{"id":506,"date":"2017-05-01T20:21:05","date_gmt":"2017-05-01T18:21:05","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=506"},"modified":"2025-06-01T05:19:14","modified_gmt":"2025-06-01T03:19:14","slug":"1er-centenario-de-las-apariciones-de-la-virgen-de-fatima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2017\/05\/01\/1er-centenario-de-las-apariciones-de-la-virgen-de-fatima\/","title":{"rendered":"Primer Centenario de las Apariciones de la Virgen de F\u00e1tima"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"506\" class=\"elementor elementor-506\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-7e60649c elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"7e60649c\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-1e714108\" data-id=\"1e714108\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-77981581 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"77981581\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n<p>Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios:<\/p>\n<p>Las apariciones de la Madre de Dios en F\u00e1tima, Portugal entre los meses de mayo y octubre de 1917 son sin duda los hechos religiosos \u201cm\u00e1s importantes de la primera mitad del siglo XX, una explosi\u00f3n desbordante de lo sobrenatural en el mundo dominado por lo material\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En efecto, el magn\u00edfico acontecimiento de F\u00e1tima ha sido identificado como \u201cun gran signo de los tiempos\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>, o m\u00e1s precisamente \u201cde nuestro tiempo, que la misma Se\u00f1ora parece leer con una perspicacia especial\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>, revelando un \u201ccarisma para nuestro tiempo\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>. F\u00e1tima es, en el decir de San Juan Pablo II, \u201cla manifestaci\u00f3n de su preocupaci\u00f3n materna por el destino de la familia humana, necesitada de conversi\u00f3n y perd\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. De all\u00ed el inmenso contenido espiritual, prof\u00e9tico y escatol\u00f3gico de los mensajes de la \u201cMadre del Cielo\u201d, como la Ven. Sor Luc\u00eda sol\u00eda llamar a la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Dios, que tiene en sus manos todos los acontecimientos, dispuso providencialmente que nosotros naci\u00e9ramos como Congregaci\u00f3n el 25 de marzo de 1984, d\u00eda en que San Juan Pablo II junto a los obispos del mundo cumpl\u00edan con el pedido de la Virgen de F\u00e1tima de consagrar el mundo entero a su Inmaculado Coraz\u00f3n<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>. Y as\u00ed cuando el Santo Padre dec\u00eda \u201cabraza con amor de Madre y de Sierva del Se\u00f1or a este mundo humano nuestro\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>, tambi\u00e9n all\u00ed est\u00e1bamos incluidos nosotros y los que vendr\u00edan despu\u00e9s de nosotros.<\/p>\n<p>En estos dos eventos que \u2013por la Providencia Misericordiosa de nuestro Se\u00f1or\u2013 se cruzaron entre s\u00ed, podr\u00edamos leer la suave y amorosa delicadeza de la sabidur\u00eda maternal, que parece abrazarnos entra\u00f1ablemente como Instituto y a cada uno de nosotros en particular, sin condici\u00f3n alguna. Podemos incluso l\u00edcitamente pensar que hemos nacido del Coraz\u00f3n Inmaculado de Mar\u00eda, y siendo esto as\u00ed, no podemos menos que prorrumpir en gozo y ver c\u00f3mo la maternal asistencia protectora de la Virgen nos acompa\u00f1a siempre.\u00a0<\/p>\n<p>Aquella luz que irradiaba la \u201cSe\u00f1ora, vestida toda de blanco, m\u00e1s brillante que el sol\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> \u201ccon el coraz\u00f3n en la mano\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> contin\u00faa iluminando \u201cnuestro tiempo\u201d e indic\u00e1ndonos el camino con su consoladora promesa: \u201c<em>Mi Inmaculado Coraz\u00f3n ser\u00e1 tu refugio y el camino que te conducir\u00e1 a Dios<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n hay de nosotros que no sienta esas palabras de la Virgen particularmente dirigida a \u00e9l? Si a Ella le pertenecemos en \u201cmaterna esclavitud de amor\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> y de Ella confiamos obtener la \u201cayuda imprescindible para la ardua tarea de prolongar la Encarnaci\u00f3n en todas las cosas\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por tanto, este primer centenario de la aparici\u00f3n de la Madre de Dios en F\u00e1tima es para nosotros un acontecimiento del todo singular, hist\u00f3rico, y una invitaci\u00f3n a renovar nuestra pertenencia y confianza en la protecci\u00f3n y auxilio de la Virgen Sant\u00edsima.<\/p>\n<p>Quisiera entonces en esta carta circular y a la luz del amor materno de Mar\u00eda, que reflexionemos sobre algunos puntos de su mensaje.