{"id":508,"date":"2017-08-01T20:29:05","date_gmt":"2017-08-01T18:29:05","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=508"},"modified":"2025-09-01T07:28:21","modified_gmt":"2025-09-01T05:28:21","slug":"transfigurar-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2017\/08\/01\/transfigurar-el-mundo\/","title":{"rendered":"Transfigurar el mundo"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"508\" class=\"elementor elementor-508\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-56932947 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"56932947\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5eb41991\" data-id=\"5eb41991\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7dcd3ae6 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"7dcd3ae6\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n<p>Queridos Padres, Seminaristas, Hermanos y Novicios:<\/p>\n<p>El milagro de la Transfiguraci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or que estamos pr\u00f3ximos a celebrar nos recuerda que \u201cel fin espec\u00edfico de nuestra peque\u00f1\u00edsima Familia Religiosa es evangelizar la cultura, o sea transfigurarla en Cristo\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>M\u00e1s aun, es este misterio \u2013adem\u00e1s del de la Encarnaci\u00f3n del Verbo\u2013 el que expresa \u201cnuestro \u2018estilo particular de santificaci\u00f3n y de apostolado\u2019<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> y define marcadamente \u201cla identidad y configuraci\u00f3n de nuestra vida consagrada como miembros del Instituto del Verbo Encarnado seg\u00fan nuestra \u00edndole propia y nuestro patrimonio espiritual\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En nuestra vocaci\u00f3n de religiosos del Verbo Encarnado \u2013que es lo mismo que decir, nuestra vocaci\u00f3n a vivir una <em>existencia transfigurada<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>\u2013 est\u00e1 impl\u00edcita la llamada \u201ca revivir y testimoniar el \u00fanico misterio de Cristo, sobre todo en los aspectos de su anonadamiento y de su transfiguraci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>. Actuando de ese modo es que buscamos \u201cser una huella concreta que la Trinidad deja en la historia\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>, como reza nuestra f\u00f3rmula de profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>De esto se desprende que, si decimos que es central en nuestra espiritualidad el imitar al Dios encarnado \u201csiendo otros Cristos\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>, es precisamente del misterio de la Transfiguraci\u00f3n del que aprendemos el modo peculiar de transfigurarnos en Cristo<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> seg\u00fan nuestro carisma. Por eso, la celebraci\u00f3n solemne de la fiesta de la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or, nos recuerda aquello que nos constituye y debe distinguirnos entre las distintas familias religiosas de la Iglesia<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>De lo dicho hasta aqu\u00ed podemos inferir las profundas resonancias que este misterio tiene en nuestra vida de consagrados del Instituto del Verbo Encarnado. Pero, muy principalmente, la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or, \u201cilumina nuestra actitud espiritual ante el misterio del Dios hecho hombre\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> y, por tanto, el modo espec\u00edfico y peculiar con que llevamos adelante nuestra tarea de evangelizar la cultura, y entendemos el ser religiosos misioneros que nos hace <em>ir a todas las gentes<\/em><a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> dando el esplendoroso y eminente \u201ctestimonio de que el mundo no puede ser transformado ni ofrecido a Dios sin el esp\u00edritu de las bienaventuranzas\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Quisiera entonces en esta carta circular referirme a ese aspecto singular de nuestra espiritualidad que tan se\u00f1aladamente nos distingue en nuestro di\u00e1logo con el mundo \u201cal cual Cristo nos <em>env\u00eda como ovejas en medio de lobos<\/em><a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>, y respecto del cual San Pablo nos amonesta diciendo: <em>No os conform\u00e9is a este mundo, sino transformaos por la renovaci\u00f3n de la mente<\/em><a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>. Tema important\u00edsimo ya que, el ense\u00f1orear el mundo para Cristo<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> es <em>el <\/em>elemento esencial no negociable que, si valorado y potenciado como conviene, ser\u00e1 fuente perenne de fecundidad sobrenatural para el Instituto.<\/p>\n<h4><strong>1. Contemplar y testimoniar el rostro transfigurado de Cristo<\/strong><a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a><\/h4>\n<p>La Transfiguraci\u00f3n de Cristo ante sus ap\u00f3stoles nos habla de que el fin espec\u00edfico de nuestro querido Instituto es la evangelizaci\u00f3n de la cultura, precisamente porque este misterio de la vida de Jes\u00fas \u201cno es s\u00f3lo revelaci\u00f3n de la gloria de Cristo, sino tambi\u00e9n preparaci\u00f3n para afrontar la cruz. Ella implica un \u2018subir al monte\u2019 y un \u2018bajar del monte\u2019: los disc\u00edpulos que han gozado de la intimidad del Maestro&#8230; vuelven de repente a la realidad cotidiana, donde no ven m\u00e1s que a \u2018Jes\u00fas solo\u2019 en la humildad de la naturaleza humana, y son invitados a descender para vivir con \u00c9l las exigencias del designio de Dios y emprender con valor el camino de la cruz\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En la cima del monte Tabor Jes\u00fas hace contemplar a sus ap\u00f3stoles la gloria del Verbo. As\u00ed nosotros, en reverencia a la divinidad de Cristo, manifestada en su Transfiguraci\u00f3n, buscamos \u201cvivir a fondo las virtudes de la trascendencia, y la urgencia de la oraci\u00f3n y de la adoraci\u00f3n incesantes\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>. De aqu\u00ed que es nota distintiva de nuestra espiritualidad el dar primac\u00eda a lo espiritual por sobre lo temporal. Por tanto, hallamos en el vivir \u201ccon gran fidelidad la oraci\u00f3n lit\u00fargica y personal, los tiempos dedicados a la oraci\u00f3n mental y a la contemplaci\u00f3n, y en la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a> la oportunidad de \u201crevivir la experiencia de Pedro en la Transfiguraci\u00f3n: <em>Bueno es estarnos aqu\u00ed<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Ya que entendemos que, si nuestro trabajo pastoral quiere ser efectivo, nosotros debemos primero contemplar al Verbo Encarnado bajo las especies eucar\u00edsticas y unirnos a \u00c9l \u201cparticipando activamente en el Santo Sacrificio todos los d\u00edas\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>. No podremos reproducir en nuestras almas los divinos rasgos sin contemplar a Cristo, sin estudiarlo, sin alimentarnos de su Esp\u00edritu. Nuestra vida consagrada como religiosos del Verbo Encarnado implica una relaci\u00f3n transformante con Cristo<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso dicen nuestras <em>Constituciones<\/em>: \u201cLa Santa Misa es el acto lit\u00fargico por excelencia, y \u2018la liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza\u2019<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>, de ella \u2018deriva hacia nosotros la gracia\u2026 y se obtiene con la m\u00e1xima eficacia aquella santificaci\u00f3n de los hombres en Cristo y aquella glorificaci\u00f3n de Dios a la cual las dem\u00e1s obras de la Iglesia tienden como a su fin\u2019<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>. Consecuentemente, es normativa en todas nuestras comunidades religiosas, que nuestros religiosos se dediquen a la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica y a la participaci\u00f3n diaria en la Santa Misa, ya que esta es \u201c\u2018v\u00e9rtice y fuente\u2019 de toda nuestra actividad en la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>. \u201cLa importancia que se le da a la celebraci\u00f3n de la Santa Misa y el \u00e9nfasis que se da a la vida lit\u00fargica del Instituto\u201d, manifestando en ellas que adoramos a la Majestad misma, as\u00ed como la \u201cmarcada devoci\u00f3n eucar\u00edstica\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a> constituyen, como todos Ustedes saben, uno de los elementos no negociables adjuntos al carisma. Lo cual pone de manifiesto la importancia que tiene para nosotros la vida de oraci\u00f3n. Y esta misma primac\u00eda y relevancia que nosotros damos a la vida de oraci\u00f3n es la que predicamos y exhortamos a nuestros fieles a conseguir.