{"id":4826,"date":"2021-10-22T08:41:57","date_gmt":"2021-10-22T06:41:57","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=4826"},"modified":"2023-11-01T05:27:04","modified_gmt":"2023-11-01T03:27:04","slug":"homilia-en-la-memoria-liturgica-de-san-juan-pablo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2021\/10\/22\/homilia-en-la-memoria-liturgica-de-san-juan-pablo-ii\/","title":{"rendered":"La heroicidad de San Juan Pablo II"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"4826\" class=\"elementor elementor-4826\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Memoria San Juan Pablo II<\/strong><\/h4><p><strong>\u00a0<\/strong><\/p><p><strong>[Exordio] <\/strong>Queridos todos en el Verbo Encarnado, nos encontramos aqu\u00ed reunidos en esta magn\u00edfica Bas\u00edlica de San Pedro, cuyos muros se levantan como testigos silenciosos de las innumerables demostraciones y ense\u00f1anzas de santidad del sucesor de San Pedro que hoy celebramos. Me refiero a nuestro querido Padre Espiritual, su Santidad Juan Pablo II.<\/p><p>Esta celebraci\u00f3n reviste especial importancia para nuestra Familia Religiosa, no s\u00f3lo porque estamos celebrando al \u201cgran misionero del siglo XX\u201d, que \u201csupo escribir con su vida una sublime gesta \u00e9pica\u201d y gobern\u00f3 la Iglesia Universal con solicitud constante y heroica generosidad, sino tambi\u00e9n porque \u201csu magisterio anima los aspectos fundamentales de [nuestro] carisma\u201d, convirti\u00e9ndolo en una \u201cfuente fecunda en que abrevamos nuestra sed de fidelidad al Se\u00f1or\u201d. Por eso esta ocasi\u00f3n nos embarga el alma con gran alegr\u00eda.<\/p><p>El Evangelio que acabamos de escuchar termina con la irresistible invitaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or: <em>\u00a1S\u00edgueme!<\/em> <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> luego de la triple afirmaci\u00f3n de amor por parte de San Pedro, y de que el Verbo Encarnado le anunciara el martirio. Lo cual nos recuerda que la condici\u00f3n de un verdadero ap\u00f3stol es la cruz, porque como el mismo Cristo nos ense\u00f1a: <em>el buen Pastor da su vida por las ovejas<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><em>.<\/em> Estas palabras nos sirven de marco perfecto para contemplar la vida de este hombre -sacerdote- que \u201cmuri\u00f3 como siempre hab\u00eda vivido, animado por la ind\u00f3mita valent\u00eda de la fe, abandon\u00e1ndose a Dios y encomend\u00e1ndose a Mar\u00eda Sant\u00edsima\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, entreg\u00e1ndose a s\u00ed mismo hasta el fin.<\/p><p>Hoy la figura de San Juan Pablo II se levanta delante nuestro \u201ccon la fuerza de un gigante\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> como \u201cmodelo e intercesor poderoso de buen Pastor y nos invita a seguir sus pasos y su entrega amorosa sin l\u00edmites\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p><p>Y quisiera enfatizar estas palabras: \u201csin l\u00edmites\u201d, porque en ellas se hallan resumidas la \u201ccoherencia de su fe, el radicalismo de su vida cristiana y el deseo de santidad que manifest\u00f3 continuamente\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p><p>Dice un autor que \u201cDios le manda a cada \u00e9poca el santo que sobresale en la virtud de la cual el mundo est\u00e1 m\u00e1s necesitado\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. Juan Pablo II fue \u201cun hombre de virtudes colosales\u201d, un \u201ch\u00e9roe de los 7 mares\u201d. Y todos sus bi\u00f3grafos nos recuerdan que Karol Wojtyla fue \u201cun regalo de Dios\u201d en uno de los momentos m\u00e1s oscuros del siglo XX. Por eso quisiera hoy, que juntos reflexionemos en la maravillosa invitaci\u00f3n a la heroicidad que su ejemplo y sus palabras nos proponen.<\/p><h4><strong>1. Heroico olvido de s\u00ed<\/strong><\/h4><p>Santo Tomas de Aquino se\u00f1ala que \u201cla virtud consiste en seguir o imitar a Dios\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Y que \u201cel hombre debe levantarse a s\u00ed mismo m\u00e1s all\u00e1 de su vida natural hacia la vida divina\u201d, siguiendo el mandato de nuestro Se\u00f1or: <em>Sed perfecto como vuestro padre celestial es perfecto<\/em>. Y de esto San Juan Pablo II nos ha dado ejemplo elocuente ya desde su juventud.