{"id":2258,"date":"2021-02-01T08:15:40","date_gmt":"2021-02-01T06:15:40","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=2258"},"modified":"2021-02-03T06:47:34","modified_gmt":"2021-02-03T04:47:34","slug":"la-vocacion-en-los-mas-pequenos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2021\/02\/01\/la-vocacion-en-los-mas-pequenos\/","title":{"rendered":"La vocaci\u00f3n en los m\u00e1s peque\u00f1os"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2258\" class=\"elementor elementor-2258\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>\u00abLa vocaci\u00f3n en los m\u00e1s peque\u00f1os\u00bb<\/strong><\/h3><p style=\"text-align: center;\"><em>Directorio de Seminarios Menores, 4<\/em><\/p><p>El ambiente cuaresmal del presente mes se ilumina con celebraciones que dirigen nuestra atenci\u00f3n hacia los m\u00e1s j\u00f3venes de nuestro Instituto: los seminaristas menores. As\u00ed, por ejemplo, en unos pocos d\u00edas, el 3 de febrero, celebraremos el inicio de la experiencia del Seminario menor en el Instituto con el ingreso en 1986 de los dos primeros seminaristas menores, hoy en d\u00eda los padres Ricardo Clarey y Marcelo Cano. Asimismo, el 10 y 20 del corriente mes celebraremos a San Jos\u00e9 S\u00e1nchez del R\u00edo y a San Francisco Marto, patronos de nuestros Seminarios menores en Estados Unidos y Ecuador respectivamente.<\/p><p>La pastoral vocacional en el Instituto es <strong>intr\u00ednseca<\/strong> al fin de la evangelizaci\u00f3n de la cultura y al carisma propio<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Y en verdad, es para dar gracias a Dios que la abundancia de vocaciones haya caracterizado a la Congregaci\u00f3n desde los primeros a\u00f1os de vida. En la actualidad, el Instituto cuenta con 456 vocaciones en formaci\u00f3n, de entre los cuales \u00a199 son vocaciones de seminaristas menores!, presentes en los distintos Seminarios menores del Instituto alrededor del mundo<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p><p>Ahora bien, \u201chemos de ser conscientes de que todas las vocaciones son <strong>un don gratuito de Dios para nuestro Instituto<\/strong>, y pensamos que las razones del benepl\u00e1cito divino son:<\/p><p>&#8211; La urgente necesidad de la Iglesia.<\/p><p>&#8211; La fidelidad al carisma fundacional.<\/p><p>&#8211; El testimonio y alegr\u00eda de sacerdotes y seminaristas.<\/p><p>&#8211; La predicaci\u00f3n de Ejercicios\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p><p>No se puede negar que, a nivel eclesial, el tema de las vocaciones es de gran actualidad y urgencia. Existe una gran preocupaci\u00f3n. Y esto nos afecta a nosotros directamente porque si no se soluciona el problema de las vocaciones ser\u00e1 muy dif\u00edcil la nueva evangelizaci\u00f3n, los misioneros actuales estar\u00e1n cada vez m\u00e1s exigidos, no se podr\u00e1n cubrir como se debe todos los puestos de misi\u00f3n, y cuando ellos no est\u00e9n, \u00bfqui\u00e9n habr\u00e1 que los reemplace?<\/p><p>El derecho propio recoge numerosas expresiones de San Juan Pablo II que resaltan el hecho de que \u201cel problema de las vocaciones afecta a la vida misma de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. As\u00ed por ejemplo dice: \u201c\u2018Debe decirse que el problema de las vocaciones sacerdotales es \u2018el problema fundamental de la Iglesia\u2019<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>, el \u2018que requiere mayor atenci\u00f3n\u2019<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, se trata de un \u2018problema central\u2019<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>, \u2018del futuro\u2019<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>, \u2018vital\u2019<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Y m\u00e1s adelante dice: \u201cEl tema de las vocaciones \u201cafecta a la Iglesia en una de sus notas fundamentales, que es la de su apostolicidad\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p><p>Es por eso que en este escrito nos ha parecido oportuno destacar la relevancia que tiene para la pastoral eclesial y en particular para la evangelizaci\u00f3n de la cultura, el apostolado vocacional con los ni\u00f1os y adolescentes pues es un semillero de vocaciones sacerdotales. Y queremos hacerlo, primero, compartiendo, aunque brevemente, lo que fueron los inicios del primer Seminario menor del Instituto, el Seminario \u201cSan Juan, Ap\u00f3stol\u201d. Para luego presentar la doctrina tomista sobre la vocaci\u00f3n de los ni\u00f1os a la vida religiosa, y, finalmente, destacar la \u2018impronta\u2019 caracter\u00edstica de nuestros Seminarios menores.<\/p><h4><strong>1. Los comienzos <\/strong><\/h4><p>Como dec\u00edamos al inicio, los actuales padres Ricardo Clarey y Marcelo Cano, fueron las primeras vocaciones de \u2018menores\u2019 en el Instituto. Recordemos que el Instituto fue fundado en San Rafael el 25 de marzo de 1984, y sus miembros viv\u00edan ese primer a\u00f1o en el Seminario diocesano de la calle Tirasso (San Rafael, Mendoza). Ese Seminario fue iniciado por el Instituto y estaba a cargo del Instituto, por pedido expreso de Mons. Le\u00f3n Kruk. Fue la primera obra que se nos confi\u00f3. El 22 de febrero de 1985, fiesta de la C\u00e1tedra de San Pedro, se celebr\u00f3 la primera Misa en la nueva casa que ser\u00eda la sede del Instituto en San Rafael<em>, la Finca<\/em> \u201cNuestra Se\u00f1ora de Luj\u00e1n\u201d en la calle El Cha\u00f1aral. Durante esos primeros dos a\u00f1os no hab\u00eda a\u00fan Seminario menor en el Instituto del Verbo Encarnado.<\/p><p>Ambas vocaciones ya hab\u00edan estado juntos en un Seminario menor diocesano, del cual hab\u00edan salido. \u201cCon ocasi\u00f3n de las vacaciones de invierno de julio 1985\u201d \u2212relata el P. Clarey\u2212 \u201cvisit\u00e9 al P. Buela en su casa de Remedios de Escalada y Nazca, en Buenos Aires. En esa ocasi\u00f3n, \u00e9l estaba con Marcelo Morsella, tambi\u00e9n ellos de vacaciones. Le coment\u00e9 de mi deseo de irme a San Rafael [&#8230;] El padre me dijo que le parec\u00eda bien que fuese a San Rafael, pero que deb\u00eda hablarlo con Mons. Kruk y que me har\u00eda saber a la brevedad\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. Mientras tanto, \u201cen esos meses, no recuerdo exactamente cu\u00e1ndo\u201d, sigue el relato, \u201cMarcelo Cano viaj\u00f3 a San Rafael a conocer <em>la Finca<\/em>, y manifest\u00f3 el deseo de poder ir a San Rafael como seminarista menor\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Lo cierto es, que una vez llegada la aprobaci\u00f3n del obispo del lugar, \u00e9l tambi\u00e9n viaj\u00f3 a San Rafael.