<\/p>\n<p>Es en nuestro contacto personal con el Verbo Encarnado en donde se ensancha la ardorosa devoci\u00f3n que nos impele a la misi\u00f3n y hace que nuestro trabajo apost\u00f3lico tenga verdadera injerencia. Porque estamos convencidos de que, en la familiaridad con el Verbo Encarnado oculto en la Eucarist\u00eda, conocido en la Sagrada Escritura<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a> y ense\u00f1ado por el Magisterio vivo de la Iglesia, es donde mejor se adquiere ese \u201csentido com\u00fan cristiano\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a> que nos da una \u2018sensibilidad\u2019 particular para encarar la misi\u00f3n y la gracia para llevarla a cabo. Es s\u00f3lo impregnados del Esp\u00edritu del Verbo Encarnado que nos hacemos capaces de entablar un di\u00e1logo fecundo con las culturas que estamos llamados a evangelizar.\u00a0<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, expresi\u00f3n de la primac\u00eda dada a la vida de oraci\u00f3n en la misi\u00f3n y conscientes de que es el Esp\u00edritu Santo el protagonista de la misma<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a>, asociamos a todos y a cada uno de nuestros apostolados a nuestros religiosos contemplativos. Ellos tienen un rol no accesorio en nuestras misiones sino m\u00e1s bien <em>clave<\/em>. Por eso afirmamos que \u201cest\u00e1n a la vanguardia de todas las obras de apostolado del Instituto\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>. De hecho, consideramos necesario \u201cestablecer [monasterios] en todas las Iglesias nuevas\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>. Y esto es as\u00ed, porque estamos genuinamente convencidos de que sin la gracia de Dios que se impetra por la oraci\u00f3n y el sacrificio, poco y nada podemos hacer: es a nuestros monjes a quienes les encomendamos no s\u00f3lo el orar \u201cpor la conversi\u00f3n de los pecadores, las intenciones del Santo Padre, el acrecentamiento en calidad y cantidad de las vocaciones consagradas, etc.\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>, sino tambi\u00e9n el rezar \u201cpor el ecumenismo, por la vida de la Iglesia, por la promoci\u00f3n humana, y [todos los] otros problemas que hacen a la realizaci\u00f3n del orden temporal seg\u00fan Dios y a la instauraci\u00f3n del Reino de Dios en las almas\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>. Por esta raz\u00f3n, nuestros monjes son definitivamente \u201cpiezas claves del empe\u00f1o apost\u00f3lico de nuestro Instituto\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>El relato de la Transfiguraci\u00f3n contin\u00faa con el ap\u00f3stol Pedro diciendo: <em>Maestro, bueno es para nosotros estarnos aqu\u00ed; hagamos, pues, tres tiendas una para Ti, una para Mois\u00e9s y una para El\u00edas<\/em><a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>. Ahora bien, es interesante notar que el evangelista escribi\u00f3 a continuaci\u00f3n: <em>Pero Pedro no sab\u00eda lo que dec\u00eda<\/em><a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a><em>. <\/em>Lo cual evidencia la com\u00fan tentaci\u00f3n de querer hacer de ese \u2018sentimiento de gloria moment\u00e1nea\u2019 algo permanente. Es la tentaci\u00f3n de querer un \u201csacerdocio sin la ignominiosa victimizaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>. Es la tentaci\u00f3n de pensar \u2018para qu\u00e9 ir a predicar misiones\u2019, que equivale al \u2018para qu\u00e9 ir a Jerusal\u00e9n a ser crucificado\u2019. Es el anhelo de un sacerdocio sin sufrimiento, sin combate, sin enemigos. Es la tendencia a poner \u201ctal \u00e9nfasis sobre la necesidad primordial y previa de la acci\u00f3n temporal, que disuelve en \u00e9sta lo espiritual\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>. Pues bien, es en esta misma escena en la que Pedro quiere capturar esa gloria moment\u00e1nea, cuando Cristo habla con Mois\u00e9s y con El\u00edas de <em>su salida de este mundo que deb\u00eda cumplirse en Jerusal\u00e9n<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup><strong>[42]<\/strong><\/sup><\/a><\/em>, y predice a sus ap\u00f3stoles, por segunda vez, su pasi\u00f3n: <em>El Hijo del Hombre ha de ser entregado en manos de los hombres<\/em><a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>. Aprendamos que en nuestra vida de religiosos misioneros: \u201cesta es la idea clamorosa: <em>sacrificarse<\/em>. As\u00ed se dirige la historia, aun silenciosa y ocultamente\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a>. \u201cEl trabajo pastoral es cruz, no motivo de escapismo\u201d<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>San Juan Pablo II, hablando de la vida consagrada, ense\u00f1a que \u201cla Transfiguraci\u00f3n no es s\u00f3lo revelaci\u00f3n de la gloria de Cristo, sino tambi\u00e9n preparaci\u00f3n para afrontar la cruz. Ella implica un <em>\u2018subir al monte\u2019<\/em> y un <em>\u2018bajar del monte\u2019<\/em>: los disc\u00edpulos que han gozado de la intimidad del Maestro, envueltos moment\u00e1neamente por el esplendor de la vida trinitaria y de la comuni\u00f3n de los santos, como arrebatados en el horizonte de la eternidad, vuelven de repente a la realidad cotidiana, donde no ven m\u00e1s que a <em>\u2018Jes\u00fas solo\u2019<\/em> en la humildad de la naturaleza humana, y son invitados a descender para vivir con \u00c9l las exigencias del designio de Dios y emprender con valor el camino de la cruz\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso el misterio de la Transfiguraci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or \u201cilumina tambi\u00e9n nuestra actitud ante su humanidad, y nos mueve a practicar con intensidad \u2018las virtudes del anonadarse: humildad, justicia, sacrificio, pobreza, dolor, obediencia, amor misericordioso\u2026, en una palabra, tomar la cruz\u2019<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>. Lo cual \u201cdeja su impronta, de modo particular, en la pr\u00e1ctica de nuestros votos\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a>. Y as\u00ed decimos con convencimiento que \u201cnuestra fidelidad al \u00fanico Amor se manifiesta y se fortalece en la humildad de una vida oculta, en la aceptaci\u00f3n de los sufrimientos <em>para completar lo que en la propia carne falta a las tribulaciones de Cristo<\/em> (Col 1, 24), en el sacrificio silencioso, en el abandono a la santa voluntad de Dios, en la serena fidelidad incluso ante el declive de las fuerzas y del propio ascendiente\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Este misterio de la vida de Cristo, nos deja ver que \u201cla divinidad de Jes\u00fas va unida a la cruz; [y que] s\u00f3lo en esa interrelaci\u00f3n reconocemos a Jes\u00fas correctamente\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>. Tan asumido tenemos esto, que el misterio de la Transfiguraci\u00f3n se convierte para nosotros \u2013seg\u00fan el decir del Ven. Arzobispo Fulton Sheen\u2013 \u201cen el perfecto ejemplo de c\u00f3mo la religi\u00f3n debe relacionarse con el mundo\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>As\u00ed como el Verbo luego de dejarse contemplar por Pedro, Santiago y Juan los hace descender al valle, para servir a la Iglesia, representada en el padre de un ni\u00f1o endemoniado<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>, as\u00ed nosotros no concebimos un sacerdocio que vive \u2018desconectado\u2019 de las realidades humanas, circunscripto a la sacrist\u00eda de una parroquia, o a la seguridad de un aula de clases, ni acepta la comodidad que se esconde, antes que desafiar con la verdad del Evangelio a aquellos que se oponen con falsedades al mismo Cristo y su Iglesia.<\/p>\n<p>Tampoco estamos de acuerdo con aquellos que dial\u00e9cticamente oponen la vida religiosa a las obras de apostolado, o bien, ridiculizan y hasta obstaculizan todo emprendimiento para esconder su falta de celo o escudar su confort. A quienes as\u00ed piensan les respondemos con las palabras de San Juan Pablo II: \u201c<em>\u00a1La fe se fortalece d\u00e1ndola!<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>El Concilio Vaticano II dec\u00eda: \u201cSe equivocan los cristianos que, pretextando que no tenemos aqu\u00ed ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta que la propia fe es un motivo que les obliga al m\u00e1s perfecto cumplimiento de todas ellas seg\u00fan la vocaci\u00f3n personal de cada uno. Pero no es menos grave el error de quienes, por el contrario, piensan que pueden entregarse totalmente del todo a la vida religiosa, pensando que \u00e9sta se reduce meramente a ciertos actos de culto y al cumplimiento de determinadas obligaciones morales. El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los m\u00e1s graves errores de nuestra \u00e9poca\u201d<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Lo mismo recordaba Mons. Alejandro Staccioli, O.M.I., Obispo Secretario de la Pontificia Uni\u00f3n Misional: \u201cHoy ya no es m\u00e1s el tiempo, si bien nunca lo ha sido, de s\u00f3lo conservar la fe. Es tiempo de Misi\u00f3n: de <em>salir de la tienda<\/em>, fuera de los muros, de aventurarse y ser presencia humilde y valiente de Cristo Redentor de toda la humanidad\u201d<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Esto no puede sino abrir de par en par las puertas de nuestra alma para que salga henchido el ferviente deseo de no \u201cser esquivos a la aventura misionera\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>. Por tanto, sin perder de vista a <em>Jes\u00fas solo<\/em><a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a> y sin temor <em>a gastarnos y desgastarnos<\/em><a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a> por las almas, es propio nuestro lanzarnos con \u00edmpetu a la misi\u00f3n evangelizadora.