{"id":3852,"date":"2021-07-30T08:29:38","date_gmt":"2021-07-30T06:29:38","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=3852"},"modified":"2022-02-15T07:18:05","modified_gmt":"2022-02-15T05:18:05","slug":"san-juan-de-la-cruz-y-la-fortaleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2021\/07\/30\/san-juan-de-la-cruz-y-la-fortaleza\/","title":{"rendered":"San Juan De La Cruz y La Fortaleza"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"3852\" class=\"elementor elementor-3852\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h3 style=\"text-align: center;\"><a name=\"_Toc41900996\"><\/a><a name=\"_Toc40177896\"><\/a><strong>DIOS ES LA FORTALEZA<\/strong><br \/><strong>Y LA DULZURA DEL ALMA<\/strong><\/h3><p>\u00a0<\/p><p style=\"text-align: center;\"><a name=\"_Toc41900997\"><\/a><em>Un escrito sobre la fortaleza en la vida <br \/>y en el magisterio de San Juan de la Cruz<\/em><\/p><p><span style=\"font-size: 16px;\"><i>Y<\/i>a en 1989 San Juan Pablo II dec\u00eda que la fortaleza es una \u201cvirtud [que] encuentra poco espacio en una sociedad en la que est\u00e1 difundida la pr\u00e1ctica tanto del ceder y del acomodarse como la del atropello y de la dureza en las relaciones\u201d<\/span><a style=\"font-size: 16px; background-color: #ffffff;\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><span style=\"font-size: 16px;\">, y defin\u00eda a esta virtud como \u201cla virtud de quien no se aviene a componendas en el cumplimiento del propio deber\u2026y que da vigor al alma\u2026en la lucha por permanecer coherentes con los propios principios; en el soportar ofensas y ataques injustos; en la perseverancia valiente, incluso entre incomprensiones y hostilidades, en el camino de la verdad y de la honradez\u201d<\/span><a style=\"font-size: 16px; background-color: #ffffff;\" href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><span style=\"font-size: 16px;\">.<\/span><\/p><p>\u201cCarmelita de sandalias y escaso de figura\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> fue la expresi\u00f3n que algunos bi\u00f3grafos usaron para describir al gigante de la santidad que fue san Juan de la Cruz. Pero Juan de Yepes no naci\u00f3 santo. Se fue haciendo. Tuvo que esforzarse en la \u201clenta conquista\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> de la santidad, que Dios le daba, a punta de lanza.<\/p><p>Juan de la Cruz no fue un personaje anodino<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>, sino que vivi\u00f3 sus jornadas con intensidad, con una fortaleza enorme ante las dificultades, con una dulzura y alegr\u00eda singulares. Y si bien es cierto que \u201ca cada uno lleva Dios por diferentes caminos, que apenas se hallar\u00e1 un esp\u00edritu que en la mitad del modo que lleva convenga con el modo de otro\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>, la ejemplaridad de su fortaleza en una vida marcada por el signo de la cruz como una l\u00ednea continua, irradia una gran luz a quienes como \u00e9l intentamos \u201csubir a este monte [de la perfecci\u00f3n] a hacer de s\u00ed mismo altar en \u00e9l, en que ofrezca a Dios sacrificio de amor puro y alabanza pura y reverencia pura\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>.<\/p><h4><a name=\"_Toc41900998\"><\/a><strong> 1. Hombre de valor y pecho<\/strong><\/h4><p>Comencemos por decir que a Juan de Yepes la tribulaci\u00f3n le fue compa\u00f1era desde su infancia con la cruz de la orfandad y la \u201cextrema pobreza\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>; con la peregrinaci\u00f3n del hambre por tierras de Toledo y de \u00c1vila; con la cruz de andar mendigando por las calles de Medina del Campo, primero para los ni\u00f1os de la Doctrina y, despu\u00e9s, para los enfermos del Hospital de las bubas, en donde prestaba sus servicios de enfermero; en su tener que armonizar estudio y trabajo, poco descanso y entrega intensa a los libros<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>. Cruz que supo llevar aun siendo muy joven con \u201cesp\u00edritu robusto, no asido a nada\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> haciendo de la necesidad virtud.<\/p><p>La cruz, como dijimos antes, fue una constante en su vida y as\u00ed cuantos testigos le conocieron todos coinciden en afirmar que aquel que parec\u00eda tan poquita cosa \u201cera <strong>hombre de valor y pecho<\/strong>, pero no temeroso, porfiado, ni arrimado a su propio parecer y juicio; antes amigo de mirar bien las cosas, deliberando con madurez y consejo y dando a cada cosa su raz\u00f3n y punto con toda lisura y llaneza, sin afeites ni artificio\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Del mismo modo, Inocencio de San Andr\u00e9s, que es uno de los testigos m\u00e1s seguros en cuanto declara, dice que el padre fray Juan de la Cruz \u201cera un hombre que en negocios graves y dificultosos no se inquietaba ni ahogaba, antes conoci\u00f3 en \u00e9l este testigo un gran coraz\u00f3n y <strong>\u00e1nimo varonil<\/strong> para vencer cualquier dificultad, y as\u00ed en el gobierno de sus religiosos, ni en cosas de sus condiciones, ni en cosas de seglares, ni aun cuando se dijo en la Religi\u00f3n que los padres Calzados Carmelitas ten\u00edan ya casi negociado que los Descalzos carmelitas se calzasen, ninguna cosa de todas estas le hizo hacer mudanza en lo exterior, y su ordinario modo, antes cuando alg\u00fan religioso en alguna dificultad de estas u otras le dec\u00eda algo que le pudiera turbar, antes le animaba al tal religioso, y le alentaba\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>. Eco de esto mismo que sus hermanos en Religi\u00f3n testimonian acerca de \u00e9l, pone por escrito el mismo santo en uno de sus <em>Avisos recogidos por la edici\u00f3n de Gerona<\/em>, probando con ello la gran coherencia entre su decir y obrar: \u201cProcure conservar el coraz\u00f3n en paz; no le desasosiegue ning\u00fan suceso de este mundo; mire que todo se ha de acabar\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Peque\u00f1o, valiente, decidido, fuerte, as\u00ed lo ve\u00edan los testigos. De su coherencia, fortaleza espiritual, constancia y entereza en las decisiones que tomaba aquel hombre \u201ctan chico\u201d, despu\u00e9s de mucha oraci\u00f3n y reflexi\u00f3n, habla la siguiente an\u00e9cdota: \u201cEl padre Ambrosio Mariano le dec\u00eda por donaire a Juan de la Cruz, poni\u00e9ndole la mano en la calva: \u2018Padre fray Juan, esta tu calabaza, \u00bfcu\u00e1ndo se ha de madurar?\u2019. Y respondiole el santo no a la gracia sino a lo que significaba en ella diciendo: \u2018Madurar\u00e1 cuando Dios la madure y no antes, aunque est\u00e9 verde hasta la muerte\u2019\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Y en esta brev\u00edsima an\u00e9cdota como en muchas otras que en seguida veremos el santo nos ense\u00f1a que la magn\u00edfica obra de nuestra santificaci\u00f3n \u201ces, sobre todo, obra de Dios\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>, y que todo est\u00e1 en rendirse a \u201cla mano de Dios que es de suyo tan blanda y suave\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>, aunque se vuelva penosa y dura a la hora de enderezar nuestras tendencias con la intenci\u00f3n de convertirnos totalmente hacia \u00c9l. Porque como ense\u00f1a el M\u00edstico Doctor: \u201cEso que pretendes y lo que m\u00e1s deseas [a saber, la santidad] no lo hallaras por esa v\u00eda tuya ni por la alta contemplaci\u00f3n, sino en la mucha humildad y rendimiento de coraz\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>.<\/p><h4><a name=\"_Toc41900999\"><\/a><strong>2.\u00a0 Terriblemente trata Dios a sus amigos<\/strong><\/h4><p>Si hasta aqu\u00ed hemos visto lo que algunos testigos en visi\u00f3n retrospectiva y general han apreciado acerca del testimonio del santo de Fontiveros, veamos ahora algunos ejemplos m\u00e1s concretos de su vida donde destella su actitud espiritual de gran fidelidad a la iniciativa de Dios y su gran fortaleza para venir \u201ca tan fuerte y estrecho abrazo de Dios\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Santa Teresa de Jes\u00fas dec\u00eda: \u201cterriblemente trata Dios a sus amigos\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> y el mismo san Juan de la Cruz parece continuar la frase cuando escribe: \u201csinti\u00e9ndolos ya Dios, aqu\u00ed algo crecidillos, para que se fortalezcan y salgan de mantillas, los desarrima del dulce pecho y, abaj\u00e1ndolos de sus brazos, los veza<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a> a andar por sus pies\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>.<\/p><p>La c\u00e1rcel toledana desde la noche del 2 al 3 de diciembre de 1577 al 16-18 de agosto de 1578 (poco m\u00e1s de 8 meses) fue sin duda una de las pruebas m\u00e1s duras que tuvo que soportar el santo. Encarcelado injustamente, excomulgado<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>, despose\u00eddo de su h\u00e1bito pardo de descalzo y vestido con el h\u00e1bito negro de calzado, v\u00edctima de brutales vejaciones<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>, diariamente reprendido y burlado p\u00fablicamente delante de la comunidad de calzados, al punto \u201cque los religiosos m\u00e1s j\u00f3venes lloraban de compasi\u00f3n y se dec\u00edan: \u2018Este es santo, digan lo que quieran\u2019\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>; viviendo en la estrechez de un oscuro calabozo sin que pudiese tratar (salvo el carcelero) con otra persona alguna de este mundo; diciendo sus misas de deseo sin pan ni vino, sin altar, sin corporales, sin velas, sin incienso, sin misal y sin gente; se pas\u00f3 horas y d\u00edas y noches de sufrimiento acendrado, de grand\u00edsima soledad y de hondo desamparo el pobre fray Juan.<\/p><p>Sus carceleros pueden comprobar desde un primer momento que fray Juan no dar\u00e1 un paso atr\u00e1s al ver su modo peregrino de callar y sufrir con paciencia tanto martirio lento. La fuerza con que el carcelero Juan de Santa Mar\u00eda<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a> pondera la magnanimidad, constancia, fortaleza y humildad del preso, tan contrastadas en un cautiverio tan duro, es digna de atenci\u00f3n. As\u00ed, por ejemplo, tras la fuga del santo a este pobre fray Juan de Santa Mar\u00eda le privaron de voz activa y pasiva y le pusieron en el \u00faltimo lugar de aquella comunidad de Calzados tan numerosa. Sin embargo, muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde siendo ya casi anciano, ten\u00eda 77 a\u00f1os de edad cuando declar\u00f3 en el Proceso Ordinario de \u00c1vila en 1616, todav\u00eda parec\u00eda fresca en su memoria como \u201c\u00e9l y otros frailes particulares se holgaron se hubiese ido, porque ten\u00edan compasi\u00f3n de le ver padecer, llev\u00e1ndolo todo con tanta virtud\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>. En este breve fragmento de su declaraci\u00f3n adem\u00e1s de lo que ya dice de la virtud del santo, hace otras afirmaciones subrayando su paciencia, su no quejarse de nadie, o llorar su suerte, etc., todo un himno de primera mano a la grandeza de \u00e1nimo del preso.