<\/p><p>La sencillez del relato de aquel viaje para \u2018entrar\u2019 al Seminario menor que con ellos comenzaba nos deja leer entre l\u00edneas la confianza y la simplicidad de aquellos que, como dice Santo Tom\u00e1s, se entregan al servicio de Dios desde la primera juventud<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>: \u201cViaj\u00e9 a San Rafael con la \u2018Moby Dick\u2019 (este era el sobrenombre el autob\u00fas de la Casa Madre) desde Buenos Aires junto con algunos seminaristas (Guillermo Costantini, Gaspar Farr\u00e9, etc.) y despu\u00e9s de pasar por San Luis llegamos a San Rafael y luego a El Nihuil, el 3 de febrero de 1986. Ten\u00eda 16 a\u00f1os. Nos reencontramos con Marcelo Cano, y se unieron algunos (entre ellos el actual P. Gustavo Domenech y otros dos). En esos primeros d\u00edas en El Nihuil lo vimos varias veces a Marcelo Morsella\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>. Una vez all\u00ed se les encarg\u00f3 a dos seminaristas que se ocuparan de ellos, como bedeles, durante el mes de febrero. Y as\u00ed dio comienzo simple y sencillamente la experiencia del Seminario menor en el Instituto hace ya 35 a\u00f1os, por gracia de Dios.<\/p><p>En marzo de ese a\u00f1o y ya de regreso en <em>la Finca<\/em> los seminaristas menores ya eran 10, dado que j\u00f3venes de San Rafael, de Buenos Aires y de Entre R\u00edos se sumaron a la experiencia. Todos ellos ocupaban la mitad de la casa San Pablo (en la otra mitad estaban los seminaristas mayores). Naturalmente todos estos j\u00f3venes adolescentes ten\u00edan que terminar sus estudios secundarios. As\u00ed fue que con mucho sacrificio cuatro de ellos comenzaron a ir al Colegio Marista, cuatro al colegio Polivalente de Artes y dos al Colegio Normal de San Rafael. Pues en ese entonces el Instituto no contaba con un colegio propio. Relata el padre Clarey: \u201cTodas las ma\u00f1anas ten\u00edamos que ir todos en colectivo a la ciudad, para el colegio. Volv\u00edamos al mediod\u00eda y el Hermano Payo nos esperaba con la comida (muchas veces un combinado de arroz con huevos fritos&#8230;). Por la tarde ten\u00edamos la Misa en la capilla, celebrada generalmente por el joven sacerdote Jos\u00e9 Corbelle. Despu\u00e9s hac\u00edamos la adoraci\u00f3n al Sant\u00edsimo con los seminaristas mayores. Los s\u00e1bados ayud\u00e1bamos a los seminaristas mayores en el apostolado\u201d.<\/p><p>Luego de alg\u00fan tiempo de compartir la casa los seminaristas menores y mayores, estos \u00faltimos se redistribuyeron en las otras casas de <em>la Finca<\/em> (San Andr\u00e9s, San Pedro, Santiago) y los menores se quedaron con la casa San Pablo. Quienes fueron seminaristas en esa \u00e9poca recuerdan con a\u00f1oranza la familiaridad, la alegr\u00eda y la experiencia sin duda formativa que significaban las salidas que hac\u00edan al cerro Sosneado o a El Nihuil con su superior, el fundador del Instituto. \u00a0<\/p><p>A fines de ese primer a\u00f1o los seminaristas menores Cano y Clarey hab\u00edan terminado el Seminario menor y pasaban a primer a\u00f1o de filosof\u00eda, y por eso se les concedi\u00f3 participar de la misi\u00f3n popular junto con los seminaristas mayores en Matar\u00e1 (Santiago del Estero, Argentina) \u201cdonde la gente ten\u00eda muy presente a Marcelo Morsella que hab\u00eda misionado el a\u00f1o anterior\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>, cuenta el padre Clarey.<\/p><p>Al a\u00f1o siguiente, 1987, los seminaristas menores se trasladaron a la parroquia San Maximiliano Kolbe, y luego en meses posteriores de ese a\u00f1o a la actual casa de formaci\u00f3n \u201cSan Juan Ap\u00f3stol\u201d de la calle Rawson en San Rafael, despu\u00e9s de haber comprado el inmueble gracias a la generosidad de Juan Demianczuk y Juan Mazzeo. Todo esto marc\u00f3 el inicio y el establecimiento formal del Seminario menor, que tuvo lugar el 27 de diciembre de 1987, memoria de San Juan Ap\u00f3stol.<\/p><p>Estos inicios del Seminario menor del Instituto dejan entrever en l\u00edneas generales ciertos rasgos que caracterizan la conducci\u00f3n y formaci\u00f3n que se imparte en nuestros Seminarios menores en la actualidad. Solamente por se\u00f1alar algunos:<\/p><ul><li>La participaci\u00f3n en la <strong>Misa diaria <\/strong>de los seminaristas menores: \u201cComo en todas las casas del Instituto la Santa Misa es el centro de la vida, es el sol que ilumina la vida interior, el apostolado, el trabajo y toda actividad\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>.<\/li><\/ul><ul><li>Asimismo, la <strong>adoraci\u00f3n eucar\u00edstica<\/strong> diaria: \u201cSe ha de realizar todos los d\u00edas por espacio de media hora\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a> en los seminarios menores.<\/li><\/ul><ul><li>Y aunque no sea expl\u00edcito en el testimonio citado sabemos que, desde el inicio, se les inculc\u00f3 una gran <strong>devoci\u00f3n a la Virgen<\/strong>, por eso dice el derecho propio: \u201cEl Seminario menor ha de ser una escuela de amor filial y profundo a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>.<\/li><\/ul><ul><li>En el Seminario menor del Instituto se procura que los seminaristas \u2212normalmente en edad de cursar sus estudios secundarios\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>\u2212 reciban una <strong>formaci\u00f3n intelectual y espiritual esmerada<\/strong> y que muy dif\u00edcilmente podr\u00eda alcanzar en otro ambiente<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>. Est\u00e1 claro que en los inicios no ten\u00edamos un colegio propio, sin embargo, se busc\u00f3 mandarlos a estudiar a los mejores colegios de la zona. Pues se buscaba y \u201cse busca, la instrucci\u00f3n suficiente que posibilite la prosecuci\u00f3n de estudios Superiores. Por eso se dispone que \u2018los alumnos cursar\u00e1n los estudios de acuerdo al nivel oficial de ense\u00f1anza, de manera que tengan la posibilidad de acceder a estudios Superiores o universidades\u2019\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>. El derecho propio se\u00f1ala adem\u00e1s que en lo posible se brinde a las vocaciones del Seminario menor una formaci\u00f3n humanista<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>, mas tambi\u00e9n prev\u00e9 el hecho de que \u201csi no se dispone de un centro de formaci\u00f3n humanista o de otro colegio propio se \u2018enviar\u00e1n los alumnos a otros centros, procurando que ellos respondan al esp\u00edritu de los documentos emanados de la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica\u2019<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>.<\/li><\/ul><ul><li>\u201cLas <strong>salidas<\/strong> a la monta\u00f1a, los paseos a lugares de inter\u00e9s o de recreaci\u00f3n, etc., son experiencias muy formativas porque permiten practicar otros deportes (como monta\u00f1ismo, pesca, etc.), se puede hacer otro tipo de juegos, y hay oportunidad de practicar virtudes como la generosidad, la servicialidad, el buen esp\u00edritu, etc.