<\/p>\n<p>Es el amor grande y vivo a Jesucristo, que nos esforzamos en cultivar, el que no s\u00f3lo alimenta nuestra vida espiritual, sino que nos \u201csirve de pauta para el ejercicio generoso de nuestro ministerio\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>. Porque \u201cnosotros vamos al mundo no para mimetizarnos con \u00e9l, sino para convertirlo para Cristo. Nosotros vamos a la cultura y a las culturas del hombre no para convertirnos en ellas, sino para sanarlas y elevarlas con la fuerza del Evangelio, haciendo, an\u00e1logamente, lo que hizo Cristo: \u201cSuprimi\u00f3 lo diab\u00f3lico, asumi\u00f3 lo humano y le comunic\u00f3 lo divino\u2019<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Para ello es necesario saber descubrir y discernir todo lo que en una cultura es aut\u00e9nticamente humano, todo lo que es verdadero, noble, bello, todo lo que, en definitiva, pueda ser asumible porque es una preparaci\u00f3n para el evangelio<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>, una <em>\u201csemilla del Verbo\u201d<\/em>. Porque esa <em>semina Verbi<\/em> reclama y tiende a la revelaci\u00f3n completa del mismo Verbo, es decir, tiende por su misma naturaleza a la plenitud de la verdad<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>. Y es un punto desde donde partir en la vasta obra de la evangelizaci\u00f3n y del di\u00e1logo aut\u00e9ntico con las culturas, di\u00e1logo que encuentra su lugar teol\u00f3gico propio dentro de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia.<\/p>\n<p>En este sentido los Padres Capitulares advert\u00edan en el 2007: \u201cSi tenemos siempre adelante el misterio de la Encarnaci\u00f3n sabremos evitar dial\u00e9cticas y asumir lo aut\u00e9nticamente humano\u2026 Porque, as\u00ed como toda herej\u00eda cristol\u00f3gica parte de un error en la concepci\u00f3n del misterio de la Encarnaci\u00f3n, as\u00ed tambi\u00e9n puede pasar en nuestra vida y apostolado\u201d<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Del entender la divinidad y preexistencia del Verbo que toma una naturaleza humana completa y perfecta, uni\u00e9ndola a su persona divina por asunci\u00f3n, surge \u201cel fervor por llevar la gracia de la Redenci\u00f3n a toda la realidad:\u00a0 al hombre, a todo el hombre y a todos los hombres, al matrimonio y la familia, a la cultura, a la vida pol\u00edtico-econ\u00f3mico-social, a la vida internacional de los pueblos con especial referencia al tema de la paz, o sea, a todos los grandes problemas contempor\u00e1neos\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Todos recordar\u00e1n lo que, en consonancia con el Magisterio de la Iglesia, se nos ha ense\u00f1ado: \u201cLa correcta inteligencia del misterio adorable de la Encarnaci\u00f3n del Verbo es tambi\u00e9n la clave de b\u00f3veda para entender y construir todo el orden temporal humano, su cultura y su civilizaci\u00f3n. Confesar la aut\u00e9ntica e \u00edntegra condici\u00f3n humana de Jes\u00fas, asumida por el Verbo eterno de Dios, permite \u2018recuperar la dimensi\u00f3n de lo divino en toda realidad terrena\u2019<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>. Como recuerda Juan Pablo II, al asumir Cristo en su humanidad todo lo aut\u00e9nticamente humano, \u2018ninguna actividad humana es extra\u00f1a al Evangelio\u2019<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>. Por eso es ineludible el llamado a someter para nuestro Se\u00f1or todo lo humano: puesto que \u00c9l es el \u00fanico que comunica a los hombres con Dios, \u2018es necesario que toda la cultura humana sea henchida por el Evangelio\u2019<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Esto, as\u00ed entendido, hace que cada uno de nosotros \u2013desde el puesto que le toca y seg\u00fan sus capacidades\u2013 busque hacer que la redenci\u00f3n llegue a toda la realidad aut\u00e9nticamente humana, de modo tal que \u201ctoda la vida p\u00fablica y social de los pueblos se subordine a Dios como a su fin \u00faltimo\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>. No por buscar reinos temporales, nada de eso, sino porque as\u00ed nos lo manda el mismo Cristo y nos lo dicta el sentido com\u00fan; adem\u00e1s de las razones filos\u00f3ficas, teol\u00f3gicas y de las ense\u00f1anzas de la historia que podr\u00edamos citar. Todo esto sin confundir jam\u00e1s los \u00e1mbitos propios que le corresponden al Estado y a la Iglesia en el servicio al hombre<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Muy ajeno a nosotros es el estar envueltos en lo social olvid\u00e1ndonos de la primac\u00eda de lo espiritual. Ya que si bien es cierto que el nuestro no es un sacerdocio que vive s\u00f3lo en la cima del monte Tabor, tampoco es aquel que vive por siempre revuelto en el valle. Antes bien, lo nuestro es contemplar el rostro transfigurado de Cristo, para dar testimonio de \u00e9l, lo cual exige de nosotros la conversi\u00f3n y la santidad de una existencia transfigurada<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a> y, actuando de este modo, llevar a las almas a Dios.<\/p>\n<p>Nosotros no ponemos el acento en \u201ceste mundo\u201d \u2013presentando un mensaje que en realidad es \u201cun menjunje de sobrenatural y natural\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a> y que s\u00f3lo produce cristianos \u201cde rodillas ante el mundo\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>\u2013 sino que nuestro \u00e9nfasis est\u00e1 \u2013de palabra y por obras\u2013 en el mundo futuro, en la vida eterna. Ni tampoco creemos en la presentaci\u00f3n inversa que hacen algunos: de \u201cen vez de Dios, el hombre&#8230; en vez de amor a Dios amor al pr\u00f3jimo&#8230; en vez de un mensaje de salvaci\u00f3n un mensaje social&#8230; en vez de la Cruz la apertura al mundo&#8230; en vez de la verdad absoluta la verdad del tiempo\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Antes bien, fieles al Verbo Encarnado, que estableci\u00f3 las dos leyes, la del amor a Dios y la del amor al pr\u00f3jimo como inseparables, nosotros trabajamos en pro de una verdadera civilizaci\u00f3n. Ya que como muy hermosamente nuestro derecho propio lo expresa: \u201csi en la vida se omite del todo la atenci\u00f3n del otro, queriendo ser s\u00f3lo \u2018piadoso\u2019 y cumplir con los \u2018deberes religiosos\u2019, se marchita tambi\u00e9n la relaci\u00f3n con Dios. Ser\u00e1 \u00fanicamente una relaci\u00f3n \u2018correcta\u2019, pero sin amor. S\u00f3lo la disponibilidad para ayudar al pr\u00f3jimo, para manifestarle amor, nos hace sensibles tambi\u00e9n ante Dios. S\u00f3lo el servicio al pr\u00f3jimo abre los ojos a lo que Dios hace por nosotros y a lo mucho que nos ama\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>. Y en este sentido, \u201clas obras de misericordia son un instrumento apto para el cumplimiento del fin espec\u00edfico de nuestro Instituto, ya que nos permiten la evangelizaci\u00f3n mediante el testimonio de vida y posibilita un gran movimiento de adhesi\u00f3n a la doctrina de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Lo nuestro no es dar \u201csoluciones t\u00e9cnicas\u201d, sino evangelizar promoviendo el desarrollo de las personas, no de cualquier modo sino a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n de las conciencias<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a>. Nosotros debemos vivir con la misma preocupaci\u00f3n del Verbo Encarnado: salvar al hombre. Nuestro ministerio sacerdotal quedar\u00eda vac\u00edo de contenido si, en el trato pastoral con los hombres, olvid\u00e1semos la dimensi\u00f3n soteriol\u00f3gica cristiana (como sucede desafortunadamente en las formas reduccionistas de ejercer el ministerio como si se tratara de una funci\u00f3n de simple ayuda humana, social o psicol\u00f3gica). En cambio, nosotros nos reconocemos enviados a los hombres para hacerles descubrir su vocaci\u00f3n de hijos de Dios, para despertar en ellos el ansia de vida sobrenatural y de la vida eterna; para exhortar a la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, educando la conciencia moral y reconciliando a los hombres con Dios mediante el sacramento de la confesi\u00f3n<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y aunque