{"id":2110,"date":"2020-12-25T07:06:01","date_gmt":"2020-12-25T05:06:01","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=2110"},"modified":"2026-01-01T04:11:30","modified_gmt":"2026-01-01T02:11:30","slug":"homilia-en-valvanera-el-dia-de-navidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2020\/12\/25\/homilia-en-valvanera-el-dia-de-navidad\/","title":{"rendered":"Para gozar del maravilloso intercambio"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2110\" class=\"elementor elementor-2110\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-29f22e70 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"29f22e70\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5ebc4b5b\" data-id=\"5ebc4b5b\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4f61a36d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4f61a36d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Jn 1, 1-18 &#8211; Prefacio de Navidad III<\/strong><\/h4><p>\u00a0<\/p><p><em>Lo que exist\u00eda desde el principio, lo que hemos o\u00eddo, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida (&#8230;) os lo anunciamos<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p><p>Muy queridos todos, en este d\u00eda solemne, en el que celebramos el nacimiento de Cristo, el Verbo Encarnado, sentimos la verdad, la fuerza y la alegr\u00eda de estas palabras del ap\u00f3stol san Juan.<\/p><p>Aquel Dios del que no se debe hacer imagen alguna, porque cualquier imagen s\u00f3lo conseguir\u00eda reducirlo, e incluso falsearlo, este Dios se ha hecho, \u00e9l mismo, visible en Aquel que es su verdadera imagen, como dice San Pablo (cf. 2 Co 4,4; Col 1,15)<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p><p>Este es el misterio de la Navidad, que nos permite tocar \u2013por as\u00ed decirlo\u2013 la humildad de Dios. Quien, como dec\u00edamos ayer, ha entrado en la historia humana y <em>habit\u00f3 entre nosotros<\/em>, para darnos la capacidad de llegar a ser hijos de Dios, de ser como \u00c9l.<\/p><p>Cada uno de los misterios de Cristo no s\u00f3lo es un hecho hist\u00f3rico sino que contiene gracias especiales para el alimento de nuestra alma. \u00bfCu\u00e1l es esa gracia particular? La Iglesia misma nos lo indica en la oraci\u00f3n colecta que acabamos de rezar: \u201c\u2026<em>Conc\u00e9denos participar de la vida divina de aqu\u00e9l que ha querido participar de nuestra humanidad<\/em>\u201d.<\/p><p>Petici\u00f3n que a nosotros los miembros del Instituto nos toca muy de cerca ya que el configurarnos con \u00c9l<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, el querer \u201cser otros Cristos es central en nuestra espiritualidad\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p><p>Estamos pidiendo la gracia de compartir aquella divinidad, a la que fue unida nuestra humanidad. Puesto que al encarnarse Dios, tom\u00f3 nuestra naturaleza humana y a cambio nos comunic\u00f3 la participaci\u00f3n de su naturaleza divina. Este es el admirable comercio que Dios quiere hacer con nosotros y con cada uno de los hombres.<\/p><p>Por eso San Juan de la Cruz, en su <em>C\u00e1ntico Espiritual<\/em> ped\u00eda al Se\u00f1or: \u201cembiste con tu divinidad en mi entendimiento, d\u00e1ndole inteligencias divinas, y en mi voluntad, d\u00e1ndole y comunic\u00e1ndole el divino amor, y en mi memoria, con divina posesi\u00f3n de gloria\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. \u00a1A eso debemos tender! A \u201cque Dios nos entre en sus divinos resplandores por transformaci\u00f3n de amor\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Como lo hizo aquella noche con los pastores.