{"id":3572,"date":"2021-06-01T07:17:43","date_gmt":"2021-06-01T05:17:43","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=3572"},"modified":"2021-06-01T07:54:02","modified_gmt":"2021-06-01T05:54:02","slug":"los-imprescindibles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2021\/06\/01\/los-imprescindibles\/","title":{"rendered":"\u201cLos imprescindibles\u201d"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"3572\" class=\"elementor elementor-3572\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h3 style=\"text-align: center;\"><strong><em>Los \u2018imprescindibles<\/em><\/strong><strong><em>\u2019, \u201cabsolutamente\u201d y \u201ctotalmente\u201d<\/em><\/strong><\/h3><p style=\"text-align: center;\"><em>Cf. Constituciones, 17, 95, 174 y 210; Directorio de Espiritualidad 37<\/em><\/p><p>Al leer el derecho propio, especialmente sus documentos principales, es decir, las <em>Constituciones<\/em> y el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, llama la atenci\u00f3n que cinco veces se menciona la palabra <strong>imprescindible<\/strong>. Y dos de esas veces el derecho propio a\u00f1ade adem\u00e1s los adverbios \u201cabsolutamente\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> y \u201ctotalmente\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p><p>La Real Academia Espa\u00f1ola define como \u201cimprescindible\u201d al adjetivo que se aplica a una cosa o persona de la que no se puede prescindir; aquello que es necesario, que es\u00a0obligatorio<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. En este sentido, tanto en las <em>Constituciones<\/em> como en el <em>Directorio de Espiritualidad <\/em>se lee:<\/p><ul><li>\u201cQueremos manifestar nuestro amor y agradecimiento a la Sant\u00edsima Virgen a la par que obtener su ayuda <strong>imprescindible<\/strong> para prolongar la Encarnaci\u00f3n en todas las cosas, haciendo un cuarto voto de esclavitud mariana seg\u00fan San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/li><\/ul><ul><li>\u201cRespecto a la alegr\u00eda, como fruto del Esp\u00edritu Santo y efecto de la caridad, hay que tratar, por todos los medios, que \u2018nadie sea disturbado o entristecido en la casa de Dios\u2019<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Para ello es <strong>totalmente imprescindible<\/strong> vivir la caridad fraterna\u2026\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/li><\/ul><ul><li>\u201c\u2026 la caridad es <strong>imprescindible<\/strong> para evangelizar la cultura, como fin del que obra y como fin de la obra. En caso contrario, no se alcanzar\u00e1 \u2018la civilizaci\u00f3n del amor\u2019<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/li><\/ul><ul><li>\u201cSe encarn\u00f3 para que tengamos <em>vida y vida en abundancia<\/em> (Jn 10,10). Para tener esa vida en Cristo Jes\u00fas (1 Co 15,21-22) es <strong>absolutamente imprescindible<\/strong> unirse a su Persona, tener su Esp\u00edritu, asimilar su doctrina, frecuentar sus sacramentos, imitar sus ejemplos, amar entra\u00f1ablemente a su Madre, estar en perfecta comuni\u00f3n con su Iglesia Jer\u00e1rquica por su doble v\u00ednculo, a saber: por una misma fe y una misma caridad, y por el gobierno de uno solo sobre todos: Pedro\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/li><\/ul><ul><li>\u201cDebemos recordar siempre que la persecuci\u00f3n para que sea bienaventurada debe reunir, <strong>imprescindiblemente<\/strong>, dos requisitos: que seamos \u2018injuriados por causa de Cristo\u2019, y que sea falso lo que se dice contra nosotros\u2019<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>; y cuidar mucho de no volver y revolver en nuestros males, entreteni\u00e9ndonos con delicadas complacencias en ellos, o cayendo en \u2018esa creencia luciferina de que somos algo grande\u2019, de que estamos sufriendo mucho\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/li><\/ul><p>Cada uno de estos p\u00e1rrafos ponen de manifiesto con su tinte particular precisamente aquello que nos es indispensable, vital, irremplazable \u2212es decir, <em>imprescindible<\/em>\u2212, si es que hemos de realizar con creciente \u201cperfecci\u00f3n el servicio de Dios y de los hombres\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a> que es lo mismo que decir \u201cun verdadero servicio a la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p><p>A la luz de la fuerza de estos textos, se hace indicativo ahondar en aquello sin lo cual no estar\u00edamos viviendo en plenitud nuestra vocaci\u00f3n y ser\u00eda en gran detrimento para la obra del Instituto.<\/p><h4><strong>1. Absolutamente imprescindible<\/strong><\/h4><p>Quisi\u00e9ramos comenzar desarrollando aquello que las <em>Constituciones<\/em> en el n\u00famero 210 definen como <em>absolutamente imprescindible<\/em>, remarcando con la expresi\u00f3n el car\u00e1cter esencial de lo que se sigue.<\/p><p>Lo primero que all\u00ed se menciona es precisamente el fin de la vida cristiana: \u201c<strong>unirse a su Persona<\/strong>\u201d, es decir, unirse a Cristo. En eso est\u00e1 \u201cla verdadera grandeza de la vocaci\u00f3n cristiana y religiosa: la uni\u00f3n con Dios\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/p><p>En efecto, para eso nos hicimos religiosos, a eso consagramos nuestras vidas, y por eso se\u00f1ala el <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em> citando al Magisterio de la Iglesia: \u201cEl religioso que se consagra a Dios de un modo peculiar buscando la uni\u00f3n con Dios por la pr\u00e1ctica de la caridad perfecta, lo debe hacer <em>por Cristo<\/em>, <em>con Cristo<\/em> y <em>en Cristo<\/em>. Est\u00e1 llamado a unirse a Dios en Cristo y a imitar m\u00e1s de cerca y representar perennemente en la Iglesia \u2018el g\u00e9nero de vida que el Hijo de Dios tom\u00f3 cuando vino a este mundo para cumplir la voluntad del Padre, y que propuso a los disc\u00edpulos que lo segu\u00edan\u2019<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/p><p>M\u00e1s a\u00fan, \u201csi esto corresponde a todo religioso, \u2018con mucha mayor raz\u00f3n debemos vivir nosotros esta realidad como religiosos de la Familia del Verbo Encarnado\u2019<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>. La b\u00fasqueda incansable de la uni\u00f3n con Dios es esencial a todo religioso y debe serlo para nosotros. M\u00e1s a\u00fan, esta impronta cristoc\u00e9ntrica debe quedar marcada a fuego en nosotros y en nuestro apostolado de evangelizar la cultura. Por eso, la \u201crealidad de <em>ser otros Cristos<\/em> es <em>central<\/em> en nuestra espiritualidad\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>.<\/p><p>El derecho propio lo expresa magn\u00edficamente en una l\u00ednea que se tendr\u00eda que volver el estandarte que empu\u00f1amos cada d\u00eda: \u201cSi somos religiosos es para imitar al Verbo Encarnado casto, pobre, obediente e hijo de Mar\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>.