<\/p><p>Curtido por la experiencia del cautiverio Juan de la Cruz escribir\u00e1 m\u00e1s tarde: \u201candar a perder y que todos nos ganen es de \u00e1nimos valerosos y de pechos generosos; de corazones dadivosos es condici\u00f3n dar antes que recibir, hasta que vienen a darse a s\u00ed mismos, porque tienen por gran carga poseerse, que m\u00e1s gustan de ser pose\u00eddos y ajenos de s\u00ed, pues somos m\u00e1s propios de aquel infinito Bien que nuestros\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Tan es as\u00ed, que \u201csi un alma tiene m\u00e1s paciencia para sufrir y m\u00e1s tolerancia para carecer de gustos, es se\u00f1al que tiene m\u00e1s aprovechamiento en la virtud\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Y en esos sus d\u00edas y sus horas de trato con Dios en la soledad de la c\u00e1rcel toledana dan fe dos piezas po\u00e9ticas claramente autobiogr\u00e1ficas: el poema que dice <em>que bien s\u00e9 yo de la fonte que mana y corre, aunque es de noche\u2026<\/em>; y la glosa o comentario al salmo 137 \u201c<em>super flumina Babilonis<\/em>\u201d<sup> <a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a><\/sup>, que comienza: \u201c<em>encima de las corrientes que en Babilonia hallaba..<\/em>.\u201d. Si ya es de destacar que en tal situaci\u00f3n de prueba uno se ponga a escribir poes\u00edas, la profundidad espiritual de ambas es a\u00fan m\u00e1s de admirar. Veamos esta \u00faltima que hace m\u00e1s a nuestro prop\u00f3sito.<\/p><p>El autor del Salmo se encuentra en Babilonia, desterrado de Si\u00f3n. Nuestro preso se identifica con \u00e9l. Como maestro de trascendencia y de trasposici\u00f3n sabe sobrevolar las situaciones concretas, penosas, como la de la c\u00e1rcel en que est\u00e1 metido. Y le pasa que \u201cmor\u00edame por morirme\u201d, como dice en el verso 35, y aspirando a la visi\u00f3n de Dios, comprueba que la vida de ac\u00e1 abajo le est\u00e1 privando de la vista del Se\u00f1or. Se admira de que sus captores no se den cuenta de que el gozo los tiene enga\u00f1ados. Ante sus requerimientos \u00e9l <em>se niega a cantar en tierra ajena<\/em>; se le ha quedado la alegr\u00eda en Si\u00f3n. No puede tener fiesta; <em>ser\u00eda una traici\u00f3n clamorosa a Si\u00f3n<\/em>. El final del romance suena muy fuerte pero deja entrever que espera todos sus bienes all\u00e1, porque \u201cel premio por la pr\u00e1ctica de la virtud no se da en esta vida sino en la otra\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>. Pues frente a Si\u00f3n, que representa a la descalcez, de la que ha sido arrancado a viva fuerza, se sit\u00faa la hija de Babilonia, m\u00edsera y desventurada a quien le dice:<\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>\u201cBienaventurado era<\/em><\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>aqu\u00e9l en quien confiaba,<\/em><\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>que te ha de dar el castigo<\/em><\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>que de tu mano llevaba,<\/em><\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>y juntar\u00e1 sus peque\u00f1os,<\/em><\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>y a m\u00ed, porque en ti lloraba<\/em><\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>a la piedra, que era Cristo,<\/em><\/p><p style=\"text-align: center;\"><em>por el cual yo te dejaba<\/em>\u201d.<\/p><p><em>Aquel en quien confiaba<\/em> es Cristo, que ha de castigar a su tiempo a quien ahora le hacen da\u00f1o y parecen ganar, y al final, Dios mismo juntar\u00e1 sus peque\u00f1os, es decir, a los humildes en los cuales se incluye el santo y los unir\u00e1 a la piedra que es Cristo, a quien por permanecer fiel, \u00e9l ha dejado la Orden mitigada de los Calzados.<\/p><p>Pero aqu\u00ed no se acabaron las cruces de fray Juan, sino que el cautiverio de Toledo le prepar\u00f3 para otras mayores o quiz\u00e1s m\u00e1s lacerantes por venir de aquellos que le fueron m\u00e1s cercanos.<\/p><h4><a name=\"_Toc41901000\"><\/a> <strong>3. Tener unida su flaqueza en la fortaleza de Dios<\/strong><a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup><strong>[31]<\/strong><\/sup><\/a><\/h4><p>Ciertos acontecimientos con sus derivaciones dolorosas y crucificantes son buena prueba de la obra purificadora de Dios en el alma de fray Juan de la Cruz \u201cpara que el alma tenga m\u00e1s fortaleza y habilidad para recibir la fuerte uni\u00f3n de amor de Dios\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Su tener que enfrentarse con los del Consejo General, al que pertenec\u00eda, por el caso del padre Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n; sus sufrimientos al encontrarse marginado en el Cap\u00edtulo General de 1591; y marginado por razones inexistentes y malentendidos. Todo esto \u00e9l lo va tratando de \u2018digerir\u2019, pero no significa que no lo sienta. Alguien le vio alegre y contento, pero tambi\u00e9n hay quien le sorprende en un momento bajo y no tiene m\u00e1s remedio que confesar: \u201cNo ha hecho nadie pecado venial en cuanto <strong>me han hecho padecer<\/strong>, yo me tengo de venir a holgar con estos trabajos y, aunque ella me vea ahora llorar, p\u00eddame a Dios la gloria del padecer, que la he menester\u201d. Y dice la comunicante: \u201cse hinch\u00f3 todo en l\u00e1grimas sin poderse defender\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Digno es de destacar, que con l\u00e1grimas en los ojos reaccion\u00f3 el santo ante estos sucesos adversos aunque ya hab\u00eda escrito sus obras mayores de la <em>Subida<\/em>, la <em>Noche<\/em>, el <em>C\u00e1ntico<\/em> y la <em>Llama<\/em>; aunque ya hab\u00eda pasado grandes trabajos y mortificado mucho toda la vida; aunque hab\u00eda sufrido c\u00e1rceles<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a> y malos tratos; aunque hac\u00eda ya tiempo hab\u00eda perdido a sus padres<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>; aunque toda la vida hab\u00eda padecido de gran pobreza. Aqu\u00ed queremos decir que san Juan de la Cruz era un hombre acostumbrado al sufrimiento y de una fortaleza admirable. Y que esos \u201cmomentos bajos\u201d parad\u00f3jicamente son \u201cmomentos altos\u201d en los que Dios se llega al alma para infundirle <em>su<\/em> Fortaleza. Ya que como el mismo Doctor M\u00edstico explica, \u201ccuando est\u00e1s cargado, est\u00e1s junto a Dios que es tu fortaleza, el cual est\u00e1 con los atribulados\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Con esto nos ense\u00f1a el santo que la virtud de la fortaleza es un don que hay que conquistar lentamente a lo largo de <em>toda<\/em> la vida, que los \u2018momentos bajos\u2019 no siempre significan ausencia de fortaleza, porque la misma virtud de la fortaleza que ya existe en el alma ha de purificarse, puesto que \u201cla virtud se perfecciona en la flaqueza\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>. En efecto, \u201c\u00a1cu\u00e1ntas humillaciones procura Dios a sus amigos! \u00a1Cu\u00e1ntos tropiezos permite! \u00a1En qu\u00e9 incertidumbres, tinieblas y perplejidades les deja!\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>. Por tanto, no se trata de una ecuaci\u00f3n matem\u00e1tica (sufrimiento + paciencia) \u2013 queja= fortaleza. Sino que es un don de Dios que hay que esforzarse por obtener y hay que pedir con insistencia y que \u00faltimamente se reduce a rendir la flaqueza de uno \u201cen los brazos de Dios\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a>, como veremos m\u00e1s adelante.<\/p><p>Una vez repuesto y dejando su \u201cflaqueza en la fortaleza de Dios\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a> le escribir\u00e1 a la Madre Mar\u00eda de la Encarnaci\u00f3n: \u201c&#8230; De lo que a m\u00ed toca, hija, no le d\u00e9 pena, que ninguna a m\u00ed me da. De lo que la tengo muy grande es de que se eche culpa a quien no la tiene; porque estas cosas no las hacen los hombres, sino Dios, que sabe lo que nos conviene y las ordena para nuestro bien. No piense otra cosa sino que todo lo ordena Dios. Y adonde no hay amor, ponga amor, y sacar\u00e1 amor&#8230;\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>. Imitando as\u00ed a nuestro Se\u00f1or en el acto m\u00e1s grande de bravura que jam\u00e1s haya existido ni existir\u00e1 cuando crucificado, totalmente destituido y olvidado de s\u00ed mismo se detuvo a perdonar al buen ladr\u00f3n.<\/p><p>Sin oficio, pero ilustrando con su conducta que los fuertes \u201cson los que saben en cada instante las cosas por las cuales se debe morir\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a> y tratando de purificar su memoria de cuanto le hab\u00eda pasado \u00faltimamente, se marcha a la soledad de la Pe\u00f1uela, quiz\u00e1s rumiando en su interior aquel mismo consejo que antes hab\u00eda dado a otros: \u201cNo pare mucho ni poco en quien es contra ella o con ella, y siempre procure agradar a su Dios. P\u00eddale se haga en ella su voluntad. \u00c1mele mucho, que se lo debe\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Su vida en los \u00faltimos meses de verano en La Pe\u00f1uela, parece un par\u00e9ntesis de paz y calma espiritual y campesina, mientras en el horizonte se cierne la posibilidad de ir a M\u00e9xico<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a>. En la \u201canchura del desierto\u201d se levanta con las estrellas, sale al campo y se pone de rodillas junto a una acequia, entre unos mimbres hasta que la fuerza del sol lo obliga a retirarse al convento. All\u00ed dice su misa y sigue dialogando con su Dios. Quien ha sido siempre el primero en los oficios de la casa: fregar y barrer, va con los dem\u00e1s de la comunidad de La Pe\u00f1uela a recoger, como un labriego m\u00e1s, los garbanzos y luego tambi\u00e9n ayuda a trillarlos.