<\/p>\n<h4><strong>1. Designios de misericordia<\/strong><\/h4>\n<p>En primer lugar, algo muy aleccionador para nosotros, ahora y en todo tiempo. Cuando el \u00c1ngel se apareci\u00f3 por segunda vez a Luc\u00eda, Francisco y Jacinta en 1916, les dijo: \u201cLos Sant\u00edsimos Corazones de Jes\u00fas y de Mar\u00eda tienen sobre vosotros designios de misericordia\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y uno estar\u00eda inclinado a pensar que a partir de all\u00ed la vida de estos tres ni\u00f1os estar\u00eda libre de luchas, de pesares y que de alguna manera ser\u00edan \u2018muy felices\u2019 de acuerdo a los est\u00e1ndares del mundo. Sin embargo, sus vidas estuvieron sembradas de grandes sufrimientos. De hecho, el \u00c1ngel inmediatamente les pide \u201cofrecer constantemente oraciones y sacrificios\u2026 [y] sobre todo\u201d, les dice, \u201caceptad y soportad, con sumisi\u00f3n, el sufrimiento que el Se\u00f1or os env\u00ede\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Sor Luc\u00eda comenta que \u201cestas palabras del \u00c1ngel\u201d se les grabaron muy fuertemente en sus almas que como una luz les \u201chac\u00eda comprender qui\u00e9n era Dios, <em>c\u00f3mo nos amaba y quer\u00eda ser amado<\/em>, el valor del sacrificio y c\u00f3mo \u00e9ste le era agradable\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso ya en la primera aparici\u00f3n nuestra Se\u00f1ora les pregunta si quieren ofrecerse \u201c<em>a Dios para soportar todos los sufrimientos que \u00c9l quisiera enviarles<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> y les anuncia que tendr\u00e1n \u201c<em>mucho que sufrir<\/em>\u201d pero que la gracia de Dios ser\u00eda su fortaleza. A lo cual ellos responden con un generoso, heroico y decisivo <em>fiat<\/em>. Porque como dice el Doctor Ang\u00e9lico: \u201cNada invita al amor como la conciencia que se tiene de ser amado\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, en los sucesivos meses y, en realidad, hasta el final de sus vidas, los pastorcitos se fueron adentrando progresivamente y cada vez m\u00e1s profundamente en el misterio de la cruz, porque siempre ser\u00e1 cierto que \u201csiendo los m\u00e1s fieles servidores de la Sant\u00edsima Virgen sus preferidos, reciben de Ella los m\u00e1s grandes favores y gracias del cielo, que son las cruces\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Sumadas a las muchas oraciones y penitencias que a diario ofrec\u00edan, los tres pastorcitos sufrieron f\u00edsica y moralmente mucho, tanto de parte de los buenos como de los malos. Pensemos, por ejemplo, en el gran sufrimiento que fue para Luc\u00eda<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> el s\u00f3lo presagio de la muerte de Francisco y Jacinta en la aparici\u00f3n del 13 de junio. Podemos adem\u00e1s sin esfuerzo imaginar lo que habr\u00e1 sido para la sensibilidad de estos ni\u00f1os tan puros la visi\u00f3n del infierno, que ellos mismos dicen \u201clos horroriz\u00f3 e hizo estremecer de pavor\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>. Tambi\u00e9n, la profunda tristeza que les caus\u00f3 el ver a la \u201cSe\u00f1ora tan bondadosa y triste\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a> y a \u201cnuestro Se\u00f1or muy triste\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>. Todo esto unido a veces a la indiferencia de sus padres, otras a su incomprensi\u00f3n e incredulidad<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>, y a las innumerables burlas y desprecios<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a> por parte de sus familiares. Sor Luc\u00eda misma cuenta que su madre la \u201creprend\u00eda y castigaba\u201d porque la cre\u00eda mentirosa<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y aunque la lista podr\u00eda ser interminable, a\u00f1adamos a esto los tortuosos y agobiantes interrogatorios a los que fueron sometidos. El sinn\u00famero de amenazas, insultos, y golpes<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a> que sin culpa alguna recib\u00edan. Las dudas y tentaciones que asaltaban a Luc\u00eda, haci\u00e9ndola perder el entusiasmo, llen\u00e1ndola de miedo hasta hacerla determinarse para no volver a <em>Cova da Iria<\/em><a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>. Asimismo, la c\u00e1rcel, con la consiguiente amenaza de que los \u201ciban a fre\u00edr\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>. La posterior enfermedad de Francisco y Jacinta con las penosas circunstancias que rodearon la muerte de ambos: Francisco sumido en grandes sufrimientos f\u00edsicos y Jacinta que muere lejos de los suyos, en Lisboa (\u201creza mucho por m\u00ed, que morir\u00e9 solita\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>, le dec\u00eda a su prima Luc\u00eda). Conociendo el gran amor y la uni\u00f3n espiritual de los tres ni\u00f1os, no nos costar\u00e1 imaginar el gran dolor que esto le caus\u00f3 a Luc\u00eda. Ella misma recordando la muerte de su primo escribi\u00f3: \u201ces una espina triste que atraviesa mi coraz\u00f3n a lo largo de los a\u00f1os. Es el recuerdo del pasado que siempre resuena en la eternidad\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>. Tambi\u00e9n el despedirse de Jacinta, dice Sor Luc\u00eda, \u201cle parti\u00f3 el coraz\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, cada uno de los sufrimientos, pruebas y cruces que tuvieron que padecer formaron parte de los \u201cdesignios de misericordia\u201d que les hab\u00eda anunciado el \u00c1ngel. Y es que simple y sencillamente, los \u201cdesignios de misericordia\u201d incluyen la cruz en nuestras vidas. Y a la luz de ese misterio debemos saber ver todas las cruces que nos sobrevienen.