{"id":2507,"date":"2021-02-19T08:06:09","date_gmt":"2021-02-19T06:06:09","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=2507"},"modified":"2021-02-19T08:18:05","modified_gmt":"2021-02-19T06:18:05","slug":"las-virtudes-teologales-en-relacion-a-la-triple-funcion-sacerdotal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2021\/02\/19\/las-virtudes-teologales-en-relacion-a-la-triple-funcion-sacerdotal\/","title":{"rendered":"\u201cLas virtudes teologales en relaci\u00f3n a la triple funci\u00f3n sacerdotal\u201d"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2507\" class=\"elementor elementor-2507\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>\u201cLas virtudes teologales en relaci\u00f3n a la triple funci\u00f3n sacerdotal\u201d\u00a0 <\/strong><\/h3><p style=\"text-align: center;\"><em>Conferencia para los Seminaristas del Seminario \u201cSan Vitaliano Papa\u201d<\/em><\/p><p style=\"text-align: center;\">20 de abril de 2018<\/p><p><strong>[Introducci\u00f3n] <\/strong>Agradezco al Padre Rector por la invitaci\u00f3n y a todos por permitirme pasar este d\u00eda con Ustedes que en verdad es para m\u00ed muy consolador.<\/p><p>En la Santa Misa hace un momento dec\u00edamos c\u00f3mo la preparaci\u00f3n para el sacerdocio implica necesariamente una configuraci\u00f3n con Cristo Sacerdote, la cual se va obrando por la pr\u00e1ctica y purificaci\u00f3n de las virtudes teologales. Todo lo cual implica un \u201cvivir seg\u00fan una realidad infusa\u201d. Ya que una vez que llegue el glorioso d\u00eda en que Ustedes sean ordenados sacerdotes, de ah\u00ed en m\u00e1s van a ser \u201crepresentantes de Cristo cabeza, encargados por el mismo Cristo de continuar su presencia y obra salvadora en la Iglesia y en el mundo con su triple oficio de santificar, ense\u00f1ar y apacentar\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p><p>Por eso, el Concilio Vaticano II en su decreto <em>Optatam Totius<\/em> dice que la preparaci\u00f3n de los seminaristas \u201cdebe tender a la formaci\u00f3n de verdaderos pastores de almas, a ejemplo de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, sacerdote, maestro y pastor\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p><p>Entonces, si me permiten, yo quisiera hacer aqu\u00ed una aplicaci\u00f3n en concreto, de las virtudes teologales en relaci\u00f3n a la triple funci\u00f3n sacerdotal de santificar, ense\u00f1ar y apacentar. Pues precisamente el oficio de santificarse est\u00e1 en relaci\u00f3n directa con la virtud teologal de la caridad, y el oficio de ense\u00f1ar con la de la fe y as\u00ed, el oficio de apacentar con la virtud de la esperanza. Y de esta manera resaltar a\u00fan m\u00e1s la importancia del ejercicio de nuestra vida teologal en el alma en correspondencia con nuestra vocaci\u00f3n sacerdotal.<\/p><h4><strong>1. Santificar \u2013 Virtud teologal de la Caridad<\/strong><\/h4><p>Nuestras <em>Constituciones<\/em> se\u00f1alan como nuestro fin espec\u00edfico el conseguir la perfecci\u00f3n de la caridad<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Y si esto se aplica a cualquier religioso del Instituto, sea hermano lego, monje, o novicio, con m\u00e1s raz\u00f3n a\u00fan, se aplica a aquellos que se preparan para el augusto ministerio sacerdotal. Porque, nuevamente, \u00bfno nos dicen tambi\u00e9n las <em>Constituciones <\/em>que \u201cel sacerdote es el hombre de la caridad\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>?<\/p><p>Afirma el magisterio de la Iglesia: \u201c\u2018La nueva evangelizaci\u00f3n tiene necesidad de nuevos evangelizadores, y estos son los sacerdotes que se comprometen a vivir su sacerdocio como camino espec\u00edfico hacia la santidad\u2019<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Pero ya desde ahora es de fundamental importancia que cada uno descubra cada d\u00eda la necesidad absoluta de su santidad personal.<\/p><p>Por tanto, es imperativo que \u201cla formaci\u00f3n espiritual del futuro sacerdote incluya la pr\u00e1ctica de la caridad que es v\u00ednculo de la perfecci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. \u201cEn particular un amor preferencial por los pobres, en los que de modo especial Cristo se halla presente, y un amor misericordioso y lleno de compasi\u00f3n por los pecadores\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. Esto Ustedes ya lo tienen, se trata entonces de saber aprovecharse de esa ocasi\u00f3n \u2013con todas sus cruces, dificultades, y tambi\u00e9n grandes gozos espirituales\u2013 para santificarse uno mismo e imitar a Cristo. Porque si hacemos todo lo que hacemos, pero no tenemos caridad, \u00bfde qu\u00e9 nos sirve?<\/p><p>Miren, tan importante es esto que San Gregorio advierte: \u201cel que no tiene caridad para con otro, no debe absolutamente ejercer el ministerio de la predicaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p><p>Caridad que nos debe llevar a poder decir junto con San Pablo: <em>Aunque pudimos imponer nuestra autoridad por ser ap\u00f3stoles de Cristo, nos mostramos amables con vosotros, como una madre que cuida con cari\u00f1o de sus hijos<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>; amor de padre dispuesto a dar la vida por sus hijos: <em>De esta manera, am\u00e1ndoos a vosotros, quer\u00edamos daros no s\u00f3lo el Evangelio de Dios, sino incluso nuestro propio ser, porque hab\u00edais llegado a sernos muy queridos<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. \u201cTal es el amor que el Se\u00f1or espera de cada predicador del Evangelio, de cada constructor de la Iglesia\u201d, se\u00f1ala muy atinadamente el <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em><a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/p><p>Nosotros no desempe\u00f1amos un oficio como los funcionarios, no escalamos rangos, nosotros estamos llamados a servir