<\/p><p>El Verbo <em>que era en el principio, junto a Dios<\/em><a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> y por quien <em>todo fue hecho<\/em><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a> nos invita a ser semejantes a \u00c9l. Es decir a hacernos como ni\u00f1os, que es otra manera de decir a hacernos humildes.<\/p><p>Para lo cual es necesario deponer nuestras falsas certezas, nuestra soberbia intelectual, que tantas veces nos impide percibir la proximidad de Dios. Debemos bajarnos, ir espiritualmente a pie, por decirlo de alguna manera, para poder entrar por el portal de la fe y encontrar a Dios, a Dios que se oculta en la humildad de un ni\u00f1o reci\u00e9n nacido<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p><p>Ese andar a pie espiritualmente hablando para poder gozar en plenitud del maravilloso intercambio que Dios quiere hacer en cada uno de nosotros requiere que uno se aproveche en la pr\u00e1ctica de la humildad. Porque s\u00f3lo siendo humildes seremos santos<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>, es decir, s\u00f3lo siendo humildes imitaremos al Verbo Encarnado que hoy contemplamos recostado en un pesebre, rodeado de animales, en suma pobreza, rechazado por tantos, y que siendo tan d\u00e9bil es el mismo Infinito, Inmenso y Eterno Dios. En definitiva, porque s\u00f3lo siendo peque\u00f1os es como podemos descubrir algo grande y s\u00f3lo de ese modo se entiende el significado de la Encarnaci\u00f3n<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p><p>Los humildes, almas sencillas, lo suficientemente peque\u00f1as para ver la grandeza de Dios en la peque\u00f1ez de un Ni\u00f1o, son por tanto los \u00fanicos que entender\u00e1n la raz\u00f3n de Su visita. El vino a este pobre mundo para traernos una propuesta; para decirnos como s\u00f3lo Dios pod\u00eda decir: \u201cT\u00fa me das tu humanidad, y yo te dar\u00e9 mi Divinidad; t\u00fa me das tu tiempo, y yo te dar\u00e9 mi eternidad; T\u00fa me das tu cuerpo cansado, y yo te dar\u00e9 mi Redenci\u00f3n; t\u00fa me das tu coraz\u00f3n marchito, y yo te dar\u00e9 Amor; t\u00fa me das tu insignificancia, y yo te dar\u00e9 Mi Todo\u201d.<\/p><p>El mundo, tan inclinado al poder, no parece aprender nunca la paradoja de que, as\u00ed como s\u00f3lo el ni\u00f1o peque\u00f1ito descubre la grandeza de lo que lo rodea, as\u00ed s\u00f3lo los corazones humildes se dar\u00e1n cuenta alg\u00fan d\u00eda la grandeza de Dios. No desconocen Ustedes que el mundo desecha esta lecci\u00f3n, \u00bfpor qu\u00e9? Porque confunde peque\u00f1ez con debilidad, peque\u00f1ez de ni\u00f1o con infantilismo o inmadurez, y humildad con complejo de inferioridad.<\/p><p>Pero ese Ni\u00f1o a quien los \u00e1ngeles adoran<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a> descendi\u00f3 a la peque\u00f1ez de la ni\u00f1ez, como primer paso para su triunfo eterno. Y nosotros, debemos empezar nuestra misi\u00f3n eterna como \u00c9l quiso empezar la Suya, es decir, por el camino de la humildad, lo cual implica descender de nuestro orgullo ignorante al nivel en que estamos ante Sus divinos ojos.<\/p><p>Jes\u00fas mismo nos lo ense\u00f1\u00f3: &#8230; <em>Si no os volviereis, e hiciereis como ni\u00f1os no entrar\u00e9is en el reino de los cielos<\/em><a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Llegar a ser como ni\u00f1os peque\u00f1os no significa otra cosa que humildad o sinceridad del juicio acerca de nosotros mismos, un reconocimiento de la desproporci\u00f3n entre nuestra pobre vida y la vida eterna delante de nosotros, un reconocimiento de nuestra debilidad, nuestra fragilidad, nuestros pecados, la pobreza de todo lo que estamos haciendo ahora, y tambi\u00e9n el poder y la sabidur\u00eda que han de ser nuestros, siempre que seamos lo suficientemente humildes para arrodillarnos delante de este Ni\u00f1o en un pesebre de pajas, y confesarle que es Nuestro Se\u00f1or, <em>el Hijo unig\u00e9nito, que est\u00e1 en el seno del Padre<\/em><a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>, nuestra Vida y Nuestro Todo.