{"id":504,"date":"2017-01-01T20:14:50","date_gmt":"2017-01-01T18:14:50","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=504"},"modified":"2020-10-05T17:45:47","modified_gmt":"2020-10-05T15:45:47","slug":"sobre-nuestra-fidelidad-al-fin-especifico-de-nuestra-familia-religiosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2017\/01\/01\/sobre-nuestra-fidelidad-al-fin-especifico-de-nuestra-familia-religiosa\/","title":{"rendered":"Sobre nuestra fidelidad al fin espec\u00edfico de nuestra Familia Religiosa"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"504\" class=\"elementor elementor-504\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-7f4de3e5 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"7f4de3e5\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-7af02357\" data-id=\"7af02357\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-24ec1ec9 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"24ec1ec9\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><\/p><p>Queridos Padres, Hermanos y Seminaristas:<\/p><p>La Congregaci\u00f3n para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica en su documento <em>Orientaciones sobre la Formaci\u00f3n en los Institutos Religiosos<\/em> sostiene que \u201cla vida personal de un religioso o de una religiosa, no deber\u00eda experimentar divisi\u00f3n ni entre el fin gen\u00e9rico de su vida religiosa y el fin espec\u00edfico de su instituto, ni entre la consagraci\u00f3n a Dios y el env\u00edo al mundo, ni entre la vida religiosa en cuanto tal, por una parte, y las actividades apost\u00f3licas, por otra. No existe concretamente una vida religiosa \u2018en s\u00ed\u2019 a la que se incorpora, como un a\u00f1adido subsidiario, el fin espec\u00edfico y el carisma particular de cada instituto\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p><p>Como todos sabemos, nuestra misma consagraci\u00f3n nos obliga \u201ca contribuir de modo especial a la tarea misional\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> seg\u00fan el modo propio del Instituto y \u201cseg\u00fan la forma de la propia vocaci\u00f3n sea con la oraci\u00f3n, sea tambi\u00e9n con el ministerio apost\u00f3lico, para que el reino de Cristo se asiente y consolide en las almas y para dilatarlo por todo el mundo\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Evitando caer en el error de \u201cdescuidar \u2013dial\u00e9cticamente\u2013 las obras de apostolado que se deben llevar a cabo, por \u2018salvar\u2019 la vida religiosa y la formaci\u00f3n correspondiente\u201d o el refugiarse en la comodidad del trabajo manual siendo \u201cnegligentes en el trabajo intelectual que requiere un esfuerzo particular\u201d, como claramente advierte el <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p><p>No debemos perder de vista que \u201cse trata de cumplir con el deber de estado, dando a cada cosa su lugar seg\u00fan su jerarqu\u00eda objetiva, y seg\u00fan el carisma del Instituto, en orden a cumplir perfectamente la voluntad de Dios\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p><p>Es por eso que al comenzar este nuevo a\u00f1o me pareci\u00f3 una buena oportunidad dedicar esta Carta Circular a reflexionar, aunque sea brevemente, sobre este aspecto tan fundamental y tan profundamente enraizado en el carisma de nuestro Instituto, como lo es nuestro fin espec\u00edfico.<\/p><p>Es decir, sobre el hecho que \u2013como queda plasmado en nuestras <em>Constituciones<\/em> y fervorosamente repetimos al profesar nuestros votos\u2013, nosotros, religiosos del Instituto del Verbo Encarnado, \u201ccomprometemos todas nuestras fuerzas para inculturar el Evangelio, o sea, para prolongar la Encarnaci\u00f3n en todo hombre, en todo el hombre y en todas las manifestaciones del hombre, de acuerdo con las ense\u00f1anzas del Magisterio de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p><p>Quiera Dios por medio de estas l\u00edneas suscitar en nuestras almas un renovado y entusiasta compromiso misionero. Porque como tan fervorosamente dec\u00eda el Padre espiritual de nuestra Familia Religiosa: \u201cPreveo