{"id":2006,"date":"2020-12-04T08:10:08","date_gmt":"2020-12-04T06:10:08","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=2006"},"modified":"2022-08-11T08:25:33","modified_gmt":"2022-08-11T06:25:33","slug":"directorio-de-mision-ad-gentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2020\/12\/04\/directorio-de-mision-ad-gentes\/","title":{"rendered":"Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2006\" class=\"elementor elementor-2006\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-29f22e70 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"29f22e70\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5ebc4b5b\" data-id=\"5ebc4b5b\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4f61a36d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4f61a36d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Introducci\u00f3n <\/strong><\/h4>\n<p>1. \u201cCristo resucitado, como indican los cuatro evangelistas, nos da el mandato de la misi\u00f3n: <em>Como el Padre me envi\u00f3, as\u00ed os env\u00edo yo<\/em> (Jn 20,21)&#8230;Para no ser esquivos a la aventura misionera, y mover a otros muchos a ella, hay que tener algo de poeta, ya que a los pueblos no los han movido m\u00e1s que los poetas, \u00a1y qu\u00e9 poeta m\u00e1s grande que Jesucristo!, \u00a1y qu\u00e9 poes\u00eda m\u00e1s grande que gritarnos: <em>\u00a1Navega mar adentro!Duc in altum!<\/em> (Lc 5,4)&#8230;Es una invitaci\u00f3n a realizar grandes obras, empresas extraordinarias donde hay mucho de aventura, de v\u00e9rtigo, de peligro, donde las olas sacuden la barca, el agua salada salpica el rostro, la proa va abri\u00e9ndose paso por vez primera, donde no hay huellas y las referencias s\u00f3lo son las estrellas, donde la quilla es sacudida por remolinos encontrados, las velas desplegadas reciben el furor del viento, los m\u00e1stiles crujen&#8230; y el alma se estremece&#8230; \u00a1Mar adentro!, lejos de la orilla y de la tierra firme de los pensamientos meramente humanos, calculadores y fr\u00edos&#8230; donde el agua bulle, el coraz\u00f3n late a prisa, donde el alma conoce celestiales embriagueces y gozos fascinantes. Navegar mar adentro es tomar en serio, a fondo, las exigencias del Evangelio: <em>ve, vende todo lo que tienes&#8230;<\/em> (Mt 19,21), es el ansia de nuestro coraz\u00f3n inquieto, que anhela poseer el Infinito, es el \u00edmpetu de los Santos y de los M\u00e1rtires, que lo dieron todo por Dios. Es lo propio de los pescadores: hombres humildes, laboriosos, que no temen los peligros, vigilantes, pacientes en las prolongadas vigilias, constantes en repetir sus salidas al mar, prudentes para sacar los peces, curtidos por la sal y por el sol. Es disponerse a morir, como el grano de trigo, para ver a Cristo en todas las cosas. Por ello, hacemos nuestras las ardientes palabras de San Luis Orione: \u2018Quien no quiera ser ap\u00f3stol que salga de la Congregaci\u00f3n: hoy, quien no es ap\u00f3stol de Jesucristo y de la Iglesia, es <strong>ap\u00f3stata<\/strong>\u2019\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><a name=\"_Toc332353986\"><\/a><a name=\"_Toc156306546\"><\/a><strong>1.\u00a0<\/strong><br \/><br \/><strong>Naturaleza, origen y fin\u00a0\u00a0<\/strong><br \/><strong>de la misi\u00f3n <em>ad gentes<\/em><\/strong><\/h4>\n<p>2. La\u00a0<u>misi\u00f3n ad gentes<\/u>\u00a0es un trabajo espec\u00edficamente consagrado a la\u00a0<u>evangelizaci\u00f3n de<\/u>\u00a0los pueblos que aun..\u00a0no conocen a Dios o a Jesucristo. La misi\u00f3n de la IglesiaCat\u00f3lica es revelar a Jesucristo y su Evangelio a los que no los conocen: he ah\u00ed el programa fundamental de la Iglesia que, desde Pentecost\u00e9s, ha asumido como recibido de su Fundador.<\/p>\n<p>3. \u201cEvangelizar significa, para la Iglesia, llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.En efecto, el Se\u00f1or Jes\u00fas mand\u00f3 a sus disc\u00edpulos a <em>anunciar el Evangelio al mundo entero y a bautizar a todas las naciones<\/em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>4. \u201cLa misi\u00f3n universal de la Iglesia nace del mandato de Jesucristo y se cumple en el curso de los siglos en la proclamaci\u00f3n del misterio de Dios, Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, y del misterio de la Encarnaci\u00f3n del Hijo, como evento de salvaci\u00f3n para toda la humanidad\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>5. Todo el Nuevo Testamento, y de manera especial los Hechos de los Ap\u00f3stoles, testimonian el momento privilegiado y, en cierta manera, ejemplar de este esfuerzo misionero que se realizar\u00e1 despu\u00e9s en toda la historia de la Iglesia, obedeciendo precisamente el mandato de su Fundador.<\/p>\n<p><strong>a) <\/strong><a name=\"_Toc156306547\"><\/a><strong>Misi\u00f3n del Hijo, misi\u00f3n de la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p>6. El mandato misionero del Se\u00f1or tiene su fuente \u00faltima en el amor eterno de la Sant\u00edsima Trinidad: \u201cLa Iglesia peregrinante es, por su propia naturaleza, misionera, puesto que tiene su origen en la misi\u00f3n del Hijo y en la misi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, seg\u00fan el plan de Dios Padre\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p>7. Confesamos que \u201cla Iglesia es depositaria de la Buena Nueva que debe ser anunciada. Las promesas de la Nueva Alianza en Cristo, las ense\u00f1anzas del Se\u00f1or y de los Ap\u00f3stoles, la Palabra de vida, las fuentes de la gracia y de la benignidad divina, el camino de salvaci\u00f3n, todo esto le ha sido confiado. Es ni m\u00e1s ni menos que el contenido del Evangelio y, por consiguiente, de la evangelizaci\u00f3n que ella conserva como un dep\u00f3sito viviente y precioso, no para tenerlo escondido, sino para comunicarlo\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p>8. \u201cExiste, por tanto, un nexo \u00edntimo entre Cristo, la Iglesia y la evangelizaci\u00f3n. Mientras dure este tiempo de la Iglesia, es ella la que tiene a su cargo la tarea de evangelizar. Una tarea que no se cumple sin ella, ni mucho menos contra ella\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.No se puede pretender \u201cescuchar a Cristo, pero no a la Iglesia, estar en Cristo, pero al margen de la Iglesia. Lo absurdo de esta dicotom\u00eda se muestra con toda claridad en estas palabras del Evangelio: <em>el que a vosotros desecha, a m\u00ed me desecha<\/em> (Lc 10,16).\u00bfC\u00f3mo va a ser posible amar a Cristo sin amar a la Iglesia?, siendo as\u00ed que el m\u00e1s hermoso testimonio dado en favor de Cristo es el de San Pablo: <em>Am\u00f3 a la Iglesia y se entreg\u00f3 por ella<\/em>(Ef 5,25)\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306548\"><\/a><strong>b) Fin \u00faltimo de la misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>9. \u201cEl fin \u00faltimo de la misi\u00f3nes hacer participar a los hombres en la comuni\u00f3n que existe entre el Padre y el Hijo: los disc\u00edpulos deben vivir la unidad entre s\u00ed, permaneciendo en el Padre y en el Hijo, para que el mundo conozca y crea\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p>\n<p>10. La Iglesia, sensible a su deber de predicar la salvaci\u00f3n a todos, sabiendo que el mensaje evang\u00e9lico no est\u00e1 reservado a un peque\u00f1o grupo de iniciados, privilegiados o elegidos, sino que est\u00e1 destinado a todos, hace suya la angustia de Cristo ante las multitudes errantes y abandonadas <em>como ovejas sin pastor<\/em> y repite con frecuencia sus palabras: <em>tengo compasi\u00f3n de la muchedumbre<\/em> (Mt 9,36).<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306549\"><\/a><strong>c) El motivo de la misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>11. \u201cDel <em>amor<\/em> de Dios por todos los hombres, la Iglesia ha sacado en todo tiempo la obligaci\u00f3n y la fuerza de su impulso misionero\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/p>\n<p>12. No insistimos en las misiones por cuenta propia:<\/p>\n<p>&#8211; <em>Es el Esp\u00edritu Santo<\/em> quien nos impulsa a anunciar las grandes obras de Dios: <em>Predicar el Evangelio no es para m\u00ed ning\u00fan motivo de gloria; es m\u00e1s bien un deber que me incumbe: Y \u00a1ay de m\u00ed si no predicara el Evangelio! <\/em>(1 Co 9,16)<em>.<\/em><\/p>\n<p>&#8211; <em>Es la Iglesia<\/em> quien, a trav\u00e9s del Concilio Vaticano II, ha querido renovar su vida y su actividad seg\u00fan las necesidades del mundo contempor\u00e1neo y ha subrayado su \u201c\u00edndole misionera\u201d, bas\u00e1ndola din\u00e1micamente en la misma misi\u00f3n trinitaria. El impulso misionero pertenece, pues, a la naturaleza \u00edntima de la vida cristiana e inspira tambi\u00e9n el ecumenismo: <em>Que todos sean uno&#8230; para que el mundo crea que T\u00fa me has enviado <\/em>(Jn 17,21).<\/p>\n<p>&#8211; <em>Es la vida que llevamos en nuestro interior<\/em> y que desea comunicarse: en efecto, en la historia de la Iglesia, el impulso misionero ha sido siempre signo de vitalidad, as\u00ed como su disminuci\u00f3n es signo de una crisis de fe.<\/p>\n<p>13. Es siempre verdad que la misi\u00f3n renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. \u00a1La fe se fortalece d\u00e1ndola!<\/p>\n<p>14. Nos urge la necesidad y la indigencia religiosa y moral de tantos hombres. En verdad, la misi\u00f3nde Cristo Redentor, confiada a la Iglesia, est\u00e1 a\u00fan lejos de cumplirse. A comienzos del tercer milenio despu\u00e9s de su Venida, una mirada global a la humanidad demuestra que esta misi\u00f3nse halla todav\u00eda en los comienzos y que debemos comprometernos con todas nuestras energ\u00edas en su servicio<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p>\n<p>15. \u201cLa urgencia de la evangelizaci\u00f3n misionera es que \u00e9sta constituye el primer servicio que la Iglesia puede prestar a cada hombre y a la humanidad entera en el mundo actual, el cual est\u00e1 conociendo grandes conquistas, pero parece haber perdido el sentido de las realidades \u00faltimas y de la misma existencia\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/p>\n<p>16. \u201cEl n\u00famero de los que a\u00fan no conocen a Cristo ni forman parte de la Iglesia aumenta constantemente; m\u00e1s a\u00fan, desde el final del Concilio, casi se ha duplicado. Para esta humanidad inmensa, tan amada por el Padre que por ella envi\u00f3 a su propio Hijo, es patente la urgencia de la misi\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p>\n<p>17. \u201cPor otra parte, nuestra \u00e9poca ofrece en este campo nuevas ocasiones a la Iglesia: la ca\u00edda de ideolog\u00edas y sistemas pol\u00edticos opresores; la apertura de fronteras y la configuraci\u00f3n de un mundo m\u00e1s unido merced al incremento de los medios de comunicaci\u00f3n; el afianzarse en los pueblos los valores evang\u00e9licos que Jes\u00fas encarn\u00f3 en su vida (paz, justicia, fraternidad, dedicaci\u00f3n a los m\u00e1s necesitados); un tipo de desarrollo econ\u00f3mico y t\u00e9cnico falto de alma que, no obstante, apremia a buscar la verdad sobre Dios, sobre el hombre y sobre el sentido de la vida\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306550\"><\/a><strong>d) Unicidad y universalidad salv\u00edfica<\/strong><br \/><strong>de Jesucristo y de la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p>18. La Iglesia es fiel y lo ser\u00e1 siempre, al mandato del Se\u00f1or: <em>Id, pues, y haced disc\u00edpulos a todas las gentes bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, y ense\u00f1\u00e1ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los d\u00edas hasta el fin del mundo<\/em> (Mt 28,19-20).<\/p>\n<p>19. Esta fidelidad al mandato de Jesucristo implica, como fundamento, la fidelidad a la verdad sobre Jesucristo. \u201cLa misi\u00f3n universal de la Iglesia nace de la fe en Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>. Si se falsea esta fe en Jesucristo, la misi\u00f3n quedar\u00e1 adulterada y ya no ser\u00e1 \u201cmisi\u00f3n de la Iglesia\u201d. Por el contrario, la recta fe en el Verbo Encarnado es la piedra miliar sobre la que se asienta todo el dinamismo de la misi\u00f3n <em>ad gentes<\/em>.<\/p>\n<p>20. Por esto, a inicios del tercer milenio, la Iglesia ha querido reafirmar la verdad sobre Jesucristo, insert\u00e1ndola en el \u00e1mbito de la misi\u00f3n <em>ad gentes<\/em>. Esto lo hizo en la Declaraci\u00f3n <em>Dominus Iesus<\/em>, que\u201cdebe ser para todo cat\u00f3lico y para cada uno de los miembros del Instituto del Verbo Encarnado, como la carta magna del testimonio del Verbo hecho carne, en el siglo y milenio que comienza\u201d, seg\u00fan el deseo de nuestro Fundador<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. Esta Declaraci\u00f3n denuncia de modo claro algunos errores concernientes al misterio de Cristo que consecuentemente perjudican el anuncio misionero:<\/p>\n<p>21. \u201cEl perenne anuncio misionero de la Iglesia es puesto hoy en peligro por teor\u00edas relativistas, que tratan de justificar el pluralismo religioso, no solo <em>de facto<\/em>sino tambi\u00e9n <em>de iure<\/em> (o de principio). En consecuencia, se consideran superadas, por ejemplo, verdades tales como el car\u00e1cter definitivo y completo de la revelaci\u00f3n de Jesucristo,la naturaleza de la fe cristiana con respecto a la creencia en las otras religiones,el car\u00e1cter inspirado de los libros de la Sagrada Escritura,la unidad personal entre el Verbo eterno y Jes\u00fas de Nazaret,la unidad entre la econom\u00eda del Verbo encarnado y del Esp\u00edritu Santo,la unicidad y la universalidad salv\u00edfica del misterio de Jesucristo,la mediaci\u00f3n salv\u00edfica universal de la Iglesia,la inseparabilidad \u2013aun en la distinci\u00f3n\u2013 entre el Reino de Dios, el Reino de Cristo y la Iglesia,la subsistencia en la Iglesia Cat\u00f3lica de la \u00fanica Iglesia de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>.<\/p>\n<p>22. De frente a todos los errores de las teor\u00edas relativistas y que ponen en peligro el contenido de la misi\u00f3n <em>ad gentes<\/em>, queremos profesar con claridad la doctrina perenne de la Iglesia:<\/p>\n<p>23. \u201c<em>A prop\u00f3sito de la mediaci\u00f3n salv\u00edfica \u00fanica y universal de Jesucristo.<\/em><\/p>\n<p>&#8211; Debe ser cre\u00eddo firmemente que Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, crucificado y resucitado, es el Mediador \u00fanico y universal de la salvaci\u00f3n de la humanidad.<\/p>\n<p>&#8211; Tambi\u00e9n debe ser cre\u00eddo firmemente que Jes\u00fas de Nazaret, hijo de Mar\u00eda y \u00fanico Salvador del mundo, es el Hijo y Verbo del Padre. Para la unidad del plan de salvaci\u00f3n centrado en Jesucristo, se debe retener adem\u00e1s que el operar salv\u00edfico del Verbo se act\u00faa en y por Jesucristo, Hijo encarnado del Padre, cual mediador de la salvaci\u00f3n de toda la humanidad. Por lo tanto, es contrario a la fe cat\u00f3lica, no solamente afirmar una separaci\u00f3n entre el Verbo y Jes\u00fas, o entre la acci\u00f3n salv\u00edfica del Verbo y la de Jes\u00fas, sino tambi\u00e9n sostener la tesis de una acci\u00f3n salv\u00edfica del Verbo como tal en su divinidad, independientemente de la humanidad del Verbo Encarnado.<\/p>\n<p>24.<em> A prop\u00f3sito de la unicidad y plenitud de la revelaci\u00f3n en Cristo<\/em>.