{"id":2219,"date":"2021-01-22T08:26:13","date_gmt":"2021-01-22T06:26:13","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=2219"},"modified":"2021-01-22T08:26:14","modified_gmt":"2021-01-22T06:26:14","slug":"la-causa-de-la-unidad-de-los-cristianos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2021\/01\/22\/la-causa-de-la-unidad-de-los-cristianos-2\/","title":{"rendered":"La causa de la unidad de los cristianos"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2219\" class=\"elementor elementor-2219\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div><h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Conferencia en el Monasterio \u201cBeata Mar\u00eda Gabriela de la Unidad\u201d<\/strong><\/h3><p style=\"text-align: center;\"><em>\u00a1El Se\u00f1or reina eternamente! (Ex 15, 18)<\/em><\/p><p>La unidad, nota esplendorosa de la verdadera Iglesia, es la cumbre de la oraci\u00f3n sacerdotal de Cristo en la \u00faltima Cena, es su \u00faltimo testamento de amor, la consigna que nos ha dejado, antes de su pasi\u00f3n: <em>Ut omnes unum sint<\/em>. Esa fue la aspiraci\u00f3n suprema del Sacrat\u00edsimo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y de all\u00ed la importancia cardenalicia que tiene la causa de la unidad de los cristianos.<\/p><p>Nosotros, miembros de la Familia Religiosa del Verbo Encarnado, que \u201cqueremos amar y servir, y hacer amar y hacer servir a Jesucristo [\u2026] tanto en su Cuerpo f\u00edsico que es la Eucarist\u00eda, como en su Cuerpo m\u00edstico, que es la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>; no podemos sustraernos de \u201cabrazar la santa causa del ecumenismo\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. La causa de la unidad de la Iglesia es una causa propia, que comienza por la s\u00f3lida uni\u00f3n de cada uno de nosotros al Verbo Encarnado y entre nosotros por el amor mutuo<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> como nos lo manda el derecho propio. Por eso se nos exhorta a \u201cempe\u00f1arnos para lograr con la oraci\u00f3n, la penitencia, el estudio, el di\u00e1logo y la colaboraci\u00f3n, la plena unidad de la Iglesia, \u2018seg\u00fan la mente y el coraz\u00f3n de nuestro Salvador Jesucristo\u2019<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p><p>Y si esto nos compete a todos por ser cristianos y miembros del Instituto, m\u00e1s aun, les compete a Ustedes por tener como misi\u00f3n espec\u00edfica e intenci\u00f3n especial el rezar por la unidad de los cristianos. La causa de la unidad de la Iglesia debiera dar \u2013o, de hecho, ya le da\u2013 un matiz especial a todo lo que se hace en este monasterio. En el decir del Padre Buela, esta intenci\u00f3n particular, debe \u201ccolorear tambi\u00e9n el trabajo intelectual y apost\u00f3lico\u201d que se realiza aqu\u00ed en esta comunidad. Esto le da a la vida de ustedes una dimensi\u00f3n eclesial que las hace trascender estos muros, como bien dec\u00eda San Juan Pablo II: \u201cLa clausura no a\u00edsla&#8230; de la comuni\u00f3n del Cuerpo m\u00edstico. M\u00e1s a\u00fan, sit\u00faa a las claustrales en el coraz\u00f3n mismo de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p><p>Noten Ustedes que consagrarse a Dios especialmente en la vocaci\u00f3n contemplativa es tambi\u00e9n deseo de consagrarse a la Iglesia; por tanto, la inmolaci\u00f3n de cada una de Ustedes por Jes\u00fas implica tambi\u00e9n completar lo que falta a la pasi\u00f3n de Cristo por su cuerpo que es la Iglesia; la contemplaci\u00f3n de Dios en Cristo durante la oraci\u00f3n se convierte en contemplaci\u00f3n amante de su Iglesia. De modo tal, que todo esto, as\u00ed como en conjunto, le da a la vida contemplativa un ardor apost\u00f3lico, que le brinda la posibilidad de hacer fecundar la semilla de la buena nueva dondequiera que a Dios le plazca. Es decir, <em>por las obras<\/em> \u2013aunque estas sean sacrificios ocultos\u2013 <em>y las<\/em> <em>oraciones<\/em> Ustedes ofrecen una contribuci\u00f3n insustituible y valios\u00edsima a toda la actividad evangelizadora de nuestra Familia Religiosa en favor de la Iglesia y en realidad, a la obra misionera de toda la Iglesia. Son, como dec\u00eda Santa Clara de As\u00eds, \u201ccolaboradoras de Dios mismo y apoyo de los miembros d\u00e9biles y vacilantes de su Cuerpo inefable\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p><p>Entonces en esta charla, aunque sea brevemente quisiera, desarrollar el tema de la causa de la unidad de la Iglesia en tres puntos, como si fuesen tres pasos que consecuentemente sirven o llevan \u2013por los m\u00e9ritos y gracia de Dios\u2013 a la unidad de la Iglesia:<\/p><ol><li>Nuestra uni\u00f3n con Dios.<\/li><li>Nuestra uni\u00f3n con los hermanos, particularmente con aquellos de nuestra comunidad y de nuestra Familia Religiosa.<\/li><li>Nuestro servicio a la unidad de la Iglesia.<\/li><\/ol><h4><strong>1. Uni\u00f3n con Dios<\/strong><\/h4><p><strong>\u00a0<\/strong>Para tratar el primer punto, el de nuestra uni\u00f3n con Dios como primer e important\u00edsimo paso en la causa de la unidad, quisiera citar un ejemplo maravilloso de celo por la Iglesia y por la unidad de la misma, que nos lo da precisamente un alma contemplativa: Santa Teresa de Jes\u00fas.<\/p><p>Ella conoci\u00f3 perfectamente el martirio del Cuerpo de Cristo dividido y profanado y que ella misma describe sucintamente en su libro \u201c<em>Camino de Perfecci\u00f3n<\/em>\u201d: \u201cEn este tiempo\u201d, escribe la santa, \u201cvinieron a mi noticia los da\u00f1os de Francia y el estrago que hab\u00edan hecho estos luteranos y cu\u00e1nto iba en crecimiento esta desventurada secta. Dime gran fatiga, y como si yo pudiera algo o fuera algo, lloraba con el Se\u00f1or y le suplicaba remediase tanto mal. Parec\u00edame que mil vidas pusiera yo para remedio de un alma de las muchas que all\u00ed se perd\u00edan. Y como me vi mujer y ruin e imposibilitada de aprovechar en lo que yo quisiera en el ser servicio del Se\u00f1or, y toda mi ansia era, y a\u00fan es, que pues tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, que \u00e9sos fuesen buenos, determin\u00e9 a hacer <em>eso poquito que era en m\u00ed<\/em>, que es <em>seguir los consejos evang\u00e9licos con toda la perfecci\u00f3n<\/em> que yo pudiese\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Y con este af\u00e1n todo lo hac\u00eda, como ella misma dice, para \u201ccontentar en algo al Se\u00f1or\u201d y se ocupaba a lo largo del d\u00eda en rezar \u2013ella misma y todas sus monjas\u2013 por los que son \u201cdefendedores de la Iglesia y predicadores y letrados que la defienden\u201d. Porque entend\u00eda que el amor a Dios debe impulsar a trabajar generosamente por la Iglesia.<\/p><p>\u00c9stas son sus palabras: \u201cEl amor no est\u00e1 en el mayor gusto, sino en la mayor determinaci\u00f3n de desear contentar en todo a Dios y procurar en cuanto pudi\u00e9remos no le ofender, y rogarle que vaya siempre adelante la honra y gloria de su Hijo y el <em>aumento de la Iglesia cat\u00f3lica<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. Por eso en el \u201c<em>Libro de la<\/em> <em>Vida\u201d<\/em>, despu\u00e9s de hablar de los que sirven de verdad a la Iglesia, exclama: \u201cDichosas vidas que en esto se acabaren\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Y aunque se fatigaba y se la quebraba el coraz\u00f3n al ver la divisi\u00f3n del \u00fanico Cuerpo de Cristo, su esp\u00edritu se ensanchaba ante los nuevos horizontes misioneros que ve\u00eda dilatarse en Am\u00e9rica<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. Las divisiones, las dificultades, la escasez que notaba, no la amedrentaban para querer ir por el mundo sirviendo a la Iglesia; \u00a1al contrario!, se agigantaban sus ansias de querer fundar m\u00e1s monasterios.