<\/p>\n<p>Por eso, en todo tiempo, tambi\u00e9n ahora, tenemos que estar genuinamente convencidos de que todo lo que nos pasa pertenece, sin lugar a dudas, al designio misericordioso de Dios para con nosotros. Todos los sufrimientos, nos sean causados desde adentro o desde afuera, los falsos cuestionamientos que pueden obstaculizar el progreso de nuestras obras, las difamaciones, la ingratitud, las incomprensiones y todo aquello que puede causarnos aflicci\u00f3n, tanto personalmente o como familia religiosa, no son sino \u201cheraldos de una gran alegr\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a> y hay que \u201cdar gracias a Dios por ellos como un signo de su misericordia\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>, como dec\u00eda San Juan de \u00c1vila. \u201cLa cruz es como un toque del amor eterno a nuestras vidas\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n nosotros, al igual que los pastorcitos, \u201cestamos invitados a ser felices como Pedro y los Ap\u00f3stoles lo fueron cuando se les permiti\u00f3 incorporarse a la Cruz de Cristo para participar en la gloria de su resurrecci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>. Por tanto, tambi\u00e9n nosotros debemos tener la hombr\u00eda de pronunciar nuestro <em>fiat <\/em>y de ninguna manera retroceder en la obra comenzada. Antes bien, debemos estar firmemente convencidos de que seguimos a quien hoy como ayer tiene todo el poder, y aunque todo el mundo se empe\u00f1e en prevenirlo, su verdad triunfar\u00e1. \u201cPor tanto no debemos dar lugar a ning\u00fan miedo y nada nos puede mover a renunciar a la verdad revelada y al amor de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dec\u00eda a Santa Gema Galgani: \u201cmantente en el camino de la divina voluntad\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>. Y eso es lo que tenemos que hacer, actuar de otro modo, como bien sabemos, ser\u00eda un error.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1nto hay para aprender de estos \u201cpeque\u00f1os privilegiados\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>! Por eso, si me permiten, quisiera hacer una aplicaci\u00f3n de dos elementos del mensaje-profec\u00eda de F\u00e1tima que considero nos tocan de cerca, personalmente. Me refiero particularmente a la necesidad de comuni\u00f3n de nuestros sufrimientos con los padecimientos de Cristo para bien de las almas y a su Inmaculado Coraz\u00f3n como nuestro refugio.<\/p>\n<h4><strong>2. V\u00edctimas con la V\u00edctima<\/strong><\/h4>\n<p>El entonces Cardenal Ratzinger en su <em>Comentario Teol\u00f3gico<\/em> acerca del mensaje de F\u00e1tima escribi\u00f3: \u201cning\u00fan sufrimiento es vano y, precisamente, una Iglesia sufriente, una Iglesia de m\u00e1rtires, se convierte en se\u00f1al orientadora para la b\u00fasqueda de Dios por parte del hombre\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>A mi modo de ver, un aspecto muy profundo del mensaje de F\u00e1tima, particularmente para nosotros, sacerdotes del Verbo Encarnado, es el de nuestra comuni\u00f3n con los padecimientos de Cristo para bien de las almas; aspecto que sobresale en los m\u00e1rtires, pero que tambi\u00e9n forma parte esencial de nuestra vocaci\u00f3n y de nuestro ministerio sacerdotal<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>.<\/p>\n<p>San Pablo escribi\u00f3 a los Colosenses: <em>completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia, de la cual he sido constituido ministro<\/em><a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>La frase del Ap\u00f3stol constituye todo un programa de vida espiritual y de vida pastoral, y se aplica a la unidad o solidaridad que hay entre los miembros del \u00fanico Cuerpo M\u00edstico en la vida de la gracia. Y esto de dos maneras distintas:<\/p>\n<ol>\n<li>En cuanto a la aplicaci\u00f3n de la pasi\u00f3n de Cristo para que su eficacia infinita, obtenida en el ofrecimiento sacerdotal que \u00c9l hizo <em>una sola vez y para siempre<\/em><a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a> alcance o se aplique a todos los hombres a lo largo de la historia.<\/li>\n<li>En cuanto a la necesaria conformidad que debe existir entre el cuerpo y su cabeza, es decir, entre Cristo y sus miembros, conformidad que debe ser a\u00fan mayor en los ministros sagrados y religiosos.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Y aunque \u201cciertamente no a\u00f1adimos nada sustancial al sacrificio de Cristo, en el orden de la operaci\u00f3n lo completamos de alg\u00fan modo. [\u2026] Cristo \u2018sufri\u00f3 como cabeza nuestra, y contin\u00faa sufriendo en sus miembros, es decir, en nosotros\u2019<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>. Por eso \u2018Cristo estar\u00e1 en agon\u00eda hasta el fin del mundo\u2019<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a> ya que \u201cla medida total de sufrimientos de todos los hombres no estar\u00e1 colmada hasta el fin del mundo\u2019<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Entonces, la expresi\u00f3n <em>algo que falta<\/em> a la Pasi\u00f3n de Cristo no debe entenderse como que fue incompleta o insuficiente, ya que fue sobreabundantemente infinita. Debe entenderse m\u00e1s bien respecto a la aplicaci\u00f3n eficaz de los m\u00e9ritos de la pasi\u00f3n a todos los hombres de todos los tiempos. Aplicaci\u00f3n que se hace efectiva a trav\u00e9s de nuestro ministerio apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>El Padre Luis de la Palma glosa las palabras de San Pablo diciendo: \u201cpara que el m\u00e9rito de la pasi\u00f3n de Jesucristo se aplique con efecto a los infieles y pecadores es necesario predicar, peregrinar y padecer muchas contradicciones y persecuciones, las cuales le faltaron a Cristo padecer para santificar todo su cuerpo (\u2026) estas las cumplo yo por \u00c9l con mucha alegr\u00eda, pues yo (\u2026) tambi\u00e9n padezco en mi cuerpo el hambre y la sed, las c\u00e1rceles y prisiones que hubiera de padecer Jesucristo si estuviese presente\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Y es en este sentido que dice el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>: \u201cEl dolor es algo precioso y de incalculable valor ya que es elegido por Dios para redimirnos, cuando se soporta con paciencia, se acepta como venido de Dios y se santifica uni\u00e9ndolo al de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a> y por eso se nos llama \u201ccorredentores\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a>. De aqu\u00ed la importancia y necesidad de no desperdiciarlos sino de saberse aprovechar de ellos.