<\/p>\n<p>-Debe ser cre\u00eddo firmemente que Jesucristo es mediador, cumplimiento y plenitud de la revelaci\u00f3n. Por lo tanto, es contrario a la fe de la Iglesia sostener que la revelaci\u00f3n de o en Jesucristo sea limitada, incompleta e imperfecta. Si bien el pleno conocimiento de la revelaci\u00f3n divina se tendr\u00e1 solamente el d\u00eda de la venida gloriosa del Se\u00f1or, la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de Jesucristo ofrece ya todo lo que es necesario para la salvaci\u00f3n del hombre, y no necesita ser completada por otras religiones.<\/p>\n<p>&#8211; Es conforme a la doctrina cat\u00f3lica afirmar que las semillas de verdad y bondad que existen en las otras religiones son una cierta participaci\u00f3n en las verdades contenidas en la revelaci\u00f3n de o en Jesucristo. Al contrario, es opini\u00f3n err\u00f3nea considerar que esos elementos de verdad y bondad, o algunos de ellos, no derivan, en \u00faltima instancia, de la mediaci\u00f3n fontal de Jesucristo.<\/p>\n<p>25.<em> A prop\u00f3sito de la acci\u00f3n salv\u00edfica universal del Esp\u00edritu Santo<\/em>.<\/p>\n<p><em>&#8211;<\/em>La fe de la Iglesia ense\u00f1a que el Esp\u00edritu Santo, operante despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n de Jesucristo, es siempre el Esp\u00edritu de Cristo enviado por el Padre, que act\u00faa de modo salv\u00edfico tanto en los cristianos como en los no cristianos. Por lo tanto, es contrario a la fe cat\u00f3lica considerar que la acci\u00f3n salv\u00edfica del Esp\u00edritu Santo se pueda extender m\u00e1s all\u00e1 de la \u00fanica econom\u00eda salv\u00edfica universal del Verbo Encarnado.<\/p>\n<p>26.<em> A prop\u00f3sito de la ordenaci\u00f3n de todos los hombres a la Iglesia<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Debe ser cre\u00eddo firmemente que la Iglesia es signo e instrumento de salvaci\u00f3n para todos los hombres. Es contrario a la fe de la Iglesia considerar las diferentes religiones del mundo como v\u00edas complementarias a la Iglesia en orden a la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Seg\u00fan la doctrina de la Iglesia, tambi\u00e9n los seguidores de las otras religiones est\u00e1n ordenados a la Iglesia y est\u00e1n todos llamados a formar parte de ella.<\/p>\n<p>27.<em> A prop\u00f3sito del valor y de la funci\u00f3n salv\u00edfica de las tradiciones religiosas<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Seg\u00fan la doctrina cat\u00f3lica, se debe considerar que todo lo que el Esp\u00edritu obra en los hombres y en la historia de los pueblos, as\u00ed como en las culturas y religiones, tiene un papel de preparaci\u00f3n evang\u00e9lica (cf. <em>Lumen Gentium,<\/em>16). Por lo tanto, es leg\u00edtimo sostener que el Esp\u00edritu Santo act\u00faa la salvaci\u00f3n en los no cristianos tambi\u00e9n, mediante aquellos elementos de verdad y bondad presentes en las distintas religiones; mas no tiene ning\u00fan fundamento en la teolog\u00eda cat\u00f3lica considerar estas religiones, en cuanto tales, como v\u00edas de salvaci\u00f3n, porque adem\u00e1s hay en ellas lagunas, insuficiencias y errores acerca de las verdades fundamentales sobre Dios, el hombre y el mundo.<\/p>\n<p>&#8211; Por otra parte, el hecho de que los elementos de verdad y bondad presentes en las distintas religiones puedan preparar a los pueblos y culturas a acoger el evento salv\u00edfico de Jesucristo no lleva a que los textos sagrados de las mismas puedan considerarse complementarios al Antiguo Testamento, que es la preparaci\u00f3n inmediata al evento mismo de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306551\"><\/a><strong>e) La misi\u00f3n <em>ad gentes<\/em> y el Reino de Dios<\/strong><\/p>\n<p>28. La misi\u00f3n <em>ad gentes<\/em> se orienta a instaurar en todo el mundo el Reino de Dios, preparado ya por la Antigua Alianza y llevado a cabo por Cristo y en Cristo. En los \u00faltimos a\u00f1os no han faltado algunas concepciones del Reino de Dios que no corresponden con la ense\u00f1anza de la Iglesia y que debilitan su esp\u00edritu misionero. Conviene recordar aqu\u00ed algunos elementos esenciales de esa ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>29. Es Jes\u00fas quien revela progresivamente las caracter\u00edsticas y exigencias del Reino mediante sus palabras, sus obras y su persona.<\/p>\n<p>30. El Reino est\u00e1 destinado a todos los hombres, dado que todos son llamados a ser sus miembros. Para subrayar este aspecto, Jes\u00fas se ha acercado sobre todo a aquellos que estaban al margen de la sociedad, d\u00e1ndoles su preferencia, cuando anuncia la \u201cBuena Nueva\u201d. La liberaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n que el Reino de Dios trae consigo alcanzan a la persona humana en su dimensi\u00f3n tanto f\u00edsica como espiritual. Dos gestos caracterizan la misi\u00f3n de Jes\u00fas: curar y perdonar.<\/p>\n<p>31. Pero tambi\u00e9n el Reino tiende a transformar las relaciones humanas y se realiza progresivamente a medida que los hombres aprenden a amarse, a perdonarse y a servirse mutuamente. De hecho Jes\u00fas se refiere a toda la ley sintetiz\u00e1ndola en el mandamiento del amor.<\/p>\n<p>32. El Reino interesa a todos: a las personas, a la sociedad, al mundo entero. Trabajar por el Reino quiere decir reconocer y favorecer el dinamismo divino, que est\u00e1 presente en la historia humana y la transforma. Construir el Reino significa trabajar por la liberaci\u00f3n del mal en todas sus formas. En resumen, el Reino de Dios es la manifestaci\u00f3n y la realizaci\u00f3n de su designio de salvaci\u00f3n en toda su plenitud.<\/p>\n<p>33. En algunos ambientes teol\u00f3gicos han surgido concepciones de la salvaci\u00f3n y de la misi\u00f3n que podemos llamar \u201cantropoc\u00e9ntricas\u201d, en el sentido reductivo del t\u00e9rmino, al estar centradas en torno a las necesidades terrenas del hombre. Sin embargo, tales concepciones se reducen a los confines de un reino del hombre, amputado en sus dimensiones aut\u00e9nticas y profundas, y se traducen f\u00e1cilmente en ideolog\u00edas que miran a un progreso meramente terreno. El Reino de Dios, en cambio, no es de este mundo, <em>no es de aqu\u00ed<\/em><a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>.<\/p>\n<p>34. Por otra parte, se dan determinadas concepciones que, intencionadamente, ponen el acento sobre el Reino y se presentan como \u201creinoc\u00e9ntricas\u201d. Se describe el cometido de la Iglesia como si s\u00f3lo debiera proceder en una doble direcci\u00f3n; por un lado, promoviendo los llamados \u201cvalores del Reino\u201d, cuales son la paz, la justicia, la libertad, la fraternidad; por otro, favoreciendo el di\u00e1logo entre los pueblos, las culturas, las religiones, para que, enriqueci\u00e9ndose mutuamente, ayuden al mundo a renovarse y a caminar cada vez m\u00e1s hacia el Reino.<\/p>\n<p>35. Junto a algunos aspectos positivos, estas concepciones manifiestan a menudo otros negativos, como sucede cuando no dicen nada sobre el misterio de la Redenci\u00f3n. Adem\u00e1s, el Reino, tal como lo entienden, termina frecuentemente por marginar o menospreciar a la Iglesia.<\/p>\n<p>36. Ahora bien, no es \u00e9ste el Reino de Dios que conocemos por la revelaci\u00f3n, el cual no puede ser separado ni de Cristo ni de la Iglesia. Cristo no s\u00f3lo ha anunciado el Reino, sino que en \u00c9l el Reino mismo se ha hecho presente y ha llegado a su cumplimiento. El Reino de Dios no es un concepto, una doctrina o un programa sujeto a libre elaboraci\u00f3n, sino que es ante todo una persona que tiene el rostro y el nombre de Jes\u00fas de Nazaret, imagen del Dios invisible.<\/p>\n<p>37. Asimismo, el Reino no puede ser separado de la Iglesia. Ciertamente, \u00e9sta no es fin para s\u00ed misma, ya que est\u00e1 ordenada al Reino de Dios, del cual es germen, signo e instrumento. La Iglesia est\u00e1 efectiva y concretamente al servicio del Reino. Lo est\u00e1, ante todo, mediante el anuncio que llama a la conversi\u00f3n; \u00e9ste es el primer y fundamental servicio a la venida del Reino en las personas y en la sociedad humana. La Iglesia, pues, sirve al Reino, fundando comunidades e instituyendo Iglesias particulares, administr\u00e1ndoles los sacramentos de salvaci\u00f3n y llev\u00e1ndolas a la madurez de la fe y de la caridad. La Iglesia, adem\u00e1s, sirve al Reino difundiendo en el mundo los valores evang\u00e9licos, que son expresi\u00f3n de ese Reino y ayudan a los hombres a acoger el designio de Dios.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306552\"><\/a><strong>f) Fin de las misiones y su raz\u00f3n de ser<\/strong><\/p>\n<p>38. Dem\u00e1s est\u00e1 decir que se presentar\u00e1n muchas objeciones al trabajo misionero. De hecho ha sucedido as\u00ed. Mientras se suele hablar de una primavera de la Iglesia o del cristianismo, no se puede ocultar sin embargo una cierta tendencia negativa en muchos cat\u00f3licos seg\u00fan la cual la misi\u00f3n espec\u00edfica <em>ad gentes<\/em> estar\u00eda desdibuj\u00e1ndose y desapareciendo, pensamiento este que ciertamente no est\u00e1 en sinton\u00eda con las indicaciones del Concilio y del Magisterio posterior. Dificultades internas y externas han debilitado el impulso misionero de la Iglesia hacia los no cristianos, lo cual es un hecho que debe preocupar a todos los creyentes en Cristo.<\/p>\n<p>39. Hoy en d\u00eda algunos vuelven a poner en cuesti\u00f3n la necesidad de la misi\u00f3n <em>ad gentes<\/em> y se preguntan: \u00bfEs v\u00e1lida a\u00fan la misi\u00f3n entre los no cristianos? \u00bfNo ha sido sustituida quiz\u00e1s por el di\u00e1logo interreligioso? \u00bfNo es un objetivo suficiente la promoci\u00f3n humana? El respeto de la conciencia y de la libertad \u00bfno excluye toda propuesta de conversi\u00f3n? \u00bfNo puede uno salvarse en cualquier religi\u00f3n? \u00bfPara qu\u00e9, entonces, la misi\u00f3n?<\/p>\n<p>40. Hay que responder hoy con San Pedro:<em> no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos<\/em> (Hch4,10.12). Esta afirmaci\u00f3n, dirigida al Sanedr\u00edn, asume un valor universal, ya que para todos, jud\u00edos y gentiles, la salvaci\u00f3n no puede venir m\u00e1s que de Jesucristo.<\/p>\n<p>41. Era necesario confesar a un \u00fanico Dios y a un \u00fanico Se\u00f1or en contraste con la multitud de \u201cdioses\u201d y \u201cse\u00f1ores\u201d que el pueblo admit\u00eda. As\u00ed, San Pablo reacciona contra el polite\u00edsmo del ambiente religioso de su tiempo y pone de relieve la caracter\u00edstica de la fe cristiana: fe en un solo Dios y en un solo Se\u00f1or, enviado por Dios.<\/p>\n<p>42. \u201cCristo es el \u00fanico mediador entre Dios y los hombres[&#8230;<em>quienes<\/em>] no pueden entrar en comuni\u00f3n con Dios, si no es por medio de Cristo y bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu. Esta mediaci\u00f3n suya \u00fanica y universal, lejos de ser un obst\u00e1culo en el camino hacia Dios, es la v\u00eda establecida por Dios mismo, y de ello Cristo tiene plena conciencia. Aun cuando no se excluyan mediaciones parciales, de cualquier tipo y orden, estas sin embargo cobran significado y valor \u00fanicamente por la mediaci\u00f3n de Cristo y no pueden ser entendidas como paralelas y complementarias\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>.<\/p>\n<p>43. Algunos sostienen que no es v\u00e1lida la misi\u00f3n porque no hay derecho a imponer el propio modo de pensar anulando la libertad. Respondemos que en vez de quitar la libertad, la potencia, pues vuelve al hombre m\u00e1s responsable de la dignidad a la cual est\u00e1 llamado. \u201cDios ofrece al hombre una vida nueva: \u00bfSe puede rechazar a Cristo y todo lo que \u00c9l ha tra\u00eddo a la historia del hombre? Ciertamente es posible. El hombre es libre. El hombre puede decir no a Dios. El hombre puede decir no a Cristo. Pero sigue en pie la pregunta fundamental. \u00bfEs l\u00edcito hacer esto? \u00bfCon qu\u00e9 fundamento es l\u00edcito?<a name=\"_ftnref3\"><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>.<\/p>\n<p>44. Por lo dem\u00e1s, y en relaci\u00f3n a la libertad de conciencia, dice el Concilio Vaticano II: \u201cLa persona humana tiene derecho a la libertad religiosa&#8230; todos los hombres han de estar inmunes de coacci\u00f3n por parte de personas particulares, como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia ni se le impida que act\u00fae conforme a ella en privado y en p\u00fablico, solo o asociado con otros dentro de los l\u00edmites debidos<a name=\"_ftnref4\"><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>.<\/p>\n<p>45. El anuncio y el testimonio de Cristo, cuando se llevan a cabo respetando las conciencias, no violan la libertad. La fe exige la libre adhesi\u00f3n del hombre, pero debe ser propuesta, pues \u201clas multitudes tienen derecho a conocer la riqueza del misterio de Cristo, dentro del cual creemos que toda la humanidad puede encontrar, con insospechada plenitud, todo lo que busca a tientas acerca de Dios, del hombre y de su destino, de la vida y de la muerte, de la verdad&#8230; Por eso, la Iglesia mantiene vivo su empuje misionero e incluso desea intensificarlo en un momento hist\u00f3rico como el nuestro<a name=\"_ftnref5\"><\/a>. La Iglesia se siente responsable ante todos los pueblos\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>.<\/p>\n<p>46. Algunos cuestionan: \u00bfNo es esto imponer una Iglesia, limitando as\u00ed las posibilidades de salvaci\u00f3n?<\/p>\n<p>47. El Concilio ha reclamado ampliamente el papel de la Iglesia para la salvaci\u00f3n de la humanidad. A la par que reconoce que Dios ama a todos los hombres y les concede la posibilidad de salvarse<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>,la Iglesia profesa que Dios ha constituido a Cristo como \u00fanico mediador y que Ella misma ha sido constituida como Sacramento universal de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>48. Es necesario, pues, mantener unidas estas dos verdades, o sea, la posibilidad real de la salvaci\u00f3n en Cristo para todos los hombres y la necesidad de la Iglesia en orden a esta misma salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>49. \u201cSi es destinada a todos, la salvaci\u00f3n debe estar en verdad a disposici\u00f3n de todos. Pero es evidente que, tanto hoy como en el pasado, muchos hombres no tienen la posibilidad de conocer o aceptar la revelaci\u00f3n del Evangelio y de entrar en la Iglesia. Viven en condiciones socioculturales que no se lo permiten y, en muchos casos, han sido educados en otras tradiciones religiosas. Para ellos la salvaci\u00f3n de Cristo es accesible en virtud de la gracia que, aun teniendo una misteriosa relaci\u00f3n con la Iglesia, no los introduce formalmente en ella sino que los ilumina de manera adecuada en su situaci\u00f3n interior y ambiental\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>.<\/p>\n<p>50. Finalmente,\u201ca la pregunta <em>\u00bfPara qu\u00e9 la misi\u00f3n? <\/em>respondemos con la fe y la esperanza de la Iglesia: abrirse al amor de Dios es la verdadera liberaci\u00f3n. En \u00c9l, s\u00f3lo en \u00c9l somos liberados de toda forma de alienaci\u00f3n y extrav\u00edo, de la esclavitud del poder del pecado y de la muerte. Cristo es verdaderamente<em> nuestra paz <\/em>(Ef 2,14),<em> y el amor de Cristo nos apremia <\/em>(2 Co 5,14), dando sentido y alegr\u00eda a nuestra vida. <em>La misi\u00f3n es un problema de fe<\/em>, es el \u00edndice exacto de nuestra fe en Cristo y en su amor por nosotros\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>.