<\/p><p>Porque Santa Teresa no se quedaba s\u00f3lo en la contemplaci\u00f3n abstracta. Para ella contemplar a Cristo era contemplar con la misma mirada a la Iglesia que, existiendo en el tiempo, expresa por su vida, las acciones y el misterio de Cristo. Y si la Iglesia estaba sufriendo divisiones, escisiones, y ultrajes, ella ten\u00eda que hacer \u201c<em>eso poquito que era en m\u00ed\u201d<\/em>, como dec\u00eda la Santa para poder \u201ccontentar en algo al Se\u00f1or\u201d. Y tambi\u00e9n deseaba que sus hijas hicieran lo mismo, es decir, que se sacrificasen con generosidad para que el Se\u00f1or \u201cproteja a su Iglesia\u201d, poniendo en esto todos sus intereses. Escuchen lo que les dec\u00eda a sus monjas: \u201cCuando vuestras oraciones y deseos y disciplinas y ayunos no se emplearen en esto que he dicho (en favor de la Iglesia y de la sagrada jerarqu\u00eda), pensad que no hac\u00e9is ni cumpl\u00eds el fin para que aqu\u00ed os junt\u00f3 el Se\u00f1or\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/p><p>Tambi\u00e9n nuestro derecho propio \u2013con paternal sabidur\u00eda\u2013 nos anima a hacer la mismo: \u201cEn el apostolado que desarrollan las personas consagradas \u2013que en el caso espec\u00edfico de Ustedes es el de la oraci\u00f3n por la unidad de los cristianos\u2013 su amor esponsal por Cristo se convierte de modo casi org\u00e1nico en amor por la Iglesia como Cuerpo de Cristo. A trav\u00e9s de este apostolado Ustedes realizan su amor a la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Esto es as\u00ed, porque el amor a Cristo no puede no ser amor a la Iglesia; o, dicho de otro modo: el amor a Cristo Cabeza incluye el amor a su cuerpo, la Iglesia, con el que se identifica m\u00edsticamente<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/p><p>Ahora bien, este apostolado tan digno y tan especial, requiere \u2013como todas las obras de Dios\u2013 una entrega total, constante, sin reticencias. Por eso sigue diciendo el <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, \u201cel religioso que se consagra a Dios de un modo peculiar buscando la uni\u00f3n con Dios por la pr\u00e1ctica de la caridad perfecta, lo debe hacer por Cristo, con Cristo y en Cristo. Est\u00e1 llamado a unirse a Dios en Cristo y a imitar m\u00e1s de cerca y representar perennemente en la Iglesia \u2018el g\u00e9nero de vida que el Hijo de Dios tom\u00f3 cuando vino a este mundo para cumplir la voluntad del Padre, y que propuso a los disc\u00edpulos que lo segu\u00edan\u2019<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. Este es el <em>poquito<\/em> que se nos pide, el fin para el que nos junt\u00f3 el Se\u00f1or. Y por eso se nos exhorta a ofrecer \u201cno s\u00f3lo nuestras oraciones y s\u00faplicas, sino nuestra propia inmolaci\u00f3n para contribuir \u2018poderosamente al bien de la Iglesia\u2019<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>. Esta impronta cristoc\u00e9ntrica, tan marcada en nuestra espiritualidad y en nuestro apostolado de evangelizar la cultura<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>, debe sobresalir de manera particular y principal en su oraci\u00f3n por la unidad de los cristianos. Sin esta uni\u00f3n con Dios, uno se separa de su fuente, pierde su sustancia y no puede conseguir su fin<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>.<\/p><p>Contemplando el misterio de la Iglesia que en aquellos tiempos \u2018sufr\u00eda\u2019, Santa Teresa sinti\u00f3 el desgarramiento de su unidad y la traici\u00f3n de muchos cristianos; consider\u00f3 la relajaci\u00f3n de las costumbres como rechazo, desprecio y profanaci\u00f3n del amor. Pues se traicionaba la amistad divina. Los que no aceptaban a la Iglesia ni viv\u00edan con ella, quienes no segu\u00edan su Magisterio, rechazaban a Cristo, despreciaban su amor.<\/p><p>Por eso constantemente exhortaba a sus monjas a hacer oraciones en favor de la Iglesia \u201cconfiadas en que nos manda el Se\u00f1or que pidamos\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>, les dec\u00eda, para \u201cque no vaya adelante tan grand\u00edsimo mal y desacatos como se hacen en los lugares adonde estaba este Sant\u00edsimo Sacramento entre estos luteranos, deshechas las iglesias, perdidos tantos sacerdotes, quitados los sacramentos. [\u2026] No ande siempre en tanta tempestad esta nave de la Iglesia y salvadnos, Se\u00f1or m\u00edo, que perecemos\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>. Porque ella estaba plenamente convencida \u2013y es importante que nosotros tambi\u00e9n lo estemos\u2013 que en aquel que reza en el Esp\u00edritu Santo, es decir de acuerdo a la Voluntad de Dios, ora toda la Iglesia. Ojo que lo mismo expresan nuestras <em>Constituciones<\/em> cuando dicen que el que reza lo debe hacer \u201ccon la convicci\u00f3n de que \u2018todos aquellos que ejercen esta funci\u00f3n\u2026 mientras alaban a Dios, est\u00e1n ante su trono en nombre de la Madre Iglesia\u2019\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>.<\/p><p>Por tanto, toda aut\u00e9ntica contemplaci\u00f3n sobrenatural, que brota de la fe y del amor, tanto en la liturgia como en la escucha de la Palabra de Dios, tanto en la alabanza del Se\u00f1or como en la adoraci\u00f3n silenciosa, son una glorificaci\u00f3n a Dios Padre y una comuni\u00f3n con Cristo. En otras palabras, la oraci\u00f3n es esa \u2018<em>ayuda<\/em> al dulce Jes\u00fas de mi alma\u2019 como le llamaba Santa Teresa, hecha realidad en la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>.<\/p><p>Por eso la vida interior de las almas contemplativas, en virtud de la profesi\u00f3n mon\u00e1stica, no solo es un ejercicio privado de espiritualidad, loable desde ya, sino que es misi\u00f3n y servicio eclesial para el provecho de todos los miembros de la Iglesia y, a decir verdad, de toda la humanidad<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>.<\/p><p>La oraci\u00f3n es lo que nos mantiene en contacto con Cristo, y si en contacto con Cristo, no podemos no estar interesados en la Iglesia. Antes bien, gracias a esta particular uni\u00f3n con Dios a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n, tenemos una penetraci\u00f3n, por decirlo de alguna manera, un percibir mas agudo \u2013si se quiere\u2013 de las necesidades de la Iglesia, de sus urgencias, de sus dolores\u2026 se va como profundizando en nosotros el misterio de la Iglesia como \u201csacramento de salvaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a> y se vuelve m\u00e1s interpelante aun el anhelo del Verbo Encarnado: <em>Ut omnes unum sint<\/em>.\u00a0<\/p><p>Bien conocida de todos es la frase de la Santa cuando con tanta fuerza exhortaba a las hermanas a volcarse a la oraci\u00f3n como medio excelent\u00edsimo para trabajar por la unidad de la Iglesia: \u201c\u00a1Oh hermanas m\u00edas en Cristo! ayudadme a suplicar esto al Se\u00f1or, que para eso os junt\u00f3 aqu\u00ed; \u00e9ste es vuestro llamamiento, \u00e9stos han de ser vuestros negocios, \u00e9stos han de ser vuestros deseos, aqu\u00ed vuestras l\u00e1grimas, \u00e9stas vuestras peticiones; no, hermanas m\u00edas, por negocios del mundo. [\u2026] Est\u00e1se ardiendo el mundo, quieren tornar a sentenciar a Cristo, como dicen, pues le levantan mil testimonios, quieren poner su Iglesia por el suelo, \u00bfy hemos de gastar tiempo en cosas que por ventura, si Dios se las diese (hablando de las intenciones por las que la gente les ped\u00eda que recen), tendr\u00edamos un alma menos en el cielo? No, hermanas m\u00edas, no es tiempo de tratar con Dios negocios de poca importancia\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>.<\/p><p>San Juan Pablo II tambi\u00e9n destacaba la oraci\u00f3n como el medio para percibir \u2013de primera mano\u2013 la sacramentalidad de la Iglesia, el torrente de su gracia, sus ultrajes, y la gran necesidad de consolar a Jes\u00fas. \u00c9l dec\u00eda que \u201ccuando alguien reza, vive de oraci\u00f3n, y por ella tiene experiencia de Dios vivo y a \u00c9l se entrega, se abre tambi\u00e9n a una experiencia <em>m\u00e1s \u00edntima<\/em> de la Iglesia en la que Cristo est\u00e1 misteriosamente presente con su gracia; comprende la <em>urgencia<\/em> de una fidelidad incondicional hacia la Esposa de Cristo y siente en sus entra\u00f1as el <em>deseo de trabajar por la Iglesia<\/em> hasta entregar por ella su vida. Cuando la oraci\u00f3n, inflamada por el amor de Dios, se manifiesta como una estrecha amistad con El, tiende a la comuni\u00f3n o uni\u00f3n de amor en la que la criatura entrega totalmente su voluntad al Criador; entonces la amistad se convierte en fermento apost\u00f3lico, motivo de gozo por el bien de la Iglesia y de los hombres, clamor poderoso que llega hasta el coraz\u00f3n divino y redunda en provecho de toda la Iglesia<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>.<\/p><p>Con lo cual vemos, que esta causa de la unidad de la Iglesia comienza por aplicarnos nosotros, a tender a la uni\u00f3n plena con el Verbo Encarnado, a adherirse con la mente y el coraz\u00f3n a \u00c9l, e implica la practica fiel y perseverante de los consejos evang\u00e9licos. Ya que, como dec\u00eda la misma Santa Teresa, \u201cel camino de perfecci\u00f3n escogido en esta vida va no solo en su provecho propio, sino tambi\u00e9n en el de muchas almas\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>.