<\/p><p>Sin embargo, hay una tormenta en su cabeza. Lo sabe, lo soporta, lo disimula y aun tratando de \u201cllevarlo todo con igualdad tranquila y pac\u00edfica\u201d<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>, hay una testigo que cuenta que le dijo: \u201cQue hab\u00eda pedido a Dios nuestro Se\u00f1or le diese trabajos; y que su divina Majestad le hab\u00eda cargado de manera que, vi\u00e9ndose muy apretado, dijo: \u2018\u00a1Se\u00f1or, muy apretado veo el natural\u2019\u201d; \u201c\u00a1Se\u00f1or, no lo dec\u00eda yo por tanto!\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>. Con lo cual deja entrever que humanamente le dol\u00eda verse as\u00ed orillado pero en ning\u00fan momento se volvi\u00f3 atr\u00e1s. Su carta a do\u00f1a Ana del Mercado y Pe\u00f1alosa del 19 agosto 1591 tiene tambi\u00e9n trazos lastimeros que proyectan la sombra de \u201csu desierto espiritual\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>: \u201cla anchura del desierto ayuda mucho al alma y al cuerpo, aunque el alma muy pobre anda\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>. \u201cEs lindo manosear estas criaturas mudas, mejor que no ser manoseadas de las vivas\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a>; que era precisamente lo que Diego Evangelista andaba haciendo.<\/p><p>Este hermano en religi\u00f3n fue \u201cel perseguidor\u201d de fray Juan de la Cruz y uno de quienes Dios se sirvi\u00f3 para dar las \u00faltimas cinceladas a la obra maestra de santidad que fue fray Juan de la Cruz. Su aversi\u00f3n contra fray Juan ven\u00eda de a\u00f1os atr\u00e1s, cuando el santo era vicario provincial de Andaluc\u00eda y tuvo que llamarle la atenci\u00f3n a \u00e9l y a Francisco Cris\u00f3stomo (quien ser\u00e1 luego el superior del convento en \u00dabeda, donde fue a morir el santo) por entregarse con demasiada dedicaci\u00f3n al p\u00falpito y consiguiente descuido de la vida comunitaria<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>, volvi\u00e9ndose estos dos muy resentidos contra el santo superior.<\/p><p>As\u00ed, entonces, Diego Evangelista aprovechando su condici\u00f3n de Visitador a los conventos de Andaluc\u00eda se tom\u00f3 la atribuci\u00f3n de indagar acerca de la vida y costumbres de fray Juan de la Cruz pero m\u00e1s bien queriendo usar algo de lo que los declarantes podr\u00edan decir para tergiversarlo y probar con ello supuestas \u201cruines costumbres\u201d del santo. As\u00ed, por ejemplo, \u201cescrib\u00eda lo que quer\u00eda y despu\u00e9s, sin leer la declaraci\u00f3n a la interesada, se la hac\u00eda firmar\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>, o bien cuando los declarantes comenzaban a ponderar la virtud del santo o a decir todas cosas buenas de \u00e9l, Diego Evangelista les replicaba que no buscaba aquello; cesaba de escribir y los mandaba fuera<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Cuando al Doctor de la noche oscura<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a> le llegaban noticias de las insidias y persecuci\u00f3n de Diego Evangelista contra \u00e9l, \u00e9ste trataba de no perder la paz y de aprovechar la estancia en aquella soledad para adentrarse m\u00e1s en Dios y configurarse m\u00e1s y mejor con Cristo. Escribe a Ana de San Alberto, priora de las descalzas de Caravaca: \u201c&#8230; Ya sabe, hija, los trabajos que ahora se padecen. Dios lo permite para prueba de sus escogidos. <em>En silencio y esperanza ser\u00e1 nuestra fortaleza<\/em> (Is 30,15). Dios la guarde y haga santa. Encomi\u00e9ndeme a Dios\u201d<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Y as\u00ed, mientras la persecuci\u00f3n arrecia y desconcierta a no pocos, fray Juan se ocupa de apaciguar y calmar el ojo del hurac\u00e1n y no tolera que se hable del tema. Juan Evangelista, amigo y confidente como nadie de fray Juan de la Cruz, declara: \u201cFue pacient\u00edsimo en los trabajos, y por grandes que fuesen y por grandes dolores y enfermedades que tuviese, no se le vio jam\u00e1s quejarse; ni por agravios que le hiciesen no abri\u00f3 nunca su boca a decir que lo hac\u00edan mal con \u00e9l; ni se quej\u00f3 jam\u00e1s de nadie, y en todo el tiempo que le conoc\u00ed no le o\u00ed palabra de murmuraci\u00f3n, con haber mil ocasiones para ello; antes de todos dec\u00eda bien, y en particular de sus prelados, a los cuales estimaba mucho y disculpaba en cuantas ocasiones se ofrec\u00edan, de que soy buen testigo\u201d<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>. Y a prop\u00f3sito de esto \u00faltimo, digamos un ejemplo:<\/p><p>Cuando la fiebre se apodera de san Juan y no le deja, tiene que abandonar la soledad y la compa\u00f1\u00eda de unos hermanos muy virtuosos en La Pe\u00f1uela para ir a curarse a otra parte. En lugar de Baeza, donde es muy conocido y estimado, escoge \u00dabeda donde no le conocen, pero donde tambi\u00e9n el superior le es grandemente contrario como ahora veremos.<\/p><p>Los religiosos en ese convento lo reciben con alegr\u00eda, en contraste con Francisco Cris\u00f3stomo, prior del convento, que no puede disimular su desagrado. Por empezar le asigna la celda m\u00e1s pobre y m\u00e1s estrecha y aun estando fray Juan gravemente enfermo (ten\u00eda erisipela en el empeine del pie, donde le hab\u00edan salido cinco llagas que estaban tan afistoladas que vinieron a ser heridas mortales) se empe\u00f1aba en que asistiera a los actos de la comunidad y \u201cporque una vez se excus\u00f3 de ir al refectorio, le envi\u00f3 a llamar y le reprendi\u00f3 \u00e1speramente\u201d<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>. Adem\u00e1s, viendo como el enfermero se afanaba en cuidar al santo, le quit\u00f3 el oficio con un precepto. Asimismo, le echaba en cara a fray Juan lo que com\u00eda y prohibi\u00f3 a los religiosos que lo visitasen a menudo para que no se faltase \u201cal recogimiento y al silencio\u201d. Cuentan los s\u00fabditos que el superior no hac\u00eda m\u00e1s que quejarse de la pobreza del convento, como quien dice: y encima me traen aqu\u00ed este enfermo. Lo cierto es que el enfermero escribi\u00f3 al Provincial quien reprendi\u00f3 severamente a Francisco Cris\u00f3stomo pero aun as\u00ed, testimonia el mismo enfermero, \u00e9ste no cambiaba por lo cual le parec\u00eda a este testigo \u201clo permit\u00eda nuestro Se\u00f1or para mayor m\u00e9rito y corona del santo\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Una an\u00e9cdota poco conocida y que \u2212en nuestro entender\u2212 hace despuntar el esp\u00edritu fuerte de fray Juan es la correcci\u00f3n en privado y por pura caridad, de hermano a hermano, que fray Juan hace al prior. Aun cuando \u00e9ste ten\u00eda un trato duro con \u00e9l san Juan no se amedrenta, siente la obligaci\u00f3n grave del \u201cmandato del Se\u00f1or: <em>si pecare tu hermano contra ti, ve y repr\u00e9ndelo a solas. Si te escucha, habr\u00e1s ganado a tu hermano<\/em><a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a><em>\u201d<\/em><a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>. \u201cLo cuenta Bartolom\u00e9 de San Basilio, que viv\u00eda entonces en \u00dabeda: fray Juan \u2018le reprend\u00eda al prior de sus demas\u00edas [en el gobierno de la casa y en su relaci\u00f3n con los religiosos]; y as\u00ed le vio al dicho padre prior por cosa de tres veces de rodillas ante el lecho del santo padre fray Juan de la Cruz, derramando l\u00e1grimas y al santo que con sus razones, que no entendi\u00f3 del todo, por acertar a entrar cuando ellos estaban solos, se ve\u00eda que con ellas le iba a la mano y le ense\u00f1aba cosas. Mas en cosas que tocaban a s\u00ed mismo, jam\u00e1s el santo se quej\u00f3 al tal prelado ni a nadie, todo lo callaba\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>. Y Dios le premi\u00f3 con la conversi\u00f3n o el cambio de actitud del prior.<\/p><p>A\u00f1os m\u00e1s tarde, Francisco Cris\u00f3stomo refiri\u00e9ndose a esos dos meses y medio que vivi\u00f3 con el enfermo, \u201ccon no poco dolor dec\u00eda se espantaba de s\u00ed mismo y del desabrimiento y dureza que entonces tuvo para con el bienaventurado padre, que le parec\u00eda que le hab\u00edan entonces mudado en otro hombre y que le maravillaba la paciencia que en sufrirle hab\u00eda tenido, sin haber desplegado vez alguna el Siervo del Se\u00f1or su boca, a quien \u00e9l conoc\u00eda tener obligaciones por muchos t\u00edtulos; y as\u00ed juzgaba haber sido obra de Satan\u00e1s\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Pero quisi\u00e9ramos retomar esa \u00faltima frase del testimonio de fray Bartolom\u00e9 de San Basilio que tan a las claras manifiesta la nobleza de alma del santo de Fontiveros: \u201c<em>Mas en cosas que tocaban a s\u00ed mismo, jam\u00e1s el santo se quej\u00f3 al tal prelado ni a nadie, todo lo callaba<\/em>\u201d. Bien podr\u00eda fray Juan haber usado de esos \u201cmuchos t\u00edtulos\u201d que menciona el prior para ganar alg\u00fan favor de parte de \u00e9l o de otros religiosos y, sin embargo, no lo hizo. Porque un religioso que no ordena su afectividad, que busca ser querido por los dem\u00e1s de un modo ego\u00edsta, que quiere ser el centro de atracci\u00f3n y m\u00e1s que servir busca su propia comodidad y ser servido, que se posesiona de los pr\u00f3jimos no s\u00f3lo buscando afecto de un modo desordenado sino queriendo ejercer orgullosamente su dominio, que hace acepci\u00f3n de personas rode\u00e1ndose de obsecuentes que solamente adulan y jam\u00e1s contradicen, demuestra en la pr\u00e1ctica que a ese religioso no le basta Jesucristo; lo cual hubiese sido muy contrario al esp\u00edritu del Verbo Encarnado que fray Juan de la Cruz abraz\u00f3 para s\u00ed y que incluye la fiesta continua en el alma de inmolarse por amor a su Esposo Cristo.