{"id":3185,"date":"2021-04-30T13:48:51","date_gmt":"2021-04-30T11:48:51","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=3185"},"modified":"2021-05-03T08:48:12","modified_gmt":"2021-05-03T06:48:12","slug":"nuestro-timbre-de-honor-nuestra-pertenencia-a-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2021\/04\/30\/nuestro-timbre-de-honor-nuestra-pertenencia-a-la-iglesia\/","title":{"rendered":"\u201cNuestro timbre de honor: nuestra pertenencia a la Iglesia\u201d"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"3185\" class=\"elementor elementor-3185\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Nuestro timbre de honor: nuestra pertenencia a la Iglesia<\/strong><\/h3><p style=\"text-align: center;\"><em>Cf. Directorio de Espiritualidad<\/em>, 227<\/p><p>En uno de sus primeros p\u00e1rrafos nuestras <em>Constituciones<\/em> declaran que \u201c<strong>queremos<\/strong> fundarnos en Jesucristo\u2026 porque <em>la roca es Cristo<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> <em>y nadie puede poner otro fundamento<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>. <strong>Queremos <\/strong>amar y servir, y hacer amar y hacer servir a Jesucristo: a su Cuerpo y a su Esp\u00edritu. Tanto al Cuerpo f\u00edsico de Cristo en la Eucarist\u00eda, cuanto al Cuerpo M\u00edstico de Cristo, que es la Iglesia, formada por nosotros mismos que, por la santidad de vida, debemos llegar a ser \u2018otros Cristos\u2019, y por todos los hombres en los que vemos al mismo Cristo, en especial, los pobres, los pecadores y los enemigos. <strong>Queremos<\/strong> ser \u2018como otra humanidad suya\u2019<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>, <strong>queremos<\/strong> ser c\u00e1lices llenos de Cristo que derraman sobre los dem\u00e1s su superabundancia, <strong>queremos<\/strong> con nuestras vidas mostrar que Cristo vive. Y al Esp\u00edritu de Cristo porque es el alma de la Iglesia y porque <em>si alguno no tiene el Esp\u00edritu de Cristo, \u00e9ste no es de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. Manifestando con esta sucesi\u00f3n de \u201cqueremos\u201d cu\u00e1l es el fundamento de nuestra Familia Religiosa del Verbo Encarnado.<\/p><p>En plena concordancia y continuidad con lo antedicho, el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em> afirma sin titubeos que \u201c<strong>no queremos<\/strong> saber nada fuera de Ella\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> , es decir, nada fuera de la Iglesia, pues \u201cCristo mismo est\u00e1 Encarnado en su Cuerpo, la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>. Y deseamos fervorosamente que \u201cnuestra pertenencia a Ella, por la fe y el Bautismo, sea siempre <strong>nuestro<\/strong> <strong>timbre de honor<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>.<\/p><p>En este mes de mayo en que providencialmente la liturgia nos propone la celebraci\u00f3n del Cristo de la Quebrada, fecha tan significativa para nosotros por ser el d\u00eda de la gracia fundacional, y unas semanas m\u00e1s tarde la Solemnidad de Pentecost\u00e9s, nos parece que puede ser de provecho espiritual para todos los miembros del Instituto el volver a contemplar <strong>la Vida m\u00edstica del Verbo Encarnado<\/strong>, es decir, \u201cla maravilla de la Iglesia, Cuerpo de Cristo, alimentada por la Palabra de Dios, Una, Santa, Cat\u00f3lica \u2013misionera y ecum\u00e9nica\u2013, Apost\u00f3lica, enriquecida y apoyada en las tres cosas blancas\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>. Iglesia que, adem\u00e1s, es quien \u201cpor su autoridad, acepta y aprueba\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> el carisma de un Instituto precisamente \u201cpara edificaci\u00f3n del Cuerpo de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Es nuestro deseo de que la lectura de estas consideraciones contribuya a profundizar y acrecentar nuestra fe en la Vida m\u00edstica del Verbo Encarnado como ped\u00edamos en la novena en preparaci\u00f3n para la Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or; y que al mismo tiempo sirva para profundizar m\u00e1s y m\u00e1s en los hermosos textos que nuestro derecho posee sobre este tema.<\/p><h4><strong>1. Cristo, Cabeza de la Iglesia<\/strong><\/h4><p><strong>\u00a0<\/strong><\/p><p>Como no podr\u00eda ser de otra manera, ya en las primeras l\u00edneas de nuestras <em>Constituciones<\/em> confesamos a \u201cCristo que \u2018permanece en la Iglesia Cat\u00f3lica gobernada por el sucesor de Pedro y los Obispos en comuni\u00f3n con \u00e9l\u2019\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>. Asimismo \u201cconfesamos la preeminencia de Cristo, a\u00fan en cuanto hombre, sobre toda la creaci\u00f3n. Primac\u00eda que Cristo tiene sobre las almas y sobre los cuerpos de los miembros de su Cuerpo M\u00edstico y, tambi\u00e9n, sobre todos los hombres de todos los tiempos \u2013es Cabeza de todos\u2013 incluso de los no predestinados, quienes s\u00f3lo dejar\u00e1n de ser miembros en potencia del Cuerpo de Cristo cuando salgan de este mundo\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Y sin demora, el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em> contin\u00faa diciendo: \u201cConfesamos que Cristo es Cabeza de la Iglesia<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> y de todos los hombres<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>, y que sobre todos tiene una triple primac\u00eda: de orden, de perfecci\u00f3n y de poder. <strong>Tiene prioridad de orden<\/strong>, ya que por su proximidad con Dios su gracia es la m\u00e1s elevada y la primera, aunque no temporalmente; porque todos cuantos reciben la gracia la reciben en relaci\u00f3n con la suya: <em>A los que de antes conoci\u00f3, a \u00e9sos los predestin\u00f3 a ser conformes con la imagen de su Hijo, para que Este sea el primog\u00e9nito entre muchos hermanos<\/em><a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>. <strong>Tiene prioridad de perfecci\u00f3n<\/strong>, porque posee la plenitud de todas las gracias: <em>Le hemos visto\u2026 lleno de gracia y de verdad<\/em><a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>. <strong>Tiene prioridad en el poder<\/strong>, ya que \u00c9l tiene todo el poder de comunicar la gracia y la gloria a todos los miembros de su Cuerpo: <em>De su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia<\/em><a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>. Seg\u00fan esto \u00faltimo, podr\u00edamos decir que Cristo tiene tambi\u00e9n primac\u00eda en el influjo interior. Es una influencia f\u00edsica, \u00edntima, vital, m\u00edstica, anal\u00f3gicamente comparable a la influencia de la vid sobre sus sarmientos.