<\/p><p>Ahora bien, la vida religiosa como seguimiento de Cristo en orden a alcanzar la perfecci\u00f3n de la caridad \u201csolamente se ha de dar en el marco del propio instituto: \u2018La creciente configuraci\u00f3n con Cristo se va realizando <strong>en conformidad con el carisma y normas del instituto al que el religioso pertenece<\/strong>. Cada instituto tiene su propio esp\u00edritu, car\u00e1cter, finalidad y tradici\u00f3n, y es <strong>conform\u00e1ndose con ellos<\/strong> <strong>como el religioso crece en su uni\u00f3n con Cristo<\/strong>\u2019<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>. Por este motivo el Doctor M\u00edstico San Juan de la Cruz en sus <em>Avisos a un religioso para alcanzar la perfecci\u00f3n<\/em> escribe: \u201cEn ninguna manera quiera saber cosas, sino s\u00f3lo c\u00f3mo servir\u00e1 m\u00e1s a Dios y guardar\u00e1 mejor las cosas de su instituto\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>. Para lo cual hace falta conocer en profundidad el esp\u00edritu del fundador, las sanas tradiciones del Instituto, ser \u2018especialistas\u2019 en el derecho propio y beber de all\u00ed los criterios de discernimiento para la acci\u00f3n y conducta propia, hace falta tambi\u00e9n conocer los escritos del fundador y encari\u00f1arse con lo propio, con los ideales y los santos intereses del Instituto. Cada uno de los miembros del Instituto debe apropiarse de los elementos no negociables, interiorizarlos y vivirlos como tales. Pues precisamente lo que se halla tan bien explicado y desarrollado en cada uno de esos elementos es lo que Dios nos ha llamado a vivir, para eso nos ha reunido Dios desde tantos pa\u00edses y de tan diversas culturas, y a eso mismo es a lo que nos hemos comprometido delante de Dios y de los hombres al realizar nuestra profesi\u00f3n religiosa. Pues \u00bfno decimos acaso que nos consagramos en pobreza, castidad y obediencia \u201cde acuerdo al camino evang\u00e9lico <em>trazado en las Constituciones del Instituto del Verbo Encarnado<\/em><a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>\u201d? Por eso es indispensable que \u201ctodos los miembros de nuestro Instituto no s\u00f3lo cumplan con la mayor perfecci\u00f3n posible los consejos evang\u00e9licos y la entrega a Jes\u00fas por Mar\u00eda, sino tambi\u00e9n \u2018ordenar su vida seg\u00fan el derecho propio del Instituto y esforzarse as\u00ed por alcanzar la perfecci\u00f3n de su estado\u2019\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>. Ya que, en definitiva, en todos esos elementos que acabamos de mencionar tenemos la expresi\u00f3n concreta del camino que debemos seguir para la uni\u00f3n con el Verbo Encarnado. Es muy importante tener esto en cuenta porque no faltan religiosos que se nutren de una espiritualidad ajena, que ser\u00e1 muy buena \u2013excelente\u2013 para religiosos de esa otra congregaci\u00f3n, pero no es la nuestra y no es lo que Dios quiere para nosotros. Eso hay que tenerlo en claro.<\/p><p>A lo largo y a lo ancho del derecho propio y del abundante tesoro del patrimonio del Instituto encontramos todo un abanico de lineamientos que convergen precisamente en la uni\u00f3n con Dios. De entre ellos quisi\u00e9ramos destacar algunos:<\/p><p>&#8211; La <strong>oraci\u00f3n<\/strong>: es en la oraci\u00f3n \u2013vocal o mental\u2013 donde el alma halla un medio propicio para unirse a Dios, y es all\u00ed donde halla esa familiaridad con el Verbo Encarnado<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a> tan fundamental para quien se dice ser su religioso. Por eso cada documento del derecho propio con paternal insistencia nos dirige el llamado a la \u201coraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n incesantes\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>, ya que es en la oraci\u00f3n donde el alma se va revistiendo de la \u201cpureza, gusto y voluntad\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a> de nuestro Se\u00f1or.<\/p><p>Dec\u00eda el Beato Giuseppe Allamano a sus religiosos: \u201cSi hay piedad, hay uni\u00f3n con Dios y todo lo dem\u00e1s viene por a\u00f1adidura, porque el Se\u00f1or nos da las gracias que necesitamos, cuando rezamos bien\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>. Y en la misma l\u00ednea el Beato Paolo Manna escrib\u00eda: \u201csin oraci\u00f3n, no hay uni\u00f3n con Dios y sin uni\u00f3n con Dios, no hay estabilidad en el bien\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>.<\/p><p>Asimismo, y dentro del \u00e1mbito de la vida de oraci\u00f3n, el <strong>silencio <\/strong>es un medio privilegiado para la uni\u00f3n con Dios: \u201cEl silencio es una necesidad del alma, para manifestar de la manera m\u00e1s profunda que, en presencia de Dios, no hay nada m\u00e1s que decir\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>. Es un medio para lograr la uni\u00f3n con Dios y, por lo tanto, deber\u00e1 llevar a la cumbre de la oraci\u00f3n.<\/p><p>&#8211; La <strong>pr\u00e1ctica de los votos religiosos<\/strong>: pues \u00e9stos \u201ccontribuyen no poco a la purificaci\u00f3n del coraz\u00f3n y a la libertad espiritual, estimulan continuamente el fervor de la caridad y [\u2026] son capaces de asemejar m\u00e1s al cristiano con el g\u00e9nero de vida virginal y pobre que Cristo Se\u00f1or escogi\u00f3 para s\u00ed y que abraz\u00f3 su Madre, la Virgen\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>. Por tanto, si el fin espec\u00edfico del Instituto consiste en conseguir la perfecci\u00f3n de la caridad \u201cpor la pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos \u2018se fomenta singularmente la caridad para con Dios y para con el pr\u00f3jimo\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>. \u00a0Por consiguiente \u201clos consejos evang\u00e9licos tienen un significado escatol\u00f3gico y, en particular, el celibato consagrado anuncia la vida del m\u00e1s all\u00e1 y la uni\u00f3n con Cristo Esposo; la pobreza proporciona un tesoro en el cielo; el compromiso de la obediencia abre el camino a la posesi\u00f3n de la perfecta libertad de los hijos de Dios en la conformidad con la voluntad del Padre celestial\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>. Todo lo cual queda maravillosamente expresado en la misma f\u00f3rmula de votos religiosos: \u201c\u2026 <em>casto<\/em>, por el Reino de los Cielos, <em>pobre<\/em>, manifestando que Dios es la \u00fanica riqueza verdadera del hombre, y <em>obediente<\/em>, hasta la muerte de cruz para seguir m\u00e1s \u00edntimamente al Verbo Encarnado en su castidad, pobreza y obediencia\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>.<\/p><p>&#8211; El <strong>apostolado<\/strong> o el <strong>trabajo<\/strong> mismo, cualquiera sea, es conducente a la uni\u00f3n con Dios: ya que \u201ctoda la actividad apost\u00f3lica debe estar animada por la uni\u00f3n con Cristo, a la que no pueden menos de tender los religiosos, en virtud de su profesi\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>. Siendo \u201cel apostolado una realidad sobrenatural \u2013plenamente teol\u00f3gica\u2013, su fecundidad depende de la uni\u00f3n con Dios y con la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>. A su vez, \u201cel identificarse con Cristo nos debe llevar a obrar como \u00c9l, de quien se dice que <em>todo lo hizo bien<\/em><a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>; \u201csoportando el peso del trabajo, en uni\u00f3n con Jes\u00fas\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>.