<\/p><p>Muy particularmente a nosotros, este contemplar a Jes\u00fas en su nacimiento como dec\u00edamos hace un momento nos debe mover a practicar las virtudes del anonadamiento<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>, de entre las cuales la humildad es la primera y que el derecho propio traduce \u201cen la humildad de una vida oculta, en la aceptaci\u00f3n de los sufrimientos para completar lo que en la propia carne falta a las tribulaciones de Cristo (Col 1, 24), en el sacrificio silencioso, en el abandono a la santa voluntad de Dios, en la serena fidelidad incluso ante el declive de las fuerzas y del propio ascendiente\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. Algo que resulta muy propio de los religiosos contemplativos pues es fruto de la vida de oraci\u00f3n<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a> y de la verdadera actitud orante que debe permear toda la vida del monje. Por eso Fulton Sheen dec\u00eda que cuanto m\u00e1s cercanos somos a Dios m\u00e1s nos volvemos como ni\u00f1os<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>, m\u00e1s nos hacemos humildes.<\/p><p>Ahora esa humildad de ni\u00f1os no es simplemente una met\u00e1fora espiritual ni es una pose exterior piadosa. \u201cPara lograr la humildad debemos amar y desear las humillaciones. Sin eso no puede existir la humildad\u201d, dec\u00eda el Beato Jos\u00e9 Allamano. Humillaciones estas que nos pueden venir de nuestras propias deficiencias, por nuestras derrotas o incluso, de nuestros errores, cuando no tambi\u00e9n de la malquerencia del pr\u00f3jimo. Sin esta aceptaci\u00f3n serena, incluso gozosa de las humillaciones no hay humildad aut\u00e9ntica.<\/p><p>Pero lo nuestro es imitar al Verbo Encarnado y para poder gozar en plenitud del maravilloso intercambio que Dios quiere hacer en cada uno de nosotros, es decir el de transformarnos en \u00c9l, se requiere practicar activa y efectivamente la humildad.<\/p><p>De tal modo que ejercit\u00e1ndonos en ese camino lleguemos a la humildad de los verdaderos espirituales que el m\u00edstico Doctor de Fontiveros describe de la siguiente manera: \u201cno solo teniendo sus propias cosas en nada, mas con muy poca satisfacci\u00f3n de s\u00ed; a todos los dem\u00e1s tienen por muy mejores, y les suelen tener una santa envidia, con gana de servir a Dios como ellos; porque, cuanto mas fervor llevan y cuantas mas obras hacen y gusto tienen en ellas, como van en humildad, tanto mas conocen lo mucho que Dios merece y lo poco que es todo cuanto hacen por \u00e9l. Y tanto es lo que de caridad y amor querr\u00edan hacer por \u00e9l, que todo lo que hacen no les parezca nada; y tanto les solicita, ocupa y embebe este cuidado de amor, que nunca advierten si los dem\u00e1s hacen o no hacen; y si advierten todo es, como digo creyendo que todos los dem\u00e1s son muy mejores que ellos. De donde, teni\u00e9ndose en poco, tienen gana tambi\u00e9n que los dem\u00e1s los tengan en poco y que los deshagan y desestimen sus cosas. Y, aunque se los quieran alabar y estimar, en ninguna manera lo pueden creer, y les parece cosa extra\u00f1a decir de ellos aquellos bienes.<\/p><p>Estos, con mucha tranquilidad y humildad, tienen gran deseo que les ense\u00f1e cualquiera que los pueda aprovechar. Muy lejos de querer ser maestros de nadie, est\u00e1n muy prontos a caminar y echar por otro camino del que llevan, si se lo mandaren, porque nunca piensan que aciertan en nada. De que alaben a los dem\u00e1s se gozan; solo tienen pena de que no sirven a Dios como ellos.