<\/p><p>Es sabido que cuando acababa de comenzar su carrera universitaria, estando los nazis en el poder en su Polonia natal promoviendo un r\u00e9gimen de terror en el pa\u00eds, demostr\u00f3 un <strong>valor heroico<\/strong> al unirse al seminario clandestino dirigido por el cardenal de Cracovia. Pues estaba convencido de que \u201cla vocaci\u00f3n es una iniciativa divina\u201d, y era el Verbo Encarnado quien susurraba en lo profundo de su alma el <em>S\u00edgueme<\/em> que acabamos de escuchar en el Evangelio.<\/p><p>Cuando pidi\u00f3 entrar al seminario el rector le dijo: \u201cLe acepto, pero ni siquiera su madre debe saber que estudia usted aqu\u00ed\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. As\u00ed que estudiaba por si solo de los manuales que recib\u00eda de sus profesores y como \u00e9l mismo cuenta \u201ca escondidas estudiaba teolog\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a> mientras \u201ctrabajaba en la f\u00e1brica\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>, lo cual requer\u00eda una disciplina exquisita. Pero lejos de desalentarse, estudiaba con heroico entusiasmo en medio del trabajo y de los peligros a los que se expon\u00eda por eso. M\u00e1s tarde reflexionaba sobre esto diciendo: \u201cAs\u00ed era entonces la situaci\u00f3n. Consegu\u00ed igualmente seguir adelante\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/p><p>Por eso una vez, este gran conocedor del coraz\u00f3n humano, con gran ardor nos dec\u00eda: \u201c\u00a1No os desalent\u00e9is! No est\u00e1is solos para recorrer el camino [de la cruz]. Jes\u00fas camina con vosotros\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. \u201cNo teng\u00e1is miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>. \u201cMirad siempre hacia arriba: mirad a Cristo que del sacerdocio es, al mismo tiempo, el autor, el dador, el ejemplar absoluto. De \u00c9l obtendr\u00e9is la satisfacci\u00f3n y el gusto de seguirlo y de servirlo en las almas. Mirad hacia arriba \u2013y anim\u00f3 a todos a recordar las palabras de San Juan XXIII quien escribi\u00f3 en su <em>Diario<\/em>\u2013: \u2018Debo convencerme siempre de esta gran verdad: Jes\u00fas de m\u00ed, [\u2026]no quiere solo una virtud mediocre, sino m\u00e1xima: no est\u00e1 contento conmigo hasta que no me haga o por lo menos no me empe\u00f1e con toda mi fuerza en hacerme santo\u2019<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/p><p>San Juan Pablo II, estaba profundamente persuadido de que la santidad \u201cno es una especie de vida extraordinaria, practicada solo por algunos \u2018genios\u2019 de la santidad\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a> por eso exhortaba <em>a todos<\/em> a una vivir la vida en plenitud, con hero\u00edsmo, con una <strong>confianza<\/strong> ilimitada en la Bondad de Dios Padre al decirnos: \u201cNosotros no somos la suma de nuestras debilidades y nuestros fracasos; al contrario, somos la suma del amor del Padre a nosotros y de nuestra capacidad real de llegar a ser imagen de su Hijo\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>, es decir, de llegar a ser santos.<\/p><p>Y as\u00ed, en una ocasi\u00f3n les dec\u00eda a los seminaristas: \u201cHay que apreciar la disciplina de la vida del seminario no s\u00f3lo como eficaz defensa de la vida com\u00fan y de la caridad, sino como parte necesaria de toda la formaci\u00f3n, para adquirir el <em>dominio de s\u00ed mismo <\/em>porque es as\u00ed que se forjan en uno las disposiciones de \u00e1nimo que sirven sobremanera para la ordenada y fructuosa actividad de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>, es decir para morir y dar fruto. \u201cEs en la atm\u00f3sfera de recogimiento que crea la disciplina del seminario, donde se desarrollan interiormente aquellas actitudes que son tan deseables en un sacerdote, tales como la obediencia alegre, la generosidad y el <em>sacrificio de s\u00ed mismos<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>.