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u201ctoda la eficacia corredentora de nuestros padecimientos depende de su uni\u00f3n con la Cruz y en la medida y grado de esa uni\u00f3n. Vivimos del sacrificio de Cristo: \u2026ning\u00fan dolor es redentor si no se une a la Pasi\u00f3n de Cristo. Si no aprendemos a ser <strong>v\u00edctimas con la V\u00edctima<\/strong>, todos nuestros sufrimientos son in\u00fatiles\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>. Esto fue lo que la Sant\u00edsima Maestra les ense\u00f1\u00f3 a Francisco, Jacinta y Luc\u00eda: \u201cDesde que Nuestra Se\u00f1ora nos ense\u00f1ara a ofrecer a Jes\u00fas nuestros sacrificios, siempre que pens\u00e1bamos hacer algunos, o que ten\u00edamos que sufrir alguna prueba, Jacinta preguntaba: \u2013 \u00bfLe has dicho ya a Jes\u00fas que es por su amor? Si le dec\u00eda que no&#8230; [Ella respond\u00eda] \u2013 Entonces lo dir\u00e9 yo. Y, juntando las manos y levantado los ojos al cielo, dec\u00eda: \u2013 \u00a1Oh Jes\u00fas! es por tu amor y por la conversi\u00f3n de los pecadores\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Es Voluntad de Dios nuestro Padre, que tambi\u00e9n nosotros \u2013como los Beatos pastorcitos\u2013 cooperemos a que la \u00fanica y sobreabundante redenci\u00f3n obrada por Cristo en el Calvario sea aplicada a todos los hombres, particularmente a los de nuestro tiempo, a nuestros contempor\u00e1neos. \u201cEntonces, \u00bft\u00fa no quieres ofrecer este sacrificio por la conversi\u00f3n de los pecadores?\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a> nos pregunta tambi\u00e9n hoy a nosotros Luc\u00eda.<\/p>\n<p>Es parte de nuestra espiritualidad el \u201caprender a completar lo que falta a la Pasi\u00f3n de Cristo con una reparaci\u00f3n <strong>afectiva<\/strong> \u2013por la oraci\u00f3n y el amor\u2013, <strong>efectiva<\/strong> \u2013cumplimiento de los deberes de estado, apostolado, &#8230; y <strong>aflictiva <\/strong>\u2013el sufrimiento santificado\u2013, en provecho de s\u00ed mismo y de todo el Cuerpo m\u00edstico\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por la unidad de la persona m\u00edstica de Cristo, nosotros, sus miembros no solo nos podemos, sino que debemos ayudar los unos a los otros, puesto que por la com\u00fan incorporaci\u00f3n a Cristo <em>los unos somos miembros de los otros<\/em><a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a><em>. <\/em><\/p>\n<p>Por eso la s\u00faplica ardiente de la Madre del Cielo: \u201c<em>Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores; que van muchas almas al infierno, porque no hay quien se sacrifique y pida por ellas<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>. Y en otra ocasi\u00f3n les dice: \u201c<em>Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoci\u00f3n a mi Inmaculado Coraz\u00f3n. Si se hace lo que os voy a decir, se salvar\u00e1n muchas almas y tendr\u00e1n paz<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Con cu\u00e1nta inocencia y profundidad entendieron los pastorcitos la importancia y necesidad del sacrificarse por los dem\u00e1s por lo cual no dejaban pasar oportunidad para ofrecer oraciones y hacer penitencia. Sirva de ilustraci\u00f3n la an\u00e9cdota relatada por Sor Luc\u00eda y que demuestra la generosidad de la m\u00e1s peque\u00f1a de ellos que \u201csinti\u00f3 y vivi\u00f3 como suya la aflicci\u00f3n de la Virgen\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>: \u201cComo la Sant\u00edsima Virgen nos hab\u00eda dicho tambi\u00e9n que ofreci\u00e9semos nuestras oraciones y sacrificios en reparaci\u00f3n de los pecados cometidos contra el Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, quisimos combinarnos escogiendo cada uno una intenci\u00f3n. Uno lo ofreci\u00f3 por los pecadores, otro por el Santo Padre, y otro en reparaci\u00f3n de los pecados cometidos contra el Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda. Puestos de acuerdo, pregunt\u00e9 a Jacinta cu\u00e1l era la intenci\u00f3n por la que lo ofrec\u00eda ella: \u2013Yo lo ofrezco por todas, porque todas me agradan mucho\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Su ejemplo acabadamente generoso y a la vez sublime en su simplicidad no deja de interpelarnos, a nosotros religiosos, a quienes nos toca por vocaci\u00f3n y elecci\u00f3n divina victimarnos con la V\u00edctima perfecta.<\/p>\n<p>Por tanto, el mensaje de la Virgen de F\u00e1tima es una invitaci\u00f3n a cada uno de nosotros a ser solidarios unos con otros ofreci\u00e9ndonos a Dios como una hostia viva, santa y agradable<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>. Como dec\u00eda San Juan Pablo II: \u201c\u00a1orad y sacrificaos por nosotros y por todos los que tambi\u00e9n oran, por los que no pueden rezar, por los que no saben rezar y por los que no quieren rezar!\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a> Asimismo, nuestro derecho propio nos recomienda vivamente rezar por nuestros enemigos y aquellos que nos odian y persiguen<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4><strong>3. El Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, nuestro refugio<\/strong><\/h4>\n<p>\u201c<em>Los buenos ser\u00e1n martirizados \u2026Por fin mi Inmaculado Coraz\u00f3n triunfar\u00e1<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>, dijo nuestra tierna Madre a Sor Luc\u00eda durante la aparici\u00f3n del 13 de julio de 1917.