que ha llegado el momento de dedicar todas las fuerzas eclesiales a la nueva evangelizaci\u00f3n y a la misi\u00f3n ad gentes. Ning\u00fan creyente en Cristo, ninguna instituci\u00f3n de la Iglesia puede eludir este deber supremo: anunciar a Cristo a todos los pueblos\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p><p>Hoy vemos con profundo dolor, que muchas congregaciones decaen y otras tantas mueren, que los n\u00fameros de las principales congregaciones en la Iglesia caen de manera estrepitosa, que se cierran conventos, que desaparecen congregaciones religiosas (m\u00e1s de trescientas seg\u00fan los datos de la CIVCSVA, se han cerrado desde el Concilio Vaticano II hasta nuestros d\u00edas) que supieron tener d\u00edas de gloria, que el n\u00famero de vocaciones colapsa en todo el mundo.<\/p><p>Si bien esto nos es causa de mucho dolor, tambi\u00e9n nos es motivo de esperanza pensar que, en medio de esta realidad flagrante, la Divina Providencia ha suscitado nuestra peque\u00f1a Familia Religiosa. Que el Esp\u00edritu Santo nos gu\u00eda y que a nosotros -con todas nuestras limitaciones y miserias- nos concede la gracia de crecer, de tener nuevas, j\u00f3venes y entusiastas vocaciones, de abrir casas (no de cerrarlas) en los cinco continentes, de que nuestras obras sean en general cada vez m\u00e1s pujantes desde cuando se iniciaron, de que nuestro testimonio es convincente en muchos lados. Como saben poseemos numerosos pedidos de fundaci\u00f3n (m\u00e1s de 200), muchos de ellos pertenecientes a obispos que escriben desesperadamente que los ayudemos, que les enviemos misioneros, que salvemos sus parroquias.<\/p><p>Pese a tantas calumnias y falsas cr\u00edticas que se han propagado, hay que decir, como se vio en el reciente Cap\u00edtulo General, que dadas las circunstancias generales nuestros niveles de perseverancia son por gracia de Dios altos, ciertamente m\u00e1s altos que el nivel que existe en la Iglesia Universal, e incluso en el pa\u00eds en el cual surgimos, Argentina. Todo sabemos y somos consciente de que esto es una inmerecida gracia de Dios, pero al mismo tiempo representa una inmensa responsabilidad. Responsabilidad que se resume en una palabra: \u201cfidelidad\u201d. Fidelidad al Esp\u00edritu Santo y al don del carisma concedido; fidelidad a la Santa Iglesia, Esposa de Cristo y Sacramento universal de salvaci\u00f3n; fidelidad a la formaci\u00f3n que hemos tenido (que es tan apreciada por tantos obispos y autoridades eclesi\u00e1sticas); fidelidad ante la gracia de la fundaci\u00f3n, es decir ante la gracia de \u201cestar en los comienzos mismo de una nueva familia religiosa\u201d, fidelidad ante el desaf\u00edo de conservar nuestras costumbres, nuestras tradiciones y nuestros principios.<\/p><p>Todo esto se podr\u00eda resumir en una frase, fidelidad al fin espec\u00edfico de nuestro instituto y bajo el cual consagramos nuestras vidas, profesando que \u201ccomprometemos todas nuestras fuerzas para inculturar el Evangelio\u201d.<\/p><h4><strong>1. Comprometemos todas nuestras fuerzas<\/strong><\/h4><p><strong>\u00a0<\/strong>Ense\u00f1a Santo Tom\u00e1s de una manera muy iluminante que \u201clos actos que tienen por objeto el bien espiritual del alma son m\u00e1s \u00fatiles al pr\u00f3jimo que los que se ordenan al bien corporal y son un mayor servicio de Dios, por lo cual ning\u00fan sacrificio es m\u00e1s agradable que el celo por las almas\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p><p>Pues bien, para ofrecer ese sacrificio que es m\u00e1s agradable a Dios, en primer lugar, hay algo que es determinante y es nuestra propia fe. La misi\u00f3n nace de la fe en Jesucristo y s\u00f3lo en la fe se comprende y se fundamenta. S\u00f3lo impulsado por la fe el misionero puede decir con el ap\u00f3stol: <em>me gastar\u00e9 y me desgastar\u00e9<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. S\u00f3lo movido por la fe, el misionero estar\u00e1 dispuesto a querer consumirse por el bien de las almas a \u00e9l encomendadas y m\u00e1s a\u00fan, querr\u00e1 perseverar en el consumirse poco a poco por los dem\u00e1s