<\/p>\n<p>51. \u201cLa tentaci\u00f3n actual es la de reducir el cristianismo a una sabidur\u00eda meramente humana, casi como una ciencia del vivir bien. En un mundo fuertemente secularizado, se ha dado una \u2018gradual secularizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n\u2019, debido a lo cual se lucha ciertamente en favor del hombre, pero de un hombre a medias, reducido a la mera dimensi\u00f3n horizontal. En cambio, nosotros sabemos que Jes\u00fas vino a traer la salvaci\u00f3n integral, que abarca al hombre entero y a todos los hombres, abri\u00e9ndolos a los admirables horizontes de la filiaci\u00f3n divina\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306553\"><\/a><strong>g) Fin espec\u00edfico de las misiones <em>ad gentes<\/em><\/strong><\/p>\n<p>52. La misi\u00f3n que la Iglesia recibi\u00f3 por medio de los Ap\u00f3stoles es una misi\u00f3n<em>universal<\/em> que no conoce confines y que concierne a la salvaci\u00f3n en todos sus aspectos, de conformidad con la plenitud de vida que Cristo vino a traer.<\/p>\n<p>53. Esta misi\u00f3n es \u00fanica al tener el mismo origen y finalidad; pero en el interior de la Iglesia hay tareas y actividades diversas. Ante todo, se da la actividad misionera que llamamosmisi\u00f3n<em>ad gentes<\/em>; se trata de una actividad primaria de la Iglesia, esencial y nunca concluida. En efecto, la Iglesia \u201cno puede sustraerse <em>a la perenne misi\u00f3n de llevar el Evangelio <\/em><em>a cuantos \u2013<\/em>y son millones de hombres y mujeres\u2013<em>no conocen todav\u00eda a Cristo, Redentor del hombre<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>.<\/p>\n<p>54. Afirmar que toda la Iglesia es misionera no excluye que haya una espec\u00edfica misi\u00f3n <em>ad gentes<\/em>, al igual que decir que todos los cat\u00f3licos deben ser misioneros, no excluye que haya \u201cmisioneros <em>ad gentes <\/em>y de por vida\u201d por vocaci\u00f3n espec\u00edfica.<\/p>\n<p>55. De este modo se pueden distinguir tres situaciones dentro de la Iglesia:<\/p>\n<p>&#8211; En primer lugar, aquella <em>a la cual<\/em> se dirige la actividad misionera de la Iglesia: pueblos, grupos humanos, contextos socioculturales donde Cristo y su Evangelio no son conocidos, o donde faltan comunidades cristianas suficientemente maduras como para poder encarnar la fe en el propio ambiente y anunciarla a otros grupos. Esta es propiamente la misi\u00f3n <em>ad gentes<\/em>.<\/p>\n<p>56. &#8211; Hay tambi\u00e9n comunidades cristianas con estructuras eclesiales adecuadas y s\u00f3lidas; tienen un gran fervor de fe y de vida; irradian el testimonio del Evangelio en su ambiente y sienten el compromiso de la misi\u00f3n universal. En ellas se desarrolla la actividad o atenci\u00f3n pastoral de la Iglesia.<\/p>\n<p>57. &#8211; Se da, por \u00faltimo, una situaci\u00f3n intermedia, especialmente en los pa\u00edses de antigua cristiandad, pero a veces tambi\u00e9n en las Iglesias m\u00e1s j\u00f3venes, donde grupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe o, incluso, no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio. En este caso es necesaria una \u201cnueva evangelizaci\u00f3n\u201d o \u201creevangelizaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>58. La actividad misionera espec\u00edfica, o misi\u00f3n<em>ad gentes<\/em>,tiene como destinatarios a \u201clos pueblos o grupos que todav\u00eda no creen en Cristo\u201d, \u201ca los que est\u00e1n lejos de Cristo\u201d, a los que \u201cno han recibido todav\u00eda el mensaje evang\u00e9lico por razones especiales o que lo rechazaron hasta hoy\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a> y cuya cultura no ha sido influenciada a\u00fan por el Evangelio.Esta actividad se distingue de las dem\u00e1s actividades eclesiales, porque se dirige a grupos y ambientes no cristianos, debido a la ausencia o insuficiencia del anuncio evang\u00e9lico y de la presencia eclesial. Por tanto, se caracteriza como tarea de anunciar a Cristo y a su Evangelio, de edificaci\u00f3n de la Iglesia local, de promoci\u00f3n de los valores del Reino.<\/p>\n<p>59. Sin la misi\u00f3n<em>ad gentes, <\/em>la misma dimensi\u00f3n misionera de la Iglesia estar\u00eda privada de su significado fundamental y de su actuaci\u00f3n ejemplar.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><a name=\"_Toc332353987\"><\/a><a name=\"_Toc156306554\"><\/a><strong>2.\u00a0<\/strong><br \/><br \/><strong>El Esp\u00edritu Santo,\u00a0<\/strong><br \/><strong>Alma de la misi\u00f3n<\/strong><\/h4>\n<p><strong>a) <\/strong><a name=\"_Toc156306555\"><\/a><strong>El Esp\u00edritu Santo,<\/strong><br \/><strong>protagonista de la misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>60. El Esp\u00edritu Santo es, en verdad, el protagonista de toda la misi\u00f3n eclesial; su obra resplandece de modo eminente en la misi\u00f3n<em>ad gentes<\/em>,como se ve en la Iglesia primitiva por la conversi\u00f3n de Cornelio<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>, por las decisiones sobre los problemas que surg\u00edan<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>,por la elecci\u00f3n de los territorios y de los pueblos<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>.El Esp\u00edritu act\u00faa por medio de los Ap\u00f3stoles, pero al mismo tiempo act\u00faa tambi\u00e9n en los oyentes: \u201cmediante su acci\u00f3n, la Buena Nueva toma cuerpo en las conciencias y en los corazones humanos y se difunde en la historia. En todo est\u00e1 el Esp\u00edritu Santo que da la vida\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>.<\/p>\n<p>61. La venida del Esp\u00edritu Santo transforma a los disc\u00edpulos de manera maravillosa, de modo que ni el miedo, ni la debilidad, ni las fronteras materiales, podr\u00e1n impedir la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. De ahora en m\u00e1s ser\u00e1n intr\u00e9pidos enviados y testigos del Cristo resucitado.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306556\"><\/a><strong>b) Env\u00edo en el Esp\u00edritu<\/strong><\/p>\n<p>62.<em> Como el Padre me envi\u00f3 a M\u00ed, as\u00ed os env\u00edo Yo a vosotros<\/em> (Jn 20,21). Lleg\u00f3 el momento en el cual la misi\u00f3n de Cristo y del Esp\u00edritu Santo se realizar\u00e1 en la Iglesia, Cuerpo y Templo del Esp\u00edritu Santo. Y los cristianos, miembros de la Iglesia que fund\u00f3 Cristo, estamos asociados a esta misi\u00f3n conjunta, en comuni\u00f3n con el Padre en el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>63. En ellos est\u00e1 la presencia y el poder del Esp\u00edritu, y la asistencia de Jes\u00fas: <em>Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Se\u00f1or con ellos<\/em> (Mc 16,20). La venida del Esp\u00edritu Santo los convierte en <em>testigos <\/em>o<em> profetas<\/em><a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>.El Esp\u00edritu les da la capacidad de testimoniar a Jes\u00fas <em>con toda libertad<\/em>(Hch28,31). Pablo y Bernab\u00e9 se sienten empujados por el Esp\u00edritu hacia los paganos<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>.En el primer Concilio, que re\u00fane en Jerusal\u00e9n a miembros de diversas Iglesias alrededor de los Ap\u00f3stoles, se toma una decisi\u00f3n reconocida como proveniente del Esp\u00edritu: es el Esp\u00edritu quien impulsa a ir cada vez m\u00e1s lejos, no s\u00f3lo en sentido geogr\u00e1fico, sino tambi\u00e9n m\u00e1s all\u00e1 de las barreras \u00e9tnicas y religiosas, para una misi\u00f3n verdaderamente universal. Por \u00c9l, el grupo de los Doce, como un \u00fanico cuerpo guiado por Pedro, proclama la Buena Nueva. Esta comunidad percibe que el Esp\u00edritu Santo ha elegido a Pablo y Bernab\u00e9 para ser enviados<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>.La lectura de los Hechosnos hace entender que, al comienzo de la Iglesia, la misi\u00f3n<em>ad gentes<\/em>ya contaba con misioneros \u201cde por vida, entregados a ella por una vocaci\u00f3n especial\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>.<a name=\"_Toc156306557\"><\/a><\/p>\n<p><strong>c) El Esp\u00edritu Santo, gu\u00eda de la misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>64. \u201cEl Esp\u00edritu se manifiesta de modo particular en la Iglesia y en sus miembros; sin embargo, su presencia y acci\u00f3n son universales, sin l\u00edmite alguno ni de espacio ni de tiempo. El Concilio Vaticano II recuerda la acci\u00f3n del Esp\u00edritu en el coraz\u00f3n del hombre, mediante las \u2018semillas de la Palabra\u2019, incluso en las iniciativas religiosas, en los esfuerzos de la actividad humana encaminados a la verdad, al bien y a Dios\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>.<\/p>\n<p>65. La presencia y la actividad del Esp\u00edritu no afectan \u00fanicamente a los individuos, sino tambi\u00e9n a la sociedad, a la historia, a los pueblos, a las culturas y a las religiones. En efecto, el Esp\u00edritu se halla en el origen de los nobles ideales y de las iniciativas de bien de la humanidad en camino; \u201ccon admirable providencia gu\u00eda el curso de los tiempos y renueva la faz de la tierra\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>. Es tambi\u00e9n el Esp\u00edritu quien esparce \u201clas semillas de la Palabra\u201d presentes en los ritos y culturas, y los prepara para su madurez en Cristo<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>.<\/p>\n<p>66. Es el Esp\u00edritu Santo quien gu\u00eda a la Iglesia, quien la conduce por los caminos de la misi\u00f3n, quien hace misionera a toda la Iglesia, quien est\u00e1 presente y operante en todo tiempo y lugar.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><a name=\"_Toc332353988\"><\/a><a name=\"_Toc156306558\"><\/a><strong>3.\u00a0<\/strong><br \/><br \/><strong>Los destinatarios de la Evangelizaci\u00f3n<br \/><br \/><\/strong><\/h4>\n<p>67. Las \u00faltimas palabras de Jes\u00fas en el Evangelio de Marcos confieren a la evangelizaci\u00f3n, que el Se\u00f1or conf\u00eda a los Ap\u00f3stoles, una universalidad sin fronteras: <em>Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura<\/em> (Mc 16,15). Por lo tanto, la evangelizaci\u00f3n es el destino universal de toda la humanidad.<\/p>\n<p><strong>a) <\/strong><a name=\"_Toc156306559\"><\/a><strong>\u00c1mbitos de la misi\u00f3n <em>ad gentes<\/em><\/strong><\/p>\n<p>68. La misi\u00f3n<em>ad gentes<\/em>,en virtud del mandato universal de Cristo, no conoce confines. Sin embargo, se pueden delinear varios \u00e1mbitos en los que se realiza, de modo que se pueda tener una visi\u00f3n real de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306560\"><\/a>\u00c1mbitos territoriales<\/p>\n<p>69. La actividad misionera ha sido definida normalmente en relaci\u00f3n con territorios concretos, especialmente en Asia; pero tambi\u00e9n en \u00c1frica, Am\u00e9rica latina y Ocean\u00eda hay vastas zonas sin evangelizar.<\/p>\n<p>70. Se trata de regiones confiadas al r\u00e9gimen especial de la misi\u00f3n<em>ad gentes<\/em>, as\u00ed como de grupos y \u00e1reas no evangelizadas. Es el continente asi\u00e1tico, en particular, hacia el que deber\u00eda orientarse, principalmente en nuestro tiempo, la misi\u00f3n<em>ad gentes<\/em>.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306561\"><\/a>Mundos y fen\u00f3menos sociales nuevos<\/p>\n<p>71. \u201cLas r\u00e1pidas y profundas <em>transformaciones<\/em> que caracterizan el mundo actual, en particular el sur, influyen grandemente en el campo misionero. [&#8230;]Hoy la imagen de la misi\u00f3n<em>ad gentes <\/em>est\u00e1 quiz\u00e1s cambiando: lugares privilegiados deber\u00edan ser las grandes ciudades, donde surgen nuevas costumbres y modelos de vida, nuevas formas de cultura, que luego influyen sobre la poblaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>.<\/p>\n<p>72. Adem\u00e1s, es verdad que no se pueden evangelizar las personas o los peque\u00f1os grupos descuidando, por as\u00ed decir, <em>los centros<\/em> donde nace una humanidad nueva con nuevos modelos de desarrollo. El futuro de las j\u00f3venes naciones se est\u00e1 formando en las ciudades.<\/p>\n<p>73. Hablando del futuro no se puede olvidar a <em>los j\u00f3venes<\/em> que, en numerosos pa\u00edses, representan ya m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>74. Entre los grandes cambios del mundo contempor\u00e1neo, <em>las migraciones<\/em> han producido un fen\u00f3meno nuevo: los no cristianos llegan en gran n\u00famero a los pa\u00edses de antigua cristiandad. Entre los emigrantes, los refugiados ocupan un lugar destacado y merecen la m\u00e1xima atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>75. Se\u00f1alando las nuevas particularidades que implica la misi\u00f3n <em>ad gentes<\/em> en nuestros tiempos, declara el Papa Benedicto XVI: \u201cDesde sus or\u00edgenes, el pueblo cristiano percibi\u00f3 con claridad la importancia de comunicar, a trav\u00e9s de una incesante acci\u00f3n misionera, la riqueza de este amor [de Dios Padre] a todos los que todav\u00eda no conoc\u00edan a Cristo. M\u00e1s a\u00fan, durante estos \u00faltimos a\u00f1os se ha sentido la necesidad de reafirmar este compromiso, porque \u2013como observ\u00f3 mi amado predecesor Juan Pablo II\u2013en la \u00e9poca moderna la <em>missio ad gentes<\/em> parece sufrir a veces una fase de mayor lentitud debido a las dificultades del nuevo marco antropol\u00f3gico, cultural, social y religioso de la humanidad. Hoy la Iglesia est\u00e1 llamada a afrontar desaf\u00edos nuevos, y est\u00e1 dispuesta a dialogar con culturas y religiones diversas, tratando de construir con toda persona de buena voluntad la convivencia pac\u00edfica de los pueblos. As\u00ed, el campo de la <em>missio ad gentes<\/em> se ha ampliado notablemente, y no se puede definir s\u00f3lo bas\u00e1ndose en consideraciones geogr\u00e1ficas o jur\u00eddicas; en efecto, los verdaderos destinatarios de la actividad misionera del pueblo de Dios no son s\u00f3lo los pueblos no cristianos y las tierras lejanas, sino tambi\u00e9n los \u00e1mbitos socioculturales y, sobre todo, los corazones\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306562\"><\/a>\u00c1reas culturales o are\u00f3pagos modernos<\/p>\n<p>76. El are\u00f3pago al cual se dirigi\u00f3 San Pablo para predicar representaba en aquel entonces el centro de la cultura del docto pueblo ateniense, y hoy puede ser tomado como s\u00edmbolo de los nuevos ambientes donde debe proclamarse el Evangelio.<\/p>\n<p>77. El primer are\u00f3pago del tiempo moderno es el <em>mundo de la comunicaci\u00f3n<\/em>,que est\u00e1 unificando a la humanidad y transform\u00e1ndola \u2013como suele decirse\u2013 en una \u201caldea global\u201d. Los medios de comunicaci\u00f3n social han alcanzado tal importancia que para muchos son el principal instrumento informativo y formativo, de orientaci\u00f3n e inspiraci\u00f3n para los comportamientos individuales, familiares y sociales.<\/p>\n<p>78. Existen <em>otros muchos are\u00f3pagos<\/em> del mundo moderno hacia los cuales debe orientarse la actividad misionera de la Iglesia. Por ejemplo, el compromiso por la paz, el desarrollo y la liberaci\u00f3n de los pueblos; los derechos del hombre y de los pueblos, sobre todo los de las minor\u00edas; la promoci\u00f3n de la mujer y del ni\u00f1o; la salvaguardia de la creaci\u00f3n, son otros tantos sectores que han de ser iluminados con la luz del Evangelio.