<\/p><p>&#8211; La <strong>cruz <\/strong>en nuestras vidas: es decir los sufrimientos. Debe resonar como estribillo en el fondo de nuestra alma \u201cni Jes\u00fas sin la Cruz, ni la Cruz sin Jes\u00fas\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>. Ambos son imprescindibles en nuestra vida, por eso debemos aprender a aprovecharnos de las cruces que Dios nos manda, que siempre vienen acompa\u00f1adas con la compa\u00f1\u00eda \u00edntima y real del Verbo Encarnado. Espl\u00e9ndidamente nos lo dice el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>: \u201cToda la eficacia corredentora de nuestros padecimientos depende de su uni\u00f3n con la Cruz, y en la medida y grado de esa uni\u00f3n. [\u2026] Ning\u00fan dolor es redentor si no se une a la Pasi\u00f3n de Cristo. Si no aprendemos a ser v\u00edctimas con la V\u00edctima, todos nuestros sufrimientos son in\u00fatiles\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>. Por eso es \u201cpreciso vivir muriendo\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>. \u201c\u00a1Este es el secreto de toda fecundidad sobrenatural! \u00a1Todo est\u00e1 en saber morir! \u00a1Esa es la gran ciencia!\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>. Y para alentarnos a sufrir en uni\u00f3n con Cristo nos dice: \u201cNada atrae tanto la benevolencia divina como el sufrimiento\u201d<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a>.<\/p><p>Tan fundamental es la cruz en nuestras vidas que el derecho propio toma como suya la afirmaci\u00f3n del M\u00edstico Doctor de Fontiveros que dice: \u201cSi\u2026 le persuadiere alguno\u2026 doctrina de anchura y m\u00e1s alivio, no la crea ni abrace, aunque se la confirme con milagros, sino penitencia y m\u00e1s penitencia y desasimiento de todas las cosas, y jam\u00e1s <em>si quiere llegar a poseer a Cristo, le busque sin la cruz<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a>.<\/p><p>&#8211; La ayuda de <strong>Mar\u00eda Sant\u00edsima<\/strong>, pues nadie como Ella estuvo unida a Dios al desposarse con el Esp\u00edritu Santo y llevar en su seno pur\u00edsimo al Verbo de Dios. Ella es \u201cel fin pr\u00f3ximo, el centro misterioso y el medio f\u00e1cil para ir a Cristo\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a>. Cada miembro del Instituto debe aprender a depender \u201ctotal y omn\u00edmodamente, de Dios a trav\u00e9s de Mar\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a> si es que quiere alcanzar la uni\u00f3n con Dios, puesto que para nosotros no hay otro camino m\u00e1s llano, m\u00e1s f\u00e1cil ni m\u00e1s corto para ir a Dios que \u201cpor Mar\u00eda, con Mar\u00eda, en Mar\u00eda y para Mar\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a>. Sin eso, no podr\u00edamos decir que somos esencialmente marianos<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a>.<\/p><p>Todas estas cosas, bien vividas, practicadas a conciencia y con convicci\u00f3n traen aparejadas ciertas actitudes, modos de proceder, criterios para emprender o dejar de lado empresas apost\u00f3licas que nos tienen que ir transformando desde el interior en \u2018otros Cristos\u2019. Hermosamente y con gran poder de s\u00edntesis lo expresaba as\u00ed nuestro Padre Espiritual San Juan Pablo II:<\/p><p>\u201cLa verdad de la vida consagrada como uni\u00f3n con Cristo en la caridad divina se expresa en algunas actitudes de fondo, que deben crecer a lo largo de toda su vida. A grandes rasgos, se pueden resumir as\u00ed: el deseo de transmitir a todos el amor que viene de Dios por medio del coraz\u00f3n de Cristo, y, por tanto, la universalidad de un amor que no se detiene ante las barreras que el ego\u00edsmo humano levanta en nombre de la raza, la naci\u00f3n, la tradici\u00f3n cultural, la condici\u00f3n social o religiosa, etc.; un esfuerzo de benevolencia y de estima hacia todos, y de manera especial hacia los que humanamente se tiende a descuidar o despreciar m\u00e1s; la manifestaci\u00f3n de una especial solidaridad con los pobres, los perseguidos o los que son v\u00edctimas de injusticias; la solicitud por socorrer a los que m\u00e1s sufren, como son en la actualidad los numerosos minusv\u00e1lidos, los abandonados, los desterrados, etc.; el testimonio de un coraz\u00f3n humilde y manso, que se niega a condenar, renuncia a toda violencia y a toda venganza, y perdona con alegr\u00eda; la voluntad de favorecer por doquier la reconciliaci\u00f3n y de hacer que se acoja el don evang\u00e9lico de la paz; la entrega generosa a toda iniciativa de apostolado que tienda a difundir la luz de Cristo y a llevar la salvaci\u00f3n a la humanidad; la oraci\u00f3n asidua seg\u00fan las grandes intenciones del Santo Padre y de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a>.<\/p><p>Es asimismo absolutamente imprescindible el \u201c<strong>tener el Esp\u00edritu de Cristo y asimilar su doctrina<\/strong>\u201d. Esto es as\u00ed, simple y sencillamente, porque el Esp\u00edritu de Cristo, es decir, el Esp\u00edritu Santo, es el esp\u00edritu de nuestra Familia Religiosa<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a>. \u201cPor el carisma propio del Instituto\u201d, dicen nuestras <em>Constituciones<\/em>, \u201csin coacciones de ninguna especie, respetando escrupulosamente las conciencias, promoviendo el sano pluralismo, llevando a vivir plenamente la libertad de los hijos de Dios<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">[53]<\/a> porque donde est\u00e1 el Esp\u00edritu Santo, all\u00ed est\u00e1 la libertad<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">[54]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\">[55]<\/a>. Consecuentemente, es vital el poner los medios para tener el alma constantemente pronta para todo lo que Dios disponga<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\">[56]<\/a>.<\/p><p>Inexorablemente unida a la docilidad al Esp\u00edritu Santo est\u00e1 la lectura asidua y \u201cprofundizada en Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\">[57]<\/a> de la Sagrada Escritura, que debe ser siempre \u201cel alma de nuestra alma, de nuestra espiritualidad, teolog\u00eda, predicaci\u00f3n, catequesis y pastoral\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\">[58]<\/a> porque es all\u00ed donde se halla la <strong>doctrina de Cristo<\/strong> entendida en la Iglesia<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\">[59]<\/a>. Dicho en pocas palabras: \u201cS\u00f3lo el que es totalmente fiel a la doctrina de Cristo puede ser eficazmente ap\u00f3stol\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\">[60]<\/a>.<\/p><p>No sorprende entonces que uno de los elementos no negociables adjuntos al carisma sea precisamente el de la docilidad al Magisterio de la Iglesia y que nuestros miembros sean formados en la \u201cm\u00e1s estricta fidelidad al Magisterio supremo de la Iglesia de todos los tiempos\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\">[61]<\/a>, s\u00f3lidamente instruidos en una sana teolog\u00eda \u2013la cual \u201cproviene de la fe y trata de conducir a la fe\u2013\u201d<a name=\"_ftnref10\"><\/a><a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\">[62]<\/a>, edificada sobre \u201cun conocimiento profundo de la filosof\u00eda del ser\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\">[63]<\/a>.