<\/p><p>Hay quienes leen en clave negativa y negativista las renuncias sanjuanistas e interpretan esto como fatalismo, pero no lo es. El fatalismo es la sujeci\u00f3n por una necesidad ineludible. Antes bien, es paciencia lo cual implica la resignaci\u00f3n a la Voluntad del Divino Amor quien en definitiva no puede desearnos sino felicidad eterna y la misma perfecci\u00f3n. Esa es la clave. El verdadero espiritual no puede dejar determinar \u2018su estado de \u00e1nimo\u2019 por el mundo o por los sucesos externos; nuestra voluntad debe centrarse en la \u00f3rbita de la Voluntad de Dios. Entonces, nada de lo que suceda ser\u00e1 en \u2018contra de nuestra voluntad\u2019, porque nuestra voluntad ser\u00e1 la Voluntad de Dios. As\u00ed se entiende mejor que el M\u00edstico Doctor hable de la \u201cfortaleza y paz que siente [el alma], aunque muchas veces siente atormentar la carne y los huesos por defuera\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a> y de que le escriba a la Madre Ana de Jes\u00fas: \u201cDe no haber sucedido las cosas como ella deseaba, antes debe consolarse y dar muchas gracias a Dios, pues, habiendo Su Majestad orden\u00e1dolo as\u00ed, es lo que a todos <strong>m\u00e1s nos conviene<\/strong>; <strong>s\u00f3lo resta aplicar a ello<\/strong> <strong>la voluntad<\/strong>, para que, as\u00ed como es verdad, nos lo parezca; porque las cosas que no dan gusto, por buenas y convenientes que sean, parecen malas y adversas, y \u00e9sta vese bien que no lo es, ni para m\u00ed ni para ninguno: pues que para m\u00ed es muy pr\u00f3spera, por cuanto con la libertad y descargo de almas puedo, si quiero, mediante el divino favor, gozar de la paz, de la soledad y del fruto deleitable del olvido de s\u00ed, y de todas las cosas; y a los dem\u00e1s tambi\u00e9n les est\u00e1 bien tenerme aparte, pues as\u00ed estar\u00e1n libres de las faltas que hab\u00edan de hacer a cuenta de mi miseria\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por esa misma raz\u00f3n, con sapienciales trazos, el derecho propio nos dice: \u201cDebemos creer con firmeza inquebrantable que aun los acontecimientos m\u00e1s adversos y opuestos a nuestra mira natural, son ordenados por Dios para nuestro bien, aunque no comprendamos sus designios e ignoremos el t\u00e9rmino al que nos quiere llevar\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Digamos tambi\u00e9n que toda nuestra miseria puede trazar su origen a esa rebeli\u00f3n contra la voluntad de Dios. Y toda nuestra paz est\u00e1 en sujetarnos a su servicio. Por eso la cruz es el camino.<\/p><h4><a name=\"_Toc41901001\"><\/a><strong> 4. Paciencia es menester<\/strong><a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup><strong>[65]<\/strong><\/sup><\/a><\/h4><p>Son incontables los testigos que afirman c\u00f3mo fray Juan de la Cruz les animaba a pasar toda clase de trabajos por amor a Cristo y a no desanimarse porque Dios siempre les ser\u00eda cercano. As\u00ed, por ejemplo, le escribe a una monja carmelita: \u201cAhora entre tanto que Dios nos le da en el cielo<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>, entret\u00e9ngase ejercitando las virtudes de mortificaci\u00f3n y paciencia, deseando hacerse en el padecer algo semejante a este gran Dios nuestro, humillado y crucificado; pues que esta vida, si no es para imitarle, no es buena\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Es decir, no se trata de una actitud estoica, que no reconoce flaquezas y pretende a fuerza de pu\u00f1os una paz inalterable. Se trata de una fortaleza que sobrenaturalmente y con gran paciencia se esfuerza por aplicar la propia voluntad a la Voluntad de Dios, como hemos visto hacer a fray Juan en medio de grandes pruebas y esto dentro de su gran sensibilidad.<\/p><p>\u201cPaciencia y fortaleza est\u00e1n relacionadas como el lado c\u00f3ncavo y convexo de dos piezas que encajan perfectamente. La fortaleza se pone en pr\u00e1ctica en la lucha activa contra los peligros y las dificultades, mientras que la paciencia es la aceptaci\u00f3n pasiva de aquello que es dif\u00edcil de sobrellevar.<\/p><p>Nuestro Se\u00f1or en la cruz practic\u00f3 la fortaleza al aceptar la muerte libremente y sin temores para ganarnos el perd\u00f3n; practic\u00f3 la paciencia al aceptar pasivamente la Voluntad del Padre.<\/p><p>Siendo Dios podr\u00eda haberse bajado de la cruz. Doce legiones de \u00e1ngeles podr\u00edan haber cuidado de sus heridas; la tierra podr\u00eda haber sido su escabel, el mar su b\u00e1lsamo curativo, el sol su carruaje, los planetas su cortejo, y la cruz su trono triunfal. Pero \u00c9l quiso aceptar la muerte para darnos un ejemplo: <em>Que no se haga mi voluntad, sino la tuya<\/em><a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>.<\/p><p>La aceptaci\u00f3n pasiva de la voluntad de Dios es paciencia. Paciencia que, manteni\u00e9ndose todas las otras cosas iguales, es m\u00e1s noble que la fortaleza; porque en nuestro obrar activo podr\u00edamos elegir aquellas cosas que m\u00e1s nos agradan y as\u00ed enga\u00f1arnos a nosotros mismos, pero en la resignaci\u00f3n a las cruces de la vida, siempre hacemos la voluntad de Dios. [\u2026]<\/p><p>Tomar la cruz que Dios nos env\u00eda como \u00c9l tom\u00f3 la que le fue dada, aun cuando no la merezcamos, es el camino m\u00e1s corto a la identificaci\u00f3n con la voluntad de Dios, lo cual es el principio del poder y de la paz: poder porque nos hacemos uno con \u00c9l que todo lo puede; paz porque permanecemos tranquilos en el amor del que es Justo\u201d<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Atreverse a llamarse a s\u00ed mismo cristiano y esperar otro camino al cielo que no sea el camino de la cruz, o \u201cdesear la gloria del cielo y pedirla sin decidirse a padecerlo todo es una locura y una petici\u00f3n extravagante\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso mucho recomienda el santo: \u201cConvi\u00e9nele, pues, al alma mucho estar con grande constancia y paciencia en todas las tribulaciones y trabajos que la pusiere Dios de fuera y de dentro, espirituales y corporales, mayores y menores\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>.<\/p><h4><a name=\"_Toc41901002\"><\/a> <strong>5. Fidelidad estable, firme y constante a la voluntad de Jesucristo<\/strong><a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup><strong>[72]<\/strong><\/sup><\/a><\/h4><p>\u201cCata que tu carne es flaca y que ninguna cosa del mundo puede dar fortaleza a tu esp\u00edritu ni consuelo; porque lo que nace del mundo, mundo es, y lo que nace de la carne, carne es; y el buen esp\u00edritu s\u00f3lo nace del esp\u00edritu de Dios, que se comunica no por mundo ni carne<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso \u201cla fortaleza cristiana incluye no s\u00f3lo obrar lo que es bueno, sino tambi\u00e9n resistir lo que es malo\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>.<\/p><p>As\u00ed, entonces, esta fortaleza que le vemos practicar a fray Juan de la Cruz durante grandes momentos de prueba fue precedida por innumerables actos de fortaleza a lo largo y ancho de sus d\u00edas en los eventos menudos de la vida cotidiana as\u00ed como en las situaciones imprevistas de las que est\u00e1 llena esta vida.<\/p><p>Por ejemplo, en 1580 se desencaden\u00f3 la pandemia que llamaron \u201cel catarro universal\u201d. Fray Juan estaba en Beas mientras se declara la peste en su colegio de Baeza. Le llega la noticia e inmediatamente se regresa. Cuando llega se encuentra a todos los religiosos: dieciocho, en cama, sin que hubiera ninguno en pie que pudiese acudir a nada. Juan de Santa Ana, uno de los fundadores, cuenta su caso: \u201cCuando volvi\u00f3 nos hall\u00f3 a todos en la cama enfermos, sin haber quedado alguno en pie que pudiese acudir a los dem\u00e1s. \u00c9l lleg\u00f3 a tal tiempo, que es cierto si no viniera entonces muri\u00e9ramos algunos. De m\u00ed digo lo tengo por muy cierto muriera, porque ya estaba sin poder comer bocado. Lleg\u00f3 \u00e9l muy afligido\u201d. Hay que obrar con rapidez, se dijo fray Juan, y \u00bfqu\u00e9 se le ocurre?<\/p><p>Manda traer a toda prisa \u201cun cuarto de carne y lo hizo aderezar, y \u00e9l mismo iba a llevarlo y hacernos comer, aunque sin gana, poni\u00e9ndonos delante el m\u00e9rito de la obediencia; y fue con tanto cuidado y caridad que en pocos d\u00edas est\u00e1bamos todos buenos\u201d.<\/p><p>En este trance tan delicado la cosa se complica, porque llegan otros nueve enfermos del convento del Calvario. Cuando los ve llegar el procurador de la casa se asusta y dice al rector que hay que salir a buscar entre los bienhechores la ayuda necesaria para el caso. Fray Juan le dice, fren\u00e1ndolo: \u201cDios proveer\u00e1\u201d. Y la providencia en este caso les llega \u201ccon m\u00e1s de veinticuatro o veinticinco colchones y cantidad de almohadas y s\u00e1banas y algunas camisas\u201d. A esto se sumaron \u201ctreinta pollos y otros muchos regalos\u201d que la se\u00f1ora Teresa de Ibros don\u00f3 generosamente para los enfermos.<\/p><p>Durante este tiempo, muchos cuentan c\u00f3mo fray Juan se desviv\u00eda por cuidar y alegrar a sus hermanos enfermos a quienes les contaba cuentos para hacerlos re\u00edr. Por eso dice uno de sus bi\u00f3grafos: \u201cAs\u00ed era este dulce santo, no arrebatado en \u00e9xtasis, sino contando chistes como ejercicio de caridad y exquisitez fraterna. A los chistes a\u00f1ad\u00eda el uso de la m\u00fasica, y todo ello como ejercicio exquisito de caridad fraterna\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>. Hasta aqu\u00ed la an\u00e9cdota pareciera no ilustrar mucho su fortaleza sino la reacci\u00f3n normal de un religioso que estando sano se pone a atender a los enfermos. La situaci\u00f3n cambia si mencionamos que durante esta misma pandemia muri\u00f3 su madre en Medina del Campo, muy lejos de donde \u00e9l estaba, tambi\u00e9n v\u00edctima del \u201ccatarro universal\u201d, mientras \u00e9l en Baeza se afanaba en atender a sus frailes enfermos.<\/p><p>Eco de este gran dolor callado en el alma del santo parece ser lo que nueve a\u00f1os m\u00e1s tarde escribir\u00e1 a una de sus dirigidas diciendo que el Se\u00f1or nos pone a sufrir \u201cen el amor de lo que m\u00e1s queremos, para que mayores sacrificios hagamos y m\u00e1s valgamos\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Hombre cabal, como siempre lo ha sido, con gran madurez de esp\u00edritu y fortaleza inc\u00f3lume se condujo seg\u00fan hab\u00eda ense\u00f1ado a otros hacer: \u201cacerca de todas las personas tengas igualdad de amor e igualdad de olvido, ahora sean deudos ahora no, quitando el coraz\u00f3n de \u00e9stos tanto como de aqu\u00e9llos y aun en alguna manera m\u00e1s de parientes, por el temor de que la carne y sangre no se avive con el amor natural que entre los deudos siempre vive, el cual conviene mortificar para la perfecci\u00f3n espiritual. Tenlos todos como por extra\u00f1os, y de esa manera cumples mejor con ellos que poniendo la afici\u00f3n que debes a Dios en ellos\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>. Tal fue el dominio sobre s\u00ed de este gigante de la santidad.