<\/p><p>No tienen gana de decir sus cosas, porque las tienen en tan poco, que aun a sus maestros espirituales tienen verg\u00fcenza de decirlas, pareci\u00e9ndoles que no son cosas que merezcan hacer lenguaje de ellas. M\u00e1s ganas tienen de decir sus faltas y pecados, o que los entiendan, que no sus virtudes; y as\u00ed se inclinan m\u00e1s a tratar su alma con quien en menos tienen sus cosas y su esp\u00edritu.<\/p><p>Dar\u00e1n estos la sangre de su coraz\u00f3n a quien sirve a Dios, y ayudar\u00e1n, cuanto esto es en s\u00ed, a que le sirvan.<\/p><p>En las imperfecciones que se ven caer, con humildad se sufren, y con blandura de esp\u00edritu y temor amoroso de Dios, esperando en \u00c9l\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>.<\/p><p>En esta hermosa ma\u00f1ana de Navidad en la que celebramos el incalculable misterio de la humillaci\u00f3n del Hijo de Dios, pidamos a la Madre Bendita que se inclinaba a adorar a su Ni\u00f1o-Dios el don de la humildad para as\u00ed contemplar en el pecho tiern\u00edsimo del Ni\u00f1o Jes\u00fas el Coraz\u00f3n de este Dios que \u201cquiere ser nuestra \u2018alegr\u00eda\u2019, nuestra \u2018salvaci\u00f3n\u2019, nuestra \u2018esperanza\u2019, nuestra \u2018felicidad\u2019, y nuestro \u2018\u00fanico Soberano\u2019\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>. Que Ella nos ense\u00f1e c\u00f3mo servir a Dios, c\u00f3mo amar a Dios, c\u00f3mo orar a Dios.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> 1 Jn 1, 1-3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Benedicto XVI, <em>Homil\u00eda de Nochebuena<\/em> (24\/12\/2009).<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 44.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 37.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Canci\u00f3n 19, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> San Juan de la Cruz,<em> C\u00e1ntico Espiritual<\/em> B, Canci\u00f3n 12, Anotaci\u00f3n para la canci\u00f3n siguiente, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Jn 1, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Jn 1, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Cf. Benedicto XVI, <em>Homil\u00eda de Nochebuena<\/em> (24\/12\/2011)<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Cf. Beato Jos\u00e9 Allamano citado en Sales, Lorenzo, <em>La vida espiritual seg\u00fan las conversaciones asc\u00e9ticas del siervo de Dios Jos\u00e9 Allamano<\/em>, 396-397.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Cf. Ven. Fulton J. Sheen, <em>El eterno galileo<\/em>, cap. 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Cf. Heb 1, 6.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Mat 18, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Jn 1, 18.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 11; <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 227.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 227.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, Ap\u00e9ndice, 1: \u201chay que alcanzar una verdadera actitud orante (como un desfondarse el alma en Dios) cuyos efectos son muy perceptibles: amor a la cruz, <u>humildad aut\u00e9ntica<\/u>, amor a las correcciones, paciencia en soportar las injusticias, aceptaci\u00f3n de las culpas propias, anhelo de penitencia\u2026\u201d.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Cf. <em>In the Fullness of Time<\/em>, cap. 1. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Noche Oscura<\/em>, Libro I, cap. 2, 1-8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Cf. P. Carlos Buela, IVE, <em>Ars Patris<\/em>, III Parte, Cap. 21.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jn 1, 1-18 &#8211; Prefacio de Navidad III Lo que exist\u00eda desde el principio, lo que hemos o\u00eddo, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida (&#8230;) os lo anunciamos[1]. 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