<\/p><p>Se\u00f1alan tambi\u00e9n las <em>Constituciones<\/em> que es absolutamente imprescindible para cada miembro del Instituto el \u201c<strong>frecuentar sus sacramentos, imitar sus ejemplos<\/strong>\u201d. Y acerca de esto encontramos abundantes provisiones en el derecho propio que no s\u00f3lo prescriben y nos animan a la recepci\u00f3n fructuosa de los sacramentos \u2212haciendo de la vida sacramental parte esencial de la disciplina del Instituto\u2212 sino que lo hace central a la hora de la misi\u00f3n. \u201cLa aut\u00e9ntica evangelizaci\u00f3n debe conducir y culminar en la digna recepci\u00f3n de los sacramentos, pues por medio de ellos se comunica de modo ordinario la gracia del Esp\u00edritu Santo\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\">[64]<\/a>. En efecto, varios de nuestros documentos desarrollan desde distintos puntos de vista la vida sacramental tanto para los miembros como para los fieles en nuestras misiones. Resulta entonces natural que la devoci\u00f3n eucar\u00edstica y la digna celebraci\u00f3n de la Santa Misa, como acto lit\u00fargico por excelencia del misterio de Redenci\u00f3n, sea otro de los elementos no negociables.<\/p><p>Respecto a la <strong>imitaci\u00f3n de los ejemplos de Cristo<\/strong> ya algo hemos dicho anteriormente. Agreguemos aqu\u00ed que \u201csi todo cristiano deber\u00eda pasar por la tierra a imitaci\u00f3n del Dios Encarnado, con mucha mayor raz\u00f3n debemos vivir nosotros esta realidad como religiosos de la familia \u2018del Verbo Encarnado\u2019. Y no s\u00f3lo vivir nosotros la vida de Cristo buscando en todo a Dios, sino difundir la vida de Cristo en los dem\u00e1s, e informar con ella las culturas de los hombres para elevar al hombre\u201d<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\">[65]<\/a>.<\/p><p>Con varias expresiones el derecho propio remarca insistentemente lo indispensable que es para nosotros \u201cel ser \u2018otros Cristos\u2019, ser \u2018como una nueva encarnaci\u00f3n del Verbo\u2019, \u2018como otra humanidad suya\u2019, de modo que el Padre no vea en nosotros \u2018m\u00e1s que el Hijo amado\u2019<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\">[66]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\">[67]<\/a>. De hecho, a eso mismo nos hemos comprometido bajo voto al decir que queremos \u201cseguir m\u00e1s \u00edntimamente al Verbo Encarnado\u201d a fin de que nuestra \u201cvida sea memoria viviente del modo de existir y de actuar de Jes\u00fas, <em>el Verbo hecho carne<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><strong>[68]<\/strong><\/a><\/em>, ante el Padre y ante los hombres\u201d<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\">[69]<\/a>. Todos nuestros documentos no son sino un desplegar de lineamientos, actitudes, criterios, explicaciones, etc., acerca de c\u00f3mo mejor imitar al Verbo Encarnado. En verdad, en nuestra espiritualidad \u2013si ha de ser seria como queremos que sea\u2013 la imitaci\u00f3n de Cristo es irremplazable.<\/p><p>\u201c<strong>Amar entra\u00f1ablemente a su Madre<\/strong>\u201d. Lo hemos dicho y lo queremos enfatizar: el amor a la Madre del Salvador, la devoci\u00f3n a la Virgen Sant\u00edsima \u2013que debe ser grande, tierna y constante<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\">[70]<\/a>\u2013 es indispensable en la vida de todo miembro del Instituto. Pues la nuestra es una consagraci\u00f3n en esclavitud <em>de amor<\/em> a la Madre de Dios. Y como tal debemos \u201cinvocarla, saludarla, pensar en Ella, hablar de Ella, honrarla, glorificarla, recomendarse a Ella, gozar y sufrir con Ella, trabajar, orar y descansar con Ella\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\">[71]<\/a>. Por este motivo, desde el ingreso al Instituto podemos decir que nuestra formaci\u00f3n es \u201cuna escuela de amor filial y profundo a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\">[72]<\/a>.<\/p><p>Ella es, adem\u00e1s, no s\u00f3lo el Modelo y amparo de nuestra vida consagrada<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\">[73]<\/a> sino nuestro Modelo como misioneros<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\">[74]<\/a>, ya que Ella es de quien aprendemos todo, particularmente la \u201cdocilidad y prontitud en la ejecuci\u00f3n de lo que pide el Esp\u00edritu Santo\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\">[75]<\/a> y, a decir verdad, su \u201cayuda nos es <strong>imprescindible<\/strong> para prolongar la Encarnaci\u00f3n en todas las cosas\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\">[76]<\/a>. Por este motivo, no se puede ser del Verbo Encarnado y no ser al mismo tiempo de la Madre del Verbo Encarnado.<\/p><p>Finalmente, el p\u00e1rrafo de las <em>Constituciones<\/em> que venimos desarrollando termina diciendo que es absolutamente imprescindible el \u201c<strong>estar en perfecta comuni\u00f3n con su Iglesia Jer\u00e1rquica por su doble v\u00ednculo, a saber: por una misma fe y una misma caridad, y por el gobierno de uno solo sobre todos: Pedro<\/strong>\u201d. Esto es as\u00ed porque el Instituto ha nacido\u00a0<em>en<\/em>\u00a0la Iglesia Cat\u00f3lica y es\u00a0<em>de<\/em>\u00a0la Iglesia Cat\u00f3lica y\u00a0<em>para<\/em>\u00a0la Iglesia Cat\u00f3lica, por tanto, todos los miembros del Instituto del Verbo Encarnado nos formamos y trabajamos para edificaci\u00f3n de la \u00fanica Iglesia de Cristo.<\/p><p>En este sentido, leemos en el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em> que \u201camar a Jesucristo y amar al Papa es el mismo amor\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\">[77]<\/a>, ya que \u201c\u2026 amar al Papa, amar a la Iglesia, es amar a Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\">[78]<\/a>. Raz\u00f3n por la cual \u201cnuestro lema es \u2018con Pedro y bajo Pedro\u2019\u201d<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\">[79]<\/a>.<\/p><p>Pues no podr\u00eda ser de otra manera ya que \u201cen el mismo esp\u00edritu del Instituto del Verbo Encarnado encontramos el fundamento de nuestro amor y fidelidad a la Iglesia \u2013de una aut\u00e9ntica espiritualidad eclesial\u2013 pues \u2018Cristo mismo est\u00e1 Encarnado en su Cuerpo, la Iglesia\u2019<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\">[80]<\/a>; y en cada hombre, porque \u2018Cristo se identifica misteriosamente con cada hombre [\u2026] \u2018en \u00c9l somos cristos y Cristo\u2019<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\">[81]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\">[82]<\/a>. Y, adem\u00e1s, como verdaderos devotos de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda que es modelo de comuni\u00f3n eclesial<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\">[83]<\/a> no podemos menos que tender a la unidad de la Iglesia universal.