<\/p>\n<p>79. Hay que recordar, adem\u00e1s, <em>el vast\u00edsimoare\u00f3pago de la cultura<\/em>, de las Universidades, de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, de las relaciones internacionales que favorecen el di\u00e1logo y conducen a nuevos proyectos de vida.<\/p>\n<p>80. La actividad misionera representa aun hoy d\u00eda el mayor desaf\u00edo para la Iglesia. Es cada vez m\u00e1s evidente que las gentes que todav\u00eda no han recibido el primer anuncio de Cristo son la mayor\u00eda de la humanidad. Sin embargo, se da el caso de que <em>los confines de la tierra<\/em>, a los que debe llegar el Evangelio, se alejan cada vez m\u00e1s, y la sentencia de Tertuliano, seg\u00fan la cual \u201cel Evangelio ha sido anunciado en toda la tierra y a todos los pueblos\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>, est\u00e1 muy lejos de su realizaci\u00f3n concreta: la misi\u00f3n<em>ad gentes <\/em>est\u00e1 todav\u00eda en los comienzos. Nuevos pueblos comparecen en la escena mundial y tambi\u00e9n ellos tienen el derecho a recibir el anuncio de la salvaci\u00f3n. El crecimiento demogr\u00e1fico del sur y de oriente, en pa\u00edses no cristianos, hace aumentar continuamente el n\u00famero de personas que ignoran la Redenci\u00f3n de Cristo. Esta solicitud debe convertirse, por as\u00ed decirlo, en hambre y sed de dar a conocer al Se\u00f1or, cuando se mira abiertamente hacia los inmensos horizontes del mundo no cristiano.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306563\"><\/a><strong>b) Los desaf\u00edos y los inconvenientes<\/strong><br \/><strong>de la misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>81. Las dificultadesparecen insuperables y podr\u00edan desanimar, si se tratara de una obra meramente humana.<\/p>\n<p>82. En algunos pa\u00edses est\u00e1 prohibida la entrada de misioneros; en otros, est\u00e1 prohibida no s\u00f3lo la evangelizaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la conversi\u00f3n e incluso el culto cristiano. En otros lugares los obst\u00e1culos son de tipo cultural: la transmisi\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico resulta insignificante o incomprensible y la conversi\u00f3n est\u00e1 considerada como un abandono del propio pueblo y cultura.<\/p>\n<p>83. No faltan tampoco dificultades internasal Pueblo de Dios, las cuales son ciertamente las m\u00e1s dolorosas. San Pablo VI se\u00f1alaba, en primer lugar, \u201cla falta de fervor, tanto m\u00e1s grave cuanto que viene de dentro. Dicha falta de fervor se manifiesta en la fatiga y desilusi\u00f3n, en la acomodaci\u00f3n al ambiente y en el desinter\u00e9s y, sobre todo, en la falta de alegr\u00eda y de esperanza\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>.<\/p>\n<p>84. Pero una de las razones m\u00e1s graves del escaso inter\u00e9s por el compromiso misionero es la mentalidad \u201cindiferentista\u201d, ampliamente difundida, por desgracia, incluso entre los cristianos, enraizada a menudo en concepciones teol\u00f3gicas no correctas y marcada por un relativismo religioso que termina por pensar que \u201cuna religi\u00f3n vale la otra\u201d.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306564\"><\/a><strong>c) Evangelizaci\u00f3n de las culturas<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a><\/strong><\/p>\n<p>85. La ruptura entre Evangelio y cultura es, sin duda alguna, <em>el drama de nuestro tiempo<\/em>, como lo fue tambi\u00e9n en otras \u00e9pocas. De ah\u00ed que hay que hacer todos los esfuerzos con vistas a una generosa Evangelizaci\u00f3n de la cultura, o m\u00e1s exactamente de las culturas. Estas deben ser regeneradas por el encuentro con la Buena Nueva. Pero este encuentro no se llevar\u00e1 a cabo si la Buena Nueva no es proclamada.<\/p>\n<p>86. El Evangelio y, por consiguiente, la evangelizaci\u00f3n, no se identifican ciertamente con la cultura y son independientes con respecto a todas las culturas. Sin embargo, el Reino que anuncia el Evangelio es vivido por hombres profundamente vinculados a una cultura, y la construcci\u00f3n del Reino no puede menos que tomar los elementos de las culturas humanas en las que se injerta. Independientes con respecto a las culturas, Evangelio y evangelizaci\u00f3n no son necesariamente incompatibles con ellas, sino capaces de impregnarlas a todas sin someterse a ninguna<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a>.<\/p>\n<p>87. La evangelizaci\u00f3n de la cultura se debe llevar a cabo en un lenguaje que los hombres comprendan. Esto requerir\u00e1 frecuentemente una cierta adaptaci\u00f3n, la cual en ning\u00fan caso y de ninguna manera deber\u00e1 comprometer el mensaje evang\u00e9lico en toda su extensi\u00f3n.Toda adaptaci\u00f3n requiere mucho discernimiento, seriedad, respeto y la competencia necesaria exigida seg\u00fan el tema o la materia, ya sea en el campo de las expresiones lit\u00fargicas, de la catequesis, de la formulaci\u00f3n teol\u00f3gica, de las estructuras eclesiales secundarias, de los ministerios. El lenguaje debe entenderse aqu\u00ed no tanto a nivel sem\u00e1ntico o literario cuanto al que podr\u00eda llamarse antropol\u00f3gico y cultural.<\/p>\n<p>88. La obra de la evangelizaci\u00f3n de la cultura es, sin dudas, uno de los objetivos del misionero; es una obra important\u00edsima, seria y delicada, por lo cual, el misionero siempre debe estar dispuesto a seguir las directivas del Instituto y las ense\u00f1anzas del Magisterio de la Iglesia.<\/p>\n<p>89. La evangelizaci\u00f3n pierde mucho de su fuerza y de su eficacia si no toma en consideraci\u00f3n al pueblo concreto al que se dirige, si no utiliza su lenguaje, sus signos y s\u00edmbolos, si no responde a las cuestiones que plantea, si no llega a su vida concreta. Pero, por otra parte, la evangelizaci\u00f3n corre el riesgo de perder su alma y desvanecerse si se vac\u00eda o desvirt\u00faa su contenido, bajo pretexto de traducirlo; si, queriendo adaptar una realidad universal a un espacio local, se sacrifica esta realidad y se destruye la unidad sin la cual no hay universalidad. Ahora bien, solamente una Iglesia que mantenga la conciencia de su universalidad y demuestre que es, de hecho, universal puede tener un mensaje capaz de ser entendido por encima de los l\u00edmites regionales, en el mundo entero.<\/p>\n<p>90. Al desarrollar su actividad misionera entre las gentes, la Iglesia encuentra diversas culturas y se ve comprometida en el proceso de inculturaci\u00f3n. La inculturaci\u00f3n es un camino lento que acompa\u00f1a toda la vida misionera y requiere la aportaci\u00f3n de los diversos colaboradores. Los misioneros, provenientes de otras Iglesias y pa\u00edses, deben insertarse en el mundo sociocultural de aquellos a quienes son enviados, superando los condicionamientos del propio ambiente de origen.<\/p>\n<p>91. A este respecto, son fundamentales algunas indicaciones. La inculturaci\u00f3n, en su recto proceso debe estar dirigida por dos principios: \u201cla compatibilidad con el Evangelio de las varias culturas a asumir y la comuni\u00f3n con la Iglesia universal\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a>. Es necesario custodiar \u201cel dep\u00f3sito de la fe\u201dcuidando de la fidelidad y, sobre todo, del discernimiento<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a>, para lo cual es necesario un profundo equilibrio; en efecto, \u201cexiste el riesgo de pasar acr\u00edticamente de una especie de alienaci\u00f3n de la cultura a una supervaloraci\u00f3n de la misma, que es un producto del hombre, en consecuencia, marcada por el pecado. Tambi\u00e9n ella debe ser \u2018purificada, elevada y perfeccionada\u2019\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a>.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><a name=\"_Toc332353989\"><\/a><a name=\"_Toc156306565\"><\/a><strong>4.\u00a0<\/strong><br \/><br \/><strong>Objetivos primordiales<\/strong><\/h4>\n<p><strong>a) <\/strong><a name=\"_Toc156306566\"><\/a><strong>La conversi\u00f3n cristiana<\/strong><\/p>\n<p>92. El anuncio de la Palabra de Dios tiende a la adhesi\u00f3n plena y sincera a Cristo y a su Evangelio mediante la fe. La conversi\u00f3n significa aceptar, con decisi\u00f3n personal, la soberan\u00eda de Cristo y hacerse disc\u00edpulos suyos.<\/p>\n<p>93. La Iglesia llama a todos a esta conversi\u00f3n, siguiendo el ejemplo de Juan Bautista, que preparaba los caminos hacia Cristo<em> proclamando un bautismo de conversi\u00f3n para perd\u00f3n de los pecados<\/em> (Mc 1,4), y siguiendo los pasos de Cristo mismo, el cual,<em> despu\u00e9s que Juan fue entregado, march\u00f3&#8230;a Galilea y proclamaba la Buena Nueva de Dios: \u201cEl tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios est\u00e1 cerca; convert\u00edos y creed en la Buena Nueva\u201d<\/em>(Mc 1,14\u201115).<\/p>\n<p>94. La conversi\u00f3n pide el Bautismo. Los Ap\u00f3stoles, movidos por el Esp\u00edritu Santo, invitaban a todos a cambiar de vida, a convertirse y a recibir el Bautismo:<em>al o\u00edr <\/em>[las palabras de Pedro]<em> dijeron con el coraz\u00f3n compungido a Pedro y a los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles: \u201c\u00bfQu\u00e9 hemos de hacer, hermanos?\u201d Pedro les contest\u00f3: \u201cConvert\u00edos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisi\u00f3n de vuestros pecados; y recibir\u00e9is el don del Esp\u00edritu Santo\u201d<\/em>(Hch2,37\u201138). La conversi\u00f3n a Cristo est\u00e1 relacionada con el Bautismo, no s\u00f3lo por la praxis de la Iglesia, sino por voluntad del mismo Cristo, que envi\u00f3 a hacer disc\u00edpulos a todas las gentes y a bautizarlas<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a>;est\u00e1 relacionada tambi\u00e9n por la exigencia intr\u00ednseca de recibir la plenitud de la nueva vida en \u00e9l:<em> en verdad, en verdad te digo: <\/em>\u2013dice Jes\u00fas a Nicodemo\u2013<em> el que no nazca del agua y del Esp\u00edritu, no puede entrar en el Reino de Dios <\/em>(Jn 3,5).<\/p>\n<p>95. Todo esto hay que recordarlo porque no pocos, precisamente donde se desarrolla la misi\u00f3n<em>ad gentes<\/em>,tienden a separar la conversi\u00f3n a Cristo del Bautismo, consider\u00e1ndolo como no necesario. Sin embargo, estamos convencidos de que, si una persona siente el atractivo de Cristo, \u00c9l mismo lo llevar\u00e1 a la Iglesia como al \u201clugar\u201d donde puedan encontrarlo realmente.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306567\"><\/a><strong>b) Implantar la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p>96. La misi\u00f3n<em>ad gentes <\/em>tiene tambi\u00e9n como objetivo fundar comunidades cristianas y hacer crecer las Iglesias hasta su completa madurez, como lo hemos tratado y desarrollado m\u00e1s arriba<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a>.\u00c9sta es la meta central y espec\u00edfica de la actividad misionera, hasta el punto de que \u00e9sta no puede considerarse desarrollada mientras no consiga edificar una nueva Iglesia particular, que funcione normalmente en el ambiente local.<\/p>\n<p>97. Es necesario, ante todo, tratar de establecer, en cada lugar, comunidades cristianas que sean un \u201csigno de la presencia de Dios en el mundo\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a> y que crezcan hasta llegar a ser Iglesias.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306568\"><\/a><strong>c) El ecumenismo<\/strong><\/p>\n<p>98. El Decreto sobre ecumenismo del Concilio Vaticano II explicita: \u201csolamente por medio de la Iglesia Cat\u00f3lica de Cristo, que es auxilio general de salvaci\u00f3n, puede alcanzarse la plenitud total de los medios de salvaci\u00f3n. Creemos que el Se\u00f1or confi\u00f3 todos los bienes de la Nueva Alianza a un \u00fanico Colegio apost\u00f3lico presidido por Pedro, para constituir un solo Cuerpo de Cristo en la tierra, al cual deben incorporarse plenamente los que de alg\u00fan modo pertenecen ya al Pueblo de Dios\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">[53]<\/a>.<\/p>\n<p>99. Esta solicitud constituir\u00e1 un motivo y un est\u00edmulo para una renovada acci\u00f3n ecum\u00e9nica. Los v\u00ednculos existentes entre <em>actividad ecum\u00e9nica <\/em>y<em> actividad misionera <\/em>hacen necesario considerar a ambas como dos factores concomitantes.<\/p>\n<p>100. La actividad ecum\u00e9nica y el testimonio concorde de Jesucristo, por parte de los cristianos pertenecientes a diferentes Iglesias y comunidades eclesiales, ha dado ya abundantes frutos. Es cada vez m\u00e1s urgente que ellos colaboren y den testimonios unidos, en este tiempo en el que sectas cristianas y para-cristianas siembran confusi\u00f3n con su acci\u00f3n. La expansi\u00f3n de estas sectas constituye una amenaza para la Iglesia Cat\u00f3lica y para todas las comunidades eclesiales con las que ella mantiene un di\u00e1logo.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306569\"><\/a><strong>d) El di\u00e1logo interreligioso<\/strong><\/p>\n<p>101. Sin dudas, el dialogo interreligioso forma parte de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia; es m\u00e1s, tiene v\u00ednculos especiales con ella y es una de sus expresiones. En efecto, esta misi\u00f3n tiene como destinatarios a los hombres que no conocen a Cristo ni su Evangelio, y que, en su gran mayor\u00eda, pertenecen a otras religiones. Dios llama a S\u00ed a todas las gentes en Cristo, queriendo comunicarles la plenitud de su revelaci\u00f3n y de su amor y no deja de hacerse presente de muchas maneras, no s\u00f3lo en cada individuo, sino tambi\u00e9n en los pueblos mediante sus riquezas espirituales, cuya expresi\u00f3n principal y esencial son las religiones, aunque contengan \u201clagunas, insuficiencias y errores\u201d<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">[54]<\/a>.Todo ello ha sido subrayado ampliamente por el Concilio Vaticano II y por el Magisterio posterior, defendiendo siempre que <em>la salvaci\u00f3n viene de Cristo y que el di\u00e1logo no dispensa de la evangelizaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>102. \u201cUn vasto campo se abre al di\u00e1logo, pudiendo asumir m\u00faltiples formas y expresiones, desde los intercambios entre expertos de las tradiciones religiosas o representantes oficiales de las mismas, hasta la colaboraci\u00f3n para el desarrollo integral y la salvaguardia de los valores religiosos; desde la comunicaci\u00f3n de las respectivas experiencias espirituales hasta el llamado \u2018di\u00e1logo de vida\u2019, por el cual los creyentes de las diversas religiones atestiguan unos a otros en la existencia cotidiana los propios valores humanos y espirituales, y se ayudan a vivirlos para edificar una sociedad m\u00e1s justa y fraterna. [&#8230;] El di\u00e1logo es un camino para el Reino y seguramente dar\u00e1 sus frutos, aunque los tiempos y momentos los tiene fijados el Padre (cf. Hch1,7)\u201d<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\">[55]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306570\"><\/a><strong>e) La promoci\u00f3n humana<\/strong><\/p>\n<p>103. Otra de las preocupaciones ser\u00e1 promover el desarrollo de las personas, pero no de cualquier modo sino a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n de las conciencias.