\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a> Y entre muchas otras ventajas que podr\u00edamos mencionar hemos de decir que estas salidas todos juntos con su Rector y los bedeles hacen que se fortalezca la vida comunitaria y la vida espiritual del ni\u00f1o<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a> y es algo que no deber\u00eda faltar en ning\u00fan seminario menor del Instituto.<\/li><\/ul><ul><li>La <strong>impronta misionera<\/strong> de nuestro Instituto es esencial. Por eso ya desde los inicios del Seminario menor se busc\u00f3 \u201cformar a los j\u00f3venes en el esp\u00edritu apost\u00f3lico mediante la realizaci\u00f3n de actividades pastorales adecuadas a su edad y la participaci\u00f3n en misiones, con el acompa\u00f1amiento de los sacerdotes formadores y p\u00e1rrocos o capellanes del lugar\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>. Aquella primera misi\u00f3n de fin de a\u00f1o en Santiago del Estero fue la primera de muchas que se hicieron siguiendo lo que la legislaci\u00f3n del derecho propio establece cuando dice: \u201cTendr\u00e1n, tambi\u00e9n, la misi\u00f3n de fin de a\u00f1o, donde ayudar\u00e1n especialmente a los seminaristas mayores con el apostolado infantil\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>.<\/li><\/ul><ul><li>Los <strong>sacrificios<\/strong> de los primeros tiempos del Seminario menor no deben ser ajenos a los seminaristas de hoy en d\u00eda que, de acuerdo a las circunstancias, tambi\u00e9n tendr\u00e1n que saber ofrecerlos ya que \u00e9stos son parte de la vida cristiana. Por eso dice el derecho propio: \u201cLa vida en comunidad con todas sus exigencias y gratificaciones, es el medio habitual y ordinario para la maduraci\u00f3n de los j\u00f3venes\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>. Cu\u00e1n necesario es ense\u00f1arles a las vocaciones de estos tiempos el \u201cofrecer como mortificaci\u00f3n el soportar con paciencia y sin lamentarse ciertas contrariedades, sea de convivencia con otros compa\u00f1eros, o bien un poco de calor, o algo de fr\u00edo\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>.<\/li><\/ul><ul><li>No de menor importancia resulta la <strong>libertad <\/strong>con que los candidatos disciernen y deciden su vocaci\u00f3n. \u201cEl hombre puede convertirse al bien s\u00f3lo en la libertad\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a> dice el Magisterio. \u201cHablando positivamente debemos decir que el Seminario menor es, fundamentalmente, un lugar en donde existe una orientaci\u00f3n. Existe una orientaci\u00f3n sacerdotal, que lejos de presionar al seminarista le va mostrando la belleza y la grandeza de la vida consagrada\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>. Por tanto, \u201cel joven, lejos de ser \u2018aprisionado\u2019 en la vocaci\u00f3n religiosa, adquiere una libertad que no tendr\u00eda en el mundo. Puede ver con mayor objetividad las cosas y discernir su vocaci\u00f3n a la luz de motivos sobrenaturales. El Seminario menor posibilita que \u2018al concluir sus estudios&#8230;, el candidato teniendo conciencia clara del llamamiento divino, haya alcanzado una tal madurez espiritual y humana que le permita tomar la decisi\u00f3n de responder a dicho llamamiento con la responsabilidad y la libertad suficientes\u2019<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>.<\/li><\/ul><ul><li>Asimismo, todos los que fueron seminaristas menores en ese tiempo destacan el <strong>esp\u00edritu de familia<\/strong> en el que se viv\u00eda y que impregnaba todas las actividades, pues todo se desenvolv\u00eda en un clima de gran confianza, sin que se menoscabase por ello la vida de disciplina. Se sent\u00edan responsables de la marcha del Seminario y viv\u00edan en constante alegr\u00eda. Todo ese esp\u00edritu de familia se halla expresado expl\u00edcitamente en anumerosos p\u00e1rrafos del <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em> y, a decir verdad, se halla impregnado en el esp\u00edritu de toda su legislaci\u00f3n. Para ilustrar citamos aqu\u00ed el n\u00fam. 10 de dicho <em>Directorio<\/em>: \u201cSer\u00e1 propio del Seminario menor hacer vivir un c\u00e1lido ambiente de familia. Otra caracter\u00edstica de esta casa ha de ser la alegr\u00eda juvenil. Y todo esto en una relaci\u00f3n de gran confianza con los Superiores. Todos estos elementos son claves para el recto discernimiento vocacional: \u2018(el discernimiento) requiere que existan realmente en el Seminario menor una confianza familiar con los Superiores y una amistad fraternal entre los alumnos, de manera que formando todos una familia, puedan con m\u00e1s facilidad desarrollar conveniente y adecuadamente su propia naturaleza, de acuerdo con las disposiciones de la divina Providencia\u2019<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>\u201d.<\/li><\/ul><ul><li>La ayuda de los <strong>bedeles<\/strong> que \u201cson seminaristas preferentemente de cursos de Teolog\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a> y ayudan al Rector a mantener la disciplina, a organizar algunas actividades particulares, etc., comport\u00e1ndose como un hermano mayor de los seminaristas menores.<\/li><\/ul><p>Muchos elementos m\u00e1s se podr\u00edan se\u00f1alar que est\u00e1n presentes desde los inicios de la experiencia del Seminario menor en el Instituto y que marcan una impronta que lo distingue claramente, porque la manera de vida y el modo de llevar adelante este apostolado est\u00e1 inspirado por el carisma propio. Ciertamente que con los a\u00f1os y las diferentes circunstancias muchas cosas se fueron mejorando, pero sus notas distintivas perduran y se han afianzado cada vez m\u00e1s con mayor arraigo. As\u00ed, lo que comenz\u00f3 de una manera tan humilde y peque\u00f1a hace 35 a\u00f1os se ha extendido ya a 8 pa\u00edses m\u00e1s y se ha multiplicado en vocaciones y en bendiciones.<\/p><p>Concretamente, las notas distintivas de un Seminario menor del Instituto son<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>:<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; La espiritualidad centrada en el misterio del Verbo Encarnado.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; El fin espec\u00edfico del Instituto de inculturar el Evangelio que marca especialmente el estilo de formaci\u00f3n espiritual, intelectual y cultural de los seminaristas.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; El \u00edmpetu misionero que se intenta procurar en labores apost\u00f3licas concretas, en la intenci\u00f3n misionera que se pone en el estudio, en la oraci\u00f3n y ofrecimiento de obras por las misiones.