\u00a0 Siendo entonces la perfecta comuni\u00f3n con su Iglesia imprescindible para cada uno de nosotros y para la obra del Instituto nos esforzamos por \u201clograr con la oraci\u00f3n, la penitencia, el estudio, el di\u00e1logo y la colaboraci\u00f3n, llegar a la plena comuni\u00f3n en la unidad de la Iglesia \u2018que Cristo concedi\u00f3 desde el principio a su Iglesia, y que creemos que subsiste indefectiblemente en la Iglesia Cat\u00f3lica y esperamos que crezca hasta la consumaci\u00f3n de los siglos\u2019<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\">[84]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\">[85]<\/a>. De ello se desprende como indispensable nuestra fidelidad al Magisterio de la Iglesia, nuestro amor indefectible a la figura del Santo Padre, el abrazar la causa del ecumenismo y el llevar adelante con el \u00edmpetu de los santos la obra misionera en favor de la Iglesia con el \u00fanico objetivo de que Cristo reine.\u00a0<\/p><h4><strong>2. La caridad es<\/strong> <strong>imprescindible<\/strong><\/h4><p>En este segundo punto quisi\u00e9ramos tratar, aunque muy brevemente, lo que dicen las <em>Constituciones<\/em> en sus n\u00fameros 17 y 174 y que se\u00f1alan a la caridad como imprescindible \u2013esto es, cardinal y capital\u2013 para nuestra tarea evangelizadora si la hemos de realizar con fruto y con alegr\u00eda.<\/p><p>Citando las palabras de San Pablo VI, el derecho propio dice: \u201c\u2026 <strong>la caridad es<\/strong> <strong>imprescindible<\/strong> para evangelizar la cultura, como fin del que obra y como fin de la obra. En caso contrario, no se alcanzar\u00e1 \u2018la civilizaci\u00f3n del amor\u2019<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\">[86]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\">[87]<\/a>.<\/p><p>Porque \u201camar a Dios manifest\u00e1ndolo en el amor concreto a los hermanos, es el \u00fanico medio posible de amar a Dios, seg\u00fan nos ense\u00f1\u00f3 Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\">[88]<\/a>; por eso \u201cnuestra Familia Religiosa, cual otra prolongaci\u00f3n de la Encarnaci\u00f3n del Verbo, \u2018para encarnarlo en todo lo humano\u2019, se dedica humildemente a lograrlo por medio de las obras de misericordia\u201d<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\">[89]<\/a> espirituales y corporales.<\/p><p>En este sentido estamos persuadidos y ha sido nuestra experiencia a lo largo de los a\u00f1os de que el fin espec\u00edfico y singular del Instituto se halla en absoluta sinton\u00eda con las obras de misericordia espirituales y son \u00e9stas las que difunden mayormente el bien<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\">[90]<\/a>.<\/p><p>Sin embargo, como \u201camor a Dios y amor al pr\u00f3jimo se funden entre s\u00ed: [ya que] en el m\u00e1s humilde encontramos a Jes\u00fas mismo y en Jes\u00fas encontramos a Dios\u201d<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\">[91]<\/a> y porque, adem\u00e1s, nuestro Redentor as\u00ed lo hizo, tambi\u00e9n nos dedicamos a las obras de misericordia corporales<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\">[92]<\/a> especialmente con los discapacitados y los m\u00e1s pobres. Es decir, es nuestra opci\u00f3n preferencial servir a quienes se encuentran en una situaci\u00f3n de mayor debilidad y, por tanto, de m\u00e1s grave necesidad<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\">[93]<\/a> puesto que \u201cla caridad con los pobres [\u2026]; la asistencia a los enfermos y a los que sufren, contribuyen de manera significativa a la misi\u00f3n de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\">[94]<\/a>. De aqu\u00ed que consideramos a los miembros del Instituto que trabajan en esta clase de apostolados como \u201cpiezas claves del empe\u00f1o apost\u00f3lico del Instituto\u201d<a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\">[95]<\/a>.<\/p><p>Indica el derecho propio que son, pues, las obras de misericordia \u201clas que dando testimonio concreto de caridad ganar\u00e1n a muchos hombres para el reino de Cristo, dando gloria a Dios y salvando muchas almas, cumpliendo as\u00ed con nuestro fin universal y tambi\u00e9n con el fin espec\u00edfico de nuestra familia religiosa\u201d<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\">[96]<\/a>.<\/p><p>Habiendo sido concebido nuestro Instituto como misionero \u2013con miembros activos y contemplativos\u2013 debemos decir que la misma misi\u00f3n ya es una obra de caridad y que las mismas obras de caridad forman parte \u201cesencial de la misi\u00f3n de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\">[97]<\/a>. Por consiguiente, \u201cjunto con el anuncio de la Palabra y la administraci\u00f3n de los sacramentos, el servicio de la caridad forma tambi\u00e9n parte de los \u00e1mbitos esenciales de la evangelizaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn98\" name=\"_ftnref98\">[98]<\/a>.<\/p><p>\u201cLas ventajas que tienen las obras de misericordia para la concreci\u00f3n del carisma del Instituto es algo manifiesto, sobre todo en pa\u00edses donde la proclamaci\u00f3n expl\u00edcita del Evangelio est\u00e1 prohibida y la \u00fanica forma de hacerlo es a trav\u00e9s del testimonio silencioso de los religiosos. En pa\u00edses musulmanes, por ejemplo, puede llegar a ser el \u00fanico medio de evangelizaci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n permite, en los lugares donde se puede predicar con la palabra, corroborar con obras lo anunciado\u201d<a href=\"#_ftn99\" name=\"_ftnref99\">[99]<\/a>.<\/p><p>\u201cPor esto, en la variedad de apostolados de nuestros Institutos se ha de reservar un lugar preferencial a la labor caritativa, que es un componente <em>esencial<\/em> de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia y un elemento <strong>imprescindible<\/strong> para la evangelizaci\u00f3n de la cultura\u201d<a href=\"#_ftn100\" name=\"_ftnref100\">[100]<\/a>. Pues como dec\u00eda el Papa Benedicto ese \u201csigue siendo el camino real para la evangelizaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn101\" name=\"_ftnref101\">[101]<\/a>.<\/p><p>Se comprende entonces que las obras de misericordia o las actividades caritativas, cualesquiera sean, son imprescindibles a nuestra tarea misionera y un elemento no negociable adjunto al carisma del Instituto.<\/p><p>Mas debemos decir que el p\u00e1rrafo 174 que hemos citado de las <em>Constituciones<\/em> inmediatamente despu\u00e9s de resaltar que \u201chay que privilegiar la atenci\u00f3n de pobres, enfermos y necesitados de todo tipo\u201d porque <em>la caridad de Cristo nos urge<\/em><a href=\"#_ftn102\" name=\"_ftnref102\">[102]<\/a>, nos exhorta a practicar \u201cconcretamente la caridad, como testimonio, en primer lugar, <strong>a todos los miembros de nuestros Institutos<\/strong> de que \u2018la caridad, s\u00f3lo la caridad salvar\u00e1 al mundo, \u00a1bienaventurados los que tengan la gracia de ser v\u00edctimas de la caridad!\u2019<a href=\"#_ftn103\" name=\"_ftnref103\">[103]<\/a>\u201d.