{"id":2884,"date":"2021-04-01T07:02:42","date_gmt":"2021-04-01T05:02:42","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=2884"},"modified":"2021-04-01T07:10:38","modified_gmt":"2021-04-01T05:10:38","slug":"nuestra-alegria-ha-de-ser-espiritual-y-sobrenatural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2021\/04\/01\/nuestra-alegria-ha-de-ser-espiritual-y-sobrenatural\/","title":{"rendered":"Nuestra alegr\u00eda ha de ser espiritual y sobrenatural"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2884\" class=\"elementor elementor-2884\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h3 style=\"text-align: center;\"><strong><em>Nuestra alegr\u00eda ha de ser espiritual y sobrenatural<\/em><\/strong><\/h3><p style=\"text-align: center;\"><em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 392<\/p><p>\u201cNuestro mundo se est\u00e1 volviendo viejo con tanta seriedad\u2026el sacerdote hoy tiene la misi\u00f3n de mantener el car\u00e1cter di\u00e1fano del universo y as\u00ed preservar el humor\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>, escrib\u00eda el Venerable arzobispo Fulton Sheen.<\/p><p>Dentro de unos d\u00edas vamos a celebrar junto a los cristianos del mundo entero el misterio de la Resurrecci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or, misterio del cual brota \u201cun elemento que debe <strong>ser esencial en nuestra espiritualidad<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>: la alegr\u00eda.<\/p><p>\u00bfDe qu\u00e9 alegr\u00eda se trata?<\/p><p>No nos referimos aqu\u00ed a \u201cla alegr\u00eda consumista e individualista tan presente en algunas experiencias culturales de hoy. Porque el consumismo solo empacha el coraz\u00f3n; puede brindar placeres ocasionales y pasajeros, pero no gozo\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>. El derecho propio nos dice que \u201cnuestra alegr\u00eda ha de ser espiritual y sobrenatural\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>.\u00a0 Por eso quisi\u00e9ramos dedicar este espacio a desarrollar al menos en sus notas m\u00e1s sobresalientes qu\u00e9 quiere decir que nuestra alegr\u00eda debe ser espiritual y sobrenatural.<\/p><p>Vayan estas p\u00e1ginas como sentido homenaje a tantos de nuestros religiosos que en muchas partes y desempe\u00f1ando muy variados oficios viven en constante alegr\u00eda, conservando el recuerdo de los beneficios de nuestro Se\u00f1or, y a pesar de sus cansancios, limitaciones, pruebas y fracasos viven alegres por estar cerca de Cristo y ser \u00fatiles a la Iglesia. Pero muy especialmente vayan estas p\u00e1ginas a todos aquellos que, por lo infructuoso de sus trabajos apost\u00f3licos, por los diferentes tormentos espirituales y las densas soledades est\u00e1n vacilantes, desalentados y prontos a rendirse a la tristeza. Dios quiera servirse de estas l\u00edneas para consolarlos y para que vuelva a sus almas la serena alegr\u00eda.<\/p><h4><strong>1. Alegr\u00eda<\/strong><\/h4><p>\u00a0<\/p><p>La alegr\u00eda puede ser natural o espiritual. La alegr\u00eda natural es, por ejemplo, la del joven religioso cuya alma todav\u00eda no ha experimentado las pruebas de la desilusi\u00f3n misionera; o la alegr\u00eda de la salud cuando toda la comida le sabe a uno bien; es la alegr\u00eda del \u00e9xito despu\u00e9s de una batalla ganada, o es la alegr\u00eda de los afectos cuando uno se siente querido y \u201cel sentirse amado siempre produce consuelo y alegr\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. Todas estas alegr\u00edas \u2018naturales\u2019 son intensificadas y elevadas sobre una base m\u00e1s duradera y profunda por las alegr\u00edas espirituales.<\/p><p>En general, podr\u00edamos decir que \u201cla alegr\u00eda espiritual es la serenidad de temperamento en medio de las situaciones cambiantes de la vida, como la que tiene una monta\u00f1a cuando una tormenta la arrasa. Por eso un hombre que no tiene su alma enraizada en lo Divino sobredimensiona cada problema. No puede aplicar todo su potencial a ninguna cosa porque est\u00e1 preocupado por muchas cosas\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>. M\u00e1s que una actitud pasajera, la alegr\u00eda espiritual es m\u00e1s bien un h\u00e1bito y al ser m\u00e1s permanente hace que las cosas dif\u00edciles se sobrelleven m\u00e1s f\u00e1cilmente.<\/p><p>En otras palabras, esta alegr\u00eda espiritual a la que nos referimos puede ser experimentada tanto en la prosperidad como en la adversidad. En la prosperidad consiste no en los bienes que se disfrutan, sino en los bienes que se esperan; no en los placeres que se experimentan sino en la promesa de aquellos en los cuales creemos aun sin haberlos visto. Los bienes pueden abundar, pero aquellos que esperamos son de esa clase que ni la polilla ni la herrumbre destruyen, ni los ladrones pueden usurpar. Es la alegr\u00eda que se experimenta aun en la adversidad al saber que el Divino Maestro muri\u00f3 en la cruz como condici\u00f3n para su Resurrecci\u00f3n<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso el derecho propio dice que \u201cel hecho espl\u00e9ndido de que Cristo resucit\u00f3 nos debe llevar a vivir\u2026 con <em>inmensa<\/em> alegr\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>. Y de aqu\u00ed se desprende una de las notas caracter\u00edsticas de \u2018nuestra alegr\u00eda\u2019. La alegr\u00eda del misionero, del religioso, del monje del Verbo Encarnado est\u00e1 \u00edntimamente relacionada al Misterio Pascual de Cristo, es decir, a nuestra Redenci\u00f3n. Precisamente nuestra alegr\u00eda es espiritual porque \u201c<strong>nace de la contemplaci\u00f3n de los misterios de la Vida de Cristo<\/strong>, en particular de su Encarnaci\u00f3n y de su Resurrecci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>. Por tanto, admitamos que la alegr\u00eda espiritual halla su fuente, se nutre y se conserva en la oraci\u00f3n, en la familiaridad con el Verbo Encarnado<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.<\/p><ul><li><em>Contemplaci\u00f3n de la Encarnaci\u00f3n<\/em><em style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<\/em><\/li><\/ul><p>\u201cPor la Encarnaci\u00f3n del Verbo se hace cre\u00edble la inmortalidad de la dicha\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> dice San Agust\u00edn. Jes\u00fas con su nacimiento trajo una \u201cnueva visi\u00f3n\u201d al mundo y a los hombres. Solo si somos humildes podemos contemplar en el Ni\u00f1o recostado en el pesebre en el Verbo hecho carne, a la Omnipotencia divina, a la Alegr\u00eda infinita<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>. Pero, como decimos, para eso hace falta ser humildes, hacerse peque\u00f1os y entrar en el juego divino de no tomarse a s\u00ed mismo en serio, de no creerse demasiado central, para poder llegar a ser por gracia lo que \u00c9l es por naturaleza<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>. Consecuentemente, hay que elevarse hasta el alegre olvido de s\u00ed mismo<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u201cEl nacimiento del Verbo Encarnado nos urge, entre otras cosas, a vivir en la alegr\u00eda, fruto del Esp\u00edritu Santo y consecuencia de la Encarnaci\u00f3n, como anunci\u00f3 el \u00e1ngel a los pastores: <em>os traigo una buena nueva, una gran alegr\u00eda que es para todo el pueblo<\/em> (Lc 2, 10); es la alegr\u00eda de la Virgen Mar\u00eda, \u2018causa de nuestra alegr\u00eda\u2019\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Muy hermosamente el <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em> desarrolla este punto diciendo: \u201cEn la Encarnaci\u00f3n del Verbo puede ya percibirse un cierto \u2018juego\u2019 amoroso y eterno que s\u00f3lo Dios pod\u00eda llevar a cabo:<\/p><p>&#8211; el hombre hab\u00eda ambicionado hacerse <em>como Dios<\/em><a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> por el pecado; por la Encarnaci\u00f3n Dios se hace hombre<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> para salvarlo y elevarlo, por la gracia, a su nivel divino.