<\/p><p>De lo cual se sigue que \u201cabsolutamente toda la humanidad de Cristo, su cuerpo y su alma, tiene influencia en todos los hombres y mujeres del mundo y en sus cuerpos y almas, y en todos los tiempos. Todos, porque pertenecen al Cuerpo M\u00edstico, de hecho (<em>en acto<\/em>) o como posibilidad (<em>en potencia<\/em>), aun los no bautizados, o los paganos, o pecadores, o\u2026 \u00a1Todos! reciben el influjo de Cristo, por medio de gracias actuales. Ni el demonio, ni el Anticristo son cabeza de los malos, hablando con propiedad, ya que de ninguna manera pueden ejercer un influjo interior. S\u00f3lo ejercen una influencia exterior: por medio de las tentaciones, los malos ejemplos, o las infestaciones, o sugestiones o posesiones. En cuanto el hombre libremente quiere apartarse de Dios por el pecado, se somete al poder del demonio. Y s\u00f3lo en este sentido impropio se puede llamar al demonio cabeza de los malos\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Y por esta triple primac\u00eda del Verbo Encarnado como Cabeza de la Iglesia que es su Cuerpo, \u201cla Iglesia fundada sobre la <em>piedra<\/em> no podr\u00e1 ser destruida\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>. Su Cuerpo M\u00edstico sufrir\u00e1 heridas, habr\u00e1 \u2018esc\u00e1ndalos\u2019 del mismo modo que \u00c9l fue piedra de esc\u00e1ndalo, porque si la naturaleza humana de Cristo sufri\u00f3 el rechazo y la \u2018aparente derrota\u2019 \u00bfpor qu\u00e9 pretender que su Cuerpo M\u00edstico estar\u00e1 exento de ello? El Arzobispo Fulton Sheen escrib\u00eda en uno de sus libros: \u201cSi \u00c9l permiti\u00f3 que la sed, el dolor y una sentencia de muerte afectaran a su Cuerpo f\u00edsico, por qu\u00e9 no permitir\u00eda que las debilidades m\u00edsticas y morales tales como la p\u00e9rdida de la fe, el pecado, los esc\u00e1ndalos, las herej\u00edas, los cismas y los sacrilegios afectasen a su Cuerpo M\u00edstico? Cuando todas esas cosas suceden, no quiere decir que el Cuerpo M\u00edstico de la Iglesia no es Divino en su m\u00e1s \u00edntima naturaleza, como tampoco la Crucifixi\u00f3n de nuestro Se\u00f1or signific\u00f3 que Cristo no era de naturaleza divina\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>. \u201cLa presencia del Esp\u00edritu Santo en la Iglesia hace que ella, aunque est\u00e9 marcada por el pecado de sus miembros, est\u00e9 preservada de la defecci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>.<\/p><p>San Juan Pablo II explicaba que las palabras de nuestro Se\u00f1or:<em> Sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra ella<\/em><a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a> \u201catestiguan la voluntad de Jes\u00fas de edificar <em>su<\/em> Iglesia, con una referencia esencial a la misi\u00f3n y al poder espec\u00edficos que \u00c9l, a su tiempo, conferir\u00e1 a Sim\u00f3n\u201d. \u201cLa palabra <em>piedra<\/em> \u2013continuaba diciendo el Papa\u2013 expresa un ser permanente, subsistente; por consiguiente, se aplica a la persona [de Pedro], m\u00e1s que a un acto suyo, necesariamente pasajero. La duraci\u00f3n de la\u00a0<em>Iglesia<\/em>\u00a0est\u00e1 vinculada a la\u00a0<em>piedra<\/em>. La relaci\u00f3n Pedro-Iglesia repite en s\u00ed el v\u00ednculo entre la Iglesia y Cristo. Jes\u00fas, en efecto, dice: \u2018<em>Mi<\/em> Iglesia\u2019. Eso significa que la Iglesia ser\u00e1 siempre Iglesia\u00a0<em>de Cristo<\/em>, Iglesia que pertenece a Cristo. No se convierte en la Iglesia\u00a0<em>de Pedro<\/em>, sino, como Iglesia de Cristo, est\u00e1 construida\u00a0<em>sobre Pedro<\/em>, que es\u00a0<em>Kefas<\/em>\u00a0en el nombre y por virtud de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Frente a los vaivenes del tiempo y las circunstancias, siempre debemos tener presente que \u201cnuestro Se\u00f1or es el Fundador, la Cabeza, el Sustentador y el Salvador de este Cuerpo M\u00edstico\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>. Sabiendo dar gloria a Dios al confiar sin l\u00edmites en su Providencia que todo lo dispone para el bien de los que aman a Dios<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a> y creer con firmeza inquebrantable que aun los acontecimientos m\u00e1s adversos y opuestos a nuestra mira natural son ordenados por Dios para nuestro bien, aunque no comprendamos sus designios e ignoremos el t\u00e9rmino al que nos quiere llevar<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>.<\/p><p><strong>\u00a0<\/strong>El derecho propio dedica abundantes p\u00e1ginas a desarrollar el hond\u00edsimo tema teol\u00f3gico de la Vida m\u00edstica del Verbo Encarnado, ya que de all\u00ed brotan principios esenciales para nuestra espiritualidad. No es nuestro intento ahora transcribir todo cuanto all\u00ed se dice \u2013aunque s\u00ed recomendamos vivamente su lectura<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>\u2013 sino que quisi\u00e9ramos m\u00e1s bien se\u00f1alar algunos de esos elementos enraizados en la fe en el misterio de la Vida m\u00edstica de Cristo y que tienen que ver con nuestra vida consagrada y misi\u00f3n particular; ya que ha sido el Esp\u00edritu Santo quien le otorg\u00f3 una gracia singular a nuestro Fundador para que a trav\u00e9s de \u00e9l nuestra Familia Religiosa contribuya a la edificaci\u00f3n de la Iglesia seg\u00fan su modo peculiar de vivir la vida religiosa y el apostolado<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>.<\/p><h4><strong>2. Timbre de honor<\/strong><\/h4><p>\u00a0<\/p><p>Todos los miembros del Instituto deben tener muy en claro que \u201cas\u00ed como el Verbo asumi\u00f3 una naturaleza humana para cumplir el designio de salvaci\u00f3n, para prolongar ese designio a trav\u00e9s de los tiempos, elige otras naturalezas humanas a fin de que la salvaci\u00f3n llegue a todos los hombres de todos los tiempos. La Iglesia es Jesucristo continuado, difundido y comunicado; es como la prolongaci\u00f3n de la Encarnaci\u00f3n redentora al continuar la triple funci\u00f3n: prof\u00e9tica, sacerdotal y real\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>. Unido a ello es imperioso recordar que nuestra pertenencia a la Iglesia, no s\u00f3lo por el Bautismo sino tambi\u00e9n <strong>por la fe<\/strong>, debe ser nuestro timbre de honor. Es decir, debemos destacarnos por el amor y obediencia filial a nuestra Santa Madre Iglesia.<\/p><p>Pues no podr\u00eda ser de otro modo ya que la fe en la Iglesia va indefectiblemente unida a la fe en el misterio del Verbo Encarnado. \u201cPues no se puede separar a la Iglesia de Cristo, ni a Cristo de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Bien sabemos que el Esp\u00edritu Santo luego de la Resurrecci\u00f3n y Ascensi\u00f3n a los cielos de Jes\u00fas, fue enviado a la Iglesia<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a> precisamente en el d\u00eda de Pentecost\u00e9s. \u201cPor tanto el Esp\u00edritu Santo es un don dado por Dios a la Iglesia: <em>recibir\u00e9is el don del Esp\u00edritu Santo<\/em><a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a> don que al mismo tiempo la vivifica [\u2026] y la vivifica hasta tal punto, que con raz\u00f3n se lo llama \u2018Alma de la Iglesia\u2019\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>. El Esp\u00edritu Santo entonces juega un papel fundamental, esencial, constitutivo de la Iglesia. Es \u00c9l la fuente de unidad de la Iglesia y la fuente de santidad; es prenda de la vida eterna: <em>el Esp\u00edritu de la promesa, que es prenda de nuestra herencia<\/em><a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>, es quien nos auxilia, ya que <em>el Esp\u00edritu viene en ayuda de nuestra flaqueza, porque no sabemos qu\u00e9 orar seg\u00fan conviene, pero el Esp\u00edritu intercede por nosotros con gemidos inenarrables<\/em><a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>; es quien enriquece a la Iglesia con la diversidad de sus dones: <em>todas estas cosas las obra el mismo y \u00fanico Esp\u00edritu, repartiendo a cada cual seg\u00fan quiere<\/em><a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>. Noten Ustedes que \u201cel Esp\u00edritu Santo habita en la Iglesia, no como un hu\u00e9sped que queda, de todas formas, extra\u00f1o, sino como el alma que transforma a la comunidad en <em>templo santo de Dios<\/em><a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a> y la asimila continuamente a s\u00ed por medio de su don espec\u00edfico que es la caridad<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p><p>Por este motivo, el derecho propio paternalmente nos exhorta a pedir \u201csiempre al Se\u00f1or que nos conceda su Santo Esp\u00edritu, y la