todav\u00eda quede mucho m\u00e1s por hacer, debemos admitir con toda humildad y agradecimiento a Dios que es notable el esfuerzo que hacen nuestros religiosos desde sus distintos puestos para que \u201cprevalezca en el mundo un aut\u00e9ntico sentido del hombre, no encerrado en un estrecho antropocentrismo sino abierto hacia Dios\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Menciono aqu\u00ed, como ejemplos ilustrativos, aunque sean muchos los que podr\u00eda citar, el important\u00edsimo apostolado intelectual de quienes trabajan en el Proyecto Cultural \u201cCornelio Fabro\u201d. Tambi\u00e9n todo el trabajo intelectual que silenciosamente se realiza por emplazar una inteligencia cat\u00f3lica y que tanta falta hace en nuestra sociedad, por la predicaci\u00f3n que denuncia el esp\u00edritu del mundo, por las publicaciones, o a trav\u00e9s de las ense\u00f1anzas impartidas en los Seminarios y Casas de formaci\u00f3n religiosas, y tantas otras iniciativas. Los Ejercicios Espirituales genuinamente ignacianos que se predican con tanto fruto en todas partes (al punto en que no hay mes del a\u00f1o en que alguno de los nuestros no est\u00e9 predicando <em>Ejercicios<\/em> en alguna parte del mundo). Adem\u00e1s del estupendo trabajo de promoci\u00f3n humana que llevan adelante tantos de los nuestros en los distintos Hogarcitos y Albergues del Instituto en lugares de gran necesidad<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>. Son loables tambi\u00e9n todas las iniciativas emprendidas por ense\u00f1orear y promover la cultura a trav\u00e9s del arte, como la m\u00fasica o la pintura, ense\u00f1ando a los hombres aquella <em>\u201cvia pulchritudinis\u201d<\/em> que les permita remontarse a Dios<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y es que \u2013conforme a la ense\u00f1anza de la Iglesia\u2013 nosotros entendemos que el \u00e1mbito del reinado de Cristo \u201ces doble: personal y social\u201d<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a>. Por ser personal es nuestro intento decidido hacer que \u00c9l reine \u201csobre las inteligencias porque es la Verdad; que reine sobre las voluntades porque es la Bondad; y que reine sobre los corazones porque es el Amor\u201d<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a>. Y que reine tambi\u00e9n socialmente, ya que desde este punto de vista \u201cno hay diferencia entre los individuos y el consorcio civil, porque los individuos, unidos en sociedad, no por eso est\u00e1n menos bajo la potestad de Cristo, que lo est\u00e1n cada uno de ellos separadamente. \u00c9l es la fuente de la salud privada y p\u00fablica\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>, como consta expl\u00edcitamente en el derecho propio. Aunque quiz\u00e1s no haga falta que lo diga, de esto se sigue que es necesario que reine primero en nosotros.<\/p>\n<p>Ya hace d\u00e9cadas el Papa P\u00edo XII advert\u00eda: \u201cEl enemigo se ha preparado y se prepara para que Cristo sea un extra\u00f1o en la universidad, en la escuela, en la familia, en la administraci\u00f3n de la justicia, en la actividad legislativa, en la inteligencia entre los pueblos, all\u00ed donde se determina la paz o la guerra\u201d<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cPor eso no queremos \u2018dejar de intentar nada para que el amor de Cristo tenga primado supremo en la Iglesia y en la sociedad\u2019\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>. Y todo nuestro \u201ctrabajo misionero y apost\u00f3lico se fundamenta en la convicci\u00f3n de que es necesario que <em>\u00c9l reine<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>.\u00a0 Es que nos resulta incontenible el deseo de \u201cque toda la cultura humana sea henchida por el Evangelio\u201d<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a> puesto que \u201cninguna actividad humana es extra\u00f1a al Evangelio\u201d<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a>, por lo cual, la misi\u00f3n es para nosotros sin\u00f3nimo de \u201crecuperar la dimensi\u00f3n de lo divino en toda realidad terrena\u201d<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\"><sup>[92]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>2. Transformar con la fuerza del Evangelio<\/strong><a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\"><sup>[93]<\/sup><\/a><\/h4>\n<p>Esta concepci\u00f3n de la labor misionera, con la marcada y honrosa espiritualidad que nos distingue como Familia Religiosa, hace que nos acerquemos a las culturas a evangelizar de un modo tambi\u00e9n espec\u00edfico.<\/p>\n<p>Claramente ense\u00f1a nuestro <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>: \u201cMerced a la ense\u00f1anza de Cristo, sabemos que existe una humanidad contraria a la fe y al don de la gracia, a la que el mismo Se\u00f1or llama \u2018mundo\u2019<a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\"><sup>[94]<\/sup><\/a>.[\u2026] Sin embargo esta diferencia no puede traducirse en temor o desprecio<a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\"><sup>[95]<\/sup><\/a>, ya que, si se tiene conciencia de lo que el Se\u00f1or quiere, se advierte tambi\u00e9n el deber de la evangelizaci\u00f3n y la urgencia de la misi\u00f3n. Para esto no basta una actitud meramente conservadora, sino que es preciso adem\u00e1s la difusi\u00f3n y el <strong>anuncio<\/strong> del dep\u00f3sito de la fe, conforme al mandato del mismo Cristo. Y a \u2018este impulso interior de caridad\u2019<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\"><sup>[96]<\/sup><\/a> se lo denomina <strong>di\u00e1logo<\/strong><a href=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\"><sup>[97]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn98\" name=\"_ftnref98\"><sup>[98]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Este di\u00e1logo requiere virtudes particulares, como ense\u00f1a el Beato Pablo VI en la Carta enc\u00edclica <em>Ecclesiam Suam<\/em>, retomadas en nuestro <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>: \u201cla <strong>claridad<\/strong> ante todo: el di\u00e1logo supone y exige la inteligibilidad, es un inter\u00adcambio de pensamiento&#8230; Adem\u00e1s, la <strong>afabili\u00addad<\/strong>: &#8230; el di\u00e1logo no es orgulloso, no es hiriente, no es ofensivo. Su autoridad es intr\u00ednseca por la verdad que expone, por la cla\u00adridad que difun\u00adde, por el ejemplo que propone; no es un manda\u00adto ni una imposici\u00f3n&#8230; La <strong>confianza<\/strong>, tanto en el valor de la propia palabra como en la disposici\u00f3n para acogerla por parte del interlocutor; promueve la familiaridad y la amistad&#8230; Final\u00admente la <strong>pruden\u00adcia<\/strong> pedag\u00f3gica que tiene muy en cuenta las condiciones psicol\u00f3gicas y morales del que oye&#8230;<a href=\"#_ftn99\" name=\"_ftnref99\"><sup>[99]<\/sup><\/a> y se es\u00adfuerza por conocer su sensibilidad y por adaptarse ra\u00adzonable\u00admente y modificar las formas de la propia presentaci\u00f3n por no serle molesto e incomprensible. Adem\u00e1s, mani\u00adfies\u00adta, por parte del que lo entabla, un prop\u00f3sito de correc\u00adci\u00f3n, de estima, de simpat\u00eda y de bondad; excluye la condena\u00adci\u00f3n aprior\u00edstica, la pol\u00e9mica ofensiva y habitual, la vanidad de la conversa\u00adci\u00f3n in\u00fatil&#8230; Respeta su dignidad y su liber\u00adtad, busca &#8230; su prove\u00adcho y quisiera disponerlo a una comu\u00adni\u00f3n m\u00e1s plena de senti\u00admientos y conviccio\u00adnes&#8230; Supone en nosotros&#8230; el estado de \u00e1nimo del que siente dentro de s\u00ed el peso del mandato apost\u00f3li\u00adco\u201d<a href=\"#_ftn100\" name=\"_ftnref100\"><sup>[100]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>De manera que \u201cnuestra peque\u00f1a Familia Religiosa no debe estar nunca replegada sobre s\u00ed misma\u201d<a href=\"#_ftn101\" name=\"_ftnref101\"><sup>[101]<\/sup><\/a>, sino m\u00e1s bien \u201cabierta a la din\u00e1mica misionera y ecum\u00e9nica ya que ha sido enviada para anunciar y testimoniar, actualizar y extender el misterio de la comuni\u00f3n que la constituye; a reunir a todos y a todo en Cristo\u201d<a href=\"#_ftn102\" name=\"_ftnref102\"><sup>[102]<\/sup><\/a>. Este es, queridos todos, <em>el<\/em> elemento esencial no negociable: trabajar a fin de ense\u00f1orear para Jesucristo todo lo aut\u00e9nticamente humano<a href=\"#_ftn103\" name=\"_ftnref103\"><sup>[103]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Tanto el di\u00e1logo<a href=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\"><sup>[104]<\/sup><\/a> como el anuncio son considerados como elementos esenciales y formas aut\u00e9nticas de la \u00fanica misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia y ambos se orientan hacia la comunicaci\u00f3n de la verdad salv\u00edfica<a href=\"#_ftn105\" name=\"_ftnref105\"><sup>[105]<\/sup><\/a>. Y como sabiamente advert\u00eda San Juan Pablo II, \u201cno se trata de elegir uno y de ignorar o rechazar el otro\u201d<a href=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\"><sup>[106]<\/sup><\/a>. Ambos est\u00e1n \u00edntimamente ligados, pero no son intercambiables.