<\/p>\n<p>Estas palabras que suponen un gran sufrimiento, encienden a su vez la luz de la esperanza en nuestras vidas. Ya que \u201c\u2018por la cruz se va a la luz\u2019, que es lo mismo que nos ense\u00f1aron los Ap\u00f3stoles al decir que es preciso <em>pasar por muchas tribulaciones antes de entrar en el Reino de los cielos<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Nuestra Se\u00f1ora anuncia grandes sufrimientos por medio de los cuales \u2013especialmente los religiosos\u2013 hemos de cooperar activamente en la aplicaci\u00f3n de la redenci\u00f3n a las almas: \u201c[vimos tambi\u00e9n] a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una monta\u00f1a empinada, en cuya cumbre hab\u00eda una gran Cruz de maderos toscos\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a> que luego morir\u00edan \u201cunos tras otros\u201d<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>. Y esto es as\u00ed, lleguemos o no al martirio cruento, ya que la misma profesi\u00f3n de los votos \u201cequivale a cierto martirio\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a> el cual se demuestra en la entrega cotidiana<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a> por los sacrificios y la cruces que implican la fidelidad al Verbo Encarnado. Y a\u00fan m\u00e1s, porque el martirio est\u00e1 relacionado a nuestra vida religiosa tambi\u00e9n por su fin, ya que tiende a la perfecci\u00f3n de la caridad, pues: <em>no hay mayor amor que dar la vida por los amigos<\/em><a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p>Por eso se nos pide vivir dispuestos al martirio por lealtad a Dios<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>, es decir, el martirio viene a ser como sin\u00f3nimo de ser verdadero disc\u00edpulo. Dec\u00eda San Juan de \u00c1vila, doctor de la Iglesia: \u201cexpresamente est\u00e1n amonestados los siervos de Dios que han de ser perseguidos\u201d. Y prosigue diciendo: \u201cEllos [los siervos de Dios] padecen por Dios y porque se llegaron a Dios; y la persecuci\u00f3n es contra Dios. Si los perseguidores otra cosa piensan, por ventura disminuyen algo su culpa, mas no nuestra corona; y si ellos, enga\u00f1ados, piensan que sirven a Dios, nosotros, desenga\u00f1ados, sabemos que servimos a Dios\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>. De aqu\u00ed que, si somos fieles, consideramos como \u201cla gracia m\u00e1s grande que Dios puede conceder a nuestra min\u00fascula Familia Religiosa la persecuci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>A esta verdad, a\u00f1adamos el hecho de que nosotros, si somos verdaderos hijos de tan piados\u00edsima Madre, debemos esperar sufrir grandes cruces y como dice San Luis Mar\u00eda, incluso \u201csufrir m\u00e1s que los dem\u00e1s. Porque Mar\u00eda, la Madre de los vivientes, hace part\u00edcipes a sus hijos del \u00c1rbol de la vida, que es la cruz de Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Pero no debemos quedarnos solo en eso, con una concepci\u00f3n fatalista de la vida, sino que m\u00e1s bien hay que tener esa visi\u00f3n sapiencial que nos haga apreciar que del sufrimiento \u2013peque\u00f1o o grande, visible ante todos u oculto en el alma\u2013 \u201cderiva una fuerza de purificaci\u00f3n y de renovaci\u00f3n, porque es actualizaci\u00f3n del sufrimiento mismo de Cristo y transmite en el presente su eficacia salv\u00edfica\u201d<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>. Es decir, a nosotros se nos pide una fe mayor, \u201cfe en aquel Amor salvador que es siempre mayor, siempre m\u00e1s fuerte que todos los males\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Tenemos que ser hombres de una fe intr\u00e9pida, que aprovechan todas las cruces y las dificultades para amar m\u00e1s a Dios y al pr\u00f3jimo y no desperdiciar oportunidad para practicar obras de misericordia. De hecho, uno de los elementos adjuntos y no negociables de nuestro Instituto es el tener \u201cuna visi\u00f3n providencial de toda la vida. Y as\u00ed, por ejemplo, considerar a nuestros enemigos como parte espiritual de nuestra familia religiosa, porque nos han hecho y nos hacen el bien [\u2026] <em>omnia cooperantur in bonum<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Sobre este punto vale tambi\u00e9n para nosotros el consejo de San Francisco de Sales: \u201cSed firmes en la confianza en la providencia de Dios, la cual, si nos prepara cruces, nos dar\u00e1 valor para soportarlas. [\u2026] No se adelanten a los acontecimientos penosos de esta vida; prev\u00e9nganse con una perfecta esperanza de que, a medida que lleguen, Dios, a quien le pertenecen, los librar\u00e1 de ellos. \u00c9l los ha protegido hasta el presente; af\u00e9rrense bien de la mano de su Providencia y \u00c9l los asistir\u00e1 en toda ocasi\u00f3n y, si no pueden marchar, \u00c9l los sostendr\u00e1. \u00bfQu\u00e9 temen, siendo todos de Dios, el cual nos ha asegurado que todo ser\u00e1 <em>para bien de los que le aman<\/em>? No piensen en lo que suceder\u00e1 ma\u00f1ana, porque el mismo Padre Eterno que hoy tiene cuidado de Ustedes, lo tendr\u00e1 ma\u00f1ana y siempre: \u00c9l no les dar\u00e1 ning\u00fan mal, y si se los da, les dar\u00e1 un valor invencible para soportarlo\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso en todos los sufrimientos que individualmente o como Instituto nos toque sufrir, debemos aprender a ver esos designios de misericordia que Dios tiene para nosotros. Y a imitaci\u00f3n de la Ven. Sor