hasta el fin. De aqu\u00ed que \u201cel \u00e9xito de nuestro apostolado dependa de la fuerza de nuestra fe\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/p><p>En este sentido el Beato Paolo Manna escrib\u00eda a sus misioneros: \u201cEl misionero es por excelencia un hombre de fe: nace de la fe, vive de la fe, por ella trabaja con gusto, padece con gusto, padece y muere. El misionero que no es esto, es a lo m\u00e1s, un aprendiz del apostolado, y pronto ser\u00e1 un estorbo para la misi\u00f3n, el fracaso de s\u00ed mismo y, no lo permita Dios, ser\u00e1 hasta causa de perdici\u00f3n para las almas\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p><p>Es por esto que este <em>comprometer todas nuestras fuerzas<\/em> implica un empaparse del esp\u00edritu de Cristo para luego estar disponibles a emplear los dones recibidos con generosidad, para hacer el bien a todos, siempre, y en todo lugar. Es el gastar nuestro tiempo y nuestros bienes, e incluso las mismas fuerzas f\u00edsicas, para rehacer el mundo en Cristo, aun en medio de muchos sacrificios, quiz\u00e1s en medio de circunstancias muy adversas, o acosado de tentaciones y penas muy hondas, pero siempre unidos a Cristo. Pienso en todos nuestros misioneros, pero de manera particular en aquellos que se desgastan en nuestras misiones m\u00e1s dif\u00edciles, en medio de la guerra, de la pobreza y la adversidad.<\/p><p>Dicho de otra manera, el <em>comprometer todas nuestras fuerzas<\/em> significa que hay que estar decididos a salvar las almas como las salv\u00f3 Jesucristo: muriendo a s\u00ed mismo, y muriendo en la cruz. Sin retroceder ante las dificultades. Antes bien, con la \u201cclara conciencia de que sin Jesucristo nada podemos\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a> lanzarse con esp\u00edritu magn\u00e1nimo a \u201ctrabajar, en suma docilidad al Esp\u00edritu Santo y dentro de la impronta de Mar\u00eda, a fin de ense\u00f1orear para Jesucristo todo lo aut\u00e9nticamente humano, a\u00fan en las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles y en las condiciones m\u00e1s adversas\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>, como nos lo recuerdan nuestras constituciones<em>.<\/em> Porque, \u00bfqu\u00e9 es nuestra vocaci\u00f3n misionera sino amar a Dios y al pr\u00f3jimo hasta el sacrificio de uno mismo?<\/p><p>Convencidos de que no hay mejor programa que ofrecer al mundo que Jesucristo, el Verbo Encarnado, debemos emplear todas nuestras fuerzas, y no escatimar los medios ni ahorrarnos esfuerzo alguno para evangelizar a todos los hombres que m\u00e1s se pueda \u201c\u2013no de una manera decorativa, como con un barniz superficial, sino de manera vital, en profundidad y hasta sus mismas ra\u00edces\u2013\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>, con una \u201cpastoral incisiva, entusiasta y no de espera\u201d, de tal manera que el Evangelio hunda sus ra\u00edces en la vida y en la cultura de cada naci\u00f3n. Esta es nuestra misi\u00f3n en la Iglesia como religiosos del Instituto del Verbo Encarnado.<\/p><p>Y aunque en muchos lugares es mucho el bien que se hace \u2013a veces hasta heroicamente-, esto no deber\u00eda limitar nuestra \u201ccreatividad apost\u00f3lica\u201d y misionera para \u201cprolongar a Cristo en las familias, en la educaci\u00f3n, en los medios de comunicaci\u00f3n, en los hombres de pensamiento y en toda otra leg\u00edtima manifestaci\u00f3n de la vida del hombre\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>. Evaluando las distintas situaciones, debemos ser capaces de tomar iniciativas, buscando soluciones eficaces, sin tener miedo a las pastorales in\u00e9ditas, siempre que sean seg\u00fan Dios, concretando proyectos pastorales, de tal manera que se logre una eficaz inserci\u00f3n en el medio ambiente donde se trabaja<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/p><h4><strong>2. Para inculturar el Evangelio<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/h4><p>La inculturaci\u00f3n es una exigencia intr\u00ednseca a la evangelizaci\u00f3n y no es otra cosa sino la encarnaci\u00f3n del mensaje divino en el coraz\u00f3n de las culturas.