<\/p><p>\u201cEn esta obra de apostolado en la que \u2018se es misionero ante todo por lo que se es\u2026 antes de serlo por lo que se dice o se hace\u2019<a href=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\">[104]<\/a>, ocupa el primer lugar el testimonio de vida, \u2018primera e insustituible forma de la misi\u00f3n\u2019<a href=\"#_ftn105\" name=\"_ftnref105\">[105]<\/a>, de modo que resplandezca entre los fieles la <strong>caridad de Cristo<\/strong><a href=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\">[106]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\">[107]<\/a>. Si falta ese testimonio de caridad entre los miembros de la propia Familia no solo el mensaje que se predica no es cre\u00edble, sino que se previene a muchos de abrazarlo con gran perjuicio de la obra misionera que se nos ha encomendado.<\/p><p>Esta \u201cpr\u00e1ctica de la caridad se manifiesta en la actitud de servicio a los dem\u00e1s: a imitaci\u00f3n del Verbo Encarnado que con su gesto de lavar los pies a sus disc\u00edpulos, nos revel\u00f3 la profundidad del amor de Dios por el hombre: \u00a1en \u00c9l, Dios mismo se pone al servicio de los hombres! D\u00e1ndonos as\u00ed ejemplo de que nuestra vida religiosa se realiza plenamente en el amor oblativo, de concreto y generoso servicio\u201d<a href=\"#_ftn108\" name=\"_ftnref108\">[108]<\/a>.<\/p><p>\u201cSi en tierras de misi\u00f3n las comunidades religiosas son verdaderamente tales y en ellas se busca vivir intensamente la caridad fraterna con todos y cada uno de sus miembros<a href=\"#_ftn109\" name=\"_ftnref109\">[109]<\/a>, entonces se podr\u00e1 esperar mucho fruto. Si, por el contrario, un misionero no sabe vivir con sus pares, desconoce los principios fundamentales del di\u00e1logo, no practica la caridad fraterna <em>de facto<\/em> y todo lo hace girar en torno a s\u00ed, en esa comunidad habr\u00e1 que gastar una buena cuota de energ\u00eda solamente en sobrellevar al hermano d\u00e9bil\u201d<a href=\"#_ftn110\" name=\"_ftnref110\">[110]<\/a>.<\/p><p>Muchos hay que se dicen muy fieles al Instituto, porque llevan muchos a\u00f1os en \u00e9l, porque citan algunas frases del derecho propio con cierta facilidad, porque ocupan o han ocupado alg\u00fan cargo de importancia, porque participan ocasionalmente en alguna fiesta sin darse cuenta de que \u201cno basta con participar en alguna reuni\u00f3n o festividad para ser plenamente religioso\u201d<a href=\"#_ftn111\" name=\"_ftnref111\">[111]<\/a>\u2013, etc., y, sin embargo, al mismo tiempo se permiten faltas graves contra la caridad. Entre ellas \u201cy la que a veces se comete con menos remordimientos es la murmuraci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn112\" name=\"_ftnref112\">[112]<\/a>. A estos religiosos el derecho propio los llama \u201c\u2018<strong>Hombres de dos caras<\/strong>\u2019 porque <em>meten confusi\u00f3n entre muchos que viven en paz<\/em><a href=\"#_ftn113\" name=\"_ftnref113\">[113]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn114\" name=\"_ftnref114\">[114]<\/a> y no se dan cuenta de que atentan contra la concordia, la uni\u00f3n de los hermanos de una misma Familia y la paz de la comunidad, infundiendo tristeza \u2013fruto tantas veces del mal esp\u00edritu y la injusticia de los comentarios\u2013, dilapidando as\u00ed el fundamento b\u00e1sico de su consagraci\u00f3n en este querido Instituto que es precisamente el amor y el servicio a Cristo, \u201ctanto al Cuerpo f\u00edsico de Cristo en la Eucarist\u00eda, cuanto al Cuerpo M\u00edstico de Cristo, que es la Iglesia, formada por nosotros mismos\u2026 y por todos los hombres\u201d<a href=\"#_ftn115\" name=\"_ftnref115\">[115]<\/a> entre quienes se hallan los miembros del Instituto. Debemos estar dispuestos a morir unos por otros, a defender el Instituto con todos sus elementos no negociables, a custodiar firmemente el riqu\u00edsimo patrimonio que se nos ha legado: por eso, quien adopta una actitud tantas veces c\u00f3moda y no lucha por los intereses del Instituto o por mantener en alto el estandarte de nuestros ideales\u2026 ese tal, de alguna manera, ya ha desertado. Acaso \u00bfno hemos le\u00eddo que cada uno debiera tener \u201cel alma dispuesta a recibir la muerte, si fuese preciso, por el bien del Instituto al servicio de Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn116\" name=\"_ftnref116\">[116]<\/a>?<\/p><p>Entend\u00e1moslos bien: si no practicamos la caridad en concreto con los miembros del Instituto nos estamos apartando del camino de perfecci\u00f3n al que Dios nos ha llamado. \u201cEl misionero es el hombre de la caridad\u201d<a href=\"#_ftn117\" name=\"_ftnref117\">[117]<\/a>, y sin caridad, no somos misioneros, y ni siquiera a llegamos a \u2018buen cristiano\u2019. Nos lo dec\u00eda el ap\u00f3stol San Pablo: <em>Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los \u00e1ngeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que reti\u00f1e. Aunque tuviera el don de la profec\u00eda y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar monta\u00f1as, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada<\/em><a href=\"#_ftn118\" name=\"_ftnref118\">[118]<\/a>. Uno puede saber muchos idiomas, tener mucha ciencia, haber publicado libros y dado un sinn\u00famero de disertaciones, puede que conozca el mundo entero, que tenga amistades de cierta influencia, que tenga considerables dones personales y medios abundantes para el apostolado, pero una vez m\u00e1s\u2026 si no tengo caridad todo eso de nada me aprovecha.<\/p><p>\u201cEsta es la raz\u00f3n por la que debemos <em>alimentar la caridad fraterna<\/em><a href=\"#_ftn119\" name=\"_ftnref119\">[119]<\/a> en nuestras comunidades religiosas. Es verdad que siempre van a haber dificultades, porque somos creaturas, falibles, y, por tanto, podemos fallar. Pero estas dificultades se llevan adelante, se solucionan. Es por eso que la falta de caridad y, espec\u00edficamente, la murmuraci\u00f3n en la vida fraterna, proviene de la falta de entendimiento o no querer entender el mandamiento del amor de modo exquisito. Ojal\u00e1 se pueda decir de los miembros del Instituto del Verbo Encarnado lo que se dec\u00eda de los primeros cristianos: \u00a1Mirad c\u00f3mo se aman!\u201d<a href=\"#_ftn120\" name=\"_ftnref120\">[120]<\/a>. Y si alguno cree que estas son palabras dulzonas para los principiantes, lea lo que las <em>Constituciones<\/em> mismas dicen al respecto: \u201cY no se crea que esto es una utop\u00eda, que muchas veces ya hemos escuchado expresiones parecidas. Debemos tener el firme prop\u00f3sito de salvar siempre la caridad, a pesar de que pueda haber <em>falsos hermanos<\/em><a href=\"#_ftn121\" name=\"_ftnref121\">[121]<\/a>, que se entrometen <em>para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jes\u00fas<\/em><a href=\"#_ftn122\" name=\"_ftnref122\">[122]<\/a>, que parecen estar con nosotros, pero que no son de los nuestros<a href=\"#_ftn123\" name=\"_ftnref123\">[123]<\/a>. <em>\u00a1La caridad no morir\u00e1 jam\u00e1s!<\/em><a href=\"#_ftn124\" name=\"_ftnref124\">[124]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn125\" name=\"_ftnref125\">[125]<\/a>.