<\/p><p>\u201cNo se puede tener la unidad entre los hermanos, si no se da la uni\u00f3n profunda \u2013de vida, de pensamiento, de alma, de prop\u00f3sitos, de imitaci\u00f3n\u2013 con Cristo Jes\u00fas; m\u00e1s a\u00fan, si no existe una b\u00fasqueda \u00edntima de vida interior en la uni\u00f3n con la misma Trinidad\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>.<\/p><p>Este es el mensaje de Santa Teresa, proclamado con la autoridad de quien lo ha experimentado en su vida: la convicci\u00f3n de que no hay amor a Cristo que no se convierta en entrega generosa a la Iglesia, y que no hay verdadero afecto filial a la Iglesia si no se traduce en ardor y trabajo apost\u00f3lico, alimentados y fortalecidos por la oraci\u00f3n.<\/p><p>Muy poco haremos por el trabajo de la unidad de la Iglesia si no estamos unidos a Cristo, si no nos esforzamos por obtener de Dios la gracia de la intimidad estrecha con el Verbo Encarnado, si el amor mismo de Dios por su Cristo no est\u00e1 profundamente arraigado en nosotros. Si falta la genuina uni\u00f3n con Dios, la lucha por la causa de la uni\u00f3n de los cristianos se queda solo en palabras y en alg\u00fan que otro acto exterior.<\/p><p>Por tanto: cuanto mas unidas a Dios por la oraci\u00f3n, m\u00e1s celo por la instauraci\u00f3n del Reino de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>, y, por tanto, mayor contribuci\u00f3n a la causa de la unidad de la Iglesia. Eso es hacer precisamente lo que hermosamente dicen nuestras <em>Constituciones <\/em>al describir nuestra vocaci\u00f3n: el ser c\u00e1lices que derraman sobre los dem\u00e1s su superabundancia<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>.<\/p><p>Y esto nos lleva ahora a hablar del segundo punto de esta charla:<\/p><h4><strong>2. Uni\u00f3n con los hermanos<\/strong><\/h4><p>\u00a0\u201cLa divisi\u00f3n \u2018contradice clara y abiertamente la voluntad de Cristo, es un esc\u00e1ndalo para el mundo y perjudica a la causa sant\u00edsima de predicar el Evangelio a toda criatura\u2019\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>. Estas palabras de nuestro querido Juan Pablo Magno tomadas de su hermos\u00edsima <em>Carta Enc\u00edclica Ut Unum Sint <\/em>dejan entrever por contraste la necesidad imperativa de nuestra unidad.<\/p><p>\u201cEs cada vez m\u00e1s urgente que los que colaboren en la actividad ecum\u00e9nica den testimonios unidos\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>, dice expl\u00edcitamente el derecho propio.<\/p><p>Ustedes, dentro de la comunidad mon\u00e1stica, est\u00e1n llamadas a dar al mundo el luminoso ejemplo de comuni\u00f3n fraterna. De tal modo que \u201cpor la comuni\u00f3n fraterna enraizada y fundamentada en la caridad, sean ejemplo de la reconciliaci\u00f3n universal en Cristo\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>.<\/p><p>La experiencia privilegiada de contemplaci\u00f3n a la que est\u00e1n llamadas como contemplativas supone por s\u00ed misma, para que sea aut\u00e9ntica, un alto grado de unidad de esp\u00edritu, y trae tambi\u00e9n como fruto, una forma elevada de mutua caridad. De hecho, la estructura misma de la vida comunitaria en el monasterio, que implica una relaci\u00f3n diaria e incesante entre Ustedes, requiere <em>necesariamente<\/em> -y Ustedes lo sabr\u00e1n mejor que yo- un ejercicio muy costoso de todas las virtudes sociales propias de la convivencia cristiana; de otra manera la vida comunitaria ser\u00eda muy dif\u00edcil y tal vez insoportable<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>.<\/p><p>Tan importante es esto, que el <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, dedica varias p\u00e1ginas, es m\u00e1s, toda una secci\u00f3n a hablar de las virtudes comunitarias en la vida mon\u00e1stica del Instituto. Y aunque no vayamos ahora a ahondar en eso, si quisiera mencionar una frase de San Benito, citada en el numero 17 del <em>Directorio<\/em> y que me parece de alguna manera resume todo lo que all\u00ed se dice: \u201cAntic\u00edpense a honrarse unos a otros. Tol\u00e9rense con suma paciencia sus flaquezas as\u00ed f\u00edsicas como morales; pr\u00e9stense obediencia a porf\u00eda mutuamente; nadie busque lo que juzgue \u00fatil para s\u00ed, sino m\u00e1s bien para los dem\u00e1s; practiquen la caridad fraterna castamente; teman a Dios con amor; amen a su Abad[esa] con sincera y humilde dilecci\u00f3n y nada absolutamente antepongan a Cristo, el cual nos lleve a la Vida Eterna\u201d. Hasta ah\u00ed San Benito.\u00a0<\/p><p>La raz\u00f3n de ser de esto est\u00e1 en que \u201csi no somos uno, como el Padre es uno en Cristo, y Cristo es uno en el Padre, el mundo no creer\u00e1: se le escapa la prueba concreta del misterio de la redenci\u00f3n, mediante la cual, el Se\u00f1or ha hecho de la humanidad dispersa una sola familia, un solo organismo, un solo cuerpo, un solo coraz\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>. Si en el monasterio \u2013podr\u00edamos decir\u2013 no son como una, el mundo no creer\u00e1, la oraci\u00f3n por la unidad de los cristianos se queda s\u00f3lo en palabras\u2026 Ustedes como comunidad mon\u00e1stica tienen la noble y maravillosa responsabilidad de mostrarle al mundo \u2013un mundo en que resuenan a menudo voces de enfrentamientos entre padres e hijos, entre s\u00fabditos y soberanos; entre cristianos y no cristianos\u2013 de que es posible vivir en unidad.<\/p><p>\u00bfC\u00f3mo lo har\u00e1n? Con la caridad de Cristo. San Luis Orione interpelaba a los suyos dici\u00e9ndoles: \u201c\u00bfC\u00f3mo les mostraremos a Cristo? Con la caridad. \u00bfC\u00f3mo haremos amar a Cristo? Con la caridad. \u00bfC\u00f3mo salvaremos a nuestros hermanos y a los pueblos? Con la caridad; con la caridad que se hace holocausto, pero que lo supera todo; con la caridad que une e instaura todas las cosas en Cristo\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>.<\/p><p>Por eso resulta de capital importancia que nos esforcemos en conservar, en incrementar, en solidificar la unidad entre nosotros, es decir, entre los miembros de la comunidad, con los otros monasterios, y entre todos los miembros de la Familia Religiosa por los lazos de la caridad. Lo nuestro no es funcionar como partes ensambladas en una m\u00e1quina, lo nuestro es manejarnos con esp\u00edritu de cuerpo<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>, como la misma Iglesia, como una familia.<\/p><p>Tan preciada es esta unidad, que el Beato Paolo Manna les ped\u00eda a sus religiosos: \u201csacrifiquemos todo con tal de mantener la unidad y la concordia, sacrifiquemos especialmente nuestro amor propio, nuestros puntos de vista y nuestras comodidades\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a> y todo lo que pueda obstaculizar, resquebrajar, o disminuir la cohesi\u00f3n que debe haber entre nosotros.<\/p><p>Mucho de este tema ha sido ya desarrollado en mi \u00faltima Carta Circular que quiz\u00e1s ya habr\u00e1n le\u00eddo. Sin embargo, quisiera destacar dos elementos que hacen a esta unidad y que se vuelven particularmente relevantes especialmente en estos momentos.<\/p><p><strong>a. El primero de ellos es, como se\u00f1ala el <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>:<\/strong> \u201cla referencia al propio fundador y al carisma vivido y comunicado por \u00e9l y despu\u00e9s custodiado, profundizado y desarrollado a lo largo de toda la vida del Instituto. Esto es, definitivamente, un elemento <strong>fundamental<\/strong> para la unidad de la comunidad\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>.<\/p><p>Y este elemento me parece importante remarc\u00e1rselo porque a Ustedes como miembros contemplativos del Instituto se les pide no s\u00f3lo estar a la vanguardia del empe\u00f1o apost\u00f3lico de nuestro Instituto sino tambi\u00e9n ser \u201cguardianes de su esp\u00edritu\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>.<\/p><p>Porque esa referencia al fundador, a sus intenciones evang\u00e9licas, al carisma, al patrimonio mismo de nuestra querida Congregaci\u00f3n, nos da \u201cuna visi\u00f3n clara de la propia identidad, en torno a la cual es m\u00e1s f\u00e1cil crear unidad y comuni\u00f3n [y trae aparejado un noble sentido de pertenencia que nos enorgullece]. Esto a su vez nos permite adaptarnos creativamente a las nuevas situaciones, lo cual nos ofrece perspectivas positivas para el futuro del Instituto\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>.