<\/p>\n<p>Por anuncio entendemos, \u201cuna clara proclamaci\u00f3n de que en Jesucristo se ofrece la salvaci\u00f3n para todos los hombres\u201d<a href=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\"><sup>[107]<\/sup><\/a>. Por eso, \u2018no hay evangelizaci\u00f3n verdadera, mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jes\u00fas de Nazaret Hijo de Dios\u2019<a href=\"#_ftn108\" name=\"_ftnref108\"><sup>[108]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn109\" name=\"_ftnref109\"><sup>[109]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>A su vez, si estamos convencidos de la fe que anunciamos, debemos estar abiertos al di\u00e1logo, siendo capaces de abordar temas con hombres que no est\u00e1n convencidos, o que tienen otras convicciones, incluso sobre la propia verdad de la revelaci\u00f3n<a href=\"#_ftn110\" name=\"_ftnref110\"><sup>[110]<\/sup><\/a>. Tan profundamente arraigado est\u00e1 esto en nosotros que es incongruente con nuestra tarea evangelizadora el indiferentismo. Antes bien, \u201ccon todo respeto hacia la persona humana y su conciencia, respeto que va <em>necesariamente<\/em> unido con el sentido de responsabilidad a la verdad misma y el deber de una b\u00fasqueda sincera de la verdad de parte de cada uno, debemos dirigirnos a todo hombre\u201d<a href=\"#_ftn111\" name=\"_ftnref111\"><sup>[111]<\/sup><\/a>. Ya que el verdadero di\u00e1logo hace que la fe se vuelva viva y vivificada por el amor.<\/p>\n<p>A nosotros nos \u201curge ejercer el apostolado en los llamados \u2018are\u00f3pagos modernos\u2019\u201d<a href=\"#_ftn112\" name=\"_ftnref112\"><sup>[112]<\/sup><\/a> y entre varios que podr\u00eda mencionar, se\u00f1alo el important\u00edsimo y \u201cvast\u00edsimo are\u00f3pago de la cultura, de las universidades, de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, de las relaciones internacionales que favorecen el di\u00e1logo y conducen a nuevos proyectos de vida\u201d<a href=\"#_ftn113\" name=\"_ftnref113\"><sup>[113]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Todo esto tiene ciertamente varias consecuencias pr\u00e1cticas para nosotros. Menciono solo algunas:<\/p>\n<p>&#8211; La imperiosa necesidad de una <strong>formaci\u00f3n s\u00f3lida<\/strong> que no ceda a \u201cla tentaci\u00f3n de <em>diluir el mensaje del Evangelio para presentarlo sin su especificidad salv\u00edfica<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn114\" name=\"_ftnref114\"><sup>[114]<\/sup><\/a>. Ya que como consta en nuestro derecho propio: \u201c[La evangelizaci\u00f3n] perder\u00eda su raz\u00f3n de ser si se desviara del eje religioso que la dirige: ante todo el reino de Dios, en su sentido plenamente teol\u00f3gico\u201d<a href=\"#_ftn115\" name=\"_ftnref115\"><sup>[115]<\/sup><\/a>. Por eso nos preparamos y formamos, procurando una dimensi\u00f3n misionera universal, con una formaci\u00f3n doctrinal que abarque la universalidad de la Iglesia y la diversidad de los pueblos<a href=\"#_ftn116\" name=\"_ftnref116\"><sup>[116]<\/sup><\/a>, inculcando en los nuestros la disponibilidad de servir a toda la Iglesia, desterrando toda limitaci\u00f3n geogr\u00e1fica y cultural e incluso superando el propio rito. Equiparada \u00e9sta a una formaci\u00f3n espiritual y moral que moldee en nosotros el temple sacerdotal necesario que nos haga capaces de realizar grandes obras para la gloria de Dios sin desfallecer ante las dificultades.<\/p>\n<p>Nosotros, siendo fieles a nuestra espiritualidad, en vez de despotricar y criticar frente a la problem\u00e1tica social y las crisis, debemos ver en eso mismo una gran oportunidad y con fe intr\u00e9pida debemos ponernos a trabajar por dar una soluci\u00f3n positiva, y desde el evangelio, a toda situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; La presentaci\u00f3n de un mensaje de <strong>clara identidad cat\u00f3lica<\/strong>, fiel a la transmisi\u00f3n de la ense\u00f1anza recibida de Cristo y conservada en la Iglesia. \u201cEsta fidelidad es el eje central de la evangelizaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn117\" name=\"_ftnref117\"><sup>[117]<\/sup><\/a>.\u00a0\u00a0 La tarea de evangelizar es un acto profundamente eclesial y s\u00f3lo siendo fieles al Magisterio vivo de la Iglesia seremos <em>id\u00f3neos para el Amo<\/em><a href=\"#_ftn118\" name=\"_ftnref118\"><sup>[118]<\/sup><\/a>. Por tanto, el nuestro es un anuncio \u201cclaro e inequ\u00edvoco\u201d<a href=\"#_ftn119\" name=\"_ftnref119\"><sup>[119]<\/sup><\/a> de Cristo y su doctrina. Tal presentaci\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico requerir\u00e1 frecuentemente una prudente, seria y competente adaptaci\u00f3n<a href=\"#_ftn120\" name=\"_ftnref120\"><sup>[120]<\/sup><\/a> a fin de que \u201cla evangelizaci\u00f3n se lleve a cabo en un lenguaje que los hombres comprendan\u201d<a href=\"#_ftn121\" name=\"_ftnref121\"><sup>[121]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por lo dicho resulta \u201cimprescindible\u201d<a href=\"#_ftn122\" name=\"_ftnref122\"><sup>[122]<\/sup><\/a> prepararse y preparar bien el mensaje que se debe transmitir, muy especialmente los sermones; estando siempre atentos a los \u201csignos de los tiempos\u201d para iluminar a las almas en el tiempo y momento que lo necesitan<a href=\"#_ftn123\" name=\"_ftnref123\"><sup>[123]<\/sup><\/a>. Lo cual exige el \u201cestar actualizado en cuanto a la informaci\u00f3n sobre la realidad temporal, y sobre el Magisterio contempor\u00e1neo, especialmente del Papa, y los pronunciamientos del mismo ante los problemas de actualidad\u201d<a href=\"#_ftn124\" name=\"_ftnref124\"><sup>[124]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Con cuanta satisfacci\u00f3n vemos el notable esfuerzo de tantos de los nuestros por aprender la(s) lengua(s) del lugar de misi\u00f3n y por imbuir el Evangelio y el esp\u00edritu del Instituto en cada una de las culturas donde se hallan misionando.<\/p>\n<p>&#8211; Debe ser un anuncio <strong>humilde<\/strong> y <strong>respetuoso<\/strong>, aunque no apocado, ni vergonzante, ni descuidado, ni mucho menos prepotente o pedante. Porque \u201cel anuncio de Jesucristo no es arrogancia, sino obra de justicia y de caridad\u201d<a href=\"#_ftn125\" name=\"_ftnref125\"><sup>[125]<\/sup><\/a>. Si de la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or aprendemos el modo de transfigurar el mundo entonces, \u201cdebemos esforzarnos en vivir con plenitud el radicalismo del anonadamiento de Cristo y de su condici\u00f3n <em>de siervo<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn126\" name=\"_ftnref126\"><sup>[126]<\/sup><\/a>. Nada tiene que ver con nuestro modo de evangelizar aquella actitud de superioridad \u2013que puede manifestarse a nivel cultural\u2013 y que hace que las personas vean el anuncio del Evangelio como una imposici\u00f3n, o peor a\u00fan, que vean la misi\u00f3n evangelizadora como si fuese la destrucci\u00f3n de su cultura<a href=\"#_ftn127\" name=\"_ftnref127\"><sup>[127]<\/sup><\/a>. \u00a1Muy por el contrario!<\/p>\n<p>La tarea evangelizadora llevada a cabo por nuestro Instituto, se fundamenta y tiene como modelo de inculturaci\u00f3n el misterio de la encarnaci\u00f3n del Verbo de Dios. Ya que \u201cas\u00ed como el Verbo asumi\u00f3 la naturaleza humana en su \u00fanica persona divina \u2013manteniendo \u00edntegra la naturaleza humana de Cristo pero elev\u00e1ndola a la dignidad de ser la naturaleza humana de la persona divina del Verbo\u2013, de modo an\u00e1logo el Evangelio asume las culturas que deben ser evangelizadas, las cuales permaneciendo \u00edntegras en sus propios valores culturales, al mismo tiempo se consolidan, renuevan y perfeccionan con las riquezas de la gracia de Cristo y de la buena nueva del Evangelio\u201d<a href=\"#_ftn128\" name=\"_ftnref128\"><sup>[128]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Siendo esto as\u00ed, \u201cel Evangelio mediante la inculturaci\u00f3n entra en una profunda comuni\u00f3n con las culturas, mediante una relaci\u00f3n rec\u00edproca que sin confusi\u00f3n, en el respeto de su respectiva autonom\u00eda, al mismo tiempo asume y transforma con su fuerza divina todos los valores aut\u00e9nticamente humanos presentes en las culturas, logrando de este modo un v\u00ednculo \u00fanico y una s\u00edntesis vital que enriquece y perfecciona las culturas a la vez que tambi\u00e9n a la Iglesia mediante nuevas expresiones culturales de su \u00fanico mensaje evang\u00e9lico\u201d<a href=\"#_ftn129\" name=\"_ftnref129\"><sup>[129]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Entonces sostenemos que se ha de asumir todo lo que tenga dignidad o necesidad, por tanto, todo lo aut\u00e9nticamente humano. De esto se sigue que son inasumibles el pecado, el error y todos sus derivados. No puede haber unidad a costa de la verdad. No hay santidad sin limpieza del alma. Tampoco puede asumirse lo inhumano, ni lo antihumano ni lo infrahumano. Son inasumibles lo irracional, lo absurdo, etc.