<\/p><p>Todos nuestros miembros deber\u00edan tener siempre presentes los consejos de San Benito: \u201cAntic\u00edpense a honrarse unos a otros. Tol\u00e9rense con suma paciencia sus flaquezas as\u00ed f\u00edsicas como morales; pr\u00e9stense obediencia a porf\u00eda mutuamente; nadie busque lo que juzgue \u00fatil para s\u00ed, sino m\u00e1s bien para los dem\u00e1s; practiquen la caridad fraterna castamente; teman a Dios con amor; amen a su Abad con sincera y humilde dilecci\u00f3n y nada absolutamente antepongan a Cristo, el cual nos lleve a la Vida Eterna\u201d<a href=\"#_ftn126\" name=\"_ftnref126\">[126]<\/a>.<\/p><p>Sin la pr\u00e1ctica de la caridad no hay alegr\u00eda. Porque \u201cs\u00f3lo se alegra verdaderamente el que se alegra en el amor\u201d<a href=\"#_ftn127\" name=\"_ftnref127\">[127]<\/a>. Por tanto, cuanta mayor sea nuestra fidelidad a estos <strong>imprescindibles<\/strong> con m\u00e1s vehemencia estaremos tendiendo hacia la perfecci\u00f3n, m\u00e1s extensa y creativa ser\u00e1 nuestra caridad, m\u00e1s desinteresado nuestro sacrificio, mejor cumpliremos con nuestro fin de religiosos del Verbo Encarnado, mayor ser\u00e1 la alegr\u00eda y estaremos en la plenitud de nuestra gracia.<\/p><p style=\"text-align: center;\">*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/p><p>Quiz\u00e1s nos persigan por todo esto, en cuyo caso deberemos dar gracias a Dios que nos ha encontrado dignos y volver a releer los requisitos imprescindibles para que la persecuci\u00f3n sea bienaventurada<a href=\"#_ftn128\" name=\"_ftnref128\">[128]<\/a>, cuid\u00e1ndonos mucho de no volver y revolver en nuestros males, entreteni\u00e9ndonos con delicadas complacencias en ellos, o cayendo en \u2018esa creencia luciferina de que somos algo grande\u2019, de que estamos sufriendo mucho<a href=\"#_ftn129\" name=\"_ftnref129\">[129]<\/a>.<\/p><p>Que la Virgen Sant\u00edsima, Madre del Verbo Encarnado y Madre nuestra, conocedora de nuestras luchas interiores y de nuestras necesidades, cuando la tempestad arrecie nos repita con acento maternal el <em>haced lo que \u00c9l os diga<\/em><a href=\"#_ftn130\" name=\"_ftnref130\">[130]<\/a> que en aquellas bodas dec\u00eda a los sirvientes, y se cambie el agua de nuestra flaqueza y debilidad en el vino de su fortaleza.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 210.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 95.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> https:\/\/dle.rae.es\/imprescindible?m=form<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> San Benito, <em>Santa Regla<\/em>, XXXI, 19. <em>Constituciones<\/em>, 95.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 95.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> San Pablo VI, <em>Homil\u00eda en el rito de clausura del A\u00f1o Santo<\/em> (25\/12\/1975); AAS 68 (1976), 145.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 174.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 210.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> San Juan Cris\u00f3stomo, <em>In Matt. hom.<\/em>, XV, 5<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 37.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 6.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 272.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 117.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Lumen Gentium<\/em>, 44.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 36.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 29.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 37.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 29.<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 325.<\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> <em>Elementos Esenciales sobre la Vida Religiosa<\/em>, 46.<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 324.<\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> San Juan de la Cruz,<em> Avisos a un religioso para alcanzar la perfecci\u00f3n<\/em>, 9.<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 254, 257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 378.<\/p><p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 231.<\/p><p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 22.<\/p><p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Puntos de amor, reunidos en Beas<\/em>, 19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Los quiero as\u00ed<\/em>, cap. 10, p. 242.<\/p><p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n\u00fam. 16, Mil\u00e1n, septiembre de 1931.<\/p><p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> <em>Directorio de Vida contemplativa<\/em>, 107.<\/p><p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 63; <em>op. cit. Lumen Gentium<\/em>, 46.<\/p><p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 60; <em>op. cit. <\/em><em>Lumen Gentium<\/em>, 45.<\/p><p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Catequesis<\/em> (08\/02\/1995).<\/p><p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 254, 257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Catequesis<\/em> (11\/01\/1995).<\/p><p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Mc 7, 37.<\/p><p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> <em>Directorio de Noviciados<\/em>, 31.<\/p><p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 110.<\/p><p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 144; <em>op. cit.<\/em> San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>El amor de la Sabidur\u00eda Eterna<\/em>, XIV, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 168.<\/p><p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Tom\u00e1s de Kempis, <em>Imitaci\u00f3n de Cristo<\/em>, II, 12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 173.<\/p><p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> San Gregorio de Nacianzo, <em>Orationes<\/em>, 18; cit. en <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, pie de p\u00e1g. 115.<\/p><p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Epistolario<\/em>, carta 24; cit. en <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 92.<\/p><p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>Tratado de la verdadera devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen<\/em>, 265.<\/p><p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 84.<\/p><p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>Tratado de la verdadera devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen<\/em>, 257. Citado en <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 307.<\/p><p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 31.<\/p><p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Catequesis<\/em> (09\/11\/1994).<\/p><p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 18.<\/p><p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S. Th.,<\/em> I, 34, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> 2 Co 3, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 74.<\/p><p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 238; <em>op. cit<\/em>. San Juan Pablo II, <em>Alocuci\u00f3n a los obispos de Mal\u00ed<\/em> (26\/03\/1988); OR (24\/04\/1988), 11; cf. San Juan Pablo II, <em>Renovar la familia a la luz del Evangelio. Discurso al Consejo Internacional de los Equipos de Nuestra Se\u00f1ora<\/em> (17\/09\/1979); OR (30\/09\/1979), 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 239.