<\/p><p>Aunque pudi\u00e9semos poner much\u00edsimos m\u00e1s sirva el siguiente ejemplo para ilustrar su fortaleza contra los enemigos de la carne: san Juan de la Cruz aunque amante de la soledad y del claustro era un gran viajero. Y lo cierto es que no le han faltado tampoco tentaciones en sus viajes. \u201cEn uno de ellos se tuvo que hospedar en una casa particular de un secular. Cuando menos lo piensa, al amparo de la oscuridad de la noche, \u2018una mujer de buena gracia\u2019 se le presenta en la habitaci\u00f3n, y le solicita con su persona, dici\u00e9ndole que \u2018no pensase llevarlo por lo santo porque si no satisfac\u00eda a sus deseos, se volver\u00eda a su aposento y dar\u00eda voces para infamarlo\u2019. Fray Juan se niega y la rechaza un par de veces; ella sigue amenaz\u00e1ndole que si no consiente gritar\u00e1 que la ha querido forzar; y se le va a meter en la cama; \u00e9l salta del lecho y, vestido como estaba, sin mirarla a la cara, se acurruca en un rinc\u00f3n, se cubre bien con su capa y all\u00ed permanece hasta que la tentadora se cansa, y compungida y avergonzada se marcha\u201d<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Muy probablemente esta otra an\u00e9cdota, tambi\u00e9n de uno de sus viajes, sirva para ejemplificar como el M\u00edstico Doctor mortificaba su cuerpo (su sensualidad) lo cual le permit\u00eda en trances de mayor prueba responder \u2212ayudado de la gracia de Dios\u2212 como lo hizo en el ejemplo precedente: \u201cEn otro de los viajes Juan Evangelista se dio cuenta de que Juan de la Cruz llevaba unos calzoncillos de nudos y tomizas (cuerda o soguilla de esparto). Le dijo que c\u00f3mo tra\u00eda aquello, estando tan enfermo y que \u2018c\u00f3mo no hac\u00eda conciencia de ello\u2019. Respuesta: \u2018Calle, hijo, basta el regalo que traemos de venir a caballo; no ha de ser todo descanso\u2019\u201d<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>.<\/p><p>San Juan de la Cruz escribi\u00f3 en la <em>Subida del Monte<\/em>: \u201ctodo el se\u00f1or\u00edo y libertad del mundo, comparado con la libertad y se\u00f1or\u00edo del esp\u00edritu de Dios, es suma servidumbre, y angustia, y cautiverio\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>. Teniendo esto en mente despunta a\u00fan m\u00e1s la fortaleza de esp\u00edritu de fray Juan de la Cruz cuando previo a los cap\u00edtulos generales de la Orden y espec\u00edficamente respecto al proceso al padre Graci\u00e1n por el mucho trato que ten\u00eda y hab\u00eda tenido con las monjas, Juan de la Cruz se manifiesta contrario (aun siendo miembro del Consejo General) y un documento de 1588 recoge brevemente esta situaci\u00f3n: \u201cMuchas de las culpas que imputan a Graci\u00e1n son de otros. Y en lo que dicen de la frecuencia en los monasterios de monjas, ninguno de los vicarios ha dejado de tener el mismo trato; y en particular un religioso escribi\u00f3 al P. Nicolas que si por aquello hab\u00eda de castigar al padre Graci\u00e1n, comenzase por \u00e9l\u201d. Ese religioso era Juan de la Cruz<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>. No le import\u00f3 perder su cargo ni verse marginado, antes prefiri\u00f3 con toda vehemencia la honestidad.<\/p><h4><a name=\"_Toc41901003\"><\/a><strong> 6. El callar y obrar recoge y da fuerza al esp\u00edritu<\/strong><a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup><strong>[83]<\/strong><\/sup><\/a><\/h4><p>Quiz\u00e1s una de las maneras m\u00e1s elocuentes por las que Juan de la Cruz mostr\u00f3 ser due\u00f1o y buen administrador de su fortaleza fue a trav\u00e9s de sus silencios, como ya hemos visto varias veces en los ejemplos precedentes. Y esto es as\u00ed, porque como \u00e9l mismo explica \u201cla mayor necesidad que tenemos es de callar\u201d<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a> porque el lenguaje que Dios oye \u201cs\u00f3lo es el callado amor\u201d<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a>.<\/p><p>En verdad, los episodios en su vida en que sobresale el silencio virtuoso se apilan formando una columna que se alza al cielo.<\/p><p>Testimonia este \u201ccallado amor\u201d de parte de fray Juan la misma santa Teresa en una de sus cartas escrita al rey Felipe II, pidiendo justicia tras la captura del santo. Y as\u00ed, despu\u00e9s de haberlo puesto al tanto del asunto le dice: \u201cA m\u00ed me tiene muy lastimada verlos en sus manos, que ha d\u00edas que lo desean, y tuviera por <em>mejor que estuvieran entre moros<\/em>, <em>porque quiz\u00e1 tuvieran m\u00e1s piedad<\/em>. Y este fraile tan siervo de Dios est\u00e1 tan flaco de lo mucho que ha padecido, que temo su vida\u201d. Y presiona al monarca al agregar: \u201cPor amor de Nuestro Se\u00f1or suplico a vuestra majestad mande que con brevedad le rescaten, y que se d\u00e9 orden como no padezcan tanto con \u2018los del pa\u00f1o\u2019 estos pobres descalzos todos, que ellos no hacen sino <strong>callar y padecer y ganan mucho<\/strong>, m\u00e1s dase esc\u00e1ndalo en los pueblos\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>. Y en efecto, sus mismos captores se admiraban de verle invencible en padecer, sufrir y callar.<\/p><p>Asimismo ocurre cuando al final de sus d\u00edas, ya muy enfermo y v\u00edctima de una persecuci\u00f3n infame, otros varios religiosos de la Orden van a visitarle y le dicen que los superiores deber\u00edan obrar con m\u00e1s justificaci\u00f3n y darse cuenta que lo estaban haciendo sufrir mucho porque era obvio que era una gran injusticia. A lo cual fray Juan responde: \u201cRato ha que hubiera dicho que callaran Vuestras Reverencias y lo he dejado por no desconsolarlos; dejemos a los prelados de la Orden, que ellos piensan que aciertan en lo que hacen\u201d. Y con esto callaron, qued\u00e1ndose todos edificados con su paciencia\u201d<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a>. Qui\u00e9n no ha de percibir en ello las resonancias de aquella m\u00e1xima antes hab\u00eda ense\u00f1ado a una de sus dirigidas espirituales: \u201cCuando se le ofreciere alg\u00fan sinsabor y disgusto, <strong>acu\u00e9rdese de Cristo crucificado, y<\/strong> <strong>calle<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>. Y as\u00ed le vemos callar cuando un fraile a quien le hab\u00eda encomendado la predicaci\u00f3n en una fiesta, se excusa diciendo que a causa de un mal humor no lo iba a hacer dejando a toda la gente esperando en la iglesia; o cuando una priora le da la profesi\u00f3n a una novicia desoyendo el consejo del santo de no hacerlo y cont\u00e1ndole esta el suceso, san Juan se marcha sin intercambiar palabra ni con la priora ni con ninguna de las monjas.<\/p><p>\u201cPorque el hablar distrae, y el callar y obrar recoge y da fuerza al esp\u00edritu\u201d<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>. Y aunque esto lo dec\u00eda a otras monjas, las carmelitas descalzas de Beas, record\u00e1ndoles que \u201cluego que la persona sabe lo que le han dicho para su aprovechamiento, ya no ha menester o\u00edr ni hablar m\u00e1s, sino obrarlo de veras con silencio y cuidado, en su humildad y caridad y desprecio de s\u00ed; y no andar luego a buscar nuevas cosas, que no sirve sino de satisfacer al apetito en lo de fuera, y aun sin poderle satisfacer, y dejar el esp\u00edritu flaco y vac\u00edo sin virtud interior\u201d<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a>, eso mismo ha practicado el fraile de Fontiveros a lo largo y ancho de toda su vida en cada uno de sus aspectos.<\/p><p>\u201cOh, cuantas veces sufre la virtud opresi\u00f3n s\u00f3lo porque es silenciosa. Convivir sinceramente con quienes molestan continuamente, eso requiere de un gran esp\u00edritu de sacrificio. Uno siente que sangra, pero las heridas no se ven. Oh Jes\u00fas, cuantas cosas nos revelar\u00e1 solamente el ultimo d\u00eda. \u00a1Que alegr\u00eda! De nuestros esfuerzos no se pierde nada\u201d<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a>, escribi\u00f3 santa Faustina Kowalska. Lo cual viene muy bien para preludiar el siguiente ejemplo en la vida del M\u00edstico Doctor: ocurri\u00f3 un d\u00eda durante la recreaci\u00f3n en la comunidad de San Hermenegildo. Estaba hablando Juan de la Cruz de alg\u00fan tema santo, espiritual, sobre el que hab\u00eda ca\u00eddo la conversaci\u00f3n. Diego Evangelista, reci\u00e9n elegido definidor general, \u201ctomando la mano, con palabras de desd\u00e9n mand\u00f3 al santo que callase, y \u00e9l, con serenidad celestial, ces\u00f3 de hablar, y con su <em>superioridad de \u00e1nimo<\/em>, como si no oyese palabras contra s\u00ed, <em>no respondi\u00f3 palabra ni mostr\u00f3 desplacerse<\/em> lo que contra \u00e9l este prelado ahora comenz\u00f3 a verter y despu\u00e9s prosigui\u00f3, como veremos\u201d<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\"><sup>[92]<\/sup><\/a>. As\u00ed queda Diego Evangelista como \u201cmozo y menos mortificado, a quien la envidia tra\u00eda estomagado acerca de las cosas del var\u00f3n del Se\u00f1or\u201d<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\"><sup>[93]<\/sup><\/a>. En verdad, \u201cel alma silenciosa es fuerte\u201d<a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\"><sup>[94]<\/sup><\/a>. Por eso, ense\u00f1aba el santo: \u201caprendan a fundar la voluntad en <strong>fortaleza de amor humilde<\/strong>, <strong>y obrar de veras, y padecer<\/strong> imitando al Hijo de Dios en su vida y mortificaciones; que \u00e9ste es el camino para venir a todo bien espiritual, y no muchos discursos\u201d<a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\"><sup>[95]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Con esto no se piense que fray Juan de la Cruz era de esos que se callaban por flaqueza o pusilanimidad. En efecto, ya hemos visto que tuvo la valent\u00eda de corregir a su superior y que sin miedos se pronunci\u00f3 en el Cap\u00edtulo de 1591 que lo termin\u00f3 marginando. Pero tampoco era de esos que de tantas amarguras se llenaba de resentimientos y entend\u00eda fortaleza con dureza o aspereza en el trato. Muy por el contrario. Era due\u00f1o de una mansedumbre y de una \u201capacibilidad que tocaba alegr\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\"><sup>[96]<\/sup><\/a> de la que hizo escuela. Nada m\u00e1s lejos de \u00e9l que la agresividad y ferocidad: \u201cporque, \u00bfqui\u00e9n jam\u00e1s ha visto que las virtudes y cosas de Dios se persuadan a palos y con bronquedad?\u201d<a href=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\"><sup>[97]<\/sup><\/a>.