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; La importancia dada a la vida comunitaria y a la caridad fraterna.<\/p><p>Nuestros Seminarios menores deben ser casas de alta formaci\u00f3n cristiana, en la virtud. No son un mero \u201ccolegio\u201d o \u201cinternado\u201d cat\u00f3lico: se debe proponer expl\u00edcitamente a Cristo como Modelo. Se les debe brindar una formaci\u00f3n intelectual, espiritual y cultural seg\u00fan el carisma del Instituto, con todo lo que eso implica, en especial para que establezcan una relaci\u00f3n \u00edntima con Cristo, con la Virgen, con los santos, y se formen en el esp\u00edritu eclesial. Nuestros seminaristas menores deben aprender desde los primeros a\u00f1os a ser ap\u00f3stoles, a interesarse por las misiones y los misioneros, d\u00e1ndoles tambi\u00e9n a ellos \u2212siempre en la medida de lo posible y de acuerdo a su edad\u2212 la oportunidad de experimentar celo por las almas y de hacer cosas en concreto para ayudarlas. De manera especial el seminarista menor debe aprender a hacer apostolado con sus mismos compa\u00f1eros de seminario, viviendo la caridad fraterna con los dem\u00e1s compa\u00f1eros: ayudando en el servicio, consolando al triste, tratando de prodigar alegr\u00eda y paz a todos, etc. All\u00ed se va gestando el temple sacerdotal pues ser sacerdote no es otra cosa que <em>dar la vida por las ovejas<\/em><a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>, por los dem\u00e1s.<\/p><h4><strong>2. La doctrina tomista sobre la vocaci\u00f3n de los ni\u00f1os a la vida religiosa<\/strong><\/h4><p>Progresivamente, y por gracia de Dios, el n\u00famero de seminaristas menores ha ido en aumento los \u00faltimos a\u00f1os. Para ilustrar citamos aqu\u00ed los datos despu\u00e9s del \u00faltimo Cap\u00edtulo General:<\/p><table><tbody><tr><td width=\"221\"><p><strong>2016-2017<\/strong><\/p><\/td><td width=\"221\"><p>83 seminaristas menores<\/p><\/td><td width=\"221\"><p>10% del total de miembros<\/p><\/td><\/tr><tr><td width=\"221\"><p><strong>2017-2018<\/strong><\/p><\/td><td width=\"221\"><p>86 seminaristas menores<\/p><\/td><td width=\"221\"><p>10% del total de miembros<\/p><\/td><\/tr><tr><td width=\"221\"><p><strong>2018-2019<\/strong><\/p><\/td><td width=\"221\"><p>90 seminaristas menores<\/p><\/td><td width=\"221\"><p>11% del total de miembros<\/p><\/td><\/tr><tr><td width=\"221\"><p><strong>2019-2020<\/strong><\/p><\/td><td width=\"221\"><p>103 seminaristas menores<\/p><\/td><td width=\"221\"><p>12% del total de miembros<\/p><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><p>La gracia de tener en el Instituto Seminarios menores nos ha hecho experimentar muy de cerca la realidad maravillosa y misteriosa de las vocaciones infantiles, ante las cuales no faltaron las cr\u00edticas y acusaciones de inautenticidad.<\/p><p>Por eso creemos que puede ser \u00fatil exponer, al menos brevemente, la ense\u00f1anza de Santo Tom\u00e1s de Aquino al respecto, que, adem\u00e1s, es la doctrina tradicional de la Iglesia. No sin antes afirmar que nuestra posici\u00f3n \u2013en plena sinton\u00eda con ambos\u2013 sostiene que: \u201cConsciente de que el <strong>llamado de Dios es gratuito<\/strong> y que <strong>depende de su lib\u00e9rrima Voluntad<\/strong>, sabe que puede despertarse en cualquier tiempo de la vida. Existen vocaciones adultas, tard\u00edas, pero tambi\u00e9n tempranas. \u2018Como demuestra una larga experiencia, la vocaci\u00f3n sacerdotal tiene con frecuencia, un primer momento de manifestaci\u00f3n en los a\u00f1os de la preadolescencia o en los primer\u00edsimos a\u00f1os de la juventud&#8230; incluso en quienes deciden su ingreso en el Seminario m\u00e1s adelante no es raro constatar la presencia de la llamada de Dios en per\u00edodos muy anteriores\u2019<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>. \u2018Esta vocaci\u00f3n se manifiesta en diversos per\u00edodos de la vida del hombre y con diversa motivaci\u00f3n; se manifiesta en la juventud, en la edad madura y en los ni\u00f1os, entre los cuales no es raro que se d\u00e9 a modo de un cierto \u00abgermen\u00bb, unido a una peculiar piedad, a un ardiente amor a Dios y al pr\u00f3jimo y a una inclinaci\u00f3n al apostolado\u2019<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>. El Papa San Juan Pablo II afirma que el <em>s\u00edgueme<\/em> de Cristo \u2018se hace sentir la mayor\u00eda de las veces <strong><em>ya en la \u00e9poca de la juventud<\/em><\/strong>, y, a veces, se advierte incluso en la ni\u00f1ez\u2019<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>. [\u2026]<\/p><p>Es tambi\u00e9n la doctrina de los santos. As\u00ed, por ejemplo, San Juan Bosco, dirigi\u00e9ndose a los salesianos, dec\u00eda: \u2018Pero lo que mayormente os recomiendo son los jovencitos de buena \u00edndole, amantes de las pr\u00e1cticas de piedad, y que dejan entrever alguna esperanza de ser llamados al estado eclesi\u00e1stico. S\u00ed, interesaos vivamente por estas esperanzas de la Iglesia, <strong>haced lo posible, y dir\u00eda lo imposible, para cultivar en estos tiernos corazones y hacer germinar el precioso germen de la vocaci\u00f3n<\/strong>; dirigidlos a alg\u00fan lugar donde puedan realizar sus estudios, y si son pobres ayudadlos tambi\u00e9n con los medios que la divina Providencia os ha puesto en las manos, y que vuestra piedad y el amor de las almas os sabr\u00e1n sugerir. Afortunados de vosotros si logr\u00e1is proporcionar alg\u00fan sacerdote a la Iglesia en estos tiempos en que de tal manera escasean los sagrados ministros&#8230;\u2019<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>.<\/p><p>De aqu\u00ed, la gran importancia que se le debe dar a la pastoral vocacional de los ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes. Importancia que debe traducirse en celo pastoral, en dedicaci\u00f3n, en cuidado y acompa\u00f1amiento de estas vocaciones, en oraci\u00f3n por el aumento de las vocaciones al Seminario menor y en obras concretas para cultivar \u2212como dice Don Bosco\u2212 el germen de la vocaci\u00f3n en los ni\u00f1os.