docilidad a \u00c9l, de modo que pertenezcamos cada vez m\u00e1s a Cristo, y por ende a su Cuerpo M\u00edstico, ya que <em>si alguno no tiene el Esp\u00edritu de Cristo, no es de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u201cLa realidad jer\u00e1rquica y a la vez m\u00edstica, visible y espiritual, terrestre y celestial, can\u00f3nica y carism\u00e1tica, humana y divina [de la Iglesia], por una profunda analog\u00eda \u2018se asemeja al Misterio del Verbo Encarnado\u2019<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a>, ya que \u2018Cristo mismo est\u00e1 Encarnado en su Cuerpo, la Iglesia\u2019<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>. Por tanto, nosotros, que nos honramos en llamarnos religiosos \u2018del Verbo Encarnado\u2019, <strong>traicionar\u00edamos grav\u00edsimamente nuestro carisma<\/strong> si no trabaj\u00e1semos por tener una aut\u00e9ntica espiritualidad eclesial, que nos incorpore plenamente a la Iglesia del Verbo Encarnado\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por lo tanto, no s\u00f3lo confesamos nuestra fe en la Iglesia como manifestaci\u00f3n de la Vida M\u00edstica del Verbo Encarnado en el tiempo, sino que buscamos destacarnos por nuestra pertenencia a Ella con toda nuestra vida.<\/p><p>Sin ir m\u00e1s lejos por nuestra misma consagraci\u00f3n no se entiende sino <em>en la Iglesia<\/em> y por eso \u201cdeseamos vivir en un estado que \u2018imita m\u00e1s de cerca y representa perpetuamente <strong>en la Iglesia<\/strong> aquella forma de vida que el Hijo de Dios escogi\u00f3 al venir al mundo\u2026\u2019\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>. Es as\u00ed que \u201cmovidos por la caridad\u2026 queremos vivir m\u00e1s y m\u00e1s para Cristo y su Cuerpo que es la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>.<\/p><p>La existencia de nuestro Instituto y lo que orienta su acci\u00f3n es precisamente la relaci\u00f3n vital con la Iglesia, como bien lo expresa el derecho propio a lo largo y a lo ancho de todos sus documentos.\u00a0 Aqu\u00ed s\u00f3lo hemos de hacer notar algunos elementos que lo ponen de manifiesto:<\/p><p>\u25aa Estamos convencidos de que \u201csolo en la m\u00e1s absoluta <strong>fidelidad al Esp\u00edritu Santo<\/strong> se puede usar diestramente la <em>espada del Esp\u00edritu que es la Palabra de Dios<\/em><a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a>. Nuestro pobre aliento \u00fanicamente es fecundo e irresistible si est\u00e1 en comunicaci\u00f3n con el viento de Pentecost\u00e9s\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>. Y por eso no concebimos la lectura de la Sagrada Escritura sino hecha \u2018<strong>en Iglesia<\/strong>\u2019<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a> para lo cual consideramos como absolutamente necesaria la m\u00e1s estricta <strong>fidelidad al Magisterio<\/strong> supremo de la Iglesia de todos los tiempos, norma pr\u00f3xima de la fe<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a>. En efecto, para nosotros \u201cla Palabra de Dios debe ser \u2018profundizada en Iglesia\u2019<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>, es decir, con el mismo Esp\u00edritu con que fue escrita<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a>, solo as\u00ed entendida, la Palabra de Dios se convierte en la fuerza de nuestro Instituto<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>. De aqu\u00ed que la formaci\u00f3n que impartimos a nuestros formandos \u201c\u2018se basa y se construye sobre todo en el estudio de la sagrada doctrina y de la teolog\u00eda\u2019<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>, que proviene de la fe y trata de conducir a ella, como siempre han ense\u00f1ado el Magisterio de la Iglesia y los te\u00f3logos cat\u00f3licos\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>. M\u00e1s aun, \u201clas ense\u00f1anzas de la Constituci\u00f3n Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual <em>Gaudium et spes<\/em> del Concilio Vaticano II, las Exhortaciones Apost\u00f3licas <em>Evangelii nuntiandi<\/em> y <em>Catechesi tradendae<\/em>, el discurso del Papa San Juan Pablo II a la UNESCO y otros sobre el mismo tema, el <em>Documento de Puebla<\/em>, la Carta Enc\u00edclica <em>Slavorum Apostoli<\/em>, la Carta Enc\u00edclica <em>Redemptoris missio<\/em>, la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Postsinodal <em>Pastores dabo vobis<\/em>, n. 55, c; y todas las futuras directivas, orientaciones y ense\u00f1anzas del Magisterio ordinario de la Iglesia que puedan darse sobre el fin espec\u00edfico de nuestra peque\u00f1a Familia Religiosa\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a> constituyen nuestra regla de trabajo a fin de realizar una aportaci\u00f3n real a la misi\u00f3n que se nos ha encomendado. Por eso no s\u00f3lo decimos, sino que nos ocupamos y preocupamos por \u201cser hombres d\u00f3ciles a la gran disciplina de la Iglesia, expresada en el <em>C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico<\/em>, en todas las dem\u00e1s normas y leyes eclesiales, y d\u00f3ciles a la disciplina particular de nuestro Instituto\u201d<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u25aa A su vez, nuestras <em>Constituciones<\/em> se\u00f1alan que \u201cel <strong>esp\u00edritu de nuestra Familia Religiosa<\/strong> no quiere ser otro que <strong>el Esp\u00edritu Santo<\/strong> y si degenera en otro, desde ahora y desde cualquier lugar, comprometemos nuestra s\u00faplica para que el Se\u00f1or la borre de la faz de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Todos los miembros del Instituto \u2013ya sean hermanos, seminaristas, sacerdotes, monjes, novicios\u2013 forman en la Iglesia la misma y \u00fanica Congregaci\u00f3n; independientemente del lugar de origen o del lugar donde misionen, de cuantos a\u00f1os lleven en la vida religiosa, de los t\u00edtulos acad\u00e9micos que tengan o no, de los cargos que desempe\u00f1en, etc. Todos tenemos la misma regla, el mismo carisma, el mismo patrimonio espiritual, todos tenemos la misma misi\u00f3n, es decir, la de \u201ctrabajar, en suma <strong>docilidad al Esp\u00edritu Santo<\/strong> y dentro de la impronta de Mar\u00eda, a fin de ense\u00f1orear para Jesucristo todo lo aut\u00e9nticamente humano, aun en las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles y en las condiciones m\u00e1s adversas\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>. Por eso un intenso amor fraterno nos debe unir hoy y siempre en nuestra vocaci\u00f3n.