como el mismo Cristo que se hizo siervo. Por eso lo nuestro \u201cno es el mando, ni son los honores, sino la entrega total al servicio de Dios y al ministerio pastoral\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Nosotros debemos estar impulsados por el amor<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>, por la virtud teologal de la caridad, que va m\u00e1s all\u00e1 de miras naturales y de complacencias; simplemente porque el amor sobrenatural es sacrificial, dec\u00eda el Ven. Arzobispo Fulton Sheen. Entonces se trata de un amor que sabe sobreponerse a los propios gustos, que sabe \u201crenunciar a s\u00ed mismo por el bien de los dem\u00e1s\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>, que sabe acomodar la voluntad propia a la Voluntad de Dios y sabe ver en aquellas cosas que a nuestra naturaleza le parecen malas y adversas y que no dan gusto, lo mejor para el alma porque as\u00ed lo ordena Dios que quiere nuestro bien y \u00fanicamente nuestro bien y porque reconoce que siempre es de m\u00e1s provecho el irse aniquilando a s\u00ed mismo<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>, como dice San Juan de la Cruz. Pero por sobre todo, este amor sobrenatural no anda buscando consuelo ni gusto ni en Dios ni en otra cosa, sino que todo su cuidado se dirige a ver c\u00f3mo podr\u00e1 dar alg\u00fan contento a Dios y servirle en algo<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>.<\/p><p>Signo de este amor ser\u00e1 el dedicarse sin reservas y sin mirar atr\u00e1s al anuncio de Jesucristo<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>. Sin prepotencia, sin arrogancia, sin atropellamientos m\u00e1s bien ben\u00e9volamente, y siempre con valor, con entusiasmo y grand\u00edsima paciencia paternal; todo envuelto en serena alegr\u00eda.<\/p><p>El Beato Paolo Manna les dec\u00eda a sus religiosos y hoy aqu\u00ed yo se los quiero decir a Ustedes: \u201clo que la mayor parte de las veces abre el camino a la fe, no es la elocuencia y la erudici\u00f3n del Misionero sino su caridad. Un Misionero puede ser todo lo sabio se quiera, si es duro, fr\u00edo, seco y reservado, si no se digna tratar con los ni\u00f1os, con los salvajes, no har\u00e1 mucho bien. El paria, el pobre chino y cualesquiera sean las almas en frente nuestro son atra\u00eddas mejor con la bondad que con el prestigio de la autoridad y de la predicaci\u00f3n. Aunque las conversiones se realicen por alguno de estos motivos, es despu\u00e9s siempre la bondad personal del Misionero que gana el coraz\u00f3n y aficiona al convertido a la fe y a Jesucristo del cual \u00e9l ve la imagen sobrehumana en el misionero\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>.<\/p><p>Tenemos que entender que s\u00f3lo la caridad de Cristo salvar\u00e1 al mundo. No son nuestros programas, no son nuestros m\u00e9todos, no es nuestra sabidur\u00eda; s\u00f3lo es la caridad de Cristo la que salvar\u00e1 al mundo.<\/p><p>De mil maneras el derecho propio ejemplifica y especifica esta pr\u00e1ctica de la caridad, \u2013que si les parece bien a Ustedes ser\u00eda bueno \u00a1muy bueno! dedicarse a leer con detenimiento.<\/p><p>Yo hoy simplemente quisiera enfatizar dos de ellas: la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda (donde precisamente se halla la fuente de esta caridad sobrenatural de la que venimos hablando) y nuestra caridad particularmente con quienes \u2013por lo general\u2013 tendremos siempre a nuestro lado: nuestros hermanos sacerdotes.<\/p><p>Acerca de la Eucarist\u00eda: recuerden siempre que la raz\u00f3n principal del sacerdocio ordenado es la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. El sacerdote es en cierto sentido \u201cpor ella y para ella\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>. Si la Eucarist\u00eda no llega a ser el centro y la ra\u00edz de sus vidas nunca podr\u00e1n realizarse plenamente como sacerdotes y van a andar buscando amores y consuelos en <em>cisternas vac\u00edas y agrietadas<\/em><a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>. Ning\u00fan trabajo que realicemos como sacerdotes es tan importante como la Misa. En efecto, la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda es la <em>mejor manera<\/em> de servir a nuestros hermanos y hermanas en el mundo, porque ella es la fuente y el centro del dinamismo de sus vidas.<\/p><p>Qu\u00e9 crucial es, por tanto, para nuestra felicidad y para un ministerio fecundo, el que cultivemos un profundo amor a la Eucarist\u00eda. Ahora, durante el tiempo del seminario, a trav\u00e9s del estudio teol\u00f3gico de la naturaleza del misterio eucar\u00edstico y de un buen conocimiento de las normas lit\u00fargicas, a fin de prepararse bien para promover una participaci\u00f3n plena, consciente y activa en la liturgia. El mismo derecho propio lo dice varias veces: \u201cla celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda tiene <em>importancia esencial<\/em> en la formaci\u00f3n espiritual de los seminaristas\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>; y ella debe ser \u201cel centro de la vida del Seminario\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a> porque esa es la fuente de donde se bebe la caridad del Verbo Encarnado que es la que nos da fuerzas para la entrega diaria, ahora y despu\u00e9s en la vida sacerdotal.<\/p><p>Tengan presente tambi\u00e9n que la \u201cdigna celebraci\u00f3n de la Santa Misa\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a> es uno de los elementos adjuntos no negociables a nuestro carisma. Por tanto, Ustedes tienen que prepararse como quienes van a ser maestros del <em>ars celebrandi<\/em>, porque es ah\u00ed donde se aprende a amar m\u00e1s a Dios ofreci\u00e9ndose a s\u00ed mismos inmaculados a Dios<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>.