<\/p><p>Miren Ustedes: Tal debe ser esta unidad, que el esp\u00edritu del Fundador, los criterios de valoraci\u00f3n, los intereses de nuestra Familia Religiosa se deben manifestar en cada uno de nosotros como propios, como bien nuestros, como parte de nuestra identidad. El esp\u00edritu del Padre Buela, el carisma que \u00e9l ha recibido debe pasar \u00edntegro a cada uno de nosotros, sin diluci\u00f3n, sin menguas, antes bien, con toda la fuerza, con toda su frescura, con todo su potencial.\u00a0 Y si bien esa es tarea fundamental de los superiores, tambi\u00e9n cada una de ustedes, que digo, cada uno de los miembros de nuestra Familia Religiosa debe tener un inter\u00e9s grande, pr\u00e1ctico y efectivo por el bien del Instituto como un todo, es decir, que todos se sientan unidos por un mismo esp\u00edritu de cuerpo para favorecer, mejor dicho, privilegiar, del mejor modo posible y siempre que se ofrezca la ocasi\u00f3n, los apostolados propios, los proyectos del Instituto, las vocaciones, etc. Todo esto, claro est\u00e1, requiere no pocos sacrificios personales\u2026 \u00a1pero todo eso es parte del programa!<\/p><p>No se pueden escatimar los esfuerzos, ahorrarse las ganas o las personas, o tiempo o cualquier otro medio cuando se trata del bien de la Familia, cuando se trata de salvar almas, y de instaurar el Reino de Cristo. Lo nuestro es trabajar con un esp\u00edritu de mutua cooperaci\u00f3n, que es lo opuesto al esp\u00edritu localista y nada tiene que ver con el querer imponerse por encima de los dem\u00e1s, ni con el esp\u00edritu de oposici\u00f3n que a veces mueve a algunos religiosos. El esp\u00edritu de nuestra querida Congregaci\u00f3n es todo celo, todo generosidad, todo magnanimidad en el darse, como el mismo Verbo Encarnado hizo y nos mand\u00f3 que lo hici\u00e9ramos. Y eso nos compete a todos \u2013sin exclusi\u00f3n\u2013 vivirlo, atesorarlo, y transmitirlo.\u00a0<\/p><p>No s\u00e9 si conocer\u00e1n ustedes el caso de la Beata Marie-Ann Blondin<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a> (1809-1890), es una beata canadiense. Ella fund\u00f3 la congregaci\u00f3n religiosa de las Hnas. de Santa Ana \u201cpara la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os pobres del campo, en escuelas mixtas\u201d. Ella fue la fundadora y la primera superiora. La cosa es que al crecer tanto la comunidad, el obispo decidi\u00f3 trasladar la casa madre a otro lugar. En la ausencia de la Madre Marie-Ann, el capell\u00e1n comenz\u00f3 a entrometerse en la vida comunitaria de manera abusiva. Por ejemplo: En la ausencia de la Fundadora, \u00e9l cambi\u00f3 el precio de la pensi\u00f3n de las alumnas.\u00a0Y, si \u00e9l se iba, las hermanas ten\u00edan que esperar a que \u00e9l volviera para confesarse, y cosas por el estilo.\u00a0Esto ocasion\u00f3, obviamente una lucha entre la M. Marie-Ann y el capell\u00e1n. La soluci\u00f3n que dio el obispo fue mandar a la Madre Marie-Anne a que renuncie a su cargo de superiora. Entonces \u00e9l mismo convoc\u00f3 a elecciones y le exigi\u00f3 a la Madre \u201cque no acepte el mandato de Superiora aun si las hermanas quisieran reelegirla\u201d.\u00a0La mandan a otro convento como directora, pero al poco tiempo las monjas la mandan llamar a la Casa Madre con el pretexto de \u201cmala administraci\u00f3n\u201d y con la orden episcopal de \u201ctomar los medios para que no haga da\u00f1o a nadie\u201d. Entonces le asignaron el trabajo de la lavander\u00eda y del planchado en el s\u00f3tano del convento. Desde esa nueva destituci\u00f3n hasta su muerte, se la mantiene fuera de todas las responsabilidades administrativas. Nadie sab\u00eda que ella era la fundadora. Pero miren Uds. la Providencia Divina: como a la lavander\u00eda mandaban a trabajar a todas las novicias, ella tuvo la oportunidad de tratar con todas las hermanas que iban entrando en la congregaci\u00f3n y all\u00ed las iba formando, les iba transmitiendo el carisma, les fue dando ejemplo de caridad y humildad heroicas. Ella se ofreci\u00f3 a Dios \u201cpara expiar el mal cometido en su Comunidad; y todos los d\u00edas, le ped\u00eda a Santa Ana en favor de sus hijas espirituales, las virtudes necesarias a las educadoras cristianas\u201d.\u00a0Cuentan que una vez, estaba doblando ropa en la lavander\u00eda junto a una novicia y la ropa de las monjas en ese entonces ten\u00eda un numero de acuerdo a como iban entrando. Entonces la novicia le pregunta: \u2018\u00bfy cu\u00e1l es su n\u00famero?\u2019 Y ella contest\u00f3: \u2018el uno\u2019. S\u00f3lo as\u00ed se dieron cuenta de que ella era la fundadora. Asombrada la novicia le pregunt\u00f3 que por qu\u00e9 ella estaba trabajando en la lavander\u00eda; a lo cual ella respondi\u00f3: \u201cM\u00e1s un \u00e1rbol hunde sus ra\u00edces en el suelo, m\u00e1s posibilidad tiene de crecer y producir frutos\u201d.<\/p><p>Le robaron la correspondencia que hab\u00eda tenido con el obispo y luego no le dejaban leer las respuestas a las nuevas cartas que le mandaba, prohibieron a las hermanas que le llamaran Madre, y cosas as\u00ed. S\u00f3lo para terminar la historia y aunque nos vayamos un poco del tema, les cuento que en el lecho de su muerte y \u201cpara edificaci\u00f3n de las hermanas\u201d mand\u00f3 llamar al capell\u00e1n y convencida de que \u201chay m\u00e1s felicidad en perdonar que en vengarse\u201d, lo perdon\u00f3 delante de todas. Antes de morir les dijo a sus hermanas: \u201cQue la Eucarist\u00eda y el abandono a la Voluntad de Dios sean vuestro cielo en la tierra\u201d.\u00a0<\/p><p>Les cuento este ejemplo, simplemente para mostrarles que, a la hora de transmitir el carisma, el esp\u00edritu de la congregaci\u00f3n, de sentir al vivo y como propios los intereses del Instituto no importa cu\u00e1l sea el oficio que uno tenga en el convento, no importa cu\u00e1n hostil es el ambiente donde uno est\u00e1, la reputaci\u00f3n buena o mala entre las hermanas, los a\u00f1os de vida religiosa, o si una es argentina o de la China. Lo que importa y lo que vale es el ser fiel al esp\u00edritu recibido y plasmado en las <em>Constituciones <\/em>y vivo en las sanas tradiciones de nuestra Familia; lo que importa es el vivirlo d\u00eda a d\u00eda, con convencimiento, con autenticidad, sin dobleces, con valent\u00eda, sin esperar paga en esta vida, y s\u00f3lo por amor a Dios. Porque eso es ser fiel a la vocaci\u00f3n.<\/p><p>El beato Paolo Manna les dec\u00eda a sus misioneros: \u201cDebemos apreciar mucho este esp\u00edritu del Instituto: [\u2026] y no rebajarnos y empeque\u00f1ecernos en capillismos o cualquier particularismo, que puedan ofuscar, aun lo m\u00e1s m\u00ednimo, el brillante ideal, totalmente evang\u00e9lico de la vida misionera, como lo entiende y realiza el Instituto y que, con nuestra propia y personal santificaci\u00f3n, constituye toda nuestra finalidad\u201d<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a>. Lo mismo vale para nosotros.<\/p><p>Por tanto, ninguno de nosotros deber\u00eda comportarse como un todo cerrado y solitario, como un n\u00f3made que se basta a s\u00ed mismo, sino que debemos aprender a actuar como los miembros de un todo<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a>, como una familia de verdad, como nos lo pide el derecho propio. Dicho de otra manera: \u00a1tenemos que amar nuestra vocaci\u00f3n, que no es otra cosa que amar nuestro Instituto donde Dios nos ha llamado a seguirle y a servirle, amar la comunidad como a la propia familia, abrazar los ideales, los proyectos, los desaf\u00edos de nuestro querido Instituto como propios! Eso es tambi\u00e9n amar la Iglesia, ya que estamos cumpliendo con lo que Dios nos ha llamado a ser y hacer en <em>su<\/em> Iglesia.<\/p><p>F\u00edjense Ustedes que cuando uno encuentra a alguien que ama la vocaci\u00f3n, esta en frente de una persona fuerte, aut\u00f3noma, segura de su identidad, que no necesita diversos apoyos o compensaciones, y uno nota que precisamente eso, es lo que hace que se refuerce, que sea tan fuerte y tan arraigado el lazo de uni\u00f3n con los dem\u00e1s miembros que comparten la misma llamada<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a>. Para ese tal, no importa lo que los de afuera digan acerca de la congregaci\u00f3n, ni los de adentro tampoco, todo eso sirve en definitiva para hacerle amar m\u00e1s la Congregaci\u00f3n, defenderla, abrazarse m\u00e1s al ideal&#8230; No me voy a ponerle a contarles ahora, pero eso lo he visto patente en todas mis visitas a las provincias, de verdad\u2026, se nota mucho, y hay que reconocer que es una gracia de Dios y de la Virgen.