<\/p><p>El Esp\u00edritu Santo, \u201cAlma de la Iglesia\u201d, es esp\u00edritu de caridad y el derecho propio arroja innumerables provisiones para que se viva seg\u00fan <em>ese<\/em> esp\u00edritu como parte integral y esencial de nuestra fidelidad al carisma y a la misma vocaci\u00f3n recibida dentro de la Iglesia. Por ejemplo, se nos indica, y aqu\u00ed lo quisi\u00e9ramos enfatizar, que \u201chay que tratar, por todos los medios, que \u2018nadie sea disturbado o entristecido en la casa de Dios\u2019<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>. Para lo cual es totalmente <strong>imprescindible vivir la caridad fraterna<\/strong>: \u2018Esto es: <em>tengan por m\u00e1s dignos a los dem\u00e1s<\/em><a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>; soporten con paciencia sin l\u00edmites sus debilidades, tanto corporales como espirituales; pongan todo su empe\u00f1o en obedecerse los unos a los otros; procuren todos el bien de los dem\u00e1s, antes que el suyo propio; pongan en pr\u00e1ctica un sincero amor fraterno; vivan siempre en el temor y amor de Dios; amen a su Abad [Superior] con una caridad sincera y humilde; no antepongan nada absolutamente a Cristo, el cual nos lleve a todos juntos a la vida eterna\u2019<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Sin caridad con los hermanos, ya sean estos pares, s\u00fabditos o superiores, nuestra confesi\u00f3n de fe en la Vida m\u00edstica del Verbo Encarnado que se prolonga en toda alma en gracia, no sirve de nada. Por m\u00e1s que este tal haya le\u00eddo todos los documentos del Magisterio, por m\u00e1s que pase a\u00f1os de misionero en lejanos pa\u00edses o que se sacrifique en el silencio del claustro, por m\u00e1s que se diga hijo obedient\u00edsimo de la Iglesia, por m\u00e1s que se diga muy fiel al carisma del Instituto y aparente seguir exteriormente todas sus reglas\u2026 Porque quien dice que ama a Dios y no ama a sus hermanos, es un mentiroso<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>. Es m\u00e1s, una persona as\u00ed \u201caunque est\u00e9 con el cuerpo con nosotros no pertenece a nuestra familia espiritual\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>, ya que traiciona o se aparta gravemente del esp\u00edritu de nuestra Familia Religiosa que es el Esp\u00edritu Santo, Esp\u00edritu de Caridad.<\/p><p>\u25aa Siendo \u201cesencialmente misioneros\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a> los miembros del Instituto como hijos fieles de la Iglesia estamos dedicados por vocaci\u00f3n a la difusi\u00f3n del Evangelio. El Esp\u00edritu Santo es quien gu\u00eda nuestro discernimiento de la realidad para interpretar los signos de los tiempos y saber responder con el \u00edmpetu de los santos<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a> a las necesidades misionales de la Iglesia de hoy.<\/p><p>Es m\u00e1s, \u201ctodas nuestras <strong>empresas misioneras<\/strong> las realizaremos en <strong>comuni\u00f3n con la Iglesia<\/strong>, siendo conscientes que corresponde al Dicasterio misional dirigir y coordinar en todo el mundo la obra de Evangelizaci\u00f3n de los pueblos y la cooperaci\u00f3n misionera\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>.<\/p><p>En vista de ello, nuestros Seminarios mayores preparan a futuros sacerdotes <em>por<\/em> la Iglesia y <em>para<\/em> la Iglesia<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>: por lo tanto, la <strong>formaci\u00f3n pastoral<\/strong> de los candidatos se empe\u00f1a en hacerles conocer y vivir las dimensiones eclesiales<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a>, invit\u00e1ndoles a abrir sus mentes y sus corazones, y hacerlos disponibles para todas las posibilidades que se les ofrezcan de anunciar el Evangelio<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>. Dicha formaci\u00f3n intenta adem\u00e1s que todos nuestros candidatos est\u00e9n dispuestos a ser enviados a predicar el Evangelio a cualquier parte del mundo<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a> y a \u201cinteresarse \u2018no s\u00f3lo por la Iglesia particular\u2026 sino tambi\u00e9n por la Iglesia universal\u2019\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>. Porque estamos \u201cconvencidos de que la dimensi\u00f3n misionera de la vida eclesial no es algo que depende simplemente de la generosidad personal, sino que pertenece a la misma naturaleza de la Iglesia<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a> y del sacerdocio ministerial\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>, damos gran importancia a que nuestros seminaristas se llenen \u201cde un esp\u00edritu tan cat\u00f3lico que se acostumbren a traspasar los l\u00edmites de la propia di\u00f3cesis o naci\u00f3n o rito y ayudar a las necesidades de toda la Iglesia, preparados para predicar el Evangelio en todas partes\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Prueba de ello es que nuestros misioneros dedican todas sus fuerzas al servicio de la gran obra de la instauraci\u00f3n y extensi\u00f3n del reino de Cristo en el mundo y se hallan hoy en d\u00eda en 44 pa\u00edses desempe\u00f1ando gran variedad de trabajos apost\u00f3licos. Y como \u201cel amor de Dios, de la Iglesia y de las almas nos impone el trabajo apost\u00f3lico vocacional\u201d<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a> ya que el tema de las vocaciones \u201cafecta a toda la Iglesia en una de sus notas fundamentales, que es la de su apostolicidad\u201d<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>, en la actualidad podemos dar gracias a Dios que en el curso de nuestra corta historia como Instituto religioso y misionero nos ha bendecido con numerosas vocaciones aut\u00f3ctonas de los lugares donde misionamos e incluso de pa\u00edses en donde no estamos todav\u00eda. De hecho nuestras numerosas vocaciones en formaci\u00f3n provienen de <strong>45<\/strong> pa\u00edses diferentes. Pues como bien dec\u00eda San Juan Pablo II: \u201cLas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada son un signo seguro de la vitalidad de una Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>. <em>Deo gratias<\/em>!\u00a0\u00a0<\/p><p>\u25aa La Vida m\u00edstica del Verbo Encarnado se halla enriquecida y apoyada en las tres cosas blancas<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>: la Eucarist\u00eda, la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda y el Papa. \u201cLa Iglesia es el Cuerpo de Cristo. Esto significa que la <strong>Eucarist\u00eda<\/strong>, en la que el Se\u00f1or entrega su Cuerpo y nos transforma en un solo Cuerpo<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>, es el lugar donde permanentemente la Iglesia se expresa en su forma m\u00e1s esencial\u201d<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a>. En este sentido, se\u00f1ala el derecho propio que \u201cla unicidad e indivisibilidad del Cuerpo eucar\u00edstico del Se\u00f1or implica la unicidad e indivisibilidad de su Cuerpo M\u00edstico. De cada Eucarist\u00eda surge el entregarse al Se\u00f1or insert\u00e1ndose en su Cuerpo uno e indiviso\u201d<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Consecuentemente, por el esp\u00edritu de fe que nos anima y que nos ha sido legado tenemos como lema \u201ccon Pedro y bajo Pedro\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>. Ya que \u201cla unidad de la Eucarist\u00eda y la unidad del Episcopado\u2026 no son ra\u00edces independientes de la unidad de la Iglesia porque, por instituci\u00f3n del mismo Cristo, Eucarist\u00eda y Episcopado son realidades esencialmente vinculadas<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Siendo esto as\u00ed, el fundamento m\u00e1s profundo de nuestra unidad como Familia Religiosa lo hallamos siempre en la Eucarist\u00eda<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>. La Eucarist\u00eda es uno de nuestros grandes amores, es lo principal, lo m\u00e1s importante que debemos hacer cada d\u00eda<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a>. Muestra de ello es la gran importancia y el gran cuidado que ponemos en la celebraci\u00f3n de la Santa Misa en nuestras comunidades religiosas y misioneras puesto que donde quiera que vayamos la Eucarist\u00eda dominical especialmente es central<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a>. Desde all\u00ed emana nuestra pastoral de la santidad como fuente y medio para establecer una cultura verdaderamente cristiana.