<em>\u00a0<\/em><\/p><p>F\u00edjense que todos \u201clos otros sacramentos, as\u00ed como todos los ministerios eclesi\u00e1sticos y obras de apostolado, est\u00e1n \u00edntimamente trabados con la Sagrada Eucarist\u00eda y a ella se ordenan. Porque es en la Sant\u00edsima Eucarist\u00eda donde se halla contenido todo el bien espiritual de la Iglesia, a saber, Cristo mismo\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>. La Eucarist\u00eda es como la fuente y cima de toda la evangelizaci\u00f3n y de ella se nutre el amor ardiente por las almas. En la Eucarist\u00eda se comprende que toda participaci\u00f3n en el sacerdocio de Cristo tiene una dimensi\u00f3n universal y se va ensanchando nuestra disponibilidad para ir a anunciarlo <em>a todas las gentes<\/em><a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a><em>.<\/em><em>\u00a0<\/em><\/p><p>Por eso hoy tambi\u00e9n quiero hacerles un pedido: \u201cQue crezca, gracias a nuestro trabajo apost\u00f3lico, el amor a Cristo presente en la Eucarist\u00eda\u201d.<\/p><p>Respecto de nuestra caridad con nuestros hermanos sacerdotes: Esto nos lo manda el derecho propio cuando dice: que entre los sacerdotes debe darse una \u00edntima fraternidad, la cual \u201cdebe manifestarse en espont\u00e1nea y gustosa ayuda mutua, tanto espiritual como material, tanto pastoral como personal&#8230;\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>. \u201cTambi\u00e9n nuestros hermanos en el presbiterado deben ser objeto privilegiado de la caridad pastoral del sacerdote. Ayudarles material y espiritualmente, facilitarles delicadamente la confesi\u00f3n y la direcci\u00f3n espiritual, hacerles amable el camino del servicio, estar cerca de ellos en toda necesidad, acompa\u00f1arles con fraternal solicitud durante cualquier dificultad, en la vejez, en la enfermedad&#8230;\u201d.<\/p><h4><strong>2. Ense\u00f1ar \u2013 Virtud teologal de la Fe<\/strong><em>\u00a0<\/em><\/h4><p>Claramente lo dice el <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>: \u201cAnte el misterio del sacerdocio ministerial unido \u00edntimamente al misterio de Cristo y de la Iglesia, s\u00f3lo queda la respuesta de la fe. Sin ella nada se entiende\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>. \u201cS\u00f3lo el hombre de fe puede comprender la realidad del sacerdocio y lo que al sacerdocio se refiere\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>.<\/p><p>De all\u00ed, que el misterio del sacerdocio cat\u00f3lico s\u00f3lo puede descubrirse con una actitud profundamente contemplativa, con una contemplaci\u00f3n hecha vida, y con el estudio de la teolog\u00eda hecha contemplaci\u00f3n. Por eso es tan importante que adquieran un gran sentido sobrenatural de su existencia, que alimenten esta fe, que la refuercen cada d\u00eda y que la defiendan.<\/p><p>Ustedes deben ser \u201cprofesionales de la fe; los especialistas de Dios\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>, como llamaba Juan Pablo Magno a los sacerdotes. Como futuros sacerdotes deben saber que han sido llamados a ser maestros de la fe y por tanto deben ser capaces de dar raz\u00f3n de la fe que predicar\u00e1n y ense\u00f1ar\u00e1n ya desde ahora. Lo cual pone de relieve la importancia del estudio, orientado no s\u00f3lo a la adquisici\u00f3n de conocimientos, sino como parte complementaria de nuestra vocaci\u00f3n.<\/p><p>La fe se debe convertir en el \u201cnuevo criterio de juicio y de valoraci\u00f3n de los hombres y de las cosas, de los acontecimientos y problemas\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>. Por tanto, no hay que contentarse con una cantidad de ideas agarradas con alfileres en la cabeza, sino verdades bien cimentadas, por las que se vive y por las que se es capaz de dar la vida si fuese necesario; hay que formarse bien, s\u00f3lidamente, en el recto pensar. En esto hay que exigirse al m\u00e1ximo, no se puede improvisar, no se puede descuidar la formaci\u00f3n intelectual. Hacerlo ser\u00eda ser negligentes con el trabajo pastoral y traicionar el compromiso asumido con Cristo. Porque sin la disciplina y h\u00e1bito de estudio, el futuro sacerdote no podr\u00e1 ser el hombre sabio seg\u00fan el evangelio que, oportuna e inoportunamente, exhorta con la palabra de Dios, convence con la verdad y libera del error. Las almas esperan tener certezas s\u00f3lidas, palabras que no pasan, valores absolutos. Dios es la \u00fanica certeza, \u00c9l es el Absoluto que se ha manifestado en el Verbo Encarnado.<\/p><p>Ahora presten atenci\u00f3n a esto: el derecho propio se\u00f1ala que Ustedes se deben formar de tal manera que \u201cest\u00e9n prevenidos especialmente contra los errores del \u2018progresismo teol\u00f3gico\u2019 que procura una falsa inteligencia de la fe por la falta de cr\u00edtica y discernimiento frente a las filosof\u00edas modernas y la asimilaci\u00f3n del principio de inmanencia\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>.<\/p><p>De aqu\u00ed que sea imperativo que Ustedes, nuestros seminaristas, aprovechen al m\u00e1ximo la riqueza de la formaci\u00f3n que se les ofrece y que le permite \u201cconocer el misterio de Cristo, a la vez, que los prepara para que, Dios mediante, sean capaces de anunciar el Evangelio\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a> con toda fidelidad. San Juan Bosco dec\u00eda: \u201cdespu\u00e9s de la piedad lo que m\u00e1s hay que recomendar es el estudio\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a> porque cada hora de estudio repercute ma\u00f1ana en el apostolado. Aqu\u00ed se ve entonces que la dedicaci\u00f3n al estudio debe hacerse siempre con una perspectiva pastoral la cual no puede estar nunca disociada de los problemas del mundo actual. El Magisterio de la Iglesia y el mismo derecho propio nos lo repiten hasta el cansancio: Es <em>imprescindible<\/em> para evangelizar la cultura<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a> que \u201cel sacerdote sea sensible a cuanto sucede a su alrededor, a los movimientos culturales de la \u00e9poca, a las corrientes de pensamiento. S\u00f3lo as\u00ed podr\u00e1n iluminarse desde la revelaci\u00f3n cristiana, los problemas que ata\u00f1en al hombre, aportando la verdad que viene de Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>. Esto es lo que nosotros en pocas palabras queremos decir con \u201cmorder la realidad\u201d.