<\/p><p>Entonces, empapados del esp\u00edritu de nuestro Instituto, fidel\u00edsimos a \u00e9l, sintiendo como t\u00edtulo honorifico el pertenecer a esta querida Familia Religiosa, d\u00e9mosle grandes consolaciones amando, practicando y transmitiendo fidel\u00edsimamente todo el hermos\u00edsimo patrimonio que se nos ha legado, ese es nuestro tesoro, tan incre\u00edblemente rico y sapiencial.<\/p><p>Ya se los dec\u00eda en la Carta Circular: \u201cd\u00e9mosle a nuestro querido Instituto religiosos s\u00f3lidamente fundados en Cristo, gran\u00edticamente unidos y como \u2018fijados\u2019 en el carisma del Instituto y seremos como una ciudad en lo alto del monte<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a> que no necesita de muros de defensa; ya que sus mismos miembros perfectamente unidos son sus fortificaciones\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a>.<\/p><p>Miren, tan unidos debemos estar, que si por un imposible estallase la persecuci\u00f3n \u201cnuestra Congregaci\u00f3n deber\u00eda caer entera y morir m\u00e1rtir\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a>, como dec\u00eda San Luis Orione.<\/p><p><strong>b. El segundo elemento \u2013<\/strong>aunque m\u00e1s sobresaliente aun que el anterior\u2013 es precisamente Cristo mismo, presente en el Sant\u00edsimo Sacramento del Altar. Claramente lo dice el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>: \u201cel fundamento m\u00e1s profundo de nuestra unidad como familia religiosa lo encontraremos siempre en la Eucarist\u00eda, que perpet\u00faa el sacrificio de la Cruz\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a>. Y otro de los <em>Directorios<\/em> hermosamente dice que s\u00ed, \u201cla tradici\u00f3n compartida, los trabajos comunes, las estructuras racionales, los recursos mancomunados, constituciones comunes y esp\u00edritu de cuerpo, son todos elementos que pueden ayudar a construir y a fortalecer la unidad; pero el fundamento de la unidad es la comuni\u00f3n en Cristo establecida por el \u00fanico carisma fundacional\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a>.<\/p><p>Es en la Eucarist\u00eda, celebrada y adorada, \u201cdonde se construye la comuni\u00f3n de los esp\u00edritus, premisa para todo crecimiento en la fraternidad\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">[53]<\/a>. Esto es una realidad teol\u00f3gica, no una conveniencia estrat\u00e9gica. La Eucarist\u00eda es el centro de nuestra vida<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">[54]<\/a>, el eje que lo sostiene todo, \u201ces la ra\u00edz de la com\u00fan uni\u00f3n invisible\u201d<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\">[55]<\/a> (saben muy bien Ustedes que hay una comuni\u00f3n eclesial invisible \u2013de cada hombre con Dios y con los dem\u00e1s hombres coparticipes de la naturaleza divina, de la misma fe, del mismo Esp\u00edritu\u2013 y otra visible \u2013que es nuestra comuni\u00f3n con la Iglesia aqu\u00ed en la tierra a trav\u00e9s de la doctrina, de los sacramentos, etc.). Pues bien, gracias a la Eucarist\u00eda donde quiera que estemos nos sabemos unidos los unos a los otros en el Verbo Encarnado.<\/p><p>Escuchen lo que dice el Padre Buela en su estilo caracter\u00edstico y magistral: \u201cLa Eucarist\u00eda es fuente y fuerza creadora de comuni\u00f3n entre los miembros de la Iglesia precisamente porque une a cada uno de ellos con el mismo Cristo: \u201cparticipando realmente del Cuerpo del Se\u00f1or en la fracci\u00f3n del pan eucar\u00edstico, somos elevados a la comuni\u00f3n con El y entre nosotros: \u2018<em>Porque el pan es uno, somos uno en un solo cuerpo, pues todos participamos de ese \u00fanico pan<\/em>\u2019\u201d<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\">[56]<\/a>. Por esto, la expresi\u00f3n paulina <em>la Iglesia es el Cuerpo de Cristo<\/em> significa que la Eucarist\u00eda, en la que el Se\u00f1or nos entrega su Cuerpo y nos transforma en un solo Cuerpo<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\">[57]<\/a>, es el lugar donde permanentemente la Iglesia se expresa en su forma m\u00e1s esencial: presente en todas partes y, sin embargo, s\u00f3lo <em>una<\/em>, as\u00ed como <em>uno es Cristo<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\">[58]<\/a>.<\/p><p>El <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em> enfatiza esto mismo diciendo: \u201cUna comunidad religiosa nunca est\u00e1 m\u00e1s unida que cuando se encuentra en torno al altar para el Sacrificio de la Eucarist\u00eda, signo de unidad\u201d<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\">[59]<\/a>. \u00a0En efecto, \u201cla Eucarist\u00eda es el lazo de uni\u00f3n de la familia cristiana\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\">[60]<\/a> y obviamente, de nuestra familia. \u201cQuiten la eucarist\u00eda y desaparecer\u00e1 la fraternidad entre nosotros\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\">[61]<\/a>, les dec\u00eda San Pedro Juli\u00e1n Eymard a los suyos.<\/p><p>La vida contemplativa, esponsal y sacrificial nace de la eucarist\u00eda, la anuncia desde el silencio del claustro<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\">[62]<\/a>. As\u00ed la vida de cada una de Ustedes debe anunciar la eucarist\u00eda, el sacramento del amor de Cristo hasta el fin y no solo individualmente hablando, sino como comunidad: actuando con esp\u00edritu de cuerpo, como dec\u00edamos antes.<\/p><p>Santa Edith Stein, otra maravilla de alma contemplativa, dec\u00eda: \u201cVivir la vida de la eucarist\u00eda es salir fuera completamente del peque\u00f1o circulo de la propia vida y crecer en la infinidad de la vida de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\">[63]<\/a>.\u00a0\u00a0<\/p><p>El coraz\u00f3n de la Iglesia late con ritmo eucar\u00edstico<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\">[64]<\/a>, dec\u00eda el Papa Polaco. Este es el ritmo con el que sigue latiendo el Coraz\u00f3n de Cristo y por eso es acogido por tantas almas \u2013como lo hizo con la Santa Co-Patrona de este monasterio Mar\u00eda Elizabeth Hesselblad, que en su b\u00fasqueda del verdadero redil cayo de rodillas delante del Sant\u00edsimo Sacramento que pasaba al escuchar en su interior a Cristo que le dec\u00eda: \u201c<em>Yo soy el que buscas\u201d\u2013<\/em> y as\u00ed continuar\u00e1 latiendo hasta el fin de los tiempos hasta que por fin todos seamos uno.<\/p><p>Por eso el compromiso de Ustedes en favor de la unidad de los cristianos pone a\u00fan m\u00e1s de relieve la necesidad de oraci\u00f3n delante del Sant\u00edsimo Sacramento. San Juan Pablo Magno dec\u00eda: \u201cLos cristianos que aspiran a la unidad, ante todo deben dirigir los ojos al cielo y pedir a Dios que renueve en nosotros el anhelo de la unidad, por inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Solo se puede conseguir la unidad con la ayuda de la gracia divina\u201d<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\">[65]<\/a>.<\/p><p>Por eso, y aunque quiz\u00e1s no haga falta que se los diga, las invito a perseverar <em>siempre sin desfallecer<\/em> en la oraci\u00f3n pidiendo por la unidad de los cristianos, entre los que nos hallamos nosotros tambi\u00e9n, as\u00ed que recen siempre por favor por la unidad de toda nuestra familia religiosa. \u00a0En efecto, \u201cel pedir juntos implica ya un paso hacia la unidad entre los que piden\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\">[66]<\/a>, afirmaba el Papa Benedicto XVI.<\/p><p>Que todos los que se acerquen aqu\u00ed sepan que detr\u00e1s de la clausura no se esconden las personas. Detr\u00e1s de la clausura <em>se ama<\/em>. Con el amor con que Cristo am\u00f3 <em>hasta el fin<\/em>. Este amor a Cristo Eucar\u00edstico es la levadura evang\u00e9lica: la levadura que <em>fermenta toda la masa<\/em><a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\">[67]<\/a> y que tanta falta hace.<\/p><h4><strong>3. Nuestro servicio a la Unidad de la Iglesia<\/strong><\/h4><p><strong>\u00a0<\/strong>Finalmente, y como tercer punto de esta charla, quisiera hablarles de la causa del ecumenismo como uno de los apostolados propios de nuestra querida Familia Religiosa y que es el servicio espec\u00edfico que prestamos en favor de la unidad de la Iglesia.