<\/p><p>&#8211; El hombre pec\u00f3 pretendiendo \u2018ser adulto\u2019, conocedor del bien y del mal; Dios, la Sabidur\u00eda Eterna, al encarnarse \u2018se hace ni\u00f1o balbuciente\u2019 para que el hombre alcance su madurez en Cristo<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>.<\/p><p>&#8211; El hombre, queriendo correr la aventura de su autonom\u00eda, le pidi\u00f3 a Dios, la parte de su herencia<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>, y acab\u00f3 apacentando cerdos<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>; Dios, <em>siendo rico se hizo pobre para enriquecerlo con su pobreza<\/em><a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso nuestra alegr\u00eda \u2212seg\u00fan lo que llegamos a entender\u2212 tiene que ver tambi\u00e9n con <strong>hacerse como ni\u00f1os<\/strong> (lo cual \u2212aclaramos\u2212 nada tiene que ver con el infantilismo que hace que personas llegadas a la madurez biol\u00f3gica demuestren actitudes psicol\u00f3gicas propias de la infancia). La infancia espiritual devuelve la alegr\u00eda a nuestras vidas porque nos hace humildes y, por lo mismo, nos hace reconocer que necesitamos de la Redenci\u00f3n.<\/p><p>Dios se r\u00ede de los que se creen \u2018sabios\u2019 porque ostentan alg\u00fan t\u00edtulo acad\u00e9mico o de los que se creen \u2018algo\u2019 porque ocupan alg\u00fan puesto de importancia, o de los que piensan que \u2018no necesitan nada\u2019 porque tienen algunas pocas cosas. La Encarnaci\u00f3n del Verbo nos ense\u00f1a a vivir seg\u00fan criterios muy distintos a esos y particularmente a nosotros que hacemos profesi\u00f3n religiosa y queremos confesar con valent\u00eda y fortaleza la fe en Cristo. Porque, en definitiva, el vivir alegres es una cuesti\u00f3n de fe.<\/p><p>\u201cSi un sacerdote pierde la fe, pierde la alegr\u00eda. En la medida en que aumenta su fe, aumenta su alegr\u00eda al punto de la locura de la cruz\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>. <em>Nadie se enga\u00f1e a s\u00ed mismo <\/em>\u2013dice el ap\u00f3stol\u2013<em> Si alguno entre vosotros cree ser sabio en este siglo, h\u00e1gase necio para hacerse sabio. Porque la sabidur\u00eda de este mundo es necedad para Dios<\/em><a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>. Esa es la l\u00f3gica de la Encarnaci\u00f3n que muy elocuentemente describe el derecho propio: \u201cLa locura de la cruz consiste en vivir las bienaventuranzas. \u00a1Bienaventurados los locos por Cristo! Se los llevar\u00e1 de aqu\u00ed para all\u00e1, se reir\u00e1n de ellos y los tendr\u00e1n por torpes, atrasados y, aun, d\u00e9biles mentales: de ellos es el Reino de los Cielos. \u00a1Bienaventurados los locos por Cristo! Porque se han <em>despojado a s\u00ed mismos<\/em> y est\u00e1n ante Dios con toda su candidez. \u00a1Bienaventurados estos locos por Cristo! Ninguna sabidur\u00eda del mundo podr\u00e1 jam\u00e1s enga\u00f1arlos. Es la locura del amor sin l\u00edmites ni medidas. Es bendecir a los que nos maldicen<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>, es no devolver mal por mal (Rm 12, 17). Cuando el mundo nos diga: \u00a1Mirad a los locos! se les tiran piedras y ellos besan la mano que las tira, se r\u00eden y burlan de ellos y ellos r\u00eden tambi\u00e9n, <em>como ni\u00f1os<\/em> que no comprenden; se les golpea, persigue y martiriza, pero ellos dan gracias a Dios que los encontr\u00f3 dignos. Cuando el mundo diga eso, es se\u00f1al que vamos bien\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>.<\/p><p>El misterio de la Encarnaci\u00f3n nos pone en contacto con Cristo anonadado, con Cristo V\u00edctima a quien nosotros debemos imitar. Pero del mismo modo que Cristo supo soportar toda pena, toda humillaci\u00f3n, e incluso la muerte por amor nuestro, nosotros tambi\u00e9n debemos saber ver en esas mismas cosas la oportunidad para devolver a Cristo amor por amor. \u201cSi no aprendemos a ser v\u00edctimas con la V\u00edctima, todos nuestros sufrimientos son in\u00fatiles\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>. Pero el sufrimiento se vence amando y encontrando en \u00e9l un nuevo modo de servir a los dem\u00e1s. Y ese servicio se transforma en alegr\u00eda espiritual, la cual nos permite, a pesar de las pruebas y los obst\u00e1culos de esta vida, no desanimarnos y seguir siempre adelante. Lo nuestro es ser sacerdotes siempre v\u00edctimas, pero en el esp\u00edritu siempre victoriosos. Seamos imitadores de <em>Jes\u00fas, el cual, en lugar del gozo que se le ofrec\u00eda, soport\u00f3 la cruz sin tener en cuenta la infamia<\/em><a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>. La fe es la que nos da la valent\u00eda de superar las derrotas, que en definitiva, a la luz de la Encarnaci\u00f3n y de la Resurrecci\u00f3n de Cristo, son solo derrotas aparentes. Pues nuestra <em>victoria sobre el mundo<\/em> es precisamente <em>nuestra fe<\/em> en el Hijo de Dios que encarnado ha venido al mundo<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Cuando pasaba Jesucristo, el Verbo Encarnado, <em>toda la gente se alegraba<\/em><a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>. Del mismo modo nosotros, misioneros del Verbo Encarado que hacemos profesi\u00f3n religiosa para que nuestra vida sea memoria viviente del modo de existir y de actuar de Jes\u00fas, el Verbo hecho carne<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>, debemos esforzarnos por irradiar la alegr\u00eda de Cristo<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a>. La nuestra no es una alegr\u00eda cualquiera, es espiritual y es sobrenatural y por lo mismo es incontenible, por eso nuestro lema es \u201cvivir en <strong>cristalina<\/strong> y <strong>contagiosa<\/strong> alegr\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p><p>Es cierto que \u201chay momentos duros, tiempos de cruz, pero nada puede destruir la alegr\u00eda sobrenatural, que \u2018se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, m\u00e1s all\u00e1 de todo\u2019<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>. Es una <em>seguridad interior<\/em>, una <em>serenidad esperanzada<\/em> que brinda una satisfacci\u00f3n espiritual incomprensible para los par\u00e1metros mundanos\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>.