<\/p>\n<p>104. La misi\u00f3n<em>ad gentes <\/em>se despliega a\u00fan hoy d\u00eda, mayormente, en aquellas regiones del sur del mundo donde es m\u00e1s urgente la acci\u00f3n para el desarrollo integral y la liberaci\u00f3n de toda opresi\u00f3n. La Iglesia siempre ha sabido suscitar, en las poblaciones que ha evangelizado, un impulso hacia el progreso, y ahora mismo los misioneros, m\u00e1s que en el pasado, son conocidos tambi\u00e9n como <em>promotores de desarrollo <\/em>por gobiernos y expertos internacionales, los cuales se maravillan del hecho de que se consigan notables resultados con escasos medios.<\/p>\n<p>105. El Papa SanJuan Pablo II ha afirmado que \u201cla Iglesia no tiene <em>soluciones t\u00e9cnicas<\/em> que ofrecer al problema del subdesarrollo en cuanto tal\u201d sino que \u201cda su <em>primera contribuci\u00f3n<\/em> a la soluci\u00f3n del problema urgente del desarrollo cuando proclama la verdad sobre Cristo, sobre s\u00ed misma y sobre el hombre, aplic\u00e1ndola a una situaci\u00f3n concreta\u201d<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\">[56]<\/a>.\u201cEl mejor servicio al hermano es la evangelizaci\u00f3n, que lo prepara a realizarse como hijo de Dios, lo libera de las injusticias y lo promueve integralmente\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\">[57]<\/a>. De este modo la Iglesia ense\u00f1ar\u00e1 a los pueblos que no es lo principal \u201ctener m\u00e1s\u201d sino \u201cser m\u00e1s\u201d, despertando las conciencias con el Evangelio. El desarrollo humano aut\u00e9ntico debe echar sus ra\u00edces en una evangelizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s profunda ya que el desarrollo del hombre viene de Dios, del modelo de Jes\u00fas, Dios y hombre, y debe llevar a Dios. He ah\u00ed por qu\u00e9 entre anuncio evang\u00e9lico y promoci\u00f3n del hombre hay una estrecha conexi\u00f3n.<\/p>\n<p>106. El aporte de la Iglesia y de su obra evangelizadora al desarrollo de los pueblos abarca no s\u00f3lo los pa\u00edses considerados como econ\u00f3micamente menos desarrollados, sino tambi\u00e9n aquellos que, poseyendo un buen caudal de riquezas materiales, est\u00e1n expuestos a la miseria moral y espiritual causada frecuentemente por el \u201csuperdesarrollo\u201d.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><a name=\"_Toc332353990\"><\/a><a name=\"_Toc156306571\"><\/a><strong>5.\u00a0<\/strong><br \/><br \/><strong>Los misioneros<\/strong><\/h4>\n<p><strong>a) <\/strong><a name=\"_Toc156306572\"><\/a><strong>Formaci\u00f3n espiritual y moral<\/strong><\/p>\n<p>107. Los misioneros de nuestro Instituto \u201cdeben prepararse con una formaci\u00f3n espiritual y moral especial para una tarea tan elevada. Deben, pues, ser capaces de tomar iniciativas, constantes para terminar las obras, perseverantes en las dificultades, soportando con paciencia y fortaleza la soledad, el cansancio y el trabajo infructuoso\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\">[58]<\/a>.<\/p>\n<p>108. A fin de conseguir el temple espiritual y moral que le permitir\u00e1 al misionero desempe\u00f1arse con fruto todo el tiempo que se prolongue su vida apost\u00f3lica, los que se preparan en nuestras casas de formaci\u00f3n deber\u00e1n ser puestos a prueba y corregidos por los formadores. La vocaci\u00f3n religiosa misionera conlleva muchas renuncias: un candidato que, concedido el tiempo y las circunstancias debidas, no haya alcanzado un buen nivel de madurez espiritual y moral demostrado en obras y testimoniado por quienes con \u00e9l conviven, no deber\u00eda acceder a las \u00f3rdenes sagradas, al menos en nuestro Instituto. El <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>de nuestro Instituto pide que los formadores tengan una <strong>\u201c<\/strong>clara intenci\u00f3n de hacer riguros\u00edsima selecci\u00f3n; esto es capital para mantener el buen esp\u00edritu. Sabiendo que en el seleccionar m\u00e1s vale equivocarse por exceso que por defecto<strong>\u201d<\/strong><a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\">[59]<\/a>; esta verdad adquiere m\u00e1s fuerza a\u00fan, si cabe, si se trata de candidatos que ser\u00e1n enviados a la misi\u00f3n. La experiencia obtenida asegura que quien no quiere vivir aut\u00e9nticamente la vida religiosa no s\u00f3lo no ayuda a llevar adelante nuestras misiones sino que se transforma en un verdadero obst\u00e1culo. \u201cDepende mucho de la prudencia y la responsabilidad de los superiores no poner al Instituto en esta grave dificultad y no mandar a la misi\u00f3n sujetos que, en vez de significar ayuda e incremento, resultan finalmente un peso y un da\u00f1o\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\">[60]<\/a>.Por el contrario, son precisamente las personas que trabajan eficazmente y con fruto en superar sus limitaciones espirituales y morales durante el per\u00edodo de formaci\u00f3n las que luego ser\u00e1n capaces de llevar adelante las comunidades religiosas con fruto siempre mayor a pesar de todas las dificultades propias de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>109. Los que en nuestras casas de formaci\u00f3n se preparan pararealizar grandes obras para la gloria de Dios en las misiones donde ser\u00e1n enviados, a fin de noenga\u00f1arse con vanas fantas\u00edas, cultiven <em>un gran amor a las virtudes que forman la base del crecimiento espiritual<\/em>, como son la humildad, la caridad y la docilidad a los Superiores. \u201cNo es suficiente que en nuestros candidatos no se encuentre nada de negativo, no basta que sean lo suficientemente diligentes en el estudio y la disciplina exterior. Hay que estudiar su car\u00e1cter, medir el fervor de su esp\u00edritu, la sumisi\u00f3n absoluta de la voluntad, la generosidad en el sacrificio, el esp\u00edritu de iniciativa, la fidelidad al deber\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\">[61]<\/a>.Dif\u00edcilmente ser\u00e1n aptos para la misi\u00f3n aquellos tipos de personalidad que \u201clo saben todo\u201d, \u201cse llevan mal con todos\u201d, a todo le encuentran defectos, todo lo discuten o no escuchan ni obedecen a nadie salvo cuando los dem\u00e1s coinciden con lo que ellos piensan. El motivo por el cual talescaracteres no podr\u00e1n dar fruto es que <em>Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes<\/em> (1P 5,5). Y si Dios resiste a un misionero, \u00bfqu\u00e9 podr\u00e1 este hacer?<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306573\"><\/a><strong>b) Formaci\u00f3n cultural, doctrinal<\/strong><br \/><strong>y apost\u00f3lica<\/strong><\/p>\n<p>110. Es fundamental que, los que hayan de ser enviados como misioneros a las distintas partes del mundo, sean verdaderos y fieles ministros de Cristo, y que\u201cse alimenten<em>con las palabras de la fe y de la buena doctrina<\/em> (1Tm 4,6), que tomar\u00e1n, ante todo, de la Sagrada Escritura, estudiando a fondo el misterio de Cristo, cuyos heraldos y testigos habr\u00e1n de ser\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\">[62]<\/a>.<\/p>\n<p>111. \u201cTodos los misioneros \u2013sacerdotes, hermanos, hermanas, laicos\u2013han de prepararse y formarse, cada uno seg\u00fan sus condiciones, para que no se vean incapaces ante las exigencias de su labor futura. Ya desde el principio es necesario procurar su formaci\u00f3n doctrinal, de modo que abarque la universalidad de la Iglesia y la diversidad de los pueblos\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\">[63]<\/a>.<\/p>\n<p>112. \u201cEl que haya de ir a un pueblo extranjero aprecie debidamente su patrimonio, su lengua y sus costumbres. Es necesario, sobre todo, al futuro misionero, dedicarse a los estudios misionol\u00f3gicos, es decir, conocer la doctrina y las disposiciones de la Iglesia sobre la actividad misional, saber qu\u00e9 caminos han recorrido los mensajeros del Evangelio en el decurso de los siglos, la situaci\u00f3n actual de las misiones y, tambi\u00e9n, los m\u00e9todos considerados hoy como m\u00e1s eficaces\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\">[64]<\/a>.<\/p>\n<p>113. Sobre la actitud del misionero en relaci\u00f3n al lugar donde tendr\u00e1 que ejercer su apostolado son muy provechosas las palabras de la declaraci\u00f3n conciliar <em>Ad gentes<\/em>: \u201cEs necesario que los que se dedican por un tiempo determinado a la actividad misionera adquieran una formaci\u00f3n apropiada a su condici\u00f3n. Pero esta diversa formaci\u00f3n ha de completarse en la regi\u00f3n a la que ser\u00e1n enviados, de suerte que los misioneros conozcan ampliamente la historia, las estructuras sociales y las costumbres de los pueblos, est\u00e9n bien enterados del orden moral, de los preceptos religiosos y de su mentalidad acerca de Dios, del mundo y del hombre, conforme a sus sagradas tradiciones. Aprendan las lenguas hasta el punto de poder usarlas con soltura y elegancia, y encontrar en ello una m\u00e1s f\u00e1cil penetraci\u00f3n en las mentes y en los corazones de los hombres. Han de ser iniciados, como es debido, en las necesidades pastorales caracter\u00edsticas de cada pueblo. Algunos habr\u00e1n de prepararse tambi\u00e9n, de un modo m\u00e1s profundo, en los Institutos de misionolog\u00eda u otras Facultades o Universidades para desempe\u00f1ar m\u00e1s eficazmente cargos especiales y poder ayudar con sus conocimientos a los dem\u00e1s misioneros en la realizaci\u00f3n de su labor, que presenta tantas dificultades y oportunidades, sobre todo en nuestro tiempo\u201d<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\">[65]<\/a>.<\/p>\n<p>114. Siguiendo el sentir de los documentos de la Iglesia, queremos dar especial atenci\u00f3nal <em>estudio de la lengua del lugar donde se misiona<\/em>. Es un hecho hist\u00f3rico que all\u00ed donde la Iglesia us\u00f3 las lenguas vern\u00e1culas en su obra evangelizadora el resultado ha sido mucho mayor y m\u00e1s duradero. O\u00edr la Buena Noticia en el idioma materno favorecer\u00e1 una aut\u00e9ntica inculturaci\u00f3n del Evangelio. A este fin, dest\u00ednese a cada misi\u00f3n personas que puedan llegar a dominar la lengua o las lenguas del lugar y prov\u00e9ase de los medios necesarios para su aprendizaje. A este fin ser\u00e1 necesario contar con misioneros que puedan permanecer en esos lugares por un tiempo suficientemente prolongado. Aprender el idioma y poder producir frutos duraderos en la obra de la inculturaci\u00f3n lleva, ordinariamente,varios a\u00f1os.<\/p>\n<p>115. La experiencia habida en los a\u00f1os de existencia del Instituto del Verbo Encarnado prueba la utilidad del conocimiento, por parte de todos los misioneros, de la<em> lengua inglesa<\/em>. En un mundo cada vez m\u00e1s globalizado, el ingl\u00e9s se ha vuelto ya la lengua franca. Un buen conocimiento de esta lengua ser\u00e1 un arma muy valiosa para el misionero. Conocer una lengua abre las puertas no s\u00f3lo al trato con m\u00e1s personas, sino tambi\u00e9n a una base de informaci\u00f3n mucho mayor, tanto en la prensa escrita como en internet. Preoc\u00fapense los formadores y los Superiores locales para que todos, en la medida de sus posibilidades, puedan aprender a manejarse con fluidez en esta lengua.<\/p>\n<p>116. Tambi\u00e9n es un dato de experiencia que merecer\u00e1 recordarse siempre en nuestras casas de formaci\u00f3n, a saber, que <em>toda arte<\/em> aprendida por el futuro misionero le ser\u00e1, de ordinario, de gran provecho pastoral. Quien sepa y pueda transmitir nociones de bellas artes (<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Bellas_artes#M.C3.BAsica\">m\u00fasica<\/a>, teatro, pintura, escultura y tantas otras), idiomas, computaci\u00f3n, habilidades manuales o deportivas y todos aquellos conocimientos que son generalmente considerados por toda cultura como positivos, contar\u00e1 con elementos de gran valor para relacionarse con los pueblos a los que deba evangelizar. Esta relaci\u00f3n a un nivel meramente cultural, en un misionero es una aut\u00e9ntica pre-evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>117. Los misioneros deben aceptar con humildad que, al menos el primer tiempo de permanencia en una nueva regi\u00f3n, es en buena parte una continuaci\u00f3n del periodo de formaci\u00f3n, no s\u00f3lo en lo que respecta a las lenguas, sino a las costumbres, al modo de conducirse, etc. Presten atenci\u00f3n a las indicaciones de los que los han precedido, en particular de los miembros del Instituto del Verbo Encarnado ya presentes en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306574\"><\/a><strong>c) Importancia primordial del testimonio<\/strong><\/p>\n<p>118. No se da testimonio sin testigos ni existe misi\u00f3n sin misioneros. Para que colaboren en su misi\u00f3ny contin\u00faen su obra salv\u00edfica, Jes\u00fas escoge y env\u00eda a algunas personas como testigos suyos y Ap\u00f3stoles: <em>Ser\u00e9is mis testigos en Jerusal\u00e9n, en toda Judea y Samar\u00eda, y hasta los confines de la tierra <\/em>(Hch1,8).La Buena Nueva debe ser proclamada, en primer lugar, mediante el testimonio; todos los cristianos est\u00e1n llamados a este testimonio y, en este sentido, pueden ser verdaderos evangelizadores: <em>Tened en medio de los gentiles una conducta ejemplar a fin de que, en lo mismo que os calumnian como malhechores, a la vista de vuestras buenas obras den gloria a Dios en el d\u00eda de la Visita <\/em>(1P 2,12).<\/p>\n<p>119. La experiencia multisecular de los institutos religiosos muestra que el primer testimonio que se da en tierras de misi\u00f3n es <em>la vida fraterna de los misioneros<\/em>. Esto s\u00f3lo ya es misionar. En algunos lugares y tiempos esto es lo \u00fanico que se puede hacer. En semejantes circunstancias no crea el misionero que est\u00e1 perdiendo el tiempo, ya que <em>un mejor testimonio que el de la caridad cristiana no existe<\/em>. De hecho, una vida fraterna vivida como se debe <em>atrae necesariamente<\/em> a las personas bien dispuestas, y es muy probable que Dios bendiga ese testimonio con frutos incluso inesperados.<\/p>\n<p>120. Por este motivo es de primordial importancia que los que se preparan a la misi\u00f3n cultiven un sano <em>amor por la comunidad donde se vive<\/em> sin excluir de hecho a nadie, en particular a los caracteres m\u00e1s dif\u00edciles. Esto debe entenderse literalmente: si el futuro misionero encuentra dificultad con personas en el entorno formativo donde se encuentra, se empe\u00f1e con ah\u00ednco en no excluirlas de su \u201cc\u00edrculo de amigos\u201d sino que trabaje con tes\u00f3n para ganar a esas personas en cuanto lesea posibley extremela caridad con ellos como con todos los dem\u00e1s y trate de descubrir en ellos la voluntad de Dios y el camino m\u00e1s corto a la santidad. <em>Porque, si am\u00e1is a los que os aman, \u00bfqu\u00e9 recompensa tendr\u00e9is?<\/em> (Mt 5,46). <em>Si es posible, y en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos<\/em> (Rm 12,18).<\/p>\n<p>121. Si en tierras de misi\u00f3n las comunidades religiosas son verdaderamente tales y en ellas se busca vivir intensamente la caridad fraterna con todos y cada uno de sus miembros<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\">[66]<\/a>, entonces se podr\u00e1 esperar mucho fruto. Si, por el contrario, un misionero no sabe vivir con sus pares, desconoce los principios fundamentales del di\u00e1logo, no practica la caridad fraterna <em>de facto<\/em> y todo lo hace girar entorno a s\u00ed, en esa comunidad habr\u00e1 que gastar una buena cuota de energ\u00eda solamente en sobrellevar al hermano d\u00e9bil.