<\/p><p>F\u00edjense Ustedes, que el <em>Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em> afirma que \u201cel fin \u00faltimo de la misi\u00f3n es hacer participar a los hombres <em>en la comuni\u00f3n<\/em> que existe entre el Padre y el Hijo: <em>los disc\u00edpulos deben vivir la unidad entre s\u00ed<\/em>, permaneciendo en el Padre y en el Hijo, para que el mundo conozca y crea\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\">[68]<\/a>. Es decir, el objetivo de la misi\u00f3n es precisamente ese <em>que todos sean uno<\/em> que nos consign\u00f3 Cristo y para ello nos manda el vivir en unidad, el tener <em>un mismo sentir<\/em> como ya hemos dicho. Si esto no es as\u00ed, sucede lo que tan atinadamente dec\u00eda San Juan Pablo II: \u201cEl apostolado dividido se aniquila a s\u00ed mismo\u201d<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\">[69]<\/a> y se obstaculiza o se desvirt\u00faa el trabajo que debiera dar cumplimiento al deseo de Cristo: <em>que todos sean uno<\/em>. Ya que como dice la Escritura: <em>una familia dividida no puede subsistir<\/em><a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\">[70]<\/a>; pero si unidos, esto le da a nuestra Familia una enorme fuerza apost\u00f3lica.<\/p><p>Por tanto, de una u otra manera, los apostolados de nuestra Familia Religiosa conllevan en s\u00ed, esa invitaci\u00f3n a la unidad. A mi me gusta mucho lo que dice el<em> Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes: <\/em>\u201cEl impulso misionero pertenece, pues, a la naturaleza \u00edntima de la vida cristiana e inspira tambi\u00e9n el ecumenismo\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\">[71]<\/a>. Es decir, si uno es verdaderamente cristiano uno es misionero y por tanto tiende necesariamente a querer que otros <em>vengan al conocimiento de la Verdad<\/em><a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\">[72]<\/a>, como dec\u00eda el ap\u00f3stol San Pablo. El P. Buela dice que de la noci\u00f3n de Iglesia como sacramento de salvaci\u00f3n \u201cse sigue que la Iglesia no es una realidad replegada sobre s\u00ed misma, sino permanentemente abierta a la din\u00e1mica misionera y ecum\u00e9nica, pues ha sido enviada al mundo para anunciar y testimoniar, actualizar y extender el misterio de comuni\u00f3n que la constituye: a reunir a todos y a todo en Cristo<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\">[73]<\/a>; a ser para todos \u2018sacramento inseparable de unidad\u2019<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\">[74]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\">[75]<\/a>.\u00a0<\/p><p>Por tanto, el apostolado del ecumenismo como lo deja bien en claro el derecho propio no es una \u2018misi\u00f3n por cuenta propia\u2019, sino mas bien nuestra respuesta radical al llamado de la Iglesia especialmente a trav\u00e9s del Concilio Vaticano II<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\">[76]<\/a>. No es \u201cuna renuncia a la verdad\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\">[77]<\/a>, \u201cno es t\u00e1ctica de momento, ni es oportunismo o af\u00e1n de novedad\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\">[78]<\/a> .<\/p><p>Antes bien nosotros sostenemos \u2013como lo afirma el mismo Magisterio de la Iglesia\u2013 que \u201cel ecumenismo aut\u00e9ntico es la <strong>vocaci\u00f3n esencial de la Iglesia<\/strong>, es afirmaci\u00f3n de la propia identidad cat\u00f3lica y al mismo tiempo b\u00fasqueda afanosa de las ovejas fuera del redil, es penetrar en la mente de Cristo que profetiz\u00f3 habr\u00e1 <em>un s\u00f3lo reba\u00f1o y un s\u00f3lo pastor<\/em> (cf. Jn 10, 16), es penetrar en su coraz\u00f3n que rez\u00f3 para <em>que todos sean uno<\/em> (cf. Jn 17, 21)\u201d<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\">[79]<\/a>.<\/p><p>De hecho, el apostolado del ecumenismo es uno de los primeros en ser enumerado por nuestras <em>Constituciones<\/em> en la lista de apostolados propios<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\">[80]<\/a> y de ah\u00ed nuestro compromiso por trabajar en el empe\u00f1o ecum\u00e9nico<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\">[81]<\/a> particularmente \u2013aunque no exclusivamente, claro est\u00e1\u2013 a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\">[82]<\/a>,\u00a0 como expl\u00edcitamente nos lo manda el derecho propio repetidas veces<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\">[83]<\/a>.\u00a0 Y particularmente a nuestros contemplativos de ambas ramas, est\u00e9n en este monasterio o donde sea, se les pide \u201crezar y ofrecer penitencias [\u2026] por el ecumenismo\u201d<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\">[84]<\/a>. El Padre Buela dice que es una \u201ctarea particularmente importante\u201d<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\">[85]<\/a>, que \u201creclama fuertemente de todos el empe\u00f1o ecum\u00e9nico hacia la plena comuni\u00f3n en la unidad de la Iglesia; aquella unidad \u2018que Cristo concedi\u00f3 desde el principio a su Iglesia, y que creemos subsiste indefectible en la Iglesia Cat\u00f3lica y esperamos que crezca hasta la consumaci\u00f3n de los siglos\u2019<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\">[86]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\">[87]<\/a>. Ese es tambi\u00e9n el deseo concomitante en todo lo que hacemos.<\/p><p>Es m\u00e1s, \u201ctodo el trabajo misionero y apost\u00f3lico [de nuestra querida Familia Religiosa] se fundamenta en la convicci\u00f3n de que es necesario que <em>El reine<\/em><a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\">[88]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\">[89]<\/a>, como consta expl\u00edcitamente en el derecho propio. Es decir, en todo lo que hacemos queremos que todos seamos uno bajo el provident\u00edsimo y misericordios\u00edsimo imperio del Verbo Encarnado. Porque precisamente la naturaleza del Reino de Dios es la comuni\u00f3n de todos los seres humanos entre s\u00ed y con Dios<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\">[90]<\/a>.<\/p><p>\u00a0<\/p><p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p><p>Nuestro deseo debe ser tambi\u00e9n el que San Pedro Juli\u00e1n Eymard inculcaba en los suyos y que yo tambi\u00e9n quisiera dejarles como mensaje: \u201cQue llegue su reino, que se acreciente, que se eleve y perfeccione: he aqu\u00ed lo que hay que desear; que all\u00ed donde no es amado ni conocido, que lo sea; que todos completen en s\u00ed mismos la obra de su encarnaci\u00f3n y redenci\u00f3n. [\u2026] Pedid continuamente la conversi\u00f3n de los malos cat\u00f3licos que casi ya no tienen fe. Pedid que los que la tienen la conserven. Los que tengan familia pidan que todos sus miembros guarden la fe. [\u2026] Adem\u00e1s hay que consolar a Jesucristo. Pedidle que suscite en su Iglesia sacerdotes santos, de esos sacerdotes ap\u00f3stoles y salvadores que dan car\u00e1cter a su siglo, que conquistan a Dios nuevos reinos. [\u2026] Hagamos que el reine y trabajemos por extender su reinado por todas partes. [\u2026] Adelante; hagan que reine en Ustedes Jesucristo. [\u2026] Servid a nuestro Se\u00f1or; consoladle, encended el fuego de su amor donde quiera que aun no haya prendido y trabajad por establecer su reinado, el reinado de su amor\u201d<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\">[91]<\/a>.<\/p><p>Por eso las animo a que tomen con mucho \u00e1nimo y humildad la parte de la fatiga de la Iglesia que les toca a Ustedes \u201csabiendo que es posible la unidad por ser un mandato y una promesa del mismo Jesucristo: <em>habr\u00e1 un s\u00f3lo Pastor y un s\u00f3lo reba\u00f1o<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\">[92]<\/a>. Dice el Padre Buela que \u201choy m\u00e1s que nunca, es necesaria la plegaria contemplativa y el ecumenismo aut\u00e9ntico (no del \u201cacomodamiento\u201d de la impiedad religiosa)\u201d<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\">[93]<\/a>, no el falso ecumenismo en donde desaparecen todas las diferenciaciones doctrinales, aun las reveladas\u201d<a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\">[94]<\/a>, sino aquel ecumenismo que es aut\u00e9ntico \u201cseg\u00fan la mente y el coraz\u00f3n de nuestro Salvador Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\">[95]<\/a>, que exige hero\u00edsmo, que \u201cno se da sin la conversi\u00f3n interior\u201d<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\">[96]<\/a>, que requiere una veneraci\u00f3n amorosa a la verdad<a href=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\">[97]<\/a> y que en definitiva es una gracia que hay que implorar.