<\/p><p>En el decir de San Juan Pablo II: \u201cla inculturaci\u00f3n de la buena nueva cristiana es hacer que el Evangelio hunda sus ra\u00edces en la vida y en la cultura a fin de que se renueve la sociedad\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. \u201cLa verdadera inculturaci\u00f3n\u201d, afirma nuestro <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, \u201ces desde dentro: consiste, en \u00faltimo t\u00e9rmino, en una renovaci\u00f3n de la vida bajo la influencia de la gracia\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>. Para lo cual es imperativo, \u201cconocer y respetar el alma cultural de cada pueblo, su lengua y sus tradiciones, sus cualidades y sus valores\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>.<\/p><p>La experiencia nos ha ense\u00f1ado que \u201cla evangelizaci\u00f3n no es realmente posible si el Evangelio no responde a los deseos profundos del pueblo y si el mensaje no asume los conceptos y los valores culturales que le son propios y que no est\u00e1n en contradicci\u00f3n con el Evangelio\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>. Por lo tanto, \u201ctodo lo que se refiere al hombre tanto en su cuerpo como en su alma, en su vida individual y tambi\u00e9n social, puede y debe ser purificado y elevado con la gracia de Cristo y, consecuentemente, podemos afirmar que toda forma de actividad apost\u00f3lica es conforme a nuestro fin espec\u00edfico, aunque de un modo jer\u00e1rquico\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>. De esto surge la gran variedad de apostolados que podemos asumir y a los que nunca debemos renunciar <em>a priori<\/em>, pues como dice el ap\u00f3stol: <em>\u00a1Ay de m\u00ed si no predicase el Evangelio!<\/em> <a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>.<\/p><p>Quisiera tambi\u00e9n mencionar aqu\u00ed que en esta tarea de la inculturaci\u00f3n no se puede perder de vista jam\u00e1s el objetivo de la salvaci\u00f3n (que es nuestro objetivo supremo), es decir, hay que poner a las almas y a los valores culturales en confrontaci\u00f3n con el Evangelio, invitando a todos a la conversi\u00f3n que diviniza lo humano y lo salva. Lo cual ocurre primariamente a trav\u00e9s de nuestro testimonio, y por eso, somos nosotros los que nos debemos \u2018inculturar\u2019 primero en el esp\u00edritu del Evangelio. \u00bfC\u00f3mo? Dejando que el Evangelio impregne nuestros modos de pensar, nuestros criterios de juicio, nuestras normas de acci\u00f3n<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>. Solo as\u00ed seremos fecundos, solo as\u00ed despertaremos las vocaciones necesarias que contin\u00faen nuestra obra.<\/p><p>Es viviendo la radicalidad evang\u00e9lica, que es posible obtener el discernimiento de los valores aut\u00e9nticos, su purificaci\u00f3n, su transformaci\u00f3n y elevaci\u00f3n a trav\u00e9s de la gracia de Cristo.<\/p><p>As\u00ed nos lo recuerda nuestro Fundador cuando dice: \u201c\u00fanicamente es el Evangelio, el Evangelio vivido en toda su radicalidad -como lo hicieron los santos-, el \u00fanico medio capaz de transformar positivamente la cultura moderna, la cultura contempor\u00e1nea de cada pueblo\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>.<\/p><h4><strong>3. De acuerdo con las ense\u00f1anzas del Magisterio de la Iglesia<\/strong><\/h4><p>Quisiera, por tanto, animarlos a releer la Enc\u00edclica <em>Redemptoris missio<\/em>, la cual debe iluminar nuestra tarea misionera, y tambi\u00e9n \u201ctodas las directivas, orientaciones y ense\u00f1anzas del Magisterio ordinario que tengan que ver con el fin espec\u00edfico de nuestra peque\u00f1a Familia Religiosa\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>.