\u00a0<\/p><p>Santo Tom\u00e1s de Aquino en su obra <em>Contra Retrahentes <\/em>defiende todo llamado a la vida religiosa, toda vocaci\u00f3n, incluso la de los ni\u00f1os, mostrando que la vocaci\u00f3n es algo piadoso y noble y que en definitiva seguir la vocaci\u00f3n es tratar de imitar a Jesucristo. Y deja en claro tambi\u00e9n que quienes se oponen a este llamado sin descanso<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>, son principalmente el diablo y los hombres carnales:<\/p><p>\u201cEl diablo, el enemigo de la salvaci\u00f3n humana, desde tiempos antiguos procura por medio de los hombres carnales, enemigos de la Cruz de Cristo, aficionados a lo terreno, estorbar tan piadosas como saludables aspiraciones\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Lo cierto es que aun hoy en d\u00eda, no pocos desalientan a los ni\u00f1os y j\u00f3venes que aspiran a la vida religiosa, incluso religiosos. Argumentan para ello que no est\u00e1n habituados a la observancia de los mandamientos e incluso piensan que es algo irracional. Ahora bien, es un hecho, jam\u00e1s negado, que la Iglesia ha permitido y permite a los padres ofrecer sus hijos a corta edad<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a>, para ser educados en la observancia de los consejos antes de que estos se puedan ejercitar en la pr\u00e1ctica de los mandamientos. Si fuera irracional la Iglesia no lo podr\u00eda aprobar, sin embargo no s\u00f3lo lo permite de hecho, sino que adem\u00e1s lo aconseja. El Aquinate usa como autoridad un texto de San Gregorio. M\u00e1s all\u00e1 del caso particular planteado, lo importante y lo que quiere resaltar el Ang\u00e9lico es la licitud de dejar entrar a los ni\u00f1os en la observancia regular. Si la Iglesia lo permite y m\u00e1s a\u00fan lo aconseja, es algo bueno. Santo Tom\u00e1s adem\u00e1s sostiene que el ingreso en la vida religiosa no s\u00f3lo no es malo en s\u00ed mismo, sino que ni siquiera tiene apariencia de mal<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a>.<\/p><p>Por otra parte, bas\u00e1ndose en la Sagrada Escritura, Santo Tom\u00e1s afirma que no se debe impedir el acercamiento de los ni\u00f1os a Cristo. Por el contrario, debe existir la preocupaci\u00f3n de atraerlos hacia Cristo. Hay que ganar a los ni\u00f1os para Cristo. Siguiendo un texto atribuido al Cris\u00f3stomo<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a> con gran sentido com\u00fan, el Aquinate ense\u00f1a que si se impide llegar a los ni\u00f1os, los m\u00e1s inocentes, a Jes\u00fas \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 entonces acercarse a Jes\u00fas? Por otro lado, como el hombre se acerca al Se\u00f1or por la pr\u00e1ctica de los consejos, \u00bfcu\u00e1l es la raz\u00f3n para impedir a los ni\u00f1os acercarse a Cristo por la observancia de los consejos?<\/p><p>Entonces procede el Ang\u00e9lico Doctor a destacar la importancia de este apostolado con los ni\u00f1os. Por un lado, es un bien el acercarlos al Se\u00f1or por la pr\u00e1ctica de los consejos, no impidiendo su ingreso<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a>. Pero adem\u00e1s nosotros mismos debemos hacernos como ni\u00f1os y llevarlos a Cristo: \u201cEl Se\u00f1or en cambio, exhortando a sus disc\u00edpulos, hombres ya maduros, a ser condescendientes en provecho de los ni\u00f1os, les dice, a fin de que se hiciesen como ni\u00f1os, para con los ni\u00f1os, para ganar a los ni\u00f1os: de los que son como ellos es el reino de los cielos\u2026 esto lo tenemos que tener muy presente, porque no sea que presumiendo de poseer una sabidur\u00eda superior, se desprecie jact\u00e1ndose de grandes, a los peque\u00f1os de la Iglesia impidiendo a los ni\u00f1os llegar a Jes\u00fas\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a>.<\/p><p>Es interesante notar que en la doctrina de Santo Tom\u00e1s no encontramos lugar a dudas en cuanto a la autenticidad de las vocaciones infantiles. En los ni\u00f1os se dan verdaderas vocaciones a la vida religiosa, como lo demuestra el testimonio de tantos religiosos a lo largo de la historia. Muchos de ellos santos y santas de la Iglesia: San Juan XXIII, San Juan Bosco, y un largo etc\u00e9tera.<\/p><p>La vocaci\u00f3n religiosa, de hecho, no es otra que un prop\u00f3sito de darse enteramente al Se\u00f1or. Prop\u00f3sito que s\u00f3lo puede surgir en el coraz\u00f3n por un impulso del Esp\u00edritu Santo, a\u00fan cuando pueda aparecer como fruto de sugerencias o exhortaciones humanas. Esta ha sido siempre una clara y firme afirmaci\u00f3n de Santo Tom\u00e1s. Por eso, conviene reafirmarse en la doctrina tomista que respalda el apostolado de las vocaciones infantiles, ya que \u00e9sta libera de falsos temores, que muchas veces hacen abortar incipientes vocaciones.<\/p><p>Santo Tom\u00e1s aclara que tampoco va contra las vocaciones de los ni\u00f1os el que algunos, habiendo entrado de peque\u00f1os, despu\u00e9s hayan abandonado la vida religiosa. La vocaci\u00f3n, de hecho, como se ha dicho, no es una predestinaci\u00f3n, sino una gracia que se puede perder, y se pierde de hecho especialmente, en primer lugar, cuando no se permite el ingreso de los ni\u00f1os que se sienten llamados, dej\u00e1ndolos en el mundo rodeados de peligros que terminan por sofocar el germen de la vocaci\u00f3n e incluso de la vida cristiana. Tambi\u00e9n se pueden perder si en los seminarios menores no se crea el ambiente propicio para el desarrollo y robustecimiento de dicha vocaci\u00f3n. En efecto, no son pocos los padres que, resisti\u00e9ndose a la vocaci\u00f3n de sus hijos peque\u00f1os, lamentan luego la carencia de vida cristiana a la que llegan por haberlos dejado en el mundo.<\/p><p>Si en un ni\u00f1o surge el santo prop\u00f3sito de querer ser religioso, estamos delante de una vocaci\u00f3n verdadera y propia. Si existe un prop\u00f3sito \u201ctorcido\u201d, no recto (como es el caso de aquellos que quieren hacerse religiosos por otros intereses, como econ\u00f3micos, acad\u00e9micos, etc.) no se puede llamar a esto verdadera vocaci\u00f3n. En cuyo caso los Superiores no tardar\u00e1n en discernir un caso de otro, y si son celosos de su apostolado u oficio, enviaran a sus casas a los no-llamados.<\/p><p>Debemos tomar como personalmente dirigida a nosotros la exhortaci\u00f3n del derecho propio a \u201csaber llamar, ense\u00f1ar, dirigir, acompa\u00f1ar y seleccionar las vocaciones\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a> lo cual incluye las vocaciones de ni\u00f1os y adolescentes. \u00a0\u00bfAcaso no es lo propio trabajar sobre los puntos de inflexi\u00f3n de la cultura, entre los que se enumera la seminar\u00edstica<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">[53]<\/a>? \u00a0Recordemos que tambi\u00e9n en el caso de las vocaciones al seminario menor \u201cla labor debe ser activa, constante, llena de empuje y vitalidad, comprometida y urgida por la caridad de Cristo<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">[54]<\/a>, y necesariamente opuesta a una mentalidad de \u2018administraci\u00f3n ordinaria o lentitud burocr\u00e1tica\u2019<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\">[55]<\/a>, que espera negligentemente que las vocaciones golpeen a la puerta. Dios siembra a manos llenas por la gracia los g\u00e9rmenes de vocaci\u00f3n<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\">[56]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\">[57]<\/a>.