<a href=\"#_ftn130\" name=\"_ftnref130\"><sup>[130]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y ese asumir lo humano no debe ser solo aparente, sino real y es real cuando de verdad transforma lo humano en Cristo, elev\u00e1ndolo, dignific\u00e1ndolo, perfeccion\u00e1ndolo. Lo cual es nota distintiva de nuestro Instituto.<\/p>\n<p>Rige aqu\u00ed lo que dec\u00edamos en nuestra anterior Circular<a href=\"#_ftn131\" name=\"_ftnref131\"><sup>[131]<\/sup><\/a>, y que claramente est\u00e1 ense\u00f1ado en toda la tradici\u00f3n de la Iglesia, desde San Ireneo hasta el Concilio Vaticano II y en el magisterio de los \u00faltimos Pont\u00edfices, y tambi\u00e9n en nuestro derecho propio: \u201clo que no es asumido no es redimido\u201d<a href=\"#_ftn132\" name=\"_ftnref132\"><sup>[132]<\/sup><\/a>. Y esto en analog\u00eda con el augusto misterio de la Encarnaci\u00f3n del Verbo, porque el Verbo asumi\u00f3 una naturaleza humana completa y perfecta.<\/p>\n<p>Recuerdo una vez cuando un Cardenal en Estados Unidos me dijo: \u201cEsto es lo maravilloso del IVE: Ellos toman una parroquia que se est\u00e1 por cerrar, que nadie quiere tomar por ser el lugar muy dif\u00edcil, la gente muy pobre\u2026y ellos \u00a1la transforman en algo maravilloso! La hacen florecer para Dios. Embellecen el templo, abren sus puertas, hay muchas confesiones, muchos sacramentos\u2026 \u00a1qu\u00e9 maravilla!\u201d.<\/p>\n<p>&#8211; Un aspecto de no menor importancia es el entender la misi\u00f3n como ocasi\u00f3n para dar <strong>testimonio<\/strong>. En la Sagrada Escritura testimonio equivale a martirio. Entonces incluso cuando el martirio no implique derramamiento de sangre, siempre implicar\u00e1 separaci\u00f3n del mundo. Porque uno no puede dar testimonio en contra de aquello con lo cual se identifica.<\/p>\n<p>Para nosotros \u201cel di\u00e1logo apost\u00f3lico parte de la fe y supone una identidad cristiana firme\u201d<a href=\"#_ftn133\" name=\"_ftnref133\"><sup>[133]<\/sup><\/a>. Actuar de otro modo ser\u00eda una incoherencia y un grave error. Ya que no se puede ser fiel a Jesucristo y ser fiel al mundo. Son incompatibles dos fidelidades inconciliables. Ya lo dijo el mismo Verbo Encarnado: <em>No se puede servir a dos se\u00f1ores<\/em>\u2026<a href=\"#_ftn134\" name=\"_ftnref134\"><sup>[134]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Todas nuestras obras las queremos hacer seg\u00fan el Esp\u00edritu de Cristo, de tal modo que quienes las vean sean llevados a Dios. Alegres marchamos a las misiones ya que fieles al mandato de Cristo de ser <em>sal de la tierra y luz del mundo<\/em> estamos dispuestos incluso al martirio por dar \u201ctestimonio p\u00fablico de nuestro apartamiento del mundo\u201d<a href=\"#_ftn135\" name=\"_ftnref135\"><sup>[135]<\/sup><\/a>. Pues, \u201cel \u2018estar en el mundo\u2019 s\u00f3lo tiene sentido para nosotros cuando depende del \u2018no ser del mundo\u2019. S\u00f3lo as\u00ed se puede ser de verdad <em>sal de la tierra y luz del mundo<\/em>, si no nos convertir\u00edamos en sal sosa y en luz bajo el celem\u00edn\u201d<a href=\"#_ftn136\" name=\"_ftnref136\"><sup>[136]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p>\n<p>Queridos todos: sea siempre nuestro objetivo el lograr una feliz s\u00edntesis entre el anuncio del Evangelio y el di\u00e1logo con la cultura del pueblo que evangelizamos. Que en cada lugar de misi\u00f3n nos distingamos por el equilibrio entre la claridad doctrinal y la prudente acci\u00f3n pastoral. Haciendo vivos esfuerzos no s\u00f3lo por el aprendizaje profundo de la lengua, sino tambi\u00e9n en lo concerniente a la asunci\u00f3n del estilo de vida y de las costumbres de las culturas que evangelizamos.<\/p>\n<p>Todo lo cual, impetramos al Verbo Encarnado por intercesi\u00f3n de su Sant\u00edsima Madre bajo cuya impronta queremos \u201ctransfigurar el mundo\u201d<a href=\"#_ftn137\" name=\"_ftnref137\"><sup>[137]<\/sup><\/a> para Dios.<\/p>\n<p>Finalmente, quisiera hacer menci\u00f3n especial y encomendar a las oraciones de todos, la dign\u00edsima tarea de nuestros misioneros en pa\u00edses de minor\u00eda cat\u00f3lica o en tierras donde se persigue nuestra fe. Porque ellos nos recuerdan \u201cque el mejor testimonio que podremos dar como misioneros ser\u00e1 el don de la propia vida hasta aceptar la muerte para testimoniar la fe en Jesucristo y el amor al pr\u00f3jimo\u201d<a href=\"#_ftn138\" name=\"_ftnref138\"><sup>[138]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00a1Feliz d\u00eda de la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or!<\/p>\n<p>Los saludo en Cristo, el Verbo Encarnado y su Madre la Virgen Sant\u00edsima,<\/p>\n<p>P. Gustavo Nieto, IVE<br \/><em>Superior General<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">1 de agosto de 2017<br \/>Carta Circular 13\/2017<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 122.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cf. Juan Pablo II, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica post sinodal <em>Vita consecrata<\/em>, 25 marzo 1996, 48.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Juan Pablo II, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica post sinodal <em>Vita consecrata<\/em>, 25 marzo 1996, 20. 35. 112.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 3; <em>op. cit<\/em>. cf. Juan Pablo II, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica post sinodal <em>Vita consecrata<\/em>, 25 marzo 1996, 93.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Juan Pablo II, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica post sinodal <em>Vita consecrata<\/em>, 25 marzo 1996, 20; <em>Constituciones<\/em>, 254; 257.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 30.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 225.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 122.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 225.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Cf. Mt 28, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 1; <em>op. cit. Lumen Gentium<\/em>, 31.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Mt 10, 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Rom 12, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 268.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 30.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Juan Pablo II, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica post sinodal <em>Vita consecrata<\/em>, 25 marzo 1996, 15.35; <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 234.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 225; <em>op. cit. <\/em>Juan Pablo II, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica post sinodal <em>Vita consecrata<\/em>, 25 marzo 1996, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 226; <em>op. cit.<\/em> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 22; cf. <em>Constituciones<\/em>, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 226.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Juan Pablo II, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica post sinodal <em>Vita consecrata<\/em>, 25 marzo 1996, 95; <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 226.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 199; cf. <em>Constituciones<\/em>, 204. Cf. <em>Presbyterorum Ordinis<\/em>, 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 10; <em>op. cit. <\/em>CICVSVA, <em>Elementos esenciales de la doctrina de la Iglesia sobre la vida religiosa<\/em>, 31 de mayo de 1983, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Concilio Vaticano II, <em>Constituci\u00f3n sobre la Sagrada Liturgia <\/em><em>Sacrosanctum Concilium<\/em>, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a><em> Constituciones<\/em>, 137.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Comunitaria<\/em>, 53.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Notas del V Cap\u00edtulo General<\/em>, 13.14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 221.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 231.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 60; <em>Redemptoris Missio<\/em>, 21.30.36.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 93.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 171; <em>op. cit.<\/em> <em>Ad Gentes<\/em>, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 180.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 180.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 194 y <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 175. Sobre la eficacia apost\u00f3lica de la vida contemplativa cf. Juan Pablo II, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica post sinodal <em>Vita consecrata<\/em>, 25 marzo 1996, 59.