<\/p><p>La <em>k\u00e9nosis<\/em> del Se\u00f1or en su Encarnaci\u00f3n y en su Pasi\u00f3n nos hace ver la relaci\u00f3n misteriosa que hay entre la renuncia y la alegr\u00eda interior, entre el sacrificio y la amplitud de coraz\u00f3n, entre la disciplina y la libertad espiritual<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>. No seamos pesimistas: \u00a1Alegr\u00e9monos incluso en los padecimientos<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>!<\/p><p>Para ayudarnos en esto, y casi como al pasar, el derecho propio nos da la siguiente provisi\u00f3n: \u201cEs conveniente que el sacerdote [\u2026] desee y se alegre de visitar y adorar a Cristo sacramentalmente presente en la Eucarist\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>.<\/p><ul><li><em>Contemplaci\u00f3n de la Resurrecci\u00f3n <\/em><\/li><\/ul><p><em>\u00a0<\/em>\u201cNo hay motivo mayor de alegr\u00eda \u2013dice el derecho propio\u2013 que la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, porque su triunfo es nuestro triunfo, su victoria es nuestra victoria. El Misterio Pascual es la manifestaci\u00f3n por excelencia del amor de Dios a los hombres: <em>los am\u00f3 hasta el extremo<\/em><a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a>. Por eso en este misterio debemos alegrarnos, y nuestra alegr\u00eda debe ser <strong>permanente<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Ahora bien, para que nuestra alegr\u00eda sea permanente adem\u00e1s de tener bien fija la mirada en el Verbo Encarnado hay que tener buen sentido del humor, tan destacado, por ejemplo, en Santo Tom\u00e1s Moro, que dec\u00eda: \u201cFelices los que saben re\u00edrse de s\u00ed mismos porque nunca terminar\u00e1n de divertirse\u201d, o en san Felipe Neri a quien el derecho propio cita con la siguiente frase: \u201c\u2018la melancol\u00eda es el octavo pecado capital\u2019<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>, o en el Beato m\u00e1rtir Miguel Agust\u00edn Pro a quien \u201cni los sufrimientos, ni las graves enfermedades, ni la agotadora actividad ministerial, ejercida frecuentemente en circunstancias penosas y arriesgadas, pudieron sofocar el <strong>gozo irradiante<\/strong> y <strong>comunicativo<\/strong> que nac\u00eda de su amor a Cristo y que nadie le pudo quitar\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a> y termin\u00f3 su vida como siempre la vivi\u00f3: generosamente, con alegr\u00eda para darlo todo y sin quedarse con nada.<\/p><p>\u201cEl sacerdote no puede tomar este mundo muy seriamente. Somos peregrinos, no turistas. El Reino de Dios no es la Ciudad Secular\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a>, dec\u00eda Fulton Sheen. Por eso, conscientes de que somos peregrinos debemos tener el coraz\u00f3n puesto en Dios y aprender a tener una <em>visi\u00f3n providencial de la vida<\/em>, sabiendo mirar <em>todo<\/em> como venido de Aquel que no se olvida ni de un pajarillo\u2026 y tiene contados hasta nuestros cabellos<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>. Y \u201cal decir todas las cosas quiere decir todos los acontecimientos, pr\u00f3speros o adversos, lo concerniente al bien del alma, los bienes de fortuna, la reputaci\u00f3n, todas las condiciones de la vida humana, todos los estados interiores por los que pasamos, hasta las faltas y los mismos pecados\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por este motivo, nuestra alegr\u00eda si ha de ser permanente <strong>no puede ser mundana<\/strong>. \u201cLa mundanidad es siempre triste, porque si perdemos la pelota de este mundo, nos sentimos miserables. Cuanto m\u00e1s santos somos, menos tristes estamos. Y si hoy en d\u00eda hay sacerdotes tristes, no es porque \u2018el mundo est\u00e1 lleno de problemas\u2019 \u2013\u00bfcu\u00e1ndo ha estado sin problemas?\u2013, es porque el sacerdote ha perdido la transparencia de la fe\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>, en el sentido de que ha perdido esa capacidad de ver la providencia de Dios en los sucesos de este mundo y de su vida en particular. Por eso decimos que nuestra alegr\u00eda es sobrenatural.<\/p><p>Ahora bien, es verdad que \u201cen toda comunidad se encuentran diversas categor\u00edas de almas. Algunas viven alegres e irradiando en torno a s\u00ed la santa alegr\u00eda de la cual gozan. No la puramente sensible, que puede depender del temperamento, sino la interior que preludia la felicidad eterna. Otros no gozan de ella, en su interior est\u00e1n turbados, inquietos, infelices. \u00bfPor qu\u00e9 esta diferencia? Porque, en el primer caso, el que busca a Dios en todas las cosas, lo encuentra siempre y en todo lugar, y con Dios adquiere el sumo bien y la felicidad que no se pierde. En el segundo caso, en cambio, el alma se aferra a las criaturas, alimenta el amor propio y busc\u00e1ndose a s\u00ed mismo se dirige al vac\u00edo, y esto no puede contentarla. Se dar\u00e1 del todo a la ocupaci\u00f3n exterior, pero esa distracci\u00f3n ser\u00e1 ilusoria e insuficiente; encontrar\u00e1 distracci\u00f3n, pero no consuelo y sentir\u00e1 su vida pesada y dif\u00edcil de llevar\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Cu\u00e1nto debemos guardarnos de no caer en la tentaci\u00f3n de ser el <em>sacerdote crispado<\/em>: \u201ctodo seriedad, siempre distante, inaccesible, tenso, que no sabe re\u00edr, toda sana distracci\u00f3n le parece una liviandad, una palabra mal sonante es para \u00e9l un grave pecado, para quien pareciera que no es virtud la eutrapelia, quien por ver el \u00e1rbol se olvida del bosque, y suele hacer tormentas en un vaso de agua\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a>. O en la tentaci\u00f3n de ser un <em>sacerdote malhumorado<\/em>: \u201csiempre impaciente, hosco, que s\u00f3lo es accesible cuando est\u00e1 de buen humor, y se vuelve est\u00e9ril, todo lo ve negro, no es c\u00e9libe sino solter\u00f3n, ignora de hecho que un miligramo de gracia pesa m\u00e1s que todos los pecados del mundo, aun \u00e9stos elevados a la en\u00e9sima potencia\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>. \u201cLa alegr\u00eda serena es la externa expresi\u00f3n de una intimidad espiritual equilibrada\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Muy por el contrario, debemos intentar cada d\u00eda tener un esp\u00edritu positivo y esperanzado, y sin perder el realismo saber tomar las cosas con cierto sentido del humor, siendo agradecidos y no demasiado complicados. Esta actitud, esta visi\u00f3n sobrenatural de las cosas, este desapego de lo terreno es, seg\u00fan Fulton Sheen, el <strong>vest\u00edbulo del misticismo<\/strong><a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Como sacerdotes debemos aprender a espiritualizar, sacramentalizar y ennoblecer todo en este mundo y hacer de eso oraci\u00f3n, es decir, elevar todo a Dios y unirnos voluntariamente en todo con \u00c9l, mediante el ejercicio activo de la fe, la esperanza y la caridad. F\u00edjense Ustedes que ninguna ocupaci\u00f3n es tan baja como para no ser espiritualizada, ning\u00fan sufrimiento tan duro como para no ser ennoblecido. Debemos desarrollar en nosotros esa capacidad que no deja pasar las muchas ocasiones que nos da la vida diaria sin hacer de ellas oraci\u00f3n o sacar de ellas una lecci\u00f3n divina. Por eso con cierto humor el derecho propio nos pone ante esta situaci\u00f3n: \u201cnos urge a trabajar en los lugares m\u00e1s dif\u00edciles (aquellos donde nadie quiere ir) y cuando all\u00ed no se pueda seguir, luego de rezarlo una noche ante Jes\u00fas Sacramentado, pedirle al obispo que nos env\u00ede a un lugar peor\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>. Para que a\u00fan en una situaci\u00f3n as\u00ed, sepamos d\u00f3nde encontrar la calma, recuperar el sentido sobrenatural de las cosas y responder a\u00fan con mayor entrega, sin desalentarnos.