<\/p><p><strong>\u00a0<\/strong><\/p><h4><strong>3. El amor crea la familiaridad<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/h4><p>Quisiera finalmente destacar un aspecto m\u00e1s de nuestros menores. Acabamos de decir que se pueden perder las vocaciones si en los seminarios menores no se crea el ambiente propicio para el desarrollo y robustecimiento de dicha vocaci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1l es exactamente este ambiente? Lo dice expl\u00edcitamente el derecho propio: \u201cSer\u00e1 propio del Seminario menor hacer vivir un c\u00e1lido ambiente de familia\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\">[58]<\/a>. Esta es una caracter\u00edstica muy importante de nuestros Seminarios menores que se distinguen de los dem\u00e1s precisamente por \u201cla importancia dada a la vida comunitaria y la caridad fraterna\u201d<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\">[59]<\/a>.<\/p><p>\u00bfEn qu\u00e9 consiste este ambiente de familia? Este ambiente o esp\u00edritu de familia no es otra cosa sino la aplicaci\u00f3n del sistema preventivo en la comunidad del seminario menor (y lo que aqu\u00ed se diga de ellos se aplica tambi\u00e9n a nuestros colegios, seminarios mayores, comunidades religiosas, etc.). En este ambiente de familia <strong>el amor es el motor<\/strong> de todo lo que se hace o se deja de hacer, se dice o se calla, se emprende o se deja de lado. El amor hace amable al educador y por eso mismo, el coraz\u00f3n del joven se rinde ante \u00e9l. En este sentido es importante que los ni\u00f1os se persuadan de que se busca el bien de sus almas<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\">[60]<\/a>. \u00a0<\/p><p>\u201cEste amor lleva a <strong>vigilar<\/strong>: no como quien impone y exige despiadadamente la disciplina, sino como padre que ama y, por lo tanto, vela por sus hijos para que no caigan en peligros. De modo que los ni\u00f1os tengan siempre sobre s\u00ed el ojo paternal de los Superiores o de los bedeles y asistentes\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\">[61]<\/a>.\u00a0 Es preciso \u201cponer a los ni\u00f1os en la imposibilidad de faltar\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>. \u00a0\u201cPor eso, aquellos que quieran trabajar en el Seminario menor y quieran cumplir bien su misi\u00f3n, deben estar dispuestos a una vida de verdadero sacrificio\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\">[63]<\/a>.<\/p><p>Este amor, adem\u00e1s, se manifiesta en la <strong>dulzura<\/strong>: \u201cTodo con dulzura, nada por la fuerza; la dureza lo hecha a perder todo, exaspera los corazones, engendra odio\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\">[64]<\/a>. Y esto trae aparejado un elemento que estimamos fundamental para el esp\u00edritu de familia que se debe vivir en nuestros seminarios menores as\u00ed como tambi\u00e9n en toda casa religiosa del Instituto: la familiaridad. Dec\u00eda San Juan Bosco: \u201cFamiliaridad con los j\u00f3venes, de modo especial durante el recreo. Sin familiaridad no se manifiesta el afecto y sin esta manifestaci\u00f3n no puede haber confianza\u201d<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\">[65]<\/a>. \u201cPara esto es necesario, entonces, <strong>estar <\/strong>con los ni\u00f1os: \u2018Pasa con los ni\u00f1os todo el tiempo posible. Este es el gran secreto que te har\u00e1 due\u00f1o de su coraz\u00f3n\u2019<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\">[66]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\">[67]<\/a>.<\/p><p>Con paternal acento hace notar el derecho propio el profundo valor educativo que tiene para los seminaristas menores la pr\u00e1ctica de la caridad y de la virtud por parte de los superiores. A ellos les aconseja: \u201cNo debe ocurrir jam\u00e1s que un alumno os supere en virtud&#8230; \u00bfY cu\u00e1l ser\u00e1 la llave del ejemplo para nosotros? Son las reglas de la Congregaci\u00f3n, y especialmente la obediencia&#8230; El educador debe ser la personificaci\u00f3n de la regla\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Fruto de esta caridad y del ambiente de familiaridad con que se vive en el Seminario menor es la alegr\u00eda juvenil, por la cual se deben destacar los Seminarios menores del Instituto.<\/p><p>Lejos de nosotros seminaristas menores que sean \u201cj\u00f3venes fr\u00edos, \u2018educados\u2019, \u2018disciplinados\u2019 [exteriormente], sin vida, sin pasiones, sin amor, incapaces de dar la vida por algo, in\u00fatiles para crear\u201d<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\">[69]<\/a>. Por eso el derecho propio repite con insistencia que el \u201cSeminario menor debe desenvolverse en un <strong>afectuoso y alegre clima de familia<\/strong>: el seminarista debe aprender a amar a sus compa\u00f1eros como verdaderos hermanos y a sus Superiores como verdaderos padres\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\">[70]<\/a>.<\/p><p>Este clima de familia, bien entendido, no prescinde de la vida de disciplina, al contrario, \u00e9sta es como el carril sobre el que marcha la vida del Seminario. Afirmaba Don Bosco y lo repite del <em>Directorio<\/em> <em>de Seminarios Menores<\/em>: \u201cen la casa la disciplina lo es todo\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\">[71]<\/a>, \u201ceduca la voluntad, la fortalece y la hace al mismo tiempo d\u00f3cil y dispuesta al bien\u201d<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\">[72]<\/a>. \u201cLa disciplina es el fundamento de la moralidad y del estudio\u201d<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\">[73]<\/a>. Pero hay que tener presente que la disciplina no debe ser un fin en s\u00ed misma, sino solamente un medio para lograr el orden en la medida necesaria<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\">[74]<\/a>.