<\/p><p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 111.<\/p><p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> <em>Directorio de Ecumenismo<\/em>, 106; <em>op. cit. Ecclesiam Suam<\/em>, 40.<\/p><p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 222.<\/p><p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a><em> Constituciones<\/em>, 44.<\/p><p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 50.<\/p><p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 62.<\/p><p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 29.<\/p><p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> Santa Isabel de la Trinidad, <em>Elevaciones<\/em>, 33, 34 y 36.<\/p><p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> Cf. Jn 1, 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 254; 257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 28.<\/p><p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 89.<\/p><p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 27.<\/p><p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> <em>Directorio de Religiosos Hermanos<\/em>, 38<em>; op. cit. CIC<\/em>, can. 663.<\/p><p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 172.<\/p><p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 16.<\/p><p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> San Luis Orione, <em>Cartas<\/em>, I, 99; cit. en OR (24\/07\/1992), 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> San Luis Orione, <em>Cartas,<\/em> \u201cCarta del 1 de julio de 1936\u201d, 133.<\/p><p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 211.<\/p><p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Discurso durante el encuentro de oraci\u00f3n en Toronto<\/em> (15\/09\/1984), 5; OR (30\/09\/1984), 15. Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 244.<\/p><p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 28.<\/p><p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 350.<\/p><p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 304.<\/p><p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> <em>Unitatis Redintegratio<\/em>, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 278.<\/p><p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> San Pablo VI, <em>Homil\u00eda en el rito de clausura del A\u00f1o Santo<\/em> (25\/12\/1975); AAS 68 (1976), 145.<\/p><p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 174.<\/p><p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 18.<\/p><p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 155.<\/p><p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> Cf. <em>Ibidem.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 194.<\/p><p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> Cf. <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 18.<\/p><p><a href=\"#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 70<\/p><p><a href=\"#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 62; <em>op. cit. <\/em>cf.<em> Deus Caritas est<\/em>, 22.<\/p><p><a href=\"#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 70.<\/p><p><a href=\"#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a> <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 156.<\/p><p><a href=\"#_ftnref101\" name=\"_ftn101\">[101]<\/a> Benedicto XVI, <em>Discurso a los obispos, sacerdotes y fieles laicos participantes en la IV Asamblea eclesial nacional italiana, Feria de Verona<\/em> (19\/10\/2006).<\/p><p><a href=\"#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a> 2 Co 5, 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref103\" name=\"_ftn103\">[103]<\/a> San Luis Orione, \u201cSaludo natalicio de 1934\u201d, en <em>Camino con Don Orione<\/em>, ed. Provincia Nuestra Se\u00f1ora de la Guardia, 1974, t. I, 96.<\/p><p><a href=\"#_ftnref104\" name=\"_ftn104\">[104]<\/a> <em>Redemptoris Missio<\/em>, 23.<\/p><p><a href=\"#_ftnref105\" name=\"_ftn105\">[105]<\/a> <em>Redemptoris Missio<\/em>, 42.<\/p><p><a href=\"#_ftnref106\" name=\"_ftn106\">[106]<\/a> Cf. Ef 3, 19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref107\" name=\"_ftn107\">[107]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 166.<\/p><p><a href=\"#_ftnref108\" name=\"_ftn108\">[108]<\/a> Cf. <em>Directorio de Hermanos Religiosos<\/em>, 71.<\/p><p><a href=\"#_ftnref109\" name=\"_ftn109\">[109]<\/a> Cf. 1 Pe 1, 22.<\/p><p><a href=\"#_ftnref110\" name=\"_ftn110\">[110]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes, <\/em>121.<\/p><p><a href=\"#_ftnref111\" name=\"_ftn111\">[111]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 93.<\/p><p><a href=\"#_ftnref112\" name=\"_ftn112\">[112]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 71.<\/p><p><a href=\"#_ftnref113\" name=\"_ftn113\">[113]<\/a> Ecle 28, 15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref114\" name=\"_ftn114\">[114]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 74.<\/p><p><a href=\"#_ftnref115\" name=\"_ftn115\">[115]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref116\" name=\"_ftn116\">[116]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 113.<\/p><p><a href=\"#_ftnref117\" name=\"_ftn117\">[117]<\/a> <em>Redemptoris Missio<\/em>, 87.<\/p><p><a href=\"#_ftnref118\" name=\"_ftn118\">[118]<\/a> 1 Co 13,1-3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref119\" name=\"_ftn119\">[119]<\/a> Cf. Carlos Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, IVEPress, Nueva York 2011, 125.<\/p><p><a href=\"#_ftnref120\" name=\"_ftn120\">[120]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 82.<\/p><p><a href=\"#_ftnref121\" name=\"_ftn121\">[121]<\/a> Cf. 2 Co 11, 26.<\/p><p><a href=\"#_ftnref122\" name=\"_ftn122\">[122]<\/a> Ga 2, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref123\" name=\"_ftn123\">[123]<\/a> Cf. 1 Jn 2, 19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref124\" name=\"_ftn124\">[124]<\/a> 1 Co 13, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref125\" name=\"_ftn125\">[125]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 96.<\/p><p><a href=\"#_ftnref126\" name=\"_ftn126\">[126]<\/a> San Benito, <em>Santa Regla<\/em>, LXXII, 4-11; citado en <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref127\" name=\"_ftn127\">[127]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 212.<\/p><p><a href=\"#_ftnref128\" name=\"_ftn128\">[128]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 37.<\/p><p><a href=\"#_ftnref129\" name=\"_ftn129\">[129]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref130\" name=\"_ftn130\">[130]<\/a> Jn 2, 5.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los \u2018imprescindibles\u2019, \u201cabsolutamente\u201d y \u201ctotalmente\u201d Cf. Constituciones, 17, 95, 174 y 210; Directorio de Espiritualidad 37 Al leer el derecho propio, especialmente sus documentos principales, es decir, las Constituciones y el Directorio de Espiritualidad, llama la atenci\u00f3n que cinco veces se menciona la palabra imprescindible. 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