<\/p><h4><a name=\"_Toc41901004\"><\/a><strong> 7. Tenga fortaleza en el coraz\u00f3n<\/strong><a href=\"#_ftn98\" name=\"_ftnref98\"><sup><strong>[98]<\/strong><\/sup><\/a><\/h4><p>No nos hemos de extender en la fortaleza mansa y arraigada de fray Juan a la hora de cumplir sus oficios, de hacer apostolado, de confiar en la Providencia, de perseverar en la oraci\u00f3n. S\u00f3lo queremos intentar exponer en esta secci\u00f3n \u2212aunque muy breve y simplemente\u2212 el magisterio del Doctor de la noche oscura acerca de esta magn\u00edfica virtud.<\/p><p>El t\u00e9rmino \u201cfortaleza\u201d en su uso m\u00e1s corriente en sus escritos equivale a <em>baluarte<\/em> o <em>fortificaci\u00f3n<\/em>, como cuando escribe que el demonio combate y turba siempre al alma \u201ccon innumerable munici\u00f3n de su artiller\u00eda, porque ella no se entrase en esta fortaleza y escondrijo del interior recogimiento de su Esposo\u201d<a href=\"#_ftn99\" name=\"_ftnref99\"><sup>[99]<\/sup><\/a>. Otras veces san Juan se refiere a la fortaleza en el sentido de <em>fuerza<\/em>, <em>vigor<\/em> o <em>energ\u00eda<\/em>. Por ejemplo, cuando dice que el alma \u201csiente la fortaleza y br\u00edo para obrar en la sustancia que le da el manjar interior\u201d<a href=\"#_ftn100\" name=\"_ftnref100\"><sup>[100]<\/sup><\/a>, o bien cuando habla en su <em>C\u00e1ntico<\/em> de \u201cla libertad y fortaleza que ha de menester [el alma] para buscar a Dios\u201d<a href=\"#_ftn101\" name=\"_ftnref101\"><sup>[101]<\/sup><\/a>. Por \u00faltimo, tambi\u00e9n san Juan se refiere a la fortaleza como <em>virtud<\/em>, cuando, por ejemplo, en las noches \u201cejercita tambi\u00e9n aqu\u00ed la virtud de la fortaleza, porque en estas dificultades y sin sabores que halla en el obrar saca fuerzas de flaquezas, y as\u00ed se hace fuerte\u201d<a href=\"#_ftn102\" name=\"_ftnref102\"><sup>[102]<\/sup><\/a>. Por esto mismo en uno de sus <em>Avisos<\/em> dice: \u201cTenga fortaleza en el coraz\u00f3n contra todas las cosas que le movieren a lo que no es Dios y sea amiga de la Pasi\u00f3n de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn103\" name=\"_ftnref103\"><sup>[103]<\/sup><\/a>.<\/p><p>La novedad sanjuanista viene, seg\u00fan nuestro sencillo entender, al contraponer insistentemente la fortaleza a la flaqueza. Veamos esto.<\/p><p>Para el santo de Fontiveros la fortaleza del hombre es igual al conjunto de sus potencias y capacidades. \u00c9l lo da habitualmente por asentado y lo define tambi\u00e9n expl\u00edcitamente: \u201cLa fortaleza del alma consiste en sus potencias, pasiones y apetitos, todo lo cual es gobernado por la voluntad\u201d<a href=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\"><sup>[104]<\/sup><\/a>. Entonces hace una aplicaci\u00f3n inmediata: \u201ccuando estas potencias, pasiones y apetitos endereza en Dios la voluntad y las desv\u00eda de todo lo que no es Dios, entonces guarda la fortaleza del alma para Dios, y as\u00ed viene a amar a Dios de toda su fortaleza\u201d<a href=\"#_ftn105\" name=\"_ftnref105\"><sup>[105]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por otra parte, cuando el alma anda dispersa, esto es, \u201cno recogida en un solo apetito de Dios, pierde el valor y vigor en la virtud\u201d, como las especias arom\u00e1ticas que \u201cdesenvueltas van perdiendo su fragancia y la fuerza\u201d<a href=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\"><sup>[106]<\/sup><\/a>. Por tanto, cuando los apetitos, las potencias y las pasiones est\u00e1n desparramadas en otras cosas que no son Dios eso enflaquece al alma, le quita fuerza. En cambio, cuando todas sus potencias, gustos y apetitos est\u00e1n reunidos y bien aparejados en Dios, el alma cobra fuerza, como un caudal que corre por un solo cauce. As\u00ed, entonces, dirigida el alma toda a Dios, rendida su flaqueza a la fortaleza de Dios, se mantiene fija en el objetivo y nada hay de arriba ni de abajo que la pueda desviar o distraer ni siquiera un punto de ese fin que es descansar en el pecho del Amado. Por eso dice que \u201cel alma que anda en amor no cansa ni se cansa\u201d<a href=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\"><sup>[107]<\/sup><\/a> sino que recibe su fuerza del mismo Dios para soportar en toda paciencia y callado amor lo que la Bondad Divina dispone para ella. Esa es la ense\u00f1anza constante del M\u00edstico de Fontiveros.<\/p><p>Lo que quiere es que todo entero el hombre est\u00e9 orientado definitivamente a Dios y por ello dice que debe apartar su voluntad, su entendimiento y su memoria de todo lo que no es Dios. Y en la medida en que todas las potencias, gustos y apetitos se concentran en su objetivo final (Dios), se armonizan en la misma direcci\u00f3n y perseveran en ello, \u201cvenga lo que viniere, suceda lo que sucediere, trab\u00e1jese lo que se trabajare, murmure quien murmure, siquiera llegue all\u00e1, siquiera se muera en el camino o no tenga coraz\u00f3n para los trabajos que hay en \u00e9l, siquiera se hunda el mundo\u201d<a href=\"#_ftn108\" name=\"_ftnref108\"><sup>[108]<\/sup><\/a>, el alma se va haciendo fuerte. Pues que en eso consiste el amar a Dios con todo el coraz\u00f3n, con toda el alma y con todas las fuerzas<a href=\"#_ftn109\" name=\"_ftnref109\"><sup>[109]<\/sup><\/a>. O, dicho en otras palabras, as\u00ed es como el alma viene al \u201cfuerte y estrecho abrazo de Dios\u201d<a href=\"#_ftn110\" name=\"_ftnref110\"><sup>[110]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por tanto, la fortaleza \u2018seg\u00fan la mente sanjuanista\u2019 tambi\u00e9n puede entenderse en su funci\u00f3n de desnudar, purificar y enderezar las potencias a Dios (que es lo que hace en sus obras de la <em>Subida<\/em> y de la <em>Noche<\/em>), o bien como una realidad conseguida (que es lo que hace en sus obras del <em>C\u00e1ntico<\/em> y de la <em>Llama<\/em>).<\/p><p>La conquista de la \u201cfortaleza competente\u201d<a href=\"#_ftn111\" name=\"_ftnref111\"><sup>[111]<\/sup><\/a> para llegar a la uni\u00f3n con Dios requiere su purificaci\u00f3n. Es entonces cuando \u201cDios hace merced aqu\u00ed al alma de limpiarla y curarla con esta fuerte lej\u00eda y amarga purga, seg\u00fan la parte sensitiva y la espiritual, de todas las afecciones y h\u00e1bitos imperfectos que en s\u00ed ten\u00eda acerca de lo temporal y de lo natural, sensitivo y especulativo y espiritual, oscureci\u00e9ndole las potencias interiores y vaci\u00e1ndoselas acerca de todo esto, y apret\u00e1ndole y enjug\u00e1ndole las afecciones sensitivas y espirituales, y debilit\u00e1ndole y adelgaz\u00e1ndole las fuerzas naturales del alma acerca de todo ello (lo cual nunca el alma por s\u00ed misma pudiera conseguir, como luego diremos) haci\u00e9ndola Dios desfallecer en esta manera a todo lo que no es Dios naturalmente, para irla vistiendo de nuevo, desnuda y desollada ya ella de su antiguo pellejo\u201d<a href=\"#_ftn112\" name=\"_ftnref112\"><sup>[112]<\/sup><\/a> y revisti\u00e9ndola de <em>su<\/em> Fortaleza.<\/p><p>Es cierto que en ese proceso cat\u00e1rtico \u2212arduo y fatigoso\u2212 el alma sufre penas muy agudas a \u201ccausa de su flaqueza natural, moral y espiritual\u201d. Lo explica as\u00ed san Juan de la Cruz: \u201ccomo esta divina contemplaci\u00f3n embiste en el alma con alguna fuerza, <strong>al fin de la ir fortaleciendo y domando<\/strong>, de tal manera pena en su flaqueza, que poco menos desfallece, particularmente algunas veces cuando con alguna m\u00e1s fuerza embiste\u201d<a href=\"#_ftn113\" name=\"_ftnref113\"><sup>[113]<\/sup><\/a>.<\/p><p>As\u00ed la flaqueza del hombre se va transformando en fortaleza de Dios, cumpli\u00e9ndose el dicho paulino recordado por el santo de que la virtud en la flaqueza se hace perfecta<a href=\"#_ftn114\" name=\"_ftnref114\"><sup>[114]<\/sup><\/a>.<\/p><h4><a name=\"_Toc41901005\"><\/a>8. <strong>Terrible fortaleza<\/strong><\/h4><p>Por otra parte, son magn\u00edficos los cap\u00edtulos del <em>C\u00e1ntico Espiritual<\/em> donde el M\u00edstico Doctor expone la fortaleza en t\u00e9rminos de la uni\u00f3n Dios. \u201cEn este estado consigue el alma muy alta pureza y hermosura, y tambi\u00e9n <strong>terrible fortaleza<\/strong> por raz\u00f3n del estrecho y fuerte nudo que por medio de esta uni\u00f3n entre Dios y el alma se da\u201d<a href=\"#_ftn115\" name=\"_ftnref115\"><sup>[115]<\/sup><\/a> dice en una de sus canciones.<\/p><p>En este estado, entonces, \u201clas virtudes fuertes y heroicas, envueltas en fe se asientan sobre el alma fuerte en cuya fortaleza ha de reposar el pac\u00edfico Esposo sin que perturbe alguna flaqueza\u201d<a href=\"#_ftn116\" name=\"_ftnref116\"><sup>[116]<\/sup><\/a>. Esas mismas virtudes heroicas del estado de uni\u00f3n se comparan a las cuevas de los leones, \u201cmuy seguras y amparadas de los dem\u00e1s animales\u201d, porque \u201ctemiendo ellos la fortaleza y osad\u00eda del le\u00f3n que est\u00e1 adentro, no s\u00f3lo no se atreven a entrar, m\u00e1s ni aun junto a ellas posan parar\u201d<a href=\"#_ftn117\" name=\"_ftnref117\"><sup>[117]<\/sup><\/a>. Eso es tener el alma \u201clas virtudes en fortaleza\u201d<a href=\"#_ftn118\" name=\"_ftnref118\"><sup>[118]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Agrega adem\u00e1s san Juan de la Cruz que la grandeza y estabilidad del alma es muy grande en este estado, porque aqu\u00ed le falta al alma lo que ten\u00eda de flaco en las virtudes y le queda lo fuerte, constante y perfecto<a href=\"#_ftn119\" name=\"_ftnref119\"><sup>[119]<\/sup><\/a> de ellas que recibe del ordinario abrazo del alma con Dios<a href=\"#_ftn120\" name=\"_ftnref120\"><sup>[120]<\/sup><\/a>.<\/p><p>As\u00ed, entonces, una vez que llega el alma a esta fortaleza, \u201ctodo lo que obra es ganancia, porque toda la fuerza de sus potencias est\u00e1 convertida en trato espiritual con el Amado\u201d<a href=\"#_ftn121\" name=\"_ftnref121\"><sup>[121]<\/sup><\/a>.<\/p><p>En la explanaci\u00f3n de la canci\u00f3n 22 del <em>C\u00e1ntico Espiritual<\/em> san Juan de la Cruz explica con sapienciales trazos qu\u00e9 es esto de la fortaleza que recibe el alma al rendir su flaqueza a Dios.<em>\u00a0<\/em><\/p><p><em>Entrado se ha la Esposa<\/em><\/p><p><em>en el ameno huerto deseado,<\/em><\/p><p><em>y a su sabor reposa,<\/em><\/p><p><em>el cuello reclinado<\/em><\/p><p><em>sobre los dulces brazos del Amado.