<\/p><p>Tengamos presente que lo que se pretende en el Seminario menor es \u201cla formaci\u00f3n en la virtud porque es el mejor modo de proteger y discernir los g\u00e9rmenes de vocaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\">[75]<\/a>. Esta formaci\u00f3n en nuestros seminarios es una formaci\u00f3n integral, la cual incluye la formaci\u00f3n espiritual y lit\u00fargica, la formaci\u00f3n en la inteligencia y en la voluntad, una formaci\u00f3n est\u00e9tica y art\u00edstica. Abunda el derecho propio en la descripci\u00f3n de los distintos medios de los que dispone el educador para lograr esa formaci\u00f3n, algunos de los cuales ya hemos mencionado antes como la Misa diaria, la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica, los paseos, la formaci\u00f3n humanista, etc. Pero tambi\u00e9n se mencionan otros medios \u2018menores\u2019 por decirlo de alguna manera que tambi\u00e9n contribuyen a lograr esta formaci\u00f3n y que le dan a la educaci\u00f3n que se imparte en nuestros Seminarios una impronta particular: las \u2018Buenas noches\u2019, los retiros mensuales o ejercicios espirituales anuales (seg\u00fan la edad)<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\">[76]<\/a>, la devoci\u00f3n tierna y constante a la Virgen, los <em>conviviums<\/em>, las mensuales, las <em>disputatio<\/em>, las obras de teatro, la pr\u00e1ctica de instrumentos musicales, el deporte, etc. Todas esas actividades no s\u00f3lo enriquecen la vida del seminarista humanamente, sino que lo ayudan a forjar ese <em>esp\u00edritu de pr\u00edncipe<\/em> que debe relucir en todos ellos.<\/p><p>Es cierto que cada uno de nuestros Seminarios menores tiene sus particularidades y consiguientemente sus desaf\u00edos, sin embargo, es de esperar que se han de poner todos los medios posibles para brindar a las vocaciones que Dios nos env\u00eda la mejor, la m\u00e1s esmerada, la m\u00e1s s\u00f3lida y cristiana formaci\u00f3n posible.<\/p><p style=\"text-align: center;\">*****<\/p><p>Vaya junto con estas l\u00edneas nuestro m\u00e1s sentido afecto y agradecimiento a todos los sacerdotes y al grupo de formadores en los seminarios menores del Instituto por el encomiable esfuerzo y dedicaci\u00f3n en cultivar \u201cla vocaci\u00f3n de los m\u00e1s peque\u00f1os\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\">[77]<\/a>. Pues bien sabemos que muy bien les caben las palabras de San Juan de \u00c1vila que citan las <em>Constituciones<\/em> al hablar de la paternidad espiritual: \u201c\u00bfQui\u00e9n contar\u00e1 el callarse que es menester para los ni\u00f1os, que de cada cosita se quejan, el mirar no nazca envidia por ver ser otro m\u00e1s amado, o que parece serlo, que ellos? \u00bfEl cuidado de darles de comer, aunque sea quit\u00e1ndose el padre el bocado de la boca, y aun dejar de estar entre los coros angelicales por descender a dar sopitas al ni\u00f1o? Es menester estar siempre templado, porque no halle el ni\u00f1o alguna respuesta menos amorosa. Y est\u00e1 algunas veces el coraz\u00f3n del padre atormentado con mil cuidados, y tendr\u00eda por gran descanso soltar las riendas de su tristeza y hartarse de llorar, y si viene el hijito ha de jugar con \u00e9l y re\u00edr, como si ninguna otra cosa tuviera que hacer. Pues las tentaciones, sequedades, peligros, enga\u00f1os, escr\u00fapulos, con otros mil cuentos de siniestros que toman, \u00bfqui\u00e9n los contar\u00e1? \u00a1Qu\u00e9 vigilancia para estorbar no venga a ellos! \u00a1Qu\u00e9 sabidur\u00eda para saberlos sacar despu\u00e9s de entrados! \u00a1Paciencia para no cansarse de una y otra y mil veces o\u00edrlos preguntar lo que ya les han respondido, y tornarles a decir lo que ya se les dijo! \u00a1Qu\u00e9 oraci\u00f3n tan continua y valerosa es menester para con Dios, rogando por ellos porque no se mueran!\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\">[78]<\/a>.<\/p><p>Por eso en este mes, en el que conmemoramos el 35\u00ba aniversario del comienzo de la experiencia del Seminario menor del Instituto, damos gracias a Dios y a Mar\u00eda Sant\u00edsima por todas las vocaciones con que nos han bendecido a lo largo de todos estos a\u00f1os, por aquellos que comenzaron y por los que les siguieron. Elevemos nuestras oraciones por la perseverancia de todas esas vocaciones y para que, si a nuestro Se\u00f1or le place, podamos multiplicar otros muchos Seminarios menores donde germinen vocaciones sacerdotales, para la gloria de Dios y servicio de la Iglesia.<\/p><p>A Mar\u00eda Sant\u00edsima, por cuyas tiernas manos nos llegan todas las gracias: nuestro m\u00e1s rendido agradecimiento.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vocaciones<\/em>, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Seminario Menor \u201cSan Juan XXIII\u201d (Italia), Seminario Menor \u201cSan Juan Ap\u00f3stol\u201d (Argentina), Seminario Menor \u201cSan Francisco Marto\u201d (Ecuador), Seminario Menor \u201cSan Jos\u00e9 S\u00e1nchez del R\u00edo\u201d (USA), Seminario Menor \u201cSan Luis Gonzaga\u201d (Lituania), Seminario Menor \u201cSan Tarcisio\u201d (Brasil), Seminario Menor \u201cBeato Vasyl Velychkovskyy\u201d (Ucrania), Seminario Menor \u201cSan Charbel Makhluf\u201d (Egipto), Seminario Menor \u201cSan Andr\u00e9s Tiang Quing\u201d (Per\u00fa).<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Directorio de Vocaciones<\/em>, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Mensaje al Congreso latinoamericano de vocaciones<\/em> (2\/2\/1994), cit. en <em>Directorio de Vocaciones<\/em>, 79.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda del Buen Pastor en la Bas\u00edlica de San Pedro<\/em> (10\/5\/1981).<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Di\u00e1logo del Papa con los Obispos en Lima<\/em> (15\/5\/1988).<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Discurso a los obispos de Gab\u00f3n sobre su visita <\/em>ad limina apostolorum (15\/2\/1993).<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Directorio de Vocaciones<\/em>, 79.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Meditaci\u00f3n dominical a la hora meridiana del <\/em>Regina Coeli (16\/4\/1989), 3; OR (23\/4\/1989), 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Testimonio del P. Ricardo Clarey<\/em>, IVE.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Cf. <em>In Iohannis Evangelium Expositio<\/em>, c. 21, lect. V, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Testimonio del P. Ricardo Clarey<\/em>, IVE.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Testimonio del P. Ricardo Clarey<\/em>, IVE.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 18.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Conferencia Episcopal Argentina, <em>La formaci\u00f3n para el sacerdocio ministerial<\/em>, 60. Cit. en <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 27.<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 142.<\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 6.<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 46; <em>op. cit<\/em>. Conferencia Episcopal Argentina, <em>La formaci\u00f3n para el sacerdocio ministerial<\/em>, 51; cf. <em>CIC<\/em>, can. 806 \u00a7 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 47.<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Conferencia Episcopal Argentina, <em>La formaci\u00f3n para el sacerdocio ministerial<\/em>, 51.<\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 48.