<\/p><p>\u25aa \u201cPor ser la Iglesia \u2018Sacramento universal de salvaci\u00f3n\u2019<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\"><sup>[92]<\/sup><\/a> est\u00e1 abierta a la din\u00e1mica <strong>misionera y<\/strong> <strong>ecum\u00e9nica<\/strong>, y no replegada sobre s\u00ed misma, ya que ha sido enviada para anunciar y testimoniar, actualizar y extender el misterio de la comuni\u00f3n que la constituye; para reunir a todos y a todo en Cristo<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\"><sup>[93]<\/sup><\/a>. Por eso, a imagen de la Iglesia, nuestra peque\u00f1a Familia Religiosa no quiere estar nunca replegada sobre s\u00ed misma, sino abierta como los brazos de Cristo en la Cruz, que ten\u00eda de tanto abrirlos de amores, los brazos descoyuntados\u201d<a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\"><sup>[94]<\/sup><\/a>. Por consiguiente, todos los miembros del Instituto hacen suya la causa ecum\u00e9nica de la Iglesia pues es nuestra determinaci\u00f3n \u201ctrabajar con todas nuestras fuerzas para edificar nuestra vida en uni\u00f3n con los leg\u00edtimos Pastores, y especial\u00edsimamente con una adhesi\u00f3n cordial al Obispo de Roma, mostrando as\u00ed a la Iglesia una:<\/p><p>&#8211; Para que todos los cristianos lleguen a la unidad perfecta a fin de que se cumpla la promesa y profec\u00eda del Se\u00f1or: <em>Habr\u00e1 un solo reba\u00f1o y un solo Pastor<\/em> (Jn 10, 16), y alcance fruto su oraci\u00f3n: <em>Padre, que todos sean<\/em> <em>uno<\/em> (Jn 17, 21). Es la obra ecum\u00e9nica.<\/p><p>&#8211; Para que todos los hombres confiesen el adorable Nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas, cumpliendo con su mandamiento: <em>Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura<\/em> (Mc 16, 15). Es la obra misionera. No olvidando que: \u2018es la verdad, m\u00e1s que nada, la que construye la unidad: la comuni\u00f3n de inteligencias f\u00e1cilmente se transforma en uni\u00f3n de corazones\u2026\u2019<a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\"><sup>[95]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\"><sup>[96]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Es misi\u00f3n nuestra, por tanto, permanecer \u201cabiertos a toda part\u00edcula de verdad all\u00ed donde se halle\u201d<a href=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\"><sup>[97]<\/sup><\/a> para descubrir \u201clas semillas del Verbo\u201d, con gozo y respeto, a fin de buscar que los hombres despierten a un deseo m\u00e1s vehemente de la verdad y de la caridad<a href=\"#_ftn98\" name=\"_ftnref98\"><sup>[98]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Sin olvidar que existen innumerables hombres y mujeres que a\u00fan no han o\u00eddo el Nombre de Jes\u00fas y a quienes no se ha ofrecido todav\u00eda el inmenso don de la salvaci\u00f3n, cada d\u00eda debemos emplearnos en la proclamaci\u00f3n expl\u00edcita de Jes\u00fas como Se\u00f1or, sin la cual no puede existir una verdadera evangelizaci\u00f3n. Al mismo tiempo, la <strong>inculturaci\u00f3n<\/strong> y el <strong>di\u00e1logo<\/strong> interreligioso desempe\u00f1an un papel importante en varios lugares donde estamos, all\u00ed nuestros misioneros en comuni\u00f3n plena con la Iglesia de Cristo aportan la verdad de la redenci\u00f3n que Dios realiz\u00f3 en Jes\u00fas. Agreguemos aqu\u00ed, que un di\u00e1logo serio y abierto con las culturas y las religiones no deber\u00eda ser considerado como opuesto a la misi\u00f3n <em>ad gentes<\/em> sino \u201cparte de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn99\" name=\"_ftnref99\"><sup>[99]<\/sup><\/a>. Esto supone de parte de nuestros misioneros una seria preparaci\u00f3n personal, dones maduros de discernimiento, fidelidad a los criterios indispensables de ortodoxia doctrinal, integridad moral y comuni\u00f3n eclesial<a href=\"#_ftn100\" name=\"_ftnref100\"><sup>[100]<\/sup><\/a>. \u201cNunca se debe olvidar que el di\u00e1logo puede profundizar y purificar la fe cat\u00f3lica, pero no puede cambiarla\u201d<a href=\"#_ftn101\" name=\"_ftnref101\"><sup>[101]<\/sup><\/a>, puesto que \u201cla unidad que busca el ecumenismo no s\u00f3lo no puede prescindir de la verdad, sino que es unidad en la misma verdad\u201d<a href=\"#_ftn102\" name=\"_ftnref102\"><sup>[102]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u25aa Afirman nuestras <em>Constituciones<\/em> que el Cuerpo M\u00edstico de Cristo, que es la Iglesia, [est\u00e1] formada por nosotros mismos que, por la santidad de vida, debemos llegar a ser \u2018otros Cristos\u2019<a href=\"#_ftn103\" name=\"_ftnref103\"><sup>[103]<\/sup><\/a>. Por tanto, resulta natural que el derecho propio nos exhorte a formarnos en la virtud de acuerdo a \u201cla doctrina de los grandes maestros de la vida espiritual\u2026 y de <strong>todos los<\/strong> <strong>santos de todos los tiempos<\/strong> que la Iglesia propone como ejemplares para que imitemos sus virtudes. De modo tal que siguiendo al Papa en la doctrina y a los santos en la vida, jam\u00e1s nos equivocaremos, ya que no puede equivocarse el Papa en las ense\u00f1anzas de la fe y de la moral, ni se equivocaron los santos en la pr\u00e1ctica de las virtudes\u201d<a href=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\"><sup>[104]<\/sup><\/a>. M\u00e1s aun, la <strong>Sant\u00edsima Virgen<\/strong>, miembro eminent\u00edsimo del Cuerpo M\u00edstico de Cristo, es otro de nuestros grandes amores por \u201csu uni\u00f3n con Cristo y con la Iglesia. Por habernos engendrado a nosotros, los miembros, junto a la Cabeza. Por habernos sido dada como Madre\u201d<a href=\"#_ftn105\" name=\"_ftnref105\"><sup>[105]<\/sup><\/a>. Pues, \u201cno se puede hablar de Iglesia si no est\u00e1 presente Mar\u00eda\u2026 A la \u00fanica Iglesia de Cristo le es esencial la dimensi\u00f3n mariana, como le es esencial la dimensi\u00f3n eucar\u00edstica y la dimensi\u00f3n petrina\u201d<a href=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\"><sup>[106]<\/sup><\/a>. En efecto, Mar\u00eda es para nosotros modelo de comuni\u00f3n eclesial y la imagen y principio de la Iglesia<a href=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\"><sup>[107]<\/sup><\/a>, y creemos firmemente que, as\u00ed como estuvo en medio de los Ap\u00f3stoles, as\u00ed est\u00e1 en medio de nosotros y de la Iglesia de todos los tiempos<a href=\"#_ftn108\" name=\"_ftnref108\"><sup>[108]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Asimismo, en nuestra tarea de anunciar el Evangelio ya desde los inicios del Instituto se nos ha inculcado el hacerla siempre \u201ccon el fervor y el entusiasmo de los santos, a\u00fan en los momentos de dificultad y persecuci\u00f3n en un mundo descristianizado y ateo\u201d<a href=\"#_ftn109\" name=\"_ftnref109\"><sup>[109]<\/sup><\/a>. Porque \u201clos santos son se\u00f1al elocuent\u00edsima de la vitalidad de la Iglesia, ellos siempre han transformado al mundo. Han sido los verdaderos reformadores del mundo y de la Iglesia. Son los mejores miembros del Cuerpo M\u00edstico de Cristo. Son el fruto mayor y m\u00e1s completo de la Encarnaci\u00f3n y de la Redenci\u00f3n. Los santos han sido los eximios testigos y protectores de la Tradici\u00f3n divina de la Iglesia, o sea, recuerdan y transmiten con sus vidas el aliento mismo de la Iglesia. Ellos han sabido superar todos los obst\u00e1culos que se opon\u00edan a la Evangelizaci\u00f3n, y, por lo tanto, son modelos a seguir y a los cuales debemos acudir en la obra de Evangelizaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn110\" name=\"_ftnref110\"><sup>[110]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u25aa \u201cNuestro tercer gran amor [es y] debe ser siempre <strong>la blanca figura del Papa<\/strong>: \u2018All\u00ed donde est\u00e1 Pedro, all\u00ed est\u00e1 la Iglesia\u2019\u201d<sup> <a href=\"#_ftn111\" name=\"_ftnref111\">[111]<\/a><\/sup>. Pues entendemos que \u201cla idea de Cuerpo de las Iglesias reclama la existencia de una Cabeza de las Iglesias, que es