<\/p><p>Evangelizar significa, en efecto, anunciar y propagar, con todos los medios honestos y adecuados disponibles, los contenidos de las verdades reveladas (la fe Trinitaria y Cristol\u00f3gica; el sentido del dogma de la creaci\u00f3n; las verdades escatol\u00f3gicas; la doctrina sobre la Iglesia, sobre el hombre; la ense\u00f1anza de fe sobre los sacramentos y los dem\u00e1s medios de salvaci\u00f3n; etc.). Y significa tambi\u00e9n, al mismo tiempo, ense\u00f1ar a traducir esas verdades en vida concreta, en testimonio y compromiso misionero<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>. Entonces debemos emprender con todo entusiasmo, con toda solicitud la maravillosa \u201cobra de \u2018caridad intelectual\u2019 mediante una permanente y paciente catequesis sobre las verdades fundamentales de la fe y la moral cat\u00f3licas y su influjo en la vida espiritual\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a> a imitaci\u00f3n de Cristo Maestro.<\/p><p>San Gregorio afirmaba que el sacerdote est\u00e1 especialmente establecido por Dios para ense\u00f1ar el buen camino al que anda extraviado; y por eso a\u00f1ade San Le\u00f3n que el sacerdote que no indica a los fieles su extrav\u00edo demuestra que \u00e9l mismo anda extraviado\u201d. De lo cual se deduce que el oficio de ense\u00f1ar, la tarea de la predicaci\u00f3n es ineludible para el sacerdote. Y si esto es cierto para todo sacerdote, m\u00e1s a\u00fan lo es para nosotros como miembros del Instituto del Verbo Encarnado a los que se les manda el \u201ctener impaciencia por predicar al Verbo en <em>toda forma<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>. \u201cLa fe nace del mensaje y el mensaje consiste en hablar de Cristo, dice San Pablo. Entonces deben ser fervorosos y esforzados en adquirir un conocimiento profundo de la Palabra de Dios, tal como es vivida y proclamada en la Iglesia. Y si quieren que su predicaci\u00f3n el d\u00eda de ma\u00f1ana fructifique en la vida de aquellos a quienes servir\u00e1n, tienen que cultivar en la mente y en el coraz\u00f3n una adhesi\u00f3n real interior al Magisterio de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>.<\/p><p>F\u00edjense Ustedes que, sin fe, ni siquiera nos movemos a la misi\u00f3n; sin fe, flaquean las fuerzas y se quiere retacear en la entrega o incluso puede uno desear abandonar el lugar de misi\u00f3n; sin fe, podemos caer en la tentaci\u00f3n de realizar nuestros oficios o la misi\u00f3n misma como se realizan los negocios terrenos, es decir, con modos de ver y m\u00e9todos exclusivamente humanos: apoy\u00e1ndonos demasiado en los medios terrenos y en la propia habilidad y energ\u00eda, descartando la confianza en la Divina Providencia.<\/p><p>En cambio, el que tiene fe no s\u00f3lo se compromete a ir a los destinos m\u00e1s dif\u00edciles<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a> sino que no se queja de misionar en las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles y en las condiciones m\u00e1s adversas<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>. M\u00e1s a\u00fan, permanece fiel a\u00fan \u201csin poder tener sagrario y una imagen de la Virgen\u201d o teniendo que pasar alg\u00fan tiempo solo \u00a1y a\u00fan as\u00ed tiene iniciativas apost\u00f3licas! Para eso, mis queridos seminaristas \u00a1hace falta fe!<\/p><p>Entonces, si Ustedes quieren vivir y mantenerse a la altura de su vocaci\u00f3n, deben nutrirse constantemente de este esp\u00edritu de fe, ilumin\u00e1ndose y enfervoriz\u00e1ndose con la meditaci\u00f3n de la Escritura y rezando bien. Nosotros somos instrumentos de Dios, y de \u00c9l debemos recibir por la continua oraci\u00f3n y la recepci\u00f3n de los sacramentos, la gracia que necesitamos para nuestro ministerio, sin la cual no podemos nada con respecto a la eterna salvaci\u00f3n de nuestras almas y la de aquellos encomendadas a nosotros.<\/p><p>Consecuentemente, \u201cun aspecto, ciertamente no secundario de la misi\u00f3n del sacerdote es el de ser maestros de oraci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>. De esto se deduce que no basta solo un conocimiento intelectual de Cristo, \u00a1hay que aprender <em>de<\/em> \u00c9l!, \u00a1hay que dar testimonio de la fe que profesamos! De aqu\u00ed que sea ineludible la tarea de familiarizarse con su Divina Persona y su proyecto de salvaci\u00f3n, hay que impregnarse de los mismos sentimientos de Cristo, y de alguna manera <em>evangelizarse<\/em> a uno mismo adquiriendo sus criterios de juicio. Jesucristo debe ser el centro de nuestros pensamientos, el tema de nuestras palabras, y todo el mundo debe reconocer que \u00c9l es el motivo de nuestra vida. Y si el Verbo Encarnado es el objeto de nuestro amor, de \u00c9l debe tomar vigor toda iniciativa. Cada uno de nosotros debe abrazar como a la misma vida el ideal del Verbo Encarnado de tal modo que si cay\u00e9semos muertos, muramos abrazados a \u00c9l. Por eso estos a\u00f1os de preparaci\u00f3n doctrinal deben encontrar alimento tambi\u00e9n en una <em>s\u00f3lida vida espiritual<\/em><a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a>.