<\/p>\n<p>122. La consideraci\u00f3n de este aspecto de la vida religiosa no debe parecer a ning\u00fan miembro de nuestro Instituto como algo de car\u00e1cter secundario o accidental. Si no tenemos buenas comunidades no podremos llevar a cabo nada de importancia; al contrario, donde las comunidades vivan <em>la justicia, paz y gozo en Esp\u00edritu Santo<\/em> (Rm 14,17), all\u00ed no habr\u00e1 empresa, por grande que sea, que no se pueda realizar. Que todos trabajen con rigor en esta direcci\u00f3n desde los primeros a\u00f1os de formaci\u00f3n.La mejor manera que tiene un religioso para saber si \u00e9l es <em>constructor<\/em> o bien un mero <em>consumidor<\/em> o, peor a\u00fan, <em>destructor<\/em> de comunidad, es esta: preg\u00fantele a sus pares de vida virtuosa y a su Superior, y acepte de buena gana la respuesta.<\/p>\n<p>123. Finalmente, recuerde el misionero que el mejor testimonio que podr\u00e1 dar ser\u00e1 el don de la propia vida hasta aceptar la muerte para testimoniar la fe en Jesucristo y el amor al pr\u00f3jimo. \u201cLos \u2018m\u00e1rtires\u2019, es decir, los testigos, son numerosos e indispensables para el camino del Evangelio. Tambi\u00e9n en nuestra \u00e9poca hay muchos: obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, as\u00ed como laicos; a veces h\u00e9roes desconocidos que dan la vida como testimonio de la fe. Ellos son los anunciadores y los testigos por excelencia\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\">[67]<\/a>. \u201cYo no cambiar\u00eda la c\u00e1rcel por el don de hacer milagros, ni el martirio por el apostolado, que era la ilusi\u00f3n de mi vida\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\">[68]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306575\"><\/a><strong>d) Necesidad de un anuncio expl\u00edcito<\/strong><\/p>\n<p>124. Si bien el testimonio de vida es el primer anuncio, sin embargo es necesario que nuestro testimonio sea presentado tambi\u00e9n de un modo expl\u00edcito, es decir, sea justificado y predicado; es aquello a lo que el ap\u00f3stol San Pedro llamaba <em>dar raz\u00f3n de vuestra esperanza<\/em> (1P 3,15), \u201cexplicitado por un anuncio claro e inequ\u00edvoco del Se\u00f1or Jes\u00fas. La Buena Nueva proclamada por el testimonio de vida deber\u00e1 ser, pues, tarde o temprano, proclamada por la palabra de vida. No hay evangelizaci\u00f3n verdadera mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el Reino, el misterio de Jes\u00fas de Nazaret, Hijo de Dios\u201d<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\">[69]<\/a>.<\/p>\n<p>125. La experiencia obtenida ya por nuestro Instituto en tierras de misi\u00f3n ense\u00f1a que hay un peligro importante sobre el cual todos y, en particular, los Superiores de las comunidades misioneras, deber\u00e1n estar siempre atentos. Nos referimos a la tentaci\u00f3n de <em>diluir el mensaje del Evangelio para presentarlo sin su especificidad salv\u00edfica<\/em>. El peligro es particularmente real y nocivo cuando nuestros misioneros entran en contacto con otros religiosos que <em>no tienen una visi\u00f3n cat\u00f3lica<\/em> de la misi\u00f3n <em>ad gentes<\/em> y que han elaborado \u201csu propia teolog\u00eda\u201d, por decirlo as\u00ed, seg\u00fan la cual la Iglesia no debe tanto \u201canunciar\u201d el Evangelio de Jesucristo cuanto \u201ccaminar junto\u201d a las culturas locales, \u201caprender de ellas\u201d, etc.<\/p>\n<p>126. La tentaci\u00f3n se hace m\u00e1s sutil aun cuando un miembro de nuestro Instituto, al discernir la labor realizada por otros misioneros de dudosa identidad cat\u00f3lica, confunde en ellosdos realidades que deben distinguirse cuidadosamente. En efecto, puede existir en aquellos misioneros una santa y encomiable entrega a la labor en tierras de particular dificultad y esto incluso por muchos a\u00f1os; si bien esta entrega es imitable y digna de todo m\u00e9rito, sin embargo, puede existir otro aspecto que no lo sea tanto, tal como la dudosa identidad cat\u00f3lica del misionero. Un misionero puede tener las mejores buenas disposiciones y ganarse a todos por su bondad y entrega, pero adem\u00e1s <em>debe tener una mente y un coraz\u00f3n cat\u00f3licos<\/em>, y nuestro Instituto quiere conservar y acrecentar <em>siempre y en todo lugar su carisma propio en fidelidad al Magisterio de la Iglesia. <\/em>Todo misionero que dude de las ense\u00f1anzas de la Iglesia y vaya en pos de doctrinas teol\u00f3gicas \u201cpluralistas\u201d o \u201crelativistas\u201d deber\u00e1 ser oportunamente corregido por su Superior y, en la eventualidad de no querer aceptar esa correcci\u00f3n, deber\u00e1 ser removido del lugar de misi\u00f3n.<\/p>\n<p>127. Para evitar llegar a estos extremos, est\u00e9n muy atentos los Superiores de comunidades misioneras a lo que sus s\u00fabditos leen y con quienes se relacionan, y favorezcan el conocimiento y estudio de la doctrina cat\u00f3lica acerca de todo lo tocante al esp\u00edritu del Instituto, a su carisma y su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>128. La clara identidad cat\u00f3lica del mensaje no impide que muchas veces la virtud de la prudencia pastoral dictamine un testimonio menos expl\u00edcitode la Buena Nueva, como podr\u00eda darse en ciertas situaciones de seria intolerancia o persecuci\u00f3n religiosa. En tales casos la falta temporal y circunstancial de un anuncio m\u00e1s expl\u00edcito ser\u00e1 visto como preparaci\u00f3n del terreno para una m\u00e1s clara predicaci\u00f3n de la Buena Nueva cuando Dios lo tenga as\u00ed dispuesto, al modo como testimoni\u00f3 y vivi\u00f3 el Evangelio San Charles de Foucauld.<\/p>\n<p>129. Las decisiones concretas a tomar en circunstancias de intolerancia o persecuci\u00f3n religiosa<em>son responsabilidad de los Superiores competentes<\/em>; \u00e9stos, antes de tomar esas decisiones, deber\u00e1n consultar el patrimonio del Instituto, la experiencia habida en otros lugares y el parecer de misioneros de probada virtud y catolicidad. Una vez obtenida unaopini\u00f3n sobre el modo de actuar, deber\u00e1n presentar sus propuestas al Gobierno general para poder tomar medidas que ni pongan en peligro la presencia del Instituto y la Iglesia en esos lugares, por un lado, ni da\u00f1en la identidad y frutos del anuncio misionero en esos territorios, por otro.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306576\"><\/a><strong>e) Venid\u2026 y descansad un poco (Mc 6,31)<\/strong><\/p>\n<p>130. Como en los tiempos de Jes\u00fas, las tareas apost\u00f3licas del misionero suelen implicar un trabajo f\u00edsico, espiritual, intelectual y psicol\u00f3gico que absorbe todas sus energ\u00edas. Si el misionero se empe\u00f1a con tes\u00f3n en su labor deber\u00e1 tambi\u00e9n estar atento a saber descansar. Cuando los Ap\u00f3stoles se ve\u00edan sumergidos en mil santas ocupaciones el Se\u00f1or les dijo: <em>venid tambi\u00e9n vosotros a un lugar apartado, y descansad un poco<\/em>(Mc 6,31).<\/p>\n<p>131. El misionero, como cualquier otro obrero en la vi\u00f1a del Se\u00f1or, deber\u00e1 vigilar para no caer en un cierto <em>activismo<\/em>. Son muy elocuentes las palabras de Benedicto XVI, que se ha referido al tema en diversas ocasiones. Dice el Papa que el descanso es necesario \u201cpara fortalecer la mente y el cuerpo, sometidos cada d\u00eda a un continuo cansancio y desgaste, debido al ritmo fren\u00e9tico de la vida moderna\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\">[70]<\/a>.Comentando los consejos de San Bernardo al Papa Eugenio III, recuerda \u201cla importancia del recogimiento interior, elemento esencial de la piedad. El santo afirma que es necesario evitar los peligros de una actividad excesiva, independientemente de la condici\u00f3n y el oficio que se desempe\u00f1a, pues <em>\u2013<\/em>as\u00ed dice al Papa de ese tiempo, a todos los Papas, y a todos nosotros\u2013 las muchas ocupaciones llevan con frecuencia a la \u2018dureza del coraz\u00f3n\u2019, \u2018no son m\u00e1s que sufrimiento para el esp\u00edritu, p\u00e9rdida de la inteligencia, dispersi\u00f3n de la gracia\u2019\u201d. Y prosigue: \u201cEsta advertencia vale para todo tipo de ocupaciones, incluidas las inherentes al gobierno de la Iglesia. El mensaje que, en este sentido, San Bernardo dirige al Pont\u00edfice, que hab\u00eda sido su disc\u00edpulo en Claraval, es provocador:\u00a0\u2018Mira\u2019\u2013escribe\u2013\u2018a d\u00f3nde te pueden arrastrar estas malditas ocupaciones, si sigues perdi\u00e9ndote en ellas&#8230;, sin dejar nada de\u00a0ti para ti mismo\u2019. \u00a1Cu\u00e1n \u00fatil es tambi\u00e9n para nosotros esta advertencia sobre la primac\u00eda de la oraci\u00f3n y de la contemplaci\u00f3n!\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\">[71]<\/a>.<\/p>\n<p>132. En este mismo tenor conviene recordar aquello de nuestras <em>Constituciones<\/em>: \u201cLos miembros del Instituto sabr\u00e1n tambi\u00e9n interrumpir sus trabajos apost\u00f3licos con per\u00edodos de retiro y refecci\u00f3n espiritual sabiendo que nadie puede procurar la santificaci\u00f3n de los dem\u00e1s si no posee previamente la perfecci\u00f3n que desea transmitir\u201d<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\">[72]<\/a>.<\/p>\n<p>133. Es importante que los Superiores de las comunidades apost\u00f3licas consideren el desgaste propio de la misi\u00f3n y brinden a sus s\u00fabditos las <em>diversas maneras de poder descansar<\/em>, particularmente llevando una vida comunitaria fuerte. No reparen en usar de todos los medios a sus disposici\u00f3n para que, salvaguardando siempre el esp\u00edritu y la disciplina de la vida religiosa, los misioneros puedan \u201crecuperar fuerzas\u201d mediante un merecido descanso. Las particularidades del descanso variar\u00e1n seg\u00fan los lugares, pero hay elementos que pueden ser comunes a todas las comunidades misioneras, como son el deporte, las salidas semanales o mensuales en comunidad, las eutrapelias, las convivencias, etc. Tambi\u00e9n habr\u00e1 que saber dar la necesaria importancia al tiempo de vacaciones anuales estipuladas en cada caso.<\/p>\n<p>134. Hay que evitar la tentaci\u00f3n de pensar que el tiempo brindado a un buen descanso sea tiempo perdido; t\u00e9nganse bajo sospecha las sugerencias que lleven a suprimir los sanos momentos de descanso y diversi\u00f3n en comunidad con el pretexto de una mayor ascesis o de mayor necesidad de trabajo apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>135. Dadas las caracter\u00edsticas del trabajo en tierras de misi\u00f3n, los Superiores considerar\u00e1n tambi\u00e9n <em>tiempos especiales y prolongados de descanso<\/em>, particularmente cuando ven que un misionero ha amainado en su esp\u00edritu o da muestras de un cierto cansancio. Algunos meses en otra comunidad o realizando otras actividades, bajo la gu\u00eda y supervisi\u00f3n de un Superior cualificado, pueden devolver al misionero el esp\u00edritu y la fuerza que tal vez se han gastado por las batallas apost\u00f3licas. No es un tiempo donde \u201cno se hace nada\u201d, sino donde el misionero puede recuperar sus energ\u00edas f\u00edsicas, retomar su trabajo intelectual tal vez un tanto abandonado, recurrir con m\u00e1s facilidad a la compa\u00f1\u00eda de buenos amigos, dar testimonio de su vida misionera, etc.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306577\"><\/a><strong>f) La vida consagrada,medio privilegiado para la misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>136. Sepan lo religiosos de nuestro Instituto que la vida consagrada es\u201cun medio privilegiado para una evangelizaci\u00f3n eficaz\u201d<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\">[73]<\/a>.La vida religiosa es, en efecto, un llamado a la santidad, y es de esta santidad de la que debemos dar testimonio ante un mundo sediento de Dios.<\/p>\n<p>137. El testimonio silencioso de pobreza y de desprendimiento, de pureza y de transparencia, de abandono en la obediencia, puede ser a la vez una interpelaci\u00f3n al mundo y a la Iglesia misma, una predicaci\u00f3n elocuente, capaz de tocar incluso a los no cristianos de buena voluntad, sensibles a ciertos valores.<\/p>\n<p>Que seamos servidores de la verdad<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>138. El Evangelio que anuncia el misionero es tambi\u00e9n palabra de verdad. Una verdad que nos hace libres (cf.Jn 8, 32) y que es la \u00fanica que procura la paz del coraz\u00f3n; esto es lo que la gente va buscando cuando le anunciamos la Buena Nueva. La verdad acerca de Dios, la verdad acerca del hombre y de su misterioso destino, la verdad acerca del mundo. Verdad dif\u00edcil que buscamos en la Palabra de Dios y de la cual nosotros no somos, ni los due\u00f1os, ni los \u00e1rbitros, sino los depositarios, los herederos, los servidores.<\/p>\n<p>139. La Iglesia y la gente espera de los misioneros que poseanun ferviente culto a la verdad, puesto que la verdad que ellos profundizan y comunican no es otra que la Verdad revelada y, por tanto, m\u00e1s que ninguna otra, forma parte de la verdad primera que es el mismo Dios. El predicador del Evangelio ser\u00e1 aquel que, aun a costa de renuncias y sacrificios, busca siempre la verdad que debe transmitir a los dem\u00e1s. No vende ni disimula jam\u00e1s la verdad por el deseo de agradar a los hombres, de causar asombro, ni por originalidad o deseo de aparentar. No rechaza nunca la verdad. No obscurece la verdad revelada por pereza de buscarla, por comodidad, por miedo. No deja de estudiarla. La sirve generosamente sin avasallarla.<\/p>\n<p>Animados por el amor<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>140. El misionero no desempe\u00f1a la tarea de un funcionario: el anuncio del Evangelio supone y exige en el misionero un amor fraternal siempre creciente hacia aquellos a los que evangeliza, como San Pablo, el misionero de la gentilidad: <em>as\u00ed, llevados de nuestro amor por vosotros, queremos no s\u00f3lo daros el Evangelio de Dios, sino aun nuestras propias vidas: tan amados vinisteis a sernos <\/em>(1Ts 2,8; cf. Flp 1,8).<\/p>\n<p>141. \u00bfDe qu\u00e9 amor se trata? Mucho m\u00e1s que el de un pedagogo; es el amor de un padre; m\u00e1s a\u00fan, el de una madre (cf. 1 Ts 2,7.11; 1 Co 4,15; Ga 4,19). Tal es el amor que el Se\u00f1or espera de cada predicador del Evangelio, de cada constructor de la Iglesia.<\/p>\n<p>142. Un signo de amor ser\u00e1 el deseo de ofrecer la verdad y conducir a la unidad. Un signo de amor ser\u00e1 igualmente dedicarse sin reservas y sin mirar atr\u00e1s al anuncio de Jesucristo. Otros signos de este amor ser\u00e1n:<\/p>\n<p>a) El respeto a la situaci\u00f3n religiosa y espiritual de la persona que se evangeliza. Respeto a su ritmo, que no se puede forzar demasiado, respeto a su conciencia y a sus convicciones, que no hay que atropellar.<\/p>\n<p>b) El cuidado de no herir a los dem\u00e1s, sobre todo si son d\u00e9biles en su fe (cf. 1 Co 8,9-13; Rm 14,15), con afirmaciones que pueden ser claras para los fieles, pero que pueden ser causa de perturbaci\u00f3n o esc\u00e1ndalo en los reci\u00e9n iniciados, provocando una herida en sus almas.