peculiar\u201dConstituciones, 92 Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios: \u201cEn nombre de Cristo queremos constituir una familia religiosa [\u2026] am\u00e1ndonos de tal manera los unos a los otros por ser hijos del mismo Padre, hermanos del mismo Hijo y templos del mismo Esp\u00edritu Santo, que formemos un solo coraz\u00f3n 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