<\/p><p>Queridas Madre y Hermanas: La unidad tan anhelada por nuestro Se\u00f1or debe comenzar por nuestra unidad firme y constante, con \u00c9l principalmente, pues de esto surge, el compromiso de la caridad fraterna entre nosotros como familia y consecuentemente con toda la Iglesia.<\/p><p>En una comunidad congregada como verdadera familia junto al Verbo Encarnado, en la que reine la comuni\u00f3n de corazones \u2013teniendo una sola alma y un solo coraz\u00f3n en Dios\u2013; en la que reine la comunidad de oraciones; en la que reine la comuni\u00f3n de actividades; de una comunidad as\u00ed, emana una fuerza que fecunda toda part\u00edcula de verdad all\u00ed donde quiera que se encuentre.<\/p><p>Las animo de todo coraz\u00f3n a continuar dedic\u00e1ndose a esta important\u00edsima y urgente causa de la unidad de la Iglesia. Sean siempre fieles a su vocaci\u00f3n, custodien el esp\u00edritu de nuestro Instituto y conserven celosamente y hagan fructificar el don que se les ha concedido. Que la b\u00fasqueda de Dios y la conquista de su amor sea el fin de sus vidas.<\/p><p>La Hna. Corpus Domini dijo que cuando est\u00e9 en el cielo quer\u00eda que le pidi\u00e9semos muchas cosas<a href=\"#_ftn98\" name=\"_ftnref98\">[98]<\/a>. Bueno, ay\u00fadenme a pedirle a ella que nuestro Se\u00f1or env\u00ede operarios a su mies y que conserve \u00a1y aumente! el fervor y el \u00edmpetu misionero en todos nosotros y que podamos \u2018adjuntar\u2019 digamos as\u00ed, a cada una de nuestras misiones un monasterio que rece para despertar la voluntad de los no-cristianos para o\u00edr el evangelio y que fecunde en los corazones la palabra de salvaci\u00f3n&#8230;<a href=\"#_ftn99\" name=\"_ftnref99\">[99]<\/a><\/p><p>Parafraseando a nuestro querido Padre Espiritual hoy tambi\u00e9n quiero decirles: La uni\u00f3n dentro de la Iglesia y entre las iglesias cristianas, la uni\u00f3n cada vez mas firme y mas duradera de nuestra Familia Religiosa, debe ser la<em> obsesi\u00f3n de cada d\u00eda<\/em><a href=\"#_ftn100\" name=\"_ftnref100\">[100]<\/a> de cada una de Uds.<\/p><p>Que las consoladoras palabras del \u00c9xodo, <em>\u00a1El Se\u00f1or reina eternamente! <\/em>propuestas para la meditaci\u00f3n durante el Octavario para la Unidad de los Cristianos, las aliente en la esta nobil\u00edsima tarea.<\/p><p>Que Mar\u00eda Sant\u00edsima, nuestra Madre Bendita, las ilumine y mueva a ser siempre tambi\u00e9n Ustedes testimonio de uni\u00f3n en verdad y caridad. Que nuestra Madre Pur\u00edsima, la Virgen de Lujan, nos rodee a todos en tierno abrazo maternal.<\/p><p>Les agradezco mucho la invitaci\u00f3n y las animo a seguir siempre con estas iniciativas que tanto bien hacen por la causa de Cristo.\u00a0 Y yo tambi\u00e9n me encomiendo mucho a sus oraciones, \u00bfs\u00ed?<\/p><p>Que Dios las bendiga.<\/p><p>P. Gustavo Nieto, IVE<\/p><p style=\"text-align: right;\">Pontinia, Italia<br \/>25 de enero de 2018<\/p><p>\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 278.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 246; <em>op. cit.<\/em> Santo Tomas de Aquino, <em>Credo Comentado<\/em>, IX, 116.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Discurso durante el encuentro ecum\u00e9nico en la Catedral de Canterbury<\/em>, Gran Breta\u00f1a, 29 de mayo de 1982.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 278.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Discurso a los participantes en la sesi\u00f3n plenaria de la Sgda. Congregaci\u00f3n para los Religiosos e Institutos Seculares<\/em>, 7 de marzo de 1980.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Tercera carta a In\u00e9s de Praga<\/em>, 8: Fuentes Franciscanas, 2886.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Cap. 1, 1-2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Cf. <em>Moradas<\/em>, IV, 1, 7<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> 40, 15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Cf. <em>Fundaciones<\/em>, 1,7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Cf. <em>Camino<\/em>, 3, 10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 255; <em>op. cit<\/em>. Cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S.Th<\/em>., II-II, 26, 2, ad 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 255.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Lumen Gentium<\/em>, 44.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 36.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> <em>Sacra Virginitas<\/em>, p. 33<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 144.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 37.<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Alocuci\u00f3n a las religiosas en Washington, USA<\/em>, 7 de octubre de 1979.<\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> <em>Camino<\/em>, 35, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>Camino<\/em>, 35, 3 y 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 138; <em>op. cit<\/em>. SC, 85.<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Carta al Prep\u00f3sito General de los Carmelitas Descalzos<\/em>, 14 de octubre de 1981; <em>op. cit<\/em>. cf. <em>Camino<\/em>, 1, 5. 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A las ordenes Cisterciense y Trapense en Castelgandolfo<\/em>, 14 de septiembre de 1990.<\/p><p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Cf.<em>\u00a0Moradas,<\/em>\u00a0V, 2, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Cf. <em>Camino<\/em>, 1, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>Ibidem<\/em>; <em>op. cit<\/em>. cf. <em>Camino<\/em>, 32, 12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Cf. <em>Vida<\/em>, 11, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> San Juan Pablo II, A<em> la Curia Romana durante la Hora Santa de oraci\u00f3n por la unidad de los cristianos<\/em>, 23 de enero de 1981.<\/p><p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 265.<\/p><p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Cf. 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> 6; <em>op. cit.<\/em> Conc. Ecum. Vat. II, <em>Decr. Unitatis redintegratio<\/em>, sobre el ecumenismo, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em>, 100.<\/p><p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 92.<\/p><p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A las monjas de clausura en Luca<\/em>, Italia, 23 de septiembre de 1989.<\/p><p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> <em>Palabras del Santo Padre a la Curia Romana durante la Hora Santa de oraci\u00f3n por la unidad de los cristianos<\/em>, 23 de enero de 1981.<\/p><p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> <em>Informatio ex processsu<\/em>, 1021.<\/p><p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 390.<\/p><p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n\u00ba 13, Mil\u00e1n, setiembre de 1930.<\/p><p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> 26; <em>op. cit.<\/em> Cf. CIVCSVA. <em>La vida fraterna en comunidad. <\/em><em>Congregavit nos in unum Christi amor<\/em>, 45.<\/p><p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 26.<\/p><p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> Beatificada por San Juan Pablo II el 29 de abril de 2001. Su fiesta se celebra el 2 de enero.<\/p><p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, Carta circular n\u00ba 12, Mil\u00e1n, 30 de abril de 1926.<\/p><p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 252.<\/p><p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 45.<\/p><p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Cf. Salmo 122, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> <em>Carta Circular 18\/2018<\/em>, 1 de enero de 2018.<\/p><p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Cf. Don Orione, <em>Buenas noches<\/em>, La dinamita de la caridad, del 2-1-1938.<\/p><p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> 300.<\/p><p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 390.<\/p><p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 53.<\/p><p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 294.<\/p><p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 255.