<\/p>\n<p>c) El esfuerzo desplegado para transmitir a los cristianos certezas s\u00f3lidas basadas en la Palabra de Dios, y no dudas o incertidumbres nacidas de una erudici\u00f3n mal asimilada. Los fieles tienen necesidad de esas certezas en su vida cristiana; tienen derecho a ellas en cuanto son hijos de Dios que, al ponerse en sus brazos, se abandonan totalmente a las exigencias del amor.<\/p>\n<p>Con el fervor de los Santos<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>143. Debemos anunciar el Evangelio con el fervor y el entusiasmo de los santos, a\u00fan en los momentos de dificultad y persecuci\u00f3n en un mundo descristianizado y ateo. Los santos son se\u00f1al elocuent\u00edsima de la vitalidad de la Iglesia, ellos siempre hantransformadoal mundo. Han sido los verdaderos reformadores del mundo y de la Iglesia. Son los mejores miembros del Cuerpo m\u00edstico de Cristo. Son el fruto mayor y m\u00e1s completo de la Encarnaci\u00f3n y de la Redenci\u00f3n. Los santos han sido los eximios testigos y protectores de la Tradici\u00f3n divina de la Iglesia, o sea, recuerdan y transmiten con sus vidas el aliento mismo de la Iglesia.Ellos han sabido superar todos los obst\u00e1culos que se opon\u00edan a la evangelizaci\u00f3n, y, por lo tanto, son modelos a seguir y a los cuales debemos acudir en esta obra.<\/p>\n<p>144. Debemos conservar, cultivar y pedir a Dios<em>el fervor espiritual<\/em>, la alegr\u00eda de evangelizar,incluso cuando tengamos que sembrar entre l\u00e1grimas. \u201cHag\u00e1moslo \u2013como Juan el Bautista, como Pedro y Pablo, como los otros Ap\u00f3stoles, como esa multitud de admirables evangelizadores que se han sucedido a lo largo de la historia de la Iglesia\u2013 con un \u00edmpetu interior que nadie ni nada sea capaz de extinguir. Sea \u00e9sta la mayor alegr\u00eda de nuestras vidas entregadas. Y ojal\u00e1 que el mundo actual\u2013que busca, a veces con angustia, a veces con esperanza\u2013 pueda as\u00ed recibir la Buena Nueva, no a trav\u00e9s de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a trav\u00e9s de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en s\u00ed mismos, la alegr\u00eda de Cristo, y aceptan consagrar su vida a la tarea de anunciar el Reino de Dios y de implantar la Iglesia en el mundo\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\">[77]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306578\"><\/a><strong>g) Misionero <em>ad vitam<\/em>y cooperaci\u00f3n misionera<\/strong><\/p>\n<p>Una vocaci\u00f3n especial<\/p>\n<p>145. La existencia de misioneros en la Iglesia ha sido remarcada por el Concilio Vaticano II: \u201cAunque a todo disc\u00edpulo de Cristo incumbe la tarea de propagar la fe seg\u00fan su condici\u00f3n, Cristo Se\u00f1or, de entre los disc\u00edpulos, llama siempre a los que quiere, para que lo acompa\u00f1en y para enviarlos a predicar a las gentes\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\">[78]<\/a>.<\/p>\n<p>146. Se trata, pues, de una\u201cvocaci\u00f3n especial\u201d que tiene como modelo la de los Ap\u00f3stoles: se manifiesta en el compromiso total al servicio de la evangelizaci\u00f3n; se trata de una entrega que abarca a toda la persona y toda la vida del misionero, exigiendo de \u00e9l una donaci\u00f3n sin l\u00edmites de fuerzas y de tiempo.<\/p>\n<p>147. \u201cLa vocaci\u00f3n especial de los misioneros <em>ad vitam<\/em>conserva toda su validez: representa el paradigma del compromiso misionero de la Iglesia, que siempre necesita donaciones radicales y totales, impulsos nuevos y valientes. Que los misioneros y misioneras, que han consagrado toda la vida para dar testimonio del Resucitado entre las gentes, no se dejen atemorizar por dudas, incomprensiones, rechazos, persecuciones. Aviven la gracia de su carisma espec\u00edfico y emprendan de nuevo con valent\u00eda su camino, prefiriendo \u2013con esp\u00edritu de fe, obediencia y comuni\u00f3n con los propios Pastores\u2013 los lugares m\u00e1s humildes y dif\u00edciles\u201d<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\">[79]<\/a>.<\/p>\n<p>148. Dada la \u00edndole misionera de nuestro Instituto, debemos emplear todos los recursos necesarios, nuestra experiencia y creatividad, con fidelidad al carisma originario, para prepararnos adecuadamente y para que no falten misioneros, asegurando as\u00ed el relevo de las energ\u00edas espirituales, morales y f\u00edsicas de nuestros miembros.<\/p>\n<p>Cada uno seg\u00fan su condici\u00f3n y capacidad<\/p>\n<p><strong><em>149. Nuestros sacerdotes<\/em><\/strong> se ven impelidos por el sacramento del Orden: \u201cEl don espiritual que los presb\u00edteros recibieron en la ordenaci\u00f3n no los prepara a una misi\u00f3n limitada y restringida, sino a la misi\u00f3n universal y ampl\u00edsima de salvaci\u00f3n\u2018hasta los confines de la tierra\u2019, pues cualquier ministerio sacerdotal participa de la misma amplitud universal de la misi\u00f3n confiada por Cristo a los Ap\u00f3stoles\u201d<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\">[80]<\/a>.<\/p>\n<p><strong><em>150. Nuestros miembros de vida contemplativa<\/em><\/strong>responder\u00e1n a la invitaci\u00f3n del Concilio Vaticano II, repetida porSan Juan Pablo II,a establecer comunidades en las j\u00f3venes Iglesias, para dar \u201cpreclaro testimonio entre los no cristianos de la majestad y de la caridad de Dios, as\u00ed como de uni\u00f3n en Cristo\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\">[81]<\/a>.<\/p>\n<p>151. Para <strong><em>nuestros miembros de vida activa<\/em><\/strong>se abren inmensos espacios para la caridad, el anuncio evang\u00e9lico, la educaci\u00f3n cristiana, la cultura y la solidaridad con los pobres, los discriminados, los marginados y oprimidos.<\/p>\n<p><strong><em>152. Nuestros religiosos hermanos misioneros<\/em><\/strong> traducir\u00e1n su consagraci\u00f3n de pobreza, castidad y obediencia por el Reino en m\u00faltiples frutos de paternidad seg\u00fan el Esp\u00edritu. Precisamente la misi\u00f3n <em>ad gentes <\/em>les ofrece un campo vast\u00edsimo para entregarse con un amor total e indiviso.<\/p>\n<p>153. Los <strong><em>miembros de la Tercera Orden<\/em><\/strong>, en su medida, no est\u00e1n excluidos de la urgencia misionera. La misi\u00f3n es de todo el Pueblo de Dios. La participaci\u00f3n de los laicos en la expansi\u00f3n de la fe aparece claramente, desde los primeros tiempos del cristianismo, por obra de los fieles y familias, y tambi\u00e9n de toda la comunidad. Ellos, por consiguiente, tienen la obligaci\u00f3n general y gozan del derecho, tanto personal como asociadamente, de trabajar para que el mensaje divino de salvaci\u00f3n sea conocido y recibido por todos los hombres, en todo el mundo. Adem\u00e1s, dada su propia \u00edndole secular, tienen la vocaci\u00f3n espec\u00edfica de \u201cbuscar el Reino de Dios tratando los asuntos temporales y orden\u00e1ndolos seg\u00fan Dios\u201d<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\">[82]<\/a>. Seg\u00fan lo permitan la circunstancias, consid\u00e9rese la posibilidad de invitar a miembros de la Tercera Orden a participar, por un tiempo determinado, en las misiones <em>ad gentes<\/em> que han sido encomendadas al Instituto.<\/p>\n<p>154. De este modo <em>todos los miembros de nuestros Institutos, en virtud del Bautismo, son corresponsables de la actividad misionera<\/em>. \u201cEl Concilio invita a todos a una profunda renovaci\u00f3n interior, a fin de que, teniendo viva conciencia de la propia responsabilidad en la difusi\u00f3n del Evangelio, acepten su participaci\u00f3n en la obra misionera entre los gentiles\u201d<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\">[83]<\/a>.<\/p>\n<p>Cooperaci\u00f3n y animaci\u00f3n misionera<\/p>\n<p>155. Entre las formas de participaci\u00f3n, el primer lugar corresponde a <em>la cooperaci\u00f3n espiritual<\/em>: oraci\u00f3n, sacrificio y testimonio de vida cristiana. El sacrificio del misionero debe ser compartido y sostenido por el de todos los fieles. Por esto, recomendamos a quienes ejercen su ministerio pastoral entre los enfermos, que los instruyan sobre el valor del sufrimiento, anim\u00e1ndolos a ofrecerlo a Dios por los misioneros.<\/p>\n<p>156. La cooperaci\u00f3n se manifiesta adem\u00e1s en el promover las vocaciones misioneras entre sus familias y ambientes. Llama la atenci\u00f3n que varias naciones, mientras aumentan sus donativos en dinero, muestran un \u00edndice cada vez menor en el n\u00famero de vocaciones misioneras, las cuales reflejan la verdadera dimensi\u00f3n de la entrega a los hermanos. Las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada son un signo seguro de la vitalidad de una Iglesia.<\/p>\n<p>157. Son muchas <em>las necesidades materiales y econ\u00f3micas<\/em> de las misiones; no s\u00f3lo para fundar la Iglesia con estructuras m\u00ednimas (capillas, escuelas para catequistas y seminaristas, viviendas), sino tambi\u00e9n para sostener las obras de caridad, de educaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana, campo inmenso de acci\u00f3n especialmente en los pa\u00edses pobres. La Iglesia misionera da lo que recibe; distribuye a los pobres lo que sus hijos m\u00e1s pudientes en recursos materiales ponen generosamente a su disposici\u00f3n.<\/p>\n<p>158. En nuestras parroquias, por consiguiente, se ha de incluir <em>la animaci\u00f3n misionera comoelemento primordial<\/em> de pastoral ordinaria, tanto en asociaciones como en grupos, especialmente los juveniles. Para conseguir este fin, es valiosa, ante todo, la informaci\u00f3n mediante la prensa misionera y los diversos medios audiovisuales. Las actividades de animaci\u00f3n deben orientarse siempre hacia sus fines espec\u00edficos: informar y formar al Pueblo de Dios para la misi\u00f3n universal de la Iglesia; promover vocaciones <em>ad gentes<\/em>;suscitar cooperaci\u00f3n para la evangelizaci\u00f3n. En efecto, no se puede dar una imagen reductiva de la actividad misionera como si esta fuera principalmente ayuda a los pobres, contribuci\u00f3n a la liberaci\u00f3n de los oprimidos, promoci\u00f3n del desarrollo y defensa de los derechos humanos. La Iglesia misionera est\u00e1 comprometida tambi\u00e9n en estos frentes, pero su cometido primario es otro: los pobres tienen hambre de Dios, y no s\u00f3lo de pan y libertad; la actividad misionera ante todo ha de testimoniar y anunciar la salvaci\u00f3n en Cristo, fundando las Iglesias locales que son luego instrumento de liberaci\u00f3n en todos los sentidos.<\/p>\n<p>159. Todas nuestras empresas misioneras las realizaremos <em>en comuni\u00f3n con la Iglesia<\/em>, siendo conscientes que corresponde al Dicasterio misional dirigir y coordinar en todo el mundo la obra de evangelizaci\u00f3n de los pueblos y la cooperaci\u00f3n misionera.<\/p>\n<p><a name=\"_Toc156306579\"><\/a><strong>h) Una espiritualidad propia<\/strong><\/p>\n<p>160. La actividad misionera exige <em>una espiritualidad espec\u00edfica<\/em>, que concierne particularmente a quienes Dios ha llamado a ser misioneros.<\/p>\n<p>161. \u201cEsta espiritualidad se expresa, ante todo, viviendo con plena docilidad al Esp\u00edritu; ella compromete a dejarse plasmar interiormente por \u00c9l, para hacerse cada vez m\u00e1s semejantes a Cristo. La docilidad al Esp\u00edritu compromete adem\u00e1s a acoger los dones de fortaleza y discernimiento, que son rasgos esenciales de la espiritualidad misionera\u201d<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\">[84]<\/a>.<\/p>\n<p>162. \u201cNota esencial de la espiritualidad misionera es <em>la comuni\u00f3n \u00edntima con Cristo<\/em>: no se puede comprender y vivir la misi\u00f3nsi no es con referencia a Cristo, enviado por el Padre a evangelizar (cf. Lc 4,18.21). Pablo describe sus actitudes:<em> Tened entre vosotros los mismos sentimientos de Cristo: El cual, siendo de condici\u00f3n divina, no retuvo \u00e1vidamente el ser igual a Dios. Sino que se despoj\u00f3 de S\u00ed mismo tomando la condici\u00f3n de siervo, haci\u00e9ndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como un hombre; y se humill\u00f3 a S\u00ed mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz <\/em>(Flp 2,5\u20118)\u201d<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\">[85]<\/a>.<\/p>\n<p>163. \u201cAl misionero se le pide \u2018renunciar a s\u00ed mismo y a todo lo que tuvo hasta entonces y hacerse todo para todos\u2019: en la pobreza que lo deja libre para el Evangelio; en el desapego de personas y bienes del propio ambiente, para hacerse as\u00ed hermano de aquellos a quienes es enviado y llevarles a Cristo Salvador. A esto se orienta la espiritualidad del misionero: <em>me he hecho d\u00e9bil con los d\u00e9biles&#8230; me he hecho todo para todos, para salvar a toda costa a algunos. Y todo esto lo hago por el Evangelio <\/em>(1Co 9,22\u201123)\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\">[86]<\/a>.<\/p>\n<p>164. \u201cLa espiritualidad misionera se caracteriza, adem\u00e1s, por la caridad apost\u00f3lica; la de Cristo que vino <em>para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos <\/em>(Jn 11,52)\u201d<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\">[87]<\/a>.<\/p>\n<p>165. \u201cEl misionero se mueve a impulsos del \u2018celo por las almas\u2019, que se inspira en la caridad misma de Cristo y que est\u00e1 hecha de atenci\u00f3n, ternura, compasi\u00f3n, acogida, disponibilidad, inter\u00e9s por los problemas de la gente. El amor de Jes\u00fas es muy profundo: \u00c9l, que <em>conoc\u00eda lo que hay en el hombre <\/em>(Jn 2,25), amaba a todos ofreci\u00e9ndoles la Redenci\u00f3n, y sufr\u00eda cuando \u00e9sta era rechazada\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\">[88]<\/a>.<\/p>\n<p>166. \u201cEl misionero es el hombre de la caridad: para poder anunciar a todo hombre que es amado por Dios y que \u00e9l mismo puede amar, debe dar testimonio de caridad para con todos, gastando la vida por el pr\u00f3jimo. [&#8230;] Lo mismo que Cristo, \u00e9l debe amar a la Iglesia:<em> Cristo am\u00f3 a la Iglesia y se entreg\u00f3 a S\u00ed mismo por ella <\/em>(Ef 5,25). [&#8230;] Para todo misionero y toda comunidad la fidelidad a Cristo no puede separarse de la fidelidad a su Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\">[89]<\/a>.<\/p>\n<p>167. La llamada a la misi\u00f3n deriva de por s\u00ed de la llamada a la santidad. <em>La vocaci\u00f3n universal a la santidad <\/em>est\u00e1 estrechamente unida a la <em>vocaci\u00f3n universal a la misi\u00f3n. <\/em>Todo fiel est\u00e1 llamado a la santidad y a la misi\u00f3n. La espiritualidad misionera de la Iglesia es un camino hacia la santidad.<\/p>\n<p>168. \u201cEl renovado impulso hacia la misi\u00f3n <em>ad gentes <\/em>exige misioneros santos. No basta renovar los m\u00e9todos pastorales, ni organizar y coordinar mejor las fuerzas eclesiales, ni explorar con mayor agudeza los fundamentos b\u00edblicos y teol\u00f3gicos de la fe: es necesario suscitar un nuevo \u2018anhelo de santidad\u2019 entre los misioneros y en toda la comunidad cristiana, particularmente entre aquellos que son los colaboradores m\u00e1s \u00edntimos de los misioneros\u201d<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\">[90]<\/a>. \u201cEl misionero ha de ser un \u2018contemplativo en acci\u00f3n\u2019 quehallarespuesta a los problemas a la luz de la Palabra de Dios mediante la oraci\u00f3n personal y comunitaria\u201d<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\">[91]<\/a>.