<\/p><p>La Pasi\u00f3n, Muerte y Resurrecci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or nos eleva por encima de nuestras precariedades y situaciones, tantas veces miserables, al plano sobrenatural. Fulton Sheen dec\u00eda: \u201cSi un acto de contrici\u00f3n tuviese que ser traducido en una expresi\u00f3n facial, ser\u00eda una sonrisa\u2026\u00a0 Si uno no sabe que est\u00e1 herido nunca se puede alegrar de ser curado\u201d<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Es en este sentido que el derecho propio nos exhorta \u201ca redescubrir [\u2026] la belleza y la alegr\u00eda del sacramento de la Penitencia\u201d<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a> como ocasi\u00f3n para experimentar \u201cla alegr\u00eda consoladora del perd\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>. \u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda m\u00e1s cristalina que la de la conciencia limpia!<\/p><p>Es m\u00e1s, podemos decir que la Resurrecci\u00f3n de Cristo, no s\u00f3lo es causa de gozo para el Se\u00f1or sino tambi\u00e9n para los redimidos, ya que nos permite hacer nuestras las palabras del salmo: <em>Entonces se llen\u00f3 de risa nuestra boca y nuestros labios de gritos de alegr\u00eda<\/em><a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Un d\u00eda San Juan Pablo II, hablando a los sacerdotes y religiosos en Copenhague, les dec\u00eda (y hoy quiere repetirnos a nosotros): \u201cDios no nos ha llamado solo a una vida de sacrificio y de renuncias, sino tambi\u00e9n a una vida de \u00edntima alegr\u00eda y plenitud\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>. Eso tambi\u00e9n es importante tenerlo presente. Porque a veces se identifica el proyecto de santificaci\u00f3n o la \u2018perfecci\u00f3n evang\u00e9lica\u2019 unilateral o exclusivamente con la abnegaci\u00f3n y la cruz, la renuncia y la purificaci\u00f3n. No hay duda: el seguimiento a Cristo requiere todo eso como primera condici\u00f3n del disc\u00edpulo, y es importante tambi\u00e9n aceptarlo y asumirlo, pues son lineamientos b\u00e1sicos del \u00fanico Evangelio. Sin embargo, lamentablemente a veces reducimos la santidad a solo eso, cuando en realidad, las noches activas y pasivas cumplen la funci\u00f3n de disponernos para que la acci\u00f3n divina alcance su plenitud: la uni\u00f3n con Dios, la Alegr\u00eda infinita. Y eso no se ha de olvidar.<\/p><h4><strong>2. Caracter\u00edsticas distintivas <\/strong><\/h4><p>\u00a0<\/p><p>Individualicemos ahora algunas notas distintivas de la alegr\u00eda que debe caracterizarnos y nuestro modo espec\u00edfico de vivirla y manifestarla en el Instituto.<\/p><p><strong>\u25aa<\/strong><strong> Nuestra misma consagraci\u00f3n<\/strong> como religiosos debe ser <strong>fuente de alegr\u00eda<\/strong>, eso en primer lugar. Pues la profesi\u00f3n de nuestros votos proclama \u201cla alegr\u00eda de vivir seg\u00fan las bienaventuranzas evang\u00e9licas\u201d<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>. Y para aquellos que ya somos sacerdotes, \u201cnuestra identidad [sacerdotal], nuestra verdadera dignidad, debe ser especialmente la fuente de nuestra alegr\u00eda y la certeza de nuestra vida\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>.<\/p><p><strong>\u25aa<\/strong><strong> Vivida en comunidad<\/strong>: Consecuentemente esta alegr\u00eda espiritual y sobrenatural de la que venimos hablando se debe vivir y manifestar tambi\u00e9n comunitariamente. \u201cEl amor fraterno multiplica nuestra capacidad de gozo, ya que nos vuelve capaces de gozar con el bien de los otros: <em>Alegraos con los que est\u00e1n alegres<\/em><a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>.\u00a0Pues la alegr\u00eda es \u201cfruto del Esp\u00edritu Santo y efecto de la caridad, y por lo tanto hay que tratar, <em>por todos los medios<\/em>, que \u2018nadie sea disturbado o entristecido en la casa de Dios\u2019. Para ello es <em>totalmente imprescindible<\/em> vivir la <strong>caridad fraterna<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>. Lo cual es regla tanto para superiores como para s\u00fabditos. \u00a1Cu\u00e1ntos religiosos viven desalentados o tristes por desavenencias entre s\u00ed!\u00a0<\/p><p>Hay que tener cuidado con eso porque una fraternidad sin alegr\u00eda es una fraternidad que se apaga y muy pronto sus miembros se ver\u00e1n tentados de buscar en otra parte lo que no pueden encontrar en su casa&#8230;<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>. Por el contrario, la alegr\u00eda en los religiosos suscita un enorme atractivo hacia la vida religiosa, es una fuente de nuevas vocaciones y es un apoyo para la perseverancia<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>.<\/p><p>El derecho propio es claro: \u201cToda comunidad de nuestra peque\u00f1a Familia Religiosa debe vivir ese esp\u00edritu de sano esparcimiento y de contagiosa alegr\u00eda, que se fundan en el cumplimiento de los deberes religiosos y en el considerar siempre que \u2018Dios es el primer servido<a name=\"_ftnref56\"><\/a>\u2019<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>. Ahora bien, \u201cs\u00f3lo se alegra verdaderamente el que se alegra en el amor: \u2018donde se alegra la caridad, all\u00ed hay festividad<a name=\"_ftnref30\"><\/a>\u2019<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>. Y esto porque toda fiesta implica una riqueza existencial que a su vez nace de una <em>renuncia<\/em>, pues no puede haber un tiempo para fiesta si no se renuncia a algo. Y esta renuncia implica amor, pues no hay renuncia donde no hay amor<a name=\"_ftnref31\"><\/a><a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>. Y de esto se sigue la siguiente nota pr\u00e1ctica para vivir la alegr\u00eda como religioso del Verbo Encarnado. A saber:<\/p><p><strong>\u25aa<\/strong> \u201c<strong>Vivir en un clima de alegr\u00eda festiva<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>: Es una de las caracter\u00edsticas de nuestra alegr\u00eda muy