<\/p><p>El Beato Paolo Manna tiene unas l\u00edneas magistrales sobre esto, que si me permiten quisiera compartir hoy con Ustedes. Dice as\u00ed: \u201cEl misionero es por excelencia hombre de fe: nace de la fe, vive de la fe, por ella trabaja con gusto, padece con gusto, padece y muere. El Misionero que no es esto, es a lo m\u00e1s, un aprendiz del apostolado\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a>. Y sigue diciendo: \u201cel fervor de la vida de un Misionero, su actividad controlada, sabia, industriosa, incansable, el gozo inalterable y su perseverancia en el trabajo, a\u00fan en medio de privaciones, calamidades y dificultades, son siempre el resultado de una <em>vida de fe<\/em>. Si la fe se ofusca, tambi\u00e9n el celo disminuye de intensidad; asoman entonces, a\u00fan en los m\u00e1s fuertes, el cansancio y la depresi\u00f3n y se puede llegar hasta la desesperaci\u00f3n y la p\u00e9rdida de la vocaci\u00f3n. Si el Misionero vive de fe, entonces es grande, es sublime, es divino; la Iglesia y las almas pueden esperar todo de \u00e9l; ning\u00fan trabajo, ninguna dificultad lo asusta, ning\u00fan hero\u00edsmo es superior a sus fuerzas; si el esp\u00edritu de fe en \u00e9l es l\u00e1nguido y d\u00e9bil, \u00e9l se agitar\u00e1, sin embargo, trabajar\u00e1, pero poco o nada le aprovechar\u00e1n sus fatigas y el poco \u00e9xito de sus obras hechas sin ganas, aumentar\u00e1 la desconfianza y la depresi\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a>.<\/p><p>Yo se los dec\u00eda en una carta circular: \u201cSin la fe, nadie se sacrifica voluntariamente en las misiones. Es por la fe, por las profundas convicciones y el gran amor al Verbo Encarnado que luego se realizan los hero\u00edsmos de la Cruz\u201d <a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a>.<\/p><h4><strong>3. Apacentar \u2013 Virtud teologal de la esperanza<\/strong><em style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<\/em><\/h4><p>Hay una frase en el derecho propio que a m\u00ed particularmente me encanta porque hablando de nosotros como misioneros dice: \u201cSe necesitan personas que presenten el rostro paterno de Dios y materno de la Iglesia, que se jueguen la vida para que los otros tengan vida y <em>esperanza<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a>. Esta frase condensa, digamos as\u00ed, lo que venimos hablando hasta ahora, pero le agrega tambi\u00e9n esa nota de eternidad: la esperanza. Tan caracter\u00edstica del estilo de apacentar de nuestro Se\u00f1or\u2026 infundir esperanza, animar, elevar por encima de las miras naturales.<\/p><p>Nosotros como sacerdotes misioneros somos enviados a un mundo angustiado y oprimido por miles de problemas, pero ah\u00ed mismo, en esas circunstancias que tantas veces tira hacia el pesimismo, debemos dar nuestra vida por anunciar la \u2018Buena Nueva\u2019 y dar testimonio con nuestra propia vida de que hemos encontrado en Cristo la verdadera esperanza<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a>. Por eso todo lo que hagamos, todo lo que padezcamos, tiene que ir envuelto de esa gracia especial que es la esperanza victoriosa que nos gan\u00f3 Cristo.<\/p><p>Un autor en una de sus definiciones del sacerdocio dice que \u201cel sacerdote es un faro esperanzador en medio de tanta tiniebla y borrasca\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a>.<\/p><p>Ustedes ahora aqu\u00ed en el Seminario se est\u00e1n preparando \u201cespec\u00edficamente para comunicar la caridad de Cristo, Buen Pastor\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a>, \u201cque vigila, apacienta y evangeliza; que sabe sufrir en silencio y sabe dar la vida por sus ovejas\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">[53]<\/a>. Esa es la meta de todo el proceso formativo en vistas a la ordenaci\u00f3n sacerdotal: formar pastores de almas<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">[54]<\/a>, la plena comuni\u00f3n con la caridad pastoral de Jesucristo<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\">[55]<\/a>. O como magn\u00edficamente dicen nuestras <em>Constituciones<\/em>: \u201cformar para la Iglesia Cat\u00f3lica sacerdotes seg\u00fan el coraz\u00f3n de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\">[56]<\/a>.<\/p><p>Esto nos dice a las claras que \u201cla pastoral, no puede reducirse ni siquiera en el mejor de los casos a una competente ciencia o a una pr\u00e1ctica verdaderamente t\u00e9cnica\u201d. \u201cFormarse para el sacerdocio es aprender <em>primordialmente<\/em> de la caridad pastoral de Cristo, es prepararse por amor de Cristo a apacentar su reba\u00f1o\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\">[57]<\/a>. Y por eso se les ha de exigir \u201clas virtudes relacionadas con los dem\u00e1s, es decir que \u2018no sean arrogantes ni pol\u00e9micos, sino afables, hospitalarios, sinceros en sus palabras y en su coraz\u00f3n, prudentes y discretos, generosos y disponibles para el servicio, capaces de ofrecer personalmente y de suscitar en todos relaciones leales y fraternas, dispuestos a comprender, perdonar y a consolar\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\">[58]<\/a>.<\/p><p>Eso por un lado. Pero por otro lado tambi\u00e9n tienen que \u201casumir de manera consciente y madura sus responsabilidades, formarse el h\u00e1bito interior de valorar los problemas y establecer las prioridades y los medios de soluci\u00f3n, fundados siempre en claras motivaciones de fe y seg\u00fan las exigencias teol\u00f3gicas de la pastoral misma\u201d<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\">[59]<\/a>. \u00a1Cu\u00e1n consolador es ver un religioso que vive movido por la caridad pastoral como don total de s\u00ed mismo para la salvaci\u00f3n de los dem\u00e1s<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\">[60]<\/a>, que tiene celo apost\u00f3lico, que se las ingenia de tal manera que ninguno se aleje de \u00e9l sin estar persuadido de que efectivamente busca el bien sobrenatural de su alma, que es pr\u00f3digo en iniciativas pastorales y que en medio de las dificultades sabe mantener la serena confianza en Dios, la cual brota indudablemente de la esperanza que late en su alma!