<\/p>\n<p>169. \u201cEl misionero es el hombre de las bienaventuranzas. Jes\u00fas instruye a los Doce, antes de mandarlos a evangelizar, indic\u00e1ndoles los caminos de la misi\u00f3n: pobreza, mansedumbre, aceptaci\u00f3n de los sufrimientos y persecuciones, deseo de justicia y de paz, caridad; es decir, les indica precisamente las bienaventuranzas, practicadas en la vida apost\u00f3lica (cf. Mt 5,1\u201112). Viviendo las bienaventuranzas el misionero experimenta y demuestra concretamente que el Reino de Dios ya ha venido y que \u00e9l lo ha acogido. La caracter\u00edstica de toda vida misionera aut\u00e9ntica es la alegr\u00eda interior, que viene de la fe. En un mundo angustiado y oprimido por tantos problemas, que tiende al pesimismo, el anunciador de la \u2018Buena Nueva\u2019 ha de ser un hombre que ha encontrado en Cristo la verdadera esperanza\u201d<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\">[92]<\/a>.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><a name=\"_Toc332353991\"><\/a><a name=\"_Toc156306580\"><\/a><strong>6.\u00a0<\/strong><br \/><br \/><strong>Mar\u00eda, modelo del misionero<\/strong><\/h4>\n<p>170. La Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda ocupa un lugar privilegiado en la obra de la Redenci\u00f3n del hombre, realizada por su Hijo: \u201cCon \u00c9l y en dependencia de \u00c9l, se puso, por la gracia de Dios todopoderoso, al servicio del misterio de la Redenci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\">[93]<\/a>. De este modo Ella es, para la Iglesia, Madre y modelo en la misi\u00f3n que ella recibi\u00f3 del Salvador.<\/p>\n<p>171. En efecto, Mar\u00eda, seg\u00fan el benepl\u00e1cito divino, a\u00fan despu\u00e9s de su glorificaci\u00f3n en los cielos, ha seguido mostrando en sus diversas manifestaciones a los hombres y mujeres de toda \u00e9poca y lugar, cu\u00e1l debe ser la actitud de los disc\u00edpulos del Se\u00f1or en la obra de la Redenci\u00f3n. Ella se ha hecho cercana a los m\u00e1s humildes y con sencillez se ha adaptado a la lengua, a la capacidad de recepci\u00f3n de sus hijos e hijas, incluso hasta en la apariencia exterior de su rostro. Todo esto con un solo fin: formar en la escuela de la oraci\u00f3n y la penitencia, y del seguimiento de Jes\u00fas en los distintos estados de vida, verdaderos disc\u00edpulos que activamente participen en la tarea redentora con su misma actitud: \u201caquel amor de Madre que debe animar a todos los que colaboran en la acci\u00f3n apost\u00f3lica de la Iglesia para engendrar a los hombres a una vida nueva\u201d<a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\">[94]<\/a>.<\/p>\n<p>172. La Iglesia, misionera por esencia, encuentra en Mar\u00eda un eminente modelo para seguir en su tarea de inculturaci\u00f3n del Evangelio, de modo especial cuando es enviada por Cristo <em>ad gentes<\/em>. A lo largo de los siglos sus mejores hijos e hijas han sabido responder a las llamadas del Se\u00f1or confiando totalmente sus vidas y sus diversas tareas apost\u00f3licas a la protecci\u00f3n de la Madre de Dios.<\/p>\n<p>173. Son innumerables los ejemplos concretos de santos misioneros que confiaron a Mar\u00eda sus esfuerzos, sus dificultades y sus alegr\u00edas cotidianas, en la tarea de llegar a todo hombre y a todas las culturas para proponer el Evangelio de la Redenci\u00f3n. En muchas ocasiones pusieron bajo el patrocinio de la Sant\u00edsima Virgen, invocada seg\u00fan alguna de sus m\u00faltiples advocaciones, la misi\u00f3n en territorios y entre culturas donde el anuncio se realizaba por primera vez.<\/p>\n<p>174. El ejemplo de Mar\u00eda es particularmente iluminante cuando proclama al mismo tiempo \u201clas grandezas del Se\u00f1or\u201d y la \u201chumildad de su esclava\u201d, mostrando \u2013con siglos de anticipaci\u00f3n a las falsas pol\u00e9micas\u2013 que el anuncio de Jesucristo no es arrogancia, sino obra de justicia y de caridad.<\/p>\n<p>175. Que la primera misionera despu\u00e9s de su Hijo Jesucristo nos d\u00e9 a nosotros esa alma y ese coraz\u00f3n grande como el mundo, que es el coraz\u00f3n que debe tener el misionero.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><a name=\"_Toc332353992\"><\/a><a name=\"_Toc156306581\"><\/a><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><br \/><br \/><\/h4>\n<p>A comienzos del tercer milenio de la Redenci\u00f3n \u201cDios est\u00e1 preparando una gran primavera cristiana, de la que ya se vislumbra su comienzo. En efecto, tanto en el mundo no cristiano como en el de antigua tradici\u00f3n cristiana, existe un progresivo acercamiento de los pueblos a los ideales y a los valores evang\u00e9licos, que la Iglesia se esfuerza en favorecer. Hoy se manifiesta una nueva convergencia de los pueblos hacia estos valores: el rechazo de la violencia y de la guerra; el respeto de la persona humana y de sus derechos; el deseo de libertad, de justicia y de fraternidad; la tendencia a superar los racismos y nacionalismos; el afianzamiento de la dignidad y la valoraci\u00f3n de la mujer. La esperanza cristiana nos sostiene en nuestro compromiso a fondo para la nueva evangelizaci\u00f3n y para la misi\u00f3n universal, y nos lleva a pedir como Jes\u00fas nos ha ense\u00f1ado: <em>Venga tu Reino, h\u00e1gase tu voluntad en la tierra como en el cielo <\/em>(Mt 6,10).[&#8230;] No podemos permanecer tranquilos si pensamos en los millones de hermanos y hermanas nuestros, redimidos tambi\u00e9n por la sangre de Cristo, que viven sin conocer el amor de Dios. Para el creyente, en singular, lo mismo que para toda la Iglesia, la causa misionera debe ser la primera, porque concierne al destino eterno de los hombres y responde al designio misterioso y misericordioso de Dios\u201d<a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\">[95]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*****<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 215-216. Como se dec\u00eda de Santo Toribio de Mogrovejo: \u201cPrelado de f\u00e1cil cabalgar, no esquivo a la aventura misional&#8230;\u201d (cf. V. Rodr\u00edguez Valencia, <em>Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y ap\u00f3stol de Sur-am\u00e9rica<\/em>, ed. CSIC, Madrid 1957, 128).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2] <\/a><em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3] <\/a>Cf. Mc 16,15-16; Mt 28,18-20; tambi\u00e9n Lc 24,46-48; Jn 17,18; 20,21; Hch 1,8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4] <\/a><em>Dominus Iesus<\/em>, 1b.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5] <\/a><em>CEC<\/em>, 850.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a><em> Evangelii Nuntiandi<\/em>, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7] <\/a><em>Ibidem<\/em>, 16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8] <\/a><em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9] <\/a><em>Redemptoris Missio<\/em>, 23.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10] <\/a><em>CEC<\/em>, 851.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Cf. <em>Redemptoris Missio<\/em>, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12] <\/a><em>Ibidem<\/em>, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13] <\/a><em>Ibidem<\/em>, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14] <\/a><em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15] <\/a><em>Ibidem<\/em>, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16] <\/a>Carlos Buela, IVE, <em>Un peque\u00f1o \u201cgran\u201d documento: la Declaraci\u00f3n \u201cDominus Iesus\u201d<\/em>, ed. del Verbo Encarnado, San Rafael 2001, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17] <\/a><em>Dominus Iesus<\/em>, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18] <\/a><em>Notificaci\u00f3na prop\u00f3sito del libro del Rvdo. p. Jacques Dupuis, S.J.,\u201cHacia una teolog\u00eda cristiana del pluralismo religioso\u201d<\/em>,ed. Sal Terrae, Malia\u00f1o (Cantabria) 2000, 1-8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19] <\/a>Cf. Jn 18,36.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20] <\/a><em>Redemptoris Missio<\/em>, 5. Cf. <em>Dominus Iesus<\/em>,13-15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21] <\/a>San Juan Pablo II,<em> Homil\u00eda en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica en Cracovia<\/em> (10\/6\/1979).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22] <\/a><em>Dignitatis Humanae<\/em>, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23] <\/a><em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 53.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24] <\/a>Cf. 1 Tm 2,4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25] <\/a><em>Redemptoris Missio<\/em>, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a><em> Ibidem<\/em>, 11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27] <\/a><em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28] <\/a><em>Christifideles Laici<\/em>, 35.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29] <\/a><em>Ad Gentes<\/em>, 6; 23; 27.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30] <\/a>Cf. Hch 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31] <\/a>Cf. Hch 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a>Cf. Hch 16,6-12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33] <\/a><em>Dominum et Vivificantem<\/em>, 64.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34] <\/a>Cf. Hch 1,8; 12,17-18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35] <\/a>Cf. Hch 13,46-48.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36] <\/a>Cf. Hch 13,1-4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37] <\/a>Cf. <em>Redemptoris Missio<\/em>, 27.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38] <\/a><em>Ibidem<\/em>, 28.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39] <\/a><em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Cf. <em>Lumen Gentium<\/em>, 17; <em>Ad Gentes<\/em>, 3, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41] <\/a><em>Redemptoris Missio<\/em>, 37.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42] <\/a>Benedicto XVI, <em>Discurso a los participantes en un Congreso con ocasi\u00f3n del cuadrag\u00e9simo aniversario del decreto del Concilio Vaticano II <\/em>Ad gentes (11\/3\/2006).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43] <\/a>Tertuliano, <em>De praescriptione haereticorum<\/em>, XX; CCL 1, 201.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44] <\/a><em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 80.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>, 20.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46] <\/a>Cf. <em>Ibidem<\/em>,20.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47] <\/a><em>Familiaris Consortio<\/em>, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 63-65.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49] <\/a><em>Redemptoris Missio<\/em>, 54.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50] <\/a>Cf. Mt 28,19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> Cf. n\u00fams. 38-51 de este <em>Directorio<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52] <\/a><em>Ad Gentes<\/em>, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53] <\/a><em>Unitatis Redintegratio<\/em>, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54] <\/a>SanPablo VI, <em>Discurso en la apertura de la II sesi\u00f3n del Concilio Vaticano II<\/em> (29\/9\/1963).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55] <\/a><em>Redemptoris Missio<\/em>, 57.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56] <\/a><em>Sollicitudo Rei Socialis<\/em>, 41.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57] <\/a><em>Documento de Puebla<\/em>, 1145.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a><em> Ad Gentes<\/em>, 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> 90.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60] <\/a>Beato Paolo Manna, <em>Virt\u00f9 apostoliche<\/em>, Bolonia 1997, 333.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61] <\/a><em>Ibidem<\/em>, 332.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62] <\/a><em>Ad Gentes<\/em>, 26.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63] <\/a><em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64] <\/a><em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65] <\/a><em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66] <\/a>Cf. 1 P 1,22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67] <\/a><em>Redemptoris Missio<\/em>, 45.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> Palabras de Ram\u00f3n Illa, m\u00e1rtir de Barbastro, en AquilinoBocos Merino, Carta circular<em> Testamento misionero de nuestros m\u00e1rtires<\/em>, Roma 1992.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> Cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70] <\/a>Benedicto XVI, <em>\u00c1ngelus<\/em> (13\/8\/2006).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71] <\/a>Benedicto XVI, <em>\u00c1ngelus<\/em> (20\/8\/2006).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> 192.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73] <\/a><em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 69.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>, 78.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>, 79.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>, 80.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77] <\/a><em>Ibidem<\/em>, 80.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78] <\/a><em>Ad Gentes<\/em>, 23.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79] <\/a><em>Redemptoris Missio<\/em>, 66.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80] <\/a><em>Presbyterorum Ordinis<\/em>, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81] <\/a><em>Ad Gentes<\/em>, 40.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82] <\/a><em>Lumen Gentium<\/em>, 31.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83] <\/a><em>Ad Gentes<\/em>, 35.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84] <\/a><em>Redemptoris Missio<\/em>, 87.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85] <\/a><em>Ibidem<\/em>, 88.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86] <\/a><em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a><em> Ibidem<\/em>, 89.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88] <\/a><em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89] <\/a><em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90] <\/a><em>Ibidem<\/em>, 90.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91] <\/a><em>Ibidem<\/em>, 91.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92] <\/a><em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93] <\/a><em>Lumen Gentium<\/em>, 56.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94] <\/a><em>Ibidem<\/em>, 65.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95] <\/a><em>Redemptoris Missio<\/em>, 86.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n 1. \u201cCristo resucitado, como indican los cuatro evangelistas, nos da el mandato de la misi\u00f3n: Como el Padre me envi\u00f3, as\u00ed os env\u00edo yo (Jn 20,21)&#8230;Para no ser esquivos a la aventura misionera, y mover a otros muchos a ella, hay que tener algo de poeta, ya que a los pueblos no los han 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