{"id":2093,"date":"2020-12-18T06:57:53","date_gmt":"2020-12-18T04:57:53","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=2093"},"modified":"2022-02-18T08:07:04","modified_gmt":"2022-02-18T06:07:04","slug":"una-espiritualidad-seria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2020\/12\/18\/una-espiritualidad-seria\/","title":{"rendered":"Una espiritualidad seria"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2093\" class=\"elementor elementor-2093\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-29f22e70 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"29f22e70\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5ebc4b5b\" data-id=\"5ebc4b5b\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1bd4eb3 elementor-widget elementor-widget-video\" data-id=\"1bd4eb3\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;youtube_url&quot;:&quot;https:\\\/\\\/www.youtube.com\\\/watch?v=98liCJwAtws&amp;ab_channel=InstitutodelVerboEncarnado&quot;,&quot;autoplay&quot;:&quot;yes&quot;,&quot;play_on_mobile&quot;:&quot;yes&quot;,&quot;video_type&quot;:&quot;youtube&quot;,&quot;controls&quot;:&quot;yes&quot;}\" data-widget_type=\"video.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-wrapper elementor-open-inline\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-video\"><\/div>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4f61a36d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4f61a36d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Una espiritualidad seria<\/strong><\/h4><p>Nuestra espiritualidad est\u00e1 profundamente marcada por todos los aspectos del misterio de la Encarnaci\u00f3n<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Al punto que podr\u00edamos decir que nuestra espiritualidad es la del \u201cAve Mar\u00eda\u201d, la del \u201c\u00c1ngelus\u201d y la del himno de la k\u00e9nosis<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, la del \u201cMagn\u00edficat\u201d y la del \u201cGloria\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Por lo tanto es una espiritualidad que nos impele a trascender lo sensible y nos dispone al desprendimiento total buscando en todo y por todo la gloria de Dios<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p><p>Conforme al carisma con que Dios nos ha bendecido y dadas las inmensas necesidades espirituales de la humanidad en el mundo actual, estamos convencidos de que con un afianzamiento cada vez m\u00e1s arraigado en los principios de nuestra espiritualidad y siendo creativos a la hora de difundirla, los miembros del Instituto del Verbo Encarnado podremos prestar el servicio particular que de nosotros pide y espera la Iglesia.<\/p><p>La evangelizaci\u00f3n de la cultura exige de nosotros una espiritualidad con matices peculiares: \u201cpide un modo nuevo de acercarse a las culturas, actitudes y comportamientos para dialogar con profundidad con los ambientes culturales y hacer fecundo su encuentro con el mensaje de Cristo. [\u2026] Dicha obra exige una fe esclarecida por la reflexi\u00f3n continua que se confronta con las fuentes del mensaje de la Iglesia y un discernimiento espiritual constante procurado en la oraci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Por lo tanto, siguiendo las ense\u00f1anzas del Magisterio de la Iglesia, los miembros del Instituto del Verbo Encarnado entendemos que \u201cel evangelizar consiste principalmente en llevar la gracia de Dios a todos los hombres, haciendo de ellos una humanidad nueva, es decir, hombres nuevos creados <em>seg\u00fan Dios en justicia y santidad verdadera<\/em><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p><p>As\u00ed entendida la evangelizaci\u00f3n de la cultura es caracter\u00edstico en nuestro apostolado la predicaci\u00f3n de los Ejercicios Espirituales seg\u00fan el esp\u00edritu genuino de San Ignacio de Loyola, la pr\u00e9dica de las misiones populares donde la devoci\u00f3n eucar\u00edstica y el sacramento de la reconciliaci\u00f3n, juntamente con la devoci\u00f3n a Mar\u00eda Sant\u00edsima, son los pilares sobre los que se levanta y preserva la evangelizaci\u00f3n de un pueblo; y por supuesto, el anuncio de la Palabra que busca llevar a los hombres a la conversi\u00f3n a Dios mediante \u201cla adhesi\u00f3n plena y sincera a Cristo y su evangelio mediante la fe\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p><p>Ahora bien, \u00bfpor qu\u00e9 decimos que nuestra espiritualidad es seria?