<\/p><p>San Juan Pablo II dec\u00eda: \u201cHoy la Iglesia tiene que afrontar nuevos desaf\u00edos a los que tiene que dar una respuesta desde el Evangelio [\u2026] Los exhorto, pues, a que su predicaci\u00f3n se inspire siempre en la Palabra de Dios, transmitida por tradici\u00f3n y propuesta autorizadamente por el Magisterio de la Iglesia. Hablen con valent\u00eda, prediquen con fe profunda y alentando a la esperanza, como testigos del Se\u00f1or Resucitado. No se consideren maestros al margen de Cristo, sino testigos y servidores que, como nos lo recuerdan las palabras del Pontifical Romano en la ordenaci\u00f3n de los presb\u00edteros, \u2018crean lo que anuncian, ense\u00f1en lo que creen y practiquen lo que ense\u00f1an\u2019\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>. En una palabra: coherencia de vida.<\/p><p>De esto se siguen varias implicancias: Primero, aprovechar al m\u00e1ximo los a\u00f1os de formaci\u00f3n y dedicar tiempo cualitativo a la formaci\u00f3n permanente, para nutrirse <strong>interior e intelectualmente<\/strong>. Particularmente, con el estudio de la Sagrada Escritura y de Santo Tom\u00e1s de Aquino<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>, y en este marco, a los mejores tomistas, como el P. Cornelio Fabro<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>. Ya que ello nos permitir\u00e1 insertarnos en la problem\u00e1tica de la cultura moderna y entablar un di\u00e1logo fruct\u00edfero entre la fe y la cultura, entre el Evangelio y la sociedad actual.<\/p><p>En segundo lugar, es muy importante, que en todas nuestras misiones nuestros religiosos sean <strong>promotores de la cultura<\/strong> como medio de difusi\u00f3n de los valores del Reino especialmente en aquellos ambientes y lugares en los cuales se \u201ccrea\u201d la cultura y por medio de los cuales la cultura se transmite de modo privilegiado<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>. Y para esto poner todos los medios posibles a fin de que Cristo sea conocido y amado: ya sea a trav\u00e9s del env\u00edo de misioneros a lo que nosotros llamamos \u201cdestinos emblem\u00e1ticos\u201d, o de\u00a0 las misiones populares, a trav\u00e9s de la pr\u00e9dica de Ejercicios Espirituales aut\u00e9nticamente ignacianos, de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica, del apostolado con los j\u00f3venes y los ni\u00f1os especialmente en los Oratorios y campamentos, de la pastoral familiar, de los siempre vigentes Cursos de Cultura Cat\u00f3lica, de la publicaci\u00f3n de libros cat\u00f3licos, de la pastoral con universitarios y profesionales, y de la predilecci\u00f3n por las obras de misericordia (sobre todo con discapacitados). Muchos otros medios se podr\u00edan mencionar aqu\u00ed, siempre que todos ellos sean realizados dentro de la impronta de Mar\u00eda.<\/p><p>Es de notar que nuestras <em>Constituciones <\/em>se\u00f1alan \u201cde modo particular\u201d la urgencia de \u201cejercer el apostolado en los llamados \u2018are\u00f3pagos modernos\u2019\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>: el mundo de la comunicaci\u00f3n, de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, y de las relaciones internacionales.<\/p><h4><strong>4. Evangelizar la cultura es redimirla por la Cruz<\/strong><\/h4><p>Finalmente, quisiera recordar que la evangelizaci\u00f3n de la cultura evidentemente es redenci\u00f3n de la cultura. Redenci\u00f3n que se lleva a cabo cuando completamos en nosotros lo <em>que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de su Cuerpo, que es la Iglesia<\/em><a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>.<\/p><p>En este sentido, el Beato Paolo Manna escrib\u00eda a sus misioneros: \u201cSi se sufre, se redime\u201d.<\/p><p>Tambi\u00e9n nuestras <em>Constituciones<\/em> nos recuerdan que \u201cpara nosotros la pastoral es cruz, no es escapismo\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>. Por eso, si sufrimos \u2013continua el Beato Misionero\u2013 \u201ctenemos todo derecho de esperar el bien para el futuro de nuestras misiones y del Instituto, pudiendo decir con el Ap\u00f3stol Pedro: <em>Al\u00e9grense en la medida en que puedan compartir los sufrimientos de Cristo. As\u00ed, cuando se manifieste su gloria, ustedes tambi\u00e9n desbordar\u00e1n de gozo y de alegr\u00eda. Felices si son ultrajados por el nombre de Cristo, porque el Esp\u00edritu de gloria, el Esp\u00edritu de Dios, reposa sobre ustedes<\/em><a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>. Esperar as\u00ed puede parecer locura, y, sin embargo, \u00e9sta y no otra es la filosof\u00eda del Apostolado, \u00e9sta es la diplomacia de Dios. Si nosotros sabemos comprenderla, si viviendo como santos misioneros, sabemos colaborar con ella, conseguiremos la victoria final\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>.