<\/p><p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> <em>Lumen gentium<\/em>, 7\/b; op. cit. 1 Cor 10, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> Cf. <em>Lumen Gentium<\/em>, 3 y 11\/a; San Juan Cris\u00f3stomo, <em>In 1 Cor. hom<\/em>., 24, 2: PG 61, 200.<\/p><p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, II Parte, Capitulo \u00danico, III, 3, Introducci\u00f3n, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> 58.<\/p><p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> San Pedro Juli\u00e1n Eymard, <em>Obras Eucar\u00edsticas<\/em>, Primera Parte, 1\u00aa Serie, La Presencia Real, Cap. 23.<\/p><p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A las religiosas de clausura en Varsovia<\/em>, 8 de junio de 1987.<\/p><p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> <em>Autobiograf\u00eda<\/em>, Vol. I, p. 243.<\/p><p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> <em>A las religiosas de clausura en Varsovia<\/em>, 8 de junio de 1987.<\/p><p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> <em>A los Padres Basilianos Greco-cat\u00f3licos<\/em>, en Varsovia, 11 de junio de 1999.<\/p><p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> <em>Homil\u00eda en la celebraci\u00f3n de las v\u00edsperas de la solemnidad de la Conversi\u00f3n de San Pablo al concluir la Semana de Oraci\u00f3n por la Unidad de los Cristianos<\/em>, 25 de enero de 2006.<\/p><p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> Cf. Mt 13, 33.<\/p><p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> 9; <em>op. cit. Redemptoris Missio<\/em>, 23.<\/p><p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos y religiosas en F\u00e1tima<\/em>, 13 de mayo de 1982.<\/p><p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> Mt 12, 25.<\/p><p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> 12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> 1 Tim 2,4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> Cfr. Mt 28, 19-20; Jn 17, 21-23; Ef 1,10; <em>Lumen Gentium<\/em>, 9\/b, 13 y 17; <em>Ad gentes<\/em>, 1 y 5; San Irineo, <em>Adversus haereses<\/em>, III, 16, 6 y 22, 1-3: PG 7, 925-926 y 955-958.<\/p><p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> San Cipriano, Epist. ad Magnum, 6: PL 3, 1142.<\/p><p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, Capitulo \u00danico, III, 3, Introducci\u00f3n, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em>, 12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> <em>Directorio de la Rama Oriental<\/em>, 127.<\/p><p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> <em>Ibidem<\/em>;<em> op. cit. Orientale Lumen<\/em>, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> 16: \u201cDe manera especial, nos dedicaremos \u2026 al Ecumenismo\u201d.<\/p><p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> <em>Directorio de la Rama Oriental<\/em>, 127.<\/p><p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> <em>Directorio de la Rama Oriental<\/em>,<\/p><p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 278;<\/p><p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 181.<\/p><p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, II Parte, Capitulo \u00danico, III, 3, Introducci\u00f3n.<\/p><p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> Cf. <em>Unitatis redintegratio<\/em>, 4\/c.<\/p><p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> P. Carlos Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, II Parte, Capitulo \u00danico, III, 3, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> 1 Cor 15,25.<\/p><p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 225.<\/p><p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 249; <em>op. cit. RMs<\/em>, 15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> Cf. San Pedro Juli\u00e1n Eymard, <em>Obras Eucar\u00edsticas<\/em>, Primera Parte, 1\u00aa Serie, La Presencia Real, Cap. 40.<\/p><p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em>, 125; <em>op. cit<\/em>. cf. Jn 10, 16.<\/p><p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> Cf. P. Carlos Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, III Parte, Cap. 24, III.<\/p><p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> Cf. P. Carlos Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, III Parte, Cap. 13, III.<\/p><p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 278<\/p><p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> <em>Unitatis redintegratio<\/em>, 7<\/p><p><a href=\"#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 220.<\/p><p><a href=\"#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a> Testimonio de la Madre M Siempre Virgen.<\/p><p><a href=\"#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a> <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 6.<\/p><p><a href=\"#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A los monjes Camaldulenses en Fonte Avellana<\/em>, 5 de septiembre de 1982.<\/p><\/div><div id=\"highlighter--hover-tools\" style=\"display: none;\"><div id=\"highlighter--hover-tools--container\"><div class=\"highlighter--icon highlighter--icon-copy\" title=\"Copy\">\u00a0<\/div><div class=\"highlighter--separator\">\u00a0<\/div><div class=\"highlighter--icon highlighter--icon-delete\" title=\"Delete\">\u00a0<\/div><\/div><\/div><div id=\"highlighter--hover-tools\" style=\"display: none;\"><div id=\"highlighter--hover-tools--container\"><div class=\"highlighter--icon highlighter--icon-copy\" title=\"Copy\">\u00a0<\/div><div class=\"highlighter--separator\">\u00a0<\/div><div class=\"highlighter--icon highlighter--icon-delete\" title=\"Delete\">\u00a0<\/div><\/div><\/div><div id=\"highlighter--hover-tools\" style=\"display: none;\"><div id=\"highlighter--hover-tools--container\"><div class=\"highlighter--icon highlighter--icon-copy\" title=\"Copy\">\u00a0<\/div><div class=\"highlighter--separator\">\u00a0<\/div><div class=\"highlighter--icon highlighter--icon-delete\" title=\"Delete\">\u00a0<\/div><\/div><\/div><div id=\"highlighter--hover-tools\" style=\"display: none;\"><div id=\"highlighter--hover-tools--container\"><div class=\"highlighter--icon highlighter--icon-copy\" title=\"Copy\">\u00a0<\/div><div class=\"highlighter--separator\">\u00a0<\/div><div class=\"highlighter--icon highlighter--icon-delete\" title=\"Delete\">\u00a0<\/div><\/div><\/div><div id=\"highlighter--hover-tools\" style=\"display: none;\"><div id=\"highlighter--hover-tools--container\"><div class=\"highlighter--icon highlighter--icon-copy\" title=\"Copy\">\u00a0<\/div><div class=\"highlighter--separator\">\u00a0<\/div><div class=\"highlighter--icon highlighter--icon-delete\" title=\"Delete\">\u00a0<\/div><\/div><\/div><div id=\"highlighter--hover-tools\" style=\"display: none;\"><div id=\"highlighter--hover-tools--container\"><div class=\"highlighter--icon highlighter--icon-copy\" title=\"Copy\">\u00a0<\/div><div class=\"highlighter--separator\">\u00a0<\/div><div class=\"highlighter--icon highlighter--icon-delete\" title=\"Delete\">\u00a0<\/div><\/div><\/div>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia en el Monasterio \u201cBeata Mar\u00eda Gabriela de la Unidad\u201d \u00a1El Se\u00f1or reina eternamente! (Ex 15, 18) La unidad, nota esplendorosa de la verdadera Iglesia, es la cumbre de la oraci\u00f3n sacerdotal de Cristo en la \u00faltima Cena, es su \u00faltimo testamento de amor, la consigna que nos ha dejado, antes de su pasi\u00f3n: Ut [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2217,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[50,18,49,61,118,147,25,228,16,121,120,28,17,119,134,227],"class_list":["post-2219","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conferencias","tag-amor","tag-apostolado","tag-caridad","tag-carisma","tag-cristo","tag-generosidad","tag-iglesia","tag-la-causa-de-la-unidad-de-los-cristianos","tag-oracion","tag-religiosos-2","tag-sacerdotes-2","tag-sacrificio","tag-testimonio","tag-unidad","tag-verdad","tag-vida-monastica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2219","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2219"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2219\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8925,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2219\/revisions\/8925"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2219"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2219"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2219"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}