relacionada con la nota anterior. Pues \u201cnuestras comunidades deben mostrar c\u00f3mo el amor de Cristo aparta hasta la sombra de tristeza\u201d<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a>. En efecto, paternalmente el derecho propio nos manda \u201cpropiciar <em>aun exteriormente<\/em> un <strong>ambiente de alegr\u00eda<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>. Y enfatiza: \u201cEs muy importante cultivar esta alegr\u00eda en la comunidad religiosa: el exceso de trabajo la puede apagar, el celo exagerado por algunas causas la puede hacer olvidar, el continuo cuestionarse sobre la propia identidad y sobre el propio futuro puede ensombrecerla\u2026\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a>. Por tanto, hay que \u201csaber <strong>alegrarse juntos<\/strong>, concederse momentos personales y comunitarios de distensi\u00f3n, tomar distancia de vez en cuando del propio trabajo, gozar con las alegr\u00edas del hermano, prestar atenci\u00f3n sol\u00edcita a las necesidades de los hermanos y hermanas, entregarse generosamente al trabajo apost\u00f3lico, afrontar con misericordia las situaciones, salir al encuentro del futuro con la esperanza de hallar siempre y en todas partes al Se\u00f1or: todo esto alimenta la serenidad, la paz y la <strong>alegr\u00eda<\/strong>, y se convierte en fuerza para la acci\u00f3n apost\u00f3lica. El camino es dif\u00edcil, pero posible en Cristo: <em>Alegres en la esperanza, fuertes en la tribulaci\u00f3n, perseverantes en la oraci\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Tenemos que tener siempre en claro que nuestro modo de vivir en comunidad implica vivir \u201ccomo una verdadera familia en Cristo, con muestras de deferencia, y llevando las cargas de los dem\u00e1s\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>; \u201cayud\u00e1ndose, anim\u00e1ndose o enardeci\u00e9ndose espiritualmente\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>. Esto implica tambi\u00e9n asumir con benevolencia los defectos, verdaderos o aparentes de los dem\u00e1s, incluso cuando nos molestan, y aceptar con gusto todos los sacrificios que impone la convivencia con aquellos cuya mentalidad y temperamento no concuerdan plenamente con nuestro propio modo de ver y de juzgar<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a>. De esto se desprende la siguiente nota para practicar la alegr\u00eda seg\u00fan la espiritualidad de nuestro Instituto.<\/p><p><strong>\u25aa<\/strong><strong> Vivir en afectuoso y alegre clima de familia<\/strong>: ya sea en el seminario menor o mayor, en un monasterio contemplativo o en una peque\u00f1a comunidad abocada a la misi\u00f3n, el religioso, el seminarista, el sacerdote debe amar a sus compa\u00f1eros como verdaderos hermanos y a sus Superiores como verdaderos padres<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>.<\/p><p>En este sentido el derecho propio condescendiendo con nuestras debilidades y con gran pedagog\u00eda nos exhorta dici\u00e9ndonos que \u201cpara fomentar la pr\u00e1ctica de la caridad en la gozosa ayuda mutua que nace de la contemplaci\u00f3n y amor de Dios, y que se puede resumir en el esp\u00edritu oratoriano<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>, es <em>importante festejar debidamente<\/em> las solemnidades del a\u00f1o lit\u00fargico, promoviendo la participaci\u00f3n\u00a0 en la liturgia de los misterios de Cristo y de la Iglesia, al igual que las <strong>fiestas propias<\/strong> de la Congregaci\u00f3n y del Seminario preparadas por medio de novenas o triduos, en especial la Octava de Pascua, los domingos, y las fiestas de los Ap\u00f3stoles y de nuestra Se\u00f1ora<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>. Todo esto se logra solemnizando y participando activamente de la liturgia, y tambi\u00e9n por medio del <strong>descanso<\/strong>, de la alegr\u00eda y de los <strong>convenientes festejos<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>. \u201cAsimismo ayudar\u00e1 \u2013en la medida que se pueda\u2013 dedicar ciertas solemnidades o fiestas para juntarse con las otras comunidades de la Familia Religiosa que se encuentren en la Provincia\u201d<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a>. Es importante que se sepa \u2018invertir\u2019 en todo lo que contribuya a ese esp\u00edritu de clima festivo en familia como expl\u00edcitamente se nos indica: el religioso \u201cdebe tener la alegr\u00eda espiritual pero tambi\u00e9n <strong>manifestarla<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a>. \u201cTodo debe contribuir a la alegr\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>.<\/p><p>A veces suele pensarse que las manifestaciones de alegr\u00eda est\u00e1n reservadas a los m\u00e1s j\u00f3venes que no se han \u2018curtido\u2019 con los sufrimientos de la misi\u00f3n, o bien, otros piensan que porque los religiosos ya son mayores ya no se divierten. No pocas veces quienes as\u00ed piensan creen que la alegr\u00eda es solo un \u2018divague\u2019. Lo cierto es que para cada edad hay un modo de divertirse y de expresar esa alegr\u00eda. Prestemos atenci\u00f3n a lo que nos se\u00f1ala el derecho propio: \u201cLa presencia de personas ancianas en las comunidades puede ser muy positiva. Un religioso anciano que no se deja vencer por los achaques y por los l\u00edmites de la edad, sino que mantiene viva la alegr\u00eda, el amor y la esperanza, es un apoyo de valor incalculable para los j\u00f3venes\u201d<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a>. A medida que va pasando el tiempo y que \u2013por gracia de Dios\u2013 en varias comunidades de nuestro Instituto vamos teniendo juntos religiosos de \u2018los m\u00e1s j\u00f3venes\u2019 y de \u2018los m\u00e1s antiguos\u2019, hay que saber explotar el potencial de sabidur\u00eda y experiencia de estos \u00faltimos, pero tambi\u00e9n ellos deben saber que est\u00e1n llamados a practicar conforme a su edad la virtud de la eutrapelia, que es la siguiente nota caracter\u00edstica de nuestra alegr\u00eda.\u00a0<\/p><p><strong>\u25aa<\/strong> <strong>Eutrapelia<\/strong>: \u201cSon altamente importantes las diversiones y descanso en com\u00fan. A esto llamamos con el nombre de la virtud a la cual pertenecen: <strong>eutrapelia<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>.\u00a0 \u201cEl alma, a semejanza del cuerpo, se fatiga, y debe reposar. El reposo del alma es la delectaci\u00f3n, por lo que \u00e9sta debe ser el remedio contra el cansancio del alma, que interrumpa la tensi\u00f3n del esp\u00edritu. De aqu\u00ed que sea necesario procurar este reposo al alma mediante los juegos y las fiestas, cuya moderaci\u00f3n pertenece a la virtud de la eutrapelia, practicada en los momentos de recreaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u201cSabiamente dice Santo Tom\u00e1s que <em>nadie tiene derecho a ser gravoso para con los dem\u00e1s<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a>. Por tanto, la virtud de la eutrapelia no es sin\u00f3nimo del religioso que hace a todos los dem\u00e1s objeto de sus bromas, o del religioso que se cree comediante y que hace de s\u00ed mismo el objeto de las bromas de los dem\u00e1s. La eutrapelia \u201ctiene por objeto regular seg\u00fan el recto orden de la raz\u00f3n los juegos y diversiones\u201d<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a>. Se oponen a esta virtud la <em>necia alegr\u00eda<\/em>, que se entrega a diversiones il\u00edcitas, ya sea por su objeto mismo, ya por falta de las debidas circunstancias de tiempo, lugar o de persona; y se opone tambi\u00e9n a esta virtud la <em>austeridad excesiva<\/em> de los que no quieren recrearse ni dejan recrear a los dem\u00e1s.