<\/p><ul><li>La nuestra es una \u201cespiritualidad seria\u201d, no porque sea falta de alegr\u00eda o aburrida, sino <em>seria<\/em> porque est\u00e1 abierta a la trascendencia, y nos hace tender a ella aun en medio de las dificultades de la vida, porque entiende que \u201ctodo lo mejor de ac\u00e1, comparado con aquellos bienes eternos para que somos criados, es feo y amargo\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>.<\/li><li><em>Seria<\/em> porque le da primac\u00eda a la vida de oraci\u00f3n, porque sabemos que \u201cno trabajamos por cosas ef\u00edmeras o pasajeras, sino por \u2018la obra m\u00e1s divina entre las divinas que es la salvaci\u00f3n de las almas\u2019\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> y la oraci\u00f3n viene a ser para nosotros el alma de nuestra vida religiosa y apost\u00f3lica.<\/li><li><em>Seria, <\/em>porque es marcadamente eucar\u00edstica.<\/li><li><em>Seria, <\/em>porque queremos inmolarnos mediante la pr\u00e1ctica de los votos de obediencia, pobreza, castidad y materna esclavitud mariana, para tender a la perfecci\u00f3n de la caridad imitando al Verbo Encarnado en su modo de vida, y para ser \u201ccomo una huella que la Trinidad deja en la historia\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/li><li><em>Seria,<\/em> porque \u201csiguiendo al Papa en la doctrina y a los santos en la vida, jam\u00e1s nos equivocaremos, ya que no puede equivocarse el Papa en las ense\u00f1anzas de la fe y de la moral, ni se equivocaron los santos en la pr\u00e1ctica de las virtudes\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/li><li><em>Seria, <\/em>porque \u201cqueremos formar almas sacerdotales y de sacerdotes que no sean \u201ctributarios\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>. Que vivan en plenitud la reyec\u00eda y el se\u00f1or\u00edo cristiano y sacerdotal\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/li><li><em>Seria, <\/em>porque \u201cqueremos formar hombres virtuosos (de \u201cvir\u201d y de \u201cvis\u201d: que tengan la fuerza del var\u00f3n) seg\u00fan la doctrina de los grandes maestros de la vida espiritual, en especial: San Agust\u00edn, Santo Tom\u00e1s de Aquino, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jes\u00fas, San Ignacio de Loyola, San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, de todos los santos de todos los tiempos que la Iglesia propone como ejemplares para que imitemos sus virtudes\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>.<\/li><li><em>Seria<\/em> porque se nos manda ser \u201cmaestros de la oraci\u00f3n\u201d y nos urge, como hemos apenas dicho, a aprender de los grandes maestros de la vida espiritual, entre ellos del gran doctor de la iglesia San Juan de la Cruz.<\/li><li><em>Seria<\/em> porque est\u00e1 anclada en la s\u00f3lida doctrina ense\u00f1ada a lo largo de los siglos por nuestra Santa Madre Iglesia, que quiso hacer de las ense\u00f1anzas sanjuanistas una de sus p\u00e1ginas m\u00e1s bellas. Y aunque muchas almas amigas de dulzuras y consuelos no quieran leer a San Juan de la Cruz y se llenen la cabeza con autores blandengues<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>, nosotros preferimos el \u201cpan duro\u201d de la doctrina radical sanjuanista, porque \u201ces el que Dios da ordinariamente a los que quiere llevar adelante\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>. Pues que el Mismo que nos dijo: <em>S\u00edgueme<\/em><a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> fue quien asoci\u00f3 a su llamado el b\u00e1culo de la cruz.<\/li><li>La nuestra es una espiritualidad seria porque a partir de la fe viva y vigorosa que busca infundir en nosotros nos hace capaces de juzgarlo todo desde la trascendencia, y nos da esa visi\u00f3n providencial de toda la vida<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> con lo cual valoramos todo desde Dios y en orden a Dios. Ciertamente esto nace de la oraci\u00f3n, pero se traduce en obras concretas de exigencia religiosa. El desprendimiento total y completo, efectivo y afectivo, de todo aquello que no es Dios, y la p\u00e9rdida del miedo de \u201cquedarse sin nada\u201d, en el orden que sea, son tambi\u00e9n elementos que nos caracterizan.