<\/p><p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 104.<\/p><p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 108; <em>op. cit<\/em>. Conferencia Episcopal Argentina, <em>La formaci\u00f3n para el sacerdocio ministerial<\/em>, 61.<\/p><p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 94.<\/p><p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 92; <em>op. cit<\/em>. Pedro Ricaldone, <em>Don Bosco educador<\/em>, t. II, 225-232.<\/p><p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 66.<\/p><p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 9.<\/p><p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> <em>Renovationis Causam<\/em>, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 232.<\/p><p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> <em>Ratio Fundamentalis<\/em>, 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 132.<\/p><p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Tomados del <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Jn 10, 11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> <em>Pastores Dabo Vobis<\/em>, 63.<\/p><p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> <em>Ratio Fundamentalis<\/em>, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>Dilecti Amici<\/em>, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Juan Bautista Lemoyne, <em>Memorias biogr\u00e1ficas<\/em>, XIV, 133 (las citas de las <em>MB<\/em> est\u00e1n tomadas del libro de Pedro Ricaldone, <em>Don Bosco educador<\/em>, Buenos Aires 1954; y las p\u00e1ginas corresponden a la edici\u00f3n italiana de las <em>MB<\/em>).<\/p><p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Cf. <em>Contra retrahentes<\/em>, 1: \u00abab antiquis temporibus impedire non cesat\u00bb.<\/p><p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> <em>Contra retrahentes<\/em>, 1. \u00abSi siempre hubo enemigos de las vocaciones a la vida consagrada, con mayor raz\u00f3n los habr\u00e1 en estos tiempos de crudo ate\u00edsmo, de ate\u00edsmo militante y por ser las vocaciones una de las maravillas de Dios\u00bb; IVE, <em>Directorio de Vocaciones<\/em>, n. 20.<\/p><p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> San Juan Pablo II, con otros santos, dice que en muchos ni\u00f1os se despierta el deseo de la vocaci\u00f3n consagrada el d\u00eda de la Primera Comuni\u00f3n.<\/p><p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> <em>Quodl.<\/em>, IV, 12, 1, ad. 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> El <em>Opus imperfectum in Matth<\/em>. (hom. 32) que aqu\u00ed se encuentra citado es espurio, no pertenece al Cris\u00f3stomo. Sin embargo, el valor del argumento conserva toda su fuerza, Cf. T. S. Centi, O.P., <em>Introduzione<\/em> a S. Tommaso D\u2019Aquino, <em>La perfezione cristiana<\/em>\u2026, p. 366, n. 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> En <em>Quodl.<\/em>, IV, 12, 1, ad. 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> <em>Comm. in Matth., <\/em>tom. 15, nn. 7-8 (PG 13, 1273-76).<\/p><p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 118.<\/p><p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 29.<\/p><p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Cf. 2 Co 5, 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Alocuci\u00f3n a los sacerdotes, religiosos y religiosas en la Catedral de Siena<\/em> (14\/04\/1980).<\/p><p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Mensaje a la XXIX Jornada mundial de oraci\u00f3n por las vocaciones<\/em>, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> Cf. <em>Directorio de <\/em><em>Espiritualidad<\/em>, 290.<\/p><p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 144; 146.<\/p><p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 148.<\/p><p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> San Juan Bosco, <em>Reglamento para las Casas<\/em>, 88; en Ricaldone, <em>Don Bosco educador<\/em>, t. I, 125.<\/p><p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 148.<\/p><p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 149.<\/p><p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> Juan Bautista Lemoyne, <em>Memorias biogr\u00e1ficas<\/em>, X, 1043; cf. Pedro Ricaldone, <em>Don Bosco educador<\/em>, t. I, 176.<\/p><p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 154.<\/p><p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> Juan Bautista Lemoyne, <em>Memorias biogr\u00e1ficas<\/em>, X, 1037; cf. Pedro Ricaldone, <em>Don Bosco educador<\/em>, t. I, 412. Cit. en <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 158.<\/p><p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 65.<\/p><p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> Juan Bautista Lemoyne, <em>Memorias biogr\u00e1ficas<\/em>, VIII, 77.<\/p><p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> Cf. Pedro Ricaldone, <em>Don Bosco educador<\/em>, t. I, 222, nota 376.<\/p><p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> Juan Bautista Lemoyne, <em>Memorias biogr\u00e1ficas<\/em>, X, 1101.<\/p><p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> Cf. Pedro Ricaldone, <em>Don Bosco educador<\/em>, t. I, 225.<\/p><p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 38.<\/p><p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> Cf. <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 36.<\/p><p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Menores<\/em>, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> Cf. San Juan de \u00c1vila, \u201cCarta a Fray Luis de Granada\u201d, en <em>Obras completas<\/em>, BAC, Madrid 1970, t. V, 20-21.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLa vocaci\u00f3n en los m\u00e1s peque\u00f1os\u00bb Directorio de Seminarios Menores, 4 El ambiente cuaresmal del presente mes se ilumina con celebraciones que dirigen nuestra atenci\u00f3n hacia los m\u00e1s j\u00f3venes de nuestro Instituto: los seminaristas menores. As\u00ed, por ejemplo, en unos pocos d\u00edas, el 3 de febrero, celebraremos el inicio de la experiencia del Seminario menor [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2259,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-2258","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2258","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2258"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2258\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2368,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2258\/revisions\/2368"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2259"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2258"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2258"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2258"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}