precisamente la Iglesia de Roma\u201d<a href=\"#_ftn112\" name=\"_ftnref112\"><sup>[112]<\/sup><\/a>. As\u00ed, entonces, los miembros del Instituto dondequiera que nos encontremos nos esforzamos por dar \u201ctestimonio de una comuni\u00f3n firme y convencida en filial relaci\u00f3n con el Papa, centro perpetuo y visible de unidad de la Iglesia universal, y con el obispo \u2018principio y fundamento visible de unidad\u2019 en la Iglesia particular, y en la \u2018mutua estima entre todas las formas de apostolado en la Iglesia\u2019\u201d<a href=\"#_ftn113\" name=\"_ftnref113\"><sup>[113]<\/sup><\/a>. Consecuentemente, \u201chacemos nuestra la ense\u00f1anza de San Ignacio de Loyola: \u2018Debemos siempre tener para en todo acertar, que lo blanco que yo veo, creer que es negro, si la Iglesia Jer\u00e1rquica as\u00ed lo determina\u2019<a href=\"#_ftn114\" name=\"_ftnref114\"><sup>[114]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn115\" name=\"_ftnref115\"><sup>[115]<\/sup><\/a>. Porque \u201cestar en todo con el Papa quiere decir estar en todo con Dios; amar a Jesucristo y amar al Papa es el mismo amor\u201d<a href=\"#_ftn116\" name=\"_ftnref116\"><sup>[116]<\/sup><\/a>, ya que \u201c\u2026 amar al Papa, amar a la Iglesia, es amar a Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn117\" name=\"_ftnref117\"><sup>[117]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Persuadidos de que \u201cal Papa se le debe amar en cruz; y quien no lo ama en cruz, no lo ama de veras\u201d<a href=\"#_ftn118\" name=\"_ftnref118\"><sup>[118]<\/sup><\/a>, el derecho propio hace suya la expresi\u00f3n de San Luis Orione que dice: \u201cNosotros debemos anonadarnos a los pies de la Iglesia y de los Superiores y obedecer por amor a Cristo y ser como estropajos\u2026 que nadie jam\u00e1s nos supere en obediencia filial, en obsequiosidad y amor al Papa y a los Obispos, a quienes el Esp\u00edritu Santo ha puesto para gobernar la Iglesia de Dios\u201d<a href=\"#_ftn119\" name=\"_ftnref119\"><sup>[119]<\/sup><\/a>.<\/p><h4><strong>3. Para enriquecer a su \u00fanica Iglesia <\/strong><\/h4><p><strong>\u00a0<\/strong><\/p><p>Desde Pentecost\u00e9s hasta nuestros d\u00edas, el Esp\u00edritu Santo derrama sus dones en una gran multiplicidad de formas para enriquecer con ellas a su \u00fanica Iglesia, que, en su variada belleza, despliega en la historia <em>la inescrutable riqueza de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn120\" name=\"_ftnref120\"><sup>[120]<\/sup><\/a>.\u00a0 En cualquier caso, se trata siempre de un don divino, fundamentalmente \u00fanico, aun dentro de la multiplicidad y variedad de los dones espirituales, o carismas, concedidos a las personas y a las comunidades<a href=\"#_ftn121\" name=\"_ftnref121\"><sup>[121]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Dentro de la inmensidad de dones con los que Dios se complace embellecer a su Iglesia se hallan los carismas concedidos a hombres y mujeres destinados a fundar obras eclesiales y especialmente institutos religiosos, los cuales reciben su caracterizaci\u00f3n de los carismas de los fundadores, viven y act\u00faan bajo su influjo y, en la medida de su fidelidad, reciben nuevos dones<a href=\"#_ftn122\" name=\"_ftnref122\"><sup>[122]<\/sup><\/a>, como explicaba San Juan Pablo II. De hecho, el Concilio observa que \u201cla Iglesia recibi\u00f3 y aprob\u00f3 de buen grado con su autoridad\u201d las familias religiosas<a href=\"#_ftn123\" name=\"_ftnref123\"><sup>[123]<\/sup><\/a>; pues a ella le compete ante todo no sofocar el Esp\u00edritu, sino probarlo todo y retener lo que es bueno<a href=\"#_ftn124\" name=\"_ftnref124\"><sup>[124]<\/sup><\/a>. Esa \u201ces la raz\u00f3n por la cual la Iglesia defiende y sostiene el car\u00e1cter propio de los diversos institutos religiosos\u201d<a href=\"#_ftn125\" name=\"_ftnref125\"><sup>[125]<\/sup><\/a> .<\/p><p>De aqu\u00ed que \u201cun verdadero religioso guarda fidelidad y muestra un gran amor no s\u00f3lo al don de la vida religiosa sino tambi\u00e9n a su propio instituto, que incluye de modo particular \u201cla mente y prop\u00f3sito del Fundador\u201d<a href=\"#_ftn126\" name=\"_ftnref126\"><sup>[126]<\/sup><\/a> y las <em>Constituciones<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn127\" name=\"_ftnref127\"><sup>[127]<\/sup><\/a> ya que en \u00faltima instancia se trata de ser fieles al don de Dios y a su Iglesia que ha suscitado nuestra Familia Religiosa para un servicio eclesial espec\u00edfico: la evangelizaci\u00f3n de la cultura.<\/p><p>Habiendo la Iglesia erigido can\u00f3nicamente nuestro Instituto y aprobado sus <em>Constituciones<\/em> aquel 8 de mayo de 2004 hay un v\u00ednculo particular rec\u00edproco entre ambos, pues a partir de ese momento nuestro Instituto entr\u00f3 a formar parte del patrimonio espiritual y apost\u00f3lico de la Iglesia<a href=\"#_ftn128\" name=\"_ftnref128\"><sup>[128]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso, muy cercanos a celebrar el d\u00eda de la gracia fundacional, y dentro del contexto eclesial que venimos tratando, nos parece conveniente volver a citar aquella advertencia paternal que nos hac\u00eda el Padre Espiritual de nuestro Instituto diciendo: \u201ca veces se encuentra en la actualidad un prejuicio, seg\u00fan el cual deber\u00edan eliminarse las \u2018diferencias\u2019 que caracterizan y distinguen entre s\u00ed a los institutos religiosos. Cada instituto debe preocuparse de mantener su propia \u2018fisonom\u00eda\u2019, el car\u00e1cter espec\u00edfico de su propia raz\u00f3n de ser, que ha ejercido un atractivo, que ha suscitado vocaciones, actitudes particulares, dando un testimonio p\u00fablico digno de aprecio. Es ingenuo y presuntuoso creer, a fin de cuentas, que cada instituto debe ser igual a todos los dem\u00e1s practicando un amor general a Dios y al pr\u00f3jimo. Quien as\u00ed pensara, olvidar\u00eda un aspecto esencial del Cuerpo M\u00edstico: la heterogeneidad de su constituci\u00f3n, el pluralismo de modelos en los cuales se manifiesta la vitalidad del esp\u00edritu que lo anima, la trascendente perfecci\u00f3n humana y divina de Cristo, su Cabeza, que solo puede ser imitada seg\u00fan los innumerables recursos del alma animada por la gracia\u201d<a href=\"#_ftn129\" name=\"_ftnref129\"><sup>[129]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Conscientes de la gran importancia de nuestra vocaci\u00f3n espec\u00edfica, tanto para nuestra Familia Religiosa como para toda la Iglesia, conozcamos, profundicemos, vivamos con convencimiento y trasmitamos la espiritualidad propia del Instituto a toda la Iglesia.<\/p><p style=\"text-align: center;\">*****<\/p><p>Como dec\u00edamos al inicio, este mes de mayo que hoy iniciamos est\u00e1 sembrado de fechas muy significativas para nuestro Instituto: el 3 de mayo, d\u00eda de la gracia fundacional; el 8 de mayo, solemnidad de la Virgen de Luj\u00e1n \u2013Reina del Instituto\u2013; y el 23 de mayo, solemnidad de Pentecost\u00e9s, d\u00eda en que naci\u00f3 la Iglesia.\u00a0 Todas ellas nos invitan a hacer un alto y celebrar el don que el Esp\u00edritu Santo ha concedido a nuestro Instituto en relaci\u00f3n con las necesidades crecientes de la Iglesia y del mundo. Sepamos reconocer en el magn\u00edfico carisma y patrimonio espiritual de nuestro Instituto uno de los signos m\u00e1s claros de la generosidad divina, que ha inspirado y sigue impulsando a la generosidad de tantas almas. Es preciso alegrarse de verdad por este hecho ya que indica que entre los hombres se ensancha y profundiza el sentido del servicio al reino de Dios y al desarrollo de la Iglesia.