<\/em><\/p><p>Explica el santo: \u201cEl cuello significa aqu\u00ed la <em>fortaleza del alma<\/em>, mediante la cual como habemos dicho se hace esta junta y uni\u00f3n entre ella y el Esposo porque no podr\u00eda el alma sufrir tan estrecho abrazo si no estuviese ya <em>muy fuerte<\/em>. Y porque en esta fortaleza <em>trabaj\u00f3 el alma y obr\u00f3 las virtudes y venci\u00f3 los vicios<\/em> justo es que en aquello que venci\u00f3 y trabaj\u00f3 repose el cuello reclinado <strong>sobre los dulces brazos del Amado<\/strong>. Reclinar el cuello en los brazos de Dios es tener ya unida su fortaleza o por mejor decir su flaqueza, en la fortaleza de Dios porque los brazos de Dios significan la fortaleza de Dios en que reclinada y transformada nuestra flaqueza tiene ya fortaleza del mismo Dios. De donde muy c\u00f3modamente se denota este estado del matrimonio espiritual por esta reclinaci\u00f3n del cuello en los dulces brazos del Amado porque ya <strong>Dios es la fortaleza y dulzura del alma<\/strong> en que est\u00e1 guarecida y amparada de todos los males y saboreada en todos los bienes\u201d<a href=\"#_ftn122\" name=\"_ftnref122\"><sup>[122]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por tanto, llegar a tener en el alma dicha fortaleza es llegar a la santidad. Por eso dec\u00eda el P. Buela que el \u201cEsp\u00edritu de fortaleza se identifica con la santidad\u201d<a href=\"#_ftn123\" name=\"_ftnref123\"><sup>[123]<\/sup><\/a>.<\/p><p>La conclusi\u00f3n y aplicaci\u00f3n sanjuanista no pueden ser m\u00e1s consoladoras. Dios es la \u00fanica y verdadera fortaleza para el hombre. Reposar en los brazos de Dios confiere la fortaleza absoluta en que se basa la fortaleza cristiana. Por eso, \u201csiempre hay que pedir la virtud, el don y el esp\u00edritu de fortaleza\u201d<a href=\"#_ftn124\" name=\"_ftnref124\"><sup>[124]<\/sup><\/a>.<\/p><h4><a name=\"_Toc41901006\"><\/a> 9. <strong>Con ser tan chico era tan grande<\/strong><\/h4><p>Comenzamos este escrito con las palabras de otro \u201csanto fuerte\u201d, como fue san Juan Pablo II, y con sus palabras tambi\u00e9n queremos terminarlo.<\/p><p>\u201cLa virtud de la fortaleza requiere siempre una cierta superaci\u00f3n de la debilidad humana y, sobre todo, del miedo. Porque el hombre teme por naturaleza espont\u00e1neamente el peligro, los disgustos y sufrimientos. Para llegar a tal fortaleza el hombre debe \u2018superar\u2019 en cierta manera los propios l\u00edmites y \u2018superarse\u2019 a s\u00ed mismo, corriendo el \u2018riesgo\u2019 de encontrarse en situaci\u00f3n ignota, el riesgo de ser mal visto, el riesgo de exponerse a consecuencias desagradables, injurias, degradaciones, p\u00e9rdidas materiales y hasta la prisi\u00f3n o las persecuciones. Para alcanzar tal fortaleza, el hombre debe estar sostenido por un gran amor a la verdad y al bien al que se entrega. <strong>La virtud de la fortaleza camina al mismo paso que la capacidad de sacrificarse<\/strong>. [\u2026]<\/p><p>Tenemos necesidad de fortaleza para ser hombres. En efecto, hombre verdaderamente prudente es s\u00f3lo el que posee la virtud de la fortaleza, del mismo modo que hombre verdaderamente justo es s\u00f3lo el que tiene la virtud de la fortaleza\u201d<a href=\"#_ftn125\" name=\"_ftnref125\"><sup>[125]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Muchos atestiguan c\u00f3mo fray Juan de la Cruz: \u201c&#8230; Con ser de mediana estatura y antes m\u00e1s de peque\u00f1a que alto, con todo eso ten\u00eda <em>grande ser<\/em> <em>y lo mostraba<\/em>, con una gravedad santa y humilde, que se hac\u00eda respetar y venerar de todos\u201d<a href=\"#_ftn126\" name=\"_ftnref126\"><sup>[126]<\/sup><\/a>. Y aun los calzados cuando lo atormentaban en la c\u00e1rcel toledana admirados dec\u00edan: \u201c\u00bfqui\u00e9n sino un <em>frailecillo<\/em> como \u00e9l es el que nos pone en tantos alborotos?\u201d<a href=\"#_ftn127\" name=\"_ftnref127\"><sup>[127]<\/sup><\/a>. As\u00ed y todo, este hombre \u201ctan chico\u201d fue un grande de la santidad por la \u201cterrible fortaleza\u201d con que avanz\u00f3 prendido del b\u00e1culo de la cruz, siempre con la sonrisa florecida en sus labios, obrando sin otro fin m\u00e1s que el de agradar a Dios, para fundirse en el abrazo estrecho de su Amado.<\/p><p>Pidamos este don del Esp\u00edritu Santo que se llama \u201cdon de fortaleza\u201d. Cuando al hombre le faltan fuerzas para \u201csuperarse\u201d a s\u00ed mismo con miras a valores superiores como la verdad, la justicia, la vocaci\u00f3n, la fidelidad, es necesario que este \u201cdon de lo alto\u201d haga de cada uno de nosotros un hombre fuerte y que en el momento oportuno nos diga \u201cen lo \u00edntimo\u201d: <em>\u00a1\u00c1nimo!<\/em><\/p><p><strong>\u00cdNDICE<\/strong><\/p><ol><li><a href=\"#_Toc41900998\"> Hombre de valor y pecho. 2<\/a><\/li><li><a href=\"#_Toc41900999\"> Terriblemente trata Dios a sus amigos. 3<\/a><\/li><li><a href=\"#_Toc41901000\"> Tener unida su flaqueza en la fortaleza de Dios. 6<\/a><\/li><li><a href=\"#_Toc41901001\"> Paciencia es menester 13<\/a><\/li><li><a href=\"#_Toc41901002\"> Fidelidad estable, firme y constante a la voluntad de Jesucristo. 15<\/a><\/li><li><a href=\"#_Toc41901003\"> El callar y obrar recoge y da fuerza al esp\u00edritu. 18<\/a><\/li><li><a href=\"#_Toc41901004\"> Tenga fortaleza en el coraz\u00f3n. 21<\/a><\/li><li><a href=\"#_Toc41901005\"> Terrible fortaleza. 24<\/a><\/li><li><a href=\"#_Toc41901006\"> Con ser tan chico era tan grande. 26<\/a><\/li><\/ol><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Regina Caeli<\/em>, (14\/5\/1989).<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Torrente Ballester, en el pr\u00f3logo de <em>Florecillas de san Juan de la Cruz. La hondura de lo humano<\/em>, San Pablo, Madrid 1990, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 235; <em>op. cit.<\/em> Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, <em>Carta Circular sobre algunos aspectos m\u00e1s urgentes de la formaci\u00f3n espiritual en los Seminarios<\/em> (1980), 1, f.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Insignificante, ineficaz, insustancial.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Llama de amor viva<\/em>, canci\u00f3n 3, 59.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Subida del Monte<\/em>, Libro 1, cap. 5, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Maestro en la Fe<\/em>, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Cf. Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, \u201cCarmelita en sandalias y escaso de figura. El gozoso viacrucis de San Juan de la Cruz\u201d, <em>Revista Vida Religiosa<\/em>, vol. 68, n\u00fam. 6, (1\/11\/1990).<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Dichos de luz y amor<\/em>, 42.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Testimonio citado por Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, Presentaci\u00f3n, p. 29.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> 32.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> As\u00ed lo cuenta Jos\u00e9 de Jes\u00fas Mar\u00eda (Quiroga) en su <em>Historia<\/em>, 252-253, diciendo que refiere las palabras de la declaraci\u00f3n jurada de un testigo de vista muy acreditado.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 35.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Cf. <em>Noche oscura<\/em>, Libro 2, cap. 5, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> <em>Dichos de luz y amor<\/em>, 40.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Cantico Espiritual B<\/em>, canci\u00f3n 20, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Carta 233, 3, a Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n, 622.<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Ense\u00f1a, muestra. Cf. <em>Concordancia de los Escritos de San Juan de la Cruz<\/em>, p. 859.<\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> <em>Noche oscura<\/em>, Libro 1, cap. 8, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Cf. Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, \u201cCarmelita en sandalias y escaso de figura. El gozoso viacrucis de San Juan de la Cruz\u201d, <em>Revista Vida Religiosa<\/em>, vol. 68, n\u00fam. 6, (1\/11\/1990).<\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> \u201cLe bajaban al refectorio, estando all\u00ed los frailes, tres o cuatro veces, para que recibiera all\u00ed disciplina\u201d. Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap.\u00a013, p.\u00a0308.<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Segundo carcelero del santo en Toledo, desde mayo hasta agosto. Es el testigo m\u00e1s calificado sobre la prisi\u00f3n de Toledo. Cf. Eugenio Pacho, <em>Diccionario de San Juan de la Cruz<\/em>, p. 674.<\/p><p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 14, p. 339.<\/p><p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> <em>Dichos de luz y amor<\/em>, 136.<\/p><p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>Puntos de amor<\/em>, 40.<\/p><p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Junto a los r\u00edos de Babilonia, all\u00ed nos sent\u00e1bamos y llor\u00e1bamos, acord\u00e1ndonos de Sion<\/em>\u2026<\/p><p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Fulton Sheen, <em>The Seven Virtues<\/em>. (Traducido del ingl\u00e9s)<\/p><p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Cf. <em>C\u00e1ntico Espiritual B<\/em>, canci\u00f3n 22, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Cf. <em>Noche oscura<\/em>, 11, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, \u201cCarmelita en sandalias y escaso de figura. El gozoso viacrucis de San Juan de la Cruz\u201d, <em>Revista Vida Religiosa<\/em>, vol. 68, n\u00fam. 6, (1\/11\/1990).<\/p><p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> La primera c\u00e1rcel fue en mayo de 1576 cuando fue detenido, junto a su compa\u00f1ero en La Encarnaci\u00f3n, por los padres calzados y encarcelado en Medina del Campo. La segunda c\u00e1rcel, como ya hemos dicho, fue en Toledo, de entre el 2-3 de diciembre de 1577 al 16-18 de agosto de 1578.<\/p><p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Su padre muri\u00f3 cuando Juan ten\u00eda 3 a\u00f1os. Su madre Catalina \u00c1lvarez muri\u00f3 en 1580, cuando el santo ten\u00eda 38 a\u00f1os.<\/p><p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> <em>Dichos de luz y amor<\/em>, 91.<\/p><p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> <em>Subida del Monte<\/em>, Libro 1, cap. 12, 6.<\/p><p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Cf. San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>Carta circular a los Amigos de la Cruz<\/em>, 47.