<\/p><p>Nuestras cruces, son, han sido y siempre ser\u00e1n nuestra fuerza.<\/p><p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p><p>Queridos todos: haciendo m\u00edas las palabras del \u201cmisionero planetario\u201d que fue nuestro querido Juan Pablo Magno, les ruego que sean conscientes que: \u201cCristo los ha elegido y enviado para anunciar su palabra y testimoniar la fe cristiana transmitida por la Iglesia. Los env\u00eda, como corderos entre lobos, a hacer presente el misterio de la cruz en los ambientes donde viven.<\/p><p>[\u2026] \u00bfQui\u00e9n no se desalentar\u00eda frente a dificultades objetivas, como por ejemplo la escasez de personal, la ancianidad, la enfermedad, la falta de estructuras organizativas e incluso de recursos financieros? A pesar de ello, les digo: <em>\u00a1No se desanimen! <\/em>El reconocimiento de nuestros l\u00edmites y debilidades puede transformarse en una ocasi\u00f3n para experimentar la fuerza de Dios y la riqueza extraordinaria de su gracia. [\u2026] <em>\u00a1No teman!<\/em><a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a> [\u2026] Precisamente porque el que nos env\u00eda es fuerte y est\u00e1 con nosotros, podemos decir con San Pablo: <em>Cuando somos d\u00e9biles, entonces somos fuertes<\/em><a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>.<\/p><p>Por eso, que ni los sufrimientos ni las dificultades nos amedrenten, sino que eso mismo sea ocasi\u00f3n para demostrar nuestro temple sacerdotal. Que no disminuya nuestra generosidad cuando se trate de responder a la llamada apremiante de los pa\u00edses que esperan misioneros, a los pedidos apremiantes de fundaciones -tanto para la vida activa como contemplativa- y de emprender grandes obras por amor a Dios. Antes bien, estemos seguros de que, a pesar de nuestra debilidad, Dios hace su obra y no dejar\u00e1 sin recompensa nuestros esfuerzos y nuestros sacrificios. Tambi\u00e9n hoy el Verbo Encarnado nos repite: <em>En el mundo tendr\u00e9is tribulaci\u00f3n, pero confiad: Yo he vencido al mundo<\/em><a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a><em>. Yo estar\u00e9 siempre con ustedes<\/em><a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>.<\/p><p>Dando gracias a Dios por las abundantes bendiciones recibidas en estos primeros casi seis meses de gobierno y encomendando a sus oraciones \u2013especialmente a las oraciones de nuestros hermanos coadjutores, nuestros monjes y religiosos enfermos\u2013 la concreci\u00f3n de la proyecci\u00f3n del Instituto en las distintas partes del mundo los exhorto a seguir con fidelidad y audacia en el cumplimiento de nuestro carisma. \u201cEl campo de nuestra acci\u00f3n no tiene l\u00edmites de horizontes, sino que es el ancho mundo: <em>id por todo el mundo<\/em>&#8230; dijo Jes\u00fas<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>\u201d.\u00a0<\/p><p>\u201cQue la primera Misionera despu\u00e9s de su Hijo Jesucristo nos d\u00e9 a nosotros esa alma y ese coraz\u00f3n grande como el mundo, que es el coraz\u00f3n que debe tener el misionero\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>.<\/p><p style=\"text-align: left;\">P. Gustavo Nieto, IVE<br \/><em>Superior General<\/em><\/p><p style=\"text-align: right;\">1 de enero de 2017\u00a0<br \/><em>Carta Circular 6\/2017<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. Congregaci\u00f3n para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica, <em>Orientaciones sobre la Formaci\u00f3n en los Institutos Religiosos<\/em>, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 270; <em>op. cit. CIC<\/em>, c. 783.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 24.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 116.