<\/p><p>Tengamos confianza en el que nos ha llamado, el mismo Verbo Encarnado, Cabeza de la Iglesia. \u00c9l nos ha confiado el maravilloso don de esta vocaci\u00f3n especial en funci\u00f3n de toda la Iglesia, para que vayamos y demos fruto, un fruto que permanezca<a href=\"#_ftn130\" name=\"_ftnref130\"><sup>[130]<\/sup><\/a>. Tengamos confianza en Dios <em>que es poderoso para hacer que copiosamente abundemos m\u00e1s de lo que pedimos o pensamos, en virtud del poder que act\u00faa en nosotros, a \u00c9l sea la gloria en la Iglesia y en Cristo Jes\u00fas, en todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Am\u00e9n<\/em><a href=\"#_ftn131\" name=\"_ftnref131\"><sup>[131]<\/sup><\/a>.<\/p><p><em>\u00a0<\/em>Que Mar\u00eda Sant\u00edsima, Madre de la Iglesia, a quien celebraremos con gran solemnidad este pr\u00f3ximo 8 de mayo, bendiga y proteja siempre la vida de nuestro Instituto. Que por su intercesi\u00f3n el Se\u00f1or nos conceda su Santo Esp\u00edritu, y la docilidad a \u00c9l, de modo que pertenezcamos cada vez m\u00e1s a Cristo<a href=\"#_ftn132\" name=\"_ftnref132\"><sup>[132]<\/sup><\/a>, y por ende a su Cuerpo M\u00edstico, y podamos \u201ccantar siempre las misericordias de Dios\u201d<a href=\"#_ftn133\" name=\"_ftnref133\"><sup>[133]<\/sup><\/a>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. 1 Co 10, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> 1 Co 3, 11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Santa Isabel de la Trinidad, <em>Elevaciones<\/em>, Elevaci\u00f3n 34.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Rm 8, 9.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 244.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 244; <em>op. cit. Lumen Gentium<\/em>, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 227.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 44.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, pie de p\u00e1gina 416; <em>op. cit.<\/em> <em>Elementos Esenciales de la Vida Religiosa<\/em>, 11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 318; <em>op. cit. Lumen Gentium<\/em>, 45.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 1; <em>op. cit. Lumen Gentium<\/em>, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 4; <em>op. cit.<\/em> San Agust\u00edn, <em>De Trinitate<\/em>, VI, 10; <em>PL<\/em> 34, 148; cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S. Th<\/em>., III, 59, 1 ad 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Cf. Ef 1, 22.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. 1 Tm 4, 10; 1 Jn 2, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Rm 8, 29.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Jn 1, 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Jn 1, 16.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> P. C. Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, Parte II, cap. 1; cf. <em>S. Th<\/em>., III, q. 8, a. 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em> (25\/11\/1992).<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Cf. <em>Rock Plunged into Eternity<\/em>, cap. 5. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Audiencia General <\/em>(08\/07\/1998).<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Mt 16, 18.<\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em> (25\/11\/1992).<\/p><p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> P\u00edo XII, Carta enc\u00edclica <em>Mystici Corporis Christi, <\/em>11 (29\/06\/1943).<\/p><p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Cf. Rm 8, 28.<\/p><p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 67.<\/p><p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Directorio de <\/em><em>Espiritualidad<\/em>, 226-312.<\/p><p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 319.<\/p><p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 227.<\/p><p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Carta a los participantes en la XV Asamblea general de los religiosos de Brasil <\/em>(11\/07\/1989).<\/p><p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 234.<\/p><p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Hch 2, 38.<\/p><p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 234.<\/p><p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Ef 1, 13-14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Rm 8, 26.<\/p><p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> 1 Co 12, 11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> 1 Co 3, 17; cf. 6, 19; Ef 2, 21.<\/p><p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Cf. Rm 5, 5; Ga 5, 22.<\/p><p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> San Juan Pablo II,<em> Audiencia General <\/em>(08\/07\/1998).<\/p><p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Rm 8, 9.<\/p><p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 235.<\/p><p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> <em>Lumen Gentium<\/em>, 48.<\/p><p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Discurso durante el encuentro de oraci\u00f3n en Toronto<\/em> (15\/09\/1984), 5; OR (30\/09\/1984), 15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 244.<\/p><p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 2; <em>op. cit. Lumen Gentium<\/em>, 44.<\/p><p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 23; <em>op. cit. Perfectae Caritatis<\/em>, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> Ef 6, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 18.<\/p><p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Discurso al Consejo internacional de los Equipos de Nuestra Se\u00f1ora<\/em> (17\/09\/1979); OR (30\/09\/1979), 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 222.<\/p><p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Alocuci\u00f3n a los obispos de Mal\u00ed<\/em> (26\/03\/1988); OR (24\/04\/1988), 11; cf. San Juan Pablo II, <em>Renovar la familia a la luz del Evangelio. Discurso al Consejo Internacional de los Equipos de Nuestra Se\u00f1ora<\/em> (17\/09\/1979); OR (30\/09\/1979), 8.\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> <em>Dei Verbum<\/em>, 11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 238.<\/p><p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> <em>Pastores Dabo Vobis<\/em>, 53.<\/p><p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 223.<\/p><p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 27.<\/p><p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 217.<\/p><p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 18.<\/p><p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> San Benito, <em>Santa Regla<\/em>, XXXI, 19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> Rm 12, 10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> San Benito, <em>Santa Regla<\/em>, LXXII, 1-12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 95.<\/p><p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> Cf. 1 Jn 4,20 citado en <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 15b.<\/p><p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 42.<\/p><p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 31.<\/p><p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 216.<\/p><p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 159.<\/p><p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 427.<\/p><p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 428.<\/p><p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 183.<\/p><p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 429.<\/p><p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> Cf. <em>Ad Gentes<\/em>, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 430.