<\/p><p>Aqu\u00ed en este punto, quisiera citar el ejemplo del Padre Ciszek \u2013un sacerdote jesuita americano\u2013 porque me parece que su experiencia resume de alg\u00fan modo todo lo que en este punto quisiera decirles, especialmente cuando la esperanza es probada. El P. Ciszek siendo seminarista se ofreci\u00f3 para ir a las misiones rusas despu\u00e9s de que el Papa P\u00edo XI les escribiera una carta especial a los jesuitas dici\u00e9ndoles que hab\u00eda abierto un seminario para preparar a los j\u00f3venes sacerdotes para la misi\u00f3n en Rusia. Despu\u00e9s que fue ordenado no lo mandaron a Rusia, sino a Polonia. \u00c9l estaba all\u00ed cuando en 1939 los alemanes invadieron el pa\u00eds y durante la deportaci\u00f3n que se sigui\u00f3. El P. Ciszek, haci\u00e9ndose pasar por un obrero, se fue con los refugiados con la esperanza de poder servirles espiritualmente. Pero pronto la polic\u00eda secreta sovi\u00e9tica lo descubri\u00f3 y lo mandaron a la c\u00e1rcel. Estuvo 5 a\u00f1os preso en Lubianka, despu\u00e9s fue sentenciado a 15 a\u00f1os de trabajo forzado en los campos de prisioneros de Siberia. Lo pusieron a trabajar en construcci\u00f3n al aire libre con un frio \u00e1rtico extremo, y tambi\u00e9n trabaj\u00f3 en minas de carb\u00f3n, mal vestido, mal alimentado y alojado en condiciones miserables en cuarteles cercados por alambres de p\u00faas. \u00c9l mismo da testimonio de c\u00f3mo los hombres mor\u00edan, especialmente aquellos que abandonaban la esperanza. Cuando los 15 a\u00f1os pasaron, se qued\u00f3 viviendo en pueblitos siberianos, porque no pod\u00eda salir de Siberia y ni siquiera ir a las ciudades principales de Rusia. Entonces trabaj\u00f3 como mec\u00e1nico y otros oficios por el estilo, hasta que el gobierno americano lo intercambi\u00f3 \u2013en 1963\u2013 por dos esp\u00edas rusos.<\/p><p>Respecto de su experiencia en Lubianka y despu\u00e9s de relatar la situaci\u00f3n inhumana en la que viv\u00eda y la injusticia de haber sido encarcelado sin raz\u00f3n y de detallar c\u00f3mo en la prisi\u00f3n era despreciado precisamente por ser sacerdote, \u00e9l escribe; presten atenci\u00f3n: \u201cNinguna situaci\u00f3n carece de valor o de sentido en la providencia divina. Es una tentaci\u00f3n muy humana sentirse frustrado por las circunstancias, sentirse abrumado e indefenso ante el orden establecido, sea \u00e9ste una prisi\u00f3n, o el sistema sovi\u00e9tico en su conjunto, \u00a1o todo este mundo agobiante y podrido! En las peores circunstancias imaginables, el hombre sigue siendo hombre, dotado de una voluntad libre, y Dios siempre est\u00e1 dispuesto a ayudarle con su gracia. Es m\u00e1s, Dios espera de \u00e9l que <em>act\u00fae<\/em> en esas circunstancias, en esa situaci\u00f3n, como \u00c9l quiere que act\u00fae. Porque tambi\u00e9n esas situaciones, esas personas, esos lugares y esas cosas son lo que Dios quiere para \u00e9l en ese momento. Puede que no est\u00e9 en sus manos cambiar el \u2018sistema\u2019, como no estaba en las m\u00edas cambiar las condiciones de la prisi\u00f3n, pero eso no es ninguna excusa para dejar de actuar. Muchos hombres se sienten frustrados, o desalentados, o incluso derrotados cuando se encuentran frente a una situaci\u00f3n o un mal contra el que no pueden hacer mucho. La pobreza, la injusticia social, el odio y el resentimiento, la guerra, la corrupci\u00f3n y la opresiva burocracia de las instituciones (y cada uno de nosotros podr\u00eda agregar algo a la lista): todo puede generar una amarga frustraci\u00f3n y, a veces, un sentimiento de absoluta desesperanza. Pero Dios no espera que ning\u00fan hombre cambie el mundo \u00e9l solo, que acabe con todos los males o cure todas las enfermedades. Lo que s\u00ed espera de \u00e9l es que <em>act\u00fae como \u00c9l quiere que lo haga en las circunstancias dispuestas por su voluntad y su providencia<\/em>. Para actuar as\u00ed no le faltar\u00e1 la ayuda de la gracia divina.<\/p><p>El sentimiento de desesperanza que todos experimentamos en circunstancias como estas nace en realidad de nuestra tendencia a introducir demasiado de nuestro yo en la escena. [\u2026] Tendemos a concentrarnos en nosotros, a pensar en lo que podemos o no podemos hacer, y nos olvidamos de Dios, de su voluntad y de su providencia. Dios, sin embargo, no se olvida nunca de la importancia de cada uno, de su dignidad y su valor y del papel que nos pide que desempe\u00f1emos en la obra de la providencia. Para Dios, todo individuo es igual de importante en todo momento. A \u00c9l s\u00ed le importamos. Pero tambi\u00e9n espera que cada uno aceptemos, como venidas de sus manos, las situaciones diarias que nos env\u00eda y que obremos como \u00c9l quiere que obremos, con la gracia que nos concede para ello\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\">[61]<\/a>.<\/p><p>Piensen que el hombre que escribe esto estaba privado de todo apoyo externo: de su familia, de sus compa\u00f1eros jesuitas, de la Iglesia visible\u2026 ni siquiera sus necesidades b\u00e1sicas estaban m\u00ednimamente satisfechas. Esa es la esperanza que debemos tener nosotros, una esperanza invencible, que ni las situaciones m\u00e1s adversas, ni las pruebas m\u00e1s lacerantes, logren doblegar. \u201cEn la vida no hay dificultades, solo hay circunstancias. Dios lo conduce todo, y todo lo conduce bien. No hay m\u00e1s que abandonarse, y servir a cada instante en la medida de lo posible\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\">[62]<\/a>. \u00a1Esa es la esperanza que debemos tener!