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 117.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Redemptoris Missio<\/em>, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S.Th.<\/em> II-II, 184, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> 2 Cor 12, 15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos comprometidos en Arezzo<\/em>, 23 de mayo de 1993.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Carta circular n\u00ba 6<\/em>, 15 de septiembre de 1926.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 73.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 31.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Es lo que com\u00fanmente llamamos \u201cmorder la realidad\u201d y que es, a su vez uno de los elementos no-negociables adjuntos a nuestro carisma. Cf. <em>Directorio de la Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em>, 90; <em>Notas del V Cap\u00edtulo General<\/em>, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos, religiosas y agentes de pastoral en Luanda, Angola<\/em>, 4 de junio de 1992.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Cf. 51; <em>op. cit.<\/em> San Juan Pablo II, <em>Alocuci\u00f3n a los Obispos de Zimbabue<\/em> (02\/07\/1988).<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos, religiosas y agentes de pastoral en Luanda, Angola<\/em>, 4 de junio de 1992.<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 152.<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> 1 Co 9, 16<\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 26; <em>op. cit<\/em>. Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Sapientia Christiana<\/em>, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Evangelizaci\u00f3n de la cultura.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Cf. <em>Ibidem.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos, religiosas de Santo Domingo<\/em>, 10 de octubre de 1992; <em>op. cit.<\/em> Cf. Pontifical Romano, <em>Ordenaci\u00f3n de los presb\u00edteros<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> \u201cSin que se descuide la formaci\u00f3n pr\u00e1ctica y t\u00e9cnica\u201d. Cf. Concilio Vaticano II, <em>Decr. <\/em><em>Apostolicam actuositatem<\/em>, 44b. Tambi\u00e9n <em>Directorio de Misi\u00f3n ad Gentes<\/em>, 116.<\/p><p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>Notas del V Cap\u00edtulo General<\/em>, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Mencionados en nuestros <em>Directorios<\/em> y <em>Constituciones<\/em> como los puntos de inflexi\u00f3n de la cultura: cf. <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 168-174 y <em>Constituciones<\/em>, 29.<\/p><p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 168.<\/p><p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Cf. Col 1, 24.<\/p><p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 156.<\/p><p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> 1 Pe 4, 13-14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> <em>Carta circular n\u00ba 15<\/em>, 15 de abril de 1931.<\/p><p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Mt 28, 10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Cf. 2 Cor 12, 10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos en Esztergom, Hungr\u00eda<\/em>, 16 de agosto de 1991.<\/p><p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Jn 16, 33.<\/p><p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Cf. Mt 28, 20.<\/p><p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 87.<\/p><p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> <em>Directorio de Misi\u00f3n ad Gentes<\/em>, 175.<\/p><p><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos Padres, Hermanos y Seminaristas: La Congregaci\u00f3n para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica en su documento Orientaciones sobre la Formaci\u00f3n en los Institutos Religiosos sostiene que \u201cla vida personal de un religioso o de una religiosa, no deber\u00eda experimentar divisi\u00f3n ni entre el fin gen\u00e9rico de su vida religiosa 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