<\/p><p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> <em>Ibidem. <\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> <em>Directorio de Vocaciones<\/em>, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 288; <em>op. cit<\/em>. San Juan Pablo II, <em>Meditaci\u00f3n dominical a la hora meridiana del Regina Coeli<\/em> (16\/04\/1989), 3; OR (23\/04\/1989), 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> <em>Homil\u00eda durante la Misa celebrada en el Seminario mayor regional de Se\u00fal<\/em>, Corea (03\/05\/1984), 4; OR (13\/05\/1984), 2. Citado en el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 291.<\/p><p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 44.<\/p><p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> Cf. <em>Lumen Gentium<\/em>, 3. 11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 295.<\/p><p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 298.<\/p><p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 211; <em>op. cit<\/em>. <em>Ad Gentes<\/em>, 38.<\/p><p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> Cf. <em>Lumen Gentium<\/em>, 26<\/p><p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 299.<\/p><p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 300.<\/p><p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> <em>Directorio de <\/em><em>Vida Consagrada<\/em>, 202.<\/p><p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> Cf. <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 244.<\/p><p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> <em>Lumen Gentium<\/em>, 48.<\/p><p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> Cf. Mt 28, 19-20; Jn 17, 21-23; Ef 1, 10; <em>Lumen Gentium<\/em>, 9. 13. 17; <em>Ad Gentes<\/em>, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 263.<\/p><p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Alocuci\u00f3n a los sacerdotes, religiosos, religiosas, miembros de institutos seculares y seminaristas en el Centro Pastoral Pablo VI <\/em>(13\/05\/1982), 8; OR (23\/05\/1982), 10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 59.<\/p><p><a href=\"#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 231.<\/p><p><a href=\"#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 264.<\/p><p><a href=\"#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a> <em>Directorio de <\/em><em>Misiones Ad Gentes<\/em>, 101.<\/p><p><a href=\"#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A los capitulares de la Sociedad del Verbo Divino<\/em> (30\/06\/2000).<\/p><p><a href=\"#_ftnref101\" name=\"_ftn101\">[101]<\/a> <em>Directorio de Ecumenismo<\/em>, 118.<\/p><p><a href=\"#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a> <em>Directorio de Ecumenismo<\/em>, 108.<\/p><p><a href=\"#_ftnref103\" name=\"_ftn103\">[103]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref104\" name=\"_ftn104\">[104]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 212-213.<\/p><p><a href=\"#_ftnref105\" name=\"_ftn105\">[105]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 303.<\/p><p><a href=\"#_ftnref106\" name=\"_ftn106\">[106]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 306.<\/p><p><a href=\"#_ftnref107\" name=\"_ftn107\">[107]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 304.<\/p><p><a href=\"#_ftnref108\" name=\"_ftn108\">[108]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 305.<\/p><p><a href=\"#_ftnref109\" name=\"_ftn109\">[109]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 143.<\/p><p><a href=\"#_ftnref110\" name=\"_ftn110\">[110]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref111\" name=\"_ftn111\">[111]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 309; <em>op. cit.<\/em> San Ambrosio, <em>Enarr. in Psalmos<\/em>, XL, 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref112\" name=\"_ftn112\">[112]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 310.<\/p><p><a href=\"#_ftnref113\" name=\"_ftn113\">[113]<\/a> <em>Directorio de Tercera Orden<\/em>, 70; <em>op. cit.<\/em> <em>Christifideles Laici<\/em>, 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref114\" name=\"_ftn114\">[114]<\/a> San Ignacio de Loyola, <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, [365].<\/p><p><a href=\"#_ftnref115\" name=\"_ftn115\">[115]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 312.<\/p><p><a href=\"#_ftnref116\" name=\"_ftn116\">[116]<\/a> San Luis Orione, <em>Cartas<\/em>, I, 99; cit. en OR (24\/07\/1992), 1; citado en <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 312.<\/p><p><a href=\"#_ftnref117\" name=\"_ftn117\">[117]<\/a> San Luis Orione, \u201cCarta del 1 de julio de 1936\u201d, en <em>Cartas<\/em>, 133.<\/p><p><a href=\"#_ftnref118\" name=\"_ftn118\">[118]<\/a> San Luis Orione, <em>Cartas<\/em>, I, 99; cit. en OR (24\/07\/1992), 1; citado en <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 312.<\/p><p><a href=\"#_ftnref119\" name=\"_ftn119\">[119]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 76; <em>op. cit<\/em>. San Luis Orione, \u201cCarta sobre la obediencia a los religiosos de la Peque\u00f1a Obra de la Divina Providencia. Epifan\u00eda de 1935\u201d, en <em>Cartas de Don Orione<\/em>, ed. P\u00edo XII, Mar del Plata 1952.<\/p><p><a href=\"#_ftnref120\" name=\"_ftn120\">[120]<\/a> Ef 3, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref121\" name=\"_ftn121\">[121]<\/a> Cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S. Th<\/em>., II-II, 103, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref122\" name=\"_ftn122\">[122]<\/a> <em>Catequesis sobre la vida consagrada<\/em> (28\/09\/1994).<\/p><p><a href=\"#_ftnref123\" name=\"_ftn123\">[123]<\/a> <em>Perfectae Caritatis<\/em>, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref124\" name=\"_ftn124\">[124]<\/a> Cf. 1 Ts 5, 19.21; cf. 5, 12; <em>op. cit. Lumen Gentium<\/em>, 12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref125\" name=\"_ftn125\">[125]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 316;<em> op. cit. Potissimum Institutioni<\/em>, 16.<\/p><p><a href=\"#_ftnref126\" name=\"_ftn126\">[126]<\/a> Cf. C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico, <em>canon<\/em> 578.<\/p><p><a href=\"#_ftnref127\" name=\"_ftn127\">[127]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 317.<\/p><p><a href=\"#_ftnref128\" name=\"_ftn128\">[128]<\/a> Cf. Elio Gambari, <em>Vita Religiosa secondo il Concilio e il nuovo Diritto Canonico<\/em>, Roma 1985, 50; citado en <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 323.<\/p><p><a href=\"#_ftnref129\" name=\"_ftn129\">[129]<\/a> <em>A la Uni\u00f3n Internacional de Superioras Generales en Roma<\/em> (14\/05\/1987); <em>op. cit.\u00a0Perfectae Caritatis<\/em>, 2b.<\/p><p><a href=\"#_ftnref130\" name=\"_ftn130\">[130]<\/a> Cf. Jn 15, 16.<\/p><p><a href=\"#_ftnref131\" name=\"_ftn131\">[131]<\/a> Ef 3, 20-21.<\/p><p><a href=\"#_ftnref132\" name=\"_ftn132\">[132]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 235.<\/p><p><a href=\"#_ftnref133\" name=\"_ftn133\">[133]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 39.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-973331e elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"973331e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\"><a href=\"#elementor-action%3Aaction%3Dpopup%3Aopen%26settings%3DeyJpZCI6IjI0NjEiLCJ0b2dnbGUiOmZhbHNlfQ%3D%3D\">EL ARTE DEL PADRE<\/a><\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestro timbre de honor: nuestra pertenencia a la Iglesia Cf. Directorio de Espiritualidad, 227 En uno de sus primeros p\u00e1rrafos nuestras Constituciones declaran que \u201cqueremos fundarnos en Jesucristo\u2026 porque la roca es Cristo[1] y nadie puede poner otro fundamento[2]. 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