<\/li><li>Siendo conscientes de que la \u201cvida religiosa es un proceso de continua conversi\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a> y que siempre debemos crecer en nuestra fe, a nosotros se nos anima a pasar valerosamente por \u201clas purificaciones de los sentidos y del esp\u00edritu, activas y pasivas\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>. En efecto, consideramos que \u201cun religioso que no est\u00e9 dispuesto a pasar por la segunda y la tercera conversi\u00f3n, o que no haga nada en concreto para lograrlo, aunque est\u00e9 con el cuerpo con nosotros no pertenece a nuestra familia espiritual\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>.<\/li><li>La nuestra es una espiritualidad seria porque imprime a fuego en nuestras almas el amor por la cruz, que debe motivarnos a elegirla siempre, con preferencia de cualquier otro medio. La cruz no solamente aceptada sino positiva y directamente preferida y abrazada.<\/li><li>La nuestra es una espiritualidad seria porque consideramos que \u201cla idea clamorosa es sacrificarse\u201d, y que s\u00f3lo \u201cas\u00ed se dirige la historia, aun silenciosa y ocultamente\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>.<\/li><li>La nuestras es una espiritualidad seria porque nos lleva a esforzarnos por \u201cabrazar la pr\u00e1ctica de las virtudes aparentemente opuestas [\u2026] practicando la veracidad, la fidelidad, la coherencia y la autenticidad de vida, contra toda falsedad, infidelidad, simulaci\u00f3n e hipocres\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>.<\/li><li>Finalmente, la nuestra es una espiritualidad seria porque es mariana. Y consagr\u00e1ndonos como esclavos de la Virgen estamos siguiendo el camino que sigui\u00f3, que sigue usando y que usar\u00e1 \u00c9l para venir al mundo<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>. Por eso nuestro c\u00f3digo fundamental reza: \u201cTodo por Jes\u00fas y por Mar\u00eda; con Jes\u00fas y con Mar\u00eda; en Jes\u00fas y en Mar\u00eda; para Jes\u00fas y para Mar\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>.<\/li><\/ul><p>Dios solo<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. <em>Constituciones,<\/em> 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cf. Flp 2,6ss.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 78.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 67.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 51; op. cit. San Juan Pablo II, <em>Alocuci\u00f3n a los obispos de Zimbawe<\/em> (02\/07\/1985), 7; OR (21\/08\/1985), 10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Ef 4, 23-24.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a><em> Cf. Directorio de evangelizaci\u00f3n de la Cultura<\/em>, 57.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 165; <em>op. cit<\/em>. <em>Redemptoris Missio<\/em>, 46.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Carta 12, A una doncella de Narros del Castillo (\u00c1vila)<\/em>, febrero de 1589.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 321.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Constiuciones<\/em>, 254 y 257, f\u00f3rmulas de profesi\u00f3n religiosa.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 213.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Cf. Num 18, 24; Gen 47, 26; San Juan de \u00c1vila, <em>Sermones de santos<\/em>, <em>op. cit.,<\/em> T. III, p. 230, cit. a San Vicente Ferrer, <em>Opusculum de fine mundi<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 214.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 212.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Cf. P. C. Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, III Parte, cap. 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida del Monte Carmelo, <\/em>Libro III, cap. 28.7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Mc 10, 21.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> <em>Notas del V Cap\u00edtulo General<\/em>, 11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 262.<\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a><em> Constituciones<\/em>, 10.40 y <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 22.<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 42.<\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 146.<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 83.<\/p><p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 325.<\/p><p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 380.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=98liCJwAtws&#038;ab_channel=InstitutodelVerboEncarnado Una espiritualidad seria Nuestra espiritualidad est\u00e1 profundamente marcada por todos los aspectos del misterio de la Encarnaci\u00f3n[1]. 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