<\/p><p>\u201cEs en la eutrapelia donde se ve la generosidad y se constata <em>el buen esp\u00edritu<\/em>; no en la diversi\u00f3n en s\u00ed misma, que puede ser fruto de entusiasmo humano, sino en cuanto es alegr\u00eda sobrenatural, que puede darse aun en compa\u00f1\u00eda de pruebas o sequedades interiores\u201d<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\"><sup>[92]<\/sup><\/a>. Oportunamente se\u00f1ala adem\u00e1s el derecho propio que \u201cno hay medida fija u obligatoria para participar de las eutrapelias, pero es cierto que cuanta m\u00e1s caridad se ponga en ella, m\u00e1s bienes de Dios se recibir\u00e1n; y es constatable que aquellos que m\u00e1s generosos son en las alegr\u00edas son los que rinden m\u00e1s en sus otras actividades\u201d<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\"><sup>[93]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Fulton Sheen dec\u00eda que no hay un grupo en el mundo con m\u00e1s humor que los sacerdotes en sus recreaciones \u2013podr\u00edamos decir\u2013 las \u201cPro\u201d de los sacerdotes. Y en pocas l\u00edneas \u2013y no con poca iron\u00eda\u2013 ejemplifica la sana alegr\u00eda que debe reinar en ellas: \u201clas bromas bien intencionadas que desinflan inmediatamente al agrandado, las historias interminables acerca de obispos, madres superioras y parroquianos hacen reinar la risa en cada reuni\u00f3n. [All\u00ed] no se defiende ning\u00fan talento, no se premian los logros, pero tampoco se permite que los perdedores se depriman. S\u00f3lo sobre una cosa no se r\u00ede nunca y esa es la salvaci\u00f3n de un alma. [&#8230;] Como en esas reuniones reina la fe, y por lo tanto el sano juicio, nuestras opiniones son \u2018siempre correctas\u2019. Si nosotros decimos que \u2018tal cura es un loco\u2019, ese cura <em>es<\/em> un loco. La opini\u00f3n individual a menudo es absurda pero cuando la fe reina: <em>all\u00ed donde dos o tres est\u00e1n reunidos en Mi nombre, all\u00ed estoy Yo en medio de ellos<\/em><a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\"><sup>[94]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\"><sup>[95]<\/sup><\/a>.<\/p><p><strong>\u25aa<\/strong> <strong>Alegrarse con Cristo anunciado<\/strong>: es decir, en el trabajo apost\u00f3lico. \u201cLa caracter\u00edstica de toda vida misionera aut\u00e9ntica es la alegr\u00eda interior, que viene de la fe\u201d<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\"><sup>[96]<\/sup><\/a>. Es importante recordar lo que nuestros documentos dicen acerca de los hermanos religiosos, pero que bien se aplica a cualquiera de los miembros: \u201cMediante el trabajo el hermano religioso aporta gran ayuda a la comunidad, especialmente si sabe encontrar en el <strong>trabajo una fuente de alegr\u00eda<\/strong>. En el trabajo puede comprobar el progreso de sus capacidades, el desarrollo de su personalidad y el perfeccionamiento de sus valores f\u00edsicos y espirituales. La alegr\u00eda, adem\u00e1s, <strong>proviene del servicio<\/strong>, seg\u00fan la sentencia de nuestro Se\u00f1or citada por San Pablo: <em>Mayor felicidad hay en dar que en recibir<\/em> (Hch 20, 35)\u201d<a href=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\"><sup>[97]<\/sup><\/a>. \u201cEl ocioso no gustar\u00e1 jam\u00e1s de las alegr\u00edas de un merecido descanso, porque el trabajo es agradable tambi\u00e9n porque luego se le recompensa con el descanso\u201d<a href=\"#_ftn98\" name=\"_ftnref98\"><sup>[98]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Cu\u00e1n edificante es el ejemplo de los religiosos del Instituto entregados al sublime y a la vez exigente oficio de la evangelizaci\u00f3n en pa\u00edses en guerra, o en medio de grandes privaciones y pruebas, que super\u00e1ndose a s\u00ed mismos saben transformar el sufrimiento en donaci\u00f3n y servicio, y conservan la alegr\u00eda de evangelizar, incluso cuando tienen que sembrar entre l\u00e1grimas. En verdad su ejemplo nos aguijonea, nos alegra sobremanera y nos estimula a mayor entrega.<\/p><p><strong>\u25aa<\/strong> <strong>Vivida aun en la pobreza<\/strong>: A nosotros los miembros del Instituto se nos manda \u201caceptar con alegr\u00eda, por amor a Dios, las privaciones, <em>aun en las cosas necesarias<\/em>, por la santa pobreza\u201d<a href=\"#_ftn99\" name=\"_ftnref99\"><sup>[99]<\/sup><\/a>. Muchos de nosotros que recordamos los primeros a\u00f1os del Instituto, o hemos estado en los comienzos de alguna misi\u00f3n conocemos \u2013no de o\u00eddas\u2013 las necesidades que pasamos y, sin embargo, es denominador com\u00fan, la inmensa alegr\u00eda de la que se gozaba, al punto que las escaseces nos parec\u00edan motivo de mayor alegr\u00eda y se convert\u00edan en anecd\u00f3ticas. Por eso nos parece no errar cuando decimos que la alegr\u00eda est\u00e1 profundamente relacionada con la pobreza de esp\u00edritu. \u201cPorque el pobre de esp\u00edritu en las menguas est\u00e1 m\u00e1s constante y alegre porque ha puesto su todo en nonada en nada, y as\u00ed halla en todo anchura de coraz\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn100\" name=\"_ftnref100\"><sup>[100]<\/sup><\/a>. Dicho de otro modo: \u201cNo existen preocupaciones sobre este mundo para aquel que nada quiere tener en \u00e9l; porque su riqueza es Dios\u201d<a href=\"#_ftn101\" name=\"_ftnref101\"><sup>[101]<\/sup><\/a>.<\/p><p style=\"text-align: center;\">*****<\/p><p>En fin, no busquemos otro camino para la alegr\u00eda honda y serena de la vida religiosa, porque no existe m\u00e1s que \u00e9ste: el abandono activo y responsable en aras de la voluntad de Dios. Las dificultades, las cruces que nunca han de faltar \u201cni Dios quiere que falten\u201d<a href=\"#_ftn102\" name=\"_ftnref102\"><sup>[102]<\/sup><\/a> no deben mermar nuestra alegr\u00eda.<\/p><p>Porque en la vida \u201cexiste una sola tristeza, la de no ser santos\u201d<a href=\"#_ftn103\" name=\"_ftnref103\"><sup>[103]<\/sup><\/a>. El <em>alegraos en el Se\u00f1or siempre<\/em><a href=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\"><sup>[104]<\/sup><\/a> es algo teol\u00f3gico: es el fruto de una amistad continua con el Verbo Encarnado y de dejarse guiar por su Esp\u00edritu, uno de cuyos frutos es el <em>gozo<\/em><a href=\"#_ftn105\" name=\"_ftnref105\"><sup>[105]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Ahora que junto a toda la Iglesia nos alegramos por la Resurrecci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or recordemos que nuestra espiritualidad es tambi\u00e9n la del \u201cGloria\u201d y del \u201cMagn\u00edficat\u201d<a href=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\"><sup>[106]<\/sup><\/a> y recobremos con vigor nuestra lucha por la santidad, avancemos con renovado entusiasmo en nuestra misi\u00f3n para que nuestro testimonio de esperanza en la resurrecci\u00f3n sea cre\u00edble<a href=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\"><sup>[107]<\/sup><\/a>.