<\/p><p>Tengan confianza en Jes\u00fas a\u00fan en sus desalientos, a\u00fan cuando el cuerpo o el esp\u00edritu est\u00e9n reducidos a impotencia y se nieguen a colaborar. Mantengan fija su confianza en Dios, que \u00c9l los mira con amor inefable. Es cierto que a veces Dios se complace en multiplicar las dificultades, detiene y clava en la impotencia. Bien se quisiera, pero no se puede. Pero cuando se da un paso y se reza, viene Dios y da alas para seguir avanzando<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\">[63]<\/a>. As\u00ed que: \u00a1\u00c1nimo! Jes\u00fas no nos enga\u00f1a. \u00c9l es el Dios con nosotros, el amor fiel que no nos abandona y que sabe transformar nuestras noches en albas de esperanza. Conf\u00eden siempre en \u00c9l y desconf\u00eden de ustedes mismos; gracia que les deseo ahora y siempre.<\/p><p>Mucho m\u00e1s se podr\u00eda decir en este punto, pero ser\u00eda hacerlo a\u00fan m\u00e1s largo.<\/p><p><strong>[Conclusi\u00f3n] <\/strong>Simplemente, como un pensamiento final, les quiero dejar un consejo del libro \u201c<em>Sacerdotes para siempre\u201d<\/em>.<\/p><p>\u201cHay que comenzar purific\u00e1ndose a s\u00ed mismo antes de purificar a los dem\u00e1s; hay que instruirse para poder instruir; hay que hacerse luz para iluminar, acercarse a Dios para acercar a los dem\u00e1s a \u00c9l, hacerse santos para santificar\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\">[64]<\/a>. Esto se concreta en la b\u00fasqueda de una profunda unidad de vida que conduce al sacerdote \u2013al seminarista podr\u00edamos decir aqu\u00ed\u2013 a tratar de ser, de vivir y de servir como otro Cristo en todas las circunstancias de la vida. Los fieles de la parroquia, o quienes participan en las diversas actividades pastorales, ven \u2013\u00a1observan! \u2013 y oyen \u2013\u00a1escuchan! \u2013 no s\u00f3lo cuando se predica la Palabra de Dios, sino tambi\u00e9n cuando se celebran los distintos actos lit\u00fargicos, en particular la Santa Misa; cuando son recibidos en la oficina parroquial, donde esperan ser atendidos con cordialidad y amabilidad;<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\">[65]<\/a> cuando ven al sacerdote que come o que descansa, y se edifican por su ejemplo de sobriedad y de templanza; cuando lo van a buscar a su casa, y se alegran por la sencillez y la pobreza sacerdotal en la que vive;<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\">[66]<\/a> cuando lo ven vistiendo con orden su propio h\u00e1bito, cuando hablan con \u00e9l, tambi\u00e9n sobre cosas sin importancia, y se sienten confortados al comprobar su visi\u00f3n sobrenatural, su delicadeza y la finura humana con la que trata tambi\u00e9n a las personas m\u00e1s humildes, con aut\u00e9ntica nobleza sacerdotal. \u2018La gracia y la caridad del altar se difunden as\u00ed al amb\u00f3n, al confesionario, al archivo parroquial, a la escuela, a las actividades juveniles, a las casas y a las calles, a los hospitales, a los medios de transporte y a los de comunicaci\u00f3n social, all\u00ed donde el sacerdote tiene la posibilidad de cumplir su tarea de pastor: de todos modos es su Misa la que se extiende, es su uni\u00f3n espiritual con Cristo Sacerdote y Hostia que lo lleva a ser \u2013como dec\u00eda san Ignacio de Antioqu\u00eda\u2013 <em>trigo de Dios para que sea hallado pan puro de Cristo<\/em>,<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\">[67]<\/a> para el bien de los hermanos<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\">[68]<\/a>.<\/p><p>Solo me queda animarlos en esta carrera por alcanzar a Cristo. D\u00e9nse cuenta de que \u00c9l ya los alcanz\u00f3 primero. D\u00e9jense formar por \u00c9l. Amen sin reservas a la Iglesia, a nuestro querido Instituto y a nuestra Madre Sant\u00edsima. Que Ella, la Madre de Cristo Sacerdote, los eduque con su amor maternal, para que en Ustedes se conforme a la imagen verdadera de su Hijo. A la Virgen Pur\u00edsima los encomiendo muy especialmente a cada uno de ustedes, individualmente, con todas sus necesidades, con todos sus anhelos. La Virgen los guarde siempre. Se los deseo con todo cari\u00f1o.<\/p><p>Muchas gracias por la atenci\u00f3n. Que Dios los bendiga y los haga santos sacerdotes misioneros. Gracias de verdad.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 2;<em> op. cit. <\/em><em>Optatam Totius<\/em>, Proemio.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cf. <em>Optatam Totius<\/em>, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 23.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 206.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Pastores dabo vobis<\/em>, 82.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 235.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 238; <em>op. cit.<\/em> cf. Mt 25, 40. Delicadamente aclara el <em>Directorio<\/em> en la nota p\u00e1gina 378: \u201cCompasi\u00f3n a ejemplo de Cristo que deber\u00e1n practicar siendo sacerdotes particularmente en la administraci\u00f3n del sacramento de la Reconciliaci\u00f3n\u201d[7].<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Citado por el Beato Paolo Manna, <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n\u00ba 8, Mil\u00e1n, 15 de septiembre de 1927.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> 1 Tes 2, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> 1 Tes 2, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 239.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 141.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 247; <em>op. cit. Optatam Totius<\/em>, 9.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 79 citado en <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 140.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 241.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Cf. <em>Noche Oscura<\/em>, Canci\u00f3n 2\u00aa, Libro 2, cap. 18.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cf. San Juan de la Cruz,<em> Noche Oscura<\/em>, Canci\u00f3n 2\u00aa, Libro 2, cap. 19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 142.