<\/p><p>Ya ven Uds. como San Juan Pablo II entend\u00eda que la capacidad de darnos a nosotros mismos hasta el hero\u00edsmo se gesta ya desde el seminario, desde la casa de formaci\u00f3n. Es en el seminario donde se aprende -dec\u00eda \u00e9l- el \u201chabito del olvido de s\u00ed\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>, el cual es, agregaba el Santo Padre, \u201ccondici\u00f3n indispensable para amar de veras y preocuparse s\u00f3lo por los intereses de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>.<\/p><p>Y as\u00ed, aun en medio de la tiran\u00eda comunista que pronto remplaz\u00f3 al r\u00e9gimen nazi, y ya ordenado sacerdote manifest\u00f3 con nuevo ardor su temple sacerdotal y valent\u00eda cuando en frente del acoso por parte del r\u00e9gimen, de la cr\u00edtica injusta, de la amenaza de una pena severa, \u00e9l llevo adelante su trabajo sacerdotal con gran entereza dedic\u00e1ndose a la formaci\u00f3n de los j\u00f3venes en la gran tradici\u00f3n espiritual y teol\u00f3gica cat\u00f3lica. No se ahorr\u00f3 esfuerzo alguno para llevar el Evangelio de Cristo a todos los hombres, sin reclamar cosa alguna para s\u00ed. Nos dio ejemplo de una pastoral incisiva, entusiasta; no de espera, sino de propuesta<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>. Convencido de que \u201cpastoralmente hablando no hay nada m\u00e1s eficaz que la muerte total al propio yo\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>.<\/p><p>\u00c9l ten\u00eda muy presente que el d\u00eda de su ordenaci\u00f3n se hab\u00eda postrado en tierra. Lo cual \u201ces signo -dec\u00eda \u00e9l- de la total donaci\u00f3n de s\u00ed mismo a Cristo, quien, para cumplir su misi\u00f3n sacerdotal, <em>se despoj\u00f3 de su rango y tomo la condici\u00f3n de esclavo <\/em>[&#8230;]. <em>Y as\u00ed, actuando como un hombre cualquiera, se rebaj\u00f3 hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>. Karol Wojtyla entend\u00eda su sacerdocio \u201ccomo una entrega marcada por el compromiso total\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>.<\/p><p>Tan es as\u00ed, que ya siendo Sucesor de Pedro y despu\u00e9s de haber sufrido en 1981 el atentado aqu\u00ed en la Plaza San Pedro, despu\u00e9s de una larga hospitalizaci\u00f3n y convalecencia, intensific\u00f3 sus compromisos pastorales con <strong>heroica generosidad<\/strong>. Porque \u201cpara llegar a ser testigo personal del Buen Pastor\u201d a quien hay que \u201camar con toda el alma y con todo el coraz\u00f3n, de forma que ese amor sea la norma y el motor de todas nuestras acciones\u201d, afirmaba el Santo Padre, \u201ces imprescindible la renuncia y la mortificaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>.<\/p><p>Con estos sentimientos de heroicidad, de amor hasta el extremo, con plena conciencia de radicalidad de su llamada a ser \u201cservidor de la potestad de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a> -como \u00e9l se identificaba a s\u00ed mismo- lat\u00eda el coraz\u00f3n de nuestro querido San Juan Pablo II, llamado el Magno, y Padre Espiritual de nuestra Familia Religiosa. \u00a1Cu\u00e1nto nos ilumina su ejemplo!<\/p><p>De esta entrega hasta el final y sin recortes del Santo Padre, tambi\u00e9n daba testimonio el Papa Em\u00e9rito Benedicto XVI cuando hablando de su predecesor dec\u00eda: \u201cEl Santo Padre fue sacerdote hasta el final porque ofreci\u00f3 su vida a Dios por sus ovejas y por la entera familia humana, en una entrega <em>cotidiana <\/em>al servicio de la Iglesia y sobre todo en las <em>duras pruebas<\/em> de los \u00faltimos meses\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>.<\/p><h4><strong>2. Fidelidad heroica<\/strong><\/h4><p>Como todos los santos, Juan Pablo II no admit\u00eda un seguimiento a Cristo a medias tintas, sino que muy por el contrario invitaba a todos a una <strong>fidelidad heroica<\/strong> hasta la configuraci\u00f3n completa con nuestro Se\u00f1or, el Buen Pastor.<\/p><p>\u201cHemos consagrado nuestra vida a Cristo, que nos ha amado primero y que, como buen pastor, ha sacrificado su propia vida por nosotros\u201d. Por eso consideraba un deber de lealtad a Cristo que \u201ctambi\u00e9n nosotros, pastores de la Iglesia\u201d seamos \u201clos primeros en comprometernos a responder a este amor siendo fieles, cumpliendo los mandamientos y ofreciendo cotidianamente nuestra vida por los amigos de nuestro Se\u00f1or\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>.