Luc\u00eda saber ver \u201csiempre en todo ello la acci\u00f3n de Dios, que as\u00ed lo quiere\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>Ahora bien, tambi\u00e9n es importante notar que en este <em>soportar todos los sufrimientos que Dios quiera enviarnos<\/em><a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a> no estamos solos, pues la presencia de la Madre de Dios nos sostiene para que podamos llevar las cruces con \u201cm\u00e1s facilidad, m\u00e9rito y gloria\u201d<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a> y acerca de lo cual su aparici\u00f3n en F\u00e1tima es signo elocuente. Pues, esta Bondadosa Madre, \u201cendulza todas las cruces\u201d<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>, con su efectiva compasi\u00f3n maternal y la unci\u00f3n de su amor puro, que hacen que las penas, por m\u00e1s amargas que sean, se lleven con alegre conformidad.<\/p>\n<p>Hoy tambi\u00e9n la Virgen de F\u00e1tima nos repite con tiernos acentos: \u201c<em>Mi Inmaculado Coraz\u00f3n ser\u00e1 tu refugio y el camino que te llevar\u00e1 a Dios<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>. Que es lo mismo que decir: en mi Inmaculado Coraz\u00f3n encontrar\u00e1s \u201ctoda la gracia y amistad de Dios, la plena seguridad contra los enemigos de Dios, la verdad completa para combatir el error, la facilidad absoluta y la victoria definitiva en las dificultades que hay en el camino de la salvaci\u00f3n, la dulzura y el gozo colmados en las amarguras de la vida\u201d<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso, que los dem\u00e1s se alegren por \u201csus riquezas o se jacten de sus honras del mundo; otros en la preeminencia de sus oficios y dignidades\u201d<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>; que otros \u201cesperen de sus talentos; que se apoyen sobre la inocencia de su vida, o sobre el rigor de su penitencia, o sobre el n\u00famero de sus buenas obras, o sobre el fervor de sus oraciones\u201d<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a>, en cuanto a nosotros todo lo esperamos de esta augusta Se\u00f1ora a quien Dios mismo \u201cescogi\u00f3 por dispensadora de cuanto \u00c9l posee\u201d<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a> y por cuyas manos virginales pasa todo don celestial.<\/p>\n<p>Ella no es mera espectadora de nuestras luchas, sino que se involucra de lleno en nuestras vidas, sean cuales fueran las circunstancias particulares o lo complejo de la realidad; la amplitud de su amoroso cuidado maternal no tiene l\u00edmites. Ella quiere ser nuestro Refugio. Nuestro querido San Juan Pablo II dec\u00eda: \u201cMar\u00eda abraza a todos, con una solicitud particular\u2026 Ella misma reza con nosotros\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>; Ella siente maternalmente nuestras luchas y conoce a fondo nuestros sufrimientos y esperanzas<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a>. Por eso la presencia compasiva de la Madre del Verbo Encarnado en nuestras vidas, que no es accesoria sino fundamental e integral, debe ensancharnos el coraz\u00f3n con una santa confianza, como la de un ni\u00f1o que todo lo espera de la bondad de su querida madre, para as\u00ed adentrarnos cada vez m\u00e1s profunda y generosamente por el camino de la cruz, que es \u201cel \u00fanico camino de la vida\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Hoy y siempre guardemos grabadas en el alma las consoladoras palabras de la Beata Jacinta a su prima: \u201cNo debemos tener miedo de nada. Aquella Se\u00f1ora nos ayuda siempre. Es nuestra amiga\u201d<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>. Tenemos que tener la certeza de que la Virgen nos va a ayudar en todo y siempre.<\/p>\n<p>La Virgen Sant\u00edsima lo prometi\u00f3: \u201c<em>mi Coraz\u00f3n Inmaculado triunfar\u00e1<\/em>\u201d. El mismo Coraz\u00f3n bajo cuyo calor se form\u00f3 el Coraz\u00f3n Sacrat\u00edsimo del Verbo Encarnado triunfar\u00e1 y \u201cllevar\u00e1 en triunfo al cielo las almas de quienes de continuo se encomiendan a su intercesi\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a>. Consideremos entonces, cu\u00e1n transitorias son las penas de esta vida frente a lo definitivo de la dicha que se nos tiene prometida.\u00a0<\/p>\n<p>S\u00ed, \u201cel maligno tiene poder en este mundo, lo vemos y lo experimentamos continuamente; \u00e9l tiene poder porque nuestra libertad se deja alejar continuamente de Dios. Pero desde que Dios mismo tiene un coraz\u00f3n humano y de ese modo ha dirigido la libertad del hombre hacia el bien, hacia Dios, la libertad hacia el mal ya no tiene la \u00faltima palabra. Desde aquel momento cobran todo su valor las palabras de Jes\u00fas: <em>padecer\u00e9is tribulaciones en el mundo, pero tened confianza; \u00a1yo he vencido al mundo!<\/em> El mensaje de F\u00e1tima nos invita a confiar en esta promesa\u201d<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Muy queridos todos, que la celebraci\u00f3n de este primer aniversario de las apariciones de la Madre de Dios en F\u00e1tima nos anime, nos llene de luz el alma y nos infunda una confianza inamovible en su Omnipotencia Suplicante, pues \u201cElla es toda nuestra esperanza\u201d<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\"><sup>[92]<\/sup><\/a>, ya que es \u201cvoluntad de Dios que todo lo tengamos por Mar\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\"><sup>[93]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Con esta certeza, vayamos confiados a nuestra Madre del Cielo, agradeci\u00e9ndole su constante intercesi\u00f3n y a implorarle con filial osad\u00eda que siga velando sobre el camino de la Iglesia, de nuestra querida Familia Religiosa y de cada uno de sus miembros y las misiones a nosotros encomendadas. Que la ternura de la mirada de esta dulce Madre inunde cada rinc\u00f3n de sus vidas, y les conceda una constante serenidad, consuelo y alegr\u00eda en el Verbo Encarnado.