{"id":2183,"date":"2021-01-08T06:50:50","date_gmt":"2021-01-08T04:50:50","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=2183"},"modified":"2021-08-23T07:46:19","modified_gmt":"2021-08-23T05:46:19","slug":"vision-providencial-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2021\/01\/08\/vision-providencial-de-la-vida\/","title":{"rendered":"Visi\u00f3n providencial de la vida"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2183\" class=\"elementor elementor-2183\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-29f22e70 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"29f22e70\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5ebc4b5b\" data-id=\"5ebc4b5b\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4f61a36d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4f61a36d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Visi\u00f3n providencial de la vida<\/strong><\/h4><p>\u00a0<\/p><p>En un mundo que se agita por rodearse de seguridades humanas, que se afana por huir del sufrimiento y s\u00f3lo persigue placeres, que explora las ciencias por la promesa de que le asegurar\u00e1n el ma\u00f1ana, que concibe la vida y la misma felicidad como hechura de sus manos\u2026<\/p><p>Nosotros, los miembros del Instituto del Verbo Encarnado creemos que Dios camina junto al hombre<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Es decir, \u201cDios que, como Padre omnipotente y sabio est\u00e1 presente y act\u00faa en el mundo, en la historia de cada una de sus criaturas, para que cada criatura, y espec\u00edficamente el hombre, su imagen, pueda realizar su vida como un camino guiado por la verdad y el amor hacia la meta de la vida eterna en \u00c9l\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>. Creer en Dios y creer en su Providencia son actos inseparables<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>.<\/p><p>En este sentido nosotros los miembros del Instituto del Verbo Encarnado tenemos \u201cun modo particular de dar gloria a Dios y es el confiar sin l\u00edmites en su Providencia, basados en su designio de salvaci\u00f3n, que se manifiesta de modo eminent\u00edsimo en la Encarnaci\u00f3n. Por eso nos esforzamos en aprender a mirar todo como venido de Aquel que no se olvida ni de un pajarillo&#8230; y tiene contados hasta nuestros cabellos<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>. Porque como ense\u00f1a San Pablo <em>todas las cosas se disponen para el bien de los que aman a Dios<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Y \u201cal decir <strong><em>todas las cosas<\/em><\/strong>, sabemos que Dios no except\u00faa nada. Y all\u00ed se incluyen todos los acontecimientos, pr\u00f3speros o adversos, lo concerniente al bien del alma, los bienes de fortuna, la reputaci\u00f3n, todas las condiciones de la vida humana (familia, estudio, talentos, etc.), todos los estados interiores por los que pasamos (gozos, alegr\u00edas, privaciones, sequedades, disgustos, tedios, tentaciones, etc.), hasta las faltas y los mismos pecados. Todo, absolutamente todo\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Ahora bien, \u201cal decir <strong><em>se disponen para el bien<\/em><\/strong>, se entiende que cooperan, contribuyen, suceden, para nuestro bien espiritual. Por eso es nuestro prop\u00f3sito m\u00e1s sincero el lograr tener esta visi\u00f3n y no la del carnal o mundano. Y as\u00ed, tratamos de ver todo a la luz de los designios amorosos de la Providencia de Dios, que s\u00f3lo el hombre espiritual descubre: <em>el espiritual lo juzga todo<\/em><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>. Y queremos creer con firmeza inquebrantable que aun los acontecimientos m\u00e1s adversos y opuestos a nuestra mira natural, son ordenados por Dios para nuestro bien, aunque no comprendamos sus designios e ignoremos el t\u00e9rmino al que nos quiere llevar\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Mas tambi\u00e9n es cierto que de \u201cnuestra parte, tenemos que cumplir con una condici\u00f3n para que esto suceda as\u00ed. Por eso el ap\u00f3stol a\u00f1ade <strong><em>de los que aman a Dios<\/em><\/strong>, es decir, aquellos cuya voluntad est\u00e1 unida y sumisa a la de Dios. Por eso procuramos ante todo los intereses y la gloria de Dios, estando dispuestos a sacrificar todo sin reservas, persuadidos de que nada es tan ventajoso como abandonarse en las manos de Dios, en todo lo que a \u00c9l le plazca ordenar, como nos dio a entender Jes\u00fas: <em>si alguno me sirve, el Padre lo honrar\u00e1<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>. S\u00f3lo \u00c9l conoce todo, aun nuestra alma, sentimientos, car\u00e1cter, los secretos resortes que es preciso mover para llevarnos al cielo, los efectos que tal o cual cosa producir\u00e1n en nosotros, y tiene a su disposici\u00f3n todos los medios. Por eso, si amamos a Dios es imposible que haya algo en el mundo que no concurra y contribuya para nuestro bien\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>. Viviendo de este modo, nosotros queremos que nuestra vida misma sea un culto a la Divina Providencia<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/p><p>Apoyados inconmoviblemente en la Divina Providencia lo nuestro es llevar a cabo la labor misionera en cualquier parte del mundo especialmente en \u201clos lugares m\u00e1s dif\u00edciles y en las condiciones m\u00e1s adversas\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>. Simplemente porque \u201cDios es infinitamente grande, Dios es infinitamente poderoso, y est\u00e1 en todas partes. Y su providencia se manifiesta en el cielo, en la tierra y en todo lugar. Y no hay lugar sobre la tierra en el cual no obre la Providencia amorosa de Dios\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por consiguiente, al estar todas nuestras obras fundadas en la Providencia Divina el pedir limosna es parte de nuestro programa. Ese el esp\u00edritu que nos ha sido legado y as\u00ed lo queremos seguir haciendo por el importante valor apost\u00f3lico que comporta el testimonio de pobreza. Y hemos de decir con toda sinceridad que incesantemente experimentamos que Dios no se deja ganar en generosidad.<\/p><p>Por lo dicho entonces, esta visi\u00f3n providencial sobre la vida que nos esforzamos por vivir los miembros del Instituto del Verbo Encarnado es un elemento no-negociable adjunto a nuestro carisma.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. <em>Audiencia General<\/em>, (11\/06\/1986).<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em>, (30\/04\/1986).<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 308.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cf. Lc 12,6-7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Rom 8,28.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 67.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> 1 Cor 2,15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 67.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Jn 12,26.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 67.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 63.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 86.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Cf. <em>Homil\u00eda en el Seminario \u201cMar\u00eda, Madre del Verbo Encarnado\u201d<\/em>, (11\/10\/1998).<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Visi\u00f3n providencial de la vida \u00a0 En un mundo que se agita por rodearse de seguridades humanas, que se afana por huir del sufrimiento y s\u00f3lo persigue placeres, que explora las ciencias por la promesa de que le asegurar\u00e1n el ma\u00f1ana, que concibe la vida y la misma felicidad como hechura de sus manos\u2026 Nosotros, 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