<\/p><p>Especialmente a nosotros \u2013consagrados\u2013, nos ense\u00f1aba en cierta ocasi\u00f3n: \u201cPara entender lo que significa ser fieles, debemos mirar a Cristo, <em>el Testigo fiel<\/em> <a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>, el Hijo que <em>aprendi\u00f3 por sus padecimientos la obediencia<\/em><a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>; a Jes\u00fas que dijo:<em> No busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envi\u00f3<\/em><a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>\u201d. Y agreg\u00f3: \u201cMiramos a Jes\u00fas, no s\u00f3lo para ver y contemplar su fidelidad al Padre a pesar de todas las dificultades<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>, sino tambi\u00e9n para aprender de \u00c9l los medios que emple\u00f3 para ser fiel: especialmente la oraci\u00f3n y el abandono a la voluntad de Dios<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>. Porque \u2011como el mismo explicaba con gran \u00e9nfasis en una de sus visitas pastorales-: \u201c[Es] necesario que lo heroico se haga normal, cotidiano, y que lo normal, cotidiano, se haga heroico\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>.<\/p><p>Y as\u00ed, animaba a todos diciendo: \u201cRecordad que en el an\u00e1lisis final la perseverancia en la fidelidad es una prueba no de valor y fortaleza humanos, sino de eficacia de la gracia de Cristo. Por tanto, si hemos de perseverar, hemos de ser hombres de oraci\u00f3n que, a trav\u00e9s de la Eucarist\u00eda, la Liturgia de las Horas y los encuentros personales con Cristo, encuentren el coraje y la gracia para ser fieles. Confiemos, por tanto, recordando las palabras de San Pablo: <em>Todo lo puedo en Aquel que me conforta<\/em><a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>.<\/p><p>Con cuanta fuerza resuenan ahora las palabras que pronunciara al inicio de su pontificado: \u201c\u00a1No teng\u00e1is miedo! \u00a1Abrid las puertas a Cristo!\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a> Invit\u00e1ndonos a todos al hero\u00edsmo, a vivir con esp\u00edritu de pr\u00edncipe.<\/p><p>Nuestro Se\u00f1or en el Evangelio de hoy le dice a Pedro: <em>Te aseguro que cuando eras joven t\u00fa mismo te vest\u00edas e ibas a donde quer\u00edas. Pero cuando seas viejo, extender\u00e1s tus brazos, y otro te atar\u00e1 y te llevar\u00e1 a donde no quieras<\/em>.<\/p><p>Nuestro querido San Juan Pablo II \u2013todos lo sabemos\u2013 no quiso nunca salvaguardar su propia vida, tenerla para s\u00ed; sino que se entreg\u00f3 sin reservas, hasta el \u00faltimo momento, por Cristo y por nosotros.<\/p><p>As\u00ed le vimos, durante los primeros a\u00f1os de su pontificado ir hasta los confines del mundo, como \u201cexpresi\u00f3n de su constante solicitud pastoral por todas las Iglesias\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>. Pero \u201cdurante los \u00faltimos a\u00f1os, cuando el Se\u00f1or lo fue despojando gradualmente de todo, para asimilarlo plenamente a s\u00ed; y cuando ya no pod\u00eda viajar, y despu\u00e9s ni siquiera caminar, y al final tampoco hablar, su gesto, su anuncio se redujo a lo esencial: a la entrega de s\u00ed mismo hasta el fin. Su muerte fue la culminaci\u00f3n de un testimonio coherente de fe\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>. Y supo caminar heroicamente \u201cel camino real de la cruz\u201d descubriendo que tambi\u00e9n en el sufrimiento se hallaba Cristo que una vez m\u00e1s le repet\u00eda: <em>\u00a1S\u00edgueme!<\/em> Y as\u00ed, enarbolando la bandera de la Cruz, le dio a la Iglesia quiz\u00e1s \u201csu etapa m\u00e1s fecunda, la de mayores recursos espirituales y m\u00e1s eficacia evangelizadora, m\u00e1s aun, la de mayor proyecci\u00f3n apost\u00f3lica sobre el mundo moderno o posmoderno\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>.