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Lc 9, 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Ven. Arz. Fulton Sheen, <em>Those Mysterious Priests<\/em>, Cap. 16. [Traducido de la edici\u00f3n en ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>El arte del Padre<\/em>, III Parte, Cap. 13, IV.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Lc 9, 31. S\u00f3lo Lucas menciona de qu\u00e9 hablaban Jes\u00fas, Mois\u00e9s y El\u00edas.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Lc 9, 44; Mt 17, 9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 146.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 156.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Juan Pablo II, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica post sinodal <em>Vita consecrata<\/em>, 25 marzo 1996, 14. M\u00e1s adelante sigue diciendo: \u201cEl episodio de la Transfiguraci\u00f3n marca un momento decisivo en el ministerio de Jes\u00fas. Es un acontecimiento de revelaci\u00f3n que consolida la fe en el coraz\u00f3n de los disc\u00edpulos, les prepara al drama de la Cruz y anticipa la gloria de la resurrecci\u00f3n. Este misterio es vivido continuamente por la Iglesia, pueblo en camino hacia el encuentro escatol\u00f3gico con su Se\u00f1or. Como los tres ap\u00f3stoles escogidos, la Iglesia contempla el rostro transfigurado de Cristo, para confirmarse en la fe y no desfallecer ante su rostro desfigurado en la Cruz. En un caso y en otro, ella es la Esposa ante el Esposo, part\u00edcipe de su misterio y envuelta por su luz\u201d; <em>Ibidem<\/em>, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 11; cf. Mt 16, 24.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 227.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, <em>op. cit.<\/em> Juan Pablo II, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica post sinodal <em>Vita consecrata<\/em>, 25 marzo 1996, 24.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> Benedicto XVI,<em> Jes\u00fas de Nazareth I Parte, Desde el Bautismo hasta la Transfiguraci\u00f3n<\/em>, Cap. 9, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Ven. Arz. Fulton Sheen,<em> Those Mysterious Priests<\/em>, Cap. 16. [Traducido de la edici\u00f3n en ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> Mc 9, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> <em>Redemptoris Missio<\/em>, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> Concilio Vaticano II, <em>Constituci\u00f3n pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual <\/em><em>Gaudium et Spes<\/em>, 43.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Cf. <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Presentaci\u00f3n, Roma, 17 de mayo de 1997.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 216.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> Mc 9, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> 2 Cor 12, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 224.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> Beato Isaac de Stella, <em>Serm\u00f3n <\/em>11, ML 194, 1728.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 46.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> Cf. Concilio Vaticano II, <em>Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia<\/em><em> Lumen gentium<\/em>, 16; <em>Nostra aetate<\/em>, 2; <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 843.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> Concilio Vaticano II, <em>Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia <\/em><em>Ad Gentes<\/em>, 11; Concilio Vaticano II, <em>Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia <\/em><em>Lumen gentium<\/em>, 17; Beato Pablo VI, <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 53; San Juan Pablo II, <em>Redemptor hominis<\/em>, 11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> <em>Notas del V Cap\u00edtulo General<\/em>, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 137.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Saludo a las autoridades comunales durante la peregrinaci\u00f3n a Subiaco<\/em>, 28 de septiembre de 1980.\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> <em>Homil\u00eda durante la Misa celebrada en la plaza de la Independencia de Acra<\/em> (Ghana), 8 de mayo de 1980.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Discurso a los profesores de la Universidad Cat\u00f3lica de Washington<\/em>, 7 de octubre de 1979.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>El arte del Padre<\/em>, II Parte, Cap. \u00fanico, III.9.a.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>El arte del Padre<\/em>, III Parte, Cap. 13, V.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 45.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> Cf. Juan Pablo II, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica post sinodal <em>Vita consecrata<\/em>, 25 marzo 1996, 20. 35. 112; <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 234.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>El arte del Padre<\/em>, III Parte, Cap. 13, IV.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> Jacques Maritain, <em>El Campesino de Garona<\/em>, p. 39 ss.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> P. Alfredo S\u00e1enz, SJ, <em>Inversi\u00f3n de los valores<\/em>, Ed. Mikael, Paran\u00e1 1978, p. 12-22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 37.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> Cf. <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 69.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 105;<em> op. cit.<\/em> <em>Sollitudo Rei Socialis<\/em>, 41.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes y seminaristas en Madrid<\/em>, 16 junio de 1993.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Encuentro con los hombres de la cultura en R\u00edo de Janeiro<\/em>, 1 de julio de 1980.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> \u201cLas ventajas que tienen las obras de misericordia para la concreci\u00f3n del carisma del Instituto es algo manifiesto [\u2026] sobre todo en pa\u00edses musulmanes\u201d. Cf. <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>,70.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> Cf. Benedicto XVI, <em>Catequesis<\/em> del 31 de agosto de 2011; <em>Discurso en ocasion de la proyecci\u00f3n del Documental \u201cArte y fe: via pulchritudinis\u201d<\/em>, 25 de octubre de 2012; Pont. Consejo de la Cultura, <em>La \u201cvia pulchritudinis\u201d, camino de evangelizaci\u00f3n y di\u00e1logo<\/em>, BAC ed., 2008.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 223.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>; <em>op. cit<\/em>. P\u00edo XI, <em>Quas Primas<\/em>, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> P\u00edo XII, <em>Alocuci\u00f3n<\/em> del 12 de octubre de 1952.\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 58; <em>op. cit<\/em>. San Juan Pablo II, <em>Alocuci\u00f3n a los Obispos de la Conferencia Episcopal Toscana,<\/em> 14 de septiembre de 1980.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 225; <em>op. cit.<\/em> 1 Cor 15, 25<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Discurso a los profesores de la Universidad Cat\u00f3lica de Washington<\/em>, 7 de octubre de 1979.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> San Juan Pablo II,<em> Homil\u00eda durante la Misa celebrada en la plaza de la Independencia de Acra<\/em> (Ghana), 8 de mayo de 1980.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Saludo a las autoridades comunales durante la peregrinaci\u00f3n a Subiaco<\/em>, 28 de septiembre de 1980.\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 26.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> Cf. Jn 15, 18-22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> Cf. Pablo VI, Carta enc\u00edclica <em>Ecclesiam Suam <\/em>sobre el \u201cmandato\u201d de la Iglesia en el mundo contempor\u00e1neo (6 agosto 1964), 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> Aqu\u00ed entendido como \u201cla actitud de respeto y amistad que penetra o deber\u00eda penetrar todas las actividades de la misi\u00f3n evangelizadora\u201d, Congregaci\u00f3n para la Evangelizaci\u00f3n de los Pueblos \u2013 Pontificio Consejo para el Di\u00e1logo Interreligioso, <em>Di\u00e1logo y Anuncio<\/em>. <em>Reflexiones y orientaciones sobre el di\u00e1logo inter-religioso <\/em><em>y el anuncio del Evangelio<\/em>, 19 de mayo de 1991, 9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 268.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a> Cf. Mt 7, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 277; cf. Beato Pablo VI, <em>Ecclesiam Suam<\/em>, 31.33.41.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref101\" name=\"_ftn101\">[101]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 263.