<\/p>\n<p>Ahora y en todo tiempo, avancemos prendidos de su Inmaculado Coraz\u00f3n que tiernamente nos dice: \u201c<em>No te desanimes. Yo no te abandonare jam\u00e1s. Mi Coraz\u00f3n Inmaculado ser\u00e1 tu refugio y el camino que te conducir\u00e1 a Dios<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>\u00a1Feliz d\u00eda de la Virgen de F\u00e1tima!<\/p>\n<p>En el Verbo Encarnado y el Inmaculado Coraz\u00f3n de su Madre Sant\u00edsima,<\/p>\n<p>P. Gustavo Nieto, IVE<br \/><em>Superior General<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">1 de mayo de 2017<br \/><em>Carta Circular 10\/2017<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. Mons. A. Marto, <em>F\u00e1tima e a modernidade. Profecia e Escatologia<\/em>, 7. La frase es del escritor franc\u00e9s Paul Claudel.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> L. Gonzaga Da Fonseca, <em>Le meraviglie di Fatima<\/em>, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Alocuci\u00f3n en F\u00e1tima<\/em>, 13 de mayo de 1982.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> S. De Fiores, <em>Il segreto di Fatima<\/em>, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo<\/em>, 11 de febrero de 1997, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Al t\u00e9rmino del A\u00f1o Santo de la Redenci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Acto de Consagraci\u00f3n del mundo al Inmaculado Coraz\u00f3n<\/em>, 25 de marzo de 1984; cf. En la Jornada Jubilar de las Familias, el Papa consagra a los hombres y las naciones a la Virgen, en <em>Insegnamenti di Giovanni Paolo II<\/em>, VII, 1, Citt\u00e0 del Vaticano 1984, 775-777.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Cuarta Memoria, II, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Palabras del Beato Francisco Marto. <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Cuarta Memoria, I, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Cuarta Memoria, II, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 83.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Segunda Memoria, II, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Segunda Memoria, II, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Cuarta Memoria, II, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Cf. <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Cuarta Memoria, II, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Citado por Mons. Dr. Juan Straubinger, <em>El Salterio,<\/em> Salmo 39 (40).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> San Luis Mar\u00eda Grignon de Montfort, <em>Tratado de la Verdadera Devoci\u00f3n<\/em>, 154.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Cuarta Memoria, II, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Cuarta Memoria, II, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Cuarta Memoria, II, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Cf. <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Cuarta Memoria, I, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Cf. <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Segunda Memoria, III, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Cf. <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Segunda Memoria, II, 2; 4<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Segunda Memoria, II, 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Cf. <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Segunda Memoria, III, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Cf. <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Segunda Memoria, II, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Cf. <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Primera Memoria, I, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Primera Memoria, III, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Cuarta Memoria, I, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Cf. <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Primera Memoria, III, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> <em>Carta XVIII<\/em> &#8211; Para consolar a una joven en gran aflicci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> <em>Carta X<\/em> &#8211; Para algunos amigos, posiblemente los Jesuitas de Salamanca, que pasaban por ciertas persecuciones.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Cf. <em>Dives in misericordia<\/em>, 8.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Ven. Arz. Fulton Sheen, <em>The Power of Love<\/em>. [Traducido de la edici\u00f3n en ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 121.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Rev. Amedeo, C.P., <em>The Biography of Saint Gemma<\/em>, Cap. 14 [Traducido de la edici\u00f3n en ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda de Beatificaci\u00f3n<\/em>, 13 de mayo de 2000.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda, <\/em>Ap\u00e9ndice III.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> En este punto sigo libremente a G. Ruiz Freites, IVE, <em>El mensaje de F\u00e1tima y los m\u00e1rtires del siglo XX: un llamado a completar en nosotros lo que falta a la pasi\u00f3n de Cristo<\/em> (Col 1, 24-25), de pr\u00f3xima aparici\u00f3n en la <em>Revista Di\u00e1logo<\/em> (n\u00ba 71, mayo 2017), San Rafael, Argentina.