<\/p><p><strong>[Peroratio] <\/strong>Mis queridos hermanos y hermanas en el Verbo Encarnado: El ejemplo y el magisterio de San Juan Pablo Magno, se levanta ante nosotros y ante los que vendr\u00e1n despu\u00e9s de nosotros \u2013que nos honramos de tenerle por Padre Espiritual de nuestra Familia Religiosa\u2013, como faro del que emana la luz que dispersa las tinieblas, como b\u00e1culo para nuestros pasos y como una invitaci\u00f3n al hero\u00edsmo que nos compele a seguirle. Hoy desde el cielo San Juan Pablo II nos vuelve a decir con gran fervor, a todos -a los que est\u00e1n aqu\u00ed presentes y a los que est\u00e1n en las misiones m\u00e1s distantes-: \u201c\u00a1No tem\u00e1is! \u00a1Abrid, m\u00e1s todav\u00eda, abrid de par en par las puertas a Cristo!\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>.<\/p><p>San Juan Pablo II fue sin duda \u201cun h\u00e9roe para todas las \u00e9pocas\u201d<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a>, y desde el Para\u00edso continua \u201cempujando a generaciones enteras al hero\u00edsmo del seguimiento de Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a>, y a nosotros tambi\u00e9n y a los que vendr\u00e1n, por eso parecen especialmente dirigidas hacia nosotros las palabras que pronunciara en aquella su \u00faltima Jornada Mundial de la Juventud: \u201cA\u00fan me identifico con vuestras expectativas y vuestras esperanzas. [\u2026]Aunque he vivido entre muchas tinieblas, bajo duros reg\u00edmenes totalitarios, he visto lo suficiente para convencerme de manera inquebrantable de que <em>ninguna dificultad<\/em>, <em>ning\u00fan miedo<\/em> es tan grande como para ahogar completamente la esperanza que brota eterna en el coraz\u00f3n de los j\u00f3venes. [\u2026] En los momentos dif\u00edciles de la historia de la Iglesia el <em>deber de la santidad resulta a\u00fan m\u00e1s urgente<\/em>. La santidad no es cuesti\u00f3n de edad. La santidad es vivir en el Esp\u00edritu Santo\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a>.<\/p><p>A este \u201cAp\u00f3stol formado por Mar\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a>, que hoy ya goza de \u201cuna dignidad en cierto modo infinita\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a> y \u201ces nuestro intercesor y protector\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a>; le rogamos que por su intermedio nos obtenga del Verbo Encarnado la gracia de que, como \u00e9l, sepamos \u201corientar el alma a actos grandes en toda virtud; [\u2026] para que posey\u00e9ndonos sepamos darnos, sin cesar de aspirar nunca a una vida m\u00e1s santa y m\u00e1s perfecta, sin detenernos nunca\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a>, \u201cdispuestos al martirio por lealtad a Dios\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a>. Y que nos alcance de Mar\u00eda Sant\u00edsima la gracia de estar siempre \u201cdispuestos a hacer cosas grandes, heroicas, incluso \u00e9picas por Cristo y por su iglesia\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">[53]<\/a>. Estas gracias le pedimos en esta Santa Misa.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Jn 21, 19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Jn 10, 11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Benedicto XVI, <em>Angelus<\/em>, 2 de abril de 2006.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Benedicto XVI, <em>Homil\u00eda de Beatificaci\u00f3n<\/em>, 1 de mayo de 2011.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Card. Trujillo, 5 de abril de 2011.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Benedicto XVI, <em>Saludo en Wadowice<\/em>, 27 de mayo de 2006.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Ven. Fulton Sheen, <em>Eternal Galilean<\/em>, cap. 2. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>Summa Theologica <\/em>I-II: q. 61, a. 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> San Juan Pablo II, <em>\u00a1Levantaos! <\/em><em>\u00a1Vamos!<\/em>, III parte.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A los seminaristas y novicios en Budapest<\/em>, 19 de agosto 1991.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda en el inicio de su pontificado, <\/em>22 de octubre de 1978.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. San Juan XXIII, <em>Diario de mi alma<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos y religiosas en B\u00e9rgamo<\/em>, 26 de abril de 1981.