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 263.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref103\" name=\"_ftn103\">[103]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 30-31.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref104\" name=\"_ftn104\">[104]<\/a> Aqu\u00ed entendido como el \u201cconjunto de las relaciones inter-religiosas, positivas y constructivas, con personas y comunidades de otras confesiones tendentes a un conocimiento y enriquecimiento rec\u00edproco\u201d, Congregaci\u00f3n para la Evangelizaci\u00f3n de los Pueblos \u2013 Pontificio Consejo para el Di\u00e1ologo Interreligioso, <em>Di\u00e1logo y Anuncio<\/em>, 9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref105\" name=\"_ftn105\">[105]<\/a> Congregaci\u00f3n para la Evangelizaci\u00f3n de los Pueblos \u2013 Pontificio Consejo para el Di\u00e1ologo Interreligioso, <em>Di\u00e1logo y Anuncio<\/em>, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref106\" name=\"_ftn106\">[106]<\/a> Cf. <em>lnsegnamenti<\/em> di Giovanni Paolo II, vol. X, 1 (1987), p\u00e1gs. 1449-1452. Cf. Bolet\u00edn, n. 66 (1987\/3), p\u00e1gs. 226-229.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref107\" name=\"_ftn107\">[107]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 167; <em>op. cit. Evangelii Nuntiandi<\/em>, 27.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref108\" name=\"_ftn108\">[108]<\/a> <em>Evangelii<\/em> <em>Nuntiandi<\/em>, 22. Tambi\u00e9n citado en <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 124.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref109\" name=\"_ftn109\">[109]<\/a> Congregaci\u00f3n para la Evangelizaci\u00f3n de los Pueblos \u2013 Pontificio Consejo para el Di\u00e1ologo Interreligioso, <em>Di\u00e1logo y Anuncio<\/em>, 58.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref110\" name=\"_ftn110\">[110]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Juan Pablo Magno<\/em>, Cap. 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref111\" name=\"_ftn111\">[111]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref112\" name=\"_ftn112\">[112]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 168.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref113\" name=\"_ftn113\">[113]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 79.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref114\" name=\"_ftn114\">[114]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 125.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref115\" name=\"_ftn115\">[115]<\/a> <em>Directorio de la Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 114;<em> op. cit. Evangelii Nuntiandi<\/em>, 32.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref116\" name=\"_ftn116\">[116]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 111; 113.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref117\" name=\"_ftn117\">[117]<\/a> Cf. <em>Evangelii<\/em> <em>Nuntiandi<\/em>, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref118\" name=\"_ftn118\">[118]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 217; <em>op. cit.<\/em> 2 Tim 2, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref119\" name=\"_ftn119\">[119]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 124; <em>op. cit. cf. Evangelii Nuntiandi<\/em>, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref120\" name=\"_ftn120\">[120]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 87.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref121\" name=\"_ftn121\">[121]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 87.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref122\" name=\"_ftn122\">[122]<\/a> <em>Directorio de la Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 61.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref123\" name=\"_ftn123\">[123]<\/a> Cf. <em>Directorio de la Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 126.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref124\" name=\"_ftn124\">[124]<\/a> <em>Directorio de la Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 126.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref125\" name=\"_ftn125\">[125]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 174.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref126\" name=\"_ftn126\">[126]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 224.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref127\" name=\"_ftn127\">[127]<\/a> Por estas y otras dificultades con que se encuentra el anuncio del Evangelio cf. Congregaci\u00f3n para la Evangelizaci\u00f3n de los Pueblos \u2013 Pontificio Consejo para el Di\u00e1logo Interreligioso, <em>Di\u00e1logo y Anuncio<\/em>,74.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref128\" name=\"_ftn128\">[128]<\/a> Cf. <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 74.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref129\" name=\"_ftn129\">[129]<\/a><em> Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>,73.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref130\" name=\"_ftn130\">[130]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>El arte del Padre<\/em>, Ep\u00edlogo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref131\" name=\"_ftn131\">[131]<\/a> <em>Circular 12\/2017<\/em> (1 de julio de 2017) sobre la Creatividad apost\u00f3lica y misionera.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref132\" name=\"_ftn132\">[132]<\/a> San Ireneo, citado en Celam, <em>Documento de Puebla<\/em>, n. 400; y repetidas veces en nuestro derecho propio: <em>Constituciones<\/em>, 11; <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 49; <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la cultura<\/em>, 82; <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 341. An\u00e1loga afirmaci\u00f3n tiene San Gregorio de Nacianzo: \u201cLo que no fue tomado tampoco fue redimido\u201d (<em>Ep<\/em>. 101; MG 37,181). Se vea al respecto Concilio Vaticano II, <em>Ad Gentes<\/em> 3, nota 15: \u201cLos Santos Padres proclaman constantemente que no est\u00e1 sanado lo que no ha sido asumido por Cristo: cf. San Atanasio, <em>Ep. ad Epictetum<\/em>, 7; MG 26,1060; San Cirilo de Jerusal\u00e9n, <em>Catech<\/em>. 4,9; MG 33,465; Mario Victorino, <em>Adv. Arium<\/em> 3,3; ML 8,1101; San Basilio, <em>Ep<\/em>. 261,2; MG 32,969; San Gregorio Niceno, <em>Antirrethicus, Adv. Apollim<\/em>. 17: MG 45,1156; San Ambrosio, <em>Ep<\/em>. 48,5: ML 16,1153; San Agust\u00edn, <em>In Io. Ev. <\/em><em>Tract<\/em>. 23,6: ML 35,1585; CChr. 36,236.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref133\" name=\"_ftn133\">[133]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 89.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref134\" name=\"_ftn134\">[134]<\/a> Mt 6, 24.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref135\" name=\"_ftn135\">[135]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref136\" name=\"_ftn136\">[136]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 65; <em>op. cit.<\/em> Mt 5, 13ss.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref137\" name=\"_ftn137\">[137]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 224.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref138\" name=\"_ftn138\">[138]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 123.<\/p>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos Padres, Seminaristas, Hermanos y Novicios: El milagro de la Transfiguraci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or que estamos pr\u00f3ximos a celebrar nos recuerda que \u201cel fin espec\u00edfico de nuestra peque\u00f1\u00edsima Familia Religiosa es evangelizar la cultura, o sea transfigurarla en Cristo\u201d[1]. M\u00e1s aun, es este misterio \u2013adem\u00e1s del de la Encarnaci\u00f3n del Verbo\u2013 el que expresa \u201cnuestro [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1752,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[50,71,61,118,73,83,82,74,196,121,120,17,178,248,66,134],"class_list":["post-508","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-circulares","tag-amor","tag-anonadamiento","tag-carisma","tag-cristo","tag-cruz","tag-cultura","tag-evangelizacion","tag-gloria","tag-mundo","tag-religiosos-2","tag-sacerdotes-2","tag-testimonio","tag-transfigurar","tag-transfigurar-el-mundo","tag-verbo-encarnado","tag-verdad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/508","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=508"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/508\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10142,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/508\/revisions\/10142"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1752"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=508"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=508"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=508"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}