<\/p><p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> <em>C\u00e1ntico Espiritual B<\/em>, canci\u00f3n 22, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> <em>Cantico Espiritual B<\/em>, canci\u00f3n 22, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> <em>Epistolario<\/em>, Carta 26, A la M. Mar\u00eda de la Encarnaci\u00f3n, OCD, en Segovia Madrid, 6 julio 1591.<\/p><p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 41.<\/p><p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> <em>Avisos recogidos por la edici\u00f3n de Gerona<\/em>, 33.<\/p><p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> A partir del 1 de junio de 1591 se celebra el Cap\u00edtulo General ordinario en Madrid y all\u00ed est\u00e1 fray Juan, cesando en todos sus cargos. Aunque se le ofrece el priorato de Segovia, no acepta, reintegr\u00e1ndose a la comunidad como simple s\u00fabdito. Se ofrece luego al P. general para pasar a M\u00e9xico, cosa que se le acepta y se le expedita una licencia.<\/p><p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> <em>Subida del Monte<\/em>, Libro 3, cap. 6, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 35, p. 734.<\/p><p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Expresi\u00f3n que se halla en la misma carta.<\/p><p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> <em>Epistolario<\/em>, Carta 28, A do\u00f1a Ana del Mercado y Pe\u00f1alosa del 19 agosto 1591.<\/p><p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Es de destacar que en la \u00e9poca de San Juan de la Cruz ir a predicar era salir de la casa religiosa y lo que el santo correg\u00eda en este caso no era tanto el predicar sino el pasar demasiado tiempo fuer del Convento<\/p><p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 39, p. 829.<\/p><p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Cf. Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 39, p. 831.<\/p><p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Maestro en la Fe<\/em>, 15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> <em>Epistolario<\/em>, Carta 30, A la M. Ana de san Alberto, OCD en La Pe\u00f1uela, agosto-septiembre 1591.<\/p><p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 36, p. 766.<\/p><p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, cap. 39, p. 824.<\/p><p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> Mt 18,15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 105.<\/p><p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 39, p. 826.<\/p><p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> Cf. <em>Noche oscura<\/em>, Libro 2, cap. 23, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> <em>Epistolario<\/em>, Carta 25, A la M. Ana de Jes\u00fas, OCD, en Segovia Madrid 6 julio 1591.<\/p><p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 67.<\/p><p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> <em>Epistolario<\/em>, Carta 11, A do\u00f1a Juana de Pedraza, en Granada Segovia, 28 enero 1589.<\/p><p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> El Sumo Bien.<\/p><p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> <em>Epistolario<\/em>, Carta 25, A la M. Ana de Jes\u00fas, OCD, en Segovia Madrid 6 julio 1591.<\/p><p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> Lc 22, 42.<\/p><p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> Fulton Sheen, <em>The Seven Virtues<\/em>, cap. 1. (Traducido del ingl\u00e9s)<\/p><p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> Cf. San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>Carta circular a los Amigos de la Cruz<\/em>, 24.<\/p><p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> <em>Llama de amor viva B<\/em>, canci\u00f3n 2, 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 53.<\/p><p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> Jn 3, 6.<\/p><p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> <em>Dichos de luz y amor<\/em>, 42.<\/p><p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> Frase de San Agust\u00edn citada por P. Carlos Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, Parte III, cap. 22, IV.<\/p><p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 16, p. 414.<\/p><p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> <em>Epistolario<\/em>, Carta 19, A do\u00f1a Juana de Pedraza, 12 de octubre de 1589.<\/p><p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> <em>Cautelas<\/em>, 5 (primera cautela contra el mundo).<\/p><p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 23, 533.<\/p><p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> Libro 1, cap. 4, 6.<\/p><p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 34, p. 315.<\/p><p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> <em>Epistolario<\/em>, Carta 8, A las Carmelitas Descalzas de Beas, 22 noviembre 1587.<\/p><p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> Carta 218, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 39, p. 833.<\/p><p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> <em>Epistolario<\/em>, Carta 20, A una Carmelita Descalza escrupulosa Por Pentecost\u00e9s de 1590.<\/p><p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> <em>Epistolario<\/em>, Carta 8, A las Carmelitas Descalzas de Beas, 22 noviembre 1587.<\/p><p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> Santa Faustina Kowalska, <em>Diario de la Divina Misericordia<\/em>, 236.<\/p><p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 34, p. 724.<\/p><p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> Alonso, lib. 2, c. 24, 509-510<\/p><p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> Santa Faustina Kowalska, <em>Diario de la Divina Misericordia<\/em>, 477.<\/p><p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> Cf. <em>Subida del Monte<\/em>, Libro 2, cap. 29, 9.<\/p><p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, \u201cCarmelita en sandalias y escaso de figura. El gozoso viacrucis de San Juan de la Cruz\u201d, <em>Revista Vida Religiosa<\/em>, vol. 68, n\u00fam. 6, (1\/11\/1990).<\/p><p><a href=\"#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 36, p. 774.<\/p><p><a href=\"#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a> <em>Dichos de luz y amor<\/em>, 94.<\/p><p><a href=\"#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a> <em>C\u00e1ntico Espiritual B<\/em>, canci\u00f3n 40, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a> <em>Noche oscura<\/em>, Libro 1, cap. 9, 6.<\/p><p><a href=\"#_ftnref101\" name=\"_ftn101\">[101]<\/a> <em>C\u00e1ntico Espiritual B<\/em>, canci\u00f3n 3,5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a> <em>Noche oscura<\/em>, Libro 1, cap. 13, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref103\" name=\"_ftn103\">[103]<\/a> <em>Dichos de luz y amor<\/em>, 94.<\/p><p><a href=\"#_ftnref104\" name=\"_ftn104\">[104]<\/a> <em>Subida del Monte<\/em>, Libro 3, cap. 16, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref105\" name=\"_ftn105\">[105]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref106\" name=\"_ftn106\">[106]<\/a> <em>Subida del Monte<\/em>, Libro 1, cap. 10, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref107\" name=\"_ftn107\">[107]<\/a> <em>Puntos de amor reunidos en Beas<\/em>, 18. Citado por el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 108.<\/p><p><a href=\"#_ftnref108\" name=\"_ftn108\">[108]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 42; <em>op. cit.<\/em> Santa Teresa de Jes\u00fas, <em>Camino de Perfecci\u00f3n<\/em>, 35, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref109\" name=\"_ftn109\">[109]<\/a> Cf. Dt 6, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref110\" name=\"_ftn110\">[110]<\/a> <em>C\u00e1ntico Espiritual B<\/em>, canci\u00f3n 20, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref111\" name=\"_ftn111\">[111]<\/a> <em>C\u00e1ntico Espiritual B<\/em>, canci\u00f3n 20, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref112\" name=\"_ftn112\">[112]<\/a> <em>Noche oscura<\/em>, Libro 2, cap. 13, 11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref113\" name=\"_ftn113\">[113]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, Libro 2, cap. 5, 6.<\/p><p><a href=\"#_ftnref114\" name=\"_ftn114\">[114]<\/a> Cf. <em>C\u00e1ntico Espiritual B<\/em>, canci\u00f3n 30, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref115\" name=\"_ftn115\">[115]<\/a> <em>C\u00e1ntico Espiritual B<\/em>, canci\u00f3n 20-21, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref116\" name=\"_ftn116\">[116]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>, canci\u00f3n 19, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref117\" name=\"_ftn117\">[117]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, canci\u00f3n 24, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref118\" name=\"_ftn118\">[118]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, canci\u00f3n 24, 2 y 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref119\" name=\"_ftn119\">[119]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>, canci\u00f3n 20-21, 10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref120\" name=\"_ftn120\">[120]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>, canci\u00f3n 20-21, 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref121\" name=\"_ftn121\">[121]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, canci\u00f3n 30, 10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref122\" name=\"_ftn122\">[122]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, canci\u00f3n 22, 7-8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref123\" name=\"_ftn123\">[123]<\/a> Cf. <em>El Arte del Padre<\/em>, Parte III, cap. 22, IV.<\/p><p><a href=\"#_ftnref124\" name=\"_ftn124\">[124]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref125\" name=\"_ftn125\">[125]<\/a> Cf. San Juan Pablo II,<em> Regina Caeli<\/em>, (14\/5\/1989).<\/p><p><a href=\"#_ftnref126\" name=\"_ftn126\">[126]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, Presentaci\u00f3n, p. 30. (De hecho, med\u00eda s\u00f3lo 1,60 m.)<\/p><p><a href=\"#_ftnref127\" name=\"_ftn127\">[127]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, cap. 13, 308.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DIOS ES LA FORTALEZA Y LA DULZURA DEL ALMA Un escrito sobre la fortaleza en la vida y en el magisterio de San Juan de la Cruz Ya en 1989 San Juan Pablo II dec\u00eda que la fortaleza es una \u201cvirtud [que] encuentra poco espacio en una sociedad en la que est\u00e1 difundida la pr\u00e1ctica 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