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> San Juan Pablo II, <em>\u00a1Levantaos! \u00a1Vamos!<\/em>, I Parte.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda Jornada Mundial de la Juventud<\/em>, Toronto, 28 de julio de 2002.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Discurso a los Seminaristas de la Arquidi\u00f3cesis de Filadelfia<\/em>, 3 de octubre de 1979, <em>op. cit.<\/em> <em>Optatam totius, 11. <\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Cf. <em>Ibidem.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Mensaje a los Seminaristas de Espa\u00f1a<\/em>, 8 de noviembre de 1982.<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Cf. C. Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, cap. 11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>\u00a1Levantaos! \u00a1Vamos!<\/em>, I Parte.<\/p><p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Mensaje a los Seminaristas de Espa\u00f1a<\/em>, 8 de noviembre de 1982.<\/p><p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Mensaje a los Seminaristas de Espa\u00f1a<\/em>, 8 de noviembre de 1982.<\/p><p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda en el inicio de su pontificado, <\/em>22 de octubre de 1978.<\/p><p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Cf. Card. Joseph Ratzinger, <em>Homil\u00eda de Exequias<\/em>, 8 de abril de 2005.<\/p><p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>\u00a1Levantaos! <\/em><em>\u00a1Vamos!<\/em>, I Parte.<\/p><p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Ap 1, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Heb 5, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Jn 5, 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Cf. Heb 12, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Cf. Lc 22, 39 ss.<\/p><p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Discurso a los Seminaristas de la Arquidi\u00f3cesis de Filadelfia<\/em>, 3 de octubre de 1979.<\/p><p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda Visita Pastoral a Nursia<\/em>, 23 de marzo de 1980.<\/p><p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Flp 4, 13<\/p><p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Discurso a los Seminaristas de la Arquidi\u00f3cesis de Filadelfia<\/em>, 3 de octubre de 1979.<\/p><p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda en el inicio de su pontificado, <\/em>22 de octubre de 1978.<\/p><p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Juan Pablo Magno<\/em>, Perfil biogr\u00e1fico.<\/p><p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Papa Em\u00e9rito Benedicto XVI, <em>Angelus<\/em>, 2 de abril de 2006.<\/p><p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Juan Pablo Magno<\/em>, Cap. 34; <em>op. cit.<\/em> Mons. Cipriano Calder\u00f3n Polo.<\/p><p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda en el inicio de su pontificado, <\/em>22 de octubre de 1978.<\/p><p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Juan Pablo Magno<\/em>, Cap. 34; <em>op. cit.<\/em> George Bush\u2019 Statement on the Death of John Paul II.<\/p><p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda Jornada Mundial de la Juventud en Toronto<\/em>, 28 de julio de 2002.\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Juan Pablo Magno<\/em>, Cap. 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Juan Pablo Magno<\/em>, Cap.40; <em>op. cit.<\/em> Sto. Tomas de Aquino, <em>Summa Theol.<\/em>, I, q. 25, a. 6, ad 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Cf. P. Carlos Buela, IVE, <em>Juan Pablo Magno<\/em>, Cap.40.<\/p><p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 41.<\/p><p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 36.<\/p><p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, Cap. 4.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Memoria San Juan Pablo II &nbsp; [Exordio] Queridos todos en el Verbo Encarnado, nos encontramos aqu\u00ed reunidos en esta magn\u00edfica Bas\u00edlica de San Pedro, cuyos muros se levantan como testigos silenciosos de las innumerables demostraciones y ense\u00f1anzas de santidad del sucesor de San Pedro que hoy celebramos. 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