\u00a0\u00a0<\/p><p>No nos desalentemos nunca. En medio de la inseguridad de las situaciones, del desamparo que es lima para el alma, de la escasez de recursos de todo orden, de las perplejidades que intentan detener nuestra marcha, no hay que mirar atr\u00e1s, ni hay que \u2018achicarse\u2019. A nosotros, Jes\u00fas nos da una seguridad: <em>Estar\u00e9is tristes, pero vuestra tristeza se convertir\u00e1 en alegr\u00eda<\/em>. [\u2026] <em>Volver\u00e9 a veros, y se alegrar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n, y nadie os quitar\u00e1 vuestra alegr\u00eda<\/em><a href=\"#_ftn108\" name=\"_ftnref108\"><sup>[108]<\/sup><\/a>. <em>Os he hablado de esto para que mi alegr\u00eda est\u00e9 en vosotros, y vuestra alegr\u00eda llegue a plenitud<\/em><a href=\"#_ftn109\" name=\"_ftnref109\"><sup>[109]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Hoy la Iglesia tiene necesidad de nuestro testimonio de alegr\u00eda. Elevemos nuestras preces para que el reconocimiento de nuestros l\u00edmites y debilidades, y nuestra aceptaci\u00f3n cristiana de los desaf\u00edos se conviertan en ocasi\u00f3n para experimentar la fuerza de Dios y la riqueza extraordinaria de su gracia. El Resucitado est\u00e1 junto a nosotros y vuelve a repetirnos: <em>\u00a1No tem\u00e1is!<\/em><a href=\"#_ftn110\" name=\"_ftnref110\"><sup>[110]<\/sup><\/a><em>Por qu\u00e9 os turb\u00e1is, y por qu\u00e9 raz\u00f3n se suscitan dudas en vuestro coraz\u00f3n\u2026 soy Yo mismo<\/em><a href=\"#_ftn111\" name=\"_ftnref111\"><sup>[111]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Que la Sant\u00edsima Virgen, Madre del Resucitado y Causa de nuestra alegr\u00eda, nos haga testigos de la alegr\u00eda del Cristo que vive para siempre.\u00a0<\/p><p>En estas Pascuas los saludamos con el saludo habitual de Don Bosco, el Santo de la gracia y la alegr\u00eda:<\/p><p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a1Estad alegres!<\/strong><\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. <em>Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 15. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 203.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Francisco, <em>Gaudete et Exsultate<\/em>, 128.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 392; cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 204.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 149; <em>op. cit.<\/em> cf. Santo Tomas de Aquino, <em>S. Th.<\/em>, I-II, 38, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Cf. Ven. Fulton Sheen, <em>A Way to Happiness<\/em>, cap. 4. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 43.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> <em>Directorio de <\/em><em>Vida Consagrada<\/em>, 392.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 231.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>De Trinitate<\/em>, XIII, 9; citado en <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 210; <em>op. cit.<\/em> Santa Teresa de los Andes, <em>Cartas<\/em>, 101.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 188; <em>op. cit.<\/em> San Cirilo de Alejandr\u00eda, <em>In Ioh<\/em>., I, 13; PG 73, 153.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> G. K. Chesterton, <em>Ortodoxia<\/em>, cap. 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 85.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Cf. Gn 3, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cf. Jn 1, 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Cf. Ef 4, 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Cf. Lc 15, 12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Cf. Lc 15, 15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Cf. Flp 2, 6.<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Cf. Ven. Fulton Sheen, <em>Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 15. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> 1 Co 3, 18-19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Cf. Rm 12, 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 181.<\/p><p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 168.<\/p><p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Hb 12, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> 1 Jn 5, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Lc 13, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 254.257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 144; <em>op. cit<\/em>. Cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 80.<\/p><p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 231.<\/p><p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> <em>Evangelii Gaudium<\/em>, 6.<\/p><p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> <em>Gaudete et Exsultate<\/em>, 125.<\/p><p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 194.<\/p><p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 207.<\/p><p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Cf. <em>Ratio Fundamentalis<\/em>, 55; citado en <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, nota 328.<\/p><p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Jn 13, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 212.<\/p><p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Juan Bautista Lemoyne, <em>Memorias biogr\u00e1ficas<\/em>, VIII, 751.<\/p><p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 121.<\/p><p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda en la Ceremonia de Beatificaci\u00f3n de Miguel Agust\u00edn Pro<\/em> (25\/09\/1988).<\/p><p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> Ven. Fulton Sheen, <em>Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 15. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Cf. Lc 12, 6-7 citado en <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 67.<\/p><p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 67.<\/p><p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Ven. Fulton Sheen, <em>Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 15. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> <em>Directorio de Noviciados<\/em>, 22.<\/p><p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 108.<\/p><p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> <em>Directorio de Oratorios<\/em>, 106.<\/p><p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Ven. Fulton Sheen, <em>Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 15. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 86.<\/p><p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Cf. <em>Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 15. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 230.<\/p><p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> <em>Ibidem<\/em>; <em>op. cit. Pastores Dabo Vobis<\/em>, 48.<\/p><p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> Sal 126, 2. Cf. <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 21.<\/p><p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos y religiosas en Copenhague<\/em> (07\/06\/1989).<\/p><p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 55.<\/p><p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 238.<\/p><p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> Rm 12, 15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> <em>Gaudete et Exsultate<\/em>, 128.<\/p><p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 95.<\/p><p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 40.<\/p><p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 394.<\/p><p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> San Juan Pablo II,<em> San Benito, patrono y protector de Europa: su mensaje para nuestro tiempo<\/em> (28\/09\/1980); OR (05\/10\/1980).<\/p><p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> Cf. <em>Directorio de Oratorios<\/em>, 112.<\/p><p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> Josef Pieper, <em>Una teor\u00eda de la fiesta<\/em>, Madrid 1974, 33.<\/p><p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>, 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> <em>Directorio de Oratorios<\/em>, 45.<\/p><p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 91.<\/p><p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 144.<\/p><p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> <em>Directorio de Noviciados<\/em>, 112.<\/p><p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 41.<\/p><p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> Rm 12, 12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 42.<\/p><p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> Cf. <em>Perfectae Caritatis<\/em>, 15. Cf. <em>Elementos Esenciales sobre la Vida Religiosa<\/em>, 19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> Cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S. Th<\/em>., II-II, 186, 7, ad 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Catequesis<\/em> (14\/12\/1994).<\/p><p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> Cf. <em>Directorio de Oratorio<\/em>, 212-216.<\/p><p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 212.<\/p><p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 242.<\/p><p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 243.<\/p><p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 88.<\/p><p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 102.<\/p><p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 47.<\/p><p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> <em>Directorio de Noviciados<\/em>, 195.<\/p><p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 213.<\/p><p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> <em>Directorio de Noviciados<\/em>, 195.<\/p><p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> Antonio Royo Mar\u00edn, <em>Teolog\u00eda de la perfecci\u00f3n cristiana<\/em>, III Parte, l. 2, cap. 2, art. 7, IV.<\/p><p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> <em>Directorio de Noviciados<\/em>, 195.<\/p><p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> <em>Directorio de Noviciados<\/em>, 199.<\/p><p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> Mt 18, 20.<\/p><p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> Cf. <em>Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 15. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 169; <em>op. cit. Redemptoris Missio<\/em>, 91.<\/p><p><a href=\"#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> <em>Directorio de Hermanos Religiosos<\/em>, 78.<\/p><p><a href=\"#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a> <em>Directorio de Oratorios<\/em>, 66.<\/p><p><a href=\"#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 67.<\/p><p><a href=\"#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Epistolario<\/em>, Carta 16.<\/p><p><a href=\"#_ftnref101\" name=\"_ftn101\">[101]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 253.<\/p><p><a href=\"#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Avisos a un religioso<\/em>, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref103\" name=\"_ftn103\">[103]<\/a> Leon Bloy, <em>La mujer pobre<\/em>, II, 27.<\/p><p><a href=\"#_ftnref104\" name=\"_ftn104\">[104]<\/a> Flp 4, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref105\" name=\"_ftn105\">[105]<\/a> Cf. Gal 5, 22.<\/p><p><a href=\"#_ftnref106\" name=\"_ftn106\">[106]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 78.<\/p><p><a href=\"#_ftnref107\" name=\"_ftn107\">[107]<\/a> Cf. <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 96.<\/p><p><a href=\"#_ftnref108\" name=\"_ftn108\">[108]<\/a> Jn 16, 20.22.<\/p><p><a href=\"#_ftnref109\" name=\"_ftn109\">[109]<\/a> Jn 15, 11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref110\" name=\"_ftn110\">[110]<\/a> Mt 28, 10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref111\" name=\"_ftn111\">[111]<\/a> Lc 24, 38-39.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestra alegr\u00eda ha de ser espiritual y sobrenatural Directorio de Vida Consagrada, 392 \u201cNuestro mundo se est\u00e1 volviendo viejo con tanta seriedad\u2026el sacerdote hoy tiene la misi\u00f3n de mantener el car\u00e1cter di\u00e1fano del universo y as\u00ed preservar el humor\u201d[1], escrib\u00eda el Venerable arzobispo Fulton Sheen. Dentro de unos d\u00edas vamos a celebrar junto a los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2893,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[70,50,158,49,21,118,73,297,205,82,90,72,155,124,230,16,68,23,42,172,121,157,120,28,78,66,148,79,80],"class_list":["post-2884","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos","tag-alegria","tag-amor","tag-bienaventuranzas","tag-caridad","tag-confesion","tag-cristo","tag-cruz","tag-encarnacion","tag-esperanza","tag-evangelizacion","tag-fe","tag-humildad","tag-libertad","tag-misionero","tag-monjes","tag-oracion","tag-paz","tag-penitencia","tag-pobreza","tag-providencia","tag-religiosos-2","tag-resurreccion","tag-sacerdotes-2","tag-sacrificio","tag-santidad","tag-verbo-encarnado","tag-victima","tag-vida-fraterna","tag-votos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2884","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2884"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2884\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2894,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2884\/revisions\/2894"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2893"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2884"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2884"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2884"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}