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Col 1, 24-25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Heb 7, 27; cf. Heb 9, 28.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> San Agust\u00edn, <em>Enarraciones sobre los Salmos<\/em>, LXI, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> B. Pascal, <em>Pensamientos<\/em>, 553.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> San Agust\u00edn, <em>Enarraciones sobre los Salmos<\/em>, LXI, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 165.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> <em>Camino Espiritual<\/em>, 13, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 166.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 167.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 168.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Primera Memoria, I, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Primera Memoria, I, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 169.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Rom 12, 4-5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Segunda Memoria, II, 11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Tercera Memoria, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda de Beatificaci\u00f3n<\/em>, 13 de mayo de 2000.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Primera Memoria, I, 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 290; <em>op. cit.<\/em> cf. Rm 12, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los Sacerdotes, Religiosos y Religiosas en F\u00e1tima<\/em>, 13 de mayo de 1982.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> Cf. <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 158; <em>Directorio de Tercera Orden<\/em>, 121.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda,<\/em> Tercera Memoria, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Las Servidoras II<\/em>, II Parte, Cap. 4.1; <em>op. cit.<\/em> Hch 14, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Ap\u00e9ndice III.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 50.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 399; <em>op. cit.<\/em> Cf. <em>Lumen Gentium<\/em>, 42.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 405; <em>op. cit<\/em>. Jn 15, 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 36;<em> Constituciones<\/em>, 96.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> Carta II \u2013 A un religioso predicador (Fr. Alonso de Vergara, OP).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 37.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>El secreto de Mar\u00eda<\/em>, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Ap\u00e9ndice III, Comentario Teol\u00f3gico.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda<\/em>, 13 de mayo de 1982.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> Cf. Notas del V Cap\u00edtulo General, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> Cf. F. Vidal, <em>En las fuentes de la alegr\u00eda con San Francisco de Sales<\/em>, Cap. 7, 2; <em>op. cit. Obras completas de San Francisco de Sales<\/em>, Edici\u00f3n de Annecy, Tomo XVI, 125 y Tomo XVIII, 211.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> Cf. <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Segunda Memoria, II, 9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> Cf. <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Cuarta Memoria, II, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> San Luis Mar\u00eda Grignon de Montfort, <em>Tratado de la Verdadera Devoci\u00f3n<\/em>, 154.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Cuarta Memoria, II, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>El secreto de Mar\u00eda<\/em>, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> Cf. P. Luis de Granada, citado por Mons. Dr. Juan Straubinger, <em>El Salterio,<\/em> Salmo 32 (33).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> San Claudio de la Colombi\u00e8re, <em>Discurso<\/em> 682.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> Cf. San Luis Mar\u00eca Grignion de Montfort, <em>Tratado de la Verdadera Devoci\u00f3n<\/em>, 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> <em>Homil\u00eda<\/em>, 13 de mayo de 1982.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> Cf. Radiomensaje durante el Rito en la Bas\u00edlica de Santa Mar\u00eda la Mayor. Veneraci\u00f3n, acci\u00f3n de gracias, consagraci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda Theotokos, en <em>Insegnamenti di Giovanni Paolo II<\/em>, IV, 1, Citt\u00e0 del Vaticano 1981, 1246.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 142.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda<\/em>, Primera Memoria, I, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> Cf. San Alfonso Mar\u00eda de Ligorio, <em>Las Glorias de Mar\u00eda<\/em>, Cap. 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> <em>Memorias de la Hermana Luc\u00eda, <\/em>Ap\u00e9ndice III, Comentario Teol\u00f3gico; <em>op. cit.<\/em> Jn 16, 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, Parte I, Cap. 3, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>Tratado de la verdadera devoci\u00f3n<\/em>, 141; <em>op. cit.<\/em> San Bernardo.<\/p>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas y Novicios: Las apariciones de la Madre de Dios en F\u00e1tima, Portugal entre los meses de mayo y octubre de 1917 son sin duda los hechos religiosos \u201cm\u00e1s importantes de la primera mitad del siglo XX, una explosi\u00f3n desbordante de lo sobrenatural en el mundo dominado por lo material\u201d[1]. 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