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Cf. Beato Paolo Manna, <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n\u00ba 8, Mil\u00e1n, 15 de septiembre de 1927.<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Carta del Jueves Santo<\/em> 1980.<\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Cf. Jer 2, 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 224;<em> op. cit. Pastores dabo vobis<\/em>, 48.<\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 97; <em>op. cit. CIC<\/em>, c. 246, \u00a7 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> <em>Notas del V Cap\u00edtulo General<\/em>, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Cf. P. C. Buela, IVE, <em>Sacerdotes para Siempre<\/em>, II Parte, cap. 2, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Cf. <em>Presbyterorum Ordinis<\/em>, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A los Sacerdotes y Seminaristas en Madrid<\/em>, 16 de junio de 1993.<\/p><p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 284; <em>op. cit. Lumen Gentium<\/em>, 28.<\/p><p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 206.<\/p><p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 53.<\/p><p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> <em>A los sacerdotes, religiosos y religiosas en Bari, Italia<\/em>, 26 de febrero de 1984.<\/p><p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 206;<em> op. cit. Pastores dabo vobis<\/em>, 47.<\/p><p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 324.<\/p><p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Cf. <em>Mensaje para la Vigilia de oraci\u00f3n por las vocaciones en Notre Dame de Paris<\/em>, 21 de agosto de 1997; <em>op. cit<\/em>. Cf. <em>Optatam totius<\/em>, 14-16.<\/p><p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> <em>Reglas para las Casas<\/em>, Cap. 6, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Cf. <em>Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 126.<\/p><p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Cf. San Juan Pablo II,<em> A los Sacerdotes y Seminaristas en Madrid<\/em>, 16 de junio de 1993.<\/p><p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> P. C. Buela, IVE, <em>Sacerdotes para Siempre<\/em>, II Parte, Cap. 3, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 115.<\/p><p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Cf. San Juan Pablo II,<em> A los seminaristas y candidatos a la vida religiosa en San Antonio, Texas, USA<\/em>, 13 de septiembre de 1987.<\/p><p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 67.<\/p><p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> <em>Constituciones,<\/em> 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 203.<\/p><p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 326.<\/p><p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Beato Paolo Manna, <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n\u00ba 6, 15 de septiembre de 1926.<\/p><p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> <em>Carta Circular 11<\/em>, 1 de junio de 2017.<\/p><p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 270; <em>op. cit. Vita Consecrata<\/em>, 105.<\/p><p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 169.<\/p><p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> Cf. P. C. Buela, IVE, <em>Sacerdotes para Siempre<\/em>, Conclusi\u00f3n, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 228.<\/p><p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 283; <em>op. cit.<\/em> San Luis Orione, Carta del 06\/02\/1935, <em>op. cit<\/em>., 58.<\/p><p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 11; <em>op. cit<\/em>. Cf. <em>Pastores dabo vobis<\/em>, 61 y <em>Optatam Totius<\/em>, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 395; <em>op. cit<\/em>. Cf.<em> Pastores dabo vobis<\/em>, 57.<\/p><p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 231. Expresi\u00f3n ampliamente detallada en la <em>Carta Circular 16<\/em>, Sobre el ADN de un religioso del IVE.<\/p><p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 181; <em>op. cit<\/em>. cf. 1 Tim 3, 1-5; Tit 1, 7-9.<\/p><p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 421; <em>op. cit<\/em>. <em>Pastores dabo vobis<\/em>, 57.<\/p><p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 239 y <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 13, 26, 420.<\/p><p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> <em>He leadeth me<\/em>, cap. 4. [Traducido del ingl\u00e9s]. En espa\u00f1ol el libro se llama <em>Caminando por valles oscuros<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> San Alberto Hurtado.<\/p><p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> Cf. San Pedro Juli\u00e1n Eymard, <em>Obras Eucar\u00edsticas<\/em>, 5\u00aa serie, Ejercicios espirituales a las Siervas del SSmo. Sacramento.<\/p><p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> San Gregorio Nacianceno, <em>Oraciones<\/em>, 2, 71: PG 35, 480.<\/p><p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Cfr. <em>Pastores dabo vobis<\/em>, 43.<\/p><p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> <em>Presbyterorum Ordinis<\/em>, 17; <em>CIC<\/em>, can. 282.<\/p><p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> Cf. Rom 4, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> San Juan Pablo, <em>Catequesis<\/em>, 7 de Julio de 1993.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLas virtudes teologales en relaci\u00f3n a la triple funci\u00f3n sacerdotal\u201d&nbsp; Conferencia para los Seminaristas del Seminario \u201cSan Vitaliano Papa\u201d 20 de abril de 2018 [Introducci\u00f3n] Agradezco al Padre Rector por la invitaci\u00f3n y a todos por permitirme pasar este d\u00eda con Ustedes que en verdad es para m\u00ed muy consolador. 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